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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 728 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

-Pues esto es más que suficiente.

Te agradezco muchísimo lo que me has contado.

-A mí me ayuda saber que alguien se interesa por lo que pasó.

-Te voy a tener al tanto de cualquier novedad.

Un besito.

-Hasta luego.

(SUSPIRA)

(Puerta)

(LARA) -¡Hola!

Oye, ¿esa mujer acaba de salir de aquí?

-Sí, es una víctima del Dr. Barbastro.

Ha estado reviviendo su parto.

Me ha estado contando

la ilusión que tenía cuando iba a dar a luz,

luego...

(EMOCIONADA) el horror que vivió cuando le dijeron que su bebé...

había nacido muerto.

Y la impotencia al saber que había sido engañada.

-Pero ¿te estás entrevistando con esas mujeres?

-Esta mujer era la segunda, sí.

Pero creo que me lo tengo que tomar con calma,

porque está siendo muy intenso.

-Claro que está siendo intenso.

Pero, Espe, ¿cómo no me has dicho nada?

Debe de ser dificilísimo para ti entrevistarte con esas mujeres.

¿Has sacado algo en claro de estas entrevistas?

-Muchas cosas.

Además del nivel humano,

algo muy importante.

-¿El qué?

-Pues existe una base de datos de ADN

en la que se recogen perfiles genéticos

de madres a las que supuestamente les robaron a los bebés

y de personas que piensan que pueden ser bebés robados.

-No tenía ni idea.

Eso es genial que exista.

-Luego emparejan los datos

y hacen que se encuentren madres con hijos, incluso hermanos.

-¿Y es muy complicado acceder a esas pruebas?

-No, por lo visto no.

Basta con acudir a una asociación de bebés robados.

-Entonces está claro que vas a dar el paso, ¿no?

-Pues, si te digo la verdad, me da un poco de vértigo.

No sé si estoy preparada para encontrarme

con mi madre biológica, así de sopetón.

-Bueno, lo que está claro es que sea lo que sea, está pasando.

-¿El qué?

-Que estás buscando a tu madre biológica,

y seguramente, tarde o temprano, des con ella.

Y tienes que estar preparada para ese momento.

-¿Cómo crees que será?

-Pues será hipocondríaca, habladora,

y muy guapa.

(RÍEN)

-Hola, Carmen, ¿qué te pongo?

-Ponme una manzanilla o algo así.

Es para asentar el estómago.

-Yo se la pongo.

-¿Has pillado algún virus o algo?

-No, pero cuando estoy nerviosa me va todo ahí.

-¿Ha pasado algo?

-Parece que Tomás va a cerrar.

-¿Tomás, tu jefe?

¿Cómo va a cerrar la pescadería? Va bien, ¿no?

-Sí, pero el hombre está mayor

y ya le toca jubilarse.

Esta es mi última semana de curro. Luego vuelta al paro.

-Jolín.

Bueno, a ver, piensa en positivo.

Has ganado experiencia. No creo que te cueste buscar curro.

-Además, que tienes el paro mientras que buscas.

-No te creas, yo cobro más bien poco.

Me va a quedar un paro superbajo.

Necesito curro ya. Pero no lo voy a tener fácil.

-Eh, ¿a qué viene tanta negatividad?

-A ver, yo no tengo estudios.

Y solo opto a puestos de baja cualificación.

-Vamos a preguntar, tranquila.

-En cuanto nos enteremos de algo, te llamamos enseguida.

-¿De verdad?

-Y, encima, a esto estás invitada.

-No te pases, una manzanilla la puedo pagar.

-Bueno, pues esta no.

-Qué pena. -Cómo está el patio.

-¡Chicas!

Tengo algo que contaros.

-¿Sí? Déjame que adivine.

No será que te quedas en Distrito Sur.

-¿Y quién se ha chivado? -¿Quién va a ser?

Toni, que es un bocachancla.

-Pero veo esa decisión muy rápida para ser tú.

Te da tiempo a echarte atrás.

-¡Que no!

Vengo de hablar con Miralles y Bremón: es oficial.

-¿En serio? ¡Ole ahí nuestra Merche!

¿Y cómo ha sido? Porque estabas superconvencida

de que querías Distrito Dos.

¿O era una estrategia de negocio?

(MERCHE RÍE) -No, era verdad.

La verdad es que tenía ganas de estar cerca de mi hija,

pero ha sido pasar un día con vosotros y en comisaría...

-Y te ha entrado la nostalgia.

Es normal, en este barrio no te aburres.

-Es como cuando alguien se aleja de ti,

y te acostumbras a vivir sin esa persona.

Y de repente te la encuentras y ves que no puedes vivir sin ella.

-Pero la que se alejó de nosotros fuiste tú.

-Yo te entiendo perfectamente, Merche.

-Hice una lista con pros y contras

pero, en cuanto salió La Parra, no hubo contra a la altura.

-Eso ya lo sé yo. Te voy a poner un pincho

a cargo de la casa.

Pero hoy. Mañana será como si no te hubieras ido.

-Las advertencias de María.

Ahora sí que me siento como en casa.

-¿Tienes un minuto?

Para ti los que hagan falta.

-¿Quieres una copa? -Que sea doble.

-Veo que esta reunión promete.

Bueno, ¿y qué te trae por aquí?

Porque la última vez te mostraste tan tajante...

-Sigo siendo una persona tajante.

-Muy bien.

Pues ¿qué necesitas de mí?

-Se trata del cliente del que hablamos anoche...

-¡Ah! -...Torrecilla.

Creí que, después de la salvajada que le hizo a Abigaíl,

tendría la decencia de desaparecer.

-No me digas más. Quiere volver a contratar vuestros servicios.

-Pero ¿quién te ha dicho eso?

-Mi experiencia en el negocio. Los hombres somos como los niños.

Si nos portamos mal y no se nos castiga,

volvemos a portarnos mal.

-Eso es precisamente lo que está haciendo.

No para de llamar, de dejar mensajes.

-Le ha pegado a una de tus chicas y no has hecho nada.

Te ha perdido el respeto.

Y te advierto que la impunidad no es lo peor de todo.

-¿Qué es lo peor de todo? -El boca a oreja.

Cuando los amiguitos de Torrecilla se enteren,

van a querer jugar a lo mismo con tus chicas.

-No es eso lo que yo ofrezco, no me había pasado nunca.

-¡Dios mío, Diana, en este mundo,

lo que no se castiga, se permite!

-No voy a permitir que ese malnacido

vuelva a poner un dedo sobre alguna de mis chicas.

Quiero que reciba un buen escarmiento.

-Por fin estamos de acuerdo.

-No empieces a regodearte, porque doy media vuelta y me voy.

-Diana, quiero ayudarte.

-Torrecilla no es un trabajillo más.

Es un hueso muy duro de roer.

-Mira, te voy a decir una cosa: da igual cómo sea el traje,

de algodón, de seda... Debajo solo hay huesos,

y los huesos, ¡cras!, rompen todos igual.

-No quiero un hueso roto,

ni lesión de médula

ni que le toques órganos vitales.

-Pues, cuando le vea, le doy un abrazo.

-No.

Quiero que entienda muy bien el mensaje.

Que sienta miedo.

Que sepa lo que eres capaz de hacer.

Pero sin ir al hospital,

ni dejarle heridas que provoquen preguntas.

-Pues podré hacerlo,

pero va a ser menos divertido, y menos contundente.

-Tú haz lo que te he pedido,

y, tal vez, podamos empezar

a hablar de una supuesta asociación.

-Muy bien.

-Por nuestra primera colaboración.

-La primera de muchas, espero.

-Ya veremos.

(Móvil)

-Lo siento, tengo que cogerlo. -Claro.

-¿Sí?

¿Qué?

Oigo mucho ruido.

Vale, no te preocupes. Me paso por ahí tan pronto pueda.

Venga, nos vemos en un poquito.

Lo siento, pero tengo que irme a solucionar unos asuntos.

-Vamos.

-No entiendo a qué viene tanto enfado.

Tú ya tienes un trabajo aquí, y no es precisamente de cuidadora.

-Ya.

-Has vuelto a hablarle mal de su hijo.

-¿Qué quieres que haga? Es que no lo he podido evitar.

Le he intentado decir de manera educada que no al trabajo,

pero ella ha vuelto con la misma matraca de siempre.

Que si su hijo es superguapo, superlisto...

Parece que fuese su... -¡Su madre!

-¡No! Una cosa es el amor de madre,

y otra es no querer ver lo que tienes delante.

-Sí, la verdad es que alucino.

Va la gente con una venda en los ojos

sin darse cuenta de nada.

-Es que yo flipo. -Si lo digo por ti.

-¿Cómo que por mí?

-¿No te das cuenta de que es su madre

y nunca va a ver nada malo en su hijo?

-Y es que lo peor de todo es que no voy a poder demostrarlo.

Pero en una cosa tiene razón Leonor,

hasta que nadie le condene, él no es ningún delincuente.

-¡Sí, y eso no es cosa tuya, es cosa de la policía!

-Bueno, nos están pitando los oídos.

-Por mí no es, ya te lo digo.

-Departamento de quejas de la Policía Nacional.

A ver, ¿en qué hemos ofendido hoy a la ciudadana?

-¿En qué va a ser, hijo? En lo de siempre.

El tipo este. (ENFADADA) -El tipo este, no.

Llámale por su nombre: Ramón Rojo.

Todos sabemos quién es y a lo que se dedica

y cómo se gana el dinero.

Es un delincuente que explota mujeres

y sigue ahí tan campante.

La policía, que sabe lo que hace y lo tiene ante sus narices,

no hace nada.

-Paty, tú ya sabes cómo funciona todo esto.

Los delincuentes juegan con barajas con cartas marcadas,

y nosotros solo tenemos una baraja. ¿Sabes cómo se llama? Ley.

-Y por muchas ganas que le tengamos,

no hay pruebas contra él.

-Vale. ¿Y por qué no las buscáis?

Investigad un poquito. No os van a llover del cielo.

-Es lo que hacemos cuando tenemos algún indicio.

¿Te acuerdas de la chica esa, Emma?

Lo investigamos, ella fue la primera en hablarnos de Rojo.

-Y sigue en paradero desconocido.

-Después tuvimos otro caso, el de Evelyn.

Una chica peruana que identificó a Tobías Linares,

un posible colaborador de Rojo.

Lo detuvimos, pero él se inculpó de todo.

-Claro. Porque estaba protegiendo a Rojo.

-Si nosotros estamos de acuerdo.

Pero no podemos demostrarlo, Paty.

-Entonces ¿por qué me contáis todo esto?

-Porque has puesto en cuestión nuestro trabajo, hermosa.

-No, solo pregunto si no hay alguna manera de pillar a este tío.

-La encontraremos, Paty.

Rojo es un tipo muy avaricioso y egocéntrico

y la gente así acaba cometiendo errores.

Eso fue lo que lo llevó a la cárcel.

-¿No podemos forzarle para que cometa el error ya?

-Eso en la ley se llama "inducción a un delito",

y es un delito en sí mismo. Es ilegal.

A ver, si yo te entiendo cómo te sientes.

Yo iría a saco: le haría tronchas, le pincharía el teléfono,

geolocalización, de todo.

-Pero eso requiere una autorización judicial.

La ley es la ley.

-Chicos, id sentándoos que ahora os atiendo.

Lo siento, cariño.

(ROJO) -Mamá...

¿Qué te has hecho?

-Nada, hijo, nada. Tu madre, que está un poco tonta.

Estaba friendo croquetas y me ha saltado el aceite.

-A ver.

-Ponlo ahí.

-Deja que te eche un vistazo.

¿Ahí duele? -Pues un poquito, sí.

No parece grave, pero deberíamos ir a urgencias.

-Anda, no digas tonterías.

Pero si me he puesto agua fría y sal,

y ahora con el hielo se cura.

-Vale, voy a buscar pomada.

Si mañana te duele o tiene mala pinta...

-Sí, sí, sí. Te llamo enseguida

y nos vamos corriendo al centro médico.

-Tienes que tener más cuidado, mamá. Un descuido en la cocina

puede ser muy peligroso.

-Ya, pero no ha sido nada, hijo.

Solo es que me he asustado mucho.

-Ya.

¿Y me has llamado solo por eso?

-Ah, ¿y te parece poco?

¿No quieres tomar nada?

-Mira, mamá, que nos conocemos.

Sabe Dios en qué estabas pensando mientras cocinabas.

-Pues en nada,

en cosas mías.

-Mamá, tú no me llamas solo por un susto. ¿Qué pasa?

-Bueno, pues que...

esta tarde cuando he bajado

aquí al súper a comprar cuatro cosas, al salir

me he encontrado con Paty.

-Y ya te ha dicho que no acepta el trabajo.

-¿Cuándo pensabas decírmelo?

-Pues estaba buscando el momento adecuado.

Sabía que te iba a disgustar y quería decírtelo en persona.

-Escuchar lo que esa chica piensa de ti

ha sido muy duro.

-¿Qué te ha dicho esta vez?

-Pues que...

que quieres que esté aquí conmigo para tenerla más cerca

porque estás obsesionado con ella o algo así.

(RÍE) -Ya.

Ofrecerle trabajo fue cosa tuya. Te dije que no era buena idea.

-¿Y es verdad que le has pedido varias veces

una cita y ella te ha dicho que no?

-Puede que alguna vez le dijese de ir a tomar algo,

pero es agua pasada.

(RÍE) -No será tan agua pasada

cuando ella todavía te guarda ese rencor.

Si vieras las cosas que me ha dicho...

-Mamá, Paty no es la única que piensa así.

Muchos vecinos opinan igual,

no me perdonan que haya estado en la cárcel.

-Hijo, tú no puedes dar esa batalla por perdida.

-Convencer al que no quiere convencerse

es perder el tiempo.

Yo pienso seguir así, siendo buena gente.

El que lo quiera ver, bien, y el que no, pues no.

-Hijo, cariño...

Ay, mi Ramón...

Si es que eres tan bueno, cariño... Eres tan bueno...

Y me duele mucho que haya personas como Paty, tan cerradas.

Y yo que creí...

que era una buena chica para ti.

-Si no quiere trabajar aquí es porque no te merece.

Seguiremos buscando a esa persona

que venga aquí y te haga compañía.

-Sí, cariño. Qué bueno eres. Eres muy bueno.

No me toques más, que me duele un poquito.

-Bueno, tú cuídate la herida.

-Sí, mi vida, no te preocupes. Así.

(ANDRÉS) -Fernando, ponme otra.

-¡Vaya! ¿Sabes qué?

Has acabado con las existencias. Tendré que ir al almacén.

-Ya estás tardando. -Enseguida vuelvo.

(TONI RÍE)

Poned las bolas que voy a pedir yo, ¿vale?

¡Eh!

(EBRIO) -Déjame invitaros a una cerveza.

-Qué va, hombre, gracias.

Si tampoco conoces a mis colegas.

No hace falta.

-Déjame que te invite por lo menos a ti.

-No hace falta, Andrés.

Además... No te lo tomes a mal,

pero creo que tampoco tenemos tanta confianza.

-¿Cómo que no?

Tenemos una amiga en común a la que apreciamos mucho,

eso debería contar.

-¡Ah!

Yo no sé qué piensas que tengo con Paula...

-No estoy hablando de Paula, ¿eh?

-¿Y de quién estás hablando?

-¿Quieres que te lo diga en voz alta?

Aunque a lo mejor a Verónica no le hace mucha gracia.

Que ya os he visto, ¿eh? -Ah, ¿que nos has visto?

-¡Claro!

-Tú estás flipando.

Yo con la madre de Paula tengo una relación profesional.

-¿La madre de Paula?

¿Así es como la llamas cuando estáis en la cama?

Tiene que molar, ¿eh? eso de enrollarse con una...

¿Cómo la llamáis?

¡Una "MILF"!

(RÍE)

¡Enrollarse con una MILF!

Lo que pasa es que esta está casada,

y encima con el hermano de tu comisario.

(Música de suspense)

¡Ahí va, te está cambiando la cara!

Fíjate que has entrado antes hecho un gallito por esa puerta

¡y ahora parece que está oliendo a caquita!

(TONI RÍE)

-¿Qué quieres, Andrés?

-Yo nada. Tomar una cerveza contigo.

No le voy a ir con el cuento a nadie, ¿eh?

-Ah, lo sabes desde hace dos días, ¿no?

Por eso le has preguntado a Paula y has montado la escenita...

-A mi Paula sí me gusta mucho para ti.

De verdad, sí... Pero Verónica...

Yo espero que no te hayas "encaprichao" de ella

porque me daría mucha pena.

-¿Y a ti qué te importa?

-¡Ay, Toni, de verdad! -Mira:

ni te imaginas lo que tengo con Verónica.

(ANDRÉS RÍE)

-Toni, Toni, pareces nuevo.

Mira, me duele ser yo el que te lo diga,

pero es que a Verónica la conozco desde que era niña

y para ella no eres más que un entretenimiento.

Un juguete que se ha buscado para resarcirse

de los cuernos de Mateo.

-Eso no es verdad.

Si tú supieras. -¿El qué?

¿Las guarradas que os decís en la cama?

(DESPECTIVO) ¿Los mensajitos esos con corazoncitos

que os mandáis por móvil?

Eso forma parte de la fantasía.

A Verónica se le está pasando el arroz

y a ti te está utilizando como un juguetito

para entretenerse.

(TONI EXHALA)

-Mira, Toni, te voy a explicar una cosita, hijo.

Verónica es una mujer con mucha clase.

Es una mujer de estatus,

casada con un cirujano de primera,

y con un gran matrimonio,

que ha tragado lo indecible

con tal de no perder ese estatus.

¿Y tú crees que va a tirar por la borda todo eso

por irse con un mostrenco de Carabanchel?

-¿Cómo me has "llamao"?

(VACILANDO )-Escucha, escúchame.

Otra cosa que te voy a decir: cuando tú quieras saber

lo que piensa una persona, tú fíjate

en lo que hace y no en lo que dice.

Mira, ¿tú has visto a Verónica

dar alguna señal

de que va a dejar a Mateo?

¡No!

¡Y anda que no ha tenido razones!

Cuernos, embarazos,

acusaciones de asesinato...

Y ahí la tienes, durmiendo con él todas las noches,

abrazadita...

¡como un koala!

(RÍE) ¡Y tú, como un panoli,

haciéndote ilusiones!

Pero también te voy a decir otra cosa,

aprovecha ahora, ¡diviértete!

Diviértete todo lo que puedas, pero...

yo que tú

la dejaba antes de que este pastel

se te amargue.

(Tropiezo)

(Música de tensión)

-¿Qué ha desayunado?

La cafeína está contraindicada en su caso.

-Ni falta que me hace. ¡Estoy enamorado!

-Amor correspondido, por lo que veo.

-Y tanto. Me he vuelto a casar.

-¡Es guapísima! -¡Y qué joven!

No disimules, que hay confianza.

Es lo primero que piensa todo el mundo.

-A ver, sí que lo es.

Pero en el amor no hay edad, así que yo...

Hemos recibido denuncias

de comerciantes de la calle Concordia.

Se ha hecho habitual que un tipo venda comida

directamente desde el maletero de su coche.

El caso lo llevarán Toni y la oficial Zamora,

que a partir de ahora serán binomio.

Si crees que voy a dejar que mi madre sufra

por culpa de una niñata,

estás equivocada. Mi madre es sagrada.

Y el que la ofende, merece un castigo.

-Eres increíble, Sara. Es muy bonito lo que estás haciendo,

y por eso ha venido la ayuda.

-Habrá que celebrarlo. -Sí, celébralo.

-No sé si es que no ha pillado la indirecta

o que ya pasa de mí.

-Pues yo pago estoy me voy.

Que estoy cansada y mañana tengo primer turno.

Chao, chicos. -Chao.

(LARA, NERVIOSA) -¿Tú también madrugas?

-Andrés lo sabe. -¿El qué?

-Hablé ayer con él en el Moonlight y lo sabe.

-¿Cómo se ha podido enterar? -¡No lo sé, no lo sé!

Pero creo que se lo dirá a Paula y a Mateo.

-Te has ganado el derecho de tener una aventura con un jovenzuelo.

Pero ojo, no se te vaya a volver en contra,

porque lo vi muy "pillao". -Habla claro, Andrés.

-Esa aventurilla que tienes con el exnovio de tu hija

es otra muestra que tu matrimonio ha fracasado.

Otra más. -Qué perspicaz.

No me hables así, no soy el enemigo.

-Te doy 5000 euros para que hagas los cursos que quieras.

A cambio solo tienes que hacer algo que harías gratis:

pegarle una paliza a un maltratador.

-Porque tú no maltratas a mujeres.

Tú no las usas según te da la gana.

-Yo me preocupo por mis chicas.

Pero hay mucho tío que piensa que puede hacer

lo que le dé la gana con ellas.

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Servir y proteger - Capítulo 728 (Parte 2)

03 abr 2020

Espe decide investigar si es una niña robada. Andrés desvela a Toni que sabe que tiene una aventura con Verónica y le dice que para ella, el chico es un simple divertimento. Merche recibe una inquietante llamada.

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