Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 740 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

Tenemos el número de Rubén Martos

y también tenemos la orden del juez para poder intervenir el teléfono.

Perfecto.

Si Paula y Karim descubren algún dato relevante

sobre Rubén Martos, que me informen inmediatamente.

No esperaba el divorcio de Mateo, no puedo manejar esta historia.

Al menos, por las buenas.

-Si Mateo abre la boca, acabarás como Malena.

Necesitamos resultados ya.

Si eso de que están casi listos se trata de perpetrar un atentado,

debemos adelantarnos.

Dime que no eres tú.

-¿Quién te lo ha enviado? -No quiero volver a verte.

-Tienes hasta mañana para decidir

si a partir de ahora harás lo que te diga o no.

-Sigo enamorado de ti.

-Debo terminar un informe, perdona.

(Música emocionante)

-Eh, ¿qué tal, Miguel?

-Bien. -¿Qué vas a tomar?

-Un café americano, por favor.

-Marchando.

¿Qué te ha pasado en la mano?

-¿Esto? La verdad es que no lo sé muy bien.

No sé, una torcedura, quizá un esguince...

-¿Y cómo te lo has hecho?

-De la manera más tonta, montando unas estanterías

en el centro cívico.

Pero como voy como loco, haciendo las cosas sin mirar,

porque estoy liado siempre, al final te pasan estas cosas.

-Ya. ¿Con qué andas ahora?

-Pues, mira.

Apoyando a las personas mayores en Distrito Sur,

para que se sientan un poco más arropadas,

con un grupo de jóvenes

que estamos intentando que vayan a terapia,

organizando algunos cursos,

refugiados...

-Joder, macho.

Tú no paras, ¿eh?

Oye, pues vigílate la mano, no vaya a ir a peor, ¿eh?

-No te preocupes, esto no va para más.

-¿Cómo llevas lo de Sara?

-¿El qué de Sara?

-Bueno...

Me ha contado que lo habéis dejado, y encima ella se va de crucero...

-¿Se va de crucero?

(Música triste)

-No... No lo sabías, ¿no?

-No.

-Ya la he vuelto a cagar otra vez más.

Pues sí. -No te preocupes. ¿Qué es...

...lo que debería saber? ¿Me lo quieres contar?

-Sara me va a matar.

Sí, claro que te lo voy a contar.

-Leonor.

Déjeme que le eche una mano. -No, no, no. Ya me apaño yo.

Además, si no quieres trabajar para mí,

no te quiero deber ningún favor.

-No me diga eso, me hace sentir mal.

-Peor me siento yo.

-Venga, deme esas bolsas, por favor. Usted no puede.

Vamos.

Tiene que buscar a otra persona ya.

-No. Yo no quiero a otra persona.

-Yo la aprecio mucho, Leonor.

Pero...

Tengo mis motivos para dejar de ir a su casa.

-Ya.

¿Ya te han contestado de ese nuevo trabajo?

-Sí. Ahora voy para allá, está en El Guijarro.

-Ya.

Mi hijo te pagaría mucho mejor, ya te lo dije.

¿Por qué no lo piensas? De verdad.

-No es una cuestión de dinero.

(DUDA) Es que...

Ese trabajo es otra cosa,

me dará perspectiva de futuro

y me ayudará a dar el salto a lo que realmente me gusta.

-Claro.

Lo entiendo.

Trabajar para una persona como yo no es demasiado agradable.

Además,

te quedarás sin trabajo cuando me muera.

-No diga esas cosas.

Lo que pasa es que no quiero el dinero de su hijo.

-¿Qué tiene de malo el dinero de mi hijo?

-Nada.

Perdón, no debí decir eso.

Lo siento. -Pero lo has dicho.

-Me tengo que ir, se me hace tarde. Que le vaya muy bien.

-¿Por qué te vas?

-Hola, mamá. -Ah.

Hola, hijo. -¿Qué tal?

-Bien. -¿Qué quería Carmen?

-Nada.

Lo de siempre, ha vuelto a rechazarme.

(SUSPIRA DESILUSIONADA) Dice que no quiere tu dinero.

-¿Eso ha dicho?

-Sí, bueno, y que también le hace más ilusión el otro trabajo.

-Mira, si te ha dejado tirada, es que no es de fiar.

(CARMEN ASIENTE) Así que olvídala.

-Ya. -Encontraremos a otra chica mejor.

Venga, te cojo las bolsas. -Sí, por favor, hijo. Gracias.

-Vamos. -Vamos, cariño.

Como te dije el otro día,

he solicitado la orden para intervenir las comunicaciones

del jefe de la banda. ¿Qué jefe?

Emilio, ¿me lo parece a mí o tienes la cabeza en otro sitio?

No. Me dabas explicaciones

sobre la investigación de los butroneros

que llevan Esther y Salgado. No, Emilio.

Eso ya lo habíamos cerrado. Te decía que una vez más

tenemos una banda que está robando patinetes eléctricos.

Además, está bastante bien organizada.

Vale, sí. Lo reconozco, Miralles.

Últimamente estoy despistado.

Es personal, ¿no?

No se te escapa ninguna, ¿no? Mucho me temo

que tiene que ver con la oficial Zamora,

porque no te había visto esa cara desde que se fue a Bangkok.

Espero que nadie más se haya dado cuenta.

No, no creo.

Yo pensé que ninguno de los dos

teníais intención de retomar la relación.

En realidad, yo sí que tengo interés.

Anda, no sabía nada. Pero esto es cosa de dos, ya sabes.

Ya.

Está claro que donde hubo fuego, quedan brasas.

Al menos, en mi caso. ¿Pero se lo has dicho?

Qué va. Sabes que para estos temas soy un poco cobarde.

Me cuesta decidirme.

Emilio... Sí, si le estoy dando vueltas

y voy a dar el paso. Espero no meter la...

Hola.

Vengo a firmar los papeles. ¿Te viene bien ahora?

Yo he terminado. Venga, os dejo. Pasa.

Hola, mamá.

(SORPRENDIDA) -Hola, cariño. ¿Qué tal?

-Tenía un ratito libre y he pensado que podríamos ir a tomar algo.

-Pues tengo que salir pitando porque tengo un caso

que no conozco y debo empollármelo por el camino.

-Vale, no pasa nada. Otro día.

-Mañana mismo, si quieres. -Venga.

-¿Tu padre te espera a cenar? -No.

Le he dicho que no me espere, tengo trabajo.

Estoy aprendiendo a cocinar.

Si fuera por él, pediríamos comida para llevar.

-¿Qué tal estáis en casa?

-Bueno, te echamos mucho de menos.

Pero nos curamos las heridas mutuamente.

Hacemos como que no pasa nada.

-Estoy orgullosa de ti, de cómo lo estás llevando.

-¿Y tú? ¿Estás bien?

Qué pregunta. Si lo has dejado tú, imagino que estarás bien.

-No ha sido fácil, Paula.

Pero debía ser honesta conmigo y con vosotros.

Vivía una vida que no era la mía.

-Bueno, no tengo nada que reprocharte.

Yo mejor que nadie sé

que el desgaste de papá te ha pasado factura.

-Pues sí, es así.

De hecho, la última etapa, cuando pasó todo lo de Malena,

me sentí vacía, incapaz de darle amor.

-Pero seguiste apoyándole y eso dice mucho de ti.

-Sí, pero cuando se fue a Barcelona,

respiré y vi claro que tenía que pensar más en mí.

-A mí me hubiese gustado que siguierais juntos.

-Vamos a darle tiempo al tiempo y que la vida siga su curso.

-Sí.

Oye,

¿te puedo hacer una pregunta sin que te moleste?

-Claro.

-El día que saliste de fiesta con los del máster

y no dormiste en casa....

-Dime. -Eh...

No paro de darle vueltas y si no te lo pregunto, estallaré.

¿Te enrollaste con algún compañero del máster?

-No.

-¿Me lo juras?

-Te juro que no me enrollé con ningún compañero del máster.

-Vale. Gracias, mamá.

Pensaba que quizás querías separarte de papá

porque estabas enamorada de otro chico.

-No le des más vueltas, Paula.

Si he dejado de querer a tu padre

es porque el amor no dura toda la vida.

-Ya.

Yo estoy pensando

que lo mío con Karim no durará mucho.

-Tampoco tiene que ser así.

De hecho, te voy a dar un consejo.

Si quieres a alguien, lucha por él hasta el final,

pase lo que pase.

-Ya, pero es que...

Tengo miedo a pasarlo mal.

-Eres demasiado joven para tener miedo.

-Bueno, me voy, que tenías prisa.

-Salimos juntas, pues.

Te he puesto una cruz donde debes firmar

para facilitarte las cosas.

Ahí está todo. Ya lo veo.

El otro día cené en un restaurante nuevo

que pensé que te iba a gustar.

¿Ah, sí?

Sí. Está especializado

en ramen y en teppanyaki.

Se sale un poco del típico sushi de siempre.

Podríamos ir. Está aquí al lado, en el barrio.

¿Me estás invitando a salir?

Sí, estaría bien.

Se cena muy bien y podríamos pasarlo bien, ¿no?

Tú y yo no estamos en esa onda ya, Emilio.

Ya lo sé.

Te estoy diciendo de ir a cenar como amigos, nada más.

Si luego surge algo, pues, surge.

No estoy para que surja nada.

Yo tampoco te lo estoy pidiendo. Hablaba en condicional.

Si surge.

(Música tierna)

Últimamente salgo poco, ¿sabes? Estoy centrado

en mis hijos y en el trabajo.

Me vendría bien cenar con una amiga.

No, Emilio.

¿Por qué no?

Porque no quiero que se confundan las cosas.

Además, ya he quedado con Aitana.

No te lo decía para hoy, para otro día que podamos los dos.

No sé.

Podríamos darnos otra oportunidad, ¿no?

No estoy para darle oportunidades a nadie.

Qué rotunda.

Quiero ser sincera contigo, Emilio.

No me perdonaría que te hicieras ilusiones.

Me estás dando unas calabazas de campeonato.

No son calabazas.

Tú me haces una propuesta como amigo,

y yo, como amiga, te digo que no.

Visto lo visto, no sé si podemos considerarnos amigos.

Para mí es importante que nos llevemos bien, Emilio.

Ahora más que nunca.

Necesito hacer bien mi trabajo. Es vital para mí.

Muy bien. Perfecto.

Desde luego, no se puede decir que no hables claro.

Vale.

Ya está. Espero que esté todo bien.

Gracias.

(Música triste)

(RESOPLA DECEPCIONADO)

Estefanía, solo serán unos días, hasta que encuentre a otra persona.

-No me hace gracia cuidar a señoras.

-A mí me da igual eso, harás lo que te pida.

¿Prefieres volver a la barra americana?

-No, eso no. -Pues muy bien.

Vas a aplicarte con mi madre, serás buena y cariñosa,

Le vas a limpiar, cocinar, dar conversación...

Voy a pagarte lo mismo que de escort.

Y otra cosa.

Cámbiate el modelito. Te pones ropa cómoda para trabajar.

Y quítate la pintura de la cara, ¿vale?

Y si puede ser, también,

ni se te ocurra decirle de qué trabajas en realidad, ¿vale?

Pues venga, anda.

(RESOPLA AGOBIADO)

-Vengo del laboratorio.

(Música de tensión)

Aquí están.

Jacobo me ha dado las que le pagamos y alguna extra, por las molestias.

-Parece que la oveja ha vuelto al redil.

Al final se dio cuenta de lo que le convenía.

-Y tanto.

-Te dije que le mandaría un argumento mucho más contundente.

-Pues se ha pasado tres pueblos.

Le ha dejado la cara como un cromo y un brazo partido.

¿Hacía falta llegar hasta ahí con Jacobo?

-No sé, Nico. ¿Tú qué crees?

-Creo que asustándolo un poco habrías conseguido lo mismo.

-Mira, Nico.

Serás listo y sabrás de matemáticas,

pero para llevar este negocio no es suficiente.

-Puede ser.

-Aquí, cuando tienes un problema,

lo atajas de raíz.

Y estos avisos no van destinados solo a la persona en cuestión,

sino que también van destinados a terceros. ¿Me explico?

-Perfectamente.

-En este negocio no hay hueco para la amistad.

Es una regla de oro.

-Entendido. Aquí no hay amigos.

Tranquilo. Tampoco volveré a poner en duda

tu forma de llevar tus negocios. -¿Ves?

Así me gusta. Mucho más listo que el del laboratorio.

-¿Necesitas que haga algo más?

-Sí.

Te vas a llevar un paquete de estas pastillas,

que tengo una lista de clientes ansiosos.

Cuando termines el reparto, te vas a casa.

-Muy bien.

-Nico, no tienes que hacerme caso en todo.

Si quieres, luego te vas de fiesta con tus colegas.

(Música de suspense)

(Música animada)

-Sara, mujer. ¿Qué estás haciendo con todo eso?

-Termino de organizarte la documentación.

Facturas, albaranes y esas cosas. Había un poco de lío.

-Deja todo eso ahora, mujer.

No hace falta que estés con todo esto.

Tienes muchas cosas que organizar, tienes una maleta grande que cerrar.

-No quiero dejarte con este marrón. Lo termino ya mismo.

-Tranquila, de verdad.

Sabes que, de una forma o de otra, saldremos adelante. No te preocupes.

-Eso seguro. Contigo, siempre.

-No sé, yo...

Te voy a echar mucho de menos, Sara. Pero mucho.

Eres tú la que has conseguido que este sea un sitio especial.

No lo digo solo por los conciertos, ya lo sabes.

-No me hagas chantaje emocional. -No, no, no.

No pretendo hacer nada de eso, no quiero retenerte, más bien...

todo lo contrario. Lo que debes hacer es volar,

alcanzar esos sueños e intentar ser feliz.

-Voy a luchar por conseguirlo. -No tengo la más mínima duda.

No sé, supongo que tendrás que comprarte

alguno de esos vestidos con brillantitos y lentejuelas.

Esas cosas que llevan las cantantes profesionales

cuando se suben a ese tipo de escenarios.

-Pues sí. Eso me han dicho.

Así que quería aprovechar mañana antes de coger el vuelo a Lisboa.

De todas formas, soy de viajar con poca ropa.

Me gusta darme algún capricho cuando viajo por ahí.

¿Sabes que pararemos en Nueva York? -Me encanta esa ciudad.

Te va a gustar muchísimo a ti también.

Mira, he ido al almacén antes

porque tenía esto guardado para ti.

-Fernando... -No digas nada y ábrelo, por favor.

-No puedo aceptarlo, es muchísimo.

-No, es lo justo y lo necesario.

Ni más ni menos es tu finiquito.

-Si te estoy dejando tirado. -Tú no me has dejado tirado nunca.

-Eres un buen amigo, ¿sabes? -Y tú.

Espero que me mandes de vez en cuando alguna postal

desde alguna de esas ciudades que vas a visitar a partir de ahora.

-Hombre.

Lo de las postales se ha quedado antiguo, ¿no?

¿No prefieres que te mande alguna foto por mensaje?

(RÍEN) -Está bien.

Alguna foto y así seguimos en contacto.

Sara.

Lo que vas a hacer ahora es dejar todo esto.

Ve al almacén, coge tu bolso, tu abrigo y tus cosas.

Hasta que no cruces esa puerta, sigo siendo tu jefe.

Tienes muchas cosas que organizar. Hazme caso.

(SUSPIRA APENADO)

-Gracias por tanto.

-Espera, espera.

Ven aquí.

Gracias a ti por tanto y por todo, mi niña.

Te estaré esperando, que lo sepas.

Esta siempre será tu casa. -Vale.

-Venga, anda, vete. -Gracias.

-Chao. -Chao.

(Música emotiva)

-Me enteré de que habías aceptado lo de los cruceros.

Quería despedirme.

-¿Quién te lo ha dicho?

-¿Acaso importa?

No quería que te fueras sin despedirme.

Necesitaba decirte algo.

(LLORA) -Si has venido para pedirme que no me vaya,

te lo puedes ahorrar,

porque ya he tomado una decisión.

Y me voy. -No te voy a pedir eso.

Lo siento.

Siento haberlo fastidiado.

Siento haberte fallado.

No sé cómo va a ser a partir de ahora sin ti.

Y por otro lado, me alegro mucho por ti.

Por que disfrutes de esta oportunidad,

que sea una experiencia maravillosa.

Que seas muy feliz.

Te lo mereces.

(SARA SUSPIRA APENADA)

-Sigues atrapado por tu pasado.

-Supongo que sí.

Supongo que todo viene de lo mismo.

De hecho, creo que tenerte lejos

es bueno para mí.

Para poder romper con todo esto, con Rojo.

Tenía mucho miedo de que te pasara algo.

-Pues ojalá que vaya bien.

-Haré lo que pueda para que pague por lo que ha hecho.

-Yo...

Te deseo de corazón

que lo consigas

y que puedas rehacer tu vida.

-¿Puedo darte un abrazo?

-Claro.

(Música emotiva)

(LLORAN)

(SUSURRA) Adiós.

-Te quiero.

(Música dramática)

Paula. ¡Paula!

Inspectora.

Estás sola. ¿Por qué me has llamado?

Karim ha salido un momento. ¿Ha pasado algo?

He encontrado un mensaje de Rubén Martos que es interesante.

¿Qué dice?

Creo que es lo que buscamos. Se lo pongo.

"Confirmado: la reunión será mañana en el parque de la Dehesa.

A la hora convenida, las cuatro de la tarde".

¿Reunión con quién? Ni idea.

Es un mensaje impreciso.

No podemos confirmar que se vaya a reunir

con ningún miembro de la célula yihadista.

Efectivamente, no podemos confirmarlo.

Ha dejado un mensaje de voz en un foro de la "deep web"

al que pueden acceder personas sin dejar rastro.

Anteriormente ya han usado este método otros yihadistas.

Eso es verdad.

Pero es demasiado inconcreto.

¿Con quién si no se comunica de esa forma tan sofisticada?

Sí, es cierto.

Para otra cosa podría haber usado un medio convencional, ¿no?

Muy buenas, inspectora. ¿Sucede algo?

-La he llamado yo.

He encontrado un mensaje de Rubén Martos.

Creo que se comunica con sus compañeros yihadistas.

-¿Ah, sí?

-Sí. Perdona por no avisarte, pero es importante.

-Has hecho lo correcto. ¿Qué dice el mensaje?

(DUDA) -Pues...

Queda mañana con no sé quién

en el parque de la Dehesa a las cuatro de la tarde.

-Me lo podrías poner, ¿por favor?

-"Confirmado: la reunión será mañana en el parque de la Dehesa.

A la hora convenida, las cuatro de la tarde".

¿Tú qué opinas?

Opino que es raro, inspectora.

Hasta ahora, Martos había sido cuidadoso

con las comunicaciones. ¿Y entonces?

Creo que es una trampa. ¿Una trampa?

Una trampa para ver si tenemos pinchado el teléfono.

Lo lógico habría sido que utilizara alguna clave

para comunicarse.

-O se siente tan seguro que ha decidido no usar una clave.

Aun así, lo debemos investigar.

Activaremos un operativo para ver con quién se reúne

Rubén Martos en el parque de la Dehesa.

Oye, ¿tú podrías averiguar

quiénes han sido los receptores de ese mensaje?

Lo veo complicado, inspectora. Digo esto

porque si los receptores han adoptado

cualquier medida de seguridad, será imposible.

Inténtalo. Que por nosotros no quede.

Cuente con ello. Hasta mañana.

Buen trabajo, Paula. Gracias.

-Muy bien.

Hoy es un día crucial para detener a Rubén Martos.

¿Quiénes participarán?

En el operativo participarán Nacha y Elías,

que ya estaban en la investigación,

y Paula y Karim en las comunicaciones,

además de los agentes a quienes ya he avisado.

Jefa, a mí me gustaría participar.

¿Qué tal llevas lo de Merche? Me he llevado un chasco.

Me ha dado calabazas.

Emilio, de eso puede ocuparse otro compañero.

Si la inspectora jefe quiere que te encargues tú, obedece.

¿No apoyarme en esta misión es una represalia?

-¿Esa analítica de cuándo es? Del mes pasado.

Sistema endocrino y perfil hepático perfectos.

Me sorprende mucho que tenga los niveles normales.

A mí me saltan todas las alarmas.

Voy a contrarreloj, pero con la ayuda de tu padre,

entraré en el vestido de la talla S que me he comprado.

-El preoperatorio no nos compromete a nada.

Si tiene alguna patología grave, es la única manera de averiguarlo.

-Lo peor no es que no haya aparecido,

sino que sepa que le seguimos la pista.

-Están preparados para despistar a la policía

y a los Servicios de Inteligencia.

-¿Y no puede ser que alguien le haya dado un chivatazo?

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Servir y proteger - Capítulo 740 (Parte 2)

12 may 2020

Sara se despide de sus amigos de Distrito Sur. Bremón se hace ilusiones de salir otra vez con Merche. Llega a la clínica di Matteo Rosa, una chica con sobrepeso que quiere que le hagan con urgencia una intervención radical.
 

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  1. cph

    Es una VERGUENZA cada dia dan menos minutos de la Serie, será porque es Española y nos muestra cosas que a alguien no le interesa, sí fuese de otro Pais nos meten 2 o 3 h.

    13 may 2020