Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 959 - Ver ahora
Transcripción completa

Encantado. Soy David Pineda.

-Igualmente. Yo soy Patricia Fernández,

pero todo el mundo me llama Paty. ¿En qué puedo ayudarle?

-Soy el abogado que manda la ONG Distrito Sur Acoge.

-¿En serio? Ay qué bien. No sabe cuánto le necesitamos.

-Me quitaron el pasaporte.

-Y...

¿Puedes volver a la cárcel? -No sé, no sé.

No sé. Soy reincidente. No lo sé. Pero falta un montón para el juicio.

Muchísimo, muchísimo.

Han detenido a Pavel Kanisky, el que llamaban el Polaco.

¿Ese no fue el que encargó a Kenneth Williams

el asesinato de Fernando Quintero? Por orden de Vlado Khan.

Esta detención es un paso importante para llegar hasta él.

Esperemos sacarle algo. ¿Y dónde lo han detenido?

En el aeropuerto de Roma. Christine no me ha podido

contar más. Será ella la encargada de interrogarlo.

Colaboramos mucho con la comisaría de Distrito Sur.

-¿La que está en frente? -Justo. Si tienes cualquier problema,

llámalos.

Son supermajos. Ya te los presentaré. -Vale.

-Mira, al final... -¡Quieta!

-Vale. ¡No, no! ¡Vale, vale! -No te muevas.

-¡Lidia!

-Suéltala y no hagas ninguna tontería.

-¿Qué tal te ha ido en la cárcel?

¿Te ha contado tu hermano algo que nos sea útil?

Sí, me ha hablado de un cirujano plástico

que trabajaba en Madrid hace diez años y tenía...

una reputación sospechosa.

¿Cómo se llama tu hombre?

Ramón Boza.

A ver, ¿han conseguido localizar a Páez?

¿Saben algo de mi hija?

Hemos conseguido localizar a Páez, sí.

Pero no al secuestrador de su hija.

Si la sueltas, igual te puedo ayudar.

Pero si le haces daño... no hay nada que hacer.

Quedas detenido por robo y pertenencia a banda criminal.

-Quiero saber si les has dicho algo a la policía

sobre Eva Velasco o su mensajería. -¿Y por qué haría algo así?

-No sé. Por lo que tengo entendido, Eva parece que te ha pedido

algún que otro favor bajo cuerda.

Por eso quiero saberlo.

-No les he contado nada de los clientes que traía

al hotel para que los alojara allí si es lo que te preocupa.

-El que hacía timbas ilegales era tu hermano, no tú.

-Ya, pero Carlos está muy enfadado y...

y hasta cierto punto tiene razón.

-No tienes la culpa de lo que haga tu hermano.

-Yo sabía que Ángel trabajaba en las timbas ilegales.

-No me digas.

-Sí.

Joaquín Rodríguez, su jefe, organizaba las timbas

y Ángel se encargaba de la seguridad y de que todo estuviera bien.

Y... bueno, pues no le dije nada a Carlos.

-Me dejas de piedra, Daniela.

Curioso es que hayan requerido tu presencia allí en Italia

cuando llevas tanto sin tener nada que ver con el caso de Vlado Khan.

Tenías terminantemente prohibido participar en ese caso.

Claudia,

me has decepcionado. Muchísimo además.

Nunca pensé que tú pudieras hacerme una cosa así.

Y además, has estado trabajando a mis espaldas durante muchos meses.

Emilio, no sé qué decir. No digas nada.

Ya he oído suficiente.

(Música emocionante)

¿Llevas todo?

Creo que sí, al menos lo importante:

las gafas, que si no, no veo, el móvil,

la placa, la cartera y los billetes de avión.

Qué pena que no puedas ir a ver a Olga aunque sea un rato a Verona.

Si es que voy a estar alojada en Roma

y solo voy para el interrogatorio. Es ir y volver.

Es que de Roma a Verona hay como cinco horas y media en coche.

Ya iremos de vacaciones. No te preocupes.

Esa te la guardo.

Además...

además, es que no quiero que Bremón piense

que descuido el trabajo, ¿sabes?

No creo que Emilio piense así.

Pues no te creas.

No te puedes imaginar la bronca que me ha echado.

Estaba tan dolido

y tan enfadado. Yo nunca le había visto así.

No me gusta irme a Roma con este mal sabor de boca.

Comprensible que esté disgustado.

Le ocultaste información.

Si ya sé

que puede que me equivocara, pero no le quería implicar.

Nadie pone en duda tu buena fe.

Pero tampoco le puedes culpar de que se sienta decepcionado.

No solo es tu jefe, es tu amigo.

Pero si no le culpo.

Justo al contrario.

Si precisamente por ser un buen amigo, duele más

que las cosas hayan ido así.

Lo sé, pero por mucho que te disculpes,

lo volverías a hacer. Te conozco.

Claro.

No iba a dejar el crimen de Alicia sin investigar, ¿no?

Hiciste lo correcto. Ya está.

¿Y sabe que Salgado intervino en la investigación?

No, no lo sabe. Tampoco se lo voy a decir.

A ver, no voy a pringar a Salgado también. ¿No?

Además, fue cosa mía. Él solamente me ayudó.

(Timbre)

Voy.

Ah, Emilio, pasa, por favor.

Gracias. Menos mal que estás.

Pensaba que te habías ido al aeropuerto y, bueno,

me apetecía hablar contigo y aclarar un poco las cosas antes de irte.

Pues tú dirás.

Bueno, me tengo que ir.

Voy al centro de salud.

Cuídate mucho. Te llamo esta noche.

Vale, no te preocupes.

Te pongo un mensaje cuando llegue.

¿De acuerdo?

Buen viaje.

Gracias, cariño. Siéntate, por favor.

(SUSPIRA)

Sí, ¿Luis?

Arribas, ¿con "B"?

B de Barcelona, vale, sí.

Arribas, muy bien.

Sí, se lo tramito ya mismo.

A usted. Adiós, chao, hasta luego.

-Lo tuyo es fuerte, ¿eh?

Después de lo que te ha pasado esta mañana deberías descansar.

-No, estoy bien.

Me encuentro perfectamente. Ha sido un susto y ya.

-¿O es que tu hermana no te deja irte?

-No, mi hermana lo que no quiere es que esté sola.

-¿Y dónde está?

-Lidia, ¿quieres decirme algo o has venido a cotillear nada más?

-Ya, ya veo que estás recuperada.

Vuelves a tener la simpatía de siempre.

-Sí, correcto.

-No, hemos detenido a la banda de leoneros

y he pensado que a tu hermana le gustaría saberlo.

-Vale, guay, pues se lo digo.

¿Quieres algo más?

Porque, con lo de esta mañana, estoy hasta arriba.

-Pues... sí.

Decirte que a lo largo del día te llamaremos para declarar.

-¿Hoy?

-Sí, a lo largo del día.

-Ah. Vale, guay, pues gracias.

-Vale. -Chao.

-Chao. -Chao.

-Gerardo, qué alegría que hayas venido. Qué bien verte.

-Un placer echar una mano.

(Música de tensión)

Beatriz, ¿acompañas al señor al coche?

Y me encargo yo de la oficial Alonso.

-Sí, claro. ¿Me acompaña?

-Adelante. -Gracias.

-¿Qué te pasa? ¿Qué quieres?

-Nada, que te lo cuente tu hermana. Yo ya me iba.

(Música de tensión)

Emilio, sé que he sido desleal contigo y no tengo excusa.

Pues la verdad es que no la tienes.

He estado pensando mucho y creo que sé por qué lo has hecho.

Sí.

Yo también siento mucho lo que le pasó a Alicia, créeme.

Lo sé de sobra.

Y siento que estoy en deuda con ella.

Vlado Khan debería pagar por sus crímenes

y no estar campando a sus anchas.

Lo que me ha dolido de verdad es

que no tengas confianza conmigo.

Ya.

Es que no quería ponerte en una situación comprometida.

Sabía que

nos habían apartado el caso desde Jefatura.

Y entenderé perfectamente que ahora les llames para decírselo.

No te preocupes. No tengo ninguna intención de hacerlo.

Pero los de arriba se van a sorprender de que me llamen a mí

desde Europol para un interrogatorio en Roma, ¿no?

Lo único que les va llegar es que tú fuiste la responsable

de la detención de Khan en España

y que por eso te han llamado, nada más.

Gracias.

Espero que tengáis mucha suerte

y que apretéis mucho las clavijas a ese tipo.

y os dé alguna pista para llegar a Khan.

Sí, yo también lo espero.

A Vlado Khan hay que detenerlo cuanto antes.

Espero que me mantengas informado.

Sí, dalo por hecho.

En dos días te quiero de vuelta aquí.

Por descontado.

Pero si entre tanto hay información sobre el caso de Infante,

avísame. No te preocupes.

Oye.

¿Cómo está Mateo? ¿Cómo lo lleva?

Pues la verdad es que está mucho mejor de lo que pensaba.

Me he quedado más tranquilo. ¿Y tú?

Porque no ha tenido que ser nada fácil.

Tocado, la verdad.

Pero quien me preocupa más es mi sobrina.

Este asunto le afecta mucho

y no sé si contárselo o no.

Pues yo creo que deberías decirle la verdad.

Al final todo se sabe y...

Y lo mejor es ir con la verdad por delante, ¿no?

Tienes razón. Gracias.

(Timbre)

Ese debe ser mi taxi.

Vamos.

Ay, gracias.

(SUSPIRA) ¿Qué?

¿Qué le has dicho a Lidia?

-Absolutamente nada y ella a mí tampoco, ¿qué quería?

-Nada, ha venido a decirme

que han detenido a la banda de loneros, que estemos tranquilas

y ya está. Eso. -Bueno, bien, su trabajo.

La tía tiene el don de la oportunidad.

-Ya, oye, ¿tú con Gerardo qué tal?

-Bien, con Gerardo muy bien.

Hasta que he salido, claro.

La verdad, sabiendo que estaba con él,

haberla entretenido un poco, no sé, quitártela de encima.

-Eso intenté, parece mentira que no conozcas a Lidia,

que es muy pesada.

-Muy pesada. -Por cierto, me ha dicho

que hoy también seguramente me llamen para declarar.

-Bueno. Es lo normal.

Tú cuenta lo que pasó y ya está.

Y si quieres denunciar, hazlo. -No, no voy a denunciar.

Entonces Gerardo bien,

pero ¿te ha dado algún contacto interesante?

-Sí. Me ha dado un nombre.

Y lo que me ha contado de ella me ha gustado.

-Ella... ¿es una mujer?

-Una mujer, Agnes Baas.

Y con un par de ovarios más bien plantados que nada.

-Ah, mira tú, ¿y de dónde es?

-Holandesa.

Por lo que me ha dicho, presiento que nos vamos a entender.

-Vale, ¿y el siguiente paso?

-Pues también le ha hablado de nosotras

y parece que ha habido "match".

Está esperando a nuestra llamada.

-Pues llámala ya, ¿no? -Sí, sí. Ahora voy.

No voy a perder el tiempo.

Tenemos una muy buena oportunidad y hay que aprovechar.

-Merinero. -Sí.

-Llévala al calabozo, yo me encargo del papeleo.

-Muy bien. Venga, andando.

-Muchas gracias.

¿Qué ha pasado? Se llama Pamela Constante.

Ha robado un móvil valorado en 400 euros

en el centro comercial y ha agredido a una empleada.

¿Cómo ha ocurrido?

Otra empleada le estaba enseñando el móvil a un cliente

y cuando se despistaron, Pamela lo cogió y salió corriendo.

Fue la empleada en cuestión tras ella y Pamela la empujó.

¿Ha requerido asistencia médica?

No, pero le he recomendado que vaya al centro de salud

a pedir un parte por si quiere poner una denuncia.

Ya. ¿Y quién la detuvo al final?

El guardia de seguridad, luego me he encargado yo.

Por lo general, este tipo de delito no suele ir acompañado de violencia.

Eso he pensado yo.

Igual se puso nerviosa cuando fueron tras ella.

¿Crees que actuaba sola o forma parte de un entramado?

Estamos últimamente recibiendo muchas denuncias

por robo de este tipo de dispositivos.

El guardia de seguridad me ha contado que hay una banda

que suele robar últimamente en el centro comercial.

Entran a varias tiendas a la vez y luego salen todos a la vez.

Por eso es complicado cogerlos.

Estoy al tanto y estamos tras la pista,

pero al parecer se trata de menores.

No creo que tengan relación con tu detenida.

Ya, yo creo que no está relacionada con ningún entramado.

¿Estás segura de eso?

Segura no, pero lo que tengo claro es que no es una profesional.

De no agredir a la empleada hubiese sido un simple hurto.

Ahora es un robo con todas las consecuencias penales.

¿Y se lo has explicado a ella?

Y se ha agobiado bastante, pero creo que no solo por eso.

¿Y cómo es que te han enviado a ti? Estás ocupada en otro caso.

Bueno, estaba en el centro comercial de casualidad.

Ya me extrañaba a mí.

He ido en mi tiempo libre a comer allí.

Entonces, vi al guardia de seguridad con la chica, me acerqué,

le enseñé la placa y me hice cargo yo.

Policía las 24 horas del día.

Has hecho bien.

¿Qué más puedes decirme de la detenida?

¿Tiene antecedentes?

No, pero tampoco tiene los papeles en regla.

¿De dónde es? Colombiana.

Lleva mes y medio aquí, solo me dijo eso.

Vamos a darle un par de horas más.

También me ha dicho que conocía a Paty.

¿De qué?

Pasamos por la plaza, vio el centro cívico y me lo contó.

Muy bien.

Pásale cuando termine a Castro el caso,

que redacte el atestado, le tome declaración

y que después, importante, se ponga en contacto con Paty, ¿eh?

Quiero que vuelvas al caso del secuestro de Cristina Rodríguez.

Me gustaría hacerme cargo yo de este caso.

Pero el secuestro es más importante.

Ya, pero creo que hay algo más y no sé el qué.

Prefiero que sigas con el secuestro por ahora, ¿eh?

Luego le dices a Castro que te mantenga informada, ¿vale?

Claro, hablo yo con Castro.

Por cierto, Paula. De verdad,

es que tengo el pálpito de que esta chica

está metida en problemas.

Pero hablo con Castro luego.

Está bien, no seré yo quien se interponga en el pálpito

de una buena policía.

Hablaré con Salgado y que os busque otros binomios

a Carlos y a ti, ¿de acuerdo?

Muchas gracias.

Por cierto, me ibas a decir algo más, ¿no?

Sí, que si cenábamos juntos.

Ah, venga, claro, así veo luego a los primos.

Eso mejor el domingo. Entre semana se hace muy tarde

y mañana tienen colegio. Había pensado

en tomar algo en La Parra y charlar un rato.

Venga, genial.

Pero queda pendiente para el domingo un cocido,

en olla ferroviaria, te vas a chupar los dedos.

(SUSPIRA)

-¿Tienes las matrículas de los camiones a mano?

Pásamelas un momento, anda.

-Te las paso por correo. -No, no, no.

Bueno, creo que estamos de enhorabuena, ¿no?

Sí, el operativo ha ido muy bien. Hemos detenido al resto de la banda

en el lugar que nos ha facilitado Samir.

Samir, el chico que detuvo Lidia en la mensajería.

Merinero estaba refunfuñando del trabajo que se le viene encima.

Bueno.

En cuanto rellenemos las diligencias empezamos con los interrogatorios,

y podemos ponerlos a disposición judicial.

-Sí, pero eso será mañana ya. -No, ¿mañana?

No, no creo que nos lleve tanto tiempo.

También tenemos la orden de registro de los trasteros.

Cuanto antes vayamos para allá, mejor. A ver qué tiene almacenado.

Si necesitáis una mano con el registro,

me lo decís. No, no, gracias, jefe.

Por ahora nos apañamos.

-Igual un par de agentes nos vendrían bien,

que los trasteros son bastante grandes.

-Yo creo que si nos organizamos bien

podemos sacarlos en unas horas. Madrugamos un poco y ya está.

-Muy optimista te veo yo.

Bueno, que todo problema sea ese.

Hablaré con Matías para que esté atento

y os eche una mano en cuanto llegue la orden, ¿de acuerdo?

Está bien. Muchas gracias, comisario.

Oye...

¿Este tipo también está involucrado en el caso?

Eh... no, no. Es Gerardo Navales

y lo he visto esta tarde en la mensajería.

¿A qué has ido a la mensajería?

Ese operativo estaba acabado ya. (ASIENTE)

-Ha ido a citar a Beatriz Velasco.

Tiene que declarar por el incidente durante la detención de Samir.

¿Y qué te ha llamado la atención de este tipo

para que le investigues?

Bueno, porque cuando le he visto me sonaba y...

lo he comprobado y efectivamente está relacionado con Enrique Velasco.

(Música de suspense)

Ya. ¿Y qué has averiguado?

Pues he averiguado que es un antiguo amigo de la justicia

y que se le estuvo investigando por una posible colaboración

con Enrique Velasco.

Lo que pasa que no pudieron probar nada

y huyó a México.

Allí se le relacionó con un cartel de la droga,

pero tampoco se pudo probar.

Y ahora parece que ha venido a España hace poco.

¿Adónde quieres llegar con todo esto?

Pues, comisario, no creo que...

sea una visita de cortesía, más bien una reunión de negocios.

¿En qué basas tu afirmación?

Pues no tengo pruebas si es lo que me está preguntando,

pero me baso en mi intuición.

Aunque seguro que en el ordenador de Eva Velasco

está todo lo que... ¿Otra vez con eso, Lidia?

Desde el principio del caso te has empeñado en encontrar algo

en Mensajería Velasco. Y a pesar de haber estado metida ahí dentro,

no has conseguido encontrar nada sospechoso.

Pero porque en ese ordenador está la clave.

Creo que te has obcecado con Eva Velasco

y te tiene en su punto de mira. Pero podríamos pedir

una orden al juez, entrar y... Mira, lo siento, Lidia, pero...

no tengo más remedio que pedirte por favor que de momento te olvides

de Eva Velasco y de las armas, ¿de acuerdo?

Pero, comisario, si tengo razón vamos a salir ganando todos, si no,

yo de verdad que me olvido del asunto... definitivamente.

Néstor, dime una cosa, ¿he sido suficientemente claro?

Porque a lo mejor el problema es mío, que no me sé explicar bien.

No, no, comisario, ha sido muy claro.

¿Seguro?

Porque yo ya empiezo a dudarlo.

Dime, Alonso.

¿He sido claro?

Muy claro. Bien, pues olvídate de Eva Velasco

y por favor céntrate en el caso de los loneros.

Cepeda, quiero que eches una mano a Carlos

en el tema del secuestro.

¿Y el papeleo qué hago?

Se va a encargar Alonso.

¿Perdón? ¿Algún problema?

No, no. Ningún problema.

¿Todo aclarado entonces? (ASIENTE)

-Me voy a buscar a Carlos a ver qué me cuenta del caso.

-"Está todo muy claro, comisario".

-He intentado ayudarte hasta donde he podido.

-Ya.

-Pero tu terquedad no tiene límites.

-Néstor, ahora no necesito esto, por favor.

-Vale, vale, compañera, que tampoco es para tanto.

Si al final la cogerás Solo tienes que aceptar...

aceptar que ahora no es el momento.

Bueno, me voy a buscar a Carlos.

Te dejo aquí con el papeleo.

(Música de suspense)

Hola. -Hola.

-No os conocéis todavía, ¿no? -No. Soy David. Encantado.

-Él es el nuevo abogado del centro cívico. Ella es Hanna.

Trabaja como voluntaria en todos los casos de prostitución.

-Encantada. -Igualmente.

He traído unas rosquillas de anís por si queréis.

-Sí, muchas gracias. Qué ricas. -Qué buena pinta.

-Las he comprado en una pastelería cerca de casa. Coged las que queráis.

He hablado con Esmeralda, me ha dicho que la has ayudado mucho.

Si no llega a ser por ti, no se hubiese atrevido

a denunciar a su proxeneta. -Bueno, yo solo la he aconsejado.

Ella fue la que tomó la decisión de venir aquí, pedir ayuda.

-Bueno, tampoco te quites méritos que tú la ayudaste mucho

a tomar esa decisión.

-Oye, ¿qué tal ha ido la reunión?

-Bien. He quedado aquí mañana con ella para poner en marcha

lo de sus papeles, pero yo soy optimista.

-Pues ojalá tengas razón.

-Hazme caso. Tengo mucha experiencia en casos de inmigración.

-Ah, ¿sí? Entonces trabajaremos mucho juntos.

-Bueno. Eso espero.

(Móvil)

Uy.

Perdonad un momento, chicos.

Dime, Paula.

(PAULA) -"Paty, te llamo por un tema de trabajo.

Hoy hemos detenido a una chica llamada Pamela Constante.

Dice que te conoce y que te llame. ¿Es verdad?".

-Sí. Es verdad. Estamos intentando regularizar sus papeles.

De hecho, llevamos toda la mañana intentando contactarla.

-"Pues ya sabes por qué no te cogía el teléfono".

-Ya. ¿Qué ha pasado?

-"Robó en una tienda y agredió a una empleada.

Va a necesitar un abogado". -Vale.

Vale. Pues seguramente que podremos ayudarla.

Justo nos han enviado a un abogado especializado en todo esto.

David Pineda se llama. Luego te lo presento si quieres.

-La mayoría con las que trabajo, vienen del mundo de la prostitución

y quieren dejar el negocio, pero por el tema de los papeles

se complica mucho la cosa. -Ya.

-Entonces es bueno tener un abogado con experiencia.

-Intentaré ayudarte en todo lo que pueda.

-Muchas gracias y encantada. -Igualmente.

-Chao. -Adiós.

-Vale. Vale, perfecto. Pues enseguida te lo mando.

Genial. Y dile a Pamela que no se preocupe.

¿Vale? Que todo va a salir bien.

La vamos a ayudar.

(SUSPIRA)

Bueno, Pamela ha tenido un problema y está detenida.

-¿Está detenida? ¿En qué comisaría? -En la de Distrito Sur.

¿Podrías ir...? -Sí, sí. Claro. Yo me encargo.

-¿Sí? -Sí.

-Vale. Me avisas con lo que sea, ¿vale?

-No te preocupes.

-Pues Bremón quiere que abandone la investigación.

Y lo que es peor, rechaza todos los indicios que le propongo.

-Bueno, ¿y Néstor qué dice?

-Pues Néstor dice que Navales también le parece sospechoso,

pero que no cree que actualmente esté metido en ningún lío.

-Estoy de acuerdo. No ha cometido ningún delito, ¿no?

-Bueno, que sepamos.

-Lo que tenemos es que es un hombre que ha vuelto a su país, ¿no?

Punto.

-Sí. Bueno, ¿y qué hacemos?

¿Esperamos a pillarlo con las manos en la masa?

¿O qué? Porque eso es lo que me propone Néstor.

-Hombre, es razonable, ¿eh?

-No. Néstor es de los que no se salta la línea ni un milímetro.

-Lidia, ¿qué quieres que te diga? Eso habla muy bien de él.

Es policía. Nosotros debemos de cumplir las normas.

-Ya, claro. Eso lo dices tú ahora, pero...

te recuerdo el caso que llevaste de la pareja esa que madre mía.

Que él era de traca y ella también.

Esos que ella no quiso denunciar por...

¿Por qué era? ¿Por abusos sexuales o por violencia de género...?

¿Cómo eran?

-Se llamaban Juancar y Mila. -Esos.

Esos.

Llevaste la investigación por tu cuenta.

Hasta seguiste al pavo ese por todos lados.

-Bueno, Lidia. Ya te vale, ¿no?

¿No te acuerdas lo que me pasaba en ese momento o qué?

No sé por qué sacas esto ahora. No sé. Ya sé que la cagué,

pero no me lo tienes que recordar. Tómate algo que estás insoportable.

-Pero bueno, ¿qué pasa aquí?

-Cariño, cuidado con lo que dices, que aquí vuelan los puñales.

-Pero bueno, ¿y este mal rollo? ¿Qué pasa?

-No hay mal rollo, solo que opinamos distinto.

-¿Sobre qué?

¿Tema profesional o doméstico?

-Bueno, pues tenemos diferentes puntos de vista

sobre los indicios de un caso.

Igual me he pasado defendiendo mi compostura, pero sé dónde vives.

Y esta noche lo solucionamos.

-Yo también espero que lo solucionéis.

Más que nada por los daños colaterales

que pueda haber.

-Ya te vale a ti, ¿no? (RÍE)

-Si os puedo ayudar en algo, me decís.

-Pues mira, sí. Sí.

Quiero tu opinión sobre un caso, porque es un tema de informática.

-¿Informática? (ASIENTE)

-¿Hola? Venga, dispara.

-¿Cómo puedo saber si un ordenador se conecta a la "dark web"?

-Hay que entrar en el ordenador.

-Vale. Pero eso no es posible.

-Bueno, pues entonces complicado.

-Ya. Pero ¿y si hay ciertos indicios que me hacen pensar

que ese ordenador se usa única y exclusivamente para eso?

-Vale. Pero ¿cómo cuáles? ¿Qué indicios?

-Pues, por ejemplo, ese ordenador no se conecta

a la misma red que el resto de dispositivos del negocio.

Y se guarda bajo llave.

-La verdad que son precauciones las que está tomando.

Pero no sé. Lo mismo guarda información...

delicada, privada, del negocio, confidencial, ¿no?

-Sí, sí. De eso no me cabe la menor duda.

-Puede haber mil razones, ¿no?

-¿No hay forma de entrar en ese ordenador?

-Por lo que me cuentas,

la única manera sería entrar físicamente.

O sea, con el ordenador delante.

Y tampoco sería fácil, porque si el tipo

se mueve en la "dark web",

supongo que tendrá muy protegido su ordenador.

-Creía que me darías una alegría.

-A ver, entrar en el ordenador podría,

pero no te serviría porque no tenemos una orden

y no me voy a meter en un lío por un caso que no...

-Entonces no me sirves. Hasta luego. -Venga.

-Ay, Dios.

-¿Qué le pasa? -Que es más terca que una mula.

De verdad que...

¿Y tú qué? ¿Cómo vas con el dispositivo?

-Está todo listo. A las 17:00 llamarán los secuestradores

e intentaremos localizar o rastrear el teléfono

mediante la geolocalización. -¿Y Joaquín está ya por aquí?

-Carlos le ha mandado para casa.

Que se viniera antes de las 17:00.

Vamos, está el hombre...

-Tiene que estar muy nervioso.

-Tú imagínate. Yo no tengo hijos,

pero si tuviera una hija y la secuestran.

También te digo que el estar aquí molestando

no es bueno ni para él ni para nosotros.

-Pues nada, ya me contarás.

Que vaya muy bien. -Me vuelvo a la cueva.

-Muy bien. -Luego te cuento.

-Chao. -Chao.

-Venía a ver a Paula Figueras.

¿Paula Figueras? -Sí, soy yo. ¿Usted es?

-El nuevo abogado del centro cívico, David Pineda.

-Pues encantada. Muchas gracias por venir tan rápido.

Me alegra que el centro haya encontrado por fin un abogado.

Eso nos facilitará mucho todo.

¿Paty? -Se le ha complicado el día.

-¿Quiere que le explique cómo funcionamos cuando viene un detenido?

-No, conozco el procedimiento.

-Me ha dicho Paty que está especializado

en temas de inmigración.

-Me gustaría ver cuanto antes a mi clienta, Pamela Constante.

¿Sería posible?

-Sí, claro. En seguida aviso a un compañero.

De todas formas, se ha negado a hablar.

-Hace bien.

-No se anda usted con rodeos.

-No es recomendable que un detenido hable antes con la policía

que con su abogado, podría meter la pata, ya lo sabe.

-Yo solo quería informarle.

Además, la chica está cerrada en banda.

Ni siquiera ha contado por qué ha cometido el robo.

-Porque lo necesitaría para comer.

-Dudo mucho que sea por eso.

Ha cometido un robo usando la violencia.

Está metida en un buen lío.

Convénzala para que hable. Será lo mejor para ella.

-No se preocupe. ¿Me acompaña?

-No. Marta.

¿Puedes acompañar al señor Pineda a ver a Pamela Constante?

(Música de tensión)

Cuando suene el teléfono, tienes claro qué hacer, ¿no?

-Sí.

-Vale, ¿hacemos un pequeño recordatorio?

-Sí, nada, decirles que ya tengo el dinero

y fijar un lugar para la entrega.

Eso es.

Y después intentar enrollarme lo más posible

para que puedas localizar la llamada. -Correcto.

Que no cante, bueno, ya sé que es difícil,

pero estate tranquilo.

-Joaquín, todo va a salir bien.

-Son las 17:00 pasadas, ¿no tendrían que haber llamado ya?

Apenas ha pasado un minuto, Joaquín, llamarán.

¿Es normal que se retrasen tanto?

¿Qué pasa aquí?

¿Qué pasa? ¿Nos han descubierto?

Mira que me lo dijeron: "No vayas a la policía

o tu hija acabará muerta".

¡Van a matar a mi hija! -No te pongas en lo peor.

-¿Que no me ponga en lo peor? Es mi hija.

-Tranquilízate. -Que me tranquilice.

-Escúchame bien, mírame, mírame.

Es importante que cuando suene el teléfono te noten tranquilo.

Si detectan algo raro, Cristina sí que corre peligro.

¿Comprendes?

Venga, eso es.

(Música de tensión)

(Móvil)

(Música de suspense)

Ahí está.

Joaquín, respira.

¿Vale?

Ya sabes lo que tienes que hacer.

En cuanto lo tengas, contesta.

(Música de tensión)

¿Dígame?

-"¿Por qué has tardado tanto en responder?".

-Perdone, pero me ha pillado usted en el baño.

Ya tengo el dinero.

-"No esperaba menos.

Quiero que lo metas todo en una bolsa de deporte".

-Muy bien, ¿y dónde tengo que llevar esa bolsa?

-"¿Conoces el parque de La Granola?".

-Sí.

-"Bien, en uno de los lados hay una fuente.

En frente hay unos matorrales.

¿Te has quedado con la copla?". -Sí, sí.

-"A las 18:30 deja la bolsa de deporte en los matorrales

y te largas. Sé puntual.

¿Has entendido bien lo que debes hacer?".

-Perfectamente.

-"Y ni se te ocurra avisar a la policía

o ya sabes lo que le puede pasar a tu hija".

-Y, perdone, ¿cómo sé que no le han hecho nada a mi hija?

Quiero hablar con ella ahora mismo.

-"Tu hija está bien.

Hablarás con ella cuando yo tenga mi dinero".

-Pero déjeme por lo menos escuchar su voz, por favor.

¿Oiga?

¡Oiga! -¿Lo tienes?

-No, lo siento, pero no he podido localizar la llamada.

-¿Y ahora qué hacemos?

Vale, sabíamos que esto podía suceder.

Plan B.

Joaquín, en menos de una hora y media llevarás estos 100.000 euros

al lugar que te ha dicho el secuestrador.

Pero...

¿De dónde ha salido esta pasta? No te preocupes, es dinero falso.

Están muy logrados, a la vista no se nota

y diría que al tacto tampoco, no se dará cuenta.

Vamos a montar un operativo en el parque de La Granola.

Haremos la entrega tal y como nos ha dicho el secuestrador.

Si ven que hay policía por medio, se va a la mierda.

No se darán cuenta

porque la policía estará de incógnito, ¿de acuerdo, Joaquín?

Tú de lo único que debes preocuparte

es de llegar allí, dejar el dinero y largarte.

El resto es cosa nuestra.

¿Qué vais a hacer? ¿Detener al tío que recoja la bolsa?

Si ese tío no vuelve a donde deba, mi hija está muerta.

Lo que vamos a hacer, Joaquín,

es seguir a la persona que coja el dinero.

Eso nos llevará hasta tu hija.

Confía en nosotros.

(Música dramática)

Gracias.

-¿Qué tal ha ido? -Se ha negado a hablar.

-Vaya. -Ahora no se fía de nadie,

ni de su abogado. -Se lo dije.

-Ya, ya lo sé.

De todas formas, deberían ponerla a disposición judicial.

No es lógico que pase una noche en comisaría por un móvil.

-También agredió a una empleada de la tienda.

-Eso fue un acto reflejo.

Fue sin querer y está muy arrepentida.

-¿Eso le ha dicho?

-Salta a la vista que Pamela Constante

no es una delincuente peligrosa.

-Lo siento, pero esta noche se queda en el calabozo.

Ha cometido un robo con agresión, es un delito grave.

Y tengo la intuición de que hay algo que no nos cuenta,

así que será mejor que hable cuanto antes.

-Dudo mucho que hable por pasar una noche en el calabozo.

-Bueno, esa es su opinión.

Además, tengo que terminar las diligencias del caso.

-Ya. No sé si es consciente que por la Ley de Enjuiciamiento Criminal

los detenidos deben pasar el menor tiempo posible aquí.

-Conozco perfectamente esa ley

y sé que me permite tenerla esta noche. ¿Por qué insiste?

-Porque no me parece correcto que tenga que pasar una noche

en el calabozo por una simple intuición.

-Ya, mire.

Esto es una comisaría

y aquí decido yo y no usted.

Y otra cosa.

No me gusta que duden de mi profesionalidad por ser joven.

Seguro que si habla con otra persona con más experiencia,

no se pondría a darle lecciones, ¿me equivoco?

-Está bien. Discúlpeme.

¿Puedo volver mañana entonces?

Quizás la convenza para que hable.

-Puede volver mañana.

-Gracias. -De nada.

(Música de tensión)

(SUSPIRA)

-Claro, ¿y a qué hora llega tu vuelo de Róterdam?

Perfecto, mándame horario si quieres.

Venga, fenomenal.

Mañana nos vemos entonces.

Buen viaje.

-¿Qué? ¿Qué tal?

-Pues mañana nos reunimos con Agnes en persona.

-¿Sí?

Bueno, pues todo genial, ¿no?

-Todo, todo...

-¿Qué pasa? ¿Es borde? ¿Seca?

¿Ha dicho algo malo? -Que no.

Es una tía muy maja.

Un poco como del norte.

¿Sabes? Como tal.

Creo que nos vamos a llevar bien.

-¿Entonces qué pasa?

-La tía esta es que, de verdad, está todo el día pegada detrás.

Cada vez que me doy la vuelta, ahí está.

-Si es que Lidia es muy pesada.

Muy muy pesada.

-Lo de Agnes tenía que estar resuelto.

Se está retrasando por ella y no me gusta.

Encima lo de esta tarde.

-Bueno, ha entrado muy en su línea, a husmear.

O sea, la he largado dos veces, pero no se iba.

-Ya.

No me gusta que haya visto a Gerardo.

Ni a él. Se le ha quedado una cara...

-Ya, ya le he visto.

Te digo una cosa, no creo que Lidia sospeche de él.

-Pues no lo sé. -¿Sabes?

-No ha preguntado y es preguntona.

Si se ha quedado callada...

Papá siempre decía que los que se quedan callados son como peores.

Mierda.

-¿Qué? -Me he dejado la agenda.

La necesito.

-¿En serio?

-¿Tú irías a por ella?

-Podrías ir tú corriendo en verdad.

Si no fuera porque llevas esos tacones infernales.

-¡Oye! -Venga, no tardo.

-Venga, anda.

(SUSPIRA)

(Música de tensión)

Carlos, ¿cuál es la situación?

Sin novedad.

Desde mi posición, todo tranquilo.

Muy bien, Unidad 1 y 2.

Recordad que ese matorral es el punto de encuentro.

Ese es nuestro objetivo,

así que no lo perdáis de vista.

¿Entendido?

Cuando Joaquín deje el señuelo,

la cosa podría complicarse, así que todo el mundo muy atento.

(Música de tensión)

Compañeros, son las 18:29.

Ha llegado la hora.

Empieza la función.

Unidad 2.

Decid a Joaquín que deposite la bolsa en el lugar acordado.

(Música de suspense)

El cebo está en su sitio.

Ahora nos queda esperar.

Todos muy atentos por si alguien sospechoso se acerca.

Mucha tranquilidad.

Seguro que está vigilando la zona,

así que nadie se mueve de sus posiciones

hasta que el inspector Okoye o yo lo ordenemos.

(Música de suspense)

(Música de tensión)

¿Qué haces aquí que no estás en la mensajería?

-¿A ti qué te importa?

-¿Y tus empleados qué están, solos?

Como eres la típica que está siempre encima.

-No, qué va, eso es solo con los que se meten

en mi despacho para husmear y meter las narices donde nadie les llama.

¿Tú no tenías que interrogar a unos ladrones o algo así?

-Sí, pero he salido a por un café y te he visto y digo: "Ay, mira,

voy a saludar a mi jefa".

-Anda, pero si no nos ha dado tiempo ni a echarnos de menos.

Cada vez que me giro, estás ahí, parece que me sigues.

-Ya, pues... pues no.

Lo que pasa que es normal tu reacción,

es lo típico que hace la gente que no hace las cosas bien

y tiene miedo de que le pillen.

-De que le pillen.

¿Por qué me hablas con segundas, Lidia?

Habla claro, ¿qué?

-Vale, pues te hablaré claro.

¿Qué hacía Gerardo Navales en tu mensajería?

-¿Perdona?

-Porque no es una hermanita de la caridad que digamos.

Tú sabes que se le relaciona con carteles mexicanos, ¿no?

-Pues no.

No, no tenía ni idea.

Gerardo era amigo de mi padre

y ha venido a darme el pésame,

así que yo que tú, dejaba de montarme películas

o, bueno, o empezaba a verlas, ¿no?

Porque tengas algo que hacer y estés entretenida.

-Ya sé que era amigo de tu padre,

también sé que eran socios.

¿Los negocios que llevaba con él son los que lleva ahora contigo o...?

No voy desencaminada, ¿verdad?

-¿Tú no habías salido a por un café?

-Toma.

¿Todo bien por aquí?

-Sí, todo bien.

-¿Seguro? -Tu prima, que necesita un "hobby".

-Tu prima, que se pone nerviosita cuando le hago preguntas.

-Madre mía, qué de primas.

-Hasta luego.

-¿Qué le pasa a esta ahora? ¿Qué te ha dicho?

-¿Qué? -Nada, que sospecha que estamos

en tratos con Gerardo.

-¿En serio? -Lo sabía.

-Si es que tenías razón, Eva, joder. Lo siento, fue fallo mío.

-Vale, hay que quitarse a esta tía de encima como sea,

si no, no va a dejar de dar por saco.

-Vale, ¿y cómo lo hacemos?

-Para empezar, eres tú la que se va a ir a la reunión con Agnes.

-No, no, no, espera, ¿que qué? ¿Yo?

-Sí.

-Eva, ¿seguro?

-Esta tía me quiere a mí, ¿no? Pues que me siga,

que la voy a tener entretenidita. -Eh... vale.

O sea, sé que lo sabes, pero es una reunión superimportante,

nos jugamos mucho, igual conviene que estés ahí.

-Bueno, pero no puedo estar porque no es seguro.

Y además, ¿tú no querías una oportunidad?

Que llevas pidiéndola meses,

pues ahí la tienes.

Y si todo sale bien

y recuperamos el control del negocio,

pues será gracias a ti.

-Eh... vale, me voy a reunir con Agnes

y espero cerrar el trato, espero.

(Música de suspense)

Estoy empezando a ponerme nervioso.

Llevamos solo diez minutos de retraso.

Tengamos paciencia que no es para tanto.

"¿No ves nada desde ahí, Cepeda?

Alguien sospechoso o algún movimiento raro".

Es muy raro que no se haya presentado, muy raro.

¿Y si nos ha mordido y se ha largado?

No, no lo creo, hubiese llamado al móvil de Joaquín.

(Música de tensión)

Atención a todas las unidades.

Se acerca un sospechoso con una sudadera

con una capucha oscura que le tapa la cabeza.

(Música de tensión)

Se ha parado frente a los matorrales.

(Música de intriga)

Bingo.

Ha cogido la bolsa de deporte.

"Ya tenemos a nuestro hombre".

Vale, es muy importante que ahora todos mantengamos la calma,

¿de acuerdo? Le vamos a seguir a una distancia prudencial.

No queremos llamar su atención.

Queremos que nos lleve hasta la chica.

(Música de suspense)

Hola, María. -Hola, corazón, ¿qué te pongo?

-Pues cinta de lomo con patatas y ensalada, que hoy no he comido.

No me lo pongas todavía que voy a cenar con mi tío.

-Ah, pues me parece muy bien. ¿Qué quieres de beber?

-Agua.

-Oye, ¿cómo está Daniela?

-Bueno, pues más tranquila

ahora que su hermano ha vuelto a casa, pero un poco preocupada

porque sabe lo que se le viene encima.

-Ya me imagino.

-Buenas noches, comisario.

Siento el retraso.

No te preocupes que acabo de llegar y pedir la cena.

-Usted una tortillica francesa, ¿no?

Y un poco de agua.

Un momentico.

Aquí tiene el agüica.

Y el vasico.

Gracias.

Mañana intentaré interrogar a Pamela que seguramente esté más receptiva

que hoy.

Me parece muy bien.

Pero bueno, no hablemos de trabajo, ¿vale?

Me alegro que hayamos venido a cenar.

En realidad, te he invitado porque hay algo importante que tengo

que explicarte.

Lo hubiera hablado antes contigo, pero creo que estos temas

es mejor hablarlos fuera de la comisaría.

¿Qué pasa?

Esta mañana he estado viendo a tu padre.

Bueno, no es la primera vez que vas, ¿no?

No, pero la verdad es que ha sido una visita muy corta y...

ha sido una visita distinta porque he ido

por un tema profesional.

¿En qué lío se ha metido?

No, tranquila, en ninguno.

Le he pedido asesoramiento para el caso de Ramiro Infante.

Ya, es el que no me querías contar nada, ¿no?

Sí, pero queríamos guardar la máxima discreción, ya lo sabes,

pero ahora sí que te puedo adelantar algo.

Vale, pues cuenta.

Verás, sabemos por Yuri Nabokov que Ramiro cambió el rostro

con una operación de cirugía estética.

Yuri conocía su nuevo rostro,

iba a ayudarnos a identificarlo con un retrato robot,

por eso pensamos que Ramiro lo mató.

¿Y ahora qué?

Centraremos la investigación en buscar al cirujano que le cambió

el rostro, por eso he ido a ver a tu padre, es una especialista

en el sector y, bueno, a lo mejor podía darnos

alguna pista útil.

¿Os va a ayudar?

Ya lo ha hecho, nos ha dado el nombre de un cirujano

que coincide con el perfil que estábamos buscando,

ya lo estamos investigando.

Qué bien, pues me alegro.

-Aquí tenéis, chicos.

El lomito y la tortillica.

Qué pinta tiene ese lomo.

Buen provecho, y dejaos un huequecico, ¿eh?

Que me ha salido un arroz con leche...

-¿Qué tal está mi padre?

Bien, la verdad...

es que está bien, le he visto activo,

está participando en las actividades para integrarse,

hace talleres y ese tipo de cosas.

Desde que ingresó en prisión no sé nada de él.

¿Te ha preguntado por mí? Sí, claro.

Le he dicho que estabas muy bien y en el trabajo muy a gusto.

¿Y le has contado que he tenido que matar a una persona?

No. Paula, eso es confidencial.

Pero sí le he contado que eres una policía excelente.

A veces pienso en ir a verle

o mandarle una carta, pero...

no... no me veo con fuerzas para hacerlo.

Lo entiendo.

También he soñado varias veces con él,

pero con la imagen que tengo de él de cuando era pequeña,

antes de que pasara todo esto.

Bueno, supongo que le echo de menos.

Luego pienso en lo que hizo y...

no sé si sería capaz de mirarle a la cara,

creo que no me siento preparada todavía.

Entiendo que quieras mantener la distancia,

bastante bien lo estás llevando.

¿Tú crees?

No sé.

No sé, eh...

¿No te ha pedido que me dijeras de ir a verle o algo?

No, no.

No quiere presionarte y sabe que tiene que salir de ti,

pero sí me ha pedido que te pregunte si puede enviarte alguna carta.

Quiere que le dé permiso.

Yo creo que más bien

quiere asegurarse de que vas a leerla.

Ya pues, eh...

no sé qué decirte.

Paula, yo no quiero que te sientas presionada por retomar la relación.

Es algo que tienes que sentir tú y...

tú tienes que tomar la decisión.

Vale, lo pensaré con tranquilidad.

Tómate el lomo que se te va a enfriar, anda.

Sí, además, que tengo que volver a comisaría,

tengo que seguir con lo de Pamela.

(Música emotiva)

(Música dramática)

¿Dónde está mi hija?

(GRITA) -¿Dónde está mi hija? -Por favor,

déjanos trabajar. -¿Le has hecho algo?

¿Habéis encontrado a Cristina?

-¡Mantén una distancia prudente, no lo volveré a repetir!

-¡Cristina! Cristina, hija, ¿cómo te encuentras?

¿No tendría que verla un médico? Tranquilo, por favor.

¿Estás bien? -¿Cómo voy a estar bien?

-Pero ¿esto qué significa?

Joaquín,

tu hija está detenida.

¿Detenida mi hija por qué? ¡Si ha sido víctima de un secuestro!

Tiene que ser un error. ¡No podéis tratarla como una delincuente!

Supongo que has conocido al chico que ha pasado, Jacobo,

el novio de tu hija, ¿verdad?

Exnovio. No, eso no es así, Joaquín.

Jacobo es el que cogió la bolsa de dinero que dejaste en el parque

y eso nos condujo hasta su casa.

Cuando estábamos a punto de entrar, Jacobo y tu hija, Cristina,

salieron del interior con una actitud íntima, diría yo.

¿Qué tonterías son esas?

No es ninguna tontería, no me estás entendiendo.

Jacobo y Cristina tenían la bolsa llena de dinero

cuando les detuvimos.

Eso no es cierto. -Claro que no.

Es mejor que te calles, que tienes

muchas preguntas comprometidas que contestar.

Solo hablaré delante de mi abogado.

-No te preocupes, cielo, conseguiré al mejor abogado,

tú tranquila. -Se acabó el espectáculo.

Al chico lo estamos fichando, yo me encargo de ella.

-Esto tiene que tratarse de un error, ¡mi hija es inocente!

Joaquín, por favor. ¡Mi hija es inocente, por favor!

(Música dramática)

Y paciencia con ese abogado, ya tendré ocasión de conocerle.

Será antes de lo que te imaginas.

Buenos días. -Buenos días.

-Le presento al comisario. Él es David Pineda,

el nuevo abogado del centro cívico.

Encantado, bienvenido a Distrito Sur.

Gracias, comisario.

He traído desayuno para mi defendida,

si no supone un problema.

-A ver, cuéntanos por qué tu padre lleva días en contacto

con un supuesto secuestrador que le exigía 100.000 euros

a cambio de tu libertad.

-Y yo qué sé, a lo mejor es un secuestrador de estos virtuales

que salen en las noticias.

Saben lo que les digo, ¿no?

-Sí, sí, claro. Si nosotros nos sabemos

todos los tipos de secuestros,

pero es que este no tiene nada de virtual,

ni tampoco de secuestro, Cristina.

A lo mejor nos puedes decir por qué recibió tu padre esta foto.

Te presento a Agnes Baas, nuestra futura proveedora.

-Guau, es... es muy elegante esta mujer.

-Parece que va a jugar al bridge con las amigas.

Pues es una de las traficantes de armas más importantes de Europa.

-Ya ves, yo quería darte lo mejor,

pero ahora ni... ni máster, ni timbas, ni trabajo, ni nada.

Lo he perdido todo, hija, y Ángel también.

-Me da igual.

-De acuerdo, voy para allá ahora mismo.

Ha aparecido un cadáver en el vertedero de Fuente del Pino.

¿Vas con Lidia?

No, ella libra hoy.

Vale, pues te acompaño.

Alto, policía.

-Tengo novedades de Ramón Boza.

Es por eso, Salgado.

Justo ahora que lo estamos buscando,

desaparece.

Le encontraremos.

-Como bien sabrás, mi hermana y yo somos socias.

Podemos cerrar cualquier trato y si decide ratificarlo con ella,

yo no tengo ningún problema.

-Pero yo sí lo tengo,

a mí no me gusta hablar con intermediarios.

Mi cita era con la hija mayor de Enrique Velasco.

-Si me permites que te lo diga, soy tan hija de mi padre como ella.

Conozco perfectamente el negocio y me he ganado mi puesto a pulso.

-Será mejor que te vayas.

Buenas noches, ¿qué le trae por aquí?

Pues nada agradable me temo porque vengo a poner una denuncia.

Vaya, espero que no haya sido grave.

Juzgue usted, vengo a denunciar a la oficial Alonso.

-Carlos no cree nada de lo que le dije,

para que lo sepas.

-Carlos es muy noble, pero...

pero no es tonto.

Supongo que...

que este va a ser el final de nuestra relación.

-Hace unas horas recibimos un aviso de H-50 por la aparición

de un cadáver en el vertedero Fuente del Pino

y me fui allí con Okoye para proceder al levantamiento del cuerpo.

Estoy al tanto, creo que llevaba

días ahí el cuerpo, ¿no?

Estaba indocumentado,

pero tenía una nota metida dentro de una bolsa de plástico

grapada a la camisa.

"Habéis llegado tarde otra vez".

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Servir y proteger - Capítulo 959

13 may 2021

La policía y Joaquín preparan la entrega de dinero a los secuestradores para poder encontrar a Cristina. Paula y David chocan en comisaría cuando este acude allí para representar a Pamela, una inmigrante irregular. Tras arreglar su desencuentro con Bremón, Miralles se marcha a Italia para ayudar en el interrogatorio de un socio de Khan.

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