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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 759 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

-¿Te duele? -Un poco, la verdad.

Después de arbitrar un partido,

los aficionados del equipo perdedor, el Gallo Negro,

me esperaron a la salida del estadio y me acorralaron.

Uno me tiró una piedra,

otro empezó a pegarme patadas.

Luego me tiraron al suelo y empezaron a patearme.

Y, después, se fueron corriendo.

-Qué salvajes.

-Es la primera vez que la agreden, aunque los comentarios machistas

está al orden día, y le tiran todo tipo de objetos.

Han suspendido muchos partidos por culpa de este tema.

Tiene mucho miedo. -¿Y por qué no denuncia?

-He intentado convencerla, pero se niega.

-Te contactaremos a partir de este móvil.

-¿Qué debo hacer? -Esperar instrucciones.

Entonces, tu nuevo contacto se llama Darko.

Imagino que es su apodo. Es mi nuevo enlace con el emir.

Ayer me dijo que es el encargado de reactivar la célula

y de gestionar la operación en Madrid.

-Se le atribuyen torturas, asesinatos, mutilaciones,

coches bomba...

Yo tendría mucho cuidado, Karim.

(ROJO) -¡Ya tenemos el vaso!

Quiero que las huellas

aparezcan aquí.

No lo hagas.

(Disparos)

Nacha, ¿qué ha pasado? ¿Dónde está mi hermano?

En el hospital.

Se lo ha llevado la ambulancia urgentemente. Está grave.

Tenemos a un detenido.

Toni Ríos.

-Si alguien sale perjudicado, voy a ser yo.

¡Deja de echármelo todo a la cara!

-¡En esto estamos los dos! Yo contraté al experto

para que pusiera las huellas en la pistola que compré yo.

-¡No tiene número de serie, es imposible que la rastreen!

-¡Si la Policía tira del hilo, llegarán hasta nosotros!

-Antes del tiroteo, papá y Toni

tuvieron otro encontronazo en el Moonlight.

Me lo ha contado Andrés.

-Ahora lo entiendo. Por eso tu padre le mandó un mensaje a Toni

citándolo en la clínica, para arreglar las cosas con él.

-Y Toni quiso arreglarlo a tiros.

-Yo no le disparé, no sé cómo tengo que decírtelo.

-Esperaba que al mirarte a los ojos se me solucionasen las dudas,

pero ya no sé qué pensar porque durante mucho tiempo

me ocultaste tu relación con mi madre.

Y ya no me fío de ti.

Los médicos están más optimistas.

-¿Y eso?

-Ya tienen los resultados de las pruebas.

La hipoxia no le ha afectado gravemente al cerebro,

así que hay probabilidad de que se despierte.

-Voy a inyectarle una sustancia que no deja huella.

Si le hacen la autopsia, tendremos las espaldas cubiertas.

-Más te vale que funcione.

Si Mateo despierta, tendré que deshacerme de los cabos

que me ligan a él, uno a uno.

Aunque las huellas del arma sean las de Toni,

aunque haya dado positiva la prueba de residuos,

las piezas no me encajan.

Espero que me hayas llamado

para informarme de que soltáis a Toni.

Me temo que no va a ser posible. ¿Por qué no?

Echa un vistazo a esto. (VERÓNICA) No puede ser.

Sí, las huellas de Toni estaban en el arma.

(Música emocionante)

(Música de suspense)

-Estaban encantadas, Maite.

Ha sido una charla muy entretenida.

De verdad que sí.

Te agradezco el gesto de darles tu "mail" personal

para que puedan enviarte dudas.

-Sé que en este tipo de charlas, algunas se cortan y no preguntan.

-Normal. Claro que sí.

También te quería agradecer, porque me ha gustado muchísimo,

cómo les has transmitido el mensaje

de ser tenaces,

de esforzarse para conseguir algo,

no solo en el fútbol, también en la vida.

-Bueno, el doble si eres mujer y el triple si además eres pobre.

-Toda la razón. Ese es un poco el sentido de este centro:

intentar apoyar a todas esas personas que están necesitadas

y que son las más frágiles o las más débiles.

Ese es el sentido del equipo de fútbol femenino:

intentar tener a estas chicas motivadas con algo.

-Me alegro de haber puesto mi granito de arena.

(Notificación móvil)

(Música tierna)

-¿Todo bien?

-Nada, lo que te dije, que algunas se cortan

y no preguntan cara a cara.

Me han mandado un "mail".

-Ah. -Voy a contestarle, ¿vale?

-Claro, claro. Yo voy a repartir unos folletos

que tengo pendiente, y nos vemos ahora.

-Vale.

(Música triste)

-Oye, Claudia.

¿Qué tal Toni?

Mal, te lo puedes imaginar.

¿Y tu opinión?

¿Sobre si es inocente? Bueno...

No te puedo dar muchos detalles,

pero yo, cuanto más lo pienso, menos me encaja.

Eso quiere decir que quizá no lo hizo él.

María, para, por favor.

Sabes que no nos puedes hacer preguntas

cuando tenemos una investigación en curso.

Ya lo sé, Claudia.

Pero es que es Toni.

Muchacha, si lo ha hecho él, vaya manera de destrozarse la vida.

No quiero ni pensar lo que estarán pasando sus padres.

Solo te puedo decir es que seguiremos investigando

para saber qué pasó exactamente.

Ya.

Creo que están esperando a que les cobres.

Que sí, te dejo tranquila.

Cinco "euricos".

Ay... Hola, ¿qué tal estás? ¿Cómo lo llevas?

-Pues no sé ni qué pensar.

Estoy esperando a que alguien me diga que todo es un error.

-Siéntate. Ahora te pongo lo que quieras.

Santiago.

Lo siento mucho.

Imagino que tiene que ser terrible para ti.

No entiendo cómo ha llegado hasta aquí.

No dejo de preguntármelo.

Todos estamos igual.

Creo que ayer llamaste por teléfono a Bremón, ¿no?

Tenía que intentarlo.

Si esa maldita mujer no se hubiera cruzado en su vida...

Santiago, por favor. Te aseguro que Verónica

es la primera que está dando la cara por Toni.

Y no debe ser fácil para ella.

La víctima es el hombre con quien ha compartido media vida,

el padre de su hija.

Esa desgraciada le ha destrozado la vida a mi hijo.

Y encima, la nombra su abogada.

Solo conseguirá que acabe en la cárcel.

Tranquilízate y no pierdas la esperanza.

La investigación está abierta.

¿De verdad pensáis que Toni intentó matar a Mateo Bremón?

Pues a mí me cuesta mucho imaginarlo, pero...

La verdad es que...

...todas las pruebas apuntan a tu hijo.

Ya sé que se han encontrado sus huellas en el arma homicida.

¿Quién te lo ha dicho? Verónica.

Entonces, también te habrá contado

que Toni asegura que no tocó el arma

y que tampoco la vio

al entrar al lugar de los hechos. ¿Y eso cómo se come?

Él cree que le han tendido una trampa

y que todo está orquestado para hacerle parecer culpable.

¿Y tú, Claudia? ¿Qué piensas tú?

(SUSPIRA)

Pues yo... Yo lo que creo es que hay que seguir trabajando

para encontrar al verdadero culpable.

Déjame verlo en calabozos. (CHISTA) Ay...

Ya sé que te pongo en un compromiso.

Pero es mi hijo. Necesito verlo, mirarle a los ojos.

Te pido que hagas una excepción.

No va a pasar nada por hablar con él un momento. No hago daño a nadie.

Me estás pidiendo trato de favor. Pero me conoces de sobra.

No soy ningún extraño, soy policía.

He trabajado con vosotros. No puedes negarme este favor.

Santiago...

Claudia, sinceramente,

si tu hija pasara por algo parecido, ¿no insistirías?

Harías lo imposible por verla.

No estarías pensando en las estúpidas normas.

Y no entenderías que un colega te negara la visita,

sobre todo, cuando está en sus manos.

Ven esta noche. (SUSPIRA ALIVIADO)

Te debo una.

-Ánimo el domingo. Seguro que lo vas a hacer superbién.

Venga, un abrazo. Chao.

-Se te ve contenta. ¿Todo bien?

-Sí, estaba hablando con esta chica que me ha mandado un "mail"

y me ha dejado su teléfono, así que he preferido llamarla.

-Seguro que está agradecida.

-Pues sí. Le he dado algunos consejillos.

-Seguro que le han sido muy útiles.

-Es que se estrena este domingo como árbitro

en un partido de tercera regional.

-Guau. Supongo que estará entusiasmada

por el hecho de que una profesional la haya llamado para apoyarla.

Seguro que tú no tuviste algo parecido cuando te estrenaste.

-Bueno, en realidad, sí.

Manolo Fuensanta se llamaba.

Tenía cincuenta y muchos.

¿Y sabes lo que me aconsejó?

Que me buscara un novio y me dejara de historias.

-Vaya... Qué apoyo más...

positivo.

Me alegro de que no le hicieras caso.

-Pues no le voy a dar la razón a estas alturas.

-¿A Manolo, dices? -Sí, sí.

Que le den a Manolo y a todos los que piensan como él.

-Me parece muy bien. De hecho, habría que celebrarlo.

Cuando cierre, iré a La Parra a tomar algo. Si te quieres unir...

-Me encantaría, pero no puedo.

Tengo que hacer una cosa y es un poco urgente.

Chao. -Chao. Gracias.

(Música suave)

-Ha faltado esto. Un minuto más y lo hubiera conseguido.

Mateo tiene una flor en el culo.

-Me estoy empezando a hartar de tus excusas.

-Hago lo que puedo.

Su hija no se separa de él ni con agua caliente.

Y cuando consigo mandarla a por un café, aparece el comisario.

-No habrá visto nada sospechoso... -No, tranquilo.

Entró justo cuando iba a inyectarle el anestésico,

pero pude disimular.

-Vale. ¿Y ahora qué? El tiempo corre en tu contra.

-Dirás en nuestra contra.

-No. Tú la cagaste, tú lo solucionas. En eso quedamos.

-Bueno, ¡no me presiones, porque eso no ayuda!

-Si hubieras aceptado mi ayuda, ahora tu socio estaría incinerado,

pero no podíamos contratar a un sicario, tenías que hacerlo tú.

Te repito. ¿Ahora qué?

-De mañana no pasa.

A Mateo se le va a terminar esa suerte que tiene.

-Eso espero.

-Tú tranquilo, yo te aviso cuando esté terminado.

-Un momento, Andrés.

¿Qué pasa con mis chicas? -¿Eh?

-Quedamos en que les haríais todos los retoques que quisiera,

pero de momento solo habéis arreglado a una.

-¿En serio? ¿Crees que tengo la cabeza para eso?

Mateo ha estado prácticamente todo el mes fuera de combate

y tú querías que las operara él.

-La cagué, pero no te preocupes, lo tengo todo olvidado.

Me vale con el tal Servet este.

-Sí, es muy bueno. Y ambicioso. No hace preguntas.

-Mejor. ¿Mateo llegó a hablarte de Karina?

A la que hay que ponerle culo.

-Sí, pero no tiene ficha.

-Mañana te la traigo. Y a otra más.

-Déjame consultar la agenda.

-Ya la consulto yo. A mis chicas no les gusta madrugar,

así que vendrán a partir de mediodía.

Ponlas a las dos en la lista del doctor Servet:

Karina y Sabana.

-Como quieras.

-Hola, buenas noches. Vengo a poner una denuncia.

-Claro. Si me dice su nombre, por favor.

-Me gustaría hablar con una compañera suya,

Esperanza Beltrán. No sé si es posible.

-Esperanza acaba de terminar su turno.

Seguro que yo la puedo ayudar.

(SORPRENDIDA) -Maite, ¿qué haces aquí?

-Lo que tendría que haber hecho al principio, poner la denuncia.

-No sabes cuánto me alegra oírte decir eso.

-Tú eres Maite Castillo, ¿no? -Sí.

-Encantada. Soy Lara Muñoz.

Durante mucho tiempo fui una apasionada del fútbol.

-¿Ya no lo eres?

-Bueno, digamos que... me desencanté.

Pero admiro mucho tu trabajo, me gusta mucho lo que haces

y eres un ejemplo.

Ojalá hubiera más mujeres como tú.

-Pues por poco se me olvida, pero esa charla en el centro cívico

me ha ayudado a darle otra perspectiva.

-Ven, acompáñame, que te atiendo encantada.

-Hasta luego.

-¿Quieres un poco de agua? -No, gracias.

Me quiero sacar este peso de encima cuanto antes.

-¿Qué te ha hecho cambiar de opinión?

-Una chica que ha venido hoy a la charla.

No es ni del barrio, se ha cruzado medio Madrid para venir hasta aquí.

Yo lo puse en redes

y, al parecer, ella me seguía desde hacía tiempo.

-No sabía que tuvieseis fans.

-No, no, ni yo.

Al parecer, esta chica, que se llama Mónica,

lleva un año preparándose para ser árbitro.

Había seguido mi carrera

y había leído todo lo que hay sobre mí en Internet.

Tampoco te pienses que hay tanto, que no soy Iturralde.

-Debe ser muy bonito ser el referente profesional de alguien.

-Por eso mismo no le puedo fallar ahora.

No quiero que estos hinchas salvajes le destrocen la vida.

Son ellos quienes no se merecen pisar un campo de fútbol,

no yo, que llevo toda la vida luchando para ganarme mi puesto.

-Así se habla.

Te prometo que haremos lo que esté en nuestra mano

para identificarlos.

Y ahora, ¿estás preparada?

-Sí. -Bien.

¿Los conocías? ¿Escuchaste algún nombre?

-No. No, lo siento, fue todo muy rápido.

Ellos iban tapados con las bufandas del equipo.

Y cuando me lanzaron la pedrada,

yo... yo me cubrí la cara con las manos.

Y apenas pude ver nada más.

(Música triste)

Luego me caí,

o me tiraron, no lo sé.

Y...

Y lo único que recuerdo ya son botas y piernas pateándome.

-Botas militares, supongo.

-Sí. Pero no todos, algunos iban con deportivas.

-¿Eran aficionados del Gallo Negro?

-Sí.

Yo les pité un penalti en contra en el tiempo de descuento,

un penalti clamoroso que ni los jugadores protestaron,

pero, al parecer, estos señores tenían otra opinión.

-Estás siendo muy valiente, Maite.

-Pues me ha costado bastante dar el paso, no te creas.

Pero al final creo que teníais razón.

Contra esta gente no hay que darse por vencida

porque, si no, es como darles la razón.

-Ahora necesito que me digas la localización exacta,

la fecha y la hora en que ocurrieron los hechos,

si te acuerdas. -Vale.

El partido fue anteayer.

Por la tarde.

Y yo salí del vestuario

y fui a recoger mi coche,

que lo tenía aparcado a la vuelta del estadio.

Pero no me sé el nombre de la calle. No me lo sé.

-Espera, que te voy a enseñar un mapa.

(Llaman a la puerta)

-Pasa. No te esperaba.

¿Traes noticias del emir?

(Música de tensión)

(NERVIOSO) ¿Qué haces? ¿Qué pasa?

-¡Que no me fío de ti, eso es lo que pasa!

-¿Pero por qué?

-Llevo toda mi vida saltando de un grupo terrorista a otro.

Cambian caras, motivaciones,

pero un traidor es un traidor en todas partes.

Y yo tengo buen olfato para detectar.

-Quizá el problema es ese.

A mí no me gustan los mercenarios. Venden su alma por dinero.

No entiendo cómo el emir se fía de ti.

-Dinero es más fuerte que cualquier religión, Karim.

-Pues yo no me fío. Prefería a Hasán.

Él era un fiel, un creyente.

Era un buen soldado, no merecía ser ejecutado.

-Hasán era un cobarde.

Bien pensando, tú deberías acompañarlo.

-¿Esto lo sabe el emir?

-Tal vez.

Convénceme para que no te mate ahora mismo.

-¿Cómo?

-Explícame otra vez por qué no atracaste la armería.

Hay algo raro en todo esto.

-Cuando dejes de apuntarme con el arma.

-¡Habla!

-Detecté un movimiento inusual de policías en la zona.

Estaban disfrazados, iban vestidos de paisano.

Uno paseaban un perro, otros hacían "running"...

Nos estaban esperando.

No consideré que se dieran las condiciones óptimas

para llevar a cabo una misión con éxito.

(Música de tensión)

-Te entró miedo. -No.

¿Qué sentido tendría dejarnos coger en una misión fallida?

-¡Porque eres soldado de yihad! Órdenes no se cuestionan.

¡Se cumplen! -Y eso hago, cumplo órdenes.

Las mías son ser los oídos y ojos de la yihad en la Policía.

Nada más abortar la misión, me puse a interceptar las comunicaciones

y di con un mensaje de alto secreto

que advertía de un posible atraco a una armería.

-¿Y por qué sospechaban?

¿Interceptaron nuestras comunicaciones?

-No lo creo.

Nuestra red de seguridad es más fuerte que la del propio CNI.

-Sí, pero aun así sabían lo de la armería.

Quizá saben que hay una célula yihadista detrás.

-Si lo sospechaban, ya no lo hacen. -¿Por qué estás tan seguro?

-Yo mismo me encargué de desviar la atención a otro lugar:

unos delincuentes que roban bancos y joyerías.

Llevan años intentado dar con ellos en Europa,

pero no los encuentran, así que tenemos el camino libre.

-Pareces tipo listo, y eso me gusta.

Lo vamos a pasar muy bien trabajando juntos.

-Siempre y cuando no me amenaces con un arma.

-Yo nunca amenazo dos veces.

-¿Tienes órdenes para mí?

-Las tendrás pronto.

Lo que es seguro es que el emir va a querer esas armas.

Estate preparado, soldado.

(RESOPLA ANGUSTIADO)

(Música de tensión)

(Música triste)

(Puerta)

Tenéis cinco minutos.

(Música dramática)

(La puerta se cierra con llave)

(SOLLOZA) ¿Cómo has podido llegar a esto, Toni?

Me duele tanto verte aquí metido...

-Yo no he hecho nada, papá. Me han tendido una trampa.

-Ya eres un hombre, Toni.

Asume tu parte de responsabilidad.

-¿Qué me quieres decir con eso?

-Tú solo te has metido en este lío.

Te metiste en un matrimonio, te advertí que no lo hicieras,

que esa relación no te traería nada bueno.

Y mira dónde estás ahora, ¡entre rejas!

-¿Mamá qué dice? ¿Cómo está?

-Aún no lo sabe. No he tenido valor para decírselo.

(LLORA) Se le va a romper el alma.

-Llevo días sin dormir en casa, me habrá mandado algún mensaje.

-Me he inventado un operativo,

que estás siguiendo a unos ladrones de cobre en la sierra

en colaboración con la Guardia Civil

y que estás sin cobertura. -Mejor así.

-Pero tarde o temprano se enterará.

-Se va a demostrar que soy inocente.

-Las pruebas contra ti son contundentes, Toni.

Te encontraron en la escena del crimen,

la pistola lleva tus huellas...

Tú sabes cómo va esto, Toni.

El juez no va a dudar en mandarte a prisión provisional.

-Papá, alguien quiso matar a Mateo y me quiere cargar con el muerto

porque me llevaba mal con él.

-Para que digas que no has hecho nada malo.

-Estás siendo muy injusto.

Mateo perdió la cabeza cuando lo dejó Verónica.

Cada vez que me veía en la calle, buscaba bronca.

Hay testigos que te lo pueden decir.

-Me han dicho que un día en la plaza lo amenazaste.

¿Es cierto? -¿Que lo amenacé? Yo no lo amenacé.

Me metió un puñetazo en la cara y yo no se lo devolví.

Me contuve, y ganas no me faltaron. Tendría que haberle denunciado.

-Ya, pero no lo hiciste.

-Porque mi comisario me pidió que no lo hiciera como un favor personal.

-Es lo que pasa cuando te acuestas con la cuñada de un superior.

-¿Tú de qué lado estás?

-¡Del tuyo, no lo dudes! -¡Pues no lo parece!

-Vamos a ver, Toni...

Dices que te han tendido una trampa, pero ¿quién?

¿Quién ha podido tener motivos para intentar matar a ese cirujano?

-No sé. Es muy prepotente, muy chulo.

Tendrá enemigos por ahí. -Dame nombres.

Tengo compañeros que me pueden ayudar en la investigación,

pero tienes que darme algo.

-Es que no lo sé, papá, no lo sé.

Llevo días dándole vueltas y no se me ocurre nadie.

Y a Verónica, tampoco.

-La cosa pinta mal, Toni.

¿Quieres que te busque un abogado de verdad?

Un penalista, quiero decir.

-Lo tuyo es acojonante.

No pierdes ocasión para meter mierda de Verónica.

-Es ella quien te ha llevado aquí, desde que te conoció.

Le has mentido a todos.

Has sido desleal, has traicionado a tus compañeros y superiores.

Es que no te reconozco. Tú no eras así.

(Música dramática)

-Me enamoré, papá.

¿Tan difícil es de entender?

-No.

No, en realidad no.

Pero yo soy perro viejo, Toni.

Y he visto cometer muchas barbaridades por amor.

-¿Qué insinúas, papá?

-Toni, aquí estamos solos.

Me puedes decir la verdad.

Si se te fue la cabeza, dímelo, yo te entiendo.

Y estaré de tu lado, Toni.

(Música dramática)

-No puedo creer que dudes de mí.

No hice nada. ¿Por qué no me crees? ¿Por qué nadie me cree?

-Quería darte la oportunidad de que confesaras, ¿vale?

Es que últimamente has hecho cosas de las que no te creía capaz.

-Fuera.

-Toni...

-Que te vayas. Si no crees que soy inocente, ¡fuera!

¡Fuera! ¡Que te largues!

(Música dramática)

(SANTIAGO) -Miralles, por favor.

(Música dramática)

(La puerta se cierra con llave)

(Música dramática)

Él insiste en que es inocente,

pero todas las pruebas le incriminan.

¿Qué le puede pasar?

Teniendo en cuenta que estaba en el lugar de los hechos,

junto a la víctima, y que sus huellas estaban

en el arma que disparó...

me temo que el juez va a decretar prisión provisional.

No te puedes ni imaginar lo mal que está Santiago, su padre.

(ESPE) Se llevan a Toni al juzgado.

¿Quién se te ocurre que pueda tener algo contra tu hermano?

De momento, descarta a Verónica.

Dejó a mi hermano para iniciar una vida con él.

Sí, y se está dejando la piel defendiéndolo.

Andrés, el socio.

Te hemos traído fotos de otros tipos que cometen estas barbaridades.

Por desgracia, están locos y hay muchos. Mira.

-Tómate tu tiempo. (ELÍAS ASIENTE)

-Estamos aquí para ayudarte.

Puede que no reconozcas a nadie porque los que te atacaron

no estaban fichados.

Me acaban de informar de que Vlado Khan

ha sido puesto en libertad.

Vlado Kahn... Me suena ese nombre.

Este es Vlado Khan. Ah, sí.

Este es el proxeneta que era del Este. Creo que era rumano.

Es de los mayores proxenetas que hemos tenido en España.

¿No te alegras de verme?

(RÍE ENTUSIASMADO) ¿Qué pasa, Ros?

¡Guau!

Veo que estás muy bien acompañado.

-Es Diana del Val, mi socia.

Diana, te presento a Vlado Khan. -Hola.

(KARIM) -Cuando se den cuenta de que falta esa droga,

se pondrán a investigar.

-Seguro que te has cubierto bien las espaldas.

Además, no tienen por qué sospechar de ti.

-Ya, pero el que está dentro rodeado del enemigo soy yo.

-Bueno, pues reza.

-¿Tito Bustillo? (RÍE) ¡Cuánto tiempo! ¿Cómo estás?

Pero Beíta ya se retiró.

¿Cuándo tienes el cóctel? ¿Esta noche?

Hay una chica nueva.

Estoy segura de que cumplirá con creces tus expectativas.

-He hecho las cosas tan mal que hasta mi hija me odia.

Verónica, a ti nadie te odia. No te culpes.

Eso no sirve de nada.

Estoy completamente de acuerdo. Lo más práctico ahora es

pensar quién podría odiar tanto a Mateo para intentar matarlo

y tener algo contra Toni para incriminarlo.

¿Todavía no has ido a casa ni para cambiarte de ropa?

Deberías descansar. ¿Por qué no te vas a casa

y descansas en una cama?

-Él no haría eso si yo estuviera en su lugar.

-Come algo, que la cafetería aún está abierta.

-Estaba buscando un sitio donde establecerme

y, después de analizar a fondo esta zona,

creo que es el sitio ideal para empezar de nuevo.

-Si quieres montar aquí tu base de operaciones,

puedo echarte una mano en lo que haga falta.

-No me has entendido.

Distrito Sur, a partir de ahora, es territorio de Vlado Khan.

-¿Qué tal está Toni?

-En la cárcel.

-He visto al tío Emilio y no me ha dicho nada.

-Ante las evidencias, el juez ha decretado prisión provisional.

-Lo siento mucho por ti.

Pero...

¿y si de verdad ha sido él?

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Servir y proteger - Capítulo 759 (Parte 2)

03 jul 2020

Santiago Ríos arremete furibundo contra Verónica, acusándola de destruir la vida de su hijo. Andrés intenta inyectar a Mateo un veneno para acabar de una vez con su vida. Maite Castillo termina denunciando las agresiones que sufrió.

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