Servir y proteger La 1

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 769 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

(LARA) ¿Qué pasa?

-Hace un par de días, averigüé que Diana del Val

antes de ser madama, fue prostituta.

Su nombre aparece en la lista de detenidos

en una redada en un club de alterne.

-¿Te sorprende?

-Lo que me sorprende es que en esa redada aparecieran

datos personales de las prostitutas y su historial médico.

Diana del Val fue paciente del hospital de Santa Feliciana.

Estuvo ingresada en la época de los bebés robados.

-El cargamento de checas no va a llegar.

Están muertas.

¿Sabes lo que me cuesta

fletar un container más el pago en la aduana?

Ahora no tengo a las chicas y la Policía busca de dónde vienen.

Los compañeros de Distrito 3

han atendido la llamada

de un trabajador del Vertedero de San Román.

Han encontrado el cadáver de una joven estrangulada

semioculto entre los desperdicios.

¿La conoces?

¿Su muerte tiene algo que ver con el cerdo al que investigas?

Puede ser.

Hemos constatado la relación de esta chica con Diana del Val.

¿Te suena Vlado Khan?

Yo solo soy una intermediaria entre gente importante

que quiere relacionarse con los de su mismo estatus.

Nada más.

-Busca un buen chalet con más habitaciones,

piscina, jacuzzi, algo que dé dinero rápido,

no esta ratonera.

Los movimientos de Khan apuntan a que está reorganizándose

para levantar aquí su imperio de prostitución.

No tenemos pruebas para ligarlo al asesinato de Laia.

Los datos del contenedor de mujeres

son muy confusos y evitan que se le relacione con él.

Lo que sí sabemos es que encaja con su modus operandi.

Está el hecho de que Emma viajaba en ese contenedor

y que trabajaba para Rojo.

Así es. Aquí la conocíais.

Sabéis cómo se las gastaba su jefe con ella.

La muerte de Laia apunta a Rojo, Cabeza de Perro y Diana del Val.

Hay un chico joven que conozco.

Es muy buena gente, el chaval,

pero también es cierto que está dentro del círculo cercano de Rojo.

¿Trabaja para él? Sí.

Empezó haciendo recados,

pero ya sabes cómo es esto, cada vez está más dentro.

¿Cómo sabes que colaborará?

100% seguro no lo sé.

Te ofrezco un trato.

Salir de España sin problemas y cumplir tu sueño.

(QUINTERO) Si colaboras con la Policía te ayudarán

y te protegerán.

-No lo sé.

Tengo que pensármelo.

Hay una poli nueva.

Me lo ha puesto en bandeja.

Me ayudará a salir del país y la pasta que necesito

si le entrego a Rojo.

-Si por ti está bien, por mí también.

-Perder a un bebé marca la vida y, además, tan joven.

Por su reacción, supongo que aún le duele.

-Han pasado 37 años.

Esa niña hubiera cambiado el sentido de mi vida.

-¿Tus sospechas se confirman?

-Parece una locura, pero todo coincide:

el lugar, la fecha, todo.

Y ella cree que su hija nació muerta,

pero ¿y si no fue así?

¿Y si se la robaron?

-¿Estás de coña?

-Si comparan nuestros ADN en un laboratorio independiente

saldríamos de dudas.

Sería superefectivo.

(ACENTO RUSO) -Eres policía.

¿Por qué complicas vida así?

-Tomé malas decisiones y tengo muchas deudas.

-Por mí está todo ok.

Lo único es que no voy a querer solo cinco fusiles.

Quiero más.

¿Por qué han aplazado el intercambio?

Lo hacen para mantener el control y evitar emboscadas.

Hoy me he levantado con la impresión

de que todo va a salir mal.

-¿Qué le dirás a Darko?

-Que selle el dinero. -Muy bien.

No tengas ningún reparo en ponerte a contar billetes

porque me vendrá genial para ganar tiempo y llegar al emir.

Es un honor conocer al gran emir en persona.

-¡Es una trampa! -¡Al suelo!

-¡Baja despacio y sin hacer tonterías!

Los han descubierto.

Francotiradores, ¡fuego!

Mercedes, mi amor. Mercedes.

Mercedes, aguanta.

Mercedes, quédate conmigo. ¡Quédate conmigo, no te vayas!

(Música emocionante)

(Sirenas y pitidos)

(Voces walkie-talkies)

(Sirenas y pitidos)

(Voces walkie-talkies)

(Sirenas)

(Sirenas)

Mercedes, aguanta. No te rindas. Mírame.

Emilio. No hables.

Mi hija.

Dile que la quiero.

Se lo dirás tú misma.

Cuídala, por favor.

Mercedes, eres una valiente y sé que vas a salir de esta.

(Sirenas más cerca)

(Frenazo)

Mercedes, aguanta. ¡Mercedes, escucha!

La ambulancia está lista.

Ha perdido mucha sangre. Es un tiro en el pecho. ¡Rápido!

(KARIM) ¡Vamos!

Con mucho cuidado.

¡Deprisa! ¡Vamos!

Me voy con ella.

Vamos.

Carranza.

El operativo ha tenido éxito.

No. Darko y otros tres están abatidos.

El emir está detenido y va a Comisaría.

Sí.

No hay nada que celebrar.

Tengo una compañera malherida y no pinta bien.

De acuerdo.

-No puedo creer que te queden ganas de más comida india.

-Cuando estaba en la cárcel pensaba mucho en comida india.

-¡Qué cosa! -¡Tenía antojo!

-¡Qué raro! -Ya. (RÍE)

No le digas a María que me gusta más que su menú.

(VERÓNICA RÍE)

-¡Hace cuánto que no estábamos así!

-¿Cómo? ¿Empachados de curri? -No. (RÍE)

Así de bien y a gustito.

Tranquilos.

-Tienes razón. Parece que todo va encajando.

Han demostrado que eres inocente.

Paula parece que acepta lo nuestro

y hasta Mateo parece más razonable.

-Y mi vuelta a Comisaría fue mejor de lo que pensaba.

Los compañeros se han volcado.

-¿Qué esperabas? Te lo mereces.

-Cuando esté cenando, te llamo. El turno de noche se hace largo.

-Piensa en un plan para hacer mañana.

-Si pienso en ti se me va a hacer más largo aún.

-¡Anda! (RÍE) Entra ya.

-¡Eh! Que la vas a desgastar con la mirada.

-¿Qué pasa con vosotras? ¿Qué tal el turno?

-Bien. He oído por la radio

que ha habido un operativo con GEO.

-¿Sí? ¿De gente de esta Comisaría?

-Miralles no me ha dado muchas explicaciones.

-Bueno, pues nada.

¡Hala, a descansar! (AMBAS RÍEN)

-Hasta luego. Hasta luego.

¿Qué me dices de lo que hemos hablado antes?

Es que me da palo meterme en vuestra casa.

¿No es molestia?

Seguro, de todo corazón. Para eso está la habitación libre.

¿No tendrás que hablar con Lara? No hace falta.

Además, ¿quién es la inquilina original del piso?

Sí, cuando te mudaste con Lola.

Ya, y con Fede.

Habla con Lara y luego me dices.

Que no. Está decidido. Haz las maletas. Punto.

Con la condición de que pago los gastos de mi estancia.

¿Qué gastos ni gastos?

Luz, Internet, compra... No sé.

¡Ay!

No te hagas la loca. Es lo justo.

¡Cuánto tiempo nos van a tener así! ¿Por qué no dicen nada?

La estarán operando todavía.

¿Y si no han podido?

Emilio, no digas eso.

Tienes que relajarte un poco.

¡Eh! ¿Cómo estás?

Bien, pero Mercedes estaba muy pálida.

Había perdido mucha sangre y no podía hablar.

Me pidió que le dijera a Aitana que la quería.

Mercedes está en las mejores manos. Has de estar tranquilo.

Hace pocas semanas que tuviste la angina de pecho.

Estate tranquilo, por favor. Estoy bien. Déjame en paz con eso.

¡No te voy a dejar en paz aunque lo pidas!

Es que quiero saber cómo estás tú.

Lo de Merche es una cosa, pero lo de Darko, ¿qué?

¿El qué de Darko? La muerte de Darko.

Le has abatido.

Era su vida o la de Mercedes. Ya.

Los dos sabemos

que quitarle la vida a alguien es un mazazo,

por eso quiero saber cómo estás.

Estaría mejor si hubiera podido impedir que le dispararan.

Tu actuación fue correcta y le has salvado la vida.

(Puerta y pasos)

¡Hola!

No he podido llegar antes. Estaba lejos. ¿Se sabe algo?

Sea lo que sea, quiero saberlo. Abajo nadie me ha dicho nada.

Aitana, tu madre ha resultado herida en un operativo.

¿En qué operativo?

(RESOPLA) Sería complicado explicártelo.

Lo importante es que la han estabilizado

y que la están operando.

No sabemos si han terminado ni cómo va todo.

Oye, si queréis, llamo a Antonio.

Él conoce mucho al jefe de Cirugía de este hospital

y creo que podrán darnos más información.

¿Os parece? Por favor.

Voy.

Ella herida y no puedo hacer nada. No conozco a nadie en este hospital.

(SUSPIRA)

-¡Cuánto vodka tuve que tomar para aguantar

las frías noches de mi vida en los Cárpatos.

Esto fue lo que me salvó.

(ROJO GIME)

-Los pastores de la zona dijeron que sintiera orgullo por mi nombre.

Era el mismo que el príncipe Vlad.

Ya sabes, el Empalador.

-No me suena.

-Le plantó cara a los otomanos

y fue un guerrero muy sanguinario con sus enemigos

porque por su apellido ya puedes imaginar cómo acababan.

¿Qué pasa, Rosu?

¿No te interesa lo que te cuento?

-No, solo me pregunto dónde puede estar Nico.

Tiene la recaudación.

-Se habrá entretenido. Ya vendrá, hombre.

-Suele ser puntual.

-Tú conoces la historia de Drácula, ¿no?

(ROJO) -¿Drácula? -Sí.

-Mira que te gustan las películas. -Drácula no era solo una película.

Drácula, el príncipe Vlad, fue un príncipe del siglo XV.

-Menos mal. ¿Dónde estabas?

-¡Eh! Tu jefe pensaba que te habías largado con la pasta.

(RÍE) -Rojo sabe que yo no haría algo así.

-Te está tomando el pelo.

(NICO) -Ya.

Toma, la recaudación.

-Muy bien.

Venga, andando. -¿Te cuento qué ha hecho cada chica?

-Estoy reunido.

-Por los chupitos, pensaba que estabais de celebración.

-Un empresario no cuenta el estado de sus cuentas.

Y menos, al chico de los recados.

-No quería molestarle.

-Me caes bien, chaval. No lo estropees.

Rosu, dale propina para que se tome algo

y deje a los adultos hablar de sus temas.

-Venga, andando.

-Nos vemos.

-¿Me puedes contar por qué confías en ese?

-Es un crack con los números.

-Habla demasiado.

Igual que el bichito. ¿Recuerdas?

(RÍE) -¿El del talego de Zaragoza?

-Ese también controlaba números.

Tenían la misma edad.

-Se ganaba una pasta entre sus "trapis" y el estraperlo.

Pero acabó degollado en el baño.

(RÍE A CARCAJADAS)

Nunca supimos quién lo hizo.

-Yo, sí.

-Nunca me dijiste nada.

-En la vida hay que saber cuándo hablar y cuándo callar.

¿Vas a ir al centro médico de Distrito Sur otra vez?

Estoy esperando a que se resuelva.

He echado la solicitud, pero no es seguro que lo logre.

Ya. (ELLA ASIENTE)

(SUSPIRA)

A tu madre le haría mucha ilusión.

Le encanta lo de comer contigo y estar juntas.

Lo sé.

Ojalá me den la plaza solo para darle ese gusto.

La eché de menos cuando estuvo en Tailandia.

Creo que a su vuelta no se lo he demostrado suficiente.

Ella se desvive por mí y yo no...

Eh...

Aitana...

Tu madre sabe que la quieres.

Antes de perder el conocimiento me dijo que te dijera que te quiere.

Ella también te quiere.

Es feliz a tu lado.

Ya verás. Es una mujer fuerte.

Saldrá de esta.

Ya has oído a Antonio: hay que tener esperanza.

Sí.

(Móvil)

De Jefatura. Tengo que contestar.

Comisario Bremón, dígame.

Muchas gracias.

No, en estos momentos, no estoy para celebraciones.

La oficial Zamora sigue en quirófano.

Se lo diré.

Gracias.

(RESOPLA)

Antonio, ¿hablaste con el médico?

Sí. La operación está a punto de terminar.

La bala entró con poca fuerza gracias al chaleco antibalas

y solo hay orificio de entrada.

Y ¿eso qué quiere decir exactamente?

Que apenas rozó las costillas y han extraído

pocos fragmentos óseos de los pulmones.

-¿Quiere decir que no hay ningún órgano afectado?

-Se ha retrasado un poco la operación quirúrgica

porque le han hecho una transfusión,

pero va todo bien.

Estarán ya reanimándola.

-Entonces, en una hora podemos pasar a verla, ¿no?

-En un par de horas la suben a planta.

En resumen, que todo ha ido bien y está fuera de peligro, ¿no?

Vamos a esperar a que despierte.

(RÍE) -Un médico jamás te dirá que estás fuera de peligro

hasta que no te vea salir del hospital.

(RÍE) -En eso tienes razón.

Tu madre es muy fuerte. Estoy seguro de que saldrá adelante.

Hogar, dulce hogar.

¿Estás bien, papá? Sí, estoy perfectamente.

El médico dijo que necesitarías ayuda.

Los médicos siempre exageran.

Te han salvado la vida y ahora te quieren fastidiar, ¿no?

(GIME)

Al neurólogo me lo tenía camelado porque su hijo estudiaba medicina

y quería hacer cirugía plástica.

¿Así que es eso?

¿Y qué le has prometido?

¿Unas prácticas? ¿Una recomendación? ¿Un enchufe?

No, le dije que se pasara por la clínica

y le enseñaría un par de operaciones y así podía decidir si le gustaba.

Un chantaje en toda regla.

(AMBOS RÍEN)

¿Te encuentras bien?

Un poco cansado, nada más.

¿Te preparo algo? No, gracias.

¿Un zumo o una fruta? No, de verdad.

Quédate un poco conmigo. También estarás cansada.

Tenía ganas de volver a casa.

Ya estamos aquí.

Alegra un poco esa cara.

¿Hay algo que te ronda la cabeza?

¿Te preocupa el trabajo?

Sí, es por el trabajo, pero no quiero hablar de eso.

Soy tu padre. Si estás bien, yo estoy bien.

¿Qué te preocupa?

Pues... Es Karim.

Hoy ha tenido un operativo importante.

¿Le ha pasado algo? No.

Creo. Me ha mandado un mensaje cuando recogíamos en el hospital.

Que habían terminado y que todo ok.

Pues llámale, ¿no?

Ya lo he hecho, pero no me coge el teléfono.

Está muy misterioso últimamente. No sé qué pasa.

¿Has llamado a Comisaría?

Sí, y nadie le ha visto.

Dicen que Miralles y el tío Emilio están en el hospital.

¿Cómo?

Eso dicen. No sé nada más.

Insiste. Vuelve a llamar a Karim.

Vale, venga. Le llamo.

Karim.

Menos mal. ¿Cómo estás?

¿Seguro?

Me tenías muy preocupada.

(SUSPIRA)

¿Dices que has visto reunidos a Rojo y Vlado hablando de Drácula?

Sí.

Ese tío es un pirado. No le pillo.

Nunca sabes cuándo va de broma y cuándo en serio.

¿Eso es lo que tienes que contar?

Básicamente, sí.

Estaban hablando de Drácula y bebiendo.

Rojo estaba inquieto porque me había retrasado,

pero Vlado estaba relajado. -Tú no deberías relajarte.

Esa gente, cuando bebe, se vuelve más peligrosa.

-No pasó nada, Quintero.

Solo me dio un corte porque le pregunté por sus negocios.

Luego dijo que le caía bien

y le dijo a Rojo que me diese propina.

¿Para eso me haces venir?

No me diste directrices sobre qué querías.

-A ver, vamos a intentar calmarnos un poco.

Nico puede testificar

y decir que ha visto a Rojo contando ese dinero.

Ya sabemos que es la recaudación por los servicios de sus chicas.

Eso lo relaciona con la prostitución.

Con eso podéis trincarlo. Con eso no hay nada.

Vaya por dios.

Es su palabra contra la de Rojo. Un juez no lo aceptaría.

Y Rojo es un aficionado.

La pieza grande de esto es Vlado Khan.

Por eso vine de Valencia.

Fernando tiene razón.

Tienes que tener cuidado. Preguntar es peligroso.

Hazle caso en eso.

A esa gente no le gustan las preguntas.

Los conozco bien.

-Si no puedo preguntar, ¿cómo te voy a ayudar?

Con los ojos abiertos.

Fíjate en todos los detalles, sobre todo los de Vlado.

Con quién habla, qué horarios tiene, algún nombre.

Eso es lo que hice. Ya lo he dicho.

Estaban bebiendo chupitos, hablando de Drácula y celebrando.

Estará frotándose las manos por su vuelta a la acción.

Lo importante es que mantengas la calma y que estés atento.

Cuando haga negocios, lo sabrás.

No tiene pinta de ser muy discreto.

No lo sé. Después de la cárcel,

es probable que haya cambiado su forma de actuar.

Es pronto para saberlo.

Por sus movimientos, no está activo, por eso está tranquilo.

Mantén un perfil bajo.

Si te ha dicho que le caías bien, puede que te dé alguna tarea.

Pero no bajes la guardia.

Has dicho que es un tarado. Hoy le caes bien; mañana, no.

Y más si le gusta darle a la botella.

-Yo no he dicho que sea un tarado, sino un pirado.

(QUINTERO CARRASPEA) -¿Me puedo ir?

Sí.

Métete esto en la cabeza: necesito datos.

Fechas, nombres, sitios.

Sé que tienes potencial, así que pon tu cerebro a funcionar.

Con vaguedades no puedo cazarlo.

(SUSPIRA)

Igual te has pasado de frenada con el chaval, ¿no?

Está intentando colaborar, Alicia.

Un confidente de la Policía es algo más.

No quiero perder el tiempo.

Me tengo que ir. ¿Tan pronto?

Creí que te ibas a quedar aquí para charlar un rato.

He de ir a recoger mis cosas del hotel.

Espe me ha dicho que tiene una habitación libre.

¿Cómo? ¿Vas a ir a compartir piso con Espe?

Creí que te vendrías conmigo.

Si vives en un hotel.

Ya, pero llevo desde ayer buscando pisos para alquilar,

con dos o tres habitaciones, por si vienen Iker y Leo,

pero lo entiendo.

Si con verte un rato de vez en cuando, ya me conformo.

Por cierto, ¿tienes plan esta noche? ¿Te puedo invitar a cenar?

Antonio y Miralles me han invitado.

Vaya, en otro momento será.

Mañana. Te lo prometo. Vale, mañana. Está bien.

Quedamos mañana. ¿Te vas a ir así, sin un beso?

Venga, va, que tienes mucha prisa.

No me lo puedo creer. Bandeja, como en el hospital.

Sí, pero, esta vez, acompañado. No te muevas de aquí.

Ya te he dicho que estoy bien.

Huele de maravilla.

No sé cómo puedes decir eso, si apesta a quemado.

No, mujer.

Eres buena cocinera. Lo que pasa es que hoy...

Hoy se me ha ido un poco...

Pensaba en otras cosas y se ha quemado.

No será para tanto.

(SE RELAME) Está muy bien. (RÍE)

No tienes que hacer ningún sacrificio.

Llevas muchos días comiendo de hospital.

Seguro que estás deseando pedir comida.

Cariño, es que no tengo ni apetito.

Si ceno algo es por tomarme las pastillas.

Con estar en casa contigo, ya soy feliz.

Yo también estoy contenta.

Intentaré pasar más tiempo contigo.

Eso está bien. Te lo agradezco.

Pero has de hacer tu vida. No te puedes quedar cuidándome.

Estar cerca de la muerte me ha hecho ver la vida de otra forma.

Ahora me dirás que vas a cambiar y a disfrutar más.

Pues sí.

Bueno, de la vida no sé, porque siempre la he disfrutado,

pero de ti, sí.

Eres lo más importante que tengo.

No quiero perder esta complicidad.

Papá.

(Timbre puerta)

-¡Hola!

Hola. Hola.

¿Sabías que estaba aquí?

Se lo he dicho yo.

-Por mí, seguid cenando.

-Te diría si quieres cenar, pero se me ha quemado un poco.

Le he dicho de pedir comida a un asiático.

Sí, pero tampoco tengo mucha hambre.

Solo se preocupa por ti.

Se lo agradezco, pero sé que se muere por ir con Karim.

Hoy ha tenido un operativo.

¿Está bien? -Sí. Y prefiero quedarme con papá.

-Yo puedo quedarme si no te parece mal.

A mí me da igual, pero puedo hacer una llamada,

recoger el pedido y comérmelo aquí tranquilo.

Vete tú y yo me espero a que vuelvas.

-¿Seguro? -Sí, vete tú.

-Vale. Las pastillas están en la cocina.

-Vale.

(Portazo)

Ni se te ocurra tocarlo.

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Servir y proteger - Capítulo 769 (Parte 1)

30 jul 2020

Merche, en el hospital, se debate entre la vida y la muerte. Bremón está destrozado por lo ocurrido, así como Aitana. Según lo pedido por Alicia, Nico intenta espiar a Rojo en una reunión con Vlado.

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