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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 701 - ver ahora
Transcripción completa

¡No, deja que te lo explique! ¡Déjame en paz!

(Música emocionante)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Móvil)

(Móvil)

¿Sí?

(TELÉFONO) Andrés...

Necesito tu ayuda. ¿Qué pasa?

¿Puedes venir o no?

Claro que voy, pero cálmate. Ahora voy.

No se lo digas a nadie.

Perdona, estaba liada en la cocina. ¿Qué te pongo?

-Eh... No, ya nada.

Gracias.

-Lo siento.

-Se me llevan los demonios. A ver si pillamos a esos malnacidos.

-Sí. Esta vez han ido muy lejos.

¿Novedades en el caso de los secuestradores de perros?

Ninguna buena.

Venimos del hospital de tomar declaración a una víctima.

Le han arrastrado para llevarse al perro.

Se ha abierto una ceja al caerse.

Hasta ahora se habían llevado a las mascotas al despiste,

sin robo con violencia.

Pero este hombre no se separa de su perro porque es un invidente.

¡Qué barbaridad!

El perro habrá intentado defenderle. Están educados para hacerlo.

El dueño cree que le han drogado porque el perro no ha reaccionado.

El hombre estaba destrozado. Su perro es muy importante.

-Debían tenerlo planeado.

Un perro guía tiene gran valor. A ver qué rescate piden.

Esos tipos no tienen escrúpulos.

¿Tenemos alguna pista?

No había cámaras ni testigos en el lugar de los hechos.

-Solo podemos deducir, por lo que ha dicho la víctima,

que podrían ser dos personas:

una se ha llevado el animal y otra, conducía.

Ah, y que la furgoneta podría ser vieja, por el sonido del motor

y el ruido de la puerta al cerrarse.

El hombre estaba muy afligido. No ha dicho más.

Ya, es normal.

Esperemos poder detenerlos antes de que cambien de zona.

Estamos en ello, comisario.

Ángela está analizando los teléfonos que usan para pedir los rescates.

No hemos conseguido nada por ahí. Son números prepago.

Ya.

Estoy cenando en La Parra. Cualquier novedad, me lo decís.

Que le aproveche.

Vamos a llamar a otras víctimas a ver si nos dan una pista,

si han visto la furgoneta o algo.

Suerte. Gracias.

Buenas noches.

Odio admitir ante un mando que no hay avances en el caso.

Te entiendo. En eso te pareces a tu hijo, o él a ti.

¿Te ha dicho Toni qué le pasa?

-Sí, le pregunté pero me dice que no le pasa nada.

Si le pasara, no se lo iba a contar a su viejo.

(ASIENTE) -Antes de llamar, ¿nos tomamos un café?

-Por favor.

-Toni, ¿qué tal? -Hola.

-¿Qué haces aquí? Hace media hora que acababas.

-¡Joder, qué control!

Me he quedado acabando unas diligencias.

¿Qué tal el caso de los ladrones de perros?

-Mal. Ni preguntes, que vengo calentito.

-Acabamos de decirle a Bremón que no tenemos nada.

(RÍE)

-Toda la vida igual.

Menuda cara de mala leche cuando no resuelves un caso.

-Pues no me toques las narices, que no estoy de humor.

-¿A que no te gusta?

-¿No hay café?

-No, no queda. Ahí, tampoco.

-En esta comisaría, mucho compañerismo

y como pille al que se lo ha acabado, verás.

-A mí no me mires.

-La Parra aún está abierto. ¿Vienes a tomar café ahí?

-No, ve tú. Me conformo con un té. -Bueno, os dejo.

-¿Un té?

¿Desde cuándo tomas té?

-¿Y tú desde cuándo haces extras para unas diligencias?

-Desde que no me apetece que me quede trabajo mañana.

(RÍE) -Venga ya.

Si tú eres de "no hagas hoy lo que puedas hacer mañana".

¿Qué haces aquí?

¿Has quedado con esa? -No.

-¿Seguro? -Sí. Déjame en paz un rato.

Me has dado la charla.

Llevo todo el día comiéndome la cabeza.

-Te estás comiendo la cabeza

por meterte en una relación complicada.

No me culpes. -No me lo repitas 24 horas al día.

-Toni, en serio, ¿te compensa?

-Estoy enamorado, papá.

Pero no me gusta esconderme cuando quedamos,

como un delincuente.

Empiezo a estar harto.

-Por fin hablas con sentido común.

No puedes seguir así.

Búscate una novia. No te conformes con ser amante de esa mujer.

No me gusta verte sufrir y lo pasas mal

porque sabes cómo va a acabar esto.

-No quiero que acabe.

-Esta situación no se puede mantener, lo sabes.

¿No presumes de lo que has madurado?

-Creo que es así.

Pero no lo ves porque me tratas como si tuviera 10 años.

-Pues actúa con cabeza.

Toma una decisión adulta.

-Vale, tienes razón.

Tomaré una decisión adulta.

Uno de los dos ha de dar el paso. Yo lo haré.

-Muy bien, Toni.

Venga.

Vete a casa, que tu madre te espera.

-No, he quedado con unos colegas a ver si me despejo.

-Eso debes hacer, salir con gente de tu edad.

Bueno, pues nada.

Te dejo. Pásalo bien, pero sin desfasar.

-Venga, anda. Hasta luego.

(Pomo puerta)

-¿Qué pasa, Mateo? Por fin.

Deberías estar en casa contándole a Verónica lo de Malena.

No, eso ya da igual.

¿Cómo que da igual?

¡Deja de beber! Esto no ayuda.

Ha ocurrido algo terrible.

¿Qué ha pasado?

(TARTAMUDEA)

Necesito tu ayuda. He discutido con Malena y...

¿Cuándo has hablado con Malena? Deja que te explique.

Verás...

A ver...

La he llamado por teléfono porque...

(TARTAMUDEA) Quería repetir el test de paternidad.

¿Por qué has hecho eso?

¡Quería contrastarla!

Porque he hablado con mi hermano esta tarde

y él me ha dicho que...

Bueno, yo quería estar seguro.

Quería estar seguro antes de destrozar a mi familia.

¿Qué te ha dicho?

Se ha vuelto loca.

Se ha vuelto loca.

De pronto, ya no quería que reconociera al niño ni dinero.

Solo quería irse. ¿Sabes qué significa?

No sé cómo.

No sé cómo pero logró falsificar el test de paternidad.

Y le he dicho que...

Que era una estafadora y que iba a llamar a la Policía.

Y se me ha tirado encima. Quería quitarme el móvil.

¿La has denunciado a la Policía?

Se me ha echado encima.

Yo no sé...

La he debido de empujar. Ella...

Se ha tropezado y se ha dado un golpe.

Y, de pronto, estaba ahí tirada.

¿Dónde está Malena?

¡Joder!

Joder.

¿Qué voy a hacer?

¿Qué va a pensar todo el mundo? ¡Verónica!

Verónica pensará que como estaba embarazada...

Te juro que ha sido un accidente.

Te creo, Mateo. ¿Me oyes?

¿Has llamado a tu hermano?

No. Bien.

Iba a hacerlo,

pero luego he pensado que era mejor llamar a Emergencias o al 091.

No quería hacerlo solo.

Esto se va a llenar de polis, van a tener que levantar el cadáver.

Te voy a ayudar, Mateo,

pero ahora te tienes que calmar.

Tómatelas.

No deberías mezclarlas con alcohol pero ya da igual.

Ahora necesitamos pensar con calma. ¿Qué hay que pensar?

Está muerta.

Andrés, está muerta.

Vamos a salir de esto.

Yo te voy a ayudar.

-Hoy me toca a mí sorprenderte. -Suena tentador. ¿Qué has pensado?

-Es una sorpresa. Has de venir conmigo para saberlo.

-¿Ahora?

No puedo. Tengo que quedarme aquí a trabajar.

-¿En serio? Mira que yo, a Felipe,

lo veo más que capacitado para quedarse solo aquí.

En cambio, a ti te siento un poco convaleciente todavía.

-Ah. -Había pensado cuidarte esta noche.

Quiero más.

-Yo también.

Me debes una sorpresa.

-Te la debo.

-Sara, perdona, te necesito un momento en la barra.

-Claro.

-Te espero.

-¿Por qué te llaman Caimán, si esos animales no son de África?

-¿No sabes cómo cazan los caimanes?

(RÍE) -¿Me estás amenazando?

-Tómalo como una advertencia.

El caimán te coge, te mete en el agua

y ya no hay forma de escaparse.

(RÍE) -Tranquilo, hombre. Solo he quedado aquí con alguien.

-¿Y qué haces hablando conmigo de caimanes?

-Decirte que ya no te necesito.

He encontrado un tipo competente para cubrirme.

Has dejado pasar una oportunidad de oro, Caimán.

(RÍE)

-¿Qué quería?

-Nada.

Está enfadado porque le rompí el cheque a trozos.

-Oye, que al final no me puedo ir.

He hablado con Felipe y me he de quedar una hora.

-Ok. No pasa nada.

Te veo mañana.

-Claro.

-Hermano, necesito hablar contigo en persona.

Cuanto antes.

Hola. Te pillo por los pelos, ¿verdad?

Cuñado, sí, la verdad es que ya me iba.

¿Qué haces por aquí? Solo será un momento.

Bueno, y ¿tú, qué? ¿Cómo estás?

Bien. Normal, ¿por?

Le he hecho una visita a mi hermano. Paula me dijo que estaba estresado.

¿Cómo lo ves?

La verdad es que...

bastante nervioso, sí.

Me preocupa mucho.

Me ha dicho que hay problemas en la clínica.

¿Tan graves son?

No nos esperábamos hacer tantas sustituciones de implantes.

Han sido muchas operaciones y no hemos visto un duro.

Y también está la indemnización de la señora que enfermó de cáncer.

O sea, que estáis con el agua al cuello.

(ASIENTE) No lo estaríamos si el banco nos diera crédito.

Pero estamos así.

Verónica, lo he pensado y yo tengo unos ahorros y...

Emilio, no.

No, solo faltaría esto.

No le he dicho nada a él porque no lo aceptará,

pero piénsalo.

De verdad que no. Tienes hijos y tengo otros recursos,

mis padres, por ejemplo, aunque Mateo no quiera.

Me imagino. Con lo que le costó aceptar el capital inicial.

No te preocupes, saldremos.

Podéis contar conmigo para lo que sea

y no solo en lo económico.

Gracias.

¿Hacemos un fin de semana con los niños?

Me parece estupendo.

Nos vemos. Venga.

Toni, ¿qué haces aquí? Un asunto profesional.

¿Es por algún caso?

Sí, bueno, no. Es una consulta particular para un colega.

-¿El del alquiler? -Sí.

Le han subido el alquiler por la cara y está agobiado.

¡Ah, cómo está el patio!

Estas cosas, mientras no se regulen.

Sí. Verónica me dijo que le iba a echar un vistazo.

Si te viene mal, vengo otro día. -Tranquilo, lo miramos.

Me marcho. Os dejo.

Emilio, hablamos para el fin de semana.

Dile a Mateo que no acepto excusas laborales.

Los niños tienen ganas de veros. Vale.

Hasta luego. Adiós.

-Casi me da un infarto al verle. ¿Se habrá enterado?

-No. Tiene otras preocupaciones.

-¿Como cuáles? -Mateo.

-Bueno, Mateo.

He salido antes y no sabía si esperarte o venir.

No sé si estoy siendo un ansias o qué.

-Hoy tengo ganas de ir a casa a cenar.

-¿Tú te alegras de verme?

-Sí.

Anda, ven.

Claro que me alegro.

-Te echo de menos.

Todo el rato te echo de menos. -Y yo.

(ELLA RESPIRA AGITADAMENTE)

Espera.

No puedo, tengo que irme.

He quedado que cenaría con Mateo.

-¿Otra vez Mateo? ¿No podemos estar tres minutos sin que salga Mateo?

-Las cosas es casa están difíciles. No sé cómo decírtelo.

¿Quieres que te mienta? -No, pero no quiero mentir yo.

Lo he pasado fatal con Bremón.

-¿Eso te preocupa?

No se ha enterado. -Me da igual.

No quiero mentir, no me gusta, no sé, me sale mal.

Y lo paso fatal.

He sido siempre transparente. -Lo sé.

Y eso me enamoró de ti, tu sinceridad.

-¿Y por qué me pides que engañe a todos

cuando sabes que me muero por decirles que te quiero?

-Para mí también es difícil, pero las cosas son como son.

-A lo mejor podrían ser de otra manera.

-¿Cómo?

-Siendo consecuentes.

Nos queremos. (ELLA ASIENTE)

-Igual es hora de decírselo a todo el mundo.

(ELLA RÍE) -¿Qué?

-Estás loco. -No, quiero estar contigo.

Díselo a Mateo.

-¿Qué? -Pídele a Mateo el divorcio.

(RÍE) -No puedo.

No puedo decírselo precisamente ahora.

Lo terminaría de hundir.

-Si el problema es ese, espero.

-También está Paula,

tu exnovia, tu compañera.

-Debes decírselo en algún momento.

¿O esperas que se entere por ahí?

Mira, yo sé que al principio no lo entenderá,

pero luego seguro que lo comprende

porque nos queremos y eso se ve.

-Toni, soy su madre,

no me perdonaría nunca esta traición.

Es muy egoísta lo que me pides.

-¿Que es egoísta? -¡Es muy egoísta!

-¿Y lo que me pides tú?

¿Que me esconda hasta que tengas un rato para dedicarme?

-Toni, si no puedes con esta relación,

lo dejamos, yo lo entiendo.

-No, yo no quiero dejarlo.

Lo he pensado muchísimo

y sé que podemos ser felices juntos sin escondernos.

Por favor.

(SOLLOZA) -Eso es muy bonito pero no me puedo arriesgar

a perder a Paula y destrozar a Mateo.

-Yo estoy arriesgando lo mejor que me ha pasado en mi vida.

Cásate conmigo.

(RÍE)

-Aunque no sea ahora.

-No sabes lo que dices. -Sí sé.

Quiero pasar mi vida contigo.

-¿Pero qué dices?

Es muy tierno lo que dices, pero no puede ser.

-¿Tierno?

¿Así me mandas a la mierda?

-Toni, estás muy alterado. -No.

-Sí, vámonos a casa y mañana hablamos tranquilos.

-Cada uno a su casa.

No me trates como a un niño. -No te trato así.

-¡Sí! Te pido que nos casemos y me mandas a la cama.

Entendido.

Te dejo para que vayas con Mateo.

-Paty. -Hola, Miguel.

-Oye, ¿habéis cerrado ya?

Había quedado con un amigo.

-A mí me queda un ratillo, pero la plancha la tengo fría.

-No te preocupes.

Quiero un botellín.

-Eso también lo tengo frío.

Invita la casa a este.

-¿Por?

-Porque hoy me has demostrado que eres muy íntegro.

Yo ya lo sospechaba, ¿eh?

Pero no todo el mundo es capaz de rechazar un cheque.

Y más si lo necesita.

-¿Tú por qué sabes eso?

-Porque Rojo ha estado aquí poniéndote a caldo

porque no le has dejado salvar el centro.

-Habrá intentado vender sus supuestas buenas intenciones.

-Me he mordido la lengua pero por dentro te hacía la ola.

-Si te soy sincero, ese dinero nos hubiera venido bien

para no cancelar tu curso del teléfono de ayuda.

-El curso me encantaba

pero has hecho bien en no coger ese dinero.

Piensa. A saber de dónde sale eso.

-Buenas noches. -Buenas. ¿Qué te pongo?

-Una sin. -Vale.

-Cuánta elegancia, hermano. -Ya ves.

Para ir a trabajar no está mal.

-Aquí tienes. -Gracias.

-Vamos a sentarnos.

Gracias por venir. -Hombre, por favor.

Te he dicho que tengo que trabajar pero te debo una explicación.

-No me esperaba encontrarte en el agujero de esa rata.

-Bueno, esa rata es mi jefe y me ha comprado este traje.

No le faltes.

-¿Tú sabes que ese tío es el peor proxeneta de Distrito Sur,

entre otras muchas cosas?

-Sé que no es una hermanita de la caridad,

si no ¿para qué quería contratarte?

-¡En qué hora te lo dije!

-Estoy encantado de que lo rechazaras.

A mí me hacía falta curro y paga muy bien.

-Paga bien ¿por qué?

-Lo que sea, igual que en África,

aunque creo que aquí el trabajo es más fácil.

No tendré que mancharme las manos.

-Por ahora, querrás decir.

-Sí. Para empezar, solo he de ir a una fiesta

y ver que los clientes no se pasen con las chicas.

Y ya. No tendré que mover ni un dedo.

-Tiempo al tiempo.

Seguro que te mancharás las manos.

El Rojo no te ha contratado para ser segurata de sus fiestas.

O no solo para eso.

-¿En serio?

En esto ha consistido siempre nuestro trabajo.

Y tú eras el mejor.

-Ya no estamos en guerra.

Aquí no hay impunidad.

Si sigues trabajando para él,

acabarás teniendo problemas.

Y Tom, la Policía lo tiene en el punto de mira.

-Bueno, me arriesgaré.

Solo me ha dado trabajo él.

-Me tienes a mí y te puedo ayudar a buscar otra cosa.

-¿Ah, sí? -Sí.

(SONRÍE) -¿De qué?

¿De camarero?

¿De fontanero, hermano?

Yo no soy como tú; estoy hecho de otra pasta.

Solo soy mercenario; no sé hacer otra cosa.

-¿Qué excusa es esa? Aprendes. -¡Que no quiero! ¿Qué pasa contigo?

Has cambiado, muy bien, es tu elección,

pero no me digas lo que he de hacer.

-Perdona, no te cabrees.

Solo quiero que sepas que eres mejor que esa escoria.

Te mereces otra cosa, no te acomodes.

-Que sí, Miguel, de verdad. Me tengo que ir a trabajar.

No te preocupes por mí. Sé cuidarme.

Adiós.

-Que te sea leve. Te dejo esto. -Gracias. Qué rápido se ha ido.

-Sí, tenía que trabajar.

-¿Estás bien? -Sí.

Muy bien, un poco cansado;

un día largo.

Que vaya bien. -Descansa.

-¿Qué pasa?

-¿Qué tal? ¿Estás de guardia o qué? -No, he acabado el turno ya.

-¿Te preparo algo?

-Un gin tonic.

-¿Un gin tonic entre semana? Porque sí.

-Porque sí, no, porque me apetece.

¿Me lo pones o me voy a otro lado?

-Te lo pongo.

¡Qué carácter!

(EBRIO) ¡Policía!

Policía.

¿Estás mejor, Mateo?

Llama tú.

Yo no puedo.

Te diré qué haremos.

Tú te vas a tu casa

y te vas derecho a la cama.

Sí, claro.

No puedes conducir,

así que te he pedido un taxi.

Espera.

¡Lo dices en serio!

No, hay que llamar a la Policía.

Yo me encargo. No puedes responder preguntas.

En tu estado, eso puede jugar en tu contra, Mateo.

¿Y Verónica?

Te la quitas de encima como sea. Le dices que estás cansado

y te vas directo a la cama.

Yo iré luego a ponerte al corriente

y a ayudarte a resolverlo con tu familia.

¡No digas ni una sola palabra!

¿De acuerdo?

(Mensaje móvil)

Ya está aquí el taxi.

Vamos, Mateo.

No te dejaré colgado.

(BALBUCEA)

Diles...

Diles que yo no quería.

Andrés, que yo no quería. Tranquilo.

Fue un accidente.

Tranquilo, yo me ocupo. Vete tranquilo.

Gracias.

(VOZ TEMBLOROSA) Hola.

Soy Andrés Coll.

Necesito que vengas ahora a la clínica.

-He terminado de cenar. ¿Cuándo viene papá? Me voy a dormir.

-Tendría que estar aquí hace rato.

Me dijo que vendría a cenar pronto para estar los dos.

-¿Has visto qué hora es?

-¡Madre mía! Está pasando algo.

-Voy a llamarle.

(Pomo puerta)

(Pomo puerta)

(Pomo puerta)

(Pomo puerta)

-Mateo, por fin. Estábamos preocupadas.

-Iba a llamarte.

Hola.

(GANGOSO) Perdón.

Perdón.

No...

(BALBUCEA)

Yo no quería.

No quería.

¿Qué pasa? ¿Qué es lo que no querías?

Preocuparos. Perdón.

No...

(RESOPLA) Mateo, tienes que comer algo.

Me voy a tumbar.

Papá, has bebido mucho.

No.

¿Ha pasado algo en la clínica?

(RESOPLA) Me voy a tumbar.

Mateo, mírate, estás mintiendo. No.

Me voy a tumbar.

(RÍE)

(Portazo muy fuerte)

Como siga así, va a acabar muy mal.

-¿Qué hacemos?

No podemos ni comunicarnos con él.

-¿Tú crees que es por algo del trabajo?

-Es lo que dice él.

-Ya, pues o descansa o...

Será el fin de la clínica.

-Madre mía.

(SUSPIRA) Bueno, mañana hablaré con él.

Esto no puede seguir así.

(RESOPLA)

-¡Eh!

¿No crees que es un poco tarde ya? Deberías irte a casa.

-Estoy bien.

-¿Sí? (TONI ASIENTE)

-Pues yo no. Tendría que haber cerrado ya.

-Acabáramos.

Pues cóbrame y te dejo tranquila. Me voy a un bar a tomar otra copa.

-Yo no he dicho eso. No hace falta que te vayas.

Termina la copa.

-¿En qué quedamos, Patricia? Me estás mareando.

Ni se te ocurra volver a llamarme Patricia

nunca jamás en tu vida, ¿vale?

Y lo segundo: te terminas esa copa conmigo

y ya que estamos aquí hablando

me cuentas por qué bebes tanto.

-No me apetece contártelo ahora mismo.

-¿Por qué no te apetece?

¿Es del curro? ¿Te han echado la bronca?

-Tronca, ¿aquí qué pasa?

¿Todos pensáis que soy un niñato de mierda o qué?

-¡Yo no he dicho eso!

No me negarás que en algún lío te has metido.

-No, están todos contentos conmigo en Comisaría.

-Vale, y me alegro un montón.

Entonces es por algo personal.

-Sí, pero por eso no te lo quiero contar a ti.

-¿Por qué no? -¿Por qué va a ser, Paty? Piensa.

¿Porque fuiste mi novia, a lo mejor?

-Pero ahora somos amigos. ¿O no?

No hace falta que seas tan borde.

Joder, Toni, tío.

Escúchame.

Me puedes contar lo que sea, ¿vale?

Lo que sea.

¿Qué pasa? ¿Estás con alguien?

Toni, ¿qué pasa?

-No te lo puedo contar. Me voy al baño un segundo.

-Hola, eres Marta, ¿verdad?

Soy Paty, de La Parra.

¿Estás de guardia?

No, es que...

Pregunto por Santiago Ríos, si está por ahí.

Genial, espero.

(SANTIAGO TELÉFONO) Diga. -Santiago, soy Paty.

(SANTIAGO) Hola, Paty. -Hola.

Igual me meto donde no me llaman pero está aquí Toni.

(SANTIAGO) ¿Y qué pasa?

-Que se está pillando un pedo que no se tiene en pie.

Igual te escucha si vienes por aquí.

(SANTIAGO) ¿Está solo?

-Sí.

-Ya. -Vale.

-¿Tan mal está?

-Lo estoy viendo bastante jodido.

Creo que su plan es beber toda la noche.

(SANTIAGO) No dejes que se vaya. Estoy ahí en un segundo.

-Perfecto. Gracias.

Bueno...

¿Estás bien?

-Sí. -Vale.

Si vas a seguir bebiendo, deja que te ponga algo de comer

y vas haciendo base. -No.

-Sí. -No, que tienes que cerrar.

-Bueno, pues ya no.

Esta será mi manera de ayudarte, ya que de psicóloga no me dejas.

-A ver: ¿tipos de delitos contra la seguridad colectiva?

-Vale, esos son:

delitos contra la salud pública,

contra la seguridad vial, los incendios

y los de...

riesgo catastrófico. No sé si me dejo algo.

-Está bien.

Ahora, desarrolla los de riesgo catastrófico.

-Los delitos de riesgo catastrófico son

(MURMURA)

¡Ay! Son suspender la oposición e irme a otro distrito.

Eso sería una catástrofe.

-Los pensamientos negativos no ayudan.

-Pareces tu madre.

-Sigue, que ibas bien.

-No puedo, estoy agotada, no me da la cabeza.

-Pues hacemos un "break". ¿Quieres más?

-Sí, por fa.

No sé si esta noche puedo seguir estudiando.

No me quedan neuronas.

-¡Que sí! Ya verás cómo el esfuerzo merece la pena

cuando seas subinspectora y nadie te pueda mover

al frente de la UFAM. (RÍE)

-¡Ay, lo veo tan lejano!

-Si ya estás en la recta final.

-Por eso. No me da la vida, no me da tiempo.

Y no me sé nada, ya lo has visto.

-Si te sabes casi todas las preguntas.

-¿Y si no?

-Aún tienes tiempo.

No me seas tan negativa, jolín.

Vas a aprobar ese examen porque tú lo vales.

(RÍE) -¡Qué bonita eres, de verdad!

Cuando suspenda... o si apruebo,

pase lo que pase, te invito a cenar.

-Me parece muy bien. ¿Seguimos?

(Timbre)

-Será Aura, que me ha dicho que venía un rato.

-Perdona por las horas.

-No te preocupes. ¿Quieres un té? Siéntate.

-No, es solo un momento. Buenas noches.

-Buenas noches. ¿Ha pasado algo con Carlos?

-No, está muy bien.

Lo he mandado a Almería, a casa de mi hermana y sus primos.

Se quieren mucho. Son casi de la misma edad.

-¿Y las clases?

-La orientadora me dijo que sería mejor

dejar pasar unos días antes de volver.

-Pues sí, que disfrute un rato, con lo mal que lo ha pasado.

-Solo quería darte las gracias. Le salvaste la vida.

-Fue un trabajo en equipo.

El doctor Torres detectó el problema

y mi compañera Ángela descubrió el acoso en las redes.

-Les estoy muy agradecida a todos,

pero sobre todo a ti porque te empeñaste en descubrir

qué le estaba pasando.

Otro, en tu lugar, me hubiera culpado a mí

pero tú miraste más allá.

-Espe tiene una sensibilidad especial.

Conecta con la gente. -Solo hice mi trabajo.

-Lo hiciste de maravilla. Siempre te estaré agradecida.

¡Ay! Dale un abrazo muy grande de mi parte a Carlos.

Y que sea fuerte. Cuando vuelva al instituto,

si sus compañeros se meten con él por haberles delatado, que me llame.

-Se lo diré, pero me han prometido que estarán pendientes.

-Ya verás cómo ahora hace nuevos amigos.

Seguro que esos chavales tenían atemorizado a medio colegio

y ahora Carlos será como un héroe.

-Me conformo con que sea el chico bueno de siempre.

La semana que viene iré a Almería y volveremos juntos a la normalidad.

Espero.

-Disfruta de tu familia.

Os lo merecéis. -Gracias.

Buenas noches.

-¿Qué?

Nadie mejor que tú para dirigir la UFAM.

Tienes que aprobar sí o sí.

-Tienes toda la razón. A estudiar otro rato.

¿Qué me habías preguntado? -A ver.

¿Cómo era esto?

(LEE) "Delitos de riesgo catastrófico".

-Bueno, pues me piro ya.

-¿Vas a casa?

-Me voy al Moonlight.

Me tomo allí la última y luego, a casa.

-Toni, tío. -¿Qué?

-¿Por qué te haces esto?

Tronco, sabes que los problemas no se solucionan pillándote un pedo.

-Es verdad, pero el cuerpo me lo pide

y tengo que darle al cuerpo lo que me pida.

-Te propongo un trato.

Te pongo la última copa y nos la tomamos juntos, aquí.

Y después, te vas derechito a la cama, ¿vale?

-No.

Tienes que cerrar La Parra. -Ya, bueno.

Pero ya no me apetece cerrar La Parra.

Venga, no me hagas el feo, así me quedo más tranquila

y sé que solo es una más.

¿Mm?

-Vale.

¿Somos amigos?

-Sí. -¿Sí somos amigos?

(PATY ASIENTE)

-Pues cárgamela.

(RÍE)

-No le pongas nada, Paty. Ya ha bebido suficiente.

-¿Qué haces aquí?

-Impedir que hagas el imbécil.

-Me voy a la cocina a recoger. -Gracias, Paty.

-¿Le has avisado tú?

-¡Claro! Estaba preocupada y ha hecho bien.

-¿Podéis dejarme? No necesito que nadie me controle.

-A mí me parece que sí.

¿Así te despejas? ¿Poniéndote ciego a gin tonics?

¡Mañana trabajas! -¡Para ya, papá!

¡Para ya!

No me eches la chapa ahora. -Pues tendrás que explicármelo.

Hace un rato me has dicho que ibas a ser responsable.

-Lo he intentado. -¿Y me llama Paty para decirme esto?

(SOLLOZA) -Lo he intentado. -¿El qué?

(LLORA) -Actuar como un adulto

y ser consecuente.

-Sí, aquí pimplando gin tonic.

-Le he pedido en matrimonio. -¡Pero tú...!

¿Estás "atontao" o qué? -¡Espera! Me ha dicho que no.

Yo la quiero, papá. ¿Qué hago?

¿Qué hago?

Me has dicho que no me conforme con ser su amante

y he hecho eso.

He intentado ser su marido.

-Ella ya tiene un marido.

Tiene un marido y una hija.

(TONI LLORA) -Joder.

¡Venga, chaval! ¡Ánimo, joder!

¡Ánimo, eh!

¡Venga!

Si te ha hecho un favor. -¿Un favor?

-¡Pues claro!

Sería el mayor error de tu vida.

-Yo sé que podemos ser felices.

Pero soy el único que lo ve.

-Venga, date tiempo y tú también te darás cuenta.

Vámonos a casa.

Bebiendo no arreglarás nada. Vámonos.

Paty, nos vamos.

-Sí, yo también. Esperad.

-Gracias por todo.

-Oye...

No te enfades conmigo. -No.

Has hecho bien, supongo.

Perdón, he sido muy pesado.

-Claro que no. -Sí.

-Es que estás muy triste.

(Golpes puerta)

-Pasa.

-¿Qué pasa?

-Necesito ayuda con un problema.

-¿Qué problema?

-Entra y compruébalo.

-No tengo tiempo para juegos. -No es ningún juego.

Es un marrón muy grande.

Entra y lo comprenderás.

-¡La madre que te parió! ¿Te has cargado a una tía?

-Ha sido mi socio, Mateo. Ha sido un accidente.

Discutieron, la empujó, ella se cayó y se rompió el cuello.

-Vaya discusión.

-Ella estaba embarazada de él, o eso decía.

Mateo no le creyó y la cosa acabó mal.

Eso me ha contado él, yo no estaba allí.

-¿Le crees? -Sí. Es incapaz de matar una mosca.

-¿Y dónde está?

-En casa, "atiborrao" de pastillas.

Quería llamar a la Policía. -Eso tenía que hacer.

Si fue un accidente, que se lo explique.

Cuanto más tiempo pase, peor.

Eso ya lo sabes. ¿Por qué me has llamado a mí?

-No, la Policía no es una opción.

-¿Por qué te metes en esto?

No me digas que por amistad. Sé que tu socio te importa un huevo.

-La clínica no soportaría un escándalo así.

¡No consentiré que una cagada suya arruine lo que llevo luchando años!

-¿Vas a encubrir un crimen por tu clínica?

-¡Es toda mi vida! ¿No es suficiente razón?

-Tú sabrás.

¿Qué quieres de mí?

-¡Por dios! Rojo, ¿no es suficientemente obvio?

-Quiero oírtelo decir.

-Haz desaparecer ese cadáver y que no aparezca más,

y que te encargues de las cámaras de seguridad.

-¿Quién te crees que soy, un gánster?

-Seguro que has hecho cosas peores.

-Supones mucho.

-Dame un precio.

-No tienes suficiente para pagar estos favores.

-Joder, Rojo, ¿me vas a dejar colgado?

-No.

Te voy a quitar este marrón.

(SUSPIRA)

-Pero sabes que un favor se devuelve

con otro favor.

-¿Qué favor?

-Lo que se me ocurra.

Trabajarás para mí.

Arreglar a una chica

o cambiarle el careto a un socio perseguido por la justicia.

Lo que se me ocurra.

Lo harás sin rechistar.

-De acuerdo.

-Tenemos un trato, amigo mío.

-Lo más importante es que mantengas la calma

y no cedas a los chantajes de los secuestradores.

(ENFADADO) ¿Contratar a un criminal para hacer desaparecer su cadáver?

¡Qué barbaridad! Voy a contárselo todo a mi hermano.

¡No vas a ningún sitio! Sí. Hay que dar parte.

Aunque los secuestradores usen tarjetas prepago,

solo se conectan desde un repetidor.

-Eso es una buena noticia. Se comunican desde la misma zona.

-¿Qué tal las oposiciones?

-Intento estudiar a ratos pero no me da la vida.

-Estoy seguro de que aprobarás.

-Ojalá, Antonio.

-Es más de lo que me esperaba.

-Te tengo que pedir algo más.

Si alguna vez, alguien te pregunta por el test

tú le darás los resultados verdaderos.

-Si encuentras un papel me lo pasas. -De acuerdo.

¿Esto tiene que ver con un lío de faldas?

(ROJO) No vas mal.

No exageremos.

Ayer fue...

un día complicado en la clínica

y tuve la ocurrencia de tomarme una copa en la consulta.

Solo una y me sentó mal.

Tú nos tomas por tontas.

-Cuéntanos qué te pasa.

(NACHA) Acabo de ver una chica entrando en un bar

y tiene un perrito; voy a acercarme.

¡No me lo puedo creer! ¡Deténgase! ¡Alto, Policía!

¡Santiago, voy hacia la calle San Quintín!

No tienes por qué mentirme.

(RÍE) ¿Por qué dices eso?

Porque sé que estáis con la soga al cuello,

pero aunque te esfuerces en negarlo

sé que lo que te tiene tocado es lo de esa chica.

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Servir y proteger - Capítulo 701

17 feb 2020

En shock tras la muerte de Malena, Mateo llama a Andrés para explicarle lo ocurrido. Andrés, rápidamente, piensa un plan. Toni pide a Verónica que se divorcie de Mateo. Miguel pide a Tom que deje de trabajar para Rojo.

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