Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 943 - Ver ahora
Transcripción completa

O sea que, ¿tú solo tienes un teléfono?

-No, pero cuando suena el que tengo guardado

suelen ser cosas urgentes, ya me entiendes.

-No hagas planes para mañana por la noche, que tenemos faena.

-¿Timba?

-Es que no sé qué quieres de mí, Hanna. Me vas a volver loca.

-Cuatro vecinos a los que iba a dar trabajo me han llamado para decirme

que les han vaciado las cuentas.

-Puedo decidir con quién me lío.

-Yo también puedo decidir con quién me lio

y liarme contigo es mala idea.

-Ramiro estaba en el ajo, tenía información

sobre el crimen organizado,

y entre eso y su entrenamiento, lo tenía a huevo para dar

vuelcos a bandas de narcos o atracadores.

-Puedes venir aquí si quieres unas horas por la mañana,

en plan prácticas.

-¿Y el ADN de Ramiro estaba en los dos?

Afirmativo, pero no tenemos nada más en ocho años.

Demasiado tiempo para vivir con solo tres vuelcos, ¿no?

Ha seguido haciendo la misma actividad,

pero perfeccionando sus métodos y ha conseguido no dejar rastro.

(Música emocionante)

Son 15 personas estafadas.

Todos desempleados

con el que el tal Matías Vives contactó a través del centro cívico.

Pues menudo drama.

Pero es que la rueda sigue creciendo, cada vez son más

los vecinos que se suman a la denuncia colectiva.

Sí, ya veo que el tal Matías Vives les hizo bajarse una aplicación

para tenerles controlados, ¿no? (ASIENTE)

Controlar el horario laboral,

ingresarles las nóminas y demás, pero esto lo hizo para desplumarles.

-Seguro que encuentras por dónde pillarle.

-A ver, lo primero que voy a hacer es rastrear la ruta

del dinero sustraído

y, con un poquito de suerte, pues...

dar con la identidad de este tío, pero... pero no sé yo...

¿No sabes qué? Pero ¿qué?

Pues, Carlos, que lo mismo estamos hablando

de una mafia bien organizada y si es una mafia bien organizada,

es muy probable que me encuentre con una maraña de códigos encriptados

y con un... bueno, mucho curro.

-Sí, y la búsqueda se eternizaría. -Eso es.

A ver, que yo haría todo lo que está en mi mano para agilizarlo,

pero, tío, tengo mogollón de cosas, un montón de temas abiertos y...

-Vale, pues te dejamos trabajar. -Venga, gracias.

Carlos, una cosa, ¿te puedo robar un minutito?

Es un tema doméstico. Dime, dime.

A ver...

¿Qué he hecho?

No, no, si no has hecho nada.

Realmente tampoco estás tiempo en casa como para hacer algo, ¿no?

Paso mucho tiempo con Daniela

desde que la compañera de piso le salió rana.

Y cuéntame, ¿qué tal?

¿Cómo estáis? ¿Estáis bien?

Como pareja... muy bien.

¿Sí? (ASIENTE)

Me alegro.

Me preocupa un poco el terreno personal.

¿Y eso por qué?

Está teniendo problemas para pagar el piso.

Le he ofrecido ayuda, pero no se deja, es muy cabezota.

No te rayes, seguro que encuentra a alguien con quien compartir

piso enseguida. No, Iván.

Ha visto a un montón de gente, pero siempre encuentra pegas.

Pues entonces a lo mejor no es tan fácil como parecía, claro.

(ASIENTE)

Sí...

Me estás intentando decir que...

que te vas a ir a vivir con ella, ¿no?

Sí.

Sí es una idea. Ya.

Que... no había ni pensado en decírtelo así tal cual

y en el trabajo menos,

porque es una idea, Iván, entonces...

Carlos... Te lo digo

porque me has preguntado. No pasa nada, lo entiendo,

es normal, o sea que...

Entiendo que te quieras ir con Daniela, claro.

¿Sí? Sí,

porque así se acabaría el problema que tiene Daniela, lógico.

Exacto. Claro.

Pero ¿a ti no te hago el lío?

A ver, el lío no... lío no.

Para ser sinceros, un poco sí, un poco, pero... no es lío.

Yo lo entiendo, es normal que te vayas con ella, tío.

Bueno, es algo que...

que no tiene por qué pasar ya,

estoy barajando opciones.

Opciones...

¿Qué... qué más opciones...

puede haber?

¿Si viene a vivir con nosotros? ¿Daniela?

Daniela. ¿A vivir con nosotros?

Exacto. ¿A nuestro piso de dos?

A nuestro piso en donde muchas veces estamos tres,

conoces a Daniela. Sí...

Es encantadora, superlimpia, superorganizada,

se preocupa mucho por sus cosas y por las de los demás,

eso es muy importante.

Pero Daniela es tu novia. Sí.

Es tu novia, dejaría de ser un piso de dos para ser uno de tres,

y ya no de tres, de una pareja y el otro.

Desde el primer momento, lo que podríamos hacer

es hablar y... bueno, establecer algunas normas

para que en ningún momento... ¿Normas?

Sí, en ningún momento te tienes por qué sentir excluido ni apartado

ni nada de eso.

Bueno, pero vamos a ver, como todavía no hay nada claro, no tenéis claro

si os vais a ir o no, pregúntale, que lo mismo ella no quiere

venir a vivir con nosotros, lo mismo es ella porque dirá:

"¿Qué hago yo ahí?", ¿no?

Pregúntale, no le vamos a solucionar la vida sin saber si quiere.

Vale, pero ¿por ti estaría bien?

Sí, sí, claro, pero bueno, pregunta.

Le pregunto.

Luego te digo. Venga.

Chao, Carlos. Chao.

(Música emotiva)

(Puerta)

Cepeda, cuéntame.

¿Qué tenemos sobre la muerte de Lorenzo Tamayo?

-Por ahora, no hay nada que nos permita relacionar

a Ramiro Infante con ese crimen.

-¿Nada? ¿No hay ADN de Ramiro?

-Todo el ADN de la escena del crimen fue identificado.

No, no estuvo allí.

-O tal vez no dejó huellas.

-Sinceramente no lo creo

porque además del ADN, hay otro tema.

El operativo del GRECO en el que murió Lorenzo Tamayo

no tuvo nada que ver con la mafia rusa.

-¿Cómo fue?

-Después de la operación contra Dimitri Gorki y León Illich,

a Tamayo lo destinaron a Valencia.

-¿Con qué misión?

-Desmantelar una red mexicana de tráfico de drogas.

Durante la intervención del alijo, se torció la cosa

y a Tamayo le mordieron.

-Pero ¿quién le pegó el tiro?

-Emilio González Chan,

alias El Charro, un narco de la banda.

Y no hay ninguna duda, hubo un tiroteo

y los policías que intervinieron fueron testigos

del asesinato de Tamayo.

-Pero... ¿al Charro le detuvieron?

-Abatido por la policía.

Prácticamente imposible que Ramiro Infante pudiera tener

algo que ver con esa operación.

-Bueno, tampoco encajaría con su perfil.

Él quiere llevar su venganza personalmente.

-Solo involucró a su hijo como directo damnificado que era,

pero a nadie más. -Está claro, además,

nadie encarga una venganza a un tercero.

Pero bueno, eh...

Lo que no tengo claro del todo es por qué Ramiro no fue antes

a por Tamayo.

Tuvo tiempo desde que le dieron por muerto.

-Cierto, pero no sé, quién sabe.

A lo mejor descubrió que Tamayo le delató

poco después de que este muriese.

-Encaja.

-De todas formas...

-Dime, dime.

-Hay una parte del expediente de la muerte de Lorenzo Tamayo

que está clasificada,

así que no puedo saber si hay algo más relacionado con Ramiro.

Puede que sí, pero...

-Información clasificada en el expediente

de un héroe policial condecorado.

-Sí, a mí también me ha sorprendido.

¿Puede que sea para proteger

un operativo policial encubierto en curso?

-Puede, pero en todo caso, necesitamos esa información

antes de dar por cerrada esa vía de investigación.

Voy a hablar con el comisario para que solicite

que nos desclasifiquen esa parte del expediente.

-Muy bien, me parece buena idea. -De acuerdo, te aviso

cuando lo tengamos. -Perfecto.

-Cepeda.

(Música de suspense)

Bremón, soy Salgado.

Necesito que, por favor,

me llames a Jefatura y nos desclasifiquen

el expediente de Lorenzo Tamayo.

-Yo sé que son dos pipas nada más, pero que igual

el día de mañana se puede convertir en un pedido gordo, entonces...

¿hacemos la venta o no? -Sí.

No sé, como tú veas, yo qué sé.

-No, Eva, como yo vea no, esto lo tenemos que decidir juntas.

-¿Tú no querías decidir cosas tú? Pues ya está,

si querías estar a cargo de la "dark web".

-Vale, pero luego no te consulto las cosas y te enfadas.

Tú estás encabronada porque Quintero dobló el pedido de Hariri

y se lo vendió al portugués, pero ahora te comento una cosa

y te da igual.

No hay quien te entienda.

-Pues tú,

pero lo has explicado a la perfección.

Lo siento.

-No, da igual, pero ¿sigues mosca con Quintero o qué?

-Ni siquiera es con Quintero, es conmigo.

Le tenía que haber parado los pies.

-Eso ya lo hablamos, tenemos que estar más al loro

para que no nos la vuelva a jugar. -Ya, pero no es suficiente.

Nos la ha jugado dos veces, lo volvería a hacer.

-Es que el cabrito tiene recursos, ¿eh?

¿Piensas que igual nos la lía con este envío?

-Parece que es de fiar, que tiene pasta, pero no sé...

es que no sé.

-Es de fiar y es un cliente clave para el negocio.

-Claro, sí, esa es la cosa.

Es el cliente que trae Quintero, con el que habla Quintero,

con el que... ¿sabes?

-Ya. -Este tío lo que quiere

es quedarse con todo.

-Y tiene que seguir siendo nuestro socio.

-Hasta que encontremos otro proveedor que sustituya a Hariri.

-Que ese es otro tema, los contactos de la ruta del sur,

que también lo controla Quintero.

-Tengo una idea.

-¿Cuál?

-Yo tengo la sensación

de que Quintero guarda toda la información

de la ruta del sur en un teléfono móvil,

un teléfono móvil que está en su habitación.

-Y quieres que lo robemos. Que lo robe yo.

-Claro, que eres la maga aquí. (RÍE)

-Eh... vale, a ver.

Primero, la tarjeta de la habitación de su hotel, que eso es fácil.

(ASIENTE)

-Y luego, en lo que entro, pillo el móvil y salgo,

tú tendrías que entretenerlo. -Eso está hecho ya.

Me dijo que le interesaba el negocio de la "dark web",

así que yo creo que si le cito fuera un par de horas,

se lo explico y listo.

-¿También vas a dejar que se meta en esa parte del negocio?

-Sacrificar un peón para comerse a la reina.

-Pero no seas muy cantosa contándole la información

porque se va a dar cuenta. -Ya verás, confía en mí.

Que di un rodeo que lo tengo pensado. Esta noche.

-Vale.

(Música de tensión)

(Móvil)

¿Sí?

Sí, sí, soy yo.

Ah, ¿qué tal?

Eh...

Sí, mira, lo que pasa es que ya tengo alquilada la habitación.

Sí, sí.

Lo siento, ¿eh?

Vale, suerte.

Adiós.

¿Qué pasa, Daniela? ¿Cómo estás? Bien, bien, ¿y tú?

Bien, pero... un poco sorprendido.

¿Has alquilado ya la habitación? No.

No, no, es que...

no sabía cómo quitarme de encima a esta chica, pero que no...

no fuera así como tan mal rollo, ¿sabes? Es que no me gustó mucho.

¿Por qué?

No sé, como que hablaba muy alto.

Hablaba muy alto.

Sí, hablaba muy alto, hablaba como gritando,

¿sabes? Y me alteraba un poco.

Pues he visto en un anuncio que venden un medidor de decibelios,

a lo mejor quieres que te lo pille. Está a buen precio.

Ah, ¿sí? Píllamelo. ¿Te pillo también

un medidor de exigencias en las entrevistas?

A lo mejor te marca: "Muy exigente", ¿no crees?

Sí me va a marcar muy exigente, pero yo creo que después

de lo de Chloe...

tengo que serlo.

Entiendo y por eso te quería proponer algo.

¿Qué?

Vente a vivir conmigo.

Bueno, conmigo y con Iván.

(DUDA)

OK, ¿contigo y con Iván a vuestro piso?

Exacto.

¡Sorpresa!

Bien, ¿no?

Bueno, con él ya he hablado y él está encantado.

Ah, ¿sí? Sí.

Ya sabes cómo es Iván. Tú le caes superbién.

Sí, sí... y él a mí...

él a mí,

pero... este...

Pero vaya, ¿no? Cómo sienta eso en el cuerpo.

Entonces, ¿qué?

¿Te vienes? No, nada, que...

perdóname, que es que creo que una pareja viviendo

con otro compañero, no sé, es un poco raro, ¿no?

Sí, sí, puede ser raro, puede ser raro,

ya lo había contemplado, pero...

bueno, como también estuve hablando con él

de la posibilidad de que me podía ir a vivir contigo, pero tampoco quería

dejarle solo en el piso porque al final es una persona

que se abrió conmigo, abrió su corazón, abrió las puertas

de su casa en el momento en el que yo estaba mal, pues...

nos hemos hecho muy amigos y... Sí, sí, lo entiendo perfecto,

lo entiendo perfecto.

Qué bien que lo entiendas.

¿Te vienes entonces?

(DUDA)

Yo creo que... que no.

¿No?

Yo creo que no, Carlos.

A ver, eh...

Agradezco muchísimo vuestra intención, de verdad,

de verdad, de corazón,

pero... yo creo que el tema de irnos a vivir en pareja tiene que ser

mucho más meditado, ¿sabes?

No irnos a vivir juntos por motivos económicos

o una necesidad.

Ya.

¿Te enojaste? No, no, para nada, de verdad,

está todo bien.

Está todo bien, te entiendo.

De alguna manera, yo también pienso así.

A lo mejor ha sido un poquito precipitado,

pero es que, bueno...

No dejo de fantasear con la idea de que nos vayamos a vivir juntos.

Ah, ¿sí? Y... ¿y qué tal? ¿Cómo te lo imaginas?

Pues...

me imagino...

compartir el mismo espacio y seguir haciendo equipo y...

poder tener nuestra privacidad y...

Me lo imagino,

lo que no me imagino es a Iván ahí con las mancuernas.

Ya. Eso no entra en mis planes.

Pues que sepas que...

que eso... va a pasar en algún momento, ¿eh?

Y va a estar increíble.

Bueno, ya vengo. Sí.

(SUSPIRA)

¿Qué tal?

(Música emotiva)

Le das un paseo por las cocinas y le explicas la...

Ya sé que pregunta mucho.

¿Es malo eso acaso?

Tiene ganas de aprender, tiene ambición, como su padre.

Joselu, no me cuentes cuentos que te da tiempo a todo

y ahora tengo que dejarte.

Venga va. Hasta luego.

Cierra, cierra, sí, que tengo que comentarte...

Eh... ya he confirmado a todos los jugadores

para esta noche.

-¿Todos? -Todos, los ocho, sí.

-Bien, bien.

-Y lo mejor es que, bueno, les he subido la cuota de inscripción

200 euros por barba.

-¿Y no hubo ninguna queja?

-Al revés, yo creo que les podía haber subido más.

Tienen hambre de ruleta, son unos viciosos.

-Y nosotros tenemos hambre de ingresos, ¿no?

Bueno, más usted, digo por lo del máster...

-No me recuerdes, precisamente sobre eso

es lo que te quería comentar.

-Dígame.

-Cristina va a empezar a trabajar aquí en el hotel.

-Pero a ver, la... ¿la vamos a contratar?

-Pero no a tiempo completo, un par de horas a la semana,

en plan prácticas.

Ella piensa que así me ayuda a pagar lo del máster.

-Se vale vivir en la fantasía.

-Un respeto, Ángel, que es mi hija.

A mí me parece muy bien que quiera aprender el oficio con su padre,

contribuir a la economía familiar.

Son virtudes muy loables, así que no sé a qué viene la bromita.

-¿Y cuál de los dos oficios?

¿El del hotel o el B?

-Pues eso es lo que te comento. Mira,

escúchame, Cristina es muy lista, muy observadora,

le gusta mucho aprender.

Esas virtudes se traducen en que pregunta continuamente todo

y a todo el mundo.

Joselu, por ejemplo, me ha llamado agobiado

que no puede acabar el cáterin porque Cristina

le está friendo a preguntas.

-¿Por qué no le dice que lo del cáterin es importante y ya?

-A ver, que Joselu también tiene mucho cuento, ¿eh?

Sé que a este lo que le gusta es trabajar poco

y echarse sus cigarritos sin que le molesten,

que aquí nos conocemos todos, no van por ahí los tiros.

-Ah...

O sea que tiene miedo de que descubra las partidas.

-¿Tú qué crees? Obviamente eso sería nuestra ruina.

Hoy, por ejemplo, he estado un par de horas explicándole

los entresijos, el funcionamiento del hotel y no veas cómo me miraba.

-La verdad, qué bonito, ¿no? Que lo admire así.

-Sí, es muy bonito, pero Cristina, precisamente por eso,

no se puede enterar de lo que hace su padre aquí

por las noches.

-Qué ironía, ¿no? Porque luego, gracias a lo de la noche,

sale para pagar el máster este.

-Pero, Ángel,

o sea, esta moralina de tres al cuarto no sé a qué viene.

-Igual lo que ella necesita

es aprender que no puede tener todo en la vida.

Eso es una buena lección.

-Esto lo hemos hablado, y hasta que no tengas hijos

y te enteres de qué va la historia, lo dejamos aquí.

-Bueno, sí, haga lo que quiera. Si usted decide.

-Sencillamente, si te cruzas con ella, no le des conversación,

ignórala mejor,

especialmente hoy que tenemos la partida.

-Pero ¿cuánto tiempo va a estar por aquí?

-No lo sé, no lo sé, una temporada.

Mientras tanto, seamos cautelosos.

¿Cuento contigo, Ángel?

-Sí.

-Ya tendréis tiempo de conoceros, seguro que te va a caer bien.

Cristina tiene mucho desparpajo, es como yo, se parece a su padre.

-Bueno, bueno...

O sea que, bueno, mejor me voy a poner a trabajar.

-Oye, acércate a la 232, por favor,

que me ha dicho Carlota que los clientes se quejaron

de que no funcionaba la calefacción. -¿Y qué fue lo que pasó?

-No sé, por lo visto

tenía variaciones de temperatura y eso.

-¿Puedo ir mañana mejor y así lo hago con calma?

-No porque entran otros clientes a esa habitación.

-Si están todas libres, jefe.

-Pero a ver, ¿y a mí qué me cuentas? Quieren esa, caprichos de enamorados,

fetichismos, ¡yo qué sé!

Cristina les ha asegurado que tendrían esa. Punto.

-Pisa fuerte Cristina.

-Se sube a las barbas aquí.

-¡Buenas! -¿Qué tal?

-Bien.

¿Qué tal tú por aquí?

-Pues muy bien. Ya terminé de servir todo.

Ya tengo el cocido en la lumbre. Todo genial.

¿Qué tal? ¿Cómo te fue con las gestiones?

-Bueno, pues... de eso quería hablarte.

-¿Qué pasa?

-A partir de este mes...

vas a tener una variación en tu nómina.

-OK. -¿Vale?

-Vale. -Vas a recibir 150 euricos más.

-María, pero con todos los gastos que tienes

y con lo que has pagado de la campana extractora,

yo no quiero descuadrarte más. Ya te lo había dicho el otro día.

-Bueno. No te preocupes.

Esa era otra de las gestiones que tenía que hacer.

Que los del seguro se encargan de lo de la campana.

-Oh, pues qué bueno. Me da muchísimo gusto.

Pero tú no tienes que cargar con mis problemas, ¿eh?

-A ver, Daniela. A lo mejor en otro momento no he podido,

pero ahora sí que te puedo dar ese aumento.

Sé que 150 euros tampoco es que resuelvan tu problema, pero...

-150 euros y apretándome un poquito, es que así sí llego.

-¿Sí? -Sí.

-Pues me alegro mucho.

Así por lo menos te puedes tirar una temporada sola en tu casa,

olvidarte un poco de todo lo de Chloe.

¿No? Si tú estás bien...

todos lo estamos. Repercute en el trabajo.

Mejor para todos, ¿no? -Pues sí.

¡Ay, María, muchas gracias!

Eres un sol de jefa, pero más de persona, ¿eh?

Gracias. -Pues nada, muchas de nada.

Corre. No se nos vaya a quemar el cocido.

(RÍE)

(Música emotiva)

Aquí te escondías.

-No me escondía, ¿eh? Estaba aquí arreglando la calefacción.

-¿Está mi padre por aquí?

-¿Tu papá? Por aquí por estos rumbos no suele estar.

¿Ya lo buscaste en el despacho?

-No, pero solo quería comprobar que no estaba contigo.

¿Me vas a contar qué tenéis mi padre y tú entre manos?

-No sé a qué te refieres.

-A todos esos temas que habláis en secreto siempre.

-Ah, no. Eso es una cosa muy normal. Hablamos de cosas de...

de... no sé. De mantenimiento.

Normal. -Ya.

Yo creo que no hay nada normal en vuestra relación, Ángel.

Ni en ti.

Sé que has estado en la cárcel.

-¿Esto te lo dijo tu papá?

-Sí, pero, vamos, que te ha puesto por las nubes.

Dice que sabes aprovechar las segundas oportunidades.

-No tienen que estar hablando de mis cosas personales.

-He sido yo, que le he tirado de la lengua.

No te enfades con él, "porfi".

-No me enfado. Pero la gente piensa mal cuando les dices "cárcel".

-Pues no sé por qué.

A mí ahora me pareces mucho más interesante.

Has sido capaz de salir de una banda de delincuentes.

-Bueno. Eso sí es verdad.

-Hay que ser muy currante para conseguir algo así

y mi padre siempre me ha inculcado el valor del trabajo.

Yo te admiro.

-A ver, yo no tengo másteres, ni escuelas, ni nada.

-Justamente por eso todo lo que consigas tendrá más valor.

Eres tan diferente a mi ex.

El típico niño de papá con todo hecho.

-Bueno. Un poco como tú, ¿no? O sea.

-Bueno, sí. Un poquito como yo.

Pero no da un palo al agua y yo sí.

-No, no. Pero no me refería a eso.

-No. Sí, sí. Te referías a eso.

Y lo has dicho.

Te molesta que te juzguen, pero es lo que haces conmigo.

Crees que soy una niña consentida, ¿no?

-No, o sea...

No solamente eso. -¿Solamente?

Anda que lo arreglas. -A ver, Cristina.

Un poquito pija sí eres, ¿no?

Pero te juro por Dios, que desde te vi, dije:

"Va a llegar donde quiera porque lo tiene clarísimo".

Y aparte de eso, pues...

pues también eres muy especial.

-¿Y qué más?

-Eh...

Eres hermosísima.

-Tú a mí también me gustas, ¿sabes? -¿Sí?

-Es que no eres como nadie que conozca

y eso me puede.

Conmigo no tienes que disfrazarte de traje.

A mí me gusta tu mono.

-¿Sí?

-Lo que igual...

lo de arreglar calefacciones no se te da tan bien

porque no sé tú, pero yo tengo un calor...

-Oye, ya sé. Igual viene tu papá e imagínate.

Aunque entre el mismísimo Moctezuma, la verdad.

(Música de tensión)

(EVA) ¿Cómo ha podido pasar algo sí? Tú estás... ¿no te enteras?

¿Te das cuenta de que pones el negocio en peligro?

Una vez más, ya veo yo cómo arreglo esto. ¡Largo!

¡Largo que no te quiero ni ver!

-¿Estás bien, chaval? ¿Va todo bien? -Quita.

-Ya has llegado. Bien.

-Sí he llegado, sí,

aunque parece que no he llegado en buen momento.

Menudo broncazo le estabas echando al pobre chaval.

No sé qué ha pasado. Ha salido temblando.

¿Va todo bien?

-Nada, que ha perdido un paquete.

¿Entramos? ¿Te cuento lo del cliente nuevo?

Ferreiro bien, ¿no? Satisfecho.

-Sí. Sí, sí, sí.

Ferreiro todo bien. Todo bien.

Pero antes de hablar de ese tipo de detalles, Eva,

quiero saber qué demonios ha pasado con ese paquete.

¿Cómo se ha podido perder un paquete?

Pero lo más importante, ¿qué iba dentro de ese paquete?

¿No iría una pistola?

(Música de suspense)

Pues sí. Iba una pistola.

La dejamos en el lugar acordado,

pero el cliente cuando fue no estaba. Pero tampoco es asunto tuyo.

-¿Que no? Claro que es asunto mío.

Os han levantado una pistola. -Sí. Nos han levantado una pistola,

pero esto es un tema de la "dark web" y la "dark web"

la llevamos y la solucionamos nosotras.

-Bueno.

Somos socios, ¿no?

En este negocio, quien se encarga de la seguridad

para que no haya ningún problema con ningún envío

ni con ninguna entrega soy yo,

así que también es problema mío, como comprenderás.

-Voy a encontrar esa pipa, Quintero.

-Más te vale encontrar la maldita pistola

porque si llega a manos de la policía, tenemos un problema.

Y lo tenemos todos.

-Lo sé. ¿Me vas a decir cómo llevar el negocio?

Que lo voy a solucionar.

-Tú haz lo que tengas que hacer para solucionarlo

y yo haré también lo que tenga que hacer

porque esa es mi maldita responsabilidad:

la seguridad en este negocio,

así que quiero saber todos los detalles de ese envío.

Todos.

-Y si quieres te doy las llaves de mi casa, las de mi negocio...

-A ver, rebaja el tono y deja un poquito el sarcasmo.

Estoy intentando remar a favor, Eva, no a la contra.

-Somos socios, pero cada uno a su parcela.

-Sí, pero si la parcela de tu vecino está llena de mala hierba,

a lo mejor tienes que echarle un cable para arrancar

la mala hierba, no vaya a ser que contagie tu parcela.

Eva, quiero esos detalles.

-Estoy agotada, Quintero. La verdad.

OK, te lo contaré.

Esta noche después del cierre. Ahora no.

-Muy bien. Pues quedamos esta noche y ya me lo cuentas.

¿Para qué me llamas? ¿Por qué querías que viniera?

¿Qué me ibas a decir?

-Lo del cliente nuevo. Te lo cuento esta noche.

Tengo que encontrar una pipa. -Muy bien.

Esta noche me paso y hablamos de todo.

(Música de tensión)

¡Ey!

Me lo acabo de cruzar. ¿Cómo ha ido?

-Bien. -¿Sí?

-Yo creo que ha colado.

Vía libre para robarle el móvil.

-¡Vamos!

-Habrá que arreglar la cama así rollo hotel.

Como si no hubiera pasado nada.

-Menos mal que pasó algo, ¿eh?

(RÍE)

No te preocupes, que ya tengo bien fichada a Berta.

Ya sé cómo hace la cama. La voy a dejar perfecta.

-Qué no sabes hacer tú, ¿eh...? Manitas.

Voy a arreglarme, anda. -Guapa.

(Música emotiva)

(Móvil)

(Música de suspense)

Jefe.

(JOAQUÍN) -"¿Se puede saber dónde te metes?".

-Estoy arreglando la calefacción. -"¿Todavía estás con eso?".

-Sí. Lo que pasa que se me disparó el termostato.

-"Vale, vale. Oye, date vida. Tienes que ir arreglando

el sótano para la ruleta de esta noche".

-Sí, sí. No se preocupe. Va a estar todo perfecto.

-"Venga, Ángel, que esta es gorda y no podemos fallar".

-Jefe, nos va a ir muy bien esta noche. Ya verá.

(Música de suspense)

Bueno, pues ya estoy.

¿Aún no has hecho la cama?

-Te tengo dos malas noticias.

Una: que vas a tener que hacer la cama, estilo Berta

y la otra es que me tengo que ir.

-Vale, bueno. A ver cómo lo puedo hacer.

-Adiós. -Chao.

-Sí, ya he estado hablando con el portugués.

Ha dicho que está muy contento con la mercancía y la entrega,

así que todo estupendo.

Ten mucho cuidado en el camino de vuelta, ¿vale?

Venga, hasta luego. Chao, chao.

(Puerta)

¿Sí?

-Soy yo, Hanna.

-¡Hanna! ¿Qué haces aquí?

¿A estas horas no deberías estar en el Moonlight?

-Sí, pero está tranquilo y creo que Miki se va a poder apañar.

Quería preguntarte, ¿qué está pasando con Eva?

-¿Con Eva? Nada. ¿Qué va a pasar con Eva?

Va todo bien, de hecho, he quedado con ella en un rato para charlar.

-Bueno, y el cliente que encontraste para el cargamento, ¿algún problema?

-No, todo bien. Estuve hablando con él hace un rato, está encantando

con la mercancía, ya me ha pagado lo que quedaba. Todo estupendo.

Todo solucionado.

-Bueno, bien.

Pero ¿cómo se lo ha tomado Eva? No me lo has contado.

-Bueno, ya te puedes imaginar, te dije que estaba bastante cabreada,

pero he tenido la oportunidad de demostrarle

que si cometo algún error

o si meto la pata, soy capaz de solucionarlo solo,

así que todo bien.

-Y ¿no se sentirá un poco desplazada?

-Es evidente que no le ha sentado nada bien todo esto,

pero también se ha podido dar cuenta de que al resolverlo

hemos podido colocar la mercancía que teníamos ahí pendiente de Hariri

y pagarle lo que le debíamos, así que todo resuelto,

está todo bien.

-Lo que pasa es que la gente acorralada

se vuelve muy peligrosa.

-Ya, lo sé y precisamente por eso he quedado para hablar con ella.

¿Vale? Para intentar serenar y calmar los ánimos todo lo que pueda.

Seguro que lo entenderá.

Además, me ha dicho que quiere que charlemos sobre la "dark web"

y contarme los problemas que tiene de seguridad

con los clientes que tiene alojados ahí,

a ver si podemos encontrar alguna solución, así que todo bien.

-¿Crees que podremos atacarla por ahí?

-Bueno, no sé, lo descubriré luego.

Espero que, por lo menos, sí pueda controlarla

y controlar su negocio también, no sé.

-Bueno, pues si ya tienes todo planeado,

ten cuidado y mucha suerte.

-Sabes que siempre tengo cuidado.

Espérame, Hanna, un momento, que salgo contigo.

(Música de tensión)

¿Vamos?

-Bremón.

Pasa, Salgado.

¿Novedades de Jefatura?

Sí, por eso te he llamado.

Tenemos luz verde para revisar el informe desclasificado

de Asuntos Internos de Lorenzo Tamayo.

Excelente noticia.

Si hay algo que nos sirva

para encontrar a Ramiro Infante, lo encontraremos ahí.

¿Ha sido complicado obtener el permiso?

No, han sido muy comprensivos.

Piensa que su prioridad principal no difiere de la nuestra:

atrapar a Ramiro Infante,

pero no entienden muy bien

qué puede haber en este informe que tenga que ver con él.

Lo supongo. ¿Has podido mirártelo?

Sí, justo estaba echándole un ojo.

Habla de las corruptelas de Tamayo,

pero la verdad es que no está muy completo ni es exhaustivo.

Bueno, al menos hay evidencias de que mantuvo contactos

con la mafia rusa en la Costa del Sol.

Sí, hay llamadas y mensajes.

Algunas transmitiendo información delicada a los mafiosos.

Y también hay constancia de pagos efectuados en la cuenta

en un banco andorrano.

Y que luego cerró.

Así es.

Una investigación de maquillaje

que no profundizó en absoluto.

Aunque todo apunta a que Tamayo delató a Ramiro a los rusos.

Muy interesante, pero no da ninguna información

de Ramiro Infante. Había que intentarlo.

Te agradezco que hayas hecho la gestión en Jefatura

y espero que no te perjudique en nada.

Bueno, no te preocupes por mí, es mi deber.

Además, en Jefatura tienen

tantas ganas de atraparle como nosotros.

Así que, Salgado, adelante con esto.

Gracias, Bremón.

Yo pienso seguir abriendo todas las cortinas.

De todas formas, Salgado,

no me quedo tranquilo con todo esto.

A ver, se me revuelve el estómago de pensar que Alicia

y Nacha hace unos días han recibido la misma medalla que Tamayo.

Es lo habitual al morir en acto de servicio.

Ya, lo sé y sé que la investigación fue póstuma, pero...

Sé a lo que te refieres, esto nos ensucia a todos.

Lo lógico es que una vez se descubrió

que tenía relación con la mafia rusa se le retiraran todas las medallas.

Esto lanza el mensaje de que la corrupción no se castiga.

Y no es un caso menor.

Él tiene la culpa de que se destrozara toda una familia.

Han sido asesinados, han sido asesinos.

¿Sabes una cosa, Salgado?

Me voy a encargar personalmente

de que Lorenzo Tamayo pierda todos los honores.

Muy bien, no será fácil que le quiten la medalla.

Lo sé, pero no voy a parar hasta conseguirlo.

Mañana mismo voy a presentar la petición en Jefatura

y si tengo que llegar más arriba, lo haré.

Bremón.

(Música de tensión)

Quintero.

Qué bien.

Qué puntualidad.

Cómo se nota que estás interesado.

-Sí, estoy muy interesado en saber

qué demonios ha pasado con esa pistola.

-Se ha solucionado, ¿eh? Pero vaya cagada.

-Pero bueno, cuéntame, ¿qué pasó al final?

-Pues nos dieron un dato mal en la dirección,

así que Lucho dejó el paquete donde no era.

Le vio un vecino, se lo dio al cliente.

Todo arreglado, ¿eh? Solucionado.

Este tío no sabía lo que había en el paquete ni nada,

pero vamos, está aclarado.

-Pues no sé, porque me parece una historia bastante...

rocambolesca, la verdad.

-Si te contara la de historias rocambolescas

que hay en una mensajería, no acabo.

No fue un fallo de seguridad.

-¿Y esperas que me olvide de todo lo que acabas de decir?

-Bueno, lo podemos intentar.

-¿Dónde está tu hermana? -Ha tenido que salir.

-Muy bien.

En fin, Eva, sabes a lo que vengo.

Quiero saber cómo funciona la "dark web".

Concretamente todo el sistema de compra, venta, distribución

y no me pienso ir de aquí hasta que no me lo cuentes todo.

Espero que tú me puedas ayudar.

Así que por mí puedes empezar cuando quieras.

-Bueno, pues al lío.

Un segundito. -Sí.

-Esa es la "dark".

Navega tú ahí.

Bichea porque yo creo que cuando uno lo hace en primera persona

se memoriza mejor.

(Música de suspense)

(Música de tensión)

(Notificación de móvil)

El carro, el pago.

Eso es, en criptomonedas, claro,

para que sea seguro y ahí se confirmaría,

pero luego es como cualquier pedido en realidad.

Se lleva al punto acordado y listo.

-Ya, pero es que no me estás contando nada nuevo.

Más o menos viene a ser lo que yo me estaba imaginando.

Esto de la "dark web" viene a funcionar como si fuese

una plataforma cualquiera, otra más,

en la que se pueden hacer transacciones, ¿no?

-Sí, pero me dijiste que querías saber.

Que te explicase desde el principio y en eso estoy.

-No me estás explicando lo que quiero saber.

Te llevo preguntando todo el rato por la seguridad de la "dark web",

no por las transacciones.

Lo que yo quiero saber es si esa página

pues tiene alguna especie de programa,

sistema antivirus, alguna plataforma

que lo proteja, que le sirva de defensa.

Ese tipo de cosas.

-La web es totalmente segura, como el resto de la "dark".

-Ya.

(Música de suspense)

(QUINTERO) Verás, creo que pueden estar pasando dos cosas.

Una: o tú no tienes ni pajolera idea de cómo funciona la "dark web"

porque quien se encarga de esto es tu hermana

o no me lo estás queriendo decir.

Si me das las claves de acceso a la "dark web",

yo puedo llamar a mi "hacker"

y que haga un análisis o un diagnóstico para ver

si puede detectar qué tipo de problemas hay

e intentar solucionarlo.

-Pero ¿cómo te voy a dar mis claves?

¿Alguien de tu cuerda en mi sistema informático?

Quintero, ¿no me conoces ya?

Eso no va a pasar, es seguro.

De verdad.

(QUINTERO) -Ya, es seguro.

Pues para ser muy seguro,

hoy habéis perdido una pistola, ¿no?

(Música de suspense)

Y podríamos haber tenido un serio problema.

-¿Otra vez con eso? -Otra vez, Eva.

Otra vez y todas las veces que sean necesarias

porque ha sido un gran problema. Lo has dicho hace un momento.

Una gran cagada.

No sé, Eva. No sé, no sé.

Creo que hay unas cuantas cosas que reforzar de entrada.

Por ejemplo, los dos empleados que tienes para hacer esas entregas

son demasiado jóvenes, ¿no te parece?

-Te estás poniendo un poco condescendiente, ¿no?

Tengo a mi equipo y funciona.

(SUSPIRA)

(Música de suspense)

(Música de tensión)

Mira, solo te voy a pedir una cosa. Tengo aquí un par de contactos

de gente de bastante confianza.

Te puedo pasar los números, quedas, tienes una reunión

charlas, a ver qué te parecen. Ya, después de eso, me dices...

Estamos en mitad de una reunión.

¿Se puede saber qué haces con el teléfono?

-Bueno, perdóname. Que es del almacén.

-¿Qué pasa? ¿Algún problema? -Nada. Mensaje de que todo OK.

Un mensaje diario que me mandan. ¿Qué?

-¿Qué de qué? Mira, Eva.

Será mejor que me vaya. Hablaré con tu hermana de la "dark web".

Me empieza a doler la cabeza y no puedo perder el tiempo.

-Vamos a ver. También me duele la cabeza y estoy cansada.

Paciencia. Acabamos de empezar. ¿Podemos seguir?

(Música de suspense)

No. No acabamos de empezar, Eva. Llevamos aquí un buen rato.

Te lo repito. No estoy para perder el tiempo con tonterías.

-Yo tampoco, Quintero. Pero es que mira, ¿sabes qué pasa?

En el fondo tienes razón. Eso es lo que pasa.

Que tienes razón.

También he pensado que necesito refuerzo en seguridad.

Pero lo quiero hacer a mi manera. Como todo. Soy muy cabezona.

-De eso ya me había dado cuenta.

-Bueno, ¿pues te cuento o qué?

(Música de suspense)

(SUSPIRA)

Tú dirás.

(Música de suspense)

(Notificación de móvil)

Bueno.

Yo creo que suficiente hemos discutido por hoy, ¿no?

No vamos a llegar a ninguna conclusión...

-Sí, será mejor que lo dejemos. Ya me duele bastante la cabeza

y no vamos a llegar a ningún lado.

Eva, mañana le daré un toque a tu hermana.

A ver si quedamos para que me explique cómo funciona esto,

ya que tú no has podido o no has querido decírmelo.

-Bueno. En esta profesión no tengo por seguro nada.

Y tú tampoco deberías.

-Somos socios, Eva. Estamos obligados a entendernos.

-Junto a mi hermana.

Así que cuando esté ella, tomaremos la decisión.

-Qué bien que seas tan condescendiente con ella, ¿no?

Sobre todo teniendo en cuenta que fuiste tú

quien mató a su novio y que no se lo has dicho.

Que descanses bien esta noche.

-Y tú.

(JOAQUÍN) Bueno. Vaya nochecita, ¿eh?

-Ojalá todas fueran así. ¿Va, jefe?

-Redonda como los ceros de los billetes

que nos vamos a embolsar.

Oye, hazme el favor de terminar de recoger esto.

Voy al baño, a ver si ha salido Jimeno y lo acompaño a la salida.

-Sí. Hay que cuidar a la clientela.

-Venga. Hasta ahora. -Venga.

(Música de suspense)

Jefe, entonces, ¿qué?

Fueron como 6000, ¿no? ¿Nos queda 3000 o...?

-¿En serio?

-Cristina, ¿qué haces aquí? -¿Habéis montado un casino ilegal?

-Claro que no, ¿cómo crees? No, no. Es una fiesta legal.

Lo que pasa que era temática.

-¿Tú te crees que soy tonta?

Sabía que mi padre y tú teníais mierdas entre manos.

Ahora lo entiendo todo.

Qué fuerte.

-A ver, Cristina. Por favor.

No es lo que tú crees.

-Y de paso te llevas un pico. ¿Cuánto has dicho? ¿6000 pavos?

Tremendo sobresueldo.

-Escúchame, por favor.

Si él se entera de que sabes de las timbas, se me cae el pelo.

Por favor, no digas nada. -Pues que se te caiga.

A ti y a él, por delincuentes y mentirosos.

-Cristina.

Cristina.

(Música de tensión)

¿Qué? ¿Cómo dices?

¿Que soy la mejor? -¡Sí!

-Creo que sí. -Eres la mejor.

-Puede ser que sí.

-¿Quién es la maga? ¿Cómo ha ido?

-Bien, a ver, lo de conseguir la tarjeta

y luego dejarla en recepción ha sido fácil.

Encontrar el móvil, más complicado,

pero no imposible. Aquí está.

-Brava. -¿Tú qué tal?

-Mordiéndome la lengua para no mandarle a la mierda.

-Ya. -En fin.

Dice que necesitamos tíos con experiencia en seguridad.

Los que tenemos son jóvenes y la gente joven...

Qué te voy a contar que no sepas. ¿Lo tenemos?

-¿Sabes que cuando vea que no está el móvil

vendrá a por vosotras del tirón?

(ASIENTE)

-¿Por qué crees que lo he hecho? Para que venga.

-Ah. -Y sepa que con nosotras no se juega.

-Ya.

-Sí, pero cuidado con Quintero.

-¿Le tienes miedo? -¿Yo?

-Sí. -No.

-Que yo estoy aquí.

-Ya y yo también.

Me sé defender sola, quiero decir.

-Ya, bueno, pero estás conmigo.

Y somos un equipo.

-Somos un equipo.

-Pues eso. Que no habrá Quintero que separe esto.

-Ni Quintero ni nada.

¿Hablaste con la "hacker"? -Sí.

Ahora le mando otro mensaje, que lo tenemos.

Que nos confirme que están los contactos de la ruta del sur

y cuando no dependamos de Hariri,

"bye-bye", Quintero.

-"Bye-bye", Quintero.

(RÍEN)

(Música de suspense)

¿Has recuperado tu placa y la pistola?

Sí, sí. Antes de venir

he ido a Régimen Disciplinario y me los han devuelto.

-¿Qué pasa? -Estoy como loco buscando el móvil

con los contactos de la ruta del sur y no aparece.

Creo que me lo han robado.

-Pero ¿entonces quién ha sido?

-Ha sido Eva. Ha tenido que ser ella.

-Es la primera interesada en tener un móvil así, ¿no?

-Me parece fuerte que mi padre monte un caso ilegal en el hotel.

-¿De dónde crees que va a salir lo del máster?

-¿Qué? -Ha costado,

pero la "hacker" ha desencriptado la copia del móvil de Quintero.

-¿Sí? ¿Lo tienes ya? -Me ha mandado un "mail"

con lo que creo que son los contactos de la ruta.

-Al fin y al cabo,

a Tamayo lo mataron en un operativo contra una banda de narcos mexicanos.

Esa medalla es un reconocimiento póstumo por ello.

-Ya, pero no olvidemos que por su culpa

murió la mujer y la hija de Ramiro.

Y Lucas casi no lo cuenta.

-No te hagas el loco.

Sabes perfectamente que tenemos un asunto pendiente.

¿O no?

-¿Vosotras sabéis que si llamo a Hariri

para contarle lo que acabáis de hacer

seguramente os dará una patada para quitaros del medio?

-Yo creo que es al revés.

Eres tú el que debería tener miedo de la reacción de Hariri

porque si él descubre que su experto en seguridad ha sido burlado,

su opinión sobre ti va a cambiar.

-¿Estás diciendo que me olvide de ir a "USA"?

-No, hija, no te digo que te olvides todavía.

Simplemente te comento que con mis ingresos habituales,

pues es que no puedo afrontar yo ese gasto.

-¿Y qué sugieres?

-Que me gustaría que...

estuvieras en mi vida.

-¿Alguna novedad?

Pues la novedad es que no aparece Vlado Khan por ningún lado.

No hay ni rastro de él.

Nadie puede desaparecer todo el tiempo.

Asomará la cabeza y le pillaréis.

Me preocupa que aparezca y nos pille desprevenidos.

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Servir y proteger - Capítulo 943

21 abr 2021

Eva y Beatriz traman robarle a Quintero su móvil con los contactos de la Ruta del Sur. Tras enterarse de que Ángel estuvo en la cárcel, Cristina se enrolla con él. Carlos propone a Daniela instalarse en su piso con él e Iván, pero Daniela rechaza su oferta. Daniela encuentra una solución a su problema cuando María le aumenta el sueldo.

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