Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 979 - Ver ahora
Transcripción completa

Parece ser que los restos pertenecen a un hombre de unos 40 años

y la causa de la muerte fue un apuñalamiento.

Podemos pedir una muestra de ADN

y si existe algún vínculo genético entre los restos encontrados

y alguna de las familias, podemos cerrar el círculo.

-La convivencia con mi padre no era fácil.

-Tenemos un problema. Abarca dice que el sistema informático

de comisaría ha sido hackeado.

Estás pensando lo mismo que yo, ¿verdad?

¿Que ha sido Ramiro Infante? Desde luego.

Él es el más interesado en ver ese expediente

para saber qué le sacamos a Lucas en el interrogatorio.

Pero, sobre todo, conocer la identidad

de quien disparó a su hijo.

-No puedo estar con alguien que no confía en mí.

-Pues fácil, dime la verdad.

-Ya te he dicho la verdad y creo que es hora de ser realistas

y ver las cosas como son.

-¿Y prefieres romper la relación

en lugar de seguir apostando por ella?

-No quiero que nos acabemos odiando.

(Música emocionante)

Buenos días, inspector. Okoye.

Quería pedirle un favor, si puede ser.

Depende de lo que sea, obviamente. Dispara,

pero ten en cuenta que es mi primer café de la mañana.

De acuerdo.

¿Está al tanto del caso del cadáver emparedado?

Sí, el comisario me ha hablado de él. Lo último que he escuchado

es que los de Científica no han podido determinar

la fecha exacta de su muerte. La sitúan entre hace 15 y 25 años.

Exacto. Nosotros con eso no podemos hacer prácticamente nada.

Lo que estamos haciendo ahora es intentar sacar

pruebas de ADN de los últimos inquilinos.

¿Y sospecháis que era alguien que vivía allí?

Así es, concretamente sospechamos de Esteban Dueñas.

Hemos hablado con su hijo. Cuando tenía 12 años,

su padre desapareció sin dejar rastro.

Concuerda. (ASIENTE)

¿Y cuál es el favor?

Hemos hablado con Científica y aunque les hemos dicho

que el caso nos urge, se están demorando mucho

en darnos los resultados de las pruebas del ADN.

Sabrán que el emparedado lleva allí desde hace 15 años...

Ya, ya. Sí, sí. Y han decidido que el caso no es prioritario.

Exacto, pero voy a citar a Mauro en un rato.

Si no tengo los resultados, no tengo nada nuevo que decirle.

¿Y no tenéis nada más?

Sí, hemos hablado con unos vecinos y todos coinciden

en que Esteban Dueñas era una persona muy violenta.

Es más, uno de ellos se mudó porque no podía más.

¿Tuvo problemas con él?

Sí, cada vez que hablaba con él de un problema de humedades,

la situación se ponía muy tensa y terminaba en bronca.

Esteban Dueñas amenazó con pegarle en varias ocasiones.

Menudo personaje.

Desde luego. En esa casa siempre había peleas, broncas y gritos.

Entonces, este vecino decía que no necesitaba vivir ahí,

que no quería eso para su mujer ni su hijo y se mudaron.

¿Y vosotros qué creéis?

Pensamos que la principal sospechosa es Lourdes.

Lógicamente, su mujer pudo haber sido agredida.

También Esteban pudo agredir al niño.

Entienda lo que le digo cuando pienso que tuvo motivos

para asesinarle y meterle en la pared.

Puede ser, pero no os precipitéis y no descartéis ningún sospechoso.

De todas maneras, todavía tenéis que confirmar

que el cadáver es de Esteban Dueñas.

Sí, desde luego. Tenemos que confirmarlo,

por eso, inspector, perdone que insista,

¿a lo mejor podría hacer alguna llamada

para que todo el proceso se agilizase un poquito?

Claro que puedo. Muchísimas gracias.

Esto me ayudaría muchísimo. Pero no lo voy a hacer.

¿Cómo?

Eres un buen policía, Okoye, y no quiero echarte a perder.

Apáñatelas. Inspector Salgado,

le he dicho que he utilizado todos mis recursos

pero que no puedo avanzar más.

Okoye, sé que eres escritor, ¿verdad?

Ajá.

Utiliza la imaginación.

Okoye.

Hernández, soy Okoye. Otra vez. No, no. Escúchame tú.

Hemos averiguado que el sospechoso está a punto de viajar a Australia,

necesitamos los resultados ya.

No quieres que esto llegue a la Interpol,

se te caería el pelo a ti y a todos. ¿Estamos?

Vale.

Muchas gracias.

(LARA) ¿En serio dice eso?

Qué mona, por Dios. Sí, sí, cuéntame.

¿Vas a recogerla ahora para llevarla al cole?

No. Hablamos más tarde, no pasa nada. ¿Vale?

Que sí. Yo también a ti. Venga, buen día. Chao.

-¿Era Iván? -Sí.

Sí, me estaba contando que la niña hizo un dibujo

de él y ella paseando por el parque, en el cole, y se lo regaló.

-¿Ya le ha contado que es el padre?

-No, todavía no. Y la niña ya anda dibujando estas cosas.

Eso es buena señal.

-Eso es que han congeniado bien. Me alegro por él y por ti.

-¿Por mí por qué?

-Porque el hecho de que Iván tenga una hija y se haya ido a verla

no ha sido un impedimento para los dos.

Otras parejas rompen por menos.

-Anda, ven. Siéntate aquí.

¿Te puedo ayudar en algo? -No. Qué va.

Ya bastante chapa os di ayer por la noche.

-Qué va. ¿Y la chapa que te damos nosotras a ti a veces qué?

-¿Y Paula sigue durmiendo?

-No, no. Entraba a trabajar pronto.

¿Tú? ¿Has podido dormir algo?

-Pues no mucho. He estado toda la noche dándole vueltas,

pensando que igual he presionado mucho a Hanna.

-A ver... Lo mínimo que le puedes pedir a tu pareja

es que sea sincera contigo, ¿no?

-Ya sabes que yo tengo poco tacto, que soy un poquito bruta.

-Eso es verdad.

Pero si tenías el instinto o la corazonada

de que te estaba ocultando algo,

tenías que ir al fondo de la cuestión.

-Ya, pero no sé por qué tenía ese instinto.

Si, total, el sospechoso de matar a Khan es otro.

Y que esto lo lleva la Europol.

-Pues porque eres policía. Y de las buenas.

-Eso dice Hanna, como soy policía, mi trabajo es sospechar.

(SUSPIRA) Igual tiene razón.

-¿En serio ha dicho eso? (ASIENTE)

-Pues no me parece muy justo.

-Da igual, Lara, que no quiero seguir hablando del tema.

Total, si esto ya no tiene solución. -¿Seguro?

-¿Tú ves algún tipo de salida?

-No sé. A lo mejor Hanna también está dándole vueltas a la cabeza

pensando que se precipitó cortando contigo de una forma tan radical.

-Tampoco fue tan radical, ya llevaba tiempo

dándome pistas. Que si no puedo quedar,

no puedo venir a dormir, no puedo, no puedo, no puedo...

-¿Entonces ya está? ¿No hay marcha atrás?

-No.

-Pero bueno, ya está. Me voy a comisaría, ¿vienes?

-Yo entro más tarde.

-Voy a ir tirando, que Néstor está a tope con el caso de Ramiro Infante.

(SUSPIRA) Pero me vendrá bien para distraerme, al menos.

-"Good".

-Traemos buenas noticias.

Díselo, Cepeda.

-Acabo de salir de la UIT. Abarca me ha confirmado

que ha logrado dar con la IP desde la que supuestamente

Ramiro Infante intentó acceder a nuestro sistema informático.

¿Habéis podido asociar esa IP a alguna dirección?

Sí, está en un domicilio aquí,

en Distrito Sur, cerca del parque Barlovento.

Acércate por allí inmediatamente.

No te preocupes, organizaré el dispositivo. Vamos.

Un momento.

Un momento, Salgado.

Tú, de momento, no puedes ir.

Bremón, llevo un par de días sin temblores.

Eso no quita para que puedas sufrir uno hoy.

Hasta que no termines la rehabilitación,

mejor que te olvides.

Quiero que te encargues de organizar el operativo.

Llévate también a Alonso y a Abarca.

Si Infante no está allí, quiero que Abarca revise el rúter

o lo que tengan en esa casa. Tiene que llegar al fondo de esto.

Ordena también que os acompañen un par de patrullas más.

Con eso será suficiente.

Muy bien, de acuerdo.

(SUSPIRA) -Lo siento.

-Gracias.

Lo que tengo que decir es bastante delicado.

Y es que...

Los restos que se encontraron en la pared su antiguo domicilio

corresponden a su padre.

Las pruebas de ADN lo confirman en un 99,9%.

Siento decirlo, pero la verdad es que no me sorprende.

¿No le sorprende? A ver...

Mi padre no es que fuera una persona muy querida en el barrio.

Y, no sé...

Me puedo creer que alguna persona estuviese interesada en hacerle daño.

¿No le sorprende que alguien se tomase las molestias

de levantar una pared y esconder a su padre tras ella

en su propia casa? Quiero decir, para esto hace falta

tiempo, hace falta dedicación, esfuerzo, muchos materiales...

Es bastante posible que la pared ya estuviese medio levantada

o, incluso, casi terminada. ¿Qué quiere decir?

A ver... Mi padre estaba todo el día de reformas en casa.

Vamos, eran las paredes... Si no era una pared,

era cambiar las ventanas, se ponía a pintar todo...

Era como una obsesión, era lo único que le relajaba.

Ya. ¿Me intenta decir que alguien pudo aprovechar

que su padre tenía algo a medias y meterle tras la pared?

Es posible.

Entonces, su madre y usted un día se levantaron,

su padre no estaba, pero había una pared. ¿No es extraño?

No. Dicho así, no. Las cosas no sucedieron de esa manera.

Me encantaría saber cómo sucedieron, Mauro.

A ver... Sí, por favor.

Hace tiempo de aquello, pero si no recuerdo mal,

como era verano, mi padre me imagino que andaba con la casa patas arriba

y nosotros fuimos a pasar unos días a casa de mi abuela.

Muy bien. ¿Con su padre? No.

Mi padre se quedaría en casa.

Además, mi abuela no soportaba a mi padre y mi padre tampoco a ella.

¿En qué consistían esas reformas?

Creo que fue en el patio de luces, porque los vecinos protestaban

por las humedades. Vivir en esa casa era una locura.

Todo estaba siempre patas arriba.

Cuando su madre y usted volvieron a su domicilio,

¿no les extrañó que su padre no estuviese?

No, porque no era la primera vez que se marchaba.

Podían pasar semanas.

Y un día volvía a casa y era mejor no preguntarle

porque solía ponerse muy violento.

Ya, entiendo.

Pero en esta ocasión, cuando regresaron,

había un tabique, había una pared, ¿no les pareció raro?

Recuerdo que la pared estaba sin pintar.

Sí. Y, bueno...

Como mi padre no volvía, hubo un momento que ya...

Que ya... Pensamos que no iba a volver más.

Mi madre llamó a unos pintores para que la pintaran. Y ya está.

¿Y ya está?

Sí. ¿No hubo malos olores...?

Si nosotros hubiésemos olido algo... No sé... ¿Qué quiere que diga?

Si hubiéramos sospechado que mi padre estaba tras la pared,

hubiéramos llamado a la Policía. ¿Sí? ¿Hubiesen llamado a la Policía?

No lo sé, digo yo que sí. Era un niño, tenía 12 años.

Me imagino que eso hubiéramos hecho.

Mauro, voy a necesitar que todo esto que me ha dicho

me lo repita para tomarle una declaración oficial.

Muy bien, si no queda más remedio...

-Perdonad el retraso.

Me estaban reportando sobre el robo en una tienda.

¿Qué novedades tenemos? ¿Cepeda?

Nada alentadoras, la verdad. La salida ha sido un fracaso.

En el domicilio no había ni hacker ni rastro de Ramiro Infante,

solo una familia joven con un niño muy pequeño

que no levanta ni tres palmos del suelo.

Los pobres se han llevado un buen susto.

¿Has comprobado que no tuvieran relación con Ramiro Infante?

-Sí, están limpios. Es una familia normal y corriente,

sin antecedentes delictivos.

-Pero la IP del ataque informático estaba ubicada en ese domicilio.

Abarca también ha encontrado una respuesta a eso.

Sí, ha revisado el rúter y ha descubierto

que alguien ajeno a esa familia

había hackeado el acceso a la wifi para conectarse.

-¡Maldita sea!

No debería sorprendente tanto.

Recuerda que fue capaz de borrar expedientes de muchos estudiantes

de la academia militar. Incluidos los de su hijo.

Entonces, pensábamos que se trataba de él,

pero lo más seguro es que fuera el padre, Ramiro.

¿Ya está? ¿No habéis podido hacer más?

-No. El equipo desde el que se conectaron

ya no figura en el alcance de la red. No hemos podido determinar

si accedieron a su wifi por proximidad

o directamente pinchando la fibra óptica del operador.

-Se ha vuelto a escurrir como una anguila.

Siempre se repite la misma historia, yo ya no puedo más.

Lo peor es que cada vez es más osado

y puede volver a golpearnos en cualquier momento.

Al menos, tenemos una certeza: está obsesionado por descubrir

quién disparó contra su hijo.

No creas que eso me tranquiliza.

Es que no se me ocurre nada más, la verdad.

Lara.

Muchas gracias por venir. Siéntate.

Mauro, le presento a la oficial Muñoz.

Nos va a ayudar con el caso.

Encantada.

-Voy a tener que repetirlo todo una tercera vez.

-No hará falta, estoy al corriente. No se preocupe.

-Pues dígame, ¿qué quiere saber?

-Quiero intentar averiguar cómo pudo terminar

el cadáver de su padre detrás de esa pared.

-Yo ya les he dicho todo lo que sé.

Tendrán que hacer una ouija y preguntárselo a él,

porque no se me ocurre nada más.

Una ouija, ¿eh?

Mire, Mauro, no hace falta que ahora mismo tire de sarcasmo.

Ya está imprimiendo la declaración, voy a por ella.

Mauro, entiendo perfectamente cómo se puede sentir.

Por mi experiencia en este tipo de casos,

me resulta extraño que alguien entrara a robar a su casa,

se encontrara con su padre, lo matara

y se tomara la molestia de esconderlo detrás de una pared

que se estaba construyendo.

Y lo más raro de todo es que se quedara allí para terminarla.

-Supongo que es bastante extraño.

No sé, ustedes sabrán, son los expertos.

-En estos casos, lo más habitual

es que el asesino o asesina sea alguien cercano a la víctima.

Y, sobre todo,

que haya tenido el tiempo y la oportunidad de quedarse allí

terminando de construir la pared sin llamar la atención de nadie.

Eso reduce mucho el número de sospechoso.

¿No cree, Mauro?

¿Sabe si su padre tenía algún enemigo que reuniera todos estos requisitos?

-Ya se lo he dicho a su compañero,

mi padre no era una persona muy querida en el barrio,

por decirlo de alguna manera. Es probable

que alguien quisiese hacerle daño. No lo sé.

Han pasado ya muchos años, para mí fue una época muy tormentosa.

-¿Tormentosa por qué?

-Si no les importa, yo preferiría no hablar de todo aquello,

no es algo muy agradable de recordar.

Necesitamos que hable de aquello, Mauro.

En cuanto antes terminemos esto, muchísimo mejor para todos.

Verá, la oficial Muñoz es una experta en estos temas.

Seguramente pueda ver detalles que a nosotros se nos escapan.

Según el testimonio de los vecinos, en su casa se discutía mucho.

-Allí, el único que levantaba la voz era mi padre. Mi madre no se atrevía.

Vamos...

Él era el único que gritaba.

-Ya, ya. Pues lo siento mucho por su madre.

Y por usted también, que era un niño.

-No fue una época fácil, pero ya pasó.

-¿Vio a su padre agredir físicamente a su madre?

-¿Por qué me preguntan eso?

-Todos los testimonios nos hacen ver que su padre era un maltratador.

Así que no sería de extrañar

que si algún día se puso muy violento,

a su madre no le quedase más remedio que defenderse...

-¿No estará diciendo que mi madre asesinó a mi padre?

Porque es lo último que le faltaría a la pobre.

Por favor, cálmese y escuche.

Mi madre era una bellísima persona.

Jamás se hubiese atrevido a alzarle la mano a mi padre.

Ella lo pasó fatal con todo eso. Sí, sí.

No nos cabe la menor duda, pero tenemos que atar cabos, Mauro.

Sí.

Eso incluye comprender la dinámica familiar.

-Creo que lo están diciendo y dejando claro:

mi padre era un maltratador y mi madre, una víctima.

Ya está. Es que no pienso consentir

que hablen mal de mi madre. De acuerdo.

¡Ya está! Escuche.

Esta es la declaración. Tranquilícese, por favor.

Mauro, tranquilícese. No me tranquilizo.

Aquí la tienen firmada. No sé si necesitan alguna cosa más

o me puedo marchar. Bien.

-Carlos, Carlos...

(HANNA) -Estamos cerrados.

(SUSPIRA)

Eres tú.

Sí, he aprovechado que tenía un rato para comer y digo,

me paso a verte y así hablamos sobre lo que me dijiste ayer.

-Si no hay nada más de lo que hablar, ¿no?

Ya lo he dejado todo claro.

-Eh... Sí.

Pero me dejaste tan descolocada que no te pude replicar.

Esta noche he estado pensando y por eso estoy aquí.

-Lidia, si piensas que la decisión que he tomado ha sido fácil para mí,

te equivocas.

Estoy cansada.

Estoy muy cansada.

Mira, no quiero que nos sigamos haciendo más daño.

-No he venido aquí a suplicarte ni a pedirte explicaciones ni nada.

-Ya no, Hanna. Se acabó.

Estoy harta de pasarlo mal.

-Supongo que me merezco todo lo que me digas.

-Antes de que cada una coja su camino...

Bueno, te quería decir todo lo que he sentido por ti.

Y lo que todavía siento porque...

Porque ha sido fuerte, es fuerte

y me has ayudado a superar cosas de mi vida que estaban jodidas.

-¿Como cuáles?

-Como la desaparición de mi hermana.

Como el hecho de no tener familia.

Tú has llenado todo ese hueco. -Eh...

(SUSPIRA) Lidia, no me digas esto ahora, por favor.

-Ya, pero es que es así.

Cuando te conocí pensaba que la vida me estaba dando otra oportunidad y...

(RESOPLA) Y mira, al final, no.

No me estaba dando otra oportunidad, me estaba dando una patada

y una cara de imbécil...

Porque saber que estabas jugando conmigo no es agradable.

-¿Has terminado? -No.

Hay una cosa que te salva.

Creo que no actúas con maldad.

Aun así, me dejas hecha polvo.

Y frustrada.

Porque nunca voy a saber el verdadero motivo

por el que quieres cortar conmigo.

(SOLLOZA)

(SUSPIRA)

Gracias.

Cuando te conocí,

también pensé que la vida me había dado otra oportunidad.

Después de todo por lo que pasé con Vlado,

no pensaba que volvería a sentirme así con nadie.

(LLORA) Pero es que, Lidia,

no sé cómo aliviar tu dolor. Ojalá pudiera, pero es que...

No puedo.

-Es que tampoco te estoy pidiendo que lo hagas.

(SOLLOZA)

-La última vez que lo dejamos

hicimos un esfuerzo, sobre todo, lo hice yo,

por normalizar las cosas, por intentar ser amigas.

No sé si te acuerdas.

-Sí, claro.

¿Qué pasa? ¿A dónde quieres llegar?

-Esta vez no va a ser así.

Voy a evitarte todo lo que pueda.

No quiero tener nada de contacto contigo.

Y si nos cruzamos por el barrio, porque nos cruzaremos,

vivimos en el mismo barrio, te saludaré pero por educación.

Nada más.

-Vale, pues espero que conozcas a alguien mejor que yo.

Y yo, pues...

No te olvidaré jamás.

-No me vengas con frasecitas ahora, Hanna.

-No son "frasecitas", Lidia.

Te lo digo de corazón.

Y respetaré tu decisión

y me mantendré alejada de ti.

-Pues suerte.

(SOLLOZA) -Tú también.

(SOLLOZA)

¿Entonces no tienes nada nuevo, Abarca?

Y si Ramiro Infante quisiera volver a entrar en el expediente de su hijo

o cualquier otro material informático sensible,

¿no podríamos evitarlo?

Entonces, ¿qué quieres que te diga? Hay que pedir ayuda en el infierno,

tenemos que neutralizar a este sinvergüenza cuanto antes.

Escucha, haz una cosa.

Pide ayuda a la Brigada Central de Investigación Tecnológica.

Eso es. Venga, hasta luego.

(Llaman a la puerta)

Adelante.

¿Querías verme?

Sí, pasa y siéntate.

Paula, lo que te voy a contar es muy serio.

Si lo comparto contigo es porque te atañe

y te prometí que no volvería a actuar a tus espaldas.

O sea, que tiene que ver con Ramiro Infante.

Exacto. Resulta que Abarca...

(Llaman a la puerta)

Adelante.

Disculpe, me ha dicho Marta que me estaba buscando,

pero igual no es buen momento porque está reunido.

No, pasa. Esto también te atañe.

Por favor, siéntate.

También atañe a Lidia, pero como está ocupada,

cuando la veáis la ponéis al tanto de todo, ¿de acuerdo?

Siéntate, por favor.

¿Qué ocurre? ¿Por qué nos has convocado a las dos?

He querido que esté presente una de tus compañeras de piso

porque a partir de ahora las tres

vais a tener que andar con los ojos muy abiertos.

Abarca ha detectado un intento fallido para acceder al expediente

de Lucas Infante.

El responsable ha traspasado la firewall de la comisaría

durante unos minutos. Pensáis que ha sido Ramiro Infante.

Sí, es lo más probable.

¿Creéis que estaba buscando saber quién ha matado a su hijo?

Eso nos tememos, sí.

Pero esa información no está en ese archivo.

Ni en ese archivo ni en ningún otro, Paula

Es una medida de seguridad que tomamos desde el principio.

Por favor, tienes que estar tranquila.

No puedo estar tranquila si nos has citado para darnos

esta información a mí y a Lara.

-¿Se ha podido demostrar que Ramiro Infante

está detrás del ataque informático?

No, pero Abarca está trabajando a destajo

para saber quién ha sido. Pedirá ayuda a BCIT.

Entonces podría ser otra persona.

¿Quién más aparte del padre de Lucas querría acceder a ese expediente?

O sea, que estoy en peligro, ¿verdad?

Ramiro podría terminar descubriendo quién mató a su hijo.

Paula, con las medidas que hemos tomado es poco probable,

pero es cierto que va a mover cielo y tierra para intentarlo.

¿Y sabemos si hay alguna otra manera de que este hombre se entere

de que fue Paula la que apretó el gatillo?

No, pero si las pocas personas que estamos al tanto

no lo comentamos por ahí, se lo vamos a poner difícil.

Hasta que no demos con ese asesino, yo no podré vivir tranquila.

Te aseguro que lo vamos a hacer.

No solamente estamos en esto Miralles, Salgado y yo,

en esta investigación están involucrados

los mejores policías de este país. Es cuestión de tiempo

y no nos vamos a relajar hasta conseguirlo.

Lo único que puedo hacer es vivir con precaución hasta dar con él.

Exacto, tienes que tener mucho cuidado. Lara...

Ya que tú vives con ella, te voy a pedir una cosa.

Sí, por supuesto. Voy a estar muy atenta. Y también Lidia.

Una cosa es cierta:

Infante ha demostrado ser muy creativo

a la hora de intentar sacar esa información que ansía.

Así que, por favor, sed muy discretas y no os delatéis.

Por supuesto, así será.

Y tú, por favor, prométeme que cualquier cosa que veas,

por mínima que sea, cualquier sospecha,

me lo vas a comunicar inmediatamente.

Se lo prometo. ¿Puedo irme ya?

Sí, claro.

Hola. -Hey, Hanna. ¿Qué tal?

-Pues muy intrigada con tu mensaje, ¿qué pasa?

-Nada, estoy recogiendo la clase para prepararla

para Historia del Arte, que hay ahora un curso

y varios alumnos van a hacer exposiciones orales.

Gracias por venir tan pronto. No te preocupes,

que mi mensaje es... Tranquila.

¿Tú conoces la organización ucraniana que se llama

"Zinochi Sartsya"?

(RÍE) -¿Cómo?

-No lo he pronunciado nada bien. -A ver, trae aquí.

(LEE EN UCRANIANO) "Zhinochi Sertsya".

-Eso. -Sí.

Significa "Corazones de mujeres". -Eso me han dicho.

-¿Pero qué es?

-Es una ONG que trabaja con mujeres víctimas de explotación sexual.

He hablado con Distrito Sur Acoge para colaborar con ellos

en los casos de mujeres ucranianas que quieran dejar la prostitución.

-Paty, guau. Qué maravilla.

-¿Y qué te parecería ser el enlace de la organización?

(SUSPIRA) -Es que... Para empezar, muchísimas gracias por la confianza,

pero no estoy pasando por mi mejor momento ahora,

no sé si voy a estar a la altura como para ayudar a los demás.

-Por experiencia, te digo que cuando se está de bajón,

saber que puedes ayudar a otras personas

te ayuda a salir del pozo.

También te digo que esto te va a mantener muy ocupada,

eso siempre está bien. Pero no te quiero presionar

ni nada de eso porque es tu decisión.

-Venga, vale. -¿Sí?

-Sí, vale.

-Qué bien, seguro que los de "Stranochi Sastrias"

estarán encantados. (RÍE)

-Ahora un poco mejor, ¿no? -Un poquito.

-Más o menos.

¿Te puedo preguntar qué te tiene así de triste?

-No te quiero rayar con mis movidas.

-A mí no me rayas con ninguna movida, ¿vale?

Pero entiendo que no te apetezca ahora desahogarte conmigo.

Espero que al menos lo puedas hacer con Lidia.

-Lidia...

-Es tu chica, ¿no?

-Lidia y yo lo hemos dejado, Paty.

Si el rastreo de la IP desde la que han intentado acceder

no ha dado resultado, ya no sé cómo vamos a dar con Ramiro Infante.

Ni yo, la verdad.

Supongo que tendremos que esperar a que vuelva a mover ficha

para ver cómo podemos cazarlo.

Yo me resigno a estar a sus expensas. ¡Tenemos que hacer algo ya!

Tranquilízate, estás muy alterado.

¿Cómo voy a estar? Llevo una semana encerrado

en el despacho. Salgado, relájate.

Con la cabeza fría nos eres más útil y estar enrabietado

no te va a llevar a ninguna parte.

Estoy de acuerdo. Empuñar un arma lo puede hacer cualquier compañero,

pero meterse en la cabeza de ese criminal, muy pocos.

Para eso, no hace falta pisar la calle.

Y vosotros dos no me dejáis salir. Lo único que puedo hacer es pensar

y darle vueltas al caso una y otra vez.

Al final, me voy a volver loco. Y de todo eso que has pensado,

¿hay algo que nos pueda ser útil para salir de este atolladero?

Después de que Abarca

descubriera el intento de hackeo de nuestros archivos,

he barajado un plan b por si fallaba el dispositivo

para dar con Infante a través de la IP.

Pues visto lo visto, ¿cuéntanos cuál es ese plan b?

¿De qué se trata?

Me temo que no os va a gustar.

Eso déjanos que lo decidamos nosotros, ¿no?

Si lo que está buscando Infante es descubrir quién de nosotros

disparó a Lucas, ¿por qué no le damos esa información?

¿Estás hablando en serio?

Totalmente, eso le haría salir de su zona de confort

y de esa manera podríamos ir por delante de él.

Olvídate, Salgado. No pienso poner a Paula en un peligro tan grande.

¿Quién está hablando de Paula?

El plan consistiría en filtrar a la prensa

el nombre del inspector jefe Tomás Salgado,

sería yo presuntamente quien disparó a Lucas, no Paula.

Te estás proponiendo como cebo.

Para que Infante no sospechara que es una trampa,

inicialmente tendríais que negar esa información

y fingir que estáis buscando a quien ha filtrado esa noticia.

Cuando ya nadie cuestionara esa información, entonces sí,

tendríais que admitir a regañadientes que es verdad.

Pero eso es un disparate.

Te colocarías en una situación de riesgo innecesariamente.

Olvídate, Salgado. Es demasiado arriesgado.

¿No os dais cuenta? Hoy por hoy, es la única forma que tenemos

para movilizarle y anticiparnos a sus movimientos.

¿No te das cuenta que si hacemos eso irá a por ti con toda la artillería?

Además, es un tipo muy frío y muy calculador.

Lo más probable es que vaya a por ti y nos pille de sorpresa.

Es cierto. Además, ya pasaste por eso.

¿Qué pasa? ¿No tuviste bastante?

La única certeza que tenemos es que Ramiro quiere vengar

la muerte de su hijo. Igual que hizo con su mujer y su hija, ¿sí o no?

Sí, bueno... Vamos a utilizar eso para atraerle.

Lo que hay que hacer es diseñar una trampa bien armada.

A costa de autoinmolarte.

¿Eres consciente de que no conocemos su aspecto?

Podría acercarse a ti sin despertar ninguna sospecha.

Os propongo esto precisamente por eso.

Porque en eso también nos lleva ventaja.

Por favor, no me digáis nada ahora,

pero prometedme que lo vais a contemplar.

Emilio, la decisión es tuya, pero ya sabes lo que yo opino.

Estoy muy implicado personalmente en este asunto y me da miedo

emitir un juicio demasiado subjetivo.

Vamos a hacer una cosa, lo voy a elevar a Jefatura

y que ellos nos ayuden a decidir.

Está bien, al menos, que lo valoren.

Doy la reunión por terminada, voy a llamar a Jefatura.

Pues para pensar este tipo de cosas, mejor hubieras salido a la calle

y hubieras estado sin pensar.

Voy a la cocina a por las croquetas.

(RESOPLA)

-Pablo, ¿estás bien?

(SERIO) -He tenido días mejores. -Ya, ya. Lo he visto.

Lo que ha pasado en el centro cívico no puede volver a pasar.

-Ya lo sé, Paty. No debería haber gritado a los niños,

pero se estaban portando fatal. Y hoy tengo poco aguante.

-¿Por eso te has ido en mitad de la sesión?

-No les he dejado solos, se han quedado con Mireia, ¿no?

-Entiendo que ahora mismo estás sometido a muchísima presión

por lo de tu padre, pero...

No sé, es que esto no es propio de ti.

Tú tienes muchísima más paciencia con los críos.

-A lo mejor no tengo tanta paciencia como crees.

Trataban fatal el material, casi se cargan un tablero,

las fichas por el suelo... Había que poner orden.

-Que ya, Mauro. Yo qué sé, no es tu estilo...

(GRITA) -¡Deja de darme la chapa con esto!

¡He hecho lo que me ha salido en ese momento!

Y punto. Y ya está. Joder.

Perdona. Perdona, ¿vale? No debería haberte gritado así.

-No. -Casi es mejor que me vaya.

-Hombre, Fernando, ¿qué haces aquí? Pensaba que estarías en Valencia.

-En un principio, me iba a quedar más tiempo,

pero ha surgido un asunto urgente que tenía que resolver y he vuelto.

Pero me ha dado tiempo a disfrutar de mi nieto.

-No, si lo he visto en las fotos. Estabais muy monos.

-Me ha sentado muy bien estar hablando con Marcelino y con Iker.

Les he contado lo que ha pasado, aunque ellos hubiesen preferido

que ese cerdo pasase el resto de su vida en la cárcel,

estoy seguro de que también están contentos

de que, por lo menos, ese tío ya esté muerto.

-Ya. Me imagino.

-¿Sabes? A estas alturas, nada ni nadie nos devolverá a Alicia,

pero al menos se ha hecho justicia. Eso es lo que importa.

-Fernando, ¿podríamos cambiar de tema, "porfa"?

-Eh... ¿Y eso por qué?

-El precio que he pagado ha sido muy alto.

(CONFUSO) -No entiendo...

-Es Lidia. Lo hemos dejado definitivamente.

-Después de todo lo que habéis pasado juntas, estabais bien últimamente.

-Sí, precisamente por eso, Fernando. Por todo lo que hemos pasado juntas.

Lidia no se merece esto.

(CONFUSO) -No entiendo muy bien todo esto.

Por favor, Hanna, ¿me lo puedes explicar?

-Fernando, que Lidia sabe que yo estaba implicada en lo de Vlado Khan.

Una cosa es que no tenga pruebas, pero otra...

Ella sabe que le miento.

-¿Por qué crees que ella puede llegar a pensar eso?

-Pues por cómo me mira... Cómo me habla...

Las indirectas...

-¿No crees que todo eso no son más que imaginaciones tuyas?

-Imaginaciones... Si es que me lo ha dicho.

Que no entendía por qué le preguntaba tanto sobre el traslado de Khan,

que qué hacía en la plaza cuando me pidió que estuviera en casa.

(SUSPIRA)

No sé, no sé.

Me siento hasta culpable porque no debería haberte pedido

que le sacases esa información ni que acompañases al francotirador

al centro cívico... -Fernando.

Vale, me lo has pedido, pero yo podía haberte dicho que no.

Y no lo hice.

Así que es mi responsabilidad.

(SUSPIRA)

Además, me ofreció una salida.

-¿Una salida? ¿Cómo que te ofreció una salida?

-Me dijo que si confesaba, ella me ayudaría.

-No le habrás dicho nada, ¿verdad?

Si le llegas a comentar algo, tenemos un serio problema.

-No, no le he dicho nada.

Pero no te voy a mentir...

Estaba tentada.

Pero luego pensé: "¿Sabes qué? No".

No, porque después de todo lo que hicimos,

después de todo por lo que pasamos

para que ese monstruo desapareciera, yo no pienso ir a la cárcel.

Y no quiero que tú vayas tampoco.

-La verdad, no sé qué decir.

Entiendo que te has estado sintiendo entre la espada y la pared

todo este tiempo y que por eso has tomado esa decisión.

Cortar con ella, ¿no?

(ASIENTE)

No quiero que la base de nuestra relación sean mentiras.

Pero no te estoy reprochando nada, ¿vale?

No pensaba que el precio a pagar fuese tan alto.

Pero bueno, que ya está.

A apechugar. -No sé qué decir, la verdad.

Si te puedo ayudar en algo... -¿En qué me puedes ayudar?

Que no pasa nada, que sobreviviré.

-Por desgracia, la vida no te lo ha puesto nada fácil.

(SUSPIRA)

-Pero aquí estás. Tirando hacia adelante.

Quiero que sepas que siempre voy a estar aquí, a tu lado,

para eso, para ayudarte en lo que sea.

-¿Incluso con Vlado Khan muerto?

-Han pasado muchas cosas en todo este tiempo,

hemos vivido muchas cosas y yo te tengo mucho cariño. Mucho.

Para mí eres...

Eres una persona muy importante y te quiero mucho, mucho.

Y quiero que sigas a mi lado el resto de la vida.

(SOLLOZA)

-Ya está, pequeña, ya.

(Ladridos)

-Mauro...

-Hola. -Hola.

Cuando te fuiste del bar te vine a buscar aquí, pero no estabas.

Te he llamado un montón de veces y no lo has cogido. ¿Estás bien?

-Lo siento, es que no tenía ánimo de contestarte.

¿Qué tal los niños?

Después del numerito no van a querer volver a verme.

-No te preocupes por eso.

Cuando ha terminado la clase, les he preguntado que qué tal

y me han dicho que se lo habían pasado bien. Tranquilo,

se les ha olvidado tu enfado.

-Menos mal. -De hecho, mira.

-¿Qué es? -Nos han hecho Paulita y Nacho.

-Los niños son la caña, ¿eh? (PATY ASIENTE)

-Siento mucho lo que pasado antes en el bar.

-No te preocupes. -Se me fue la pinza.

-Creo que si a mí me hubieran dicho que el cadáver que encontraron

en la pared era el de mi padre, también habría reaccionado así.

-Sí, pero seguro que tu padre era buena persona.

No como el mío.

-¿Quieres que nos sentemos un rato?

-Sí.

He gritado a los niños.

Me he portado como se portaba mi padre conmigo.

Les he gritado porque no me estaban haciendo caso.

Y a ti también te he gritado porque me estabas agobiando.

Lo siento muchísimo, de verdad, Paty. No quiero ser así.

-Tú no eres así. Tú eres todo lo contrario de eso.

-Mi madre y yo

vivimos

con esa angustia mucho tiempo después de que mi padre desapareciese.

Estábamos horrorizados por todo lo que nos había hecho.

-¿Tenías miedo de que volviera a casa?

-No era eso.

Era todo lo que nos hizo pasar.

Sobre todo a mi madre,

que la pobre nunca le alzó la voz, nunca fue capaz de chistarle.

-Si no te apetece hablar de esto, podemos hablar de otra cosa.

-Paty, lo necesito. Quiero hablar de ello.

Yo a mi padre le tenía muchísimo miedo.

Hasta que empecé a cansarme. Cuando cumplí 12 años,

decidí empezar a responderle, a llevarle la contraria.

-Me imagino que no se lo tomó muy bien, ¿no?

-Cada vez que lo hacía, me pegaba.

-Lo siento muchísimo.

-Hasta que un día me harté del todo y le dije que le odiaba,

que no le quería, que ojalá que no fuese mi padre.

Entonces empezó a pegarme y a pegarme y mi madre intentó quitarle,

y le empujó y siguió pegándome.

Mi madre volvió a intentarlo y se ensañó con ella.

Yo me puse muy nervioso, estaba cegado por la rabia.

Entonces, vi ese cuchillo...

Te juro que no sabía lo que hacía, pero cogí el cuchillo...

¡Se lo clavé!

(SUSPIRA) No sabía lo que hacía, ¿vale? No tenía ni idea.

Yo no quería matarle,

lo único que quería era que dejase de pegar a mi madre.

-¿No se lo dijisteis a la Policía?

-Mi madre quiso hacerlo, pero...

Quería cargar ella con la culpa,

porque pensaba que yo acabaría en un centro de menores.

Y yo le dije que ni hablar, porque nos iban a separar.

-Lo hubieran entendido.

-No, porque hace 20 años no había la conciencia de violencia de género

que hay hoy en día. Cogimos el cuerpo de mi padre,

vimos esa pared que estaba medio levantada

y metimos el cuerpo dentro y terminamos esa pared.

Y a todo el mundo le dijimos que mi padre se había marchado.

En el fondo, a nadie le extrañó.

Es más, se sintieron aliviados porque mi padre no caía bien a nadie.

-¿Cómo tuvisteis el valor de vivir ahí sabiendo que tu padre estaba...?

-Porque no podíamos levantar sospechas.

Tuvimos que seguir en esa casa. Además, teníamos miedo

de que los siguientes inquilinos descubriesen...

Total, que continuamos viviendo allí hasta que empezó a faltar el dinero,

mi abuela enfermó y nos fuimos a vivir con ella.

-Y durante este tiempo has tenido que cargar solo con esto.

-La peor parte se la llevó mi madre.

Ella tuvo secuelas el resto de su vida

por los maltratos continuados durante tantísimo tiempo

y por lo que sucedió.

Y yo pensé que podría enterrar todo aquello

y que podría seguir con mi vida, pero está claro que no.

Lo siento muchísimo, Paty, de verdad.

Tenía que contártelo.

No podía más. Iba a reventar.

-Creo que todo esto se lo tienes que contar a la Policía.

-Si lo hago,

voy a acabar en la cárcel por algo que hice hace 20 años.

-Y si no lo haces, vas a seguir metido en una cárcel.

De otro tipo, pero una cárcel al fin y al cabo.

Además, si la Policía descubre esto sin que hayas confesado, será peor.

Piénsalo, deberías hablar con ellos.

Explicárselo todo como me lo estás explicando a mí,

lo van a entender.

-Lo pensaré.

(SUSPIRA)

(QUINTERO) -Hanna, vete ya a casa a descansar.

-¿Seguro?

-Sí, sí. Aquí prácticamente ya está todo recogido.

No te preocupes, que ya cierro yo.

Sobre todo, después de lo que me has contado hoy,

creo que te vendrá bien desconectar un poco, ¿no?

-Vale, gracias. -Venga.

-Nos vemos mañana, ¿vale? -Hasta luego.

Chao.

-¿Ya se ha ido la rubia? -Pues sí.

Se acaba de ir ahora mismo.

Toma. Te acabo de preparar un vermú como a ti te gusta.

-Vale, recordando viejos tiempos. ¿Y eso?

Yo estaba más con el whisky. ¿De qué quieres hablar?

-¿Qué te parece si nos sentamos en el reservado

y así charlamos más tranquilamente?

Adelante. -Estás como contento tú, ¿no?

(RÍE) -Como para no estarlo, ¿no?

Ten en cuenta que por fin me acabo de quitar de en medio

a la persona a la que más odiaba en este mundo.

Todo ha sido gracias a un estupendo trabajo en equipo.

Sobre todo, tengo que agradecerte tu ayuda,

así que brindemos por eso, ¿no?

(RÍE) -Brindemos, brindemos, sí.

Pero a ti te pasa algo. -Ah, ¿sí?

-Sí. O sea, tú me has hecho venir aquí

para cerrar el acuerdo de manera oficial.

Digo, nuestro divorcio profesional. -¿Tú crees?

-Bueno, si tu objetivo era matar a Khan

y Khan está muerto, esto podría ser un bonito punto y final.

-Podría ser, ¿pero y si te hubiese pedido que vinieses

precisamente para todo lo contrario?

(RÍE) -Si es que lo sabía.

-Tengo que reconocerte

que el deseo de venganza es lo que me ha mantenido con vida.

Y también me ha gustado mucho volver a este tipo de mundillo.

He estado dándole muchas vueltas estos días

y he llegado a una conclusión.

Creo que ya me he cansado de ir de bueno por la vida.

-Ya. ¿Hemos despertado a la bestia de nuevo?

(ASIENTE) -Ser malo es más divertido.

¿Qué es lo que quieres? ¿Volver al negocio de la droga?

-No, no, no. Digamos que...

Que me gustaría

rentabilizar, digamos, los recursos y los medios

con los que me estoy encontrando.

-O sea, ¿que quieres que sigamos en el mismo barco?

-¿Por qué no?

Si el negocio ha estado funcionando mientras estábamos enfrentados,

imagínate lo bien que puede ir si nos llevásemos bien.

-¿De verdad crees que podemos llevarnos bien tú y yo?

-Yo creo que sí.

Lo único es que me gustaría que fuese de una forma algo distinta.

Hasta ahora, hemos sido socios por obligación, está claro.

Que os chantajeé con esa información

sobre lo que le hiciste a Bruno y tal, ¿no?

Pero a partir de ahora quiero que si seguimos siendo socios,

sea por convicción.

(ASIENTE)

¿Y cómo podría convencerme? ¿Cómo puedo confiar en ti?

-A estas alturas, te puedo decir que yo ya he olvidado

que durante todo este tiempo has estado intentando matarme.

-Porque luego te salvé la vida.

(RÍE) -Sí, y eso también influye.

Yo te debo mucho respeto, Eva.

Y admiración, creo que eres una gran mujer de negocios.

Y no me negarás

que las cosas nos van mejor cuando estamos juntos y unidos

a cuando estamos separados o enfrentados, ¿no?

-Sí, si me está encantando.

-Está bien, está bien. Entonces sigo.

Si a partir de aquí seguimos siendo socios, Eva,

te juro que por mi parte se acabó el juego sucio.

-Ya. ¿Y si me niego?

-Si te niegas, creo que lo justo sería

que me pagases un porcentaje de los beneficios

que obtuvieses por utilizar la ruta del sur.

-Claro, tiene bastante sentido.

Y con esos beneficios, montarías tu propio negocio

y te convertirías en competencia.

¿No? (RÍE)

Podría ser...

(QUINTERO) Podría ser. Pero te puedo asegurar que esa no es mi intención,

tengo otras prioridades.

(EVA) -Voy a hablar con Bea, a ver qué piensa ella, ¿de acuerdo?

Lo que sí voy a necesitar es que me des tu palabra

con respecto a un tema.

No vuelvas a chantajearme con la muerte de Bruno.

(QUINTERO) -Tranquila, Eva. Puedes estar completamente tranquila.

Decidas lo que decidas, nunca jamás le diré a tu hermana

que fuiste tú quien mató a su novio.

Ni tampoco voy a utilizar esa información

para chantajearte ni para obligarte a que sigas siendo mi socia.

Puedes estar tranquila.

-Bien.

Dicho queda entonces.

Te cuento algo en estos días.

(EVA) ¿De acuerdo? (QUINTERO) -Muy bien.

Espero tu respuesta. -Buenas noches.

-Buenas noches. -Que descanses.

-Me ha costado decidirlo. Estoy decidido a hacerlo.

-Me imagino que no ha tenido que ser fácil.

Voy a tirar mi vida por la borda por un error que cometí

siendo un niño. -Mauro, eso no es así.

-Para que prescriba un crimen tienen que pasar 20 años.

-Pues más o menos por ahí anda la cosa.

-Si me llamaste, lo siento mucho, no escuché la llamada.

-No, no lo hice.

Me pilló por sorpresa enterarme

de que querías seguir en el negocio de las armas.

¡Me niego en redondo!

No pienso abrir las puertas a ese asesino

para que vea las tripas de la comisaría.

Podría mirar todos los informes y diligencias que quisiera,

incluido las de sus víctimas. Es una locura.

Salgado, no quiero volver a oír hablar de esto.

¿Se puede saber en qué piensas para proponer algo tan descabellado?

¿Por qué propones una cosa así? Es fácil, no tengo nada que perder.

¿Qué? Lo que has oído.

Es posible que tú pienses que no tienes nada que perder,

pero el cuerpo no puede permitirse perder a un inspector de tu valía.

Por eso me propuse a tu propuesta.

A ver, lo acabo de dejar con Hanna.

Creo que es normal si tengo algún día de bajón, ¿no?

Pero hoy menos, ayer hablé con ella

y le dije cuatro cosas y me quedé a gusto.

-He venido a despedirme. -¿Cómo?

¿Cómo que has venido a despedirte? ¿Qué me estás queriendo decir?

Estoy cansada de llevar una doble vida.

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Servir y proteger - Capítulo 979

10 jun 2021

Salgado se propone como cebo, publicando en la prensa que él mató a Lucas. Bremón lo consulta con Jefatura. Quintero propone a Eva seguir siendo socios. Tras su ruptura, Lidia tiene duras palabras para Hanna. Tras determinarse que el cadáver emparedado es el del padre de Mauro, él confiesa a Paty que lo mató.

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