Servir y proteger La 1

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 740 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

Tenemos el número de Rubén Martos

y también tenemos la orden del juez para poder intervenir el teléfono.

Perfecto.

Si Paula y Karim descubren algún dato relevante

sobre Rubén Martos, que me informen inmediatamente.

No esperaba el divorcio de Mateo, no puedo manejar esta historia.

Al menos, por las buenas.

-Si Mateo abre la boca, acabarás como Malena.

Necesitamos resultados ya.

Si eso de que están casi listos se trata de perpetrar un atentado,

debemos adelantarnos.

Dime que no eres tú.

-¿Quién te lo ha enviado? -No quiero volver a verte.

-Tienes hasta mañana para decidir

si a partir de ahora harás lo que te diga o no.

-Sigo enamorado de ti.

-Debo terminar un informe, perdona.

(Música emocionante)

(Música tranquila)

Tranquilo. Cuando zarpe el barco de Lisboa, allí estaré.

No, no se preocupe, que no me voy a echar atrás.

Vale.

Vale. Hoy mismo le mando toda la documentación.

Genial.

Muchas gracias. Adiós.

(SUSPIRA PENSATIVA)

(Pasos)

-Sara, ¿qué tal? ¿Ha venido ya el pedido de vodka?

-No, todavía no.

-Vaya. Llamaré al repartidor para ver qué demonios está pasando.

(NERVIOSA) -Fernando...

-¿Qué pasa? -Debo comentarte algo importante.

-¿Me tengo que asustar?

-Es una decisión que he tomado sobre mi futuro.

Me ha costado, pero, al final,

he aceptado lo de los cruceros que me propusieron.

-¿Y eso? Si decías que no te gustaban los barcos

y que no te querías alejar de tu familia.

-Ya, pero lo he pensado mejor

y he cambiado de opinión. Es una buena oportunidad.

-Si yo estoy de acuerdo, es lo mejor que puedes hacer.

Te lo decía desde el primer momento en que me lo dijiste tú.

-Sí, tenías toda la razón.

Es una empresa muy buena y el barco está bien.

Lo más importante es que haré lo que más me gusta: cantar.

Además, también viajaré.

-Creo que es lo que mejor te viene ahora mismo y me alegro por ti,

pero también es cierto que te echaré de menos.

-Yo también te voy a echar de menos.

Y al Moonlight. Ha sido mi refugio desde que volví.

-¿Y qué opina Miguel de todo esto?

-Miguel no tiene nada que opinar.

-¿Por qué no? Si sois pareja, ¿no?

-Es que ya no estamos juntos.

-Vaya. Así que esa es la razón por la que has cambiado de opinión.

-Bueno, ahora tengo menos cosas que me atan a Madrid.

-Lo que sucede, conviene. O no hay mal que por bien no venga.

-Miguel no conseguirá huir de su pasado, Fernando.

Yo no quiero estar a su lado viendo cómo se machaca día tras día.

Prefiero apartarme.

-¿Pero le has dado esa segunda oportunidad

de la que hemos hablado?

-Claro que se la he dado. Pero es que...

Él vive atrapado por sus propios demonios.

(SUSURRA) Y, bueno, no... Ya está.

-En fin, no hablemos más del tema. Has tomado una decisión

y es la decisión correcta.

-Me sabe mal dejarte a ti en la estacada.

-No, no me dejas en la estacada, no te preocupes.

Por cierto, ¿cuándo te vas? -Tengo que coger el vuelo mañana.

-¿Tan pronto?

-Sí, es que el crucero sale por la noche

y me tengo que ir de Madrid ya.

La otra opción era aguantar dos meses,

pero me tengo que ir ya. -Ya, ya, ya.

(PENSATIVO) Bueno, no te preocupes, mujer.

Supongo que ahora mismo tendrás muchas cosas que organizar.

-Siento darte poco tiempo para buscar a alguien.

Es un poco egoísta por mi parte.

-¿Egoísta? No, mujer, tú no eres nada egoísta.

Eres la persona menos egoísta que he conocido en mucho tiempo.

Ahora sí debes ser un poco egoísta, debes pensar en ti.

Tienes muchas cosas que organizar, una maleta grande que hacer...

-Prefiero quedarme aquí.

Así puedo enseñarle a Miki todo lo que no sepa.

-Como tú quieras.

Tú organizas tu tiempo y tomas tus propias decisiones,

me lo dejaste claro el otro día.

Te diré una cosa: no te vayas sin despedirte,

porque entonces me enfadaré de verdad, ¿vale?

Dejo la chaqueta y empiezo a hacer cosas.

-Vale.

(Música emotiva)

(SUSPIRA ALIVIADA)

(Música de intriga)

Hola, Mercedes.

Hola, Emilio.

¿Necesitas ayuda?

(RÍE) No, gracias, ya me apaño.

¿Sí? ¿Todavía te acuerdas de cómo buscar las cosas

en nuestra sala de pruebas?

La verdad es que el sistema de organización del material

sigue siendo muy peculiar, pero, sí, me acuerdo.

Por eso lo preguntaba.

Siempre pienso que nos tenemos que actualizar

con los nuevos métodos,

pero es un trabajo ingente y no encontramos el momento.

¿Y tú necesitas algo o vienes por otra cosa?

Sí, perdona. He recibido

la última documentación de Personal sobre tu traslado

y debes firmarlo para ser oficialmente

miembro de la comisaría de Distrito Sur.

Pues vamos para allá.

No, termina con lo que estés buscando aquí

y luego te pasas por el despacho. (ASIENTE)

Oye.

¿La familia qué tal? ¿Contenta de que hayas regresado?

¿La familia?

¿Aitana quieres decir? Sí, claro.

Pues está muy contenta por mí, pero ella está pasando un bache.

Vaya. ¿Y eso? Se ha quedado sin trabajo.

Está otra vez haciendo sustituciones y, claro...

Lo siento. Menos mal que has vuelto y puedes estar con ella, ¿no?

(ASIENTE)

Ella es fuerte y le encanta su trabajo.

Espero que pronto tenga un contrato fijo.

Seguro que sí.

¿Y Carlos qué tal?

¿Carlos? (ASIENTE)

Si quieres preguntarme si he vuelto con él,

lo puedes hacer directamente.

Está bien. ¿Has vuelto con Carlos?

Te lo pregunto porque antes de marcharte

lo dejasteis en "stand-by", ¿no?

¿Qué te hace pensar que he vuelto con Carlos?

Como me has contado que durante tu estancia allí

no has tenido ninguna relación sentimental seria.

Ya.

No he vuelto con Carlos.

Desde que volví lo he visto un día por un asunto de Aitana.

Intercambiamos cuatro palabras.

¿Y él está con alguien?

¡Emilio! Perdona.

Si no quieres contármelo, no me lo cuentes.

Si no se trata de eso, es que tú no eras tan cotilla.

(Se abre la puerta)

Hola. Hola.

¿Interrumpo? No, no.

Cuando puedas, te pasas por el despacho

y firmas esa documentación. Claro.

Merche, mira. He estado aquí antes buscando esto,

y no lo he encontrado.

No sé si tú lo habrás visto, que llevas un rato.

-Qué suerte has tenido. Lo acabo de ver aquí.

Es esto, ¿verdad? -A ver.

Sí, justo. Muchas gracias, Merche.

Venga, hasta luego. -Hasta luego.

(La puerta se cierra)

(Música de intriga)

-Sabía que vendrías.

-Haz desaparecer el vídeo.

-El chantaje siempre funciona, ¿eh, Miguel?

-¿Por qué no le dices a este que se vaya y nos deje solos?

-Tengo motivos de sobra para desconfiar de ti.

Si quieres matarme, no te lo pondré fácil.

Pero...

No vamos a llegar a esos extremos, ¿verdad?

Te importa demasiado esa vida que te has creado.

Si no haces lo que yo te pida, todo el mundo sabrá quién eres.

-Por eso estoy aquí.

-Muy bien.

Parece que por fin nos entendemos.

Aquí tienes toda la información que necesitas.

Está el nombre, la dirección...

Y una foto, por si te equivocas.

Ponte creativo.

Me valen patadas, armas...

Lo que quieras para que sea una buena paliza.

Eso sí, no te lo cargues. Mañana tiene que estar hecho.

-Entendido.

-Muy bien.

Pues nada, mantenme informado.

-Mañana estará hecho.

(Música de suspense)

(SUSPIRA)

-Patrón.

-Gracias, Urco.

Anda que vaya tela con tus padres, el nombrecito que te pusieron.

(RÍE) Desde luego, se debieron quedar descansados.

-¿Qué tal, mamá? -Hola.

No me digas nada, ya sé que no debo venir sin avisar,

pero tengo un problema. Se me ha bloqueado el móvil

y ahora me pide no sé qué y no sé ponérselo.

-A ver, trae para acá.

Te lo desbloqueo yo, no es tan difícil.

-¿Cómo que no es difícil? Yo no entiendo estos cacharros.

El otro día también me pasó, pero estaba Carmen y me lo arregló.

-Mamá...

-Como no quiere trabajar para mí, así estoy.

-Pues no, mamá. Carmen ya no está, tendrás que acostumbrarte.

-Sí, ya. ¿Acostumbrarme a qué?

¿A estar sola todo el día? Anda que tú me haces mucha compañía.

-Chantaje emocional no, por ahí no paso.

-Ay, sí, ya. Desde luego.

Desde luego estaba mejor en la residencia.

-Anda, deja de quejarte.

Toma, ¿ves? No era tan difícil. (RÍE)

-No era difícil para ti porque sabes mucho.

Mira a ver si tengo algún mensaje de Carmen.

Lo mismo ha cambiado de idea.

-Nada. No tienes nada, mamá.

-Pues nada, hijo, lo siento. ¿Qué voy a hacer? Me voy.

Dame un besito.

Me voy a hacer la compra.

-Venga, chao. -Hasta luego.

-Luego nos vemos.

-Hola, Sara, cariño. ¿Qué tal?

-Muy bien, ¿y tú? -Bien.

-¿Cómo estás, Sarita? ¿Qué te ponemos?

-Nada, gracias. Venía a pagar lo que os debía.

-¿Qué nos debes?

-Hace unos días vine a tomarme un café y no te lo pagué.

-¿Has echado el viaje pa eso? Podrías haber venido otro día.

-Es que no va a haber otro día. -¿Y eso?

-Porque mañana me voy a un crucero y no volveré en un tiempo.

-¿Te vas de vacaciones? Qué envida, tío, quién lo pillara.

-Disfrútalas, te las mereces.

Yo fui a un crucero y lo pasé fenomenal en el Caribe.

(RÍE) Una maravilla.

-Yo no me voy de vacaciones, me voy a trabajar.

-¿A currar? ¿De camarera? -No, de cantante.

(SORPRENDIDA) -¿En serio? ¡Qué guay! -¡Enhorabuena! No lo habías dicho.

-Ha surgido así de repente, no lo tenía planeado.

-¿Y por dónde iréis? ¿Por el Mediterráneo?

-Sale de Lisboa y va hasta Río de Janeiro.

Parará en algunos puertos.

-Qué maravilla, qué experiencia.

-Ya te digo, tía. Te lo vas a pasar tan bien...

Visitarás tantos países, conocerás a gente interesante...

Qué envidia. -¿Y esa "carica"?

-Bueno, porque supongo que echaré de menos a mi familia.

Pero creo que para Navidad estaré de vuelta.

-Bueno, y Miguel irá a verte a alguno de esos puertos

donde hagáis parada, ¿no?

-No, la verdad es que Miguel no...

Bueno, que...

(Música triste)

Lo hemos dejado.

Por eso quiero ahora centrarme en mi carrera.

-Válgame, hija, cuánto lo siento. Con lo buena pareja que hacíais.

-Bueno, tía.

Tú también piensa que en los cruceros hay mucha gente.

(MARÍA ASIENTE)

(RÍEN)

-De momento quiero trabajar

y que la gente me conozca como cantante.

-Yo sé de uno que no estará tan contento,

porque Fernando se habrá quedado así...

-Ya.

La verdad es que lo echaré de menos.

Pero ha entendido que yo ahora quiera volcarme en mi carrera.

-Claro.

-Bueno, cóbrame.

-Mira, me vas a permitir que te invite al penúltimo café,

que nunca se dice el último, ¿vale?

-Gracias, María. -Ya verás qué bien te va a ir.

-Ven aquí, artista. Lo vas a petar, tía.

Disfruta mucho, ¿eh?

-Gracias. De verdad, gracias a las dos.

-¿Todavía no? Es que ya llevo un buen rato.

-La avisaré cuando quede libre. -Perdona.

Estoy un poco nerviosa y tengo ganas de que me visite.

Lo siento.

-Hola, Celia. ¿Está pasando consulta?

-Sí, y hay una más.

-Vale. Me esperaré hasta que termine.

Hola. -Hola.

¿Vienes a ver al doctor? (PAULA ASIENTE)

¿Nerviosa? -¿Yo?

-Estoy que me subo por las paredes. -¿Y eso?

-Pues no sé.

Conocer al genio de la cirugía plástica

impone un poco, la verdad.

-No tienes por qué, es una persona normal.

Debes tener las cosas claras.

-Sí. Estoy dispuesta a llegar hasta el final.

Si hace falta, me gastaré todos mis ahorros.

-Tranquila, todo irá bien.

-Confieso que tengo un poco de miedo.

-¿A qué? -Pues no sé.

A que no salga bien, a...

A que no salga como yo quiero.

-Todo irá bien. Estás en buenas manos.

-¿A ti te ha hecho algo? Porque estás perfecta.

-¿Mi padre? No me ha hecho nada.

-¿El doctor Bremón es tu padre?

Qué pasada tener un padre así, ¿no?

-Bueno, para mí es solo mi padre.

-¿Y qué haces aquí?

-He quedado con él para comer, cuando termine contigo, claro.

-Ahora entiendo por qué eres tan guapa.

Siendo su hija, has podido hacerte los tratamientos que has querido.

-Que no, de verdad. Ya sabes:

En casa de herrero, cuchillo de palo.

-Pues alucino que no lo aproveches.

-Cuando era adolescente, sí que lo pensé.

Pero él siempre me recomendó comida sana y deporte.

¿Cómo te llamas? -Rosa, ¿y tú?

-Paula.

¿Te importa si le pregunto si le queda para mucho?

-No, no me importa, mujer.

Llevo mucho esperando este momento, por un poco más...

-Gracias. -De nada.

(Se abre la puerta)

Le digo a Celia que te indique la próxima cita.

Nos vemos la semana que viene.

Adiós.

Pauli, ¿qué haces aquí?

Habíamos quedado para comer.

Es verdad. Perdóname, llevo una mañana complicada.

Aún me quedan tres pacientes más.

El trabajo es lo primero. Nos vemos esta noche.

Y atiende bien a Rosa, ¿eh? Gracias, cariño.

Hola, Rosa.

Hola, doctor Bremón. Qué ganas tenía de conocerlo.

(RÍE) Pase, por favor. Gracias.

(Música tranquila)

-Carmen. -Hola.

-Hola. ¿Vienes a tomar algo?

-¿Me pones un cortado?

-No tienes muy buena cara.

-Es que...

He dormido poco.

No he podido dejar de darle vueltas a lo que me contaste ayer

de lo que te pasó, la historia del bosque...

Y todo lo que te hizo Rojo.

-Lo siento mucho, pero creo que debía contártelo.

Tenía que explicarte

por qué me he atrevido a recomendarte

la casa de Leonor, no sé.

Es que pensé...

Tuve la absurda idea de que igual podía pillarlo,

pero está claro que me equivoqué.

-Es que es muy fuerte, Paty.

Y me quedé hecha polvo.

Y lo único que hice

fue largarme.

-Soy la primera que me he portado fatal.

No te tenía que haber metido ahí.

-Le he estado dando vueltas y entiendo tus motivos.

-¿Los entiendes?

-Lo que no entiendo es cómo puedes estar tan tranquila

cada vez que te lo cruzas o cuando entra en el bar.

-Estoy de todo menos tranquila cuando lo tengo cerca.

-Me da miedo lo que pueda hacerle a otra chicas.

-Carmen, no le des más vueltas.

-Hay que hacer algo.

-No. Lo único que se puede hacer

es confiar en que la policía encuentre pruebas y lo pille.

-Si debemos confiar en la policía, vamos listas.

-No pienses que tú puedes, ¿eh?

Porque no puedes. Yo lo he intentado y no se puede.

-Tuviste mala suerte. -Que...

Que no. No es cuestión de suerte.

Este tío es muy peligroso.

Lo mejor que puedes hacer es mantenerte lejos de casa de Leonor.

-Sí, ya lo he hecho. -Muy bien.

-Pero...

Me estoy replanteando volver.

Aceptar la propuesta de Rojo de cobrar más

y ganarme su confianza.

-Ni se te ocurra.

-Hay que ayudar a esas mujeres y darle una lección.

-No vayas por ahí. Te buscarás un problema gordo.

-Es que lo odio, Paty. -Ya, yo también lo odio. Muchísimo.

Pero la rabia no es buena para tomar decisiones.

¿Has intentado estar cerca de él durante un rato?

No vas a poder aguantar.

-A lo mejor no hiciste las cosas bien.

-Que no.

Que no, tía. Que no es cuestión de eso.

(SUSPIRA INQUIETA)

Para pillarlo hay que infiltrarse en una organización criminal.

¿Eh? Hay que buscar pruebas, hay que mentir, hay que disimular...

Tía, es muy arriesgado todo esto.

El mínimo error te puede costar la vida. ¿Eso lo entiendes?

-Lo tengo que pensar. -No.

No hay nada que pensar.

-Creía que me apoyarías. -No lo haré.

No te puedo apoyar en esto.

Tía, escúchame.

Por favor, no quiero que se entere nadie.

No lo sabe ni María.

-¿Me cobras?

-Te voy a ayudar, pero no para atrapar a Rojo.

-¿Cómo vas a hacerlo?

-Mira.

Vas a esta tienda

que está en el centro comercial El Guijarro

y preguntas por Jonathan Blasco.

Es de recursos humanos,

viene al bar y le he hablado de ti. -¿De mí?

-Necesita una dependienta

y estoy segura de que con tu perfil tendrás el puesto asegurado.

-No sé si lo tendré asegurado.

Habrá una legión de chicas mejores que yo.

-¿Y a ti qué te importa?

No, tía. Confía en ti, ve y demuestra cómo eres,

que yo sé que curras mucho. Confía en ti.

¿Lo vas a hacer?

-Un cambio radical es lo que quiero. Y cuanto antes, doctor.

¿Por qué cuanto antes? Si es radical, llevará su tiempo.

Dentro de un par de meses

hay una reunión de antiguos alumnos de mi instituto.

Ah. ¿Hace mucho que no os veis?

Unos veinte años.

Bueno, con Ricardo Gimeno, mi exnovio, menos. Unos quince.

Me hace ilusión volver a verlo. Ya entiendo, ya.

A lo mejor está ahora con alguien. No, no, no.

Llevamos unas semanas chateando y nos hemos puesto al día.

Pero no nos hemos visto ni intercambiado imágenes.

Queremos que sea una sorpresa.

¿No pretenderás estar como hace veinte años?

(RÍE) Bueno, más o menos.

Quiero estar espectacular con su ayuda, doctor.

Cuando dices "espectacular", ¿te refieres a...?

Perder treinta kilos.

¿En dos meses? Sí.

(RÍE NERVIOSO)

No, Rosa. Eso es bastante difícil.

¿Por qué? ¿No lo podemos conseguir?

En dos meses, no.

No.

Te propongo hacer un tratamiento de aparatología

para perder peso y moldear tu figura.

Podemos empezar con un endocrino, que te ponga una buena dieta

y te haga entrenamientos dirigidos.

Con paciencia y todo eso, lo podemos conseguir.

Pero sería en un período... No, a ver.

Yo ya sé de lo que me va a hablar y no.

Yo quiero perder los treinta kilos en dos meses.

Me han dicho que usted es el mejor.

Bueno, la gente exagera.

Imagino que habrás hecho dietas.

He hecho todo tipo de dietas, pero son todas muy lentas.

Mira, te voy a ser sincero.

En tu caso, lo mejor es una gastroplastia.

¿Has oído hablar de ellas? Sí, he oído. Me he informado.

Entonces sabrás que es una reducción de estómago.

Haríamos unos análisis y ahí sabríamos cómo.

También deberíamos controlar la hormona grelina,

que es la que provoca el apetito.

A ver, yo todo eso ya lo sé,

pero no se consigue en dos meses. No.

Mínimo necesitaríamos un año. Y eso con un endocrino.

¿Pero cómo puede ser?

Si yo he visto a famosas que en poco tiempo

se quitan grasa de todo el cuerpo y quedan estupendas.

¿No podemos hacer una liposucción general?

Una liposucción funciona

con una obesidad inferior a la tuya.

Con tan poco tiempo, es complicado.

Si es cuestión de dinero, le pagaré lo que haga falta.

Me he sacrificado mucho por ahorrar lo necesario.

No es cuestión de dinero, es cuestión de salud.

Lo que me estás pidiendo es muy peligroso.

(SUSPIRA DECEPCIONADA)

Me dijeron que en esta clínica se hacía magia.

Pensaba que aquí podía conseguir lo que quería.

Rosa, la magia no existe.

Pero vamos a hacer una cosa.

Voy a estudiar tu caso con calma.

Para ello, necesito que traigas un historial médico completo.

Así, veré si tu estado de salud es el conveniente

para poder enfrentarnos a lo que me pides.

¿Mi historial? Sí, eso es.

Mañana se lo traigo. Ya verá que estoy bien de todo.

Pídele a Celia cita para mañana, ¿de acuerdo?

(SUSPIRA ALIVIADA)

Gracias, doctor. (RÍE) Eres mi salvador.

De momento, tráeme el informe y ya vemos, ¿vale?

Gracias. A ti, Rosa.

Hola. -Hola, ¿qué tal?

Me juego una cena a que esa no venía por una rinoplastia.

No te cachondees de los pacientes. Perdóneme usted, doctor.

Esa chica quiere perder treinta kilos en dos meses.

Venga ya, eso es imposible. Ya. Tiene mucha prisa.

Espero que no la hayas rechazado, tiene para un par de operaciones.

Ese dinero nos viene de maravilla.

Con orientarla bien y ponerla en el buen camino, me conformo.

¿Sabes? Me tienes bastante sorprendido, ¿eh?

¿Por qué?

Pensé que después de lo de Verónica ibas a estar más descentrado.

Bueno, ¿qué pasa? ¿No confías en mi fortaleza?

Es que solo eres fuerte cuando Verónica está a tu lado.

¿Os habéis arreglado? No, para nada.

A día de hoy, todo sigue igual.

Mira que lo he intentado, pero no ha habido manera.

Vamos, que te has rendido. No.

No, pero he empezado a asumirlo. Me centro en el trabajo.

Querría que las cosas fueran de otro modo,

pero es lo que hay.

Pensé que acabaríais tirándoos los trastos a la cabeza,

y al final acabaréis siendo los perfectos separados.

Nos juzgaste mal, tanto a Verónica como a mí.

Puede ser.

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Servir y proteger - Capítulo 740 (Parte 1)

11 may 2020

Sara se despide de sus amigos de Distrito Sur. Bremón se hace ilusiones de salir otra vez con Merche. Llega a la clínica di Matteo Rosa, una chica con sobrepeso que quiere que le hagan con urgencia una intervención radical.
 

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