www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5541565
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 722 (Parte 2) - ver ahora
Transcripción completa

Enhorabuena. Me alegra saber que si mi madre desaparece,

(GRITA) ¡solo van a tardar cinco horas en avisarme!

-No seas malo, hombre.

-No, no se molesten.

Es más, mañana pienso ir a recoger sus cosas. Sí.

Mi madre no piensa volver a ese lugar. Tramiten la baja.

Eso es, hasta mañana. ¡Adiós!

(SUSPIRA) ¿Qué?

¿Ya estás más tranquila? -Ay, sí.

-No vas a volver a esa residencia. -Sí. Estoy muchísimo más tranquila.

Es que no tenía ganas de volver a ver la cara a esas enfermeras.

Son unas mandonas.

-¿Tienes muchas cosas que recoger en la habitación?

-Pues, no sé, un par de cajas.

Pero una vez que coloque todo por aquí

no te vas a dar ni cuenta, ya verás.

-Mamá, ya te he dicho que aquí no te puedes quedar.

-Pero, ¿por qué no, hijo? Vamos a ver.

Yo te prometo que no voy a hacer nada que te incordie, de verdad.

-Que tú nunca incordias. -¿Entonces?

-Esto es más que una casa.

Es mi lugar de trabajo.

El comercio exterior da mucha faena y por aquí hay mucho movimiento.

-¿Movimiento dentro de la casa? -Claro.

Aquí organizo mis reuniones, veo a mis clientes.

-Pero eso lo puedes seguir haciendo.

Mientras tú trabajas yo estoy por ahí, haciendo mis cosas

en la habitación.

-Eso no sería justo para ninguno de los dos.

¿Cómo voy a estar tranquilo con un cliente

si sé que tengo a mi madre

encerrada en la habitación como una mascota?

-Pero si a mí no me importa, hijo.

-Porque no sabes la cantidad de movimiento que hay aquí

todos los días.

Y es que, cuando estoy solo es porque necesito estar tranquilo

y concentrado en el trabajo.

Esto, aparte de mi casa, mamá, es mi oficina.

-Ya. -Y necesito que siga siendo así.

Sé que en el fondo lo entiendes. -Ay, sí.

Sí, hijo, perdóname. Yo...

yo no te quiero molestar.

Pero es que vivir aquí, escondida,

o si no, tener que volver a...

ese infierno de la residencia.

-Eso mismo pienso yo. -Pero es que a mí no me apetece.

-Pero si no, ¿adónde voy a ir? No sé adónde.

-Bueno.

Tranquila. Te quedas aquí en la habitación de invitados

y ya iremos pensando alguna solución.

-Ay, gracias. Gracias, cariño por tomarte tantas molestias,

de verdad.

Hay que ver, ¡con todo el trabajo que tienes!

-Tú eres mucho más importante que el trabajo, ya lo sabes.

-Gracias, cariño. Por cierto.

Parece que te van bien las cosas. Te veo muy implicado en tus cosas

de negocios y de tiendas. No me lo has explicado muy bien.

-Sí, sí, va muy bien, la verdad. Ahora hay mucho movimiento

y hay que aprovechar el tirón. -Bueno, pero con cabeza, ¿eh?

No vayas a ser ahora como esos que están todo el día estresados

y luego caen enfermos. Eres joven,

listo, guapo. Ahora tienes que vivir.

Demasiada vida te quitaron ya, desgraciadamente.

-Si lo dices por la cárcel, que sepas que ahí aprendí muchas cosas.

-Aprendiste a ser honrado.

Pero ahora tienes que aprender a sentarte

y a disfrutar. -Bueno, a ver.

¿Qué te apetece cenar? Pedimos que nos traigan algo a casa.

-¿Qué dices de pedir?

¿Tienes huevos y patatas? -Y yo qué sé, mamá.

-¿Cómo que tú qué sabes? Voy a mirar.

Y te voy a hacer una tortilla blandita, así.

-Que no, no hace falta.

-¿Cómo que no hace falta? Deja en paz a tu madre, por favor.

Yo no soy como las cocineras de la residencia.

Tú no hubieras aguantado allí ni un solo día. Te lo digo yo.

Por fin tenemos al asesino de Malena, Claudia.

Sí, bueno, es probable.

¿Probable?

Ha rellenado todos los agujeros que teníamos en la investigación.

Todos no, Emilio, todos no. Aún tenemos muchas lagunas

de las últimas horas de Malena. ¿Qué pasa con la habitación

de hotel? ¿Quién la limpió? ¿Qué pasa con la cocaína?

Claudia, esa línea de investigación ha resultado por completo errónea.

Pero ¿de verdad lo ves tan sencillo?

¿Por dónde quieres que empiece?

Uno.

La fecha de la muerte coincide con la dictaminada por Científica.

Dos. La calle Molino está muy cerca del hotel donde se hospedaba Malena.

El vertedero es el mismo. La ropa que llevaba cuando la mataron.

Los complementos. Solo el asesino podía conocer estos datos.

Ya, pero ¿por qué mete el cuerpo en el maletero del coche

y lo esconde en el garaje durante días? ¿Para qué?

Porque no es un profesional del crimen, sus vicios son otros.

Te recuerdo que la forma en la que abordó a Malena...

Sí, sí, es el mismo "modus operandi" que le llevó a cumplir condena.

Por agresión sexual, ya lo sé. Exacto.

Sus antecedentes avalan su versión.

Tiene mucha experiencia acosando a mujeres, sí.

Pero eso no le convierte

en un asesino en serie.

Y respecto a lo de esconder cadáveres en vertederos,

es tan torpe como todos los demás.

Ya, no sé. Tengo que revisar mis notas bien

a fondo porque no sé, podría tener sentido... ¿Qué haces?

¿Te vas? ¿Te vas a contárselo a tu hermano?

Claudia, hemos tratado a Mateo como si fuera el principal sospechoso

durante unas cuantas semanas. Yo creo que se lo merece.

Pero ¿no crees que te precipitas? Tenemos que corroborar todo lo que

nos ha dicho Otero.

Tenemos que hacer una inspección ocular.

Científica tiene que examinar el maletero y el garaje.

Claudia, de verdad que mañana estaré pegado a ti supervisándolo todo.

Pero en estos momentos... Sí, ahora lo más importante

es la familia.

Han sufrido mucha presión y lo han pasado muy mal.

Pero, por favor, te pido que seas cauto en la información que le das.

La investigación no ha terminado y lo último que necesitamos

es una filtración.

No te preocupes.

Gracias. Y cualquier cosa me llamas al teléfono, ¿de acuerdo?

¿Sabes que has mirado el móvil cuatro veces en el último minuto?

-Ah, ¿sí? (ASIENTE)

-No me había dado cuenta. ¿Qué pasa?

¿Las estás contando para cachondearte un poco de mí?

-Por mucho que mires no va a escribir antes.

-Lo sé, lo sé.

Lo que pasa es que

no entiendo nada, todo es muy raro.

Le he enviado un par de mensajes preguntándole cuándo va a volver

y no me ha contestado todavía. No sé si no quiere contestarme.

Me está dando muy mala espina ya todo esto.

-Crees que quiere alargar su viaje y le está costando decírtelo, ¿no?

-Pues no tengo ni idea, la verdad. Ni idea.

-¿La echas mucho de menos? -No, bueno, tampoco.

Tampoco tanto. O sí.

Sí, bastante. La echo bastante de menos, para qué te voy a engañar.

-Bueno, Fernando, tienes que tener paciencia.

De verdad. Las cosas llegan antes si no estás pendiente de ellas.

-Me parece un muy buen consejo. Lo tendré en cuenta.

¿Y tú qué tal? ¿Cómo va todo con Miguel? ¿Va bien la cosa?

-Pues no. La verdad es que no.

-¿Por qué? ¿Qué ha pasado? -Hoy no he estado muy fina con él.

Me ha propuesto que vuelva a dar clases de música a los niños

con problemas de audición en el centro cívico

y le he contestado que no sin pensar.

-Y ¿te estás arrepintiendo ahora de haberle dicho eso?

-Es que si no doy yo las clases, seguramente el curso va a desaparecer

y, no sé, no sé qué hacer.

¿Tú qué piensas? -Que tú no eres la responsable

ni la culpable de si se hacen o no esos cursos.

Si pasa eso, será por otros motivos que no tienen nada que ver contigo.

¿Tú te acuerdas de la cara que tenías o de cómo te sentías

cuando volviste de dar ese primer curso?

Ese primer taller con esos chavales, ¿cómo estabas?

-Estaba feliz.

Encantada, pero...

Es que, si acepto el curso, voy a tener que ver a Miguel mucho.

En las charlas, coordinando todo,

preparando las clases y...

es que no sé si estoy preparada. -Yo incluso creo que

eso es lo mejor que os puede pasar para que vayáis normalizando

lo que ha pasado, lo que está pasando entre vosotros.

¿Lo vas a evitar? ¿Te vas a esconder o retirarle el saludo?

-No, pero puedo mantener las distancias y ser correcta.

Me da miedo que se mezcle lo personal con lo profesional.

-Eso no tiene por qué pasar, Sara.

No tienes que decirle a Miguel qué hacer con su vida,

pero él tampoco puede condicionar la tuya.

-Confiaba en que pasara un poco más de tiempo y...

que llegara un día en que se me hiciera más normal

estar con él.

-Te voy decir el mismo consejo que me acaba de dar una gran amiga

a la que quiero mucho.

No por el hecho de estar más pendiente de las cosas,

aparecen o se arreglan antes.

-Pues dile a tu amiga que es muy sabia.

-Lo sé, lo sé, lo sé.

-Y que tiene razón.

Voy a escribir a Miguel ahora mismo. -Me parece perfecto.

-Por cierto, creo que te acaba de contestar Diana.

-¿Diana? (ASIENTE)

-Imposible, me hubiese vibrado esto.

No, no. No tengo ninguna respuesta suya.

-¿No?

Y ¿por qué no te das la vuelta? -¿Qué?

¡Diana!

Dios, pero ¿cuándo has llegado?

Qué alegría verte. ¿Por qué no me has dicho que venías?

Hubiese ido a recogerte. -Quería darte una sorpresa.

-Pues me has dado una sorpresa, una enorme sorpresa.

Déjame que te vea, estás guapísima. Más que cuando te fuiste.

-No hace falta que me adules.

Sí he traído regalitos. -Ah, perfecto.

-Para Sara. -Ay, muchas gracias.

-Espero que te guste. Estos son los tuyos, pero te los doy

más tarde. -Ah.

-¿Qué tal por aquí?

-Bien, bien. Bueno, ahí vamos tirando.

-Uf, por la cara que pones entiendo que no muy bien.

-Bueno, hemos tenido un pequeño problema con Felipe,

el otro camarero, pero está solucionado, no te preocupes.

No quiero hablar de trabajo, prefiero que me hables de ese viaje

a Dubái, ¿qué has hecho? ¿Qué has visto?

-No podemos tener tiempo para todo.

Pensaba que, a lo mejor, podíamos ir a cenar juntos.

-Eh... Pues... -Sí, sí podéis.

Sin problema. De verdad, no te preocupes, no hay mucha gente.

Cierro yo. -Si pasa cualquier cosa me...

-Que sí, que sí. -Me llamas.

Venga, vamos que recojo el abrigo que lo tengo en la puerta.

-¿Eso le has soltado a tu hermano?

¿Por qué? Porque estoy harto, cariño.

Después de todo lo que hemos pasado, de los interrogatorios,

de aguantar las caras de la gente.

Pero Emilio tiene una posición muy difícil.

¿Qué más podía haber hecho para ayudarte?

Pues son sus hombres.

Tirar de la correa de vez en cuando, sobre todo, con Miralles.

Solo de pensar que debo meterme en una sala otra vez con ella...

(Timbre)

¿Quién debe ser a esta hora?

Hola.

Emilio. ¿Qué hay?

Sé que es tarde, pero no pongas esa cara de susto.

La experiencia de las últimas semanas.

Una visita nocturna de un comisario no suele traer buenas noticias.

Pues hoy es la excepción, te lo aseguro.

¿Puedo?

¿Quieres un vino? Sí, gracias.

¿Eso significa que habéis avanzado en la investigación?

Pues yo me atrevería a decirte más.

Eso significa que estamos a punto de resolverla.

¿Sabéis quién la mató?

Se llama Jesús Otero.

Ha hecho una declaración completa reconociéndose culpable.

Y ha dicho datos que solamente el asesino podía conocer.

Ya está en el calabozo.

¿Eso quiere decir que Mateo ya no...? La declaración liberaría a Mateo

de toda sospecha y demostraría que...

todo lo que ha dicho hasta el momento era cierto.

Ay, por favor.

Pero qué alivio...

Por favor, siéntate.

Cuéntanos, cuéntanos qué...

qué es entonces lo que le pasó a Malena.

Entenderéis que no os puedo dar muchos detalles, ¿verdad?

Gracias.

(SUSPIRA) Emilio, por favor, llevamos semanas sufriendo con esto.

Dinos por qué alguien querría hacerle daño a esta chica.

El presunto culpable tiene antecedentes por agresión sexual.

Abordó a Malena por la noche cuando caminaba sola.

Ella se resistió y en el forcejeo se cayó con un resultado fatal.

Entonces, ¿ha sido un accidente?

Eso parece.

Y ¿os habéis creído esa versión así de fácil?

Es una primera versión preliminar.

Pero esa caída...

sí coincide con el traumatismo que tenía Malena en la cabeza.

¿Un solo golpe?

No hay signos de otro tipo de agresión.

Estoy convencido de que ese hombre dice la verdad.

Así que el culpable no tiene nada que ver con su entorno

ni el crimen tiene que ver con su embarazo.

Por eso ha sido tan complicado dar con el agresor, no había

ningún tipo de vínculo afectivo ni familiar.

Era un depredador sexual que eligió su víctima al azar.

Con muy malas consecuencias.

Pobre mujer.

Ojalá ese monstruo pague por lo que hizo.

Te aseguro que pagará.

Pero Malena no ha sido...

la única víctima aquí.

Vosotros también habéis tenido que sufrir este crimen.

Y habéis tenido que aguantar una presión que no os correspondía.

Por eso he querido venir yo personalmente a contaros esto.

Mateo, siento todo el mal que te hemos hecho, espero que

lo entiendas.

Sí, no te preocupes.

Sé que cumplíais con vuestro trabajo y ahora lo importante es

que ya tenéis al responsable.

Os voy a pedir que seáis muy discretos.

Esto es confidencial.

Al menos hasta que Otero pase a disposición judicial.

Y ¿cuándo será eso?

Probablemente mañana.

¿Se lo podemos contar a Paula?

Sí, pero muy discretamente.

Nada de esto es concluyendo por ahora, ¿de acuerdo?

Bueno.

Os dejo descansar.

Bueno.

Oye.

Lo siento, siento mucho lo que te he dicho antes en la clínica.

Sé que todo lo que haces es para protegerme y que siempre

has creído en mí.

Llevo tanto tiempo esperando este momento que no me creo que

sea real. Pues créetelo.

Créetelo porque ya no eres sospechoso de nada.

Por fin, cariño. Ay...

-Bueno, supongo que...

no debe ser nada fácil...

ponerse a decorar tantas habitaciones de un edificio tan grande...

como ese hotel y darles a todas un toque personal y distintivo.

-Con un buen presupuesto todo es posible.

(RÍE)

-Además, ese equipo de arquitectos es muy potente.

-Sí, está claro que el dinero todo lo puede.

Pero ¿no te asusta manejar un presupuesto tan grande?

-No, al contrario.

Te da más libertad.

No tienes que estar escatimando la calidad de los materiales.

Y eso siempre asegura el resultado final.

-Muy bien.

Y ¿en cuanto a la parte creativa o tu creatividad?

-¿Qué piensas?

(RÍE) -Soy muy buena.

Quedaron tan encantados que van a volver a contactar conmigo.

-Vaya.

Está claro que fue todo un éxito.

Voy a tener que preocuparme un poco para que no te acaparen demasiado

porque el resto de la humanidad o algunos mortales también tenemos

derecho a disfrutar de ti.

-¿Te estás poniendo celoso?

(RÍE)

-¿De un estudio de arquitectura? -No, mujer, no, sabes que no.

Solo que me preocupa una posible adicción al trabajo.

Hay gente que conozco que solo se estimula con un buen reto laboral.

No sé si podría llegar a ser tu caso.

-La cuestión en mi caso no es lo que más me estimula.

La cuestión es lo que me deja más satisfecha.

Ah, ¿sí?

Y...

¿se puede saber qué es lo que te deja a ti más satisfecha?

-¿Me lo estás preguntando?

(RÍE)

-Pero sí hay algo en lo que a lo mejor no puedes competir.

-¿El qué?

-Los viajes.

Sí, reconozco que este tipo de encargos me pierden.

Me llevan a París, Dubái, Botsuana...

-Pues no sé, no sé quién te habrá dicho a ti que

yo no puedo competir con eso de los viajes

porque igual te has adelantado un poquito.

Precisamente tengo algo aquí

preparado para ti.

Era una sorpresa.

-¿Una ruta de viaje? (ASIENTE)

-A Oporto. -¿Conoces la ciudad?

-No, la verdad es que no. (RÍE)

-Creo que te va a encantar es una ciudad maravillosa,

muy hermosa, tiene unas bodegas increíbles

para perderse por allí a hacer buenas catas de vino

en la zona de Vila Nova de Gaia.

-Uf... -¿Qué? ¿Qué te pasa?

-Que no me lo esperaba.

-Fuiste tú la que me dijiste que en toda relación

siempre hay que darle un poco de misterio al asunto.

Que hay que intentar sorprender al otro.

Pero si quieres podemos ir en cualquier otro momento.

Entiendo que con tanto viaje a Dubái igual estás cansada,

prefieres aplazarlo, estar tranquila. -No, ¿estás de broma?

No.

Me encantaría ir a Oporto.

Por sus paisajes,

por sus vinos...

pero sobre todo porque quiero estar contigo.

-No sé, como quieras.

No tengo nada reservado ni nada contratado todavía.

Así que si prefieres estar más tranquila, no quiero insistir,

podemos quedarnos aquí la habitación, salir a comer, cenar.

-Llegas tarde.

Me has tentado con Oporto,

con una cata en Oporto.

Es una tentación...

a la que voy a sucumbir.

-Me parece maravilloso porque hay un par de bodegas a las que

estoy deseando llevarte.

¿Qué?

-¿Tú dónde has estado hasta ahora?

(RÍE)

-Eres maravilloso.

-Pues nada, aquí está. Este creo que puede ser tu talla.

-Anda.

Pero si tienes ropa de mujer en tu casa.

-No te montes películas que sé por dónde vas.

Eso no es de ninguna chica.

-Ah, ¿no? -No.

Lo traje por si alguna noche te quedabas a dormir.

-Pues es muy bonito, me gusta. Gracias, hijo, me gusta.

(Móvil)

¿Sí?

Que pase.

-¿Esperabas visita a estas horas?

-A un compañero.

¡Hombre, Andrés!

Pasa, pasa, bienvenido. -Necesito hablar contigo de...

Urgentemente. -No te preocupes, antes quiero que

conozcas a una persona.

-Hola.

-¿Cómo está usted, señora? -Leonor, encantada.

¿Es usted compañero de mi hijo? -Compañero, socio y buen amigo.

Andrés es el director ejecutivo de las clínicas Di Matteo.

Y uno de mis principales clientes.

-Pues mucho gusto.

No veo nunca a las personas que trabajan con mi hijo.

-Ya. -Bueno.

Y ahora que estamos así en confianza,

dígame, ¿cómo es trabajar con mi hijo?

¿Están ustedes contentos con los materiales

que les proporciona? -Espero que no hayáis tenido

ningún problema con los equipos de cirugía, ¿eh?

-No, no, no. Qué va.

Los materiales que nos suministra su hijo son de primera calidad.

Para una clínica como la nuestra eso es fundamental.

-¿Quieres tomar algo? -Eh, no, no.

-Bueno, qué tonta soy.

Tendréis que hablar de vuestras cosas

y de vuestros negocios. Yo ya me iba a descansar.

Buenas noches, Andrés.

-Un placer, señora. -Buenas noches, cariño.

-Que descanses, mamá. -Sí, mi vida.

Hasta mañana, adiós.

-Pero ¿a qué ha venido eso?

-Mi madre piensa que me dedico a comprar y vender productos

de todo tipo. -Me podías haber avisado.

-Andrés, ¿qué quieres?

-Me ha llamado Mateo por teléfono.

Y me ha dicho que un tal Jesús Otero se ha inculpado por el asesinato

de Malena.

¿Tú tienes algo que ver en eso? -Para nada.

Estoy seguro de que hay un montón de gente ahí fuera...

deseando inculparse por un crimen que no ha cometido.

¡Claro que es cosa mía, Andrés!

Otero es la cabeza de turco que necesitábamos.

-Vale, vale, ya me lo imaginaba.

Pero te estuve llamando al teléfono de prepago que me diste.

Como no me lo cogías, me puse nervioso.

-Como comprenderás, no pude estar atento.

¿Cómo ha reaccionado la policía?

-Parece que se lo han tragado.

Hasta el comisario parece convencido.

Pero yo necesito que me digas una cosa.

¿Ese tipo es de fiar?

-¿Me estás vacilando?

-Ese tipo no se va a enfrentar a un interrogatorio cualquiera.

Le apretarán las tuercas como a Mateo.

(RÍE) -No es difícil ser más duro que Mateo.

-Tendrá que ser inflexible ante el juez.

Nos jugamos mucho y yo necesito estar seguro.

¿Tú confías en ese tío?

-Otero no va a hablar.

Sé escoger a mis colaboradores.

¿Es suficiente explicación para ti?

-¿Entonces este infierno ha terminado?

-Todo principio tiene un final.

-Gracias por todo lo que has hecho por nosotros.

-Tengo trabajo, Andrés.

Ha aparecido un hombre que dice ser el culpable de la muerte de Malena.

Normalmente los agresores sexuales no suelen reconocer sus delitos.

Las dos veces que fue acusado por agresión sexual

se declaró inocente a pesar de las pruebas.

Me vas a perdonar, pero...

como policía que soy

hay algo que no me termina de encajar.

-Debe costar un dineral. ¿Cómo vas a poder pagarlo?

-Tú por eso no te preocupes. Déjamelo a mí.

-Anda que no te das prisa para echar a tu madre de casa.

Pero ¿qué pasa que no me soportas? Solo me has aguantado una noche.

-Desplazar un cadáver por el coche y mantenerlo en el maletero

dejará rastro digo yo.

Eso creía yo, pero ahora mismo cuando entrabais,

hablaba con Científica y me aseguran que el coche está

limpio, más que limpio, está impoluto.

Tiene la firma de un profesional.

No tiene la firma de Jesús Otero.

Explícamelo.

Has estado a punto de perderlo todo y ahora que alguien se come el marrón

por ti, ¿te vienes abajo? No ha hecho nada.

Se comerá toda una condena por mí.

Cálmate un poquito.

Es el momento de recibir a nuestro nuevo inspector de la UIT.

Para los que no lo conozcáis, os presento a Karim Ben Ali.

Tú siempre tan eficaz. -Vaya, ¿y eso?

-Es lo que cuentan de ti los compañeros.

He estado investigando por ahí.

-También sé alguna cosa de ti.

No solo lo que cuentan los compañeros.

-Ah.

-Da mucha alegría escucharos tan felices en el aula.

-Miguel, ya sabes que yo creo en la segundas oportunidades.

Y no pierdo en la esperanza contigo.

-Mi hijo Ramón no ha tenido suerte

y todavía no ha encontrado a la mujer de su vida.

-¿Y no llevará por casualidad una foto suya para conocerle?

-Sí, ¿cómo no voy a llevar una foto?

Llevo una siempre aquí en la cartera.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 722 (Parte 2)

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 722 (Parte 2)

18 mar 2020

Un hombre se presenta en comisaría y confiesa haber matado a Malena Torrent. Espe se percata de que Karim y Lara se han caído muy bien y cree que hay atracción entre ambos. Rojo dice a su madre que no puede quedarse a vivir con él.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 722 (Parte 2)" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 722 (Parte 2)"
Clips

Los últimos 2.280 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios