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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 681 - ver ahora
Transcripción completa

Vas a salir con huellas nuevas, pasaporte nuevo

y podrás viajar sin ser detectado.

-Estoy dando cobijo en la clínica a un criminal en busca y captura.

Quiero la cantidad que te pedí ayer, el doble de tu primera oferta,

sin rebajas.

-Tú ganas.

Con una única condición: necesitaré más intervenciones.

Quiero que la clínica esté a mi disposición.

-No nos conviene que nos vean. Ambos tenemos mucho que perder.

-Te guste o no, somos socios. Acostúmbrate a verme.

Pronto te encargaré otro trabajo.

-Hola, ¿te puedo ayudar en algo?

(LLORA)

-Tengo que dar información valiosa para la policía:

las mujeres, los nombres.

-No hablábamos entre nosotras. La mayoría teníamos miedo.

-¿La mayoría? ¿Había algunas que no tenían miedo?

¿Que entraban y salían libremente? ¿Quién lo decidía?

-Lo decidía Soraya,

una de las chicas que se encargaba de vigilarnos.

-¿Escuchaste el nombre de Ramón Rojo en aquella casa?

-No. -¿Había algún hombre?

-Sí, había un hombre.

¿No íbamos a desayunar?

-Claro.

-No traigo buenas noticias.

-No sé por qué ese piso sigue abierto.

Deberíamos haberlo cerrado,

pero tuve que dejarme asesorar por Soraya y por ti.

¿Las chicas están bien?

-No todas. Anoche una se escapó.

-Unidad de Familia y Atención a la Mujer.

Acompáñame, por favor.

-¿A los calabozos?

-No, a comer, lo primero.

Después, si quieres, me cuentas qué ha pasado.

-La Policía lo tiene controlado.

-¿Y si encuentran dónde estoy?

¿Cómo duermo sabiendo que aún me busca?

-Y otra cosa, Tobías,

para borrar el rastro del piso, falta el más importante: Evelyn.

-Ahora te lo pongo. ¿Le doy el periódico a Benancio?

-No, se lo queda Verónica, que le gustan los crucigramas.

Suerte con la siete vertical.

(LEE) "Que pretende sentimientos que contradicen lo que une siente".

(MARÍA) Hipócrita.

-A ver qué tienes por aquí.

-No.

¿Qué vas a hacer?

(LLORA) Te lo suplico.

Por favor.

-Te he perdonado la vida.

-¿Puedo seguir con mi vida?

-Pero, Paty, ni una palabra de esto a nadie.

Por si vuelves a tener la intención de traicionarme,

que sepas que vas a estar vigilada.

-El baño está la primera puerta a la izquierda.

-Gracias.

-Esta chica no está bien, ¿no?

-Está en una casa de acogida.

-¿De los responsables se sabe algo? ¿Ha podido identificarlos?

-No, están en proceso. A ver qué pasa.

La Policía estaba con una investigación abierta

por un proxeneta de Distrito Sur,

Ramón Rojo.

¿Estás bien, Paty?

(Música emocionante)

(SUSURRA) Mateo. (GRUÑE)

Despierta.

(GRUÑE) ¿Qué hora es?

Más de las 8:30.

(GRUÑE)

¿Por qué no nos quedamos y hoy no vamos a trabajar?

¿Estás de broma?

No, yo me quedaría aquí contigo toda la mañana.

(BOSTEZA) No puedo.

Quédate tú si quieres. Yo me tengo que ir ya.

No. Cariño, tengo que irme.

No.

¿Por qué te la quitas? ¿No te la regaló esa mujer?

Sí, y le tengo cariño,

pero es un engorro, se me engancha por todas partes.

A ver, déjame. A ver.

¿A qué viene lo del 337?

(DUDA) Como son pulseras artesanales,

imagino que querrán demostrar que es una producción limitada.

Estoy deseando ir a la casita del Delta del Ebro.

No saldré de la cama en todo el fin de semana.

Habrá que salir, como mínimo, para ver ese cielo estrellado.

No hace falta. Tenemos una terraza gigante.

Me voy a dar una ducha.

¿No desayunas?

No, como máximo me voy a tomar un café.

Si quieres, te lo preparo

y mientras te lo tomas, te enseño las fotos de la casa.

Seguro que es maravillosa y tiene vistas impresionantes.

No puedo, me tengo que ir. (GRUÑE)

Hija, ¿aún tienes esto así?

-Perdón, ahora me pongo las pilas.

-¿Tú estás bien?

Llevas unos días en tu mundo.

-Sí, estoy bien.

Un poco más cansada de lo normal, pero bien.

Es el invierno, que me sienta mal.

-¿Estás todavía preocupada por lo de Paolo?

Esas cosas tardan en superarse, pero no te preocupes.

-Sí, supongo que es cuestión de tiempo.

-Porque es eso, ¿no?

Si tienes algún problema, me lo puedes contar.

-Me he metido en un lío muy gordo.

-¿Qué ha pasado?

-No sé ni por dónde empezar porque es muy difícil de contar.

-Ves soltando y ya me haré un croquis.

-A ver...

No te preocupes, que no es para tanto.

Yo soy una exagerada, me ahogo en un vaso de agua.

-No, yo te conozco.

¿Qué está pasando?

-Pues que estoy muy agobiada.

Estoy muy agobiada últimamente

por ser voluntaria con el teléfono de ayuda.

-¿Tan mal han ido las prácticas?

-Sí, han ido fatal

y no me siento capaz de ser voluntaria.

Tengo dudas. No sé hacerlo.

-¿Seguro que es solo eso?

Paty, tú siempre has sido buena ayudando a la gente.

-Ya, bueno, eso no quita que la pueda cagar.

-¿Por qué la vas a cagar? ¿Cómo? -No lo sé, María.

Igual me llama alguien que está fatal

y digo algo que no debería decir y se pone peor.

-¿Y por qué tiene que pasar eso? Os están formando para que no pase.

-Luego hablamos, que tienes un cliente.

Termina, que voy a hacer zarangollo.

Ahora le atienden. -Gracias.

-¿Qué quieres? -Hola, preciosa.

-¿Qué quieres?

-Un café solo.

Toma.

Esto, de parte del jefe.

-No la quiero. -Cógela, que no muerde.

-No la quiero.

-Los regalos del jefe no se desprecian, ¿entendido?

(PATY GIME)

-Espero que sigas con la boca cerrada, por tu bien.

No está mal el café de este bareto tan cutre.

-Si te parece cutre, ¿qué haces aquí?

-No te ofendas. Si este ya no es tu mundo.

Grábate en la cabeza que tú ya perteneces a Rojo.

-Paty, ¿aún estamos así? -Voy.

-Ya has oído a los de la embajada:

en menos de 72 horas

tendrás pasaporte nuevo para volver a casa.

-Miguel, muchas gracias. Me estás ayudando mucho.

-No me las tienes que dar, Evelyn.

Mi trabajo es ayudarte para que vuelvas a tu país pronto

y puedas intentar olvidar esto.

-Va a ser difícil olvidar todo esto.

-Me imagino.

Creo que hay que poner en valor que tienes una nueva oportunidad

y no la puedes desaprovechar.

(ELLA ASIENTE)

-Pero la herida es dolorosa.

Me convirtieron en una esclava.

Se me vienen imágenes horribles a la cabeza.

-Tiene que serlo, sí.

Entiendo que será un proceso complejo.

No me puedo imaginar tu dolor.

Pero creo que también debes...

mirar hacia delante.

Quizá es un buen momento para, no sé,

intentar estudiar algo que deseabas, como Medicina.

(ELLA ASIENTE) -Es lo que más desearía en el mundo.

-¿Qué especialidad te gustaría? -Pediatría.

-Pediatría.

-Me encantan los niños.

-Muy bien.

¿Tienes pensado volver a casa de tus padrinos?

-Sí.

Solo sé que pueda con seguir dinero para volver a Lima.

Y allí me gustaría encontrar trabajo de enfermera

y compaginarlo con los estudios.

A ver si lo consigo.

-Seguro que sí. Estoy convencido.

-Buenos días. -Hola.

Es Evelyn, la mujer de la que te hablé.

-Encantada. -Encantada.

-En menos de tres días,

tendrá un pasaporte nuevo para volver a su país.

Mientras, hemos de intentar resolver un asunto pendiente.

-¿Os han puesto alguna traba legal?

-No.

Hemos de hallar la forma de comprar un billete.

Ella no tiene recursos.

¿Se te ocurre algo que podamos inventar para conseguir uno?

(ASIENTE) -Supongo que algún organismo público

tendrá fondos para repatriados,

pero los trámites con la administración son lentos.

-Ya. -Necesito volver a mi país pronto.

Necesito estar con mi familia ahora más que nunca.

-Quizás hay alguna empresa que quiera colaborar

y pagar tu billete.

Contactaré con amigos que tengo en puestos claves, a ver qué dicen.

-A ver si hay suerte.

-Me encargaré yo de que sí.

Cuando tengas tu pasaporte, te vas a Perú.

Me pongo ahora mismo con ello. (MIGUEL) Gracias.

Verónica es una crack. Suele conseguirlo todo.

-Ojalá esta vez también sea así.

(MARÍA) Gracias.

Hola, Sara. ¿A quién buscas?

-Había quedado con Amparo, pero no está.

-¿Te pongo algo? -Una tónica.

-Ya le he dicho a Elías que vas a cantar en la boda.

Está contentísimo, superilusionado.

-Me alegro. Me hace mucha ilusión estar en un día tan especial.

-¡Anda que a nosotros ni te cuento!

Ya hablaremos tranquilamente del repertorio, tu caché y todo eso.

-Cuando quieras,

pero el tema del dinero no será un problema.

-Vale, guapa.

Mira.

-Perdona, he tenido que llamar para que me arreglen la tele

y han tardado una eternidad. -Tranquila, acabo de llegar.

¿Qué quieres tomar?

-Un descafeinado con leche, por fa.

-¿Qué tal la noche? -Regular.

Ayer cuando fui a dormir me mandó un mensaje.

-¿Desde juanvi33?

-No, esa ya la bloqueé.

-¿Y qué decía el mensaje?

-Los mensajes. Me ha bombardeado.

-Léeme alguno.

-Aquí tienes. -Gracias.

(SUSPIRA)

(LEE) "Me castigas con indiferencia, pero te perdono. Buenas noches".

-¡Qué asco de tío! ¡Está para encerrar!

-Me costó un montón dormirme.

Y cuando lo conseguí, tuve pesadillas con él.

-Ese cerdo se ha metido en tu inconsciente.

¿Cómo era en tu sueño? ¿Qué cara tenía?

-No me acuerdo muy bien.

Era más bien una sombra oscura y con mala energía.

-Chicas, perdón. ¿Queréis algo de comer?

-No me entra nada. -A mí, tampoco. Gracias.

-Bueno.

-¿Y no te ha escrito más desde anoche?

-Esta mañana, he encendido el móvil y tenía muchos mensajes.

Me ha escrito desde otros perfiles, que también he bloqueado.

-¡Qué asco! ¿Y qué te decía? -Pues lo de siempre.

Me insulta pero también me desea que tenga un buen día.

No sé, es que va de víctima,

como si fuera increíble y yo lo peor.

-Es odioso.

Nos vamos a Comisaría a poner la denuncia.

-Lo he pensado mejor

y no es buena idea.

-Sara, por favor.

Ese cerdo no te deja en paz, habrá alguna forma de pararle.

-Me da miedo que se sepa y se vuelva contra mí.

Ya me pasó cuando denuncié a un productor de cine.

Lo mejor es esperar y ya se le pasará.

-Estas situaciones hay que cortarlas de raíz.

Si el acosador se siente fuerte, la cosa va a más.

-No quiero volver a pasar por eso.

Cuando denuncié al productor, que se llamaba D'Agostino,

todos se volcaron en él y estaban en mi contra.

No quiero pasar por eso.

-Ya, pero no va a volver a pasar.

Ahora vas a conseguir lo mismo con este acosador.

-No me veo con fuerzas. No quiero pasar por lo mismo.

-Entiendo que no te resulte fácil, pero si tú no lo denuncias,

ese tío seguirá haciendo esto a todas las que quiera.

No solo contigo, con todas.

-En eso tienes razón.

-Entonces, ¿te animas a denunciar? (SARA SUSPIRA)

-Venga, nos tomamos esto y vamos a Comisaría.

-Eso era lo que quería oír.

Y no te preocupes, que voy contigo para ayudarte.

-Ni lo dudes. Tu querida camarera está acojonada.

Cuando le he dado la rosa le ha temblado todo.

-Así no hará tonterías, pero no te pases de la raya.

-¿No quieres que la vigile? -Sí.

Pero no la asustes demasiado. No quiero que sufra mucho.

-Te estás encaprichando con esa chica.

-Será por eso que quiero cuidarla para que caiga en mis brazos.

-No sé cómo te enganchas de una tía que te traiciona.

-Porque no te enteras.

Es perfecta.

Esa mezcla de fragilidad y rebeldía me pone malo.

-Sigo sin entenderlo.

Será verdad que el amor es ciego.

-¿Qué sabes de la peruana?

-La tengo localizada. -Bien.

-Me ha llamado nuestro contacto de la embajada de Perú.

Ha ido hoy para hacerse el pasaporte.

-Vale. Quiere salir del país. ¿Iba sola?

-No, con un tal Miguel del centro cívico de Distrito Sur.

-Genial. La pasma ya debe estar al tanto de todo.

-Es probable.

-Bien. Vive así, tranquilo.

Como no tienes motivos para preocuparte...

(IRÓNICO) Tú no le llevabas la comida, las pastillas ni la ropa.

Y seguro que no te vio ni una vez.

-Y ha soportado mis guantazos, pero el piso está vaciado.

Si van, no encontrarán nada.

-¿Evelyn se aloja en el centro cívico?

-No.

He mandado una chica de confianza para husmear en el centro.

Se hace pasar por una indigente.

Sabe que está en una casa de acogida pero no sabemos cuál.

-Encuéntrala pronto.

-Sí, de hoy no pasa.

-Me voy a acordar del piso de la calle Fuentes mucho tiempo.

-Tranquilo. Se solucionará.

-Encuéntrala, mátala y deshazte del cadáver.

-Sí, es lo mejor. -Sí.

Es lo mejor, así nos evitamos problemas.

-Ok, jefe.

-Encuéntrala ya.

-Aquí estaremos más cómodas. Sentaos, por favor.

A ver, Sara, ¿de qué es la denuncia que quieres poner exactamente?

-Un tío me bombardea a mensajes por redes.

-Sí, a cualquier hora del día y la noche.

No la deja respirar.

-Vale, pero ¿conoces a ese tío?

-No, solo los nicks con los que me escribe

y que es fan mío.

-¿Qué clase de mensajes te manda?

-Al principio eran piropos de mis actuaciones

y yo le daba las gracias.

Llegó un momento en que empezó a mandarme mensajes más personales

y llegó a pedirme una cita.

-Me imagino que no has quedado con él.

-No. Y le dije que eso no iba a pasar

y, desde ese momento,

empezó a reaccionar como indignado,

como si hubiéramos sido novios. Una cosa muy rara.

-Y tú ¿qué hiciste?

-Le pedí que dejara de mandarme mensajes

y dio igual porque me escribe cuando le da la gana.

-¿Has pensado en bloquearle?

-Sí, lo hice con su primera cuenta, juanvi33,

-¿Juanvi33 has dicho?

-Pero da igual, porque sigue abriéndose cuentas,

yo sigo bloqueándole y así estamos todo el rato.

(ASIENTE) -¿Te ha amenazado físicamente alguna vez?

-No, la verdad es que no.

-¿Tienes los mensajes?

-Sí. -¿Puedo verlos?

-Sí, no los he borrado.

-No es justo a que alguien te amargue así.

-Entiendo tu preocupación

pero esto no es suficiente para abrir una investigación.

-Pensaba que la Policía estaba para prevenir delitos.

-Para eso estamos. Intento ayudar de alguna manera.

-Es alucinante que pueda hacer lo que le dé la gana

y ella no pueda ni denunciarlo.

-No he dicho que no pueda denunciar.

Puedes denunciar pero,

bajo mi experiencia, no te lo recomiendo.

El juez no va a admitir esa denuncia.

Sé que esto puede resultar molesto. Es el típico pesado.

Hasta que no haya mensajes claros, amenazantes y más reiterativos,

no podemos pasar al siguiente nivel.

-¿Más todavía?

-Ante la ley, me temo que sí.

Debe haber signos de que peligra tu integridad física, moral,

tu reputación.

El juez no puede pensar que esto es algo que te incomoda.

-Me estoy agobiando mucho, de verdad.

-Es que sus insultos y comentarios en las redes

pueden perjudicar su carrera artística.

(ÁNGELA) Lo entiendo,

pero con esos mensajes el juez solo verá meras opiniones

y poco podemos hacer.

-¡Es increíble!

O sea, tengo a un tío que me manda mensajes desagradables

y no puedes hacer nada.

-Yo no he dicho eso,

sino que no puedo llevarlo al juez, pero algo puedo hacer.

-¿El qué?

-Por ejemplo, rastrearle,

averiguar quién es, dónde trabaja y qué pretende,

si te parece bien.

-Sí, eso me tranquilizaría.

Estaría más segura si la Policía sabe quién está detrás de esto.

-Voy a necesitar tus contraseñas de redes sociales,

correo electrónico, todo, ¿vale? -Vale.

-Perdona, ¿puedo ayudarte? -No, busco al guardaespaldas.

(RÍE) -Aquí no trabaja ningún... -¡Toni, amor!

-Loreta, ¿qué haces aquí?

-¿Cómo estás? -Bien, ¿y tú?

-Vine un tiempo a Madrid. -Ah, ¡qué guay!

-¿Cómo te va? -Bien.

He jurado el cargo y ya soy policía, así que muy bien.

-Seguís igual de lindo.

-Gracias. Tú también estás guapa, como siempre.

-¿Sabes quién es esta chica?

-No, creo que la hija de un ministro latinoamericano

que vino de visita oficial

y Toni tuvo que trabajar como su escolta.

-¡Qué recuerdos de aquellos tiempos!

El tablao... Al final salís en la revista.

-¿En serio salieron esas fotos?

(ELLA ASIENTE) -¡Madre mía!

-Aún uso el gorrito cordobés cuando voy de fiesta.

Y aprendí a bailar sevillanas.

-Que estamos en una Comisaría. (RÍE) -Perdóname.

¿Tomamos algo?

-Eh... Venga, hago mi descanso ya, pero solo tengo un rato.

-Mejor que nada.

-Venga.

Chicas, voy a tomar un café.

-Pero solo un café, no te pases con los rebujitos.

(RÍE) -¿Eres la graciosa de la Comisaría?

(AMBAS RÍEN)

-Acabo de flipar.

Eres la última persona que esperaba ver hoy.

-No lo jures. Ya vi tu cara.

-María, ¿qué tal? ¿Te acuerdas de Violeta?

-Claro, la hija del ministro.

Te hiciste fotos con todas las tapas. (RÍE)

¿De vuelta a España? Te gusta nuestro país.

-Sí, me enamoré de su cultura, su fiesta, sus chicos...

-¡Ah! Bueno, ¿queréis tomar algo?

-Acabo de desayunar. Una tónica, "please".

-Muy bien. -Yo, un cafelito.

-Bien. -Estamos aquí.

-Ahora lo traigo. -Gracias.

Cuéntame, ¿has venido con tu padre?

-No, es un viaje extraoficial, no me han asignado escolta.

-¿Qué has venido a hacer?

-Un máster de Dirección Internacional de Turismo.

Acabo de aterrizar y vine a ver a mi escolta favorito.

-Ya será para menos.

Supongo que los escoltas en tu país te tratarán bien.

-No me quejo, pero ya te dije que eras mi favorito.

-Gracias, aunque ahora no soy la alegría de la huerta.

-Yo me lo pasé rebién con vos.

Y no voy a olvidar cómo tumbaste al ladrón.

-¡Exagerada! Si tuve que correr metro y medio solo.

-¡Qué lindo! Siempre tan humilde.

No todos los policías arriesgarían su vida.

-¡Qué peliculera! -Deja de chafármelo.

Me sentí como en una película.

Chica conoce a chico, flechazo, acción.

Solo me faltó en "happy end".

-Porque tenía novia en ese momento.

-Una pena.

¿Cómo que tenías?

-Tenía porque ya no estoy con ella.

-¿Y eso? ¿No estaban superenamorados?

¿Paty, no? -Paty, sí.

-¿Qué ocurrió?

-Cosas de parejas.

-¿Lo pasaste muy mal?

-Más o menos, pero no me apetece hablar del tema.

-Eso es que cortó ella.

-¿Cambiamos de tema, por favor?

-Sí, perdóname. Solo respóndeme una cosita más.

¿Ahora quién ocupa tu corazón?

-Nadie.

-No te lo creo.

Un chico como vos debe tener alguna chica.

-Créetelo, no hay nadie.

¿Hablamos de otra cosa? Cuéntame cómo te va de amores.

-Déjame que lo piense.

Como quien dice, estoy libre como el viento,

así que tenemos todo a nuestro favor para acabar con el "happy end".

María, un café solo para llevar. Ahora voy.

¡Violeta! ¡Qué sorpresa!

¿Qué tal, comisario? Muy bien. Liado, como siempre.

¿A qué debemos este honor?

Me instalo para un máster y vine a ver a mi Superman.

Trátale con cariño, que aquí no tenemos superhéroes como él.

Tranquilo, lo cuido bien.

Eso espero, porque la última vez

estuvimos a punto de tener un conflicto diplomático.

Pasadlo bien. Pero eso sí: fuera de horas de trabajo.

Sí, estoy en el descanso. Cuando acabe, voy.

Bien. Aquí tiene, comisario, su café.

Gracias, María.

Me alegro de verte. Hasta luego.

Bueno, y esta noche, ¿qué hacemos?

-Eh... Pues yo, nada. Estoy reventado y mañana madrugo.

Te llamo otro día y hacemos algo.

-Ok. Me debes una.

Y si cambias de idea, llámame. -No creo, pero gracias.

-Toma. Cuidado, que quema. -Gracias. ¿Tiene azúcar?

-No. ¿Querías? -No.

No encuentro por ningún lado lo que me dijiste, Paula.

-Estará por el final.

Lo redacté hace un par de semanas. A ver.

-Oye, Paula, eh...

Te veo bien con Toni, ¿no?

-Lo normal.

-Quiero decir que parece que lo ha superado.

-No tengo otra opción.

Cuando lo dejamos, dijo que había otras personas.

-Ojalá hubiera apartado a Goyo igual que tú a Toni.

-¿Sigues pensando en él?

-Sí, por desgracia.

-Ya. Sobre todo, los domingos, ¿no?

(RÍE) -No. ¿Por qué?

-No sé, el invierno, que es muy largo y frío.

No tenemos un novio manta.

Habrá que conformarse con una bolsa de agua caliente.

(RÍE) -¿Qué es eso de novio manta?

-No me dirás que no es un planazo

un domingo de pelis, sofá y un novio manta que te dé calor.

(RÍE) -Vale, eso me lo apunto.

Ojalá las relaciones no fueran tan complicadas.

-¿A ti te pasa que te gustaría encontrar a alguien

con quien compartir... -¿Tu vida?

-Sí.

Según lo estaba diciendo, me daba cuenta de que sonaba cursi,

pero, en el fondo, es eso lo que quiero.

No sé.

Me crie en un hogar desestructurado a nivel emocional

y cuando era pequeña solo quería una vida normal

y unos padres normales.

-¿A quién no le gustaría una vida normal?

-Queremos lo que no tenemos.

-Ya, mira. Mi vida tampoco es de color de rosa.

Aunque suene a tópico, las apariencias engañan.

También pensaba que mis padres eran una pareja feliz y normal,

pero no es oro todo lo que reluce.

Mira, aquí está, lo he encontrado.

No sé. Cuando lo vi, pensé que sería un caso mediático.

O podría serlo. Y pensé en ti.

-Monjas que roban en nombre de dios. Un tuit así lo peta. (RÍE)

Necesito datos más concretos o no me dejan publicar nada.

-La historia es que un vecino denuncia

que se están robando los bienes

del convento de Nuestra Señora de no sé qué.

El vecino dice

que como se están cerrando conventos por falta de vocación,

las monjas venden bajo manga a precio de saldo

el patrimonio eclesiástico.

-Contraviniendo el artículo 28.1,

la Ley de Patrimonio Histórico de 1985 es muy contundente.

La Iglesia tiene prohibido el libre comercio de sus bienes.

Solo el Estado puede tenerlos.

-La denuncia se efectuó en esta comisaría,

pero tenemos que derivarlo a la Brigada de Patrimonio.

-Sí, tendría que ponerme en contacto con ellos.

Pero bueno, el tema está muy bien.

Gracias por regalarme esta idea.

-A mí, estos casos me hacen mucha gracia

y pensé en ti y en tu trabajo en la OPRI.

-Gracias, Paula.

¡Qué bien!

-Hasta luego. Gracias por su colaboración.

Espe, ¿quién era ese tipo?

Un vecino que nos ha dado la dirección

del piso donde prostituían a Evelyn y las demás.

¿Cómo sabía que buscábamos ese dato?

Se enteró de que unos compañeros

preguntaban en su calle por un prostíbulo

y estaba en su mismo edificio: calle Fuentes, número 41, 3B.

¿Había visto movimientos sospechosos?

Sí, sobre todo, un trasiego constante de hombres

que subían y bajaban.

Además, ha confirmado la existencia del bar Castrillo,

justo enfrente del edificio,

como nos contó Evelyn. Ya.

Si los que ha montado el prostíbulo

sospechan que Evelyn les ha denunciado

supongo que habrán desmontado el chiringuito.

Habría que mandar a alguien para allá.

Mira, Elías, Nacha. ¿Qué pasa, jefa?

El piso que buscábamos está en la calle Fuentes, 41, 3 B.

Id a ver qué encontráis. Vamos.

Cuando sepamos algo, llamamos. Perfecto.

¿Cómo está Evelyn?

Ya no tiene tanta ansiedad pero sigue asustada.

(ASIENTE)

¿Lo del pasaporte se arregló? Sí, estará en tres días.

Menos mal. Aunque le hayamos puesto protección,

está deseando volverse.

No me extraña. Ha pasado por una situación muy traumática.

Será difícil que se olvide de las vejaciones.

Ya, es lamentable.

Vienen con la ilusión de encontrar un trabajo digno

y esos malnacidos las retienen contra su voluntad

y las prostituyen bajo amenazas de muerte.

No sé cómo se puede llegar a eso.

Yo tampoco.

Se me revuelve el estómago.

Lo que más me indigna es que los clientes saben

que están abusando de mujeres esclavizadas

y les da igual.

Por eso es tan importante nuestro trabajo.

No debemos dejarnos llevar por las emociones, ¿vale?

Emilio, voy a mandar a Lasarte

a la Estación de Cercanías por lo del carterista.

A Nacha y Elías los he mandado a un asunto urgente.

Claro.

Sara, ¿qué tal? ¿Cómo va todo?

-Bien, terminando de hacer la caja de ayer.

-¿Tienes alguna noticia o sabes algo nuevo

del acosador que te estaba molestando?

-Esta mañana me ha mandado un par de mensajes.

A ver si se olvida de mí ya.

-Esperemos que sí, aunque si te soy sincero,

este tipo de gente no se rinde tan fácilmente,

al menos hasta que no se asuste.

¿Terminaste poniendo esa denuncia?

-He ido a Comisaría pero, al final, no lo he hecho.

-¿Por qué?

-He hablado con Ángela, la inspectora de la UIT

y dice que no es delito.

-¿Que no es delito? (RÍE) ¿A qué demonios están esperando?

-Dice que si sigue insistiendo con los mensajes,

que eso ya sí que es acoso.

-Esperemos que hagan algo,

puedan atrapar a este tío y deje de acosarte ya.

Por lo demás, ¿qué tal va todo aquí? Disculpa, que tengo una llamada.

Yocati, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

No tengo claro aún el pedido de esta semana.

Me voy a asomar al almacén, echo un vistazo,

te llamo en cinco minutos y te digo.

Chao.

Voy a entrar a ver qué hace falta para el pedido de esta semana.

Si necesitas algo, estoy ahí. -Vale.

-Perdona.

Hola. ¿Qué haces aquí?

-Traigo la denuncia de Evelyn. Me dijo Miguel que la necesitabais.

-Sí, es para pedir una ayuda con la que pagar el billete.

Gracias.

-¡Qué poco has tardado en tirar la pulsera!

-No la he tirado.

La tengo guardada.

-Viene siendo lo mismo.

-Me la tuve que quitar porque me traía recuerdos.

-¿Te traía recuerdos?

Bueno.

¿Tu plan es deshacerte de lo que te recuerda a mí?

-Te parecerá una tontería

pero este gesto me ayuda a reforzar mi decisión.

¿De dejarme o de olvidarme?

-Yo no te voy a olvidar nunca.

Pero...

lo nuestro se tenía que acabar antes de que fuera tarde.

-Tarde, ¿para qué?

¿Para que fueras sincera contigo misma?

-Ya no hay marcha atrás.

No tendremos más encuentros

ni en el hotel ni nada.

-Me duele ver lo fácil que te resulta.

-No digas eso. Sabes que no es verdad.

(RÍE)

-Yo no sé nada, Vero.

Joder, ¡qué imbécil soy, macho!

Lo sabía todo el tiempo

que para ti era una aventura.

Lo has cortado cuando se ha puesto feo.

-Ni mucho menos,

¿vale?

No quiero es engañarme.

Y tú tendrías que hacer lo mismo:

aceptar que lo nuestro no tenía futuro.

-O sí.

Pero eso no lo sabremos.

Tú has tenido el mismo planteamiento siempre.

Nunca has arriesgado.

Y yo, sin embargo, mírame, aquí, incapaz... (SUSPIRA) de...

-¿De qué? -De nada.

-Dilo, termina la frase.

Dilo. -No quiero terminar la frase.

-Por favor.

-Incapaz de pensar que no volveré a besarte,

que no volveré a abrazarte ni a dormir contigo.

Y se me hace insoportable.

-A mí, también.

Y te juro que para mí no has sido ningún capricho,

ninguna aventura, créeme. -Ya no sé lo que creer.

-Yo siento lo mismo por ti.

-Esto es lo mejor que puede pasar. -Para ti.

Yo hubiera seguido con esto.

-Toni. -Por favor, Vero,

pasa una noche más conmigo.

Es lo único que te pido, una noche juntos.

Nos despedimos bien y mañana, se acabó, por favor.

-Toni, por favor.

Lo hemos intentado otras veces y nos volvemos a enganchar.

Esto no puede pasar.

-Por favor.

-Es mejor que cada uno haga su vida.

Tendremos una relación solo profesional.

(SUSPIRA) -Bueno, pues nada.

Si quieres que sea así, lo aceptaré. (SOLLOZA)

Pero te digo una cosa:

puestos a ser frío, puedo ser una nevera.

-Yo lo intentaré.

Al principio, nos costará comunicarnos

pero con el tiempo

intentaremos hablar de forma más natural.

Te pido un favor: prométeme que intentarás ser feliz.

Te lo mereces.

(SERIO) -Haré lo que pueda.

-Hasta luego. -Hasta luego.

Violeta, ¿qué tal?

Bien.

Bueno. (RÍE)

-Hola, Sara. ¿Qué tal? -Ángela, ¿tienes alguna novedad?

-No traigo buenas noticias.

He intentado rastrearle pero es escurridizo.

-¿Habrá alguna forma de encontrarle?

-Las IP que usa aparecen en otros países: Turquía, Brasil.

-No creo que me escriba desde tan lejos.

-Está usando un servidor VPN.

Para que lo entiendas: está camuflando su IP

para que parezca que escribe desde fuera

pero podría estar en La Parra.

-¿No se puede investigar?

-El problema es el siguiente:

con los mensajes que tenemos, un juez me lo echará para atrás.

-Así que toca esperar, ¿no?

-Sí. Tienes que guardar los mensajes en una carpeta del móvil, ¿vale?

Lo bloqueas pero la carpeta la conservas.

-¿Para qué? Si me dijiste que no era suficiente.

-Si puedo enseñarle al juez que son reiterativos,

podemos abrir un proceso judicial.

-Bueno, yo quiero

que este tío se olvide de mí y pase esta pesadilla.

Gracias por todo. -De nada, para eso estamos.

-¿Quieres tomar algo? Invita la casa.

-Ahora mismo he quedado, pero me lo apunto.

-Hasta luego. -Chao.

-¿Cómo estás? -Hola.

-Disculpa, te he tenido abandonada pero he estado muy liado.

-No se preocupe, ya está haciendo bastante por mí.

-Estarás harta de estar aquí toda la tarde, ¿no?

-Mientras esté en un lugar seguro, no me importa.

-Ya. He traído algo de cena. -Gracias.

-Aún nos queda un rato largo hasta ir a la casa de acogida.

¿Vale? Y te he traído esto.

Úsalo hasta que te vayas a tu país. -Gracias.

-Hola, Espe. -Hola.

-Hola. -¿Alguna novedad?

-Sí, hemos encontrado el piso donde tenían retenida a Evelyn

y a las demás.

-¿Rescataron a las otras?

-Por desgracia, no. Cuando llegamos ya era tarde.

Habían desmantelado el piso y no quedaba nada ni nadie.

Ya, pero ¿había algún indicio o prueba de lo que pasaba allí?

-No, pero esa investigación está arrancando.

-¿Cuándo desmontaron el piso?

-Según los vecinos, se largaron ayer a toda prisa.

Hemos hecho fotos, a ver si puedes reconocer el espacio.

¿Crees que podrás?

Mira.

¿Ese es el piso donde os tenían?

-Sí.

No tengo duda.

Me deben estar buscando.

Me querrán matar. (ESPE) No lo conseguirán.

Estaremos contigo

y no te vamos a dejar sola hasta que no cojas ese avión.

-Puede que yo esté a salvo, pero ¿y las otras chicas?

-Aún no lo sabemos

pero no pararemos hasta localizarlas y liberarlas.

No te quepa duda.

-Espe, perdona que me meta donde no me llaman, pero...

¿el piso era alquilado?

-Sí, ¿por qué? -Porque habrá un contacto.

-El dueño no conocía al inquilino.

El contrato se hizo por una agencia y él nunca le vio la cara.

-Pero la agencia contactaría con alguien.

-Sí, pero solo sabía que era socio de una SL de cosméticos,

que pagó la fianza por adelantado y en efectivo

y que luego la empresa hacía todos los pagos cada mes.

-Imagino que habéis rastreado a la empresa.

-Sí, pero está inactiva desde hace años.

Y todos los datos fiscales son falsos.

-Guau.

Lo tenían bien atado.

-Pues sí.

Pero estamos a tope con el tema

No pararemos hasta encontrarlos.

No te preocupes.

Me marcho. Hasta luego.

-Gracias, Espe.

-¡Ay!

-Me sorprendió que me llamaras.

-Te gusta ser dramática.

-No, me lo tomé con deportividad.

Sobre todo, después de que me dieras

la excusa de que tenés que madrugar.

-Es que es verdad. Me levanto muy pronto.

Cuando uno se divierte no se acuerda de que tiene que laborar ni nada.

-Sin querer ofender, Violeta, se nota que tienes la vida resuelta.

-Bueno.

¿Por qué no me decís qué pasó con Paty?

-A ver por dónde empiezo con eso.

Pues, básicamente,

¿recuerdas que cuando nos conocimos Paty estaba en Italia?

-Obvio que me acuerdo.

-Pues se enrolló con un italiano.

-¿Vos no querías engañarla y ella se lio con un italiano?

-Ya ves, ironías de la vida.

-¿Y qué pasó? ¿Se fue a vivir a Italia?

-No, vino él a vivir aquí.

-Lo siento.

-Pues sí, pero bueno, no pasa nada.

Después pasaron cosas que no vienen al caso,

pero ya está la cosa olvidada.

Paty no está con el italiano, yo no estoy con ella

y ya está.

-Me gusta ver que tienes las cosas tan claras.

Sobre todo porque podríamos continuar la noche donde lo dejamos.

-Prueba, a ver.

-¿Qué ocurre? -Nada.

Creo que quiero ir más despacio.

-¿Qué quieres decir?

-Que estoy a gusto, pero me apetece ir poco a poco.

-¿Te quieres liar conmigo esta noche?

-Sí que quiero,

pero creo que necesito ir más despacio.

-Tenés que entender que me desconcierta un poco.

Primero no podés, luego me llamás, me ilusiono,

tenemos la cita, me lo paso rebién

y ahora querés tomarlo con calma. No sé.

-Ya.

Lo siento, Violeta.

No tengo el día hoy para...

¿Y si acabamos de jugar, cada uno se va a su casa y ya está?

-Y ya está.

-No sé cómo estaré mañana y lo que me apetecerá.

Hoy no doy para más. Lo siento.

-No tenés porqué disculparte.

Podemos seguir metiendo bolas. Eso sí, poco a poco.

-¿Usted siempre trabajó aquí?

-No, ¡qué va! Hace poco estaba en África.

-¿Y qué hacía?

-Trabajar de cooperante.

-Siempre le gustó ayudar a la gente.

-Más o menos. Vamos a la casa de acogida.

-Me gustaría pedirle un favor. -Claro.

-Hace tiempo que no hablo con una amiga de Perú

y quisiera aprovechar la diferencia horaria para contarle que vuelvo.

-Usa el teléfono que te di. -¿Sí?

-Sí.

Estoy viendo que está ahí María y quiero hablar con ella.

Aprovecha y haz la llamada.

-Está bien. Gracias. -¿Sí? Perfecto.

(MARÍA) Hola. -Hola.

¿Tú también acabas a estas horas?

-Estábamos haciendo tiempo

para llevar a esa mujer a una casa de acogida

y se nos ha ido la olla.

-Hola. Soy yo, Evelyn. (RÍE)

¿Cómo estás?

Yo también. Me alegro tanto de oírte.

Voy a volver a Lima.

-Vamos a organizar una presentación de un libro de poesía

de un chico que hemos tutelado

y después queríamos dar vinos y tapas.

-Las cosas no han ido como esperaba

pero ya te lo contaré cuando nos veamos.

Sí.

(CHILLA MUY FUERTE)

-¡Eh!

¡Eh!

¿Estás bien?

-Oye, ¿estás bien? ¿Te ha hecho algo?

(RESPIRA AGITADA) -No.

-¿Seguro que estás bien? ¿Vamos al bar y te preparo algo?

-No.

-Evelyn, ¿le has visto la cara?

¿Le has reconocido?

(RESPIRA AGITADA)

-Es él.

Es él.

-Ya está. No te puede hacer daño. Ya se ha ido. Vamos.

Vamos.

El tipo apareció de la nada y con una navaja.

-Menos mal que estabas con Evelyn. Estará en shock.

-Nerviosa, sí.

-¿Le viste la cara?

-Dame tiempo, jefe. Te juro que acabaré con ella.

-Mi madre decía que jurar en vano es de cobardes y yo me he cansado.

-No dejas de mirar el móvil. -No puedo evitarlo.

-¿Hay mensajes nuevos?

-No, ha dejado de mandarme mensajes, pero temo que me escribirá.

-Tú desayuna,

que tengo una superidea para que te lo saques de la cabeza.

-Inspectora, según el informe,

los tres moteros han sido interrogados.

No han soltado prenda

ni sobre el camello que les vendió la droga

ni dónde, ni cuándo ni cómo.

Esas preguntas las tenéis que responder vosotros cuanto antes

para evitar víctimas.

¿Por dónde empezamos? ¿El descampado?

Sí, pero sed discretos.

Acercaos pero que no sepan que sois policías.

¿Nos conocemos?

-Yo, a ti, perfectamente. Ramón Rojo.

-¿Quién eres?

-Oficial Esperanza Beltrán, responsable de la UFAM.

-No sé qué es eso.

-Unidad de Familia y Atención a la Mujer.

Te llevaremos delante del juez

¡para demostrar que eres un proxeneta!

(ENFADADO) ¡Buenos días!

¿Qué pasa aquí?

¿Y la boda? ¿Cómo la llevas?

-¡Madre mía, Antonio! Has dado en el tema.

-¿Y eso?

-Ay, Antonio, porque estoy nerviosa con el tema de la boda.

-Bueno, normal.

Muchos amigos, familia, un eventazo.

-No es por el evento.

Saldrá fenomenal y lo pasaremos bien.

-¿Entonces?

-No sé. Lo que pasa después.

(RÍE) -Que os vais de viaje de bodas, ¿no?

-Sí, pero eso tampoco es.

No sé. Es cómo puede cambiar nuestra relación.

-Al abrir, encontré esto en la puerta.

-¿Para mí? -Lleva tu nombre.

-Gracias.

Unos bombones. (QUINTERO) Mira qué bien.

-A ver.

-Había pensado cenar aquí.

-Yo, encantada, pero llévala a un sitio con más glamour, ¿no?

-Un poco más de glamour, ¿yo? (MARÍA RÍE)

-No se preocupe, conozco algunos sitios.

¿Me dejás que te sorprenda?

-¿Estás bien? ¿Qué te pasa? -¿Por qué no hicimos nada ayer?

(Móvil)

¿Malena?

Hola, ¿qué tal?

Bien, la verdad es que bien. ¿Y tú? ¿Cómo va por Alicante?

Ah, ¡qué bien! ¿Y qué te ha traído a Madrid?

(Puerta)

Hola, Mateo.

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Servir y proteger - Capítulo 681

20 ene 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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