Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 799 - ver ahora
Transcripción completa

Mañana, Ocaña irá a por ti

y yo te lo he advertido.

-¡Alto, Policía, suelte esa maleta!

¡Ah!

¡Un movimiento más y disparo!

Vas a sacarme de este calabozo.

-¿Estás loco? ¡Es imposible! Estás siempre vigilado.

-Lo tengo pensado.

Esta vez no será tan fácil hacer desaparecer a un testigo

antes del juicio.

Tenemos pruebas y testimonios suficientes

para encerrar a Khan de por vida.

Del juzgado no puedo escapar,

pero de aquí, sí.

Uno de ellos trabaja para mí.

Queremos que nos responda.

Inspectora, su historia tiene agujeros.

¿Pretende que yo los rellene?

(MELENDO) -Es mala idea.

¿Sabes lo que eso significa? ¿Un asalto a comisaría?

¿Sabes cómo puede acabar?

(ASIENTE) -Tengo una ligera idea.

-Acabarás muerto.

-Vlado dice que te ofrezca cien mil euros.

-Cuéntame todo lo que tengas.

-Tienes 24 horas para sacarlo de allí.

Llevo horas buscándote.

Me he pedido el día libre. ¿No te lo ha dicho Miralles?

Sí, pero me ha extrañado que no me lo dijeras tú.

¿Hay algún problema?

No. Ninguno.

Aquí tienes las llaves.

Y el código de acceso al parking.

-Esta noche,

te quiero a las diez en comisaría.

¿Entendido?

-Con la información que le he dado, tendrá que ser rápido.

-Entonces, tranquilo. Todo irá bien.

-Júrame que no le harás daño a Alicia.

-¿A qué viene eso?

-Si te ayudo,

no solo dejarás en paz a mis padres,

tampoco tocarás a Alicia.

-No te preocupes.

Tú ayúdame

y todo irá bien.

-¿Le suena de algo el nombre de Tom?

Tengo entendido que erais amigos.

Eso me ha contado Vlado.

-Dice que si no han encontrado su cuerpo

es porque quizás no esté muerto todavía.

-¿Para qué me has hecho venir?

¿Para qué mandas a tu abogado a buscarme?

-Eres un sentimental.

Y esa es tu perdición.

¿Qué es todo esto?

Un incendio, una reyerta con tiroteo,

un atropello...

Como sigamos así, nos quedamos solas.

(POLICÍA) -¡Un apagón! Hay que salir de aquí. Vamos.

-¡Que empiece la función!

(Música emocionante)

-Nos van a matar a todos.

Miguel, tranquilo. Solo se ha ido la luz.

Lo siento, de verdad.

¿Qué te pasa?

Alicia, te prometo que yo no quería.

Miguel, no te entiendo.

(LARA) González dice que ha llegado y no había ningún atropello.

Han decidido quedarse patrullando porque le ha parecido raro.

Eso no tiene sentido. No.

(TONI) -¿Qué ha pasado?

-Un apagón. El grupo electrógeno no funciona.

-Es aquí dentro. En la calle hay luz.

¿Cómo ha ido la reyerta? Miralles dijo que hubo tiroteo.

Fue una falsa alarma. ¿Cómo?

Querrían reírse de nosotros.

Es raro porque desde H50 dijeron que era un aviso serio.

Miguel, vete a casa a descansar. Ojalá pudiese.

(NACHA) -¿Qué pasa? Parece enfermo.

-Voy a mirar el cuadro eléctrico a ver qué pasa.

(TONI) -Vamos contigo.

-Es todo culpa mía.

Yo he provocado el apagón y he saboteado el grupo electrógeno.

¿Por qué has hecho eso?

¡Te he hecho una pregunta!

(SOLLOZA) ¡Vlado Khan me obligó!

¿Cómo?

Le conté a su socio cómo entrar aquí.

Le di la llave del parking, los códigos,

le dije dónde están las cámaras y el grupo electrógeno.

¿De qué coño hablas?

Te juro que yo no quería, pero amenazó con matar a mis padres.

(ENCAPUCHADO) -¡Quieto todo el mundo!

¡Levantad las manos!

Tirad las armas.

¡Quieto todo el mundo!

(ACENTO EXTRANJERO) Al que se mueva, le dejo seco.

¡Levantad las manos

si no queréis que esto se convierta en una carnicería!

Quitadles armas y los móviles.

----

Revisad el resto de la comisaría.

Vosotros dos venid conmigo.

(SOLLOZA) -Lo siento.

Lo siento, de verdad.

-¡Qué vacío está esto esta noche!

¡Qué raro que no haya nadie!

-Ya. Está la noche muy flojita.

¿Y el Moonlight?

-Aquello está igual.

No viene prácticamente nadie.

Las calles están vacías. No sé dónde se ha metido la gente.

Le he dicho a Miqui que se quede

y que si hay algo, me llame,

así aprovechaba para venir a picotear algo.

-Muy bien.

El menú de las cenas y la carta.

-No, ponme un pincho de tortilla, una cervecita y va todo bien.

-Muy bien.

-¿Qué sabes de Elías y María?

¿Cómo les va el crucero por el Mediterráneo?

-Se lo están pasando muy bien.

-A ver si Elías no mete la pata ni hace una de las suyas,

como suele hacer.

A ver si se cae por la borda,

como cuando se sube en las barcas de El Retiro.

(RÍE) -No me lo recuerdes. Eso no se va a olvidar nunca.

¡Madre mía! -¡Este Elías no cambia!

Me siento en aquella mesa. -Muy bien.

-Hola.

-Si vienes a robar, no has elegido la mejor noche.

Está vacío.

-No. Quería hablar contigo

y darte las gracias.

-¿Darme las gracias por qué?

-Porque es verdad que robo

y es un impulso que no puedo controlar,

pero no lo hago por gusto.

-Me vas a decir que es una enfermedad, ¿no?

-Es un trastorno.

Se llama cleptomanía.

-¿Me estás vacilando?

-No, de verdad que no.

Lo ha reconocido el juez de guardia

y, al final, solo me ha caído una multa.

-Ya.

Ahora entiendo por qué robaste chuches en el quiosco.

Lo que no entiendo es por qué me das las gracias.

-Porque voy a empezar una terapia para tratar la cleptomanía

y ha sido gracias a la mujer a la que le robé,

que es psicóloga y me quiere ayudar y me va a tratar una amiga suya.

-Bueno, pues me alegro mucho.

¿No me guardas rencor por haberte delatado?

(RÍE) -No. ¡Qué va!

Al final, me has ayudado sin quererlo.

-Me alegro de que lo veas así.

¿Qué clase de terapia vas a hacer?

-Es una terapia que me ayuda a superar esta ansia

y que me da por coger cosas que podría pagar tranquilamente.

La verdad es

que tengo ganas de empezar, porque es un suplicio.

-Espero que te funcione.

-Y yo.

Me voy, que me he comprometido a devolver todo lo que he robado

y a hablar con mi familia.

Que te vaya bien.

Hasta luego. -Adiós.

(SUSPIRA)

-Lo siento.

-Tranquila.

Bueno, al menos, la has devuelto.

Es un primer paso.

-Hasta luego. (PATY) -Adiós.

¿Cuándo me la ha quitado?

(Móvil)

(Móvil)

¡Hola, María!

¿Cómo lo estáis pasando por el crucerito?

¿Bien?

(RÍE) Me alegro mucho.

No, por aquí todo muy tranquilo.

Casi no hemos servido cenas.

¡Deben de tener un jaleo en comisaría!

Por aquí no ha pasado ni un poli.

(ASIENTE)

Ni idea.

¡Qué guay! ¿A dónde vais mañana?

(DE LEJOS) -¡Arriba las manos!

(VLADO) -¿Te asusta lo que oyes?

Yo también estaría nervioso.

¿Sabes por qué?

Son mis hombres, que vienen a sacarme.

Y tú, en cinco minutos estarás muerto.

Empieza a rezar.

-¡Cállate!

(VLADO) -Hagamos una cosa, Merinero.

Si me dices dónde ha ido Miguel Herrera,

hablo con ellos para que no te maten.

-¿Estás sordo? He dicho que te calles.

(Puerta)

(ENCAPUCHADO) -Deje el arma.

(VLADO) -Venga.

No seas cabezón.

No tienes ninguna posibilidad.

Si disparas, te acribillarán.

¿Qué quieres?

¿Una viuda y dos hijos? (ENCAPUCHADO) -Cuento tres.

Si no bajas el arma, abrimos fuego.

¡Uno!

¡Dos!

-¡Buen chico! (ENCAPUCHADO) -¡Abre la puerta!

(GRITA) ¡Rápido!

-Venga, pasa para dentro. Encárgate de él.

-¿Qué hay? -Sabía que no me fallarías.

-No cantes victoria. Aún no hemos salido.

Todo va como lo hemos planeado.

Las maniobras de distracción han funcionado.

En la comisaría han quedado pocos policías.

-¿Están todos prisioneros?

Si queda alguno escondido, mis hombres lo encontrarán.

Hemos de darnos prisa. Tenemos el tiempo justo para irnos,

antes de que vuelvan y se llene de policías.

-¿Cuál es el plan de fuga?

-Un contacto se encargará de sacarte de España

de la forma más rápida y discreta.

Estará esperando a que le contactemos.

-¿De quién se trata?

-Es alguien de mi entera confianza. No te preocupes.

Cuantos menos nombres sepas, mejor.

-Si pasa algo y hemos de separarnos, ¿qué hago?

¿Dejo que me trinquen? -Toma esto.

Si ocurre algo, llamas al único número de la agenda.

-Perfecto.

Hay que matarle.

-Cuantos menos muertos, mejor.

Me has pagado para sacarte de aquí. Eso es lo que haremos.

Deshacerte de este desgraciado no aporta nada.

-Vale. ¿Has visto a un tío vestido de civil arriba,

con barba, pelo largo, alto?

-No podría decirte.

Estará con los prisioneros. ¿Por qué?

-Se llama Caimán y quiero matarlo yo.

Estoy aquí, en parte, por su culpa.

-Olvídate de eso.

Ahora, lo importante es largarse a toda leche.

-¡He dicho que antes me lo quiero cargar!

-De acuerdo, pero no te entretengas. -Venga.

Encerradle.

(Golpes puerta)

-¡Adelante!

-Buenas noches.

-Gracias, Diego.

-Perdona que venga tan tarde.

Pensaba que estaría tu padre.

-Sí, estaba, pero le he mandado a su hotel.

No paraba de quejarse por todo, como lo incómodo que es el sillón.

¿Le has llamado por teléfono? -Sí, pero no lo coge.

-Igual cuando ha venido, ha puesto el móvil en silencio

y se le ha olvidado darle voz.

-¿Cómo estás?

-Bien. Mañana me dan el alta.

-¡Qué bien! Me alegro mucho.

-¿Por qué no te quedas un rato conmigo?

Estoy aburrida de leer.

-¿De qué trata la novela?

-Pues de detectives.

De pequeña, me gustaban mucho,

pero ahora me recuerda mucho a mi trabajo

y necesito desconectar.

-¿Qué te gustaría leer?

-Novela romántica.

No lo cuentes o se reirán de mí en comisaría hasta que me jubile.

(RITA RÍE)

-¿Prefieres quedarte sola a que esté aquí tu padre?

-Sí. Aquí no para de darme órdenes como si fuera una niña.

Yo creo que no quiere aceptar que ya soy adulta.

-Les pasa a muchos padres.

Para eso estáis,

para que se den cuenta de que han de evolucionar.

Es importante que tengáis comunicación.

-¿Crees que no tengo comunicación con él?

-No. Creo que sí la tenéis. Siempre se puede mejorar.

-¿Y vuestra relación puede mejorar?

-Me gustaría creer que sí.

-Entonces, eso quiere decir

que, a lo mejor, te gusta más de lo que habías pensado.

-Eres muy perspicaz.

(RÍE) -No te preocupes, que tu secreto estará bien guardado.

¡Estás loco, Vlado! Esto no saldrá bien y lo sabes.

¡Que te calles!

Esto ya ha salido bien.

Y tú lo has comprobado.

-Ya tienes lo que querías.

Eres libre. ¡Lárgate y déjanos en paz!

-¡Me voy de aquí cuando a mí me dé la gana!

-Tranquilo.

(ENCAPUCHADO) -Mira qué había ahí.

Ponte ahí.

¿Has encontrado al tipo que buscabas?

-Aún no.

¿Qué le pasa a ese? ¿Le han disparado?

-Sí, pero no es grave. -¿Quién ha sido?

-Esta, la que tiene pinta de mosquita muerta.

-¡Ese Miguel Herrera ha de estar por ahí!

-¡Esto son todos los que había!

-Estará en alguno de los despachos.

-Olvídate de él.

¡Estos son todos los que había ahí dentro!

-¿Qué ha pasado, Alicia? ¿Quién ha sido?

Flores. ¿Qué?

Vlado le amenazó con matar a su familia si no ayudaba.

¡No me lo puedo creer!

-Eso ahora no importa.

Hay que pensar cómo vamos a salir de esta.

-¿Se os ocurre algo?

Son muchos y con armas.

Solo podemos esperar.

Con suerte, se irán y podremos seguirlos.

(ENCAPUCHADO) ¡Oigan, quiero silencio!

¿Lo has encontrado? -No.

-Tenemos un par de minutos. Hay que irse.

-No pienso irme si no me cargo a ese cabrón.

-Olvídate de él.

Habrá huido al empezar el follón.

-¡He dicho que no!

-Tendrás más ocasiones de matarlo. Tenemos que largarnos ya.

-Ese tío es muy listo, Rigo.

Es un exmilitar, un mercenario.

Si no me lo cargo ahora, no podré hacerlo.

-Mis hombres han revisado la comisaría y no hay nadie.

Estás libre. Es lo que querías.

Salgamos de aquí de una vez.

-Ya verás cómo acabo con todo esto.

(GRITA) ¡Bien, Caimán!

Sé que estás aquí y puedes oírme.

O sales y das la cara

o me cargo a estos policías uno a uno.

¡Contaré hasta tres!

¡Uno!

-¡Déjala en paz! -¡No!

-¡Dos! No tienes que hacerlo.

Y tres.

(LARA GRITA MUCHO)

-¡Se te acaba el tiempo, Caimán!

Al próximo no le voy a disparar en la pierna.

(LARA GRITA)

-La primera sorprendida soy yo.

Después del divorcio quería disfrutar,

ser libre, no complicarme la vida.

Quería centrarme en mí y mi trabajo. -Ya.

Una cosa es lo que una quiere hacer

y otra muy distinta, la realidad.

-Exacto.

-A él le vendrá bien estar contigo.

-¿Por qué?

-Porque se te ve muy equilibrada

y seguro que le ayuda a centrarse.

-No sé si sabré hacerlo.

Bastante tengo con intentar centrarme yo.

-Creo que ya lo estás haciendo. Solo hay que verle.

(SUSPIRA) -Antes se pasaba los días de congreso en congreso.

Estaba mucho tiempo fuera.

De hecho, ponía excusas para llegar tarde a casa

o para no volver, directamente.

-Debió ser duro para ti.

-Pues sí.

Le echaba de menos y mi madre, también.

Cuando nos enteramos de todo,

no sé, yo entiendo que mi madre quisiera separarse,

pero eso ya es pasado.

-Yo también creo que está cambiando para mejor.

-Sí. Y estoy segura de que tú tienes mucho que ver en eso.

-¡Ah!

-Aguanta. Hemos de tapar la hemorragia.

Aguanta. (NACHA) -Te pondrás bien. Respira.

-Me duele mucho.

Déjame ir a botiquín. -¡No se mueve nadie!

(GRITA) ¡Muy bien, Caimán!

¡Se te acaba el tiempo!

¡Voy a disparar a otro policía

y esta vez será en la cabeza!

¡Basta ya, por favor!

Lo siento mucho, bonita.

No estás en posición de pedirme nada.

¿Cuántos cadáveres quieres sobre tu conciencia, Caimán?

¡Aquí hay una policía a punto de morir!

Es cuestión de tiempo.

(ENCAPUHADO) -Vlado, el tiempo pasa. No he traído a mis hombres para eso.

Están empezando a ponerse nerviosos.

-Tranquilo, Rigo.

Acabaré con esto muy deprisa.

¿Quién de vosotros tres

quiere un disparo?

-Por favor. -¿Tú?

¿Quieres tú?

-¡No lo hagas!

-Por favor. -Lo siento, chico.

-No. -No es nada personal contra ti.

(ENCAPUCHADO GIME)

(VLADO) -Despídete. -No, por favor.

-Hoy te toca morir. -Por favor.

(VLADO GRITA) -¡Tres!

-Para, para.

-¡Dos!

(TONI) -Por favor.

No. (MIGUEL) -Aquí me tienes.

¿Contento?

-No seas patético.

Esto no te va a servir de nada.

-Déjame ver qué saco.

(RIGO) -¿Qué quieres?

-Que saquéis a todos los policías de la sala.

Esto es entre tú y yo, nadie más.

(VLADO RÍE)

-Muy bien, Miguel.

¡Está bien! ¡Encerradles en los despachos!

(RIGO) -Tendríamos que largarnos ya. -¡Que me hagas caso, Rigo!

O diré a todo el mundo que no haces caso a tus clientes

y tendrás que dejar este negocio.

(RIGO) -¡Haced lo que dice!

(RESOPLA)

Menos mal que, al final, no había víctimas en la explosión.

Sí. Al final nos hemos sabido coordinar muy bien

entre los Bomberos y el equipo de seguridad del hotel.

Toda la gente ha salido muy tranquila.

Oye, espera.

No lo entiendo.

La gente de seguridad tendría que haberla retirado de ahí.

No hay ningún agente en la puerta.

No entra ni sale nadie. Esto no pinta bien.

No me gusta un pelo.

Voy a acercarme a hablar con el conductor.

Voy por detrás.

¡Policía!

Pare el motor y salga de la furgoneta.

¡Ni se te ocurra!

¡Suelta esa pistola!

¡Las manos donde las vea! ¡Rapidito! ¡Enséñame las manos!

De espaldas contra la furgoneta.

No quiero ni una broma, venga.

Dime qué hacías aparcado aquí.

¿Qué querías?

¿Qué pasa ahí dentro?

¿Eh?

Pide refuerzos. Voy a entrar. ¡No, espera!

Vamos a esperar a los refuerzos.

(RIGO) Metedlos aquí.

(LARA GRITA) (RIGO) -Poneos cómodos.

No deis problemas.

(LARA GIME)

Necesita un médico.

Pronto lo llamaréis.

Pensamos largarnos de aquí en seguida.

¡Vosotros, cerrad la puerta y quedaos vigilando!

Si alguno intenta escapar,

podéis disparar.

(LARA GIME)

(LARA GIME)

-¿Tú, qué? ¿Cómo has podido hacernos esto?

-Lo siento. ¡Toni, para!

¡Basta!

No es el momento.

(NACHA) Tranquila.

¿Cómo estás? ¡Mal!

(LLORA) Mal.

(LLORA MUCHO)

-No podemos taponarla y pierde mucha sangre.

No creo que aguante mucho.

-Le haré un torniquete.

¿No será contraproducente? ¿Y qué hacemos?

Mejor perder una pierna que la vida.

-Hay que buscar algo fuerte para ponerle.

-Algo de hierro.

Tranquila, aguanta.

Tranquila.

(LARA LLORA) (NACHA) -Respira.

Ponlo aquí.

-Ahí. Aguanta ahí. Aguanta fuerte.

(LARA LLORA) (NACHA) -Respira.

-¿Aún estás con eso?

Acaba de una vez.

-Venga, Miguel.

Suéltalo.

No me importa nada mataros a los dos.

(RÍE)

(Cargador pistola)

¿Lo comprobamos?

-Tú ganas.

-Así me gusta, Miguel.

Solito para mí.

-¿Me tienes ganas?

(VLADO RÍE)

-Es que te metes mucho donde no te llaman.

Lo siento mucho.

Nadie jode los planes a Vlado Khan sin pagar por ello.

De rodillas.

Vamos.

Adiós, Caimán.

¡Ah!

Dale recuerdos a Tom de mi parte.

(ENCAPUCHADO) -¡Hay movimiento!

-Déjame ver.

¿Dónde está el conductor?

Es mi comisaría y he de saber qué está pasando ahí dentro.

Cuidado, Emilio.

¿Qué hacéis? ¿Qué ocurre? (SUSURRA) Agáchate.

No sabemos qué pasa.

Agáchate.

(RIGO) Sal y echa un vistazo.

-¡Eh, vigílale!

¿Qué está pasando, Rigo?

-Por culpa de tu venganza

ya no estamos a tiempo de irnos. ¡Eso pasa!

¡Alto o disparo!

¿Estás bien? Sí, estoy bien.

Está loco.

¿Cómo se le ocurre disparar ráfagas ahí fuera?

Ha alertado a todo el mundo.

-¿Está la Policía fuera? -¡Sí!

Claudia, hay que avisar a todas las unidades,

los GEO y los TEDAX.

Fernando, vete.

No pienso moverme de aquí.

Mi hija está ahí dentro y no me iré hasta que salga de ahí.

Tranquilo.

Atención a todas las unidades, soy el comisario Bremón.

Quiero que regreséis todos ahora.

Desconocidos armados han entrado en comisaría.

Quiero que establezcáis un perímetro,

acordonéis la zona y bloqueéis las salidas.

Te he dicho qué pasaría si no nos dábamos prisa.

Cárgate de una vez a ese malnacido.

-¡Ah!

(VLADO) -¡Eh!

¿Qué hacéis ahí parados? ¡Quiero a ese tío muerto!

-Respira.

(Disparos)

¿Han sido tiros?

Sí.

Puede que Vlado haya matado a Miguel.

Joder.

¿Por qué estaba Miguel aquí y sabes que Vlado lo quería matar?

Miguel vino a contarme que Vlado le había amenazado.

Fue a verle para decirle que no le temía.

¡Menudo panorama!

-Yo no quería que pasara nada de esto.

¡Pues te equivocaste, Miguel!

Conociendo a Vlado, era evidente que pasaría.

Solo pensé en mis padres. Fui estúpido.

-Sí, lo fuiste.

Te habríamos ayudado.

Pero preferiste hablar y colaborar con Khan, ¡imbécil!

Mira ahora.

Mírale la pierna. ¡Y han matado a Miguel!

¡Toni! ¿Qué? ¡Ha de pagar por esto!

¡Y lo hará!

Ahora hemos de estar juntos.

Y pensar juntos cómo salir de aquí.

Alicia tiene razón.

Hemos de pensar qué vamos a hacer.

¿Qué vamos a hacer? No lo sé.

Pero discutir sobre algo sin solución no aporta nada.

Vale. Muy bien.

¿Qué propones?

Primero, mantener la calma.

Lara no aguantará así mucho.

Venga, mujer.

Sal de una vez. No te hagas de rogar.

¡Madre mía!

Mira que estabas guapa con el uniforme de enfermera,

pero te prefiero así.

Cállate. No lo estropees.

¿Estoy hablando demasiado? (ASIENTE)

(Golpes puerta)

Servicio de habitaciones. He pedido champán.

¡Rita!

No te esperaba.

He querido darte una sorpresa.

He traído este libro para Paula. Se lo llev...

No te esperaba.

(Radio)

(Sirenas)

No sé cómo no nos hemos enterado que han asaltado la comisaría.

Está al lado.

-Son profesionales, son mercenarios. Saben lo que hacen.

Tómate la tila.

Te sentará bien.

Quiero que los topos vigilen las alcantarillas,

especialmente, las de este sector.

Hay que evitar que intenten huir por ahí.

¿Habéis asegurado el perímetro?

Sí. Bien.

No quiero que entre ni salga nadie en un radio de tres manzanas.

Si es necesario, confinad a los vecinos en casa.

Y si hay movimientos a la entrada de comisaría

o en el parking, me avisáis. Podéis poneros.

¿Cómo van los ánimos ahí fuera?

Consternados.

No se podían imaginar algo así.

No son los únicos.

¿Están bien parapetados?

No querría perder a ningún agente.

Bastante tenemos con los que están recluidos.

Sí, están bien protegidos.

Ya les he advertido que tienen armas de asalto.

¿Y los GEO? Están avisados.

La unidad de subsuelo ya está aquí.

¿Hemos confirmado que se trata de un plan para sacar a Vlado Khan?

No lo hemos confirmado, pero no me cabe la menor duda.

En comisaría no tenemos nada de valor.

¿No hay ningún decomiso de droga? No.

¿El conductor ha dicho algo?

No. Le hemos llevado a Distrito 2, pero no ha dicho nada.

Tampoco le hemos identificado. No llevaba documentación.

Está claro que tienen entrenamiento militar.

Habrá que extremar las precauciones.

(Móvil)

Comisario Bremón.

Estupendo.

Gracias.

Eran los GEO.

Están llegando.

Emilio...

Creo que eso debería ser la última opción.

Ahí dentro tenemos un montón de agentes recluidos.

Podría ser una carnicería.

Ya lo sé, pero debemos estar preparados para todo.

Claudia, Emilio, lo siento, no quiero molestar,

pero estoy sin hacer nada, de brazos cruzados

y no sé si puedo servir de ayuda o hacer cualquier cosa.

Lo mejor es que vuelvas con Paty. Aquí solo molestas.

De eso quería hablaros. Paty está nerviosa

y sería conveniente llevarla a casa, pero no sé...

Atravesar la plaza es peligroso. No podemos garantizar su seguridad.

Podrían empezar a disparar desde comisaría.

Claudia tiene razón.

Es mejor que os quedéis aquí.

¿Habéis intentado contactar con Alicia?

Claro, con ella y con el resto de agentes,

pero ha sido imposible.

Supongo que les habrán quitado las armas y los móviles.

¿Tampoco sabéis si hay algún herido?

No tenemos ni idea, pero no tenemos que ponernos en lo peor.

(Móvil)

Comisario Bremón. Dígame.

No. Es peligroso retirar la furgoneta para que la examinen.

No sabemos cuántos son ni de cuántas armas disponen.

Voy a mirar.

Fernando, por favor.

Es mejor que vuelvas a tu mesa.

Si quieres hacer algo útil, entretén a Paty.

Tenemos mucho lío.

Está bien. Eso haré. Lo siento.

-¿Qué te han dicho?

-Nada. Tranquilízate. Siéntate.

Aún no saben qué está pasando ahí dentro.

Parece que la noche será bastante larga.

¿Qué te parece si nos ponemos a preparar unos bocadillos

o algo de picotear para toda esta gente?

Así nos entretenemos.

Ven, vamos.

Siento mucho toda esta situación.

Creía que era el servicio de habitaciones.

Lo siento. Soy yo quien te debe una disculpa.

¿Por qué?

Por venir sin avisar a tu espacio, a tu intimidad.

Aunque no me lo esperaba.

A ver, Rita.

Tú y yo estamos muy bien juntos,

pero creo que había quedado claro que no...

No teníamos ningún tipo de compromiso, ¿no?

Entiendo.

Nos llevamos muy bien y nos entendemos en muchas cosas.

Me lo paso muy bien contigo, pero ahora no soy capaz

de tener nada serio contigo ni con nadie.

Al menos, de momento.

Está claro que he interpretado mal todo.

Puede ser.

Carpe diem.

¿Cómo?

Intento entender.

A lo mejor, que hayas vivido una experiencia cercana a la muerte

te hace querer vivir la vida al límite.

Pues sí.

Sí, esa es la intención.

Y lamento que hayas pensado que podía haber algo más,

pero, de momento, no puedo ofrecértelo.

¿Crees que acostándote cada día con una mujer serás más feliz?

¿No era mejor tener una pareja y quereros?

¿De qué ha servido?

Intenté llevar una relación formal con mi mujer. No sirvió de nada.

Creo que he entendido que ahí no voy a encontrar la felicidad.

Fracasar una vez no significa fracasar siempre.

Creo que no va conmigo.

Cuanto más fiel, más formal, más serio intentaba ser,

peor me salía todo.

Era infeliz.

Era muy infeliz.

No sabes todo lo que he sufrido estos últimos meses.

Me he cansado de llevar esa máscara y negarme lo que soy.

¿Qué eres?

Alguien que disfruta de la fiesta

del sexo y de la vida

sin tener que dar explicaciones.

Cuando te conocí, creía que quería lo mismo:

pasármelo bien, disfrutar contigo y ya.

Pero me he dado cuenta de que necesito otras cosas

que, evidentemente, tú no me puedes ofrecer.

No. Lo siento, pero no.

Bueno.

Entonces, solo puedo desearte buenas noches.

No olvides llevarle el libro a Paula.

-No me puedo creer que esos polis nos tengan rodeados.

(RIGO) -Te dije que teníamos poco tiempo.

-Es culpa tuya, Rigo.

Pensaba que eras mejor y eres un inútil.

-Tú sí que te has equivocado con lo de Caimán.

Nos has hecho perder tiempo

y estamos en esta ratonera por tu culpa.

Y has sido incapaz de liquidarlo.

-El problema es que tu conductor ha llamado la atención.

Si no es por él, estaríamos dirección a la frontera.

(RÍE) -Cualquier cosa para no asumir tu responsabilidad.

-No me hables nunca más en ese tono.

Te he pagado una fortuna para que me liberes

y sigo aquí encerrado.

-He venido con los mejores hombres.

He asaltado una comisaría sin llamar la atención.

Te he sacado del calabozo. Y tenía un plan de fuga perfecto.

Sí he cumplido con mi parte.

(VLADO RÍE)

-¡Tus mejores hombres!

Si ni siquiera han encontrado al Caimán

y sigue en la comisaría; aún lo están buscando.

-Debería haberte dejado aquí

y marcharme con mi gente cuando aún podía.

-Deja de lloriquear.

Lamentarse ahora no sirve de nada.

Necesitamos un plan.

-Ya le he dado vueltas. Es imposible.

Todas las salidas están controladas. -¿Las alcantarillas?

-Olvídalo.

A estas horas, la Policía ya debe tener sus topos pululando.

-Tendremos que usar a los polis como rehenes.

-No creo que quieran negociar.

-Cuando le dé un tiro a la cabeza al primer rehén,

verán que no miento

y querrán negociar.

-Lara, resiste, que pronto podremos irnos.

(SOLLOZA) -Joder, lo siento.

-¡Cállate, que no oigo nada!

Ya deben saber qué ha pasado. ¿Por qué lo dices?

Habrán vuelto de atender los falsos avisos.

Miralles y Bremón estarán al tanto.

¿Crees que estarán fuera?

Si Vlado y sus hombres no han salido es porque no pueden.

Hemos oído lo que decían, que querían salir.

Era cuestión de tiempo.

Entonces, deberíamos ver cómo pasar información

a los de fuera de lo que pasa dentro.

Esa es la idea.

-Vale. Chicas.

Escucho solo a dos guardias.

Lo mejor sería meterles dentro con alguna excusa

y quitarles las armas. Son profesionales.

Abrirían fuego y sería una masacre.

Sí, pero hay que buscar una solución.

Lara está cada vez peor y necesita un médico.

-¡Abrid la puerta!

¡Hay una chica herida y necesita ir a un hospital!

-¡Estaos quietos!

-No me quedaré quieto mientras ella se desangra.

Toni.

Quiero hablar con Vlado.

Si no habéis salido es porque no podéis.

No tenéis escapatoria.

Si vuestro jefe es inteligente, no querrá víctimas.

Nuestra compañera necesita ayuda.

¿Crees que funcionará?

No lo sé.

(ENCAPUCHADO) -Vamos. Toni, mantén la cabeza fría.

¡Hombre!

Me habían dicho que quería hablar conmigo.

Aquí estoy.

La chica a la que disparaste se muere.

Necesita un médico.

¿Qué propones?

Hay que sacarla.

Nosotros podemos quedarnos, pero ella ha de salir ya.

Muy bien.

Muy bien.

Y tus jefes, ¿qué harán a cambio?

¿Qué pretendes?

Mira, inspectora,

quiero que llames a tus jefes

y les digas que Vlado Khan está dispuesto a negociar.

¿A quién llamo?

Al que esté al mando de los que estén allá afuera.

Y sin tonterías.

Adviértele de que una de vosotros está a punto de morir.

Y como digas cualquier tontería,

te puedes imaginar las consecuencias.

Quiero que me informéis desde cada puesto

aunque sea para decir que no hay novedades.

Hay que reforzar esta posición

por si se les ocurre salir a toda pastilla en coche.

(Móvil)

(Móvil)

Dígame. (MÓVIL) Soy Alicia.

¡Silencio todos! Es Alicia.

(SUSURRA) Pon el altavoz.

(MÓVIL) ¿Cuál es la situación?

La situación es que ahora yo comando esta comisaría.

Estás cometiendo un error, Vlado.

Lo que has hecho es una locura. Eso ya se verá.

No he dicho mi última palabra.

Estás rodeado. No tienes escapatoria.

Solo puedes rendirte.

(RÍE) ¿Rendirme?

¿Por qué iba a hacerlo si estoy en comisaría con muchos rehenes?

(SUSURRA) -Está loco.

¡No empeores más las cosas!

Muy bien.

Si no queréis que los mate uno a uno,

lo mejor que podéis hacer es aceptar mis condiciones.

No creo que estemos en situación de negociar.

Bueno, pues tenéis que saber

que una de vosotros

está herida.

Si no os dais prisa,

morirá.

-¿Ha dicho que hay...?

Vlado, dime qué policía está herida.

(VLADO) Eso da igual.

Lo que importa es que me hagáis caso o todos acabarán como ella.

Escucha, Vlado,

no tiene por qué haber más heridos ni nuestros ni tuyos.

Bueno.

Eso es muy fácil, Miralles.

Solo has de aceptar mis condiciones.

No negociaremos si no sueltas a los rehenes.

(VLADO RÍE A CARCAJADAS)

¿Tú te crees que soy tonto?

No liberaré a nadie.

Agradéceme que los mantenga vivos.

¿Queréis negociar, sí o no?

Está bien.

¿Qué quieres?

Que me deis vía libre

para llegar a la furgoneta que tenemos en la puerta.

Muy bien. Lo consultaré.

(VLADO) ¡Espera!

Aún no he terminado.

Quiero un helicóptero

en un helipuerto cercano.

Y quiero indicaciones para llegar a él.

Voy a llenar la furgoneta de rehenes

y como hagáis cualquier movimiento o tontería,

os juro que los mato a todos.

¿He sido suficientemente claro?

Sí.

(VLADO) Muy bien.

Así me gusta.

En marcha.

Preparad todo lo que os he pedido

porque a una de los vuestros no le queda mucho tiempo.

-Toni. (TONI) -Mírala.

Mira cómo está por tu culpa. ¡Mírala, coño!

-Toni, cálmate.

Está muy alterado, pero eso puede jugar a nuestro favor.

O al contrario.

Un desquiciado violento es imprevisible.

Es capaz de todo.

¡Fernando!

-La culpa es mía, por dejarme enredar.

Nivel 3, me dijiste.

¡Una mierda!

¡Esto no es un nivel 3!

¡Esto es un suicidio!

-Lara, por favor, Lara.

-La vamos a perder.

-Tiene el pulso muy bajo. -Hay que hacer algo o la perdemos.

¡Abrid la puerta!

Haz una llamada y sálvala.

La Policía valorará el gesto.

(RIGO) De pie. -¿Yo? ¿Por qué?

-Te vas conmigo. ¡Vámonos!

No tengo todo el día.

-Ese médico va a entrar cuando estemos fuera de comisaría.

Si no entra un médico ahora mismo, anulamos el helicóptero.

Estoy muy orgullosa de ti.

Ten mucho cuidado. Lo tendré.

Lara parece que está muy mal.

Necesito llegar a la armería, entrar y coger armas.

Que no haya ningún rehén en la sala central

va a facilitar el asalto.

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Servir y proteger - Capítulo 799

18 sep 2020

Rigo y sus mercenarios entran y toman el control de la comisaría para liberar a Vlado. Rita busca a Mateo para pasar la noche juntos, pero cuando lo encuentra, se lleva una decepcionante sorpresa.

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