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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 662 - ver ahora
Transcripción completa

He pensado que podríamos hacer una campaña de publicidad

para mejorar nuestra imagen.

Las cuentas no cuadran para invertir en publicidad,

va a haber que esperar. No, no, hay que hacerla ahora.

Para poder remontar el vuelo. ¿Y cómo vamos a pagar

una cara conocida, de prestigio y que dé buen rollo? ¿Eh?

A lo mejor no hace falta contratar a una cara conocida.

¿De verdad os gusta?

Sí, transmite confianza

y eso es fundamental para la imagen de la clínica.

-¿Cuál es tu caché? -Decidme qué tenéis pensado pagarme

y seguro que llegamos a un acuerdo.

-Mateo, son muchos años.

Sé perfectamente el tipo de mujer que te gusta.

He escogido a Sara solo por cuestiones profesionales.

Creo que es la cara que necesitamos.

Régimen Disciplinario está investigando a tu padre.

-¿Quién te ha dicho eso? -Un amigo de Carabanchel.

Lleva un tiempo metiendo las narices en algunos asuntos un poco raros.

Al parecer él y su compañero,

un tal Somontano, han cobrado mordidas de los dueños

de los locales a cambio de no investigar denuncias

que había contra ellos.

No te he dicho nada porque no quería preocuparte.

-Ahora ya lo sé. ¿Por qué coño te están investigando?

-Mira, vamos a dejarlo.

-¿Te puedo dar un consejo?

Intenta estar alerta a las señales.

-¿A qué señales?

-Antes has dicho que no sabías qué hacer con tu vida.

Seguro que pronto aparece alguna señal

que te marque el camino.

-¿Vienes a por tu pincho de tortilla? -Ahora no puedo,

pero intento pasarme después si va acompañada

de una conversación.

-Ese tipo es Ramón Rojo. Te aconsejo que te mantengas

alejada de él.

-¿Qué me pasa que tengo un imán para la gentuza esta o qué?

-Pensé que quizá no tenías prejuicios.

No tienes por qué creer que estoy cambiando.

-Ayer le pedí un aumento de sueldo y me lo negó

porque no lo podía asumir y porque está en números rojos.

-Es cierto, estoy en números rojos.

-Pero sin embargo sí tiene dinero para contratar a una encargada nueva.

¿Cómo nos organizamos? -Mañana te presentaré a los chicos

que moverán la mercancía en el Moonlight

y te explico cómo va esto. -Muchas gracias.

Bueno, pues a partir de ahora

a mandar, jefe.

Pues cuando no esté Quintero, tenéis vía libre para entrar al "pub".

Pero cuidado, porque puede aparecer en cualquier momento.

Entonces vais a tener que hacer el paripé y disimular

todo lo que podáis. Intentad no dar el cante

pasando la droga, ¿de acuerdo?

-Esa acusación es muy seria.

-Lo que le cuento también es muy serio.

Van a hacer algo, ¿verdad?

Me preparas un informe con la declaración de Lourdes,

con la prueba del encuentro entre Quintero y Rojo,

esto es la fotografía, el historial de los dos

y me pones también las fichas de los dos camellos.

Fue una noche increíble. -Molaría repetirlo, ¿no?

-No sé cuándo podrá ser.

-¿Hoy? -¿Hoy?

-Por favor.

-Bueno, ya estamos aquí.

-Eres preciosa.

Te deseo tanto, Verónica.

-Yo también.

No puedo evitarlo.

(Música emocionante)

(RECUERDA) "Eres preciosa.

Te deseo tanto, Verónica.

-Yo también".

Buenos días, cariño. ¿Qué tal anoche?

No me enteré de cuando llegaste, estaba dormido como un tronco.

No llegué muy tarde.

Fui a tomar una copa, no sé qué hora sería.

La 01:00 por lo menos, porque fue cuando yo

me eché a dormir.

¿Tan tarde? No me di cuenta.

El tiempo vuela cuando te lo pasas bien.

Imagino que te llevarían a uno de esos sitios

llenos de chavales.

Porque la mayoría de tus compañeros serán recién licenciados.

Casi todos. Ya.

Debe ser divertido salir con gente tan joven.

Imagino que muchos de ellos intentarán ligar contigo.

¿Por qué dices eso?

Hombre, porque es lo que pienso. Pero vamos, que es lo normal.

Con la de niñas monas que hay de su edad van a fijarse en mí.

Cariño, tú eres preciosa, estoy seguro de que vuelves loco

a más de uno de esos niñatos.

Mateo, para ya. No me gustan ese tipo de comentarios.

Perdona, solo era una broma.

Una broma de mal gusto.

Tú puedes ir a cenar con tus amigos y no pasa nada.

En cambio si yo salgo con mis compañeros,

es porque que estoy ligando.

Te recuerdo que es lo que hacías tú hasta no hace mucho.

Yo no he dicho nada de eso, pero, por favor, relájate.

Perdona, me duele la cabeza, no sé lo que digo.

Ya, pero... es que llevas varios días así.

O bien no me escuchas cuando te hablo,

o bien respondes de muy mala manera.

Lo siento. Y eso por no hablar del tema físico.

No hay manera de acercarme a ti a hacerte una caricia.

Parece que me evitas.

Me acabo de levantar y he dormido poco, ¿qué quieres?

Pues que no estés tan fría conmigo.

Solo te he hecho una broma porque estaba de buen humor

y, no sé, tengo buenas noticias.

Tienes razón, he sido una borde.

No estoy acostumbrada a trasnochar y, bueno, entre el centro cívico

y las clases, voy de cabeza.

A lo mejor es que intentas abarcar demasiado.

A veces no se puede llegar a todo, y tú eres muy perfeccionista.

Puede ser, pero no hablemos de mí.

Venga, cuéntame lo que me querías contar.

Da igual, era una cosa de trabajo, pero te la cuento en otro momento.

Si te has levantado pensando en ello es porque quieres contármelo.

Sara ha aceptado ser la imagen de la clínica

para el "spot" publicitario. ¿En serio?

Ese sí que es un buen fichaje.

Una chica que tiene una belleza natural.

¿Va a salir ella sola en el "spot"?

No, bueno, la agencia me ha propuesto

que salga yo también, porque quieren darle un toque

más profesional. Tipo médico colegiado

o algo así. Eso genera mucha confianza.

¿Cuándo grabáis el "spot"? Pasado mañana.

Y esperemos que salga bien, porque entre una cosa y otra

nos estamos dejando un dineral. Andrés no quería ni oír hablar

del tema. Ya sabes cómo es.

No te preocupes, seguro que sale bien.

Gracias.

Voy a ducharme. Se me hace tarde.

Muy bien, Elías. En cuanto podáis, os pasáis por aquí, ¿vale?

Venga. Hasta ahora.

(Puerta)

¿Se puede?

Sí, claro.

¿Tiene un minuto, inspectora?

Con esa cara de preocupación, por supuesto que sí. ¿Qué pasa?

(SUSPIRA) Es por mi padre. Elías me ha contado que

le investigan de Régimen Disciplinario.

Sí, lo siento.

Esos temas siempre son espinosos. Entiendo que estés preocupado.

Ya. Y quería preguntarle, ¿usted sabe algo más del tema?

No. No sé mucho más que tú. A mí me contó ayer de pasada Bremón.

Si te soy sincera, creo que deberías hablar con tu padre.

Él tiene toda la información. Lo he hecho, pero no hay manera

de sonsacarle nada. Se puso a la defensiva, enfadado

y lo único que me dijo es que él no había hecho nada y que era todo

una especie de cruzada contra él.

Ya.

También es comprensible que no tenga ganas de hablar del tema.

Ya sabes que para un policía lo peor es que le investiguen

o le cuestionen su forma de hacer las cosas.

No sé. Tendrás que echarle paciencia y esperar

al momento adecuado para preguntarle.

Que no, jefa. Incluso ayer le dije que hoy le invitaba a desayunar

para hablar más tranquilos y se levantó antes y se fue.

Me está rehuyendo.

Pues ahí sí que no puedo hacer nada, Toni.

Eso es algo entre tu padre y tú.

Por favor se lo pido.

No puedo ayudarle si no sé lo que está pasando.

Y no le diré nada a nadie, pero es que necesito saber

por qué le están investigando.

Vamos a ver. (CARRASPEA)

No tengo una información oficial, ¿de acuerdo?

Pero a mí lo que me ha llegado es que

le están investigando por cobrar comisiones a "pubs"

y a discotecas de Carabanchel.

¿Que está cobrando mordidas?

No.

Lo siento, inspectora, con todos los respetos,

pero es imposible eso.

Toni, tú me has preguntado y yo te he respondido.

Te he dicho lo único que sé. Es lo que me ha llegado.

Tiene que haber un error.

(Puerta)

Permiso, ya estamos aquí, jefa.

-Gracias, inspectora.

-Buenos días. Sara. Pasa, adelante, mira.

Precisamente acabo de recibir

la propuesta de la agencia para el "spot".

Ya tenemos el guion y "storyboard". Me encanta, a ver qué te parece.

Échale un vistazo. Lo grabaríamos pasado mañana.

Lo siento. Sé que me comprometí contigo, pero no puedo hacerlo.

¿Y eso? ¿Qué pasa? ¿Cuál es el problema?

¿Te ha entrado miedo escénico o parece poco dinero?

No, no tiene nada que ver con eso.

Si, de hecho, me hacía tanta ilusión hacer este anuncio que

busqué información para tener los deberes hechos.

Eso está muy bien, pero no entiendo por qué te echas atrás.

Pues, Mateo, es que no...

no quiero ser la imagen de una clínica envuelta en escándalos

de malas prácticas. No es nada personal, pero entiéndelo.

No es responsable.

Esto es por el tema de las prótesis que saltó a los medios, ¿no?

A ver.

Fue un error nuestro,

pero lo arreglamos de la mejor manera posible.

La reputación de la clínica está intacta.

Tienes que confiar en mí. Te aseguro que tu imagen

no se verá afectada negativamente.

Pero, entonces, ¿qué fue lo que pasó?

¿Tienes unos minutos? Sí.

Siéntate, por favor. Te lo cuento con todo detalle.

Bueno, pues el soplo parece fiable, ¿no?

Desde luego la denuncia tiene detalles suficientes

sobre el Moonlight como para ser inventada.

¿Qué pasa, Guevara? Que estás muy callado.

Que hay que ser muy tonto para volver a las andadas.

Me refiero a Quintero. Hubiera puesto la mano en el fuego por él.

Bueno, no nos precipitemos.

La denuncia no recae sobre él.

La denuncia está basada sobre Eladio, que es su empleado.

Pero todos conocemos a Eladio. Ese tipo es incapaz de mover un dedo,

y menos en su local, sin contárselo a Quintero.

Bueno.

La única sospecha que recae sobre Quintero

es que estuvo con Rojo en el Moonlight. Nada más.

¿Te parece poco? Ese tal Rojo tiene un currículo, vamos.

Traficante, proxeneta.

Y además hay un dato curioso en su historial.

De joven vendía mierda en el parque trabajando para Quintero.

Sí, lo sé.

Tantas coincidencias se merecen una buena investigación.

Y por eso estáis aquí. Porque os vais a ocupar del caso.

Y para ir adelantando en la investigación, he solicitado

una orden de registro al juez para el Moonlight.

Hay que saber cuanto antes qué es lo que se está cociendo.

Espero que nos estemos equivocando con Quintero.

Eso lo sabremos enseguida.

La orden de registro está a punto de llegar.

Id leyendo la declaración que le tomó Espe,

porque al parecer los camellos van a última hora de la tarde allí.

¿Vale? Muy bien, es el tiempo perfecto

para que revisemos esta información y para preparar el operativo.

Muy bien. Ah, y otra cosa.

Lourdes identificó a los dos camellos.

Los tenemos fichados, así que quedaos con su cara

porque probablemente os lo encontréis allí.

Ya.

-Papá.

-Toni.

¿Qué haces tú por Carabanchel? -Porque quiero hablar contigo.

Que te fuiste muy pronto de casa hoy. -Ya. Porque quería llegar antes

a comisaría. Aguanta, que me vienes estupendo.

-¿Seguro que te fuiste por eso de casa y no por evitar

que te pregunte por lo de Régimen Disciplinario?

-¿Ya estás otra vez con eso?

Te ha dado fuerte con el temita para venir aquí a darme la matraca.

-Es que el temita me tiene muy preocupado.

-Pues ya te he dicho que son acusaciones sin fundamento.

-Para ser sin fundamentos estás alterado.

Cada vez que te pregunto te pones a la defensiva.

-Mira, Toni.

Si me altero y enfado es porque veo cómo mi propio hijo duda de mí,

y asume que, por investigarme, ya soy un corrupto.

-No. No pongas palabras en mi boca que yo no he dicho.

Todo lo contrario. Siempre presumo de tu integridad.

Y por eso quiero saber si es verdad y que me lo digas tú.

-Ya lo hablamos ayer. ¿Qué más quieres saber?

-No lo hablamos ayer.

Papá, ¿por qué no me dijiste que te están investigando

por cobrar mordidas a dueños de garitos?

-¿Quién te ha dicho eso? -Da igual. Dime que no es verdad.

Dímelo.

-Es verdad.

A Somontano y a mí nos están investigando

por cobrar mordidas a garitos de Carabanchel

a cambio de archivar las denuncias contra sus negocios.

-Muy bien. Tienes algo que ver con el tema.

-Claro que no.

Podrías confiar un poco más en tu padre.

-Has dicho que es verdad. -Que nos están investigando,

no que hayamos cobrado eso.

Eso es problema del comisario nuestro que...

Somontano y él no se llevan nada bien.

Le puso en evidencia un par de veces delante de sus compañeros

y eso no se lo perdona.

-No entiendo nada.

Una cosa es que tenga cruzado a Somontano el comisario

y otra que meta a Régimen Disciplinario por medio.

Habrá hecho algo si le investigan.

-Que tú también vives aquí. De siempre se ha dicho

que algunos empresarios pagaban para hacer la vista gorda.

Pero ahora el comisario lo denuncia a Régimen Disciplinario

para ver si pilla a Somontano y quitárselo de encima.

-Si es cosa de ellos, ¿qué pintas tú en todo esto?

-¿Qué voy a pintar? Que soy su binomio y me ha salpicado.

Pero te juro que no hay nada.

-¿Somontano tampoco tiene que ver? -Claro que no, es imposible.

No, de verdad.

Le conozco como a un hermano. Llevamos años trabajando juntos.

Dice que le conozco más que su madre.

No, si hubiera algo raro, hubiera sido el primero en saberlo.

-¿Y si te falla el olfato y te equivocas?

-Mira.

Somontano es un buen compañero

y un buen policía.

Hazme caso. Esos buitres no van a encontrar nada.

Deja de preocuparte.

Venga, y ahora al tajo. Tú a tu comisaría y yo a la mía.

Y más o menos eso es todo.

Asumimos el problema e intentamos solucionarlo

de la mejor manera posible para nuestras pacientes.

Siento haber dudado, pero la noticia estaba ahí.

Pensaba que queríais usar el anuncio para tapar ese escándalo.

He sido sincero contigo y quiero seguir siéndolo.

Todo esto nos ha hecho mucho daño

y esta campaña sirve para relanzar

la imagen de la clínica. Normal.

Pero no vamos a engañar a nadie.

En el anuncio no habrá palabras técnicas,

ni promociones de tratamientos.

Todo se basa en una idea muy sencilla:

estar a gusto con nuestro cuerpo nos proporciona bienestar.

Me quedo más tranquila.

He visto que lanzáis la campaña a todos los medios.

Sí, mi idea era incidir sobre todo en Internet,

pero el presupuesto incluye un poco de radio y de papel.

No sabía que estabas reunido.

No, pasa, pasa. Precisamente le enseñaba a Sara

la propuesta de la agencia para el "spot".

Ah. -Tranquilo, yo me tengo que ir.

Mira, llévate si quieres este guion y yo ya me imprimo otro.

Vale. Así me lo puedo ir estudiando.

Solo serán algunas frases. No creo que te lleve mucho tiempo.

Te llamarán de maquillaje y peluquería. Les di tu teléfono.

Espero que no te importe. Claro.

Bueno, chao.

-Adiós, Sara. Cuídate.

Esto ya está en marcha. Eso parece.

No te veo muy entusiasmado.

Es que esta mañana ha habido un poco de tensión

con Vero. No sé, pensaba que estábamos bien

y de repente se comporta... Está más rara que un perro verde.

¿Rara a qué te refieres?

Pues fría, ausente. No sé.

Como si no fuera la Verónica de siempre.

Aquí tienes. Oye, ¿cómo llevas tú lo de la tensión?

-Con las pastillas que me mandó Antonio mejor.

-¿Sí? -María, por favor.

-Sí, ahora te saco lo tuyo.

-Hola, Lourdes. -Hola.

¿Qué tal? ¿Se sabe algo de eso?

-Sí, va bien. Mi jefa me acaba de comunicar

que está pendiente de la orden para que se haga el registro.

-¿Un registro, una redada?

¿Van a encarcelar a Quintero?

-Primero hay que comprobar si se vende droga allí.

No le puedo revelar más detalles del operativo.

-Con eso es suficiente. Se va a hacer justicia.

-Bueno, hay que ver si...

lo de la droga es verdad o no es verdad.

-Sí, ese hombre es peor que la tiña.

-¿Se refiere a Fernando Quintero? -Claro, a ese.

-Lourdes, ¿le puedo hacer una pregunta?

¿Por qué está tan interesada en denunciar?

Quiero decir.

Tiene mucho interés en que se actúe contra el Moonlight

y contra su dueño, ¿no?

Primero denunció por temas de prostitución,

luego me enseñó una foto de Quintero con Rojo.

Ahora esto de la droga.

-Bueno, no es que yo tenga un interés,

creo que cualquier ciudadano que vea algo

que no es lo suyo, lo tendrá que denunciar.

¿No es así? -Sí, sí.

Estoy de acuerdo. -Pues ya está.

-Pero me parece llamativo.

Es como si usted tuviera

un tema personal. -Trabajo allí, por eso es personal.

-Por eso. Si se cierra el Moonlight,

usted se quedaría sin trabajo.

-Mi hijo murió a los 21 años por culpa de la mierda de la droga.

Por eso le tengo tanto asco.

Y no querría que otros muchachos murieran por lo mismo.

Es por eso, así que sí,

es personal. Sí que es personal.

¿Quiere usted tomar algo?

-María.

-Qué buena pinta tienen. No sé cuál escoger.

-Son una tentación.

Cuando he pasado por la confitería, no he podido evitar entrar.

Hay que darse una alegría de vez en cuando.

-Pues sí.

(SABOREA)

Buenísimo. -Te lo dije.

Dulce tentación.

-¿Me vas a contar la verdadera razón por la que has venido?

-He venido a endulzarte el día.

-Y yo me lo creo. Vamos.

-Cómo me conoces. -Son muchos años.

¿Todo bien con Mateo?

-Bueno, dímelo tú.

En realidad he venido a hablar contigo de eso.

¿Estáis bien los dos?

-¿Por qué lo preguntas?

-Hace unos días que veo a Mateo alicaído.

-Puede ser. Quizás todavía arrastra

la crisis de los implantes. -No, no es por eso.

Es por ti. Se lo he preguntado a él directamente

y me lo ha dicho él.

-¿Se puede saber qué más te ha dicho?

-Que desde hace unos cuantos días

te nota arisca y...

y distante y no sabe por qué.

-Te agradezco el interés,

pero la relación entre Mateo y yo es algo íntimo.

-Somos amigos y me preocupo por vosotros.

Solo quiero ayudar.

-Para tu tranquilidad, te diré lo mismo que a Mateo.

Estos días estoy un poco agobiada por el trabajo,

tengo la cabeza llena de casos, de leyes.

-Si es por eso, me quedo más tranquilo.

-¿Por qué lo dices? ¿Te ha mandado él a hablar conmigo?

-No, no, es cosa mía. Es solo que le he visto estos días

fastidiado y me ha dado qué pensar.

-¿Pensar en qué? -Mira, no te preocupes.

Tranquila, solo quería asegurarme de que estás bien y ya veo que sí.

Por favor, no le digas a Mateo que he venido.

-Lo de los pastelitos era un soborno.

-Es que de vez en cuando conviene parar,

relajarse y alejarse un poco del trabajo

y de los estudios.

-Cada vez que me coma un pastel, pensaré en esto.

-Muy bien. Por cierto.

Pasado mañana es la grabación del "spot" publicitario.

Deberías venir. Así también te despejas un poco.

Además va a ser divertido. Habrá estilistas, peluqueros,

maquilladores, cámaras. -No creo que vaya.

Estas cosas suelen alargarse bastante.

-Venga, va, haz un hueco.

Tampoco tienes por qué estar todo el rodaje.

Eres parte de la empresa

y tienes que estar enterada de las cosas que hacemos.

¿No? Y tú siempre has dado tu opinión en todo.

-Si vosotros ya estáis en otra liga.

Hasta tenéis vuestra propia agencia de publicidad.

-A mí eso me da exactamente igual.

Me fío mucho más de tu criterio.

Venga, prométeme que vendrás.

-Te prometo que lo intentaré.

-Me lo has prometido.

-Ya, pero yo nunca he actuado y me da respeto.

-Bueno, no sé cómo será eso.

Una vez leí en una entrevista al actor este español,

al Javier Bardem este, que decía que para interpretar

lo único que hay que hacer es ser lo más natural y auténtico posible

y creerse de verdad lo que uno está haciendo.

Lo decía Javier Bardem, así que.

-Como si fuera tan fácil actuar delante de las cámaras.

-No lo sé. Ya tienes algo de experiencia en eso.

Te subes encima de un escenario a cantar

tus canciones delante del público. No creo que sea diferente.

-Eso es lo único que me anima.

Con esto me daría un empujoncito a mi carrera musical.

-Claro que sí, ya verás como sí.

-Una birra. -Enseguida.

-¿Eladio no viene hoy? -No, no viene hoy a trabajar.

Le he dado la tarde libre para que descanse

que últimamente está un poquito inaguantable.

Así de paso veo cómo os apañáis Felipe y tú sin él.

-Pasando del tío.

-Si yo en el fondo entiendo a Eladio.

Se siente desplazado porque llego yo y le quito el puesto.

Es normal que esté mosqueado y más conmigo.

-No te preocupes por él. Tiene buen fondo, buen corazón.

Es lógico que esté molesto, pero se le pasará.

Tranquila. No pasa nada.

Sara, por cierto, una cosa.

¿Tú has visto antes por aquí a esos dos que están en el billar?

-Sí, ayer estuvieron un buen rato aquí.

-¿Y te llamaron la atención por algo especial o...?

-No, estaban como ahora ahí en el billar.

¿Por qué lo preguntas?

-Nada, solo que al verlos entrar se me ha puesto

la mosca detrás de la oreja.

No sé, noto algo raro.

No me gusta la forma en la que están mirando al resto de clientes.

-No te preocupes, estaré atenta con ellos.

-Si ves algo raro avísame

por si los tengo que echar a la calle.

-Vale.

-Policía, todo el mundo tranquilo y en su sitio.

Vamos a proceder a un registro.

Colaboren con los agentes. No tardaremos mucho.

-Quietos ahí los dos.

Ponga las manos donde pueda verlas. -¿Qué es esto?

-Supongo que recuerda lo que es un secretario judicial

y una orden de registro. Secretario.

-No veo a Eladio, ¿dónde está?

-No ha venido hoy a trabajar porque le he dado el día libre.

-Perfecto, pues vamos al lío. Usted y yo al baño, agente.

Tengo ganas de acabar con todo esto.

-Elías.

-¿Me van dejando su documentación, por favor, los dos?

Los demás también vayan sacando las documentaciones.

-Hola.

Perdón por presentarme así. Estaba agobiadísimo y no sabía dónde ir.

-¿Es por el asunto de tu padre?

-Uy. ¿Y eso?

Qué rico.

¿Te has enterado de por qué lo investigan?

-Régimen Disciplinario está investigando

un caso de cobro de comisiones

por archivar denuncias a locales en Carabanchel.

Y al parecer el compañero de patrulla de mi padre está metido.

-Supongo que le habrás preguntado qué tiene que decir él.

-Sí, él me dice que...

que es mentira todo, que no me preocupe.

Pero está agobiado.

-¿Crees que te está engañando?

-No sé.

Yo por mi padre pongo la mano en el fuego,

pero es que el otro tío no...

Nos conocemos todos y cuando el río suena...

-No siempre es así.

Mi cuñado me ha contado casos de inspectores

de Régimen Disciplinario que van a degüello.

Todo se solucionará.

No te vengas a bajo ahora.

-¿Y tú qué tal el día?

Ayer no te dejé dormir mucho.

(SUSURRA) -Voy de cráneo.

Toni.

Tengo que centrarme.

Esta mañana

se me ha olvidado que tenía que redactar un informe.

Y además Mateo está mosqueado.

-¿Por?

¿Por llegar tarde ayer?

-No, dice que me ve rara, fría. Ya te puedes imaginar.

-¿Y tú qué le has dicho?

-¿Qué le voy a decir?

-Que tengo mucho trabajo con el centro y con el Máster.

Pero no se ha quedado convencido.

Me ha insinuado que más de un compañero del Máster

fantasearía conmigo.

Qué agobio si se entera de lo nuestro.

Me muero.

-Ya. Y yo.

Lo siento.

Cada vez que disfrutamos tenemos que estar agobiados y rayados.

Pero...

Si te digo la verdad,

el día de ayer fue uno de los más felices.

-Ya.

Yo también. Me lo pasé superbién.

-Y no estoy dispuesto a renunciar a ellos.

¿Y tú?

-Hola. -Hola.

¿Pasa algo? -No, estaba aquí

haciendo unas consultas legales a Verónica.

-¿De comisaría? -No. De...

un colega mío de Carabanchel, que ahora está saliendo

con una chica que es de Brasil

y tiene problemas con el permiso de residencia

y le estaba diciendo a Verónica a ver si me podía dar...

alguna clave para ayudarle,

pero ya me ha dicho casi todo lo que necesitaba saber.

-Ah.

-Mira lo que hemos encontrado en el baño.

Lo hemos encontrado en la cisterna del retrete de caballeros.

-Y supongo que eso es vuestro, ¿no? Además de esto.

-Elías, yo no tengo nada que ver con todo esto.

No sé qué hace ahí. Tienes que creerme. Te lo pido por favor.

-Mira, Fernando, nada me gustaría más, de verdad.

-¿Qué pasa? ¿Me vas a detener también?

-De momento te tienes que venir con nosotros a comisaría, ¿vale?

-Elías, Elías, Elías, te lo pido por favor.

-Señores, hemos terminado. Muchas gracias por su colaboración.

-Todos tuyos, Javi.

-Bueno, pues yo me voy ya.

Muchísimas gracias, Verónica.

-De nada. -Chao.

-Hasta luego.

-¿Tú también vienes por algún caso?

-Pues... sí. ¿Cómo lo sabes?

-Porque casi todos los policías venís por temas de trabajo.

Pero bueno, estamos aquí para esto.

-Ya. Pues sí, venía a preguntarte

si podías encargarte del caso de una pareja de ancianos.

Llevan dos días durmiendo en un banco.

-Pobres. Se trata de un tema de desahucio, ¿no?

-Vivían de alquiler

y pagaban como podían con una pensión no contributiva.

El caso es que no sé si les han subido el alquiler

o han vendido la casa.

Pero bueno, llevan unos meses de impago y les han desahuciado.

-Por lo que cuentas es un colectivo vulnerable

y es motivo suficiente para parar el desahucio.

-Sí, eso pensaba yo, pero...

llevan unos días en la calle con lo que han podido coger de casa.

-Voy a echarle un vistazo al auto.

-Vale, yo... si quieres voy a hablar con ellos

y les digo que vengan cuando terminen.

-No, no hace falta. Con ver el auto es suficiente.

-Vale.

Mamá, ¿estás bien?

-Sí, solo que estoy un poco agobiada con el trabajo

y, bueno, prefiero

leerme un auto que entrevistarme con ellos personalmente.

-No, si no lo digo por eso.

Es que te veo...

un poco rara. Como si tuvieras algún problema.

-Paula, mi problema es que el día tendría que tener 30 horas o más.

Estoy un poco superada.

-Ya, pues te voy a dar el mismo consejo que me has dado tú.

Si no puedes con todo, tendrás que elegir.

O menos casos o menos asignaturas del máster.

-Bueno, es un tema puntual.

Habrá que organizarse y ya está.

Vamos, Quintero, por favor.

No nos tomes por tontos.

O sea, que en tu "pub" se vende droga y tú no sabes nada.

Eso no te lo crees ni tú.

Me da igual lo que os creáis u os dejéis de creer.

Comisario, os estoy diciendo toda la verdad.

Os juro que yo no tengo ni repajolera idea

de quiénes son esos dos tíos.

No los he visto antes. Ni en el barrio ni en mi negocio.

Mis empleados me dijeron que, al parecer,

se pasaron por allí la noche anterior.

Es posible que estuviesen trapicheando,

pero yo no estaba allí.

No los vi.

Cuando los he visto ha sido esta tarde

e inmediatamente le dije a mis empleados

que si veían algo extraño que me avisaran rápidamente

para echarlos porque tenía la mosca detrás de la oreja,

pero no dio tiempo porque en esas se presentó Elías con la orden.

Estarás de acuerdo con nosotros que esa versión tuya

es un tanto extraña.

Extraña, rara, me da exactamente igual,

ya os estoy diciendo que lo que os estoy contando es verdad.

El tráfico de drogas siempre trae dinero fácil

y eso es una tentación demasiado grande.

Tienes todos los medios a tu alcance para conseguirlo:

contactos, droga... No tengo ningún medio a mi alcance.

Lo sabéis de sobra.

No tengo nada que ver ya con ese mundo.

Estoy fuera. Me he retirado.

No quiero saber nada de drogas, de trapicheo

ni de narcotráfico ni de nada de eso.

He colaborado con vosotros varias veces

para detener a algunos malos. ¿Qué más queréis?

¿Por qué demonios no me creéis de una maldita vez?

Aquí no se trata de lo que nosotros

creamos o dejemos de creer.

La evidencia es que en tu "pub", en el Moonlight,

se trapichea con droga. Y que tú eres el dueño.

Hemos encontrado esto

en los aseos de tu local.

Y es una prueba

bastante evidente.

¿Y?

Sabes que eso lo dejó allí uno de esos dos tíos

antes de entrar.

Es una cantidad lo suficientemente grande

como para llevarla encima en caso de una redada,

como así ha sido finalmente.

Hasta ahí llegamos, Fernando, y probablemente

el laboratorio confirme que esta droga

pertenece a la misma partida

que la incautada en los bolsillos de los camellos

cuando les cacheamos.

Pues entonces, ¿qué estoy haciendo aquí?

No entiendo por qué no veis más allá de vuestras propias narices.

Sabéis perfectamente que yo no tengo nada que ver.

Esto es responsabilidad de ese tal Ramón Rojo.

Él es el que está moviendo toda esa mierda por el barrio, no yo.

Puede ser.

Pero tal vez asociado contigo. (RÍE)

Esto ya es...

muy surrealista, la verdad.

¿Qué os han dicho los dos tíos esos

a los que habéis interrogado?

Eso no es relevante en este momento. ¿Cómo que no es relevante?

Claro que es relevante porque ellos pueden corroborar

que yo no tengo nada que ver,

que es ese tal Ramón Rojo el que está detrás

de toda esta mierda, no yo. Él es el responsable.

Bueno, eso es lo que tú dices,

pero el hecho de que sea tu hombre de confianza

el responsable del trapicheo en el Moonlight,

nos indica lo contrario. Nos indica que, tal vez,

tú estás en el ajo.

¿Mi hombre de confianza?

¿De qué estáis hablando?

Eladio Maroto.

(RÍE)

Vamos, hombre.

¿Eladio? Pero Eladio es incapaz de hacer algo así.

Eladio no... (RÍE)

Eladio.

Ese hombre lleva muchos años trabajando contigo

y demostrándote su fidelidad.

No nos creemos que Eladio haga nada a tus espaldas.

A ver, a ver, a ver. Estoy pensando...

Hace unos días Eladio me pidió un aumento de sueldo.

Parece ser que está atravesando una situación económica delicada

por unos préstamos que necesitaba de no sé qué,

y la cuestión es que yo no pude darle ese adelanto

porque también estoy en una situación económica delicada.

No, no, no sé

si se cabreó o se mosqueó conmigo por eso. Es posible.

Entonces, según tú,

Eladio habría entrado en el trapicheo de la droga

porque necesitaba dinero

y tú no se lo diste.

No, no, no. Yo no estoy sugiriendo nada.

De entrada me cuesta mucho creerme que haya hecho algo así,

pero es posible. Es una forma de conseguir dinero

rápido y fácilmente.

Y si no ha sido por iniciativa propia,

lo más seguro es que sea ese tal Ramón Rojo

el que le haya tentado, lo haya embaucado,

lo haya engañado para meterse en esto.

Veo que tienes respuesta para todo.

(Puerta)

Comisario, inspectora, ¿pueden venir un momento?

Ya hemos terminado el interrogatorio de los dos.

¿Y? Han exculpado a Quintero.

Insisten que Eladio era su único contacto,

él era quien movía la droga.

Elías ya lo está trayendo de camino detenido.

Quintero, puedes irte a casa.

El interrogatorio ha terminado.

Así. Sin más.

Parece que Eladio te la ha jugado.

Pues sí, eso parece.

Supongo que tampoco os vais a disculpar, ¿no?

Pero por lo menos os pido que me saquéis

de esa maldita lista negra en la que me tenéis metido

porque ya estoy muy cansado

de que se siga cuestionando una y otra vez mi honradez.

Yo no tengo nada que ver con ese mundo ya.

No tengo ninguna intención de volver a cometer un delito.

Y yo me alegro mucho.

Pero el problema es que el pasado está ahí y siempre vuelve.

Ahora ha sido Rojo, no sabemos quién vendrá después.

¿Y qué quieres que yo le haga?

Cuando vienen los echo de mi vida porque no quiero saber nada.

Ya he colaborado con vosotros bastantes veces

para atrapar a los malos. Dejadme en paz.

-Venga, vamos.

-Dios mío.

¿Por qué me has hecho esto?

¿Por qué me has traicionado asociándote con Rojo?

-No sé de qué me habla.

-Lo sabes, lo sabes perfectamente y también sabes que yo lo sé.

Te lo pido por favor, Eladio, cuéntales toda la verdad.

Diles que tú no tienes nada que ver

y que ha sido Rojo el que te ha engañado

y te ha metido en este lío.

-No pienso colgar el muerto a Rojo.

Estoy metido en un lío y no quiero que mi familia lo pague.

-No digas tonterías, Eladio. Cuéntales la verdad,

te lo pido por favor porque si no, no voy a poder ayudarte.

-Ya, ya, ya es demasiado tarde.

Si me hubiera ayudado cuando se lo pedí,

no habría acudido a otros y no estaría ahora aquí.

-Eladio, yo te hubiese ayudado si hubiese podido,

pero no tengo ese dinero para darte ese aumento.

Si lo hubiese tenido, te lo hubiese dado sin pensarlo.

Nunca te he fallado. -Yo a usted tampoco.

Mire de lo que me ha servido.

Cuando...

cuando lo he necesitado, me ha dado la espalda.

-Bueno, venga. Se acabó la charla, amigo, que estamos en público.

Eladio, vamos para el confesionario.

-¿Qué va a pasar ahora con él, Claudia?

El procedimiento habitual.

Pasará a disposición judicial y el juez lo dejará libre

con cargos.

Sabes que él no tiene nada que ver con todo esto.

Eladio es un hombre humilde, sencillo, que tiene buen corazón,

un poco inocente, sí, pero incapaz de meterse en algo así.

Ha tenido que ser ese tal Ramón Rojo

el que le ha engañado para que lo haga.

Pero sin una declaración acusatoria contra Rojo,

el juez lo va a desestimar.

De todas maneras,

Eladio tampoco es del todo inocente. Lo sé, lo sé.

Deberías irte a descansar.

Bueno, lo primero que voy a hacer va a ser ir a su casa

para contarle a su mujer cómo está la situación.

Gracias, Claudia.

¿Sabes? Me estaba acordando

de aquel viaje que hicimos a Praga antes de casarnos.

Tengo una imagen tuya

así, como ahora. Leyendo en el avión.

Claro, leyendo cosas para empaparte

de todo lo que íbamos a hacer en la ciudad.

Que luego no sirvió de nada

porque no salimos de la habitación en todo el viaje.

Y que tampoco me arrepiento.

Porque fue un tiempo...

muy bien aprovechado.

Yo de ese viaje recuerdo que el avión llegó con dos horas de retraso

y que... que nos perdieron las maletas.

Es verdad.

Que tuvimos que ir a comprar ropa

al bajar del avión para podernos vestir.

Y el hotel tampoco era gran cosa.

Pero lo pasamos muy bien.

Éramos jóvenes, nos daba igual todo.

Madre mía, qué de tonterías hicimos en ese viaje.

¿Te acuerdas?

En la Torre de la Pólvora.

¿El ataque de pasión que nos dio?

Lo recuerdo como si fuera hoy.

Mateo,

Paula está en su cuarto, puede salir en cualquier momento.

Bueno, no pasa nada.

Tu hija no se va a asustar. No te preocupes.

Es que no me apetece, de verdad.

¿Se puede saber qué te pasa?

No entiendo este rechazo constante.

Deja de darle vueltas, eh...

Estoy muy cansada. Estudio, trabajo

y cuando llego a casa pues ya no tengo energía.

Me piro a la cama.

Pues, por lo visto, el tipo controlaba

que su jefe no coincidiera con estos dos pajarracos

para que pudieran vender su mierda de material.

-Nunca me lo hubiera imaginado de Eladio, ¿eh?

-Fíjate, por unas deudas cómo ha terminado el pobre.

(SUSPIRA)

-Hombre. Chaval, el chiringuito está cerrando.

-Que no, no le hagas caso. Si quieres algo frío, te lo pongo.

-No, gracias. Quería hablar contigo, Elías.

-Ah, pues nada. Yo os dejo, ¿eh?

-Venga.

¿Qué pasa? Cuéntame.

(SUSPIRA) -A ver, eh...

es por mi padre. -Ya. Ya me imagino, ya.

-Me ha contado que le están investigando por cobrar

mordidas de locales de ocio en Carabanchel a él y a su compañero.

-Bueno, tú ya sabes que este tipo de cosas en el cuerpo no caen bien.

-Mi padre me jura que no tiene nada que ver.

Que es falso.

Y yo... Joder, le quiero creer. Es un buen policía.

Tiene una hoja de servicios excelente.

No le imagino haciendo eso.

-Entonces te habrás quedado más tranquilo, ¿no?

-No me tomes por tonto. Yo sé cómo funcionan estas cosas.

No te empuran así porque sí. Algo tiene que haber pasado.

-Ya. En conclusión, que sigues teniendo dudas.

-Sí.

Hay algo aquí que no me huele bien y yo necesito saber

todo lo que tú sepas. Porque algo más tienes que saber, ¿no?

-Pues sé lo mismo que tú.

Era un secreto a voces

que algunos empresarios estaban protegidos

y se ha archivado en su denuncia.

(SUSPIRA) Y...

en comisaría se sospechaba que algunos compañeros pudieran estar

trincando comisiones,

pero es que no tengo ningún nombre. No sé nada más.

-¿Seguro que no sabes nada más? -De verdad, Toni, créeme.

-Mi padre dice que es porque el comisario le tiene manía

a Somontano y que es para sacárselo de en medio.

-¿No te lo crees tú eso?

-Conozco al comisario. Me extraña que se meta en un asunto así.

-¿De Somontano qué sabes? ¿Es buena gente? ¿Buen compañero?

-Pues la verdad es que no lo conozco y no me gusta hablar de la gente,

pero al parecer Somontano lleva un par de años

pasándolo muy mal en horas bajas y...

-Mi padre da la cara por él.

-Porque era un gran policía, pero...

al parecer, después de su divorcio pues

empezó a tener problemas económicos, se le agrió mucho carácter,

empezó a tener problemas con los compañeros,

y se dice, se comenta, que se acerca un poco a la línea roja, ¿sabes?

-Bueno, yo necesito que me seas sincero, Elías.

Tú conoces a mi padre.

¿Le ves capaz de cobrar mordidas?

-La verdad es que no.

Y espero que esto sea todo un malentendido, pero...

cuando Régimen Disciplinario

se mete es porque hay indicios y pruebas.

Cuando el río suena, agua lleva.

(SUSPIRA) -Vamos, que me prepare para lo peor.

-Oye, Toni,

yo sé que es tu padre, pero...

no te olvides de que eres policía, ¿vale?

-Señor Quintero,

bienvenido a mi humilde morada.

Me sorprende verte por aquí.

Entre otras cosas porque nunca te he dado mi dirección.

-Tampoco ha sido tan difícil encontrarte. Digamos que...

nunca fuiste muy discreto.

Y en cuanto a decoración ya veo que tampoco.

(RÍE) -Tú en cambio te esforzabas tanto en parecer honrado

que casi dabas el pego.

Todavía hoy, ¿eh? Te gastas esos aires de ciudadano ejemplar.

Pero a mí no me engañas.

Detrás de ese empresario venido a menos,

está uno de los mayores narcos de este país.

-Me alegra que tengas buena memoria, Rojo.

Pero de ese Fernando Quintero del que hablas apenas queda nada.

Quizá una cosa.

Me gusta seguir poniendo en su sitio a la gente que me toma por imbécil.

(RÍE) -¿Eso qué es? ¿Una amenaza? ¿Una filosofía de vida o qué?

¿Quieres tomar algo? -No quiero tomar nada.

Y tampoco te voy a seguir el jueguecito.

He venido para dejarte un par de cosas bien claras.

Te dije que en mi local no quiero ni drogas ni prostitutas

ni tampoco quiero nada que tenga que ver contigo

ni que vuelvas a meter tus sucias narices en mi negocio.

-Ya. Esto es por los camellos esos que trabajan para Eladio, ¿no?

-No sigas tomándome por imbécil. Trabajan para ti.

-Vale. Es verdad.

Trabajaban para los dos. Eladio se llevaba una comisión.

-Como no pudiste asociarte conmigo tuviste que ir a por él. Es eso, ¿no?

-Eso no es exactamente así.

Me enteré de que debe mucha pasta

y le ofrecí una forma de saldar deudas.

-Pues le acabas de arruinar la vida, que lo sepas.

-¿Yo?

Sabía perfectamente dónde se metía.

Él mismo me dijo que era el encargado del "pub"

y que no me preocupara por ti.

-Va a quedar en libertad con cargos, pero tendrá que pagar fianza.

-Tranquilo,

no le cobraré el valor del material incautado.

Soy un hombre generoso.

Y no me ha delatado, claro.

-Porque Eladio respeta el código de honor, cosa que tú no haces.

Escúchame bien, Rojo.

Deja en paz a Eladio si no quieres que tú y yo nos veamos las caras.

Y estoy hablando muy en serio.

-Mira, Quintero.

Tú lo empujaste a mí.

Le humillaste en el bar

y le negaste la pasta.

-Yo no le humillé

ni lo empujé. Simplemente no pude darle el dinero.

-Ahí va.

Esto se pone interesante.

Fernando Quintero con problemas de dinero.

Tiene gracia. -No me avergüenza reconocerlo.

-Asóciate conmigo y mañana tendrás la pasta

para Eladio y quien tú quieras.

-Ni muerto.

Antes prefiero ponerme a pedir en la calle o a recoger cartones.

-¿Sabes lo que creo?

Que no vas a tardar mucho en volver por aquí.

Y cuando lo hagas,

me suplicarás que seamos socios.

-Pues espera sentado porque no va a pasar.

Escúchame bien, Rojo.

Solo he venido a decirte ese par de cosas.

En primer lugar, deja en paz a Eladio.

Y en segundo lugar,

no vuelvas a meter tus sucias narices en mi negocio

ni tú ni nadie que tenga que ver contigo.

¿Te queda claro?

Y ten cuidado con ese péndulo, hombre,

que un día de estos te vas a saltar un ojo.

(SUSPIRA)

-Soy yo. ¿Estabas dormido?

No, no pasa nada,

solo que estaba agobiada y necesitaba hablar contigo.

Bueno, es que...

cada vez me cuesta más aguantar esta situación.

Claro que sí.

¿Lo dudabas?

A mí también me gustaría.

(RÍE) No me hagas reír.

No, no puedo, es que tengo lo del Máster.

Mañana te veo, ¿vale?

Yo también. Un beso.

¿Tienes algún problema en la comisaría o algo?

-Pues mira, no, no exactamente.

Es por un misterio que quiero resolver.

Por más que intento, no me lo quito de la cabeza.

Hasta que no lo resuelva, no me quedaré tranquila.

-¿Y por qué me lo dices en ese tono y mirándome así?

-Porque tú tienes mucho que ver con ese asunto.

-Ah, ¿sí?

-Anoche te escuché hablando por teléfono.

Era la 01:00 y no me parece normal. ¿Me puedes decir con quién hablabas?

(ACENTO ITALIANO) -Quería ver un barrio más auténtico.

El centro está lleno de turistas. Me voy.

-Casi no te has bebido la tónica. -Estoy bien.

Quédese el cambio. Tengo que volver a clase.

-Vale, pues nada, encantada. -Gracias.

-He despedido a Eladio. Estaba metido en un asunto de drogas.

-Ah.

¿Tiene que ver con lo de la redada y los dos tipos que han detenido?

-¿Cómo sabes tú eso?

-Se lo hemos contado Felipe y yo. -Sí.

-Está bien, no pasa nada.

Sí, tiene que ver con eso, pero...

Está todo aclarado ya.

Os he convocado aquí porque os quiero decir algo.

No voy a consentir ni a permitir que se repita algo así.

En principio confío en vosotros, pero no me la juguéis.

En segundo lugar, quiero deciros otra cosa.

Si veis el más mínimo movimiento sospechoso,

a alguien haciendo algo raro,

quiero que vengáis inmediatamente y me aviséis.

¿De acuerdo?

-¿A usted y a la policía? -No, a mí.

Lourdes, solo a mí.

-Mateo es un chico con muchas virtudes y te diré algo.

Es un tipo muy exigente.

No te creas que se fija en cualquiera, pero mira,

en ti se ha fijado.

-¿Cómo tengo que tomarme eso?

-Como un cumplido.

Me dijo que después de la grabación del "spot"

nos iremos todos a celebrarlo.

Él siempre acostumbra a después de un gran evento hacer

una buena fiesta para celebrar con todo el equipo.

Y además...

seguro que encuentra el momento para hacer una parte contigo

y tomaros una copa los dos.

Si le vas a echar el anzuelo, más vale que lo hagas ahora

que la tienes cerca, porque dentro de poco

no nos querrá ni saludar.

Que no voy a intentar ligármela, eso ya pasó para mí.

Pero ¿por qué no lo intentas tú? ¿Quién? ¿Yo?

(ASIENTE) Yo no tendría ninguna posibilidad.

Pero me da que tú sí.

La policía italiana está buscando

las claves de acceso de unas cuentas que él mismo gestionaba.

Supongo que se refieren a las cuentas de la mafia calabresa.

Exacto. Al parecer Paolo era de las pocas personas

de la 'Ndrangheta con acceso a cuentas en paraísos fiscales

donde la mafia guarda una gran cantidad de dinero.

Si dieran con esas claves, sería cuestión

en poco tiempo de desmoronar todo su sistema financiero.

Lo siento por entrar tan tarde.

Es que he olvidado aquí unas gafas de sol.

-Son estas, ¿no? -Sí, gracias.

-Me extrañaba que nadie viniera a por ellas.

Son carísimas. Te has tenido que dar un buen susto.

-Sí, no por lo que cuestan,

más por su valor sentimental, Paty.

-¿Cómo sabes mi nombre? -Bueno, sé muchas cosas de ti.

No estoy aquí para las gafas.

Pero para hablar contigo.

Soy Gina Giordano.

Soy de Verona

y fui novia de Paolo.

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Servir y proteger - Capítulo 662

19 dic 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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