Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 935 - Ver ahora
Transcripción completa

Vamos a contratar a Lucía.

-¿En serio?

-Bajo tu responsabilidad.

-Lo único que quiero es dormir tranquila por las noches.

-Ramiro nunca sabrá quién disparó a su hijo

y, si se entera, le va a dar igual. ¿Sabes por qué?

-Porque antes le habremos detenido y pasará su vida en la cárcel.

-¿Sabes? Cuando estábamos casados me preparé mil veces para esto,

pero ahora que ha llegado el momento se me hace un poco duro.

-Bienvenida al pisito. -¡Ey!

Jo.

De verdad, qué ilusión.

-¿Es este?

Sí, es ese.

Ramiro Infante Holgado,

el asesino de Nacha.

Todos los policías de Distrito Sur

se toman el café en mi bar, entonces...

-¿Que es poli?

-Sí, ¿por?

-Proteger a mi hermana como sea,

como haga falta,

pero Beatriz no va a sufrir.

-Te juro que no le diré nada.

-Una cámara ha dado un plano de Lucas en el polígono industrial.

Creo que puede tratarse de su escondite.

(Música emocionante)

(Música triste)

Desde luego nos va a costar concentrarnos.

Sí. Siempre es duro volver al trabajo

después de enterrar a una compañera.

Pero estoy como tú, el discurso que ha dado la hermana de Nacha

me ha llegado muy hondo. A mí me ha dado una pena horrible.

No le salía la voz del cuerpo,

ha hecho un esfuerzo enorme para decir esas palabras.

Pensé que se desmayaba cuando le entregaron la roja.

Eso a lo mejor es culpa mía, ¿eh?

Porque... justo antes de que el ministro se la entregara,

le estuve explicando que la cruz al mérito policial

es uno de los reconocimientos más importantes

que te pueden dar en el cuerpo. Y claro, cuando lo vio pues...

No sé.

Quítate esa idea de la cabeza, hiciste muy bien en explicárselo.

Es un gran honor para Nacha y también para la familia.

Yo espero que les consuele aunque sea un poco.

Ojalá.

Una lástima que sus hermanas no pudieran agilizar los trámites

para venir desde Colombia, ¿verdad? Sí, Mariana me ha dicho

que volaba hoy mismo a Bogotá para encontrarse con ellas

porque piensan hacerle un homenaje conjunto.

(Puerta)

Adelante.

Comisario.

Buenos días, inspectora.

¿Cómo fue el funeral de Nacha? Muy duro, no te voy a engañar.

No me acostumbraré nunca a enterrar a uno de los nuestros.

Por mucho que se suponga que en esta profesión

tenemos que estar preparados para sufrir bajas...

ha sido un golpe muy duro. Nacha...

Nacha era única.

Yo no la conocía mucho, pero lo poco que coincidimos

vi en ella a una gran compañera. Sí, y una gran policía.

El mejor homenaje que podemos hacer es seguir trabajando duro

y detener a su asesino.

Desde luego.

Cuénteme, ¿por qué quería verme?

Ayer Iván localizó unas imágenes de Lucas Infante

entrando en un polígono industrial.

Mandé a unos agentes, pero no han conseguido nada.

Sí, estoy al tanto.

Hay que organizar una batida y quiero que te encargues tú.

Tira de todos los agentes disponibles.

Enseguida te voy a mandar un correo con el cuadrante

para que veas los agentes que están disponibles y sin un caso asignado.

Vale. Aquí tienes un listado

de todos los locales y las empresas que ayer no conseguimos localizar.

Es importante que hables con todos los trabajadores,

anoche no había casi nadie, todos tienen horario de día.

Nos ponemos con ello con la mayor rapidez posible.

Sí, hay que atraparlo antes de que cometa otro atentado

contra un compañero.

No me cabe la menor duda de que lo va a intentar.

Debe andar por las paredes después de haber perdido a su hijo

y, si se siente acorralado, no se sabe lo que puede ocurrir.

Tened mucho cuidado. Extremaremos las precauciones.

Mantenedme informado.

Es una lástima que Salgado todavía no nos haya podido contar

nada del ataque de Ramiro ni de la muerte de Nacha.

Sí, bueno. Ayer estaba todavía bajo los efectos de la anestesia.

Esperemos que hoy ya pueda decirnos algo.

¿Qué tal la noche?

Me ha dicho Mabel que está mucho mejor, plenamente consciente.

Bien, buenas noticias para su salud y también para la investigación.

Hay que hablar con él cuanto antes. Pues cuando tú me digas.

¿Tú has podido localizar a Rosalía Ferrer,

su exjefa en el GRECO?

No, no pude localizarla ayer. Ahora lo intento otra vez.

Vale.

(Notificación de móvil)

¿Es ella?

No, es de la oficina de prensa. ¿Y qué dicen?

Nos dan permiso para publicar la identidad de Ramiro Infante.

Hay que distribuir su fotografía, aunque sea antigua,

a todos nuestros agentes y solicitar la colaboración ciudadana.

Eso es lo que pretenden, a ver si hay suerte.

Bueno. Oye, me voy a poner en marcha.

Vamos a ver a Tomás cuando tú digas. Me avisas.

De acuerdo.

Todavía no me hago a la idea de que no la voy a volver a ver.

Nacha es tan...

Era tan...

No sé, siempre tan alegre con esa sonrisa tan bonita.

-Si yo no me hago a la idea y solo la vi un par de veces.

La verdad es que me parecía una chica superauténtica.

Me caía superbién.

-¡Sorpresa!

-¡Chloe! ¿Y tú qué haces aquí?

-Bueno, me dijiste que trabajabas en La Parra

y no me ha costado encontrarlo. Es el bar más famoso del barrio.

-Sí, claro. Eso sí. Por la tortilla de María,

porque tratamos superbién a los clientes,

porque la camarera es muy guapa. -También.

-Preséntame, ¿no? -Sí, sí, mira.

Chloe, mi compañera de piso. Ella es mi jefa, María.

-¿Qué tal? -Hola, cariño. Encantada.

Que sepas que con esta mujer te ha tocado la lotería, ¿eh?

Que vale un Potosí.

-Bueno, eso ya lo sabía, ¿eh?

Si lo dice su jefa, ya no lo dudo nada.

-Ella contigo también está muy contenta.

Además, le has venido muy bien. Sacarla un poco y eso,

que últimamente estaba un poco amuermada.

-Ah, ¿me estás diciendo aburrida? -Sí.

-No, aburrida no.

Aburrida no, pero no sé. Eres muy responsable,

y en la vida hay más cosas que trabajar, ¿no?

-¿Qué te pongo, Chloe? -Pues un café templado.

-Muy bien. -El pincho de tortilla otro día,

ahora no me entra nada.

-Te cojo la palabra. -Vale.

-Oye, ven.

Tengo una cosa para ti. -¿Para mí?

-Ven.

¡Tachán!

-¿Para mí de verdad? -Sí. Recién salido del horno, ¿eh?

-¿De verdad?

No te lo puedo creer.

¡Guau!

Es superbonito. ¿Lo has diseñado tú? -Hombre, claro.

-Ay, me encanta. -¿Te gusta? Pero pruébatelo.

Ya verás qué bien te va a quedar. Dóblalo así.

-¿Así? -Sí.

-¿Así va bien? -Así.

Póntelo a un lado.

-Oh, es supersuave y me encantan los colores.

-¿De verdad te gusta? -Sí, mucho.

-Puse mucho cariño en él, ¿eh? Que lo sepas.

-A ver.

-A ver, espera. Haces el nudo ahí.

Ahí.

Qué guapa.

-Muchas gracias, Chloe. -Aquí tienes, Chloe.

-Ay, gracias. -Qué pañuelo tan bonito.

-Sí, muy bonito. Lo ha diseñado ella, ¿eh?

-¿En serio? Hija, qué detallazo. Estás hecha una artista.

-Si quieres te hago uno a ti.

-No, mujer. No te molestes.

-A mí me viene practicar, que lo sepas.

De verdad.

Oye, chicas, una cosa. Que...

¿Me vas cobrando? Me tengo que ir pronto al taller,

quiero hacer unas prácticas y salir pronto.

-Bueno, pero hoy no te voy a cobrar. -No, no. De verdad.

-Que sí, que te cobro el próximo día, cuando vengas a por la tortilla.

-Oye, muchas gracias. -De nada.

-Qué maja. Gracias.

Oye, ¿a qué hora sales hoy?

-Hoy después de las cenas, ¿por?

-Porque han abierto una nueva "boutique"

que es... Bueno, tiene una pinta.

Nada, quería echar un ojo, por si querías venir.

Pero si sales tarde nada. -Ya, no me digas. Qué pena.

Además, me quiero comprar ropa

y yo creo que me serías de mucha ayuda.

(AFIRMA)

-Dani.

Esta noche tenemos un poco de lío,

tenemos lo del cumpleaños de la pescatera y...

Pero si quieres entras mañana más tarde

y te vas de compras con ella.

-¿De verdad, María? -Sí.

-Pues mañana. ¿A qué hora entras a trabajar?

-Yo tengo flexibilidad de horario, mientras que cumpla

unas horas a la semana, todo bien.

-Pues super. Entonces, ¿mañana en la mañana?

-Venga, genial. -Vale.

-Oye, María, que encantada.

Y gracias, voy a volver a por el pincho seguro.

-Claro que sí, aquí te esperamos.

-Gracias. -Un besico.

-Gracias, bonita. -Nada.

-Chao. -Chao.

-Qué maja, ¿no? Qué suerte has tenido con tu compañera de piso.

Se la ve simpática, se la ve divertida.

-Supermaja.

-Además, qué detallazo con lo del pañuelo, ¿no?

-Sí, la verdad que sí. Si te gusta, pídele uno, que te lo ha dicho.

-Ya, pero no. Bueno, si se lo pido, será pagándoselo.

Invitando no sacas adelante un negocio.

-Ay, mira quién lo dice.

-Ya, pero lo mío no tiene remedio.

Además, a los que invito al final se quedan como clientes habituales.

-Eso sí.

-Lo siento, Félix, no puedo esconderte.

No quiero líos con la policía.

(Música de tensión)

Eso haberlo pensado antes de disparar a ese pobre taxista.

¿Cómo se te ocurre? ¿Te has vuelto loco?

-¡Lu!

-Te tengo que dejar, ¿vale? Venga. Chao.

-¿Todo bien?

-Sí. Un viejo amigo que va a pasar unos días en Madrid

y quería saber si estaba por aquí.

-Madre mía con tu amigo, se te veía así como alterada.

-Sí, es un poco pesado.

Para mí es solo un amigo y él pretende otro tipo de relación.

-Ah, vale, que ese es el tema. -Exactamente.

-Ya.

-Uy, que me mato.

Ay.

-¿Qué tal, chicas? -Muy bien.

-Hola.

Yo quiero un té sin leche, por favor. -Ah, vale. ¿Y tú?

-Y yo un café solo.

-Muy bien, ya vengo.

-Gracias.

-Menos mal que tu hermana ha aceptado que trabaje en la mensajería.

Claro que tu trabajo te ha costado convencerla.

-Bueno, un poquillo. Pero sí que me ha extrañado, ¿eh?

No es lo habitual que diga que sí a la primera.

-Eva tiene buen corazón, pero se empeña en ponerle capas

para que no se le vea. -Ya. Tú es que la conoces muy bien.

Siempre es así Eva.

Lo único que espero es que no empiece con sus tonterías.

-¿A qué te refieres?

-Desde que pasó lo de Bruno está muy desconfiada con todo el mundo.

Nos afectó mucho lo que pasó.

-Ya, me hablaste de ese chico.

¿Qué pasó exactamente?

-A ver, fue todo muy...

-A ver, chicas.

Aquí está el té. -Gracias.

-Y tu café, Bea. -Gracias.

-Les dejo la cuentita, ¿vale? -Vale.

-No os pregunté si queréis picar algo.

-Yo por mí no. -No, gracias.

-Vale, bueno.

-Eh... Eso, que estaba trabajando en la mensajería

y un día le pillamos con la mano en la caja.

Entonces mi hermana le echó, claro.

-No es para menos. -Ya.

-El chico salió rana.

¿Y cómo quedó vuestra relación?

-Pues después de eso le dejé, evidentemente, y él se fue de Madrid.

-¿No has vuelto a tener ningún lío?

-No, algún rollete así tonto. Había un chico, Pablo.

Nada, salimos cuatro o cinco días.

Si te soy honesta, ahora no estoy como para ennoviarme,

la verdad. -Ya.

Pues fíjate, chica, a mí sí que me apetece.

Por eso me ha dolido que Joaquín me haya dado calabazas.

Está negado desde que sabe que salí de la cárcel.

-Ya. Bueno, Lu, pues él se lo pierde. Ya está.

-Me voy a dar prisa que no quiero llegar tarde a la mensajería

en mi primer día.

-Yo mejor voy al banco, tengo que pasar primero por ahí

y te veo luego en la mensajería. -Pago yo.

-Vale, gracias.

-¿Qué tal?

Lidia, ¿cómo estás?

-Bueno, tirando.

-Bueno, ya es ganancia, ¿no?

-¿Quién era la mujer que estaba con Beatriz?

-Pues no lo sé.

La vi una vez con Eva

y otro par de veces con Bea, pero no sé, ¿por?

-No, por nada.

-Ya. Bueno, ¿qué quieres tomar?

-Quiero un café largo con un poquito de canela.

-Vale. -Pero me lo tomo dentro.

-Ah, bueno, sí.

-Hola, cariño.

-Ey.

-Acabo de ver tu llamada, cuéntame. -Nada.

He rastreado el móvil de Rubén y de Silvia,

la pareja del homicida suicida.

-A ver, de momento es una hipótesis.

Bueno, ¿qué has visto? -Pues no hay nada sospechoso

en ninguno de los dos teléfonos.

He revisado el teléfono de Rubén, llamadas, mensajes.

No hay nada que revele maltrato. En el de ella tampoco.

-Qué raro, ¿no?

¿No puede ser que él haya borrado el contenido de los dos mensajes?

No sé, para eliminar cualquier rastro de maltrato.

En caso de que lo hubiera. -Es lo primero que pensé.

Y bueno, he revisado

el historial en la papelera y...

y no hay nada, ni mensajes, ni llamadas ni nada.

¿En qué piensas? -Pues que es muy raro, ¿no?

Lo normal de un maltratador es que fría a su víctima

con mensajes, con llamadas a todas horas...

-Sí, es así, pero...

Todos los mensajes que hay entre ellos son mensajes cariñosos

de pareja normal, una pareja que está bien.

-¿Me puedes poner algún ejemplo de las conversaciones?

-Te gusta un cotilleo, ¿eh?

Mira.

Por ejemplo,

van a la compra y... No sé, deciden juntos y no hay discusiones.

¿Película del cine? Eligen la misma, que eso es algo complicado,

tú lo sabes. Entre parejas, lo de las películas...

¿Vale? Así que no sé, es que no hay nada...

nada extraño, nada sospechoso.

-Este caso cada vez pinta menos a violencia de género.

-Eso lo está diciendo la jefa de la UFAM, cuidado.

¿Tú cómo vas con tus comprobaciones?

-Bueno, Silvia no ha puesto ninguna denuncia a su pareja

y él no tiene antecedentes por maltrato a otras mujeres.

-No son datos definitivos,

pero todo indica que tus deducciones son correctas.

¿Puedo ayudar en algo más?

-¿La geolocalización de ella la noche de autos la tenemos?

-Sí, perdona, se me había olvidado.

Nada, estuvo toda la noche en el centro de mayores

donde trabaja, salió de madrugada.

-Coincide con lo que tenemos, tenía turno de noche.

-Lo único que he pensado es que... bueno,

Rubén se pudo enfadar o estaba enfadado porque llegara tan tarde.

A ver, los maltratadores suelen ser controladores y eso.

-Sí, es verdad, pero he hablado con la directora del centro

donde trabaja Silvia y nunca le planteó un cambio de turno.

Si le hubiera presionado, al menos lo habría intentado.

-Sí. Sí, supongo que sí, claro.

¿Cuál es el siguiente paso? ¿Qué vas a hacer?

-Pues hablaré con su familia,

con el entorno cercano a la pareja, a ver qué me dicen.

-Bueno, pues espero que te digan algo útil de donde tirar.

Si necesitas algo, ya sabes dónde estoy.

-¿A qué hora paras para comer?

-No sé ni si voy a poder, porque tengo varios frentes abiertos

y, como aquí la gente quiere todo para ayer,

pues no sé si voy a poder ir a comer.

-O sea, que te vas a pedir un bocata y te lo vas a comer aquí.

-Es lo más probable, pero si saco un hueco,

te doy un toque y nos vamos a tomar un menú.

-Vale. -Vale.

-Luego nos vemos.

-Bueno, yo creo que saco el hueco, ¿eh?

-Buenos días.

-Caray.

Qué pronto. ¿Tú no entrabas a las 12:00?

-Quiero demostrarte que me tomo en serio mi trabajo.

-Entre quedarse callada y tocar la trompeta hay un término medio:

ser puntual.

-Pienso trabajar duro aunque no te fíes de mí.

-¿Cómo me voy a fiar de ti?

Si te pasas la vida manipulando a mi hermana, siempre ha sido así.

Ahora quieres darle pena para conseguir trabajo.

-Ay, Eva. Beatriz es mucho más lista que todo eso.

¿Por qué no aceptas que nos llevamos muy bien y nos queremos sin más?

-¿Que os queréis?

No sé, a la gente a la que quiero no la uso para chantajear a otros.

-No me dejaste otra opción.

-Siempre hay otra opción. Siempre. Mira, verás.

Aquí vas a venir a trabajar

y vas a cobrar a final de mes.

Entre medias, tú y yo nos vamos a relacionar lo justito.

Una cosa cordial y hacer el paripé delante de Bea, punto.

-Mensaje recibido.

-Bien. Pues a trabajar.

-Por mí encantada. ¿Por dónde empiezo?

-Si quieres vas a clasificar esto por orden de urgencia,

según haya que entregarlos en 24 o en 48 horas.

-Enseguida me pongo manos a la obra, pero antes déjame darte una cosa.

-¿Un regalo? Caray, ¿tu cinismo no tiene fin o qué?

-No tiene nada de malo.

-Estoy teniendo un "déjà vu", como si ya lo hubiera vivido.

Que sepas que no vas a ganar puntos así, ¿vale?

-No quiero ganar puntos con un regalo.

-Ábrelo y lo entenderás, anda.

(Música emotiva)

-La corbata de papá.

-Se la dejó en casa hace años.

La encontré en una caja, y cuando vine a Distrito Sur

pensé que te gustaría tenerla.

-¿Por qué has tardado tanto en dármela?

-No he encontrado el momento, Eva. -Pues tiempo has tenido.

Se la compré en una excursión con el cole.

-Le gustaba mucho.

Le hizo mucha ilusión que se la regalaras.

-Lo sé.

-Eva.

Tú nunca has querido tenerme cerca,

pero yo te aprecio.

Y no solo por ser la hija de Enrique.

Te respeto por cómo has tenido que luchar

en la vida para salir adelante.

-Respetémonos entonces.

Pero esto no cambia nada.

-No lo pretendo.

Solo quiero que nos llevemos bien en el trabajo.

-Eso no va a ocurrir, ya te lo he dicho.

-Eva, pienso esforzarme al máximo

para hacer las cosas lo mejor posible.

-Eso es trabajar.

Ganarse el sueldo.

-Ay. Buenas. -Hola.

-¿Qué tal? ¿Todo bien?

-Sí, voy a tomarme un cafecito, ¿vale?

-Ah, muy bien.

-Luego os veo. -Chao.

-¿Qué tal?

Parecía que estaba de buen rollo, ¿no?, más o menos.

-Parece que va a darme otra oportunidad

un poco más convencida que ayer.

-Ah, bueno, genial. -Cuando he llegado

no sabía por dónde iba a respirar, pero me ha tratado bien.

Seria pero muy correcta.

-Ya, bueno, ya sabes cómo es mi hermana.

¿Dejo las cosas y te enseño cómo va esto?

-Estupendo. -Venga.

A ver.

-Hombre, jefe. Bienvenido.

¿Qué tal por "la France"?

-Bien, bien, ha ido todo muy bien. Salvo en el vuelo de vuelta

que me han puesto al lado a un tipo que no paraba de hablar de fútbol.

No sabes cómo me ha puesto la cabeza.

-Oye... y por lo demás, ¿qué?

-Por lo demás, todo bien.

-¿Ya está? ¿Bien? ¿No me vas a contar nada más?

-Me he pasado por aquí solo un momento

para saber qué tal estabais, cómo ha ido todo.

-Pues ya nos ves, perfectamente.

Nos hemos apañado muy bien Miki y yo.

-Vaya, ya estamos.

-Hola.

(Música de tensión)

Buenas.

-¿Os pongo algo? -No, gracias, estamos de servicio.

Venimos por un tema de comisaría.

-¿Qué pasa? ¿Ha ocurrido algo nuevo en el barrio

o habéis encontrado algún otro cadáver

que queráis echarme encima o algo así?

-¿Cada vez que ves a un poli te alteras tanto, Quintero?

No casa mucho con el rollo este de hombre honrado

que ahora te gastas.

-Por el hecho de que seas policía

y tengas una placa tampoco tienes derecho a entrar en mi casa

para insultarme en mi propia cara.

Mi paciencia empieza a tener un límite.

-Hombre.

¡Una amenaza!

Por fin, el viejo Quintero que yo recordaba.

-Yo ahora mismo soy un ciudadano honrado

que tiene un negocio honrado

y por cierto, en mi negocio hay un cartel que pone:

"Reservado el derecho de admisión", así que...

-Veníamos para preguntar sobre un atracador.

Un testigo nos ha dicho que lo ha visto aquí.

-¿Y pensáis que lo puedo tener escondido ahí en el almacén?

-Es este.

-¿Puedo? -Claro.

-Gracias.

-¿Estás seguro de que lo has visto por aquí?

-Pues la verdad es que sí, creo que lo he visto alguna que otra vez.

Suele venir con unos colegas para jugar al billar o unos dardos,

pero ni tengo idea de cómo se llama ni a qué se dedica,

ni nada por el estilo, la verdad. ¿Tú?

-¿Le conoces?

-Pues sí, me suena.

-¿Y cuándo ha sido la última vez que lo has visto aquí?

-Pues hace un par de días. Vino a jugar a los dardos.

-¿Vino solo?

-Sí, sí. Vino solo, estuvo bebiendo, jugando, no sé.

-¿Y dio algún problema?

-No.

Y eso que iba bebido, pero pagó las consumiciones y se fue.

-Suficiente. Gracias.

-¿Ves? No es tan difícil cooperar.

Hanna lo ha hecho muy bien.

-Muy bien, lo que tú digas. Si no necesitáis nada más,

tenemos mucho trabajo por delante, así que...

-Puede que no te dediques al narcotráfico,

pero nunca serás trigo limpio.

(Música de tensión)

¿Vamos?

Pasa.

Tomás, ¿cómo estás?

Tienes mejor cara que ayer, ¿eh?

El personal del hospital y Mabel me cuidan mucho.

Demasiado incluso.

No estoy acostumbrado a estar entre tantos algodones.

¿Cómo va la investigación?

Pues la verdad es que por el momento no tenemos muchas novedades.

Sé que me dispararon

y que Lucas Infante está muerto.

¿Queréis decirme quién me atacó precisamente allí?

Fue... Ramiro Infante.

El padre de Lucas. Está vivo.

¿Cómo que está vivo?

No puede ser.

No sabemos lo que sucedió aquel entonces,

pero parece que sí, que fingió su muerte

y ha estado todo este tiempo viviendo en la clandestinidad.

¿Y cómo habéis llegado a esa conclusión?

Científica encontró unos restos de ADN en el zulo

en el que me tuvo retenida.

Esos restos de ADN coincidían un 50% con los de Lucas,

con lo que dedujimos que era un familiar directo.

En cuanto nos llegó el informe,

intentamos rápidamente avisaros a Nacha y a ti, pero no pudimos,

era demasiado tarde.

¿Recuerdas qué pasó en los momentos previos al ataque?

Recuerdo a Aguirre saliendo de la casa para acompañar

a la secretaria judicial hasta su coche.

Ella tenía que esperarme fuera

porque yo quería echar un último vistazo.

Pero a partir de ahí todo se vuelve una nebulosa.

¿No recuerdas nada más?

No.

¿Y vosotros?

¿Sabéis qué pasó?

Bueno, estamos reconstruyendo el puzle.

Hay muchos flecos todavía por aclarar.

¿Y cómo está Aguirre? ¿Está herida?

No te preocupes por eso ahora.

Pero ¿fue Aguirre quién me encontró?

No, te encontramos nosotros.

Cuando dedujimos que era Ramiro,

salimos rápidamente a avisaros a la casa y...

bueno, fue cuando llegamos.

Tomás, no quiero presionarte, pero es muy importante

que localicemos a Ramiro.

¿Podrías hacer un esfuerzo por intentar recordar algo más?

Cuando terminasteis de inspeccionar la casa,

has dicho que Nacha salió al exterior

acompañada de la secretaria judicial.

Estaba preocupado porque no habíamos encontrado

la placa de Saúl Gamarra.

Pero no la busqué, habíamos puesto la casa patas arriba,

pero no lo iba a encontrar.

¿Qué hiciste después?

Recibí un mensaje.

(Música de suspense)

Y llamé a Mabel por teléfono.

¿Llamaste a Mabel? ¿Hablaste con ella?

No nos ha dicho nada.

Lo intenté, pero saltó el contestador.

Ahí debió ser cuando Ramiro me atacó por la espalda con el táser.

No pudiste verle la cara, claro.

No, por desgracia no.

Después de que me saltara el contestador de Mabel,

todo se volvió negro hasta ayer que me desperté aquí.

Siento ser de poca ayuda, pero...

no recuerdo nada más.

No te preocupes.

Ya nos has ayudado bastante.

Has sufrido una operación muy delicada.

He tenido mucha suerte.

Los médicos me han dicho que al parecer

no voy a tener secuelas graves.

Nos vamos ya, te dejamos descansar.

Ya hablaremos contigo mañana, bueno, cuando puedas.

Gracias por vuestra visita.

Descansa.

(Música dramática)

¿Qué tal? Bien, iba rápido para la comisaría,

pero tenía que pararme para decirte que vaya estilazo, ¿no, Daniela?

¿Has visto qué guay?

¿Dónde te lo has pillado?

Pues no me lo he pillado,

me lo regaló mi nueva compañera de piso, Chloe.

Ah, vaya, no sabía que tenías una nueva compañera de piso.

Ya tengo compañera de piso.

Pero espera, ¿ya está instalada en tu casa?

Sí, es que a las dos nos venía bien que ya se cambiara.

De hecho, anoche nos fuimos a tomar algo al Moonlight

y genial, la pasamos muy bien. Es muy simpática.

Qué bien. Seguro que os va muy bien.

Pues yo espero que sí. En realidad, yo lo que quería

era pues tener a alguien que me cayera bien

y luego más adelante igual podemos ser amigas, quién sabe.

Desde luego.

¿Y tú? ¿Qué tal tu día?

Bien, bien, un poco liado. Vengo de un operativo

y hay un compañero que me está dando el relevo,

así que quería tomarme un café.

Ah, vale. ¿Y te apetece tomártelo en la terraza?

Sí, me encantaría. Así me desestreso un poco.

¿Porque muy complicado el día?

No, normal, normal.

Ya sabes que en la comisaría estamos con...

Bueno, ¿cómo estás tú? ¿Estáis muy liadas ahora mismo?

Bueno, no, ahora estamos tranquilas.

Tómate un café conmigo.

Bueno, no tan tranquilas.

Vale. No pasa nada.

Pero bueno, ¿tú qué más? ¿Cómo va la vida?

Bien, la vida va bien, Daniela.

Del trabajo a casa, de casa al trabajo

y cuando saco un hueco me pongo con la novela.

Ah, vale, estas con eso aún, ¿no? Sí.

Yo tengo que ser la primera en leerla, ¿eh?

Vamos, cuenta con ello.

Oye, Daniela, aunque no hay mucho tiempo,

si quieres un día nos podemos tomar ese café.

Sí, sí, claro que sí.

Así también conoces a mi compi de piso.

Claro, claro. Así conozco a tu compi de piso.

Bueno, nada, voy a por tu café.

Hola. Buenas.

Lara. ¿Qué? El comisario me ha dicho que te eche una mano

con el caso de la pareja que apareció muerta.

-Ah, sí, sí, ya me ha dicho.

Con Salgado en el hospital, Miralles debe estar algo sobrecargada, ¿no?

-Sí. No creo que te pueda ayudar tanto como ella,

pero si te viene bien hacer de frontón conmigo, yo encantado.

-Claro, muchas gracias. -Nada.

La principal hipótesis es que Rubén Campos

asesinó a Silvia Rodríguez, su pareja, y que luego se suicidó

abriendo el gas. ¿Es así? -Sí, correcto.

Sin embargo, en los teléfonos móviles no aparece ningún signo de amenaza

o de maltrato de Rubén hacia Silvia.

Siéntate si quieres.

-Vaya, y ¿qué te ha contado el entorno de la pareja?

-Pues nada, los vecinos coinciden en que era una pareja muy normal,

que se llevaban muy bien

y que nunca escucharon ni los vieron discutir.

Y eso que viven en un edificio nuevo con las paredes muy finas.

-Los vecinos no suelen tener mucha idea de lo que de verdad pasa.

-Ya, es cierto. Y en muchas ocasiones,

los maltratadores se camuflan bajo la apariencia

de personas encantadoras, educadas, amables.

Pero, sin embargo, no creo que este fuera el caso de Rubén.

-¿No?

¿Y hay más testimonios de personas cercanas?

-Sí, varios.

El que más me ha llamado la atención es el de una expareja suya. Mira.

-A ver.

¿Qué te ha contado la chica?

-Nada, me ha contado que el trato entre ellos fue muy bueno,

que él siempre la trató muy bien, que es un tipo muy tranquilo,

que es incapaz de hacerle daño a una mosca.

Bueno, de hecho, mantenían una relación muy cordial de amistad.

Cuando le conté lo que había pasado se quedó impactada la pobre.

-Y la familia de Silvia, ¿has hablado con ellos?

-Sí, viven en Toledo. Tanto los padres como los hermanos.

Pero los padres están muy delicados de salud.

Imagínate cómo están con todo este drama.

Hoy están enterrando a su hija,

así que no he podido hablar con ellos.

Mañana les llamaré, a ver si me cuentan algo.

-Oye, y la noche de los hechos, ¿nadie oyó nada?

-A mí también me extrañó mucho.

Estuve hablando con el vecino de la puerta de al lado

y no escuchó nada.

-Pero bueno, no sé, era tarde. Quizá estaba dormido.

-Sí, pero él insiste en que tiene el sueño muy ligero

y que a la mínima abriría el ojo.

-Entiendo. Hay algo que no acaba de cuadrar.

-Eso mismo pienso yo. Ahí hay algo que... no sé.

Las cosas no son lo que parecen.

Es un caso que cada vez dista más

de ser un caso de violencia de género.

-¿Tienes alguna idea?

-Rubén trabajaba como contable en una empresa tecnológica.

Y la compañera con la que mejor trato tenía, Gema,

ha desaparecido ayer misteriosamente.

-Madre mía, esto se pone interesante.

¿Qué relación crees que tenían?

-No lo sé, pero ayer no fue a trabajar.

Hoy tampoco.

Al teléfono no contesta. Ha desaparecido.

-¿Y la familia de ella qué dice?

-Ni idea, acaban de poner una denuncia ahora

de su desaparición en Distrito 7.

-Vaya, desaparece el mismo día que Rubén muere.

Desde luego, es un hilo del que tirar.

-Sí, lo mismo creo y no soy yo muy amiga de las coincidencias.

-Yo tampoco. Bueno, los compañeros de Distrito 7

seguro que te pueden aportar algún dato más.

-Voy a llamarlos a ver qué me cuentan.

Te comunico cualquier novedad. -Por favor.

-Hola. Buenas noches.

-Buenas noches, Lucía.

-Mira, esta mañana he intentado poner la televisión

y no he conseguido encenderla.

No sé si es que el mando se ha quedado sin pilas

o hay algún otro problema.

-Vale. Aviso al compañero de mantenimiento

para que se pase en cuanto pueda.

-Vale, gracias. -De nada.

-Hola, Joaquín. -Buenas noches, Lucía.

¿Qué tal el día, de visita por el centro?

-Pues no, me lo he pasado entero trabajando.

-Anda, vaya. No tenía ni idea.

-¿Qué pasa, te extraña que con mi currículo

haya conseguido un trabajo?

-No, no, simplemente pensaba que estabas de visita.

¿Y dónde tienes el trabajo?

-Mensajería Velasco.

Uno de los mejores negocios del barrio.

-Ah, sí, es cierto.

Ahora recuerdo que tenías buena relación con Beatriz Velasco.

¿Eso supone que te vas a quedar más tiempo en el hotel?

-¿Te parece mal?

-No, ni mal ni bien.

Es información profesional, simplemente eres una huésped

y necesito saber si vas a alargar la estancia.

-Bueno, pues te iré contando.

Y ahora si no te importa, me voy a mi habitación

que quiero descansar.

-Por supuesto.

-Jefe, jefe.

¿Qué pasó, por qué no dio el movimiento de ataque?

-A ver, Ángel. No te voy a negar que sienta

cierta atracción física por esta mujer,

pero tampoco es el tipo de mujer con la que yo suelo salir, ya está.

-O sea, que lo mandó a volar, ¿verdad?

-No, te equivocas. El que le dio calabazas fui yo.

-¿Usted? Pero ¿por qué, cómo?

-Me he enterado de que acaba de salir de la cárcel.

-¿Y qué?

No me diga que por eso le puso la cruz.

-No, simplemente no quiero líos.

-Pero ¿qué líos, qué líos? De verdad.

¿Sabe lo que está haciendo? Se llama prejuiciar

y es lo que me hizo a mí.

-No me vengas ahora con rencores del pasado.

-No es rencor, pero ya bastante difícil

es estar allá dentro, para que afuera te la pongan así.

Seguro que está tratando de reinsertarse.

-Muy bien. Eso no significa que me tenga que liar con ella.

-Pero a ver, si a usted le gusta.

-Otra vez. Te repito que eso no es suficiente

para establecer una relación con una persona, ya está.

-Bueno, bueno, ya. Ya no me meto.

Sí le voy a decir una cosa.

Si yo fuera usted, no la dejaba escapar.

Como quiera, como quiera.

-Hola. -Hola.

-¿Qué estás cocinando? Huele superbién.

-Pues unos escalopines al cabrales.

Que por cierto, es la receta estrella del bar de mi familia.

¿Te dije que mi familia tiene un bar? -Sí, sí, me acuerdo.

Qué rico.

O sea, que a parte de diseñadora de moda

también se te da bien la cocina. -Hombre, es que soy asturiana.

Y encima soy hija y soy nieta de cocineros.

Este finde haré unas fabes.

-Qué rico. Qué suerte he tenido contigo, ¿no?

-Ponte cómoda. Te voy a poner una sidra.

Eso sí.

Te voy a contar un secreto.

Yo no sé escanciar la sidra. Bueno, sí,

pero se pone el suelo perdido, así que...

-Sí, sí. -A ver qué tal.

Pero yo creo que está igual de buena.

También te digo, si me oye mi abuelo me deshereda.

-Ya, bueno.

Si te sirve algo, yo no sigo al pie de la letra

las recetas de mi abuela.

Uno siempre quiere ponerle su toque, ¿no?

-Sí, eso sí.

Bueno, chinchín.

-Salud. -Salud.

-Oye, pues escanciarla no, pero está fresquita.

-¿Sí? -Muy buena, sí.

-Sí, pero ten cuidado, porque esto así, a palo seco

pega que lo flipas.

-Qué peligro.

-Debes de pensar que soy una juergas, ¿no?

-Oye, ¿y esperamos a alguien?

-Pues sí, sí.

¿No te mandé el mensaje al final? -No, no.

¿Y a quién has invitado?

-Pues me he encontrado a tu hermano, pero de casualidad, por la calle

y le he dicho que se apuntara.

Como anoche no le dimos bola pues me sentía un poco mal.

Pero vamos, que no te importa. O sea, os lleváis guay, ¿no?

-Sí, sí, claro. -Genial.

Guay.

(Timbre)

Voy yo, debe ser él.

¿Hola? Pasa.

-Buenas noches, señoritas.

-Buenas noches. Qué puntual. -Sí.

Oye, yo aquí de invitado en mi casa... excasa.

-¿Qué tal, Angelito?

-No mejor que ustedes.

-Pues por lo visto, las hermanas de Nacha

se van a reunir todas en Colombia. -Sí, sí, ya lo sé.

Me escribió Mariana, la hermana de Nacha

para decirme que iban a esparcir sus cenizas

en el Santuario de Las Lajas

que al parecer era un sitio que le gustaba mucho a Nacha

y a sus hermanas.

-Me hubiese gustado conocerla mejor.

-Sí, la verdad es que Nacha...

Nacha era una tía encantadora, era muy fácil conectar con ella.

Tenía unos principios muy claros, siempre iba de frente.

-Paula.

-¿Paula?

(RECUERDA) -"¿Qué estás mirando?".

-Paula.

¡Paula! Que estás empanada.

¿Qué es, por el funeral de Nacha?

-Sí, bueno, no... no solo es por eso.

-Ya. Es por lo de Lucas, ¿no?

-No me quito de la cabeza la imagen de Lucas tirado en el suelo

después de haberle disparado.

-Bueno, es que es normal que no se te quite esa imagen.

Lo raro sería que no te pasara nada.

-Ya.

Es muy duro haber matado a alguien. Aunque ese alguien sea un asesino

y haya matado a muchos de tus compañeros.

-Ya, ya lo sé, Paula, pero es que si tú no llegas a actuar

ese tío me habría matado a mí, a Carlos, al comisario.

-Hiciste lo que tenías que hacer, no le des más vueltas.

-Sí, ya sé que hice lo correcto, pero me afecta igualmente.

Además, que...

también me pone muy nerviosa lo que pueda pasar a partir de ahora.

-Ya. ¿Lo dices por los de Régimen Disciplinario?

-Bueno, pero al principio te tocarán un poquito las narices,

pero luego verán que no hay nada de qué acusarte.

Es que no has hecho nada.

-Claro, tú tienes que contar lo que pasó y punto.

La verdad está ahí, va a caer por su propio peso.

-Hay veces que uno no sabe si ha cruzado la línea roja.

Pero vamos, que en tu caso no ha sido así.

(Música de tensión)

Bueno, ¿y tú cómo vas con lo de Saturnino? ¿Qué pasó?

-Pues la denuncia sigue ahí.

Así que nada, estoy esperando a que me llamen de los juzgados.

Pero vamos, que asumo las consecuencias.

-Madre mía, yo flipo cómo puedes llevarlo

con tanta tranquilidad.

A mí me tiemblan las piernas si pienso

en que mañana me van a interrogar.

-Bueno, porque yo no aspiro a ser comisaria.

Por una manchita más en mi expediente

tampoco creo que pase nada.

Pero tú no, que tú como buena Bremón

querrás llegar a lo más alto, así que no sigas mi estela.

-Pero ¿qué dices? Yo no voy por ahí.

-Bueno, chica, tranquila, que era broma.

Que estás más tensa que un gato erizado.

-Tu único problema es que mañana

vas a estar hecha un manojo de nervios.

Por lo demás, estate tranquila porque actuaste bien, Paula.

-Bueno, muchas gracias a las dos por darme ánimos

cada una a su manera.

Voy a prepararme una tila. ¿Queréis una infusión?

-Yo no, gracias. -No.

Yo tampoco. Me voy a la cama ya.

Buenas noches. -Adiós.

¿Quieres que me quede aquí un ratito contigo?

-No, no te preocupes. Me tomaré la tila, veré una serie

y así me distraigo un poco.

-Vale, como quieras.

Ven aquí.

(Música emotiva)

(RÍEN)

-Oye, Dani.

¿No me quieres pasar los platos y los friego?

-No. -¿No?

-Si no queda nada ya. Has fregado mucho.

-A ti no te gustaba tanto fregar cuando vivías aquí, ¿no?

-Oye, pero ya soy un hombre nuevo.

Y aparte, que estaba muy rica la comida, la verdad.

Es que mis compis de piso solo están comiendo pizza

y lasaña precocinada.

-Bueno, un día vale, pero así siempre menudo rollo.

-Oye, qué buen fichaje.

Qué buen ojo tienes, hermanita.

-Pues sí, la verdad que sí.

Sobre todo porque al compi anterior no se le daba tan bien la cocina.

-¡Uh!

-¡Ah! O sea que tenías tanto rencorcito

guardado en tu corazón.

Qué bueno que fregué

porque si no me saca a escobazos de aquí.

Oye, bueno, ¿qué?

¿Un tequilita para amarrar la noche o qué?

-Sí, por mí sí.

-Yo creo que no queda. -Voy a ver.

-No queda y aparte, ¿sabes qué, Angelito? Es supertarde.

-Pero ¿no era que mañana no tienen que ir a trabajar

y van a ir de compras?

-Sí, pero yo tuve hoy un cumple en La Parra

y la verdad, estoy supercansada. Hubo un montón de jaleo.

-Bueno que sí, que es verdad. Que Dani tiene razón.

Mira, otro día nos tomamos ese chupito de tequila

y acabamos cantando asturianadas juntos.

-Oye, ya lo dijiste, ¿eh?

Asturianadas y tú terminas cantando una ranchera

y yo bailo. Soy un poco arrítmico, pero bueno.

-Sí, claro. -Oye.

Ya en serio, muchas gracias, estaba muy rica la cena.

-Gracias.

-Cocinas muy bien.

-Gracias.

-Adiós. -Chao.

(SUSPIRA) -¿Te gusta mi hermano?

-Pues...

es mono, pero no me lo he planteado, la verdad.

-Ah, vale, es que como te vi que tenías buen filin con él.

-A ver, no... El chico es muy agradable y tal,

pero yo ya te dije que no estoy buscando novio.

Bueno, a ver, lo importante.

¿Mañana vamos de compras por la mañana?

-Sí, mañana vamos de compras.

¿A qué hora entrabas a trabajar?

-Pues yo tengo flexibilidad de horario.

Yo mientras cumpla unas horas a la semana, todo bien.

-Vale, vale. Bueno, pues yo me voy a poner la alarma

para levantarme tempranito y aprovechar toda la mañana,

que no todos los días tengo una "personal shopper"

a mi disposición. -"Yeah".

-Bueno.

-Oye, pero te va a quedar todo genial, ¿eh? Con esa percha.

-Vale, pues ya veremos.

Gracias por la cena.

-De nada.

-Descansa. -Chao.

-Chao.

"Oye, ¿has conseguido hablar con Rosalía Ferrer?".

Sí, sí, he hablado con ella.

Se ha quedado a cuadros cuando se ha enterado

de que Ramiro seguía vivo y siendo cómplice con su hijo

de tantos asesinatos.

"Normal. ¿Y cómo explica ella que Ramiro haya podido estar

tanto tiempo en la sombra?".

Pues dice que si alguien era capaz de hacer eso era Ramiro,

era un agente muy bien preparado.

No solamente era muy entregado y valiente, también tenía

un don especial para mimetizarse en cualquier situación.

"Bueno, supongo que por eso lo eligieron para infiltrarse

en la mafia rusa, ¿no?".

Tenía muchas cualidades: inteligente, analítico,

se licenció en Derecho y sacó las oposiciones a inspector

a la primera, y, al parecer, con muy buena nota.

Rosalía dice que era una persona muy curiosa,

que le encantaba investigar

y que siempre estaba en continua formación.

"Tenía todas las cualidades para ser un gran policía,

pero el asesinato de su familia debió trastornarle por completo

y ahora todas esas capacidades están al servicio de matar compañeros".

Así es.

(Puerta)

Te dejo, ha llegado Carlos. Luego te llamo.

¿Qué tal la búsqueda? Comisario, por fin tenemos algo.

Hemos interrogado a un guarda jurado del polígono.

Le enseñamos fotos de Lucas y de Ramiro.

Ha reconocido a Lucas de verle merodeando

por una de las naves abandonadas.

¿Y a Ramiro no?

De Ramiro no sabía nada, pero nos acompañó

hasta una de estas naves por donde Lucas solía estar

y resulta que las llaves que tenía en su posesión abrían la puerta,

hemos entrado.

¿Y qué?

Parece que Ramiro se ha encargado de dejarlo todo bien limpito.

Científica sigue barriendo cada esquina a ver si consigue

encontrar alguna prueba.

Ya. ¿Y cómo sabes que era la guarida de los Infante si dices

que no había nada ahí dentro?

Sí que hemos encontrado algo, comisario.

Un mensaje.

¿Un mensaje?

¿Qué mensaje?

Un mensaje para nosotros.

(Música de tensión)

"Mataré al asesino de mi hijo.

Sé que estás en Distrito Sur".

(Música de suspense)

(RESOPLA)

Claudia, tenemos un problema.

(Música de suspense)

¿Puedo hacerte una pregunta personal?

Sí, claro. Adelante.

¿En qué punto está ahora tu relación con Tomás?

-Es de hace años,

de cuando Félix trabajaba como carterista,

parece que hacía pareja con una tal...

Lucía Filguero.

De hecho les detuvieron varias veces juntos.

-¿Qué pasaría si tu hermana se enterase de lo que le hiciste

a Bruno al final?

¿Crees que te seguiría siendo fiel y leal?

Tienes mala cara. ¿No ha ido bien el interrogatorio?

Pues no muy bien, la verdad.

Verás cómo al final me abren expediente.

Bueno, hoy estás de un agonías.

No, lo que soy es realista.

-A Eva no le va a hacer ninguna gracia.

-Lo sé, lo sé

y menos cuando se entere de que lo que he hecho

ha sido precisamente doblar un pedido que previamente ya había hecho ella.

-Eva se enfurecerá

y no le tiembla el pulso cuando quiere hacerse respetar.

-Son de la policía, quieren hablar contigo.

-¿En qué puedo ayudarles?

-¿Sabe algo de Félix Muñoz Saavedra?

Está en busca y captura por un atraco a mano armada.

-Enseguida voy.

Tengo que pedir por favor que me acompañes a comisaría.

¿Yo? ¿Por qué?

-Oye, pero... vamos a ver, Carlos, ¿ha pasado algo?

Una mujer que ha estado aquí ha reconocido a Daniela

como la autora de un delito que se ha cometido en su tienda.

¿Cómo está Aguirre?

Me ha venido la imagen de un hombre disparando a Aguirre, encapuchado.

-No entiendo por qué tienes esa...

esa actitud o esa mala leche conmigo cada vez que me ves.

-¿Te dice algo el nombre de Isabel Durán?

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Servir y proteger - Capítulo 935

09 abr 2021

Bremón y Miralles interrogan a Salgado, que recuerda algunos detalles del ataque de Ramiro Infante pero no la muerte de Nacha. La policía encuentra por fin el escondite de los Infante donde les espera una desagradable sorpresa.

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