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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 705 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué hora es?

-Espe, ¿qué haces aquí todavía?

-¿Cómo que qué hago aquí? ¿Qué hora es?

Que me he quedado dormida.

(EXCLAMA)

Las 08:30.

-Las 8:30. Queda media hora para que cierren las puertas, Espe.

-¿Qué hago? Estoy en pijama todavía.

No tengo tiempo de vestirme y llegar a Jefatura.

-Te llevo yo. Coge el DNI, la placa y vámonos.

-¿Cómo me voy a presentar al examen así, en pijama?

-Coges algo de ropa y te cambias en el coche.

Venga, espabila que no hay tiempo.

Cuanto más te lo piensas, más tarde vamos a llegar.

Deja de recoger eso, por favor. -Pero cuando me quedé dormida,

me quedaban siete temas por estudiar.

¿Y si me cae alguno? No quiero hacer el ridículo.

Ya está. No pasa nada. Ya está.

Lo tengo que asumir. No voy a ser subinspectora,

voy a perder mi puesto en la UFAM.

Me voy a tener que ir de aquí, será el destino.

-Haz el favor de mover el culo, por favor.

Deja de quejarte y de decir chorradas del destino.

Ponte las pilas. Da igual que no hayas estudiado un par de temas.

-Siete. -Esos son los que no has repasado.

No los que no has estudiado.

¿Y qué más da? ¿Qué probabilidades hay de que caigan esos temas?

No me creo que con todos los años que llevas currando como policía

no sepas algunas preguntas de ese puñetero examen.

-Eso si nos da tiempo a ir al examen.

-Otra vez, de verdad, otra vez con tu negatividad.

Tanto esfuerzo para nada, Espe.

Por favor, piensa en positivo por una vez en tu vida, de verdad.

Piensa que vamos a llegar, que vamos a aprobar.

No sé, es gratis.

-Te pareces a tu madre hablando.

-¿Me parezco a mi madre?

Si hace falta que te hable del karma,

de recolocar los chacras, pues hablo así si quieres.

Por favor, actúa como una policía.

Tienes que dar lo mejor de ti misma, por favor.

No te puedes quedar aquí parada, pensando que es imposible.

-Me has convencido. -Sí.

-Me voy. -Venga, venga.

Venga, ¡espabila!

Venga.

¿Y toda esa ropa?

Es lo primero que he pillado. Me cambio en el coche.

Ah, espera, espera.

Vamos.

Buenos días, Marta.

Jefa.

Es otra denuncia por un robo de un dispositivo móvil.

Acabo de tomar declaración al denunciante.

Déjame que lo mire.

A ver.

Veo que han seguido el mismo "modus operandi"

que la banda de chavales que estamos buscando.

Así es. El denunciante estaba tomándose algo en un bar

y dejó el móvil encima de la mesa

cuando se le acercaron tres chavales. Ya.

Pero la diferencia es que en esta ocasión,

han utilizado un folleto de una ONG.

Correcto, pero han hecho lo mismo de siempre.

Mientras uno le distraía con los folletos,

los otros dos le robaban el móvil.

Y veo que el denunciante ha aportado muchos datos

del terminal sustraído.

Pues contar con el número IMEI del teléfono

nos va a ayudar mucho a localizarlo.

Pero este denunciante ha ido más allá.

Ha rastreado webs y aplicaciones

donde venden aparatos tecnológicos de segunda mano.

No ha perdido el tiempo.

Lo mejor de todo es que ha dado con su teléfono.

De hecho, ha traído una copia escaneada

de la captura de pantalla del anuncio.

¿Y cómo sabe que es su teléfono?

Pues porque es el mismo modelo,

el mismo color y ha reconocido estas marcas aquí.

Vamos. Está convencido de que es el suyo.

Intentó comprarlo y cuando pulsó el anuncio,

pues ya estaba vendido.

¿Y tiene algún dato del vendedor?

Afirmativo.

Pero cuando ha intentado contactar con él,

ya se había dado de baja.

Pues esas son buenas y malas noticias.

¿Por qué?

Pues son malas porque ahora sabemos

que esa banda de chavales está mejor organizados

de lo que nosotros pensábamos.

Y porque además se les da bastante bien

vender móviles en Internet,

sin dejar rastro.

Ya. Y eso nos dificulta su búsqueda.

Efectivamente, pero la buena noticia es

que ahora sabemos que esos chavales

están vendiendo los móviles en España.

Lo cual indica que lo más probable es

que no estén colaborando con ninguna mafia internacional,

que suelen vender esos móviles

pues en Oriente Medio o en África.

Y eso desde luego dificulta su localización.

Ya. Y al venderlos en España

hay más probabilidad de recuperarlos.

Eso dicen las estadísticas.

Efectivamente.

Veo que estás al tanto.

Sí, es que me gustaría colaborar en ese caso.

No, porque para Toni y para ti tengo otro asunto.

Quiero que le des la denuncia

a Nacha y a Elías.

Ellos ya están sobre aviso.

Vale, pues se lo paso a ellos.

¿Y qué es lo que tiene para nosotros?

Es la denuncia de la desaparición de una chica de Alicante.

Su hermana ha denunciado que pasó unos días por Madrid.

¿Y estamos seguros de que pasó por Distrito Sur?

No, seguros no estamos.

Ella se basa en que su hermana le comentó que el hotel estaba cerca

de la estación de metro del barrio.

A lo mejor podemos empezar la investigación

preguntando en los hoteles que hay cerca del metro

por si hay algún registro con su nombre.

Me parece bien. Os acabo de mandar por "mail" a Toni y a ti

la denuncia para que tengáis todos los datos. No es mucho,

pero espero que nos sirva

para localizarla pronto. Se llama Malena Torrent.

De acuerdo, pues voy a avisar a Toni. Muy bien.

(Móvil)

¿Papá?

"Hola. Perdona que no había escuchado tu llamada.

Espero que no fuera urgente." No, era por si querías

cenar esta noche conmigo. Como mamá no está.

"Es verdad, se me había olvidado."

Si quieres vamos al tailandés ese que tanto te gusta.

"Sí, por mí bien.

Si termino pronto, puedo ir a recogerte

y si terminas tú antes, vienes a por mí."

Perfecto. Pues venga, chao.

Malena Torrent.

Toni, ven enseguida a la comisaría.

(SUSPIRA)

-Salva.

-Ey, ¿qué tal? -Bien, ¿cómo estás?

-Bien.

-Oye, ¿te echas una pachanga? Un uno contra uno.

-No puedo.

-Eso suena a que te estás cagando en las patas

porque piensas que te voy a ganar.

-No, de verdad. No puedo, estoy esperando a unos colegas.

-Está bien.

Oye.

¿Cómo te va? Hace mucho que no pasas por el centro cívico.

-Ya, estoy a otras cosas.

-En el equipo te echamos de menos.

Nos falta nuestro alero titular.

¿Cuáles son esas otras cosas?

-Ya te lo he dicho. Estoy esperando a unos colegas.

-Imagino que no para ir al instituto.

Me dijiste que te lo ibas a tomar más en serio.

-Joder, ya estás dándome la chapa con lo que tengo y no que hacer.

Que si el baloncesto, que si los estudios...

-Tienes razón, perdona.

Solo quería saber cómo te iba.

-Y yo te contesto.

No pienso volver al básquet ni me va el rollo de las clases.

Los libros no son lo mío.

-Yo no soy nadie para decirte cuál es tu rollo o cuál deja de serlo.

Solo quería saber cómo estabas.

-Buscándome la vida para sacarme un dinero.

-¿Y cómo te la estás buscando?

-Me está ayudando gente del barrio.

-Que sepas que en el centro cívico te podemos ayudar.

-Ya. Bueno, tranqui. No estoy metido en ningún lío ni nada.

-Eres un chico listo.

Con un poco de suerte, te va a ir bien.

-Eso es imposible. La gente como yo no tiene esas oportunidades.

La suerte nunca está de nuestro lado.

-Bueno, prefiero pensar que las oportunidades están ahí, ¿no?

Para todos.

Es verdad que no todos partimos del mismo sitio,

pero yo prefiero no estar en la queja.

Y recuerda que ahí tienes el equipo de básquet.

¿Vale? Que es un equipo de verdad.

Y que te puede ayudar.

Y que te va a apoyar en lo bueno y en lo malo.

Hoy teníamos partido contra el equipo del hospital.

No sé si te acuerdas, pero igual te apetece venir.

-Mejor otro día, ¿vale?

-Va.

-Bueno, cuídate.

-Cuídate, Salva.

(Móvil)

¿Sí?

Claro que lo sé.

Que sí, joder. Tendrás tus cinco móviles

antes de que acabe el día.

Vale.

¿Qué pasa? Todo OK, ¿no?

Oye, no podemos volver a cagarla

o no nos salen las cuentas.

-Hola.

¿Puedo pasar? He visto la puerta abierta...

-Sí, sí. Claro.

Diana, enseguida termino con esto.

Muy bien, Antonio. Por mí, está todo correcto.

Nos vamos la semana que viene, ¿vale? Gracias.

Pasa, pasa, por favor. ¿Qué tal?

¿Cómo estás? ¿Cómo va todo?

-Gratamente sorprendida. -Ah, ¿sí?

-Por tu llamada de anoche. (RÍE)

-No la esperaba.

No es frecuente que un hombre se disculpe.

-Bueno, pues, debería serlo. ¿No te parece?

Aunque tampoco te quiero engañar.

Si te llamé, más que nada, fue porque...

en fin, no quería perder una buena oportunidad

de negocio.

Sí, bueno, no sé.

Si estuviste dispuesta a darme 50 euros

por un jersey usado de segunda mano,

no sé cuánto más dinero me puedes dar si...

si sigo deshaciéndome de ropa. -Vaya.

Esta conversación se está poniendo muy interesante.

(RÍEN)

-Discúlpame, discúlpame, por favor.

No sé, creo que ha sido un comentario

completamente fuera de lugar.

Me estoy hasta sonrojando un poco. -¿Sí?

(RÍEN)

-No sé... ¿Qué quieres tomar?

¿Estás dispuesta a seguir viajando por el mundo conmigo?

-¿Viajando?

-Porque, bueno, ya hemos hablado de Glasgow.

-Ah.

-También de Manhattan

y te puedo ofrecer ahora un Praia, por ejemplo,

que es un cóctel que me ensañaron a hacer en Cabo Verde

cuando estuve por allí. -Suena muy bien.

Pero un cóctel a esta hora de la mañana me parece que...

-No te preocupes. Es un cóctel que no lleva alcohol.

Es una bebida refrescante. -Ah, muy bien.

Sí lo vemos, ¿no? -Te lo preparo.

-Y espero que no le añadas ninguna excusa tonta

para que no quedemos la próxima vez.

-Tranquila, tranquila.

No tengo ninguna intención de inventarme ninguna excusa tonta.

Es solo que...

viajo por la vida con una mochila bastante cargada y hay...

algunas cosas que todavía no he podido superar,

pero bueno, estoy en ello. -A nuestra edad...

todos cargamos una mochila llena de experiencias.

Buenas, malas.

Y resulta complicado dejarla a un lado y tirarse a la piscina

cuando aparece alguien nuevo, ¿no?

-Pues sí, sí que resulta complicado, sí.

Pero...

Quizá es eso lo que tenemos que hacer en la vida, ¿no?

Abrir esa mochila,

soltar lastre

y estar...

dispuesto a emprender un nuevo camino

aunque nunca sepas adónde te puede llevar.

Pero...

si es con una persona tan interesante como tú...

hay que estar abierto a hacerlo. -Gracias.

Pienso brindar por todo lo que has dicho.

-Pues espérate un momento

porque me falta el toque final.

Con mucho tacto y delicadeza...

(RÍE)

-Aquí está.

-Qué bonito. -Un Praia.

-Salud. -Salud.

(Móvil)

Estoy esperando una llamada. Puede que sea de trabajo.

-Tranquila, no te preocupes.

-Sí, es de trabajo, discúlpame. -Aquí estoy.

-A ver si hay más suerte registrando el hotel.

-O con las cámaras de la estación de metro.

Según la hermana, hablaba mucho del metro de Distrito Sur.

-Ay.

(RÍE) -¿Qué te pasa? Que parece que vienes de correr la maratón.

-Pues casi, ¿eh?

Porque entre la mañana de curro que llevo y lo de Espe...

-¿Qué es lo de Espe?

-Esta mañana he tenido que llevarla al examen de la oposición

y vamos ha sido una auténtica locura.

Primero se durmió. Tuvimos que salir zumbando a Jefatura.

Y lo peor es que salimos de casa en pijama.

-No me lo puedo creer. -Pues sí.

Y vamos el vecino del quinto flipó.

Mira que normalmente es un sieso, pero esta mañana se quedó

sin palabras.

-Pero ¿se ha presentado al examen en pijama?

-No, no. Cogió ropa para ir cambiándose en el coche.

Y teníamos nada, media hora para llegar.

Menos mal que no había tráfico y aparqué el coche cerca...

-Madre mía qué liada, ¿eh?

-Pero aquí no acaba la cosa.

Cuando se empieza a cambiar en el coche, se da cuenta de que

no tenía la camisa y para no presentarse en pijama,

lo que hace es coger un pañuelo

y ponérselo encima de la camiseta interior

como un "top". (RÍE)

-¡Un cuadro!

-Vaya personaje, la Espe.

-Pero, a ver, entonces,

¿ha llegado al examen o no?

-Por los pelos. Cuando llegamos estaban cerrando la puerta.

Pero uno de los que vigila, lo conocía

porque estuvo conmigo en la academia.

Le pedimos que la dejaran entrar y por los pelos pasó.

-Deberíais estar para grabaros las dos.

-Bueno, ¿y sabes algo de Espe?

-No, no, qué va. La estoy llamando, a ver qué tal le ha ido

y lo tiene apagado todavía. Así que...

A ver, ¿qué tal ha ido?

-No quiero volver a saber nada más de exámenes. Juro que en mi vida,

jamás en la vida me vuelvo a presentar a un examen.

-Cómo eres. Cuenta algo. A ver, ¿qué tal?

-Pues nada, me ha salido mal, mal.

He contestado un montón a voleo y, para colmo, delante del tribunal

se me ha desabrochado el nudo del pañuelo que llevaba ahí atado

al cuerpo y bueno...

No, que no os riais tampoco.

Que esto es serio, joder. ¿Cómo van a ascender a subinspectora

a una mamarracha así vestida, por favor?

(RÍE) -Le habrás explicado los motivos al tribunal, ¿no?

-Sí, ¿qué le explico? ¿Que me he quedado dormida?

Tampoco habla muy bien de mí eso. -Espe, el tribunal está

para valorar tu conocimiento. No tu aspecto.

-Encima me ha caído un tema de los que no me ha dado tiempo

a repasar. Y una pregunta sobre fronteras que la he cagado.

-Anda ya. Conociéndote seguro que te ha salido de lujo.

Casi igual que un compañero mío de clase.

Siempre le salían fatal y no bajaba del sobresaliente.

-Que yo no soy de esas, ¿eh? Te lo juro.

(Móvil)

Pero dejemos de hablar de este tema, que me pongo de los nervios.

-Paula Bremón, sí.

¿Sí?

Sí, eso es.

Vale, pues enseguida estamos allí.

Debemos irnos. Uno de los hoteles que contactamos tiene

una habitación a nombre de Malena Torrent.

-¿Sigue ahí? -De momento no se ha realizado

el "check out", así que venga, vámonos.

-Chao.

-¿Esto no será un soborno?

-No. O, al menos, no pretende serlo.

Lo que pretendo es que podamos seguir charlando un poco más tú y yo.

(Móvil)

Discúlpame.

Ahora me suena a mí el teléfono.

Parece que hoy no nos quieren dejar hablar.

Es una llamada importante de un proveedor.

Tengo que atender la llamada. -Sí, claro que sí.

-Vuelvo enseguida, ¿vale? -Sí.

-Paco, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

-Mira esa mujer.

Ese móvil es de los caros.

Vamos a hacerlo con lo de la ONG.

Prepara los papeles.

Hacemos como siempre, ¿vale?

Si ocurre alguna cosa, nos encontramos en el parque,

cerca del baloncesto, ¿vale?

¿Tiene un momento?

-Sí.

-Mire, somos de una ONG que estamos luchando

contra el cambio climático

y nos gustaría recoger firmas para salvar el Amazonas.

No sé si sabes la cantidad de árboles que se desforestan al día.

-Te recomiendo que lo sueltes

si no quieres que te denuncie y te metas en un lío que ni imaginas.

-No es lo que piensas. Pensaba que se caería al suelo.

-Mientes peor que robas.

¿Cuántos años tienes?

Ni 18, ¿a que sí?

Te doy un consejo. Estudia

o búscate un oficio si no quieres acabar en la cárcel.

-¿Hay algún problema?

-Han intentado robarme el móvil. -¿Cómo?

-Sí.

Unos chicos. Él ha aparecido con unos papeles para que firmara

en ayuda al Amazonas y... pero nada.

Lo he cogido a tiempo.

-Pero ¿estás bien? ¿Te han hecho algo?

-Sí, no ha pasado nada. -¿Quieres que vayamos a la comisaría

a poner una denuncia? -No, no, no. (RÍE)

Prefiero continuar con lo que estábamos.

-Está bien, está bien. Pues..

sigamos con esto.

(RÍE)

He estado hablando con Olga. Parece ser que no aceptará

la propuesta de montar el restaurante.

Vale.

Prefiere centrarse en los fogones

y no en los agobios financieros y papeleo.

Le escuece lo mal que lo pasó con la "pâtisserie".

¿Te acuerdas? Claro que me acuerdo, sí.

Así que, bueno. Pues quiere estar más centrada

en explorar campos creativos.

Muy bien.

Pues eso. Normal.

Campos creativo como, por ejemplo,

pues la repostería erótica.

¿Qué te parece? Muy bien. ¿Qué me va a parecer?

¿Te parece muy bien que tu hija explore la repostería erótica,

que es lo que te he dicho? ¿Qué hablas de repostería erótica?

¿Qué dices? Antonio, desde que tienes

ese cacharro no me haces ni puñetero caso.

Es que engancha.

Llevas razón.

Engancha, engancha.

Te voy a dar yo a ti.

¿Qué? ¿Nos vamos a comer a La Parra y te cuento la charla?

¿Qué charla?

Por Dios, la charla con Olga. No me escuchas.

Si prefieres, hacemos una videoconferencia

y así no tienes que prescindir del aparatito.

Vale, venga, vamos a comer, pero a La Parra no,

que María me ha contado el menú

y no me lo puedo permitir.

¿Por qué? El primero tiene mucha grasa

y muchos hidratos. Ya.

Y ahora tu aplicación esta de "fitness" nos va a decir

dónde tenemos que ir a comer, ¿no? Vamos a un restaurante

que me ha recomendado un paciente, hombre.

Bueno, ¿y dónde está?

Pues te lo voy a decir,

ya que preguntas.

Exactamente a 5000 pasos de aquí, que son los que necesito hacer

para cerrar el "planning". 150 calorías.

De verdad.

¿Y en ese móvil tan estupendo no hay una aplicación que me indique

la paciencia que tengo que tener contigo?

Sí que hay.

Es que es de pago.

(ENFADADA)

Vámonos. (RÍE)

(Puerta)

Policía. Malena, abra la puerta, por favor.

(Pitido)

Muchas gracias.

-Aquí no hay nadie.

-¿Qué dijo la recepcionista?

-Que llevaba varios días sin verla. Tres o cuatro.

-Vale, esto está vacío también. Ni zapatos ni ropa ni nada.

-El personal dice que no desayunaba aquí. Apenas pasaba tiempo aquí.

-Bueno, yo creo que está claro, ¿no? Se ha largado.

-Hasta ahí llego.

-Que no, que te quiero decir que se ha ido sin pagar.

-No creo, porque cuando te registras en un hotel

tienes que poner tu tarjeta de crédito.

-Bueno, pero igual no tenía fondos o la tenía bloqueada, no sé.

Porque ella ahora mismo no estaba trabajando, ¿no?

¿Paula?

¿Qué pasa?

-Parece cocaína.

-Pues esto lo cambia todo.

-Vale. Tiene que confirmarlo aún el laboratorio,

pero sí, tiene toda la pinta de ser cocaína.

-Vale, ¿y ahora qué hacemos?

-Pues empezar de cero e inspeccionarlo todo con otros ojos.

-Pero si esto no es la escena de ningún crimen.

-Igual encontramos algo que nos ayude a entender

qué ha pasado aquí. Al menos saber por qué ha venido a Madrid.

-Bueno, vale, venga. Empecemos de cero.

(SUSPIRA)

-Aquí deberíamos encontrar las respuestas a muchas preguntas.

Primero: ¿por qué ha cogido una habitación de hotel

y no alquiló un apartamento si sabía que se quedaría tiempo aquí?

Estaría bien saber

si ha recibido visitas.

-Bueno.

¿Qué habrá pasado?

¿Será cosa de la droga o...

no sé, habrá venido por trabajo?

-Pues no lo sé porque, por un lado, los padres dicen que era tranquila,

que no se metía en líos ni historias de drogas, pero estaba muy agobiada

porque había perdido el curro de camarera en Alicante,

así que no lo sé.

Lo único que nos queda es concentrarnos mucho

y encontrar algo que nos ayude a dar con ella.

-Hombre, amigo.

¿Qué haces por aquí? ¿Comprando chuches?

-Sí, bueno. Comprando unos aperitivos para el Moonlight.

-Oye, ¿cómo estás? Que ayer te vi un poquillo desanimando.

-¿Yo? Bien, bien. Yo estoy bien. Solo que en la vida ya sabes que,

de vez en cuando, te da una de cal y otra de arena.

-Pero ¿ha pasado algo?

No me dejes con la intriga. -No, no. Tranquilo,

no me ha pasado nada. Es solo que...

En fin, ¿te acuerdas los chavales esos de los que me hablaste ayer?

Bueno, pues parece ser que se han pasado por el Moonlight

y han intentado robarle el teléfono móvil a una clienta.

-Vaya, ¿y cómo ha sido?

-Pues poco te puedo contar, la verdad, porque yo, en fin,

recibí una llamada de un proveedor o tenía que atender

un asunto importante y estaba en el almacén.

Al parecer, se pasaron por allí y se fueron directos

a la mesa de donde estaba esa clienta pidiéndoles estas cosas típicas

de que firmasen una petición de no sé qué para salvar el Amazonas.

-Lo mismo que os conté, pero con otra excusa.

-¿Y le dijiste a ella que se acercara a denunciar?

-Sí. Por supuesto que sí se lo dije, pero ella decía que no hacía falta

porque, al fin y al cabo, bueno, se dio cuenta de todo

y ella misma impidió que le robasen el móvil, así que...

-Bueno, tú también te podrías haber acercado

e interponer una denuncia. -Pero ¿qué denuncia voy a poner

yo, Elías, si te estoy diciendo que no vi absolutamente nada?

-Bueno, me has dicho que una de cal y otra de arena.

¿Cuál es la buena noticia? (RÍE)

-Pero mira que eres pillo, amigo.

¿Te acuerdas también que estuvimos hablando

de cosas personales y tal que tú me decías que tengo que

seguir estando abierto a nuevas oportunidades

que se me puedan presentar en la vida?

Pues parece que se me ha presentado una.

-Por esa sonrisilla veo que la cosa progresa adecuadamente, ¿no?

-Bueno, bueno. Poco a poco, todavía no ha pasado nada.

Digamos que hemos quedado un par de veces solo para charlar

y, en fin, lo que te puedo es que es una mujer maravillosa.

Tú ya sabes que yo no me entusiasmo con cualquiera.

-Pues me alegro por lo menos de haberte hecho

recuperar el entusiasmo, así que ahora a por todas, ¿eh?

-Sí, sí, bueno. Ahí estaremos, pero poco a poco.

Tú ya sabes que yo estas cosas me las tomo con... con calma.

De todas formas, ya te iré contando cómo va todo.

Oye, ahora debo irme, que me esperan en el bar.

-Venga. Oye, si aparecen otra vez esos tres tipos no dudes

en venir a comisaría, y ya nos ocupamos nosotros.

-Me pasaré o te llamaré por teléfono, ¿vale?

Venga, chao, amigo.

Hola, Ángela. ¿En qué andas?

Ahora mismo estoy volcando los discos duros del sospechoso.

¿Ese caso ya está en los juzgados? Pero no tiene fecha para la vista.

Vale, pues necesito que lo pospongas

porque tenemos algo más urgente. Se trata del robo de móviles

al descuido en cafeterías y bares de Distrito Sur.

Sí, me imagino que móvil que ven encima de la mesa,

móvil que se llevan, ¿no? Sí, pero los sospechosos

han desarrollado un sistema que les está funcionando bastante bien.

Cuéntame. Pues, al parecer, sacan un folleto

de una ONG hablando de lo malo que es la desforestación del Amazonas

y piden la firma de la víctima para un manifiesto

contra el cambio climático.

Vaya. O sea, que van de ecologistas, ¿no?

Sí, pero eso solo algunas veces porque otras lo que hacen

es desplegar un mapa diciendo que se han perdido

y que están buscando una calle.

Entiendo. Cambian de método según la ocasión.

(ASIENTE)

La cuestión es que creemos que los sospechosos

son menores de edad. Buscan la empatía de las víctimas

y no se dan cuenta estos de que les han sustraído el teléfono

hasta un rato después. Vale.

¿Llamaron a las compañías telefónicas las víctimas?

Sí. Incluso algunos han rastreado sus terminales

a través de aplicaciones para encontrarlos, pero nada.

Qué va. Si son jóvenes lo primero que van a hacer es

desactivar el GPS y la posibilidad de localizar el móvil.

Por eso no te pido que los rastrees. Lo que quiero es

intentar encontrar algo a través del canal de venta.

Pues lo que tú me pidas. Dime. Sí. El último denunciante incluso

dice que ha encontrado su teléfono en una tienda "online"

de segunda mano.

¿Sabemos si ha intentado comprarlo? Sí, pero ya era tarde.

Lo habían vendido y, además, no ha encontrado forma

de dar con el vendedor.

(ASIENTE)

Nos ha traído un pantallazo del anuncio.

A ver. ¿Lo rastreas?

Sí, ahora mismo.

Pues sí. Lamentablemente, lo han retirado ya.

Ya. Sí, el denunciante nos dijo también que habían retirado todos

los datos del vendedor. ¿Tú podrías hacer algo?

Se me ocurre que podría contactar con el responsable técnico de la web

y, quizás, me pase las copias de seguridad porque a veces

las guardan y así podríamos tirar del hilo.

¿Tú crees que colaborarán sin una orden?

Estoy segura.

Están en contra de objetos robados. Les da mala prensa.

Pues a ver si encontramos algo por ahí.

Sí. Después llamaré a las compañías telefónicas

para asegurarme de que los terminales están bloqueados,

que a veces tardan varios días en hacerlo.

Ya, pero no en todas las denuncias consta el número IMEI.

Ya. Tendré que llamar a los denunciantes

porque muchas veces ellos desconocen que el IMEI

está en una pegatina en la caja. A veces lo guardan para guardar

las instrucciones y la tarjeta con el PIN y el PUK.

Vale, pues veo que lo tienes todo controlado. Si necesitas algo

de ayuda, no tienes más que pedirla. El caso lo llevan Nacha y Elías,

¿de acuerdo? Perfecto.

Venga, hasta luego. Hasta luego.

-Eso es, muy bien.

Respira con el diafragma.

Inspira

y ahora lo sueltas todo. -Que no, que no.

Que no me sale a mí esto.

María, ponme otra tila, por favor.

-¿Otra tila? Que te ve a dar un bajonazo a ti ahora

con tanta tila. -Que no. Que, con la taquicardia

que tengo, ni que me metiera la tila en vena. Que esto no se me baja.

-Que viene de hacer el examen a subinspectora esta mañana.

-Anda, nena. No tenía ni idea. ¿Y qué tal? ¿Cómo te ha salido?

-Yo qué sé, María. Todo el mundo igual. Me pregunta todo el mundo.

En cuanto he salido, pues estaba convencida de que hice un desastre.

Vamos que... que seguro que he suspendido.

-Si fuera por ella, ya estaría en casa haciendo las maletas.

-¿Las maletas para irte adónde?

-Pues es que si no apruebo la oposición,

no puedo seguir al frente de la UFAM y a lo mejor me tengo que ir

de Distrito Sur.

-Por Dios, qué agónica esta también. Madre mía.

-Que no, María, que no. Que luego, conforme ha ido pasando el tiempo,

un pensamiento positivo se ha ido apoderando de mí, ¿no?

Y he empezado a pensar que, a lo mejor, los milagros existen.

Que igual he aprobado y todo. (RÍE)

-Claro, mujer. ¿Y por eso estás nerviosa?

-¿Eh?

Pero ¡si la culpa es de esta! La culpa es de esta

porque me mete sus pensamientos positivos

en la cabeza y ¡yo qué sé! Al final ya no sé ni lo que pienso,

estoy de los nervios.

-María, yo solo he tratado de animarla.

Seguro que le ha salido mucho mejor de lo que ella piensa.

-Claro. -Le he hecho ver que

toda la experiencia que tiene trabajando como policía

seguro que compensa la falta de tiempo que ha tenido

para prepararse a fondo la teoría. -Claro, mujer, eso es así.

-No, es que me he equivocado. Me estoy dando cuenta ahora

de que me he equivocado. Que lo he hecho fatal.

Ostras.

Lo he hecho fatal.

¡No, es que no te tenía que haber hecho caso, de verdad!

No tenía que haberme presentado. La culpa es tuya. Entera.

-Mira, María, ponme uno con leche, que esta está de bofetón.

-Sí, hija, sí.

-A ver, diafragma. Vamos a seguir.

Eso es, siente cómo transita el aire por aquí.

¿Te relaja?

Siéntate, Espe, por favor.

¿Pasa algo?

Ya tenemos los resultados de tu examen.

¿Y?

Verás, me han llamado extraoficialmente del tribunal.

Antes que nada, queremos que sepas

que siempre has sido un pilar fundamental de esta comisaría.

He suspendido, ¿no?

Sí, he suspendido. Si ya lo sabía yo.

Es que ojalá hubiera tenido un poco más de tiempo para estudiar.

Beltrán...

lo has conseguido.

¿Cómo?

Enhorabuena. Has aprobado.

Cuando me han llamado, además, para decirme que habías aprobado

me han dicho que tu nota es una de las mejores de la convocatoria.

No me lo puedo creer. Pues créetelo.

Eso sí, te pido discreción.

Ya sabes, hay que esperar a que sea una publicación oficial.

Claro, claro.

No sabes lo orgulloso que se siente uno cuando le dan una noticia así.

Sabemos que te has esforzado mucho. Que lo has dado todo

en estas últimas dos semanas.

Y esta es tu recompensa.

Pero ¿no se habrán equivocado?

Espe, aquí sabemos de sobra de lo que eres capaz.

Esto no hace más que confirmar tu valía para dirigir

cualquier UFAM de cualquier comisaría de este país.

Efectivamente, en cualquier comisaría

estarán encantados de contar con una experta como tú.

Por supuesto, entendemos que con esa notaza que has sacado

puedes elegir cualquier destino disponible.

Y, por cierto, hay vacantes muy interesantes y muy buenas.

Como en embajadas e incluso en Jefatura.

Pues todo eso suena muy bien, pero dudo mucho que

en cualquier otro destino esté mejor que aquí en Distrito Sur.

He conseguido dar lo mejor de mí.

Y sé que ha sido precisamente por estar en esta comisaría.

Mi mérito es compartido con mis compañeros.

Ahora me toca aportar a mí.

Espe, escucha.

No tienes que tomar una decisión ahora, tienes tiempo para pensar.

Agradecemos muchísimo tus palabras y por supuesto

Miralles y yo estamos deseosos de que te quedes aquí con nosotros.

Pero tienes tiempo para pensar en tu futuro y en tu carrera.

Espe, el comisario tiene razón.

Puede ser una buena oportunidad profesionalmente para ti.

Podrías ascender a puestos de más responsabilidad, visibilidad,

incluso podrías estar más cerca de tu familia.

Y no tienes que preocuparte por nosotros,

apoyaremos cualquier decisión que tomes.

Yo lo agradezco mucho, pero es que lo tengo clarísimo.

Mi sitio está aquí y mi puesto es el único que quiero cubrir.

Todavía hay mucho trabajo por hacer en la UFAM

y esto solo me da ánimos para seguir haciendo cosas.

Espe, yo estoy muy contenta de la decisión que acabas de tomar.

Y, profesionalmente, estoy muy satisfecha de que

una subinspectora tan comprometida se quede con nosotros.

(RÍE) (RÍE) Ven aquí.

Enhorabuena, de verdad. (RÍE) Muchas gracias.

Bueno, ahora, con vuestro permiso, voy a comunicar que puedes quedarte

en tu puesto, aquí en la UFAM.

Y, de paso, voy a dar envidia a algún compañero.

Y tú tendrás que ir a celebrarlo, ¿no?

Después de tantas preocupaciones y esfuerzos.

Ahora lo único que quiero es dormir.

Ya habrá tiempo para celebraciones cuando sea oficial.

Venga, vamos.

(SUSPIRA)

No veía la hora de llegar a casa. Ha sido un día agotador.

-Pues nada. Ahora

duchita, cena y a la cama. -No, ni cena. Ducha y a la cama.

(TODOS) -¡Sorpresa!

-Pero bueno, ¿esto qué es?

-Pues ¿qué va a ser? Una fiesta

para celebrar que eres ¡subinspectora!

-Y con una de las puntuaciones más altas del país, ¿eh?

-Muchas gracias, compañeros. Pero no es oficial todavía, ¿eh?

Me la habéis pegado pero bien.

La culpable seguro que eres tú.

-¡Qué más da! Lo importante es que estamos para celebrar tus éxitos.

-Sí, pero poco, ¿eh? Que mañana hay que madrugar.

-Bueno, compañera, yo todavía no te he visto sonreír como tú sabes.

-Te juro que pensaba que suspendía. No sé cómo he aprobado.

-Yo sí lo sé y estoy muy orgullosa de ti. Bueno, estamos.

-Te podías marcar un discursito como en mi boda.

-Ah, no. Si aquí hay alguien que tiene que hablar, eres tú,

así que te dejo. -No me hagáis esto, por favor.

(TODOS) -¡Que hable! ¡Que hable!

-¡Los vecinos! (SISEA)

-Hasta que hables no vamos a parar. -Bueno, ya, vale, sí. Un brindis.

A ver.

Pues...

por todos vosotros, compañeros, porque

cada uno de vosotros habéis aportado vuestro granito de arena

para que yo aprobara la oposición.

He aprendido mucho de vosotros.

Me habéis apoyado incondicionalmente

y me habéis ayudado muchísimo.

(RÍE) Es que no sé qué más decir. ¡Que sois los mejores!

¡Vivan mis compañeros! ¡Por vosotros!

(GRITAN DE ALEGRÍA)

-¡Por Espe!

-Oye, cuéntanos, ¿ahora te marchas a una embajada o te quedas?

-¿Es que no ha quedado claro todavía? ¡A mí nadie me mueve de Distrito Sur!

-Pues muy bien dicho. Voy a hacer un brindis yo ahora.

Por la subinspectora Beltrán.

Por la candidata más estilosa de todo el examen,

que me ha dicho un pajarito

que estaba la cosa... que causaste sensación.

-Oye, muchas gracias, Lara. Después de todo lo que has tenido

que aguantar, madre mía. Y esto.

-Ven aquí. La verdad es que sí que te aguantado, ¿eh?

Pero todo el mérito es tuyo. Nada que ver conmigo.

Y la fiesta ha sido muy fácil de montar.

Habéis traído algo de beber, algo de picar y ya está.

-¡Eh! No te vas a poner ahora ñoña, ¿eh?

-Que no, pero es que aquí falta algo.

(Timbre)

Eh.

-¿Qué pasa, compañeros?

(GRITAN) ¡Merinero!

-¡Merinero, no hay fiesta sin él!

-Un poquito tarde porque el brindis ya lo hemos hecho, pero bueno.

-Pues otra vez, si motivos no nos faltan, mira.

-Brindo por la comisaría de Distrito Sur

y en especial por la responsable de la UFAM

nuestra compañera Espe.

(TODOS) ¡Bravo!

Esa Espe.

Cariño, ¿tú sabes dónde está el mando de la tele?

¿Qué mando?

Pues el mando de la tele.

Y ¿qué haces ahí? ¿Eh?

¿Qué haces? Llevas ahí desde que has llegado.

Estoy con una aplicación, para cocinar un rape en su salsa,

te vas a desmayar cuando lo pruebes.

¿Qué tiene de especial esa aplicación?

Que te lo explica en siete pasos a través de siete vídeos.

Primero te da los ingredientes y luego los vídeos.

Ya, oye,

y ¿por qué paso vas? Se está haciendo un poquito tarde.

Por el séptimo. No me interrumpas que me voy a equivocar.

Ah, Dios me libre.

No quiero ser responsable de que ese rape salga rana.

Te vas a chupar los dedos. Además, es bajo en calorías.

Mecachis en la mar.

¿Qué te pasa? ¿Te has quemado?

Se me ha ido Internet. Mira a ver, anda.

Debe ser tu teléfono porque yo tengo.

Mira. Es verdad, qué raro.

Reinícialo a ver.

Nada, qué cosa más rara.

Sin ánimo de fastidiar. Yo creo que, al final,

lo barato sale caro. Yo no compraría nunca un móvil

ni un ordenador si no fuera del fabricante cuando lo restaura,

pero de segunda mano no me atrevería.

Ahora no reconoce la SIM, es cosa de la operadora.

Déjame tu teléfono que voy a llamar.

¿Y la cena? No puedo, falta el séptimo paso.

Avería.

A-ve-rí-a.

680030200.

¡Seis!

¡Ocho!

¡Tres!

¡Cero!

¡Tres!

¡Cero! ¡Dos!

¡Cero! ¡Cero!

Ya está, la musiquita.

¿Tú sabes cómo buscar aquí el IMEI?

Sí. ¿Para qué lo quieres?

Porque quiero comprobar una cosa. Bueno.

(Música de espera)

Aquí tienes.

¿Qué es eso?

Pues esto es un listado de IMEIS de móviles robados

y siento comunicarte

que el tuyo es uno de ellos.

¿Qué? ¿Qué estás diciendo?

Pues sí. Compruébalo tú mismo. Aquí hay una denuncia, ¿ves?

¿Y comprarlo es un delito? ¿No me estaré metiendo en un lío?

Bueno, sería delito si tú, en el momento de adquirirlo,

hubieras tenido constancia de que era un móvil robado, ¿no?

Entonces se te podría acusar de delito de receptación,

pero no es el caso, ¿no?

No puede ser, tiene que haber alguna equivocación.

Me lo vendió un señor.

Un señor estupendo con un montón de buenos comentarios y valoraciones.

¿Has dicho un señor? ¿No era un chaval?

No, era un señor hecho y derecho. No sé, de unos 50 años.

Cariño, me tienes que contar todos los detalles que recuerdes

de esa compra. La web donde lo encontraste, la descripción

y el nombre del señor, si te dieron teléfono de contacto. Todo.

Lo vamos a necesitar para una investigación

que tenemos abierta.

¿Hay más gente en esta situación?

De momento todos estos, pero no descarto que haya más.

Hay un grupo de chavales que se dedican a robar móviles

y venderlos por Internet. Por el momento tú eres

la única persona que ha visto al vendedor.

No te preocupes, os contaré todo lo que recuerde, claro.

Bueno, yo creo que

en fin, en el banco con la denuncia

podrán echarte una mano, yo creo que te cubrirá el seguro de la tarjeta.

¡Qué seguro ni seguro! Pagué en efectivo.

Vaya por Dios.

Esto ya no tiene solución. Ahora me preocupa la cena.

¿Qué hago con el pescado?

Pues utiliza mi móvil para bajarte la aplicación.

Solo se puede bajar en teléfonos de última generación esta aplicación.

Bueno, chico, ya se te ocurrirá algo. Eres muy buen cocinero.

¿Quieres que te ayude? No hace falta.

¿Qué hago con mi teléfono?

Lo siento mucho, pero te lo tengo que requisar.

Esto solo me pasa a mí.

Veo que lo de irse tarde a casa es genético.

Cosa de la familia, ¿no?

Termino las diligencias del atestado de la desaparición de Malena Torrent.

Ya. Y ¿qué habéis averiguado?

Pues casi nada.

Fuimos a su habitación de hotel y lo único que se deduce es

que se fue de manera precipitada y a escondidas.

Desapareció sin hacer el "check out". ¿Sabemos algo más?

Encontramos un poco de cocaína en su habitación.

¿Tenéis alguna teoría?

Según Toni se ha hecho un "simpa", pero yo no opino lo mismo.

¿Por?

Porque no tenía motivos para hacerlo.

Puede ser una deuda relacionada con su adicción a las drogas, ¿no?

Podría ser, pero sería una adicción nueva.

Según su hermana, aunque Malena trabajaba en el mundo de la noche

en Alicante, era una chica muy sana.

Bueno, habrá que seguir indagando.

En estos asuntos de personas desaparecidas

siempre hay factores desconocidos a priori.

Luego, las familias se llevan muchas sorpresas.

Sobre todo si la desaparición es voluntaria.

¿Tú crees que tenía motivos suficientes

para querer desaparecer?

No tenemos información suficiente, pero yo creo que no.

No hay movimientos en sus tarjetas de crédito ni cuentas bancarias.

Y para huir, necesita dinero.

¿Papá?

¿Te olvidaste de que habíamos quedado?

No, pero no sabía que era tan tarde. ¿Vais a cenar?

Sí. ¿Te apuntas? Gracias, pero no. También he quedado

con mis hijos. Es noche de pizza. Un poco tarde para cenar

con los primos. Deja en paz a tu tío.

Con echarle la bronca a tu padre ya es suficiente.

Tampoco quiero. Además, es mi jefe. Tu jefe te dice que te vayas

a cenar con tu padre. Es una orden. Sí, señor.

Y no te preocupes por el caso, cuando menos te lo esperes

una pista te sale al paso.

Pasadlo bien. Chao.

¿Con qué caso estás? Con una desaparición.

¿Estás bien?

Sí, sí. Un poco cansado. ¿Nos vamos? Claro.

-¿Cómo lo llevas? Mal, mal, Andrés, muy mal.

La están buscando.

Cálmate.

Cálmate. ¿Quién la está buscando? ¡La policía!

Anoche estuve en la comisaría del Distrito Sur y lo vi.

Tenían una foto de Malena. Mi hija investiga el caso.

No pensaba que esas aplicaciones de segunda mano podían vender

material robado. Pensaba que tenían sus filtros.

-Soy un pringado.

Me he metido en un marrón de la leche.

Al principio molaba.

Daba subidón y nos daban un dinero por cada robo.

Luego descubrimos que una vez que has entrado en la banda

y te exigen tener un número de móviles al final del día

y si no los entregas.

A otros les pegaron más fuerte.

-Se puede tratar de los mismos chavales

que estamos siguiendo, ¿no?

Podría ser, pero hay algo que no encaja.

Antonio estuvo con el vendedor en persona

y, desde luego, un chaval no era.

¿Y si organizamos un seguimiento a los flacos?

Tal vez ellos podrían llevarnos hasta el "boss".

Eso sí podría ser, pero nos llevará tiempo.

¿Qué hacemos con Salva mientras tanto?

Se me ocurre un plan.

Si el chico colabora, podría ser efectivo.

-No, que no me intento escaquear. Mañana robaré el doble, ¿vale?

No, no os voy a fallar. Sí, ya sé a lo que me atengo.

Vale, mañana donde siempre.

Fue un accidente. Ahora, cuando lo descubran todo

me van a juzgar como a un asesino.

Vamos a ver, basta, Mateo. Quítate eso de la cabeza.

Nadie va a encontrar su cuerpo.

Cuando nos pregunten por Malena, les diremos que vino a la clínica

a solicitar un presupuesto, pero nunca llegó a concertar la cita.

¡Punto! ¿Qué tiene eso de sospechoso?

¡Yo soy sospechoso! ¡Yo!

Es como si lo tuviera escrito en la frente.

Si confieso ahora. Eso no es una opción.

¿Por qué? Aún estamos a tiempo.

Dime qué hicieron tus amigos con el cuerpo.

Tarde o temprano nos interrogarán

y la chica estuvo en la clínica, hay testigos.

-¿Y qué?

No dejamos ningún rastro.

-Mateo está de los nervios.

Le puede la culpa. Y cree que le van a pillar.

Esta mañana ha estado a punto de llamar a su hermano, el comisario,

le quería contar todo.

-Eso sí que me preocupa.

Y te advierto que como se vaya de la lengua, pagarás tú por él.

Ata en corto a tu socio,

que no hable con su hermano por nada del mundo.

Hay un caso al que quiero que prestemos una atención especial.

Manuel falleció hace dos días a los 67 años de edad.

Al parecer no tenía antecedentes

de problema renal y eso es lo que hizo al médico forense.

Échale un vistazo. ¿Qué dice la autopsia?

Envenenamiento. ¿Y tú qué tal la cena anoche con Paula?

Bien, hacía tiempo que no pasábamos un rato a solas.

La vi muy animada con el trabajo.

Y no me extraña. Miralles cada vez confía en ella

para casos más importantes.

Ahora está detrás de un posible asesinato.

Emilio...

quiero decirte algo.

Ey, espera, no puedes entrar así.

Sí que puedo.

Llama a tu socio.

A ver, dime qué quieres.

Que llames a tu socio

y no pienso repetirlo.

(Puerta)

¿Qué pasa, Ma...?

Este tío, que no sé quién se cree que es.

El que os tira la basura.

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Servir y proteger - Capítulo 705

21 feb 2020

Espe se queda dormida la mañana de su examen y tiene dudas de presentarse. Toni y Paula investigan la desaparición de Malena con pocos resultados. Quintero se reconcilia con Diana y la química surge entre los dos.

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