Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 952 (1ª parte) - ver ahora
Transcripción completa

Quieren publicar que Ramiro Infante está detrás del crimen.

Pero ¿se han vuelto locos o qué?

¿Qué quieren? ¿Que Ramiro se sienta más importante?

Zakar Smirnov.

Era el capo más importante de la mafia rusa en Marbella

cuando Ramiro estaba infiltrado.

"Hemos secuestrado a tu hija.

Queremos 100.000 euros para liberarla".

-¿Perdona?

(Música emocionante)

Jefe, ¿dónde está Cristina?

(Música de tensión)

Está secuestrada, Ángel.

-¿Secues...? -Eso.

-Pero ¿qué me estás diciendo? ¿Secuestrada de qué?

-Y me piden 100.000 euros de rescate, me dicen.

-Jefe, 100.000 euros. Tiene que ser una broma, por favor.

-Pero le he pedido hablar con ella y me ha dicho que no.

-Eh. -Pero ¿y si la...?

¿Y si me matan a mi hija?

-A ver, jefe, vamos a calmarnos.

Suponiendo que esto es verdad, que no lo sabemos,

igual es una broma, ¿vale? Pero suponiendo que es verdad,

esta gente lo está haciendo para sacar dinero.

Si tiene que hacer eso, tienen que darle una prueba de vida.

Tiene que estar viva.

(Notificación de móvil)

¿Esto es lo que llamas tú prueba de vida?

-A ver, este es el periódico de hoy. ¿Estás seguro?

-Sí.

Mi hija, mi hija, mi hija. ¿Qué le están haciendo a mi hija?

-Jefe, cálmese.

-¿Qué le van a hacer a mi hija?

-Joaquín, míreme, míreme.

Ahora lo que necesitamos es calmarnos, ¿vale?

En lo que tenemos que centrarnos es en cómo conseguir dinero.

-Pero, Ángel...

si yo ya estoy en la ruina.

¿De dónde voy a sacar 100.000 euros?

-No lo sé, no lo sé. Vamos a pensarlo. Vamos a pensar.

Ya buscaremos la manera.

(Música de tensión)

(Móvil)

¡La madre de Cristina, Dios mío!

-Conteste, conteste. -Pero ¿qué le digo?

-La verdad.

-¿Sí? Pura.

¿Que si tengo noticias de Cristina?

No. Sí. Sí, son buenas noticias en realidad.

Sí. ¿Sabes lo que me dice? Que...

que se va unos días a la playa con las amigas a desconectar.

Bueno, yo qué sé. No lo sé,

pero así mejor. Nos quedamos un poquito más tranquilos.

Pura, escúchame. No puedo hablar ahora mismo, ¿eh?

Que estoy muy ocupado. Lo siento.

(Música de suspense)

Igual era mejor decirle la verdad.

-No, Ángel. No, no. Tú no conoces a esta mujer.

Es como la gota malaya, de verdad. O sea, te gana por insistencia.

Si le decimos la verdad, no para de comerme la cabeza

hasta que vayamos a la policía.

-Igual no es mala idea.

-La persona que ha llamado me ha dejado muy claro

que si digo algo a la policía, mata a mi hija

y no pienso poner en riesgo su vida.

Pura no tiene que enterarse. Ni Pura ni nadie.

Así que, a partir de ahora, si te dicen...

te preguntan dónde está Cristina, tú no sabes nada.

¿Está claro? -Está clarísimo. Por supuesto.

-Bueno. Vete. Vete ahora, Ángel. Si...

tengo que pensar de dónde voy a sacar yo ese dineral.

-Oiga, jefe. Eh...

Por mí, lo de usted y yo, está todo bien.

O sea, me gustaría ver si me podía quedar en el hotel

mientras pasa toda esta locura.

-Claro que sí, hombre. ¿Seguro?

-Sí, sí, sí, claro. Si lo importante es Cristina.

(Música dramática)

Buenos días. Buenos días.

¿Que estás con el informe del asesinato de Zakar el Viejo?

Sí. Ya lo he visto un par de veces desde que lo envió anoche

el comisario de Marbella.

Sí. Yo también le he echado un ojo, sí.

¿Cómo estás?

Me ha dicho Emilio que no te había sentado nada bien

que se publicara que Ramiro Infante había asesinado a Santigosa.

¿Eso es lo que ha dicho Bremón? (ASIENTE)

Pues ha sido muy indulgente porque reaccioné bastante mal

y fui muy irrespetuoso con él.

No te juzgo, lo has pasado muy mal. Bueno, como todos.

Pero tú estuviste a punto de morir a manos de Ramiro.

Espero que no haya secuelas.

No, no. Eso ya está encarrilado.

Ah, ¿sí? ¿Has podido tener la revisión con el neurólogo?

No, aún no, pero me encuentro perfectamente.

Oye, no hace falta que estés encima del asunto.

Bueno.

Está bien, vale.

Si lo importante es que te encuentres mejor.

¿Nos centramos en la investigación? (ASIENTE)

¿Has encontrado algo llamativo en el informe?

Pues así a primera vista nada, la verdad. ¿Tú?

Pues tampoco.

¿Qué te parece si recapitulamos a ver si sacamos una conclusión?

Perfecto. Ahora tengo un buen rato. Pues venga.

A ver.

Zakar el Viejo estaba...

junto a sus dos guardaespaldas

en su restaurante favorito de Marbella,

el restaurante Irina, un restaurante ruso

al que solía ir los viernes por la noche.

Era tarde, de madrugada. Ya habían cenado

y no había clientes en el local.

Habían cenado en el reservado y en ese momento estaban ya

fumando, bebiendo y charlando tranquilamente.

Y fue entonces cuando...

un hombre accedió por la puerta trasera del local y los tiroteó

sin darles tiempo a que sacaran sus armas antes de ser abatidos.

Hombre que huyó por la misma puerta trasera

después de tirotearlos. (ASIENTE)

Fue una operación rápida y sin fisuras.

Sí.

Ese hombre debía ser alguien muy entrenado

que conociera el local o, por lo menos,

que hubiera estudiado bien el restaurante

porque la operación estuvo muy bien preparada.

Encajaría con el perfil de Ramiro.

Pero no lo podemos demostrar. Lo que sí sabemos es que

en el local estaban todavía...

el dueño y una empleada.

Estaban los dos en la cocina. Alertados por el tiroteo,

salieron y solo vieron pasar un hombre encapuchado

huir del local a toda prisa.

Y la investigación se cerró dando por hecho

que fue un ajuste de cuentas.

Algo lógico porque en esa época en Marbella

era muy habitual que bandas rivales rusas

pugnaran por ocupar el mismo lugar. Ya.

Pero entonces no tuvieron en cuenta a Ramiro

y su deseo de venganza por la muerte de su familia.

Lógico también porque se suponía que Ramiro estaba muerto,

pero con esta nueva perspectiva,

nosotros deberíamos hablar con el dueño del local otra vez.

Quizá algo que en aquel momento no tuviera relevancia,

en este momento sí que la cobrara, ¿no?

El dueño del local, que se llama Yuri Nabokov, ¿no?

Es ruso también. Sí.

Les encanta estar entre compatriotas.

Bueno, si este restaurante era el favorito de Zakar el Viejo

donde se reunía con sus amigos para hacer negocios,

este tal Yuri Nabokov debe saber más de lo que dijo entonces.

Sí.

Y sobre todo sobre la organización mafiosa de Zakar.

Estoy de acuerdo. Voy a hablar con Néstor para que lo localice.

Tenemos que hablar con él cuanto antes, ¿vale?

Muy bien. Venga.

Miralles.

(Música de suspense)

Vale. Nos acaban de confirmar un hierro.

-¿Y qué quieren exactamente? -Revolver corto.

-A ver.

Dos pulgadas. Munición para parar un tren.

Bien, pues nada. Sin problemas.

Espérate, este...

¿este tío no ha pedido antes? -Sí. Hace dos meses.

Una 9 mm pidió. Lo he chequeado cuando le he enviado el precio.

-No me gusta.

-¿Por qué?

Me refiero, es un tío serio.

No regatea, paga lo que pedimos.

-Ya, claro, pero si pide en tan poco tiempo...

Una de dos: o la primera pipa está quemada.

-Cosa que no nos conviene. -No nos conviene.

O está revendiendo.

Nuestro cliente tiene que ser final.

Igual es un coleccionista

y está pillando las armas una por una.

-Sí, bueno. Eso explicaría su gusto variado, pero no.

No lo veo.

-Ya, o uno de estos...

Ah, ¿cómo se llaman?

Survivalistas.

Que de repente está pillando como mogollón de cosas, de armas,

las va a meter en un búnker, por si llegara un ataque hipotético.

-Sí, o un apocalipsis zombi. Tiene todo el sentido.

-Por ejemplo. -Bea, que no.

Ni es un survivalista ni un coleccionista.

Es un delincuente común. Es que mira las armas.

Es que son... munición... muy ligera, fácil manejo.

Está clarísimo.

-Vale, me has dicho que le dé el OK. ¿Le doy el OK?

-Dale el OK.

-Vale. Y para la próxima, clientes de fiar, serios y profesionales.

-Que sepan que no se compra dos veces en la misma tienda

y no se roba dos veces en el mismo banco.

-"Okey makey".

-¿Qué tal? ¿Cómo estáis?

-Hola.

-Parece que hay alguien que aún no se ha dado cuenta

de que entre nosotros no puede ni debe haber secretos, ¿no?

O no quiere asumirlo.

-O igual eres tú, Quintero,

quien no termina de asumir que hay parte del negocio que no te compete.

-Ni quiero esa parte del negocio absolutamente para nada

porque eso de las ventas al por menor que tenéis en la "dark web",

aparte de dejar pocos beneficios, es algo muy arriesgado.

-Que sabemos a quién le vendemos. No nos la estamos jugando.

-Vamos, Eva. Eso no te lo crees ni tú.

Deberíais dejar todo eso

y estar más pendientes de los envíos gordos,

de los envíos importantes que es donde está el dinero.

Eso de la "dark web" no os deja más que migajas.

-Es que se nos olvida.

Olvidamos que eres un pozo sin fondo de lecciones y sabiduría.

-Ya, sí, lo que tú digas.

Anda, lárgate, Beatriz.

Tengo que hablar cosas con tu hermana y prefiero hacerlo a solas.

Tenemos que hablar de negocios más rentables y lucrativos

de los que te traes entre manos.

-Muy bien.

Qué ingenuo eres si crees que no me voy a enterar

de tus ideas lucrativas y fantásticas.

Qué ingenuo. -Hasta luego.

Deberías tener cuidado con ella.

Para algunas cosas, ese genio y carácter que tiene no están mal,

pero para otras... que tenga cuidado porque le pueden jugar

una mala pasada el día de mañana.

-Ya con mi hermana que el tema cansa. A ver.

¿Qué es lo que querías contarme?

-Pues nada, ya te dije en su momento que había perdido un enlace

con la ruta del sur para Europa del Este,

pero he encontrado un contacto que puede ampliarla

hacia el norte, hacia Cracovia o hacia el sur, hacia Zagreb.

(ASIENTE)

-Qué ambicioso.

-No he terminado todavía.

Si abrimos la ruta del sur hacia...

hacia abajo, hacia el sureste, hacia Zagreb,

podemos establecer un corredor

de distribución mercantil con los países balcánicos.

¿Qué te parece?

-Ya.

Sí, tentador.

Ahí tienen todavía armas de la guerra de los Balcanes, ¿no?

Fusiles de asalto, subfusiles, kalashnikov... no lo veo, Quintero.

-A ver, Eva.

No te digo nada nuevo si...

ya sabes, la guerra de los Balcanes fue hace muchos años.

Desde entonces todo ese armamento ha circulado ya por medio mundo.

No hay conflicto armado ni guerra

que hayamos tenido en el mundo en estos últimos años

por donde no hayan pasado. Son armas que están un poco gastadas,

¿no te parece?

-Es verdad que vienes hoy un poco leccioncitas.

-A ver, Eva. Si te lo estoy diciendo es porque sé que ahí hay negocio.

Y mucho negocio.

Podemos ganar millones de euros. Lo único que tienes que hacer es

buscar clientes para poner

esa parte de esa ruta por la Europa del Este

en funcionamiento, pero claro, si tú no eres capaz

o no puedes encontrar los clientes, si quieres me pongo yo con el tema.

-Yo. Yo saco clientes de debajo de las piedras.

Es que no veo el negocio.

-¿Y cuánto tiempo tardarán en responderme?

Porque esto es urgente.

Sé que es un trámite obligatorio, pero...

Bueno, vale, pues nada. Esperaré. Sí, sí.

Gracias, gracias. Adiós.

-Oiga, jefe, y...

¿pudo reunir más dinero? -Nada.

Poco. He liquidado los fondos de inversión,

he vendido las cuatro acciones que tenía...

incluso he cerrado el plan de pensiones,

que se me queda en una miseria porque me crujen a impuestos.

Ahora estoy intentando pedir un crédito personal,

que me conceden cuatro pesetas a un interés de usura

y tiene que estudiarlo el Departamento de Riesgos.

Con la clase de cliente que soy, pues no las tengo todas conmigo.

-Uf, uf, no suena nada bien. Para qué le miento.

Pero oiga...

¿Ya pensó en... en vender el coche, por ejemplo?

-Sí. Fui días después de que Cobo asaltara la banca a un concesionario.

¿Y sabes qué me dan por él?

Una porquería.

-Y si...

Yo... yo conozco un... un lugar de segunda mano.

Si quiere, puedo llevar el coche y así comparamos los precios.

-Te lo agradezco. Todo lo que podamos rascar

porque no llego ni a la mitad de lo que piden.

¿De dónde saco yo? A ver.

Vendo las alianzas de mis bodas,

un reloj de bolsillo de mi abuelo, pero son cuatro duros.

-Oiga, jefe, y...

¿Y si vamos a la policía?

-¡Ni se te ocurra mencionarlo!

Esos tíos me dijeron que me tenían vigilado.

No voy a poner en riesgo a mi hija.

-¿Para qué lo van a tener vigilado? No entiendo.

-Desde cualquier parte.

Con unos prismáticos desde un edificio,

un cliente infiltrado en el hotel. Yo qué sé, por mí...

No me mires como si estuviese paranoico.

Podría ser Paco, el del quiosco.

No me fío de nadie ya.

-¿Ni de mí?

-De ti sí. Sé que tú no le haces daño a Cristina.

-Jamás, ¿eh? Jamás.

-Ángel, respetemos escrupulosamente lo que dicen esos tíos.

¿Me oyes? No voy a poner en riesgo a Cristina.

-Está bien.

Oiga, ¿y si en vez de ir... hacemos una llamada anónima?

-Mi móvil estará pinchado, que no.

-¿Quién le va a pinchar el móvil?

Mire, jefe, OK, suponiendo que es verdad.

Lo tienen vigilado. Lo vigilan a usted.

A mí no.

Puedo llegarles la información a través de Daniela.

-Ángel, esos tíos son profesionales.

No sabemos por dónde van a salir.

La policía queda totalmente descartada, ¿oyes?

Olvídate de tu hermana, del novio, que es policía

y deja las cosas estar.

¿Dijiste que te quedabas para ayudarme?

Pues ayúdame como yo quiero que me ayudes, si no te vas.

-Está bien. Está claro.

-¿Me das tu palabra?

-Sí, le doy mi palabra.

-Cepeda, ¿has localizado a Yuri Nabokov?

-Ha sido imposible.

-¿Otro nuevo muro?

¿Por qué no me sorprende?

-Lo siento, pero he hecho lo que he podido.

-Lo sé, lo sé, pero es que en este caso no hay nada fácil.

Ya debería estar acostumbrado, pero no lo estoy.

Bueno, ¿has averiguado algo más?

-El Irina, el restaurante marbellí de Nabokov,

cerró poco después del asesinato de Zakar.

-¿Y sabemos por qué?

-No he podido corroborarlo.

Supongo que ser el escenario de un crimen de la mafia rusa

no ayudaba a atraer clientela.

El local ahora es una pizzería.

-Oye, ¿los nuevos dueños han tratado el traspaso de local con Nabokov?

-Lo compraron directamente a una inmobiliaria.

Llevaba años cerrado.

No saben nada del anterior dueño.

-No puede haber desaparecido de la tierra así sin más.

-Eso es lo que parece.

Nabokov era un empresario hostelero de éxito

muy conocido en la zona. Llevaba años viviendo allí.

El Irina era frecuentado por la gente guapa de la "jet set".

-O sea, un tipo popular.

-Sí, algunos lo han descrito como alguien simpático y bonachón.

Trataba bien a sus empleados

y a veces se metía en la cocina como chef.

Su especialidad era el "strogonoff" de ternera.

-Ya. Y, sin embargo, nadie sabe qué pudo ser de él.

-No, después de cerrar el restaurante se esfumó.

Algunos especulan que regresó a San Petersburgo, su ciudad natal.

Pero son solo rumores. Nadie sabe nada.

-Ya. ¿Y algún otro dato relevante?

-Datos ninguno,

pero la policía de Marbella sospechaba que, de alguna manera,

Nabokov podría ser parte

de la organización delictiva de Zakar,

pero sin delitos de sangre.

-Sí, sí, Miralles y yo también lo sospechábamos.

El Irina es el restaurante donde Zakar

se reunía para hacer negocios

y no sería extraño que Nabokov estuviera al tanto

de muchos de sus chanchullos.

-Eso creen los compañeros de Marbella,

que podía utilizar la empresa para blanquear dinero de Zakar.

-Sí, sí. Eso está bien visto.

Y una vez eliminado Zakar,

él pensó que podría ser la siguiente víctima.

-Y optó por desaparecer. -O simplemente está muerto.

Quien eliminó a Zakar pudo eliminarlo para limpiar el rastro.

-Pero esta gente de la mafia rusa no es limpia precisamente.

-Ya.

-Matan en calles, en centros comerciales,

hasta en los colegios delante de los hijos.

Y abandonan los cadáveres sin pudor.

Quieren que sus crímenes sean ejemplarizantes.

-Cierto.

¿Y si no fue la mafia rusa?

¿Y si fue... Ramiro Infante?

Bueno, de todas formas,

eso son conjeturas que no nos llevan a ninguna parte.

Lo que tenemos que hacer ahora es investigar si Nabokov

está vivo o muerto.

-Y si está vivo, dónde está.

Pero vamos, inspector, no va a ser fácil, ¿eh?

-Ya, pero es de vital importancia, Cepeda, porque si está vivo,

puede contarnos muchas cosas, puede que incluso de Ramiro.

-¿Tú cómo estás, cariño?

-Bien, bien, he dormido bien.

Te he echado de menos en la cama, a ti y a tus patadas, pero... bien.

-Bueno, a ver si podemos vernos esta noche, ¿no?

-¿Qué te pasa? Que estás tan seria.

-Porque llevo toda la mañana intentando averiguar algo más de...

de Ricardo... Gil, el tipo este, el maltratador que detuve ayer

y nada, no soy capaz.

-Pero... ¿has conseguido la orden de alejamiento contra él?

-Sí, sí, la he conseguido.

-Bien. -Pero tengo un pálpito, ¿sabes?

Creo... creo que con eso no es suficiente.

Este tipo esconde algo,

no es como aparenta ser, ¿sabes?

-Pues si eso te dice tu instinto, hazle caso porque no suele fallar,

y yo si te puedo ayudar en algo, me lo dices.

-A eso venía, precisamente.

-Vaya, o sea que no venías a verme a mí, ¿no?

-A eso también, tonto.

Pero bueno, al lío.

Eh...

he estado mirando sus redes sociales, ¿vale? Y apenas tiene actividad.

-Bueno, puede ser que tenga las redes sociales abiertas solo

a amigos y a contactos, pero eso puedo comprobarlo.

-Puede ser, pero es eso, necesitaría que miraras

si se ha dedicado a hacer limpia y a eliminar información

sobre su vida personal, que es lo que creo.

-Bueno, eso es fácil, se puede mirar, pero lo que no termino de entender

es... vamos, ¿qué crees que vas a encontrar ahí?

-Pues no lo sé,

pero es que necesito alguna pista sobre la personalidad de este tío.

O sea, por más que intento no consigo establecer un perfil.

Necesito saber cómo es, qué tipo de persona es, ¿entiendes?

-Sí, sí, que no encaja con el típico perfil

de un maltratador. -No, no, no.

Es un tío bastante frío, cerebral,

no es lo que suelo ver.

Ya sé que no estoy siendo nada específica, ¿vale?

Pero hay algo que no me encaja.

No sé, para ser la primera vez que está detenido,

se muestra impertérrito, parece que nada le importa, ¿sabes?

Me gustaría ser más concreta, Iván, pero es...

-No te preocupes.

Yo en cuanto tenga un hueco, me meto en sus redes sociales,

echo un ojo y si encuentro algo, te digo.

-Vale.

-¿Vale? -Gracias.

-De nada, gordi. -Espera.

(Móvil)

Es Ruth, la víctima.

Ruth.

¿Qué pasa? ¿Cómo estás? ¿Estás bien?

(Música de tensión)

¿Cómo?

Pero ¿dónde? ¿Tú lo has visto?

Vale.

Vale, no te muevas de ahí, ¿de acuerdo?

Voy ahora mismo para allá.

-¿Qué pasa? -Ricardo, el maltratador,

se ha saltado la orden de alejamiento.

-Pues dale, dale, venga. -Chao.

-Suerte.

(Música de suspense)

¿Tienes un momento?

Sí, claro.

Pero antes, quiero disculparme por mi reacción de ayer.

Siento haber pagado mi enfado contigo por...

la publicación sobre Ramiro.

Disculpas aceptadas,

pero, Salgado, no pienses que estamos en distinto barco

porque te equivocas.

Lo sé, y gracias.

Bien.

¿Os sirvió de algo el informe sobre la muerte de Zakar el Viejo?

De momento, no tenemos ninguna certeza.

Cepeda está tratando de localizar a Yuri Nabokov, el dueño del Irina,

para ver si nos puede aportar algo.

Mira, no es por presionar, pero cada segundo que pasa

puede aparecer una nueva víctima

y en Jefatura no hacen más que apretarme con este tema.

Sí, lo entiendo, pero ni siquiera sabemos si Nabokov

está vivo o muerto, lo único que podemos hacer ahora

es descartar hipótesis.

¿Y cuáles son esas hipótesis?

Los compañeros de la comisaría de Marbella

oyeron el rumor de que Nabokov había vuelto a Rusia, pero...

no encontramos pruebas concluyentes de ello,

así que todavía estamos trabajando con la posibilidad

de que siga en España y bien escondido.

De ser así, se habrá buscado una identidad falsa y...

vivirá una nueva vida alejado de la mafia.

Va a ser casi imposible dar con él.

Y también hay otra posibilidad peor

y es que esté muerto, que lo matara el mismo que ejecutó

a Zakar y a sus hombres.

Ramiro Infante.

Si Ramiro es el autor de las muertes del restaurante,

es lógico que también se cargara al propietario.

Ya sabes que no le gusta dejar hilos sueltos.

Esperemos que no sea así y que Nabokov esté escondido

en algún sitio.

Y que nosotros le encontremos antes.

Escucha, podríamos hablar con Rosalía Ferrer,

a ver si nos da el nombre de algún confite de la época

que aporte algo de luz.

De acuerdo.

Y habla también con el GRECO de Marbella,

seguro que ellos tienen más información que la comisaría.

¿De la familia de Nabokov sabemos algo?

Bueno, sabemos que estaba divorciado y que tenía dos hijas:

Irina, la mayor, y Masha, la pequeña,

y lo que sí que hemos comprobado es que las niñas fueron a Rusia.

Si temía por su vida, lo primero que debió de hacer

fue alejar a sus hijas, ¿no?

Y después, esconderse.

Escucha, antes del restaurante de Marbella, ¿tuvo otros?

Sí, sí, fue un hombre que se hizo a sí mismo.

Enseguida fue un emprendedor y montó dos restaurantes

antes del Irina, pequeños, pero también rusos.

Ya. Si siempre se ha dedicado a la restauración,

lo lógico es pensar que sigue trabajando en el mismo sector, ¿no?

Ah, muy bien, muy bien visto. Pues nos vamos a poner a ello.

A lo mejor es dar palos de ciego, pero mejor eso

que quedarnos de brazos cruzados teniendo a Ramiro Infante al acecho,

¿no? Sí.

Muy bien. Bremón, gracias.

(Música de suspense)

(Puerta)

(Música de suspense)

Pasa.

-¿Qué pasa? ¿Alguna noticia de Cristina?

-Eh... no, no. Mira que tengo el teléfono totalmente libre para...

para este tema, pero no han vuelto a llamar, no.

-Jefe, si quiere que arregle algo, no me traje las herramientas.

-No, Ángel, no hay que arreglar nada, estaba agobiado de estar

en el despacho.

Todo el rato el teléfono fijo sonando con chorradas del trabajo.

-Pues sí. De todas maneras, el hotel no se va a llevar solo, ¿eh?

-A ver, eh...

Le he dicho a Carlota que se ocupe ella de todas las llamadas

y, por otro lado, hasta que liberen a Cristina voy a alojarme aquí,

así no tengo que estar preocupándome de cosas domésticas, de cocinar

o hacer la compra o...

-Me parece una buena idea. -Por otra parte,

escucha, han llamado del concesionario este de coches

de segunda mano al que preguntaste.

Obviamente, quieren ver el coche antes de darme una tasación,

pero claro, yo no puedo ir allí ahora a hablar de kilometraje,

a hacer la revisión...

-No, no se preocupe, lo hago yo, sin ningún problema.

-¿De verdad? -Claro.

-Muchas gracias, Ángel, eso es lo que te iba a pedir.

Te lo agradezco de corazón porque es simplemente llevar el coche

y, luego, cuando lo valoren, que me manden a mí ya la tasación

y si es superior, que lo dudo, a la que yo ya tengo,

pues ya lo cierro yo, ¿eh?

-De acuerdo. -Mira, aquí están las llaves

y el coche está en mi plaza de garaje

y... y los documentos están en la guantera.

-Jefe, ¿ha conseguido más dinero?

-Poca cosa, la verdad. Me han dado una miseria

por las alianzas y el reloj de mi abuelo.

Luego hay un primo mío que me debía algo de dinero y me lo va a devolver,

y, aunque me valorasen muy bien el coche, me faltaría bastante

para llegar a los 100.000.

-Lo digo porque...

yo tengo 5000 euros ahorrados y me gustaría dárselos.

-No, no, Ángel, no.

-De verdad, este dinero era para unas vacaciones a México

con mi hermana, pero esto es muchísimo más importante.

-Yo te agradezco de corazón

que me... que me lo ofrezcas, pero no, ¿eh?

Ese...

ya conseguiré yo el dinero

sin tener que desplumarte a ti también,

pero gracias, Ángel.

-Jefe, lo sé,

pero de verdad, usted es importante para mí y Cristina también.

Si en algo quiero gastarme este dinero es en esto.

-Gracias, Ángel.

(Música dramática)

Lara, me acabo de enterar

de que volvisteis a detener al maltratador.

¿Cómo estás? -Bien, bien.

Ha sido una situación bastante tensa, pero la hemos podido resolver

sin disparar ningún tiro y sin heridos.

-Ya, ya, lo he visto en el vídeo.

-¿En el vídeo? ¿En qué vídeo?

-Hay un vídeo y es viral,

alguien lo grabaría desde la ventana. Se ve cómo llegáis

Marta y tú y desarmáis al detenido.

-No me fastidies. O sea, lo primero que hice

nada más llegar fue decir con el megáfono que, por favor,

que todo el mundo alejado de las ventanas.

-Ya, pero bueno, ya sabes cómo es alguna gente.

Se juega la vida con tal de que su vídeo tenga visitas.

-Ya. -Pero bueno, cuéntame, ¿cómo fue?

-Bueno, como viste en el vídeo el tipo este se alteró muchísimo

y pegó un disparo.

Pero al aire, menos mal.

Y la cuestión es que el Ricardo este se saltó la orden de alejamiento

y se presentó en la puerta de trabajo de Ruth, la víctima.

Y me llamó, bien.

Pero tuvo la genial idea de bajar a la calle

para intentar tranquilizarlo.

Mal. (RESOPLA)

-Pues sí y luego sacó esta pistola

y la amenazó con dispararla si no le decía

los verdaderos motivos de su ruptura.

-Como si ella no le hubiera contado ya varias veces por activa y pasiva.

-En fin, ella se bloqueó,

el tipo empezó a alterarse cada vez más, cada vez más

y finalmente lo que viste,

acabó disparando al aire.

-Qué tensión, ¿no? -Mucha.

Mucha, pero por suerte

Marta y yo llegamos a tiempo y logramos hablar con él

y convencerle para que dejara el arma en el suelo.

-Pues enhorabuena, chicas, muy buena intervención.

-El mérito más que mío ha sido de Marta, ¿eh?

Que fue ella la que logró convencer a Ricardo.

-Muy crac Marta, sí, señor.

-Muy crac. Le he pedido a Miralles que me la deje llevármela a la UFAM

y me ha dicho que sí.

-Pues muy bien, oye.

Bueno, de hecho, ya te sustituyó cuando estuviste en Formentera.

-Sí, lo hizo fenomenal, ¿eh?

La verdad que Marta es una policía muy completa.

-Oye, ¿y el Ricardo este? Directo a chirona imagino, ¿no?

-Bueno, espero que con el antecedente de ayer

y con lo que ha pasado hoy, esta vez no se libre.

-¿Y ha declarado ya?

-No, está en calabozo, calladito, no suelta prenda.

-Lo importante es que está detenido.

-Eso y que en parte gracias a esa pistola

no se va a acercar a Ruth en mucho tiempo.

-¿Puedo verla? -Sí, claro.

-Menuda pipa tenía el tío, ¿no?

-Pues sí, ya ves.

Y sin licencia de armas.

(Música de tensión)

Tiene el número de serie borrado.

Con ácido parece.

-Anda, no lo había visto.

Pues mira, esto nos deja claro que legalmente no la consiguió.

-Pero lo que me mosquea

es que no es la primera vez que aparecen en el barrio armas así,

con el número de serie borrado con ácido.

-¿No?

-¿Puedo llevármela para examinarla?

-Negativo.

Tengo que llevarla ya a Balística. Lo siento.

-Bueno, déjame hacer una foto. -Claro.

-Oye, hazme un favor.

Si hablas con Ricardo, a ver si consigues

que te diga dónde consiguió el arma.

-Vale, yo lo intento, pero ya te digo que este hombre es muy cerrado.

Va a ser difícil, pero bueno.

Venga.

Hasta luego. -Chao.

(Música de suspense)

Apunta también tomates para el salmorejo.

-Vale. -Y salmón ahumado.

¿Vale? Voy a hacer unos canapés con un poquito de queso crema,

un poquitín de eneldo,

que están muy bien y salen muy ricos.

-Hecho, todo para comer en bocaditos, ¿no?

En el cáterin donde trabajé era lo que más éxito tenía.

Cualquier cosita para comer de un bocado

y seguir charlando.

-¿Te parece que haga tortillas y las partimos en cuadradicos?

-Claro, la tortilla no puede faltar, es tu especialidad.

Un cuadrito de tortilla, una cama de lechuga, mayonesa

y un palito decorativo y queda muy pintón.

-Bueno. -¿Va?

-Vale.

Oye, tendremos que hacer un buen cálculo de las cantidades.

¿Te encargas tú? -Sí, sí.

¿Qué será? Como para 20 personas, ¿no?

-No, échale un poquito más.

30, bueno, 35.

Tampoco quiero yo que estemos aquí como piojos en costura.

-Pues sí, además hay que dejar los pasillos libres

para pasar con las bandejas y con la bebida, ¿no?

-Sí, pero tampoco tires mucho para abajo.

Por el centro de salud pasan muchos

y a Antonio lo quieren todos.

Seguro que los que ya no trabajan allí se apuntan.

-Me imagino, sí.

-25 años ya

que lleva Antonio en el mismo centro de salud.

No se te vaya a escapar nada en el mercado, que es sorpresa.

-No, tranquila. ¿Cómo crees que voy a decir algo en el mercado?

Ahí todos lo cuentan todo.

-Hombre. -Tú tranquila.

-Y la liamos, ¿eh?

Ahí van a comprar muchos pacientes de Antonio y lo quieren mucho.

Seguro que quieren pasarse

y esto es solo para sus compañeros de trabajo.

Y compra jamón del bueno,

que le voy a hacer unas croquetas de ibérico.

A Antonio le encantan.

-Qué rico.

Nada, Antonio va a estar supercontento, ¿no?

Estás tirando la casa por la ventana, María.

-Él se lo merece más que nadie.

Uy, perdón.

Buenas, ¿qué te pongo?

-Una cerveza, por favor.

-Muy bien.

Oye, ¿qué tal estás?

-Bien, todo bien.

-Te veo mucho más recuperado, me alegro mucho.

Supongo que tus compañeros también se alegran mucho

de tenerte de vuelta, ¿no?

-Sí, claro, ya sabes cómo somos la policía de gremiales.

-Mira, esto por cuenta de la casa.

-Gracias.

¿Vais a hacer una fiesta?

-Sí, bueno, nosotros, de hecho, solo nos vamos a encargar del cáterin,

pero es un homenaje para Antonio

que cumple ya 25 años en el mismo centro de salud.

-Ya.

El médico más querido de toda la vida

del centro de salud.

-Pues la verdad es que sí.

-Inspector.

-Cepeda, ¿hay algo sobre Nabokov?

-Sí, ¿te cuento en una mesa?

-Sí.

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Servir y proteger - Capítulo 952 (1ª parte)

04 may 2021

Joaquín intenta reunir el dinero del rescate de Cristina. Ángel decide quedarse a su lado para ayudarle. La policía busca información sobre Yuri Nabokov, el dueño de un restaurante que podría tener información sobre Ramiro.

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