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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 720 - ver ahora
Transcripción completa

Si lo nuestro va bien, si estamos juntos, sé que todo va a ir bien.

¿No estás conmigo en esto?

Me es como imposible

recuperar lo que habíamos tenido en nuestro matrimonio.

¿Por qué estoy aguantando todo esto?

-Ha llegado el momento de plantarse.

Dejar todo esto atrás y dejar de tragar sapos.

Cuentan tu versión sobre la desaparición de Malena.

Que ella te intentaba chantajear diciendo que esperaba un hijo tuyo

y que tú eres el principal sospechoso de su asesinato.

-He vuelto para demostrarle a Rojo que no soy un cobarde.

(Disparos)

(DOLORIDO)

-Tú sabes que te hemos querido muchísimo.

Como si hubieses sido nuestra.

(SOLLOZA) Pero en realidad...

Es que... te adoptamos.

(Música emocionante)

(SUSPIRA)

Un poco más y se nos va.

Porque hace años que dejé de fumar...

que si no ahora mismo me encendía un cigarrillo, Dios qué tensión.

Tendríamos que haberlo llevado a Urgencias.

Un cirujano experto nunca habría tocado

la arteria iliaca.

Venga, Mateo, no te fustigues.

Había muchísima sangre. Era muy difícil ver la bala.

Hemos reaccionado y le has hecho la sutura a tiempo.

Cada vez estamos más metidos en el fango, ¿no te das cuenta?

Ha habido un momento, ahí dentro,

cuando estaba viendo salir la sangre a borbotones, que he pensado:

"¿Cómo le explico esto a mi hija algún día?".

Sácate eso de la cabeza, Mateo.

Eso no va a pasar nunca.

Rojo está vivo.

Y nos debe una.

Y prometió buscarnos un cabeza de turco si salía vivo de esta.

Pues ahora tiene que cumplir. Yo creo que lo ha dicho

a la desesperada.

¿Cómo conseguirá que alguien se incrimine

en un asesinato que no ha cometido?

Cuando quiere, sabe ser muy persuasivo.

Y, además, me importa un bledo cómo lo haga.

Pero tiene que hacerlo.

(RESOPLA)

¿Qué?

Que no sé si me gusta esta solución.

Cada paso que damos, nos ensuciamos más.

Mateo, déjate de remilgos y de mala conciencia.

Una vez que te manchas las manos, ya da igual.

No, no da igual.

Voy a tener que seguir mi vida pensando que hay un inocente

metido en la cárcel por algo que yo hice.

Yo también soy inocente. Sin embargo, acabaré en la cárcel contigo

si toda esta mierda sale a la luz.

Ya, pero... Pero nada.

Mateo.

Tú accediste a operar a Rojo a cambio de una solución definitiva.

Bueno, pues, pues ya está hecho.

Es la solución perfecta.

Sí, ya está. Está hecho. Claro, ya está hecho.

Ahora lo que tenemos que hacer es limpiar el quirófano.

Antes de que llegue todo el mundo. ¿Qué hacemos con Rojo?

Con toda la sedación que lleva encima...

tardará unas cuantas horas en despertarse.

Ya, en cualquier caso, no debe levantarse. Así que

deberíamos llevarle en camilla al coche por la puerta de atrás.

¿Cuántos de los suyos hay fuera?

Hay uno en recepción y otro en la calle.

Avísalos y que te ayuden. Que se lo lleven cuanto antes.

(Móvil)

¿Quién es?

Verónica.

¿Puedes manejar esto?

Vale.

Dime, cariño. "¿Dónde estás?"

Eh, mira, justo acabo de salir del quirófano.

Te iba a poner un mensaje ahora.

Me he asustado al ver que no estabas aquí, ¿todo bien?

Todo lo bien que puede ir una operación de urgencia

en plena noche.

"Ahora te cuento."

Te espero aquí en casa.

Tardaré un poco todavía.

De acuerdo, aquí estoy. "Vale."

(SUSPIRA)

Buenos días.

Qué madrugadora tú, ¿no?

Pensaba que eras tu madre.

-Perdóname, he intentado no hacer ruido.

-Y ¿qué haces así ya tan vestida? Si casi no ha amanecido.

-Para estar dando vueltas en la cama...

-Tu madre, ¿no?

-La conversación anoche no fue como esperaba.

-¿Le has dicho que por mí no hay problema? Se puede quedar

aquí el tiempo que le dé la gana.

-Se lo he dicho, pero no tiene que ver con eso.

-¿Entonces?

-Es que es muy fuerte.

-Ya.

Bueno, si es un problema familiar no te preocupes, no tienes que

decirme nada.

-Soy adoptada.

Mi madre me lo dijo anoche.

No podían tener hijos y fueron a por mí a un orfanato.

-¿Y tú no sospechabas nada?

-Nada.

No.

Pero ¿cómo iba a sospechar si llevo toda la vida

escuchando que soy un calco de mi madre?

-Sí, si yo también te lo dije.

Es que me parece increíble que Yoli no sea tu madre.

Tu madre biológica, quiero decir.

-No, si...

si Yoli es mi madre a todos los efectos, pero...

Pero ¿y yo?

¿Quién soy yo?

-Pues tú, ¿quién vas a ser, Espe? Tú eres la de siempre.

Eso no cambia porque seas adoptada.

-Salvo por un pequeño detalle.

¿De dónde vengo?

Anoche me pasé una hora frente al espejo.

Mirando mis rasgos,

haciéndome preguntas.

¿A quién me parezco?

¿Quiénes son mis padres? ¿Por qué me abandonaron?

¿Cómo hubiese sido mi vida si hubiese crecido con ellos?

-Pues, mira, Espe, eso es algo que ya nunca sabremos.

Pero es normal que te estés comiendo la cabeza, no es para menos

todo esto.

-Necesito otro café.

-Yo te lo pongo, cariño.

-Es que llevo toda la vida escuchando que tengo...

el pelo rebelde como mi abuela, la mirada de mi padre,

la sonrisa de mi madre, todo mentira.

-Ya.

Oye, ¿sabes por qué te lo ha dicho así ahora, de repente?

-Supongo que tendrá cargo de conciencia al verme haciéndome

las pruebas para saber si tengo su enfermedad.

-Bueno, supones, pero...

pero algo te habrá dicho, ¿no?

-Nada.

Si es que me quedé tan impactada que me fui a la cama casi sin hablar

con ella. -Ya.

Estás mosqueadísima con tu madre, ¿no?

-Un poco.

No, un poco no, bastante.

-Ya.

-Es que es muy fuerte, es todo mentira.

Todo.

Yo tenía una familia idílica.

Y, de repente,

es como si se hubiera caído el decorado.

-No sé, Espe, imagino que probablemente no te lo dijo

porque tenía miedo a que reaccionaras así, como estás reaccionando ahora.

-Y ¿cómo pensaba que iba a reaccionar?

No sé, ahora no tengo ni ganas de verla.

-Pero...

¿te vas a marchar sin hablar con tu madre?

-No sé, necesito tiempo para digerir esto.

-Ya, pero se va mañana a Consuegra.

-Me voy a dar un paseo.

Un paseo largo hasta comisaría.

A ver si así se me aclaran las ideas.

-Vale.

Mira, dame cinco minutos, me cambio y voy contigo.

-Espera.

Te lo agradezco mucho, pero es que necesito estar sola.

-Claro, lo que necesites, claro.

(RESOPLA)

Hola. Por fin.

Menuda cara traes.

Sí, estoy agotado.

No me extraña.

¿Me puedes explicar por qué te has pasado toda la noche operando?

¿Cómo es posible que una liposucción derive en una infección grave?

El paciente no era nuestro.

A ese hombre la habían hecho una liposucción en una clínica

de tres al cuarto que justo quebró la semana pasada.

¿Qué clínica era?

No lo sé, sé que estaba escrito en su informe y que lo he leído,

pero ahora mismo no lo recuerdo.

Llevaba varios días con dolores y ayer le subió la fiebre.

Y justo es cuando ha venido a vernos.

¿Por qué no lo remitisteis a Urgencias?

Lo habrían atendido en cualquier hospital público.

Ya, pero venía recomendado por una cliente habitual.

Cuca Terreros, es una de nuestras mejores pacientes.

Andrés ha insistido en que no había que hacerle un feo.

Andrés.

¿Cómo no?

El que siempre mira por el bien de la clínica, ¿no?

Y ¿qué quieres?

Después de la porquería que se publicó ayer en el periódico,

habían anulado varias consultas.

Y el cliente de anoche, ¿qué? ¿Se pondrá bien?

Sí, sí.

Aunque la infección era bastante grave. Había zonas

con necrosis.

¿Necrosis?

Esto son palabras mayores.

Por eso ha venido a vernos de urgencia.

Ha habido que escindir el tejido desvitalizado,

lavar la cavidad, aplicarle antibiótico endovenoso.

Ha sido costoso, pero yo creo que al final ha quedado bien.

Y con todo esto, ¿lo habéis mandado a casa?

¿No estaría mejor en un hospital? Ya, pero es lo que

el paciente prefiera. No quiere que se entere nadie, le da vergüenza.

Eso sí, le seguiremos haciendo curas con regularidad.

¿Me puedes decir la verdad? Tengo la sensación de que me ocultas algo.

Algo, ¿cómo qué?

¿He estado toda la noche de fiesta?

¿Que he estado de ligue?

Precisamente anoche, después de que se publicara en ese periodicucho

que soy sospechoso de homicidio.

Yo no he dicho eso.

Mira, cariño, si no me crees, llama a Andrés.

He estado toda la noche en el quirófano con él.

¿Cómo no, Andrés? Tu fiel escudero.

No estoy para estos juegos, lo siento, piensa lo que quieras.

Está bien. Te creo.

¿De acuerdo?

Gracias.

Pero no me puedes culpar por que me haya vuelto desconfiada.

Me dijiste que Malena era una paciente y resultó ser

una examante tuya embarazada de ti.

Pero se ha demostrado que ese niño no era mío, así que

deja de echármelo en cara. Pero podría haberlo sido.

Lo siento, cariño, no estoy para jugar a esto, necesito dormir,

aunque sea un par de horas.

(SUSPIRA) Está bien, descansa.

"El novio de la víctima denunciaba ayer el trato de favor

dispensado al principal sospechoso del crimen, M.B.,

por su parentesco con el comisario Emilio Bremón.

Fuentes policiales aseguran que el máximo responsable

de la comisaría de Distrito Sur, se habría inhibido del caso

desde el primer momento".

Y ¿es verdad?

Efectivamente.

En el primer momento, Emilio dio un paso atrás.

Además, cuando se enteró de que su hermano tenía una relación

con Malena, retiró a su sobrina del caso.

¿Cómo lleva lo de que su padre sea sospechoso?

¿Paula? Pues...

pues mal, ¿cómo lo va a llevar? Lógicamente.

El otro día tuve que ponerle freno porque intentaba demostrar

que su padre es inocente, lógicamente, es que...

Su nombre no aparecía en el artículo de "El Espía".

Afortunadamente, su nombre no ha transcendido.

Bastante tenemos con que cuestionen al comisario.

El novio está destrozado, es normal que ponga en cuestión

vuestra imparcialidad.

Pero ¿tú de qué lado estas? A ver.

Estoy diciendo que está actuando desde las entrañas.

De forma irracional.

¿Quién en su sano juicio va a pensar que encubrís a un asesino?

Por muy hermano del comisario que sea.

Perdona, presunto homicida, no hagas tú como la prensa.

Ya, bueno. Ya me callo.

Últimamente no hay quien te cuente nada.

Lo siento. Discúlpame, cariño. Es verdad que estoy nerviosa

con este caso.

No me gusta nada trabajar bajo presión,

¿qué quieres que te diga? ¿De la prensa o del comisario?

¿Quién dice que el comisario me presiona?

No hace falta que te diga nada, lo haces tú sola.

¿No ves que lleváis lustros trabajando juntos?

Pues tienes toda la razón.

(RESOPLA) Es que es verdad, es un caso muy complicado

y muy comprometido, no sé.

No me gusta nada que pongan en cuestión la labor de la comisaría

y, mucho menos, la del comisario.

Es que cualquier error de procedimiento que tengamos,

se nos van a echar encima.

Lo veo venir. Claudia, escúchame,

lo vas a hacer bien. Tienes mucha experiencia

y una gran trayectoria, no lo digo yo, lo dice la prensa.

Mira que eres bobo, ¿eh?

(Timbre)

Eres incorregible. ¿Qué pasa?

Hombre, comisario.

¿Qué tal, Antonio?

Vengo a ver a tu mujer. Claro que sí.

¿Qué tal, Emilio?

Bueno...

Bueno, yo me voy a la consulta, ¿vale?

Vale. Cuidaos, ánimo.

Hasta luego, cariño.

Ya veo que estás leyendo la prensa.

(Móvil)

¿Sí?

Cachéale y que pase.

Y ojito con él.

Esto sí que es una visita inesperada.

-¿Dónde está Tom?

-Se largó sin terminar el encargo.

Muy poco profesional.

-No me cuentes rollos.

Hablé con él, sé que ayer vino a verte.

Intenté convencerle para que no lo hiciera y no lo conseguí.

-Pues debería haberte hecho caso.

Digamos que...

que las diferencias que teníamos se resolvieron a mí favor.

Asunto zanjado.

-Entiendo.

-Sé que eres rápido.

Pero no tanto para esquivar una bala que te viene por la espalda.

-Muy tu estilo, una bala por la espalda.

-Eh...

Como el tuyo también.

-Tom nunca te hubiera delatado.

Podrías haber llegado a un acuerdo con él.

-Ya. (RÍE)

Claro.

Ese traidor venía a por mí.

Y todo por tu culpa.

Porque tú lo convenciste para que dejase marchar a Carla.

Y ahora,

vas a tener que cargar...

con la muerte de un amigo en tu conciencia.

-Esto lo vas a acabar pagando.

-No te hagas mala sangre que se te pone cara de caimán.

-Ya veo que Tom te dejó un regalito.

-No vuelvas a pronunciar ese nombre aquí.

-Quiero que te quede clara una cosa.

Si no te mato ahora mismo a ti...

y al idiota que tienes ahí detrás con la pistola es

porque no quiero.

Eso no quiere decir que no haré lo que haga falta para que

acabes en la cárcel.

-Al contrario.

Si tú sigues vivo es porque yo no quiero matarte.

Todavía me puedes ser útil.

-¿Necesita algo, jefe?

-¡Que me dejéis en paz!

Espera, espera, espera.

Necesito que hables con Otero. Que venga aquí.

Así que el propio director adjunto operativo, ¿lee "El Espía"?

Ya sabes lo mal que le sienta que se cuestione el trabajo

de la policía en los medios. (ASIENTE)

¿A ti te han llamado de Jefatura? Pues no, todavía no.

Tampoco creo que lo hagan.

Por cierto, no creo que tengamos que convocar una rueda de prensa, ¿eh?

Yo no creo que haya que decir nada más.

Es que ya lo hemos dicho todo. Eso es lo que me preocupa.

Claudia, por favor, necesitamos avances ya.

Y yo lo que necesito es poder trabajar con tranquilidad.

Emilio, de verdad te lo digo.

Tienes toda la razón.

Es que la llamada de anoche del DAO al final ha conseguido que dude.

Me preguntó si había tenido un trato de favor

con mi hermano. Le habrás dicho que no.

Quiero que seas muy sincera conmigo.

¿Crees que estoy siendo parcial en este caso?

¿Quieres que sea totalmente sincera?

Bueno.

Pues lo seré.

Creo que estás

bastante más nervioso de lo habitual,

cosa absolutamente lógica.

Creo que es un caso muy complicado, para ti especialmente.

Pero si a mí me preguntara el DAO cómo ha sido tu comportamiento,

yo le diría que he podido investigar libremente y que tu comportamiento

ha sido absolutamente profesional en todo momento.

Gracias, Claudia.

No te molesto más, me voy a comisaría.

Muy bien.

Yo voy a tardar un poquito más en ir.

Voy a darle un repaso al caso, a ver qué se nos escapa.

De acuerdo, nos vemos allí. Gracias por la charla.

Nada, hombre. Y por el café también.

Hasta luego. Hasta luego.

¡Eh! ¿Qué pasa, Miguel? ¿Cómo estás? -Bien.

-Te estás convirtiendo en todo un clásico, como yo.

-¿Lo dices por la carta?

-Sí, ahora con Internet es difícil ver una carta escrita a mano.

-Cierto. Pero no es mía, es de un amigo que me ha pedido

que la entregue por él.

-No le falles. Si se ha tomado la molestia de escribirla a mano,

será algo importante. Parece un buen tipo, ¿no?

-Es un buen tipo, sí.

-Oye, ¿estás bien?

-Sí, si lo dices por esto... No es nada. Un mal día.

-Vale. Bueno, pues ya pasará. Venga, ánimo.

María, me voy yendo ya para comisaría, ¿vale?

-¿Ya? ¿No te tomas ni un café? -No me da tiempo, me lo tomo allí.

-Bueno, pues peor para ti.

Hasta luego, cariño.

Pasa buen día. -Vale.

-Hola, Sara, corazón. ¿Qué te pongo?

-Hola, María. Ponme un café con leche y un sándwich mixto.

-Si quieres sentarte allí con tu novio, ahora te lo llevo.

-Eh, no, mejor me lo voy a tomar aquí.

-¿Cómo estás?

¿Prefieres que me vaya?

-No tengo nada más que decirte, Miguel.

-Aquí tienes el café. -Gracias.

-Voy dentro a hacerte el sándwich. -Vale.

-Siento mucho que esto termine así.

Creo que había algo muy especial entre nosotros.

-Yo también lo creía.

-No te voy a pedir que perdones algo de lo que ni siquiera yo soy capaz.

Entiendo que no aceptes mi pasado. Solo quiero que sepas que...

que fui Caimán,

pero también soy Miguel, el trabajador social que conociste.

-Te han dado una paliza.

Te han amenazado.

Tienes información de un proxeneta.

Y aun así

no dices nada.

-Ya te dije que se lo había prometido a Carla.

-Yo creo que sigue habiendo algo de ese Caimán dentro de ti.

Y por eso no quieres decir nada.

Y yo no quiero estar con un monstruo.

Adiós, Miguel.

-¡Eh! Espe, ¿qué tal? -¿Cómo te ha ido en los juzgados?

-Fenomenal. Hemos logrado comprobar que la familia Vázquez

era reincidente, así que te aseguro que se les van a quitar las ganas

por completo de volver a engancharse a la electricidad de sus vecinos.

-Pues qué bien.

-¿Y eso?

-Nada, el cartel de la charla que dimos Lara y yo en el centro cívico.

-Que, por cierto, enhorabuena,

porque me he enterado de que ha ido fenomenal.

Me llegaron algunos vídeos compartidos y me ha encantado.

-Porque Lara controla un montón,

consigue que cualquier cosa se haga viral.

-Bueno, no seas tan modesta. No es solo labor de Lara,

que nos conocemos.

Y ¿cómo se lleva eso de subinspectora Beltrán?

¿Te estás acostumbrando?

-Ya me parece todo tan lejano.

-Pues a tu madre no. Me la encontré en La Parra

y estaba tan orgullosa de tu ascenso que le brillaban los ojos.

-Espero que no se pusiera muy pesada.

(NIEGA)

-Qué va. Si tu mamá es encantadora, es divina.

Además, ¿para qué están las madres?

Para sentirse orgullosas de sus hijos.

Que, por cierto, lo siento muchísimo. Me estuvo comentando sobre...

su problema del corazón y eso, supongo que estarás preocupada.

-Sí, nos llevamos un buen susto. Lo que pasa es que

ya está diagnosticada y nos han dicho los médicos que si sigue las pautas

y la medicación, puede llevar una vida normal.

Mañana ya se vuelve al pueblo.

-Ah, qué pena.

La verdad es que os parecéis un montón en todo, de verdad.

Y se os ve superconectadas, supercómplices, me encanta.

-Nacha, deja lo que estés haciendo. Nos ha entrado un marrón gordo.

Hay un chaval con...

con una crisis hepática y renal por una intoxicación.

Acaba de entrar la denuncia de su padre.

-Y ¿contra quién? -Pues trae y míralo tú misma.

-Pero bueno.

¡Será idiota! ¿Se cree que no le vamos a pillar?

-Bueno, esperemos que no sea lo que pensamos,

pero vamos a investigarlo, venga. Para asegurarnos.

-¡Qué raro!

-Raro ¿el qué?

-Pensaba que se estaba acabando la ginebra y hay una botella llena.

-Vino ayer el proveedor, se habrá repuesto. ¿No lo tenías anotado?

-Sí, supongo que sí. Se me habrá olvidado.

De todas maneras, no me hagas mucho caso hoy porque

no tengo la cabeza muy allá.

-A ver, ¿qué pasa, Sara? ¿Dónde demonios tienes la cabeza?

¿Qué ocurre? ¿Has vuelto a ver a Miguel?

-Sí, me he encontrado con él por casualidad esta mañana.

Y se ha acercado a hablar conmigo.

Pero me he quedado peor de lo que estaba.

-¿Por qué? ¿Qué ha pasado?

-Prefiero no hablar del tema. -Está bien. No hablemos más del tema.

No voy a seguir insistiendo.

Solo, no sé, me preocupa que... no estés bien.

-Lo estaré.

Solo necesito un poco más de tiempo.

-Buenas tardes.

-¡Vaya! Mi pareja de policías favorita.

¿Queréis tomar algo?

-Estamos de servicio, Fernando, venimos por trabajo.

-¿Por trabajo?

Vaya, y ¿a quién se supone que vais a detener esta vez en mi local?

-Esperemos que a nadie. -En fin.

Acabemos con esto cuanto antes. ¿Qué puedo hacer por vosotros?

-Esta vez han puesto una denuncia contra el Moonlight.

-¿Qué?

-Te acusan de vender alcohol adulterado. Toma la copia.

-¿Cómo? Eso es imposible.

-Solo trabajamos con marcas conocidas y los proveedores son de confianza.

-Si alguien se ha intoxicado no ha podido ser aquí.

Nosotros no servimos nada de esto. -¿Os suena este chico?

-Sí, estuvo aquí ayer con sus amigos. Tampoco bebieron tanto.

Un par de "gin-tonics", ya está. -Pues está ingresado en el hospital.

-¿Ingresado por dos "gin-tonics"? No digamos tonterías.

-Se presentó en Urgencias con un cuadro de mareos, vómitos,

pérdida de visión y los médicos han determinado que tiene

una crisis hepática y renal por intoxicación etílica.

-¿Qué?

-Aquí no ha podido intoxicarse. Ha tenido que ser en otro sitio.

-Su padre ha puesto la denuncia y asegura que su hijo no estuvo

en ningún otro local aparte del Moonlight.

-Vamos a esperar a que venga el técnico de sanidad

del ayuntamiento y le eche un vistazo a esas botellas.

Así que mantengamos la tranquilidad. Tranquilitos todos.

-Sí, tranquilitos. Tranquilitos todos.

¡La madre que...!

(SOLLOZA)

Espe, ¿estás bien? ¿Eh?

Sí. No es nada, enseguida se me pasa.

Escúchame, si necesitas hablar ya sabes que también estoy para eso.

Es que...

no quiero abusar.

¿Abusar? ¿Qué tontería es esa?

A ver, cuéntamelo, venga. Es una orden.

He descubierto que soy adoptada.

¿Cuándo te has enterado?

Anoche. Me lo dijo mi madre.

Y mírame. Aquí estoy llorando como si fuera una niña de seis años.

Pero es normal.

Es normal que una noticia así te afecte.

Es que

de pronto me siento...

como...

abandonada.

Es ridículo, ¿no? No, no es ridículo.

A ver, es lógico.

Te acabas de enterar de que la mujer que te trajo al mundo

a los nueve meses te entregó a otro. Es lógico que estés así.

Y...

no paro de preguntarme: "¿Por qué? ¿Por qué lo hizo?".

Pues yo no lo sé, pero...

pero seguramente porque

no podría hacerse cargo de ti.

No porque no te quisiera.

Bueno, pero eso nunca lo sabré

y la duda me está matando.

Bueno, pues vamos a mirar las cosas desde el punto de vista profesional.

¿Vale?

Nosotras estamos acostumbradas

a trabajar todo el día con hipótesis.

¿Cuál sería la hipótesis más plausible de todo esto?

Pues que esa mujer

lo que quería era ofrecerte una vida que ella no te podía dar.

Querría ofrecerte...

unos padres

que te pudieran dar la vida que merecías.

Ya, supongo.

Y ha sido así, ¿no?

He tenido unos padres maravillosos.

Ha sido todo...

intachable. Todo. Hasta ahora.

Y ¿qué ha cambiado? Todo.

Todo, Claudia.

En realidad no ha cambiado nada. Pero me siento engañada.

Estoy furiosa.

Es que...

no entiendo por qué me guardaron el secreto tanto tiempo.

Seguro que en el fondo de ti

entiendes sus razones.

Supongo que fue porque

temían mi reacción.

Ya.

Y ¿cómo reaccionaste anoche?

Regular.

Me fui a la cama casi sin hablar con ella y esta mañana

me he ido de casa antes de que saliera de su habitación.

Lo estará pasando fatal.

Seguro que,

no sé, tiene miedo a que a partir de ahora,

al saber que no es tu madre biológica,

la quieras menos.

No, no, eso no va a pasar.

Yo...

la quiero muchísimo

y todo esto no va a cambiar

todo lo que he vivido con ella, lo que ha hecho por mí.

Pues díselo porque te aseguro

que ahora está muerta de miedo pensando que te va a perder.

Sé de lo que hablo, ¿eh?

Lo tuyo es diferente, Olga sabía todo desde el principio.

No te puedes imaginar el miedo que tenía yo cuando

creyó que había encontrado a su madre biológica.

Cuando vi cómo establecían los lazos entre ellas,

pensé que la perdía.

¿En serio? Pues claro.

Claro que sí.

Espe,

habla con tu madre.

Esto es un mal trago para ella también.

Tienes razón, lo voy a hacer. Claudia, gracias.

Gracias.

No sabes cuánto me ha ayudado esta conversación.

Pues me alegro mucho. Y ya sabes

que estoy aquí para lo que necesites. ¿De acuerdo?

Gracias. Muy bien.

Bueno, yo, venga, ¿en qué te puedo ayudar?

Yo lo que necesito es encontrar los objetos personales

que llevaba encima el cadáver de Malena Torrent.

Se supone que están en la sección B.2.

¿Son estos? ¿Ya?

Hay que ver qué cabeza tienes. ¿Ves? Madre mía lo que vales.

¿Qué esperas encontrar?

No lo sé todavía, pero necesito un hilo del que tirar.

¿No podéis ir avanzando algo? Aquí tenéis todas las botellas.

Podéis mirar en el almacén, dentro del botellero, lo que queráis.

-Gracias, Sara. No podemos avanzar porque da igual lo que pone

en las etiquetas. Las botellas se pueden rellenar

y hay que esperar a que el responsable las analice.

-Y dale, Nacha. Aquí no se rellenan botellas con alcohol adulterado.

-Vamos a ver. Tenemos las facturas y albaranes de todo lo que veis aquí

más lo que está en el almacén.

Además, nos venden el alcohol como alcohol de primera calidad.

-No nos pongamos nerviosos. Vamos a esperar al técnico

del ayuntamiento, lleve unas muestras al laboratorio

y veamos qué dicen, ¿no? -Vale, vale.

Y el chico, ¿se va a poner bien?

-De momento está en la UCI y puede que le queden secuelas graves.

-Pero ¿qué secuelas le van a quedar por beber garrafón?

¿Seguro que no se ha tomado ninguna otra sustancia?

-El problema no es el garrafón.

La analítica dio restos de alcohol metílico.

-Pero si eso es veneno puro.

-¿De verdad creéis que voy a vender ese tipo de mierda en mi local?

-Vamos a calmarnos un poquito, Quintero.

-Inspectora, le estábamos esperando.

Soy el oficial Guevara, al cargo de esta investigación.

-Mucho gusto.

-Necesito tomar muestras de todas las bebidas alcohólicas.

-Sí, sí, por supuesto. Proceda.

-Y nosotros ¿qué hacemos mientras?

-Sería prudente cerrar el local. No podemos correr más riesgos.

-Cerrar el local. Cerrar el local.

Esto ya es el colmo. Esto es el colmo.

Por lo menos podré estar presente mientras esa señora hace su trabajo.

-Por mí no hay ningún problema. Inspectora.

-Sara, será mejor que te vayas a casa a descansar. Aquí no haces nada.

-Vale.

-Te llamo luego y te cuento lo que vaya pasando.

-Pues sí, María, mañana me voy a Consuegra.

-Bueno, mujer, pues se ha hecho muy cortica la visita.

-Mi hija y su compañera de piso no dirán lo mismo.

Ellas tienen mucho trabajo.

Como para estar de visita, ¿sabes?

-No digas eso, Espe está encantada de tenerte en su casa.

No hay más que ver cómo habla de ti. -Ya, pero...

yo tengo allí mi casa.

Y mi perrillo me está esperando.

-Claro que tendrás ganas de volver. Como en la casa de uno,

en ningún sitio. Pero prométeme que no tardarás mucho en volver.

-Ay, María. Ya veremos.

Es que yo me estoy haciendo mayor y los viajes

me dan mucha pereza.

-Ya. Pero tú por tu hija vienes a Madrid y vas al fin del mundo

si hace falta, ¿a que sí? -Pues sí.

-Cuídate mucho, Yoli. -Gracias, María.

-Venga, guapa. Y que tengas buen viaje.

-Muchas gracias. -Venga, cariño, hasta luego.

-María, ¿qué tal? ¿Cómo estás? -Hombre, Fernando. ¿Qué te pongo?

-Pues mira,

ponme una cerveza sin alcohol y dime qué menú tienes para la cena.

-Pues si tienes prisa por volver al "pub" te puedo hacer ensaladica

y pollo en salsa que acabo de sacar, riquísimo.

-Pues lo del pollo en salsa suena muy bien. Por la prisa

no te preocupes que no tengo tanta. Hoy el Moonlight va a estar cerrado

y vamos a ver cuántos días más va a tener que seguir así.

-¿Y eso? ¿Qué se te ha roto?

-¿No te ha dicho nada Elías?

-No, le vi esta mañana, pero vamos. ¿Qué tiene él que ver?

-Se ha pasado esta mañana por el Moonlight

con su compañera Nacha. Estaban investigando un caso

de intoxicación etílica por consumo de alcohol adulterado.

-Pero ¿estás vendiendo garrafón? -No, ¿cómo voy a vender garrafón?

Sabes perfectamente y de sobra que me gasto un pastizal

en bebidas y alcoholes de primeras marcas.

-Entonces no tienes por qué preocuparte.

-Eso díselo al chaval que está ingresado en el hospital

con los riñones e hígado destrozados por haber bebido no sé qué mierda

de alcohol en no sé dónde.

¿Tú imaginabas que algo así podía pasar?

-Sí, hijo, sí que pasa.

Espero que esa bebida no se le haya servido en el Moonlight.

-Claro que no, ya te lo he dicho.

Solo me gasto dinero en bebidas de primeras marcas.

El chaval haría botellón con sus amigos vete a saber dónde

antes de pasar por el Moonlight. Pero eso no se lo dijo al padre,

que fue a la comisaría a poner la denuncia.

-Eso será fácil de demostrar, ¿no? -Sí, no sé, eso espero.

Desde luego, se ha pasado toda la tarde allí

un inspector de sanidad

del ayuntamiento, consejería o yo qué sé de dónde.

Tomando pruebas de todas las botellas que tenía dentro del Moonlight.

Elías me ha dicho que en cuanto le llamen para decirle algo,

me llamará a mí también para contarme los resultados, pero mientras tanto.

-Pues nada, hijo. Ten paciencia. Sé perfectamente lo mal que se pasa.

Me acuerdo cuando Paty congeló dos veces la misma carne.

-María, no se trata de lo mismo.

Por muy gorda que fuera aquella gastroenteritis.

No se puede comparar con un chaval que está en el hospital y no se sabe

qué secuelas le pueden quedar. -Pues nada, hijo.

Tranquilo, si esa bebida no la has servido tú

tendrán que buscar al culpable en otro sitio.

Voy a sacarte la cenica, ya verás qué bueno el pollo.

-Gracias, María.

(Móvil)

Elías.

Sí.

Pero ¿sabes algo ya?

Que sí, estoy aquí al lado.

Estoy en La Parra esperando a que María me ponga algo de cenar.

Vale, pero dime algo, por favor. Adelántame si hay algún resultado.

Vale, como quieras, voy para allá ahora mismo.

Hasta ahora, chao. ¡María!

No me saques nada de cena y luego te pago la cerveza.

Me ha llamado Elías. Me voy corriendo a la comisaría.

-Ve tranquilo, te guardo la cena. -Hasta luego, chao.

-¿Has hablado ya con él? -Sí, hemos quedado aquí.

Debe estar al caer.

Oye, déjame a mí un poquito hablar, ¿vale?

-Elías, ¿qué tal? ¿Tenéis ya los resultados?

-Siéntate, Quintero, por favor. -Que me siente, ¿por qué?

-Vamos a ver.

El laboratorio ha determinado que hay

una docena de botellas intoxicadas en tu almacén.

-No me lo puedo creer. Eso es imposible.

-No hay margen de error. Y, además, han falsificado

alcoholes de mucha demanda, muy normales.

Ginebra, güisqui, ron.

-¿Sabéis quién es el desgraciado que está metiendo esa mierda en mi local?

-No, pero, no sé, a lo mejor nos lo puedes decir tú.

Esas botellas estaban escondidas entre las normales y alguien

ha tenido que marcarlas. ¿Te suena? -No me lo puedo creer.

No me puedo creer que esté viviendo todo esto otra vez.

¿En serio estáis intentando interrogarme?

Os juro por Dios que yo no tengo nada que ver con todo esto.

-A ver, Quintero.

Si en algún momento has tenido la intención de contactar

con algún proveedor para comprar alcohol más barato bajo la manga,

este es el momento de dejarlo claro.

Nosotros vamos a tener en cuenta que iniciar un negocio es complicado.

-Yo nunca he tenido la intención de hacer nada de eso.

Es cierto que los primeros días de estar en el local

me lo llegaron a ofrecer, pero lo rechacé.

-¿Cómo? A ver, explícanos eso.

-Los primeros días, cuando ya tenía abierto el Moonlight,

alguien se pasó para ofrecerme alcohol adulterado.

Me dijo más o menos eso de que

los principios en este tipo de negocios son duros

y ayuda a pagar las deudas. Pero ya digo que lo rechacé. Le dije que no.

-¿Y quién te hizo esa oferta?

-Álvaro Soler.

Sabéis que su familia distribuía alcohol adulterado y, a veces,

lo servían en el Moonlight.

-¿Y sabes el nombre del proveedor o su descripción? ¿Te suena?

-No, no tengo ni idea de quién es el proveedor.

Después de la subasta, cuando me hice cargo del Moonlight

le prometí a Elvira Soler que mantendría la esencia de ese local.

Con la que Luis Soler lo montó.

Pero nada más, contraté a otro proveedor.

Ellos ni siquiera lo conocían, el proveedor no tuvo nunca

ninguna relación con ellos. Si tenéis dudas, podéis preguntarle.

-Para empezar necesitaríamos las facturas

de todos esos productos para comprobar

que el alcohol es de primeras marcas.

-Ningún problema. Pero deberíais preguntarle al proveedor, porque

si ese alcohol adulterado anda por ahí, es posible que

también lo haya distribuido por otros locales.

-Lo comprobaremos. De momento hay un chaval intoxicado

por beber alcohol en el Moonlight.

-Y hemos tenido suerte.

Porque de todas las botellas analizadas adulteradas

solo había una abierta y estaba bastante llena todavía.

Si llega a haber mayor consumo de esa porquería que había en tu bar

estaríamos hablando de una intoxicación masiva.

Y eso sí sería bastante grave. -¿Cómo se llama ese chaval, Elías?

-Se llama Lucas Salmeru.

Tiene 21 años,

estudia Ingeniería y por lo general no suele salir de fiesta.

Es un chico muy aplicado. Pero ayer celebraba su cumpleaños.

Casi no lo cuenta.

-Espero que se ponga bien cuanto antes

y no le ocurra nada malo.

-Fernando, que te conozco. No vayas a ir ahora al hospital

a preocuparte por él porque su padre está muy cabreado.

-Y yo, Elías. Yo también estoy muy cabreado.

Y lo único que os pido es que hagáis bien vuestro trabajo

y encontréis cuanto antes al desgraciado

que está metiendo esa mierda en mi local. Si se corre el rumor

de que sirvo alcohol adulterado me van a destrozar.

-Fernando, esto es un protocolo necesario, ¿vale?

Encárgate de traer papeles, facturas que demuestren que

no tienes nada que ver. Y ya está. -No te preocupes, así lo haré.

Buenas noches.

-¿De verdad le crees?

-No sé, me pareció sincero. Le conozco desde chaval y creo que

ha recibido con sorpresa lo que le hemos contado.

-Sorpresa, sorpresa, no sé. Siempre juega a esto.

Te recuerdo que hacía lo mismo cuando era narcotraficante.

Si hay alguien aquí que siempre ha sabido burlar a la policía,

se las sabe todas y miente perfectamente

es este señor, Fernando Quintero.

Todavía tengo mis dudas, Elías.

-Hola. -Hola, ¿qué tal ha ido el día?

-Bien, bien.

-Eh, os he preparado una carrillada para cenar. Sé que te gusta mucho.

Con esa salsita tan... ¿eh?

Eh... ¿sabes si Lara va a tardar mucho?

-Pues es que Lara ha quedado a cenar con sus amigas.

-Ah.

Bueno, pues que se coma su parte mañana o, no sé, la congeláis.

-En realidad se lo he pedido yo.

-Ah. -Porque quería hablar contigo.

Ven, vámonos a sentar, ¿no?

-¿Ya no estás enfadada conmigo? -No.

Es que me pilló por sorpresa. No me lo esperaba.

Ya sé que tenía que haberme quedado aquí hablando contigo, pero...

necesitaba estar sola.

-A ti lo que te pasa

es que querías meter la cabeza debajo de la almohada

y olvidarte del mundo.

Igualito que hacías cuando tenías 15 años.

-Tú puede que no me hayas parido,

pero eres la persona que más me conoce en el mundo, ¿eh?

-Siempre hemos tenido muy buena conexión tú y yo.

Tenía tanto miedo

de irme a Consuegra y que quedara esta frialdad entre las dos.

-¿Sabes cuándo hubiera sido buen momento para contármelo?

Cuando te pedía tener un hermanito.

-Ahora ya sabes por qué no pudo ser.

Si hubiese sido por mí,

hubiese tenido una docena.

Si salen como tú de bonitos.

-Me comprabas una muñeca nueva cada vez que sacaba el tema.

Y yo te confieso que me aprovechaba un poco.

-Ya.

Nosotros solo queríamos que fueras muy feliz, hija.

-Mamá, ¿y por qué ahora?

-Pensé que si no te lo decía

y te enterabas cuando yo no estuviera,

iba a ser peor. -Eso seguro.

-Además, tu jefa también me dio un empujón.

Se ve que te quiere mucho.

-¿Mi jefa Claudia?

-Sí. Verás, porque su marido

vio que no podíamos ser madre e hija a través de las pruebas.

Y como ella

tiene también una hija adoptiva.

Estuvimos hablando un rato, sí.

-Ya me imagino la conversación, ya.

-Entonces, ¿me perdonas?

¿No me guardas rencor?

-Mamá.

Eres la mejor madre que podía haber tenido.

Aunque no compartamos la misma sangre.

-Hija mía.

No sabes el peso que me quitas de encima.

Bueno.

¿Qué tal si nos comemos esta carrillada? Que se enfría.

Y si tienes un vinico por ahí de esos tan ricos, tinto,

mejor todavía. -Pero ¿te deja el cardiólogo?

-Claro que sí. Me dijo una copita de vez en cuando.

Y hoy, mejor.

Porque celebramos algo especial.

-Mamá.

Respecto a los papeles.

Seguro que tienes por ahí guardada mi ficha de adopción, ¿no?

-Bueno, sí, estarán por casa. Ahí en el altillo, seguro.

-Es que quizá

necesito verlo escrito. Para asumirlo del todo.

-¿Y para qué la quieres ver?

-Por eso. Déjalo.

(DOLORIDO)

No ha subido la fiebre, es buena señal.

Pero tienes que guardar reposo a rajatabla.

Se te pueden saltar los puntos. Que sí, no me lo repitas más.

Si estoy reventado.

¿Esto es normal? Bueno.

No hace 24 horas de la intervención. Te he extraído una bala.

Van a pasar un par de días hasta que te recuperes del todo.

Me han dicho que estuve muchas horas en el quirófano.

Sí, más de seis. Ya te dije que no era especialista

en este tipo de intervenciones. No fue fácil, tuve que reparar

varios vasos sanguíneos que te había dañado la bala.

Por suerte, no te tocó ningún órgano.

¿Más antibióticos?

Sí, sí.

Los necesitas. No te saltes ninguna toma. Eso es importante.

Si contraes alguna infección, yo no me hago responsable.

¿Me ayudas? Me quiero ir a tumbar.

Yo ya he cumplido con mi parte. He hecho lo que me pediste.

Ahora te toca a ti.

Yo pensé que me operabas porque éramos amigos.

Dijiste que conseguirías a alguien que cargara con lo de Malena.

¿Yo te dije eso?

Rojo, no juegues conmigo.

¿Me ayudas o no?

Confié en tu palabra.

No te preocupes.

Algún inocente irá a la cárcel por ti.

Bien. Tengo que acabar con esta pesadilla.

Tengo que alejar todas las sospechas de mí.

No te preocupes, no voy a dejar que una persona con tu talento

acabe sus días en la cárcel. Tú y yo vamos a hacer grandes cosas juntos.

Estamos en el mismo barco, doctor.

Con cuidado.

(DOLORIDO)

Espero que no me estés dando largas.

Dentro de nada, tus problemas con esa chica habrán desaparecido.

-No se puede perder algo que no se ha tenido, pero...

pienso...

cómo serán mis padres.

Imagínate, a lo mejor tengo hermanos y no lo sé.

-¿Te planteas buscarlos?

-Le dije a mi madre que no lo haría, pero ¿debería?

Al principio me hizo creer que no se acordaba del trato.

Tiene que cumplir su palabra. Tranquilo, dijo que ya estaba

buscando cabeza de turco para pagar por lo de Malena.

¿Intenta ganar tiempo?

-Anoche estuvo aquí y me lo contó todo.

Y me dijo que él no había vendido nada que no fuera de buena calidad.

-Claro, es totalmente impensable que el inocente y bueno de Quintero

sea capaz de vender mierda tóxica, ¿no?

-¿No me digas que han encontrado alcohol adulterado aquí?

-Pues sí que lo han encontrado.

No ha sido en una botella ni dos, sino en diez.

¿Tú sabes quién se incorpora mañana a Distrito Sur?

Pues no tengo ni idea. ¿Alguien que conozco? ¿Hombre, mujer?

"Alguien que conozco, alguien que conozco". ¡Un amigo tuyo!

¿Vive usted ahora en una residencia? -Sí. Bueno, no.

Me...

me he largado hoy mismo.

-Perdone la indiscreción, pero ¿se ha ido sin más

o tiene claro dónde va a ir a vivir?

-Lo tengo claro, a casa de mi hijo. ¿Dónde voy a estar mejor que con él?

-¡Qué puntazo Leonor! -Es muy fuerte.

Pero más fuerte va a flipar el hijo cuando la vea aparecer por casa.

-Pues sí.

-¿Qué pasa ahora?

Claro, dile que pase. Que pase.

-¿Cómo estás?

Se te ve preocupada.

-No, no es nada.

-No te apetece hablar conmigo una mierda, ¿no?

-¿Qué quieres, Miguel? Ya no somos pareja.

-Señor, si me cuenta de qué se trata. -¿No me escucha? ¿Dónde está su jefa?

Necesito hablar con ella. ¿Qué está pasando aquí?

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Servir y proteger - Capítulo 720

13 mar 2020

Tras una accidentada intervención quirúrgica, Andrés y Mateo consiguen salvar la vida de Rojo. Miguel se presenta en el loft de Rojo para saber qué ha pasado con Tom. Espe sigue impactada tras haberle contado Yoli que es adoptada.

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