www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5549236
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 727 (Parte 1) - ver ahora
Transcripción completa

-Sabes que estuve a punto de romper contigo.

-¡Sí! Lo dejaste muy claro, sí.

-Yo necesito algo más estable. Yo quiero estar cerca de ti.

-Eso es casi una declaración.

-Yo la respeto y la aprecio,

pero, por más que insista, no me voy a hacer amiga de su hijo.

-No quiero novia. No la necesito.

Déjame en paz, por favor.

-Al final va a tener razón

la delgadita del bar.

-¿Qué pasa con ella?

-Pues que dice que eres un borde.

Y tiene razón.

-Te está entrando una llamada al teléfono.

No sé si será de trabajo. Es Isidro Troncoso.

¡Isidro! ¿Qué pasa? ¿Cómo estás?

-No tan bien como tú.

-Mírame, Diana.

¿Eres... "madame"?

-Es cierto.

-Pues yo ahora me tengo que ir.

-Te acerco, si quieres.

-No, cojo el coche porque después tengo reunión en las afueras.

-Oye, ¿qué te parece si un día

rememoramos los tiempos de la universidad

con una buena botella de vino? -Fantástico.

En cuanto vuelva de Barcelona se lo voy a pedir.

(SOMNOLIENTO) -¿El qué?

-El divorcio.

-Verónica, qué gusto oírte.

-Mira, quería comentarte una cosa de esta noche.

"Lo siento, pero no voy a poder ir."

(Música emocionante)

(LE BESA LA ESPALDA)

No me has soltado en toda la noche.

-Tenía que aprovechar

ahora que podemos dormir juntos.

(LA BESA)

-Hombre...

dormir, lo que es dormir, no hemos dormido mucho.

Nunca pensé que una habitación de hotel

podría ser un sitio tan mágico.

(RÍE)

-¿De qué te ríes? -De nada.

Es un poquito cursi lo que he dicho.

-No.

-Pijo. -Un poquito sí. Pijo sí.

-Es que te has ido a liar con una de Pedralbes.

-No me he ido a liar, me he ido a enamorar.

-Eh, ¿qué?

-Qué pinta, ¿no? ¡Qué rico!

(SE RELAME)

-Hablando de Pedralbes, ¿cuándo me llevas a Barcelona?

Yo hablo un catalán que flipas, ¿eh? ¡Sí!

(ACENTO FORZADO) "Estàs molt guapa en la matina tu, eh?"

(VERÓNICA RÍE)

Está fatal, ¿no?

-Se dice: "Estàs molt bonica aquest matí".

"Estàs molt 'bonita' aquest matí".

-"Gràcies". -Más que ayer,

viendo la peli de zombis. Qué cara de susto.

Estabas para foto, chaval.

-Calla, no quiero volver a ver un zombi en mi vida.

-Vale, vale, lo pillo.

Regla número uno: no ver películas de zombis.

Regla número dos: dormir juntos siempre.

Por lo menos hasta que venga Mateo.

-Amor, ya sabes que esto no puede ser.

-¿Por qué no puede ser?

-Por Paula.

No puedo decirle siempre que me voy con mis compis de la universidad.

-Pues nos inventamos una excusa, ya ves.

-La excusa puede servir para un día.

Pero no sé ni si hoy va a colar.

-Dile que tienes unos compañeros de máster muy fiestas,

y que sales por relacionarte,

porque nunca sabes cuándo los vas a utilizar.

A lo mejor un día quieres pedir unos apuntes

y necesitas su número.

¿Y cómo se relacionan los jóvenes? Saliendo, por garitos.

-Sí, pero no va a colar que llegue a las 8 de la mañana.

Ni cuando iba a la facultad lo hacía.

(RÍEN)

-Vamos a hacer una cosa. Vamos a buscar un garito real

que está en las afueras. Y desde ahí montamos el plan.

Lo más importante en un interrogatorio,

como bien sabrás, son...

los detalles. -Los detalles, sí.

Eso me parece muy bien, pero no solo está Paula,

también está Andrés.

-¿Qué pinta Andrés en esto?

-Pues ayer pretendía que fuéramos a cenar juntos

y le di largas. Se va a enfadar si digo que fui de copas.

-¿También hay que darle explicaciones a ese merluzo?

-¿Al merluzo? Es verdad, tiene cara de merluzo.

(RÍEN)

Ahora no podré verlo de otra manera.

-Dile al merluzo que se relaje.

Porque solo es el compañero de trabajo de tu marido.

-También es un amigo.

-Pues un amigo no tiene derecho a meterse en tu vida privada.

(Móvil)

-Es Mateo.

Siempre me llama o me manda un mensaje cuando está fuera

para desearme buenos días.

Cuando tenía congresos y tenía tantas amantes,

no se olvidaba nunca. -Qué huevos tiene.

-Supongo que es para acallar su conciencia.

-Cógelo si quieres. -No.

No, no quiero que nos destroce nuestro primer despertar juntos.

(Móvil sonando)

-¿Sigue en pie lo de divorciarte cuando vuelva?

-Claro. Claro que sí.

Ahora me tendría que activar.

(RÍE) -Yo llevo activo un rato ya,

no sé si lo estás notando.

(Besos)

-¡Buenos días!

¿Qué, otra noche sin dormir?

-He dado cuatro cabezadas entre pesadilla y pesadilla.

Bueno, en realidad he tenido la misma pesadilla

que se repetía constantemente. -Madre mía.

Me pongo un café y me la cuentas.

¿Quieres tú uno? -No, gracias.

A ver...

Cuéntame. ¿De qué iba tu pesadilla?

-Pues...

veía a una madre corriendo con su hijo en brazos

perseguida por una manada de lobos.

Y esa madre intentaba esconder a su hijo

como en el hueco de un árbol

para que los lobos no se lo comieran.

Y entonces echaba a correr para distraerlos.

Al final terminaba

devorada por los lobos.

-Madre mía, por favor, qué angustia.

-Es que me estoy volviendo loca, de verdad.

Tengo que descubrir ya si soy una bebé robada o no.

Es que ¿qué clase de gente puede hacer algo así?

-Pues gente terrible, Espe.

Como el doctor Barbastro y las monjas que le ayudaron.

-Casi preferiría saber

que fue mi madre la que me dio en adopción.

Pero entonces necesito entender sus razones.

-A ver, piensa que trabajas en la UFAM.

Ves a muchas mujeres que se quedan embarazadas contra su voluntad.

Y una vez que dan a luz se ven incapaces de ser madres.

-Es horrible no saber quién eres realmente.

No saber de dónde vienes.

-Ya lo sé.

¿Y estos papeles qué son?

-Tengo que mirarlos.

Es una copia del legajo donde se inscribió mi nacimiento.

Me los dieron en el Registro Civil.

Me he pasado toda la noche mirándolos

para ver si encontraba algo oculto...

-¿Y has sacado algo en claro? ¿Algo nuevo?

-Pues que nací en el hospital de Santa Feliciana

y que fui adoptada por mi madre.

-Pero eso ya lo sabías. ¿Algo diferente?

-Nada, Lara, nada.

Es que en esa época

no era obligatorio escribir el nombre de la madre biológica.

Eso puede significar que soy una bebé robada.

En esos casos se falseaban

los documentos. Se escamoteaba la información.

-Ya. ¿Y qué piensas hacer ahora?

-En el Registro Civil me han aconsejado

preguntar en el hospital donde nací.

-Ah, bueno, es una buena vía para empezar.

-Quizá mirando quién ingresó en esa época,

en los días en que yo nací,

pueda conocer la identidad de mi madre.

-¿Y cuándo vas a ir?

-Hoy mismo. -Bien.

Estás nerviosa, ¿no?

-¿Nerviosa...?

Nerviosa no es la palabra.

Estoy inquieta...

¿Y si me arrepiento de lo que descubra?

-Si has decidido llegar al fondo de la cuestión,

estoy segura de que vas a saber gestionarlo.

-Ya, pero temo herir a las personas que quiero,

a mi madre.

-Bueno, chica, pero Yoli tendrá que encajarlo.

Al fin y al cabo, te ocultó que eras adoptada.

Y necesitas respuestas por duras que sean.

-¿Y si...?

¿Y si mi madre no quiere saber nada de mí?

-Bueno, si no quiere saber nada de ti, llegado ese momento,

te retiras y punto. Será suficiente, ¿no?

(GIME)

-Muchas gracias, bonita.

Gracias por estar a mi lado siempre.

-Claro.

-Y mientras estaba el médico

haciéndole la prueba de rehabilitación,

a ver cómo estaba, le trinca la cartera.

-¡El Púas tiene un morro!

Pero te cae bien, no lo niegues.

-Bueno, me cae y punto.

-¡Si me pediste que le hiciera una tortilla para llevársela!

-Bueno, porque siempre está canino.

Deberías haber visto cómo se la comió.

Pero la compartió conmigo.

-Me habría gustado veros por un agujerico,

mano a mano comiéndoos la tortilla.

Venga, eso no lo has hecho tú con ningún chorizo.

-Si es que en el fondo es un tío... (GIME)

Nos tendrías que haber visto ahí hablando

de los antiguos policías: compañeros, antiguos confites,

delincuentes que ya no lo son.

Y él se lo podría pensar a la edad que tiene.

-Pues sí. Y debió de ser una conversación larga,

porque llegaste a las tantas.

Va a ser el comienzo de una gran amistad.

-Por muy amigo mío que sea,

si salta el "ese", se las ve conmigo.

Ya sea el Púas o Perico el de los Palotes.

-Lo sé. Cariño, me voy a hacer los bocadillos.

-Uy, y yo.

Me voy, que no vengo a fichar.

-Venga, guapo, que tengas buen día. (LE MANDA UN BESO)

-¡Bombón!

-Hola, María. Buenos días.

-Leonor, ¿qué tal? (ANIMADA) -Muy bien.

Paty, atiende.

Estoy con los bocadillos.

(SUSPIRA)

-Buenos días, Leonor. -Buenos días.

-¿Qué le pongo?

-Pues mi manzanilla con el chorrito de anís,

como siempre.

Oye, ¿tenéis churros?

-No, se acabaron esta mañana. Es que vuelan.

-Qué pena. Con lo que me gustan.

-Bueno, tengo unas napolitanas muy ricas.

-¿Ah, sí? Bueno, si me las recomiendas, tráeme una.

-Vale. Y la próxima vez

llámeme antes de venir y yo le guardo una ración de churros.

-Uy, que bien.

Pero qué majísima eres.

No me canso de decírselo a mi hijo. -Ahora le traigo el desayuno.

-Gracias, guapa.

-Me alegra que nuestra charla de ayer surtiera efecto.

-¿Lo dices por Leonor?

-No es tan difícil atenderla con amabilidad.

-No. Pero en cuanto ha empezado a hablarme de su hijo otra vez

la he dejado con la palabra en la boca. Lo siento.

-Tú no te enfades y, sobre todo, no hables mal de su hijo.

-Tienes razón.

-En esta profesión lo primero que debes aprender es a torear.

(PATY SUSPIRA)

-No ha dormido en casa.

La cama está sin deshacer.

Voy a ver si me ha dejado algún mensaje.

-¿Lo hace a menudo lo de no venir a dormir?

-Que yo sepa no.

A no ser que haya estado de guardia

y haya salido tarde del centro cívico.

Sí, tengo un mensaje de voz. Voy a escucharlo.

-¿Qué dice?

-Se ha ido de fiesta con compañeros del máster

y se ha quedado con una compañera. Está de camino.

-No le pega nada eso de irse de fiesta.

-Después del trajín que lleva

con el centro cívico y con lo de mi padre,

veo bien que salga a divertirse.

-Lo que digo es que no le pega ir de fiesta con gente tan joven.

(Llave abriendo la puerta)

(EXTRAÑADA) -Hola.

-Hola, mamá. -¿Qué tal, cariño?

Andrés, ¿otra vez por aquí?

-Me preocupo por vosotras, como Mateo no está...

-Ya somos mayorcitas como para tener a un hombre cuidándonos.

-Ya, ya. Pero como me dijiste que ayer trabajarías hasta tarde,

pensé que te vendría bien que hoy viniera a recogerte.

-Es que al final salí porque hoy entro más tarde.

-Ya me ha dicho Paula.

-¿Y qué tal esa noche loca?

-Noche loca, a ver, salimos con los del máster

a una discoteca cerca de Illescas.

-¿A una discoteca?

-Sí, no me voy a ir a bailar a un tanatorio.

-En Barcelona no te gustaban nada esa clase de sitios.

-No, la verdad es que no iba.

La última vez que fui se podía fumar todavía. Imagínate.

-Y yo que pensaba que estabas hasta aquí de trabajo.

-Pero cambiaron los planes.

Al salir me encontré con los del máster

y me llevaron a una discoteca. ¿Cómo se llamaba?

Malembre, ¿te suena?

-Ni idea. Si es que yo no salgo de fiesta.

-Tienes pinta de haber dormido poco.

-Dos horas, en casa de una amiga.

Y me he levantado temprano para hacer de taxista de algunos.

-Entonces yo ya me voy.

-Vale, Andrés, hasta luego. -Chao.

-Adiós.

Oye, he preparado café.

Seguro que te viene bien tomarte uno.

-Sí, por favor. -Venga.

-Que sí, Diana, ya sé lo que me has dicho.

Pero tengo una oferta que no vas a poder rechazar.

Tú solo escúchame.

Si me dices que no, lo respetaré.

Esta noche, estupendo.

Ya sabes dónde encontrarme.

(QUEMÁNDOSE) -¡Ay, ay, ay! -¡"Cuidao"!

-Cuidado, que te quemas. ¡Que te vas a quemar, hijo!

De verdad, eres un...

-¿Por qué cargas con esto si no puedes, mamá?

-Estabas hablando por teléfono de algo de trabajo.

¿Cómo te voy a pedir que hagas las cosas que tengo que hacer yo?

-¿Por qué no, si te fallan las fuerzas?

-¿Tan incapaz me ves, guapo?

-No, mamá, no te veo incapaz. Pero hay cosas a las que no llegas.

No puedes empeñarte en seguir haciendo lo mismo.

Así solo consigues agobiarte.

-¿No dices nada? ¿Pongo más?

-No, está bien.

Esto no puede seguir así. Necesitas a alguien que te ayude.

-Sí. Bueno. A lo mejor tienes razón.

Pero te digo una cosa. Tiene que ser alguien...

alguien de mucha confianza.

Y que yo conozca bien, porque si no, no.

-Vale. Haremos entrevistas hasta dar con la persona adecuada.

-No. Yo...

Yo ya conozco a esa persona.

Es Paty.

-¿Paty?

-¡Sí!

Sabe preparar las infusiones como a mí me gustan,

hace un café riquísimo

y es una chica que se la ve muy alegre

y extrovertida...

-Pero si me has dicho que te ha hablado mal muchas veces.

-Hijo, por Dios, ¡pero si eso fue al principio!

¿Qué dices?

Entonces no nos conocíamos. Ahora conmigo es un encanto.

Hoy mismo se ha ofrecido a guardarme churros

para el desayuno. Fíjate.

-Mamá, Paty no va a dejar La Parra para venir a cuidarte.

-Bueno, si yo no digo que deje su trabajo de camarera.

Yo solo quiero

que venga aquí unas horitas

a la semana.

Que me ayude a bajar a comprar, que yo ya no puedo.

Y, sobre todo, que me haga compañía.

-No.

No, mamá. Necesitas a alguien que esté aquí todos los días.

-No.

¡He dicho que no, porque yo no quiero eso!

-Pero mira lo sofocada que acabas después de un rato en la cocina.

-"Sofocada", "incapaz"...

Desde luego, hijo, eres único para animar a cualquiera.

-Mamá, yo solo quiero que estés bien, ¿vale?

No quiero que te falte de nada.

-Consígueme a Paty y me harás feliz.

-Si quieres que lo intente, lo intento.

Pero yo no me haría muchas ilusiones.

-No.

Toma la documentación de todos los vehículos sustraídos.

Vale, perfecto.

¡Pero qué ilusión!

(RÍEN)

¡Madre mía!

¿Cuándo has vuelto de Tailandia? Ayer.

Solo he podido ver a Aitana. Me estoy recuperando del "jet-lag".

No sabes lo que me alegra ver que somos una de tus prioridades.

¡Qué menos!

Durante muchos meses, esta comisaría fue como mi casa.

Ya, pero te vas a Distrito Dos.

¿Ya te has enterado?

Yo sí, lo que no saben en Distrito Dos

es la joya que se llevan.

Además, has tenido que aprender mucho en Bangkok.

Ya te contaré. Mucho, sí.

¿Y aquí ya sabe todo el mundo que he vuelto?

Pues yo no lo he comentado con nadie.

No se tomarán a mal que me vaya a Distrito Dos.

Yo, yo me lo tomo a mal. (RÍE) ¡Claudia!

No, es broma. Has de hacer lo que más te convenga.

Me voy porque Aitana trabaja allí en el centro de salud.

La habrás echado mucho de menos.

Sí, bastante.

Si no me hubieran traído de vuelta, le habría pagado el viaje

para verme.

Estará muy contenta de que hayas vuelto.

Mucho, pero me ha hecho prometer que no me pondré pesada.

Cómo somos las madres de pesadas.

Yo soy igual con Olga. Menos mal que lo reconozco.

¡Mercedes!

Menuda sorpresa. Hola, Emilio.

¿Qué tal?

¿Cómo te ha dado por volver?

Bueno, fin de ciclo.

Y España, que tira mucho. Y Aitana también.

Sí, y Distrito Dos también tira.

Con la falta de personal que tenemos. ¿Se lo has dicho?

Bueno, es que...

en Distrito Dos tenían una vacante con mi perfil...

Que no es la ODAC. Quiero probar nuevos retos.

Quiero hacer investigación de calle.

Supongo que la experiencia tailandesa te ha cambiado.

Disculpadme, pero es que me tengo que poner

con lo de los ladrones de coches de alta gama.

El cabecilla es duro de pelar

y quiero preparar el interrogatorio.

Lo están llevando Esther y Salgado, ¿no?

Sí, pero voy a intervenir en el interrogatorio.

Os dejo, que estáis hasta arriba de trabajo.

¿Te llamo luego y nos vemos?

Fenomenal, hoy mismo.

Si tienes tiempo, te invito a un café. Luego hablamos tú y yo.

Me tienes que contar de Tailandia.

Tengo anécdotas para escribir un libro.

Pues escríbemelo. (RÍE)

Andrés, ¿te ha gustado el lomo al ajillo?

-Buenísimo. Me habría comido otro plato más.

-No tienes ni que decirlo. ¿Otro platico?

-No, me he quedado a gusto. Un cortadito, por favor.

-¿Postre tampoco vas a querer? -No, con esto está bien.

-¿Qué tal va la clínica?

-Bueno, pasamos por un bache importante,

con todo lo que pasó. -Ya me imagino.

-Perdimos muchos clientes, pero hemos ido remontando

y a pleno rendimiento.

-No sabes lo que me alegra. ¿Te traigo el cortadico?

-Sí, por favor.

-Y la cuenta. -Muy bien.

-¡Hola, Paula! Siéntate, anda.

-Necesito un café de los buenos.

-¿No tenéis en comisaría? -Sí, pero es un poco regulero.

Me gusta más el de María.

Un café doble, por favor. -Ahora mismo, cariño.

-¿Y tú vienes mucho a comer aquí? No te suelo ver.

-Aprovecho que no está tu padre.

Él me lleva a restaurantes exóticos

y yo prefiero la comida tradicional.

-La verdad es que se come muy bien.

-¿Cómo es que vienes sola?

-Porque vengo de un operativo. Me he comido un bocadillo,

pero necesito un café.

-Pero siempre vais por binomios, ¿no?

-Sí, pero Toni está redactando unas diligencias.

Es el caso de un maltrato animal,

que a mí me ha revuelto un poco.

Y redactarlo me revolvería más.

-¡Hombre, Merche! ¡Cuánto tiempo!

(PATY) -¡Pero qué guapa estás! ¡Qué bien verte!

(MARÍA) ¡Cariño! -¿Qué tal, chicas?

-Oye, estás guapísima. ¿Te reincorporas a comisaría?

-Hombre, es su casa.

-Qué va, me han destinado a otra comisaría.

-Qué pena. ¿Y eso?

Los de Distrito Dos nos la han robado.

Pero vendré todo lo que pueda. Me siento como en mi casa.

-Sentaos que os pongo una tapica. Comisario, ¿otra?

-No. Yo un zumo.

-Y yo una botella de agua, María.

-Venga, se lo pongo yo.

(MERCHE) -Voy un momento al baño.

-Aquí tenéis, chicos. Paula, tu doble...

Tu cortadico, Andrés. Aquí tienes la cuenta.

-Cóbrame también el café de Paula.

-No, no hace falta. Además, quiero un cortado para Toni.

-Cóbramelo todo.

-Muy bien. Os traigo las vueltas y el "cortao".

-Te llevas bien con Toni, ¿no?

-Sí. Es que, además de mi compañero es mi amigo.

-Estuvisteis liados, ¿no?

-Pero poco tiempo.

-¿Qué pasó? ¿No congeniasteis?

-¿A qué vienen tantas preguntas?

-Es solo curiosidad.

Pensaba que teníamos confianza para hablar.

-Somos amigos y ya está. No hay más que contar.

Y no tengo pareja. Sé que es la siguiente pregunta.

-¿Y él?

-¿Toni?

-Pues no sé. Que yo sepa, no.

Estuvo liado con una chica, pero creo que no le dio mucha bola.

Pero oye, ¿y tú? Qué cotilla, ¿no?

(RÍE DÉBILMENTE) -Será por aburrimiento.

Pero si él siguiese con esa chica no tendría por qué contártelo.

-Bueno, es mi amigo y me lo contaría seguro, vamos.

Oye, en Tailandia

te encargabas de la seguridad de la embajada, ¿no?

Ah, sí.

Y es más complejo de lo que parece.

Tailandia es un país muy distinto.

Ya me imagino, ya.

¿Y has aprendido mucho?

Pues bastante.

El consejero era un antiguo comisario principal,

curtido en la lucha antiterrorista

y obsesionado con la seguridad.

Conozco ese perfil de mandos policiales.

¿Cómo se llama? Ernesto Mármol.

Había que estar permanentemente buscando pistas

sobre lo que pasaba en el país...

hablando con informantes,

poniéndonos al día de la situación política.

Un no parar, vamos.

No nos podíamos permitir estar relajados.

Había que saber quién era quién en la política local

e identificar posibles peligros.

Un jefe superexigente, no como otros.

Bueno, tú también eres bastante exigente, Emilio,

pero a tu manera.

Y, por supuesto, mucho más simpático.

¿Y qué tal las cosas por aquí?

Bien, bien. Como siempre, ya sabes.

¿Te acuerdas de Elvira Soler y sus hijos?

Claro, ¿cómo olvidarlos? ¿Qué ha pasado con ellos?

Pues fue muy duro. Sobre todo, para Miralles y Silvia,

que, por cierto, ya no está. ¿Lo sabes?

No. ¿Se ha ido?

Está visto que tengo que contarte muchas cosas.

Pues si tienes tiempo...

-A ver, un zumito por aquí.

-Creo que el barrio ha sido un no parar.

-¡Si yo te contara! Madre mía...

Un día que tengas tiempo, te vienes

tomamos un café y te pongo al día.

-Vale. -Que aproveche, chicos.

(AMBOS) -Gracias.

-Aquí tienes, Andrés. Tus vueltas

y el cafetico para Toni.

-Muchas gracias.

-De todas maneras, tenéis a Toni muy idealizado.

-"Tenéis", ¿quiénes?

-Tu padre lo puso en un pedestal cuando salvó a tu madre

en el asalto de la casa.

-Sí, mi madre también le aprecia.

Y eso que al principio no le acababa de entrar.

-Todos podemos pasar del amor al odio rápidamente,

o al revés.

-No creo que al principio fuera odio ni que ahora sea amor.

Solo que han coincidido en muchos casos y tienen "feeling".

-Bueno, es fácil llevarse bien con tu madre.

-Ya.

Creo que ya sé qué es lo que está pasando aquí.

-¿El qué?

-Pues, como estás tan cotilla, te lo voy a contar.

A veces pienso que estás enamorado de mi madre.

(LOS DOS RÍEN)

-Pero qué cosas tienes.

-Bueno, a lo mejor la palabra no es "enamorado".

Pero siempre os habéis llevado muy bien. Tenéis buen rollo.

-Bueno. Nos conocemos desde muy jóvenes.

La conozco a ella antes que a Mateo.

Imagínate si viene de lejos.

(RÍE)

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 727 (Parte 1)

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 727 (Parte 1)

31 mar 2020

Verónica tiene que inventarse una excusa para justificar que no durmió en casa. Andrés recaba información sobre Toni. Rojo insiste a su madre que necesita alguien que le ayude en casa. Merche vuelve a Distrito Sur.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 727 (Parte 1)" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 727 (Parte 1)"
Clips

Los últimos 2.285 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios