Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 978 - Ver ahora
Transcripción completa

¿De qué se trata?

Un vecino de la calle Medina ha llamado diciendo

que han encontrado un cadáver en su casa.

Hay noticias del homicidio de Vlado Khan.

Han interrogado a Iyana Volkova,

una prostituta cercana a Dragos Ionescu.

Le contó a la Policía

que Dragos tenía pensado

asesinar a Khan en España.

He venido a decirte

que desde hace unas horas no eres sospechoso

del asesinato de Khan.

(Música emocionante)

Y siempre con una sonrisa.

Bueno, siempre...

con la sonrisa más atenta para el cliente.

Mucho mejor. Bien.

Vale. Voy a terminar con un...

Contar con Daniela Moreno en el equipo es

sinónimo de éxito

y buen ambiente laboral.

Atentamente,

María López.

Muy bien.

Carlos, ¡qué bien te ha quedado!

No sé si con tanto halago pensarán que les estamos mintiendo.

Cuando la entrevisten, verán que es real.

(MARÍA ASIENTE)

Ojalá se lo den.

He visto en Internet que el sitio al que va

es un restaurante muy de postín.

Van todos los futbolistas.

Sí, me dijo ella que era un sitio superpijo.

Supondría un gran paso en su profesión.

Ella está muy preparada.

Desde luego que sí.

Me he dado cuenta de que me faltaría la dirección del destinatario.

¡Sí! Espera, que la tengo aquí.

Carlos, muchísimas gracias.

Menos mal que le has echado un ojo. Mi carta era muy sosa.

Para nada. La carta estaba fenomenal.

Le he dado un toque más formal, pero ya estaba redactada.

No te quites mérito.

No veas tú cómo redactas. Eres todo un escritor.

Daniela también te lo agradecerá.

Muchas gracias.

Lo importante es que le den el trabajo.

Ojalá que sí.

(SUSPIRA)

Vale. ¿Ya?

Sí. Trae, lo guardo.

¡Qué bonito el bodegón! Sí.

¿Te gusta el arte? Sí, mucho.

De hecho, me he apuntado a un curso de historia del arte.

¡Maravilloso!

Para aprovechar un poco el tiempo.

Claro. Hay que tener la mente activa y aprender cosas nuevas.

Ya, pues ese era el objetivo,

pero no sé si me está viniendo un poco grande.

¿Por qué dices eso?

Me he apuntado la última.

Mis compañeros estaban antes que yo y se ponen a hablar de cuadros

y yo, ni papa.

Es normal ahora. Siempre puedes preguntar.

Pregunto. La profesora es supermaja y me lo explica todo.

Pero no me gusta interrumpir todo el rato.

No interrumpes. Es normal en este momento.

Seguro que en dos clases te pones al nivel.

No sé yo.

No sé ni si volver. ¡Cómo! ¿Qué has dicho?

No quiero oír eso.

La mosca ya te está diciendo: (VOZ AGUDA) "No soy buena".

¡María, no quiero que tires la toalla!

¿Sabes qué pasa? Que mañana nos ha dicho la profesora

que tenemos que hacer una exposición

sobre este cuadro.

Sí.

Qué representa para nosotros. Que no copiemos nada de Internet.

Solo lo que nos sugiera y no sé por dónde empezar.

No sé qué decir. ¿Cuál es el problema?

Has de hacer una exposición del cuadro

y la profesora quiere que digas lo que a ti te representa.

Es lo bueno del arte. A cada uno nos transmite unas cosas

y está todo bien.

¿Pero qué me va a transmitir un cuadro de pepinos, tomates?

(RÍE) A ver, María.

Míralo un poco más detenidamente.

¿A dónde te lleva?

Seguro que hay algo que se te mueve.

No, María.

Eh, de verdad.

Míralo.

¿A dónde te lleva?

Una sensación,

un recuerdo.

Mi abuela Paca.

De pequeñica me llevaba siempre a la huerta

en Barinas, en Murcia.

Y tenía un huerto que tenía

pepinos, tomates, pimientos, calabacines, de todo.

Caía allí un sol de justicia.

Con lo que recogían, nos íbamos a casa

y ella trajinaba por la cocina; la estoy viendo.

Tenía una vinagrera como esta.

Y hacía unas ensaladas con esos pepinos tan frescos.

Eran con esta piel así rugosa, fresquísimos, jugosos.

Y los tomates, ¡qué olor!

Los tomates de ahora no saben a "na".

¿Ves?

Un bodegón que se pintó hace tiempo te ha traído todo eso.

Ya tienes tu exposición. ¡Sí, hombre!

Van a estar mis compañeros hablando del barroco

y yo con mi abuela Paca, la huerta y...

A mí me parece más interesante todo lo de tu abuela Paca

que datos que no tienes por qué saber.

No sois expertos.

En eso llevas razón.

Igual no hago tanto el ridículo. No haces el ridículo para nada.

Lo que me has dicho es precioso y no necesitas mi ayuda

para la exposición.

¿Lo escribo ahora?

Desde luego.

Vale. Sí. (RÍE) ¡Claro que sí!

No te quiero cortar la inspiración.

No quiero ahuyentar a las musas. Me voy a comisaría.

Muchísimas gracias por todo.

No te preocupes. Un placer. De verdad, que vaya muy bien.

Acuérdate de imprimir la carta de Daniela.

Sí. Ahora mismo.

Vale. Ánimo. Muchas gracias, Carlos.

Como Néstor se reincorpora esta mañana

Salgado los quiere a él y a Lidia en el caso de Ramiro Infante.

Me lo comentó. Me parece bien.

¿Algo más?

Claudia, si tienes algo más que decirme

hazlo, que nos conocemos.

Tú has venido a decirme

algo más que los turnos de los agentes.

Sí.

Pero...

Si lo digo, no hay marcha atrás.

No me digas más.

Has decidido presentarte a las oposiciones a comisaria.

Bueno, casi lo he decidido. Tengo algunas dudas.

Dímelas. A ver si puedo ayudarte a resolverlas.

Las principales son cuándo te ascienden a ti

y cuándo tendría yo que sustituirte.

Aún no me lo han dicho.

Ni sé para qué puesto quieren promocionarme.

Te tendrían que haber ascendido hace mucho tiempo.

Muchas gracias, pero la última vez que estuve

a punto de presentarme a las oposiciones

suponía que me iba de aquí y no estaba dispuesta;

estoy muy ligada al barrio.

Precisamente por eso, Claudia,

eres la mejor comisaria que puede haber aquí.

Pero necesito que me des una respuesta pronto.

Si tiene que ser cuanto antes, te la doy ya.

Sí.

Bravo, Claudia. No sabes cómo me alegra

escucharte decir esto.

Pensaba que con lo que había pasado te iba a costar más decidirte.

Y me estaba costando,

pero he pensado que para qué alargarlo más, ¿no?

Tú y Antonio me animáis. Ya está.

No sabe lo que le espera.

No será porque no se lo he dicho.

Me alegro. Es importante que Antonio esté contigo.

Es un puesto de muchos sacrificios.

Si quieres que te diga la verdad, eso es lo que más me ha hecho dudar.

Ahora que Vlado Khan no está, esa herida se ha cerrado

y Antonio y yo estamos bien otra vez,

me preocupa que pueda afectar a nuestro matrimonio.

A ti no te voy a engañar.

Tú sabes mejor que nadie los altibajos que tuve con Natalia,

pero nuestras circunstancias eran distintas

y había factores externos.

Sí, lo sé.

De todas maneras,

el nivel de compromiso que yo tenía con Natalia

no es el vuestro.

Espero que no os equivoquéis.

Me voy a tirar a la piscina y necesito que haya agua.

Has hecho muy bien en aceptar, que va a ir muy bien.

Gracias, Emilio.

Muchas gracias.

¿Es la autopsia del cadáver emparedado?

Sí, acaban de llegar.

¿Y?

Parece ser que los restos son de un hombre de 40 años

y la causa de la muerte fue un apuñalamiento,

pero no se ensañaron con él.

Una cuchillada entre las costillas.

¿Fecha de la muerte?

La autopsia no puede precisarla,

pero la datan en una horquilla de 15 a 25 años.

Es un periodo muy largo. Son 10 años.

Ya lo sé.

¿Has encontrado algo en las denuncias de la época?

Nadie denunció la desaparición de un hombre

que viviera allí.

Si vivió allí, nadie lo echó de menos.

Se deshicieron de él sin más.

Eso es.

A ver por dónde tiramos.

Lo primero sería entrevistar

a las personas que vivieron allí esos años.

Es el listado de arrendatarios de la calle Medina, 7.

No pasó mucho tiempo entre un alquiler y otro.

Son las familias Laureano-Muñiz, Dueñas-Castejón y Pérez-Ayuste.

Eso es.

Con el padre de los Laureano me veré en 30 minutos.

Luego veré a Mauro, el hijo de los Dueñas-Castejón,

dentro de dos horas.

Y de la tercera familia solo sé que el padre vive en Austria.

Vale. Podemos pedir una muestra de ADN

y si existe algún vínculo genético entre los restos y alguna familia,

podemos cerrarlo.

Me parece bien. Vale, voy a gestionarlo.

Mándame los datos del que vive en Austria y le contactaré.

Ahora mismo.

Buenos días, Fernando.

¿Qué tal? (ANTONIO) -¿Qué hay?

-¿Qué os pongo?

Ponme una manzanilla.

Yo, un descafeinado con leche.

-Muy bien.

-¿Te vas de viaje?

-Sí, me voy de viaje.

Voy a Valencia a ver a mi nieto.

¿En serio?

Sí, en serio. ¿Por qué te sorprende?

Porque llevas mucho tiempo sin ir.

Sí, la verdad.

Llevo tiempo sin poder verlo.

Desde que pasó lo que pasó con Alicia.

Creo que ya es hora, ¿no?

He hablado con Marcelino y dice que el niño ha crecido mucho.

Tiene una energía y una vitalidad

que habla por los codos, así que estoy deseando verlo.

-Tienes que ir a la playa con Leo y jugar con él.

Es la mejor terapia.

-Sí, esa es la intención. Es lo que espero conseguir.

Aunque también tendré que hacer lo posible para convencerlo.

No sé si lo conseguiré.

Para el niño, ahora mismo, soy un desconocido.

-Seguro que sí. Estás a tiempo de crear recuerdos con él.

Luego se hacen mayores y uno no tiene cuerpo para seguirles.

-Sí.

-Manzanilla y descafeinado con leche.

Muchas gracias, Charo.

Pues me alegro mucho

de verte tan relajado.

¿Relajado?

Es una sensación extraña, Claudia.

Si te soy sincero,

desde que ese malnacido ha muerto

la vida me ha quitado un peso de encima.

Bueno, ya sabes

que yo hubiera preferido que esto acabara de otra forma,

pero reconozco que he conseguido con la muerte de Khan

cerrar la herida.

Me alegro por ti.

Por cierto,

no sé si vas a poder, pero no pierdo nada por preguntarte.

¿Sabéis ya quién ha sido la persona que disparó a ese malnacido?

¿Puedes decirme cómo va la investigación?

No, lo siento. Ya.

Lo imaginaba. No te preocupes.

Solo espero que podáis encontrar a quien fuese

y que pague por lo que ha hecho.

No te preocupes. Pagará.

Más tarde o más temprano, todos los criminales pagan.

Sí, eso es así.

Tarde o temprano, todo el mundo paga.

Claro que sí.

Oye, Claudia, también quería darte las gracias

por haber detenido a Vlado Khan y haberle salvado la vida a Hanna.

No tienes que dármelas.

Creo que sí he de dártelas.

Y también porque me salvaras la vida.

Si no hubieseis detenido a ese tío en el hotel

y se os hubiese escabullido de allí,

habría venido a por mí para llevarme ante Hanna

y matarme delante de ella.

Así que, con el corazón en la mano, habéis hecho un trabajo brillante.

¡Vaya! Te agradezco tus palabras.

Ya que te vas, ¿y si das un salto

y vas a visitar a Olga y Julio en Verona?

Les encantaría. -Sí, esa es la intención.

Ir a ver a mi nieto es prioritario,

pero cuando pueda daré un salto.

Quiero ver el pisazo que quieren comprar.

-Es cuestión de proponérselo. Establecer un orden de prioridades.

-Sí, supongo que sí.

Eso es lo que toca ahora.

Antonio, llevo un tiempo pensando, desde aquella vez que hablamos aquí,

sobre la familia y esas cosas,

y cada vez me doy más cuenta de que lo que he de hacer

es cuidar a la familia.

Eso es una buena decisión. La familia es lo más importante.

Sí. Me voy a tener que ir, que voy a perder el tren.

Charo, te dejo aquí lo del café.

Dales un abrazo muy grande a Marcelino y a Iker

y al niño muchos besos.

Claro que sí. De vuestra parte se los daré.

Hasta luego. Buen viaje.

Gracias. Hasta luego.

-Nunca lo he visto tan en paz consigo mismo.

Hasta te ha dado las gracias.

Pues sí. Me ha dejado sorprendida.

Supongo que la muerte de Vlado Khan le ha provocado mucha tranquilidad.

Espero que siga en esa línea y que no se meta en líos.

Tú y yo también tendríamos que relajarnos

después de esta etapa tan dura.

Me alivia saber que no vas a recibir

una llamada de Christine sobre de Khan.

(RÍE) Sin saber dónde estáis,

impotente por no poder cogerle.

Se acabó, por fin. Sí, se acabó.

Gracias por informarme.

Sí, todos esperamos una pronta resolución del caso.

Muchas gracias y suerte. ¡Adelante!

Cepeda.

Me alegra que estés de vuelta.

Gracias, comisario.

¿Cómo te encuentras? Bien.

En líneas generales, bien. Prácticamente recuperado.

Las pequeñas molestias están bajo control con analgésicos.

Vaya. Siéntate, por favor. Gracias.

De verdad, si necesitas tomarte unos días más

para recuperarte, no hay problema.

Gracias, pero lo que más necesito es actividad.

Puedes reincorporarte mañana.

Que Alonso te ponga al tanto.

Ya estoy al tanto por Alonso

y por Salgado; me lo encontré ayer.

Me ha adelantado que Dragos Ionescu

es el principal sospechoso del homicidio de Khan.

Así es.

¿Son fiables los indicios que lo señalan?

La información de la testigo coincide en fechas y hechos.

Es una pista auténtica, sí.

¿Nada sobre su paradero?

No. No sabemos dónde se esconde.

Y lleva tiempo en busca y captura en Europa

por proxenetismo, extorsiones, tráfico de droga,

ajustes de cuentas.

El pack del mafioso perfecto.

Es un criminal bastante escurridizo.

Pillarle no será fácil,

pero en cualquier caso, ya no es nuestra competencia.

La investigación ahora está en manos de la Europol.

Si nos siguen informando es por cortesía,

pero podemos pasar página al caso Khan.

Quieren contar conmigo para el caso de Ramiro Infante.

Sí. Es nuestra prioridad número uno y te queremos ahí.

Habla con Salgado y Miralles para reincorporarte al caso.

Perfecto. Así lo haré, comisario.

Un placer tenerte de vuelta.

El placer es mío, comisario.

¿Vivió durante unos años de su infancia

en la calle Medina con sus padres?

Sí, pero hace mucho tiempo de aquello.

No entiendo por qué me han llamado.

Verá,

han encontrado un cadáver emparedado.

En ese piso. ¿Cómo?

En unas obras recientes.

¿Detrás de una pared? Sí.

¿Un cuerpo? (ASIENTE)

¡Qué horror!

¿Qué tiene que ver eso conmigo?

Intentamos saber la identidad del fallecido

entrevistando a todos los que vivieron allí un tiempo,

por si pudieran decirnos cualquier cosa que nos ayude.

Ya, bien.

Pero ya le digo que eso fue hace mucho tiempo.

Entonces, era un niño. No sé qué puedo hacer.

Sí, pero es mucho lo que puede aportar.

Cualquier cosa, aunque sea poco, nos podría ayudar.

Pues dígame.

Lo primero es aclarar algunos datos y ver si son correctos.

¿Me puede confirmar que usted, Mauro Dueñas,

hijo de Esteban Dueñas y Lourdes Castejón,

vivió en la calle Medina, 7, bajo, segundo, Madrid,

durante los años 1997 y 2001?

97 y 2001, sí.

Más o menos. Por entonces yo tendría 10, 12 años.

Las fechas cuadran.

¿Por qué se fueron de ese domicilio?

Sin el sueldo de mi padre no podíamos pagar el alquiler

y nos fuimos con mi abuela.

¿Sin el sueldo de su padre?

¿Dejó el trabajo, le echaron, se fue?

Nos abandonó.

Ese verano, antes de irnos a vivir con mi abuela.

¿Hablamos del verano de 2001?

Sí. Hace unos 20 años. Yo tendría 12 años más o menos.

Perdone que le pregunte. ¿Por qué les abandonó?

Un día volvimos y se había marchado.

Así.

¿Sin más? Sí.

Llegamos a casa

y se había llevado una maleta, pero no dejó una nota.

(ASIENTE)

Y en este tiempo, ¿ha contactado con usted?

¿Sabe dónde está?

Ni lo sé ni me importa.

Mi padre salió de nuestras vidas y lo hizo para siempre.

¿No denunciaron su desaparición?

Fue un alivio.

Él se fue porque quiso y para nosotros fue mejor así.

Nadie le ha echado de menos.

No tenían mucho afecto por él, ¿verdad?

Discúlpeme, pero no sé

si esto es relevante para la investigación.

Sí, podría ser relevante.

Mi padre no era buen padre.

Y tampoco buen marido. Entiendo.

He visto que su madre falleció. Lo siento mucho.

Sí, hace cuatro años.

Una neumonía.

¿Ella opinaba lo mismo de su padre?

Sí, ella pensaba igual.

Perdone, pero yo le ayudo en lo que pueda,

pero si no tiene más que añadir debería irme, tengo trabajo.

Señor Dueñas, no quiero hacerle perder su tiempo,

pero antes de irse me gustaría tomarle muestras de ADN

para cotejar con los restos.

¿Sospechan que el cuerpo que hay tras esa pared es el de mi padre?

No queremos elucubrar sobre algo tan grave.

Eso solo lo sabremos cuando se haga

la comparativa con el perfil genético.

Ya. Y para eso necesitan la muestra.

Lo estamos haciendo con todos los que habitaron el piso

en un periodo de tiempo, no solo con usted.

Y se podría negar,

pero eso constaría en las diligencias

y el juez le llamaría para hacerse las pruebas.

No es necesario llegar a ese extremo.

Les doy esa muestra. No hay problema.

Gracias por colaborar.

¿Me acompaña? Sí, claro.

-Aquí tienes. -Gracias, Charo.

-No hay de qué.

-¡Ey!

-¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Bien. -Desde ayer no sé nada de ti.

-Ya.

Perdona, sé que he estado ausente.

Lo siento.

-Imagino que tendrás que digerir lo que ha pasado.

-Ya, pero...

(Pasos)

No pienses que no te echo de menos.

-Bueno, yo también.

Pero no te voy a venir a buscar.

Si quieres algo, me llamas tú.

-¿Sabes qué he pensado?

Que hoy durmamos juntas.

Voy a intentar escaquearme y salir antes

y así no me esperas mucho.

-Vale, guay. Buen plan. -Vale.

-Pero si te tengo que esperar, no me importa.

-Voy a trabajar. -Vale. Chao.

Charo, ¿me pones un café con leche?

Me lo tomo en esa mesa. (CHARO) -Ahora te lo llevo.

-Hola, ¿cómo estás?

-Hola, Eva.

-Quiero localizar a Quintero,

pero supongo que no tiene cobertura en el tren.

-Supongo.

-¡Qué cosas! Fernando haciendo de abuelo.

¿Quién lo iba a decir? -Bueno.

Se lo debía al niño ahora que le ha hecho justicia a su madre.

-Sí.

Y gracias a ti.

En parte, ¿no?

Si no llega a ser por tu ayuda, no lo hubiéramos conseguido.

Y fíjate...

Gracias. -Aquí tenéis.

-Fíjate que Fernando decía: "No va a ser capaz".

Y yo: "Qué sí, Fernando, confía.

Hanna es muy buena engañando".

Y vaya si lo has conseguido.

Podrías sacarle a Lidia lo que quisieras.

Por cierto, os he visto ahora

y ella no sabe nada, ¿no?

Es que eres muy buena actriz.

Bravo.

Y muchas gracias por todo.

-Eva, a mí, cómo estás tú

no podría importarme menos.

Pero Lidia y yo estamos bien.

Y ahora que Khan está muerto,

vamos a estar mejor.

(IRÓNICA) -Sí, ya he visto que estáis supercariñosas.

Maravilloso, veros.

Seguro que ya no le mientes.

Ahora le cuentas todo.

-¿Tan vacía es tu vida que tienes que meterte en la de los demás?

¡Estamos bien!

Y si quieres vernos separadas

espérate sentada.

-No tengo ningún interés. Tranquila.

Pero tú y yo sabemos que esa relación es un circo.

Es cuestión de tiempo que lo veas.

-Déjame en paz, Eva.

Yo descartaría a los Laureano-Muñiz.

Sí, yo también.

Los Pérez-Ayuste no parece que oculten nada.

La Policía austriaca les está tomando muestras de ADN.

Perfecto, aunque no creo que hayan sido ellos.

Perdonad, chicos, he venido cuando he podido.

-Tranquila. -¿Qué ocurre?

¿Sabes lo del cadáver emparedado en el piso de la calle Medina?

Me suena. ¿Por qué?

Vamos a tener que involucrarte.

Creemos que es un caso de violencia doméstica.

Son solo sospechas. No podemos confirmar nada.

Estamos esperando las muestras de ADN

que nos tienen que enviar y no nos envían aunque es urgente.

Perdonad. Me he perdido.

-Queremos cotejar el ADN de los restos

con los de las personas que vivían en el piso.

Si tienen que ver genéticamente, cerraremos el círculo.

Cierto, pero la investigación se podría ampliar

porque puede que el muerto no sea familiar de los inquilinos.

¿Por qué pensáis que se trata de un caso de violencia doméstica?

Porque a la espera de lo que nos digan del laboratorio,

creemos que el muerto es Esteban Dueñas,

un antiguo inquilino.

Despareció hace 20 años, así que encaja.

Es una hipótesis, pero no lo descartamos.

¿Habéis tomado muestras de ADN de algún familiar?

-De su hijo.

-¿Sabéis si Esteban tenía alguna denuncia por malos tratos?

-Hay un atestado policial anterior a los hechos.

Es de una bronca matrimonial sin lesiones.

Me ha parecido extraño que cuando hablé con Mauro, el hijo,

me dijo que tanto él como la madre respiraron aliviados

cuando su padre desapareció; ni pusieron una denuncia.

Raro, ¿no? Sí, lo es.

¿Os ha dicho si era un maltratador?

No he querido preguntarle tanto porque lo he apretado.

Estaba bastante reticente.

Los que sí que han hablado han sido los vecinos.

Viven en el edificio y también vivían entonces allí.

Dicen que se escuchaban siempre gritos

y que el marido la amenazaba.

Y uno ha dicho que sintieron tranquilidad cuando desapareció.

Esteban Dueñas debía ser un tipo violento

y enemistado con los vecinos.

Ya. Por lo que decís sí que parece un caso de violencia intrafamiliar.

Imagino que sospecháis

que el asesino es un familiar cercano.

¿Habéis hablado con la mujer?

Parece que tiene papeletas para ser sospechosa.

Podría ser, pero falleció hace unos años.

La información nos la ha dado el hijo.

Pero él tenía 12 años cuando todo sucedió.

No se acuerda de mucho.

-Claro, era un crío.

Aunque pudo ser un tercero con acceso a la vivienda,

pero con tiempo para emparedarlo y no levantar sospechas.

Si os parece, me quedo aquí leyendo el caso

mientras se confirma la identidad del cadáver.

-Claro. Aquí lo dejamos.

Míralo, a ver si encuentras algo que no hayamos visto.

-Vale. No os preocupéis, que me quedo leyendo.

Gracias. Perfecto.

-Chao. -Chao.

-¡Qué aproveche, Lucho!

-Hola.

-¿Qué tal?

-Bien.

-¿Sabes qué? -¿Qué?

-Igual sí que es verdad que Quintero quiere una vida tranquila

y afianzar esa imagen de honrado en que estaba trabajando.

-Ya veo. Igual deja de ser nuestro socio.

-Bueno, si lo que le movía era la venganza a Khan,

está solucionado.

¿Por qué seguir traficando?

-Ya, el tema es cómo nos va a afectar eso.

-¿A ti y a mí? De ninguna manera.

He hecho un pedido a Hariri y no ha puesto trabas.

-Sería absurdo que la pusiera porque nos va bien.

-Nos va muy bien, sí.

Y con la ruta del sur afianzada.

Así que estamos haciendo dinero y Hariri, también.

O sea que...

-Si Quintero se descuelga...

-Tú y yo funcionábamos perfectamente sin Quintero.

Y tenemos los contactos, que son leales.

Si no hay un problema con Quintero, ¿por qué cambiar?

-Ya, total. Qué bien está todo, ¿no?

-Muy bien.

-Pues aprovechando este momento de armonía y que todo va tan bien,

te quería comentar que estoy buscando piso para vivir sola.

-¿Y eso?

¿No estás bien en casa? Hay mucho espacio.

-No tiene que ver con el espacio ni contigo.

Es simplemente que me apetece. Llevo un tiempo con la idea.

Desde que me lo planteé con Bruno.

-Pensaba que era más una cosa de él.

-Pues no.

Y seguro que estás harta de que esté en tu casa

con mis cosas y el caos que me caracteriza.

-¿Qué dices? Me encanta tu caos.

Le he cogido cariño y si no estás me sobra espacio.

-Ya. -Vamos, que no me molestas.

-¡Ay, Eva, va! No me digas eso. -¿Qué?

-Que es el momento. Lo tengo que hacer, tengo una edad.

-Y yo. Todo el mundo la tiene. Cada uno la suya.

-Añado que igual me gustaría conocer a alguien.

-Mírala.

Hablas de compromiso, una cosa seria.

-Sí, o sea, alguien guay, interesante.

Tener espacio propio me vendría bien para conocer a alguien.

-¡Beatriz Velasco, si te viese tu padre ahora!

(RÍE) -Con una pareja formal,

un piso propio.

-Cambios que son necesarios.

-Supongo.

-Y tú, ¿qué?

-¿Qué de qué?

-De que...

-¿De "l'amour"? -"L'amour".

-"L'amour" para una señora que le guste.

¿Me echo un novio yo ahora o qué? -O una novia o lo que sea.

-O una iguana. -O una iguana.

Lo que digo es que desde que tuviste esa cosa rara con Hanna

no has tenido a nadie.

-Sí que fue rara. -Un poco.

-¿Sabes qué me dijo Quintero y creo que tiene razón?

-¿Qué?

-Que en esta profesión es difícil tener una relación bonita.

Como estable.

Es que se miente mucho porque hay que mentir.

Una relación en la que se engaña es una mierda.

-Eva. -Prefiero estar sola.

-¡Qué amargura! Yo no quiero estar toda la vida sola.

De verdad lo digo.

Y creo que tú tampoco.

-Yo nunca he querido estar con nadie.

A mí, el amor, las parejas formales, los hijos y la familia, "pa" otras.

Estoy programada para otra cosa. -Programada, ya.

Al margen de la vida que lleves,

está bonito poder compartirlo con alguien.

Me refiero a que te abras un poco a la gente.

-Pareces un profesor de yoga. Déjame en paz. ¡Ábrete tú!

(RÍE) Es verdad.

O sea... -¿Qué?

-Eres una veleta.

Ahora sí, ahora no. Ahora quiero amor.

-Que no me voy a ir de tu casa mañana ni el mes que viene,

pero voy a buscar una casita mona con calma.

Me voy a sustituir a Lucho.

-¿Cómo llevas las diligencias? -Casi terminando ya.

-Es muy fuerte, ¿eh? -Sí.

¿Tú qué haces aquí? No tomes café, que luego no duermes.

-No, qué va. Ya he terminado el turno.

Aunque no tome café, no voy a dormir.

-¿Por qué?

-Entre lo de Khan y lo demás.

-Lo de Khan lo entiendo,

pero ya podemos descansar tranquilas.

Todo lo demás... ¿David?

(ASIENTE) -Esperaba que me mandara un mensaje, pero nada.

Quizás debería ser más realista.

Ayer me contó que aún sigue tocado por la ruptura con su ex.

-Vaya palo.

-Creo que ha estado muy enamorado y lo sigue estando.

-Pues, Paulita, mejor no enamorarse

de alguien que no ha superado una ruptura.

Se pasa fatal.

-No se pueden controlar los sentimientos

ni el enamorarse.

Lo que se puede es intentarlo, que es mucho pedir.

-Vale. Ahí te doy la razón.

Piensa en mi relación con Iván.

Cuando empezamos no fue fácil.

-Pero tenéis una relación sólida.

Igual, si tengo un poco de paciencia.

-Sí, la paciencia es fundamental

y no hay ninguna relación que vaya perfecta desde el minuto uno.

Pero lo tuyo con David...

-No lo ves.

-Pues no, no lo veo.

Te deja tirada una noche en el Moonlight.

Luego te cuenta lo de su ex.

Si sigue teniendo sentimientos por otra persona

es mejor no estar ahí.

-Puede que tengas razón.

(SUSPIRA)

-¿Estás muy pillada?

¿Te has enamorado?

-No, enamorado, no.

Pero con lo que me cuesta que me guste un chico...

-Ya. -¿Debería de dejarlo ahí?

-Yo no quiero pincharte el globo,

pero si puedes, yo me saldría de ahí.

-David se está dejando llevar para olvidarse de su ex

y es normal,

pero esas historias no acaban bien.

-Yo no quiero pasarlo mal. -Pues eso.

-Mira, da igual. ¿Te queda mucho?

-No, ya he terminado.

-Si quieres, te espero, vamos a casa

y preparamos algo rico de cena.

-O sea, que lo prepare yo si no quiero cenar pizza congelada.

-Oye, que me queda muy rica la pizza congelada.

-Sí.

Yo preparo la cena y escojo la peli.

-Pero que no sea una pastelada, por favor.

-¿En serio? ¡Qué pena!

-Pensaba en una peli

basada en una novela romántica de Jane Austen.

-Viniendo de ti, seguro que es una versión de zombis.

-Sí. Me han dicho que es gloriosa.

(RÍE) -Vale. Venga, vamos.

-Me lo pasé superbién.

Mauro es muy divertido. Más de lo que esperaba.

-Qué bien que te hayas reído. Ya llevas mucho ganado.

Es una de las cosas más importantes en una relación.

-Sí, el humor es superimportante.

-Cuéntamelo todo, sin censuras. ¿Qué tal la noche? ¿Cómo fue?

¿Cómo acabó? -Muy bien.

Acabamos esta mañana desayunando juntos en su casa.

-¡Mírala ella! Con razón te veo tan contenta.

-Hola, guapo.

-Hola. Voy a la cocina. (PATY) -Vale.

¿Qué te pasa? Estás muy serio.

-Nada, es solo que...

Ando agobiado porque he de entregar un proyecto de diseño

y voy pelado con los plazos.

-¿Te da tiempo a hacer lo de los juegos en el centro?

-Sí, por supuesto.

Tendré que robarle horas al sueño, pero todo sigue adelante.

-Menos mal. Se han apuntado muchos chavales.

-¡Qué bien!

Tengo muchos juegos preparados de estrategia, de rol, los clásicos.

Se lo van a pasar fenomenal. -¡Qué guay!

Por cierto, ¿hablaste con los padres de Nadia?

-Sí y guay, porque les he convencido

para que la apunten a un club de ajedrez federado.

-¡Qué guay! -Sí.

Nadia merece jugar con alguien que sepa de verdad

y campeonatos de nivel.

-Tampoco te infravalores, que tú eres muy bueno.

-Para enseñar a chavales a mover, puede,

pero no tengo nada que enseñarle a Nadia.

-Bueno, tú no te desanimes porque haces una labor importante.

Ellos te adoran.

-Puede. -¡Ey, Carlos! ¿Qué tal?

Bien, Paty. ¿Cómo estás?

Bien. Te presento a mi amigo Mauro.

Colabora en el centro cívico

y hace una labor increíble con los chicos del barrio.

Muy bien. Encantado.

Voy a aprovechar que he acabado para pedirme cena.

María, voy a estar allí sentado.

Cuando puedas, ¿me llevas un pincho de tortilla y un zumo?

Ahora mismo. Muchas gracias.

Bueno, hasta luego.

Chao, Carlos.

Vosotros dos os conocéis, ¿no?

He notado algo raro.

-Sí.

Esta mañana me ha llamado de comisaría para ir...

He estado hablando con él.

-¿Te ha pasado algo?

-No.

-Si no me lo quieres contar, no pasa nada.

-Paty, no es algo que sea agradable de contar.

Prefiero no agobiarte.

-A mí no me agobias.

Yo te escucho encantada, pero si no te apetece, da igual.

-A ver, eh...

Resulta que en un piso en el que viví hace 20 años

han encontrado un cadáver detrás de una pared.

-¿Cómo?

-Sigue investigando, Abarca, necesitamos más información.

-Ahora mismo, inspector.

Salgado, ¿me buscabas?

Sí, tenemos un problema.

Abarca me acaba de confirmar

que el sistema informático de comisaría ha sido jaqueado.

¿Jaqueado?

¿Con qué objetivo?

Han intentado acceder al expediente de Lucas Infante.

No me lo puedo creer.

¿Lo han conseguido?

No. Quien haya sido no ha logrado esa información.

¿Sabemos quién ha sido o desde dónde?

No. Lo único que sabemos es

que no era ningún principiante ni un gamberro.

Sabía lo que se hacía, ¿verdad?

-Burlar nuestra seguridad es difícil.

Supongo que estás buscando la fuente.

Esto es prioritario.

Y refuerza la seguridad del sistema informático.

Sí, comisario. Les puedo pasar un informe técnico.

-No es necesario, gracias.

Con tus explicaciones nos queda claro.

¿Te importaría dejarnos el despacho cinco minutos?

Aprovecha para tomarte un café. Me temo que tendrás una larga noche.

-Yo soy más de té.

(Puerta)

¿Estás pensando lo mismo que yo?

¿Que ha sido Ramiro Infante?

Sí. Es el más interesado en ver ese expediente

para saber qué dijo Lucas en el interrogatorio.

Y si hemos establecido otro vínculo con él.

Sí, pero sobre todo conocer

la identidad de quién disparó a su hijo.

Hemos cubierto esa información desde el principio.

La autoría no está en los informes, ni aquí ni en Jefatura.

Si quiere averiguar algo, no lo hará jaqueando el sistema.

Por eso no tenemos por qué preocuparnos.

¿Tú tienes dudas al respecto?

No lo sé.

Ramiro es persistente.

No se rendirá hasta que sepa quién mató a su hijo.

Igual por eso no ha vuelto a matar a un policía.

Desde luego. ¿Crees que su objetivo ha cambiado

y que ahora solo quiere vengar la muerte de su hijo

centrándose en la búsqueda de Paula?

No, por favor.

No pronuncies si quiera su nombre.

Salgado, quiero que ahora extrememos las precauciones

para guardar este secreto.

No sabemos dónde está Ramiro Infante,

pero si no ha conseguido su información jaqueándonos,

lo intentará de otra forma.

No te preocupes.

Con el sistema de seguridad que tenemos

nunca lo descubrirá.

Eso espero, Salgado.

Si no, esa diana que nos dejó

podría dejar de ser un dibujo y hacerse realidad.

No quiero perder a un agente y a una sobrina.

Total, que aunque la Policía no lo diga claro,

yo creo que piensan que el cuerpo pertenece a mi padre.

-¡Madre mía!

O sea, me quedo a cuadros.

-Te avisé. No es una historia agradable.

-Desde luego. Bonita no es.

Siento mucho que estés teniendo que pasar por esto.

Ahora entiendo esa cara.

Y yo dándote la paliza con los juegos de mesa.

Si quieres, cancelamos. -No, tranquila. No pasa nada.

La vida sigue.

Esa actividad no me la pierdo.

-Ya.

Pero siento lo que estás pasando.

Me imagino que esa entrevista te habrá removido

todos tus recuerdos de la infancia.

¿Fue duro cuando tu padre os dejó?

-La que siempre se ocupó de mí fue mi madre.

Antes y después.

Ella se desvivió.

La convivencia con mi padre no era fácil.

-Ya, pero igualmente

es muy fuerte lo del cadáver en la pared.

-Sí. -Y si es tu padre...

-No creo.

Al poco de que él desapareciese,

fuimos con mi abuela y seguimos adelante.

-¿Tuviste una infancia difícil?

-La verdad es que era un niño tímido e introvertido.

Me costaba relacionarme.

Pero di con el mundo de los juegos y me ayudó un montón.

Me metía en mundos donde podía ser otro

y eso me ayudó a sobrellevar la realidad.

-Y eso quieres para los chavales a los que ayudas.

-Esos críos no tienen culpa de lo que les pasa.

Si con lo que hacemos logramos que se evadan un rato,

no te digo ya que puedan superar sus problemas,

pues todo lo que hacemos, merece la pena.

-Pues lo consigues.

Haces cosas muy buenas por ellos.

-Ellos también me dan mucho.

-¿Nos vamos a tomar otra o que vayamos a cenar

o a hacer algo?

-Suena tentador, pero es mejor que me vaya a casa.

Me centro un poco y a ver si saco adelante el trabajo.

-Vale. Deja, que invito yo. Ayer pagaste tú.

-Vale. La siguiente me toca a mí

-Hecho. -Vale.

Chao. -Adiós.

(MIQUI) -No ha ido mal.

-Mira qué caja hemos hecho. Ha estado bien.

-Queda claro que no necesitamos al jefe.

-Él a nosotros, tampoco.

Me ha mandado fotos del nieto.

Mira.

-¡Ay! -Es monísimo.

Me lo como. ¡Qué bonito!

-Se le debe caer la baba.

No me lo imagino de abuelo. -A mí me choca un poco también.

A la vez, me da ternura.

(RÍE)

-Oye, ve a casa.

-¿Sí? -Ya acabo yo, sí, ve.

-Vale. Hasta mañana. -Chao.

-Hola.

-¿Tú qué haces aquí?

Te mandé un mensaje. ¿No lo viste?

-Sí. Lo he leído varias veces, pero no lo entiendo.

-¿No lo entiendes? He sido clara.

Que pasásemos lo de hoy a otra noche.

-Porque estás cansada, ¿no?

No me lo creo.

-¿No te crees que estoy cansada?

-¿Podemos dejar de marear la perdiz?

Invéntate otra excusa, no la misma que ayer.

-Lidia, Quintero no está, ¿vale?

Se ha ido de viaje, estoy yo sola

y no sabes la de curro que hay. Acabo hecha polvo.

Estoy cansada, sí. -Ya.

-¿Quieres venir a currar y ves que no exagero?

-Hemos pasado muchas noches juntas después de días muy intensos.

-Bueno, ¿y qué pasa?

Quiero dormir sola, en mi cama y descansar.

¿Qué tienes que ver en todo esto?

Te prometo... -No me prometas nada.

Luego me llevo el palo.

Desde la muerte de Khan estás rarísima, distante.

Me estás evitando. -Lidia.

No te montes pelis, por favor.

-No me monto pelis, Hanna.

Sé que me ocultas algo

y estoy cansada de dudar de ti todo el rato.

-No sé de qué me hablas.

-Te lo preguntaré directamente.

¿Me has dicho todo lo que sabes de la muerte de Khan?

(RESOPLA)

-Lidia, ya he hablado de esto en comisaría.

He contado todo. No entiendo qué me estás preguntando.

-Hay cosas que no encajan.

-Hanna, tu comportamiento conmigo,

varias cosas que he visto.

-Vale. Te voy a ayudar a que encajen mejor.

Estuve en la plaza por pura coincidencia.

Salía del centro cívico.

¿Qué más quieres que diga? -Tu declaración me la sé.

Pero la noche anterior, en casa,

me preguntaste cuándo trasladábamos a Khan.

Y yo te di esa información.

-No puedo creer lo que insinúas.

-Hanna, escúchame.

Puedes confiar en mí para lo que sea.

Voy a estar contigo siempre, a muerte.

Por muy grave que sea lo que hayas hecho.

Necesito que me lo cuentes.

-Lidia,

no puedo estar con alguien que no confía en mí.

-Pues fácil, dime la verdad.

-Te he dicho la verdad.

Creo que diga lo que te diga seguirás desconfiando

porque es parte de tu profesión: sospechar.

-No, mi profesión no es sospechar.

Es mantener el orden.

Eso por un lado.

Contigo, lo que quiero es una relación honesta.

Y si fuera así, no discutiríamos.

(SUSPIRA)

-Nuestra relación nunca ha sido fácil.

Cuanto más lo pienso,

creo que nunca lo será.

Yo pensaba que al acabar todo lo de Khan,

las cosas mejorarían,

pero no.

No.

Es hora de ser realistas y ver las cosas como son.

-Pero Hanna, yo te quiero.

-Yo a ti también, Lidia,

pero, a veces, con querer no basta.

-¿Y prefieres romper la relación en vez de seguir apostando por ella?

-No quiero que nos odiemos.

-Vale.

Muy bien.

Si es tu opinión, no voy a hacer nada para cambiarla.

Pero que sepas que yo lo habría dado todo por ti.

Pero veo que tú no.

-No seas injusta, Lidia.

Yo lo he intentado.

-Te ha faltado ser sincera.

(SUSPIRA)

-¿Ves alguna salida?

-Igual Hanna también está dándole vueltas a la cabeza,

pensando que se precipitó cortando contigo de forma radical.

-Siempre voy a estar aquí, a tu lado,

para ayudarte en lo que sea.

-¿Incluso con Vlado Khan muerto?

-Eres una persona muy importante.

Y te quiero mucho.

Y quiero que seas...

¿Habéis podido asociar esa IP a alguna dirección?

Sí. Está en un domicilio aquí, en Distrito Sur,

cerca de Barlovento.

Quiero que vayas inmediatamente.

Los restos que se encontraron corresponden a su padre.

Las pruebas de ADN lo confirman en un 99.9%.

Te salva una cosa.

Creo que no actúas con maldad,

pero me dejas hecha polvo,

porque nunca sabré el motivo por el que quieres cortar conmigo.

-Por mi experiencia en estos casos, es extraño

que entraran a robar a su casa, lo matara

y lo escondiera tras una pared que se estaba construyendo.

Lo más habitual es que el asesino o asesina

sea alguien cercano.

Ha habido un intento fallido

para acceder al expediente de Lucas Infante.

El responsable ha logrado traspasar el "firewall" de comisaría

durante unos minutos.

¿Pensáis que ha sido Infante?

Sí. Es lo más probable.

He barajado un plan B por si fallaba el dispositivo

para dar con Infante a través de la IP.

¿De qué se trata?

Si lo que está buscando Infante

es descubrir quién de nosotros disparó a Lucas,

¿por qué no se lo decimos?

-Si tu objetivo era matar a Khan y Khan está muerto,

esto podría ser un bonito final.

-Podría ser.

Pero ¿y si te hubiese pedido que vinieses

para todo lo contrario?

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Servir y proteger - Capítulo 978

09 jun 2021

Hanna se plantea seriamente si realmente tiene futuro con Lidia. Néstor vuelve a la comisaría. Miralles decide hacer el curso para ser la próxima comisaria de Distrito Sur. La policía interroga a Mauro en relación al cadáver emparedado, que apareció en la casa donde él vivió de niño. La policía descubre un ataque informático a la comisaría, alguien está buscando información sobre Lucas Infante.

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