Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 948 - Ver ahora
Transcripción completa

Nuestro queridísimo amigo Jimeno en realidad se llama Adolfo Cobo.

-¿No será el que saltó la banca de un casino de Valladolid?

-Todo el daño que hizo por unos pocos miles de euros

en una cuenta de Andorra que seguro nunca llegó a disfrutar.

-La madre que lo parió. -¿Qué pasa?

-Es absolutamente imposible que este tío supiera que Tamayo

cobraba dinero de la mafia en una cuenta de Andorra.

(Música emocionante)

Hoy vendré a comer. -Ah, muy bien. Te reservo mesa.

¿Vienes sola? -No. Vendré con Néstor. Creo.

Bueno. No lo sé.

¿Te lo confirmo luego? -Tranquila, luego me dices.

-Vale.

-Oye, ¿has visto a Carlos esta mañana?

-No. No, no. Ha ido al juzgado porque tenía que declarar

en un juicio de un robo de un chalé.

-Es verdad. Me lo comentó,

muy por encima porque no suele detallarme acerca de su trabajo.

Dice que prefiere desconectar.

-Pues mejor. Mejor, Dani,

que nos cuesta colgar el traje cuando llegamos a casa.

-Pues sí. La verdad es que sí.

-¡Hola! Oye, qué bien verte por aquí. ¿Qué tal?

-Bien, ¿y tú?

-¿Tienes un momento para hablar? -Claro.

-Dani, ¿podemos sentarnos?

-Sentaos donde queráis. Ahora voy.

-¿Te pasa algo? -No. A mí no, pero...

A ver, te cuento. Es... es una amiga mía.

¿Vale? Está pasando por una muy mala racha

y no sé cómo ayudarla y quería pedirte consejo.

-Claro. Cuéntame.

-Vale. Ella... ella trabajaba para Khan, como yo.

-¿Y os conocisteis entonces?

-Eh... bueno. El caso es que ella quiere dejar la prostitución, ¿vale?

Pero por su situación familiar

no puede y tiene que seguir ejerciendo.

-¿Y te puedo preguntar cuál es su situación familiar?

-A su madre le detectaron un cáncer,

y Lua, que es como se llama mi amiga,

está pagándole el tratamiento.

Y, ya sabes, en Brasil la sanidad no es como aquí.

-¿Y la madre está mejor?

-Todavía es un poco pronto para decirlo, pero por lo menos

puede pagarse el tratamiento con el dinero de Lua.

-Bueno, me alegro.

-Y el caso es que... claro. Como está ayudando a su madre,

se ha quedado sin ahorros y...

no podía seguir pagando el alquiler y su casero la echó de casa.

Ahora vive conmigo.

-¿Y ella acudió a ti para pedirte ayuda?

-No, no. Me la encontré por la calle

con todas sus cosas

y la invité a tomar un café y me contó.

Es que... es que ya no sé qué hacer.

Quiero ayudarla, pero ya no sé cómo.

-Bueno, ya estás haciendo más de lo que haría cualquiera, Hanna.

-No. No es suficiente.

No es suficiente con tenerla en mi casa, quiero...

quiero ayudarla a salir del hoyo. Quiero cambiar su situación.

-Pues a ver.

Si quiere dejar la prostitución, lo primero que tiene que hacer

es alejarse de su chulo y denunciarlo.

Luego, esa denuncia llega a la UFAM

y allí trabaja Lara. ¿La llamo?

-No, no. Espera. Es que ella no tiene chulo.

Ella va por libre. Trabaja para ella.

Es que no es eso, ¿sabes?

Fue verla así, en la calle.

No tenía ni para comer.

Y yo no acudo a ti como policía,

acudo a ti como amiga.

-Pues me alegra que me cuentes estas cosas, Hanna.

Y a ver, tu amiga.

Lo que tiene que hacer es encontrar un trabajo, ¿no?

Para salir de la prostitución y encontrar un sitio donde vivir.

-Y para seguir ayudando a su madre. -Claro.

Pues ¿por qué no vas al centro cívico?

Allí suelen ayudar a personas con problemas parecidos.

-Sí, ya. Lo había pensado, pero Miguel Herrera ya no está

y era el que gestionaba esas situaciones, ¿no?

-Sí, no está. Pero está Paty.

-Paty. Ya, es que no la conozco

y no quiero empeorar la situación de Lua, ¿sabes?

Está muy, muy quemada.

-A ver, yo tampoco conozco mucho a Paty, pero es una tía majísima

y es una tía muy auténtica y muy legal.

Y se vuelca en todos los casos que llegan al centro cívico parecidos.

-¿Sí? -Claro.

-Pues nada, voy a probar. Venga. Me has convencido.

Oye.

Muchas gracias. -De nada.

Va a salir todo bien, ya verás.

(Música emotiva)

Si hubiese cualquier novedad, póngase en contacto conmigo,

sea la hora que sea.

Y, de nuevo, muchas gracias, comisario.

¿Tienes un minuto?

Precisamente iba a buscarte al despacho.

Pasa.

Esta mañana, los compañeros de Antequera

han enviado por "e-mail" un informe de su registro.

¿Lo has leído?

No, pero acabo de hablar con el comisario de Antequera.

¿Hay novedades? Sí.

Han identificado el origen del armamento

que encontraron en el cobertizo.

Eso no está en el informe.

El comisario me ha dicho que, en cuanto ha recibido la información

de los compañeros de la UDYCO, me ha llamado.

Ellos llevaron la investigación de las mafias en la Costa de Sol.

¿Y a qué conclusión han llegado?

Confirman que la munición es la misma que utilizaban las mafias

y su primera hipótesis, que Ramiro guardaba allí las armas

que robaba a las mafias rusas en sus vuelcos.

De ser así, eso debió ser hace muchísimo tiempo.

Los agentes que efectuaron ayer el registro

creen que el lugar lleva varios años en desuso.

Ya.

Por otro lado, el agricultor que labra los terrenos colindantes

lleva años sin ver a nadie por allí.

El informe sí refleja esa información.

Deberíamos mantener esa zona vigilada por si Ramiro se acerca,

que no lo creo, pero por si acaso.

En el caso de que esté preparando su venganza a la comisaría

no debe ir lejos de por aquí.

Y si le vienen mal dadas, siempre tendrá el cobertizo como refugio.

No sabe que lo conocemos. Para él es un lugar seguro todavía.

Y no perdemos nada por tenerlo vigilado.

Voy a llamar para que pase una patrulla a controlar el lugar

por si a Ramiro le diera por asomar por allí.

(Puerta)

Buenos días. Disculpad la interrupción,

pero hay algo importante que os quiero comentar.

Claro. Pasa, Néstor.

Puede que no sea nada,

pero ha ocurrido algo que me parece significativo.

Se lo he contado a Miralles

y ella opina lo mismo que yo. Cuéntanos.

Ayer se acercó Santigosa a comisaría para preguntar

por el operativo en Málaga

y estuvo hablando con Lidia y conmigo.

-¿Y qué tiene eso de relevante, Cepeda?

-El caso es que dijo algo que hizo saltar mis alarmas.

En un momento dado, comentó que Tamayo tenía cuentas en Andorra.

Nadie sabía que Tamayo tenía dinero en el extranjero.

Ese detalle solo consta en el archivo clasificado del caso.

Sabe más de las actividades de Tamayo de lo que quiere reconocer.

-Santigosa no tenía acceso a esa información

a no ser que se lo contara Tamayo.

-En efecto, pero ¿para qué?

Creo que además de saber lo que hacía su amigo

pudo colaborar con él.

-No. no. Eso son palabras mayores.

De ser así, Santigosa hubiera vendido a su gran amigo.

Por favor, no nos precipitemos. Este es un asunto muy serio.

Voy a poner al tanto a Jefatura.

Seguro que ellos tienen más información

y pueden esclarecer un poco este embrollo.

A veces hay una explicación más sencilla de la que pensamos.

(Música de suspense)

Pues muchísimas gracias por la receta,

pero verás, yo es que en realidad no cocino nunca.

-Pues muchas de nada, pero no me creo que no cocines

ni siquiera unos huevos fritos.

Y conste que no considero eso cocinar.

-No. Ni yo tampoco. Por Dios Santo y la Virgen del Carmen.

Hacer un par de huevos fritos es algo que hace cualquiera.

Es solo que... bueno, digamos que yo vivo en un hotel.

-Ah, vale. Vives en un hotel. No sabía.

¿Y qué tal es vivir en un hotel?

-Bien, bien. Para mí es algo muy cómodo, la verdad.

-Buenos días, Fernando. -Antonio, ¿qué tal?

-¿Qué tal, Antonio?

-¿Me pones un café con leche calentito?

-Muy bien.

-Cuánto tiempo, ¿no?

-Sí.

¿Cómo va todo?

-Bueno. Ahí vamos. Tirando.

-¿Estás hablando con Julio últimamente?

-Sí, bueno. Hablamos de vez en cuando.

No recuerdo cuándo fue la última vez,

pero ¿por qué me lo preguntas?

-Porque todas la semanas hacemos una videoconferencia con Olga.

La última vez se asomó y hablamos con él.

-Ah, bueno. Muy bien. Y...

les va bien, ¿no? ¿Están estupendamente o...?

-Sí. Maravillosamente. Ningún problema.

-Muy bien.

-No te quiero mentir. Está preocupado.

-¿Por qué? ¿Le pasa algo? ¿Tiene algún problema?

-A él no le pasa nada, tranquilo. Está preocupado por ti.

Hace tiempo que intenta hablar contigo y no lo consigue.

-Vamos, Antonio. Sabes que mi hijo es un poco exagerado para esas cosas.

Si por él fuera, hablaríamos todos los días.

No recuerdo cuándo fue la última vez que hablamos, pero...

todos las semanas nos enviamos un mensaje

y sabemos cómo estamos. No sé.

-Sí, ya me lo contó. Pero él no piensa así.

-¿Y cómo lo ve él? En ese caso, ¿qué fue lo que te dijo?

-Me ha dicho que... eso, que te ve taciturno últimamente

y que cuando te escribe, le contestas con mensajes breves y evasivos.

-Es que... cada vez que me llama o lo que sea, me pilla trabajando

o resolviendo asuntos del negocio o tratando de resolver problemas.

Parece que se le ha olvidado lo que es llevar una empresa.

-Ya.

A ver.

Él piensa que estás en una mala racha y que no se lo quieres contar.

-Vamos, eso son tonterías, ya lo sabes.

-¿Tonterías?

Estoy de acuerdo con él.

Ni le has contado que te han intentado asesinar.

-Y espero que ni tú ni Claudia

le hayáis contado nada tampoco, ¿verdad?

-No, por Dios. Eso de ninguna manera. Por eso no te preocupes.

Eso es cosa tuya.

Te digo lo que él me ha contado, nada más.

-Muy bien, muy bien, muy bien.

Porque si no quise contarle nada en su momento

fue precisamente para no...

para no preocuparle, para que no se alterase.

Luego fue pasando el tiempo y ya...

Ya me dije que para qué.

-Tampoco es bueno mantenerlo al margen de todo, ¿no?

-Tú mejor que nadie sabes qué tipo de enfermedad tiene mi hijo

y lo que no quiero es preocuparle, no quiero agobiarle ni angustiarle

con mis cosas. Lo entiendes, ¿no?

-Perfectamente, sí. -Pues por eso.

Lleva una racha buena desde que hace año y pico le cambiaron la medicación

y desde que tiene esta relación con Olga están muy felices los dos.

¿Quién soy yo para meterme ahí en medio y agobiarlo con mis cosas

y tratar de romper esa felicidad? No, no... no lo veo.

-No contarle nada para no agobiarlo, ¿no? Es contradictorio.

Debería ser al revés, ¿por qué no le llamas?

Solo para tranquilizarle.

-Ya me has dado la chapa bastante por hoy, ¿no?

Ya me has soltado el sermoncito, puedes estar tranquilo, ¿no?

-Perdona si te he molestado.

Te lo he dicho y ya está.

Ahora depende de ti hablar con él o no. Está de tu mano.

-Ya veo que vas a seguir otra vez con el tema.

Antonio, la relación que tengas como padre con tu hija es

vuestra relación y no me meto.

No te metas tú tampoco en nuestra relación, más que nada

porque en todas las casas cuecen habas, ¿sabes?

Aquí te dejo lo del café. Gracias.

-A ti.

-Anda.

Qué sorpresa verte por aquí.

-Hola.

Lo siento, igual no tenía que haber pasado.

-No, no, tranquila, si lo digo porque...

porque me sorprende verte por aquí. Es la primera vez, ¿no?

-Sí, sí.

Nunca he estado aquí.

Me dijo Lidia que igual podrías ayudarme

con un problema que tengo.

-Claro, no, cuéntame.

¿Qué problema tienes a ver cómo te puedo ayudar?

-A ver, no es... mi problema.

Lo tiene una amiga mía.

Una amiga de...

mi pasado.

-Ya.

-No sé si me explico.

-Perfectamente.

Ven, siéntate.

(SUSPIRA) -A ver.

Lua, que es como se llama mi amiga,

trabajaba también para Vlado Khan.

Es por eso por lo que la conozco.

-Ya. No hace falta que entres en detalles.

Sé perfectamente quién es Vlado y cómo trataba a sus chicas.

Miguel me lo contó.

-No sabes qué alivio no tener que entrar en detalles porque...

me... me resulta muy doloroso.

-Ya me imagino.

¿Y en qué puedo ayudar a Lua?

-Pues verás.

Lua está en la calle y necesita trabajo.

-Vale. Cuéntame un poquito cómo ha llegado a esta situación.

(Música de suspense)

Cepeda.

Gracias por reuniros aquí conmigo.

En la comisaría las paredes oyen

y no quería levantar sospechas.

Además, Santigosa puede aparecer en cualquier momento.

¿Has podido hablar con Jefatura?

Sí, les he expuesto el caso

y también que sospechamos que Santigosa puede estar ocultando algo

en relación a Tamayo.

Se habrán quedado de piedra.

-Ya, después de lo Tamayo y Ramiro,

se esperan cualquier cosa.

He intentado averiguar si es posible que Santigosa se enterara

de las cuentas secretas de Tamayo en Andorra por alguna investigación.

Te han dicho que no, ¿verdad? Es completamente imposible

que accediera al expediente de Tamayo.

Para acceder a cualquier información clasificada,

hay un registro de acceso y no aparece.

Es sospechoso, se mire por donde se mire.

-Ya, pero lo que está claro es que Santigosa miente.

-Para mí hay dos escenarios posibles. ¿Cuáles?

Uno: que se lo dijera Tamayo, en cuyo caso lo encubrió

o lo sabía porque estaba metido en el ajo.

-Me inclino por la segunda opción.

-Y así se confirmaría su implicación en la traición a su amigo Ramiro,

como decías antes.

-¿Quién va a investigar ahora a Santigosa?

Asuntos Internos, pero Jefatura quiere que también colaboremos.

Al fin y al cabo, levantamos la liebre.

Voy a decirles a Abarca y a Iván que investiguen sus últimos movimientos

en los últimos años.

Por aquí a lo mejor encontramos algo interesante.

¿Y nosotros podemos hacer algo más? Sí, en Jefatura

me han pedido que mantengamos entretenido a Santigosa.

Así pueden investigar a fondo

y con tranquilidad su puesto de trabajo,

preguntar a los compañeros y demás.

Entiendo. -Bueno.

Es una oportunidad.

Cuando está a gusto, se relaja y se deja llevar como ayer.

Quizá averigüemos algo más.

Mantenedme informado.

La información tiene que fluir entre nosotros tres,

entre Lidia y Miralles, pero entre nadie más.

Descuida, no saldrá de este círculo.

-Habrá que decirle algo para que no se marche a su casa.

-Habrá que pensar algo que le implique personalmente.

Bien, bien.

(Música de suspense)

Entonces... pues eso.

Necesita encontrar un trabajo para sobrevivir

y poder seguir ayudando a su madre.

-Vale.

Lo primero que hay que hacer es buscarle un sitio donde vivir

para que ella tampoco se sienta una carga para ti

y pueda ser un poco más independiente.

-No, si no es una carga para mí.

Le dije mil veces que puede quedarse en mi casa todo el tiempo que quiera.

-Lo sé, lo sé, tranquila. No, pero es...

Yo creo que es importante que tenga un sitio para ella, ¿sabes?

Llamaré a algún piso de acogida a ver qué me dicen.

-¿Y estará con más gente ahí o...?

-Bueno, sí. Sí, compartirá con más mujeres.

Pero tendrá una habitación para ella. Tranquila, que yo estaré pendiente.

-Gracias.

¿Y... por el tema del trabajo?

-Bueno, eso va a ser un poquito más complicado,

pero algo se me ocurrirá. Tú no te preocupes que me encargo yo.

-Gracias, Paty. -Nada.

-Menos mal que Lidia me convenció de venir.

-Ahora tienes que hacer lo mismo con Lua.

Convéncela para que venga aquí.

-¿Te viene bien si venimos hoy?

-Claro. Claro, sí. Cuanto antes, mejor. Por supuesto.

-Vale, perfecto. Pues voy a por ella.

-Genial, yo voy a llamar a pisos de acogida a ver qué me dicen

y a buscar trabajo.

Tampoco te quiero engañar.

Va a ser un poco complicado.

-Alguien tiene que apostar por ella.

Como apostaron por mí.

-Sí. El paso más difícil ya lo habéis dado,

que es pedir ayuda.

-Gracias, Paty.

De corazón.

-Nada, en serio.

¿Nos vemos luego entonces? -Sí.

-Genial. -Gracias. Chao.

-Luego nos vemos. Chao.

(SUSPIRA)

# ¡Felicidades, Iván! #

¡Vamos!

Gracias, amigo.

No era necesario un regalo. Claro que sí.

Esta mañana te has ido tan rápido

que ni te he podido felicitar ni dártelo.

Esta mañana me he levantado a las 4:30 desvelado con...

pensando en el caso y he venido a trabajar.

Ábrelo. Sí. Perdona.

Pero, tío.

¡"Bua"!

Qué guapos.

¿Te gustan? Me encantan.

Va, pruébatelos. Pero ya mismo.

Qué tío.

A ver. Perfectos.

Así sí. "Bua, bua", mi talla.

Muy bien.

Perfectos. Qué cómodos.

Me alegro. Sí lo son. Vas a poder hasta teclear con ellos.

¿Cómo lo llevas por aquí? ¿Qué tal con el caso de la estafa?

Pues...

Pensé que iba a ser más fácil coger al "hacker" este, pero...

Este tío es un crac.

Tú también eres un crac, cumpleañero.

No sé si tanto como él, la verdad.

Es el tío más escurridizo que he visto nunca.

Bueno, pero eso a ti, por lo general...

te motiva, ¿no? Te pone.

Estás un poco picado, ¿no?

No, lo que quiero es cogerle. Como a cualquier otro.

¿Como a cualquier otro?

Con este llevas muchas horas.

Pues sí, estoy echando horas porque me pone de los nervios el tío.

Iván, relájate.

He contado las horas que he echado en el caso

y solo tengo su "modus operandi". Sí, pero ya es algo.

Ya sabes cómo trabaja. Estarás más cerca de dar con él.

No lo tengo tan claro.

¿Sabes qué creo que hace?

Me permite ciertas victorias para mantenerme ahí,

pendiente, entretenido. Venga, ya.

Iván, no menosprecies tu trabajo.

¿A cuántos delincuentes conoces que dejen pistas para que les pillen?

Sí, pero es el tío más hábil que he visto nunca

a lo largo de mi carrera.

Me flipa el ingenio con el que se mueve.

No he visto cosa igual.

Ya te veo. Te flipa mucho más que mis guantes.

¿Qué dices? Carlos, que me han encantado.

Además, les voy a dar un uso que no veas.

Oye, Iván.

Tu novia está muy ilusionada preparándote una cena de cumpleaños

esta noche. ¡Oye!

Cuando la veas, espero que cambies la cara.

Vale.

Vale. ¿Sabes algo de lo que tiene preparado Lara?

Lo único que sé es que me voy al cine

para que podáis tener la casa para vosotros

y así tengáis un poquito de intimidad.

Ya, vale, bueno, pues sí. Intentaré salir lo antes posible.

Lo único que no depende de mí, depende del curro y se lo he dicho.

No me estás entendiendo. Sí...

No me estás entendiendo, Iván. Me da igual cuánto curro tengas,

tu novia está preparando una cena íntima de cumpleaños.

Cuando acabes tu turno, te vas a casa.

Ya veremos. Ya veremos no.

Iván, Lara se está portando muy bien contigo,

así que ahora te toca cuidarla.

Vale, queremos que yo salga pronto.

Exacto. Para salir pronto, tendré que currar.

Sí, lo digo por si el discurso se alarga mucho, que...

Ya.

Anda, que cumplas muchos más. Muchas gracias.

Oye y... que perdona que...

que tienes razón, pero esto me tiene loco, tío.

Quiero cogerle. Te entiendo.

Tiene que ser para ti un reto.

Sí, es algo así.

Piensa en lo que he dicho. Vale.

¿Vale? Ánimo. Gracias por los guantes.

(Música de suspense)

(Puerta)

¿Se puede?

Claro, pasa por favor.

¿Ha habido alguna noticia de Antequera?

Sabemos que Ramiro utilizó

el cobertizo como refugio,

pero lleva años abandonado.

Sentaos, por favor.

Debió ser uno de los primeros lugares donde se ocultó.

-Entonces, estamos igual que al principio.

-Bueno, están procesando las pruebas, todavía es pronto.

-Siento no haber podido ayudaros más.

Cuando llegué aquí creí que podía dar un empujón a la investigación.

De verdad, nos has sido de gran ayuda.

Sin ti, no hubiéramos encontrado nunca ese escondite.

Ramiro no estaba allí cuando fuimos, pero puede volver

en cualquier momento, lo tiene en letargo

y entonces estaremos allí para esperarlo.

Nos gustaría poder seguir contando con tu colaboración unos días más.

No sé en qué más puedo ayudaros.

-Bueno, queremos volver a investigar las muertes de Dimitri y de León.

Y también vamos a revisar los casos en los que estuvieron involucrados.

Nos vendría muy bien verlo desde otro punto de vista.

-¿Para qué? Ese caso ya estaba resuelto, ¿no? Los mató Ramiro.

Además, esos dos cadáveres no van a aportar más información

sobre Ramiro.

-Ya, pero nos gustaría saber cómo salvó la vida

y qué hizo después de matarlos.

Ahí es donde desaparece su rastro.

Y en eso, tu conocimiento sobre el terreno de tu época

en el GRECO nos puede ser de una gran ayuda.

Me gustaría poder ayudar, de verdad,

pero no creo que pueda aportar mucho más a esa investigación.

-Ya, pero además eres el que más le conoce.

-Conocía.

Nunca tuve contacto con la mafia rusa.

En aquella época yo estaba inmerso en otro operativo.

El único que sabe cómo salvó el pellejo es Ramiro, nadie más.

Y la verdad, dudo mucho que en algún momento podamos averiguarlo.

-¿Conoces a Boris Volkov?

-No había oído ese nombre en mi vida.

¿Podrías hacerme un favor?

Lo que quieras.

Me gustaría que echaras un vistazo a toda la información que tenemos

sobre la muerte de esos dos mafiosos.

Desde luego.

Ahora que sabemos que Ramiro los mató,

a lo mejor tú ves algo que a nosotros se nos ha escapado.

Mándamelos por "mail", les echaré un vistazo en el tren.

Cuando llegue a Córdoba os llamo, la cobertura de camino es muy mala.

Ya, bueno, verás, es que me gustaría comentar esto contigo esta tarde

aquí, a ser posible.

Lo siento mucho, pero debo regresar, tengo muchísimo trabajo acumulado.

No te preocupes por eso.

He hablado con tus superiores

y están de acuerdo en que te quedes unos días aquí

colaborando con nosotros.

Va.

Este es un asunto muy importante

para todo el cuerpo nacional de policía.

Todos los compañeros están deseando colaborar como sea.

Claro, por supuesto.

Haré todo lo que esté en mi mano.

Te lo agradezco.

No sé qué hacemos aquí, no tenía que haberte hecho caso.

-Hemos venido para que te ayuden, ¿no?

-Vamos.

-Ey, ¿qué tal?

Hola, Hanna.

Hola. Tú debes de ser Lua, ¿verdad?

-Bueno, encantada. Yo soy Paty.

Ven, siéntate.

-Ya verás, es muy maja.

-¿Qué tal, Lua?

Bueno, Hanna ya me ha puesto un poco al día de la situación

en la que estás.

Quiero que sepas que vamos a hacer todo lo posible por ayudarte.

-Eso me ha dicho, pero si hay que pagar,

mejor lo dejamos aquí, no tengo dinero.

-Lua...

¿Recuerdas que te dije que Paty no te va a cobrar por ayudarte?

-Bueno, lo dejo claro por si acaso.

-Tranquila, está bien, es normal.

Pero no, no te... Vamos, Hanna tiene razón,

no vamos a cobrarte nada.

Esto es un centro social, aquí...

Bueno, vamos a ver cómo podemos ayudarte.

-Ya. ¿Tú qué ganas a cambio?

-Bueno, es mi trabajo.

-Eso lo dices ahora, pero luego todo cambia.

No será la primera vez que alguien me ofrece ayuda

y luego me lo quieren cobrar. No ha sido buena idea venir.

-No, Lua, de verdad. De verdad, que aquí no hacemos negocio.

Solo queremos ayudarte.

-Prefiero seguir ganándome la vida como siempre.

-Vale.

Lua, sé que no confías en ella porque la acabas de conocer,

pero en mí confías, ¿no?

-Ahora mismo no me fio de nadie.

-Sé por lo que estás pasando.

Estuve ahí. Lo sabes, ¿no?

Sé que sientes miedo.

Sé que desconfías, pero, Lua,

si yo no estuviera segura de que Paty te puede ayudar,

jamás te habría traído aquí.

No te vamos a fallar, te lo prometo.

Pero es que tú sola no puedes con todo, Lua.

Te tienes que dejar ayudar.

-¿Cómo se hace eso?

-Pues...

pues confiando.

Confiando en nosotras.

Porque, aunque no te lo creas, hay gente muy buena.

Lo que pasa es que tú y yo hemos conocido a muy poca.

Estamos en el sitio adecuado.

-De verdad, Lua, solo queremos ayudarte.

Y, por supuesto, tú siempre vas a ser libre de hacer lo que quieras.

-Antes de que vinierais he hecho un par de llamadas

y tengo buenas noticias.

Me han llamado de un piso de acogida y tienen sitio.

-¿Ya? ¿Tan pronto?

-Sí. A ver, compartirás con más personas,

con gente que está en una situación similar a la tuya,

pero tendrás tu propia habitación.

-¿Cuánto tardaría en trasladarme?

-Pues si tú quieres, hoy mismo.

No hace falta que respondas ahora.

Con todo esto que te hemos dicho, pues piénsalo.

En cualquier caso,

cuando decidas mudarte, si es que decides mudarte,

yo voy a acompañarte en todo, ¿vale?

Voy a ir contigo, voy a presentarte a la gente,

voy a asegurarme de que todo esté bien.

-¿Y tendría que pagar algo para el alquiler?

-No, no. Me imagino que cuando empieces a ingresar algo,

igual sí que piden que aportes algo.

Pero tú de eso ahora ni te preocupes. Lo primero es encontrarte un trabajo.

-¿Cuánto tardaríais?

-Eso puede que tarde un poco más que lo del piso.

Pero algo vamos a conseguir seguro.

-Muchísimas gracias, Paty.

Y a ti también, Hanna.

Me has salvado la vida.

(Música emotiva)

Bueno, ¿qué, Ángel?

¿Todo listo?

-Todo perfecto.

-Las fichas preparadas...

Todo en orden.

-¿Qué pasó, jefe? Ya no se fía ¿o qué?

-No es eso. Simplemente estoy un poco nervioso.

Hoy va a haber mucho dinero encima de la mesa,

todo tiene que salir bien.

Debemos estar pendientes de cada detalle

para que la noche sea correcta.

-No se preocupe que todo va a estar perfecto.

-Me preocupa el tema este... Martín Páez, ¿cómo está eso?

-Resuelto. Le costó trabajo entenderlo,

pero al final se dio cuenta de que ya no es parte de la familia.

-Vale, pues entonces solamente nos queda encargarnos de Jimeno.

-¿Ya pensó qué vamos a hacer o qué va a hacer?

-Sí, de eso me ocupo yo. Le he dicho que venga ahora

para ponerle de patitas en la calle después.

-Me voy a quedar por si se quiere poner creativo el señor.

-Mejor. -Mire, hablando del rey de Roma.

-Buenas noches, señor Cobo.

¿Qué pensabas,

que no iba a enterarme de quién eras en realidad?

-Me confundes con otra persona.

-Pues yo creo que no. Tu fama te precede, Cobo.

Has hecho saltar los casinos de media España por los aires.

¿Pensabas que me ibas a engañar a mí también? Pues no.

-No sé de qué me hablas.

-No vuelvas a poner los pies en mi casa, ¿me oyes?

Llévatelo de aquí, Ángel.

-Nos vamos, nos vamos. -Venga.

(Música de tensión)

(Móvil)

(SUSURRA) Ay, Dios.

Dime, Cristina, hija.

-Papá, necesito que me ayudes.

-"Ahora mismo no puedo, estoy muy ocupado".

-Estoy con lo del papeleo del máster

y tengo que rellenar documentos para la prematrícula

y yo sola no puedo. -"Escúchame una cosa".

Yo mañana te ayudo con la documentación.

Te lo prometo, de verdad. -"Papá, es que es para mañana".

Tengo que cumplimentar un formulario y lo más importante,

ingresar parte de la matrícula como señal.

Y si no lo hago, me quedo sin plaza.

-¿Hasta cuándo tienes de plazo? -"Hasta esta noche.

Ya te digo, lo hago ahora o me quedo sin.

Si quieres, voy al hotel". -No, no, deja que...

Mira, yo me apaño aquí y ahora me acerco. No te preocupes.

-Si quieres voy yo para allá, no me importa.

La conexión será mejor que la de La Parra.

-¿Cómo se te ocurre irte a un bar a hacer una cosa tan importante?

-Ya, es que había quedado con una amiga,

pero se ha tenido que ir. -"Déjalo, Cristina".

Ve rellenando la documentación, y cuando yo llegue

lo único que hacemos es pagar, lo revisamos y lo enviamos.

-Vale. -"Pues ahora voy, hija".

-OK, chao.

-¿Qué? ¿Algún problema con Jimeno? Bueno, ¿con Cobo?

-No, la verdad es que fue bastante comprensivo

con la situación. -Vale.

Escúchame, Ángel, ha surgido una cosa y tienes que empezar,

por lo menos, empezar la noche tú, la noche de ruleta,

necesito que te encargues.

-Pero ¿cómo? ¿Adónde va? No...

-Tengo un problema personal con mi hija, tengo que ir a ayudarla.

-Pero espere, ¿está bien?

-Sí, simplemente que hay que hacer la preinscripción esta del máster

y pagar, solamente tiene esta noche de plazo.

Así que tengo que salir, pero luego vuelvo.

Ah, toma. Las llaves de la caja.

-Que sin esto no hay nada.

-Me has visto hacerlo mil veces, estás perfectamente capacitado

para hacer esto.

(SUSPIRA)

-Tú ya sabes, recibes a los jugadores,

una sonrisa, les invitas a una primera copa de cortesía

y después, las que quieran. -Tampoco que se pasen

para que no se pongan muy locos. -Exacto. Pagas cuando ellos ganen,

punto, no hay más. ¿De acuerdo?

-De acuerdo, jefe. -Yo vuelvo en cuanto termine.

(SUSPIRA)

-Sí, no, no, si ya lo tengo todo listo. Bueno, casi listo.

Por cierto, que muchísimas gracias

por dejarnos el territorio libre esta noche. Eres un amor.

"De nada, compañera".

(RÍE)

Oye, ¿a Iván lo has visto por la comisaría? ¿Está por ahí?

"No, ya se fue para casa y yo también voy a ir recogiendo

porque si no, no llego al cine".

Ah, vale, ya está aquí, te dejo, ¿vale?

"Pasadlo bien". Venga.

¡Ey!

¡Tachán!

Felicidades, mi amor.

-Gracias.

Perdón las horas, no me he podido escapar antes.

-No te preocupes, yo he terminado ahora de preparar todo esto.

-"Joe". (RÍE)

-Pero qué linda eres, qué bonita. -Ya ves.

-Oye, pues...

No sabes el día que he tenido, no me ha dado tiempo ni a comer,

tengo un hambre que alucinas.

-Pues mejor, mejor, así no sobra nada.

Además, como ves no he escatimado en cantidad, así que...

Que espero que no te quedes con hambre comiendo sushi.

-Venga, pues me lavo las manos y...

y empezamos con el festín, ¿no?

Gracias. -De nada.

-Venga, no tardo. -Vale.

Sirvo el vino. -OK.

Oye, pero todo esto te habrá costado un dineral, ¿no?

-Da igual, hombre, hoy es un día especial, ¿no?

Y además, es que ¿sabes lo que pasa?

Que si vamos a ser una pareja con proyección de futuro,

necesito que empieces a considerar el sushi

como algo más que un aperitivo.

(RÍE)

-Felicidades, mi amor.

-Gracias.

Oye, que bueno, gracias por preparar todo esto.

-Nada, hombre.

Oye, Carlos me ha dicho que te ha regalado unos guantes

para la moto. Qué majo. -"Bua", una pasada, son increíbles.

-Y también nos ha dejado la casa libre para esta noche.

-Pues sí. -Qué rico es.

-Es muy buen tío.

Lo único malo es que voy a tener que comprarle un regalo por su cumpleaños

y todavía no sé ni cuándo es. -Se lo preguntamos a Daniela, ¿no?

(ASIENTE)

(SUSPIRA)

-¿Qué haces?

-Estoy con un caso bastante complicado.

He lanzado un programa de rastreo

y tengo que estar un poco pendiente del móvil.

-Ya.

Pero ¿hoy también?

-Pues es que no lo puedo dejar pasar

porque, bueno, en la imagen de acceso a la tienda,

el "hacker" ha puesto un "bot" y entonces está firmado,

que es lo bueno.

Pero claro, llevo todo el día intentando descifrar los códigos

y a última hora, parece ser, que lo he conseguido, pero...

Pero, joder, este tío es muy bueno.

-Oye, cariño.

Que a ver, que empiezo a ser consciente de lo importante

que es para ti este curro, ¿vale? -Lo es.

-Pero ¿no puedes dejar el teléfono hoy

cinco minutos, que es tu cumpleaños? Y te tomas un respiro, ¿eh?

Por favor.

Además, mira. -Pero bueno, pero ¿qué haces?

No, a ver, los regalos se dan después de soplar las velas.

-Ya, normalmente sí, pero estás un poco distraído

y creo que es mejor saltarse alguna etapa directamente.

-Venga.

¡Oh, oh! -¿Qué?

-¡Qué bonita! -¿Qué? ¿Te mola?

-¡Me encanta! -¿Sí?

-Es preciosa. -Me ha costado elegirla, no te creas.

-Has acertado, porque me parece maravillosa. Me encanta.

-Qué bien.

-Es mi estilo.

-Oye y...

No sé. ¿Por qué no te la pruebas? Así vemos cómo te queda.

-¿Ahora? -Sí, ahora.

-Bueno, entonces es probable que nos saltemos algún paso más.

-De hecho, creo que nos los vamos a saltar todos a la vez.

¿Qué te parece? -Perfecto.

-Te he visto así y se me ha ocurrido una cosa.

-¿Cuál? -¿Y por qué no...

te la cuento en la habitación?

-Vale. -¿Sí?

-Sí. -Vale.

(Música emotiva)

No me creo que no puedas hacer esto mañana.

-Papá, ya te lo he dicho. Me quedo fuera de plazo.

-¿Tienes que hacerlo el último día?

-Para qué me voy a poner antes.

No sabía si ibas a pagar el máster.

-Pero podrías haber adelantado algo.

Preparar la documentación, no ahora a última hora.

-Ya. Es que pensaba que tendría un poco más de tiempo.

-Ya. Si es que yo tenía razón al final.

Te has equivocado de día. -No, no es eso.

-Ayer me di cuenta que por el cambio de horario

tenía que tenerlo ya.

-Ya.

-Pero a este ritmo, no lo voy a acabar nunca.

-Tranquilízate, Cristina. Por favor.

-Es que es el Internet, que va fatal.

-¿Te quieres tranquilizar, hombre?

Lo más gordo lo tenemos casi todo. Y lo más importante

que era pagar los derechos de la matrícula. Relájate.

-Pero el pago tardará en hacerse efectivo un tiempo

porque tendrán que recibir el comprobante.

-Sí, imagino que sí. Y una cosa que no entiendo

es pagar ese pastizal solo para presentarse.

-Yo qué sé. Así funcionan las cosas, papá.

En tu hotel para reservar se pone el número de la tarjeta.

Pues es lo mismo. -Sí, igualito.

-Bueno, por lo menos esto ya está hecho. Ya es un paso.

-Oye, ¿cuánto nos falta para terminar?

Me gustaría acabar cuanto antes. Yo...

-¿Tienes prisa? -Pues sí. Sí.

-Y yo. Pero este ordenador va más lento que el caballo del malo.

Cuando vaya a EE.UU. me tienes que comprar uno.

-Claro, qué remedio. Compraremos otro, sí.

Eh, oye. Eh...

¿No te importa acabar esto sola? Total, quedan cuatro cosas.

Es que yo tengo mucho lío en el hotel, de verdad, hoy.

-Vamos los dos. Allí la conexión va mejor y acabamos antes.

-¿Qué dices? En el camino perdemos Internet,

perdemos todos los datos que hemos introducido

y sería una barbaridad.

(Móvil)

Perdona un momento.

Ángel, ¿qué pasa? ¿Cómo va todo? -"Tenemos un problema, jefe".

-¿Qué es lo que pasa?

-"Hay dos que están arrasando con la ruleta.

No paran de ganar y me estoy quedando sin 'cash'".

-Pero arrasando, ¿qué quieres decir?

-"Que están en racha. No paran de ganar y ganar una tras otra.

Están a punto de hacer saltar la banca".

-¡La madre que me parió!

-"Unas jugadas más así y no sé cómo pagar ni qué hacer. ¿Qué hago?".

-Eh, intenta controlar la situación, que no aumente la deuda. Yo qué sé.

Eh, a ver... no podemos

pagar más dinero del que tenemos. Sería la ruina.

Es evidente. Ahora mismo voy para allá, espérate.

A ver, hija. Lo siento, vas a tener que terminar esto sola.

Me tengo que ir.

-¿Por?

-Ha surgido una urgencia en el hotel

y tengo que ir rápidamente. Así que, de verdad que lo siento.

-Vale, pues nada. -Que... luego nos vemos en casa, ¿eh?

Venga, hasta luego. -OK.

-Corazón, ¿quieres alguna cosica más? -No, gracias,

pero me vendría bien un poquito de conexión decente.

-¿Te quieres pasar a aquella mesa? Dicen que llega mejor el wifi.

-Pues sí, si no te importa.

-No, mujer. ¿Qué me va a importar?

Te ayudo con esto.

-Vale, gracias.

-Ay, tu padre ni ha tocado el sándwich.

-Ya, no sé. Tenía mucha prisa.

-Perdóname, ¿eh?

Perdóname. -Nada, hombre. No pasa nada.

-Hombre, sí pasa. Sí pasa, Lara. Sí pasa.

-Que no, que no.

Estás cansado, casi no has comido. Ya está.

-Es la primera vez que me pasa en la vida, haya comido o no.

-Bueno, pues ya está. Siempre hay una primera vez, ¿no?

-Después de la primera viene la segunda

y no sabría cómo gestionarlo.

-Que ya está, que no pasa nada.

Es que te veo un poco nervioso. Estás montando un drama

y no pasa nada. No hay drama, ¿vale? Ya está.

-Tampoco lo normalices, porque...

porque no es normal y, aparte, esto no me ha pasado jamás, Lara.

-Vale.

Mira, está claro que hoy no es nuestra noche.

No pasa nada. Relájate. Nos olvidamos

y nos vamos a quedar aquí los dos juntitos en la cama

dándonos mimos, ¿no?

(Música dramática)

Oye, tengo sed. Voy a por agua.

-¿En serio? -Sí.

(SUSPIRA)

(Música dramática)

¿Te apetece que acabemos de cenar?

-Eh... pues sí. Casi mejor.

-Aunque el sashimi flambeado ya está para tirar, ¿eh?

-Bueno. Yo creo que con el resto es suficiente.

-Ya.

¿Tomamos tarta y así soplas las velas? ¿Quieres?

-Venga. Pero no me cantes el "Cumpleaños feliz".

-No te preocupes.

Oye, he estado pensando mientras montaba todo esto que...

me gustaría que nos fuésemos juntos a Formentera

y que conozcas aquello. ¿Qué te parece?

-Pues vamos. Yo encantado, sí. Guay.

-No tenemos que quedarnos en casa de mi madre.

Pero vamos, a mí lo que me apetece es viajar contigo.

Y podríamos irnos en el velero del marido de mi madre. Estaría guay.

-Pues sí. Supongo que sí. Estaría guay.

-Venga, anda. Sopla las velas y así pides un deseo.

-Venga, vale.

Voy a poner música, ¿vale? -¡Venga! Me parece bien.

-¿Y quieres cava? -Sí.

(Pitido)

¡Vamos! Perdona.

¡Hala! Ya ha funcionado, ha funcionado el programa.

Tengo una referencia. ¡Vamos! Lo sabía.

-¿Qué? ¿Qué pasa?

-Que lo siento mucho. Lo siento, gordi.

Sé que has preparado esto con mucha ilusión y esfuerzo,

pero me tengo que ir.

-¿En serio te vas ahora? -No puedo trabajar desde aquí,

tengo que ir al despacho.

Lo siento.

De verdad.

(Música triste)

Bueno, ya celebraremos tu cumpleaños otro día.

-Eres la mejor novia del mundo.

-Te meto la tarta en la nevera, ¿vale?

Y que la coma Carlos, si eso.

-Pero... ¿dónde están todo el mundo?

-Lo siento, jefe. Perdón.

-¿Qué ha pasado, Ángel?

-¿Cómo puedo tener tan mala suerte? No, no lo entiendo.

-A ver, a ver, tranquilízate.

Tranquilízate y explícame qué es lo que ha sucedido.

Para empezar, dime dónde están los jugadores.

-Los tengo en el salón de allá después de haber cerrado la jugada.

-¿Después de haber hecho qué?

-Jefe, era eso o quedarnos endeudados de por vida, de verdad.

-Pero... vamos a ver. Dime que podemos pagarles.

-Sí, sí, sí.

Sí, pero de verdad, el crupier y yo no sabemos ni qué hacer.

-Pero vamos a ver. ¿Quieres tranquilizarte de una vez

y decirme lo que ha ocurrido? Dame detalles.

-La noche fue como siempre. Empezó normal.

Algunos ganaban, algunos perdían,

hasta que empezaron a entrar en racha.

-¿Quiénes? Dame los nombres.

-Guardiola y Romero. Empezaron a entrar en racha,

empezamos a ganar, ganar, ganar, ganar y...

Y llegó un momento que... -¿Y qué?

-Pues yo llevaba las cuentas en la cabeza

y cuando vi que no teníamos dinero para pagarlo cerré.

-¿Y qué dijeron el resto de jugadores?

-Se creó un ambiente horrible, pero luego tuvimos un plan

el crupier y yo para salvarlo.

-No entiendo. Si nunca hemos tenido un problema.

-Ya lo sé, ya lo sé.

-Vamos a ver. ¿De cuánto dinero estamos hablando?

-Y con esto les tenemos que pagar a los jugadores.

(Música de tensión)

Estamos en la ruina.

-Jefe, no sé, por lo menos no estamos endeudados, ¿no?

-Desde luego hay que pagar...

siempre hay que pagar las ganancias a los jugadores.

-Igual les tenía que haber propuesto hacerles plazos, pagarles con tiempo.

-No, no, no.

Si la gente se entera de que no podemos...

pagar nuestras deudas, se corre la voz de eso,

nos arruina el negocio para el futuro.

Hiciste lo que tenías que hacer.

Pero digo yo una cosa. A ver.

¿Esto fue cuestión de suerte o esta gente usaba un sistema?

-Nadie tiene tanta suerte. -Quiero decir si viste algo raro.

-A ver, yo no, pero el crupier sí.

Me dijo que estaban compinchados.

-Quiero hablar con el crupier.

¿Le has mandado a casa? -Le tuve que mandar.

Fue la excusa que encontré. -¡Por teléfono!

Hablo con él por teléfono. -No hace falta.

Me dijo que estuvieron jugando la misma secuencia de movimientos.

-¡Ese es el sistema que utilizaba Cobo!

Esos desgraciados estaban compinchados con él

y no nos hemos dado cuenta.

Claro. Llevaban tiempo estudiando la ruleta

y probablemente todo se ha precipitado

cuando le he echado de la partida.

Esos desgraciados nos han arruinado con una ruleta

que conocen mejor que nosotros.

(Música de suspense)

Jefe, igual podemos arreglar el mecanismo para...

Eso no nos va a devolver el dinero, Ángel.

(Música de suspense)

Cuando llegó a Córdoba al nuevo puesto

solicitó unos días de asuntos propios.

-¿Y qué os llamó la atención?

-Fue dos días después de la supuesta muerte de Ramiro

y fue a Andorra. A ver, que se puede ir a esquiar,

pero ¿no le parece mucha coincidencia con Tamayo?

-¿Cómo está?

-Adiós a mi sueño de tener una jubilación dorada

y mi hija que se despida de lo del máster,

ahora no tengo ni para pagarle uno aquí.

"La comisaría de Distrito Sur investiga

a Guzmán Santigosa, policía nacional y presunto corrupto

que trabajaba para la mafia rusa de la Costa del Sol".

Es increíble. ¡Encima nos señalan!

¿Qué pasa? ¿Quién es ese?

-Es Martín Páez, un jugador.

¡Eh! ¡Ey, ey!

-¿Tú conoces al novio de mi hija? -Hombre, no lo voy a conocer.

Al Angelillo.

-¿Ángel es el novio de mi hija?

-Hay algo que me preocupa: que Ramiro dé con él antes que nosotros.

Seguro que ya conoce la noticia de que su gran amigo

fue el auténtico traidor que lo delató a los rusos.

-Me haría mucha ilusión que estuvieras con nosotros

en el centro cívico.

-¿Me estás dando trabajo?

-¿Qué es esto?

-Lo encontramos en el descampado junto al móvil de Santigosa.

-"En el móvil de Santigosa hay un vídeo

que seguro interesa a la policía".

Vamos a verlo.

"Lorenzo Tamayo no fue la persona que traicionó a Ramiro Infante

vendiéndolo a la mafia rusa.

Esa persona fui yo, Guzmán Santigosa.

Soy el culpable

de la muerte de la mujer y de la hija de Ramiro Infante".

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Servir y proteger - Capítulo 948

28 abr 2021

Hanna pide consejo a Lidia para ayudar a Lúa y ella le recomienda que acuda al centro cívico. Los policías de Distrito Sur descubren que Santigosa podría ser un policía corrupto. Lara e Iván celebran una cena de cumpleaños, pero no resulta tan romántica como quisieran. Tiene lugar la gran timba en el Hotel Novasur, pero las cosas se tuercen en medio de la partida.

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