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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 695 - ver ahora
Transcripción completa

Esta es la que le vendió la marihuana a mi vieja.

-En Formentera estuve unos años de jipi.

Fueron los mejores de mi vida.

(GRITA)

-¿Dónde tienes la marihuana?

-Cariño, son ellos,

los que me robaron en casa.

-Aún no sé cómo lo he logrado, pero no pisarás la cárcel.

-Muchísimas gracias, Verónica.

Me has librado de una buena.

-El juez ha decidido no ingresarte porque no tienes antecedentes

y porque la víctima ha retirado la denuncia.

-Si sigues así, acabarás pagando un precio muy alto.

-¿Se refiere a acabar muerto?

-Bueno, eso es lo de menos.

Lo peor es seguir con vida

y veas cómo vas perdiendo a la gente a la que quieres.

-Yo te he perdonado. Es más, ya está olvidado.

-Muchas gracias, Julia.

-De nada.

No me robes más, eso sí.

(TONI) Hola. -Hola.

-¿Cómo se llama?

-En mi DNI pone Mauro Collado, pero prefiero que me llamen Mabel.

-Vamos a tratar tu caso como un delito de odio.

-Si solo hubieran querido robar, no te hubiesen pegado con violencia.

-Ya, seguramente.

-¿Me cuentas lo que te tiene así?

-Alguien como tú no lo entendería. -¿Alguien como yo?

¿Qué se supone...? -No sé qué se supone.

Eres una niña mona que no sabe nada.

Lo siento. -¿Qué tal si empezamos de cero?

Por las segundas oportunidades.

-Brindo por ello.

-¿Quién te lo dio? ¿Le viste? -No, estaba de espaldas.

(SARA) ¿Me está espiando?

-Llevaremos todo esto a Científica a ver si encuentran huellas.

Tu acosador y Amparo son la misma persona.

-Siéntelo dentro de ti. (AMPARO CANTA)

-¿A quién has llamado?

Me la has vuelto a jugar.

¡Traidora!

(BETANZOS) ¡Alto! ¡No te muevas!

(SARA) Aún estoy afectada.

-Normal, es muy reciente y te has llevado un gran susto.

-Pero bueno, tú no te preocupes.

De verdad, puedo con todo.

Me pongo las pilas y esta noche doy el concierto.

-¿Qué le ha podido pasar? -Síncope vasovagal.

Se produce al enfrentarse a una situación muy angustiosa.

Tómate las cosas con más calma. -Sí.

¿Y si fuera un montaje?

Pídele un test de paternidad

Te lo digo como comisario y hermano.

Yo no soy una mentirosa. Este hijo no puede ser de nadie más.

Malena, si no tienes nada que ocultar,

no te pongas así.

O te haces ese test o desapareces ahora de mi vida.

Quiero hablar contigo.

Falsificaré el test de paternidad.

Voy a buscar una clínica para hacerme esa prueba hoy mismo.

Yo me encargo.

Nadie, jamás, va a enterarse de esto.

Y nadie, nunca, nos va a juzgar.

Verónica sabe que la has engañado muchas veces.

¿Por qué ese empeño?

No pienso decirle que una examante me chantajea.

Creo que deberías leerlo tú.

El niño es mío.

(Música emocionante)

¿Pero qué es todo esto?

Tostadas con aguacate y tomate.

Zumo de melón.

-Y té, que le gusta a papá.

-O sea, un desayuno dedicado a tu padre.

-Sí, últimamente estoy muy preocupada por él.

Está muy nervioso.

-Pues no está. Se ha ido temprano a la clínica.

-Vaya.

-Tendrás que conformarte con desayunar con tu madre.

(RÍE)

-Me cuesta mucho verle así.

A final le va a dar algo.

-Le pedí que fuera al médico y lo hizo,

pero cuando le digo que baje el ritmo, me da largas.

-Me parece raro.

Últimamente, tenía ganas de desayunar aquí,

pero hoy es como si nos evitara.

-Tampoco es eso.

-Es lo que parece.

-¿Por qué no hablas con él?

-Bueno. -Yo es que cuando le saco el tema

(RESOPLA) se estresa.

Igual te hace caso.

-Podría proponerle ir a comer.

-Buena idea.

-Creo que necesita desahogarse y no sabe cómo hacerlo.

-A ver cómo tengo la agenda.

Bueno, hoy tengo lo de Mauro, pero creo que puedo sacar tiempo.

-¿Quién es Mauro?

-La víctima de un supuesto robo.

-¿Supuesto?

-Sí.

Durante la agresión,

iba vestido de mujer. Se siente mujer.

A parte de robarle, le insultaron y le agredieron.

Creo que fue un delito de odio.

-¿Tu binomio cómo lo ve?

-Le convencí para incluir los insultos tránsfobos

en la denuncia y ponerla como delito de odio.

Anoche estuvimos buscando datos e información

sobre otros delitos de odio del barrio, pero nada.

Hoy tendremos que seguir buscando hasta encontrar algo

pero sacaré tiempo para comer con papá.

-Me siento muy orgullosa de ti.

Oye, desayunamos, ¿no? -Claro.

-Acabo de llegar y Celia me ha dicho que ya estabas.

¿Cuándo has venido? ¿Has dormido aquí?

No.

Pero hubiera sido preferible.

He pasado toda la noche sin dormir,

intentando no despertar a Verónica.

No quería enfrentarme a uno de sus interrogatorios.

¿Aún no les has dicho nada?

No tengo salida, Andrés. Claro que la tienes.

Tienes que hablar con ella.

Cuentas conmigo para lo que necesites.

Gracias. No sé qué haría sin ti.

Escúchame.

Hoy tenemos la reunión con el banco.

No te preocupes de nada si no te ves con fuerzas.

Yo hablo por ti.

¿Y si vas tu solo? No me veo capaz de acompañarte.

Tranquilo, no te preocupes.

Lo tengo todo controlado.

Beneficios netos, cartera de clientes,

niveles de satisfacción, servicios demandados.

Yo me encargo de negociar el crédito.

Siento hacerte esta faena.

(RESOPLA)

(SUSPIRA) Pero ponte en mi lugar.

Me he ido de casa de noche para no mirar a los ojos a Verónica.

No me veo capaz de enfrentarme a nadie.

Te entiendo.

(Móvil)

(Móvil)

¿No lo coges?

(Móvil)

No.

Es la sexta vez que me llama hoy.

Mateo, no me importa ir solo a la reunión,

pero no puedes seguir dejando que el miedo te paralice.

Desde fuera es fácil decirlo

pero esto...

es una pesadilla.

Quiero despertar y no puedo.

¿Dónde está el Mateo que ha convertido sus clínicas

en un referente del sector?

¿Dónde está el crack que convierte en éxito

todo lo que toca?

Déjalo, por favor.

Solo quiero que entiendas

que ese Mateo no tiene problemas en la vida

porque hace con ellos

lo mismo que con los defectos de sus clientes:

los elimina con su sonrisa.

Ese tipo del que me hablas es un imbécil.

Le borraría la sonrisa de un puñetazo.

Estás perdiendo el control de la situación

y eso no es bueno.

Debes coger el toro por los cuernos.

¿Y qué hago? No lo sé.

Pero no puedes huir de esto siempre.

Te has pasado una noche en vela,

te has ido para no hablar con Verónica

y has rechazado seis llamadas de Malena.

¿Qué más ha de pasar para que reacciones?

No sé si puedo enfrentarme a esto.

Tienes que hacerlo. Me da igual cómo te sientas.

Llama a Malena.

Vamos.

Quiero ver cómo lo haces.

(SUSPIRA)

Unos vahos de eucalipto por la noche y ya verá cómo mejora.

Y mucha paciencia.

(LA MUJER CARRASPEA)

Bueno, cuídese. -Gracias, doctor.

-Hombre, Fernando. -Antonio.

-¡Qué alegría! -¿Cómo estás?

-Estuve ayer hablando con Olga y Julio

en una videoconferencia.

Está hecho un tanque. -Sí.

Yo hablé también con él hace un par de días

y me dijo que había cambiado de gimnasio para entrenar.

Y allí está el tío.

-¿Y qué sabemos de Sara después del susto que nos dio?

-Pues, precisamente, de eso venía a hablarte.

Me tiene preocupado. ¿No te importa? -No.

-Verás,

quería comentarte que me tiene bastante preocupado

porque tengo la sensación de que el ataque de ansiedad

es la punta del iceberg de algo más preocupante.

-Ayer le dije que no me extrañaba, después de lo que vivió con esa fan,

que tuviera miedo de volver a cantar.

-Ya, creo que ha sido muy valiente

al querer volver a cantar tan pronto.

Pero igual se ha precipitado y no estaba preparada todavía.

-Sí, le pedí que viniera para chequear que estaba bien

y ver si la podía ayudar a superar el estrés.

-Espero que me haga caso. -Parece que te lo está haciendo.

Hoy me ha pedido el día libre y se lo he dado.

-Me alegro porque no está en condiciones.

-No, pero lo malo es que me preocupa que no quiera

terminar de dejarse ayudar.

La he llamado hace un rato

y me ha dicho que no necesita nada.

Solo quiere estar tranquila en casa y sola.

-¿Tiene apoyo familiar?

-Sí, tiene a sus padres. Se llevan bien,

pero ni quiere ir a su casa ni que ellos vayan a la suya.

Dice que no quiere darles trabajo.

La cuestión es que...

No lo sé. Esa aparente tranquilidad...

Tengo la mosca detrás de la oreja. -¿A qué te refieres?

-No sé, Antonio. A que no termine de dejarse ayudar.

A que se encierre más en sí misma

y sea cada vez más difícil ayudarla a salir del agujero.

-Bueno, es pronto para valorar la gravedad de su sufrimiento.

Ahora debe descansar y no agobiarla.

-Ya, pero sabes que el verdadero problema

surge cuando un enfermo no reconoce su enfermedad.

Eso puede ser peligroso.

-Bueno, Fernando, te veo un poco angustiado.

Eso no la ayudará.

Confiemos en sus mecanismos de defensa para superarlo.

-Sí, quizás tengas razón y estoy más angustiado de la cuenta.

Me siento culpable por no haber detectado a tiempo

las verdaderas intenciones de esa Amparo que la acosaba.

Tendría que haberlo cortado.

Y por eso no sé qué puedo hacer para ayudarla.

¿Se te ocurre algo? -Estar atento, cerca de ella.

Pero no atosigarla.

Estate pendiente de si ves síntomas de estrés postraumático:

reviviscencias, ataques de ansiedad

o ideas descontroladas sobre lo que pasó.

-Sí, está bien, haré eso.

La observaré en distancia

y estaré pendiente de qué necesita sin molestarla.

-Eso es. Deja que sea ella quien valore su estado

y decida si necesita la ayuda de un especialista.

-Te haré caso, Antonio. Muchas gracias por todo.

Me tengo que ir, que he de hacer una gestión que me ha pedido Sara

y no es plato de buen gusto.

Adiós. -Cuídate.

-Gracias.

(Puerta)

(MALENA) Pasa.

No esperaba tu llamada.

No me cogías el teléfono.

Lo siento.

Y siento haber dudado de ti.

Ahora sé que no mentías.

Está siendo una pesadilla para mí.

Pero ¿entiendes que...

necesitaba ver los resultados antes de tomar una decisión?

Sé que el resultado no te gusta.

Tampoco me gustó quedarme embarazada así.

Pero no es momento de lamentarse sino de decidir sobre nuestro hijo.

Nuestro hijo.

No me hago a la idea.

Pues cuanto antes lo hagas, mejor.

Ya no hay excusas.

¿Qué quieres de mí?

(SUSPIRA)

Que no le falte de nada.

Que cumplas lo que me dijiste si era tu hijo.

Me dijiste que te harías responsable de tus actos

y que te harías cargo de los gastos que te correspondan.

Recuerdo lo que te dije.

Espero que estés a la altura.

No te dejaré tirada.

Cubriré todas sus necesidades y te pasaré su manutención.

Creo que en tu posición

le puedes ofrecer un seguro médico y una buena educación.

Vamos a ir viéndolo.

Mi economía no está en su mejor momento.

La clínica está pasando por un bache económico.

Mateo, mis baches económicos son no tener trabajo

ni poder con el alquiler.

Tú tienes una casa de lujo.

Nunca te encontrarás en esta situación.

No escurras el bulto.

¿En algún momento has pensado que lo haría?

Nunca os faltará de nada.

A cambio, te voy a exigir algo.

¿Qué?

No me pidas nunca que lo reconozca.

Crecerá sin conocer a su padre biológico.

Lo criarás como madre soltera.

De acuerdo.

Bien.

Lo zanjaremos. No te cruzarás más en mi vida

ni dirás mi nombre ni me buscarás

y no te acercarás a mi familia. ¿Queda claro?

¿Tengo otra opción?

(Móvil)

(Móvil)

¿No vas a cogerlo?

(Móvil)

(Móvil)

Dime, Pauli.

Sí, lo siento. He tenido que irme muy rápido.

Vaya.

Espero que hayáis aprovechado el desayuno.

No, comer tampoco voy a poder.

No, ni media hora. Tengo que solucionar muchas cosas.

Otro día.

Otro día será genial.

Yo también te quiero.

Chao.

Me voy.

(CARRASPEA)

Desde niña siempre deseé ser mamá.

Pero nunca me imaginé que podría sentirme tan sola.

Si te sirve de algo

siento mucho que aquel fin de semana en Alicante acabe así.

Ojalá ni tú ni yo hubiéramos tenido que hacernos el test.

Lo siento.

Solo puedo ofrecerte lo que hemos hablado.

Hazlo rápido. No puedo seguir más tiempo aquí en Madrid.

Dame un par de días y lo soluciono.

Sí, hay varios pisos de acogida.

No todos tienen hueco cuando se necesitan.

(ASIENTE)

Bueno, claro. Hay que ver las necesidades de cada persona.

Sí.

Eso es.

Claro, si la mujer viene sola, si tiene críos, las edades.

Sí.

Intentamos hacerlo lo mejor posible. No siempre lo conseguimos.

(ASIENTE)

Ah, sí. Bueno, eso me consta, claro. Por supuesto.

Llámame cuando lo necesites. Yo estoy aquí.

(ASIENTE)

Vale, quedamos en eso.

Sí, eso es.

Me llamas luego para la entrevista.

(RÍE)

Nada, gracias a ti. Chao.

-¿Una entrevista?

-¡Ay, hola! Pues sí.

Quieren hacer un reportaje y querían documentarse.

-¿No es trabajo de Lara, de Comunicación?

-Sí, bueno, en realidad, de esos asuntos se encarga la OPRI,

pero esto no es oficial;

son alumnas del instituto de aquí al lado.

Quieren hacer un reportaje para la asignatura de valores

y quieren documentarse sobre la violencia machista

y sobre qué tal va el departamento de la UFAM.

-¿Hablabas con ellas?

-No, con el profe del instituto, el que les da la asignatura.

Es que viene de largo, porque hace dos meses

fuimos a dar unas charlas

y se interesaron bastante.

Después de la charla hubo una rueda de preguntas,

preguntaron mucho

y se estableció un debate bastante interesante.

-Me encantaban esas actividades en el instituto.

Era de las que preguntaba mucho. (RÍE)

-Yo también. Imagínate. (RÍE)

Pues nada. Van a hacer un reportaje para esa asignatura,

al profesor le surgieron dudas y me ha llamado.

Más adelante me llamarán para la entrevista en sí.

-Muy guay, ¿no?

-Sí, yo estoy encantadísima. (AMBAS SONRÍEN)

Y tú, ¿qué? Cuéntame cómo te va.

-Bien.

-Oh, ¡qué escueta!

-Ya.

Es que mi padre está muy raro

y parece que a mi madre no le importa.

No sé.

-¿Y además?

(SONRÍE)

-Y además,

no entiendo por qué Miralles siempre me pone con Toni de binomio.

-Ah, vale.

Será porque el año pasado estuvo en tu lugar

y puede resolverte dudas y ayudarte.

-Ya, yo no pongo en entredicho su trabajo, entiéndeme.

-Ya. El año pasado, Toni se quejaba de lo mismo.

-¿Sí? -Sí.

A él le tocó con Alicia, una chica también muy jovencita.

Era muy buena inspectora. Le fue genial.

-Ya. Es que a mí me gustaría pasar por la UFAM contigo.

(RÍEN) -¿Sí?

-Pero que estoy contenta con los casos que nos ponen.

Ahora estamos con una persona transgénero

que sufrió agresión y robo.

-Ah, delito de odio.

-Pues sí, eso creo.

Estamos colaborando con ONG y estoy aprendiendo mucho.

-¿Ves? Esa es la actitud.

Estoy convencida de que pasarás por todos los departamentos.

Estoy deseando que vengas a la UFAM.

-Gracias. -Venga, chao.

-Ahora que está haciendo los menús.

-¡Eh, quietos ahí "paraos"!

¿Dónde vais?

-Mejor, no preguntes.

-No pasa nada. Hay que decírselo. Igual le hace ilusión.

-¿Vais a cambiar el traje?

-¿Por qué? Si es maravilloso, es total.

-Por eso lo digo, que es total. ¿A dónde vais a hurtadillas?

-Hemos cogido algunas cosas mías para pasar esta noche en mi casa,

como manda la tradición.

-Ya. Y ¿cómo iba yo a enterarme? ¿Dejando una nota en la mesa?

(RÍE) ¿En serio?

Elías, no sabía yo que eras tan supersticioso.

-Me hace ilusión que pasemos la noche cada uno por su lado.

Así mañana te veo ya en la boda vestida de novia y guapísima.

-Ya. ¡Qué tontorrón!

Ya me he acostumbrado a que nos durmamos con la tele,

a tus ronquidos. No soy nadie sin eso.

-Yo tampoco.

Precisamente porque estamos acostumbrados a dormir juntos,

mañana lo cogeremos con más ganas.

-Nosotros también lo hicimos

y el día de la boda nos vimos con más ganas.

-Ya.

Anda, idos antes de que me arrepienta.

Ven. Dame un beso.

-Elías, María, qué bueno veros a los dos juntos.

¿Qué tal?

¡Qué bueno verte a ti también!

-Te veo muy serio, amigo. No me asustes.

-No pasa nada. Solo he venido a comentaros una cosa.

Me ha pedido Sara que os diga que...

En fin...

Que la disculpéis porque no podrá cantar en vuestra boda.

Está algo indispuesta.

-¿Le ha pasado algo?

-No, bueno. Anoche iba a dar un concierto en el Moonlight

y no pudo ni empezar.

Suspendimos porque le dio un ataque de ansiedad.

-Pero ¿ella está bien?

-Sí, afortunadamente, está bien.

Necesita relajarse un poco y descansar.

-Yo creo que tiene que ver con lo de la fan esta.

Por nosotros, ningún problema. No queremos agobiarla.

-Claro. Lo principal es que ella esté bien.

Dame su número y la llamo.

-Sí, ahora mismo. Te lo comparto directamente.

Le vendrá bien que la llames porque se siente apurada.

A ver si hablas con ella y se le quita esa culpabilidad.

Ya lo tienes.

-La llamo ahora mismo.

-Luego me lo pasas. -Sí.

-¡Qué bien que lo toméis así de bien!

-¡Hombre!

Sara, corazón.

Soy María.

-Después de lo del parque

me ha dado miedo y he decidido vestir como me ves.

(PAULA SUSPIRA)

-Buenas. ¿Qué os pongo?

-Para mí una tónica. -Yo, otra.

-Perfecto. -Gracias.

-No esperaba tu llamada

y menos para tomar algo fuera de Comisaría.

-Tenía un rato libre y quería charlar contigo.

-¿Sabéis algo ya de las dos bestias que me agredieron?

-Pues no, todavía no.

Pero los encontraremos, te lo aseguro.

Cada vez hay más delitos de odio pero hay pocos registrados.

El problema es que hay muy pocas denuncias

por miedo, por vergüenza, por falta de información.

-Ya, te refieres a mí, ¿verdad?

Yo, ayer, por miedo y por vergüenza,

primero puse la denuncia por robo y no por odio.

Si no llega a ser por ti... -No me refiero a los que denunciáis

sino a cómo se registran ese tipo de denuncias.

-¿Qué piensa tu compañero?

-Lo mismo que yo.

Anoche estuvimos registrando ficheros para encontrar

ese tipo de delincuentes.

-Muchas gracias. -De nada.

-Y esto por aquí. -Gracias.

-Hemos encontrado pocos casos de agresión por identidad sexual.

-Ya. O sea, que estáis en un callejón sin salida.

-No exactamente.

Estamos coordinándonos con ONG

y con la Unidad de gestión de diversidad de Madrid.

Hay 30 agentes destinados a estos casos.

-¿Os pueden ayudar a dar con los agresores?

-Seguramente. Tienen toda la información real.

Ya nos están derivando casos parecidos al tuyo.

-Yo me fui de Albacete y vine a Madrid a vivir como Mabel.

Y lo de ayer me ha hecho darme cuenta

de que en todas partes hay gente que nos odia.

Me estoy replanteando todo.

-¿A qué te refieres?

-Mírame. He dejado a Mabel de lado porque hoy no tenía fuerzas.

-No sé si me meto donde no me llaman pero a mí me pareces muy valiente.

No deberías tirar por la borda lo que has conseguido.

Me recuerdas a una compañera.

-¿En serio? -Sí.

Te he traído para hablarte de ella. Igual te gustaría conocerla.

¿Qué pasa?

¿Son ellos?

Lleva un reloj de oro. Lo denunciaste.

-Sí, es el que me regaló mi mujer. No me han reconocido vestida así.

Por favor, debes detenerlos.

-Vale. Voy a llamar a mi compañero.

-¿Y si se te escapan mientras le esperas?

-No, tranquila. Aún les queda partida por jugar.

Vete a casa y luego te cuento. -No, Paula.

No me pienso mover hasta que los detengas.

No me lo perdería.

-Entonces, haz lo que te diga.

Toni, ven corriendo al Moonlight.

Venga.

-Su café. ¿Quiere algo más?

-No, gracias.

Yo, sí. Ponme una cerveza, por favor.

Marchando.

¡Uh! ¿Y esa cara?

No me digas que más malas noticias.

Pues sí.

La reunión del banco no ha ido bien.

¿No has logrado renegociar el contrato?

No. Dicen que nuestras condiciones ya no son buenas

y no se han movido ni un milímetro.

¿Y la defensa de la campaña publicitaria?

La han valorado positivamente pero quieren ver resultados.

Y el informe sobre el aumento de facturación

no les ha parecido suficiente.

Si las cifras son prometedoras. Y eso lo valoran.

Pero han sacado un dosier

con información de las malditas prótesis pakistaníes

y han hecho un cálculo absolutamente desmadrado

sobre el impacto que eso ha tenido en la empresa.

-La cervecita, por aquí. ¿Algo más?

Sí. ¿Tienes un vasito de cicuta, por favor?

No le hagas caso. (RÍE)

Entre esto y lo de Malena es para tirarse por un puente.

Sobre la renegociación del crédito, en este baile aún nos quedan novias.

No es la primera vez.

Saldremos. Ya se me ocurrirá algo para conseguir financiación.

Menos mal que te tengo.

Siempre estás ahí.

Siempre, incluso cuando necesito

una clínica discreta para un test de paternidad.

Lo que siento es que el resultado no fuera el que esperabas.

No es culpa tuya.

Yo ya te he contado el resultado de mi reunión.

¿Qué tal con Malena?

Le he prometido que me haré cargo de todos los gastos del niño:

de su manutención, gastos extra, todo.

No podrá quejarse. (ASIENTE)

Y esto me lleva a que tengo que pedirte un favor.

En mi situación,

no puedo hacer frente a esos gastos desde mis cuentas personales,

y debería llevar otra contabilidad para que Verónica no se enterara.

Me dijiste que si salía positivo se lo confesarías a Verónica.

Sí, pero no me atrevo.

Creo que va a dejarme y no quiero perderla, ni a Paula.

Pero vivirás con la angustia de que algún día se enteren

y cuanto más tiempo pase, peor. Deberías contárselo.

No, me da igual. No lo haré.

A ver, Mateo. No se lo voy a decir.

Punto final. Está bien.

Como tú quieras.

¿Y qué favor querías pedirme?

Para cumplir lo que le he prometido a Malena

necesito ponerla en nómina en la clínica,

así podría justificar los pagos.

¡Estás loco!

Pero si en la clínica estamos para recortar gastos.

Te lo pido como amigo.

Por supuesto, ese dinero saldría de mi bolsillo.

No sé si con un ingreso o desviándolo de mi nómina.

Eso decídelo tú.

Los números son lo tuyo, pero tienes que hacerlo.

Tienes que ayudarme.

Por mí, por Verónica, por Paula.

Solo tú puedes salvar a mi familia.

Está bien.

Si es lo que quieres, lo haré.

Gracias.

Paula, ¡qué sorpresa verte!

¿No tendrías que estar trabajando? -Hoy hemos cerrado pronto la tienda.

-Ya.

Entiendo.

¿Necesitas ayuda? ¿Puedo hacer algo por vosotros?

Estoy a tu disposición. -No te preocupes.

No quiero llamar su atención. -Ok.

-¿Dónde se ha metido tu compañero?

Está tardando mucho.

Por favor, haz algo.

-¿Qué pasa, chicos? ¿No echáis otra partida?

Me molaría echar una partida contra vosotros.

(RÍE) -¿Qué dice esa?

-¿No vais a aceptar el reto de la chica?

¿Tenéis miedo de que os gane una mujer? (RÍE)

-Se me da muy bien. Podría contra los dos.

-Yo puedo jugar con ella. -No hace falta.

-¿Nos conocemos?

-No, ¡qué va! No nos hemos visto en la vida.

¿Empezamos o qué?

-No. Nos vamos. (MABEL) Quietos.

No os vais hasta que me devolváis el reloj.

-¡Policía!

-¡Ven aquí! ¡Levántate!

Todo tuyo. -Muchas gracias.

-¡Eh! -Toni.

-Iba corriendo. ¿Es este? -Sí.

Estáis detenidos por un presunto delito de odio,

robo, intimidación y agresión.

Muchas gracias y perdona. -Nada, para eso estamos.

-Vámonos. -Gracias.

-Hasta luego.

-Sara, corazón, ¿qué haces aquí? Deberías estar descansando.

-Quería venir a saludarte.

Qué menos después de anular la actuación

y de llamarme para preguntar.

-Mujer, ya te he dicho que no te preocupes.

-Sara, ¿qué tal? Me ha contado María lo que pasó ayer en el Moonlight.

(RESOPLA) Vaya palo, tía.

¿Te preparo algo? ¿Una infusión, un té?

-Sí, ponme un té.

-¿Sí? -Gracias.

De verdad, María, siento mucho no poder actuar en tu boda.

Me hacía ilusión regalaros ese momento tan bonito

y que quedara para el recuerdo, pero no tengo fuerzas.

-No te preocupes.

Si mi boda será un musical entre el DJ y la orquesta.

No te preocupes.

-Debes tomártelo con calma, ¿vale?

Y si podemos hacer algo por ti solo tienes que decírnoslo.

-Gracias.

La verdad es que...

Veo que soy más frágil de lo que pensaba.

No sé. Tengo mucho más miedo

y jamás pensé que me bloquearía así.

-No tienes que hablar de esto si no quieres.

Yo te entiendo.

También he vivido situaciones que me han hecho bloquearme.

-Intento hacer como que no ha pasado nada

pero estoy asustada.

Y no sé cuánto tiempo estaré así.

Imaginaos lo que es para una cantante

subirse al escenario y no poder cantar.

-Escúchame, Sara.

(SARA RESOPLA)

-Te prometo que antes de lo que imaginas

volverás a cantar y esto se te olvidará.

-No estoy tan segura.

-En los cursos que estoy haciendo del teléfono de ayuda

dicen que, en estos casos,

ayuda mucho ver el incidente desde fuera,

con perspectiva.

(MARÍA) Claro.

Y tú has vivido una situación muy traumática, nena.

Y lo has afrontado con muchísima valentía.

Le seguiste el rollo a la loca esa

y llamaste a Quintero para pedir ayuda.

Eso no lo hace cualquiera.

Aunque todo saliera bien, ahora necesitas asumirlo, digerirlo.

-Y para eso necesitas tiempo.

Y seguro que no tanto como el que piensas.

-Estoy muy sensible

y tengo ganas de llorar. -Claro que sí, llora.

Tú llora y desahógate, que tienes que echar todo.

-Y tienes que asumir que vas a estar más sensible de lo normal.

Ten paciencia y rodéate de los que te quieren.

-Ya, pero ¿y si no lo supero

y no puedo volver a cantar? (SOLLOZA)

-Sara, te prometo que vas a volver a cantar.

Te lo prometo. Te ayudaremos en todo lo que te haga falta.

-Claro que sí. Estaremos contigo e iremos paso a paso.

-Gracias.

-Oye, se me está ocurriendo una cosa.

¿Y si mañana te vienes a un sarao que hemos montado Elías y yo,

un fiestón,

y te quedas allí con nosotros hasta las tantas de la mañana,

comiendo, bebiendo?

-¿Me invitas a tu boda?

-Sí.

-Pues no sé qué decir.

-Muy fácil: que sí.

-Ya, pero es que no...

No quiero fastidiar a nadie.

-¿Me estás diciendo que te quieres perder

mi única e irrepetible actuación como madrina de la boda?

-Va a ser ella la protagonista. (PATY) ¡Hombre!

Voy a estar dando fe del matrimonio y firmando el acta.

Eso no te lo quieres perder, ¿verdad?

-Vale, venga.

Cualquiera os dice que no.

(RÍE) -Lo vamos a pasar genial.

(SUSPIRA)

(MABEL) ¿Qué tal?

¿Qué han dicho en el interrogatorio?

-Ha sido más fácil de lo que creíamos.

Nos alegra decirte que han admitido los ataques.

Y que gracias a tu denuncia han admitido un ataque a una pareja.

-Han registrado sus domicilios y había cinco bates de béisbol.

-No los usaban para hacer deporte, precisamente.

-Con todas estas evidencias pasarán a disposición judicial.

-Bueno, pues ya se ha acabado todo.

Hoy, por fin, dormirás tranquila.

-Ojalá fuera verdad.

Pero en la calle aún hay intransigentes como esos dos.

Bueno,

al menos he recuperado mi reloj.

Aunque, con los años, haya cambiado de aspecto y de sentir,

nunca me lo he quitado desde que me lo regaló mi mujer.

-¿La querías mucho?

-Sí.

Muchas personas que sufren disforia de género

deciden cortar por lo sano con su vida anterior.

Pero yo he sido incapaz

de quitarme de encima este reloj.

Aunque sea pesado y muy masculino

me recuerda a Irene.

Ella siempre me pedía la hora a mí porque no se fiaba de otro reloj.

-Hay personas de las que no podemos prescindir.

Aunque se quiera, ya forman parte de la vida de uno,

por mucho que uno se esconda o quiera negarlo.

-Es exactamente lo que pienso y siento.

-¿Qué pasa? ¿Has pasado por algo parecido?

-No, pero me imagino por lo que estarás pasando.

-La echo mucho de menos.

Me gustaría contarle qué estoy descubriendo,

compartir con ella mis dudas, mis dilemas;

escucharla cuando se reía de mis torpezas.

En fin...

Me habéis hecho muy feliz recuperando este pedacito de ella

para llevármela conmigo a todas partes.

-Ha sido un placer conocerte y ayudarte.

-Para mí, también.

Me alegro de que hayas denunciado.

He aprendido un montón de ti.

-Bueno, pues nada, me voy.

Ya os he entretenido bastante.

Gracias por todo. -Espera un momento.

Me gustaría presentarte a la compañera que te dije.

Es la inspectora de la UIT, la Unidad de Delitos Informáticos.

Hace tiempo se sometió a una reasignación de sexo

para ser Ángela.

-¿La misma Ángela que hace unos meses

hizo un comunicado para hablar de su caso?

-La misma.

-¡Madre mía!

Me emocioné mucho en su rueda de prensa.

-Pues trabaja aquí.

Si quieres, te la presentamos. Te dará buenos consejos.

-Sí, quiero conocerla.

-Un momento.

Cuando quieras.

Buenas. -Hola.

-¿Qué tal? -Ella es Ángela Betanzos.

-Mucho gusto.

-Encantado.

Yo me llamo Mauro. Bueno...

Mabel.

No me lo puedo creer. Tengo un millón de preguntas.

-Bueno, pues charlamos y me haces las que quieras.

Cuéntame. -Claro.

-Es posible hacer el taller de pintura y dibujo

en el Aula 1 pero a las siete. Antes estamos...

Sí.

Sí, perfecto. Lo apunto a partir de las siete.

Muy bien. Venga, chao. Hasta luego.

¿Cómo estás, Jorge?

-Vengo a que me selles la asistencia al curso.

-Claro, dame.

¿De qué habéis hablado hoy?

-¿Si no te lo digo no me lo firmas?

¿Crees que me he pirado?

-Yo no me creo nada.

Eres demasiado joven para tener tanta mala leche y desconfianza.

-No eres el primero que me dice que soy joven para ciertas cosas.

-Ok.

Aquí lo tienes.

Espero que aproveches esto

para algo más que librarte de una condena con un papelito.

-Tienes razón, perdona.

Lo de tomar apuntes y eso me está costando.

Estoy desentrenado con los estudios.

Me pasaba la vida saltándome clases.

Me da miedo no enterarme.

-Es normal.

¿De qué ha ido hoy?

-Las "fake news".

Si lo tengo aquí.

Desinformación en la era de la información.

-Bueno, de eso sí te has enterado.

¿Qué piensas?

-Que las noticias falsas son de toda la vida

para hacerse rico, controlar peña o tener el poder.

El profe ha dicho un libro que está guay.

Se llamaba "1984".

Tengo ganas de leerlo. Igual voy a la biblio.

-Me parece genial.

Te has enterado bien de lo que se ha contado.

Y no hace falta ir a la biblio. Yo tengo el libro. Te lo dejo.

Ven. Vamos a buscarlo.

Déjame ver. Lo tenía por aquí.

Aquí está.

-Genial. Muchas gracias.

Me lo leeré.

Oye...

Nada, que me alegro de estar aquí.

Seguro que lo aprovecharé.

-Sara.

Hola. -Hola.

-¿Qué haces aquí?

-Estaba mirando el tablón de anuncios.

Sí que organizáis cosas.

-Sí, hay un montón de actividades.

Si te quieres apuntar a algo, estás invitada.

Hay gente muy interesante.

-Seguro que sí.

No te quiero entretener. Tendrás mucho que hacer.

-No.

¿Qué querías?

-Pues, eh...

Quería darte las gracias

por escucharme después del desmayo

y por acompañarme a casa. ¡Menuda chapa te di!

-Para nada.

Gracias a ti por tu confianza y por compartirlo.

Fue un paseo muy agradable.

-¿Sabes?

Hiciste que me olvidara de lo mal que lo pasé con Amparo.

-Genial.

Pues ya con eso mereció la pena.

-Gracias, de verdad.

Perdona, es que... (AMBOS RÍEN)

Solo venía para decirte eso.

Ya me voy.

-Cuando te desmayes otra vez, me llamas y te acompaño.

O te acompaño ahora si vas a casa. ¿Vas a casa?

-Sí, sí voy a casa.

-¿Te apetece si te acompaño?

-Por supuesto.

-Genial.

Así salgo y me aireo un poco, que estoy aquí encerrado.

Voy a por las cosas. -Vale.

-Ya está.

(Golpes puerta)

-¿Por qué no me coges el teléfono? -Porque soy prudente.

No quiero que tengamos contacto. Imagina que Mateo nos relaciona.

-No me vengas con tonterías. -No deberíamos vernos.

Hemos conseguido lo que queríamos.

-Tú no eres quién para exigirme nada.

Si no fuera por mí, irías camino de Alicante sin nada.

-¿Qué pasa ahora?

-Quiero que sigas mis indicaciones si no quieres que tu mentira se sepa

y te quedes sin pensión, sin gastos extra,

sin seguro médico ni dinero para los viajes de tu bebé.

-Ya veo que Mateo te lo ha contado todo.

-Sí. Y pretende que te meta en nómina en la clínica.

-¡Eso es estupendo!

¿Por qué estás así? ¿Qué ha salido mal?

-¿Tú crees que yo he montado todo este circo

para que cojas el dinero y te largues?

¡Ni hablar!

-¿Qué quieres ahora?

-Quiero que Mateo reconozca a tu hijo

y tú vas a obligarle a hacerlo.

-No puedo forzarle más. Ni siquiera es su padre.

-El test de paternidad dice que sí

y no he llegado tan lejos para quedarme a medias.

-No sé qué quieres. Conmigo no cuentes.

-Me parece que no te das cuenta

de que si alguien se entera

puedes acabar en la cárcel.

Y entonces, imagina la clase de vida que le darías a tu hijo.

-Quien manipuló el test fuiste tú.

Siempre puedo decir que yo no sabía nada.

-¿Y cómo justificarás mis visitas al hotel,

mis llamadas, mis mensajes,

el dinero que te he transferido de mi cuenta para el hotel?

Yo quería, pero tú, también.

-Por favor, no me obligues.

Le he hecho mucho daño. No quiero destrozar su familia.

-¿Que tú le has hecho daño?

Un cheque no es problema para un pijo

que nada en la abundancia.

¿Qué le contarás a tu hijo?

¿Que tuviste la oportunidad de darle un padre y la rechazaste?

-Mateo se ha portado bien y solo me ha pedido una cosa:

que le olvide para siempre.

-Tu hijo tiene derecho a llevar los apellidos de Mateo Bremón

y si eso le arruina la vida a él o a su familia

no es asunto tuyo.

Mira, Malena,

sé que estás sometida a mucha presión

pero tienes la obligación de velar por ese bebé

y eso incluye darle un padre.

Piénsalo bien.

Algún día podrás contarle que luchaste

por que su padre le reconociera.

Y él estará orgulloso de ti

y pensará que tiene la mejor madre del mundo.

¿Qué haces aquí?

Llevo cuatro horas despierto y no sé qué hacer en casa.

Disfrutar de tu mañana, que te casas esta tarde.

Piensa en otra cosa.

-Me voy a trabajar.

¡Eh! ¡Eso sí que no!

Cuando nos casemos, olvidas el trabajo

y te centras en la luna de miel.

-Prometido. -Pero ¿qué hacéis?

Da mala suerte ver a la novia antes de la boda.

¡Y, encima, la besas!

-He venido porque he tomado una decisión.

Ayer, Ángela me acompañó a ver al doctor Torres

y él me explicó exactamente el proceso,

así que quería que fueras la primera en saberlo.

Si no hubiera sido por ti, jamás me hubiera atrevido.

-Yo solo te he presentado a Ángela.

-El trato que me diste me devolvió la dignidad

y me hizo pensar en lo que quería para mi vida.

-Ni que hubierais visto un fantasma.

-¿Qué haces aquí? Hoy es tu día libre, hoy te casas.

Es el día de tu boda. -Es esta tarde. Habrá que trabajar.

-Por cierto, Salgado y Morales vieron ayer al Púas.

-¿Ha salido ya del talego? (TONI) Sí.

-Me gustaría que vinieras esta tarde a un concierto.

No me pongas de excusa el trabajo, que solo es media hora.

Si se lo cuentas a tu jefa, se enrollará.

-Si le cuento a mi jefa lo que hay, hoy duermes en Comisaría.

-¿Qué te traes con el chulo?

-Se ha encaprichado de mí.

Le he dicho 80 veces que no quiero nada y no se entera.

-Paty, ese tío es peligroso.

Creo que deberías denunciar.

¿Tienes un minuto?

Por supuesto.

¿He hecho algo que no le haya gustado?

No.

Quería hablar contigo sobre tus prácticas,

cómo van, qué opinión tienes y cómo te sientes.

Hola, Paty. Ponme un café.

A ti ni se te ocurra pedir uno.

-¿Qué pasa, Púas? ¿Qué haces por aquí?

-Estoy buscando trabajo y hay calles que no conozco.

¿Ha salido ya de prisión?

Le metiste tú en el trullo tras detenerle 30 veces por hurto.

No, 33. Y ha vuelto a salir a la calle

y está otra vez con sus tonterías.

¿Qué tonterías para que tú le hagas seguimiento el día de tu boda?

Anda por ahí con un mapa preguntando direcciones.

Le has visto liándola, ¿no?

¿Dónde?

Sí, sé dónde es.

Sí, venga. Te debo una.

Chao, Franco.

(Móvil)

¡Joder!

-Perdone, señora, estoy buscando esta calle.

Sí, es que me han dicho que estaba por esta zona.

-María, ¿cómo va? ¿Necesitas algo?

Vale.

No es por meterte prisa pero Espe dice que es mejor ir tirando ya.

Se lo digo, vale.

-¿Qué pasó?

-Que le han entrado dudas.

Que dice que no sabe lo que va a hacer,

que no lo tiene claro.

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Servir y proteger - Capítulo 695

07 feb 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Eustaquia Taky Sánchez Grajera

    Que barbaridad ya empezamos a retorcer y retorcer las mismas historias una y otra vez como en Acacias 38.

    08 feb 2020