Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 938 - Ver ahora
Transcripción completa

Ya he enviado la foto de Ramiro a la Guardia Civil de Jaca.

Tengo la intuición de que ha vuelto a Madrid a seguir con sus planes.

Metiste la pata con Chloe.

A ver, que la ropa no estuviese en vuestra casa

no significa que no la haya robado.

Busquen aquí.

-¿Qué es eso?

-Es una cochera que usan de trastero.

Está a nombre de su hermana.

Félix lo ha utilizado otras veces. Suele quedarse allí para esconderse.

¿Qué tal te suena Tarragona?

-¿Quieres volver a tenerme cerca?

Ha aparecido Gema Urbieta. La compañera de Rubén.

-¿Y está bien? -¡Está embarazada!

-De todas las chicas que hay, tiene que ser mi compañera de piso.

No quiero tener a alguien a quien mentirle otra vez por tu culpa.

-Tu intuición era buena.

-¿Riezu?

-Le he trincado. -¡Toma ya!

-¿Alguna cosa más que busques en un hombre?

-Que... sepan callar a tiempo.

(Música emocionante)

(Puerta)

Adelante.

-¿Qué tal?

-Mucho mejor.

Hoy he dado mi primer paseo.

He ido hasta el ascensor y he vuelto.

-Eso es una muy buena notica. -Sí, sí.

Estoy muy contento.

-Bueno, pues nada. Me alegra verte así de bien.

Me voy mucho más tranquila.

-¿Cómo que te vas?

-Claro.

He venido a despedirme.

Se me han terminado los días que pedí de asuntos propios.

Tengo que volver al trabajo.

Pero no te preocupes que yo cojo un día

y me pasaré un fin de semana de visita.

-No, no, no. No pierdas tus días libres con eso.

Ya iré yo cuando esté totalmente recuperado.

Y de paso, me enseñas Tarragona.

-Ya, pero para eso...

yo no quiero ser agorera, ¿eh?

Pero creo que queda un poquitín.

-No, no. No mucho. Estoy ya mucho mejor.

-¿Sabes qué puedes hacer?

Dar un empujoncito mientras no venga lo de tu traslado.

-No lo sé.

-¿No sabes el qué?

-Sé lo que dije ayer

y lo he pensado bien y creo que debo quedarme.

-Ah.

Eh... por Miralles supongo.

-No, no. Eso es agua pasada.

Además, ella ya me dejó las cosas muy claras.

-¿Sí?

Bien, pues entonces yo...

puedo darte una razón más para que pidas ese traslado.

¿No te imaginas qué puede ser?

Te estoy hablando de mí, de nosotros.

¿Por qué no te vienes a Tarragona y lo intentamos de nuevo?

-No sé qué decir. -Di que sí.

Verás.

Después del viaje que...

este último viaje que hice y de que pudimos pasar

un poquito más de tiempo juntos me di cuenta...

de que volví a sentir algo por ti.

Pero me lo quité de la cabeza. Lo dejé pasar.

Esta vez no voy a cometer el mismo error.

Tomás, entre tú y yo existe una conexión muy fuerte.

Nos conocemos mucho y nos entendemos muy bien.

¿Sabes lo difícil que es encontrar algo así?

-Muchísimo. -Claro.

Entonces he pensado que

si los dos ponemos de nuestra parte y somos capaces de dejar

un poco al lado nuestro trabajo,

o sea, continuar con el trabajo, pero no vivir por y para él,

pues creo que...

creo que va a merecer la pena. Creo que...

que podemos ser muy felices juntos.

-Es muy bonito todo lo que me has dicho.

-Es lo que siento.

-Yo también te quiero.

Pero...

-¿Pero...?

-No voy a irme de Distrito Sur

hasta haber metido entre rejas a Ramiro Infante.

Tengo que acabar con esta pesadilla. -Vale.

-Y se lo debo a Aguirre. -Sí, sí, Tomás.

Si tienes toda la razón, pero...

es que me da mucho miedo que te pase algo.

Prométeme que te vas a cuidar.

-Lo haré, no te preocupes. -No, prométemelo. Di: "Lo prometo".

-Lo prometo.

-Vale.

Pues entonces me voy más tranquila.

¿Que...?

¿Me llamarás?

-Sí.

¿Y tú?

-No.

¡También!

Cuídate.

(Música emotiva)

Buenos días.

-¡Ay, perdona! ¿Te he despertado?

-¿Siempre te levantas tan temprano?

-Bueno. Me gusta llegar temprano al trabajo.

Llegar el primero y luego irme el último, la verdad.

¿No tienes que trabajar hoy?

-Sí. Me ha sonado la alarma hace cinco minutos.

Por primera vez en mi vida estoy intentando ser puntual.

-Nunca es tarde.

¿Y qué tal lo llevas?

-Bueno...

He tenido que ponerme las pilas, pero aprendo rápido

y tampoco es muy complicado.

-Pues no. La verdad es que no...

no pareces muy entusiasmada.

-Bueno. A ver. No es el trabajo de mi vida, pero...

lo necesitaba y me ha venido muy bien.

Además, con mi edad y el historial que tengo es difícil

encontrar un empleo decente.

-En eso tienes razón. Fíjate el chico este, Ángel,

el de mantenimiento.

Le pasaba lo mismo que a ti.

Nadie quiere tener al final a un expresidiario en plantilla.

-Bueno, pero tú lo contrataste.

-Bueno, a ver. Es justo que tenga

las mismas oportunidades que los demás.

-Ojalá me hubiera enterado antes de que aquí...

admitíais en plantilla a exdelincuentes.

Esto es mucho más glamuroso.

-No, no, por favor. No corras la voz no sea que se llene

la recepción de quinquis y la liemos, ¿eh?

-Será un secreto entre nosotros.

Si me contratas, claro. -¡Qué jeta tienes!

-Es broma. Si yo estoy super a gusto en la mensajería.

-¿Hace mucho que conoces a las Velasco?

-Eh... desde pequeñitas.

Era muy amiga de su padre,

aunque con la que mejor me llevo es con Beatriz.

-Claro, es normal.

Porque es que Bea es...

-Bueno. Es una persona fuerte y eso...

eso a los hombres os intimida.

-Ya. Lo único que digo es que para ser hermanas

son muy distintas.

-Bueno.

Se han portado muy bien y se lo tengo que agradecer.

No tenía nada y...

ahora tengo un trabajo.

Y creo que debería empezar a buscar una casa.

-Pero ¿cómo? ¿Te vas?

-No me voy a quedar aquí para siempre, ¿no?

-Bueno, aquí no se está tan mal para una temporada, claro. No sé.

-Joaquín, tú te vas a dormir a casa.

-Escucha. Mira. Estoy pensando.

Te podías quedar aquí...

una temporada. Te hago unas condiciones económicas

de larga estancia

que puedas asumir y así no tienes que andar

deprisa y corriendo, ¿no?

-¿Me dices eso para hacerme un favor

o porque quieres que te pague en especies?

-Qué bruta eres.

Lo digo porque me gusta tenerte cerca

y no quiero que te vayas a cualquier sitio.

-¿Y eso?

¿Es que ahora te conviene una persona como yo o qué?

-Pues sí.

-Pues a lo mejor ahora...

soy yo quien no lo tiene claro.

No sé si un hombre tan recto y...

trabajador como tú es una buena influencia para mí.

-Félix estaba en la dirección que nos han entregado

y ya está detenido.

¿Esa información te la ha pasado

la nueva empleada de Mensajería Velasco?

Sí. Resulta que fueron pareja hace tiempo

y compañeros de fechorías. Sobre todo, robo de carteras.

Menos mal que esta vez ha hecho lo correcto.

Por cierto, me he enterado de que Miralles

está organizando la investigación de Ramiro

con los compañeros de la Guardia Civil de Jaca.

¿Alguna novedad? Sí.

El teniente Moreno nos ha dicho que sus hombres

están interrogando a todos los vecinos del Tordal.

¿A todos?

Menudo despliegue.

Sí. Están empleando todos sus efectivos en el trabajo.

No quieren dejar sin preguntar a nadie.

Van casa por casa con la fotografía de Ramiro.

Por ahora no ha habido suerte. Nadie lo ha visto.

¿No han encontrado nada? Ese hombre...

es un maldito fantasma.

Pero ha habido un par de testimonios que sí

han dado alguna información.

¿Sí?

¿Se pueden contar?

Sí. Uno de los empleados del cementerio antes de cerrar

vio a un hombre encapuchado frente a la tumba

de la familia Infante.

Pero ¿eso fue antes o después de que dejasen las flores?

Antes. Hace dos días.

La Guardia Civil lo supo cuando habló con los del cementerio.

¿Y ha podido reconocer a Ramiro? No.

Está muy lejos y ya estaba muy oscuro.

No pudo verle la cara.

Cuando se acercó a hablar con él, había desaparecido.

Era Ramiro.

Seguramente sí, pero no podemos confirmarlo.

Ya. ¿Y su complexión física?

¿Ha podido daros una descripción?

Coincide a la perfección, pero esto no nos puede asegurar que sea él.

Ah, claro. Es verdad.

Pero Miralles está revisando otro de los testimonios

que han arrojado algo de luz.

Es el dueño de un hotel de turismo rural allí cerquita

del Tordal. En cuanto ha visto la foto de Ramiro, lo ha reconocido.

También ha recordado que la familia al completo

fue a pasar varios veranos allí, a una de las casas del bosque.

Pero de eso hace 20 años.

Efectivamente.

¿Y vio algo extraño durante sus estancias?

Algo, no sé... que le llamase la atención.

No. Al parecer era una familia de lo más normal.

Le gustaba la naturaleza,

salir al aire libre todos juntos.

A Ramiro le gustaba mucho el senderismo y la botánica.

Por aquel entonces Lucas debía tener un...

Entre siete u ocho años. Pero vamos, fue varios veranos seguidos.

Son años clave en el desarrollo de un niño.

El tiempo que pasó allí, debió marcarle mucho.

Pienso igual que tú.

Pero bueno. Según el testimonio, era una familia encantadora.

Nunca dio ningún problema, todo lo contrario.

Tenía muy buen trato con ellos.

Hasta que todo se torció

y una tragedia los convirtió en unos asesinos sin escrúpulos.

Muchísimas gracias, comisario, por ponerme al día.

No hay de qué.

(Música de tensión)

Qué pinta.

-¿Traes hambre? -Pues sí

porque ayer al final no cené.

Gracias por pedir. -Nada.

-¿Y cómo es que no cenaste?

¿Qué significa?

Va, Lu, cuéntamelo. ¿Qué pasó?

-Pasé la noche... con Joaquín.

-¿Con Joaquín? (ASIENTE)

-¿El del hotel? (ASIENTE)

-¿No me dijiste que ese tío era imbécil?

-Bueno, realmente no lo es tanto.

-Ah, vale. Ya entiendo.

Cuéntame más.

¿Qué pasó? Porque al principio había mucho filin, os encantabais.

Luego la cosa se enfrió...

-No quería saber nada de mí, pero no hay nada mejor

que hacerte la interesante para despertar interés.

-Ah, vale. -Unos días pasando de él...

"et voilà".

Lo tengo comiendo en la palma de mi mano.

-¿En serio? (ASIENTE)

-O sea, que vas a repetir seguro.

-Yo por mí, encantada.

Y Joaquín me ha dicho que quiere que volvamos a quedar.

-Pues no sé, llámame loca, pero yo aquí veo futuro.

-Bueno, ya veremos.

¿Y tú? -¿Qué?

-Que tienes muy mala cara.

-Ya, ya lo sé.

No sé, es que he dormido un poco regular.

-Demasiados Tom Collins.

(ASIENTE) -Y la resaca y...

No sé. Ayer me fui un poco de la lengua

y te comenté cosas del negocio que igual

no tendría que haberte comentado.

-Tranquila.

Seré discreta

y Eva no se va a enterar de lo que me contaste.

-Vale, vale. Gracias.

-De todos modos, lo que escuché anoche me dejó...

algo preocupada por ti.

-Pues no tienes por qué preocuparte.

-Solo quiero asegurarme de que no hagas nada

de lo que te arrepientas. ¿Vale? -Vale.

No me arrepiento. Fui yo quien insistió a mi hermana

para que me metiera en el negocio. Ella no quería. Ni de broma.

-Quizás ese es el problema,

que a lo mejor solo quieres demostrarle que estás a la altura.

-Sí. Pero no es un problema. Se lo quiero demostrar

porque quiero que tenga claro que valgo para el negocio

y que los tengo muy bien puestos como ella.

-¿Y si eso supone...

tener que matar a alguien?

¿Lo has pensado?

-Sí, lo he pensado, pero no...

Eso no va a pasar.

-Por lo que me contaste anoche tampoco es muy improbable.

Escucha, Beatriz.

No hace falta que seas como tu hermana.

Puedes ser quien quieras y dedicarte a lo que te dé la gana.

-No, no, Lu. ¿Qué voy a hacer?

Si lo único que sé hacer es robar carteras.

Lo siento, no...

-No pasa nada. -Lo siento, no quería ofender.

-Tampoco tienes que ser como yo.

Tú eres... joven y lista.

Todavía puedes estudiar

y llevar una vida normal.

-Los Velasco no llevamos una vida normal, Lu.

Mira mi padre, mira mi hermana...

-Beatriz, no dejes que te pese el apellido.

Mira.

¿Por qué no te quedas a cargo de la mensajería y ya está?

-¿Por qué? ¿Qué sentido tiene que ahora me eche para atrás

si convencí a mi hermana para entrar en el negocio?

No, Lu, no. Yo quiero estar ahí y hacerlo bien...

Es lo que llevo viendo desde pequeña.

Lo llevo en la sangre.

-Bueno.

Anda, desayuna. Que te va a sentar bien.

(Música de intriga)

Tordal es uno de los pocos sitios donde Lucas fue feliz.

De ahí su obsesión por volver siempre.

Deberíamos entrevistar al casero.

Vale.

Organizaré una entrevista "online" con él.

No, no, hay que ir allí y entrevistarlos a todos.

Tenemos muchísimas cosas que hacer.

Bueno, no te preocupes.

Bremón está en contacto permanente con el teniente Moreno.

Y si hay alguna variación, hay alguna novedad

enseguida nos informan.

No se puede llevar una investigación a 500 km de distancia.

Hay que estar allí, ver las cosas de cerca,

hablar con la gente que conocía a Ramiro.

Deberíamos ir a Jaca cuanto antes.

¿"Deberíamos"?

Te acaban de operar, estás convaleciente.

Cuando me den el alta. Tardarán dos o tres días

en mandarme a casa.

Bueno, no corras tanto.

Yo me encuentro bien.

Los testigos de Tordal y de Jaca no se van a mover de donde están.

Así que no hay tanta prisa.

Ya, pero Ramiro sí se mueve y rápido.

Y si no nos damos prisa se nos va a volver a escapar.

Comprendo la importancia que tiene para ti atraparlo

por lo que has vivido.

Y si yo estuviera en tu lugar estaría deseando salir de aquí,

pero es que tienes que recuperarte del todo.

Y luego está lo de tu traslado.

Lo de mi traslado está aparcado. No pienso dejar el caso a medias.

Te advierto que ya hay un equipo entero

buscando a Ramiro.

No se trata de eso, Miralles.

Ese hombre mató a una compañera delante de mí

y no voy a renunciar a la investigación

ni volver a mi carrera como si nada.

Pero nadie te está pidiendo que renuncies.

Entonces, ¿qué quieres?

Todo el rato tengo la impresión

de que estás tratando de dejarme a un lado.

Hombre, no, no.

No es eso.

Me preocupo por ti, por tu salud, porque...

después de todo lo que ha pasado necesitas recuperarte.

Estás convaleciente, vamos a ver.

No sé, tómate unos días y...

Tienes que asimilar lo que ha pasado, que no es poco.

No necesito vacaciones.

Y voy a seguir al cargo de la investigación.

Lo primero que pienso hacer cuando ponga un pie en la calle

es ir a la comisaría.

He hablado con Bremón y con Jefatura

para anular la petición de mi traslado.

Y ellos me han puesto menos pegas que tú.

Bueno.

Si esa es tu decisión, yo no tengo nada que decir.

Espero que no te haya molestado lo que te he dicho.

No, no.

Sé que lo has hecho con la mejor intención.

Yo...

espero que trabajar a mi lado no...

no te resulte incómodo.

No te preocupes por eso.

Sé lo que hay.

Vale.

¿Necesitas algo más?

Aprieto un botón

y en un minuto un enfermero aparece.

Te agradezco la visita.

Muy bien, pues te dejo descansar, ¿vale?

(Música emotiva)

Hola. ¿Bea no ha llegado?

-No, todavía no.

Debe de haber mucha gente en la farmacia.

-¿Le ha pasado algo? No me ha dicho nada.

-Estaba revuelta esta mañana. No sé.

-La voy a llamar.

-¿Tienes un momento?

Me gustaría hablar de tu hermana ahora que no está.

-Claro, sí. Cierra ahí.

-Antes de nada, quiero que sepas que lo que voy a decir

es desde el cariño y porque estoy preocupada por ella.

-Ya, ya me conozco yo tu cariño. Habla.

-Beatriz no está bien.

Creo que se ha visto superada por el trabajo

y que le está afectando.

Ella intenta hacerse la dura, pero no es igual de fuerte que tú

y lo está pasando muy mal. -¿Eso te lo ha dicho ella?

-A ver.

No me ha dicho nada en concreto.

Tranquila, que es muy discreta,

pero sea lo que sea, le está afectando.

-Qué sabrás tú.

-Eva.

Tiene... demasiada presión.

Ella intenta estar a la altura para no decepcionarte,

pero sinceramente, creo que esto no le hace feliz.

¿Por qué...

no la apartas del tráfico de armas

al menos por un tiempo para ver si... si mejora?

-Qué curioso, ¿no?

Mi hermana pidiéndome más...

estar más en el negocio,

más involucrada, y tú al revés, que la saque.

Igual me quieres crear un problema con ella.

-Solo estoy preocupada por ella. Nada más.

-Bueno, pues preocúpate por ti

que te va a ir mejor.

No sabes lo que quiere ella.

-¿Y tú sí?

-Sí, yo sí.

Básicamente porque me lo dice.

Que quiere estar conmigo en el negocio al 50%

y no solo en lo económico.

Ella se embarra cuando hace falta.

-Eso lo dice para no desilusionarte

y porque no ha conocido otra cosa.

-Y porque es muy buena.

-Mira, Eva, tu padre os educó para seguir sus pasos,

pero tú y yo sabemos que su vida

y su familia debían haber sido otras.

-Dije que eso no se toca.

(SUSPIRA)

-Conozco a Beatriz.

Sé que está sufriendo.

Ella está empeñada en ser una persona que no es.

¿Es que no lo ves?

Alguien debe decírselo.

-¿Quieres ser tú?

-Pues si no hay más remedio, sí.

Sí.

Aunque sería mejor que se enterase por ti.

-Hola. -Hola.

-Hola. -¿Qué tal?

-¿Cómo estás? -Bien.

-¿Mejor? -Sí.

Me encontraba fatal antes.

-Ya, ya me ha dicho Lucía.

-Tienes mejor cara.

-Sí, ¿verdad? -¿En la farmacia qué te han dicho?

-Lo de siempre, tensión por los suelos.

Pero he paseado y estoy mejor.

-Me alegro.

-Si quieres tomamos un café ahora que te va a subir la tensión.

-Venga, vale, guay. ¿Vamos?

-Venga.

-Me he encontrado en el mercado

a una chica que era de una ONG y me ha estado hablando

de la economía circular.

¿Sabes lo que es?

-Este... tiene que ver con el reciclaje, ¿no?

-Sí, tiene que ver con alargarle la vida a las cosas.

O sea, o bien reciclando o bien reutilizándolas.

-Ya, pero sale más caro arreglar algo usado que comprarlo nuevo, ¿no?

-Eso es lo que le dije.

Pero si queremos cambiar el planeta hay que cambiar de forma de pensar.

No se puede seguir usando y tirando.

-Es verdad. Veo que te han convencido.

-Pues sí. La verdad que sí. Y además es que...

No sé, la chica me dio muy buena impresión

porque iba si la hubieras visto

de arregladica, monísima, y todo ropa de segunda mano.

-Ah, sí. Bueno, eso será porque tiene buen gusto

porque no tiene nada que ver.

Igual te compras algo usado, algo nuevo y...

y las dos están bien. -Me ha dado muchas webs

de estas que venden ropa usada y que están muy bien.

-Ah, ¿sí? -Sí.

-Luego me las pasas.

-Ahora si quieres. Me he traído la "tablet".

-Ah, mira. -Sí.

He estado bicheando por aquí un rato. Mira qué vestido.

Este me lo he pillado para mí. -Es superbonito. Me encanta.

Lo único que mira, talla XS.

-¿Cómo XS? -Sí.

-¿No tienen más talla?

Pues mi gozo en un pozo. Pues nada.

No lo pido. Lo tenía apartado, pero nada.

-A ver, pincha en la galería principal. A ver.

-Oye, ese pañuelo es superparecido al que te regaló a ti Chloe, ¿no?

-Uy, sí, es verdad. A ver.

Pero es...

Es igual.

-Es el mismo, míralo. Con etiqueta y todo.

-Sí.

Qué raro porque ¿te acuerdas de que me dijo que era una pieza única

que había hecho en el taller?

-Pues muy única muy única no parece. -No.

Ay, pero ¿me habrá mentido?

-Bueno, mujer, vete tú a saber.

Mira qué blusa más bonica.

-Sí.

María, pero...

si esta blusa es una de las que se robaron

allí en la tienda a la que fui con Chloe.

-¿Tú como lo sabes?

-Porque Carlos me enseñó las fotos de todas las prendas.

-Bueno, pero también pueden vender esta camisa igual

en otro sitio.

-No me lo puedo creer.

¡Chloe se robó la ropa y tomó las fotos en mi casa!

Este es el sofá de mi casa.

-¿Qué dices? -Que sí, que sí.

Que reconozco el jaspeado marrón de mi sofá

y la mantita.

-¿Qué dices? ¿Estás segura?

-Sí, sí, estoy segura.

No puede ser.

Que Carlos y la dependienta tenían razón, María.

Ay, no. A ver, ¿qué pone?

"AnaB86".

Sí, sí, es que se puso otro nombre.

Pero mira, es mi código postal. -Sí.

-Ay, no, pero ¿cómo soy tan tonta?

-No, tan tonta no. Te ha engañado a ti,

pero también a los demás.

-Sí, pero y ahora, ¿qué hago?

Si la tengo viviendo en mi casa.

-Bueno, pues ahora...

Yo que tú, lo primero, llamar a Carlos.

A ver él qué te dice.

-Ay, madre mía.

A ver. "Hola, soy Carlos Okoye

y ahora no puedo atenderte". El contestador.

"Deja un mensaje tras la señal". Carlos, soy yo, Dani.

Mira, tenías razón.

Estuve viendo una página web

y Chloe tiene ahí anunciadas todas las prendas.

Todas las prendas robadas están ahí.

Mira, por favor, en cuanto escuches este mensaje,

por favor, llámame.

A ver, yo creo que me voy a ir a la casa.

-¿A la casa para qué?

-No, porque, ¿y si me roba algo a mí?

-Bueno, no te va a desvalijar la casa.

-No, no. Sí, María.

Tengo un dinero en una gaveta de mi cuarto

y como me lo robe, me arruina.

Me voy, me voy. -Bueno...

Pásate primero por la comisaría, ¿no?

-Ya te cuento.

(Música de tensión)

Cepeda, ¿tienes un minuto?

-Claro que sí, dime.

-Tengo novedades del interrogatorio a Riezu.

-Ah, ¿sí? ¿Se ha decidido a confesar?

-Pues sí, no falla, una noche en el calabozo

y cantan como jilgueros.

-Bueno, no siempre es así.

-Ya, pero esta vez hemos tenido suerte, la verdad.

Hemos empezado con unas cuantas preguntas

de calentamiento y después le hemos enseñado

las pruebas que tenemos contra él y se ha derrumbado.

Ha acabado confesando el homicidio de Silvia y el de Rubén.

-¿Y ha aportado algún dato más del que no tuviéramos constancia?

-Sí.

Seguía a Silvia en redes sociales, con un perfil falso

para tenerla controlada.

-¿Desde cuándo?

-Desde que Silvia y él lo dejaron.

A través de las redes sociales también se enteró

de que Silvia había empezado una relación.

Y eso fue el detonante. Se volvió loco, quiso volver con ella,

empezó a intentar ponerse en contacto a través del teléfono del trabajo

para no dejar constancia.

-La historia de siempre, me lo puedo imaginar.

¿Cuál fue la reacción de ella?

-Un no rotundo, siempre se negó a volver con él.

Pero parece que no lo habló con nadie.

No sé, me imagino que la pobre chica querría seguir con su nueva vida.

-Claro. Y como ella no quiso saber nada de él,

Riezu planeó su muerte.

-Efectivamente. Ha declarado que la noche de autos

le pidió un cambio de turno a su compañero,

que él fichó por él

y que le dejó su coche para venir a Madrid.

-Así que necesitó un cómplice para procurarse una coartada.

-Y se dejó su teléfono móvil en el lugar del trabajo.

-Lo tenía planificado al milímetro el tío.

-Sí, desde hacía meses la espiaba

y no solo a través de las redes sociales.

Cuando tenía unos días libres se venía aquí, a Madrid,

para tenerla vigilada, controlada. Terrible.

-¿Y qué pasó esa noche?

-La estaba esperando en el portal de su casa.

Como la tenía controlada sabía que tenía turno de noche.

Le increpó, quería volver con ella.

Ella se negó, como siempre. Forcejearon y al final...

la golpeó. -¿Y qué utilizó? ¿Os lo ha dicho?

-Sí, utilizó una porra de 50 cm forrada de cuero.

Es la defensa reglamentaria del equipamiento de vigilante.

-¿Y qué hizo a continuación?

-La subió a su casa. Sabía que ahí estaba Rubén,

su pareja, que estaba durmiendo.

Así que nada, montó la escena.

Hizo ver como que la pareja se había peleado

y a continuación abrió el gas

para que pareciera que Rubén se había suicidado

después de matar a Silvia.

-Pero se descuidó en un detalle, ¿no?

-Sí, paró a repostar gasolina.

Esas son las imágenes que le han delatado.

-Bueno, la verdad que este caso ha sido más complicado

de lo que parecía. -Sí.

-Lo has llevado estupendamente, Lara. -Gracias.

-El comisario me ha pedido que te felicite personalmente,

así que enhorabuena. -Pues muchas gracias.

Pero vamos, que el mérito no es solo mío,

también es de Iván que fue el que localizó a Riezu en la gasolinera.

-Ya se lo he contado al comisario.

¿Y las familias de Silvia y Rubén? ¿Has hablado con ellos?

Estaban muy desconcertados. Saber lo que ha pasado

puede procurarles algo de sosiego. -Sí, pensaba hacerlo ahora.

-¿Te ayudo con las diligencias? -No, qué va.

Gracias, ya tienes tú bastante trabajo.

Gracias por echarme un cable, has sido un gran frontón.

-¿Sí? Lo dices por esto, ¿no? -No, qué va.

-Bueno, me lo tomaré como un cumplido.

-De acuerdo. -Venga. Enhorabuena, Lara.

(Puerta)

(Música de intriga)

"Hola, soy Carlos Okoye. Ahora mismo no puedo atenderte,

deja un mensaje después de la señal".

Carlos, soy yo, ya he revisado y parece que no me ha robado nada.

(Puerta)

Mira, creo que Chloe está llegando,

por favor, cuando escuches este mensaje ven aquí.

-Uy, Dani.

¿Qué haces aquí?

¿No deberías estar currando ya?

-Sí, debería estar en La Parra,

pero he venido a ver si no me han robado nada.

-¿Han entrado?

¿Han entrado en la casa? ¿Te avisaron los vecinos?

-No te hagas la tonta, Chloe.

He visto las fotos de la ropa en la página web.

Mira.

Tengo abierta la aplicación.

"AnaB86".

¿Qué te parece?

¿Qué pensabas? ¿Que cambiando el nombre no me iba a dar cuenta?

-Esa no soy yo.

-Claro que sí, si este es el sofá de mi casa y la mantita.

Si al menos te lo hubieras currado un poquito más

a lo mejor nadie se entera.

-Da igual lo que diga, ¿no? Ya tienes a tu culpable.

-No te hagas la víctima, Chloe,

que me has mentido y te pillé.

-Sí, robé esa ropa y ¿qué?

-Y ¿qué? Que me llevaron a la comisaría por tu culpa.

-Bueno, es que técnicamente me ayudaste a robarla.

Sí, distrajiste a la dependienta.

Y esa pinta de pavisosa que tienes

me vino de perlas, la verdad.

Lo único que pido es que me guardes el secreto

Te voy a seguir pagando el alquiler a rajatabla.

Y ya está, lo dejamos atrás, lo olvidas.

-Fíjate que no, porque en este asunto no voy a voltear la cara.

-¿Podrías pensarlo tranquilamente? De verdad.

-Demasiado tarde para eso, ya he llamado a la policía.

-¿Que has hecho qué? ¿Por qué? ¿Eres tonta o qué? ¿Qué haces?

Déjame pasar.

Dame las llaves.

(Música de tensión)

Dani.

¡Dani, dame las llaves!

Dani.

Daniela.

-Bueno, pues yo me piro ya.

-¿Ya?

-He quedado con un cliente, ¿no lo sabías?

-¿A estas horas?

-Sí, quieren empezar a hacer envíos y vamos a negociar una tarifa plana.

Cruza los dedos, a ver si consigo cerrarlo hoy.

-¿Cuántos clientes llevas tú este mes?

-Pues ni idea, la verdad, no sé.

-Pues yo sí.

Y estás batiendo récords.

-¿Sí o qué?

¿Vas a poner una foto mía en la pared rollo "empleada del mes"?

Como muy norteamericano. ¿En esta? -Sí, para que la vean al entrar.

-Muy bien. ¿Te veo en casa? -Venga, anda.

-Chao. -Chao.

¿Qué tal? ¿Cómo estás?

-Bien.

Está todo listo para que mañana a primera

los chicos lo tengan todo preparado para el reparto.

Hasta mañana.

-Quería hablar contigo un momentito.

-Vale.

¿Qué necesitas?

-Nada, terminar la conversación que empezamos esta mañana

ahora que no hay nadie.

-De acuerdo, a mí

solo me quedó por decir que deberíamos dejar

nuestras diferencias a un lado

y hacer lo que sea mejor para Beatriz.

-Totalmente de acuerdo contigo.

-¿Sí? Me alegra que por fin podamos entendernos.

-Sí.

Y creo que lo mejor para Beatriz es que tú te largues para siempre.

(Música de tensión)

Beatriz se acabará enterando de la verdad, se lo diga yo o no.

-Bueno.

De eso ya me ocuparé. Vamos partido a partido, ¿eh?

Bien, ahora mismo voy a comprar tu silencio.

Con esto.

¿O con esto?

(Música de suspense)

¿De verdad estás amenazando con matarme?

-De verdad.

-¿Y qué le vas a decir a tu hermana si desaparezco así de repente?

-Exactamente lo mismo que si coges el dinero.

Lárgate, Lucía.

Lejos.

Paga tu multa y empieza de cero donde sea.

Que mi hermana no se entere de dónde viene

ni cómo llegó a casa.

-Tiene derecho a saber la verdad.

-¿Eliges este entonces?

-Si desaparezco de la noche a la mañana

tu hermana no lo va a entender.

Se va a quedar hecha polvo.

-No te preocupes que yo se lo explico.

-¿Por qué quieres verla sufrir así?

Le va a doler muchísimo.

-Mira.

Perdimos a mi madre

y hace poco a mi padre.

Créeme que lo superará.

Bueno, ¿entonces? Que no tengo todo el día.

¿El apartamento en Torrevieja

o el viaje?

-Adiós.

-Lucía.

Como vuelvas a ponerte en contacto con mi hermana o le cuentes algo

voy a por ti.

(Música de tensión)

¡Daniela, dame las puñeteras...! ¡Que me des las puñeteras llaves!

(DOLORIDA) -¡Dámelas!

(Música de tensión)

De verdad.

Hola. Hola.

Hola. ¿Adónde te crees que vas, Chloe?

Pues mira, justo es que he quedado

aquí en el portal.

Qué pena, porque no vas a ningún sitio.

Ah, bueno, pero es que tengo un poco de prisa.

Perdón, de verdad...

-Hazle caso a mi compañero.

Si colaboras será todo más fácil.

-Ya, de verdad, me tengo que ir.

Es que llego tardísimo.

-Deja el numerito o tendremos que detenerte.

-Bueno, esto es increíble... de verdad, me tengo que ir.

-Venga, quedas detenida por desobediencia a la autoridad

y por hurto.

-No. -Tienes derecho a guardar silencio,

a no declararte culpable,

tienes derecho a un abogado y si no tienes

se te asignará uno de oficio.

-Esto es increíble. Te veo en el coche.

Vamos. -Yo no he hecho nada.

-Vamos.

¿Cómo estás, Daniela? Bien, bien.

¿Bien, seguro? Sí, sí.

Si no puedes ni andar.

A ver, déjame ver.

¿Te duele mucho?

Un poco, sí. ¿Sí?

Espera... Estoy bien, tranquilo.

Dame un momentito, voy a por un poco de hielo.

A ver si conseguimos que no suba la inflamación.

Hazme caso.

¿Cómo estás? ¿Qué ha pasado?

Pues nada, que empezamos a forcejear y...

y Chloe me quitó las llaves.

Pero ¿la has encerrado aquí? Sí.

Me empujó y entonces me torcí el tobillo. (DOLORIDA)

¿Te duele? Espera.

Tenemos que ir al médico, Daniela.

Tenemos que ir al médico a por un parte de lesiones

para juntar a la denuncia. ¿Qué denuncia?

La que le tienes que poner a Chloe.

Ya, pero es que Chloe a mí no me ha robado nada.

Pero te ha agredido, Daniela.

Y así tenemos otro cargo que poner en las diligencias de su caso.

Ya, bueno, es que no sé, Carlos, la retuve aquí contra su voluntad.

Igual me sale contraproducente. No, eso no va a pasar, Daniela.

Tú la has retenido por cometer un hurto.

Yo creo que tendrías que denunciarla.

Pero la última palabra la tienes tú.

Venga, sí. Sí voy a meter la denuncia. ¿Qué tengo que hacer?

Vale, lo primero que tenemos que hacer es ir al médico.

Y luego redactamos tranquilamente la denuncia en la comisaría.

¿Bien?

Vale. Vale.

Buenas noches, Lucía. -Hola.

¿Podrías prepararme la cuenta de la habitación, por favor?

-Por supuesto. ¿Cuándo tiene previsto marcharse?

-Esta misma noche.

-Ah. De acuerdo.

Pues enseguida gestiono el "check-out" y preparo la factura.

-Hola, Lucía.

-Hola. -¿Qué tal el día?

-Bien... bien.

-¿Hay algún problema con la habitación o algo?

-No, le estaba pidiendo la cuenta.

-Carlota, ya atiendo yo a la señora.

Gracias.

Entonces, bueno, ¿qué...?

¿Qué sucede? ¿Ya has encontrado piso?

Qué rapidez.

-No, Joaquín, en realidad no.

-¿Y entonces por qué te vas?

-Me marcho de Distrito Sur.

-A ver.

Precisamente querías establecerte aquí.

Decías que habías encontrado un trabajo, estabas contenta.

-No. -¿Ha pasado algo?

-No tiene nada que ver con el trabajo.

Ya sé que es un poco repentino,

pero a veces la vida

cambia de la noche a la mañana.

-Pero escucha, ¿va todo bien?

-No me he metido en líos, si es lo que preguntas.

-No, no.

Yo solo intento entender por qué te vas.

-Bueno, siempre he sido un culo de mal asiento

y creo que no encajo aquí.

-Es una lástima. -Sí.

-Pasamos una noche muy bonita juntos. -Sí.

Sí, fue...

fue una noche muy bonita, es cierto.

Pero mejor que se quede en eso, en una noche.

-No tendría por qué ser así.

-Joaquín.

Lo nuestro... no habría funcionado.

-Eso nunca lo sabremos, ¿no?

-¿Qué quieres que te diga?

No te imagino presentándome a tus hijos

como tu novia expresidiaria, ¿no?

-No.

Bueno. ¿Cuándo tienes pensado marcharte?

-En cuanto recoja la habitación.

-Y ¿por qué...?

Escucha, ¿por qué no te quedas?

Esta noche mismo, solo unas horas. -No puedo, tengo que irme hoy.

(SUSURRA) Tengo que irme. -Bueno, pues...

Cuídate mucho.

-Tú también.

-Y si vuelves por el barrio, llámame, por favor.

-Voy a preparar mi equipaje. -Sí.

(Música triste)

Hemos, hemos hecho un gran trabajo

porque hemos resuelto el caso entre los dos.

-Tú fuiste quien insistió para que siguiera buscando.

El mérito es tuyo.

Yo solo te eché una mano.

-Pero vamos, este caso sin ti no lo habría resuelto, ¿eh?

Estaba en un callejón sin salida y de repente llegas tú y ¡venga!

Das con la clave. -No te preocupes.

Lo único que he hecho es poner los ojos en las pantallas y ya.

-Benditos esos ojos. (RÍE)

-De verdad, sin la fotografía de Riezu en la gasolinera

es que no tendríamos nada de nada.

-Bueno, entonces lo que sí que está claro es que...

que somos un buen equipo.

Además de...

muy buena pareja.

-Sí.

Te voy a decir una cosa.

No sé si te la había contado alguna vez, pero...

yo al principio tenía un poco de miedo.

Tenía miedo de trabajar contigo.

-¿Y eso? ¿Por qué?

-No sé, las parejas que trabajan juntas

y encima en la misma comisaría,

pues no suele salir bien la cosa.

Pero vamos, que a ti y a mí nos va bien, ¿no?

-Sí, por ahora toquemos madera.

Toquemos madera, sí. -No vamos a ser agoreros, por favor.

-Oye, dime una cosa.

¿Tú conoces a alguna pareja entre compañeros que saliera bien?

Y sé sincera.

(DUDA)

-Pues no, la verdad es que no.

-Bueno.

Pues... nosotros somos la excepción.

-¿Tú crees? No sé.

Aunque también pensando en parejas que lo hayan dejado,

nunca es por historias relacionadas con el curro, ¿eh?

-No lo sé, no sabría qué decirte.

-Ya.

Por ejemplo, ahora que estamos todo el rato con Silvia y con Rubén.

¿Tú crees que de haberse sabido la verdad...

lo habrían soportado? ¿Seguirían juntos? Porque...

-A ver, es difícil saberlo sin conocerlos.

No sé.

-Todo su entorno dijo que Silvia estaba muy enamorada de Rubén.

-Ya, bueno, pues él iba a tener un hijo con otra mujer.

No sé cómo se encaja eso. Vamos, ¿qué haces?

¿Lo dejas pasar? ¿Alegría y ya está o qué?

-La que tiene ahora un papelón importante es Gema.

Que va a tener un hijo que no esperaba

con un hombre al que le han asesinado de una forma terrible.

-Pues sí.

La verdad es que la que tiene encima es que no veas.

Pobrecilla.

-Bueno, asumió la maternidad sola desde un principio.

-Eso no es del todo cierto.

Quiero decir que Rubén nunca se desentendió.

Y le iba a decir la verdad, pensaba decirle la verdad a Silvia.

-Bueno, claro, es que también ¿qué iba a hacer en esa situación?

Es lo normal.

¿Tú qué habrías hecho?

-¿Yo?

-Sí, en la situación de Rubén, ¿qué habrías hecho?

-Nunca me he visto en esa situación.

Vamos, nunca me he parado a pensar en tener hijos.

(Música dramática)

No sé.

¿Por qué no dejamos de hablar de curro

y hablamos de nuestras cosas? Así nos relajamos.

-Sí, claro, sí. -¿Te parece?

-Sí, sí.

-Vale, ¿quieres otra? -Sí.

-Voy a por ella. -Sí, quiero otra.

(Música emotiva)

No, Carlota.

Cuando puedas, por favor, prepárame el cuadrante

de las horas de cada uno este mes

porque aquí alguien se está escaqueando, ya está.

-A primera hora lo tiene.

-Beatriz.

Perdona. -Sí, dime.

-No, si vienes a buscar a Lucía, se ha marchado.

-¿Sí?

Vale y ¿te ha dicho cuándo va a volver?

-No, a lo mejor no me explico bien.

Quiero decir que... se ha ido del hotel.

Ha venido, ha pagado la cuenta, ha cogido sus cosas y se marchó.

(TITUBEA)

-O sea, no entiendo. No me ha dicho nada.

Acabo de enviarle un mensaje diciendo que venía aquí.

-Bueno, yo mismo la he acompañado al taxi con el equipaje.

-Ya.

Perdona que te pregunte tanto.

¿Te ha dicho adónde se iba a ir?

-No, lo siento, no.

-¿Ni cuándo iba a dejar la habitación ni nada?

-No, a nosotros nos informó un poco antes de irse, nada más.

-Ya.

¿Y tú la has visto bien, normal? ¿No estaba rara ni distinta?

-Sí, no, no.

Yo la vi normal, simplemente se ha marchado.

¿Puedo ayudarte en algo más?

-No.

No, gracias. Intentaré llamarla.

-Muy bien.

Ya puedes salir, se acaba de marchar.

¿Por qué no has salido a despedirte simplemente?

Se la veía un poco, claro, extrañada, decepcionada, es normal.

-Lo sé.

Pero es lo mejor, créeme.

Su hermana le ayudará a pasar página.

Seguro.

-¿Te ayudo con las maletas? -No.

-Está el taxi en la puerta esperando. -Gracias.

(SUSPIRA)

Joaquín, me ha encantado conocerte.

-A mí también.

Hasta la vista. -Adiós.

(Música triste)

Si Ramiro Infante se entera de que Paula mató a su hijo...

seguramente se convierta en su próximo objetivo.

Sé que lo que quieres es lo mejor para mí,

pero tú y yo ya no estamos en ese punto.

Le diría lo mismo a cualquier otro compañero.

Ya, eso es lo que me duele.

Haberme convertido en otro compañero.

Yo solo quería acompañarte, ¿no somos binomio?

Exacto, somos binomio, no gemelos siameses.

-¿Sabemos algo de Chloe?

-Sí, que la dejaron salir en libertad con cargos a la espera de juicio.

-Qué rabia me da cuando te haces la tonta.

Sabes perfectamente que Lu se marchó anoche.

-Y ¿adónde?

-Yo no lo sé, desde luego. Igual tú sí.

-¿Yo? ¿Por qué?

-Porque la has echado tú.

-Ahora lo del piso ¿qué vas a hacer? ¿Vas a buscar otra chica?

-Sí, tendré que buscar otra compañera porque a mí sola no me alcanza.

(LUCÍA) -"Espero que puedas perdonarme".

-Sí, sí puedo

porque te quiero mucho

y no puedo estar mal contigo.

-He venido a preparar mi declaración.

-Sí, es verdad.

Mañana tenemos el juicio de Saturnino.

-Y te falta decir: "Y te lo mereces".

Es que quiero comentarte algo.

"¿De qué se trata?".

He pensado algo para concienciar a los agentes sobre la importancia

de guardar bien la seguridad

y es un poco extremo. Quería ver qué te parecía.

María nos consiguió una reserva en el restaurante francés que dije.

El que te enseñé en la "tablet".

Y ¿cuándo es la reserva?

Si nadie lo impide, esta misma noche.

-Ha llegado el pedido de Hariri a la nave.

-Dime de una maldita vez el problema.

-Han llegado el doble de armas de las que íbamos a pedir

y entiendo que no es un error.

¿Buscando clientes también por tu cuenta?

Metiéndote en mi terreno.

-Yo solo estoy intentando hacer algo que sea bueno para el negocio.

-Tendrá consecuencias.

-Que vas a poder vender el doble de mercancía de lo previsto.

-No voy a venderle armas a un tipo al que no conozco.

-Eva, yo ya me he comprometido.

-Pues ya lo siento.

No me fío.

Y no hay venta.

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Servir y proteger - Capítulo 938

14 abr 2021

Salgado está mejor y en breve será dado de alta. Durante su convalecencia ha tomado la determinación de seguir en Distrito Sur hasta la detención de Ramiro Infante. Mabel se despide de él ofreciéndole empezar de nuevo.

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