Servir y proteger La 1

Servir y proteger

Lunes a viernes a las 17.15 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5665133
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 798 - ver ahora
Transcripción completa

Está a diez minutos andando.

-Ah, vale. -Es superfácil.

-Qué ilusión. Siempre queremos quedar y nunca nos vemos.

-Hola, ¿en qué puedo ayudarte?

-Quería denunciar que me han robado el bolso.

-¿Te suena esta chica?

-Cometió un robo ayer en el Moonlight.

(PATY) -"Sí que me suena mucho.

Le dije cómo llegar al Moonlight".

-Policía. Identifíquese.

-Mañana Alicia Ocaña irá a por ti y yo te lo he advertido.

-Alto, policía. Suelte eso.

(GIME) ¡Un movimiento en falso y disparo!

Tú vas a sacarme de este calabozo.

-¿Estás loco? ¿Cómo voy a hacer eso? Estás siempre vigilado.

-Lo tengo todo pensado.

Vlado Khan no tiene escrúpulos.

Te diría que aprovechará el interrogatorio

para enmarañar la investigación aportando datos falsos.

Esta vez no será tan fácil hacer desaparecer a un testigo.

Tenemos pruebas y testimonios suficientes

para encerrar a Vlado Khan de por vida.

Del juzgado no puedo escapar, pero de aquí sí.

Uno de ellos trabaja para mí.

Quiero que responda a unas preguntas.

Inspectora, su historia tiene...

...agujeros.

-Vlado te ofrece 100.000 euros.

-Cuéntamelo todo.

-Tienes 24 horas para sacarlo de allí.

(Música emocionante)

(TONY) 2548-T.

Josefina Castro Santonja.

-Pues nada.

Ni tiene antecedentes ni está fichada.

-Ya os he dicho que no soy ninguna ladrona.

De hecho, ni siquiera sé por qué estoy aquí.

-¿Quiere que se lo refresque?

La pillamos robando en el quiosco.

-Por favor, eran unos dulces.

No se detiene a nadie por llevarse algo de tan poco valor.

Como mucho, sería un hurto.

-¿Y por qué lo ha hecho?

-Pues ha sido una estupidez,

no sé, como un acto reflejo.

He sentido la tentación de llevármelo sin pagar

y se me acelera el pulso, me sube la adrenalina.

Todo el mundo lo ha hecho alguna vez.

¿No? ¿Nunca?

-Eso es apropiarse de cosas que no le pertenecen,

y la ley es muy clara al respecto.

-Pues, como se lo toman todo al pie de la letra,

deberían soltarme ya, ¿no?

Porque lo sustraído no supera los 400 euros de valor

y no ha habido violencia.

-Tenías razón, Nacha.

Se lo sabe perfectamente.

Lo que creo que no sabe, aunque se lo he dicho,

es que no está aquí por robar cuatro tonterías.

Es sospechosa de algo más.

-¿Le suena esta cara?

-¿Qué es eso?

-Es un retrato robot de una ladrona.

Y, casualmente, se parece mucho a usted.

-Este retrato lo hemos elaborado a partir de la descripción

de una víctima a quien le robaron un bolso la otra noche,

en un "pub" del barrio.

-El Moonlight. Seguro que le suena.

-¿Me estáis acusando de robar un bolso?

Porque no he estado en ese "pub" en mi vida.

-Eso es lo que siempre dicen todos.

-Además, si queréis acusarme de algo,

tendréis que demostrarlo.

-Tranquila, es nuestro trabajo, estamos acostumbrados a hacerlo.

-La mujer que le denunció

viene de camino para hacer un reconocimiento.

-Y ella nos ayudará a saber si es usted la persona que buscamos.

Si la víctima la reconoce

y la identifica como la persona que le robó el bolso,

lamento decirle que su situación será más complicada.

-O también puede admitir su culpabilidad,

y contarnos lo que ha pasado.

El juez lo tendrá en cuenta y será benévolo con usted.

-Usted lo ha decidido, sigamos con el procedimiento.

Toni, acompáñala a la sala de espera

mientras que llega la víctima para hacer la identificación.

-¿Me acompaña?

-Por favor, no quiero ir a la cárcel.

(SOLLOZA)

Fui yo, pero quiero colaborar, de verdad.

Decidme qué es lo que tengo que hacer.

-Muy bien.

Díganos qué fue lo que hizo con el bolso.

-Lo tengo todo en casa.

-¿Tienes en casa todo lo que sustraes?

-Está todo el dinero y no he usado las tarjetas.

Yo no robo para quedarme con cosas de valor.

Mi problema es otro.

Es que...

soy cleptómana.

Es algo superior a mis fuerzas, no puedo evitarlo.

-Y... ¿cuánto hace que tienes ese problema?

-Unos cuantos años.

-¿Y todo lo que sustrae lo tiene en casa?

-Sí. La mayoría son cosas sin valor, cosas que nadie denuncia.

Esto del bolso es lo primero que han denunciado.

Tenéis que creerme.

-Pues vamos a acompañarte a tu domicilio

para que nos devuelvas el bolso,

y para que nos enseñes las cosas que has acumulado

en este tiempo. ¿De acuerdo?

-Me comprometo a devolverlo todo a sus dueños. Lo juro.

-Ve saliendo. Voy avisando a los compañeros

para que estén pendientes por si viene Rita.

-Vamos. Por aquí, por favor.

-¿Se puede saber por qué has tardado tanto?

-Tranquilo.

El encargo que me pediste me ha llevado su tiempo.

-¿Consiguieron las llaves?

Yo no sé en qué estaba pensando Vlado

al contar contigo.

-Yo estoy de paso en esta comisaría.

No sé quién tiene las llaves.

Me ha costado mucho encontrarlas sin levantar sospechas.

Luego he tenido que hacer una copia.

-Menos excusas, y dame.

-Aquí tienes las llaves.

Y el código de acceso al "parking" subterráneo.

-¿Tienes mapa

con la ubicación de las cámaras?

-Aquí está.

-Muy bien.

-Ya está todo, ¿no? Yo me largo.

-¡Chist!

¿Cómo que si ya está todo? ¿Vas a irte sin las instrucciones?

-¿Qué instrucciones?

-No pensarás que me voy a comer esto yo solo.

Ten.

Anda, vete a casa y estúdiate bien esto.

-No, yo no puedo hacer esto.

No puedo traicionar a mis compañeros.

-Está bien.

Ante tu negativa,

no me queda otra que hacer una llamada.

¡Sí, hombre, sí! No me pongas cara de lelo.

Llamo al contacto de Vlado en Valencia

y le doy instrucciones

para que haga esa visita a tus padres que tenemos pendiente.

Y ya puedes imaginar

que no será una visita agradable.

¿Qué, aprieto el botón?

-¡Ni si te ocurra tocarles un pelo a mis padres!

(RÍE CON MALDAD)

¿O qué, eh?

¿Qué va a hacer el niñato?

-Está bien.

-Esta noche

te quiero a las 22:00 en comisaría.

¿Entendido?

-Alegra esa cara, chaval,

que vamos a montar una buena.

-Hola.

-Hola, ¿qué tal? -¿Oficial Aguirre?

-Sí, soy yo. -Soy Rita Gascón.

Creo que han detenido a un sospechoso

del robo de mi bolso.

-Así es. ¿Qué tal, Rita? Hola, Mateo.

Siéntense, así les comento.

La he llamado para identificar a la detenida,

pero creo que no va a hacer falta. ¿Qué significa?

Toni, ¿me dejas el bolso?

(RITA SUSPIRA CONTENTA)

-¿Es su bolso? -Sí.

-¿Podría comprobar si tiene todas sus pertenencias?

-Qué alegría, es mi bolso.

No contaba con volver a verlo.

A ver...

Los documentos, las tarjetas...

Y está el dinero también.

-¿No falta nada? ¿Ni llaves ni nada?

-Están las llaves de casa, las del coche...

No, aparentemente, está todo.

Qué raro, que roben un bolso y no se lleven nada.

¿Es cleptómana?

Pues sí... Eso es lo que ha dicho ella.

-¿Cómo lo ha sabido?

-Es la única explicación lógica a que no se lleven nada.

Los cleptómanos roban casi de forma involuntaria.

No pueden controlar el impulso.

No les mueve la codicia o el dinero, como a un ladrón común.

Rita es psicóloga. Y, como veis, es muy buena.

¿Cómo habéis dado con ella? ¿Tenéis más información?

Es curiosidad profesional.

-Claro. Nos informaron de que robó unas chocolatinas en el quiosco.

-Y al cotejar el retrato robot la hemos detenido.

-Lo ha negado todo,

pero, en cuanto le dijimos que usted venía para identificarla,

acabó confesando que era ella.

-¿Y qué le va a pasar?

-Lo primero era comprobar que estuvieran todas sus pertenencias.

Ahora cerraremos las diligencias

y lo dejaremos en manos del juzgado.

-¿Y si retiro la denuncia?

Esa mujer padece una enfermedad, no quería perjudicar,

De hecho, no ha cogido nada.

-Es un hecho delictivo.

Aunque usted retire la denuncia, tenemos que cursarla de oficio.

-Claro.

Pero si el tema de la cleptomanía está diagnosticado,

es probable que el juez pida unos informes,

lo compruebe y lo tenga en cuenta.

-¿Y en ese caso qué le pasará?

-Yo creo que como máximo una multa, ¿no?

Pero es la primera vez que tratamos con un caso así.

No sé cómo reaccionará el juez.

-La mujer debe de estar sufriendo muchísimo.

Sabe que esto está mal, pero no puede controlarlo.

-Sí, después de confesar se ha derrumbado por completo.

Reconoce que le gustaría dejar todo el tema de la cleptomanía,

pero es muy difícil. Estaba muy avergonzada.

-Es difícil superarlo sin ayuda profesional específica.

Me encantaría hablar con ella, orientarla un poco...

¿Creen que es posible?

-Miguel siento mucho no poder ayudar en el centro cívico,

pero es que estando en el bar sola es imposible.

-No te preocupes.

No te justifiques; es normal...

No tienes ningún compromiso ni obligación,

ni con el centro ni conmigo. -Ya lo sé.

Pero de verdad, no es porque no quiera.

No es que me haya cansado de ayudar

y ya pase, ¿sabes?

-Lo sé, Paty. -Vale.

-¿En qué andas metido ahora?

-Pues ahora mucho papeleo, la verdad.

Porque estoy intentando conseguir una ayuda de la Comunidad de Madrid.

-Pues os vendría increíble eso.

-Sí, nos vendría muy bien.

No solo por la cantidad de actividades que podríamos hacer,

que mejoraría mucho,

sino porque estoy pensando en meter a alguien conmigo

para que me ayude en la gestión. -¿En serio?

Pues, mira, mejor. Así te liberas y descansas.

-Cierto. Y no tanto por eso, que siempre viene bien

tener un poco de tiempo libre,

sino porque, de verdad, tengo la sensación

de no llegar a todo lo que quisiera.

Y con alguien más podríamos ayudar a muchos más vecinos.

-Sí, solo llamaba para preguntar cómo estabais.

Ah, pues mejor.

Así os quedáis en casa con el aire acondicionado

y así no os da un golpe de calor.

No, de la tienda os pueden subir la compra a casa, tranquilos.

Que no quiero que estéis aislados, mamá,

quiero que os quedéis en casa para que pase la ola de calor, ¿eh?

-Mira, haz lo que quieras.

Vale. Adiós.

-Hola. ¿Qué te pongo?

-Un agua y una pulga de jamón, por favor.

-¿Todo bien?

-Sí. Solo estaba hablando con mis padres.

-¿Qué les pasa? ¿Están enfermos?

-No, están mayores, nada más.

Además, soy hijo único y siempre he estado muy unido a ellos.

Ahora también lo estoy, aunque esté aquí.

-Qué suerte tener un hijo que se preocupe por ellos.

¿Cuándo podrás escaparte a verles?

-Pues creo que pronto.

Vlado Khan pasará mañana a disposición judicial

y ya solo nos queda arreglar el papeleo.

Así que, suerte, la semana que viene estaré de vuelta en mi tierra.

-Felicidades por la detención, gran trabajo.

-Gracias, pero yo he hecho poca cosa.

Alicia es quien ha llevado el operativo.

-Bueno, pero tampoco te quites el mérito.

Eras parte del equipo.

Nos vemos, Paty. Chao.

-Chao.

Tendríais ganas de pillar al Vlado Khan este.

Menudo mal bicho es.

Hasta que no esté lejos no me quedaré tranquila.

Por cierto, ¿por qué no os lo habéis llevado aún?

-Porque no le hemos sacado nada en los interrogatorios.

Por eso Alicia quiere agotar el plazo legal

para presionarle a ver si consigue una confesión.

-Ya. ¿Y tú qué crees? No te veo muy convencido.

De todas maneras, aunque no confiese,

con los testimonios de las chicas a las que ha explotado...

Con eso os debe de valer.

Aparte de los chanchullos que yo ni sabré.

-Sí, todo eso irá al juez. -Pues, mira, ya está.

Ese tío va a acabar en la cárcel, pero seguro.

Qué ganas, Dios...

(TÍMIDA) -Hola.

-Hola, me llamo Rita. Siéntate, por favor.

-¿Eres la mujer a la que le robé el bolso?

-Sí.

-No sabes cuánto lo siento.

Seguro que te he causado muchos inconvenientes.

-Lo normal. Poner la denuncia, cancelar tarjetas...

Pero no es de eso de lo que quiero hablarte.

Quiero que sepas que no te guardo rencor.

He intentado retirar la denuncia, pero dicen que no es posible.

-¿Y por qué lo has hecho?

-Soy psicóloga.

Sé que padeces cleptomanía.

Conozco el trastorno, sus consecuencias, y te entiendo.

-¿De verdad?

-Tranquila. ¿A qué edad empezaste a robar?

-Siendo adolescente. Creo que tendría...

14 años la primera vez que lo hice.

Al principio era como un juego, pero desde entonces

no he podido parar.

-¿Y lo de mi bolso lo habías hecho antes?

-No. No, qué va.

Hasta ahora solo he robado en tiendas.

Bueno, y en el trabajo. Allí sí que es un problema.

-¿Nadie lo sabe? -No.

Me da pánico contarlo.

Despidieron a una limpiadora por mi culpa.

-¿Y no has hecho nada al respecto?

-El primer paso para solucionarlo es reconocerlo, compartirlo.

-¡Ya! Si tengo pensado hablar con ellos, de verdad...

Y, bueno, devolverles alguna cosa que otra.

Pero es que me da un miedo atroz que me juzguen.

-Si empiezas un tratamiento te ayudará a contarlo

y a explicar mejor lo que te pasa.

Pero para ellos va a ser muy tranquilizador

saber que estás dando pasos para solucionar tu problema.

-¿Has dicho que eres psicóloga? -Sí.

-¿Y podrías ayudarme?

-No es mi especialidad.

Pero tengo una amiga que es muy buena profesional

y que trabaja este tipo de casos.

-Pero... ¿Me va a atiborrar a pastillas

o a descargas eléctricas?

-No, tranquila.

Su terapia transforma las conductas negativas

en conductas positivas.

Y una vez al mes hace una terapia de grupo

para rebajar la ansiedad.

(SUSPIRA) -Suena bien.

¿Me podrías dar su contacto? -Por supuesto.

Cuando la llames dile que te he dado yo el teléfono.

En cualquier caso, yo la llamo y le explico un poco todo.

-Genial.

-Vale.

-Pues muchas gracias.

(LLORA) De verdad...

por tu amabilidad y por querer ayudarme.

-No es nada. Y mucha suerte. -Gracias.

Hola.

Hola, Paty. Hola, Ali.

¿Me pones un cortado, por favor? Claro.

Llevo toda la mañana buscándote.

Me he pedido el día libre. ¿No te lo ha dicho Miralles?

Sí, pero me extrañó que no me lo dijeras personalmente.

¿Hay algún problema?

No, no, no. Ninguno.

He hablado con tu comisario de Albacete.

¿Y qué quería?

Saber cuándo podrías reincorporarte a tu puesto habitual.

Le he dicho que probablemente la semana que viene.

¿No quería nada más?

Gracias.

Quería saber qué tal te ha ido en Distrito Sur.

Le he hablado bien de ti, tranquilo.

Pues entonces le has mentido.

Para nada, Miguel.

He puesto en valor tu aportación al operativo.

Y también que me has apoyado mucho.

Sí. Gran apoyo, mareándome el día que culminamos el operativo.

Es normal que estés frustrado

y que sientas que no has estado a la altura,

pero, de verdad, me has ayudado mucho.

Eso es que eres muy generosa, Alicia.

¿Por qué no lo piensas de otra manera?

Igual esto te ha ayudado a decidir qué tipo de policía eres.

¿Qué quieres decir?

Que no todos los policías tienen que hacer grandes operativos

o perseguir a criminales como Somoza o Vlado Khan.

Igual de importante es proteger al ciudadano de a pie

desde cualquier puesto.

Supongo que tienes razón.

Al final todo esto del caso me ha venido muy grande.

Nunca debí pedirte participar en él.

Yo no he dicho eso.

Porque eres demasiado amable, Alicia.

Es la verdad.

Luego nos vemos, y anímate.

Has hecho un gran trabajo y has sido un excelente binomio.

Mateo, ¿qué haces aquí?

¡Eh! Esperando.

¿Y nadie me ha avisado de que me esperabas?

No quería molestarte. Me han dicho que estabas en la UIP.

UIT, Unidad de Investigación Tecnológica.

Ya, ya, ya. Es que no he venido a verte a ti.

Vengo a acompañar a Rita, la psicóloga de la clínica,

Le han robado el bolso. ¿Han encontrado al responsable?

Sí, parece que era una chica que era cleptómana.

Y Rita se ha empeñado en hablar con ella para ayudarla.

Mira, qué suerte trabajar con alguien tan comprometido.

Ayudar a quien te ha robado tiene mérito.

Le encanta su profesión.

Siempre analiza el comportamiento de la gente intentando ayudar.

Si supieras la ficha que te hizo cuando os presentó Paula...

¿Te habló de mí? Ajá.

¿Qué te dijo?

Que desplegaste todo tu poder de seducción.

Eso no es cierto.

Dice que llevamos la seducción en la sangre,

pero no te culpo. Rita es muy atractiva.

Ya, ya me he enterado de que algo os traéis entre manos.

Se lo he sonsacado a Paula.

¿Cómo está? Bien, bien.

Si todo sigue así, mañana le dan el alta.

Cuando esté en casa, respiraremos tranquilos.

Verónica quería volver de la India para cuidarla.

Ya, te creo. Me llamó para contrastar la versión.

Y me dijo que me estaría eternamente agradecida

si mantenía a Paula un tiempo alejada de las calles.

Yo también te lo quería pedir,

pero si Paula se entera,

me encierra en un calabozo sin llave.

Hablando de calabozos,

No hay noticias sobre la detención de Cabeza de Perro.

Sí, es algo premeditado.

Es que... están haciendo un trabajo ingente

intentando desarticular toda la red de pisos

donde obligaban a las chicas a prostituirse,

y hemos encontrado armas y estupefacientes.

Tendremos que interrogar a mucha gente.

Era un pez gordo. Sí.

Por eso no queremos que los medios se enteren de nada

hasta que la investigación esté avanzada.

Y eso beneficia a Paula, así la dejan en paz.

Pues te lo agradezco.

Por cierto, ¿a qué cárcel lo van a enviar?

Lo decidirá el juez cuando pase a disposición judicial.

¿Todavía sigue aquí?

Sí. Alicia se ha empeñado

en agotar todo el tiempo legal para sonsacarle algo.

Tengo que informar a Jefatura, así que te dejo. Suerte.

Adiós.

¡Eh!

¿Todo bien? Sí.

¿Vamos a celebrar que he recuperado mi bolso? Invito yo.

Pues pensaba pasarme por el hospital.

Es la última noche de Paula allí, para que no esté sola.

Claro, lo olvidaba. Lo siento.

No, tranquila. Si quieres, te acerco a casa de paso.

Vale.

(KHAN) Qué sorpresa más agradable.

-Rigo me ha dicho que debo participar en lo de hoy.

-¿Quién mejor que un policía para sacarme de aquí?

-Ya, pero no es lo que acordamos.

-Nunca pactes con el diablo.

Es un consejo que te doy, gratis, para el futuro.

-Yo no puedo ayudarte en esto.

-Vamos a ver...

Dime una cosa.

¿Qué te dolerá más,

ayudarme en el asalto a la comisaría

o que les pase algo a tus padres?

Igual ser huérfano no está tan mal, ¿eh?

Así podrás hacerte el héroes con tu compañera Alicia Ocaña.

-Deja a mis padres en paz.

Tiene que haber otra salida.

Conoces a gente de sobra para que acompañe a Rigo.

Pídeselo a ellos.

-La decisión está tomada.

Tú eliges, Flores:

o huérfano, o corrupto.

-Prométeme que no habrá muertos.

-Eso depende de cómo se porten tus compañeros.

Si abren fuego, tendremos que responder.

-Con la información que tiene Rigo, tendrá que ser algo rápido.

-Entonces tranquilo, todo irá bien.

-Una cosa más.

Júrame que no le harás daño a Alicia Ocaña.

-¿A qué viene esto ahora?

-Has insinuado que contratarías a alguien para hacerle daño.

Si te ayudo, no solo dejarás en paz a mis padres,

tampoco le tocarás un pelo a Alicia.

-¿Por qué te preocupas por tu jefa?

-Júrame que no le harás daño.

-Pues claro, hombre.

No te preocupes.

Tú solo ayúdame y todo va a ir bien.

Además, piensa en la recompensa.

Soy muy generoso con la gente que me ayuda.

-Métete tu dinero por donde te quepa.

-Muy bien.

Hazlo solo por la supervivencia de tus padres.

Te veo esta noche,

compañero.

-¿Eres Miguel Herrera?

-Sí, soy Miguel Herrera. ¿Le puedo ayudar en algo?

-Sebastián Melendo, soy el abogado de Vlado Khan.

-No tenemos nada de que hablar. Si no le importa...

-No seas maleducado,

solo he venido a transmitirte un mensaje de mi cliente.

-Ya, pero es que...

no me interesa ningún mensaje que venga de él.

Si lo que le ha dicho Vlado es que no se olvidará de mí,

y que no parará hasta verme muerto, dígale que me importa una mierda,

y que disfrutaré mientras veo cómo se pudre en la cárcel.

-Veo que conoces bien a mi cliente.

Pero hay algo más, algo que te interesa.

-Le acabo de decir que no hay nada que me interese,

ningún mensaje ni de él ni de usted.

Así que... -¿Le suena el nombre de Tom?

Tengo entendido que erais amigos.

O eso me ha contado Vlado.

-¿Qué le ha dicho exactamente?

-Poca cosa.

¿Por qué? ¿Ahora sí le interesa?

-Sí, me interesa.

¿Qué hicieron con el cuerpo?

-De eso quiere hablarte Vlado.

Dice que si no han encontrado el cuerpo

es porque quizás no esté muerto.

-Mire, no se ande con rodeos conmigo

y dígame exactamente lo que dijo.

-Yo no sé nada más, ¿eh?

Yo no sé nada más, yo soy solo un mensajero.

Hasta hace unas horas no había oído hablar en mi vida

de ese Tom.

Lo que me ha dicho mi cliente

es que, si quieres saber la historia completa de Tom,

debes ir a verle.

-¿A verle, dónde?

-A comisaría.

Todavía sigue en Distrito Sur.

Si te interesa,

yo que tú me daría prisa, lo trasladan mañana.

-¿Esto es lo que se come aquí a diario?

-Siempre estás a tiempo de ponerte a régimen.

Por cierto, tienes visita.

Tu abogado ha venido a verte.

(La puerta se cierra)

-¿Has hablado con Caimán?

-Podrías haberme advertido sobre ese tío.

Tiene carácter, el tal Herrera.

-¿Qué pasa? ¿Ha reaccionado mal?

-Al saber que era tu abogado, se puso de uñas.

Pero, en cuanto dejé caer el nombre de Tom, como me dijiste,

la cosa cambió y se mostró mucho más receptivo.

-Qué pena de tío.

Podría llegar lejos.

Si prestara sus servicios como matón sería muy bueno.

Pero el tío está desperdiciando su vida

defendiendo causas perdidas. -Oye, ¿quién es ese Tom?

-Eso a ti no te importa.

Tu trabajo era transmitir el mensaje, ¿no?

Pues ya lo has hecho.

Y ahora ve a encargarme una fuente de ostras y caviar

porque la comida de aquí da asco.

-A propósito de tu plan...

Mi trabajo es buscar lo mejor para ti.

Soy tu abogado y para eso me pagas.

Los recados y las cenas encárgaselos a cualquier otro.

-Con lo que te pago, podrías tener un detalle.

-Y si me permites...

Lo de esta noche me parece una mala idea.

¿Tú sabes lo que eso significa? ¡Un asalto a comisaría!

¿Sabes cómo puede acabar eso? (ASIENTE) -Tengo una ligera idea.

-Puedes acabar muerto.

Estás corriendo un riesgo innecesario.

¿Por qué no hacemos las cosas a mi manera?

-Vlado Khan nunca ha seguido las órdenes de nadie.

¿Entendido, abogado?

-Me pagas por defender tus intereses y eso es lo que estoy haciendo.

-¿Algo más?

Pues largo de aquí.

Y acuérdate de la fuente de ostras y caviar.

No repares en gastos. Prepara algo grande.

-Espero que todo vaya bien.

-Adiós, abogado.

(La puerta se abre)

(La puerta se cierra)

(Música de suspense)

(Videollamada)

(RÍE)

(IKER) "Hola, cariño, ¿cómo estás?

Felisa acaba de llegar. Se ha ido al parque con Leo.

Yo ya me he despedido de ellos".

Pobrecito, ¿estaba triste?

"¡Qué va, si estaba encantado!

¿No ves que Felisa siempre le deja hacer de todo?

Este chiquillo enseguida nos cambia".

No sabes las ganas que tengo de verlo.

¿Le has explicado todo bien a Felisa:

dónde están las cosas, a las ocho el baño y a las nueve en la cama?

"Tranquila, está todo explicado.

Marcelino se pasará un rato cada día por si hiciera falta algo".

Vale. Gracias.

¿Te vas ya? "Sí, ya vienen a por mí.

¿Sigues trabajando todavía?".

Sí. Ha sido un día bastante duro, pero me voy ya.

¿Has visto dónde estoy?

¿Lo reconoces?

(SONRÍE)

"La sala de descanso.

No ha cambiado nada".

¿Y te acuerdas de cuando no me dejabas en paz?

"¿Perdona? (RÍE)

Sinceramente, me acuerdo más de lo que te hiciste de rogar".

Y aquí estamos. "Pues sí.

Y ahora, míranos.

Una preciosa familia".

Ya sé que no me puedes decir a dónde vas,

pero no es un sitio muy peligroso, ¿verdad?

"Alicia, no me va a pasar nada.

Y te prometo que será solo una semana, máximo dos, ¿vale?".

Ya, perdona. Es que es complicado tener

esa vocecita que te dice que...

...que igual nunca vuelves.

(Música emotiva)

Lo siento, es imposible acostumbrarse.

"Sí, la entiendo perfectamente, señorita.

Mi esposa se dedica a perseguir a lo peor de lo peor, ¿sabe?

Estaba pensando que cuando vuelva

podríamos ir a mirar los pisos y, después, marcharnos una semana

los tres juntos a la sierra a desconectar del mundo.

¿Qué te parece?".

Me parece genial. ¿Qué me va a parecer?

Tendremos que elegir muy bien el piso

porque es posible que acabemos siendo

una atractiva pareja de ancianos

y Leo todo un ministro de Medioambiente.

(Notificación mensaje)

Oh.

Cariño, creo que me tengo que marchar.

Oye...

(Música emotiva)

Te quiero mucho, ¿vale?".

Yo también te quiero, Iker.

Por favor, cuídate mucho, mi amor.

(ASIENTE) "Lo haré".

(Llaman a la puerta)

¿Miguel, qué haces aquí? Gracias, Ruiz.

Gracias.

Alicia...

Acabo de tener una visita un tanto...

especial del abogado de Vlado Khan.

Sebastián Melendo.

Ese, sí. Se ha presentado en el centro cívico

y me ha trasladado un mensaje de su cliente.

¿Qué te ha dicho?

Que tarde o temprano me matará.

Te ha amenazado.

Me gustaría tomarte declaración para poderla adjuntar

a las diligencias que entregaremos al juez.

Okey.

Pero ¿crees que tendrá sentido? Quiero decir, es...

Es una amenaza a través de una tercera persona,

no la ha hecho directamente, no sé si tiene implicación legal.

Es importante. Cuanto más inflemos la acusación, mejor.

Cuenta conmigo. Lo hacemos, claro que sí.

He venido también porque te quiero pedir un favor.

Si está en mi mano.

Quisiera tener un rato para hablar con Vlado Khan a solas.

¿Por qué?

Porque quiero mirarlo a la cara, que me mire él a la cara

y decirle que deje de enviarme a terceros para amenazarme,

que si me tiene que decir algo, que me lo diga él

y que no le tengo miedo.

No sé, Miguel...

No me parece buena idea, la verdad.

Como entre la enfermera, le diré que es tu culpa.

Tranquila. Si nos pillan, diré que soy médico

y que un poco de azúcar viene bien de vez en cuando.

Con lo que les dices a tus pacientes que es veneno.

Calla, aguafiestas. Te mandan recuerdos Toni y Nacha.

¿Cuándo los has visto?

He ido a comisaría. Rita ha ido a recuperar su bolso.

Han llevado ellos el caso. Lo han resuelto muy rápido.

Al final, la chica que le robó era cleptómana.

Qué bien, me alegro de que haya recuperado su bolso.

¿Alguna novedad más por comisaría?

También he visto a tu tío, que también te manda recuerdos.

¿Y sabes si han trasladado ya a Vlado Khan?

No, sigue en los calabozos de comisaría.

Por cierto, daba muy mal rollo saber que estaba allí.

Mañana lo llevan ante el juez.

Espero que lo encierren y no vuelva a ver la luz del día.

Ya veremos, ya se libró una vez.

Pero esta vez están teniendo mucho cuidado.

Su detención la llevan con la máxima discreción.

Y tanto. He buscado información y no he encontrado nada.

Quieren tenerlo todo bien atado antes de que salte a los medios,

para que no haya filtraciones ni fallos de seguridad.

Y eso te incluye a ti. ¿Qué quieres decir con eso?

Ese tipo es sospechoso de matar al testigo de su último juicio.

Por eso se libró de la cárcel.

Papá, no empieces con eso.

Un policía custodia mi puerta. ¿No es suficiente con eso?

Pues sí, supongo que sí.

No me mires así. Toda precaución es poca si se trata de mi niña.

Es decir, de mi hija.

Eres hija única. Tu madre y yo nos lo jugamos a una carta.

Ahora no intentes arreglarlo.

De hecho, tengo la solución.

He traído una tableta con películas de ciencia ficción que te gustan.

Y la bolsa me la he dejado en el coche.

No te preocupes, tengo el libro.

Ya, pero también tengo mi neceser y la ropa de mañana.

No me lo puedo creer.

¿Qué no te puedes creer? ¿También te quedas a dormir?

Sí, es tu última noche.

¿No ha sido suficiente despertarte con tortícolis?

Es verdad que estaba un poquito cargado,

pero al mediodía se me ha pasado... Tenía la espalda como un ocho.

Y quieres más, ¿no?

Lo mejor es que duermas en una cama decente

o eso no te lo arreglará ni un masaje.

Hoy duermes en el hotel.

Por cierto, mañana necesito ropa limpia para salir del hospital.

(Llaman a la puerta)

-Buenas noches.

¿Qué tal la cena? Mira, como ves,

hoy no tenía mucho apetito.

Ya sabemos por qué.

Ah, sí, eso... Culpable.

Como médico, he de decir que hay que dar algún capricho al paciente.

Bueno, y que mañana me dais el alta.

No te preocupes, has hecho muy bien tu trabajo.

Llevas aquí todo el día, ¿no?

Me ha tocado doblar turno, pero ya termino.

-¿Entonces mañana no nos vemos?

Pues nada, que sepas que has hecho muy bien tu trabajo

y que en la revisión nos veremos.

Muchísimas gracias por todo. No hay de qué.

¿Qué? Mi comportamiento ha sido intachable.

Aceptable, dejémoslo así.

Vale, voy al coche a por las cosas. Que no, que no, de verdad.

Además, hoy quiero dormir pronto.

Si te pones aquí con la tableta, me molestas con la luz.

¿Segura? Sí.

Venga, como quieras. Mañana estoy aquí a primera hora.

Por favor, intenta descansar.

Cualquier cosa, me avisas. Claro.

Adiós.

(La puerta se cierra)

(Música de tensión)

(MERINERO) Pasa por aquí.

Aquí está.

-Veo que al final te ha podido la curiosidad.

-Aquí me tienes. ¿Qué querías?

-Como ya sabrás, yo ni estaba en Distrito Sur

cuando lo de tu amigo.

Rojo me puso al día de todo lo que tenía que saber sobre Tom.

-Muy bien. ¿Qué más?

-Una pena que su hija, Victoria se llama, ¿no?,

se presentara en el momento más inoportuno, ¿no crees?

-¿Tú cómo sabes que Victoria es la hija de Tom?

¿Cómo lo sabes?

No puedes saberlo.

Nadie lo puede saber, en realidad.

Los únicos que se enteraron fueron Rojo y sus hombres

así que nadie te lo ha podido decir.

-Yo tengo ojos y oídos en todas partes, Miguel.

Como si hubiera estado ahí.

También sé que quien se cargó a Rojo

fue la estirada de Alicia Ocaña.

¿Y sabes qué?

Que lo hizo para salvarte a ti.

Esa mañana eras tú el que tenías que morir.

(Música de tensión)

Si yo estoy ahora aquí es porque pillaron el teléfono de Rojo

y tuvieron acceso a todos mis contactos,

contabilidad, documentos, fotos... Todo.

Si Rojo te hubiera matado, yo ahora no estaría aquí.

-Muy bien.

Me queda claro que vas a por mí, que me la tienes jurada.

Y ahora cuéntame lo de Tom.

¿Para qué querías que viniera?

-Bueno, sé que...

os conocisteis en África

cuando erais mercenarios los dos, ¿no?

-Fue en el ejército,

pero no he venido a contar historias.

Ve al grano. -¿Qué pasa, Miguel?

¿Por qué esas prisas? ¿No estás cómodo conmigo?

Cuando Tom vino a Madrid,

estaba buscando trabajo.

Y Rojo le contrató.

Pero esa relación no fue muy bien.

Tom iba por su cuenta y, al final, traicionó a Rojo.

Y puedes imaginar que eso no iba a quedar así como así, ¿no?

El traidor merecía un buen castigo.

-¿Y?

(Música de tensión)

(Sirena)

-Ve yendo rápido para allí, ¿vale?

¡Lara, Lara! ¿Has visto a Alicia? Está en la sala de descanso.

Hemos recibido un aviso: la reyerta callejera

se ha convertido en un tiroteo. ¿Enviamos más refuerzos?

¿Cuántas unidades hay allí?

Están Nacha, Toni y un zeta de refuerzo.

Es poco. Manda una unidad y avisa a H-50.

Yo me tengo que ir a ver la explosión

del hotel de la carretera de Valencia.

Está allí el comisario. Lo sé.

Me acaba de llamar y me ha dicho que la explosión

ha provocado un incendio y hay que desalojar el hotel

y el edificio colindante.

¡Alicia! ¿Qué es todo este lío?

Ha habido dos avisos de los gordos.

Tengo que desalojar dos edificios por una explosión.

¿Una explosión? No sabemos qué la ha causado.

El caso es que te quedas a cargo de la comisaría.

Si quieres, voy yo y tú te quedas. No, no.

Prefiero ir a coordinar, luego me vengo

y así te vas para casa. No te preocupes, es lo de menos.

A ver si tenéis un rato tranquilo. Venga.

(Música dramática)

(MIGUEL) "¿Qué fue lo que pasó?".

¿Qué fue lo que hizo Rojo?

¿Lo secuestró?

-¿Tú qué crees? -No sé, dímelo tú.

-Puede que sí, puede que no.

¿No quieres saber el final de la historia?

Tom está muerto.

Rojo lo mató.

Hace tiempo que está criando malvas.

-¿Para qué narices me has hecho venir?

(Música de tensión)

¿Para qué narices mandas a tu abogado a buscarme?

-Caimán...

Eres un sentimental.

Y esa es tu perdición.

Quien ríe último, ríe mejor, ¿no?

No quería perderme tu cara de imbécil

al saber que habías venido para nada.

¡Lara!

¿Qué es todo esto?

Un incendio, una reyerta convertida en tiroteo,

un atropello... Como sigamos así,

nos quedamos solas defendiendo el fortín.

Será la luna llena. Pues sí, será.

Lo que te decía. Espero que no sea otro aviso.

Menuda noche.

-Eres un enfermo y te vas a pudrir en la cárcel.

-Ya queda muy poco.

-¿De qué hablas?

-De que todo va según lo previsto, Caimán.

Falta muy poco para las 22:00 h.

(Música de intriga)

(Música dramática)

Miguel, ¿estás bien?

Estás temblando.

Tengo náuseas.

Perdóname, Alicia.

Anda, siéntate.

¿Necesitas que te traiga algo de beber?

(Música de suspense)

Estoy harto de verte la cara. Me largo.

-No estés tan seguro, Caimán.

-¿Tan seguro de qué?

-De que no nos volveremos a ver.

(MERINERO) -Un apagón. Hay que salir de aquí. Vamos.

(Música dramática)

-¡Que empiece la función!

¿Estás mejor?

(Música de suspense)

(Música dramática)

¿Qué está pasando?

Nos van a matar a todos.

(Música dramática)

-Qué vacío está esto esta noche, ¿no?

Qué raro que no haya nadie en La Parra ahora.

-Ya, no sé... Está la noche muy flojita, la verdad.

-Te juro que no quería colaborar, pero amenazó con matar a mis padres.

(VLADO) -Te asusta lo que oyes, ¿verdad?

Yo también estaría nervioso en tu lugar.

¡Muy bien, Caimán! ¡O sales y das la cara

o me cargo a estos policías uno a uno!

(Disparo)

(LARA GRITA DE DOLOR)

¿Qué hace esa furgoneta ahí parada? No me gusta ni un pelo.

Voy a acercarme a hablar con el conductor.

(TONI) Tendrías que habérnoslo contado.

No, preferiste hablar con Vlado y colaborar con él. ¡Imbécil!

¡Debe pagar por lo que ha hecho! ¡Y lo hará!

Y lo hará. "¡Policía!".

Pare el motor y salga de la furgoneta.

¡Ni se te ocurra!

Despídete de la vida. -No, por favor.

-Hoy te toca morir. -Te lo pido por favor.

Es mi comisaría y debo saber qué está pasando dentro.

Cuidado, Emilio. ¿Qué demonios está pasando?

¡Alto o disparo!

(NACHA) Han sido tiros, ¿no?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 798

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 798

17 sep 2020

Flores entrega a Rigo documentación clave para asaltar la comisaría. Vlado se las ingenia para llamar la atención de Miguel Herrera.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 798" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 798"
Programas completos (883)
Clips

Los últimos 2.408 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos