Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 956 - Ver ahora
Transcripción completa

¿El siguiente paso de la investigación?

Averiguar de qué manera envían esa mercancía a Marruecos,

si lo hacen ellos o a través de mensajerías

y empresas de transporte.

-Hiciste una venta por la "dark". -Sí, es una pistola. ¿Qué pasa?

-Pasa que te dije que no lo hicieras.

Que Rafi ha hecho unas anotaciones del relato

que están muy bien.

Al final te voy a tener que agradecer que lo hayas perdido.

Debe avisarnos si alguien se presenta aquí

y hace un envío a Himez, ¿entendido?

-Perfectamente.

-¡Yuri!

¡Yuri!

Dinos, ¿quién ha sido?

Ha sido él.

(Ruido)

(Motor de moto)

Pipe nos ha dicho que esta noche va a haber otra partida

y que le han llamado. Si montamos un operativo allí

les pillamos con las manos en la masa.

Joaquín Rodríguez y Ángel Moreno, quedáis detenidos

por organización de juego ilegal.

(Música emocionante)

¿Quieres leche, gordi?

¿Qué quieres en la tostada: mantequilla o aceite?

-Sí.

-Sí, ¿qué?

¿Aceite o mantequilla?

-Ay, persona, cariño. Mantequilla, mantequilla.

-Vale. -Es que esto es impresionante.

-¿El cuento? Está muy bien. Muy... muy bien.

-Sí, bueno, el cuento sí, pero me refiero a...

a los comentarios de la mujer de la limpieza.

¿Rafi se llama? Pues es que es impresionante.

Vamos, le has hecho un favor a Carlos olvidándote el relato en el gimnasio

porque esta señora, será filóloga algo así.

Cada comentario que hace, lo clava.

-Aquí lo tienes.

-¿Te pasa algo, amor?

-Eh...

Que a lo mejor yo también tengo algo que aportar al cuento,

no solo el dejármelo por ahí tirado.

-Ay... claro, claro,

perdona, cariño, ¿te ha molestado? -No.

No es que me haya molestado, que no seré filólogo, pero...

pero tengo mi criterio y que no soy...

-El relato está fenomenal, ¿eh? Y el detalle de la madre jipi

me ha encantado, yo creo que se ha inspirado en mí,

de verdad, no quiero yo....

pero bueno... ¡Ostras, cariño, qué tarde es!

Entro en diez minutos, me tengo que ir pitando.

-¿Y no te tomas la tostada? -Ya pillo algo por ahí, ¿vale?

-Vale.

(Música de suspense)

Buenos días. Buenos días.

Cómo sabía que iba a encontrarte al pie del cañón.

Con la que está cayendo no se me pegan las sábanas, no.

Toma, te he traído un cafecito. Hombre, muchas gracias.

¿A qué hora has llegado?

A las seis en punto.

Jesús.

Es a la hora a la que se reanudaba el operativo.

Si encuentran a Ramiro Infante,

quiero ser el primero en estar ahí.

¿Tú qué tal has pasado la noche?

Pues tampoco he dormido mucho que digamos,

anoche tuve pelotera con los jefes por la muerte de Yuri.

Bueno, ¿cómo va la colaboración con Distrito 8?

De momento, sin problema y sin resultados.

¿Del operativo tampoco hemos sacado nada interesante?

Por desgracia, no, no hay ninguna pista de Ramiro.

¿Testigos oculares?

Bueno, hemos tomado declaración a alguno.

La que más sabe es una chica

que trabaja en una panadería y que estaba sacando la basura,

y que vio pasar una moto a toda velocidad.

Déjame adivinar,

no se fijó en la matrícula, ni ha sabido decirnos

el modelo ni la marca, ¿no?

Como de costumbre. Lo que más llegó a decir

es que la moto era de motocross

y que por supuesto, llevaba casco, así que tampoco...

Un momento, Lucas Infante tenía una moto así,

la que llevó al invernadero cuando disparó a Lidia.

Sí, yo también lo he pensado.

Yo creo que Ramiro Infante está utilizando la moto

que tenía su hijo Lucas.

Dime, por favor, que tenemos alguna imagen grabada.

Sí y no.

Abarca se ha pasado toda la noche en la UIT

rastreando cámaras de tráfico

y ha conseguido una en la que se ve la moto pasar

a toda velocidad, pero incapaz de asegurar la marca

y de la matrícula ni hablar.

De verdad, esto es desesperante.

A ver qué dice el forense y el informe de Científica.

¿Cuándo lo tendremos?

Espero que a lo largo del día, pero...

ya sabes que este tipo no deja huellas.

A lo mejor ha dejado algo de ADN en el cuchillo.

En fin, pues nada, paciencia. Gracias, Salgado.

Un momento, Bremón, esta noche le he estado dando vueltas

y creo que deberíamos buscar al cirujano plástico

que operó a Ramiro.

Esa puede ser una buena idea, sí.

Sí, sí, así podríamos saber qué aspecto tiene en estos momentos.

No digo que vaya a ser una cosa fácil.

No, pero hay que intentarlo.

Sobre todo, también para protegerlo.

No me extrañaría nada que Ramiro fuera ahora a por él.

Al fin y al cabo, mató a Yuri

porque era de los pocos que conocían su nuevo rostro.

Y visto lo visto, cualquiera que sepa algo de su pasado

está en su punto de mira.

Intenta hablar con la Asociación de Cirujanos Plásticos

o con el colegio de médicos si no.

Muy bien, pues me pongo ahora mismo,

Gracias.

Bremón, te agradezco mucho el café. No hay de qué.

(Música de suspense)

Carlos, me ha encantado.

Estaba a puntito de ponerte unas notas.

Bueno, te iba a proponer una idea que se me ha ocurrido,

que... bueno, el personaje de ella es maravilloso,

me encanta, superbién construido.

Pero no sé, noto como que me falta algo...

saber más de ella por dentro, como de sus interiores, ¿no?

He pensado que un confidente podría darte la oportunidad

de que la conociéramos un poco más.

¿Qué opinas?

Que teniendo en cuenta que no es televisión

y que es literatura, me parece un poco típico,

prefiero que esas cosas las cuente un narrador.

Sí. No, no, claro. Viéndolo así... sí, ya, ya.

Que... te pido perdón si te ha molestado, no sé.

Solo quería aportar un granito de arena, pero veo que...

No, lo siento si te he contestado borde,

no he descansado nada bien. Tengo en la cabeza

en el operativo de anoche y estoy de los nervios.

No sé ni qué hago tomando café.

Pero ¿qué ha pasado en el operativo de anoche?

Anoche me llevé detenido a Ángel Moreno.

¿A Ángel?

No me digas.

Había montado, junto con su jefe, Joaquín,

un casino ilegal, en los bajos del hotel Novasur.

¿Me lo estás diciendo en serio? Y tanto, están en el calabozo.

Me dejas sin palabras. Yo pensaba que este chaval se había reformado.

Pues ya ves.

A ver qué pasa en los interrogatorios,

pero es que la cosa pinta mal, Iván.

Pues sí.

Esto me lo dices hace dos meses y me habría alegrado,

pero ahora no...

Vamos, que no le guardo ningún rencor.

De hecho, me da... me da pena la situación.

Oye, ¿y Daniela?

¿Se ha enterado? ¿Se ha enterado de todo esto?

Vale, no le has dicho nada, ¿no?

Si es que no sé por dónde empezar.

Es que tienes un marrón, Carlos.

No me extraña que estés demorando el decírselo porque...

Vamos, yo también lo haría. Pobrecita.

Se va a morir de pena.

Y cuanto más tarde en decírselo, peor,

y no quiero que se entere por terceros,

pero ahora Merinero podría estar en La Parra y enterarse por él.

Bueno, no...

¿No has dicho que los interrogas hoy? Sí.

Pues espérate.

Sí, espérate a ver qué te dice el tal Joaquín este,

que lo mismo te dice que el chaval pues era un mandado, Carlos,

y el juez te dice que le dejéis libre con una citación.

Piensa.

Bueno, visto así...

le ahorraría el decirle que su hermano está en el calabozo.

Por eso te digo, claro.

Pero es que no les vamos a soltar.

Hemos interrogado a más personas que estuvieron allí

y todos coinciden en que Ángel siempre estaba.

Bueno, pero aun así, Carlos, piensa,

aun así, qué más da contárselo a las diez que a las doce.

¿Lo entiendes? Interrógales primero y cuando sepas,

pues ya vas y le cuentas a Daniela.

Qué marrón. Sí, un marrón es, pero...

Qué marrón.

El casino que regentas en los bajos del hotel,

¿lo comenzaste tú o ya estaba?

Yo no lo llamaría casino. -¿Y cómo lo llamaría?

-No lo llamaría de ninguna manera, y si empezamos con trampas,

llamo a mi abogado y no contesto nada más.

Qué espabilado.

Joaquín.

¿Cuándo comenzaron las timbas?

Yo no monto timbas, organicé una partida ayer.

Están haciendo una montaña de un grano de arena.

¿Qué te parece esto? Dejamos las preguntas trampa

y tú dejas de mentirnos a la cara, ¿eh, Joaquín?

La mayoría de los testigos han dicho que las timbas

llevan durando alrededor de medio año.

Además, escúchame, Joaquín, ¡eh!

¿Te crees que alguno de ellos ha dado la cara por ti?

En cuanto les hemos dicho que les pueden caer

de 3000 a 9000 euros, han empezado a rajar que daba gusto.

Joaquín, le hemos pillado.

Lo mejor será que colabore.

Al juez no le gusta perder el tiempo, tiene muchas cosas que hacer.

-Está bien. Bien.

Llevo aproximadamente siete meses organizando partidas,

póquer y ruleta. Muy bien,

y Ángel Moreno es tu socio. No.

¡Venga ya, Joaquín! No es mi socio.

-Todos los testigos nos han dicho que siempre está allí con usted.

-Porque trabajaba en el hotel y lo involucré en este tema,

pero ni tiene responsabilidad alguna, ni organizaba nada,

lo organizaba yo, no era mi socio y estaba trabajando, como el crupier.

Ya, me enternece muchísimo ver cómo te pones así

a modo papá con tu socio.

¡Que no era mi socio! ¿Hay alguno de los testigos

que haya dicho que es mi socio? ¿A que no?

-Bueno, ¿cuánto dinero recaudaba así en promedio?

-No sé,

no mucho, si a veces hasta perdía dinero.

¿No mucho? Si te requisamos 40.000 euros ayer, Joaquín.

¿Qué me estás contando?

Eso era la recaudación de unos cuantos días

y como comprenderá, ese dinero no lo ingreso en el banco.

No, no comprendo nada de lo que me dices.

Dices que organizabas timbas de póquer ilegal

para perder dinero, ¿es eso?

Mire mis cuentas, ¡estoy en la ruina!

¡Mírame! ¿Me ves cara de estúpido?

¿Estas timbas qué eran? ¿Eran benéficas acaso?

Acabo de pedir un crédito, he vendido el coche,

¡que no tengo un duro!

-Joaquín, tenía 40.000 euros en efectivo.

-Otra vez...

Desgraciadamente tengo muchas deudas

y yo pensaba usar ese dinero para tirar una temporada

y que no se lo llevase ni Hacienda, ni mis acreedores.

No sé a dónde quieren llegar, ya lo he dicho todo,

así que llévenme a los juzgados y se acabó.

Bueno, tranquilito, ¿eh? Joaquín, tranquilito.

¿Qué prisas son estas de ir al juzgado?

Es la primera vez que lo veo.

¿Qué pasa? ¿Tiene a alguien esperándole?

A lo mejor es la lavadora,

¿se te ha quedado mucha ropa por allí?

Le quiero pedir disculpas a mi jefe

porque aunque me va a poner en la calle, aunque solo sea...

por... pundonor.

¿Por pundonor?

¿Qué hacemos con este?

(Música de suspense)

Miguel, llévatelo al calabozo.

Y sube a Ángel Moreno.

Bueno, pues... ha ido todo bien, ha confesado.

A ver qué nos cuenta ahora tu cuñado.

A ver qué nos cuenta... sí.

Así que por un lado tenemos a los loneros,

que tienen todo un calendario

y un sistema para atacar los camiones,

y por el otro lado, tenemos a los mensajeros,

que se encargan de distribuirlo a Marruecos.

Con un sistema muy claro

para repartirse por las mensajerías del barrio.

Ahí está el listado.

Hombre, Mensajería Velasco, cómo no.

¿Las habéis ido a ver?

Sí, fue la primera que visitamos.

Idea tuya, seguro.

¿Cómo fue?

Bueno, Eva al principio estaba así como muy a la brava,

pero vamos, como de costumbre.

-Pero todo dentro de un orden.

Alonso cuidó mucho las formas.

-Y se han comprometido en avisarnos si alguien hace algún envío a Himez.

¿Y tú qué piensas, Alonso?

¿Están las Velasco metidas en el ajo?

No, no creo.

Si fuera la única mensajería, sería sospechoso,

pero como no es así.

¿Y tú, Cepeda?

Sospechábamos de ellas por el atraco a la Red Star,

pero... yo creo que algún chanchullo tienen seguro,

pero este no, por pura lógica.

La mensajería sería una tapadera legal

para otro tipo de negocio, no tiene sentido pringarla

con algo tan cutre.

¿Y la documentación falsa que encontramos en ese trastero?

Nada. Iván ha pasado las fotografías

por el programa de reconocimiento facial,

pero ninguno está fichado. -No.

De momento no tenemos nada: ni filiación, ni posibles domicilios,

ni sitios que frecuenten... nada.

O sea, que tenemos que pillarles

o rajando una lona o enviando un paquete, ¿no?

Eso parece.

Pues no sé cómo lo vamos a hacer porque estamos escasos de efectivo,

vamos, que no puedo montar una troncha

en cada una de estas mensajerías.

Bueno, igual no hace falta porque se nos ha ocurrido una idea.

Adelante, soy todo oídos.

A ver, tienen un patrón muy claro: se dividen entre ocho mensajerías

y reparten en bloques de tres días,

a principios de mes envían desde Mensajería Velasco,

y he pensado que si...

si me meto ahí de infiltrada...

Infiltrada...

Hacerse pasar por empleada.

Si se presenta un tipo con un paquete destino Himez,

pues se le detiene de inmediato.

O sea, que quieres ir de empleada a la tienda de tu mejor amiga

para decirle: "Aparta, que ahora soy yo quien manda aquí".

Igual con esas palabras no, pero...

-A ver, no es un mal plan sobre el papel.

Si se cumple ese patrón,

desde luego es la manera más efectiva de atrapar a esos tipos.

De acuerdo, pero ¿por qué en la Mensajería Velasco?

Porque estamos a principios de mes y es donde toca el siguiente envío.

O a lo mejor es porque estás obsesionada

en que se dedican al tráfico de armas

y quieres hacer un dos por uno, ¿no?

Por favor, Alonso, dime la verdad.

Comisario, ahora mismo mi prioridad es atrapar a esos loneros.

¿Segura?

Segura. Aunque bueno...

Acabáramos.

No. A ver, quiero decir que si yo una vez allí veo algo sospechoso,

nada, que abriré bien los ojos, ya está.

Y cerrarás bien la boca,

y si ves algo que no tenga nada que ver

con el caso de los loneros, tomas nota mental,

luego vienes a verme

y lo resolvemos, pero sin mover ficha.

De acuerdo.

Pero vamos, si veo que están cometiendo un delito,

tengo que actuar, estoy obligada.

Los tres sabemos que si Eva Velasco es tan inteligente como parece,

eso no va a ocurrir nunca.

Seguramente, pero...

¿Tú cómo lo ves, Néstor?

Es arriesgado,

pero bueno, creo que es lo que toca.

Además, Alonso lo va a hacer muy bien.

Está bien.

Vete infiltrada allí, pero, por favor, ten mucho tacto

con las hermanas Velasco.

Por supuesto, comisario.

Y si se deciden a colaborar con nosotros, quiero

que las trates como ciudadanas ejemplares

que colaboran con la policía, ¿estamos?

Sí, comisario.

Por favor, Néstor, asegúrate de que haga lo que ha dicho.

Confíe en nosotros, comisario,

y muchas gracias. Venga.

(SUSPIRA)

(Música de suspense)

¿Buscas algo, Figueras?

-Perdón, perdón. He venido a dejar unos expedientes

a la inspectora Miralles.

¿Puedo hacerle una pregunta?

-Claro, claro.

-¿Es cierto que lo mató aun teniendo protección policial?

-¿Eso es lo que se dice en la sala de descanso?

-No, bueno, he oído que iba a venir un testigo protegido a hacer

un retrato robot de Ramiro después de la operación

y que, bueno, justo llegó Ramiro y...

lo mató estando el comisario y usted allí.

Lo que quería saber era... -Cómo hemos podido ser tan inútiles,

¿es eso?

-No, quería saber si están ustedes bien.

-Sí, y estaría mejor si los agentes de mi comisaría

hicieran su trabajo en lugar de criticar.

-Yo no estoy criticando, solo quiero saber si...

-Que solo querías cotillear las pruebas para luego darle

al palique a la hora del café, ¿no es eso?

-Que no, de verdad que no.

Me gusta estar al tanto de los casos que hay abiertos por si puedo ayudar.

-Bueno, pues si quieres ayudar, haz tu trabajo

y no contribuyas a difundir detalles de una investigación en curso.

Si queremos darte datos, ya te lo diremos

si lo consideramos oportuno.

Ahora lo que quiero, por favor, es que te dediques a hacer y a llevar

tus casos nada más, ¿de acuerdo?

¿Tú no tenías que estar interrogando a los detenidos estos

del casino ilegal?

-Sí, justo voy ahora...

-Pues andando, para luego ya es tarde.

Venga, andando.

¿Ha pasado algo? Se ha llevado una bronca.

¿Y eso por qué?

¿Tú también vas a cuestionarme?

Si le he echado una bronca, mis razones tendría, ¿no?

No digo que no, pero ¿no puedes compartir conmigo esas razones?

¿Tú sabes que hay media comisaría que se está riendo de nosotros

por el asesinato de Yuri?

¡Ahora resulta que el comisario y yo somos los culpables!

¡Vamos, que somos unos inútiles!

Pero ¿eso es lo que ha dicho Paula? Prácticamente.

¿Eres consciente de que Paula Figueras podría estar

en el punto de mira de Ramiro? Fue ella quien disparó a Lucas.

Un poco de empatía no estaría de más.

Si yo soy empático, pero empático con las hermanas

de Nacha Aguirre, empático con todos los familiares

de los guardias caídos,

pero con una agente novata que va de lista,

con esa no soy empático ni así.

Bueno, oye, vamos a dejar estas discusiones

que tenemos mucho trabajo. Venga.

Cirujanos de Madrid y Marbella.

Digo yo que si Ramiro Infante quería someterse a una cirugía plástica,

lo lógico es que lo hubiera hecho en uno de los dos lugares.

O por qué no irse a Túnez o a Perú, ¿no? Vete tú a saber.

¿Sabemos algo del presidente de la Asociación

de Cirujanos Plásticos? No, todavía no.

Está de congreso y no levanta el teléfono,

su secretaria me ha dicho que cuando tenga un minuto

me llamará.

Bueno, mientras tanto vamos a pasar esta lista

a ver si...

¿Y cuándo se supone que termina el congreso ese?

¡No lo sé!

Igual deberíamos hablar con Bremón para que presione un poco.

No, esperamos hasta la noche.

Oye, me voy a buscar un café. Me llevo esto.

(Música dramática)

Mabel. Sí, sí, soy Claudia Miralles.

Oye, ¿tienes un rato tranquilo para hablar?

Mi nombre es Ángel Moreno Hernández

y soy el encargado de mantenimiento del hotel Novasur.

Eres algo más que eso, ¿verdad, Ángel?

Sí, soy camarero. -Camarero.

Así se le llama a organizar casinos ilegales.

-Yo no organicé nada.

Yo soy un simple empleado.

Un simple empleado que participa en una actividad ilegal.

¿Qué hay de ilegal en poner copas?

-No te hagas el tonto.

Sabes perfectamente que el local no tiene licencia para montar

negocios de apuestas.

Ángel, en tu contrato no pone nada de que seas camarero.

Si en lugar de ir por la noche vamos por la mañana,

¿te hubiésemos encontrado poniendo cafés en el desayuno?

¿Por qué trabajabas allí? ¿Te amenazaron?

-No.

El sueldo de mantenimiento era una mierda.

-¿Y cuál era tu función?

-Pues ser camarero y eso.

Ángel, por favor,

¿puedes explicarnos en qué consiste "y eso"?

"Y eso" es en que de vez en cuando tenía que vigilar

que todo saliera bien.

-O sea que eras el encargado de seguridad.

Hemos hablado con varios jugadores y todos coinciden en que eras

el encargado de seguridad. Entonces, facilítanoslo, por favor,

y dínoslo, ¿eras el encargado de seguridad o no?

Sí. Muy bien, ponnos un ejemplo

de en qué consistía tu trabajo como encargado de seguridad.

Antes has dicho que tenías que...

que vigilar que todo estuviera bien.

¿Qué pasaba si alguien se ponía nervioso?

-Muy amablemente, lo acompañaba a que se retirara.

-¿Y alguna vez has tenido que usar la fuerza?

-No. Sí, sí has tenido

que utilizarla, Ángel, ¿verdad?

Venga, cuéntanoslo.

Yo te vi llegar a tu casa con la cara llena de moratones.

Venías del casino, ¿verdad? ¿Qué pasó?

¿Alguien se puso nervioso y le invitaste a salir,

pero como no quiso, le tuviste que partir la cara?

Repito. Repite.

Repito. Sí, por favor.

Nunca tuve que usar la fuerza.

¿Nunca? No, y cuando me viste con moretones

fue porque me pegaron los Discípulos y lo sabes.

No, no lo sé. Lo único que sé es lo que me dijisteis tú y tu hermana,

que no íbamos a encontrar nunca las pruebas de aquella agresión.

¿Cómo las encontramos si trabajas como matón

en un casino ilegal? No es así.

Sí es así, Ángel, no digas que no es así porque es así perfectamente.

A lo mejor te has inventado lo de los Discípulos.

¡Lo último que necesitas es que hayas puesto

una denuncia falsa! No he puesto ninguna falsa.

Igual no hiciste bien tu trabajo, ¿no crees?

¿Que no hice bien mi trabajo? ¡Vamos a tranquilizarnos un poco!

Ángel, ¿cuánto tiempo llevaban durando las timbas?

-Seis o siete meses.

Pero bueno, María,

es que al final grabaste toda la fiesta, ¿no?

Sí, yo lo dejé ahí en la repisa grabando y mira.

No sé es cómo os lo voy a pasar porque esto dura la vida.

Qué maravilla.

Muchas gracias, me hace mucha ilusión tener un recuerdo.

-Qué bien, qué bien lo pasamos.

La verdad.

Miralles, ¿podrías un momento, por favor?

¿Ha pasado algo? Que no puedes esperar...

Me parece de muy mala compañera que vayas moviendo los hilos

a mis espaldas.

Has hablado con Mabel, ¿no?

¿A ti quién te ha dado permiso para meter a mi exmujer en esto?

¿Tú sabes lo preocupada que la has dejado?

Hombre, me lo puedo imaginar.

Pero espero, por lo menos, que... que te haya convencido

para pedir hora con el neurólogo.

Te lo digo por última vez, deja de meterte en mi vida.

Es que no es tu vida solo, es que no es solo tu vida.

Es que ayer mismo estabas espalda con espalada con Bremón,

estabais a punto de enfrentaros a Ramiro Infante y cuando estás

en una situación así, esperas que tu compañero

pueda responder.

Pues si no estás segura de que pueda responder,

entonces pide que te releven del caso,

pero te prohíbo que vuelvas a hablar de mi salud con nadie,

¿te ha quedado claro?

Porque ya ha acabado con mi paciencia este asunto.

Ya está.

(Música dramática)

Qué cabreo tenía, ¿no? ¿Qué le pasa?

Pues que hace un rato llamé a...

a Mabel, a su exmujer, para contarle lo de los espasmos

a ver si la escuchaba a ella y sí que la ha escuchado, sí,

pero... pero ya habéis visto cómo se ha puesto. Menuda bronca.

Además de un neurólogo, va a necesitar un psicólogo.

Esto no es dejadez ni imprudencia,

qué va, esto es vivir a espaldas de la realidad.

-Totalmente, Antonio.

Este hombre, últimamente, yo lo veo muy alterado, no está bien.

-Me fastidia que encima la pague contigo.

Bueno...

Supongo que se ha sentido traicionado, no pasa nada.

Ya.

Tú solo intentas ayudar.

-¿Qué vas a hacer?

Pues... es que no sé, es que no sé.

Igual debería hablar con Emilio, pero dar ese paso

me cuesta porque...

la situación que ha atravesado este hombre,

que maten a una compañera delante de ti y estén a punto de matarte,

pues... Precisamente por eso

necesita un psicólogo y cuanto antes, mejor, es urgente.

Ya, pues...

a ver quién se lo dice.

(Música dramática)

Ya.

-Buenos días.

-Buenos días.

(SUSPIRA)

-No ha habido más envíos a Marruecos, ¿qué es lo que pasa ahora?

-A ver.

Nos gustaría que su empresa facilite el acceso a un agente para permanecer

de incógnito en las instalaciones

haciéndose pasar por empleado.

-¿Haciéndose pasar por empleado?

-Empleada en este caso porque voy a ser yo.

La idea es estar presentes para cuando hagan el envío y...

detenerlos.

-Es una broma esto, ¿no?

-No, es un operativo policial para desmantelar

una organización delictiva.

Usted puede estar presente o no,

pero es necesario que la oficial Alonso esté detrás

de este mostrador sí o sí.

-Ya.

Eso lo he entendido, pero vamos, no, lo siento.

-Señorita Velasco, sería mucho más fácil para todos

si usted colabora.

Si se niega, tendremos que acudir al juez

e informarle de que no ha querido colaborar tampoco con nosotros.

-Y entonces, tendríamos que volver mañana con la orden del juez

y tú estarías obligada a colaborar.

-Ya, ¿y tiene que ser ella?

Te lo pasas pipa tú, ¿no?

¿Cuánto va a durar esto?

-Según nuestros cálculos, el siguiente envío será

esta misma semana.

-Bien. Bueno, pues si no me queda otra...

¿Cuándo empezaría?

-Ya he empezado.

-Bueno, pues nada.

Quédate por aquí calladita y no molestes, que tengo trabajo.

-Ya, pero me tienes que hacer algún cursito exprés, ¿no?

Lo ideal sería que cuando llegaran, se pensaran que soy

una trabajadora más,

que no sospecharan nada.

-Exacto, y por eso mismo yo me marcho.

Me avisas con lo que sea.

Muchísimas gracias por su colaboración,

señorita Velasco.

-Por su colaboración dice, qué salado tu primo.

En fin. Si tuviera que contratar a alguien cara al público,

desde luego...

tengo claro que no serías tú porque con ese don de gentes que Dios

te ha dado.

-Bueno, no te creas, ¿eh? Que yo cuando quiero soy muy maja.

-Ya.

-Oye, esto del...

¿Qué pasa aquí?

-Tenemos chica nueva en la oficina, se llama Lidia Alonso y está deseando

aprender un montón de cosas de las que no tiene ni idea.

-¿Qué?

-Que me voy a hacer pasar por empleada para detener a la gente

que envía mercancía robada a Marruecos.

-Eva, por favor, dime que es una broma.

-Es lo que me gustaría, que fuera broma, pero no.

-Ella ha pensado que es mejor colaborar,

si no mañana tendríamos que venir con la orden del juez

y sería todo un poco... pero bueno.

Podríamos dejarnos de... de historias, vayamos al lío.

Dime si reconoces a alguno de estos.

(CARRASPEA)

(Música de tensión)

Eh, no...

no...

(NIEGA)

Sí, este de aquí sí.

Este.

-¿Seguro? (ASIENTE)

-Creo que es marroquí y... no sé,

siempre trae los paquetes bien envueltos, precintados,

nada raro. -¿Y has hablado con él?

-Poco. Me contó que le enviaba regalos y ropa a su familia

y que tuviéramos cuidado para que no se estropeasen

los paquetes, nada más.

-¿Y notaste algo sospechoso?

-Yo qué sé, la policía eres tú, no voy a hacer el trabajo por ti.

Eva, échale un ojo a esto cuando puedas, "porfa".

Voy para adentro.

-OK.

-Bueno, entonces, si alguien viene

que quiere enviar un paquete, ¿yo qué hago?

(Música dramática)

¿Puedo decirte una cosa?

Lamento mucho lo que ha pasado antes en el bar.

Lo que ha pasado.

La manera en la que te he hablado antes ha estado fuera de lugar.

Ha sido desproporcionada y más estando en un lugar público.

Me he pasado tres pueblos.

No tenía derecho a hablarte así.

Pues no, no tenías derecho,

no tienes ningún derecho.

No me gustan las broncas, Salgado,

ni a mí ni a nadie,

pero es que, además, yo soy inspectora jefe como tú,

espero que no se vuelva a repetir. No, no, claro.

Se me han cruzado los cables después de hablar con Mabel.

Te pido disculpas.

(SUSPIRA)

Disculpas aceptadas.

Gracias.

Yo también lo siento, quizá no debería haber llamado

a Mabel.

Lo hice con toda mi buena intención, pero reconozco que me extralimité.

Te aprecio y sé que ella también.

Lo sé, lo sé.

Estoy preocupada por ti, Tomás,

y tengo motivos para estarlo,

así que por eso llamé a Mabel porque creo

que en este momento deberías poder apoyarte en alguien.

Bueno, ahora tampoco hace falta que hablemos de eso, ¿no?

Es de eso precisamente de lo que tenemos que hablar,

y no me digas que no me meta donde no me llaman porque...

el problema es justo al contrario.

Te he puesto paños calientes y ahora te voy a decir

lo que te tengo que decir muy claramente:

tienes que llamar al médico ya.

Y dale.

Vamos a ver,

tienes un brazo que te duele, un brazo en el que tienes espasmos,

estás a la que salta, estás irascible,

no soportas una crítica porque enseguida saltas.

¿Qué ocurre?

Está claro que las secuelas de ese disparo están afectando

a tu trabajo, que es lo mismo que decir que están afectando

a mi trabajo, así que por favor, Tomás, déjate ayudar.

Tienes razón.

Iré al neurólogo.

Muy bien.

Espero que no te siente mal que te diga que creo que también

deberías ir al psicólogo.

Bueno, tampoco te pases, ¿eh? ¿Qué pasa?

¿Que me quieres prejubilar?

Es cierto que tengo leves molestias en el brazo y que...

el otro día tenía una cita con el neurólogo y la cancelé.

Pero... bueno.

Voy a volverle a pedir hora.

Bueno, vamos a volver a trabajar que se nos acumula.

Me ha llamado por fin el presidente de la Asociación

de Cirujanos Plásticos,

que contemos con él, que nos ayuda en lo que sea, aunque nos dice que...

puede que tarde un poco.

Luego también ha llegado el informe preliminar de la autopsia

de Yuri. Bueno, se confirma lo que ya sabíamos,

muerto por apuñalamiento, pero estoy esperando también

el informe de Científica... Salgado.

Dime.

No me basta con tu palabra.

¿Disculpa?

Que no me basta con tu palabra.

Quiero que llames al neurólogo ahora.

Miralles, que estamos hablando del caso.

Salgado, tómate esto muy en serio.

Quiero que llames al neurólogo ahora mismo, delante de mí,

porque si no me vas a obligar

a decirle hoy a Bremón todo lo que pasa.

¿Serías capaz?

Muy bien.

Pues... lo voy a hacer ahora mismo

delante de ti para que estés tranquila.

Muy bien.

¿Quieres que ponga el altavoz?

Sí, buenos días. Soy Tomás Salgado. El otro día llamé para cancelar

una cita con el neurólogo.

Llamaba para pedir hora.

-Vamos a ver: confirmas datos,

firma cliente, pasarela de pago. Paga en efectivo, efectivo;

paga con tarjeta, con tarjeta, ¿queda claro?

-No mucho.

-¿Tú te has sacado una oposición? No sabes manejar esto y te dan

una pistola, bastante poco pasa, que decía mi abuelo.

¿Te lo explico otra vez?

-No hace falta, cuando te vea hacerlo a ti un par de veces

ya me quedo con la copla.

-¿O sea que voy a tenerte mirándome por encima del hombro todo el día?

-¿Tienes miedo de que te vea haciendo algo ilegal?

-¿Algo ilegal?

No vayas por ahí, Lidia.

-Y sí. Tengo una oposición.

-Pues no. Aquí no te va a valer de nada.

Ponte a trabajar, anda, y deja de decir sandeces.

-Explícame cómo va esto del envío otra vez, por favor.

-Madre mía.

Confirmas datos.

Firma de cliente, pasarela de pago. ¿Tarjeta? Tarjeta.

¿Efectivo? Efectivo. -Buenos días.

Vaya.

Qué sorpresa. Eres la última persona que esperaba ver por aquí.

¿Qué pasa? ¿Ahora estás pluriempleada o algo así?

-Pues sí.

¿Qué quieres mandar un paquete? -Sí, sí.

-Bueno, no. En realidad, no.

El paquete ya lo envié hace unos días a Italia, a Verona.

A mi hijo. Pero me ha llamado y dice que todavía no ha llegado.

-Qué raro. Comprobamos, claro. (ASIENTE)

-A ver.

¿Qué? -Estoy aprendiendo.

-¿Y se puede saber qué estás haciendo por aquí?

No sé. ¿Ha pasado algo en el barrio? ¿Ha habido un robo o algo así?

-No. -¿No? Ya.

Bueno, es que no sé. Resulta curioso que en la comisaría manden a...

a una oficial como infiltrada a un negocio como este.

Será porque ha ocurrido algo, ¿verdad?

-Es información confidencial. -Ya.

Información confidencial. No podía ser de otra forma. Es lógico.

Lo que pasa es que yo también soy un empresario del barrio

y si ha sucedido cualquier cosa, igual tengo que estar preparado, ¿no?

Creo que tengo derecho a saberlo.

-Quintero, sabes que no te puedo dar datos de una investigación en curso.

-Oye, pues sí que aparece como entregado. Qué raro.

¿Sabes lo que voy a hacer?

Llamo a nuestro "partner" internacional

y que me cuente. Tenemos el código. Lo localizamos, tranquilo.

-Muy bien. Tenéis mi teléfono en la ficha, ¿no?

-Sí. Te llamo luego. -Estupendo.

Hasta luego. Buenos días. -Gracias.

(Música de suspense)

(Música dramática)

¡Agente! ¡Agente!

-¿Qué?

-Que digo, ¿cuándo nos llevan a los juzgados?

Porque nos interrogaron hace un rato. Aquí no viene nadie. No sé.

-A ver, voy a ir al baño un momentito.

No me armes jaleo, ¿vale? No me quiero cabrear.

-¡Ángel, Ángel! -¿Qué?

-¿No les habrás dicho nada? De Cristina me refiero.

-¿Otra vez? ¿Otra vez? Sí, sí.

¿Crees que se lo voy a decir y se van a quedar tranquilos?

-¡Baja la voz!

-Pero si está en el baño. -Pero puede estar escuchando.

-Bueno, mejor. Mejor que nos escuche.

Hasta donde sé, Cristina no está aquí y el tiempo corre, jefe.

-No creo que tarden mucho en soltarnos.

-Sí. ¿Cómo sabe que nos van a soltar?

-A ver, Ángel. Que tampoco hemos matado a nadie.

Nos pondrán una multa de la leche.

Ahora nos llevarán al juzgado, el juez tomará declaración

y nos dejará en libertad con cargos. -Sí. Maravilloso.

Mientras, Cristina sigue secuestrada. Le recuerdo.

-¡Ya lo sé!

-¡Entonces bájese del caballo en el que está montado y pida ayuda!

-¿Qué dijeron?

Si llamo a la policía, la matan. ¿No te acuerdas?

-Sí. Y también dijeron que la iban a matar en 48 horas.

Y sabemos que no tenemos el dinero. Lo han confiscado

y no sabemos cuándo acaba el plazo. -¡Ya lo sé!

-¡Bueno, pues pida ayuda!

(Puerta)

¡Agente!

-Ya empezamos otra vez. A ver, ¿qué quieres ahora?

-Necesito hablar con el inspector Okoye.

-Quiero que os estéis calladitos, ¿vale?

En dos horas os llevará un furgón a los juzgados.

A ver si me dejáis en paz ese ratito. -A ver. Es una cosa muy importante.

Debemos decirle algo que no hemos dicho en el interrogatorio.

-Más vale que sea importante.

-Dígale que se traiga mi móvil. Hay una cosa que le quiero enseñar.

-Muy bien.

(Música de suspense)

Es lo correcto, jefe, ¿eh?

(Música dramática)

¿Qué tal, amor? ¿Vas a comer?

Hoy tenemos un menú superrico.

Daniela, ¿tienes cinco minutos para hablar?

Sí. Uy, qué serio. ¿Todo bien?

¿Nos sentamos?

María, ¿te puedes encargar un momentito de la barra?

Quiero hablar una cosita con Carlos.

-Sí, claro. Ve, ve. -¿Sí? Vale.

Gracias. -Venga.

-¿Qué pasa?

Ángel.

¿Qué pasa? Está bien, tranquila.

Vale. Ayer hicimos una redada en el hotel

y le tuvimos que llevar detenido. ¿Detenido? ¿Por qué?

Por participar en partidas ilegales de ruleta.

(Música de tensión)

¿Ese era el operativo que tenías anoche?

Sí.

No sabía que me iba a encontrar a Ángel ahí.

Sospechaba que Joaquín estaba en el ajo,

pero lo de tu hermano fue una sorpresa, Daniela.

Y aunque lo supiese, no te podía decir nada.

Y...

¿Y qué va a pasarle? Ahora mismo está en el calabozo.

Después de eso tendrá que ir al juzgado

y después esperar qué dice el juez. No.

No me digas, por favor, que va a ir a la cárcel.

No lo va a soportar. Escúchame.

Estate tranquila, ¿de acuerdo? Mira.

Aquí sucede algo y es que organizar partidas ilegales

no está tipificado en el Código Penal.

Sí ha cometido otro delito,

no declarar el dinero que hicieron con las partidas, pero bueno.

Con eso la pena de cárcel...

no es muy grande.

¿Cómo que no es muy grande?

Estamos hablando de dos a tres años si no hay nada más alrededor

como estafa o tráfico de drogas. Pero no parece el caso, ¿de acuerdo?

Seguro que lo único que tiene es una gran multa.

¿Una multa de cuánto? No lo sé, Daniela.

Eso depende del juez.

¿Se pasó toda la noche en el calabozo y no me dijiste nada?

No te dije nada porque necesitaba saber si era algo grave.

Pero tendrías que habérmelo dicho. Somos una pareja, ¿no?

Lo siento.

¿No lo puedo ver ahorita? No.

¿No lo puedo ver un momento en comisaría? Carlos, por favor.

Lo siento.

(SUSPIRA)

¿Hay algo más?

(Música de suspense)

Tú lo sabías, ¿verdad?

Por eso querías que abandonase el hotel.

Sí.

Lo sabía.

Pero ¿qué querías que hiciera?

Es mi hermano.

¿Querías que lo denunciara?

-Carlos, tienes que venir a comisaría.

¿Pasa algo?

Dos investigados quieren ampliar su declaración.

Al parecer, tienen que confesar algo importante.

Claro.

Tengo que irme, lo siento. Estoy con mil cosas en la cabeza.

(Música dramática)

(Música triste)

¿Me quieres decir qué demonios está pasando?

-Tranquilo. No está pasando nada.

-Tranquilo. ¿Quieres que esté tranquilo?

¿Cómo demonios quieres que lo esté, Eva?

Si voy a tu mensajería

y me encuentro allí a una inspectora de policía de incógnito

montando un operativo de vigilancia. Me he tenido que inventar

una historia rocambolesca sobre un paquete no he enviado.

Llevo tres horas llamando, enviándote mensajes y no me has contestado.

Por favor, dime qué demonios está pasando.

-Me hubiera encantado venir antes, pero tengo a esta tía metida ahí.

¿Qué quieres que te diga?

Lo siento. No quería que me siguiese hasta aquí.

-Espera, espera.

¿Crees que te ha podido seguir aquí? -No. Calma.

¿De acuerdo? No nos está vigilando, sino a otra gente.

Hay una banda que envía material robado,

por eso la han infiltrado.

Para interceptarlos, nada más.

¿Que no me gusta tenerla ahí? No. ¿Que no tenía opción? Tampoco.

¿Qué quieres que te diga?

-¿Por qué no me lo has dicho antes?

¿Qué trabajo te hubiese costado?

-¿No ves que no he tenido tiempo? Se han presentado de sopetón.

El numerito ha colado. -¿Que ha colado? ¿Seguro?

No paraba de mirar la pantalla.

-Ya lo sé. He abierto un envío que teníamos de unos CD

que le mandaste a tu hijo hace meses.

Y tenía la fecha así de chica en la pantalla. No lo ha visto.

-Está bien.

A ver, cuéntame. ¿De qué va todo esto entonces?

¿Qué banda están investigando? -No tengo ni idea.

-Son marroquíes que roban material y lo envían a Marruecos en camiones.

-¿Seguro que no tienes ni idea? A ver, Eva.

Si estás metida en algún chanchullo, será mejor que me lo digas.

-A ver.

Quintero, no estoy metida en ningún chanchullo.

Buscan a unos loneros que roban material y lo envían a Marruecos.

Punto.

(SUSPIRA)

-Según tú, ¿por qué demonios han elegido la mensajería

para ese dispositivo de vigilancia? ¿Ha sido por casualidad?

-No. Resulta que eligen una mensajería cada semana

y esta semana la policía cree que han elegido la nuestra.

-O sea, que por casualidad.

Por casualidad, la policía ha elegido vuestra mensajería

para montar ese dispositivo a ver si pillan a esa banda

de loneros marroquíes, o lo que sea, en tu empresa.

Que no es más que una tapadera de un negocio importantísimo

de tráfico y venta de armas a nivel internacional.

Por favor, ¿me estás diciendo que es casualidad?

-Yo he venido aquí por tener una deferencia contigo.

Si sigues con ese tono, me largo. -Está bien.

No te preocupes. Rebajaré el tono.

Supongo que conoces y sabes quién es Lidia Alonso.

Sabes que es de las más correosas. Cuando muerde, no suelta.

-Ya lo sé. -¿Lo sabes?

A veces se ha presentado en mi local y...

te aseguro que hay que saber torearla para quitársela de en medio.

-A ver, calma.

Voy a sacar esta noche las armas del armario.

Y lo clausuro.

-¿Y cómo sabes que no te van a estar vigilando?

-Porque yo también la estoy vigilando a ella.

-Ya.

¿Sabes cuál es tu mayor error, Eva?

Tu mayor error es que no sabes elegir a los clientes.

Ese es tu mayor error.

-Eso me gustaría a mí. Poder elegir a mis clientes.

Y a mis socios.

-Bueno, pues este socio de aquí se parte los cuernos,

por lo menos, para poder cubrirte las espaldas.

Sabes que fue un gravísimo error venderle las armas a los Vinuesa.

Desde entonces, la policía te tiene en el punto de mira.

-Quintero, de eso hace meses. Y no han encontrado nada.

Estoy en el punto de mira por ser hija de mi padre. Ya está.

Y esta tía no va a encontrar nada para inculparme.

Nada. No nos pongamos paranoicos.

-Está bien.

No nos pongamos paranoicos, pero tampoco nos relajemos.

-No me estoy relajando. Te digo que voy a sacar las armas.

-Está bien, está bien.

Cuando las saques, avísame para quedarme tranquilo.

Ten mucho cuidado, por favor. Procura que no te estén vigilando.

Y si necesitas algo, ayuda, lo que sea,

llámame, ¿de acuerdo?

(Música de tensión)

(Música de suspense)

Gracias por venir.

Más vale que merezca la pena. El caso está clarísimo.

Tenemos las pruebas, los testigos. Sabemos lo que necesitamos.

Todo no. No sabéis por qué organicé la partida de anoche.

Sí que lo sabemos. Porque te gusta el dinerito.

Por lo mismo que organizas el resto.

Parece que con tu sueldo no es suficiente.

Esta vez es diferente. Ah, esta vez es diferente.

Hasta ahora había elegido personalmente a los jugadores.

No quería arriesgarme.

Si hubiera continuado igual,

jamás hubierais descubierto lo que teníamos montado.

Claro. Porque tú eres muy listo y nosotros somos tontos.

Y por eso estás encerrado y te va a caer la multa del siglo.

Carlos, Carlos.

Por favor, escúchalo.

(Música de tensión)

¿Por qué organizaste la timba de anoche?

Porque necesitaba mucho dinero y con mucha rapidez.

Estoy metido en un lío muy gordo. ¿En qué lío, Joaquín?

Mi hija. Mi hija está secuestrada.

Me piden 100.000 euros de rescate. ¿Cómo?

He hecho que traigas el móvil porque me llaman con número oculto.

Supongo que podéis rastrear llamadas. Para, para, para.

¿Esto es verdad?

Tengo pruebas.

Mandaron una foto de mi hija con un periódico.

¡Joaquín, no estoy hablando contigo!

Ángel, ¿esto es verdad?

Sí. Lleva días desaparecida.

Yo estaba cuando le pidieron los 100.000 euros.

(Música de suspense)

Naturalmente, yo no tenía ese dinero.

Por eso vacié mis cuentas, vendí el coche, pedí un crédito,

pero aun así no me llegaba. Por eso empecé a llamar a los jugadores.

Pero ¿qué plazo tenéis?

¿El plazo? No sé ni siquiera si hay plazo ya.

Pero esto es de locos.

¿Por qué no nos habéis dicho nada antes?

Porque... Joaquín, desbloquea esto, anda.

Me dijeron que si hablaba con la policía, la matarían.

Que me tenían vigilado.

Es la verdad, te lo juro. Vale, sí.

Joaquín, es la verdad,

pero nos tendríais que haber avisado antes.

Para eso está la policía.

Por el amor de Dios, haced algo. Haced algo, por Dios.

No te preocupes, Joaquín.

Vale, vamos a abrir una investigación.

Vamos a la sala de interrogatorios para que declaréis oficialmente.

Es importante que digáis todos los detalles,

sin medias tintas.

Voy a ver si Merinero os puede sacar de aquí.

(Música dramática)

Hizo lo correcto, jefe.

Confíe.

(Música de suspense)

Parece que la hija de Joaquín está secuestrada.

¿Cuánto tiempo lleva desaparecida? Cinco días.

Y le piden 100.000 euros. Por eso montó las timbas.

Dan de plazo hasta mañana a las 17:00.

Señores, tenemos 24 horas para encontrar a esa chica.

Me intriga, lo admito.

Pero no es una prueba ni un indicio de que trafiquen con armas.

-Bueno, por sí solo no.

Pero deja que encuentre algo más.

-Pero ¿eso lo tienes que tramitar tú personalmente?

¿No hay abogado en el centro cívico? -Sí, sí. Había uno.

Pero se ha ido y ahora me toca a mí el marrón.

-No. Llamas a la ONG y que te manden otro.

No te cargues con ese trabajo.

En el móvil también había llamadas perdidas de su exnovio.

¿Jacobo?

Jacobo, sí. ¿Lo conocías?

No, yo no lo conocía,

pero estaba queriendo regresar con Cristina a toda costa.

-¿Qué haces?

-No pierdes ocasión para fastidiar a Claudia.

Me da la impresión de que no son cosas de trabajo, sino que...

lo haces porque...

no te eligió a ti. Ya está.

-La policía ha hecho una redada en el hotel Novasur.

-¿Cómo? -Lo que estás oyendo.

Han detenido a Joaquín y al chico que trabaja con él.

Se han dado cuenta de que organizan

timbas ilegales de póquer en el almacén.

-Ha tenido a gente alojada que he pedido que no registre.

-¿A quién le has pedido que aloje y no registre? Dime.

-A Abel y a los Vinuesa. -¡No me lo puedo creer!

¿No te das cuenta de que ese tío te puede relacionar

con lo que pasó en la Red Star?

-Por la Red Star le preguntaron y no sacaron nada.

-Ya me encargaré yo de que ese tío no diga tu nombre

ni el mío en ningún momento. Ni ahora ni nunca.

-Nos van a enviar al abogado. -¡No!

-¿Cuándo? -Pues mañana mismo.

Tía, qué guay. El tipo es de fuera de Madrid, creo, no lo sé.

No sabes lo bien que me viene.

Tenemos que estar al quite. No se nos puede volver

a adelantar otra vez como nos pasó con Yuri.

Sea quien sea ese cirujano, es un testigo vital en el caso

y a Ramiro le conviene mucho quitárselo de en medio.

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Servir y proteger - Capítulo 956

10 may 2021

Continúa la búsqueda de Ramiro Infante, la policía cree que su próximo objetivo va a ser el cirujano que operó a Ramiro y tratan de localizarlo. Preocupada por Salgado, Miralles telefonea a Mabel, lo que provoca el enfado de su compañero. Lidia se infiltra como empleada de la mensajería Velasco para atrapar a la banda de “loneros”. Tras ser detenidos, Ángel trata de convencer a Joaquín para que cuente a la policía que su hija ha sido secuestrada.

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