Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 738 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

Nos acaba de llegar una denuncia que,

si no es falsa, puede ser el comienzo

del caso más sonado del año.

¿Qué ha pasado?

¿Te acuerdas de un tal Rubén Martos?

De hace cuatro o cinco años, ¿no?

Sí, el chaval se convirtió al islam,

aunque sus padres no tenían ninguna vinculación con ese mundo.

Según nuestros datos su aventura duró menos de tres años,

hasta que, supuestamente, murió en combate.

¿Por qué estamos hablando de este chico?

Pues porque es muy posible que no haya muerto.

Un vecino cree haberlo reconocido.

Por lo que me contáis, parece que es él.

Tenemos que averiguar

con qué intenciones ha venido y si se reúne con alguien.

Respeto que no quieras una relación.

Pero no juegues conmigo.

Ahora sí, ahora no, vamos a tomar algo como amigos.

No. Esto no me va.

-¿Y si me lo he pensado mejor?

-Necesito que me hagas otro pequeño trabajo.

(GIME DOLORIDO)

Esto no va a quedar así.

-Mateo se está convirtiendo en un peligro para nosotros.

-Ayer hablé con él y lo vi mejor que nunca.

-El problema es de puertas para adentro.

Está constantemente dándole vueltas al tema de Malena.

-¿Te lo ha dicho él?

-No me habla de otra cosa.

Me da miedo que se lo cuente a su mujer...

O a su hermano.

-Quiero el divorcio.

¿Has conocido a otro?

No te dejo por nadie.

Esto lo hago por mí.

Porque nuestra relación ya no funciona.

Lo mejor es poner punto y final.

(Música emocionante)

Odio hacer las maletas. Siempre creo que me olvido algo.

Porque es verdad.

Toma, despistado.

No me lo puedo creer. ¡Dios!

Bueno, ya puedo cerrar la maleta. No.

También te dejabas el cargador del móvil.

¿Y la cabeza la tengo o me la he dejado aquí?

La tienes. Lo que no sé por cuánto tiempo, pero la tienes.

¿Qué pretendías?

¿Tener una excusa para no llamarme mientras estabas

con las bellísimas doctoras malagueñas?

¿Qué dices?

Solo tengo ojos para ti. Te echaré de menos.

Y yo a ti, cariño.

Ay, Dios.

¿Qué ocurre?

Que esta maleta te la llevaste a Italia

cuando hiciste el tratamiento del corazón.

Lo pasé fatal.

No pienses en eso, es agua pasada.

Estaré muchos años dándote guerra.

Eso espero. (ANTONIO RÍE)

¿No quieres venir?

No puedo, cariño. Tengo lío en comisaría.

Además, que ahora tenemos un tema un poco peliagudo.

Te veo preocupada.

Si quieres, me quedo.

No se me ha perdido nada ahí.

Que no, que no.

Tú te vas, porque tus compañeros del centro de salud

te han elegido para representarlos.

Debes dejar el pabellón bien alto.

Te lo pasarás muy bien.

Y yo aprovecharé para ver mi serie de policías favorita,

que me encanta y tú la odias.

Confiésalo. Esa es la razón por la que quieres que me vaya.

Cuando vuelva veré muchos documentales de operación

para vengarme.

(Timbre)

Será Bremón. Le he pedido que viniera.

Hola, Emilio. Pasa, por favor.

Buenos días.

Estaba despidiéndome, que se va de viaje.

Hola, Antonio. Hola.

Me voy a un congreso a Málaga.

Me gustaría que viniera,

pero estáis trabajando un caso importante.

Sí que es verdad.

Al final perderás el tren, mira lo que te digo.

No te hagas el mártir, que te irá fenomenal.

Sobre todo porque vas a ver a tus excompañeros de facultad.

Adiós. Disfruta, cariño.

Cuídamela. Por supuesto.

¿Quieres un café?

No. Me acabo de tomar uno.

Estoy impaciente por las novedades

en el caso de Rubén Martos.

Pues siéntate y te cuento.

Pues me presento yo a llamar a la puerta del hombre,

y a decirle que su vecina de abajo

le había denunciado porque el periquito se había cagado

en la colada.

(RÍE) -La verdad es que si te pasa a ti

tanta gracia no tiene.

-El hombre dejaba al periquito a su ser,

libre como el viento.

Y luego pasa lo que pasa.

No era la primera vez que le ensuciaba la ropa.

Ya se ha hartado. -Normal.

Oye, ¿pero por qué has ido tú a dar la cara?

¿No era Lara la que cogió la denuncia?

-A la mujer no se le ocurre otra que llegar con la ropa manchada

y ponérsela en la nariz a Lara.

Y el periquito no sé qué comía, pero eso olía...

-¡Ah! -Lara ha salido corriendo al baño

y aún con el estómago revuelto.

-Y no es escrupulosa ni na.

Ay, madre. (ESPE RÍE)

Me voy a hacer el informe.

-Espera, que te voy a enseñar las fotos de mi Naiara.

La chiquita que han "adoptao" Isra y Armand. No las habrás visto.

-¿Que no las he visto?

Si Elías se la enseña a todo el mundo.

Le falta poner un mural en la sala de descanso.

-Estamos los dos locos. Qué quieres que te diga, pa mí es mi nieta.

Y lo bonica que es. -Ay, ay.

-Pues hoy he dormido bien.

Si no duermo en mi cama, duermo fatal.

-A ver, roncar, no roncas.

-¿Pero? (RÍE)

-Haces como un... (SILBIDO AGUDO)

Como un silbidillo de pájaro que...

-¿Como un silbidillo de pájaro? ¿Qué dices?

No me vaciles, porque me dijiste que me harías unas tostadas,

y nada de nada.

-¿Por qué estamos aquí?

María hace las mejores tostadas del mundo.

(RÍE)

-¡Ey! ¿Qué tal os va?

(ESPE) El día.

Vamos, el... La vida, vamos.

Que yo otras cosas no...

Que ni me va ni me viene.

-Chicos, ¿qué os pongo?

-Dos cafés y unas tostadas. -Muy bien.

-Y, Espe.

Tranquila, que nos va todo muy bien. ¿Verdad, Karim?

-Sí, sí.

Ayer desarticulamos una banda de pedófilos en internet.

Y Paula tuvo mucho que ver.

La verdad es que está teniendo buenos progresos en la UIT.

-Porque tengo un buen maestro.

(Teléfono)

Perdona.

Mi madre.

Hola, mamá.

Todo bien. Estamos desayunando en La Parra antes de trabajar.

¿Estás bien?

Vale. Pues voy para allá.

Venga, chao.

-¿Ocurre algo?

-No lo sé. Era mi madre, preocupada. Voy a ver qué pasa.

Voy al centro cívico, ¿vale?

-Vale. -Chao.

-Me faltan los cafés. Aquí tenéis las tostadas. ¿Y Paula?

-Ha tenido que salir,

pero no te preocupes, que no va a quedar nada.

-¿Los dos cafés también?

-No, uno.

Gracias.

¿Me ayudas?

(ESPE SUSPIRA)

Bueno, y ahora que estamos solos, ¿qué?

¿Qué tal os va?

-¿Con lo de los pedófilos?

-¿Lo de los pedófilos?

A Paula y a ti.

-Pues bien.

Muy bien.

La verdad es que ha tenido un cambio de actitud radical conmigo.

Habrá hablado con alguien que me conoce.

-A mí no me mires.

Ella ya es mayorcita para saber lo que le gusta y lo que no.

Y no sé. Habrá cambiado de opinión.

Bien. Pues qué suerte tengo.

-Karim,

me alegro mucho de que os vaya bien.

De verdad.

¿Así que ese tipo realmente es Rubén Martos?

Sí. Nacha y Elíashan corroborado

que Rubén Martos trabaja en un puesto del mercado,

y que ahora se hace llamar Rodrigo Menéndez.

¿Qué aspecto tiene ahora?

Se ha aclarado el pelo y se ha afeitado.

¿Le siguieron fuera del mercado? Sí.

Hasta casa de sus padres.

Se habrán reconciliado.

Cuando llegó, llevaba unas bolsas del mercado

y cuando salió ya no llevaba nada.

¿Algo nuevo de los padres?

No. Son muy mayores.

Pensarán que está arrepentido de haberse ido a Siria.

¿Después se vio con alguien más? No.

Se fue a su casa directamente. Tenemos la dirección.

Alguien le facilitaría una documentación falsa

para poder volver al país sin ser detectado

y luego la ha vuelto a utilizar para su contratación.

Puede. Pero lo tenemos que comprobar.

Tenemos que seguir tirando del hilo.

Pero es muy importante que Rubén no sepa que lo investigamos.

Tenemos que ser muy cautos. Ya.

¿Pero no crees que si ampliáramos el operativo de vigilancia

llegaríamos antes a saber si ha vuelto con malas intenciones?

Prefiero que Nacha, Elías y tú llevéis este caso

en estricta confidencialidad.

Si hay alguna novedad,

me la comunicáis solo a mí.

Bien. Se lo diré. No, no.

Quiero hablarlo con Jefatura.

Quiero que vayamos todos a una

y necesito su aprobación y su apoyo.

De acuerdo.

Por favor, ata en corto a Elías.

Sabes que puede ser muy impetuoso.

Si levantamos la liebre antes de tiempo,

se va todo al carajo.

No te preocupes por Elías.

Es consciente de lo que tenemos entre manos.

Pero, dime una cosa.

¿En Jefatura...

te han alertado de que estén preparando algo gordo?

Todavía no ha entrado en nivel de alerta,

pero esto puede cambiar pronto.

Necesito llevar los protocolos a rajatabla

y que estemos muy coordinados todos.

Me voy a Jefatura.

Cualquier novedad, te informo enseguida.

Pues espera, salgo contigo.

Pues vámonos.

¿De verdad que no te molesta que haya pasado la noche fuera?

-Claro que no.

-¿No preguntas con quién he estado?

-Imagino que con Karim.

¿Me equivoco?

-Pues no. No te equivocas.

Estuvimos juntos. Y muy a gusto.

Fuimos al Moonlight,

a celebrar que resolvimos un caso juntos, y luego...

¿Mamá?

¡Mamá!

¿Me estás escuchando? -Perdón. Estaba distraída.

Cariño, estoy muy contenta de que seas feliz.

Pero ten cuidado. No quiero que te hagan daño.

-Mira, si lo dices por lo de Toni, ya lo tengo superado.

Si no, no me habría metido en esto.

Mamá.

¿Qué te pasa? Estás muy rara.

¿Me vas a decir qué era eso que querías contarme por teléfono?

-Antes que nada, quiero que sepas que...

Que las cosas no van a cambiar contigo.

-Mira, mamá. Me estás poniendo muy nerviosa. ¿Qué pasa?

-He pedido el divorcio.

Nuestra relación no funciona, se ha complicado.

-No hace falta que pongas ninguna excusa.

Sé perfectamente qué pasa.

Papá se ha ido al balneario y se ha enrollado con otra.

-¿De dónde sacas eso?

-Estoy segura de que es eso, mamá.

Le das otra oportunidad y se lía con la primera que pasa.

-No, Paula, por favor, no.

A ver, esto tiene que ver con...

Con un desgaste de años.

De mentiras, de infidelidades...

Y reconozco que tu padre ha hecho un esfuerzo grande para cambiar.

Pero...

Es demasiado tarde.

-Ya, entonces...

Me estás diciendo que...

Reconoces que papá se ha esforzado por hacerlo bien

pero que...

te es insuficiente.

-Hay heridas que no han cicatrizado.

Y que ya no lo harán.

-Pero eso no lo sabes.

A lo mejor, si tienes un poco más de paciencia...

-Lo siento, Paula.

Ya no hay marcha atrás.

Ya no quiero a tu padre.

Lo siento. -Ven aquí.

Tranquila.

(Timbre)

(Timbre)

(Música triste)

(JADEA)

(JADEA)

Ah, eres tú, pasa.

(SOPLA)

Menudo recibimiento.

¿A quién se supone que esperabas?

¿Qué haces aquí?

Habíamos quedado para ir a la reunión de los proveedores.

¿Tan tarde es?

Arréglate, haz el favor, antes de irnos.

¿Tú has hablado con Verónica? ¿Te ha llamado?

No.

¿No ha dormido en casa? No.

¿Estás loco?

¿Cómo se te ocurre beber ahora?

Veo que a pesar de todo intentas cuidarme.

Tenemos una reunión importantísima.

Tú eres la imagen, y no consentiré que vayas hecho un desastre.

No voy a ir ni a esa reunión ni a ninguna otra.

Vamos a ver.

¿Qué ha pasado para que estés así y Verónica no haya dormido aquí?

Me ha pedido el divorcio.

Sorprendido, ¿no?

Pues imagínate cómo me quedé yo.

Me quedé helado.

Guau.

No sé qué decir.

Pero...

¿Pero te pidió el divorcio y no te dijo nada más concreto?

No.

No me dijo nada exacto. ¿Por qué?

¿Tú sabes algo?

No. Si supiese algo, te lo diría.

Andrés, por favor.

Sé que hemos discutido, pero somos amigos.

Si sabes algo, dímelo.

Mateo, te juro que yo no sé nada.

Estoy...

intentando entender cómo habéis llegado a esto.

¿Qué fue lo que te dijo?

Pues...

Que se había cansado de luchar por nosotros.

Que ya no me quería.

Supongo que me lo merezco porque...

he estado tantos años engañándola.

Pero tú intentaste rectificar. Cambiaste tu vida por completo.

Eso debería contar.

Está claro que no fue suficiente.

Entonces no lo vi, pero ahora sí.

Cuando estaba fría conmigo

pensé que estaba cansada

por compaginar el trabajo en el centro cívico y el máster.

Pero...

Pero no.

Puede las mentiras con lo de Malena hayan tenido algo que ver.

Tenía que habérselo contado todo.

¿Y esto?

Eso era una sorpresa para Verónica.

Íbamos a ir juntos a Nueva York.

La sorpresa me la ha dado ella.

Puede que tenga razón,

y sea lo mejor para ambos.

No.

No pienso rendirme.

Lucharé hasta el final.

Necesito saber dónde está.

Voy a llamarla.

No, no, no, Mateo, no.

No lo hagas.

Verónica necesita espacio.

Necesita pensar.

Y, si la llamas, solo vas a conseguir agobiarla más.

¿Y qué me aconsejas?

De momento, arréglate.

Ir hecho un pingajo no te ayudará a recuperarte.

Tienes razón.

Me voy a duchar.

Yo también tengo unas ganas de verano, de ver ir a la playa...

Espera. ¡Carmen! Un momento. -Tengo prisa.

-Solo un segundo.

-No hay nada que hablar. -Estaba preocupada.

Ayer no te vi y...

¿Ha pasado algo con Leonor o con Rojo?

-¿Preocupada tú por mí?

No me hagas reír.

Lo que te preocupa es que deje de darte información.

-Carmen... Va...

Tranquila, la ayudo yo. No te preocupes.

-Me estaba yendo bien hasta encontrarte.

-No me eches la culpa, que te has tropezado tú.

Yo solo te ayudo.

-¿Ayudarme, tú?

Me has metido a currar en casa de un proxeneta.

-No, es la de su madre.

-Es lo mismo.

-Vale.

Sí. ¿Vale?

Admito que te he utilizado.

Pero si no te dije nada fue para protegerte.

-Qué morro tienes, tía.

-Es verdad. Rojo se habría dado cuenta de que sabías algo

y que querías sacar información.

Y eso sí que habría sido una cagada.

-No, Paty. No me vas a convencer.

¿Me das las naranjas?

-Te estoy pidiendo perdón.

¿Vale?

Perdóname.

Te juro que te buscaré curro.

-No hará falta.

-No me cuesta nada. Se lo digo a María y...

-Que no.

Que sigo con Leonor.

No lo he dejado aún.

Su hijo será lo que tú quieras, pero...

esa mujer me ha tratado muy bien y me necesita.

Todavía no he podido dejarla tirada.

-Bueno, pues...

En el fondo me alegro.

Creo que Leonor te tiene cariño.

Y mientras estés en su casa...

-Mientras esté en su casa no te pienso contar nada.

Tenlo claro. No quiero saber nada más de ti.

-¡Oh! Qué alegría.

Pero si estáis las dos juntas.

¡Qué bien!

(RÍE)

¿A ver qué has comprado?

Me ha comprado naranjas.

Ay, si es que eres un sol, Carmen, de verdad.

Todo gracias a ti. No sé qué haría sin ella.

Pero tú me mandaste este ángel a casa.

-Me alegro de que esté contenta con ella.

-¿Contenta? No, hija, no.

Contenta no. Estoy contentísima.

Porque, además de ayudarme, me hace muchísima compañía.

Para mí ya es como de la familia.

-Qué exagerada.

-No, hija. No soy exagerada. Es la verdad.

-Leonor, nos tenemos que ir.

Que no llegamos a hacer la compra para el guiso.

-Ay, es verdad.

Bueno, pues vámonos.

¿Te das cuenta? Está pendiente de todo.

Hasta de las cosas de mi hijo.

Ala, vamos, Carmen.

Vamos, cariño.

Uy, qué bien.

(ELÍAS SUSPIRA) -Mira.

No me digas que no es para comérsela.

-Sí. Y hace diez minutos, cuando me has enseñado su foto,

estaba para comérsela, pero,

por favor, ayúdame a buscar estos casos de alunizajes del año,

que a Lara le corre prisa.

-Sí, es que estoy negro y no sé qué hacer, de verdad.

Un terrorista suelto en la calle y nosotros buscando papelitos,

como si estuviéramos en la academia.

-Presunto. Presunto terrorista. No te embales.

-Lo que tú quieras.

Pero ahora el Martos ese está sin vigilancia

y nosotros haciendo el tonto.

-¿Y qué quieres que hagamos?

Has oído a Miralles. Hasta nuevas órdenes

tampoco podemos actuar.

Mira. Aquí está.

El expediente del caso del Gangas. ¿Te acuerdas?

¿Crees que le irá bien a Lara para tratar el tema?

-Ya te digo. Este tío es un listo.

Se dedicaba a comprar coches hechos polvo para romper escaparates.

De hecho, lo pillamos la última vez porque se le cayó el motor.

-Sí, me acuerdo.

Creo que Lara le sabrá sacar partido a esto.

Tenemos que buscar más casos similares.

Dejad lo que estéis haciendo.

Tengo información sobre Rubén Martos.

O Rodrigo, como se hace llamar ahora.

¿Y qué hacemos con esto, jefa?

Ha dicho Lara que le corría prisa.

No te preocupes. Le digo a Toni que se ocupe.

A ver. Lo que os traigo es más importante.

Bremón me ha llamado.

Me ha dicho que hay muchos indicios

de que Rubén haya contactado con una célula islamista en Madrid.

Genial. ¿A qué esperamos para detenerlo?

-Mira, no empieces.

-¿Como que no empiece?

Seguro que si lo apretamos un poco este tío nos lleva a sus amiguetes.

Estarán jugando al mus.

Métetelo en la cabeza.

No actuaremos hasta que no tengamos todas las piezas.

Entonces ¿qué quieres que hagamos Nacha y yo?

Seguir vigilando de cerca

para que nos conduzca al lugar donde juegan al mus.

¿Y crees que Madrid es solo su punto de reuniones

o que también planifican hacer algún atentado aquí?

Eso no lo sabemos.

Tenemos que ser precavidos, pero también rápidos y eficaces.

Sobre todo, rápidos.

Como estén planeando un atentado en Madrid. Es muy grande.

Pueden liarla en cualquier lado.

Lo sé perfectamente.

Pero nuestra misión consiste precisamente en evitar que ocurra.

Y vosotros tenéis que seguir las órdenes estrictamente.

Hay que mantener esto en estricta confidencialidad.

¿Y quién lo sabe aparte de nosotros tres y el comisario?

Solo Karim. Voy a reunirme ahora con él

para que rastree en redes cualquier cosa sobre Rubén.

Vosotros os vais al mercado y lo vigiláis de cerca.

Nos movilizamos y te mantenemos informada.

-Jacobo, estás empezando a hartarme.

Quiero esas pastillas al precio de siempre.

Soy uno de tus mejores clientes.

Sí.

Tráeme el género del laboratorio por las buenas o por las malas.

Sabes de lo que soy capaz.

No me torees y tráelas cuando te lo pido.

Mira, quizás me haya pasado un poco con el tono.

Te lo repito por las buenas.

Quiero el material

al precio de siempre.

Espero que en este tono lo entiendas.

Venga.

Hasta luego.

-No sé con quién hablabas, pero no me ha gustado ese tono.

Yo no te he educado para que hables así a la gente.

-Ya, mamá. Es que...

Es un cliente que...

Tenía un material a un precio, y lo sube...

Así no se puede.

-Ya, pero...

Las buenas maneras no hay que perderlas nunca, hijo.

Que luego dicen de ti lo que no es.

-Hay que poner a la gente en su sitio.

Si no, te toman el pelo.

-¿Pero qué...

¿Qué te ha hecho para hablarle así?

-Es un proveedor de construcción.

Acordamos unos precios y ahora quiere...

Bueno, doblármelos.

-Ya, pero decías no sé qué de un laboratorio.

-Sí, porque manda muestras de cemento para mirar su calidad.

-Ya.

Prométeme

que nunca más

volverás a hablar así.

Eh.

-Te lo prometo. Estate tranquila.

¿Vale? -Vale, ay...

-Ya he guardado la compra.

Iba a quitar el polvo. ¿Le parece bien?

-Sí, hija, claro, muy bien.

¿Te quedarás un poquito con nosotras?

-No puedo. Tengo que ir al trabajo.

Veo que estás en buena compañía así que me quedo más tranquilo.

-Sí, hijo, sí. Estoy en una buenísima compañía.

¿Qué te pensabas? Si Carmen...

Carmen es un amor.

(RÍE)

-Oye, Carmen. Muchas gracias por...

-Perdón.

Ahora lo recojo.

(LEONOR) -Espera. -¡Ay!

-¿Qué te has hecho?

Mira, quédate aquí. Voy a buscar el botiquín.

Déjame pasar, hijo.

-¿Puedo verlo?

-Estoy bien.

-¿Seguro? -Sí.

-Te noto nerviosa.

-No, por el jarrón, que...

Vaya liada. Perdón.

Descontádmelo del sueldo. -No.

Son cosas que pasan.

No te preocupes, de verdad.

-Ya estoy aquí.

Ven, que ya tengo aquí el botiquín.

Ponte ahí, cariño.

A ver, déjame ver.

Déjame ver esa manita, a ver.

Ah bueno, afortunadamente no es mucho,

pero hay que desinfectarlo, eh.

-Chicas, os dejo. Que veo que no es nada.

Venga, nos vemos. Chao.

-Adiós, cariño, adiós.

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Servir y proteger - Capítulo 738 (Parte 1)

05 may 2020

Miralles encarga a Elías y Nacha que continúen vigilando a Rubén Martos sin levantar sospechas: podría estar en contacto con una célula islamista en Madrid. Tras pedir el divorcio a Mateo, Verónica se sincera con su hija. Sara recibe un vídeo demoledor de su novio...

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