Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 803 - ver ahora
Transcripción completa

(OTERO) "Este mensaje es para Mateo Bremón.

A mí, Rojo me prometió cosas que ahora tú has de cumplir".

-Me manda Jesús Otero.

¿Y qué quiere? Dinero.

(TONI) -No encontramos a Khan. Escuchad. Soy Bremón.

Quiero que mantengáis el perímetro de tres manzanas.

Que no entre ni salga nadie.

-¿Qué necesita? -Me han robado la furgoneta.

-Es esa, ¿no?

Sí, parece la furgoneta.

A ver si podemos ver al conductor.

Ese tipo se parece... ¡Es Vlado Khan!

-Estoy para investigar lo ocurrido.

Interrogaré uno a uno a los agentes de servicio durante el asalto.

Un ciudadano ha encontrado el cadáver de un hombre

enterrado en Distrito Sur.

Le han dado una paliza.

Denunciaron su desaparición hace 15 días.

-¿Quién lo lleva?

-Javier Láinez. -De la comisaría de Leganés.

-¿Le conoces? -Era mi binomio.

-¿Qué pasó? ¿Acabasteis regular? -Muy mal, sí.

-Sabéis que ese tío ya está fuera de España.

Se ha reído de vosotros en la cara. ¿Sabéis por qué?

Porque sois una panda de inútiles.

(Música emocionante)

(Llave puerta)

-¡Ay!

No hacía falta que me acompañaras, Nacha.

Muchas gracias, pero creo que me apaño bien sola.

-Ya lo sé, pero quería estar segura de que no te marearas

ni te pasara nada.

-Ya.

El otro día,

cuando salí de casa, pensaba que volvería por la noche.

No me imaginaba lo que nos venía encima.

-Ya, bueno...

Vamos a tardar un poco de tiempo en digerirlo.

Lo intentaremos.

Yo aún tengo un pellizco en el pecho que no se me quita.

Habrá que intentarlo.

¿Te apetece algo de comer?

-No, gracias. Estoy bien así.

Oye, tú vete cuando quieras, ¿eh?

-No te preocupes.

Elías y yo tenemos una reunión, pero aún tengo un tiempito.

¿Tenéis cacao?

-Sí, creo que compré no hace mucho.

Mira, allá arriba.

-Aquí está.

Vale, voy a preparar uno para las dos.

Mi abuela decía que, cuando las cosas están difíciles,

el cacao va bien

para subir los ánimos.

-¡Ay, gracias!

Verás si se entere Espe de que has cogido su taza.

-Se viene de mi tierra para echarme la bronca.

-No, para eso no.

Para el funeral iba a venir.

(ASIENTE) -Normal.

-Nacha, no sé qué hacer con las cosas de Alicia.

Si meterlas en cajas o...

llamar a su familia y que lo hagan ellos.

¿Tú qué harías?

-Dejaría que lo hicieran ellos.

Me parece seco y frío

entregarles todas las cosas empaquetadas en una caja,

a no ser que sean ellos los que te lo pidan.

-Sí, supongo que tienes razón.

Me parece bien, Ramírez,

pero necesito el informe cuanto antes.

Venga, gracias.

¿Alguna novedad?

Ahora te cuento. ¿Y Paula? Estoy aquí.

¿Qué dice Científica?

Ya han analizado la furgoneta robada a Mensajerías Velasco

y había huellas de Khan

y de otras personas no fichadas por la Policía.

Serán empleados de la mensajería.

-¿Había algo más aparte de las huellas?

Albaranes, alguna factura, restos de comida...

Nada que nos ayude a encontrar a Vlado Khan.

No tenemos de dónde tirar.

-¿Y el informe de rodaduras?

-La tierra estaba mojada y las huellas, marcadas.

Están en ello. Aún no está el informe definitivo.

Me han dicho que nos han enviado un informe preliminar por mail.

(TONI) A ver.

Sí. Acaba de llegar.

-A ver.

Las huellas de la furgoneta indican

que Cabeza de perro llegó desde una carretera secundaria.

(TONI) -Habría quedado.

¿Del modelo del vehículo dicen algo?

Que son ruedas comunes que podrían pertenecer a cualquiera.

¿Estáis completamente seguros

de que no había cámaras de seguridad o tráfico por allí?

Una, en una explotación ganadera a 500 metros,

pero no daba a la carretera.

¿Qué más dice el informe?

(TONI) Tenemos solo este gráfico. Eso no nos aporta gran cosa.

No estaría de más que volviéramos.

Bien. Luego me contáis. Voy a poner al día a Miralles.

Vamos. No perdamos tiempo.

-Aunque sea por un motivo triste, me alegro de veros unos días.

-Me arrepiento de no haber venido antes.

¡Qué bien huele! -¿Sí? ¿A qué huele?

-¿A cruasán de la Tahona de Lucía? -Bingo. ¡Qué buen olfato tienes!

Voy a prepararos un café y merendamos.

-Llevo las cosas dentro.

-¿Cómo quieres el café, Julio?

-No voy a tomar nada. Gracias.

-Aquí, la merienda sigue siendo sagrada.

-No tengo apetito.

Y quiero ir a ver a mi padre.

Esperando las maletas, le llamé, pero no lo cogió.

-Estarás muy preocupado. Es lógico.

-Un poco, la verdad.

-Ha sido un mazazo para él.

Vivió en primera persona el asalto a comisaría.

Estoy seguro de que acabará con estrés postraumático.

-Lo raro sería no sufrirlo.

Mi hermana murió en sus brazos. Está destrozado.

-Para lo que necesitéis, aquí estoy. -Lo sé. Gracias.

Cariño, me voy a ver a mi padre.

-Vale. Dale un abrazo de mi parte.

-Hasta luego, Antonio.

-¿Qué tal? ¿Cómo te va en el trabajo?

-Bien. Estoy muy contenta.

Pero estos días voy a desconectar.

Quiero apoyar Julio.

-Muy bien.

Se le ve muy afectado, sí.

-Aunque fuesen una familia atípica, se querían mucho.

Y más desde que nació Leo.

Julio tiene el móvil lleno de fotos suyas.

-¿Y qué tal tu relación con él?

-Bien. ¿Por?

-Por nada. Por saber.

-Papá, si lo dices por la bipolaridad, tranquilo.

Además de la medicación, ha aprendido a anticipar una crisis.

-No es raro si la situación lo supera.

-Sí, pero se ha creado unas rutinas que le dan mucha estabilidad.

Lo de Alicia ha sido un palo duro,

pero no hay nada de lo que preocuparse.

-Bueno. Si tú lo dices...

Estupendo. Mucho mejor.

(SUSURRA) -Nacha, tenemos visita.

(NACHA) -¿Quién es? -El famoso Láinez.

(NACHA) -¡Uf!

-¿Qué tal, compañero?

-Yo, bien. Gracias.

-Buenas.

-Aprovecho para presentarte a la oficial Nacha Aguirre.

Llevamos juntos este caso.

-Encantado. -Mucho gusto.

-Tú dirás por dónde empezamos.

-No hay mucho de lo que hablar.

-Yo creo que bastante, ¿no?

-Vengo a por los efectos personales de la víctima y el informe.

Yo me encargo del papeleo.

-Frena un poco. ¿Quieres llevar tú solo el caso o qué?

-Es lo normal.

Denunciaron su desaparición en Leganés.

En concreto, en mi comisaría.

-En concreto, el cadáver ha aparecido en Distrito Sur.

Y eso cambia mucho las cosas.

Mira, Elías,

me tomo mi trabajo muy en serio, no como otros.

-Cuidado, yo también me lo tomo en serio.

-No me tires de la lengua.

Para que el caso llegue a buen puerto, déjame a mí.

-Creo que la oficial Aguirre tendrá algo que decir en esto.

-Nosotros también tenemos experiencia en estos casos

y, a nivel profesional, seis ojos ven más que dos.

-Estoy seguro de que tú eres una oficial muy competente,

pero no pienso lo mismo de él.

¿A ti también te amarga la vida?

-De verdad, deja ese rollo.

He cambiado mucho y ya no soy la misma persona.

Entiéndeme, de verdad.

-La misma monserga de siempre. ¿Qué has cambiado?

En fin, yo no tengo tiempo para chorradas.

Dadme lo que tengáis.

He de hablar con la familia de Escudero.

Están muy angustiados.

-Sigues siendo el mismo cabezota de siempre, Láinez.

-Tú tampoco has cambiado.

Además de alcohólico, eres el mismo cantamañanas.

-No voy a consentir que vengas a mear en mi terreno e insultarme.

Que te quede algo claro:

este caso lo llevaremos Nacha y yo.

¿Qué está pasando aquí?

¿Qué tal?

Aprovechamos para presentarle al subinspector Láinez,

de Leganés,

responsable del caso de la desaparición de Escudero.

Encantado. Comisario.

¿No hay ningún problema?

Todo perfecto.

-Estábamos intercambiando impresiones.

-Vuelvo a comisaría.

Espero el informe del levantamiento de cadáver.

-Claro que sí. Así será. -Buenos días.

Elías, no sé qué líos te traes con este tipo.

No quiero problemas.

Bastantes tenemos ya con Salgado y su investigación

para tener más frentes con Jefatura.

(NACHA ASIENTE)

¡Ay, Elías, de verdad!

A ver si solucionas las cosas con Láinez.

Si no, este caso será un calvario.

-¿Cómo me dices eso, hombre?

Ahora que las cosas te van bien,

¿ya te has olvidado de todo lo que he hecho antes por ti?

(SUSPIRA)

Sí, hombre.

Ya sé que meter las narices ahí es peligroso,

pero por eso te ofrezco una buena cantidad de pasta.

¿Por qué no te lo piensas un po...?

(SUSPIRA) ¡Maldito desgraciado!

(Golpes puerta)

(JULIO) -¡Papá, abre!

-Julio, ¿qué haces aquí?

¿Cómo sabías dónde estaba?

-El pub estaba cerrado y no cogías el móvil.

-Sí, bueno...

Lo he cerrado unos días

para descansar después de lo que ha pasado.

No tenía ganas de ver a nadie.

-¿Ni siquiera a mí?

Alicia, además de ser tu hija,

era mi hermana.

-Lo siento mucho, Julio. Ahora no estoy para ver a nadie,

ni hablar con nadie ni nada.

-¿Ni siquiera conmigo?

Sé que prefieres digerir esto solo,

pero yo no puedo hacer como si nada.

No podemos obviar que estamos destrozados.

-¿Qué quieres que haga? ¿Que nos sentemos en una silla

y lloremos como plañideras?

Sabes que yo no soy así.

La vida me ha enseñado a curar mis heridas solo.

Que cada palo aguante su maldita vela.

-Hay muchos temas legales que hay que hablar.

-Que se encargue Marcelino, que es muy buen abogado.

Seguro que se le da mejor resolver esos asuntos que a mí.

-¿No te parece que es momento de estar unidos?

-No me parece. Ya te he dicho que soy de otra pasta.

Estoy hecho de otra forma.

Yo lo único que tengo en la cabeza es encontrar a ese Vlado.

-¡Lo ves! ¡Lo sabía!

-Pues sí. En eso ando ahora.

No me convencerás de lo contrario.

Ahórrate... -¡Es peligroso!

-¡Me importa una mierda el peligro!

Yo ya estoy muerto.

Me han secado el alma y el corazón.

La vida que me quede la usaré para encontrarle,

aunque sea lo último que haga.

-Me duele que hables así.

A mí sí que me importa lo que te pase.

-Julio, por favor.

Discúlpame, hijo, de verdad.

No sé qué me pasa. Estoy diciendo cosas...

No sé ni lo que digo. Necesito descansar.

No haré nada de eso. Quédate tranquilo.

¿Vale? -Vale.

Luego hablamos.

-Sí.

(Portazo)

Bartolo, ¿qué tal? Soy Fernando Quintero.

(RÍE) Sí, hace tiempo que no hablábamos.

No te llamo por cortesía, sino porque necesito un favor.

-¿Le pongo azúcar? -No, muchas gracias.

(TONI RESOPLA)

-Lo siento mucho, Marcelino.

Conocí a Alicia más tarde que el resto.

Pero, desde que la conocí, me pareció una chica...

maravillosa.

Y una policía espectacular.

Estamos destrozados.

-Lo sé.

Lo sé.

Sé que la queríais mucho,

como ella a vosotros.

-Ha sido un palo gordo aquí.

Pero bueno.

No sé qué más decir.

-No tienes que decir nada, tranquilo.

Tranquilo. Muy amable.

(NACHA) -Disculpa la espera.

Aquí están las cosas que he recogido de la taquilla de Alicia y su mesa.

-Gracias, Nacha.

-De nada.

Siento muchísimo todo esto, Marcelino.

¿Cómo estás?

-Muy mal.

(Móvil)

(Móvil)

(Deja de sonar)

-¿Puedo ver el salvapantallas? -Sí, claro.

-¡Me encanta! Mira qué guapo Leo, el hijo de Alicia.

¡Qué nieto más lindo!

-Sí. La hicimos hace unos meses.

Si hubiera sabido lo que iba a pasar.

Habría pasado más tiempo con ella.

Le habría dicho más veces lo mucho que la quería.

Creemos que el tiempo no se agota

y que siempre podremos decirlo al día siguiente.

Pero, a veces, no es así.

-Yo creo que Alicia eso lo sabe de sobra.

-Gracias, Toni.

Me gustaría conocer al compañero que le ayudó en el caso

de Vlado Khan.

Sí, eh...

Mi hija me contó que había sido un gran apoyo para ella. Un tal...

¿Miguel Flores?

-Sí. (NACHA ASIENTE)

-Lo que pasa es que Miguel... -Ahora no es posible verle.

-No me digas que también resultó herido en el asalto.

-No.

-Decidme de una vez qué le ha pasado.

-Disculpa, pero no creo que ahora sea oportuno.

-¿Dónde está?

(MARCELINO) Hazlo por Alicia, por favor.

Confiaba mucho en él.

Eran compañeros y eso es sagrado entre policías.

-Vale. Está bien.

Voy a tomar un café. -Gracias.

-Tienes cinco minutos.

-Te espero por aquí.

-¿Así que tú eres Miguel Flores?

Por fin te conozco.

Alicia me ha hablado mucho de ti.

-¿Quién es usted?

-Soy Marcelino Ocaña.

Sí, soy el padre de Alicia.

He venido a su entierro.

-Lo siento.

Merezco cualquier cosa que pueda decirme.

-Lo menos que puedes hacer

es mirarme a la cara mientras hablamos.

-Yo no quería que esto acabara así.

Si pudiese cambiarme por ella, lo haría sin pensarlo.

Era una policía y una persona increíble.

El mundo sería un lugar mejor si hubiese muerto yo.

-Eso ni lo dudes.

¿Sabes lo que más le dolería a Alicia si pudiera decírtelo?

No haber sabido inculcarte el respeto

por los compañeros, por el cuerpo,

el deber de velar los unos por la vida de los otros.

Para ella, eso era lo más sagrado.

¡Le dolería tanto

haber fallado como mentora!

-No.

No fue su culpa.

Yo la admiraba. -Todos la admirábamos.

Mira.

Este niño, también.

Ahora, crecerá sin su madre.

-Me lo tengo que llevar.

¿Me hace el favor?

Salgado te quiere interrogar.

(Llaves)

(PATY) -¡Hola!

-Paty, ¿qué tal?

-Muy bien. Vengo a traerte un café.

-Muchas gracias. No hacía falta.

¿Venías a traerme un café solo o querías contarme algo?

-Vengo a contarte una idea que he tenido que es muy guay.

-Ok. Tú dirás.

-Es sobre el almacén de alimentos y todo este tema.

No he podido parar de pensarlo.

-¿Qué has pensado?

-Se me ha ocurrido una alternativa para ayudar a las familias

y que no se queden sin comer por la inundación del almacén.

-Ok. ¿Cuál es la idea que tienes?

-Podemos servir menús individuales a domicilio.

Resolveríamos el problema de un plumazo.

¿Qué te parece?

-Me parece bien.

¿Has pensado cómo vas a conseguirlos?

-Sí. He hablado con la Asociación de Hostelería

y les he pedido que me den la comida que les sobra de los restaurantes.

-¿Te han dicho ya que sí? -Enseguida.

Se han puesto a hablar por un chat que tienen los gerentes

y todos quieren ayudar.

-¡Qué bien! Me alegro.

¿Has pensado cómo envasar la comida y distribuirla?

-Nos pueden ayudar los voluntarios del almacén.

Y he encontrado unas bandejas biodegradables

que acelerarán el proceso muchísimo.

Tienen dos huequecitos

y en el primero podemos poner ensaladas, purés, lo que sea;

y en el segundo hueco, los segundos y la guarnición.

El pan y el postre, aparte.

-Lo tienes todo muy atado.

¿Y la distribución?

-También pueden ayudar desde el almacén de alimentos.

Tienen una furgo.

Con eso recogemos la comida de los restaurantes

y luego la repartimos casa por casa.

-Pues felicidades y gracias.

Sabía que tenías iniciativa, pero estoy atónito.

No sabía que tanta. -¡No es para tanto!

Dudo que te hayas quedado de brazos cruzados.

-No. De hecho, he estado hablando con el gerente del mercado

y con algunos comercios

y van a colaborar.

-¿Ah, sí? -Sí.

Nos darán alimentos no perecederos, que está muy bien,

y artículos de limpieza e higiene personal.

-¡Buah! Hacemos un equipazo.

No nos faltará de nada.

-Estoy encantado con lo que me has contado.

Me pongo con ello.

Y gracias por el café.

-Muchas de nadas.

Vamos hablando, ¿vale?

-Venga. -Chao.

-Responda de una vez, Flores.

-¿Puede repetirme la pregunta?

-Le decía que por qué cree que un policía novato como usted

pudo participar en la investigación de un caso tan delicado.

-Porque le insistí mucho a Alicia

para formar parte de su equipo.

-¿Por qué le insistió?

-Tenía muchas ganas de colaborar con Alicia.

Era un reto para mí.

-Me resulta llamativo que siempre que se refiere a Ocaña

lo haga por su nombre de pila.

(FLORES) -Perdón.

Fue mi mentora

en el periodo de prácticas que hice aquí.

Teníamos cierta confianza.

-Ya.

Y gracias a esa cercanía, ella no puso pegas

para que se incorporara al caso.

-No. Eso no es así.

Todo lo contrario.

Además, Alic..., quiero decir, la inspectora Ocaña

tenía muchas dudas.

-Si eso es así, ¿por qué cree que, finalmente,

lo admitió en su equipo?

-Ya se lo he dicho.

Le insistí mucho para que me dejara ayudarla.

Le convencí de que podía serle útil y ella, al final, cedió.

Me dijo que esperaba no tener que arrepentirse.

-¿Y ya está?

¿Solo tuvo que convencer a la inspectora Ocaña?

-No.

La inspectora jefe Miralles lo autorizó.

-¿Miralles dio el visto bueno?

-Le dijo a Alicia que era decisión exclusivamente suya.

-A ver si lo he entendido.

Ocaña decidió incorporar a un policía con apenas experiencia

a la investigación contra Vlado Khan

y la inspectora jefe Miralles lo aprobó sin más.

¿Es así?

-¿No entiendo la importancia de ese dato en la investigación?

-No se preocupe. Responda a la pregunta.

-Sí. Nos reunimos los tres en el despacho y se zanjó el tema.

-Insisto que eso carece de importancia.

Ya he declarado que el único culpable soy yo.

Está muerta por mi culpa.

-¿Está seguro de eso?

¿Cómo sabe que usted fue

el único agente que trabajaba para Khan?

-No creo que Khan obligara a otros.

-O sí.

No es descabellado.

Khan escapó de una comisaría llena de policías,

rodeada de GEO,

de agentes especiales.

Alguien más tuvo que ayudarle. -Le digo que no hay otro traidor.

Soy el único que ha caído bajo.

-No se esfuerce en dejarme claro lo arrepentido que está.

No le librará de una condena por colaboración con banda armada.

De momento, hemos terminado.

-Me gustaría llamar a mis padres, si puedo.

-Eso no me compete a mí. -Por favor.

He colaborado en todo lo que he podido.

Necesito escucharles.

(POLICÍA) -Lo manda el comisario.

-Perfecto.

Ve. Hay que respetar las competencias.

-Gracias.

¿A qué ha venido eso?

¿El qué?

Lanzar la sospecha de que Khan tenía un topo en comisaría.

¿Querrá decir otro topo? Flores ya colaboró con él.

Ese chaval no es ningún topo.

Es un eslabón débil que Khan encontró

y supo sacarle partido.

Muy bien.

Llamémosle como quiera.

¿Cómo está tan seguro de que no hay más eslabones débiles?

Confío en mi equipo. Pongo la mano en el fuego por él.

Si lo hubiera hecho hace días se la hubiera achicharrado.

Flores no es ningún agente de Distrito Sur.

Puede echar balones fuera,

pero la fuga de Khan y el asalto

se produjeron gracias a que Flores participó en la investigación

con el beneplácito de la querida inspectora Miralles.

Ya lo ha escuchado.

(FLORES) -Papá me ha preguntado lo mismo, pero no lo sé, mamá.

No sé cuándo podréis visitarme.

Mamá,

lo siento mucho.

Ya sé que lo hice mal,

pero no podía permitir que ese asesino os hiciese daño.

Sí, claro que estoy avergonzado y arrepentido,

pero estoy dispuesto a asumir las consecuencias.

No lo digo por nada en concreto.

Estoy bien, de verdad.

Estate tranquila.

Mamá, tengo que colgar.

Y yo.

Yo también te quiero mucho.

-Venga, vamos.

(TONI) -¡Eh, Miguel!

Miguel.

Miguel, dame eso, tío.

Dame eso. -Aléjate, Toni.

No me la pedirías si supieses lo mierda que me siento.

-Escúchame: te entiendo mucho más de lo que crees, Miguel.

-No es posible.

Tú no has traicionado a nadie. Nadie ha muerto por tu culpa.

-Mira. Te aseguro... Escúchame.

Si alguien amenazara a mi familia, haría lo que fuera por salvarles.

Tomaste una mala decisión.

¿Quién no lo hubiera hecho de los que estamos aquí?

Estabas entre la espada y la pared. -¡La cagué!

He arruinado mi vida y mi carrera. ¡Y Alicia está muerta por mi culpa!

-¡Ey! Nadie sabía lo que iba a pasar aquí.

Tú, tampoco. -¡Soy policía, joder!

Debería haber pensado lo peor.

Soy una vergüenza para el cuerpo.

No me merezco vivir. -¡No dispares!

-¡No vas a convencerme!

-Escúchame.

-No tengo motivos para vivir. -Sí los tienes.

Piensa en tus padres.

-¡Eh! Da igual lo que haya pasado. Ellos te quieren.

Y te seguirán queriendo.

No les hagas esto.

Ya han sufrido demasiado.

Dámela.

Dame la pistola.

Ya pasó.

(MERINERO) -Vamos.

(ELÍAS) -No sabes con la inquina que me miraba.

-Se dejó llevar por los prejuicios que tiene de ti.

-No me extraña.

Cuando patrullábamos juntos, le di muy mala vida con el alcohol.

-Ya. Y sigue pensando que estás en las mismas.

Has de explicarle que lo superaste.

-Lo he intentado, pero no se lo toma en serio.

-Tendréis que volver a hablar.

-Eso dice Nacha,

que le pida perdón por todo lo que le hice.

-Sí que deberías.

Pídele perdón y que vea que ahora estás bien.

-No está muy claro, la verdad. Es un hombre muy...

Muy rencoroso. No le falta razón.

Llegué al límite. Me pasé con él muchísimo.

Hubo un momento en el que la gota desbordó el vaso.

-Sí que te pasaste un poquico de la raya.

Les rompiste una copa en la cabeza.

-No me lo recuerdes. Me arrepiento mucho.

-Tú, ahora, no te amargues más por eso.

Le pides perdón y que vea que estás bien.

-Sí.

Le voy a escribir un mensaje.

Quedamos para desayunar mañana y charlamos.

-Quedad aquí y me lo presentas.

-No voy a ir a gastar a la competencia.

-¡Tendrás morro! Si no te cobro.

-Vuelvo a comisaría. -Venga.

No te preocupes. -Gracias.

-Perdona, ¿me traes la cuenta? -Ahora se la llevo.

Aquí tiene. -Gracias.

Oye, disculpa, el bar del que habla en el atraco,

¿es este?

-Sí, ¿por qué?

-Porque tuvo que ser tremendo. Tuvisteis que pasar mucha tensión.

-A mí no me pilló aquí,

así que le puedo contar lo que dicen los diarios, no más.

-¡Qué suerte! No me he presentado.

Soy Eva, la dueña de la Mensajería Velasco.

-¡Ah, encantada!

Doblemente.

Por tenerte como clienta y por ser otra emprendedora del barrio.

Soy María, dueña de La Parra.

Si necesitas dejar publicidad o lo que sea, aquí puedes.

-Fenomenal. ¿Dónde?

-En el rincón de los periódicos. -Me traigo tarjetas.

Gracias. -Cuando quieras.

-¡Eh, hola! -Hola.

-¿Sabe algo de mi furgo?

-Estaba pendiente de llamarla porque ha aparecido.

Esta mañana ha aparecido en Alcobendas, en un descampado.

-¿En qué estado está?

-En principio, bien, sin desperfectos.

-¡Qué bien!

Menos mal, porque me viene fatal comprar otra

y habiéndola robado el Vlado Khan ese,

pensaba que aparecería quemada. Porque ha sido él, ¿no?

-Ya le he dicho que no se lo podía decir.

-Ya. Perdóname. ¿Cuándo puedo ir a buscarla?

-Estamos esperando que Científica identifique huellas,

a ver si eso nos ayuda con el ladrón.

-¿No le han detenido?

-Aún no, pero pronto lo detendremos.

No se preocupe.

Tiene que estar contenta. Ha tenido suerte.

-Sí. -Y en buen estado.

-La verdad es que sí. -La avisamos cuando pueda pasar.

-Gracias. Ojalá sea pronto.

-Chao. -Hasta luego.

-¿Qué tal?

¿Estás mejor?

-Pues no.

(RÍE) No te voy a engañar. ¿Qué tal el curro?

-Bastante bien. Hoy estoy contenta.

-¿Y eso?

-He tenido una idea para ayudar con el almacén de alimentos

y a Miguel le gusta.

-¡Qué guay! ¿De qué va la cosa?

-¡Buah! Pues...

Tiene tela.

(Golpes puerta)

¡Pauli!

Lo sabía.

Te has olvidado de la cena.

No. ¡Qué va!

Lo que pasa es que estaba echando números

y se me ha pasado el tiempo.

¿Tú echando números, con lo poco que te gusta?

Resulta que te ha afectado más de lo que crees la marcha de Rita.

No. Ya te dije que estoy bien.

Echo números porque quiero invertir.

¿En qué?

Una máquina de remodelación corporal.

Los pacientes la piden mucho y es cara.

¿Por qué no lo hablas con el gestor?

Él te dirá si te lo puedes permitir.

Sabes que me gusta estar al tanto de cómo está la situación

y así compruebo qué beneficios daría.

Claro. Venga, vámonos.

¿Te importa que lo dejemos para mañana?

Quiero terminar de hacer los deberes.

¿Tan importante es?

Un poco sí, la verdad.

Vale. Pues cenamos mañana.

Yo hoy tampoco sería muy buena compañía.

¿Cómo está el ambiente por comisaría?

Mal.

Con lo de Alicia, parece que se ha parado el mundo.

Pero hay que seguir investigando.

Ahora reservo en el mexicano para tener mesa mañana.

Genial.

Descansa.

Chao. Chao.

Eli, soy Mateo Bremón.

Necesito que nos veamos.

(Música pop)

-(CHISTA FUERTE) -¡Ay!

Muy graciosos, vosotros, ¿no?

-No mucho. Lo justo.

-¿Qué tal?

-Aquí estaba, terminando el día e intentando

tomar algo para no volver a casa sola.

-¿Te apetece otra?

-No. Con esta me sobra y me basta.

-¿Una cerve? -Por fa.

¿Qué? ¿Estás de bajoncillo?

-Sí.

-¿Por qué no te quedas y nos tomamos una? Así te despejas.

-No, Paty. No estoy para fiestas.

-Bueno, fiestas, tampoco.

Me acaba de contar Toni lo de Flores.

(SUSPIRA) -Menudo susto.

Después de todo lo que estamos viviendo en comisaría,

con el ambiente en el que estamos por lo de Alicia,

¿cómo se le ocurre?

-Igual esto suena un poco a tópico,

pero el tiempo todo lo cura.

-Eso suelen decir, pero...

nos va a costar recuperarnos de esto.

(TONI) -¡Madre mía!

Todo lo que ha pasado estos días no lo voy a olvidar en mi vida.

-Es normal que ahora lo veáis todo negro,

pero poco a poco lo iréis superando.

Bueno, lo vamos a ir superando.

-Espero que sí.

-¿Sabes, Toni? Hoy, cuando...

le entregamos las cosas de Alicia a su padre

me acordé mucho de Aitana

y de las veces que he perdido a las personas que quiero.

Creo que ha llegado el momento de tomar una decisión.

(Móvil)

Es Aitana.

Chicos, os dejo.

Hasta luego.

¡Bonita!

-¡Madre mía!

Hay que ver lo que le gusta esa chica.

¡Cómo se le ilumina la cara!

-Lo normal cuando te gusta alguien, ¿no?

Nos pasa a todos. (PATY ASIENTE)

-Me doy cuenta de la suerte que tenemos

de poder compartir estos momentos.

Si tuviera que estar pasando por esto solo... (RESOPLA)

estaría rayándome la cabeza hasta taladrarme el cerebro.

-Bueno, para eso están los amigos.

-Y está muy guay hablar las cosas.

No hay nada mejor para un día de mierda

que el calorcito humano.

Las caricias,

los besos,

dormir acurrucaditos.

(Golpes puerta)

-Hola.

Pasa. No te quedes ahí.

No hace falta que estés tan seria.

Estoy como me da la gana.

Al grano.

Si me has llamado, tienes el dinero.

Sí. Ahora hablamos de eso.

¿Quieres una copa? Es un vino excelente.

No me apetece.

(RÍE) ¿Crees que te voy a envenenar o algo así?

Experiencia en matar mujeres tienes.

No está mal el hotelito. ¿Vives aquí o qué?

Sí, temporalmente.

Me he divorciado y estamos vendiendo la casa.

Pagarás una pasta. No te creas.

Es una estancia larga y me hacen buen precio.

Ya. Bueno, basta de cháchara. ¿Y el dinero?

Antes me gustaría saber algo.

¿Qué te contó Jesús Otero de mí?

Sé que eres un asesino.

Tu novio no te ha dicho la verdad.

No sé desde cuándo lo conoces,

pero es una buena pieza.

Ya cumplió condena por una agresión sexual.

No te puedes fiar de él.

Jesús Otero no es mi novio.

Es mi hermano.

Creo que lo conozco bastante.

En la clínica di un nombre falso.

Vale.

¿Y quién eres?

¿Cómo te llamas?

Eli Otero.

Solo cambié el apellido.

¿Y cómo sabes que tu hermano te cuenta la verdad?

No tiene pruebas.

Te equivocas.

Sí que la tiene.

¿Perdona?

Escucha con atención.

(ROJO MÓVIL) -"Otero, ¿lo entiendes?

Solo di que la mataste tú.

Viste a la chica sola, de noche y quisiste montártelo con ella.

Ya lo has hecho. La pasma se lo tragará.

(OTERO) -Nunca he matado a nadie. (ROJO) -Ni has visto tanto dinero.

El cliente que se la cargó está forrado. Será generoso.

Te chupas unos años en la trena y luego vives sin preocupaciones.

(OTERO) -¿Cómo se llama? (ROJO) -Malena Torrent.

(OTERO) -¿Estaba buena? (ROJO) -Tu reputación está a salvo.

¿Cuento contigo? (OTERO) -¿Qué quieres que diga?

(ROJO) -Anda fino con los detalles.

Escúchame bien. ¿Lo apuntas?

(OTERO) -Dime".

-¿Imaginas quién es el idiota forrado que se la cargó?

O me das la pasta o este audio sale a la luz.

Y si alguien tiene dudas,

se lo aclarará mi hermano.

No puedes hacer eso. Por supuesto que puedo.

Mi hermano no se comerá un marrón tuyo.

Necesito tiempo. No tengo dinero.

Está bien.

Tienes dos días.

A Jesús se le acaba la paciencia.

Y a mí, también.

-No quiere ver a nadie. Está metido en sí mismo.

Tuve la sensación de que le molestaba.

-Tu padre está destrozado.

-No lo asume.

-Podríamos formar un gran equipo.

-Aguanté muchos años tus excesos y mentiras.

Tuve que cubrirte muchas veces hasta que tuve que irme.

-No sabéis qué ha pasado.

Cree que hay un topo, además de Flores,

que ayudó a Khan en el asalto.

-¿De quién sospecha?

-Piensa que mi actitud en el asalto fue un paripé.

-Yo no he dicho eso.

-No hace falta. Sé lo que piensa.

-Disculpe, no sé a qué se refiere.

-Quiero saber si vio algún comportamiento extraño,

fuera de lo habitual, en algún compañero.

Tenemos algo.

Gracias a un confidente, saben que Khan,

al salir de la cárcel, contactó varias veces

con un tipo de Distrito Sur que falsifica documentos.

¿Quién es? ¿Sabemos algo de él? Su nombre.

Mira. Y una dirección.

Esta es la aplicación que está utilizando, Flirting.

Y este es su perfil.

(ELÍAS) -Escudero tuvo una conversación por chat

con una chica llamada Viqui Llanes.

¿Qué pasa cuando entras en su perfil?

(LÁINEZ) -No es buena señal.

-Aquello fue un error y no volverá a pasar.

Debemos dar otro golpe, cariño.

Estamos a dos velas. Necesitamos dinero.

Te coges a Paula Bremón y os vais a esta dirección.

Encontraréis a un tipo que se llama Gonzalo Rincón, ¿eh?

Es un falsificador. Le detenéis y os traéis lo que haya.

Perfecto. Toni, es importante que salga bien.

Pensamos que colaboró con Vlado Khan.

La inspectora Alicia Ocaña murió en acto de servicio,

defendiendo sus valores.

Distrito Sur

y el Cuerpo Nacional de Policía tendrán siempre una deuda con ella.

Todos la llevaremos siempre en nuestros corazones.

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Servir y proteger - Capítulo 803

24 sep 2020

Marcelino se entera de la traición de Miguel Flores y tiene un duro careo con él en calabozos. A resultas de ello, el joven policía intentará suicidarse.

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  1. Mar

    La discriminación sexual no acabará nunca si en los medios se continúa mencionando solamente a los hombres excluyendo a las mujeres, porque al comisario no se le ocurrió decir que confía en sus agentes, sino con todo el énfasis que confía en sus HOMBRES. Aggg, me parecía feminista esta serie al principio, pero desde que desapareció Alicia Ocaña (antes de volver) y metieron al hermano del comisario todo ha ido para atrás. Las mujeres prostituidas son las chicas de, cosificándolas y haciéndolas cómplices de sus explotadores, y ahora desaparecen completamente las agentes para convertirse todos en hombres. Fantástico (sarcasmo).

    18 oct 2020