Servir y proteger La 1

Servir y proteger

Lunes a viernes a las 17.20 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5570947
No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 738 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

Nos acaba de llegar una denuncia que,

si no es falsa, puede ser el comienzo

del caso más sonado del año.

¿Qué ha pasado?

¿Te acuerdas de un tal Rubén Martos?

De hace cuatro o cinco años, ¿no?

Sí, el chaval se convirtió al islam,

aunque sus padres no tenían ninguna vinculación con ese mundo.

Según nuestros datos su aventura duró menos de tres años,

hasta que, supuestamente, murió en combate.

¿Por qué estamos hablando de este chico?

Pues porque es muy posible que no haya muerto.

Un vecino cree haberlo reconocido.

Por lo que me contáis, parece que es él.

Tenemos que averiguar

con qué intenciones ha venido y si se reúne con alguien.

Respeto que no quieras una relación.

Pero no juegues conmigo.

Ahora sí, ahora no, vamos a tomar algo como amigos.

No. Esto no me va.

-¿Y si me lo he pensado mejor?

-Necesito que me hagas otro pequeño trabajo.

(GIME DOLORIDO)

Esto no va a quedar así.

-Mateo se está convirtiendo en un peligro para nosotros.

-Ayer hablé con él y lo vi mejor que nunca.

-El problema es de puertas para adentro.

Está constantemente dándole vueltas al tema de Malena.

-¿Te lo ha dicho él?

-No me habla de otra cosa.

Me da miedo que se lo cuente a su mujer...

O a su hermano.

-Quiero el divorcio.

¿Has conocido a otro?

No te dejo por nadie.

Esto lo hago por mí.

Porque nuestra relación ya no funciona.

Lo mejor es poner punto y final.

(Música emocionante)

-Paulita, ¿qué tal?

-Bien.

-¿Qué te pasa?

-Nada.

-¿Ha pasado algo con Karim?

-¿Por qué?

-Porque las noticias vuelan en esta comisaría, Paulita.

-Pues no. Karim y yo estamos muy bien.

-Me alegro mucho, la verdad.

Parece muy majete.

-Muchas gracias.

(SUSPIRA)

-¿Y qué te pasa?

Te lo pregunto pa ayudarte.

-No me puedes ayudar.

Es un tema familiar.

Desde que volvió mi padre, mi madre estaba rara.

Hoy me ha contado qué pasa.

-¿Y qué pasa?

-Le ha pedido el divorcio a mi padre.

-¿En serio?

-Sí.

Ha dejado de quererle.

Así de fácil.

Y no me extraña.

-¿Por qué?

-Ya te conté lo que mi padre le había hecho.

Y bueno, pues ella no...

No pudo tragar con eso.

-¿No te ha contado más?

-¿Te parece poco?

-No, lo digo porque...

Como tu padre...

Quería cambiar...

Que las cosas fueran mejor.

-Sí, yo también estaba viendo

que estaba cambiando, veía su evolución, pero...

A mi madre se le ha acabado la chispa y ha dejado de quererle.

-Lo siento, Paulita.

Estoy pa lo que quieras.

-Hola. ¿Interrumpo algo?

-No. Yo me iba ya.

Lo dicho, ¿vale?

Hasta luego.

-Hasta luego. -Chao.

(SUSPIRA PREOCUPADA) -¿Todo bien?

-Sí, ¿por?

-No, por tu cara, no sé.

Lo mismo te había dicho algo...

Se había enterado, y como es tu ex, no sé....

-¿Qué manía tenéis los hombres con que sois el ombligo del mundo?

Mi vida no gira en torno a vosotros.

-Bueno, perdón.

(SUSPIRA) -No, perdona tú.

Tú no tienes la culpa.

No tiene que ver ni con Toni ni contigo. Es por mi familia.

-Si quieres ir a tomar algo... Te vendrá bien para desahogarte.

-No. Mis padres siempre han estado al pie del cañón conmigo

y yo no quiero fallarles ahora.

Cuando acabe de trabajar, me iré a casa.

-Si quieres, te acompaño.

No hace falta que me cuentes nada. Es, simplemente, tomar el aire.

-Muchas gracias. -Nada.

-Anda, ven, dame un abrazo.

(Música emotiva)

-Hola, Miguel.

¿Qué pasa? ¿No saludas?

-¿Te importa?

-Ayer te noté un poco rayado con este asunto de las injusticias,

el niño y los bolsos. Me pareció imposible hablar contigo.

-Ahora también.

-¿Sabes?

Tú y yo somos más parecidos de lo que crees.

Nos cuesta darnos por vencidos.

-¿Te importa apartarte y dejarme pasar?

-¿Sabes otra cosa que aprendí de ti?

Que la gente puede cambiar de opinión.

Antes eras mercenario y ahora eres cooperante.

Le has dado una paliza a Torrecilla aunque has cambiado de vida.

-Para proteger a Sara. (ROJO ASIENTE)

-Ese fue el motor necesario para que apareciera Caimán.

Está en tu esencia, debes reconocerte en él.

Sé que mi encargo te pilló en frío,

pero piensa en las ventajas que puede traerte.

(Música de tensión)

-Si sabes lo que te interesa, te darás la vuelta y te irás.

-Si tienes ganas de desfogarte, hazlo con el tío que te digo.

-Te he dicho que no mil veces. ¿Debo romperte el brazo esta vez?

-Vas a pasar por el aro, Caimán.

Te pongas como te pongas.

Luego no digas que no te lo advertí.

-Miguel, ¿algún problema con ese desgraciado?

-Todo bien, Fernando.

-¿Seguro? -Sí, todo bien.

Nada, estábamos discutiendo por...

Uno de los chicos del taller clandestino.

Quiere que trabaje para él y le he dicho que se aleje de él.

-No sé si lo has conseguido, porque se ha ido sonriente, ¿no?

-Bueno, porque Rojo es así.

No se cansa de insistir y Miguel debe pararle los pies.

-Ya veo que sabe hacerlo estupendamente.

-Debo irme, tengo una reunión con Servicios Sociales

sobre el grupo del taller clandestino.

¿Nos vemos luego? -Sí, claro.

-¿Sí? Hasta luego. -Hasta luego.

¿Nos vamos?

Cuidado con el espeto de sardinas, a ver si te vas a poner malo.

(RÍE) Ya.

Yo también te echo de menos,

pero la morriña no se te pasará por comer sardinas.

Ya. Venga, anda, no seas bobo.

Yo también te quiero, pero pásalo bien, hazme el favor.

Venga, chao.

(SUSPIRA) Ay.

¿Te pongo un "poquico" de tomate?

No, gracias. Estoy un poco desganada, la verdad.

No tengas esa cara,

Antonio está a tiro de piedra y enseguida vuelve.

Ya lo sé, lo que pasa es que lo llevo mal.

Llegar a casa y que no haya nadie...

Aprovecha y haz otras cosas. Sal con tus amigas por ahí.

Si ya tengo plan.

Me voy a pegar un atracón de una serie policíaca

que me encanta y que Antonio odia, así que no vamos a discutir.

No me extraña que la odie.

Estás como Elías, todo el día viendo tiros.

No desconectáis. (ASIENTE)

¿Tenías que comprar todo eso en el mercado?

-Había que hacer tiempo

hasta que el Rubén Martos este cerrase el local

y no se nos notara la vigilancia.

-Te vas de un extremo a otro.

-¿Dónde vas con to eso? -Mira, que tenía la tarde libre

y he dicho: "Voy a hacer la compra para la Mari".

-Trae, que lo meto en la cocina y luego lo subo a casa.

De verdad, no te merezco. -Ya.

Vamos a sentarnos.

Gracias, Nacha. De nada.

Karim confirma que el nombre que está usando es Rubén Martos,

el de Rodrigo Menéndez,

es el mismo que usó para salir de Siria

y volver a España a través de Turquía.

Y puede que sea el mismo que usó para alquilar el piso donde vive.

¿Habéis averiguado algo?

Lo hemos visto de mozo de carga en el almacén,

metiendo y sacando cosas del camión

y llevándolas a las cámaras frigoríficas.

¿Y después de trabajar?

Lo hemos seguido y ha vuelto a casa de sus padres.

¿No ha hecho nada sospechoso?

No. Lo hemos visto hablar un par de veces por teléfono.

No escuchábamos qué decía,

porque, lógicamente, debemos guardar una distancia de seguridad.

Yo lo prefiero así. Órdenes son órdenes.

Pero yo no.

Es muy frustrante, Claudia, de verdad,

verlo y no saber si habla con el dentista

o con una célula terrorista.

Hablaré con el juez para intervenir sus comunicaciones

y se lo comentaré a Karim para que trabaje en ello, ¿vale?

Nos vendrá muy bien para saber cuáles son sus intenciones.

Pero hay que saber el teléfono de Martos.

Mientras tanto, ¿qué hacemos? ¿Controlamos sus movimientos?

Sí. Controladlo fuera y dentro del mercado.

Hay que tenerlo controlado siempre. Hecho.

-Voy a rularlo, que esto tiene urgencia, ¿vale?

-Buen provecho, jefa. Gracias.

(Timbre)

(Abre la puerta)

(SORPRENDIDA) Uy, Carmen.

(LEONOR RÍE) Pasa.

(Cierra la puerta)

Creí que era mi hijo, que se había dejado las llaves.

-¿Llego en mal momento? -No, hija. ¿Por qué dices eso?

No entiendo cómo has venido a estas horas. ¿Ha ocurrido algo?

-No, es solo que... -Oye, ¿quieres cenar algo?

He hecho un guiso que está para chuparse los dedos.

-No, muchas gracias, Leonor. Si voy a estar poco.

Lo que quería decirle es que...

Yo estoy muy a gusto trabajando aquí con usted.

Usted es muy buena persona. -Muchas gracias.

Tú también eres un pedazo de pan.

A veces pienso

que me hubiera gustado tener una hija como tú.

Me habría sentido más acompañada en muchos momentos de mi vida.

-No me diga eso, mujer.

-Los hombres son distintos.

Tú conoces a mi hijo.

Es tan maravilloso... Pero, claro,

entiendo que él tiene su trabajo y sus negocios...

-Ya, pero, déjeme terminar, por favor.

-Sí.

(NERVIOSA) -Lo que quería decirle...

es que...

-¿Qué? -¿Qué es esto?

-Ay, vaya, ya me ha chafado la sorpresa.

(RÍEN)

Es el bolso que te compraste.

Mira, le he hecho unos arreglillos

y ha quedado como si fuera de verdad.

Mira, ten.

¿Qué te parece? -No me lo puedo creer.

-Mira, he cosido bien las costuras

y le he cambiado la cremallera. No iba bien.

¿Te gusta? -Que si me gusta...

Me encanta, Leonor.

Gracias. -No hay de qué.

Lo he hecho encantada.

Ya sabes que yo haría por ti lo que hiciera falta.

Anda, pero bueno, hija, cuéntame.

Dime qué has venido a decirme.

-Es muy tarde y la estoy molestando,

mejor se lo cuento otro día. -No.

No es muy tarde ni me molestas. Siéntate y cuéntame, venga.

Vamos.

(NERVIOSA) -Mire, es que...

Me han ofrecido un trabajo

de encargada en una "boutique" de ropa.

(CONTENTA) -Ay, hija, qué bien, qué alegría.

Porque la verdad es que los jóvenes ahora

tenéis tantos problemas para encontrar un trabajo decente...

Te lo mereces. -Gracias.

-Además, así vas a ganar más dinerito.

Por mí, no te preocupes,

porque yo me puedo adaptar perfectamente a tus horarios.

-No. Es que, claro, ahí está el problema,

que no lo voy a poder compaginar con este trabajo.

-¿Y por qué no? ¿Qué horarios tienes?

-Jornada partida.

Y como voy a estar de encargada, voy a tener que hacer horas extra

y me voy a pasar ahí todo el día.

-Ya, pero...

Pero sí que podrás venir a comer conmigo, ¿no?

-Me encantaría, Leonor, pero la tienda está en el centro.

Entre que voy y vuelvo, se me iría la hora de comer.

-Ya.

Dime la verdad.

¿Estás a disgusto aquí? -No.

-Entonces es por el dinero. Claro, lo entiendo.

¿Cuánto te pagan?

Le puedo decir a mi hijo que te suba el sueldo.

-No, no es cuestión de dinero.

A mí me encanta el mundo de la moda

y la atención al público,

y no todos los días te ofrecen un puesto así.

-Ya, claro.

Y estar cuidando a una persona mayor como yo

no es nada emocionante, ¿verdad? -No diga eso, mujer.

Usted es una de las personas que mejor me ha tratado en la vida.

-Te hace ilusión ese puesto de encargada.

-Sí.

Es una oportunidad para mí.

No se preocupe, le doy dos semanas

para que encuentre a alguien que le guste.

-No, no voy a encontrar a nadie mejor que tú.

-Me tengo que ir.

-Sí. Sí, tienes razón.

Anda, vete, que es muy tarde y tienes que descansar. Ve, cariño.

-Hasta mañana. -Hasta mañana, guapa.

(Música triste)

(Cierra la puerta)

-Papá. Has tardado mucho en venir.

Sí, he tenido bastante trabajo en la clínica.

Además, así he conseguido retrasar el momento de llegar a casa.

Y ver que no está mamá, ¿no?

Es eso, ¿verdad?

¿Te lo ha contado? Esta mañana en el centro cívico.

He hecho lasaña para cenar.

Había comprado algo en el restaurante chino,

no quería cocinar y no sabía que estabas aquí.

Pero tampoco tengo hambre. Lo siento por tu lasaña.

No te preocupes.

(RÍE) No la he hecho yo, es congelada.

(SUSPIRA) Siento mucho lo que ha pasado.

No me lo esperaba, e imagino que tú, tampoco.

No.

Esta mañana, al despertarme,

por un momento pensaba que era una pesadilla.

Pero no.

Pero tiene su lógica.

Lo que he hecho se ha vuelto contra mí.

No digas eso.

Intentaste cambiar y hacer las cosas bien.

No, Paula.

Pude hacerlas mejor, pero ya es demasiado tarde.

(Música triste)

¿Cómo has visto a tu madre? Pues mal.

No le gusta haber tomado esta decisión.

Lógico.

Debes animarla a ella, no a mí. Yo me merezco lo que tengo.

No, papá. No pienso posicionarme.

Sois mis padres y os quiero con lo bueno y lo malo.

Vosotros siempre me habéis apoyado

y yo voy a hacer lo mismo con los dos.

Bueno, por lo menos tu madre y yo sí que hicimos algo bien.

Habéis hecho muchas cosas bien.

Tú, por ejemplo, has luchado por tu familia hasta el final.

Seguro que mamá lo valora.

No ha sido suficiente, porque, si no, no estaríamos así.

Ay, papá, de verdad.

Te has esforzado mucho y eso es lo que cuenta.

No te sientas culpable.

¿Sabes?

Hubiera preferido que tu madre me dijera

que había conocido a otro.

Hubiera sido muy duro,

pero no tendría esta sensación de haber llegado mal y tarde.

No digas eso. Pero si es que es la verdad.

No puedo reprocharle nada porque tiene razón.

Durante años la he engañado.

Ha perdido la confianza en mí, y recuperarla es muy difícil.

Pues sí, eso es verdad.

He tardado en darme cuenta

de que tú y tu madre sois lo más importante para mí.

Es como cuando vas en un coche a toda velocidad

y, de pronto, debes frenar en seco.

Da igual lo que hagas, no puedes evitar el choque.

(SUSPIRA) Venga, papá.

Anímate.

Si simplemente intento analizar cómo he llegado hasta aquí.

Tenía algo bonito que debía cuidar y nunca lo hice.

Y ahora lo he perdido.

Por mucho que estemos separados, siempre seremos una familia.

Pero no voy a tirar la toalla.

Sé que tu madre ahora necesita tiempo,

pero la voy a recuperar.

Voy a demostrarle que la quiero y que debemos estar juntos.

No sé, papá.

Mamá no es una mujer que tome decisiones en caliente.

Si ha decidido esto es porque lo ha pensado mucho.

¿Quieres decir que me rinda?

No.

Te estoy diciendo que, quizás, esto es lo mejor para los dos.

(SUSPIRA AFLIGIDA) Si mamá se ha desenamorado,

nada lo va a cambiar.

Ni unas flores, ni una cena, ni un viaje.

En esta vida, todo lo he conseguido luchando.

No me voy a rendir fácilmente con tu madre.

Como quieras.

Solo habría otra cosa que me hundiría para siempre.

Por favor, prométeme que pase lo que pase

a ti nunca te voy a perder.

Por supuesto que no. Nunca me vas a perder, papá.

(Música emotiva)

(Música animada)

(Mensaje)

-A ver, ¿qué pasa?

-Nada, Sara, solo que...

No dejo de pensar

que me da lástima que desperdicies todo ese talento

que tienes para la música quedándote en el Moonlight,

cuando podrías estar cantando encima de un escenario

en ese crucero recorriéndote el mundo.

-Ay, Fernando.

-Sara, ¿qué quieres que te diga? Es lo que pienso.

¿Has vuelto a tener noticias del tipo que te ofreció el trabajo?

-No, porque le dije que no me interesaba.

No creo que se pase por aquí.

-No sé, no sé.

Creo que deberías pensártelo mejor, la verdad.

-Estáis un poco pesaditos Miguel y tú con el tema, ¿eh?

Voy a pensar que no queréis verme.

(SORPRENDIDO) -¿Cómo puedes pensar eso, mujer? Ni mucho menos.

Eres la mejor encargada que podríamos tener en el Moonlight.

Para mí sabes que eres casi como una hija o una hermana pequeña.

-Y yo te agradezco que te preocupes tanto por mí.

Pero es mi vida y yo decido. -Claro que sí.

Es solo que...

No lo sé, me estoy acordando ahora

del día aquel cuando me contabas todas las dudas

y los miedos que tenías a la hora de lanzarte

en esto de la música.

-Yo también me acuerdo.

Te dije

que prefería un sueldo fijo en un trabajo que se me diera bien.

-Y ahora, ¿sigues pensando lo mismo?

-Ha llovido mucho desde entonces. -Esa es la cuestión.

Has apostado muy fuerte para intentar alcanzar tu sueño.

No puedes volver a la casilla de salida.

Sara, nada ni nadie puede retenerte

ni puede impedir que alcances ese sueño.

Ni siquiera Miguel.

-Vale.

Vale, ya sé por dónde vas.

Fernando, es mi vida y yo decido qué hacer.

-Por supuesto que sí, tú tomas tus propias decisiones.

Solo trato de ayudarte para que no cometas un error

del que te puedas arrepentir, ya está.

-Pero nadie sabe qué pasará en el futuro.

-No, eso es algo que nadie sabe.

Porque nada es eterno.

Ni siquiera el amor, Sara.

-De verdad, es que no te entiendo.

Dijiste que hiciera caso a mi corazón,

que no me rindiera con Miguel. -En aquel momento no tenías

esta oferta de trabajo que tienes ahora.

Creo que no soy el único.

Miguel también te está animando a que aceptes ese trabajo.

-Ya sé lo que pasa aquí.

Es por lo de antes con Rojo, ¿no?

No te crees lo que ha dicho Miguel.

¿Sabes una cosa? Es tu problema, porque yo sí me lo creo.

-A ver, Sara.

Primero, no levantes tanto la voz hablando de ese desgraciado

en el Moonlight, por favor.

En segundo lugar, Sara, escúchame.

Yo ya soy perro viejo

y sé que Miguel oculta algo.

-Ya lo sé. -¿Lo sabes? ¿Qué es lo que sabes?

-No tiene nada que ver con Rojo.

Es por su pasado. Por eso corté con él.

No te lo voy a contar,

pero te puedo decir que ese pasado está más que enterrado.

Tú mejor que nadie debería entenderlo.

También tienes un pasado y lo has superado.

-"Touché". Ahí has metido el dedo en la llaga.

Me pasa por meter las narices donde no me llaman.

Lo siento, Sara.

-Tranquilo, sé que no lo haces con mala intención.

Pero no me agobies más con el tema del crucero,

con lo de Miguel...

Si dudase de él, no podríamos estar juntos.

Te puedo asegurar que estamos bien. -Está bien.

Yo solo pretendo que seas feliz, que seáis felices los dos y ya está.

Voy a atender a la pareja del reservado,

han levantado la mano.

-Vale. -Hasta ahora.

(Mensaje)

(SUSPIRA COMPLACIDA)

(Música dramática)

¿Qué pasa con el tal Rubén Martos?

Ahí pone que murió combatiendo en Siria,

pero hablas de él como si viviese.

Ya que lo has escuchado y lo has visto,

te voy a decir una cosa

que es confidencial, ¿de acuerdo? Por supuesto.

Rubén Martos fingió su muerte.

Ha regresado de Siria con una identidad falsa.

Pensamos que está colaborando con una célula yihadista en Madrid.

Sigo pensando a ver cómo conseguimos el número de Martos,

o de Rodrigo Menéndez, como se llama ahora.

-No será tan difícil conseguir un teléfono.

-Me refiero discretamente.

Ya tenemos el número de teléfono de Rubén Martos. Venga, al lío.

Debemos saber qué se trae entre manos.

¿Qué haces aquí? Quiero hablar contigo.

No me respondes a los mensajes. No tengo más que añadir.

Quedó claro ayer cuando me fui de casa.

Para ti sí; para mí, no.

No lo compliques más, ¿vale?

-El otro día me pusiste nervioso

con eso de que no ha superado lo de Malena.

-No me extraña. Estaba preocupado.

-¿Ha vuelto a hablar con su hermano? -No.

De momento, no.

-Dijimos que harías de psicólogo y lo tendrías controlado.

-Mira, Rojo. Esto a mí ya me sobrepasa.

No contaba con el divorcio de Mateo.

No puedo manejar esta historia, al menos, por las buenas.

-Las chicas me preguntan por las pastillas.

-Pronto las tendrán.

-¿Has llegado a un acuerdo con lo del laboratorio, con Jacobo?

Te lo pregunto por si algún día debo volver allí.

-Nico, preguntas mucho, ¿no?

-Aléjate de ella, esa mujer te va grande.

-¿Por qué me pides eso?

-Me preocupa la felicidad de Verónica.

-Lo que pasa es que no has podido robársela a Mateo y estás chinado.

-Ayer a última hora,

Carmen vino y me dijo que dejaba el trabajo.

-No te preocupes, mamá.

Buscaré algo para intentar convencerla.

Cuánto quieres por seguir trabajando.

-No, es que no es una cuestión de dinero.

-Tómalo como una paga extra.

-No sé con qué clase de gente te relacionas tú,

pero yo no soy así.

-Me prometiste que habías dejado de ser quien eras, Miguel.

Pero me mentiste.

-No sé por qué piensas eso. No te miento.

-Porque ayer recibí esto.

-Tú eres el responsable de lo que ha pasado con Sara.

Hay gente como tú, que solo reacciona bajo amenazas.

Yo, cuando juego, siempre tengo un as en la manga.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 738 (Parte 2)

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 738 (Parte 2)

06 may 2020

Miralles encarga a Elías y Nacha que continúen vigilando a Rubén Martos sin levantar sospechas: podría estar en contacto con una célula islamista en Madrid. Tras pedir el divorcio a Mateo, Verónica se sincera con su hija. Sara recibe un vídeo demoledor de su novio...

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 738 (Parte 2)" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 738 (Parte 2)"
Clips

Los últimos 2.321 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos