Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 729 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

Se está metiendo a los clientes en el bolsillo.

-Sí, es muy majo.

Creo que va a ser un gran compañero.

-¿A ti qué te pasa, Sara?

Deja la agenda ahora mismo, no te preocupes.

Está claro, con esa cara, que te pasa algo.

-En realidad, es una buena noticia.

Le han dado a Miguel una subvención para las clases de música.

-Vaya, es estupendo, es una noticia fantástica.

Pero, espera, espera.

Eso no querrá decir que vas a dejar de trabajar aquí, ¿no?

-No, no. Tranquilo. -Ah, menos mal.

Por un momento me había asustado.

-Lo que pasa es que...

Bueno, mejor dicho, lo que no ha pasado.

Cuando Miguel me ha dado la noticia,

le he insinuado que podríamos ir a tomar algo.

-Para celebrarlo, supongo.

Pero ¿vosotros dos solos o vais en pandilla con otra gente?

-No, yo había pensado los dos solos.

No sé...

Bueno, el caso es que...

No sé si es que no ha pillado la indirecta o...

O que directamente pasa de mí.

-No soy quien para meterme en vuestros asuntos,

ni tampoco sé qué tipo de líos os traéis entre manos,

pero, si me permites que te diga lo que veo desde fuera,

da la sensación de que Miguel no quiere hacerte daño.

Y tú estás viviendo con el miedo a que te lo haga.

Eso puede llegar a ser una angustia.

Creo que perdéis el tiempo, sinceramente.

Pensáis que la vida puede ser muy larga,

pero no es así.

Esto se acaba en cualquier momento.

Cuando menos te lo esperas, uno de los dos ya no está.

-¿Estás intentando animarme o acabar de deprimirme?

(QUINTERO RÍE) -Discúlpame si te hablo así.

A lo mejor estoy siendo un poco paternalista,

pero te hablo desde mi propia experiencia.

Sabes que las dos mujeres a las que más he amado

en toda mi vida murieron antes de tiempo.

Tuvimos una relación que no fue nada fácil.

Con muchas dificultades, muchos obstáculos,

pero, aun así, nos lanzamos a vivirla.

-Pero sufriste mucho por ellas.

-Y volvería a sufrir lo que hiciese falta

con tal de estar 24 horas con una de las dos.

-Vale.

Tienes toda la razón.

En el descanso para cenar, iré a hablar con Miguel.

-Sara, tu descanso te lo tomas cuando te dé la gana.

Cuando hables con él, si te dice que sí,

os vais los dos a celebrarlo y ni se te ocurra volver aquí.

-Ojalá.

-Hola, guapa. Ahí tienes a Paty. -Hola.

-Qué bien, te has podido escapar.

-Tengo cinco minutos, que estamos hasta arriba en el mercado.

-Tengo un notición para ti.

-¿Qué? -Te he encontrado curro.

-¿En serio? ¿De qué?

-Cuidando a una señora mayor.

-A ver, ¿qué cuidados necesita?

No tengo ninguna titulación de auxiliar de enfermería ni nada.

-Ole ahí. Tía, no te preocupes, es superfácil.

La señora está muy bien, se vale 100 % por sí misma.

Lo que pasa es que el hijo está preocupado,

no quiere que esté sola y le vendrá bien la compañía.

-¿Qué tendría que hacer?

-Nada, ayudarla un poco, hacerle compañía,

ayudarla con la compra... Estar con ella.

-¿Y vive en el barrio? -Sí, en la zona nueva.

Es un chollazo de curro, te lo juro.

La señora Leonor es supermaja.

Y su hijo está forrado, puedes pedirle lo que quieras.

-¡Anda ya! -Que sí, hazme caso.

-Bueno, pues...

Sí, dile que me llame y a ver cuándo podemos quedar.

-¿No puedes ir cuando termines en el mercado?

-¿Hoy? -Cuanto antes, mejor.

-No, imposible. Tengo que cuidar a mi sobrino,

que mi hermana tiene turno de noche.

-A ver si van a coger a otra persona.

-No sé... Diles que me interesa mucho

y que hasta que no cierre el puesto del mercado no me puedo comprometer.

-Vale, yo les explico. -Guay, gracias.

-Este curro tiene que ser para ti, de verdad.

Te va a caer tan bien Leonor.

-Estaría genial no tener que pasar por la cola del paro.

-Ya te digo. No te preocupes, le doy tu número a Ramón,

que es el hijo,

y que te llame. -Sí, que me llame.

-Perfecto. -Perfecto, hablamos.

-Chao.

-Nena. -¿Qué?

-A ti no hay quien te entienda.

-¿Por?

-¿Cómo que por?

Ayer no podías ver a Rojo y su madre y hoy los ayudas con Carmen.

-Bueno, me he dado cuenta de que tiene razón.

Ayer traté fatal a Leonor. Al fin y al cabo,

la pobre mujer no tiene culpa de tener ese hijo.

Y si puedo ayudar a Carmen, salimos todos ganando.

-La verdad es que me cuadra.

Me da la impresión de que Carmen y Leonor

se llevarán muy bien.

Leonor tampoco le va a dar mucho que hacer.

Esta mañana han estado aquí, madre e hijo,

cuando estabas comprando y han preguntado por ti.

-Imagino que están esperando a que me disculpe.

-Me imagino. (PATY ASIENTE)

-Mejor estar a bien con ellos.

Y si contratan a Carmen, maravilla.

(MIKI) -Pues así. ¿Puedes o te las llevo yo?

-Yo puedo, muchas gracias. -Vale.

-Merche, ya me marcho. Pasadlo bien.

-Gracias por venir, Merinero. -Un placer.

-Este no se pierde una invitación ni de uniforme.

-Venga, hasta mañana.

-¿Qué tal con tu binomio?

¿Estás contenta con Toni? -Con Toni muy bien.

Creo que me lo pasaré muy bien con él.

-¿Con quién? ¿Con Toni? -Sí.

-Hoy no estaba muy animado, se ha marchado de los primeros.

-Pues sí, creo que es

por el adelantamiento que le has hecho

cuando has ido a por el de las empanadas.

-¿Estabas tú allí? ¿Cómo lo sabes?

-No, no estaba, pero había unas cámaras de seguridad

que lo han registrado todo y, damas y caballeros,

tenemos a la nueva campeona de 100 m lisos.

(RÍEN)

-Más bien metros valla porque el tipo me tiraba

todo lo que pillaba mientras lo perseguía.

-Tendríais que ver el placaje.

-Todavía me duele un poco.

Me he estrenado por todo lo alto, sí.

-Pues salud, compañera.

-¿Quién nos lo iba a decir?

Un caso menor ha acabado en una persecución espectacular

y felicitación de Jefatura.

-Felicitación de Jefatura no.

-Eso es porque yo aún no he hecho mi curro.

Ese vídeo, cuando lo suba a redes, se hace viral.

Cuando se enteren de que el detenido metía el hachís en las empanadas

para venderlo a los chavales del instituto.

-Ahora sí se le acabó el chollo.

¿Lo han identificado? -Sí. Media docena de chavales.

En cuanto les dijimos que no íbamos tras ellos,

lo han identificado.

(ELÍAS) -Enhorabuena, Merche.

Es una alegría tenerte de vuelta. -Gracias.

-Yo me voy, compañeros, que es tarde.

-Yo también, mañana nos toca madrugón.

-Bueno, yo pago esto y me voy también.

Estoy cansada y, además, mañana tengo primer turno.

Chao, chicos. -Chao.

-Muchísimas gracias por la invitación.

(LARA DUBITATIVA)

-¿Tú también madrugas?

Lo digo porque yo entro a currar a mediodía

y me apetece otra. ¿Quieres?

-Pues mira, sí, hoy me la voy a tomar

porque he estado todo el día en la cueva y me la merezco.

-La verdad es que para nosotros, después de lo que nos pasó

con las subvenciones,

que una asociación como la vuestra quiera apoyarnos y contribuir

es un regalo increíble para nosotros.

Estamos muy agradecidos.

Cuando queráis, podéis veniros a ver las clases de Sara

porque los chavales se lo pasan increíble.

Ya lo veréis vosotros mismos.

Hay una energía muy bonita.

Así que...

Bueno, pues entonces seguimos en contacto.

Venga, hasta luego. Chao, chao.

(Música de tensión)

¿Qué haces aquí? -Tranqui, que vengo en son de paz.

-Lo dudo.

-Vengo a ofrecerte...

un trabajillo que no podrás rechazar.

-¿Vienes a ofrecerme un trabajillo?

¿A quien te dijo que acabaría contigo en la cárcel?

-A ver, hombre, no empecemos con reproches.

Te ofrezco 5 000 euros

para todos los cursos que te dé la gana.

Solo tienes que hacer algo que harías gratis:

dar una paliza a un maltratador de mujeres.

-Porque tú no maltratas a mujeres, tú no las usas como te da la gana.

-Me preocupo por las chicas que trabajan para mí.

Hay mucho tío que por pagar por sexo piensa que puede hacer

lo que le dé la gana.

El señor Torrecilla, un empresario que se cree intocable,

le ha dejado la cara como un cromo a una chica llamada Abigail.

Tardará mucho en sonreír sin que le duela.

-Como tú no tienes huevos, quieres que yo le dé la paliza.

No trabajo para ti. -No te estoy pidiendo que lo mates.

Es mejor que no entre en el hospital.

Solo que se acuerde de ti durante un tiempo.

-Te lo acabo de decir, no trabajo para ti. Largo.

-Seguro que disfrutarías haciéndolo.

-Quienes disfrutarían son las mujeres explotadas por ti

si tú dejaras de existir. Lárgate de aquí.

-Tranquilo, hombre.

-Lárgate de aquí. Tú y ese, fuera.

-Dale una vuelta.

(Música de tensión)

-¿Te intentaron detener el primer día de curro?

Venga ya, estás de coña. -De verdad que no.

El primer día en La Haya, imagínate. -Madre mía.

Menudo recibimiento.

-Me dieron ganas de salir corriendo.

-Los primeros días de curro en un destino diferente

son lo peor, ¿a que sí?

Oye...

¿Quieres otra?

-Estoy muy a gusto, pero si me quedo otro rato más...

mañana no habrá quien me levante para trabajar, así que no.

Hoy prefiero irme a casa.

-Muy bien, pues...

¿a la tuya o a la mía?

(Música romántica)

(RÍE NERVIOSO) -Lara... -Uau.

Perdóname. Perdón, de verdad...

Tienes novia o algo así, ¿no? -No, no es por eso.

-Tampoco tienes que dar explicaciones.

-Sencillamente, a mí esto del aquí te pillo, aquí te mato, no.

-Ya. Bueno, no pasa nada.

-Y, a ver, quizá te suena muy antiguo,

pero yo soy de conocer a una persona,

estar tiempo con ella y, poco a poco,

ir construyendo algo, no... Hala.

-Ya, pero no tienes que disculparte.

En todo caso, te tendría que pedir yo perdón a ti.

(AVERGONZADA) ¡Ay! Me voy a ir a casa

dando un paseo y así me despejo un poco.

-Yo me voy ya también. Si quieres, te acompaño.

-No, de verdad, ya voy yo sola. Te veo mañana, ¿vale?

Hasta mañana, Karim. -Hasta mañana.

(Música triste)

(Timbre)

-Hola, Verónica. -Hola, Andrés.

Pensaba que ya no venías.

-¿Para qué me has llamado?

-¿De verdad no lo sabes?

-Ah, bueno, esto debe ser cosa de tu amiguito.

Ya te ha ido con el cuento.

-Yo hubiera preferido que me lo hubieras dicho a la cara.

Tanto tiempo presumiendo de que somos amigos y ya ves.

-Bueno, lo intenté.

Ayer mismo, cuando nos encontramos.

Te lo puse en bandeja, pero no quisiste decirme nada.

De hecho, me lo negaste.

-Es mi intimidad.

O lo era.

-Yo no pensaba decir nada, te lo aseguro.

Solo que cuando lo vi en el Moonlight pavoneándose...

No me pude resistir.

Pero ¿tú qué has visto en ese niñato?

-Eso me lo reservo para mí. ¿Y ahora qué?

¿Vas a destrozar mi matrimonio? ¿Vas a hacer que mi hija me odie?

-¿Cómo puedes pensar eso?

Dije que sería discreto y lo cumpliré.

-¿Qué quieres que piense, si me has espiado?

-No es verdad, no te espié, me enteré por casualidad.

-No te creo.

-El día que me dijiste que te ibas a quedar trabajando

en el centro cívico hasta tarde, te llevé la cena.

-Te pedí que no lo hicieras.

-Estaba llegando y quería darte una sorpresa.

Os vi muy acaramelados.

Vaya suerte tuviste de que fui yo y no Paula.

Imagina qué hubiera pensado

al ver a su madre liándose con su ex.

-¿Se lo vas a decir tú?

-Jamás le haría una cosa así a Paula.

Prácticamente, es mi ahijada.

-Te lo agradezco.

Le rompería el corazón.

-Te daré un consejo: no dejes que se te vaya de las manos.

-¿Qué quieres decir?

-Mira, Verónica,

yo no te juzgo.

No me gustó lo que vi, pero lo comprendo.

Todos necesitamos una válvula de escape

y tú has tragado mucho con Mateo.

-No estoy haciendo todo esto por venganza.

De hecho, he intentado ser discreta.

-Te has ganado a pulso el derecho de tener una aventurilla

con un jovenzuelo,

pero, ojo, no se te vuelva en contra porque al chaval lo vi muy pillado.

-Habla claro, Andrés.

-Esa aventurilla que te has buscado con el exnovio de tu hija

es otra muestra de que tu matrimonio ha fracasado.

Otra más. (IRÓNICA) -Qué perspicaz.

-No me hables en ese tono, no soy el enemigo.

-Perdona.

(SUSPIRA) Todo esto me está resultando muy incómodo.

-Por mi parte, no voy a hablar más del tema,

pero te voy a dar otro consejo.

Divórciate antes de que todo esto estalle.

Creo que sería lo más maduro.

-Sí. De hecho, lo he estado pensando.

Pero estas últimas semanas, con todo lo de Malena,

no podía plantearle el divorcio a Mateo.

-¿No ha llegado la hora de hacerlo?

-Sí. En cuanto vuelva del viaje, se lo voy a decir.

Entre tanto, por favor, te pido discreción.

-Por supuesto que sí.

Sabes que haría cualquier cosa por ti.

(Música dramática)

(Música pop alegre)

-Yo necesito un buen chute de azúcar

después del corte que me ha dado Karim.

-¿Qué ha pasado?

-¿Que qué ha pasado?

Tía, que me he llevado el mayor zasca de mi vida.

Y te juro por Dios que yo había notado señales.

-Si no me lo explicas mejor, no lo entiendo.

-Pues nada, que me he lanzado a darle un beso a Karim y...

-¿Te ha hecho la cobra?

-No, casi.

Ha tardado unos segundos en reaccionar.

¿Qué habrá pensado de mí? Habrá pensado que estoy loca.

Encima, va el tío y me dice

que él es más de relaciones largas, no de rollos.

-Eso es verdad.

Mi Karim es muy tradicional.

-De verdad, tía, que yo tenía la sensación de que le gustaba.

-Yo no sé si le gustas o no le gustas,

pero, si es verdad que le gustas,

Karim no se va a lanzar a besarte al tercer día de conocerte.

-Sí, ya. Eso lo dices para animarme.

-Que no, de verdad.

Que Karim es así, es muy especial.

No te rayes.

Tú mañana como si nada. -Lo intentaré.

¿Y tú qué haces haciendo ejercicio en casa a las 22:00 h?

-Porque necesito dormir.

Antonio me ha recetado comida sana y ejercicio.

Me he tomado ya el puré. Ahora me toca lo que me toca.

-Puré, eso está muy bien.

Si vas a empezar a hacer deporte en casa a estas horas

tendrás que acotar unos horarios

porque los vecinos se van a quejar y lo sabes.

-Ay, ya lo sé, Lara.

Pero lo necesito.

Esta mañana he estado en la consulta de Antonio

y me ha convencido para que vaya a la asociación de niños robados.

Allí me han indicado cómo hacerme las pruebas de ADN.

-¿Ya te han dado los resultados?

-Toma.

(ESPE SUSPIRA)

-En 48 horas sabré si mi madre me está buscando.

-Bueno, pero eso está muy bien.

-O no.

¿Y si no hay coincidencias con mi ADN?

¿Significa que mi madre pasa de mí?

-No, quizá es que tu madre no sabe que sobreviviste.

-No sé si me da más miedo que haya coincidencias o que no.

¿Qué le voy a decir a mi madre? A Yoli, quiero decir.

Pobrecita.

La voy a decepcionar porque le dije que no me pondría a buscar.

-Bueno, tendrá que encajarlo.

Tiene que entender que tienes muchas dudas, preguntas,

y necesitas respuestas.

(RESOPLA) -Desde que descubrí lo del Hospital de Santa Feliciana

no sé qué pensar.

Ya no sé quién soy.

-¿Cómo que no sabes quién eres?

Eres mi amiga estupenda, que aguanta mis chorradas

con el marrón que tienes encima.

-¿Qué dices?

Que no. Si, además, me gusta mucho escucharte.

Por un momento, me he olvidado de mi prueba de ADN.

(RÍE) -Sí, claro, mientras te imaginabas a Karim

haciéndome la cobra.

(RÍEN)

-¡Ay!

¿Qué te parece si hacemos algo para que te distraigas?

¿Un maratón de series?

-Pues sí, pero que sea una aburrida, que me pueda dormir un poquito

a ver si paso una noche del tirón.

-Seguro que sí.

Mira, tú piensa que...

El helado, que está muy bueno.

Tú piensa que...

pase lo que pase, la suerte está echada

y la verdad, por dura que sea, es mejor que las dudas.

-Espero no arrepentirme.

(Música triste)

-Miguel.

(SOSPRENDIDO) -¡Sara!

¿Está todo bien? ¿Se te ha olvidado algo?

-No... No, no.

Bueno, sí, sí se me ha olvidado algo.

Se me ha olvidado...

decirte una cosa muy importante.

-Tú dirás.

-A ver, antes, cuando estábamos aquí y te he dicho que...

habría que celebrarlo...

pues me esperaba que...

que me dijeras que sí y...

No sé, no era una manera de hablar. Me apetecía...

tomar algo contigo.

-No pensaba que ir a tomar algo conmigo

fuera algo que te iba a apetecer.

-Ya.

(Música romántica)

Sé que fui muy tajante cuando corté contigo.

-Un poco.

-Pero...

no puedo dejar de pensar en ti, Miguel.

He intentado convencerme

de que lo mejor es pasar página

y que no me conviene estar con alguien con un pasado así,

y, probablemente, sea verdad,

pero es que no puedo evitarlo.

No puedo evitar quererte

y quiero estar contigo.

-¿Estás segura?

-Jamás he estado tan segura de algo en mi vida.

-Ven aquí.

(Música romántica)

-Supongo que no has venido a por ninguna factura.

-Quiero proponerte un trato.

-Mira, María. Lucía, mi mujer.

-Hola, encantada. -Igualmente.

(RÍE) Tranquila, no eres la primera que no sabe qué decir cuando me ve.

Soy bastante más joven que mi marido.

-A cambio de tu silencio, me pedirás algo.

-Que dejes a Toni.

-¿Qué?

-No te va a costar esfuerzo. Es solo un capricho.

Mientras tanto, yo te cubriré ante Mateo y ante Paula.

-Siempre que te haga caso y deje a Toni.

-Eso es. -¿Con este qué hacemos?

Me está tocando las pelotas, me dan ganas de partirle la boca.

-Déjalo en mis manos. Yo lo conozco muy bien.

-¿Y si se lo dice a Mateo y Paula? -No lo va a hacer.

No va a traicionar 20 años de amistad.

Además, hay otra cosa.

Andrés siempre ha estado enamorado de mí.

-Oye, Karim, que...

Que siento mucho lo de ayer.

-No te preocupes. Por mi parte está todo olvidado.

Estábamos de copas, los dos estábamos muy a gusto...

Bueno, me diste un beso. Tampoco se acaba el mundo.

-¡Eh! ¿Qué te pasa?

-¿Antonio, qué pasa? -Le está dando un infarto.

Llama a Chelo, al centro, que mande una ambulancia.

-Vas a empezar con un plato fuerte. -Miedo me da. ¿De qué va la cosa?

-Hoy te estrenas navegando en la "deep web".

-¿Tan pronto? -Sí.

Si quieres aprender bien, hay que familiarizarse con ello.

La mejor forma de hacerlo es navegando.

-¿Ya me vas a lanzar a los tiburones?

¿Qué estás insinuando?

En la última revisión estaba todo correcto.

Nada hacía presagiar que tuviera un infarto tan fulminante.

De ninguna manera. No pararé hasta averiguar qué pasó.

A ver... ¿No te estás alarmando antes de tiempo?

Conozco muy bien a mis pacientes, lo sabes muy bien.

No, aquí hay algo que no encaja.

-¿Qué te pasa, hijo? -Nada.

-¿Tienes problemas en el trabajo? -No.

-A veces no tienes confianza conmigo.

-¿Por qué dices eso?

Hoy os he visto a ti y a la chica esta,

la chica rubita que te gusta.

Hacéis una pareja espectacular.

Piensa en lo difícil que es proteger a una persona 24 horas al día,

siete días a la semana.

Da igual dónde te metas.

Porque yo os voy a encontrar.

¿Qué tal en el ayuntamiento? Ah, pues muy bien.

En breve emitirán la orden para precintar los pisos turísticos.

Estupendo.

Oye, me voy a tomar algo, ¿te espero y me acompañas?

Pues es que tengo para un rato todavía, Emilio.

Vente conmigo. Si vas a tener que cenar de todas formas.

Sí, es verdad, pero...

Es que ahora no me va bien, Emilio.

Bien.

(Vibración de móvil)

He recibido una buena noticia

que llevaba mucho tiempo esperando.

-Pues mira, para celebrar ese tipo de cosas,

aquí tengo un champán especial

esperando una oportunidad como esta.

No sé si será demasiado una botella para ti solo.

-Sí, sí. Sé lo que tengo que hacer.

Solo necesito un poco más de tiempo.

Perfecto.

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Servir y proteger - Capítulo 729 (Parte 2)

07 abr 2020

Andrés se compromete con Verónica a mantener en secreto su relación con Toni. Sara y Miguel retoman su relación. Leopoldo, un paciente de Antonio, acaba de casarse y está eufórico.

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