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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 721 - ver ahora
Transcripción completa

-¿Quién soy yo? -¿Quién vas a ser, Espe?

La de siempre. Eso no cambia porque seas adoptada.

Lo que no paro de preguntarme es ¿por qué lo hizo?

Porque no podía encargarse de ti, no por no quererte.

¿No me guardas rencor?

-Mamá...

Eres la mejor madre que podría haber tenido.

-Te han dado una paliza,

te han amenazado

y tienes información de un proxeneta.

Y aun así, no dices nada.

-Te dije que se lo prometí a Carla.

-Creo que aún hay algo de ese caimán dentro.

Adiós, Miguel.

-¿Queréis tomar algo? -Estamos de servicio,

venimos por trabajo.

-¿Y a quién vais a detener esta vez en mi local?

-Han puesto una denuncia en contra del Moonlight.

-¿Qué?

-Te acusan de vender alcohol adulterado.

-¿Cómo? Eso es imposible.

-El laboratorio ha determinado

que hay una docena de botellas intoxicadas en tu almacén.

-No me lo puedo creer, es imposible.

Os juro por Dios que no tengo nada que ver con esto.

Cada vez estamos más metidos en el fango, ¿no lo ves?

Rojo está vivo

y nos debe una. -No te preocupes.

Algún inocente irá a la cárcel por ti.

Tengo que acabar con esto, alejar todas las sospechas de mí.

No te preocupes,

una persona con tu talento no acabará en la cárcel.

Tú y yo vamos a hacer grandes cosas juntos.

(Música emocionante)

(MARÍA) No sé, Elías.

Se me hace raro que Quintero por ahorrarse unas perras

se meta en un lío así, en serio.

-Igual no son unas perras. Si no levantamos el pastel

podrían haber estado tiempo y ganar un dinero.

-Aunque sea un pastón.

Que no, que anoche estuvo aquí y me lo contó todo

y me dijo que no había vendido nada que no fuera de calidad.

Me lo perjuró, me lo juró

y parecía bastante sincero.

-Una cosa es lo que diga y otra son los hechos.

Se ha encontrado una docena de botellas de alcohol falsificado

y hay un chaval en el hospital intoxicado.

-Pero podría haber otra explicación.

Si él dice que no sabe nada...

-No sé, puede ser.

Ahora vendrá Nacha y vamos a ver al proveedor

a ver si sacamos algo y ha tenido algo que ver.

-¿Ves? Eso me cuadra más.

-Claro, porque es impensable que el bueno e inocente de Quintero

sea capaz de vender mierda tóxica, ¿no?

¿Nos hemos olvidado de que fue él quien se ha forrado

metiendo droga en el barrio? -Paty, no hablamos de eso.

-Pero contéstame solo a una pregunta:

¿cuántos chavales han muerto por su culpa?

-No es lo mismo. -Claro que no,

esto tiene que ser mucho más fácil.

Si no le pillaron siendo traficante...

(RECHISTA) ¿Cómo le van a meter en la cárcel?

¿Por traficar con un poquito de garrafón?

-Paty, ya sé que no lo tragas, pero Fernando ha cambiado mucho.

-Lo tienes en un pedestal. Da igual lo que haga,

siempre vas a defenderle.

-A ver, da igual no.

Si es culpable, no lo defenderé,

pero no se ha demostrado, porque sigue en la calle.

-Bueno, chicas, haya paz.

No sé... Igual le han metido en el bar

una botella de alcohol intoxicado.

Pero teniendo en cuenta el recorrido de Quintero,

parece extraño que alguien le dé el palo

y le meta eso en su local.

-O sea que piensas que es culpable

y sabe qué pasa en el Moonlight.

-Yo no pienso nada, ¿vale?

Es una hipótesis. Tengo que valorar las posibilidades

hasta que encuentre pruebas.

-Pues yo, hasta que haya pruebas en su contra,

pongo la mano en el fuego por él.

-Y si hay pruebas y se declara culpable,

¿irá a la cárcel esta vez?

-Depende de la evolución de este chaval.

Si se convierte en un delito contra la salud pública,

Quintero será reincidente, claro.

-Hola, ¿qué tal? -Compañera.

-Buenas, chicas. -Hola, Nacha, ¿qué te pongo?

-Un americano para llevar aquí en el termo.

-Muy bien. -Ya voy yo.

-Tenemos que ir a interrogar al proveedor este.

-Yo creo que ese va a ser el culpable, eh.

-Probablemente. He llamado al padre del intoxicado

para saber cómo estaba.

-¿Sabes si ha mejorado?

-Pues sí, parece que sí,

que los riñones y el hígado van respondiendo bien

y puede que no queden secuelas. -Bueno, menos mal, ¿no?

-Y en breve le subirán a planta. -Me alegro por el chaval.

Bueno, andando.

-Vamos. Ay, espera.

Tomad chicas, aquí lo dejo. Gracias.

-Gracias, hasta luego. -A vosotros.

Cuánto me alegro de que esté bien, por dios, menos mal.

-Yo también me alegro mucho por el chaval.

Por Quintero no tanto porque se le reducirá la pena.

-Bueno, eso será si se demuestra que es culpable.

(Música tranquila)

-Entonces, ¿nos vemos en los juzgados?

Que sí, de verdad, no seas pesado.

Venga, a las nueve allí. Chao.

-¿Era Toni?

-Sí, no sé qué le pasa con venir a buscarme para ir al juzgado.

-Querría ser amable, ¿no? -Pero no necesito una niñera.

Sé ir perfectamente a Plaza Castilla.

-¿Tenéis que testificar?

-Pues sí. Tenemos un juicio rápido

por un apuñalamiento que hubo.

Una historia entre dos primos que se cabrearon, se calentaron

y terminaron a navajazos.

Oye, por cierto, ¿y papá? ¿Sigue en la cama?

Ayer vino muy tarde, ¿no? -Se estaba duchando.

-Al final le va a dar algo.

-No digas eso.

-Mama, es que, entre el estrés de lo de Malena

y todo el día en la clínica...

-La clínica no está en su mejor momento.

Ese artículo señalando a tu padre como sospechoso ha hecho mucho daño.

Ahora tiene que estar a pie del cañón.

-Bueno, lo que el cuerpo aguante, ¿no?

Buenos días.

Hola, papá, ¿cómo estás?

Bien, bien. Cansado, pero bien.

He dormido poco, pero ha cundido.

¿Y no sería mejor que te quedaras en casa descansando?

¿Queréis dejar de preocuparos por mí?

Eso es imposible.

Bueno, pues si me queréis ayudar,

no volváis a mencionar ese artículo.

Como si no existiera, ¿de acuerdo?

Cuando termine el caso,

nos encargaremos de exigirles que limpien tu nombre.

Todo llegará.

Ojalá la verdad se descubra pronto.

Ojalá.

(Timbre)

Voy yo.

Andrés, pasa. Buenos días, familia.

-Hola, Andrés.

-Hola y adiós, me voy a trabajar.

-Adiós, Verónica. -Me voy contigo.

-Chao. -Adiós, Paula.

-Chao.

¿Un café?

Sí.

¿Qué tal?

¿Llegaste a tiempo al bus?

-Pues... Por los pelos.

Quería quitarle a mi madre la manía de llegar

con tanta antelación a los sitios, y al final casi llegamos tarde.

-¿Y qué tal la despedida?

(SUSPIRA) -Bien...

Muy rápida, pero bien. Creo que...

Mi madre se ha quedado más tranquila.

Anoche pudimos hablar y le dejé claro

que ella siempre será mi madre a pesar de los papeles.

-Claro que sí. Muy bien, así me gusta.

¿Quieres café?

-Sí, por favor. -¿Sí?

-Muchas gracias por dejarnos a solas anoche.

¿Qué plan hiciste?

-Me fui al cine sola,

vi una película espantosa,

pero bueno, da igual.

¿Te vienes a comisaría conmigo?

-No, no. Es que me he pedido el día libre.

-¿Y eso?

-Porque tenía pensado llevar a mi madre a Consuegra,

pero se ha empeñado en coger el bus.

Aun así, he preferido quedarme en casa

para digerir todo esto, que ha sido una semana muy intensa.

(Música tierna)

-Ya, pero, ¿tú estás bien o qué?

(ASIENTE)

Sí... Creo que sí.

Pero no sé, es que es todo muy raro.

-Sí, sí, es raro.

Me imagino que vas a estar un tiempo

comiéndote la cabeza con el tema. Es normal.

-Es que me da por pensar

que al final mi vida ha sido cuestión de suerte.

Podría haber tenido otros padres, he tenido estos, pero...

podrían haber sido otros. -Bueno,

la vida es un poco cuestión de suerte, ¿no?

Nacer en una familia u otra, un país u otro.

Al final, es todo cuestión de suerte.

Y, además, has sido afortunada de tener los padres que te tocaron.

-Ya, pero siento como un vacío. Como...

Una sensación de pérdida.

A ver, sé que es absurdo porque

no se puede perder algo que no se ha tenido,

pero pienso cómo serán mis padres

o imagina que quizá tengo hermanos y no lo sé.

-¿Te estás planteando buscarlos?

-Le dije a mi madre que no lo haría.

Pero, ¿debería?

(RESOPLA)

-No sé qué decirte.

Hombre, yo esperaría a digerir esta noticia y luego ver qué pasa.

Pero lo que sí haría es ir a currar.

¿Te quedarás todo el día sola dándole vueltas?

-Tampoco tengo la cabeza para centrarme en el curro.

No, prefiero quedarme aquí

y ya me inventaré algo que hacer.

-Vengo a comer contigo y no pasas el día sola, ¿vale?

-No, no te preocupes que tendrás mucho lío.

-Bueno, tengo que ir al Distrito Dos

a hacer un vídeo que me han encargado.

-¿Un vídeo de qué?

-Les gustó mucho el que hice del caso Barlovín, ¿te acuerdas?

Quieren que haga otro del robo a joyerías que han resuelto.

-Pues, mira.

Que alguien te invite a comer en Distrito Dos, en un sitio chulo.

Nos veremos para cenar, no te preocupes.

-Llevo el teléfono, cualquier cosa me avisas, ¿vale?

-Sí, mami.

(Música emotiva)

Pero, ¿qué te dijo exactamente?

Al principio, me hizo creer que no se acordaba del trato.

Pues le salvamos la vida.

Tiene que cumplir su palabra. Sí, sí, tranquilo.

Me lo prometió, dijo que buscaba un cabeza de turco

para pagar por lo de Malena.

¿No estará intentando ganar tiempo? No, no creo.

De hecho, me pareció que ya tenía a alguien en mente.

¿Y cuándo te dijo que iba a hacerlo? Porque estoy más que harto.

Ah, tú estás harto. Vaya, hombre.

Hay que tener un poco de paciencia, solo un poco más.

Sí...

Un poco más y se acabó. Bueno, en parte.

Yo dejaré de ser sospechoso, sí, pero

en el fondo siempre estaremos en deuda con Rojo, ¿no?

(SARA SUSPIRA)

Aquí estás, menos mal.

-¿Dónde quieres que esté si no?

-No sé, ya me había empezado a hacer películas.

No sé nada de ti desde que te dejé ayer con la policía.

-Tampoco hay mucho que contar, la verdad.

Estoy poniendo orden porque la inspectora de sanidad

lo dejó todo manga por hombro cuando revisó botella por botella.

-Bueno, pero, ¿qué ha pasado?

Que no me has mandado ni un mensaje.

-Te he dicho que no hay mucho que contar.

No hay buenas noticias.

Era tarde y no quería preocuparte tampoco.

-¿Encontraron alcohol adulterado?

No puede ser.

-Pues sí, sí que lo han encontrado.

Y no ha sido en una sola botella o en dos, sino en diez.

Y de todo tipo de licores: whiskey, ron,

ginebra, tequila, vodka, en fin.

-Pero, entonces, ¿cómo es posible que solo se intoxicara una persona?

-Porque hemos tenido suerte.

Solo abrimos una botella, esa de ginebra

con la que servimos dos copas a ese chicho, ya está.

Si abrimos alguna más, podría haber sido mucho peor.

-Madre mía.

Es que, si le hubiéremos puesto otra copa a ese chico,

lo hubiéramos matado. -Lo sé.

No le hubiésemos matado porque ni tú ni yo

tenemos nada que ver con todo esto.

-Y si no hemos sido, ¿cómo han llegado las botellas?

-Eso lo tenemos que averiguar.

Ayer, cuando me fui a casa con el cabreo que llevaba

no paraba de pensar que podría tratarse del proveedor.

Llamé a Elías para contárselo y esta mañana

iban a investigarlo. -Pues sí, deberían.

-Pero tengo dudas porque Cascajosa no es un hombre

que pueda meterse en este tipo de líos.

Esta mañana, con la cabeza fría, llamé a algunos de sus clientes

para contarles lo que había pasado y todos me han dicho lo mismo,

nadie tiene ninguna queja de él; tiene una reputación intachable.

-Ya, es verdad, además lleva toda la vida en el negocia

-Por eso, ¿por qué arriesgarse a perder todo lo que ha trabajado

a lo largo de su vida y exponerse a tener una multa impresionante

o a terminar en la cárcel?

-No sé, a lo mejor es

uno de sus trabajadores o el repartidor.

-No, no lo creo tampoco, también estuve dándole vueltas.

Las botellas llegan perfectamente precintadas.

Llega aquí en buenas condiciones, aquí se da el cambiazo.

A no ser que hayas visto algo extraño.

-No, no, no.

Pero claro, eso solo nos deja una opción.

-Y supongo que piensas en la misma persona que yo.

-Felipe. -Eso es.

No quiero pensar mal, de verdad,

pero es que no me deja otra.

Si las botellas llegan en perfecto estado

y si tú y yo no hemos sido, solo nos queda él.

Es aquí donde se produce el cambiazo.

Ahora que lo pienso,

creo que vi algo raro un día y no le di importancia, pero...

con todo esto, ahora me encaja.

-A ver, a ver, ¿qué pasó?

Cuéntame con todo lujo de detalles lo que viste.

(Timbre)

Claudia, pasa.

¿Qué tal? Te pillo en mal momento.

Pues aquí de zafarrancho, ¿quieres un café?

Bueno, sí, pero muy cortito que tengo que volver a comisaría.

(SUSPIRA)

Solo me he escapado para ver qué tal estás.

Yo no sé cómo lo haces para estar siempre en todo, de verdad.

Llevas entre manos un caso de asesinato,

no deberías perder el tiempo por mí.

Espe, preocuparme por ti no es perder el tiempo.

Además, como inspectora jefe, necesito saber si la responsable

de la UFAM de mi comisaría está a punto para trabajar mañana.

Pues sí, tranquila, ahí estaré.

Muy bien.

¿Hablaste con tu madre? Como me dijiste, sí.

Y, ¿qué tal? ¿Cómo fue?

Estaba muy preocupada, lo estaba pasando fatal

porque pensaba que me iba a distanciar de ella.

Pobrecita.

Ya le dije que eso no pasaría de ninguna manera.

Se habrá quedado más tranquila, ¿no?

Sí, he hablado con ella hace un rato y está en Consuegra tan feliz

con su querido Rufus, se la oía bastante contenta.

Se ha quitado un peso de encima al decirme que soy adoptada.

Es que es una pesada carga.

Ya, ahora me toca a mí acostumbrarme.

Ya me ves. Ya, ya, ya te veo.

Pero te advierto que hago lo mismo. Cuando necesito aclararme,

ordeno por fuera y noto que se me ordena la cabeza.

Ya, a ver si así consigo centrarme por fin.

No me gustaría llevar mis problemas personales a la UFAM.

Espe, por favor.

Al fin y al cabo somos personas, hay que tomarse tiempo.

A ver, es normal que las cosas importantes

nos afecten en nuestro trabajo.

De todas maneras, si necesitas hablar

ya sabes dónde estoy.

Sé que siempre puedo contar contigo.

Bueno, pues me voy a comisaría que me estarán esperando.

Y, ¿cómo va el caso Malena? ¿Algún avance?

Nada significativo.

Ayer, cuando revisé las diligencias y los efectos personales,

no sé, me quedé con una sensación un tanto extraña.

A ver, no se han encontrado restos de cocaína

ni en su bolso, ni entre las tarjetas de crédito,

ni en el monedero, nada.

Si era consumidora habitual, debería haber dejado rastro, ¿no?

Pero me parece muy raro que consumiera cocaína,

al fin y al cabo, ella estaba embarazada, ¿no?

Pues sí, y es que todo lo que rodea a Malena Torrent

es un misterio. A ver si encontramos un hilo

del que tirar antes de que el caso entre en punto muerto.

Mucho ánimo. Muchas gracias.

Dios mío, si se me olvidaba, yo te traía una buena noticia.

¿Tú sabes quién se incorpora mañana a Distrito Sur?

Pues no sé, no tengo ni idea, ¿alguien que conozco?

¿Hombre o mujer? Alguien que conozco, un amigo tuyo.

Karim.

¿Karim? Ajá.

¿En serio? Qué alegría me da.

Karim y yo seguimos siendo buenos amigos, nos mensajeamos,

pero no sé cómo no me ha dicho nada.

Pues porque querría darte la sorpresa.

Pero, ¿qué pasa con La Haya?

¿Le ha dado calabazas a la Interpol para volver?

Pues no tengo ni idea, pero ha pedido el traslado a España

y a la comisaría de Distrito Sur.

No sé las razones, pero nos viene de perlas.

Ya tengo un aliciente para volver mañana.

Me alegro mucho. Venga, continúa con tu zafarrancho.

Claudia,

muchísimas gracias por estas siempre ahí.

(Claxon)

-Tardan demasiado, ¿no?

-Elías me ha dicho que estaba con Nacha en el local de Cascajosa

y que venían para acá. Ahora mismo, me arrepiento

de levantar sospechas contra este hombre.

Tendré que llamarlo para disculparme.

-Lo más importante es que ese chico se ponga bien.

-Pues sí, eso es lo más importante.

Anoche no podía pegar ojo pensando en las secuelas

que le podrían haber quedado a ese chico.

Lucas Salmerón.

No olvidaré ese nombre en mucho tiempo.

No sé, Sara, si le pasa algo así a mi hijo,

sinceramente, no sé qué podría haber hecho.

-Disculpad el retraso.

-¿Qué tal? ¿Cómo ha ido con Cascajosa?

-Parece que está todo en orden, cumple con los requisitos

que exige Sanidad.

-Si hubiera más locales implicados, solicitaríamos una inspección

a fondo, pero... -Tranquilos, no tenéis por qué

hacer eso, sabemos que él no ha podido ser.

-¿Tenéis idea de quién ha podido ser?

-¿Se lo quieres contar tú? Que fuiste quien lo vio todo.

(Música intrigante)

-Hace un par de días vine antes de mi hora

porque sabía que tenía que ir a por cambio.

Pero cuando entré en el Moonlight con mi llave

mi sorpresa fue que me encontré a Felipe.

Estaba algo nervioso. -No tenía por qué estar aquí

a esa hora, su turno no empezaba hasta dos horas más tarde.

Todo apunta a él. -Y, ¿algo que te hiciera sospechar?

¿Te dijo algo?

-Que colocaba el pedido de la noche anterior

porque no le dio tiempo. -Y, ¿no te pareció raro?

-No, es verdad que esa noche tuvimos mucho jaleo aquí,

tuvimos una despedida de soltera...

Me dijo que no entrara al almacén, que se encargaba él de todo.

-¿Crees que podría haber dado el cambiazo por alcohol adulterado?

-En ese momento no le di importancia,

pero salió secándose las manos con un trapo.

-Y si estás en el almacén colocando botellas

u ordenando algún pedido, no tienes por qué mojarte las manos

ni por qué salir secándotelas con un trapo.

¿Qué? ¿Lo vais a detener?

-No debemos precipitarnos, debemos darle consistencia

a nuestras sospechas, ¿no? Si lo detenemos sin pruebas,

puede negarlo todo y la fastidiamos.

-Eso es. Lo ideal sería pillarle en posesión del alcohol adulterado.

Pero también habría que tener en cuenta si se ha enterado

del registro de ayer porque entonces le habría dado tiempo

de deshacerse de las pruebas. -No creo que esté al tanto.

Ayer tenía su día libre, a no ser que le hayas dicho algo.

-No, nada.

-Quizá tengamos una oportunidad de pillarle infraganti, ¿no?

-Hola, buenas, ¿qué le pongo?

-Un poleo menta, por favor. -Muy bien.

-¿Rosario está por ahí?

-¿Rosario? Creo que se confunde. -No.

Rosario, la dueña de este bar.

Hace 20 años, eso sí, cuando solía venir a diario.

-Sí, tiene usted razón, perdone.

Rosario la que fue toda la vida dueña de La Parra.

Pues, lamentablemente, la pobre hará un par de años que murió.

-Ay, vaya, como lo siento.

Era una buena mujer.

-Sí, sí que lo era. Dígamelo a mí, me tuvo esto

alquilado bastantes años.

Pero luego ya empezó a ponerse malucha

y la familia decidió vendérmelo. -Ya.

Pues menos mal que no le ha dado por poner una franquicia.

Porque hay que ver cómo ha cambiado el barrio.

-Sí, el barrio ha cambiado mucho, pero La Parra sigue igual.

(RÍE) -Es verdad.

Por cierto, me llamo Leonor.

-Leonor, encantada. Yo soy María y esta es Paty.

-Hola. -Hola, Paty. Mucho gusto.

Bueno, y ahora que tenemos confianza,

por qué no me ponen un chispazo de anís en la infusión.

-Claro que sí, mujer. A ver.

-Un poquito, vale.

-¿Así va bien? -Estupendo, voy a probarlo.

¡Buenísimo!

Hacía siglos que no me podía tomar un poleo como a mí me gusta.

-¿Qué pasa, que se lo ha prohibido el médico?

-No, qué va, si yo tengo una salud de hierro.

Pero, es que,

en la residencia son muy estrictos con eso.

¡Peor que la ley seca!

-¿Vive usted en una residencia? -Sí.

Bueno no, me he...

Me he largado hoy mismo.

-¿Qué se ha escapado? -Ay, no, mujer, no me he escapado,

si aquello no es ninguna cárcel.

Ahí está el que quiere o el que no se vale por sí mismo.

Que, por supuesto, no es mi caso. -Y usted ha cambiado de opinión.

-Pues sí, hija, sí.

Es que mi hijo se empeñó en meterme ahí cuando me pasó

lo de la cadera porque

el postoperatorio es muy duro. -Sí.

-Pero aquello... Aquello es un horror.

-Pero ¿qué pasa? ¿La trataban mal?

-No, no. -¡Ah!

-Es como un hotel maravilloso de cinco estrellas,

con todas las comodidades. -Y aun así, no le acaba de gustar.

-Pues no, hija, no. No estoy acostumbrada a tanta norma

y a tanta tontería. A mí lo que me gusta es vivir libre,

vivir mi vida. -Ya.

Y, perdóneme la indiscreción, pero ¿se ha ido así sin más

o tiene claro dónde va a ir a vivir?

-Sí, lo tengo claro, a casa de mi hijo.

¿Dónde voy a estar mejor?

-Bueno, eso a veces depende del hijo.

-Mi hijo es un pedazo de pan,

haría lo que fuera por verme contenta.

-Entonces, ¿está de acuerdo en ir a vivir juntos?

-Eso no lo sé porque aún no se lo he dicho.

Pero seguro que le parece bien porque nos llevamos divinamente.

-Igual no hubiera estado mal avisar al muchacho.

-Tiene usted razón, pero es que...

Es que yo soy muy impulsiva, no lo puedo remediar.

Y hoy de repente me he dicho: "Yo no paso ni una tarde más aquí".

Estoy harta de que unos riñan por la tele, otros por el dominó...

Ay no, no. -Pero, ¿su hijo no la visita?

-Sí, sí, claro. Todas las semanas sin falta.

Pero a mí me sabe a poco.

Bueno, veréis la sorpresa que se llevará mi hijo.

-Eso seguro, sí. Tranquila, déjemelo.

-Está muy bien, gracias. Él vive por aquí,

así que, vendremos muy a menudo.

-Pues cuando usted quiera, aquí estamos, Leonor.

-Muchas gracias, ¿qué le debo? -Nada.

Esta es su primera consumición en La Parra y la invitamos nosotras.

-Qué amable, pero eso no puede ser. -Que sí.

-Ay, qué guapa, qué guapa es esta niña.

-Es muy guapa y muy joven. -Qué gusto hija, qué gusto.

Pues hasta otro día, encantada. -Venga, guapa.

Cuídese mucho. -Sí, vosotras también.

(MARÍA Y PATY) -Adiós. -Hasta luego.

-Qué puntazo Leonor. -Bueno, muy fuerte.

Pero más fuerte será cuando la vea aparecer el hijo por casa.

-Pues sí.

-Un mensaje de Elías. Dice que Felipe está llegando.

Acuérdate, no puede imaginarse que sospechamos algo,

así que ponte a disimular y sígueme la corriente.

-Venga, vamos.

-¡Hola!

Perdón por el retraso, había mucho tráfico.

-No pasa nada, no te preocupes, Felipe, si un día llegas más tarde

no hay ningún problema.

Me dijo Sara que el otro día fue al contrario.

Estuviste una hora antes para ordenar u organizar

algo en el almacén. -Sí, bueno,

el día anterior dejé el almacén patas arriba

y no quería que lo encontrarais así. -No te preocupes.

Si hechas un rato o una hora extra, dímelo y así te lo reflejo

en la nómina y lo recibes a final de mes.

-Vale, lo tendré en cuenta. -Eso es.

Os he pedido que vinierais antes porque tengo que comentaros algo

que es un poco delicado. Veréis.

Hoy no vamos a poder abrir el Moonlight

porque hemos recibido una orden de cierre del ayuntamiento

y vamos a cerrar un tiempo.

-¿Y eso? ¿Qué ha pasado?

-Pues nada, parece ser que

ha habido una intoxicación etílica. Un chico estuvo aquí hace unos días

tomando un par de gin-tonics, ha terminado en el hospital

y el padre ha ido a poner una denuncia.

-Pero eso no puede ser.

-Aquí solo vendemos alcohol de primera calidad.

Ha tenido que ser en otro sitio. -Eso le he dicho a la policía,

pero el chico está ingresado en el hospital con esa intoxicación.

Ahora, van a averiguar de dónde demonios ha salido

ese alcohol adulterado y todo apunta que ha salido de aquí.

-Y, ¿ahora qué? ¿Qué va a pasar?

-Pues nada, tendrá que venir un inspector de sanidad

para comprobar una por una todas las botellas que tenemos

a ver si hay más restos de ese alcohol adulterado

y, mientras tanto,

tenemos que tener esto cerrado.

-¿Y sabes si va a ser cuestión de días

o vamos a perder el trabajo? -No, tranquila.

No vais a perder el trabajo,

ni los días que esto estará cerrado. Vosotros cobraréis la nómina

a final de mes con total normalidad, pero hasta que no se resuelva esto

es cierto que el Moonlight tiene que estar cerrado.

-Y mientras, ¿qué hacemos nosotros?

-¿Qué vais a hacer?

Iros a casa a descansar, ¿no? (RÍE)

Porque aquí no podéis hacer otra cosa.

Puede ser cuestión de dos, tres, cuatro, cinco días.

No lo sé, os iré avisando

y teniendo al tanto por teléfono de todo, ¿vale?

-Te veo muy tranquilo. -¿Qué otra cosa puedo hacer?

Estoy tranquilo y supongo que vosotros también.

Tenemos la conciencia tranquila porque sabemos que aquí

ni se vende ni distribuye alcohol adulterado.

Lo único que podemos hacer es...

dejar que la policía haga su trabajo.

-Claro, claro.

Bueno, me esperan, así que nada. Hasta mañana.

-Hasta mañana, Felipe.

-¿Has visto qué nervioso estaba? -Sí, lo he visto.

A partir de ahora, no tengo ninguna duda de que ha sido él.

Elías, Felipe acaba de salir, es todo vuestro.

Se ha ido bastante asustado, creo que lo tenéis en bandeja.

De acuerdo, tenme al tanto de todo, estaré esperando, adiós.

-¿Crees que va a intentar algo? -Yo diría que sí.

Si fuera él, lo primero que haría sería

intentar eliminar todas las pruebas que quedasen sueltas.

-Bueno, pues... Solo nos queda esperar.

-Eso es, así que, mejor que vayas a casa a descansar

y tranquila, que ya te llamaré para ponerte al tanto.

-Vale.

(GIME DOLORIDO)

(Móvil)

¿Qué pasa ahora?

¿Qué? Claro, dile que pase, dile que pase.

-¡Hijo!

-¿Qué haces aquí, mamá? -¿Qué voy a hacer, hijo?

Venir a verte. Quería darte una sorpresa.

Pero el pasmarote que tienes en la puerta no me dejaba pasar.

-Es importante tener a un responsable de seguridad,

ya sabes, por el negocio y eso. -Ya.

Vengo molida.

Tengo los pies destrozados de tanto andar.

¿Te puedes creer que no encontraba tu casa?

Claro, está todo tan cambiado...

-Es que esta zona es nueva.

¿Por qué no estás en la residencia?

-Porque me aburro como una ostra. No lo soporto más.

Me tienen controlada todo el santo día.

Yo ya no necesito tantos cuidados, hijo.

-Pues esos cuidados no son baratos, mami.

-No. Ya lo sé.

¿Sabes en qué se nota? En que son una panda de pelotas.

Están todo el día diciéndome lo guapísima que estoy.

-Es que estás muy guapa, estás preciosa.

-Anda, por favor... No seas tú ahora también como ellos.

Te advierto una cosa: no pienso volver allí nunca más.

Así que mañana o cuando tú quieras envías a alguien a por mis cosas.

-Entonces, ¿te has ido así sin más? ¿No has avisado a nadie?

-No. He dicho que me iba a dar un paseo.

-¿Cómo? ¿Por qué no me han llamado?

¡Estos van a saber quién soy yo!

-Por favor, hijo, por favor, no te enfades con ellos.

Se darán cuenta cuando vayan a poner la cena.

Hoy nos tocaba sopa de ajo.

Si al menos supieran cómo se hace...

¿Tienes un poquito de pan duro?

En un momento, te preparo una de verdad,

de esas que te gustan, para la cena.

-Mamá, no me cambies de tema.

Les pago un pastón para que te cuiden como una reina

y eso incluye tenerte vigilada.

-Ay, hijo, no sé, pero hablas como si me hubieras metido

en una prisión de pago.

¿Es que querías librarte de mí? -No digas tonterías.

Lo único que me importa es que estés bien.

Ingresaste en la residencia porque tras la operación

necesitabas ayuda en todo. -Ya.

Ya lo sé, hijo, pero ya estoy recuperada.

Me he acostumbrado a la prótesis y no necesito

ese montón de enfermeras empalagosas.

Nos tratan como a críos.

Es que no las aguanto.

-Mamá... -¿Qué?

-Tienes que esforzarte por adaptarte, hazlo por mí.

Yo estoy más tranquilo si sé que estás bien.

Si quieres, buscamos otra residencia.

-No, no, no.

Yo lo que quiero es vivir contigo, con mi único hijo.

No necesitas estar pendiente de mí todo el día.

Además...

Quiero que el poco tiempo que nos queda juntos

sea de verdad y no de pago.

-Aquí no te puedes quedar, mamá.

-Bueno, pero ¿por qué no? Vamos a ver.

Veo que tienes una casa amplia.

Bueno, no es mucho mi estilo...

Pero a eso sí me puedo adaptar.

¿Qué pasa? ¿Te molesto?

Pensé que te haría ilusión.

-Está bien, está bien, está bien.

Te prometo que no vas a volver a esa residencia.

(ILUSIONADA) -¡Ay! -Ya miraremos cómo nos apañamos.

-¡Ay, hijo! Pero qué guapo eres. ¡Muchas gracias!

(GIME DOLORIDO)

-¿Qué te pasa, cariño? -Nada, estoy bien.

-Me has asustado. -No te preocupes.

-Pues déjame que te coma a besos.

Déjame porque es que...

Cómo te quiero, si es que eres más bueno.

¡Si es que eres más bueno!

Ay, mi niño.

(MIGUEL) -Bueno, Julio, entonces quedamos así.

Yo me pongo en contacto contigo, no te preocupes.

¡Sara!

Sara, ¿tienes un segundo?

¿Cómo estás?

Se te ve preocupada.

-No, no es nada.

-No te apetece hablar conmigo una mierda, es eso.

-¿Qué quieres, Miguel? Ya no somos pareja.

-No somos pareja, pero de ahí a que no podamos hablar...

Aunque sea como amigos.

Me voy a seguir preocupando por ti seamos pareja o no lo seamos.

¿Cómo estás?

-Pues estoy mal.

Estoy... hecha polvo, ya lo sabes.

-Quería proponerte que volvieras a dar las clases de música

para los niños con problemas de audición.

-Lo que me faltaba.

-¿Por qué dices eso?

-Es increíble que me lo ofrezcas sabiendo que no puedo aceptarlo.

-¿Por qué? -Porque estoy intentado evitarte.

¿No te das cuenta?

(SUSPIRA AFLIGIDA)

(Música triste)

Hola, Paty. -Hola.

-¿Me pones una tila, por favor? -¿Estás bien?

-Pues no, no estoy bien.

Me has visto con Miguel, ¿no?

-¿Qué pasa? ¿Estáis de mal rollo?

-No. Directamente, no estamos de ninguna manera.

Hemos roto.

(SORPRENDIDA) -¿Qué dices?

Ay, tía, lo siento. No lo sabía.

(SUSPIRA) -Menudo día de mierda que llevo hoy.

-Ya... Encima, también me he enterado de lo del Moonlight.

-Vaya, ya veo que las noticias vuelan.

-Es que tu jefe estuvo anoche aquí contándoselo a María.

Encima venía a hacerse la víctima, el tío morro.

-Bueno, en este caso, Fernando es solo una víctima.

-A veces, la gente que tenemos más cerca

es la que más fácil nos engaña, ¿sabes?

-Ya.

Pero, en este caso, él no ha hecho nada

y se acabará demostrando.

-Si tú lo dices...

Te traigo tu tila ahora.

(SUSPIRA ABRUMADA)

(Música de suspense)

-No ha parado de mirar el móvil, el tío.

-¿A quién estará esperando?

¿Un socio, un distribuidor o un comprador?

-Al comprador lo descartaría, porque desde que salió del Moonlight

no ha recogido nada.

-Podría tener el género en el maletero

de lo sustraído en el Moonlight. -Sí.

Podría ser, pero no entiendo por qué habla a gritos

con un posible cliente.

-Tienes razón, estaba hablando alterado.

Descartando ambas posibilidades, solo podría tratarse de un socio.

-¿Ya no sospechas de Quintero?

-Esta vez no creo que tenga nada que ver con este asunto,

pero no me juzgues por haber desconfiado de él.

-No te juzgo,

si yo soy el primer obsesionado con Quintero.

Me extrañaría.

Me decepcionaría que hiciera una chapuza así.

(Motor)

Viene alguien.

(Música de intriga)

-Aquí te traigo más bidones. -¿Más bidones?

¿Qué mierda has hecho?

-¿De qué hablas?

-Hay que deshacerse de todo esto.

-¡Alto, policía! Quietos ahí, no se muevan.

-¡Quietos, señores! Policía.

Felipe, ¿te acuerdas de nosotros? -Claro que sí, hombre.

¿Qué hacen por aquí?

-Estamos confirmando ciertas sospechas.

Queremos saber lo que hay dentro de esta furgoneta.

-No hay nada. (NACHA) -No hay nada, ¿no?

¿Es usted el propietario del vehículo?

¿Podría abrirnos el compartimento para ver lo que hay?

(Música de suspense)

Apártese.

-¡Vaya!

¡Sorpresa! Sí que había algo.

(Música de intriga)

-Sí, nos lo vamos a tener que llevar al laboratorio.

Parece la misma porquería que colocasteis en el Moonlight.

-Caballeros, nos van a tener que acompañar a comisaría.

Por favor, las manos por delante.

Quedan detenidos por delitos contra la salud pública,

falsificación

y hurto.

-¡Yo no he hecho nada!

-Eso cuéntaselo al chico al que has mandado al hospital.

-No sabía que era tóxico. La culpa es suya.

-¡Eh, eh, eh!

Eso ya lo explicas en comisaría.

-Venga, tranquilos y andando.

(Sirena)

-O sea, fingían un ataque al corazón en plena joyería

para despistar a los vendedores

y en una de esas le dio un ataque de verdad al joyero.

Madre mía. (RÍE) - Como lo oyes.

-El vídeo te ha quedado genial en un día. Eres una máquina.

-Con ese material es muy fácil hacer algo chulo.

Y los compis de Distrito Dos son superenrollados, la verdad.

(ESPE ASIENTE)

-¿En qué te ayudo?

-En nada, que bastante has hecho tú hoy en la casa.

-Ya sabes que cuando empiezo no puedo parar.

Cuando me pongo, me pongo.

-¿Y te ha servido para aclarar ideas?

-Pues sí, yo creo que sí.

No sé, tienes razón.

No vale la pena buscar a mi familia cuando he tenido la suerte

de tener unos padres maravillosos.

-Ya, es lo que te decía.

Hay gente que está mucho tiempo buscando.

(Timbre)

Al final no la encuentra y es frustrante.

-¿Esperas a alguien? -No, a nadie.

-¡Sorpresa!

(CONTENTA) -¡Karim!

¡Ya te vale! -Yo también me alegro de verte.

-Pero ¿cómo no me lo dices? Me he enterado por Miralles.

-Hasta esta mañana no sabía si me daban la plaza

y no quería que te hicieras ilusiones.

-¿Ilusiones? Anda...

-Hola. -Hola.

-Os presento: él es Karim, ella es Lara,

mi nueva compañera de piso.

-Y de trabajo también.

-¿También eres policía? -Sí, soy oficial en la ODAC.

Llevo la parte relacionada con la comunicación.

Siempre supervisado por la OPRI, claro.

-Hace unas campañas en redes que lo flipas.

Todo lo que coge lo convierte en viral.

-Interesante. Bueno, soy Karim.

-Hola, encantada.

Sé de sobra quién eres, he oído hablar mucho de ti.

Y de tu equipo en La Haya.

Es muy importante el curro que hacéis.

-Ni más ni menos que el vuestro, simplemente diferente.

Ahora que te estoy mirando, también me suenas.

-¿Yo? -Sí.

Disteis una charla en entornos visuales

sobre violencia de género.

Por cierto, felicidades. Vaya charla, muy directa,

Enhorabuena. -Gracias.

-¿Qué haces por aquí? ¿Por qué has vuelto?

-Necesitaba un cambio de aires. -¿Cambio de aires en Distrito Sur?

-Sí, ya te contaré.

Solo pasaba a saludar, ya hablaremos con más tiempo.

-¡No, no! ¿Por qué no te quedas a cenar?

Así hablamos con calma. -No quiero molestar.

-Hay comida de sobra para los tres.

-¿Segura? -Sí, por favor.

Claro. -Vale. (RÍE)

(Pasos)

-Fernando, cuéntame qué ha pasado.

-Aún no sé nada, Sara.

-Si me has dicho que tenías novedades.

-Sí, Elías me ha enviado un mensaje hace un rato largo.

Por eso te he enviado un mensaje diciéndote que venía para acá,

pero ha pasado más de media hora y no ha aparecido.

Me estoy preocupando. -Bueno, vamos a tranquilizarnos.

-Ahí está.

Elías, ¿qué tal? Cuéntame. ¿Cómo ha ido todo?

-Buenas noticias. Felipe ha picado el anzuelo.

Él y su socio, un tal Marcial,

están detenidos, han confesado y estás libre de sospechas.

-Qué bien, no sabes el peso que me quitas de encima.

-Sí, porque lo hemos pasado fatal.

-Sí que lo hemos pasado mal.

Ahora vamos a celebrar estas buenas noticias

y a tomarnos algo mientras Elías nos va contando qué ha pasado.

Tú te vas a tomar algo, ¿verdad? Aunque sea un refresco.

-Te aceptaré una tónica "on the rocks".

-"On the rocks", ¡marchando! ¿Y tú, Sara?

-Yo una cerveza sin. -Una cerveza sin.

-Chica lista.

-Muy bien, aquí están la tónica y la cerveza.

Espera que te ponga el vaso, Elías.

Yo, con vuestro permiso, me voy a tomar un wiski con,

que creo que me lo he merecido,

sobre todo, ahora que sé que no voy a morir envenenado

en mi propio local. (RÍE)

Aquí tienes la tónica.

A ver, Elías, cuéntame.

¿Qué os ha dicho Felipe?

¿Por qué lo hacía? -¿Por qué lo iba a hacer?

Por dinero. Se sacaba un buen sobresueldo.

Parece ser que este socio suyo, el tal Marcial, le comió la cabeza.

Este tipo trabajaba en una fábrica de licores

y por las noches hacía su propia cocina.

-Ya. ¿ Y tan fácil puede llegar a ser destilar ese tipo de alcohol?

-No lo es tanto, pero este listillo sisaba un poco de alcohol de aquí,

otro de allí y luego lo diluía con alcohol metílico y agua.

-Y usaba el Moonlight para dar el cambiazo y distribuir su mierda.

-Efectivamente. Luego, revendía el alcohol bueno a buen precio.

-Es increíble por qué poco se vende la gente.

-No te creas que es tan poco.

Si Marcial no llega a meter la pata, podríais haber estado vendiendo

ese tipo de alcohol aquí mucho tiempo.

-¿Por qué les dio por usar el alcohol metílico

si puede ser tan peligroso? -Porque es más barato.

Este tipo leyó en internet que si lo diluía bien,

no tenía efectos secundarios, pero las matemáticas no son lo suyo

e hizo mal las proporciones.

-Podría haber matado a muchísima gente.

-Pues sí. Además, hemos comprobado que todos los bidones

de la furgoneta estaban llenos de este alcohol metílico

y los demás componentes, todos tóxicos.

-En el fondo tendremos que decir que hemos tenido mucha suerte

y que solo se ha intoxicado un chaval

porque solo abrimos una botella de ginebra.

Si llegamos a abrir una cuantas botellas más

en la despedida de soltera, no sé yo.

-No quiero ni pensarlo.

-Yo tampoco. No lo pensemos.

¿Con Felipe qué va a pasar a partir de ahora?

-He dejado a Nacha abriendo unas diligencias

para meter a estos dos tipos a disposición judicial.

-No me imagino a Felipe en la cárcel.

En el fondo, me da pena.

-No te preocupes, no creo que pise la cárcel,

pero entre la multa y los daños y perjuicios

al chaval le van a meter un buen viaje.

-Que no te dé tanta pena, Sara.

Él solito se lo ha buscado.

¿Y nosotros cuándo podremos resolver todo el papeleo necesario

para poder abrir otra vez?

-Toma, que por eso he llegado tarde. -¿Esto qué es?

-Es el permiso del inspector técnico del ayuntamiento.

Me ha costado encontrarlo, pero, finalmente,

le he explicado todo y me lo ha dado.

Podéis abrir cuando queráis. -No sé qué decir, muchas gracias.

-Voy al almacén a rellenar las botellas que faltan.

-Estupendo.

-Yo me voy a ir para comisaría, que bastante me he escaqueado hoy.

-Espera un momento, Elías. Me gustaría preguntarte algo.

Oye, amigo...

-¿Qué?

-¿De verdad tú no has sospechado en ningún momento

que yo pudiese estar vendiendo esa mierda aquí?

-Sinceramente, amiguete, no he sospechado.

Todo esto me parecía una chapuza para ti.

Ya sabes que la policía

tiene que investigar en todas partes.

Por eso somos sabuesos, por meter las narices.

-Gracias de corazón, amigo. Te debo una.

-Solo hacía mi trabajo. -Lo sé.

Hasta luego.

-Bueno, ¿qué? ¿No vas a corregir nada?

-Si quieres, te corrijo alguna coma, pero está perfecto.

-Ahora solo me queda redactarlas un poco más rápido.

-Normal, tienes que pillar el tranquillo, pero vamos...

Desde que has llegado, has mejorado un montón, Paulita.

Enhorabuena. Has conseguido una cosa muy difícil:

hacer interesante un caso tostón.

-El increíble caso de los embellecedores de portal,

con Chari como detective aficionada,

pegada todo el día al portero automático

para pillar al chorizo.

-Me gusta que te lo tomes con humor.

-Hoy mi padre me ha dado una lección de optimismo.

-Qué bien. Me habías dicho que estaba muy rallado

por lo del artículo. -Sí, estaba.

Pero ha decidido darle la vuelta.

Dice que es inocente y no va a dejarse machacar.

-Ojalá se descubra la verdad pronto.

-Sí, lo necesitamos todos.

Mientras hay que seguir viviendo.

-Vámonos, que también se vive fuera de aquí.

¿Todavía estáis aquí?

Culpa mía. He tardado un montón en redactar las diligencias

del caso del robo de latón

en los portales de la calle Magnolia.

Ah, sí, lo de los embellecedores de las puertas.

Sí, había sido un vecino envidioso, un tal Evaristo.

Porque resulta que en su comunidad de vecinos

no querían hacer una derrama para pagar el portal

y la tomó con los vecinos.

-Estaba harto de que su portal fuera el más cutre,

así que decidió estropear el resto.

De verdad... Está todo perfectamente explicado.

Lo ha clavado Paulita. Ah, ¿sí?

Estarás orgulloso, ¿no? Mucho.

Ahora me las leo. Vosotros a casa, que ya va siendo hora.

Hasta mañana. Hasta mañana.

Chao, inspectora.

(HOMBRE) -¡Le digo que es importante!

-Señor, si me cuenta de qué se trata.

-¿No me escucha? ¿Dónde está su jefa?

Necesito hablar con ella. ¿Qué está pasando aquí?

¿Es usted la inspectora Miralles, que decía el periódico?

Sí, ¿por qué lo pregunta?

Mis agentes están perfectamente capacitados para atenderle.

He venido para hablar sobre esa chica, Malena.

Venga conmigo, por favor.

Dígame su nombre. Otero, Jesús Otero.

¿Qué información tiene que darnos sobre Malena?

Le aseguro que cualquier información,

por insignificante que le parezca,

puede ayudarnos en la investigación.

Yo...

Lo que quiero decir es que yo...

Yo maté a Malena.

(Música de suspense)

¿Como puedo seguir siendo sospechoso

si se ha demostrado que yo no soy el padre

del hijo que esperaba Malena?

¡No tenía motivos para asesinarla!

¿Tan difícil es convencer a los demás?

Voy a hacer como que no he escuchado eso.

¿Puedes pensar un momento lo delicada que es mi situación?

Solo quiero que me obedezcas,

y si te digo que vayas a comisaría, vas a comisaría,

y si tienes que declarar 60 veces, lo haces.

Engañaron al pobre en sus propias narices.

-Me he precipitado, pero de ahí a decirle "pobre Quintero".

Hace una hora se ha presentado un hombre en comisaría

para darnos información relevante sobre el caso.

Se llama Jesús Otero.

¿Qué relación tiene con Malena?

Según su declaración, su asesino.

Me alegra mucho que hayáis conectado tan bien.

-Bueno, conectar... Conectar tampoco.

-No me dirás que no tenéis "feeling".

-A ver, que te quede claro,

sé perfectamente la relación entre Karim y tú.

Quiero que sepas que es una línea que no pienso atravesar jamás.

¿Cuántas veces has visto a un asesino que se presente

semanas después del crimen y se inculpe

sin motivo alguno cuando nadie sospecha de él?

Podría tener muchos motivos para dar ese paso.

Nuestro trabajo consiste en escuchar esos motivos,

ponerlos en cuestión y verificarlos.

Tengo la sensación de que estás cuestionando mi profesionalidad.

¿Qué ocurrió después de que la inmovilizase?

Forcejeamos.

Empezó a sacudirme con más fuerza y ya no pude evitar

darle un empujón para defenderme.

Fue entonces cuando ella...

cayó a la acera de cabeza. No pude hacer nada.

-Mamá, te he dicho que no te puedes quedar.

-Te prometo que no voy a hacer nada que te incordie, de verdad.

-Esto es más que una casa.

Es mi lugar de trabajo.

-¿Sabes que has mirado el móvil cuatro veces en el último minuto?

-Ah, ¿sí?

¿Las estás contando para cachondearte de mí?

-Por mucho que mires, no te escribirá antes.

-Lo sé, lo sé.

No entiendo nada, todo es muy raro.

Le he enviado un par de mensajes preguntándole cuándo vuelve

y no me ha contestado.

No sé si es que no quiere contestarme.

Me está dando muy mala espina.

-¿Eso le has soltado a tu hermano? ¿Por qué?

Porque estoy harto, cariño.

Después de lo que hemos pasado, de los interrogatorios,

de aguantar las caras de la gente...

Emilio tiene una posición muy difícil.

¿Qué más podría hacer para ayudarte?

Son sus hombres.

Podría tirar de la correa, sobre todo con Miralles.

Solo de pensar que me tengo que meter en una sala con ella...

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Servir y proteger - Capítulo 721

16 mar 2020

Quintero y Sara transmiten a la policía que sospechan que Felipe es quién ha introducido alcohol adulterado en el Moonlight. Espe sigue muy afectada tras descubrir que es adoptada.

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