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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 671 - ver ahora
Transcripción completa

¿Y cómo se te ocurrió meterte en temas de apuestas deportivas?

-En Grecia. Allí está en auge

y pensé que en España pues...

va a tener tirón también.

Eh... me tengo que ir. Lo siento.

-Escuché cómo decía que tenía que provocar

el penalti en la primera parte.

Dadas las circunstancias, de momento quiero paralizar

la excedencia.

¿Quería verme, comisario? Sí, por fin ha llegado

la orden del juzgado para poder intervenir el teléfono de Goyo.

Que estaba aquí. -Ah.

-Que te lo he puesto a cargar antes de que te vayas

para que tengas batería. -Genial.

-¿La canción del "spot" es tuya? (ASIENTE)

Sí, Sara es una mujer muy polifacética.

Hace muchas cosas y todas las hace bien.

No te rías, que sabes que es verdad.

¿Has visto?

Pura naturalidad. Mejor imposible.

Y no te creas, que no hay nada preparado.

Sale así. Pura química.

-Verónica.

-Sara, ¿qué tal? -Bien. Una entrevista menos.

¿Qué haces por aquí?

Pues quería tomar un café contigo.

Ah. Pues justo quería aprovechar este momento para cuadrar

agendas con Sara, porque nos quedan varias entrevistas.

¿Qué? ¿Ha pasado algo en el curro o qué?

-No.

(SUSPIRA) Es por Mateo.

Creo que tiene una aventura con Sara.

-Estás celosa y como estás celosa

quieres vengarte y hacer que esté celoso.

-Mira, pensándolo mejor, lo que quiero es irme.

-Quiero hablar con el dueño del "pub".

-Sí, claro.

Soy yo. Soy Fernando Quintero. ¿Tú eres?

-Encantado. Soy Morientes.

Llevo una empresa de seguridad.

Morientes es nuevo aquí, pero su "modus operandi"

es el clásico: colocan a un tipo como un armario de dos cuerpos

en la puerta para controlar el flujo de entrada,

pero lo que controla es lo que sucede dentro,

incluido el tráfico de estupefacientes.

¿Por qué te empeñas en esconder las cosas?

Te reúnes con Rojo y no nos lo cuentas,

te destrozan el local con unas pintadas acusándote de narco

y no nos lo cuentas. Y ahora lo de este tipo, este matón

y todavía te sorprende que vengamos a hacerte preguntas.

-Tarde o temprano vamos a ir a por él y va a caer.

Pero gracias al trabajo policial de pico y pala.

Sin poner en peligro a nadie.

-Creo que podría acelerar bastante ese proceso

si le doy un poco de coba y no me canteo demasiado,

pero vale, no quieres.

No insisto más, ya está.

-Pues no, no quiero.

-Bueno, es que acabo de cerrar el bar y era por si...

no sé, te apetecía tomar algo.

-Que sepas que me has alegrado la noche.

Ya sé que no es un trabajo habitual,

pero mi objetivo es salir del mundo de la noche.

Mi objetivo es representar a modelos profesionales.

-Ya, pues qué guay, ¿no? Mola.

-No te pongas celosa, ¿eh? -No. (RÍE)

-Estoy todo el día rodeado de chicas,

pero obviamente soy muy respetuoso con ellas.

-Vete a descansar, ya me encargo yo de recoger lo que queda.

-Venga. -Gracias.

-Quietos.

-¿Se puede saber qué pasa...?

Ya tenéis lo que queréis. Podéis iros, dejadnos tranquilos,

no voy a llamar a la policía, no voy a denunciar.

-No me hagas daño, por favor.

-Qué guapa eres.

(DOLORIDO)

(DOLORIDO)

(Música emocionante)

(DOLORIDA)

-Sara, ¿cómo te encuentras? ¿Estás bien?

-Me duele.

-No te preocupes, los médicos han dicho que estás bien.

¿Recuerdas algo de lo que pasó?

-Creo que sí.

Entraron tres encapuchados al "pub" a por la recaudación.

-Sí, eso fue lo que ocurrió.

-No sé cuándo empezaron los golpes. No...

No puedo recordar.

-Te dieron un golpe fuerte en la cabeza

y caíste inconsciente al suelo.

-Parece que a ti tampoco te han hecho caricias.

-Bueno, no te preocupes.

Hacen falta algo más que golpes para acabar conmigo.

-Hemos tenido mucha suerte.

Sé de otros atracos que

hacen en locales nocturnos que acaban

mucho peor. -Lo sé, lo sé.

Pero no te preocupes, ya pasó.

Cuando llegamos al hospital te hicieron un chequeo

a fondo para descubrir que no había ningún tipo de lesión

y estás bien.

-Es verdad, ahora me acuerdo.

Me desperté en el reconocimiento.

-El médico de urgencias quiso tenerte aquí 24 horas

para asegurarse de que todo iba bien

y te dieron un calmante para que pudieras descansar.

-Me duele todo el cuerpo, pero...

no me han roto nada.

-Claudia.

Buenos días.

¿Cómo estáis?

Qué sorpresa verte por aquí.

¿Cómo te has enterado?

Los médicos nos trasladaron a comisaría el parte de lesiones.

Sabemos que...

anoche os agredieron en el Moonlight.

Sí, sufrimos un robo.

Bueno, ¿y por qué no lo denunciaste?

No lo sé, estaba muy preocupado por cómo estaba Sara.

La dejaron en el suelo inconsciente.

Llamé a una ambulancia y no he querido separarme de ella

hasta ver que estaba bien, pero no he tenido ninguna intención

de ocultar nada. Ya, ya.

¿Cómo te encuentras?

Con la cabeza un poco dolorida, pero no es nada grave.

¿Y tú? ¿Yo?

Bien, sobreviviré. Ya sabes que bicho malo nunca muere.

Bueno, pues si no os importa por favor contadme

exactamente qué es lo que pasó o lo que recordéis.

¿Has encontrado algo importante en las grabaciones a Goyo?

Afirmativo. Goyo está muy activo esta última hora

y ha hecho tres llamadas muy significativas.

Si les parece, les pongo la primera.

Adelante.

-"Alejo, soy Goyo.

¿Qué pasa, figura? Oye, nada, rápido."

A ver, recordarte que

en la primera parte tenemos que perder de 2.

"Y recuerda que uno tiene que ser de saque de esquina."

-"No te preocupes, tengo en el ajo a un central

y cuento con el portero."

-Genial, tío. Y oye, que el partido tenemos que perder de 3.

Acuérdate. -"Eso está hecho."

-"Venga, artista, un abrazo."

¿Quién es ese tal Alejo?

Al parecer creo que es el capitán del equipo.

Pongo la segunda si os parece.

-"En la jornada de esta semana podemos pegar un pelotazo bueno."

Pero vamos a necesitar más pasta.

¿Entrarías? -"Por supuesto, ¿cuánto necesitas?"

-"Voy para tu despacho y lo hablamos, que estas cosas mejor en persona."

-"De acuerdo." -"Venga, hasta ahora."

-El resto de llamadas son personales, si quieres podemos obviarlas.

-No, si habla de mí ponlo, no te cortes.

A estas alturas ya no me importa.

-"¿Qué pasa, Goyito? Esperaba que me llamaras."

-"Hombre, Mario. ¿Qué pasa? ¿Estás contento?"

-"Como para no estarlo con el pastizal que gané

gracias a ti. ¿Cuándo vamos a celebrarlo?"

(RÍE) -Esas juergas se terminaron ya

que ahora estoy con mi chica y quiero pasar tiempo con ella.

-"¿Tú? ¿Con lo mujeriego que has sido siempre?"

-"Pues sí, tío."

Lara me tiene loco.

Es la mujer de mi vida, la perdí una vez y no quiero que se repita.

-"Volviendo a lo nuestro, ¿cuándo arreglamos otro partido?"

-Vamos a dejar que pase un tiempo para no levantar sospechas.

Y volvemos al lío.

-De momento no hay nada más.

Lo siento, Lara.

Lara, escucha,

ahora sí tenemos pruebas suficientes para incriminarle.

Vamos a detener a Goyo

por pertenencia a organización criminal,

corrupción entre particulares y blanqueo de capitales.

Lo siento mucho, de verdad.

Qué ciega he estado.

Entiendo cómo te sientes, Lara, yo creo que es mejor

que te apartes del caso.

No.

No, quiero detenerle yo.

¿Estás segura?

Sí.

Sí, si me lo permite

quiero ir sola.

No armaré mucho ruido.

He quedado dentro de un rato con él en La Parra.

Puede ser un buen momento para hacerlo allí.

De acuerdo.

No sé, yo creo que si se fueron corriendo fue porque pensaron

que habían matado a Sara y por eso estaba tirada en el suelo.

Me dejaron a mí sin rematar la faena.

Ya, ¿y recordáis algún detalle significativo

que nos ayude a identificar a los encapuchados?

No sé, si llevaban algún tatuaje,

colgantes, anillos, no sé.

O el tono de voz, algún acento. No.

Lo único que recuerdo es que

los tres estaban muy fuertes.

Y el que hablaba tenía una voz grave.

-Yo no vi nada más tampoco.

Estábamos juntos y vimos lo mismo.

Ya, ¿y sospecháis quién ha podido hacerlo?

No.

-Yo creo que esto es más una casualidad.

Nos ha tocado como le podía haber tocado

a cualquier otro negocio del barrio.

¿Podríamos hablar fuera? Debemos dejar descansar a Sara.

Sí, no te preocupes. Será lo mejor.

Sara, si necesitas algo avísame. Estamos en la puerta.

-Vale.

¿Ahora que estamos solos, me cuentas la verdad?

¿A qué viene esto? A que no me lo trago.

No me lo trago.

Entran dos encapuchados armados al Moonlight.

Se llevan la caja, dejan inconsciente a Sara

y tú no denuncias inmediatamente.

Sí, quizá tengas razón. Tendría que haberos llamado.

En ese momento estaba muy asustado por ella.

Te lo he comentado. Quizá me puse nervioso.

¿Nervioso?

¿Nervioso tú?

Si le llega a haber pasado algo

no me lo hubiese perdonado jamás en la vida.

Ya.

Este robo es muy raro, muy raro.

Y yo tengo la impresión de que esos dos tipos

buscaban algo más que la recaudación.

Yo tengo la misma impresión,

pero por más vueltas que le doy no se me ocurre quién puede ser.

Ya está bien, Fernando.

Ha sido Morientes, ¿no? Él es el que está detrás de todo esto.

Es posible. ¿Entonces por qué te lo callas?

Conoces a esa gente, sabes que son muy peligrosos.

¿Quieres que lo denuncie? Solo tengo suposiciones

y conjeturas y vosotros con eso no podéis hacer absolutamente nada.

¿Qué me estás queriendo decir con eso?

¿Que lo vas a solucionar por tu cuenta?

Si es necesario sí. Pues no te lo voy a consentir.

No, no permitiré que te tomes la justicia por tu mano.

Entre otras cosas porque podría ser muy peligroso

y sabes perfectamente que Morientes es un mal bicho.

¿Y qué quieres que haga, que me quede de brazos cruzados

después de lo que le han hecho a Sara?

Con lo que nos habéis contado tenemos indicios suficientes

para montar una investigación.

¿Los vas a interrogar

cuando no tienes pruebas para meterlos en comisaría?

A lo mejor no es hoy, no es mañana,

pero te aseguro... No asegures tanto

porque no me puedes asegurar nada y tú mejor que nadie

sabes cómo funciona este maldito sistema.

En lugar de darme lecciones, tendrías que colaborar

con nosotros para coger a Morientes.

¿Me oyes? Deja de pensar en ti.

Piensa en tus empleados.

Piensa en Sara.

¿Eh?

Se ha librado de esta,

pero solo ha sido un aviso.

A lo mejor la siguiente es peor.

Ey.

Pero, Toni. -¡Paty!

-¿Tú qué haces aquí?

-Cuánto tiempo. ¿Cómo estás?

-Pues muy bien, ¿y tú? Desaparecido.

-Pues ahí currando a tope. ¿Qué tal, cómo vas?

-Bien, más tranquila. -¿Sí?

(ASIENTE) -Me alegro.

-Gracias. -Me han dicho que haces un curso

para hacerte voluntaria en el teléfono de ayuda.

-Sí, tío, la verdad es que me apetece un montón.

Tengo muchas ganas de ayudar a la gente a salir del pozo.

-Pues haces muy bien.

Eres increíble. Te va a ir muy bien. Ya verás.

-Eso espero. ¿Sabes de lo que me he dado cuenta?

En esta vida lo más importante es tener objetivos claros.

Y yo sé que lo que quiero es

que todo empiece a ser mejor, por lo menos en este barrio.

Todavía hay un montón de impresentables sueltos por ahí.

-¿Qué tiene que ver eso con el teléfono de ayuda?

-Porque las desgracias de las personas

que llaman al teléfono nunca vienen solas.

-Total. Pero tú les vas a ayudar con el teléfono de ayuda.

-Eso es. Sí, justo.

(SUSPIRA) -¿Qué?

-Que te quiero pedir perdón.

-¿Por qué me vas a pedir perdón? -Porque sí, porque no te he apoyado

lo suficiente con todas las movidas que estabas pasando.

Y lo siento mucho.

-Yo tampoco me he dejado ayudar mucho.

Pero ni te rayes, ¿eh?

Que yo sé perfectamente que puedo contar contigo.

-¿Sí? -No sé. ¿Sí?

-Sí. -¿Sí?

Me voy a ir para el bar. A ver si sacas un huequito para mí.

-Venga, dale caña. Chao, guapa.

Verónica.

¿Cómo estás?

Me dejaste preocupado ayer cuando te fuiste.

-No puedo hablar. Tengo una reunión. -Escúchame un momento.

Te he escrito mensajes, te he llamado.

No me has contestado.

Me parece que me merezco una explicación por lo de ayer.

-La explicación es que lo nuestro

es un error.

-¿Y por qué dices eso?

(BUFA)

-Nuestra relación no tienen ningún sentido.

Cuanto antes la terminemos, menos daño nos haremos.

-¿Por qué dices eso ahora?

Porque tu marido está enrollado con otra. Estás celosa.

-No puedes entenderlo. -Explícamelo a ver si lo entiendo.

Aquí lo que parece es que

no me quieres tanto como me has hecho creer.

-Claro que te quiero.

Pero mi vida ahora está llena de mentiras, de encuentros fortuitos

en los que tengo miedo a que me descubran y lo peor

es que me dejo llevar por ilusiones imposibles.

-¿Ilusiones imposibles? ¿Qué ilusiones imposibles?

-Abre los ojos, Toni.

Mateo me está engañando con una jovencita.

Es algo que pasa a los hombres de su edad.

Se sienten inseguros, no asumen la edad que tienen

y a ti te va a pasar lo mismo. -No es verdad.

-Sí que es verdad.

En cuanto te aburras del peligro,

me vas a dejar por una chica más joven, como Paty.

-Mira... -Es lo usual.

-Mira, Vero. No digas eso

porque te he demostrado más que de sobra que para mí

no es una aventura clandestina.

La movida es si para ti lo es o no.

-¿Qué quieres decir? -¿Qué quiero decir?

Que por tu reacción y lo que me montaste ayer,

aquí lo que parece es que...

para ti soy un trofeo.

Un pasatiempo.

Y de quien estás enamorada es de tu marido.

-Estás sacando las cosas de quicio.

-¿Por qué te pones tan celosa de que él esté con otra?

Porque si me quieres tanto a mí

y tu matrimonio es una farsa no debería afectarte tanto.

-¿Y cómo no me va a afectar?

-Pero vamos a ver.

Si tu marido está con otra,

¿por qué te torturas por hacer tú lo mismo?

-Porque me siento fatal.

Mi vida se ha convertido en una mentira continua

y si sigo así me volveré loca.

-Mateo. Buenos días.

Gracias por venir.

Era lo menos que podía hacer. Te he traído esto.

Qué bonitas. Gracias. De nada.

Espera, te las dejo ahí.

Ahora cuando suba mi madre le digo que las ponga en agua.

O sea que no estás sola. Mejor.

Se habrá llevado un buen susto la pobre.

Sí, la llamé cuando me desperté y bueno,

intenté desdramatizar lo máximo posible, pero...

ya sabes cómo son los padres. ¿Tú cómo te has enterado?

Mi hija Paula me ha llamado para contarme el asalto.

Pero tú ¿cómo te encuentras? Bien, estoy en observación

y supongo que saldré mañana.

Me encanta el optimismo con el que te lo tomas todo.

Tienes una energía positiva maravillosa

y no soy el único que lo piensa.

No sé si has visto los nuevos comentarios del "spot".

A los últimos no. Es que con todo esto que ha pasado

ni me he acordado. No, claro, claro.

Pero tienes que verlos. El calor de tus fanes

hará que te mejores mucho antes.

Tienen que ser buenos comentarios. ¿Buenos? No.

Buenísimos. ¿Sí? Qué suerte.

No es suerte, es trabajo.

Me alegra mucho todo lo que te está pasando.

O sea, esto no. Me alegra lo que nos ha pasado.

Tú me entiendes. Te entiendo, te entiendo.

Gracias porque me hacía falta una sonrisa.

-Buenos días.

-¿Se puede saber qué demonios estás haciendo aquí?

-Me he enterado de lo que pasó ayer.

Una pena.

Pero te lo advertí.

Hay mucha inseguridad en el barrio.

Si hubieras aceptado mi oferta de tener un portero

ahora tu camarera no estaría en el hospital.

-Te juro que vas a pagar muy caro lo que has hecho.

-Pero ¿por qué te cabreas conmigo?

¿Piensas que estoy detrás del asalto?

-No es que lo crea, es que lo sé. Sé cómo te las gastas.

Sé cuáles son tus métodos para presionar a los empresarios

de locales de la noche en el sur de Madrid.

-Soy un empresario honrado que lucha por sacar adelante

su empresa de seguridad de forma legal.

Si ayer rechazaste mi oferta y asaltaron tu "pub",

no es mi problema. No la tomes conmigo.

-¿Sabes qué? Más pronto que tarde vas a caer.

Porque estás sembrando el miedo en este barrio,

y hay algo que es mucho más peligroso que el miedo:

el odio.

Y aquí ya hay mucha gente que te odia.

Así que ten cuidado.

-No tienes idea de lo que dices. -¿Eso crees?

¿Crees que no tengo ni idea?

Mira, yo he nacido en este barrio.

Yo me he criado aquí. Conozco cada calle,

cada rincón como la palma de mi mano. Conozco a los vecinos,

¿y sabes lo que nos pasa aquí cuando alguien empieza

a tocarnos los huevos y nos tiene hasta las narices?

Que lo corremos a palos.

Así que o te largas, o eso es lo que vas a tener.

-¿Qué me dices de tu camarera?

-Te voy a decir una cosa. Acércate a ella,

¡tócala un solo pelo y te juro por Dios que te mato!

-Eres patético, Quintero. -¿Yo soy patético?

Aquí el único patético cobarde eres tú.

Y te voy a dar un consejo.

La próxima vez que mandes a uno de tus matones

a repartir golpes o dar palizas,

diles que no se pongan esos anillos porque alguien podría reconocerlos

y dar el chivatazo.

Ten mucho cuidado que te estoy haciendo un favor.

-Hay muchos anillos como ese en muchas partes.

Espero tu llamada. -Pues espera sentado. Lárgate.

¡Que te largues!

¡Ni me toques, ni me toques!

Y entonces me dice la señora:

"¿Qué tengo que hacer para estar como la del anuncio?".

(RÍE) ¿Qué le dijiste?

Le dije: "Milagros a Lourdes".

(RÍEN)

No, le dije que vuestra estructura facial

era muy distinta

y que no se podía comparar contigo, pero si se ponía en mis manos

quedaría encantada. Muy diplomático.

No podía decirle que tu belleza es cuestión de genética.

(Puerta)

Adelante.

-Hola, ¿qué tal?

¿Qué tal? ¿Sara, cómo estás?

-Bien, estoy en observación y bueno,

podía haber sido más grave.

-Muy bien. Te he traído esto.

-Gracias. -Espero que te gusten.

-De verdad,

gracias a los dos por haber venido. No hacía falta.

-¿Cómo que no hacía falta?

Ya formas parte de la familia Di Matteo,

y lo que le pasa a un miembro de nuestra familia

nos importa a todos los demás, ¿o no?

Es verdad y no solo porque seas la imagen de nuestra clínica.

Oye, por cierto.

Ayer en la entrevista se veía que teníais mucha química juntos

y eso es una cosa que deberíamos aprovechar.

¿A qué te refieres?

A que deberíais prodigaros en presentaciones,

eventos y cosas así.

Mañana mismo precisamente hay una presentación de una nueva línea

de productos. Pero no la atosigues.

Ella tiene que descansar ahora.

Como ha dicho que mañana le dan el alta.

-Si no te importa, prefiero ir en otro momento. Es que...

tengo el cuerpo dolorido y no...

Sí, no le hagas caso a este loco. Ahora tienes que recuperarte.

Es verdad. Ya habrá ocasiones

para que podáis ir los dos a representar a las clínicas.

Bonitas flores. -Me las ha regalado Mateo.

-Hola, cariño.

Llegas tarde.

-Sí, ha habido un imprevisto.

-¿Y lo has podido solucionar?

-Bueno...

digamos que...

que lo estoy solucionando ahora.

Pero me hará pasar un mal rato.

-¿Qué tal? Hola, Lara.

Dime, ¿qué te pongo?

-Nada, si eso ya te aviso yo luego.

-Vale.

-Estás muy seria.

¿Tan grave es?

¿Has sido del todo sincero conmigo?

-¿Lo dudas?

-¿No tienes nada que contarme?

Si es así, es mejor que lo hagas ahora.

Si la sinceridad para ti es importante

en la pareja y realmente me quieres,

no puedes tener secretos ni tenerme engañada.

-Que no, que no.

Puedes estar tranquila, que ni te he traicionado

ni te he engañado ni nada.

-Pues yo a ti sí.

Y no sabes cuánto lo siento.

Pero no he tenido más remedio.

-¿Has estado con otro?

-No. -¿Entonces qué?

¿Qué? Que me estás asustando. ¿Qué pasa?

-He metido un programa espía en tu móvil

para escuchar tus conversaciones.

-¿Que has hecho qué? -Te he estado espiando.

La fiscalía tenía sospechas de que estabas amañando

partidos de fútbol para conseguir beneficios de las apuestas.

Yo pensé que era imposible que estuvieras metido en algo así.

Pero hace un par de noches te escuché hablando

con un futbolista al que habías comprado.

Entonces decidí colaborar y buscar pruebas contra ti.

El troyano estaba en el cargador que te di idéntico al mío.

-Lara... -Intervinimos tu teléfono.

-Lara, puedo explicártelo. -No.

No lo intentes.

He estado en comisaría escuchando tres conversaciones tuyas

donde queda clara tu participación en una red que amaña partidos.

He venido a detenerte.

-No puedes hablar en serio.

¿Por qué me haces esto?

Yo te quiero, ¿sabes?

Y en eso no te he engañado.

-No, no me quieres.

Si me quisieras me hubieses dicho la verdad.

-No quería implicarte por si la cosa salía mal.

-No mientas más.

No me lo dijiste porque sabes que no lo permitiría.

Que como policía me habría visto obligada a intervenir.

-Deteniéndome, ¿no? Como harás ahora. -No, no necesariamente.

Habría estado a tu lado. Te habría ayudado a salir de esta mierda

porque estaba enamorada de ti. -Pues ayúdame.

Ayúdame porque estamos a tiempo.

Podemos hacerlo juntos.

-No, Goyo.

Yo no tengo nada que hacer contigo,

salvo ponerte las esposas. -No.

No, Lara, escúchame.

Escúchame que tú puedes ayudarme.

Puedes ayudarme a reconducir la empresa hacia algo ético,

algo bueno para las personas.

Puedes hacerlo conmigo. Ahora no me puedes dejar tirado.

No puedo ir a la cárcel.

-Cualquiera que se salte la ley puede.

La gente que está tan arriba, como tú,

os pensáis que está por encima del bien y del mal,

y que vuestros actos no tienen consecuencias pero las tienen.

-Yo no soy así. Me conoces y lo sabes.

-Sí, sí lo eres.

Precisamente como eres una cara conocida,

vamos a hacer todo esto sin hacer ruido.

Goyo,

no te preocupes.

Nadie se va a enterar.

Quedas detenido por pertenencia a organización criminal,

corrupción entre particulares y blanqueo de capitales.

Tienes derecho a solicitar un abogado.

Tienes derecho a guardar silencio

y a no declarar si no quieres.

Tienes derecho a no declarar contra ti ni confesarte culpable.

Derecho a designar un abogado

y a solicitar su presencia

en las diligencias policiales y judiciales.

-Gracias.

-¿Qué? ¿Ya os vais?

-Sí, apúntame lo suyo a mi cuenta. -Vale.

¿Estás bien? Que tienes mala cara.

-Sí, no es nada.

-Verás, Felipe, no te puedo dar mañana el día libre porque

Sara estará unos días de baja y no contamos ahora mismo con Eladio.

-No te preocupes. Sin ningún problema.

¿Sara cómo se encuentra? -Bien, bien.

Afortunadamente no ha sido nada grave.

-Nada, la llamaré luego a ver qué tal.

Enseguida voy. Voy a atender. -Venga.

(SUSPIRA)

¿No voy a perder de vista tu maldita cara nunca?

-Relájate, Quintero,

que yo no vengo ni a robar

ni a darte una paliza.

-¿Cómo te has enterado?

-Yo me entero de todo.

¿Qué está pasando?

El otro día te pintan el "pub",

ahora esto.

La gente te está perdiendo el respeto.

-Si has venido a cachondearte, será mejor que te largues

antes de que te reviente el culo a patadas.

-He venido para que sepas que no tengo nada que ver con lo de ayer.

-Para decirme eso no hacía falta que te acercaras,

sé que no has sido tú.

-Me alegra que lo tengas claro.

-Sé perfectamente quién lo ha hecho y qué pretendía haciéndolo.

-¿Y no tendrá que ver con un tal Morientes?

-¿Y no tendrás tú ningún tipo de negocio con ese tío?

-No y espero que siga siendo así.

-Hasta hoy respetábamos nuestros territorios,

pero se está viniendo arriba. -Lo sé, lo sé, lo sé.

-Va siendo hora de que le pegue un toque.

-¿De qué hablas?

-Hace un par de noches

sus hombres se pasaron con una de mis chicas

en uno de mis clubes.

Casi me la dejan inservible

y no me gustó nada.

-Casi te la dejan inservible dices.

Vaya.

Mira, Rojo, ni necesito ni quiero

tener tantos detalles de tus negocios. ¿Te queda claro?

-¿Qué vas a hacer ahora?

¿Vas a dejar que ellos controlen el "pub"?

-Ni de coña.

Parece mentira que no me conozcas

después de tanto tiempo.

-Pero Morientes va a insistir

y puede ser peor que lo de anoche.

-Que venga.

Estaré aquí esperando pacientemente.

Solo quiero tener un momento a solas con él para charlar tranquilamente.

Lo malo es que siempre anda rodeado de alguno de sus gorilas.

(ASIENTE)

-La verdad es que sí, es muy difícil pillarlo a solas.

-Lo sé, lo sé.

Si tuviese ese momento a solas le daría unos cuantos argumentos

para que me dejara en paz.

-Argumentos sobre todo en la cabeza y en el estómago.

-No seas antiguo.

¿Dónde vas con todo eso?

Las cosas ya no se resuelven así a golpes.

Se hablan cara a cara, de hombre a hombre.

A golpes solo si es estrictamente necesario.

Lo único que quiero es charlar con él. Diez minutos me bastan,

pero sin que haya ninguno de sus gorilas alrededor.

-Si tienes tanto interés en hablar con Morientes,

así, de hombre a hombre,

quizá yo te pueda echar una mano.

-¿Tú? -No me mires así, hombre.

Ya te he dicho que estamos condenados a entendernos.

Puede que en esa cabeza aún no haya entrado,

pero yo lo tengo clarísimo.

-Tú mismo has dicho hace un momento que es

imposible encontrarlo solo sin que vaya con sus gorilas.

(NIEGA) -Yo he dicho que era muy difícil, no imposible.

Invítame a un güisqui y te lo cuento.

-"En la primera parte tenemos que perder de 2.

Y recuerda que uno tiene que ser de saque de esquina."

Acéptalo. Esas grabaciones demuestran

tu implicación en la red de amaños de partidos.

Además, hemos detenido a Mario Pedroche,

el jugador con el que hablabas por teléfono

y ha confesado que se dejó chantajear por ti.

¿Qué pasa?

¿Quieres más pruebas?

Podemos conseguirlas.

En estos momentos dos jugadores más están siendo interrogados

en la comisaría de Distrito Cuatro.

Sí, es cierto.

He intentado amañar algunos partidos.

Ahora dime cómo funciona esa estructura de esa red delictiva:

nombres, cargos, tareas.

¿Eras tú el cabecilla o hay alguien por encima?

Solo tres intermediarios.

Son los encargados de contactar con los jugadores

a los que sobornar.

Quiero el nombre de esos intermediarios.

No pienso decir nada más.

Ya he perdido a la persona que más me importa del mundo.

No voy a traicionar a nadie más.

Sé listo, Goyo.

Si no nos lo dices, lo descubriremos a través de tu móvil

o de tu ordenador. Te interesa colaborar.

(SUSPIRA) Está bien.

Son tres futbolistas.

Alejo Santos,

Marcos Ávila

y Lope, Gavino Lope.

-OK.

¿Y estos son los que se encargan de convencer a los futbolistas

para amañar los partidos? (ASIENTE)

-Ellos conocen bien sus plantillas.

Saben a qué jugadores tocar

para que acepten el soborno

y así pactarlo todo: desde penaltis, saques de esquina,

el resultado final

o el de la primera parte.

Tal y como aprendiste de las mafias de apuestas griegas, ¿no?

¿Y es habitual que se compren muchos jugadores antes de un partido?

-No.

Suelen ser dos o tres.

Pero es importante que uno sea el portero.

Es el que se deja colar los goles.

Y luego ya viene el capitán, los defensas. Suelen ser centrales.

Lo tienen más fácil para provocar un penalti.

Quiero un listado de los jugadores comprados y para qué partidos.

Y ahora me dices qué función jugaban tus casas de apuestas

en todo este fraude.

Pues a ver.

A través de los locales maximizo el beneficio

y minimizo el riesgo a ser descubierto.

¿Quién es el inversor con el que hablabas en la última grabación?

Uno de tantos. A veces contactamos con personas

que quieren invertir su dinero y nosotros le cobramos un...

una comisión.

El problema es que cuando prueban, siempre quieren repetir.

También quiero el nombre de esos inversores.

Sí. ¿Y son muy altos los beneficios por partido amañado?

-Suelen ser unos 100 000 euros, pero pueden llegar a más.

¿Cuánto tiempo llevas en esto?

¿También amañabas partidos en Grecia?

No.

Allí me dejé sobornar. Es así cómo aprendí a hacerlo.

Bien, es suficiente.

Ángela, quédate con él y que haga el listado de todos los jugadores,

los partidos amañados y todos los inversores implicados

y después que firme su declaración.

No se preocupe que así lo hará.

-¿Qué me va a pasar ahora?

Esta noche la pasarás en calabozos

y mañana pasarás a disposición judicial.

Bienvenido a mi casa.

-Me gusta.

-Pues no has visto nada, lo mejor son las chicas.

Están a punto de llegar.

Están a tu completa disposición

y a la de tus gorilas también. -Qué detallazo.

Seguro que van a disfrutar mucho con esto.

-No me puedo creer que estemos aquí los dos,

charlando como buenos amigos.

-No somos amigos.

Pero podríamos serlo, ¿no? -Por supuesto.

-La verdad es que me sorprendió mucho tu llamada.

¿Qué negocio quieres proponerme?

-Antes de eso me gustaría saber

si eres capaz de controlar a tus hombres.

El otro día se pasaron con una de mis chicas y no me gustó nada.

-No tenía ni idea.

Pero averiguaré quiénes fueron y les daré su merecido.

-Eso espero.

Tenemos un pacto de respeto mutuo.

Esas cosas son sagradas.

No queremos empezar una guerra, ¿verdad?

-No, para nada.

Ahora dime, ¿qué negocio es ese?

-Voy a servirme un vodka. ¿Quieres uno?

-Ponme otro.

-Quería meter a alguna de mis chicas en los reservados más exclusivos

de las discotecas que tú controlas.

-Entiendo.

A ver si pillan a un buen cliente.

-Mis chicas son de alto "standing".

Son chicas preciosas.

Y sé que dentro de esos reservados hay gente famosa

y poderosa.

-Correcto.

-Bien.

-Me gustaría que tú me ayudases en eso.

-Podríamos hablar.

Pero ten en cuenta que a mí me ha costado mucho esfuerzo

controlar esos locales. -Claro.

Me gustaría que negociases los detalles con mi nuevo socio.

-¿De qué socio me hablas?

-De mí.

-¿Qué hace este aquí?

-Quería encontrarse contigo a solas y le he concertado una cita.

-¿Qué coño es esto?

-Vaya por Dios.

Uno de mis hombres habrá cerrado la puerta por fuera.

No te preocupes,

averiguaré quién ha sido y le daré su merecido.

-Tranquilo, hombre, no te pongas nervioso.

Solo quiero hablar contigo un momento a solas.

Con cinco o diez minutos tengo suficiente.

-¿Entonces qué quieres de mí? No entiendo nada.

-¿Que qué quiero de ti?

Te lo estoy diciendo. Lo único que quiero

es hablar cinco o diez minutos contigo.

No te preocupes que no te voy a partir la cara

ni te la voy a reventar contra esa mesa.

Aunque ganas no me faltan.

Solo quiero hablar contigo un momento.

(DOLORIDO)

-Sin que tengas delante a tus gorilas.

Verás.

Hay algo que te quiero enseñar.

Me gustaría que le dieses un vistazo a esto.

Lee.

-"Detenido el histórico narco gallego Anxo Nogueira

por un alijo de 2000 kg de droga".

-¿Sabes quién es?

-Lo conocía de oídas.

Un tipo imprudente. Le podía la ambición.

-Este tío terminó en la cárcel

muy mal y así terminarás tú.

Cuando me tengo que quitar a alguien de en medio

no dudo en ningún momento

en hacer una llamada a la policía.

(RÍE)

-Me estás dando cada vez más razones para volver a mandarte

a mis gorilas.

Fernando Quintero convertido en una rata

que colabora con la pasma.

-Ten mucho cuidado con lo que dices

porque Fernando Quintero no es ningún chivato.

Quiero que te quede una cosa clara.

Esto es una guerra.

Y en una guerra se hace lo que sea

con tal de quitarse al enemigo de en medio

porque lo que trato de impedir

es un derramamiento de sangre en las calles del barrio.

Un barrio que no es tu barrio, es el mío.

Y vas a salir de aquí cagando leches

si sigues molestándome. ¿Te queda claro?

-Te faltan huevos. -Ponme a prueba.

-Tranquilo que lo haré.

A mí no me amenaza nadie.

Vas a añorar cuando te pedía que trabajásemos juntos.

Ábreme la puerta, Rojo.

-No.

-¿Qué pasa?

¿Te pones de su lado?

-Eso no es asunto tuyo.

Pero esto sí.

Yo también traigo mi documentación.

La de Quintero no estaba mal,

pero la mía es mucho más...

persuasiva.

Está muy guapa tu sobrina cuando sale de clase.

-Ábreme la puerta, Rojo.

(Notificación de móvil)

(Notificación de móvil)

(Notificación de móvil)

(Llaves)

Hola, cariño.

Perdona que llegue tan tarde, es que estaba con Andrés

y me he liado, se me ha ido la hora.

No hace falta que me cuentes dónde has estado.

Conozco de sobra tus mentiras.

¿No crees que he estado con él? Llámale si quieres.

¿Para que me confirme tu coartada como siempre?

No soy tan ingenua.

No te estoy mintiendo. ¿Por qué iba a hacerlo?

Por la misma razón por la que has mentido otras veces.

Te dije que iba a ser sincero y es lo que hago.

No me vas a volver a engañar.

¿Qué pasa?

¿Crees que tengo un lío por ahí?

Por supuesto que sí.

Te gustan demasiado las mujeres como para contenerte.

¿Y crees que vengo de estar con una?

Sí, y te voy a decir con quién.

Es Sara, ¿no?

¿Crees que tengo un lío con Sara?

¿Por qué piensas eso?

No te hagas el ofendido.

He visto cómo se te cae la baba cuando estás con ella.

Lo vi el otro día en el anuncio.

Estás viendo fantasmas donde no los hay.

A ver.

Es cierto que con todo el tema del anuncio

he cogido cariño a Sara.

Hoy he estado en el hospital preocupándome por ella

porque ayer sufrió una agresión.

Asaltaron el "pub" donde trabaja

y la agredieron, pero afortunadamente está bien.

Cielo, te juro que no hay nada entre ella y yo.

¿Cuántas veces has jurado en falso?

Sí, es cierto, te he mentido en el pasado, pero ya no lo hago.

Te dije que iba a hacer lo posible para salvar nuestro matrimonio.

Vuelves a mentir con descaro. Es más, creo que...

no, estoy segura de que esto del hospital es una excusa barata.

¿Por qué te iba a mentir con algo así?

Mira, da igual.

Terminemos con esta farsa de vida que llevamos.

No.

Esta es mi vida, no es ninguna farsa.

Mírame a los ojos.

Dime que para ti tampoco es una farsa.

Me voy a la cama.

¿Qué tal si hablamos más tranquilos? No tengo nada de qué hablar contigo.

Vero, creo que nos hace falta.

Entiendo tus sospechas.

Me las he ganado a pulso por todo lo que hice en el pasado.

Y sí, seguramente si...

si siguiera siendo el de antes hubiera intentado conquistarla.

Como has hecho otras veces. Y después me mentías.

Como ahora.

No, ahora no te estoy mintiendo.

Si nos veías esa complicidad es

por todo el tema del anuncio.

Mira, déjalo, de verdad.

Entiendo que tendría que haber sido más delicado,

tendría que haberme dado cuenta de que

sigues herida y que hay heridas que

tardan más en cicatrizar.

Pero te aseguro que entre Sara y yo no hay nada.

Déjalo, de verdad.

Te quiero a ti. No quiero,

no necesito estar con ninguna otra mujer.

Por favor, necesito estar sola.

Vale, pero antes quiero que sepas que

ahora entiendo por qué has estado tan fría y distante últimamente.

Era porque pensabas que te engañaba, ¿verdad?

No, Mateo.

Era porque...

Sí, sí, era por eso.

Ya.

Tenía que haberme dado cuenta, lo siento.

Toda esta situación te ha hecho revivir el pasado

y todavía te duele.

Necesitas más tiempo para curar.

No te preocupes.

Ya me voy.

No, por favor, quédate.

¿Estás segura?

Te creo.

No tengo por qué sospechar de ti.

Ni tengo razones para juzgarte.

Perdóname.

No tengo nada que perdonarte. De hecho,

nunca te podré agradecer lo suficiente

que me dieras otra oportunidad.

Fuiste muy generosa. No, Mateo.

No soy tan buena persona como crees.

¿Cómo que no?

Eres la persona más íntegra que conozco.

Eres sincera, eres leal,

ayudas a los demás. Por favor, no llores.

Mateo, por favor.

No soy una buena persona.

Pero ¿por qué dices eso?

Por no creerte, por...

Por sospechar de Sara cuando está en el hospital.

(SUSPIRA)

Por pensar en mí antes que nadie.

Sabes que eso no es verdad.

Para nada.

Distrito Sur es de Ramón Rojo y Fernando Quintero.

¿Lo entiendes?

-Sí. -Desfilando.

Hacemos buen equipo, ¿eh?

Relájate, hombre.

Siéntate.

Esto hay que celebrarlo.

La verdad es que no tienes buena cara.

Y esa herida no está cicatrizando bien.

Dame un segundo.

¡Amaranta!

Cúrale a Fernando las heridas a ver si le quitas esa cara larga.

-No hace falta. No necesito que me cure las heridas.

-Amaranta tiene unas manos de santo.

Estudia segundo de enfermería

y quiere sacarse algún dinerillo extra.

-Ya.

Enfermería es una buena profesión, pero no necesito sus cuidados.

Gracias.

-Te puede hacer pasar un rato fenomenal.

-Te estoy diciendo que no lo necesito.

-Es el regalo que te hago por nuestra nueva colaboración.

-¿Podemos hablar un momento a solas?

-Déjanos solos.

Eres un socio bien aburrido.

-¿Eso crees?

Verás...

No sé de dónde demonios te has sacado

que tú y yo vamos a terminar siendo socios.

-Si no fuese por mí,

Morientes te habría reventado la cabeza.

-Mira, Rojo, te voy a decir un par de cosas a ver

si te quedan claras de una maldita vez.

En primer lugar, no necesito

que me pongas por delante a ninguna de tus chicas

aunque sean enfermeras.

No soy ese tipo de hombres.

-Espero que la segunda mejore la primera.

-No lo sé.

Es probable.

Me parece que te has pasado tres pueblos amenazando

a la sobrina de ese tal Morientes. Apenas es una cría

y no tiene nada que ver con todo ese asunto.

-He solucionado tu problema.

-Esa es la cuestión, que no necesito que ni tú ni nadie

venga a resolverme a mí los problemas.

Me basto yo solo para hacerlo.

Lo que acabas de hacer es un delito muy grave.

-¿Y lo que has hecho tú?

Has colaborado con la policía.

-En una guerra hay que quitarse de en medio al enemigo.

Es lo que he hecho con Morientes y contigo también

si te sigues pasando de listo conmigo.

¿Te enteras? -Das lecciones de ética,

pero dejas que yo haga el trabajo sucio por ti.

No he estudiado mucho,

pero la cárcel

y mi madre

me enseñaron a reconocer a un cobarde.

-A mí me importa un carajo lo que te enseñaran tu madre y la cárcel.

Pero si vuelves a decir que soy un cobarde,

vas a tener serios problemas conmigo.

Ten mucho cuidado

porque te puedes llevar una sorpresa.

Espero que te quede bien claro lo que te acabo de decir.

Ni ahora

ni nunca

nos vamos a asociar tú y yo.

Que tengas buen día.

-Goyo ya ha salido de tu vida. Tienes que mirar para adelante.

-Voy a hablar con él antes de que pase a disposición judicial.

Quiero decirle cuatro cosas a la cara.

-Lara.

¿Has venido a sacarme?

-¿Qué pasa? ¿Quieres sentarte? -No, no.

Es que lo siento mucho, pero tengo que decirles

que hoy será mi último día.

-¿Cómo?

¿Nos dejas así sin avisar?

-¿Qué tal? ¿Cómo estás? ¿Lista para volver a casa?

-Sí, me acaban de dar el alta y el informe médico.

-¿Qué te han dicho? -Que está todo bien,

pero tengo que volver a una revisión.

¿Tú cómo estás? -Bien, bien.

Estoy bien.

Bueno, algo preocupado porque

en cierta forma me siento responsable o culpable por lo que te ha pasado.

-¿Tú? No entiendo por qué.

-En definitiva si ha ocurrido lo que ha ocurrido

es porque estás trabajando para mí, es lógico que me sienta responsable.

-¿Y a Ibáñez qué tal le va en el huerto urbano?

-No tengo ni idea. No se ha presentado.

-¿Qué dices?

¿No le has vuelto a ver desde que salió del hospital?

-Correcto.

-Bueno, vale, te lo cuento. Pero te va a dar igual.

Es por mi familia.

Ya sabes que mi padre es muy mujeriego, bueno,

lo era, ya no lo es.

-¿Y?

-Para el anuncio de publicidad de la clínica

ha llamado a Sara

y a mi madre le ha dado un ataque de celos.

Oye, ¿te pasa algo?

-A mí no, ¿por?

-No sé, parece que te molesta lo que te acabo de contar.

-No quiero más mentiras, pero no puedo engañarme a mí misma.

¿Entiendes?

Eres lo mejor que me ha pasado.

Solo contigo estoy bien.

Vero.

Hola, cariño.

¿Interrumpo algo?

¿Qué? ¿Cómo lo llevas?

-Llevo una mañana superentretenida.

Aquí, recogiendo la terraza,

tengo una empanada en el horno.

-Interesante, pero no tanto como la propuesta que te traigo.

-No llego a entender por qué me odias tanto.

Sinceramente.

Yo creo que te he hecho mil favores.

Te he ayudado en lo que he podido, he sido flexible

con tus horarios, te he dado trabajo.

No llego a entender por qué te caigo tan mal.

-¿Favores?

Usted lo que ha hecho

se llama arruinarme la vida. -¿Cómo?

¿Arruinarte la vida yo a ti? ¿Pero...?

No entiendo nada. ¿Qué es lo que yo te he hecho?

-¿Sabes por qué entré aquí a trabajar?

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Servir y proteger - Capítulo 671

03 ene 2020

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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