Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 774 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

¿Estás pensando dejar el cuerpo? -No, en absoluto.

Pero no puedo más, siento que todo depende de mí.

He llegado a mi límite. -No será en serio.

-Sí. Ya he hecho oficial mi solicitud.

Carranza tenía un cabreo de mil pares de narices

por una decisión que has tomado.

¿La de quedarme en Distrito Sur?

Creo que no le ha gustado.

No me extraña.

Diana del Val fue paciente del Santa Feliciana.

Estuvo ingresada en la época de los bebés robados.

Perder a un bebé supongo que marca la vida,

además, tan joven...

-Han pasado 37 años.

Esa niña hubiera cambiado el sentido de mi vida.

-Necesito cotejar un ADN con la base de datos,

para ver si coincide con los que tenemos fichados.

Que Diana del Val es mi madre

con una probabilidad del 99,9 %.

¿Usted vio a su hija fallecida?

-¿Qué gana haciéndome sufrir?

Claro que me gustaría tener a mi hija,

¡pero mi hija nació muerta!

¡Muerta! -Espere, por favor,

no he terminado.

-Si quiere hablar conmigo, tendrá que traerme detenida.

(Móvil)

-Es el suyo.

¿Sí? ¡Bien, tío, buenas noticias!

El cargamento llegará en perfecto estado esta vez.

-No lo compruebes, porque ya lo he hecho yo.

¿Tú, cómo? A través de internet.

El número pertenece a un tal Adolfo Padilla,

funcionario de Aduanas en Algeciras.

Nos ha contado todo lo que hablaron Vlado y él.

No es gran cosa, pero es un buen comienzo.

¿Colaborará para que interceptemos los envíos?

Al principio se ha resistido, pero no le queda más remedio.

Nos alertará de cualquier mercancía

que Vlado quiera pasar por la aduana.

Vlado acaba de contactarle. ¿Qué quiere?

Permiso para dar entrada a un conteiner

que llegará al amanecer.

El tiempo justo para organizar un operativo de seguimiento.

Pero mejor hacerlo sobre el terreno.

Todo ese odio, ese rencor, esa maldad...

te han convertido en lo que eres ahora, un mierda.

Eso no es verdad. Sí que lo es.

Y esta clínica es la máscara que te pones

para ocultar que tu vida está vacía.

Pues eso también te lo voy a quitar.

Se acabó para ti Clínicas Di Matteo.

Te ofrezco la mitad de los poderes de Clínicas Di Matteo.

Pasarías a formar parte del accionariado.

Y podrías usar la clínica para lavar dinero.

Lo único que te pido

es que elimines a Mateo antes de esa reunión.

Cuando me dijeron que había nacido muerta,

algo se murió dentro de mí.

(EMOCIONADA) -Yo soy tu hija.

(SOLLOZA) -No...

(Música emocionante)

(MUJER TELEVISIÓN) "Lo que más coraje me da

es que me ha engañado con semejante...".

(Música triste)

"Tú sí que sabes tratar a una mujer, Jesús".

-¿Por qué no sigues haciendo películas románticas, puñetero?

(Música triste)

(Timbre)

-¿Siempre abres la puerta así, sin más?

-Es que creía que era una amiga que se está quedando temporalmente.

-¿Puedo pasar? Ya sé que es tarde, pero no voy a conciliar el sueño

si no resuelvo esto contigo.

-Claro, claro, pasa. Me alegra mucho que hayas venido.

-¿Estabas llorando?

-Sí...

Bueno, es que lo necesitaba

y me he puesto una peli de Hugh Grant,

que a mí no me falla nunca. ¿Te gustan las comedias románticas?

(RÍE) -Las detesto.

No hay nada más alejado de la vida que ese tipo de cine, para mí.

-Bueno. Siéntate, por favor.

Parece que no tenemos muchas cosas en común, ¿no?

(Música melodramática)

-Veo que tú tienes

muy claro que tenemos ese vínculo.

-¿Que somos madre e hija?

Qué raro suena, ¿no?

Pues sí, no tengo ninguna duda.

-No te lo tomes a mal, pero a mí todavía me cuesta...

Me cuesta creerlo, por eso estoy aquí.

-Ya. Tiene que ser muy duro asimilar una cosa así.

Pero es lo que le hacían en el hospital de Santa Feliciana

a las madres solteras.

Bueno, a las madres solteras y a las que tenían ya varios hijos.

En el cuarto o quinto parto...

todo se complicaba misteriosamente.

Y lo mismo pasaba con los gemelos.

Les quitaban uno de ellos.

Debían pensar: "¿Qué más da uno más que uno menos?".

Eso es lo que hacían.

Era una máquina de hacer dinero.

-Pero a mí me dejaron sin nada.

Completamente sola.

-Lo siento mucho.

Mi padre pagó una gran cantidad de dinero al hospital por mí.

-¿Eso te ha contado? -No.

Él murió mucho antes de que yo me enterara

de que soy adoptada. Me lo dijo mi madre

cuando yo lo estuve investigando meses antes de nuestra conversación.

-Pagaron por quitarle la hija a otra mujer.

¿Qué clase de persona puede hacer una cosa así?

-No, pero mi madre tiene un corazón enorme.

De verdad.

Y, además, ha sido muy buena madre.

Ella solo deseaba con todas sus fuerzas

tener un bebé y, cuando lo tuvo entre sus brazos,

no hizo preguntas.

Cuando yo me enteré, me enfadé mucho con ella.

Me distancié.

Pero, al final, terminé perdonándola.

-¿Cómo pudiste perdonar eso?

-Porque no es como te imaginas.

Ella pensaba que yo era huérfana, que me habían abandonado.

Y también pensaba que ese dinero que mi padre dio al hospital

era una donación por su labor social tan importante.

(Música emotiva)

-Las chicas que íbamos a parir allí

éramos una panda de desgraciadas.

Había más de una docena de chicas como yo:

embarazadas de ocho o nueve meses en aquella época.

Puede que tú seas una bebé robada,

pero eso no significa que yo sea tu madre.

-Pero las fechas coinciden.

-También hubo otros partos ese día.

Recuerdo a una chica de Pamplona

y otra de Ávila.

Era alcohólica.

Se llamaba... No me acuerdo de cómo se llamaba.

-Diana,

tengo que contarte una cosa.

Es algo que hice

y quizá no estuvo bien, pero bueno,

lo hecho, hecho está. Necesitaba respuestas

y espero que lo entiendas. -¿El qué?

(SUSPIRA)

Usé tu análisis de ADN,

el que te hicimos por el caso del asesinato de Laia,

y lo comparé con el mío.

Ya sé que no estuvo bien.

Pero...

Aquí está, y los datos son concluyentes.

(Música emotiva)

Hay un 99,9 % de posibilidades

de que seamos madre e hija.

(Música emotiva)

-Entonces...

¿es verdad?

Tú...

¿Tú eres mi hija?

(Música emotiva)

¿Te pusieron Esperanza?

Tú fuiste la mía.

(EMOCIONADA) Siempre imaginé cómo...

...cómo sería la manita cuando creciera.

(LLORA) Ahora sé que esta es

y cómo creció.

(Música emotiva)

(DIANA SOLLOZA)

(Música intrigante)

(Llaman a la puerta)

-Llevas todo el día bebiendo. -¿Quieres una?

-No. Necesito mantener la cabeza despejada.

-Mira, te aseguro que después de esto

no vas a tener una queja de mí.

Nos haremos de oro con la clínica

cuando nos quitemos a Mateo de en medio.

-¿Tienes la pasta? -Sí, la tengo aquí.

Ahora, la mitad. La otra mitad cuando termines el encargo.

-¿De verdad te compensa?

-He hipotecado mi vida por ese chulo engreído.

No lo aguanto ni un solo día más.

Tienes que matarlo mañana mismo.

¿Has encontrado un sicario?

-Es complicado.

-Pues no nos queda margen, ya te lo dije.

Mateo me pondrá de patitas en la calle el martes.

Esa reunión de accionistas no puede celebrarse,

o te quedarás sin la mitad de la clínica.

-No sufras. La reunión no va a celebrarse.

Tengo un plan mucho más sencillo.

(La puerta se abre)

(Música de tensión)

-¿Qué haces aquí?

Sorpresa.

Eh...

Estábamos planificando unas operaciones

para las chicas de Rojo.

¿Vas a seguir disimulando a estas alturas?

Andrés, por favor.

Sé lo que estabas planeando.

¿Tú le has citado aquí?

-No me has dejado otra opción. -Él es mi único problema.

-Hay una carta que dice lo contrario.

-¿Qué carta?

(Música de tensión)

Bueno, la verdad es que parece tu letra. (RÍE)

Yo no he escrito ninguna carta.

Pues a mí me cuela perfectamente.

Ya te dije que el tío sabía imitar cualquier caligrafía.

-¿Esto qué es? ¿Una despedida?

-Sáltate si quieres la parte dedicada a la familia

y vete directamente a la confesión a la Policía.

-No pienso confesar nada.

-A mí me da que ya lo has hecho.

(LEE) -"Yo, Andrés Coll, confieso que encargué el asesinato

de Mateo Bremón.

Pagué a un sicario para que le disparara

y dejara un arma con las huellas de Toni.

Es curioso los servicios que se pueden comprar en Internet.

Así mataba dos pájaros de un tiro. Dos ratas. ¿Por qué?

Llevo toda la vida enamorado de Verónica.

Esa ingrata me rompió el corazón dos veces: primero con Mateo,

luego, con Toni.

Me sentí humillado, quería hundirla.

Si no era mía, no sería de nadie".

¿Qué mierda es esto?

Algo bastante parecido a la realidad, ¿no te parece?

Sigue leyendo. No me gusta nada que mis socios

se queden con dudas antes de cerrar un trato.

-Teníamos un trato y te lo has pasado por el forro.

-¡Sigue leyendo!

(Música de tensión)

(LEE) -"He pasado mis mejores años siendo un segundón

en lo personal y lo profesional. Soy un fracasado.

Todo me sale mal. Me he convertido en un criminal para nada.

No puedo con el peso de la culpa.

Necesito confesar para poder descansar en paz".

Nadie va a leer esta carta. -Yo creo que sí.

La Policía no va a descansar hasta saber qué le pasó a tu socio.

Y creo que ahí queda bastante claro.

¿Qué te parece? Quizá me he pasado un poco con el tono dramático.

(LEE) "No soporto el monstruo en el que me he convertido.

Solo me queda pedir perdón, si es que sirve de algo.

Lamento haberme dejado arrastrar por los celos, la avaricia,

el rencor y la envidia.

Me siento aliviado por esta confesión.

Hasta siempre".

Y ahí está tu firma.

Vais de farol.

Queréis asustarme.

(Música dramática)

¿No puedes esperar a que yo llegue? Tengo ganas de hablar con ella.

Ya... Pero me he entretenido revisando un caso, qué quieres.

Sí, como siempre, pero no me eches la bronca.

Venga, intentaré llegar a tiempo. ¿Vale?

Claudia, qué bien que te pillo. ¡Pero bueno!

¿Qué haces aquí? Debes estar agotada.

¿Por qué no has ido a descansar?

Sabía que te tocaba pringar y necesitaba...

Has decidido aumentar mi jornada de domingo

diez minutitos más, ¿no? Siéntate.

¿Qué pasa?

No me puedo ir a dormir con este runrún en la cabeza.

Te entiendo perfectamente.

Hasta que no te lo sacas de la cabeza no puedes parar.

El viaje de vuelta se me ha hecho eterno.

Toni intentaba animarme, pero quería tirarlo del coche en marcha.

¿Sabes lo cabreada que estoy? Sí, sí.

Un fracaso siempre es difícil de digerir,

pero tu actuación ha sido correcta, lo has hecho bien.

No estoy tan segura de eso.

¿Por qué dudas?

Porque yo convencí a Padilla para que colaborase con nosotros.

Le dije que Vlado Khan no lo sabría, y ahora está muerto.

¿Pudo ser un chivatazo de nuestras filas?

No, imposible. Vamos, creo que no.

Le pusiste protección al testigo. Sí.

Pero la gente de Vlado Khan dejaron a los escoltas fuera de juego.

Les tendieron una emboscada y se llevaron a Padilla.

Los escoltas quedaron inconscientes durante horas.

La Policía de Algeciras investiga qué tipo de gas utilizaron.

Estaban avergonzados.

¿Has corroborado su versión? Les he echado un buen puro.

Pero no creo que hubiesen podido hacer nada por impedirlo.

Bueno, si nos atenemos a los datos, todo ha sido correcto.

Sentirte culpable no te ayudará a atrapar a ese criminal.

Lo sé, pero no puedo evitarlo.

No te fustigues más.

Una muerte siempre es lamentable, pero una cosa:

Padilla se metió él solito en la boca del lobo.

Él hizo tratos con Vlado Khan.

Aceptó su dinero sabiendo cómo es y cómo se las gasta.

Padilla no tenía escrúpulos, eso desde luego,

pero tampoco merecía terminar así. Sí, está claro.

Pero ahora sabemos que a Vlado Khan le da exactamente igual

ir dejando un reguero de muerte.

No sabes la rabia que me da todo esto.

Se ha reído de mí en la cara.

Era perfectamente consciente del dispositivo de seguimiento.

Nos ha tenido horas haciendo el paripé.

Se estaba burlando de nosotros. Por eso no te preocupes.

Quien ríe último, ríe mejor. ¿Y sabes qué?

Que es domingo, que hace horas que debería estar en casa

y tú, descansando,

así que vámonos.

Necesitamos estar al 100 % para atrapar a Vlado Khan.

Mañana será otro día.

Venga.

Me pregunto dónde habrá metido a las mujeres

que iban a entrar por Algeciras.

Si hay alguien que puede encontrar a esas mujeres eres tú.

Vamos.

(Música de suspense)

¿Por qué me haces esto? Ganarías mucho más con nuestro plan.

-Andrés, intentar matar a Mateo por segunda vez

es un plan de mierda, reconócelo.

Y más, tras una junta de accionistas

en la que te iban a echar.

La Policía tardaría dos días en pillarte.

-¿Cuánto llevas planeando esto?

El suficiente para que salga bien y no dejar ningún cabo suelto.

¿Cuánto te ha ofrecido esta rata? Te lo doblo.

¿Quieres quedarte con la clínica? Adelante.

-¿Para qué quiero un anestesista pudiéndome quedar con un cirujano?

La estrella de la clínica es Mateo.

Lo dice el nombre: Di Matteo, no "Di Andrés".

Y seguiré siéndolo.

Ya encontraré otro anestesista.

(Música de tensión)

¿De verdad vais a matarme?

-No. Técnicamente, será un suicidio.

Venga, Andrés, no te pongas así, que llevo tiempo avisándote.

Te has convertido en un grano en el culo.

-Tú tienes la culpa de todo.

¿En serio?

Venga, hombre. Por una vez, sé sincero contigo mismo.

Eres el único culpable de estar donde estás. Eres escoria.

¿Y él?

¿Qué es él?

¿Vas a fiar tu vida a un criminal?

Vas a ser un títere en sus manos. ¡No tiene palabra!

¡Te venderá cuando le venga en gana, igual que ha hecho conmigo!

Ninguno de los tres estamos libres de pecado, pero ¿sabes qué?

Que me fío mucho más de él que de ti.

Vas a cometer el error más grande de tu vida.

Puede.

Pero con él sé a qué atenerme.

En cambio, contigo....

Tú... Tú eras mi amigo.

(GRITA) ¡Eras mi amigo!

¡Eras mi socio!

¡Llevas años intentando destruirme y quitarme a la familia!

Eres un ser despreciable y nadie te va a echar de menos.

¿Vamos terminando, señores, que no tengo todo el día?

(Música de tensión)

-¿Vas a matarme?

-¿Alguna última voluntad?

-Quiero vivir.

-Otra.

-Hazlo tú.

Venga.

Coge el arma.

Eres un asesino.

Échale huevos.

(Música dramática)

No, Andrés, no vas a manipularme una última vez.

(Música de tensión)

Te espero en el infierno.

Allí nos vemos.

(Disparo)

Pues se acabó lo que se daba.

-Vaya paliza. ¿A ti quién te ha enseñado a jugar a esto?

-Mi padre.

Dice que tienes que visualizar siempre la jugada,

nunca dudes del golpe.

-Ese es mi problema, que siempre dudo.

Soy horrible para elegir los tiros y, cuando fallo,

pienso que tendría que haber elegido la otra bola.

¿Qué pasa? ¿He dicho algo? -No, nada...

Estaba pensando en tu renuncia a la Europol

y no sé si te arrepientes.

-Te estaba hablando solo del billar.

-Ya, pero...

-¿No te alegras de que me quede contigo?

-Claro que me alegro, estoy muy feliz.

Pero lo que te ha propuesto Carranza es tu sueño,

y si te arrepientes, me da miedo que me lo eches en cara.

-Eso no va a pasar.

Si me arrepiento, es una decisión que he tomado yo solo,

así que la tendré que gestionar yo.

Te prometo que no te lo echaré en cara.

Además, deja de pensarlo. Vamos a disfrutar, ¿no?

-Pues sí, disfrutemos. (RÍE)

-No sé cómo te quedan ganas de salir.

-Porque llevo seis horas en un coche con la inspectora Ocaña.

-Qué casualidad.

-Ehm... Hola.

-Hola, cariño. Karim.

Me alegro de verte en otras circunstancias.

-Sí, yo también. ¿Qué tal todo? (INCÓMODA) -Bien, bien...

¿Queréis tomar algo? -Sí. Yo una cerveza, porfa.

-¿Sí? Vale.

-¿Cómo ha ido el operativo de Algeciras?

-Fracaso total, tío. Sí, sí.

En lugar de liberar a las mujeres, hemos encontrado otro cadáver.

El del tío de Aduanas que dio el chivatazo.

Prefiero no hablar del tema, porque madre mía.

-Pues Paula me iba a dar la revancha.

No sé si os apetece jugar.

-Ah, pues no sé. ¿A ti te apetece? -Sí, por mí...

-Vamos a jugar, mamá.

Chicas contra chicos. Les daremos una paliza.

-¿Una? Querrás decir "otra", porque vaya tela.

-Gracias por intentar normalizar la situación.

-Bueno, creo que lo he asimilado ya.

Te he visto cuidando a papá estos días

y, al fin y al cabo, somos una familia.

Si vosotros sois felices, yo también.

-Parecía imposible, pero creo que tu padre y yo

podremos tener un entente amistoso.

Ha venido a verme al centro cívico esta mañana.

-Sí, me dijo que iba a comentarte algo de trabajo.

-Veo que no te ha contado nada.

-No. ¿Qué pasa?

Tu padre quiere despedir a Andrés.

-¿Y eso? (TONI) -Chicas,

¿empezamos? -Luego te cuento.

(Música de suspense)

-Este sí que está bien muerto.

¿Quieres comprobarlo tú, doctor? No.

¿Estás bien? ¿O tú también te vas a volver loco?

No, no te preocupes. Estoy bien.

Ah.

Y recuerda:

tú y yo ahora somos socios.

(Música dramática)

Adiós, amigo.

(Música dramática)

¿Y de tu padre te contó algo?

-No, ni yo tampoco le pregunté.

-¿Por qué? Imagino que tendrás mogollón de curiosidad.

-Si le pregunto por mi padre, sale corriendo otra vez.

-No tiene por qué. Es normal que te hagas esa pregunta.

Seguro que espera que se lo preguntes.

-Mamá me dijo que vais a despedir a Andrés.

¿Te explicó por qué?

Me contó algo por encima, pero no fue concreta.

Andrés me confesó que estaba enamorado perdidamente de tu madre.

Creo que Paty ha picado con una oferta fraudulenta

en Internet.

-¿Qué ha comprado? -No ha comprado, se ha suscrito

a una plataforma de "video on demand"

que se llama TV Sensación. No sé si te suena de algo.

-Es la primera vez que lo escucho.

-La imagen se pixela y al final se cuelga.

Eso y el precio que vale me ha hecho pensar

que puede tratarse de una señal pirata.

Claro, claro. Voy para allá ahora mismo.

Hasta ahora.

Ha habido una urgencia. Tengo que irme a la clínica.

Andrés ha hecho algo y Celia ha llamado a la Policía.

Tiene que haber sido el mismo que me disparó. Me equivoqué.

Os dije que el asunto no tenía nada que ver con la clínica,

pero no hay otra opción.

Averiguad quién lo ha hecho. Tranquilo, ¿vale?

¿Cómo quieres que me tranquilice? ¡Andrés está muerto!

¡Nos están matando uno tras otro!

Necesito protección.

Estoy esforzándome por entenderte.

Pero mi paciencia se acaba.

-No voy a asociarme con un salvaje como tú.

Eres un ser despreciable.

Y quiero tenerte cuanto más lejos, mejor.

-¿Seguro que fue un suicidio?

¿Por qué lo dices?

Porque era tremendamente orgulloso.

Estoy segura de que para Andrés el suicidio es el mayor fracaso.

Era incapaz de admitir que se sentía solo,

de admitir sus propios errores.

-No me vendrás con que quieres dejarlo.

-No, ya sé que cuentas conmigo. Tranquilo, no es eso.

-Vale.

¿Cuál es el problema?

-El problema es...

Es Vlado. No me fío nada de ese tío.

-¿Se puede?

Hay una mesa libre justo ahí.

Pensé que le gustaría charlar conmigo cara a cara.

Por la espalda ya me tiene muy visto.

Creo que se equivoca de persona.

Lleva toda la mañana siguiéndome.

No se va a acobardar ahora, ¿no? (ROJO) -Tenía razón.

Te dije que la Policía estaba estrechando el cerco.

¿Te ha seguido hasta aquí?

-La inspectora Ocaña está descansado en el piso de sus compañeras.

¿Me tomas por un novato?

-Desde luego que no, pero la inspectora no parece nueva.

Yo me andaría con cuidado.

-Esa tía quiere amargarme la existencia, no me gusta nada.

Me preocupa que Nico esté en peligro.

Si Vlado supo que Padilla lo traicionó,

podría saber que Nico nos dio su contacto.

Esta en una situación complicada, ese chico.

Dile que mantenga un perfil bajo.

Y. por supuesto, que no haga nada que no le hayan pedido.

El otro día estuve con él y estaba bastante asustado.

Me dijo que quería irse a EE. UU. cuanto antes.

Quizá es lo mejor.

Aquí está muy expuesto. Ya, pero no creo

que le den el dinero antes de que nos proporcione

una pista que nos conduzca a la detención de Vlado Khan.

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Servir y proteger - Capítulo 774 (Parte 2)

14 ago 2020

Merche y Aitana se preparan para marchar a San Sebastián. Espe demuestra a Diana que es su hija mostrándole el test de ADN. Andrés azuza a Rojo a matar a Mateo, pero el proxeneta le sorprende con un radical cambio de planes, que pondrá fin a todos sus problemas.

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