Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 749 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

Has roto una relación de 20 años. No me toques.

Ni te imaginas lo que significa, porque no eres más que...

¡Te estoy diciendo que no me toques!

-Oye, tranquilos los dos, ¿eh?

-No empeores las cosas, vámonos.

-No he defendido a Toni. Yo estoy de tu parte.

Si sigues emborrachándote, peleándote

y hablando como un energúmeno, no seguiré defendiéndote,

porque, sinceramente, así no hay quien te aguante.

-No voy a cargarme a Mateo

y que un policía cargue con el muerto.

-Debemos hacerlo antes de que Mateo nos arruine la vida.

-Si quieres cargarte a tu socio,

lo atropellas con el coche o lo apuñalas,

pero no cuentes conmigo.

Lárgate antes de que agotes mi paciencia.

-Una pregunta para confirmar.

¿La guitarra está valorada en 100 000 euros?

El valor no está especificado porque no está en venta.

No se sabe.

Los 100 000 euros son de la póliza de seguros

que ha suscrito el coleccionista.

En la inspección ocular no había ninguna señal de violencia.

Eso quiere decir que el ladrón es alguien de dentro, ¿no?

¿Tenemos sospechosos?

La señora de la limpieza es la única que tiene llaves

aparte del dueño.

También hay un tipo rondando, que es coleccionista.

¿Cómo se llama? (ASIENTE) -Néstor Cobo.

Te enseño su fotografía.

-El alzhéimer es terrible.

Habla bien de ti que vayas a verlo todos los días.

José te lo agradecerá mucho.

-Eso espero. Hay días buenos también, ¿eh?

A veces se acuerda de cosas de cuando era joven

y las cuenta con detalle.

(DIANA) -¿Qué haces tú aquí?

-Darte una sorpresa. ¿No te invitas a un café?

-No me gustan tus sorpresas. No me gusta encontrarme contigo.

No vamos a asociarnos,

solo trabajaremos juntos en negocios puntuales.

-He conseguido estas fotos.

Igual tenéis un hilo del que tirar y podéis detenerlo.

-¿Quién es esta mujer? -Solo sé que se llama Diana.

-Por un lado, tiene una agenda con empresarios adinerados

a quienes les gustan las chicas jóvenes.

Por otro lado, ella busca chicas, generalmente universitarias,

que necesitan dinero para sus estudios.

Es una "madame" de lujo, pero una "madame".

Es decir, una proxeneta.

No exactamente. Ese es el problema.

-Llamaríamos más la atención de la policía trabajando juntos.

No tengo intención de acabar en la cárcel.

Mucho menos ahora.

Estoy pensando en retirarme.

-El mes que viene empieza el juicio a Malek Handal

en la Audiencia Nacional.

-¿Es el terrorista que pillaron

cuando iba a atentar en la Plaza Mayor?

-Ese mismo. -Ya tengo los planos de la cárcel.

Os mantendré informados.

Aquí hay una zona donde se imparten clases y talleres.

Bien. Al lado, hay un pasillo por donde desfila mucha gente.

-Bastaría con falsificar unas credenciales.

-Efectivamente.

-Son direcciones de armerías de Madrid.

Debemos dar el palo en una de esas.

-Eso lo decidiré yo, ¿no?

¿O son ellos quienes desconectarán las alarmas?

-No discutas las órdenes del emir. Escoge una y prepara el golpe.

¿Qué haces?

-Tranquilo, tengo buena memoria.

Después de esa reunión, ¿dónde fue? Seguí al chico,

porque Karim tenía turno de nueve y media

y pensé que vendría a comisaría. ¿Descubriste algo interesante?

Poco pero, sí, interesante. Viene al centro cívico.

Te la acabo de tirar.

Ya me ha caído a mí alguna bronca. -Hasta luego.

(Música emocionante)

(Música tranquila)

Sí, no me extraña lo que me estás contando, Jaime.

Sí, su situación es terrible. El alzhéimer la está destrozando.

Bueno, añádele a su historial delictivo

las pérdidas emocionales que ha sufrido últimamente.

Ya.

Eso le vendrá muy bien, la visita de su único hijo.

Le hará mucho bien.

Bueno, me alegro de hablar contigo, Jaime.

Te mando un abrazo. Me tienes al tanto, ¿vale? Chao.

¿Estabas hablando de Elvira Soler? Sí.

¿Quién es Jaime?

Jaime Sarasola, el neurólogo que la trata en la residencia.

El mismo que inició su tratamiento.

Hemos compartido criterio y me ha preguntado siempre por ella.

Estaba hablando con él.

No me habías dicho nada.

Sé que Elvira Soler no te trae buenos recuerdos.

Supongo que a ti tampoco.

Te recuerdo que te secuestró a punta de pistola.

¿O se te ha olvidado? No.

Aun así, te preocupas por ella.

Nunca me he desentendido de un paciente,

hiciera lo que hiciera. Aunque me lo hiciera pasar mal.

Ya.

Oye, según he oído,

el alzhéimer va avanzando muy rápidamente, ¿no?

Sí.

Su hijo ha pedido permiso para ir a verla

y creo que se lo concederán.

Pues ojalá se lo concedan. Eso le haría mucho bien.

El amor de las personas queridas es importante en estas enfermedades.

Pues sí. Y en estas enfermedades,

las personas queridas son las que más sufren.

Ya sabes. ¿Quién cuida al cuidador? Ya.

Ayer vino una paciente con un caso parecido.

Su abuelo tenía alzhéimer y ya no la reconocía.

Ay, qué horror. Qué pena.

Uy, se me hecho tarde. Cariño, me voy a comisaría.

Vale. Venga.

Hasta luego, cariño. Adiós.

(Música tranquila)

(Llaman a la puerta)

Adelante. ¿Me has llamado, Emilio?

Sí, pasa y cierra la puerta.

Siéntate, por favor.

Verás, ha llegado el informe de Hasán Khatib.

¿Algo reseñable?

Poca cosa.

Hasán Khatib nació en Almería, donde vivió hasta los quince años.

Sus padres provienen de Inezgane, en Marruecos.

Hasán dejó los estudios al terminar la ESO

y se trasladó a Tarragona.

¿Y qué hace para ganarse la vida?

Ha estado alternando

el paro con trabajos eventuales

como repartidor, descargando camiones,

lo que le iba saliendo.

La última información que tenemos

es que estuvo de aprendiz de soldador en Tarragona.

¿Está limpio? Sí.

Míralo tú. No tenía ningún tipo de actividad

ni relación con grupos yihadistas.

¿Ha frecuentado ambientes radicalizados?

Tampoco, nada.

Hay que pedir que investiguen exhaustivamente

en Almería y Tarragona. Ya lo he hecho.

He hablado con el comisario provincial

de la policía de Almería

y con mi homólogo de los Mossos d'Esquadra

en Tarragona. ¿Y nada?

No. No les consta que haya pertenecido

a ningún tipo de grupo yihadista

ni a ningún tipo de actividad.

(RESOPLA FRUSTRADA)

No sé, Mercedes.

Quizá deberíamos descartar

que Karim sea un topo que trabaja para un grupo yihadista.

¿Por qué?

A lo mejor es todo como parece.

Esos dos chicos no son terroristas

y se conocieron por una circunstancia justificable.

A lo mejor lo que pasa es que el infalible consejero Mármol

está equivocado.

(GIME) Cuidado.

-Va a ser solo un momento.

(GIME) -¿Hay algo roto?

-No parece, pero te encargo unas radiografías.

Te han dejado para el arrastre, chaval.

-¿Me puedo vestir ya? -Sí.

Ahora me dices cómo te han hecho esos golpes.

-Me lo hice en la sierra...

Con la bici.

Salté entre dos rocas, perdí el equilibrio y me caí.

-No cuela.

Tendrías raspaduras por distintas partes del cuerpo

y no tienes ninguna.

No te conozco, pero dicen que eres espabilado.

-Ah, ¿sí? -¿Estás estudiando?

-Sí, Matemáticas en la UNED.

-Para estudiar Matemáticas

hay que tener la cabeza bien amueblada.

Eso no me encaja con contar mentiras a tu médico.

-Vale. Me metí en una pelea.

-Cuéntame algo más.

-No estoy orgulloso de lo que pasó ayer.

-¿Cometiste algún delito? -No, qué va. Fue una cosa de chicas.

-¿De chicas? -De una chica en concreto.

Tonteaba con una tía que estaba sola en la discoteca,

pero tenía novio y él quería bulla.

-¿No había seguridad en la discoteca?

-Sí, había y nos echaron,

pero al salir el tío seguía con ganas de bronca.

-¿Por qué no fuiste a urgencias y denunciaste?

-Ayer me dolía más el orgullo que las costillas.

-¿Y hoy?

-Esta mañana no podía ni levantarme del dolor.

Pero, bueno, ya estoy aquí, ¿no?

-Ahora cuando salgas vas a comisaría.

-No puedo, tengo muchas cosas que hacer.

-Será solo un momento. Debes denunciar la agresión.

-No fue una agresión, fue una pelea.

No me acuerdo ni de la cara del tío ni de su nombre.

No merece la pena. Lo mejor es olvidarlo y ya está.

-Bueno.

Es algo puntual, no daré parte a la policía,

pero hazme un favor: no te metas más en peleas.

(RÍE) -No lo tenía pensado.

¿Me receta algún medicamento? -Ya está en tu tarjeta sanitaria.

Voy a llamar para que te curen esos hematomas.

-Sin problema.

Karim, en todo momento,

se ha comportado como un policía fiel y entregado.

Estando a mis órdenes

puso su vida en riesgo en un operativo antiterrorista.

Sí, eso es cierto.

Pero eso no rebate mi teoría ni demuestra nada.

Precisamente ese reconocimiento le llevó a la sede de Europol

para combatir supuestamente al terrorismo yihadista.

(SUSPIRA PENSATIVO)

Dime algo, Emilio.

Entiendo tus dudas y no me importa que rebatas mi teoría.

O sea, según lo que estás diciendo ahora,

Karim era un yihadista convencido

desde antes de venir por primera vez a Distrito Sur.

(ASIENTE) No sabemos cómo se radicalizó,

pero, posiblemente, lo hizo muy joven en su tierra.

Según esa hipótesis,

Karim se metió a policía

nada más que para servir a la yihad desde dentro.

Correcto.

Te lo contó mi jefe cuando hablaste con él, ¿no?

Sí, Mercedes, sí.

Sí que me contó.

¿Te habló del terrorista islamista que detuvieron en Tailandia?

Por supuesto. Me contó que ese terrorista confesó

que había un topo yihadista infiltrado en Europol.

Todo apunta a que es Karim.

¿No os habéis parado a pensar

que ese detenido lo pudo decir para salvarse?

Está bien.

Piensa en el operativo de Rubén Martos.

¿No te parece evidente que se esfumó gracias a Karim?

(SUSPIRA CONFUSO) Yo te entiendo.

Sé que es duro, es uno de tus hombres

y es un tipo simpático.

Pero no podemos bajar la guardia con él.

Ya, Mercedes, pero reconozco que este asunto

me está sobrepasando un poco.

Por Paula. Sí.

Temo por ella.

Su relación con Karim puede ser muy peligrosa.

Todos estamos en peligro.

-Buenos días.

Me ha citado el oficial Guevara. -Sí, claro.

¿Me dice su nombre, por favor? -Charo Manzanero.

-Vale. A ver.

Exacto, aquí está.

Venga conmigo, por favor. -Sí.

-Elías, hola.

Charo Manzanero está aquí. -Muchas gracias, compañera.

-Hola. -Gracias por venir, Charo.

-¿Qué pasa? Me ha dejado preocupada.

-No, tranquila, por favor. Siéntese.

-¿Qué tal, Charo? ¿Cómo está? -Hola.

-Se imaginará que la hemos llamado

para hablarle del robo que ocurrió en la casa de su jefe,

del señor Jorge Galarraga.

Nos gustaría saber hace cuánto que trabaja para él.

-Pues poco más de un año.

Fue justo después de mi cumpleaños, va a hacer catorce meses.

-¿Cómo entró a trabajar en esa casa?

-Me recomendó la mujer que limpiaba allí antes.

Es vecina del barrio.

Teresa llevaba más de veinte años a su servicio

pero se quería jubilar.

-¿Qué tal es trabajar para el señor Galarraga?

-No me puedo quejar. Me paga bien,

tengo buen horario...

El señor Jorge tiene sus cosas, como todos, pero es un buen jefe.

-¿A qué se refiere con "sus cosas"? -No me entienda mal.

A ver, es un poco tiquismiquis con la limpieza,

pero es lógico,

porque tiene un montón de cacharros y de objetos

y los quiere sin una mota de polvo.

-¿No ha lastimado ni roto nada? -No, no he roto nada.

Pero al principio me caían broncas porque estaba acostumbrado a Teresa.

Luego, le cogí el tranquillo y dejó de atosigarme.

-Aparte de todas esas manías y cosillas que tiene su jefe,

¿hay algo más que nos quiera o nos pueda contar?

-No, aparte de eso, nada. Todo bien con él.

-Bueno, y como tiene tantos cacharros musicales y eso,

¿recuerda si ha limpiado usted concretamente la guitarra robada?

-No. Esa guitarra nunca la toqué, el señor Jorge lo sabe.

Además, al ser tan valiosa,

la tenía metida en una vitrina para que no cogiera polvo.

-Y usted nunca ha tenido copia de esa llave, ¿no?

-Nunca la he tenido.

Yo solo limpio lo que el señor Jorge me deja tocar.

¿Por qué me preguntan a mí?

-No se preocupe.

Es una pregunta que hacemos a todos los que pasan por esa casa.

Porque, claro, no es muy normal

que una guitarra con ese valor desaparezca de esa manera.

Sobre todo teniendo en cuenta que su dueño la guarda en la vitrina

con tanto celo

y no hay ninguna señal de forcejeo en la cerradura.

-No sabría decirle.

Yo le respondo a todo lo que ustedes me digan

y les ayudaré en lo que me pidan, pero es que saber, sé poco.

-¿Sabría decirnos si este señor Galarraga

tiene un carácter despistado? ¿Ha podido dejar la vitrina abierta?

-No. Al contrario.

Nunca dejó la vitrina abierta estando yo allí.

-Entonces, igual debemos empezar a pensar que alguien

ha hecho copias de esa llave.

¿Se le ocurre quién haya podido ser?

-No sé. ¿Algún sospechoso?

¿Alguien que quizá haya visto merodeando por la casa?

-¿Merodeando?

No sé, si es que yo no...

No suelo fijarme. Yo tengo la cabeza en mil cosas.

En concreto no he visto a nadie merodeando por allí, no sé.

-Tranquila. ¿Quiere un vaso de agua? -No, solo estoy un poco mareada.

(RÍE) -Tranquila, es normal en una comisaría.

-Esto impone un poco, porque a mí, la verdad,

nunca me había interrogado la policía.

-Ya terminamos. Esto es normal.

-¿Le suena si ha visto a este tipo en casa de Galarraga?

-Sí. El señor lo invitó un día para enseñarle su colección.

-¿Le suena haberlo visto otro día dentro o fuera de la casa?

-Piénselo bien antes de contestar. Mire bien su cara.

Su respuesta es importante para la investigación.

-Yo solo voy dos días por semana, cuatro horas.

No me fijo en quién entra y quién sale de la casa.

¿Me puedo ir? Voy con poco tiempo para la casa siguiente.

-Sí, por supuesto. Discúlpenos.

Muchas gracias por su colaboración.

Si se entera de algo, no dude en llamarnos.

-Vale, gracias. -Gracias, Charo.

-Chao, Charo, gracias. Que vaya bien.

(Música tranquila)

-¿Te importa si me siento contigo?

Me alegra encontrarte. Te buscaba para comentarte algo.

Pero antes te voy a decir una cosa.

No sé si te has enfadado conmigo

por lo que pasó anoche, pero si te eché de mi local

es porque no me gusta ni quiero ver a nadie

que intente estafar a mis clientes.

-Eso ya me quedó claro ayer.

-Mírame a la cara, Nico.

Me gusta hablar con la gente mirándole a los ojos.

¿Qué te ha pasado? ¿Te han pegado? -No.

Me di un golpe con la puerta del baño por no encender la luz.

(GIME) -Tuvo que ser un golpe fuerte

para que te dejase destrozadas las costillas.

Te dieron una paliza, ¿no?

-Fue una pelea tonta y ya está. -¿Una pelea tonta? Sí, claro.

Por una pelea tonta has pasado por la farmacia

para comprar lo que hayas comprado que lleves aquí, ¿verdad?

¿Dónde fue? ¿En los billares Cartago?

-No hace falta que te hagas el listo.

-No hace falta ser muy listo, Nico,

para saber que cuando te eché te fuiste corriendo a los Cartago

para continuar timando a algún panoli que te encontrases,

pero el tiro te salió por la culata. -Y dale.

-Nico.

¿Crees que esto merece la pena?

-Pues, mira, sí.

Entre lo del Moonlight y los billares,

saqué una buena tajada.

-¿Cómo puedes ser tan estúpido e imbécil

con lo inteligente que eres, Nico?

No te entiendo.

¿Sabes qué?

Si sigues trabajando para Rojo

o si sigues intentando timar a la gente del barrio,

acabarás mal. Créeme.

-Es lo malo de ser pobre y tener sueños.

Tampoco te quedan opciones. -Las tienes.

Tienes opciones. Por eso te buscaba.

Quiero ofrecerte curro.

-¿Cómo que ofrecerme curro? -Lo que oyes.

¿Quieres trabajar de camarero en el Moonlight?

-¿Vas en serio? -Por supuesto que sí.

Desde que Sara se ha ido,

hay una vacante que necesito cubrir cuanto antes.

Miki y yo no damos abasto.

A ti el trabajo te podría venir bien.

-¿Y a cambio de qué?

-De un contrato fijo y de una nómina con un sueldo de 1200 euros al mes

y dos pagas extra al año.

¿Qué me dices?

-Que gano más siendo el chico de los recados de Rojo.

(RÍE) -De verdad, no te entiendo.

No sé cómo te empeñas en decir esa sarta de estupideces.

Verás.

Si trabajas conmigo, el dinero que ganes es honrado.

Con Rojo, no lo es.

Conmigo puedes tardar más en conseguir reunir

lo que necesitas para estudiar ese máster en Estados Unidos,

pero acabarás haciéndolo.

Si te vas con Rojo, donde terminarás es en la cárcel.

-No sé qué decirte, Quintero. -No digas nada ahora.

Solo piénsalo.

Dame una respuesta cuanto antes, porque debo cubrir el puesto.

Otra cosa: ten cuidado con las puertas de los baños,

porque la próxima vez te pueden partir la cabeza

y te pueden terminar matando.

-A ver, Espe.

Si lo piensas bien, tampoco estamos seguras

de que Diana y Rojo sean socios.

Sabemos que se conocen y que se han visto alguna vez,

pero ya está, sin más.

-Si son socios, no lo llevarán escrito en la frente.

Que queden ya es significativo, porque se dedican a lo mismo.

-Pero tienen un perfil totalmente diferente.

Rojo es un tío peligroso y ha estado en la cárcel.

Estoy segura de que trafica con personas y con drogas.

-Un proxeneta en toda regla. -Nada que ver con Diana.

-Eso de nada que ver...

-Vale, a ver. Sabemos que Diana es la intermediaria

entre las chicas y una lista de hombres adinerados.

Pero no tiene antecedentes y no se le presupone otro delito.

-Los tipos como Rojo no pierden el tiempo con alguien

si no es por dinero. Si se reúnen,

es porque tienen algún acuerdo.

(ELÍAS BOSTEZA)

¿Qué pasa? ¿Necesitas un café? -Sí, la verdad es que más me vale,

porque, si no, Nacha me llevará a rastras.

-¿No has dormido bien? -Sí, he dormido bien, pero poco,

porque vimos tres capítulos de la serie que le gusta a María.

-Y a ti, ¿no?

-Sí, deberías tomarte un café o dejar que Nacha vaya sola,

porque, vamos... ¿Dónde tenéis que ir?

-Al rastro. Además, debo ir yo,

porque voy a ver a un conocido de un anticuario.

A ver si nos cuenta algo de la guitarra que han robado.

-Tiene que valer una pasta, ¿no?

-Mira, hay cosas que ganan con la edad.

Yo mismito. -Tú estás fenomenal,

te está sentando estupendamente el matrimonio.

Sobre todo, ¿no notas algo extraño, como que ya no es tan cascarrabias?

(PAULA ASIENTE)

-Eso es imposible. Oye, ¿y esta chica? ¿La investigáis?

-Sí. ¿La conoces? -Sí, se llama Diana.

-Sí, Diana del Val.

-Me la presentó Quintero. -¿Y Quintero de qué la conoce?

-Creo que tuvieron una relación.

-¿Una relación?

-Creo que duró pocos días. No me dio muchos detalles.

¿Por qué la investigáis? -Creemos que tiene

algún tipo de relación con Ramón Rojo.

-Lo mismo le está redecorando su casa.

-¿Y eso?

-Quintero me contó que era decoradora de interiores.

No sé. Yo me tengo que ir, preguntádselo a él.

Hasta luego, compañeras.

-Así que decoradora de interiores.

-Vamos a tener que hacerle una visita a Quintero.

(Música intrigante)

-Ay.

Ay, mira, mira.

Mira este. Este.

Este era Alberto,

el padre de Ramón.

Mi marido. ¿A que era guapo? -Sí.

Aunque, bueno, usted tampoco se puede quejar.

Tiene una sonrisa preciosa.

-No, claro, es que...

Yo estaba muy enamorada cuando me casé

y él bebía los vientos por mí.

-Se les ve muy felices. -Y lo éramos.

No teníamos ni un duro, pero era igual.

Como se decía antes: contigo, pan y cebolla.

(RÍE) Fueron unos tiempos difíciles, Paty.

-Quién lo diría por las fotos. -Ya.

Porque la felicidad nos hacía parecer que éramos

como los reyes del mundo.

Mira. Mira qué bonito.

Esta foto...

Esta foto también es muy importante.

(Música emotiva)

Hacía poco que había nacido Ramón.

Me la hicieron después,

porque lo pasé muy mal, ¿sabes? El parto fue muy duro

y muchas horas... -¿Hubo complicaciones?

-El niño venía de nalgas.

Lo pasé muy mal, pero mereció la pena

por tener a esta preciosidad.

-A mí la foto que me encanta es esta que está con su padre.

-Sí. (PATY ASIENTE)

Sí, en esta foto

mi Ramón todavía no tenía diez añitos.

Es la última foto que tengo de los dos juntos.

Alberto murió meses después.

-Era muy joven. (SUSPIRA APENADA) -Sí.

Demasiado.

Nos dejó muy solos.

Tuve que trabajar como una burra para salir adelante.

Fueron unos tiempos espantosos.

Yo tenía que cuidar de mi hijo y darle todo lo mejor,

por eso trabajaba día y noche y apenas estaba en casa, Paty.

-Ramón tuvo que espabilarse solo, ¿no?

-Sí, hija, sí.

Y de eso todavía me siento muy culpable.

-No. No debería de sentirse culpable.

Usted hizo lo que pudo. (SUSPIRA APENADA)

-No, Paty, no.

Mi hijo hubiese necesitado tener a alguien a su lado

que lo guiara, lo aconsejara y lo vigilara.

Tú ya me entiendes. -No, no la entiendo.

(RESOLLA) -Mi hijo

empezó a tener muy malas compañías,

a ir a sitios raros

y a consumir cosas que nunca debería haber tomado.

Yo apenas lo veía,

y cuando lo hacía era para discutir con él.

-Imagino que usted intentaría que se mantuviese en el buen camino.

-Pero no lo conseguí.

Y acabó en la cárcel.

(SOLLOZA)

Le hicieron una encerrona

en un bar de Zaragoza, ¿sabes?

Por lo que él me contó,

un miserable se empezó a meter con él

y mi hijo, que es así,

que no tiene paciencia...

lo mató.

Ay, Paty...

(LLORA) Paty, por favor, no me mires así.

Fue en defensa propia, ¿sabes? Eso es lo que dijo.

-Tranquila, no llore. No se ponga así.

Ya pasó.

-Sí, tienes razón, sí. -Ya pasó.

-Ya pasó, pero yo lo tengo aquí dentro.

Mira, no puedo hablar con nadie de esto.

(RÍE)

Solo contigo ahora, no sé por qué. Quizá porque eres tú, cariño.

-Usted respire hondo y no le dé más vueltas a todo esto.

-Sí. Sí, tienes razón.

Todo ha pasado ya y, afortunadamente,

ahora mi hijo es un hombre honrado.

-Bueno, vamos a dejar las fotos por hoy, ¿vale?

-Sí, tienes razón, porque, vamos...

Vamos, es que...

Te estoy contando unas historias más tristes...

-No, no se preocupe.

Tampoco quiero que se coja este berrinche

cada vez que vea el álbum. -Cariño, qué buena eres.

Tus padres te han educado muy bien, Paty.

-Gracias.

Me voy a ir al bar. Se me está echando la mañana encima.

-Sí, cariño, sí. Tienes razón.

Por cierto, antes de irte,

¿me das una pastilla para el dolor de cabeza?

Empiezo a tener un dolor... -Sí. Voy por un vaso de agua.

-Gracias, cariño.

(RESOPLA)

(Música emotiva)

Oh. -Leonor, ¿está bien?

-Sí, sí.

-Siéntese, siéntese. -No es nada.

Déjalo. Ha sido un mareo. -¿Seguro?

Llamo a una ambulancia, ¿vale? -No, estoy bien.

-Tiene que verla un médico ahora mismo.

(BALBUCEA) -No, cariño.

-O me deja llamar a una ambulancia

o pido un taxi y vamos al centro de salud.

Voy a pedir un taxi. Beba agua.

-Ay.

(RESPIRA HONDO)

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Servir y proteger - Capítulo 749 (Parte 1)

04 jun 2020

Espe se entera de que Diana del Val tuvo una relación sentimental con Quintero.
Nacha y Elías siguen investigando el robo de la valiosa guitarra y creen que Charo es la principal sospechosa.

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