Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 739 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

Así que ese tipo es realmente Rubén Martos.

Sí. Nacha y Elías han corroborado que Rubén Martos está trabajando

en un puesto del mercado

y que ahora se hace llamar Rodrigo Menéndez.

¿Crees que Madrid es solo su punto de reunión

o que también planifican hacer algún atentado aquí?

No lo sabemos. Debemos ser precavidos,

pero también rápidos y muy eficaces.

¿Te pidió el divorcio y no te dijo nada más concreto?

No. Ya no hay marcha atrás.

Ya no quiero a tu padre.

-Aún no he podido dejarla tirada.

-En el fondo, me alegro. Leonor te ha cogido cariño

y, mientras estés en su casa,...

-Mientras esté allí, no te contaré nada de lo que vea.

-Me traerás el género del laboratorio

por las buenas o por las malas.

Sabes de lo que soy capaz, así que tráemelas cuando te lo pido.

(CARMEN) -Me han ofrecido un trabajo.

De encargada en una "boutique" de ropa.

-Te he dicho que no mil veces. -Pasarás por el aro, Caimán.

(ROJO) No digas que no te lo advertí.

(Música emocionante)

¿Qué es toda esa fruta y verdura que hay en la nevera?

¿Hay fiesta vegetariana y no lo sabía?

-No, hija. Elías ayer por la tarde me trajo todo eso.

Bueno, eso y lo que no me ha cabido en la nevera de casa.

-¿Cómo es que le ha dado por ahí? ¿Tiene el colesterol alto?

-No, pero ayer estaban haciendo una vigilancia en el mercado,

no me han dicho a santo de qué,

pero el hombre se entretuvo comprando mientras vigilaba.

-Madre mía. Espero que le des salida o se va a poner malo.

Y a Elías con lo que le gusta la carne...

-Había pensado hacer unos zumos para el bar.

Tu amiga Carmen se va a poner contenta

porque ella cada mañana desayuna

un zumo de apio con zanahoria y piña, me parece.

Por cierto, hace tiempo que no veo a Carmen por aquí.

A no ser que se haya pasado cuando estaba yo comprando.

-Pues no sé...

No sé... No sé por qué me preguntas a mí.

-Como sois amigas...

-Somos amigas, pero no somos íntimas.

No le llevo la agenda.

-Bueno, vale.

-No sé, quizá Leonor la retiene mucho en casa

y no tiene tiempo de bajar al bar.

-¿Seguro que es eso y no que habéis discutido?

-¿Por qué vamos a discutir?

No empieces con películas.

Me voy a la terraza, que la tenemos abandonada.

(PATY) Hola, chicos. -Hola, Paty.

Tenemos que seguir pensando cómo conseguimos

el número de Martos.

O Rodrigo Menéndez, como se hace llamar ahora.

-No será tan difícil conseguir un teléfono.

-Me refiero discretamente.

¿Qué tal, María? ¿Nos pones dos cafés para llevar?

-¿Y no preferís hoy para variar que os haga un zumito?

No sé, de zanahoria con apio, de remolacha con zanahoria.

Tengo hortalizas y verduras, de todo.

-¿Qué dices de hortalizas?

¿Estás convirtiendo La Parra en un bar vegetariano o qué?

-Tendré que darle salida a lo que trajiste ayer.

-Venga, nos pedimos dos zumitos para llevar.

¿De remolacha y zanahoria? -¿De remolacha? ¿Qué dices?

-Haz caso, que es superantioxidante

y buenísimo para el catarro que tienes.

-Pues tenemos que ir al mercado un buen rato.

Esta vez, haces tú la compra y la pagas tú.

-Vale, muy bien, pero deja de hacerte el mártir

y seguimos pensando cómo conseguimos el teléfono de este tipejo,

porque tenemos que pasárselo a Karim para que lo pinche.

-Vaya "zumico" bueno que os estoy preparando.

(VERÓNICA) -No me cuentes historias.

Tienes que cumplir las horas de servicio a la comunidad,

es la pena que te impusieron.

Si no, me veré obligada a hablar

con los juzgados de vigilancia penitenciaria.

Vale, así me gusta.

¿Qué haces aquí?

Quiero hablar contigo.

Como no me respondes a los mensajes...

No tengo más que añadir.

Quedó claro ayer cuando me fui de casa.

Puede que para ti sí, pero para mí, no.

Mateo, esto no está siendo fácil.

¿Me lo dices o me lo cuentas?

Por favor, no lo compliques más.

¿Y qué hago entonces?

¿Esperar a que me llegue la demanda de divorcio

y allí me contarás lo que necesito saber?

Todavía soy tu marido.

¿No me merezco que me dediques unos minutos?

De acuerdo, te escucho.

Bueno...

Sé que me he portado muy mal contigo los últimos años.

Y que no te he tratado como te mereces.

Te perdí el respeto y te humillé.

(Música triste)

Y me siento muy culpable

porque tú eres lo que más quiero en este mundo, junto con Paula.

No te reprocho nada.

Te lo he perdonado todo y lo digo de verdad.

Pero me he vaciado.

Ya no hay nada.

Ya...

He cambiado demasiado tarde,

cuando ya te estabas desenamorando de mí.

Pero no pienso rendirme.

Voy a luchar por nuestro matrimonio

y por que vuelvas a enamorarte de mí.

No, Mateo, no lo intentes. No vale la pena.

¿Cómo no va a valer la pena luchar por nuestro matrimonio?

Porque nuestro matrimonio es imposible de salvar.

Bueno, déjame intentarlo.

Yo te quiero, Verónica.

Y quiero que estés a mi lado.

Creo que no podría seguir adelante si no estás conmigo.

Claro que podrías.

Y debes hacerlo, igual que yo.

Siento decírtelo, pero voy a estar mejor sin ti.

No digas eso.

Llevamos toda la vida juntos.

Es la verdad.

Estos días que has estado en Barcelona

ni te he echado de menos.

He salido... Ya, ya.

Una noche entera de fiesta, me lo contó Paula.

Pero me parece bien que lo hicieras.

Lo he meditado muy bien. No lo hago solo por ti,

por lo que ha pasado contigo.

Ah, ¿no? No, lo hago por mí.

No soy la misma de hace unos meses.

Desde que estoy trabajando, me he conocido más

y tengo claro que no quiero vivir para los demás,

sino pensar en mí.

Yo nunca te he impedido que lo hicieras.

En parte sí que lo hiciste.

Yo no sabía, no tenía claro qué es lo que quería en la vida,

y ahora sí lo sé.

Y en esa vida no entras tú.

Lo siento.

¿Me estás diciendo que... que conmigo no puedes ser tú misma?

Te estoy diciendo que nuestros caminos se separan aquí.

(Música triste)

Ya...

No me vas a dar otra oportunidad.

No.

Siento no haber estado a la altura

y haberlo echado todo a perder.

Lo mejor es llevar todo esto de una forma civilizada.

Sí, por supuesto, así lo haremos.

Por Paula también, claro. (ASIENTE)

Vamos a evitar que sufra, ¿no? Sí.

Perdón.

Venía para pedirte consejo sobre un caso

que llevo entre manos, pero puedo volver más tarde.

-No, lo que teníamos que aclarar ya lo hemos aclarado, ¿verdad?

Os dejo solas.

Cuéntame, Espe.

-Es una mujer extranjera, casada con un español,

que quiere denunciarlo por malos tratos

y tiene miedo de que, si lo hace, le pida el divorcio y la deporten.

Aquí tengo todos los datos.

-A ver.

-Las chicas nuevas están funcionando.

Esta semana nos está yendo muy bien.

Anota, Nico: la novedad siempre trae beneficios.

Hasta que deja de serlo.

-Las tijeras de Marshall.

-A ver, ilústrame.

-Es un modelo matemático para establecer en gráficas

la evolución de la oferta y la demanda.

-¿Sabes lo que creo yo?

Que para tener éxito hay que conocer las necesidades del mercado.

En mi caso, por ejemplo, hay que saber qué clientes prefieren

el mercado nacional, y cuál el exótico.

Y dentro del exótico,

qué denominación de origen les gusta más. ¿Lo pillas?

-Sí, sí, creo que sí.

-Toma.

-Si hoy no me toca cobrar.

-Bueno, por tu buen trabajo. A no ser...

que prefieras irte con alguna chica. Adelante.

-Eh... No, gracias, prefiero la pasta.

Mi ordenador no para de dejarme tirado,

así que esto me viene muy bien.

-Así me gusta, que inviertas en tu futuro.

Yo también lo hago.

-Antes de que se me olvide,

las chicas me preguntan por las pastillas,

que no les llegan y no pueden repartirlas a los clientes.

-Pronto las tendrán.

-Eso quiere decir que has llegado a un acuerdo

con el del laboratorio.

Te lo pregunto por si tengo que volver allí o...

-Si tienes que volver, ya te lo diré yo.

Jacobo no ha aceptado mis condiciones,

pero estoy a punto de enviarle...

un argumento mucho más convincente.

(Música de intriga)

-¿Y qué vas a hacer?

-Preguntas mucho tú, ¿no?

-Vale, perdona, no he dicho nada.

(Teléfono)

Me voy ya. Si me necesitas, ya sabes dónde estoy.

-¿Sí?

Que pase, que pase.

Así me gusta, Nico,

que no hagas preguntas y estés cuando te necesite.

-Déjame pasar, hombre.

¡Ay! Pero qué chico tan guapo. A este no lo conocía.

Ramón, ¿no me lo presentas?

-Sí, mamá. Él es Nico,

y, Nico, Leonor, mi madre.

-Encantado. -Mucho gusto.

Oye, ¿no eres demasiado joven para llevar las cuentas de mi hijo?

Con lo complicado que es este negocio...

Para nada, mamá. Es una máquina, una calculadora andante.

Está estudiando Matemáticas en la universidad.

-Qué bien. Estupendo, hijo. No sabes cómo me alegro.

-Nico, déjanos solos, por favor.

-Claro. Encantado. Nos vemos.

-Ya veo que tienes buena mano para contratar a gente, no como yo.

-Mamá, ¿qué haces aquí?

Podría estar reunido con gente importante.

-Ya lo sé, hijo, ya lo sé. Tendría que haber llamado.

Es que si vieras el disgusto que tengo...

No he dormido en toda la noche.

-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

-Pues...

Porque ayer, a última hora, Carmen...

Vino para decirme que dejaba el trabajo.

Ya ves...

-¿Y eso?

-Porque le han hablado para estar de encargada en una tienda

en el centro y no puede con las dos cosas.

Y nada, me deja sola. -Ya...

-Fíjate, yo que estaba tan contenta, ¡por Dios!

¿Ahora qué voy a hacer, hijo?

-No te preocupes, mamá.

Buscaré un argumento para intentar convencerla.

-Ay, mi vida.

Siempre me tienes que ayudar.

Porque eres único, cariño. Eres único.

-Mi madre le ha pedido el divorcio y se ha ido de casa.

Si te lo cuento es porque necesitaba desahogarme.

-¿Y cómo lo llevas?

-Peor de lo que pensaba,

porque mi padre lo está pasando fatal.

Se cree que aún puede recuperarla.

-Y eso no va a pasar, ¿no?

-Qué va.

Mi madre ha tomado esta decisión segura.

Esto viene de lejos.

Lo peor de todo es que la entiendo

porque mi padre se lo hizo pasar mal.

-Siento que te encuentres en esta situación,

en medio de los dos.

-Bueno, ¿y qué le voy a hacer?

Me encantaría que estuvieran juntos, pero no puedo patalear en el suelo.

Lo único que quiero es que sean felices,

y si tiene que ser por separado...

-Yo poco puedo hacer.

Pero, si necesitas cualquier cosa, aquí me tienes.

-Tú ya me has ayudado.

Solo necesitaba desahogarme.

-Sé escuchar. (RÍEN)

Quizá por eso me dedico a esto.

Esto es un sitio muy solitario

donde hay que pasar más horas escuchando que hablando.

Además, me pongo en tu lugar

e imagino que algo así sucede en mi familia

y no lo llevaría nada bien.

-Nunca me has hablado de ellos. ¿Cómo son?

(RÍE) -Pues muy tradicionales.

Llevan 50 años juntos y son muy felices.

Para mí son un referente de escucha, trabajo, comprensión.

¿Por qué me miras así?

-Porque me pareces un idealista y un romántico.

Y me encantaría ser un poco más como tú.

-Pues a mí me encanta cómo eres tú.

-Me gustaría que mi familia fuera como la tuya, sin problemas.

(RÍE) -No, te aseguro que no.

En mi familia hay problemas, y gordos.

Mi hermana estuvo saliendo con un narco durante muchos años.

-¿Qué dices? (KARIM ASIENTE)

-Y se pasó muchos años sin hablarme.

Y todo porque yo fui el encargado de encerrar a este delincuente.

¿Alguna novedad sobre Rubén Martos? No, inspectora.

Ahora nos íbamos a poner con el reparto de las redes

de la familia y demás.

Todavía no hemos empezado. Vale.

Oye, Paula, quiero que sepas que si te he asignado a este caso

es por expresa petición de Karim.

Dice que si os repartís vosotros el trabajo

y el rastreo, tendréis mejores resultados.

Así será. -Gracias.

Pero también quiero que sepas que en este caso se maneja

información muy sensible y altamente confidencial.

No puedes comentarlo con nadie.

No se preocupe, no le fallaré.

Muy bien, eso espero.

Y dicho esto, tengo una buena noticia.

Ya tenemos el número de teléfono de Rubén Martos.

Nacha y Elías se han hecho pasar por unos clientes

a los que no les había llegado un pedido del mercado,

han hablado con su jefe y les ha dado el teléfono.

Vaya, qué buena jugada, inspectora.

Sí, muy inteligente.

También tenemos ya la orden del juez

para poder intervenir el teléfono.

Venga, al lío. Tenemos que saber cuanto antes

que se trae entre manos. Ahora mismo nos ponemos con ello.

Perfecto. Para luego es tarde.

Pues nada.

Ahora te enseñaré cómo funciona el programa

que utilizamos para hacer las escuchas

y los seguimientos a teléfonos.

(ROJO) -¡Pero mira a quién tenemos aquí!

-Rojo, ahora no tengo tiempo.

-Primero, aclárame cómo está Mateo.

El otro día conseguiste ponerme nervioso

con eso de que no pasa página con lo de Malena

y con el tío que se comió el marrón por él.

-No me extraña, estaba muy preocupado.

-¿Ha vuelto a hablar con su hermano? -No, de momento, no.

-Pero está hundido. -¿Cómo que hundido?

-Su mujer le ha pedido el divorcio. -¡Vaya!

-Y parece que no hay vuelta atrás. Ya te digo que está muy afectado.

-Así que hay una grieta en el paraíso del Dr. Amor.

-Más que una grieta hay un boquete.

Ayer tuve que ir a buscarlo a casa porque habíamos quedado

para ir a una reunión y se había quedado dormido.

La noche anterior se emborrachó. -Mejor.

-¿Mejor? Te digo que estaba hundido.

-Pues sí, mejor. Así dejará de pensar en lo de Malena

y ahogará sus penas en alcohol. -No lo veo así.

Seguro que le da por ir a hablar con su hermano,

y entre lamento y lamento le puede ir con el cuento.

-La responsabilidad de que eso no pase es cosa tuya.

-¿Mía?

-Sí, tuya. Quedamos en que le harías de psicólogo

y lo tendrías controlado. -Mira, Rojo, esto me sobrepasa.

No contaba con el divorcio de Mateo. No puedo manejar esta historia.

Al menos, por las buenas. -Sí que puedes, sí.

Así que vigílalo a todas horas y átalo en corto.

-¿Por qué no lo haces tú o uno de tus matones,

que eres el profesional?

-Tú me metiste en esto,

así que la responsabilidad de que no hable es tuya.

Como Mateo abra la boca, seguirás el camino de Malena.

Aparte, lo necesito al 100 % para operar a Vanesa.

Voy a hacer que no he entendido nada de lo que has insinuado.

-No he insinuado nada.

-Venga, Andrés, que cuando tú vas, yo vengo.

Si estás desquiciado, busca a alguien que te tranquilice,

pero a mí no me calientes la cabeza.

(Música de suspense)

(Música dramática)

-¿Pasa algo?

-¿Cómo has podido hacerlo?

-¿El qué?

-Me has tenido engañada todo este tiempo.

-No entiendo de qué estás hablando. Explícate.

-No, la única despistada aquí he sido yo.

Pero ya he abierto los ojos.

-Sigo sin entenderte. No sé qué me quieres decir...

¿Esto viene de ayer,

cuando dejaste de contestarme al teléfono?

¿Ha pasado algo que yo no sepa o que me tengas que contar?

-¿Qué pasó cuando te encontraste con Rojo en la plaza?

(Música dramática)

-Ya te lo conté.

-No me lo has contado. Dime la verdad.

-Discutí con Rojo porque...

estaba liando a un chaval del taller clandestino.

-No te creo.

-Es la verdad.

-Me prometiste que habías dejado de ser quien eras.

Pero me mentiste.

Es lo único que has hecho desde que estamos juntos.

-Eso no es cierto, Sara.

Eres la única persona a la que me he abierto,

a la que le he contado mi vida, mi pasado.

¿Crees que se lo cuento al primero que se me cruza?

No sé por qué piensas que miento, pero no te miento.

-Porque ayer recibí esto, Miguel.

(Música triste)

Ahora dime que no eres tú.

(Música triste)

-¿Quién te lo ha enviado?

-¿Crees que eso me importa?

Cuando recibí este vídeo, pensé que...

que era una broma pesada...

que no podías ser tú.

Lo miré una y otra vez.

Pero eres tú, Miguel.

-Soy yo, sí.

¿Puedo explicarme?

-No, no puedes. ¿Crees que esto tiene explicación?

Machacaste a estos hombres, Miguel.

-Esos hombres son...

dos tipos de seguridad y...

un tipo que se dedica a dar palizas a prostitutas.

-Eso no justifica lo que hiciste.

Me prometiste que habías dejado atrás la violencia.

-Me vi obligado, Sara.

(SARA SUSPIRA)

-No puedo con esto, Miguel, no puedo.

No puedo con la violencia, no puedo con la mentira.

Por eso dejé de trabajar

con mis antiguos jefes del Moonlight.

Ellos para mí eran... más que mis amigos.

Eran mis hermanos.

Pero me engañaron.

Y me utilizaron.

Me juré a mí misma que nunca más pasaría por algo así.

(Música triste)

Y ahora tú me vuelves a hacer esto.

(SARA SUSPIRA) -Lo siento.

-No me toques.

(Música triste)

-Te estaba intentando proteger.

Rojo me amenazó con ir a por ti.

-No te consiento que me pongas de excusa para hacer esa salvajada.

Si tanto miedo tenías, hubiésemos ido a denunciarle.

-No me quise arriesgar.

No soportaba la idea de que te pasara algo.

-No puedo seguir así, Miguel.

No puedo seguir contigo después de esto.

No quiero volver a verte en mi vida.

(Música triste)

-¡Eh, niñato! -Déjame en paz.

-Estarás contento con la que has liado.

No sé qué ha podido ver Verónica en ti.

A lo mejor es de las que se dejan influenciar por los uniformes.

-¡Ni se te ocurra hablar mal de ella!

-Si te preocupases por ella, te lo hubieras pensado dos veces

antes de destrozar su familia.

-Por favor, ¿en serio?

Esa familia estaba destrozada antes de que llegara yo.

-No seas cobarde.

Da la cara, le has destrozado la vida a Mateo.

¿Por qué no te buscaste una de tu edad

para descargar tus hormonas? -¿Quién te crees que eres?

-Alguien que se preocupa de verdad por Verónica.

Te diré una cosa: aléjate de ella,

porque esa mujer a ti te va muy grande.

-¿Por qué me pides eso?

-¿Para qué te lo pido? Te lo acabo de decir.

Me preocupa la felicidad de Verónica.

-Lo que te pasa es que querías robársela a Mateo

y no lo has conseguido.

-¿Qué tonterías estás diciendo?

-Te diré una cosa que te va a ayudar:

a Verónica le das asco.

Así que déjanos en paz.

-Mira...

Mateo y yo hemos tenido mucha paciencia contigo.

-¿Qué me quieres decir?

-A ver si vamos a tener que ser un poco más contundentes.

-Ah, que me estás amenazando.

-A ver si todo este berenjenal te acaba dando vértigo.

-¡Que me dejes en paz! Y a Verónica también.

-Niñato, no eres nadie para darme órdenes.

¡No sabes quién soy ni nada de mí, no sabes nada de la vida!

-Me das pena.

¡Desgraciado! -Y tú eres un panoli

¡que va a tirar por la borda todo su futuro!

(Música dramática)

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¿Querías verme, Emilio?

Sí, pasa y siéntate, por favor, Mercedes.

Mercedes, quería felicitarte por tu trabajo en la comisaría.

Te has sabido acoplar muy bien a nuestro día a día.

No se nota que hayas estado fuera.

Me lo han puesto muy fácil.

En el caso de Leopoldo, tu olfato fue más allá que el del resto.

Tuve suerte, Emilio.

No seas modesta.

No caíste en la tentación de ver a su viuda como sospechosa,

como hicieron todos.

El mérito también es de Toni, que consiguió que Mario confesara.

Y Karim.

Rescató del móvil de Mario la foto del botiquín de su padre.

Fue un trabajo en equipo.

Nunca se te ha dado bien recibir halagos.

(RÍE) Cada uno es como es.

Hay cosas que no cambian con el tiempo.

Son un "continuum".

(Teléfono)

Perdona.

Bremón.

Dime, Claudia.

(Música de suspense)

Perfecto.

Si Paula y Karim descubren algún dato relevante

sobre Rubén Martos, que me informen inmediatamente.

¿Nacha y Elías están con el seguimiento?

Bien. Quiero un informe sobre mi mesa esta noche sin falta.

Venga, gracias.

(RESOPLA)

¿Qué pasa con el tal Rubén Martos, Emilio?

Ahí pone que murió combatiendo en Siria,

pero tú hablas de él como si estuviera vivo.

A ver, Mercedes...

Ya que lo has escuchado y lo has visto,

te voy a decir una cosa que...

es estrictamente confidencial, ¿de acuerdo?

Por supuesto.

Bien.

Rubén Martos fingió su muerte

y ha regresado de Siria con una identidad falsa.

Pensamos que está colaborando con una célula yihadista en Madrid.

¿Tenéis más información sobre el tema?

Todavía no. Nacha y Elías están haciendo el seguimiento

y Paula y Karim han intervenido sus comunicaciones.

¿Y se está relacionando con alguien? No te puedo decir más.

Ya te he contado más de lo que debiera.

Si hay novedades,

se pondrá a todo el mundo al corriente en un "briefing".

Claro. ¿Sabes cuándo será ese "briefing"?

Espero que pronto, Mercedes.

Por el momento, tenemos la orden de Jefatura

de la más estricta confidencialidad.

Por supuesto.

Quiero que sepas que puedes contar conmigo.

Si necesitas ayuda, a mí me encantaría colaborar.

No, ya te he dicho cómo están las cosas.

(Teléfono móvil)

Dime, Mateo.

Muy bien. Estoy en muy buena compañía.

¿Y tú qué tal?

¿Qué ocurre?

Vale, no te preocupes. Ahora te veo.

Venga, ánimo.

Mi hermano está en un momento delicado

y necesita hablar conmigo. Tengo que marcharme.

Tranquilo.

Hasta luego. Hasta luego.

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Servir y proteger - Capítulo 739 (Parte 1)

07 may 2020

En comisaría, continúa la investigación sobre Rubén Martos. Tras intervenir sus comunicaciones, Karim consigue los primeros audios que revelan que el terrorista está preparando algo… Sara rompe con Miguel.

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