Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 941 - Ver ahora
Transcripción completa

Hoy era el juicio de Saturnino, ¿no?

¿Cómo ha ido?

Culpable por abuso de autoridad.

Me han puesto una multa.

-Matías Vives dice que necesita contratar a mucha gente.

Quiero hablar bien con él para asegurarme que todo es legal.

Ramiro ha amenazado de muerte a los agentes de esta comisaría.

No debemos relajarnos.

¿No me puedo quedar contigo unos días?

Lo probamos. Si va mal, vuelvo con mamá.

-Vamos, que si saca el tema es porque...

porque quiere tener hijos. ¿Si no de qué?

-¿Y tú? ¿A qué te dedicas?

-Soy "public relations"

de una cadena de hoteles.

-No vamos a hacer tratos con Carmona.

Es un riesgo que no voy a asumir.

Y no porque pierda dinero, que también,

por una cuestión de reputación.

(Música emocionante)

(Música de tensión)

Ey. -¡Ey!

Llegas a tiempo para el café.

-Genial. Venía a ponerme uno.

Buenos días.

-¡Buenos días!

¿Dónde te metes tú?

-En mi zulo. En mi zulo que... no sabía que habías llegado,

si no te hubiese llamado para tomar café.

-Ya. Yo tampoco.

No te he visto entrar. -Llevo ya un par de horitas.

He madrugado para revisar las cámaras del centro comercial.

-Por lo del atracador a la tienda de móviles, ¿no?

-Sí. Por lo visto el tipo llevaba una navaja.

Si no es por Lasarte y por Rocío que se lo encontraron de sopetón...

pues el tío la lía.

¿Y tú qué? ¿En qué andas?

-Pues hoy tengo el interrogatorio al acosador de la cajera del súper.

-Vale. Si necesitas algo sobre el caso, me dices

y te echo una mano.

-Muchas gracias, pero creo que me voy a arreglar solita.

No quiero que los compañeros piensen que

tengo un trato de favor con el inspector de la UIT.

-Bueno. Ya sabes que la envidia es muy mala.

Pero que hablen lo que quieran.

(Música emotiva)

Por lo demás...

¿por lo demás qué?

-Por lo demás...

¿qué demás? ¿Qué...?

-El trabajo que tienes hoy. El día...

-Bien, bien. Bueno, acabamos de empezar, pero pinta bien. Sí.

-Bueno. Bien entonces, ¿no? -Sí.

Ah, me piro. -¿Dónde vas tan rápido?

-A mi mesa. Quiero prepararme bien el interrogatorio.

El tipo tiene denuncias por acoso y no quiero que me la cuele.

-Ya.

-¿Qué pasa?

¿Piensas que te estoy mintiendo?

-No, no es que no te crea,

sino que creo que estás intentando evitar el tema.

-El tema, el tema. ¿Qué tema?

-Lara, no te hagas la tonta.

El tema de tener hijos, que a ver...

de verdad, para mí no es un tabú. Podemos hablarlo.

-Pues no sé. No es lo que me pareció el otro día cuando lo hablamos.

Vamos, que tu respuesta me dejó bastante...

bastante fría, la verdad. -No sé por qué. ¿Qué es lo que hice?

-¿Quién se hace ahora el tonto?

-Vale. Sí, vale.

Fui cortante. Bueno, salí por la tangente, pero...

porque no me lo esperaba. Me pilló de sopetón.

Estaba descolocado, Lara.

-Ya, pero salió de casualidad el tema.

Estábamos hablando de un caso y...

no sé, fue algo natural. Yo no pretendía acorralarte.

-No me sentí acorralado, pero sí que noté como que, bueno...

como que la tirabas así pues tanteando, ¿no?

-No, no. Pues lo siento si te pareció eso

porque no pensé eso en ningún momento.

No era mi intención, así que...

¿Y por qué sacas ahora el tema? ¿Me quieres decir algo o...?

-No.

O sí.

No lo sé. Sí. No. No lo sé, Lara.

-Vale. Me has dado tres respuestas, ¿con cuál quieres que me quede?

-Bueno, pues siéntate y te cuento.

Sí, claro. -Sí.

Me siento.

-Pues mira. Quédate...

quédate con...

con que jamás me había planteado tener hijos.

Lo veía superlejano. Algo como...

de ciencia ficción. No sé.

Había invertido toda mi energía

en rehabilitar la pierna y en darle un giro a mi carrera

y sacar pecho e ir con la cabeza alta siendo inspector de la UIT y no...

nunca me paré a pensar en nada más.

-Ya. Ya, entiendo. Vamos, que pasas de tener hijos.

-No, yo no he dicho eso.

-No, pero lo has dejado caer.

-En absoluto. No, te he dicho que...

nunca me lo había planteado y no había encontrado

a nadie con quien tener hijos y plantearme poder tenerlos.

-¿Y tu relación con Ainhoa?

-Hace mil años fue la relación con Ainhoa.

Y la segunda vez que he estado con ella, pues...

ya te conocía a ti y yo quería estar contigo.

-Así. Mira, Carlota, cuando salga la pareja de la 215

llama a Berta y que limpie la habitación inmediatamente.

-Ya está avisada, no te preocupes.

-Ah. Esa habitación la reservamos

para Teresa, la de la empresa tecnológica.

-También lo tengo anotado.

-Vaya. ¿Me repito mucho yo?

-¡Hola, papi!

-¡Hola, Cristina, hija! ¿Adónde vas con esa maleta?

-Dijiste que las puertas de tu casa estaban abiertas para mí.

-También te dije que intentaras solucionar las cosas con mamá.

¿Hablaste con ella anoche?

-No, porque cuando llegué, ya estaba dormida.

-¿Esta mañana no la has visto? -Pues sí.

Mejor no haberlo hecho.

Cómo se ha puesto porque ayer llegué tarde.

-A ver, Cristina. Te lo he dicho mil veces.

Tu madre tiene un pronto muy fuerte. Ten paciencia con ella.

-¿Más todavía?

Yo lo intento. Quiero llevarme bien con ella, pero es imposible.

Me ha chillado diciéndome que su casa no es un hotel

y si quiero vivir en uno, que venga contigo.

Pues aquí estoy. -A ver, Cristina, no exageres.

Parece que tu madre te ha puesto de patitas en la calle.

Seguro que no es así.

-Papá, prácticamente ha sido así, te lo juro.

-Dale un poquito de margen. Seguro que podéis solucionarlo.

-Parece que no la conoces.

Es muy intransigente, va a volverme loca, no puedo seguir con ella.

Acógeme contigo, por favor. -No me hagas esto, Cristina.

-¿Que no haga qué? Soy tu hija.

¿Me vas a dejar en la calle? -Por supuesto que no.

Pero vamos, yo hablo con tu madre, ¿eh?

Hablo con ella e intentáis solucionarlo para que vuelvas a casa.

-Inténtalo si quieres, pero dudo mucho que sirva de algo.

Si te parece, voy al bufé a desayunar, ¿vale?

-¿No has desayunado?

-Pues no. Con la bronca se me ha cerrado el estómago.

¿Qué hago con esto?

-Deja, deja. Ya me encargo yo. -Vale, bueno.

-Carlota.

Jefe, ¿quería verme? -Sí.

-Luego te cuento. Mira, ya aprovecho.

Mira, Ángel, es mi hija Cristina.

Cristina, Ángel.

-Encantada de conocerte, Ángel.

-Lo mismo digo.

-Oye, escucha.

¿Podrías llevar la maleta de Cristina al cuarto de los equipajes?

Y pásate después por la 301

porque creo que el bombín está roto y no cierra bien la puerta.

-Sí, voy.

-Ángel.

-Dígame. -La maleta.

-Ah.

-No sé qué cable se le ha cruzado. Nunca ha estado así de despistado.

-No sé. Voy tirando, ¿vale? -Sí, sí.

-Tú muchas preguntas, pero no das prenda.

Así que... ¿tú qué?

¿Tú quieres tener hijos?

-Yo sí.

Sí. Lo tengo muy claro.

Desde hace tiempo ya.

Pero vamos, que no es el momento de hablar del tema.

Además, tú y yo llevamos muy poco tiempo

y no quiero que pienses que te quiero presionar, ¿sabes?

-Si no me estás presionando. De verdad.

Es más, te voy a ser sincero y...

(Música emotiva)

Bueno, el otro día cuando estuvimos hablando, pues yo...

yo he seguido pensando en el tema y le he estado dando vueltas.

-Guau.

Y...

¿Y has llegado a alguna conclusión?

-Sí. Claro que he llegado a una conclusión. Claro.

-Bueno. No me lo cuentes ahora mismo. -No, quédate.

No me dejes con la palabra en la boca. Es importante.

-Vale, vale, vale.

Vale.

-A ver, yo...

yo sí quiero tener hijos,

pero con... con una pequeña condición.

-¿Con una condición?

Pues empezamos bien. Con una condición...

-Bueno... -Vale. ¿Qué condición?

-Pues que tú seas la madre.

-Eres bobo, ¿eh? -¿Por qué?

(Música emotiva)

-Espera, espera... Espera.

-¿Qué pasa? -No lo quieres tener ahora, ¿no?

-Ahora no. Cuando sea el momento. Cuando estemos preparados, claro.

Además, tú vas a ser la que lleve nueve meses la tripa.

-Ya. Yo quiero, pero a la larga, ¿sabes?

Ahora sería precipitado. Quiero...

afianzar mi trabajo en la UFAM, tener más experiencias, ¿sabes?

-No hay prisa. De verdad.

Eso sí, una vez que ya tengamos uno, pues no sé.

Ya puestos, me gustaría tener un par más, tres, cuatro.

-Cállate, anda. -Un par de gemelos.

-Dos niños. -¡Para el carro!

Nunca pensé que hablar de esto iba a ser tan fácil,

así que si empezamos a hablar del número, igual la fastidiamos.

Así que... -Tengo una idea.

Me quedo con mi café y tú vas a preparar el interrogatorio

y dejamos el tema, ¿vale? -Fenomenal.

-Hecho.

-Adiós. -Chao.

-¿Qué tal? -Muy bien, cómo huele, ¿no?

¿Qué me traes?

-Pues te traigo todo lo que le encargaste a María, ¿vale?

Una bandeja de canapés, una bandeja de embutidos variados

y dos táperes con croquetas de boletus hasta arriba.

-Qué rico. La reunión no sé cómo va a ir,

pero la gente va a salir rodando de aquí.

-Eso tenlo por seguro.

¿Quieres que te ayude a colocar la comida en platos, Paty?

-No. Ahora viene una voluntaria y entre las dos lo hacemos.

-¿Segura? -Segurísima.

-Bueno, va, pues entonces me voy a ir.

-Espera, mujer, cuéntame,

¿cómo va tu búsqueda de compañera de piso?

-Bueno, lo de la búsqueda de compañera de piso va otra vez.

Ya puse un anuncio en La Parra

y Carlos me dijo que iba a poner otro en comisaría.

Así que a ver qué tal.

-Sabes que aquí puedes poner otro, ¿no?

-Sí, sí, me lo dijo María.

-¿Sí? Si quieres lo redactamos ahora.

-No, deja, que tienes un montón de jaleo. Otro día.

-Qué va, me merezco un descanso,

acabo de salir de una reunión muy intensa.

-Ah, ¿sí? -Sí. Pero muy productiva también.

Ha sido con un empresario, con Matías Vives.

-Matías Vives, ¿por qué me suena ese nombre?

-Bueno, tiene una empresa de márquetin

que se llama Personal call -Sí. María me comentó algo.

¿Es el que quiere tirar

de la bolsa de trabajo del centro cívico?

-Justo. La verdad es que el tío es un encanto.

Me ha caído superbién.

Y, además, quiere dar trabajo a un montón de gente, así que...

-Oye, pues qué bueno. Y bueno, un empresario así

le hubiera venido muy bien a mi hermano

cuando estaba buscando trabajo. -Ya, pobre mío.

He estado investigando y la empresa

parece bastante seria. Y ya le he pasado el listado

de todos los vecinos que están interesados.

-Ah, oye, pues genial, superbién.

Pues, muy bien, Paty, pues yo creo que ya me voy a ir, ¿no?

¿Qué hora es?

¿Dejamos lo del anuncio para otro día?

-Pero que lo hacemos en un momento. Si son dos segundos, va.

-Es que, Paty, si te soy sincera, no me apetece nada

meter a alguien en mi piso, esa es la verdad.

-Ya, ¿pero puedes permitirte vivir sola?

-No, no me lo puedo permitir con mi sueldo.

-Pues entonces, Dani...

"Soy una chica responsable,

trabajadora,

limpia...". -Me estás vendiendo bien, ¿eh?

-Solo estoy diciendo la verdad.

Si es que solamente necesitamos una descripción de tu piso.

-Vale.

-Y el precio al que quieres alquilar la habitación y tu número.

-Para comprender un enigma: con cinco letras y termina en "E".

-No lo sé.

-Focaliza bien.

Esa palabra la usamos mucho en esta comisaría al cabo del día.

-Pues no caigo.

-Clave. -Clave.

La tenía en la punta de la lengua.

-Para hacer crucigramas hay que tener la mente en calma

y estás de los nervios porque tienes que hablar

con Régimen Disciplinario. -No, nerviosa, nerviosa no estoy.

Estoy preocupada. Pero vamos, que creo que es lo normal.

-No creo que te sancionen

y si lo hacen, será algo simbólico, para que aprendas la lección.

-¿La lección? Después de la multa

que tuve que pagar ayer, ya te digo yo que la he aprendido.

-¿A qué hora tienes la cita?

-De aquí a un rato, Néstor,

pero ¿podemos cambiar de tema?

-Con siete letras... -No, palabritas no.

Néstor, por favor. Palabritas no.

-Bueno, ¿te preparo una tila?

-¿No tenía que llegar la orden para el registro

a la banda de muleteras?

-Antes de venir aquí me he pasado por el juzgado a recogerla,

pero no estaba ni pedida. Me he pegado un madrugón para nada.

-Pero ¿eso no lo tenía que pedir Salgado?

-Sí, me dijo que iba a hacerlo, pero se le ha debido de pasar,

así que he tenido que hacerlo yo.

Ahora hay que esperar a que el juez lo autorice.

Ojalá no tarde. En ese juzgado están siempre a tope de trabajo.

-Pues sí. Si no cuando lleguemos al piso

no vamos a encontrar carteristas, pistas, ni nada.

Si Salgado la hubiera pedido, la tendríamos.

-Sí, porque conoce más al juez y tiene más trato con él.

Eso ayuda a agilizar los trámites.

-Es raro que se le haya olvidado. No es típico de él.

-Desde que ha vuelto del hospital no iba muy católico.

Está obsesionado con atrapar a Infante.

-Bueno, es que es normal.

Si es que estamos todos en "shock".

Cuando pensábamos que teníamos a Lucas Infante, aparece su padre

del más allá, llega a escena, mata a Nacha

y a Salgado lo manda al hospital.

-Sí. Aun así, creo que Salgado se está metiendo en una burbuja

en la que todo lo demás le resbala y eso no es bueno.

-¿Y has hablado con él? -No.

No creo que sea la persona más indicada para decirle nada.

Aunque Miralles opina lo mismo que yo.

-Pues coméntaselo a Miralles, a ver qué dice.

-Pues sí. Al fin y al cabo es el inspector jefe

y no debe dejarse arrastrar por los sentimientos.

Para eso tenemos a la experta número uno:

la oficial Alonso.

-¡Qué gracioso!

Néstor, de verdad. ¿Qué haces trabajando aquí

desperdiciando tanto talento?

-¿No dices que llevo un payaso dentro?

(ASIENTE)

-Bueno. Encárgate de encontrar esa orden porque si no llegaremos

al piso y en vez de carteristas encontraremos una academia de inglés.

-Voy a intentar que presionen un poco al juez.

Y tú suerte con Régimen Disciplinario.

Venga. Luego nos vemos.

(Música de suspense)

¿Tienes un minuto?

Enseguida estoy contigo.

Si quieres vuelvo más tarde.

No. No hace falta.

Estás muy concentrado, ¿no? ¿Cómo lo llevas?

Bien. Ya llevo un buen rato poniéndome al día.

Pues me vas a perdonar, pero no lo parece.

¿Por qué lo dices?

Porque la pila de expedientes sigue intacta.

Eso son asuntos menores. Pueden esperar.

Ahora la prioridad es detener a Ramiro Infante.

Todos los asuntos son importantes. No deberíamos descuidar ninguno.

No te andes con rodeos. Si quieres decirme algo de alguno en concreto.

¿Qué ha pasado con la orden que necesitaba Néstor para el registro?

Me olvidé por completo.

Voy a tramitarla ahora mismo.

No te preocupes. Ya la ha tramitado él.

Podrías hablar con el juez para que nos la diera cuanto antes.

Lo llamo para que agilice el trámite.

Me sorprende que siendo tan riguroso

se te haya olvidado solicitar una orden de registro.

Siempre hay una primera vez para todo.

Ya.

¿Y no será que estás obsesionado con el caso del Vigilante?

Es el caso más importante que llevamos entre manos.

Que una banda robe por el método de la muleta,

francamente, no me quita el sueño. Ahora.

Nuestro deber es frenar y llevar ante el juez

a cualquier persona que cometa un delito,

se trate del delito que sea.

No me salgas con eso, Miralles.

¿Vas a comparar a un asesino despiadado con alguien

que quiere robarle los cuartos a la compañía de seguros?

No estoy comparando. Quiero que la comisaría funcione correctamente.

Es lo que se merecen los ciudadanos.

Me parece que estás sacando las cosas de quicio.

No estoy sacando las cosas de quicio.

Sencillamente, tenemos confianza para decirnos este tipo de cosas.

Agradecería que si me ves despistada alguna vez me lo dijeras.

¿Eso piensas? ¿Me estoy despistando?

Muy bien. Vamos a hacer una cosa.

Creo que...

sería más operativo que me ocupara del caso de Infante

y que tú volvieras

a llevar el día a día de la comisaría.

Así no habría problemas de desatender nada.

¿Me estás sacando del caso del Vigilante?

Estoy diciendo que podríamos dividir el trabajo para abarcar más

y que no haya más despistes.

Lo siento. No pienso quedarme fuera del caso del Vigilante.

A mí me interesa tanto como a ti detener a ese asesino.

Además, para apartarme, la decisión tiene que salir de Bremón.

Si quieres darme la patada, tendrás que consultarlo con él.

No estoy haciendo eso.

Mi propuesta solo era una sugerencia para ser más operativos. Nada más.

Pues me vas a disculpar, pero...

no me lo termino de creer.

Pienso que detrás de esta actitud tuya

hacia mí hay otra cosa.

¿Estás insinuando otra vez

que estoy mezclando lo personal y lo profesional?

No. No lo estoy insinuando. Lo afirmo.

Pues te equivocas y quiero que quede claro.

Tengo completamente asumido que entre tú y no hay nada ni lo habrá.

Está todo olvidado.

Muy bien.

Pues me alegro mucho, así que si esto así,

no veo por qué no podemos trabajar juntos en los casos

que tenemos pendientes y en el del Vigilante.

Pues eso es lo que vamos a hacer, seguir como antes.

Muy bien,

porque no es un momento adecuado para que haya cambios.

¿Vale? Y, por favor, si no te importa, no te olvides

de hablar con el juez para que agilice los trámites.

No me olvidaré, tranquila.

Y si quieres que nos pongamos manos a la obra

con los asuntos pendientes...

¿Ahora?

Ahora.

Vale. Bueno, pues revisamos todos los expedientes

y cuando terminemos, si quieres,

revisamos también el caso del Vigilante.

¿Llevas mucho o qué?

-"For a while. I like your job, it's amazing".

¿Qué pasa?

Creía que como relaciones públicas dominarías el inglés.

-Ríete. Ríete, ríete. Disfrútalo.

-No entiendo por qué tuviste que mentirme.

No tenías ninguna necesidad.

-No habrías hablado con el de mantenimiento.

-Tienes mala memoria. Estuve hablando contigo y no sabía en qué trabajabas.

Incluso me tomé una copa.

-Solo porque venía vestido de traje.

-Piensa lo que quieras, pero no soy clasista.

¿Qué querías, impresionarme?

¿Entras a las tías así con tu trajecito de ligoteo?

-Ya está, ¿no? Tampoco maté a nadie ni nada.

-Bueno, yo tampoco, pero cuando mientes

te puede pasar esto, que te pillen y te lean la cartilla.

Pero ya está, no voy a hacer más sangre.

Estamos en paz.

-¿En serio?

(ASIENTE) -No soy ni clasista ni rencorosa.

Si quieres, empezamos de cero. Yo soy Cristina, ¿y tú?

-Ángel.

-Encantada.

Oye, Ángel. ¿Sabes que este mono te queda mucho mejor que el traje?

Estás muy sexi.

-Ya sabía que me estabas tomando el pelo.

-No, que te lo digo en serio.

-Sí, claro. ¿Cuándo una pija como tú se va a fijar en el de mantenimiento?

-¿Quieres dejar ya tus prejuicios?

No sabes quién soy ni lo que me gusta.

-Ah, ¿sí? Ahora que sabes a lo que me dedico,

¿a que no quieres salir conmigo? -Cuando quieras.

-¿Sí? ¿Adónde? Si todos los lugares de por aquí no están a tu altura.

-Veo que no se puede hablar contigo. -Oye, oye.

Gracias por no decirle nada a tu papá.

-Lo he hecho por ti, pero no había ninguna necesidad.

Mi padre no es ningún ogro, es más bien un osito de peluche.

-Bueno, tu papá tiene sus lados negros y blancos.

-Pues como tiene que ser, ¿no?

En fin, me voy a ir ya. Que tengas un buen día, Ángel.

-Oye, eh...

¿Vas a estar por aquí?

-Seguramente.

(Música emotiva)

Este hombre es increíble.

¿Cuántas veces lo hemos detenido

por hacerse pasar por el técnico del gas?

Pues en el último año tres veces. El problema es que cuando entra

en un domicilio roba nada y menos y sin fuerza ni intimidación,

con lo cual a los tres días está fuera.

Qué cansino. Acabará haciéndose amigo de Merinero.

Bueno, ya hemos acabado con los asuntos pendientes.

Ahora podemos ya coger el informe de Ramiro Infante, ¿no?

Lo estabas deseando, ¿eh? ¿Te molesta?

No, hombre, no seas suspicaz.

Si yo también estoy deseando meterle el diente.

Ramiro debió sentir

un dolor enorme y mucha rabia cuando asesinaron a su familia,

pero eso no justifica lo que ha hecho.

No, por supuesto que no, pero podía haber tomado en cuenta

que desde arriba se intentó proteger a su hijo Lucas

cambiándole la identidad

y eso le mantuvo apartado del foco de la mafia rusa.

Pero por desgracia, en vez de aprovechar la oportunidad,

el chico se pasó al lado oscuro

y se convirtió en un asesino frío y despiadado

con la complicidad de su padre.

¿Qué? ¿Cómo lo lleváis?

Bien, aquí estamos dándole vueltas a lo poco que tenemos.

Necesitamos más datos sobre la falsa muerte de Ramiro.

Veré lo que puedo hacer, pero no garantizo nada.

Esa información tiene que estar clasificada.

Por supuesto, pero si queremos avances,

necesitamos esos datos. Además, Ramiro es un enemigo público

y cualquier cosa que sepamos de él es poca.

Expondré el asunto en Jefatura y presionaré para que nos den

todo el informe completo del caso.

Dadas las circunstancias, no deberían poner muchas pegas, ¿no?

Eso me gustaría a mí, pero tratándose de las altas esferas

nunca se sabe. Que no digo que lo hagan con mala fe,

por supuesto que no, pero hay cosas que ellos conocen

que a nosotros se nos escapan.

Por favor, hazlo cuanto antes. Es muy frustrante estar trabajando

sin tener los datos disponibles.

Me pongo en ello, os mantengo informados.

Gracias, Emilio.

Pues ya hemos acabado con los asuntos que teníamos pendientes.

¿Me estás echando?

¿Quién es ahora la suspicaz?

Sí que tenemos hoy la piel fina, sí.

Miralles.

Salgado.

Hola, María. -Buenas, cariño.

-Te traigo esto. Oye, muchísimas gracias.

Estaba todo buenísimo.

-Gracias a ti por traerme las bandejas y los táperes.

¿Qué tal ha ido el evento? -Bueno, un éxito total.

Ya te digo, tus canapés y tus croquetas

han triunfado. No ha sobrado nada. -Pues me alegro mucho.

Oye, por cierto, que ya he conocido a Matías Vives, el empresario.

-¿Sí? ¿Y eso? -Ha estado aquí entrevistando

a la gente de la bolsa de trabajo del centro cívico.

Ahí mismo en esa mesa. -¿En serio?

-Muy educado el hombre, que me ha pedido permiso y todo.

La verdad es que se le ve con ganas de contratar gente.

¿Y esa cara?

-No sé, me parece raro que les haya entrevistado aquí

y no en sus oficinas.

-Pues no sé, mujer. Igual ha pensado que aquí estarían más cómodos,

en un ambiente más informal.

La verdad es que se le ve supermajo. Se han ido todos encantados.

-Sí, es que es majísimo y es supercercano además.

Tiene las ideas muy claras.

No sé, transmite buen rollo.

-Sí, y además es formal, educado. Ha tratado a todo el mundo

con una exquisitez que para qué. Se iban muy contentos.

-Qué bien. Pues ojalá contrate a mucha gente.

-Pues a mí me da que sí, fíjate. -Ah, ¿sí? ¿Eso por qué?

-Pues no sé, porque se iban contentos por lo de la aplicación.

-¿Qué aplicación?

-Pues la aplicación esa de su empresa.

Una aplicación que por lo visto hace todo.

Te cuenta los pasos, te cuenta el ritmo cardíaco,

incluso les paga a través de la aplicación

para que sea todo más ágil. -Ya ves.

¿Sabes si ha contratado a mucha gente?

-Pues yo creo que sí. No sé, parece que el trabajo no es muy difícil.

Es algo de grabar datos. Aparte les da un curso de formación.

-Ah, qué bien.

Jolín, pues ojalá que tengan trabajo para rato.

-Pues ojalá que sí, hija. Para redondear el día,

a ver si le encontramos una compañera a Daniela.

-Ya.

¿Dónde está?

-Ha ido al mercado, que hacían falta unas cosas.

¿No le has encontrado así a nadie de confianza?

¿No sabes de nadie? -De momento no.

Pero la he ayudado y he puesto un cartelito en el centro cívico.

Lo que pasa es que... No sé, la he visto un poco agobiadilla, ¿eh?

-¿Agobiadilla en qué sentido?

-En el de que creo que tiene pánico a compartir piso otra vez

después de lo que le ha pasado con Chloe.

Vamos, es que me lo ha dicho,

que no tiene ganas de meter a nadie en casa.

-Ya.

Desde luego no será porque no la estén llamando,

que está el móvil "clinclín, clinclín".

Pero ella le encuentra pegas a todo el mundo.

-Bueno, ojalá encuentre a alguien guay.

-La verdad es que la entiendo, tener que compartir piso por narices...

tiene que ser duro.

-Ya ves, pero tal y como está la cosa...

no le queda más remedio.

En fin, me voy a volver al trabajo. Luego nos vemos.

-Venga, guapa, que te vaya bien. -Un besito, Mari.

-Chao.

-Que no, Carmona. Estas cosas no se hacen así.

No me puedes dejar tirado en el último momento

con esa mercancía. ¿Qué esperas, que me la coma o qué?

No, no es verdad. No me dijiste eso. Tú me dijiste que tenías el dinero

para pagar al contado la mercancía que me habías puesto en ese pedido.

Ahora no te puedes echar atrás.

Ni de coña te voy a hacer esa rebaja ni permitir que lo pagues a plazos.

Si quieres esa mercancía me la vas a tener que pagar al contado.

Si no, te quedas sin nada.

Muy bien, ¡pues entonces nada!

(Música de tensión)

Hola.

-Llegas tarde.

-No lo suficiente, te he escuchado. ¿Con quién discutías?

-Nada, estaba discutiendo con Carmona.

-¿Y? ¿Algún problema?

-Sí, digamos que se ha echado atrás en el último momento.

Me estaba diciendo que quería una rebaja muy considerable

y que le permitiese pagar a plazos, poco a poco.

Le he dicho que de eso nada.

No he tenido más remedio que cancelar el pedido.

-¿Te digo lo que pienso o sería repetirme? Porque te lo dije.

-Lo sé, lo sé. Sé que me lo dijiste. Me he precipitado, ¿de acuerdo?

Tendría que haberte escuchado y haberte hecho caso.

He cometido un error y he metido la pata,

pero sabré cómo solucionarlo. -No, no vas a arreglar nada.

Me encargaré yo.

-Si eres la que se dedica a esto y tienes tus clientes,

más vale que vayas encontrando uno pronto al que colocarle

todas esas armas de más que hemos pedimos.

(CHISTA)

-Ni órdenes ni consejos a mí, ¿eh?

Suave y te estás quietecito,

que ya arreglo yo tu cagada.

Eso ya lo veremos. Ya veremos quién arregla a quién.

(Música de tensión)

Sí, el edificio es un poco antiguo y tiene algunas humedades.

Ya, lo entiendo.

Sí, sí. Ya encontraré a alguien más. Hasta luego.

María, perdóname por tardar, pero no paro de recibir llamadas.

-Ya. ¿Qué tal va el castin?

-Pues el castin muy mal

porque es que me llama cada persona con unas manías que yo flipo.

-¿Qué tipo de manías?

-Pues me llamó una preguntándome si tendría algún inconveniente

en tener un periquito de mascota, por ejemplo.

-Bueno, ¿y qué hay con eso? Un periquito.

No es una boa constrictor.

-No, pero me dijo que si me importaba

que lo tuviera suelto por toda la casa.

No sé, me parece un poco raro, ¿no?

-Ya.

¿Y con la que hablabas ahora? Le has dicho que tienes humedades.

Normal que se eche para atrás.

-Bueno, pero es que si hay humedades lo tengo que decir,

porque en la habitación que estoy alquilando

el otro día le vi una manchita.

-¿Una manchita?

-No le voy a decir mentiras a la gente, María.

Otra, por ejemplo, que me dijo que si tenía

inconveniente en que se trajera su propia cama.

-Pues que se la traiga. Vendes la de tu hermano

y sacas un dinero. Asunto zanjado.

-Pero lo de menos es que se traiga su cama,

sino que me pareció que era como un poco maniática.

No sé, no me vaya a salir tiquismiquis con cosas de la casa.

-Uy, a mí lo que me parece es que tienes pocas ganas

de alquilar ese cuarto.

-No. No, no. Claro que no. Yo sí quiero alquilarlo, pero...

la cosa está difícil.

-¿No será que tú te has vuelto un pelín desconfiada

y la que tiene el problema eres tú y no los que llaman?

-Bueno.

Algo hay de eso.

Si fuera por mí, no alquilaría la habitación, María,

pero no me lo puedo permitir.

-Bueno, a lo mejor sí. Yo...

le he estado dando vueltas a la cosa y te puedo subir un poco el sueldo.

-No, deja. Con todos los gastos que han surgido

y con lo de la campana... No, tranquila.

-Puedo pedir un crédito al banco y seguro que me lo dan.

-No, María. ¿Cómo vas a pedir un crédito al banco

para subirme a mí el sueldo? No, no, no.

Tranquila, que lo que tengo que hacer es alquilar esa habitación.

Más bien la que pone pegas soy yo y no las candidatas.

Pero bueno, muchas gracias.

(Música emotiva)

¿Vienes de Régimen Disciplinario?

Por la cara que traes, no son buenas noticias.

Me han suspendido de empleo y sueldo.

¿Cuánto tiempo? Dos días.

He tenido que dejar la placa y la pistola.

Bueno, tendrías que darte con un canto en los dientes.

Podría haber sido mucho peor.

¿Cómo han valorado la historia?

Como falta leve, si no, no sé qué sanción me habrían puesto.

Espero que esto al menos te sirva para reflexionar un poco

y, sobre todo, para que algo así no se repita.

Con dos días tengo tiempo de sobra para reflexionar.

Dos días pasan volando.

¿Solo te han caído dos días? Bueno, eso no es nada.

Te vendrá bien para parar y renovar energías.

-Dije que asumiría las consecuencias y es lo que voy a hacer, ya está.

Me fastidia no estar en el caso de Ramiro Infante

ahora que viene a por nosotros. Néstor.

Ni se te ocurra ponerla al tanto de forma extraoficial

de la investigación por mucho que te lo pida. Es una orden.

Lo último que necesito son

más problemas con Régimen Disciplinario.

Por supuesto, comisario. No le contaré nada.

Pues nada, aprovecha para desconectar y limpiar la mente.

Podría haber sido mucho peor. 48 horas en casa

no es para agobiarse tanto, Lidia. -Y una multa.

¿Ha llegado ya la orden de registro de lo de la banda de las muleteras?

-Está en marcha, Salgado está apretando.

Se acabó hablar del tema, ¿de acuerdo?

-Qué bien te va a venir desconectar de mí.

Estos días son más para ti que para mí.

-La verdad es que sí. Tener que ir con alguien como tú es agotador.

-Anda que aguantar tus sermones y tus chapas.

-Para el caso que me haces.

Bueno, venga. Ahora en serio. Tómatelo con calma

y que te sirva como borrón y cuenta nueva, ¿vale?

-Lo intentaré.

-Venga. -Te echaré de menos.

-Bueno, no me lo creo.

-Siempre estás igual.

No, es que para ti todo lo que hace nuestra hija está mal.

Perdona, pero te equivocas.

Sí. Yo también tendré que apechugar con ella una temporada, claro.

¿Hasta que se vaya al máster de Estados Unidos?

No, pero perdona, ¿qué máster?

Eso costará un riñón y parte del otro.

No podemos pagarlo.

No me cambies de tema, tienes que hablar con Cristina

y hacer las paces. Luego hablamos, Martínez, ¿eh?

Ahora mismo no puedo. Después. Venga. Hasta luego, ¿eh?

Qué pesado el de Recursos Humanos este.

-Papá, disimulas fatal. ¿De qué hablabas con mamá de mí?

-Bueno, nada. De todo un poco. Me estaba comentando el tema este

del máster de Estados Unidos. ¿Es verdad eso?

-Sí, es el posgrado que más recomiendan en mi universidad,

al que aspiramos los que tenemos el mejor expediente.

¿Te convencía para que no me dejaras ir?

-Pues todo lo contrario.

Me estaba diciendo que deberíamos hacer un esfuerzo

y pagártelo.

-¿En serio? Mira, por una vez me da la razón en algo.

Aunque será para chincharte a ti. -Eso fijo.

Pero a ver, ¿tan importante es ese máster?

-Es vital para mi formación, papá.

Además, sales de ahí con un buen puesto de trabajo.

Siempre has dicho que era lo mejor que me podía pasar.

-Ya, hija, pero ¿tú sabes lo que cuesta eso?

Los vuelos, la estancia, el máster en sí mismo, la matrícula...

No sé si tu madre o yo podemos costear eso.

Deberías contemplar otras opciones.

En Madrid o en Barcelona habrá másteres estupendos

que también te sirvan para asegurarte un poco el futuro.

-Sí, papá, pero de verdad que no hay color.

No es un capricho, si quieres luego te enseño el programa de "USA".

No hay nada que ver con lo de aquí.

-Déjame pensarlo, que tengo que hacer muchos números, la verdad.

-Bueno. Si ahora lo que me preocupa es saber si voy a dormir en la calle.

-No digas eso, hombre. Eso no va a pasar.

-¿Estás seguro? Yo no lo tengo tan claro.

¿Me dejas que me quede en tu casa? -Unos días sí, claro. Unos días.

-Menos mal. Me veía metiéndome de okupa en el hotel.

-Mira que te gusta dramatizar. -Tienes razón.

Soy muy afortunada. Tengo el mejor padre del mundo.

-Y exagerar también te gusta. -Papi, de verdad, muchísimas gracias.

No te vas a arrepentir, soy muy fácil para la convivencia.

-Bueno, seguro que sí.

-¡Guapo!

Chao, papi. -Adiós, hija. Adiós.

"USA".

"USA".

-Cepeda.

-Inspector.

-Buenas noches, María. -Hola, buenas.

-¿Tienes algo de cena para llevar?

-Pues te puedo hacer una tortillica francesa

y algo de embutido. A estas horas tengo la plancha apagada.

-Bien, perfecto la tortilla y un poquito de queso, por favor.

-Muy bien. ¿Te lo pongo juntico en un bocadillo?

-Sí, gracias.

Buen provecho. -Gracias.

-Mañana a primera hora tendrás la orden de registro.

Lamento el retraso.

-No pasa nada.

-Sí pasa, sí pasa. Sé que madrugaste para ir a hacer el registro.

Me lo han dicho en el juzgado

y siento que hayas hecho el viaje en balde.

No es habitual en mí estos despistes.

-Esas cosas pasan. Lo único es que no me he podido quitar el caso

y ponerme con el de Infante. -Pues no te has perdido nada.

Yo le he dedicado la jornada completa y estamos en el mismo sitio.

Hasta que no tengamos toda la información

no vamos a tener el puzle completo.

-Claudia dice que Bremón ha solicitado el expediente.

Supongo que nos lo darán, ¿no?

-Eso espero. Eso espero.

Pero ahora Ramiro Infante es como un fantasma

y lo peor es que viene conmigo a todas partes.

No me lo quito de la cabeza. -Intenta desconectar

y pensar en otras cosas.

La mente es muy caprichosa. A veces necesita distraerse

para tomar un poco de distancia y ajustar el foco.

-¿Eso es lo que haces tú?

-Sí, por eso siempre tengo a mano una revista de crucigramas.

Toma, anda, que tengo muchas.

-Pues muchas gracias. -Nada, hombre.

-Bueno, pues buenas noches, Cepeda. -Buenas noches. Nos vemos mañana.

María.

-Pues aquí tienes. ¿Qué te pongo para beber?

-Nada, gracias. Tengo agua en el despacho.

Voy a echar unas cuantas horas en comisaría.

-Tómatelo con un poco más de calma. Acabas de venir de la baja.

-Los criminales no nos dan respiro, María.

-Ya, pero a lo mejor si te llevas el trabajo a casa,

cuando te entre sueño tienes la cama al lado.

-La verdad es que en comisaría casi estoy mejor que en casa.

Allí voy apenas a dormir, es como un hotel.

Y como no me espera nadie.

-A propósito, ¿qué tal está Mabel?

-Muy bien. Ya se fue de Madrid. ¿Por qué me preguntas por ella?

-Porque estos días que ha estado contigo en el hospital

se ha pasado de vez en cuando por aquí y es una mujer estupenda.

-Sí, sí. Lo es, lo es.

Ha estado muy pendiente de mí, no se ha querido ir

hasta que me ha visto bien.

-Qué suerte, ¿no? Tener una relación tan bonita con una ex.

No es lo normal, vamos.

-No, no.

Con Mabel todo es muy fácil, es una mujer especial.

Aunque también todo tiene que ver

que nos veamos muy de tarde en tarde. -Supongo que sí.

-Bueno. Buenas noches y muchas gracias.

-Que pases buena noche. -Gracias.

-Que sí, hombre, te digo que

la mercancía es de primerísima calidad,

incluso la puedo servir hoy mismo si quieres.

(Puerta)

Eh... Discúlpame ahora si no te importa,

es que llaman a la puerta y no sé quién puede ser.

Te llamo en un rato, ¿de acuerdo? Venga, hasta luego. Chao.

Hanna, ¿qué haces aquí? ¿Pasa algo?

-¿Pasa algo? No sé, dime tú.

Te he mandado mensajes y no me has respondido.

Estaba preocupada.

(DUDA)

-¿Que me has mandado mensajes? Pues es verdad.

Perdona, no los había visto, llevo todo el rato con el móvil en silencio

porque estaba con el otro teléfono

tratando de resolver un marrón que tengo ahora mismo encima.

-¿Un marrón?

¿No tendrá que ver con el negocio de Eva?

-Sí, sí, sí. Tiene que ver, sí.

-Ya, cuando vino tan cabreada al "pub"

y me mandaste a casa, ¿qué crees?

¿Que no me había dado cuenta?

¿Qué está pasando, Fernando?

-Nada, Hanna, no está pasando nada, es solo que...

Ya sabes que no quiero contarte muchos detalles de estos asuntos,

de este tipo de negocios.

Y si no quiero hacerlo

es más que nada para protegerte. Ya está.

-Pues yo sí que quiero que me cuentes los detalles de estos asuntos,

porque si no,

me empiezo a montar pelis y me agobio y me preocupo.

-Está bien, está bien, está bien.

¿Sabes que... te dije que...

en fin, que había duplicado un pedido que teníamos que hacerle

a Hariri sin que Eva lo supiese? (ASIENTE)

-¿Y qué ha pasado?

(SUSPIRA) Eva ha averiguado el pastel, ¿no?

Y ha puesto el grito en el cielo. -Sí, sí.

Eso es. Se ha enfadado bastante, la verdad,

pero lo peor no es eso. Lo peor es que

el cliente que tenía previsto para encajarle toda esa mercancía

se ha echado atrás en el último minuto

y tengo que buscar a otro cliente lo antes posible, antes de 24 horas,

si no queremos tener un problema con Hariri.

-Dios, Fernando.

Eva tiene que estar tan cabreada.

Es que vaya marrón tenéis encima.

-Pues sí, sí que lo tenemos.

Y es normal también que Eva esté cabreada

porque ya me advirtió que ese tío, ese tal Carmona, no era de fiar.

Hanna, sé que tú también me dijiste que no me metiese en líos,

pero ahora mismo no estoy para escuchar más reproches, ¿vale?

Con los de Eva yo creo que ya tengo bastante.

-¿Quién te está reprochando nada? No te estoy diciendo nada, ¿no?

En el fondo te entiendo.

-¿Cómo?

-Sé que...

has tomado esta decisión tan rápido, sin planearlo bien porque...

porque quieres acabar ya con todo esto,

quieres llegar a Khan.

-Pues sí, tú misma lo has dicho.

-Ya, pero yo también quiero que llegue ese día,

y no solo por él,

porque quiero que dejemos de estar asociados a Eva Velasco

y dejemos de cometer tantas ilegalidades.

-Bueno, en eso estábamos, Hanna, esa es la intención al menos.

-¿Esa es la intención?

-A ver, entiendo que no suena muy convincente

lo que acabo de decir, pero sabes perfectamente

que si estoy metido en este lío del tráfico de armas ahora mismo

es solo para encontrar el dinero necesario

y poder enfrentarme a Vlado Khan.

No sabemos qué es lo que va a pasar después.

Si todo va bien,

ya veremos qué es lo que pasa después.

No tengo ninguna intención de seguir adelante

ganándome la vida con el negocio del tráfico de armas,

pero ahora mismo no puedo pensar en eso.

Ahora lo único que tengo en la cabeza es resolver

el marrón en el que yo mismo me he metido con este jaleo.

-Bueno.

No te desesperes.

Ya está.

Todo va a estar bien.

Aunque seas un experto en meterte en líos,

pero también te las arreglas, ¿no? Al final no sé cómo.

Así que esta vez no va a ser diferente.

-Gracias por estar siempre ahí.

No sé... no sé qué haría sin ti.

-Voy a casa a descansar, ¿vale?

Y tú... acuéstate,

descansa también y verás como...

mañana todo será diferente.

-Hanna.

Gracias.

(Música emotiva)

Hola, cariño. Hola.

Ya he metido la lasaña en el horno.

¿De qué la querías: de espinacas o de berenjena?

Pues de berenjenas mismo.

¡Bingo! Metí la de berenjena.

Ay.

¿Qué tal? ¿Algún problemilla en el trabajo?

No, bueno, sí, es que estoy algo preocupada por Salgado, ¿sabes?

No es el mismo desde que salió del hospital.

Normal, ¿no?

Ha vivido una experiencia muy traumática.

¿No te parece?

¿Qué es lo que ha hecho que te ha parecido extraño?

Pues que está todo el día encerrado en el despacho revisando y revisando

toda la documentación de Ramiro Infante

y creo que está obsesionado.

Pues tampoco veo nada raro en eso, ¿no?

Todos le queréis dar caza.

Sí y, además, esas cosas también me han pasado a mí en algún momento,

pero es que lo raro es que está desatendiendo los otros casos.

Y no es habitual en él.

Hoy he tenido que darle un toque de atención.

¿Qué te contestó? ¿Qué te dijo? ¿Se lo tomó mal?

Pues sí, se lo tomó fatal.

Vamos, al principio quería dividir el trabajo en dos, ¿no?

Él ocuparse en exclusiva del caso de Ramiro Infante

y yo que me ocupara del resto.

De esa manera, no quedaría ningún caso desatendido.

Ya le vale. Ya.

¿Qué es lo que no te gusta:

llevar el día a día en la comisaría

o que te haya querido quitar del caso?

Pues lo segundo, evidentemente.

Y también...

y también su actitud.

Creo que ha visto la oportunidad de que corra el aire entre los dos

y la ha aprovechado.

Dice que no es nada personal, pero para mí

es evidente que no quiere trabajar conmigo y me molesta.

No te tiene que extrañar que quiera tomar un poquito de distancia

después de los sentimientos que tuvo hacia ti.

Ha estado a punto de pedir el traslado, recuérdalo.

Si no llega a pasar esto de Infante...

Sí, tienes razón.

Lidiar con un caso tan grave y con sus sentimientos no es fácil.

Sin contar que estuvo a punto de perder la vida

a manos de ese asesino.

Sí, es verdad que tiene muchos frentes abiertos.

Pero a ti te veo muy comprensivo con Salgado, ¿eh?

Quién lo iba a decir, ¿verdad?

Pero es así, siento empatía por él, la verdad.

No lo tiene fácil.

No, eso es verdad.

No lo tiene fácil,

pero tampoco debería dejarse llevar

por sus sentimientos a estas alturas, digo yo.

Tenemos un problema mucho más grande.

Hay que dar caza a Ramiro Infante, hombre.

Siempre ha sido un gran profesional, no te tienes por qué preocupar.

Las aguas volverán a su cauce. Ya verás.

Bueno.

También es cierto

que creo que están volviendo a su cauce ya.

Hemos terminado la jornada trabajando codo con codo

y revisando los casos pendientes, no solo el de Ramiro Infante.

¿Asunto zanjado entonces?

Por hoy, veremos a ver mañana.

Mañana será otro día.

¿Qué te parece que dejemos el tema y cenemos?

Pues me parece fenomenal porque huele que alimenta.

Voy a ver cómo va la lasaña.

Vais a ver que la línea de investigación

incriminaba a dos sicarios de la mafia rusa.

Dimitri Gorki y León Illich leo aquí.

Veréis que la última misión de Ramiro Infante en el GRECO

fue como agente infiltrado en una organización

donde estaban estos dos.

O sea, que lo mordieron

y estos dos decidieron que debían cargárselo por traidor.

No hagas planes para mañana por la noche, que tenemos faena.

-¿Timba? -Ruleta, sí.

-Y estos dos rusos, Gorki e Illich.

¿Cómo está tan claro que fueron los que intentaron matar a Ramiro?

Hubo un testigo.

Un arrepentido de la mafia, ¿cómo era? Boris...

Volkov. Boris Volkov

declaró que cuando delataron a Ramiro se ordenó su secuestro

y que les tocó a estos dos.

Tenían que secuestrarlo y cargárselo.

-Tenía a alguien con la cartera abierta

y lo he aprovechado.

La mercancía está colocada y está resuelto el problema.

-A alguien.

¿Qué alguien?

-¿Qué quieres de mí?

-Tomar algo, dar una vuelta.

Pensaba que estábamos de buen rollo.

-Pero una cosa es estar de buen rollo y ser amable

y otra venir detrás y darme esperanzas.

Fuiste tú la que dijo que no quería estar conmigo.

-Y aquí dice que el asesino se hizo un corte cuando forzó la puerta

y que lograron coger una gota de sangre del suelo.

-Pero dice que cotejada con las bases de datos no daba coincidencias.

Porque la cotejaron cuando Ramiro se suponía

que era un policía caído en acto de servicio

y claro, no estaba fichado.

Nosotros tenemos el ADN de Ramiro.

Y hay que cotejarlo inmediatamente.

¿Contribuir?

-Puedo trabajar aquí de lo que sea.

-Matías Vives, sabes quién es, ¿no?

-¿Qué ha pasado?

-¿Que qué ha pasado?

Que ya son cuatro los vecinos a los que iba a dar trabajo

que me han dicho que les han vaciado las cuentas del banco.

-O sea, que es eso, ¿no? Que te da miedo mi padre.

-A mí no me da miedo, ¿eh?

-Si me lo imagino, ya te habrá dicho que ojito conmigo y todo eso.

-Ramiro estaba en el ajo,

tenía mucha información sobre el crimen organizado.

Y entre eso y su entrenamiento,

lo tenía a huevo para dar vuelcos a bandas de narcos o atracadores.

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Servir y proteger - Capítulo 941

19 abr 2021

Salgado está obsesionado con el caso de Ramiro Infante y desatiende otros casos. Lidia es sancionada por Régimen Disciplinario con dos días de empleo y sueldo. Lara e Iván por fin hablan del tema de tener hijos y llegan a una postura afín. Cristina y Ángel alucinan al encontrarse en el hotel y descubrir que ella es la hija de Joaquín y él, un simple operario.

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