Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 743 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

Quiero saber por qué no le has contado a Mateo lo de Toni.

-Estás obsesionado, Andrés. -Puede.

O puede que aún me quede algo de conciencia

y me duela ver a mi amigo engañado y traicionado.

-La causa de mi divorcio es porque ya no hay amor.

-A Rubén Martos se lo ha tragado la tierra.

-El jefe lo ha estado llamando

y que el móvil siempre está apagado.

-En resumen: este tipo se ha largado de su casa, del trabajo

y no coge el móvil. Esto pinta mal.

-Va a ser como buscar una aguja en un pajar.

-¿Por? -¿Qué probabilidad hay

de que alguien haya visto a Rubén Martos,

que lo reconozca por la foto

o que nos explique por qué ayer no acudió a su cita?

-Probabilidades, pocas; pero nadie nos ha pedido eso.

Nos han pedido que vengamos y hagamos preguntas.

Esto se nos está complicando de una manera un poco rara.

Es posible que haya un ángulo que no vemos con claridad. No sé.

Deberías ir a esa reunión.

Seguro que a Ricardo le hace ilusión verte.

-Si Ricardo me ve así ahora, se muere del susto.

-En 20 años pasan muchas cosas. Todo el mundo cambia.

Seguro que Ricardo ha cambiado. -Déjame.

-El otro día, mi hijo trajo a...

Ay, ¿cómo se llamaba?

Estefanía, eso es.

Un desastre... Hubo que despedirla. -No me diga.

-Sí, hija, sí. No sabía hacer la "o" con un canuto.

-Se me está ocurriendo algo, si a usted le parece bien, ¿eh?

Yo podría pasar de vez en cuando a echarle una mano por casa.

-Está bien, pero déjame hablar con ella para aclararlo.

-Pero la contratas, ¿no?

-La contrato.

-El Ramón Rojo este...

ha cogido a un chaval que no está fichado

para cobrar a las chicas.

-Ahora está interesado en mover la prostitución de alto standing.

¿Sabemos algo del chico? ¿Sabemos cómo se llama?

Sí, el nombre, Nico.

-¿Tú tenías algún sueño imposible que acabaste consiguiendo

a base de cabezonería?

(RÍE) -¿A base de cabezonería? Sí, se podría llamar así.

Digamos que cometí unos cuantos errores en mi vida.

Cogí algún que otro atajo muy poco recomendable.

-Las cosas hay que hablarlas, aunque sea doloroso.

Si los reproches se quedan dentro, pueden crecer como un tumor.

-Tu padre me dijo que había decidido donar un millón de pesetas

a la congregación.

Yo... Yo le dije que eso era una barbaridad.

Pero él decía que qué era un millón de pesetas

comparado con esa felicidad.

(Música emocionante)

(Música alegre)

(SORPRENDIDA) -Hola. -Hola.

-¿Qué tal?

-Bien. -¿Qué haces aquí?

-Como dijiste que tu amiga vivía por la calle Topacio,

he venido a dar una vuelta. Llevo un rato ya.

-Podías haber venido al centro cívico, como siempre.

-Ya, bueno, no sé. Es que...

Me apetecía hablar tranquilos, sin que nos molestaran.

¿Te molesta?

-No, no, para nada. No te preocupes.

¿De qué querías hablar?

-Quería pedirte perdón.

Ya sé que no tiene solución, pero si pudiera volver atrás...

no me hubiera comportado como un inmaduro y un cobarde,

que es como me he comportado.

-Ya te dije que aceptaba tus disculpas.

Vamos a pasar página.

-Es que no puedo.

Quiero decir que no quiero.

Eres lo mejor que me ha pasado en la vida y...

Me cagué.

Tú cumpliste con tu parte del plan

y yo te dejé sola.

-¿Sabes qué?

En el fondo ha sido lo mejor.

Al principio, me dolió mucho, pero...

Está bien que haya dejado a Mateo por mí

y no porque tú me estuvieras esperando.

-Entonces, ¿sigues enfadada?

-Bueno... un poquito menos. (TONI SONRÍE)

-¿Y me dejarías hacer algo para que acabases de perdonarme?

-¿Algo? ¿Algo como qué?

-Hay un concierto esta noche

de un grupo que me mola, Doctor Deseo.

-Muy apropiado, el nombre.

(RÍE) -Sí.

Es en la Sala Noctámbulos.

Por si te apetecía venir.

-Pero eso está en Distrito Sur, nos puede ver cualquiera.

-Pues que nos vean.

Yo estoy soltero y tú, a punto de divorciarte.

Al que no le guste, que no mire.

-Entonces, ¿ya no te supone un problema?

-Espero que no sea demasiado tarde.

-Bueno, vamos viendo.

Poco a poco, ¿okey?

Hoy no puede ser porque tengo que ir a Barcelona.

Mis padres no saben lo del divorcio

y quiero contárselo en persona.

-Okey.

Qué marrón, ¿no?

-Sí, sí... Me tengo que enfrentar a ello.

Lo más difícil ya lo he hecho: hablar con Mateo y Paula.

Ya no hay vuelta atrás.

Pero bueno, estoy nerviosa.

-¿Se llevan bien con Mateo tus padres?

-Sí, lo tratan como a un hijo.

De hecho, son muy conservadores

y lo del divorcio lo van a llevar fatal.

Es lo que hay, tendrán que asumirlo.

-Bueno.

Cuando vuelvas, ¿crees que podremos salir juntos algún día?

-Ah, bueno, deja que me lo piense.

(VERÓNICA) Yo debería irme. (TONI) -Sí, yo también.

-Vale, Toni. Hasta luego.

-Chao.

(TONI) Vero.

(Música romántica)

(TONI) Ánimo.

Cualquier cosa que necesites, estoy aquí, ¿vale?

-Vale.

-Me llamas, a la hora que sea, ¿vale?

-Gracias por haber venido.

(Música romántica)

(Música de suspense)

(Música melancólica)

(LARA) -Buenos días.

-¿Café? -Ay, sí, por favor.

Has estado llorando, ¿eh?

-Pues...

Es que te hice caso

y hablé con mi madre

cuando tú te fuiste a tu habitación.

-¿Qué tal ha ido?

-Pues me costó un poco, pero, al final, reconoció

que mi padre pagó un millón de pesetas a las monjas.

En otras palabras...

que me compraron.

-Madre mía, qué fuerte.

O sea, era todo verdad.

Todo. -Sí.

Terminamos ahí las dos abrazadas, llorando.

-Abrazadas... Entonces, eso es que os reconciliasteis, ¿no?

-Es mi madre, cómo no voy a perdonarla.

Aunque ella notó algo raro en el proceso de adopción...

-Prefirió no hacerse preguntas.

-Claro.

Ella no tiene ni idea de cómo llegué a sus brazos.

Y se creyó a mi padre cuando le contó

que en esa época las donaciones eran algo completamente normal.

Pero no quiero darle más vueltas.

-Me alegro mucho de que os hayáis reconciliado.

Porque toda esta historia ya es lo bastante triste

como para encima sacrificar la relación con tu madre,

con lo bien que os lleváis. (ESPE ASIENTE)

-Me he quitado un peso de encima.

Creo que, poco a poco, no sé...

volveremos a retomar nuestra relación normal.

-¿Dónde está? ¿Está durmiendo?

-No, qué va. Se levantó temprano y se ha ido a caminar,

como hace en el pueblo. -Eso es muy buena señal.

-Se ha levantado con las pilas cargadas,

no como yo, que mira cómo estoy. (LARA RÍE)

No tengo antihistamínicos ni nada. -Pobre... Ya está aquí.

(Cerradura)

-Hola, chicas, Ya estoy aquí.

(LARA) -Hola, Yoli, ¿qué tal? -Mamá, ¿qué tal el paseo?

-Divinamente, hija.

Muy bien.

Os he traído unos churros de Montejo.

Era lo único que estaba abierto a estas horas.

-Yo voy a coger uno para el camino, que me tengo que ir a currar.

Qué pinta. Gracias. -¿Ya te vas? Vaya...

-Luego nos vemos en comisaría. (LARA) -Vale.

-Gracias.

Qué gusto me dio sacar de circulación a esos degenerados.

-Ya veo que no te aburres. -La verdad es que no.

Pensaba que estar encerrada en una sala con ordenadores

sería un aburrimiento, pero la UIT es interesante.

(MARÍA ASIENTE) -Y con gente como Karim, mejor, ¿no?

-Bueno, Ángela también era muy guay.

Pero todos están muy contentos de que haya vuelto Karim.

Es un tío muy majo y muy buen tutor.

(ASIENTE) -Y guapo, ¿eh?

Ya que nos ponemos, vamos a decirlo todo.

-¿Qué estás intentado sonsacarme, María?

-No sé. ¿Hay algo que sonsacar?

-Bueno, vale. Pues sí, lo admito.

Karim y yo nos estamos dando una oportunidad.

-¡Ay! No sabes lo que me alegro.

Sois una pareja muy guapa. Ojalá os vaya bien.

-De momento, solo hemos tenido unas cuantas citas. Ya se verá.

-Por la sonrisa que aparece en tu cara

parece que la cosa apunta bien, ¿no?

(MARÍA RÍE)

Hola, Andrés. -Hola. Hola, Paula.

-¿Qué tal? (MARÍA) -¿Qué te pongo?

-Un café, por favor. -Muy bien.

-Bueno, ¿cómo estás?

Estos días he pensado mucho en ti. -¿Y eso?

-Bueno, ha tenido que ser un palo el divorcio de tus padres.

Aunque ya no eres una niña, esas cosas duelen igual.

-Sí, ha sido una noticia triste, pero no me ha pillado por sorpresa.

-¿Estabas al tanto de lo que iba a hacer tu madre?

-No, no. No me refiero a eso.

Me refiero a que venían de una racha muy mala

y los problemas vienen de lejos.

Me da mucha pena que se separen, pero debo aceptarlo.

Mis padres son adultos.

Yo solo quiero que sean felices.

-Perdón, chicos. Aquí tienes. (ANDRÉS) -Gracias.

Oye, y...

¿A tu padre cómo lo ves?

Él no tenía ninguna intención de divorciarse.

-Ha sido un palo muy gordo.

Pero él le ha dado motivos para que mi madre quiera separarse.

-Vaya, ya veo que tienes un culpable.

-No, no, no. No se trata de buscar culpables.

No sé, han dejado de quererse.

O no se quieren lo suficiente como para estar juntos.

¿Qué sentido tiene? -No, si en eso llevas toda la razón.

Es solo que me extraña que tu madre haya tomado

una decisión tan drástica en un momento como este.

-Creo que quería hacerlo antes, pero con lo que pasó con Malena...

Hubiese sido una noticia terrible para mi padre.

-Vaya.

(IRÓNICO) Qué considerada.

(Música de tensión)

-Vamos a ver, Andrés, ¿qué pasa? ¿Qué me quieres decir? No te pillo.

-No, no, no. Nada, nada, nada.

Es solo que...

(Música de suspense)

No vayas a pensar que me pongo del lado de tu padre.

Ya sabes que yo adoro a tu madre.

Pero...

No sé...

Me duele que, precisamente,

en el momento en el que más estaba intentando pelear

por salvar su matrimonio,

Mateo se vaya a quedar en la estacada.

¿Me entiendes? Se me hace muy raro.

Es como si hubiese alguna razón más.

-Vamos a ver, Andrés, el amor se acaba.

Mi madre es una mujer consecuente.

Yo prefiero que sea sincera a que sigan juntos por inercia.

-No, no. Desde luego, sinceridad ante todo.

(Móvil)

-Perdón.

Dime, Karim.

¿Una estafa "online"?

OK, enseguida voy.

Me tengo que ir. -Vale.

-Cuídate. -Tú también.

Adiós, Paula.

(PAULA) -Dime qué te debo. (MARÍA) -Un "eurico", cariño.

(Música de suspense)

(ANDRÉS SARCÁSTICO) -Sinceridad.

-Ahora te toca a ti hacerme una visita.

-Pues, mira, tienes razón.

Sacaré un fin de semana el mes que viene

y voy a verte, ¿de acuerdo?

-Anoche estuve pensando en tu padre.

Él ya no está aquí para pedirte perdón.

No le guardes rencor.

-Lo intento, mamá.

Pero tengo que digerir que...

pagó dinero por adoptarme.

-Él no era consciente de esto.

-Ya. Pero me pusieron precio, mamá.

(Música triste)

-Estoy segura...

de que él no sabía que te habían separado de tu madre.

-Bueno.

Eso nunca lo sabremos.

Lo único que sí sé es que...

que siempre fue un buen padre.

-Eso te lo aseguro. (SONRÍE CON TERNURA)

Él te adoraba.

Quiero decirte...

que...

si me necesitas para ayudarte a encontrar a...

a tu madre, pues...

que sepas que estoy a tu disposición, hija.

-Pero ¿estás segura?

-Segurísima.

Yo lo que quiero es que seas feliz, hija.

-Gracias.

(Música emotiva)

-Venga. (RÍE)

Pues nada...

Voy a tomar una ducha y a la calle otra vez.

-¿Tienes planes?

-Voy a ir al centro a comprar unos detallitos para mis amigas.

-¿Nos vemos para cenar? ¿Cenamos juntas?

-Claro que sí. (RÍE)

Hasta luego.

Ahí lo tiene todo.

Cualquier cosa, no dude en llamarnos.

Que tenga buen día.

Mateo, ¿estás libre? Sí. ¿Qué me traes?

La analítica del señor Mota.

Lo acabo de subir al historial, no lo habrás visto.

No, qué va, voy volado.

Cuéntame, hazme un resumen. ¿Todo bien?

Perfecto. Ha pasado el preoperatorio sin problemas.

Creo que podemos operarlo la semana que viene.

Podrá llegar al verano sin la piel que le sobra, como quería.

Sería un buen ejemplo para habérselo puesto a Rosa

para que viera las consecuencias de quitarse esos kilos de golpe.

¿Qué pasó con ella? Me dijo Celia que se fue hecha una furia.

Sí. Rechacé intervenirla y no se lo tomó muy bien.

¿Y estás seguro de que falsificó los datos del historial?

Sí. Y tampoco nos dijo que estaba en tratamiento psiquiátrico.

Esa chica tiene más problemas que el sobrepeso.

De la que nos hemos librado. (ASIENTE)

Me he enterado de que ha intentado hacerlo en más clínicas.

Al Dr. Sierra también intentó colarle el historial falso.

¿No se da cuenta de que se juega la vida falsificándolo?

Y la analítica no miente. La hubiéramos pillado sí o sí.

Está desesperada y tenía que intentarlo.

En fin, ¿algo más?

No, nada más.

Te avisaré cuando esté la operación programada.

OK.

Oye, por cierto...

No te he preguntado por Verónica por no agobiarte,

pero si necesitas desahogarte o lo que sea...

Andrés, vamos a ceñirnos a lo profesional.

En la clínica, prefiero centrarme en el trabajo.

Rosa Alfaro está al teléfono. Suena muy alterada.

Ah, pásamela, por supuesto.

(Música de intriga)

(Teléfono)

Hola, Rosa, ¿cómo estás? "Como si te importara.

Estoy peor que nunca, y la culpa es solo tuya".

Rosa, creo que no soy el médico que necesitas.

Creo que debería ayudarte otra persona.

Tendrías que retomar tu tratamiento psiquiátrico.

"Adonde voy no necesito ningún tratamiento".

¿Qué quieres decir? "Que me voy al lugar perfecto

para poner fin a este sufrimiento. Solo llamaba para despedirme.

Espero que te pese sobre la conciencia".

¿Qué vas a hacer?

Rosa, esp... ¡Rosa!

(Pitido llamada colgada)

(Música dramática)

Pasa, Espe.

(ANTONIO) ¿Cómo estás?

-Muchas gracias por hacerme un hueco, Antonio.

La alergia me está matando.

-Dicen que esta temporada viene fuerte.

La falta de lluvias no ayuda.

Déjame la tarjeta sanitaria.

Voy a renovarte la loratadina.

No te da somnolencia, ¿no?

-No, no. Me va muy bien.

Y si me puedes dar algo para el moqueo...

Es que ando todo el día con el pañuelo colgado.

-Un espray nasal. Prueba con la azelastina.

Y para el picor de ojos, una lágrima artificial.

Si necesitas otra cosa, vienes y te lo receto, ¿vale?

¿Cómo está tu madre?

-¿Mi madre? Bien, bien.

Los resultados de las pruebas han salido perfectos.

-Lo sé, estuvo aquí ayer.

-Entonces, ¿por qué me lo preguntas?

-No parecía muy contenta

pese a que el resultado de las pruebas lo merecía.

Me comentó que estabais un poco distanciadas.

-Bueno, desde que me enteré...

de que soy adoptada y quizá puedo ser...

una bebé robada,

nos está costando asimilarlo, pero ya estamos mejor.

-¿Seguro?

-Sí, sí. Ayer estuvimos hablando largo y tendido.

-Muy bien. Eso fue exactamente lo que le receté. Estupendo.

-Mi madre y yo no podemos estar mucho tiempo enfadadas.

Nos ha pasado siempre lo mismo.

Incluso se propuso para ayudarme a buscar a mi madre biológica.

-Muy generoso por su parte. Lo mismo nos pasó con Olga.

La estuvimos ayudando. Fue duro, francamente.

-Ya. Fue muy bonito por su parte, pero...

No sé qué hacer, Antonio.

-¿A qué te refieres?

¿A dejar que te ayude o a dejar de buscar?

-Pues... las dos cosas

porque desde que metí los resultados de mis pruebas de ADN

en la base de datos

y no sirvió para nada,

no sé si iniciar una investigación

que no tiene fin.

Además, tampoco quiero hacer que mi madre pase por esto.

-Es una decisión delicada. Date tu tiempo.

(ESPE ASIENTE)

-Antonio, Claudia me dijo que cuando apareció esa mujer,

que decía ser la madre de Olga,

vosotros temisteis perderla.

-Sí, lo pasamos muy mal, la verdad.

Es un miedo irracional a perder el vínculo.

-¿Y aun así estabais dispuestos a ayudarla a buscar?

-Claro. Olga necesitaba encontrar su origen

y nosotros teníamos que ayudarla,

por duro que fuera.

-¿Por qué cambió de opinión?

-Eso tendrás que preguntárselo a Olga,

pero creo que se dio cuenta de que además de ser

quienes la habíamos criado, estábamos dispuestos a todo,

por doloroso que fuera.

En eso consiste ser padres, ¿no?

(Música emotiva)

-Bueno, te dejo, que debe haber un montón de gente esperando

y yo aquí acaparándote. -Ya me contarás qué tal todo.

Tenme al tanto.

-Hasta luego, Antonio. -Adiós.

No puedo creer que haya desaparecido sin dejar rastro.

Alguien debe haber visto a Rubén Martos en algún sitio.

Como no sea un testigo ocular...

Karim y yo hemos revisado las cámaras de seguridad y nada.

¿En qué estáis ahora? En una estafa "online".

Han duplicado una web de comidas a domicilio.

El truco está en dejarlas poco tiempo

y, luego, borrar el rastro.

¿Se puede localizar a los responsables?

Estamos en ello. De momento, les hemos puesto un "bot".

Por cierto, he pensado que quizá un día podrías venir a cenar a casa.

Muy bien. ¿Qué tal está tu padre?

Bien, dentro de lo que cabe. Le haría ilusión que vinieras.

Se nota que mamá no está, sobre todo, de noche.

¿Por qué no cenamos hoy mismo?

¿Hoy? Perfecto.

Pensé que pondrías más problemas por los primos.

Puede resultar precipitado, pero, precisamente,

hoy están con los abuelos.

Luego, se van a un viaje del IMSERSO

y no sé cuándo volveré a tener una tarde libre.

Venga, genial. Hoy cenamos.

Avisa a tu padre para que no haga planes.

Vale. No hará falta porque por ahí viene.

Qué suerte que os encuentro juntos.

¿Por qué? ¿Ocurre algo? Creo que sí.

Me ha llamado una paciente y creo que va a cometer una locura.

¿Qué tipo de locura?

Creo que va a intentar suicidarse.

Se trata de Rosa Alfaro, la conoces.

Me ha llamado para despedirse. ¿Qué te ha dicho?

Que quiere que lo que va a hacer pese sobre mi conciencia,

que adonde va no necesita terapia.

Sus palabras han sido:

"Me voy a un lugar donde se acabará mi sufrimiento".

¿Y por qué te ha llamado a ti?

Es una paciente con problemas psicológicos y de sobrepeso.

Quería que la operase, pero no estaba en condiciones.

Tiene una depresión severa.

No está en condiciones para que la opere, y la rechacé.

Y se lo ha tomado fatal, ¿no?

¿Crees que puede ir de farol?

La he llamado varias veces mientras venía para acá, pero nada.

Necesitamos su dirección.

Yo la tengo. Iba hacia su casa, pero como la comisaría

me pillaba de paso, he entrado a contároslo.

Has hecho bien. En marcha.

Papá, siéntate.

-Toma, Javi, tus vueltas.

-Déjalo, de propina. -¿En serio? Gracias.

Hola, ¿qué quieres tomar? -Nada.

Explícame a qué estás jugando.

-¿A qué estoy jugando? A nada.

-Siempre te negaste a trabajar con mi madre.

Es más, te ponías como una loca cuando insistía.

-Porque me agobié en ese momento, pero ya os pedí perdón,

a ti y a tu madre.

-¿Por qué ahora le dices que sí? ¿Quieres volverla loca?

-No, quiero ayudarla, echarle una mano.

Me da rabia que la persona que os recomendé

os haya dejado tirados así...

Bueno, eso.

-Ya... Pues sí, es una mierda, sí. Mi madre le había cogido cariño.

-Y Carmen también le cogió cariño a ella.

Pero no podía rechazar ese trabajo porque es importante para ella.

-Paty, esa película ya me la sé.

Lo que me ralla es por qué ahora sí quieres el trabajo.

-Porque me hace falta la pasta.

-No cuela.

-Mira, tu madre es un encanto, ¿vale?

Y se hace querer.

Y me apetece ayudarla. Además, no me cuesta nada

escaparme dos horas del bar y echarle una mano en lo que pueda.

Pero entiendo perfectamente que quieras contratar a otra.

Adelante, ve a buscarla.

Yo solamente te lo ofrezco por ayudar, ya está.

(RECELOSO) -Ya...

Está bien.

El trabajo es tuyo.

Mi madre está emperrada en que seas tú.

Como se te ocurra fallarle como hizo tu colega...

A mi madre lo último que le hace falta son disgustos.

¿Estamos? -Estamos.

-Mañana empiezas. -Hecho.

(Música de suspense)

-¿A cuento de qué ha venido eso?

-Voy a trabajar en casa de Leonor.

-¿Cómo es eso? -Tranquila, que no afectará al bar.

No te preocupes.

-¿Y cómo te vas a organizar?

-Pues no lo sé... Iré a su casa entre turnos

o cuando termine de trabajar aquí.

-Ya... O sea, que al final a la que afectará esto será a mí.

-No, no te preocupes, que yo me organizo.

-Podrías habérmelo consultado, ¿no?

-Pues sí, te lo podría haber dicho, pero es que surgió de improviso.

Me la encontré tan agobiada

que me salió solo, lo de ofrecerle ayuda.

-Vaya paliza te vas a pegar. Espero que te compense.

-Yo también. Seguro que sí.

-No sé, Paty... No te entiendo.

Hablas pestes de este tío y ahora te vas a meter en su casa.

-En su casa no; me voy a meter en la de la madre.

Además, ella no tiene culpa de tener el hijo que tiene.

¿No es lo que me dices todo el rato?

Pues eso, yo quiero ayudarla.

(Música de tensión)

-Sí, no está de más que lo intente.

Cuando sepa algo de ella, la llamo, doctora. Gracias.

¿Qué ha dicho la psiquiatra? Cree que no va de farol.

Pobrecilla. No sabía que había llevado una vida tan mala.

Ni tú ni nadie.

(SUSPIRA) Ayer intenté animarla con cuatro frases hechas.

Normal que me mandara a la mierda.

Me estoy poniendo en lo peor.

No, papá. Si ella decide que no puede más, no es tu culpa.

¿Vale? Hiciste bien en no operarla.

Muy bien. Preguntad a los vecinos y en los locales habituales

a ver si alguien la ha visto.

De nada.

No estaba en casa.

Han forzado la puerta para entrar, pero nada.

Menos mal. Pensaba que la iban a encontrar muerta.

Pero puede haber ido a otro sitio. Puede tirarse a un tren...

No. Han encontrado varios envases de morfina vacíos

en la encimera de la cocina.

Planea inyectarse una sobredosis.

Más de 30 mg sería mortal.

Necesitamos saber dónde está antes de que sea tarde.

He dado su descripción a H-50 y las unidades están alertadas,

pero no sabemos dónde podemos buscar.

Supongo que buscará un lugar significativo para ella, ¿no?

¿Se os ocurre algún sitio? A mí sí.

El parque de la Dehesa, el banco de ayer.

Voy a por ella.

Espera, no vayas sola, por favor.

¡Toni! Acompaña a Paula y que ella te cuente por el camino.

Esperemos que no le falle su intuición.

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Servir y proteger - Capítulo 743 (Parte 1)

19 may 2020

Mateo advierte a Paula y a Bremón de que Rosa podría intentar suicidarse. Pese a sus recelos iniciales, Rojo acepta que Paty trabaje ayudando a su madre en casa.

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