Servir y proteger La 1

Servir y proteger

Lunes a viernes a las 17.15 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5807835
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 912 - Ver ahora
Transcripción completa

Oye, ¿lo de los asaltos esos son los del "mataleón"?

¿Están todos hablando del tema?

Claro, vosotros y todo el mundo.

-Me atracaron cuando iba a pagar el alquiler.

¿Y ha visto cuántos asaltantes eran?

No, era uno solo y no lo he visto. Me vino por detrás

y cuando me quise dar cuenta... Le agarró del cuello.

Inspector Arteaga. Hemos venido a detenerle.

-¿Qué dices? Es totalmente falso. -Tenemos las recetas

con su número de colegiado.

-Sospecho que han usurpado su identidad para hacer negocio.

¿Podrías mirar quién ha sido?

(VLADO) -"Quintero, maldito bastardo.

Acabaré contigo cuando menos te lo esperes,

¿me entiendes?

Exactamente igual que hice con tu hija".

-Ahí dentro tienes dinero en efectivo,

teléfono móvil, varia documentación. Lo más importante:

tienes un billete de autobús para Altea, Alicante.

-¿Quién es Vlado Khan?

-Es un proxeneta

que secuestra,

viola y mata a mujeres.

ASESINAN AL ABOGADO CRISTÓBAL LARREA

-Aléjate de Madrid y no vuelvas, por lo menos

en dos o tres años, ¿vale?

-Vlado Khan te manda saludos.

(DOLORIDO) -No, no, no, no.

(Música emocionante)

Despertó la bella durmiente.

Buenos días.

-¿Alexey?

-Yo también me alegro de volver a verte,

pero esta vez vamos a llevarnos bien,

¿de acuerdo?

Te advierto desde ya que nada de gritos.

Aquí no puede oírte nadie.

Lo único que puedes conseguir es que te dé una paliza.

¿Vas a mantener la boquita cerrada?

Tranquilo, Vasili, aquí no va a venir nadie.

-Te ha tenido que elegir a ti, ¿eh?

-Ya sabemos lo retorcido que es.

-El que me arruinó la vida.

-Eh, no seas rencorosa.

Eso pasó hace mucho tiempo.

-¿Qué vas a hacerme? ¿Vas a matarme?

-Pues por ahora debo hacer lo que me pida Khan.

Eres mi cebo para cazar a Quintero,

debo mantenerte intacta.

¿Te vas a portar bien?

Buena chica.

Tranquila.

Estoy de broma.

Vlado me mataría si te pusiera una mano encima.

Sigues siendo su favorita.

Eso sí que es ascender en la vida.

-Preferiría morirme en el club de carretera

antes que pasar una hora más con ese psicópata.

(Móvil)

Mira qué casualidad.

Dime, Vlado.

Sí, acaba de despertar.

(VLADO) -"Es que no puedo creer lo que has hecho.

¿Cómo has podido aliarte con la rata de Quintero?".

-Me aliaría con el demonio con tal de acabar contigo.

-"Así que estás brava, ¿eh?

Ya te calmaré a mi manera.

Vas a pagar muy cara tu traición.

Lo que le hice a tu querida Virginia

no es nada comparado con lo que pienso hacerte a ti".

-No.

No, porque son las cenizas de Abel.

Bueno, pues las quiero aquí.

Está bien.

(CARRASPEA) Montes, ve a la puerta, ¿de acuerdo?

Vigila.

Y sé discreto.

-Buenas. Madre mía, qué mal he dormido hoy.

Oye, es tardísimo,

¿por qué tienes la mensajería cerrada?

¿Estás bien?

¿Eva, qué pasa?

-Siéntate un momento, anda.

-Voy.

No me asustes, Eva. ¿Qué pasa?

-Es Abel.

-¿Qué?

-Ha muerto.

Abel ha muerto.

-¿Qué dices, Eva?

¿Qué dices? ¿Cómo va a estar muerto el tío Abel?

-Uno de los sicarios de Khan entró en la mensajería y venía a por mí

y Abel estaba aquí y se puso delante

y le disparó.

-No me lo puedo creer.

-No pudimos hacer nada.

-Lo siento.

-¿Has podido leer la documentación que te pasé?

Sí, está claro

que han usurpado la identidad de Antonio

y la están utilizando para recetar y para vender

esos medicamentos no homologados. Opino igual,

pero tenemos que demostrarlo. Si lo sé, lo sé, lo sé.

La hipótesis de Arteaga es sólida.

Tiene pruebas que incriminan directamente a Antonio.

¿Y sabes si Iván ha podido conseguir algo que ayude

a desmontar toda esta farsa? Me habría llamado.

Démosle tiempo. Sí, démosle pero es que no quiero

que Antonio pase ni un minuto más en el calabozo.

Miralles.

Tengo que preguntártelo aunque sea un disparate.

¿De verdad no crees que Antonio pudo hacerlo?

Antonio es absolutamente incapaz

de poner en riesgo la vida de nadie ni la salud.

¿Tú lo crees o qué? No, no lo creo,

pero necesitaba preguntártelo, no quería molestarte.

No, no te preocupes, lo entiendo. Es más,

cuando Antonio llegó esposado a la comisaría

le defendí ante Arteaga,

pero se negó a que le ofreciera cualquier tipo de ayuda.

Antonio es muy orgulloso y muy cabezota

y no va a aceptar ninguna ayuda que venga ni de ti ni de mí.

Menuda estupidez. Antonio es íntegro,

es honesto,

no ha hecho otra cosa en su vida que desvivirse por sus pacientes.

Si hay alguien que no merece estar en la calabozo es él

y no sabes lo que me duele profundamente

que esté pasando por una situación así.

Es que no entiendo.

Buenos días.

-Buenos días, Arteaga.

¿Cómo está usted? -¿Que cómo estoy?

Decepcionado, la verdad.

No esperaba que arrancaran una investigación a mis espaldas.

¿Por qué intentan sabotear mi investigación?

Porque no ha hecho bien su trabajo.

¿Disculpe?

No debió detener al doctor Torres

sin terminar la investigación.

Ha cometido un error de bulto.

¿Y usted es? La inspectora jefe Claudia Miralles.

Me limito a investigar los hechos

y en este caso son claros.

Su marido es el principal sospechoso del caso.

Las pruebas no se sostienen.

Es evidente que alguien ha usurpado su identidad.

Bueno, no hay nada que demuestre esa tesis.

Tal vez porque no lo ha investigado suficiente.

Mire, yo entiendo que intente proteger a su marido,

pero no voy a permitir que ponga en duda mi trabajo.

Este es un caso muy serio. Hay un hombre que se debate

entre la vida y la muerte por culpa de su marido.

Dígame una cosa, ¿se ha molestado en preguntarle a sus pacientes,

a los vecinos que le conocen de toda la vida?

¿Sabe cuántas veces el doctor Torres ha ayudado

a resolver un caso en esta misma comisaría?

Pero la buena prensa del sospechoso no tiene importancia para el caso.

¿No tiene importancia haber detenido a un ciudadano ejemplar?

¿Se ha molestado en averiguar si tiene problemas económicos?

¿Por qué un médico con prestigio

pondría en riesgo su carrera? ¿Por qué? ¿Por una estupidez así?

¿Se ha molestado en averiguarlo?

¿Me puede alguien explicar qué ocurre aquí?

Lo que ocurre es que sus dos inspectores jefe

intentan sabotear mi investigación. Eso no es verdad.

Ah, ¿no? No.

Y no solo eso. Están utilizando recursos de la comisaría

para resolver un caso personal, ¿o me lo estoy inventando?

Contestad, por favor.

Yo le pedí a Díaz que me echase una mano,

pero solo para esclarecer los hechos.

La investigación la lleva el inspector Arteaga.

No quiero que intervengáis ni investiguéis por vuestra cuenta.

¿Entendido?

Emilio, sabes perfectamente que Antonio

es incapaz de cometer esos delitos.

Esto es un error.

Por eso estoy completamente convencido

de que la investigación de Arteaga no hará más que demostrar

con todas las garantías la inocencia de Antonio.

Me da la impresión

de que el inspector no opina lo mismo.

Yo estoy seguro de que el inspector basará su investigación

en el análisis de las pruebas

y no en sus creencias personales.

Por eso es mejor dejarle trabajar.

Muchas gracias, comisario.

-Bueno, será mejor que os deje hablar a solas.

Bremón.

Claudia, sé que es una situación muy complicada para ti,

pero te pido, por favor, que confíes en que todo se aclarará pronto.

Todo sería más fácil si Antonio permitiera que le ayudara,

pero no quiere ni verme.

(Puerta)

Adelante.

Comisario, el doctor Torres quiere verle.

¿Qué le digo? ¿Le ha pasado algo? ¿Está bien?

Lo siento, Antonio no quiere hablar con nadie.

Solo quiere hablar con el comisario. Ahora voy.

Muy bien.

¿Ves lo que te decía?

Claudia.

Por favor.

Tranquila.

Me agarró así por detrás

y me caí al suelo.

A punto estuve de desmayarme.

-Por Dios. Y yo diciéndote que llevaras cuidado, te gafé.

-No si ahora vas a ser tú la que tiene la culpa, mujer.

Le habría pasado a cualquiera.

-Vaya susto que te tuviste que llevar, ¿eh?

-Tú me dirás. Que te sorprendan por detrás y te estrangulen.

-Uh. -Yo pensaba que me moría.

-Oye, y ¿cómo te encuentras?

Porque te cortaron el riego que va al cerebro, es superpeligroso.

-Pues yo me encuentro bien.

-Tienes suerte. He leído en la prensa que hay víctimas

que sí que han tenido secuelas. -El otro día una chica dijo

que le dolía todo el cuerpo porque se pegó

un guantazo sobre la acera...

Si se cayó inconsciente. -Una mujer apareció con el cuello

lleno de hematomas. -¿Tú has ido al médico?

-Ayer. Me hicieron un reconocimiento en el centro de salud

y el médico me ha dicho que estoy bien.

-Bueno, pues menos mal, me alegro.

-Eso sí, el miedo no se me ha ido del cuerpo.

-Hombre, normal. -Aparte del roto que me han hecho.

Bueno, ya es mala suerte

que te atraquen el día que vas con el dinero del alquiler.

-Pero ¿cómo no le haces una transferencia al propietario?

-Quería ahorrar la comisión bancaria y ves.

Me ha quitado más de la mitad de lo que cobro de pensión.

-¿Qué vas a hacer ahora?

¿Tienes ahorros para tirar para adelante o algo?

-Los cuatro cuartos que tenía se los presté a mis hijos

que también lo están pasando mal.

-¿Y has hablado con el casero o algo?

-¿No has llegado a algún acuerdo con él?

-Bueno, sí. Me ha fraccionado el pago.

Le daré una mitad el mes que viene

y la otra mitad el otro mes

y ya veré.

-Pero por la cara que tienes eso no te arregla mucho.

-Con lo que cobro de jubilación y los gastos que tengo

voy a pasar apuro durante unos meses.

Ya veré como me apaño, en fin.

-No, no, déjate que no te voy a cobrar. Estás invitado.

-¿Otra vez? Ay, Dios, bueno.

Hasta luego. -Hasta luego, rey.

-Pobre hombre, ¿qué va a hacer ahora?

-No sé.

Voy a pensar a ver si puedo ayudarle de alguna manera.

-Por eso te quieren tanto en el centro cívico.

Si es que eres un sol, es para comerte a besos.

Que, por cierto, me dijo Daniela que ibas a estudiar un grado

de Integración social o algo así. -Sí, sí.

Ya sé dónde y todo, pero empiezo en septiembre.

-Pues mejor. Así te da tiempo a buscar a alguien

que te eche una mano en el centro cívico.

-Pues bueno, no sé yo qué decirte porque los del centro cívico

se han venido arriba con la idea y quieren pagarme

un curso de planificación estratégica

en el ámbito de las ONG o no sé qué. (RÍE)

-A empollar.

-Pues yo me alegro un montón.

Si van a pagarte el curso es porque saben lo que vales:

un tesoro. (RÍE)

-Ay, Paty, qué orgullosa de ti.

-Ay.

-¿Qué hay, comisario?

¿Ha visto, Antonio? Cuando prometo una cosa la cumplo.

-Gracias, Merinero.

Hombre.

-Estoy aquí afuera. Cuando acaben me avisan.

-Muchas gracias.

¿Cómo estás? Gracias por venir, Emilio.

No se merecen. ¿Todo bien?

Bueno.

A ver si se aclara todo y salgo para irme a mi casa o donde sea.

Estoy convencido de que quedarás en libertad muy pronto.

Ya. Tú ya sabes que yo no he vendido nada por Internet, ¿no?

Por supuesto que lo sé.

Esto es un maldito error.

Ya, pero por desgracia, Arteaga tiene pruebas

que te involucran en la venta fraudulenta

de medicamentos. Ya me lo contó.

Alguien con mi número de colegiado

está comprando medicinas de forma ilegal.

Es la única explicación, sí. Y lo que es peor,

hay un pobre hombre en coma

porque está tomando esas porquerías y además con mi nombre.

No te hagas mala sangre, Antonio. Escucha,

ahora lo importante es que Arteaga se dé cuenta de que eres

completamente inocente. ¿Cómo?

Tiene su propia versión, no la quiere cambiar.

Con pruebas.

Arteaga no es el único que está en esto.

Que quede entre nosotros esto, Antonio.

Díaz está investigando por si a los compañeros de Gijón

se les ha pasado algo.

¿Han averiguado algo?

Por ahora lo único que ha averiguado es que los pagos

se transfieren a una sucursal bancaria

en Valladolid.

¿En Valladolid?

Anda. ¿Qué pasa?

Esta noche he estado dándole vueltas a todo

y eso de Valladolid

me hace que las piezas encajen.

¿Por qué?

Hace tres o cuatro semanas estuve en un congreso de atención primaria

allí como ponente. En un momento determinado

fui a echar mano a la cartera

y no estaba, la había perdido.

¿Denunciaste su robo?

No. No hizo falta porque enseguida me la devolvieron en recepción

con toda la documentación y el dinero.

¿Te dijeron en recepción dónde la encontraron? ¿Preguntaste?

No, no, tuvo que ser alguien del congreso que la encontró

y la devolvió.

¿Qué había dentro de la cartera?

La documentación, el dinero, las tarjetas y mi carné de colegiado.

Es muy probable que en el momento que perdiste de vista la cartera

alguien te robase los datos.

Tuvo que ser así, sí.

Te robaron la cartera, hicieron una copia

o escanearon la documentación

y te la devolvieron rápidamente

para que no sospechases nada. Ya.

Buscaban a un pardillo para utilizar su número de colegiado y su nombre

para vender medicinas en Internet y me encontraron a mí.

Si no hubiera sido otro. No le des más vueltas a esto, Antonio.

Lo intento, Emilio, lo intento.

Escucha, la información que me has dado puede ser crucial

en la investigación, vamos a seguir por aquí. Merinero, por favor.

Muchas gracias, Emilio. No hay de qué.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA)

-¿Qué pasa, Ángel?

¿No podíamos hablar en el hotel? Hoy hay lío, ¿eh?

-Sí, sí, pero prefería decírselo aquí.

-Espera, ¿sabes quién me ha llamado? Gago, para disculparse.

Dice que quiere volver a las timbas. No veas cómo ha rebajado

el tono respecto a ayer. -Quiere que le quites el veto.

-Exactamente, la verdad es que reconozco que he disfrutado

cuando me hacía la pelota.

-Y ¿qué va a hacer al final? ¿Se lo quita o no?

-La verdad es que eso te dará igual, como te despediste del casino ayer.

-Sí, sí, sí, nada más decía...

Era por pura curiosidad.

-Pero tú tranquilo, ¿eh? Este tío no vuelve al hotel

y te digo una cosa, si quieres que se arrastre y te pida disculpas,

hago así y lo hace.

-Por mí ya que se meta las disculpas por donde le quepa.

-Todo el mundo comete errores.

-A ver, jefe, lo que le quería decir era que...

que me voy del hotel.

-¿Cómo? -Lo siento muchísimo.

-Pero, Ángel... -No, jefe.

Tenga.

-¿Esto qué es?

-El dinero de la timba. -Este dinero es tuyo,

¿por qué me lo das? -Si no lo hago pierdo a mi hermana

y ella vale mucho más.

-Escucha, ¿no te habrá pillado con la pasta encima?

-Mucho peor, me pilló con la sangre en la camiseta.

Supo que estaba en la timba.

-¿Por eso me devuelves la pasta? No entiendo cómo a estas alturas

le sigues el juego a tu hermana. -No pretendo que me entienda.

Cada quien es como es, punto.

-Yo siento mucho que lo dejes. Porque, de verdad, Ángel,

creo que nos entendemos bien... -Jefe, por favor, no me insista más.

-Está bien, tranquilo.

-Seguro que no le costará mucho encontrar a alguien.

-Sí. -Alguien que medio sepa pelear...

-Ya, ya, sí, un matón, ¿eh?

Un matón, un armario que sepa manejar los puños,

que sepa obedecer y sin cerebro. -Sí, de esos hay muchos.

-No quiero un tío así, te necesito a ti.

Ángel.

No soy ningún mafioso, me metí en lo del casino

y lo sabes de sobra, porque quiero salir de pobre.

Necesito respirar con el dinero, pero no quiero contratar a un matón.

Aparte, tú sabes manejar los puños, pero eres un tío con iniciativa

y nos entendemos, Sobre todo nos entendemos, ¿o no?

-Sí, hacemos buen equipo.

-Te propongo lo siguiente.

Tú sigues manteniendo tu sueldo y vienes al hotel solo a trabajar

a las timbas.

Así lo compaginas con otro curro que te salga

y tu hermana no tiene por qué enterarse.

-Olvídelo, lo siento.

Esta semana me voy a pasar para resolver temas de burocracia,

finiquito y...

Muchas gracias por todo, jefe.

Muy buenas, compañero. Ey, ¿qué pasa, chicos?

Si venís a traerme trabajo, lo siento, pero estoy hasta arriba.

-Pues no, veníamos a preguntarte si habéis podido sacar algo

del caso del "mataleón".

-Pues estoy con dos casos: uno para Bremón y otro de asesinato,

pero creo que Abarca sí que había mirado las imágenes

de las cámaras de seguridad. -Vale, ¿qué tenemos?

-Os puedo decir que creo que ha encontrado

una imagen del asaltante, pero no sé si os va a servir.

¿Por qué? Porque es un reflejo

en un escaparate, en un comercio aledaño a la sucursal

de la calle...

Monteolivar.

-Vale, es donde robó a la mujer que había perdido el audífono.

-Puede ser. Junto a la sucursal hay una tienda de electrodomésticos,

que tiene una cámara enfocando al escaparate

y ahí se ve el reflejo del asaltante.

Vaya ojo tiene Abarca. Pues sí, es muy fino.

Lo malo es que la imagen no es... no es muy buena.

-¿Al menos coincide con la descripción de los testigos?

Un tío alto, fuerte, con la ropa oscura.

-Sí, sí, creo que sí.

Si queréis, le digo a Abarca que os saque la imagen ampliada

y con más nitidez, porque si no... -Pues sí, por favor.

A ver si podemos identificarle con alguien que tengamos fichado

por usar el "mataleón".

Oye, ¿y sobre el asalto en la calle Socuéllamos,

esquina con Tomelloso?

No me acuerdo ahora, Carlos, refréscame la memoria.

Te envié información, un hombre al que habían robado 700 euros,

que es la cantidad más grande... Vale, sí.

He comprobado las cámaras y no han captado nada.

Y... mira que es mala suerte.

-¿Por qué? -Porque justo en el cruce

donde fue el asalto hay una cámara de tráfico,

pero no ha captado nada, ni al asaltante ni a la víctima,

ni antes ni después del robo, nada. -¿Eso cómo puede ser?

-Una de dos: o que no fuera en ese sitio el atraco

o que la cámara haya pillado un ángulo muerto y no se vea.

Pero tiene que ser el mismo asaltante.

Es mala suerte que no haya pillado nada.

Pues sí, es mala suerte.

-Bueno, gracias, Iván.

-De nada. Oye, si queréis le digo a Abarca

que os mande la imagen y que se ponga con lo de...

las cámaras, ¿vale? Gracias.

Venga, chicos, voy a seguir.

A ver.

A ver, Koke, Koke, Koke.

Cálmate un poco, debemos hacer todo lo posible para saber

qué tipo de contactos son los que ese tío tiene en España,

solo así podremos anticiparnos a sus movimientos.

Eso es, eso es, sin prisa pero sin pausa, vamos poco a poco.

Haz todo lo posible por averiguar lo que te estoy pidiendo, ¿vale?

Si sabes algo o lo que sea, llámame inmediatamente,

y, por favor, ten siempre el teléfono 24 horas conectado,

por si te tengo que necesitar, ¿vale?

(Puerta)

Te tengo que dejar. Chao.

¿Quién es?

-Soy Eva, Quintero, ábreme.

-Pasa y cierra.

Pasa.

-¿De verdad es necesario? -Pasa.

Dame el bolso, ponlo ahí.

-¿Para?

-El bolso, Eva, déjalo ahí.

¿Y esto para qué es?

-Por si me encuentro con Vlado. -¿Seguro?

¿Seguro que es por si te encuentras con Vlado?

¿No será que hicisteis las paces y te ha enviado aquí

para que me pegues un tiro y me quites de en medio?

-¿Qué dices? ¿Eres guionista de ficción ahora?

-Déjate de cachondeos porque no estoy para bromas, Eva.

No estoy para bromas, ¿de acuerdo?

Cualquier cosa que venga de ti no me sorprendería nada.

De entrada, te has presentado aquí sin avisar.

Y sin que nadie te haya llamado.

Y para colmo, ayer ese...

viejo cascarrabias que tenías antes por guardaespaldas

me estuvo siguiendo por las calles... -Abel.

-Sí, Abel. -Sí.

-Tú me dirás. -Abel está muerto.

-¿Que está muerto? ¿Qué ha pasado?

-Khan envió un sicario a la mensajería.

Y Abel estaba allí y...

y se puso delante.

Me salvó. -¿Estás segura de que ha sido

ese malnacido el que envió al sicario?

-Totalmente.

Me lo dijo alto y claro.

-Pero tú estabas allí, tenías un arma,

¿pudiste dispararle, hacer algo?

-Desde el suelo, estaba en el suelo y con el brazo que tenía libre

le disparó, salió corriendo, no sé.

-Maldita sea.

Lo siento mucho, Eva. Sé que le tenías mucho cariño.

-Estoy segura de que lo sientes. -A ver, no me caía bien.

Pero no le deseaba la muerte.

-Si no hubieras insistido en que te diese el contacto

de Larrea, estaría vivo. -No, no, no te voy a consentir

que intentes hacerme responsable de lo que le sucedió a Abel,

porque si hay algún culpable de lo que le ha pasado

a ese viejo cascarrabias sois tú y él,

por haberos asociado con ese malnacido.

Vuestra ambición y vuestra codicia ha sido lo que ha acabado con él.

-No toca esto ahora.

No toca.

Y he venido a decirte que te entiendo

y que yo también vengaré la muerte de una persona

a la que quería. Encontraré a este tío.

-Bien, pues entonces ya somos dos los que tenemos el mismo objetivo.

-Bien.

Va a ir a por ti también.

Es probable que te esté haciendo algún tipo de seguimiento.

Dime si has notado algo raro o has visto a alguien.

-No, por ahora no he notado nada raro.

Dime cómo era el sicario ese.

-Una mala bestia.

Te saca un palmo por cada lado.

-No me he encontrado con nadie así. Si hubiese tenido a alguien

con esa descripción cerca, te aseguro que me habría dado cuenta.

-Ya.

Bueno, si ves algo o a alguien, ¿me lo haces saber?

-Si veo a ese tipo o lo tengo cerca, antes de mediar palabra,

le pegaré un tiro entre ceja y ceja, y luego te llamaré.

-Si no le encuentro yo primero, claro.

-Gracias por atenderme, señora Urquijo.

Mis condolencias por la muerte de su marido. Adiós.

-Pues muchas gracias, muy amable.

Sí, sí.

Sí, por favor, manténgase disponible

por si necesitamos contactar con usted. Gracias.

(SUSPIRA)

¿Qué tal con la mujer de Larrea? Después de lo que costó localizarla

en Costa Rica, espero que te haya dado algún dato.

-Está destrozada.

-¿Ha dicho por qué se fueron? -Sí.

Larrea le dijo que tenía que huir de aquí inmediatamente.

-¿Y les dijo el porqué? -No.

Ella y las niñas se marcharon el mismo día con lo puesto.

-¿Y por qué él no se fue con ellas? -Al parecer le dijo

que tenía que cerrar un asunto, que serían un par de días

y, cuando lo arreglase, se reuniría con ellas en Costa Rica.

-¿Durante ese tiempo mantuvieron contacto?

(AFIRMA)

-Pero llevaba unos días sin tener noticias de él,

y claro, se temía lo peor.

-Claro, intuiría que estaba en peligro.

-No sé, alguien debió amenazar de muerte a Larrea,

este se lo tomó muy en serio y quiso poner a su familia lejos.

-Pero ¿quién?

-Es lo que tenemos que averiguar.

¿Has encontrado algo interesante?

-Sí, un testigo que vio a una persona salir del parquin

sobre la hora de su muerte.

-¿Podemos tomarle declaración?

-Se encargan los compañeros del barrio de Salamanca.

-¿Qué sabemos del sospechoso? -Que iba de negro,

que llevaba guantes, y que, al salir del parquin,

se montó en un coche gris y salió corriendo.

-¿Tenemos una descripción física? -Que era alto, que tenía entre 30

y 50 años, y poca cosa más, lo vio de lejos, así que nada.

Están reconstruyendo el recorrido que hizo el coche

a través de las cámaras. -Bueno, no sé, algo es algo.

-Me han dicho que si saben algo más, nos llamarán.

-Buenas, chicos.

-¿Qué tal?

-Bien, os traigo noticias. Hablé con los compañeros de la UIT

del barrio de Salamanca.

-¿Has podido averiguar algo interesante?

-Han analizado el ordenador de Larrea y sus dispositivos.

Han averiguado...

que operaba en unos servidores remotos

a través de Internet con altas medidas de seguridad.

-¿Qué tiene de relevante esto?

-Han "hackeado" sus archivos y han descubierto que Larrea

a lo que se dedicaba era a blanquear dinero

de gente importante.

-¿Tenemos un listado de esa gente? -De momento no lo tenemos.

-¿Por qué deduces que era gente importante?

-Porque sí tenemos las cifras, las cantidades.

Y estamos hablando de millones de euros.

Entonces, no sé, ¿qué persona de a pie puede tener acceso

a tanta cantidad de dinero?

-Vamos a tener que meter mano en el bufete de Larrea.

Analizar cifras, clientes...

Interrogar a todos otra vez.

-Tenemos trabajo. -Bueno, chicos, os dejo. Suerte.

-Muy bien, compañero.

Bueno...

¿Tienes localizada la lista con todos los empleados?

-Estoy en ello.

-¿Se puede? -Sí.

¿Dónde estabas en la mañana?

-Fui a correr para despejarme un poquito.

-OK.

¿Qué decidiste al final?

-Vengo de hablar con Joaquín.

Le devolví el dinero y le pedí el finiquito.

-¿Hasta cuándo? Porque esta conversación

ya la hemos tenido muchas veces. -Dani.

Me despedí definitivamente del hotel.

-¿Por eso estás así?

-Pues sí, pues sí, porque la verdad es que estaba a gusto.

Estaba en un lugar donde me valoraban.

Ahora no tengo nada.

-Bueno, ya se te pasará. Además, nada bueno ibas a sacar

trabajando en el hotel. Sabes que si hubiera pasado algo,

Joaquín no habría dado la cara por ti, ¿no?

-¿Por qué eres tan desconfiada? Si el que lo traicionó fui yo.

-Ya se las apañará.

-Es la única persona que confió en mí desde que salí de la cárcel.

Voy yo y lo dejo tirado, no puede ser.

-Se aprovechó de ti, que es muy diferente.

Te utilizó para montar su chiringuito ilegal.

-Pero a mí me vino perfecto todo lo que hizo.

-Ángel, ¿ya se te olvidó que tú saliste con el propósito

de la cárcel de cambiar tu vida?

Pues Joaquín no te estaba ayudando con eso.

-Dani, no todo en la vida es blanco o negro.

Ya da igual, si ya lo hice, ya no hay vuelta atrás.

En fin, o sea, que ya.

-Pues sí, y yo me alegro mucho de que ya no trabajes para él.

-Sí, pero ahora no tengo trabajo y no puedo cobrar el paro.

-Tranqui, mientras tenemos mi sueldo.

-¿Tu sueldo? Si con tu sueldo apenas alcanza para pagar la renta

y un poquito más.

Más bien hazte a la idea de que este invierno pasaremos frío.

-A lo mejor encuentras algo pronto.

-¿Tú crees que es tan fácil o qué?

(SUSPIRA) -Bueno, si no compramos mantas.

Concéntrate en encontrar trabajo, ¿OK?

Creo que será más sencillo porque tienes la experiencia laboral

del hotel.

(SUSPIRA)

(HANNA) -"Hola, soy Hanna. Ahora no puedo atenderte.

Deja un mensaje y cuando esté disponible,

te devuelvo la llamada".

¿Has visto a Miralles?

"Dime, Emilio". Tengo que hablar contigo.

¿Dónde te metes? "He quedado con un compañero

de Distrito 1, el inspector Merino.

Hace poco llevó una investigación de venta

de medicamentos fraudulentos por Internet

y quiero hacerle unas preguntas".

Claudia... "Sé que te he dicho

que dejaría a Arteaga hacer su trabajo,

y no me metería, pero lo siento, no puedo.

Pensaba decírtelo después de la reunión,

cuando tuviera algo". Creo que sí

he sido demasiado claro, ¿no?

"Te prometo que seré discreta.

Conozco al inspector Merino y mantendrá la boca cerrada".

Escúchame, Claudia... Comisario, ¿le interrumpo?

Tengo algo. ¿Qué ocurre?

Tengo algo. Pasa.

Gracias, comisario.

Claudia, espera un segundo antes de reunirte con alguien, ¿eh?

Iván está aquí, no cuelgues.

Cuéntanos todo lo que sabes.

Buenas, inspectora, ¿qué tal? "¿Qué tal, Iván?".

Pues ha sido complicado seguir el rastro del dinero,

pero al final hemos dado con él y, bueno, me lleva...

directamente a un tipo que se llama Domingo Peralta Monzón,

que tiene domicilio fiscal en Valladolid.

Trae. ¿Qué más datos tenemos sobre él?

Es un empresario vallisoletano, que tiene una nave

en el polígono de las Raposas.

En el registro pone que la nave se dedica a la fabricación

de medicamentos dietéticos y productos químicos.

Podría tener perfectamente ahí su negocio, ¿verdad?

Podría tenerlo perfectamente. Lo único, bueno, no sé,

pero sería lo suyo hacer un registro "in situ",

porque a través de la investigación de la web estamos limitados.

Pero está claro que el dinero me lleva a él y a sus empresas.

"Espera, ¿cuándo pensabais contarme todo esto?".

Bueno, inspectora, el comisario me pidió discreción

y así lo he hecho. Iván, has hecho un buen trabajo.

Claudia, necesito que canceles inmediatamente esa reunión

y te vengas para acá, no podemos levantar más la liebre,

¿entiendes? "Está bien, Emilio,

pero sigo sin ver cómo demostramos que Antonio no está implicado".

Bueno, seguiremos trabajando. Iván, ¿podrías averiguar

cuándo se incrementa la utilización de las recetas

bajo el número de colegiado del doctor Antonio Torres?

Puedo llamar al Servicio de Salud de la Comunidad de Madrid.

Bien, pero ya sabes, discreción absoluta.

No se preocupe, tengo un contacto y seremos discretos.

También necesito que averigües desde cuándo está esta foto

del doctor Torres en esa web, y si coincide en el tiempo

con la actividad delictiva.

Eso es fácil, para eso no tardo nada. En cuanto lo tengas, me lo das.

El doctor Torres perdió la cartera en un evento en Valladolid,

y quiero ver si estos dos hechos pueden tener alguna relación.

Es muy probable, claro. "¿Antonio perdió la cartera

en aquel congreso? No me dijo nada".

Ya, es que alguien la dejó en recepción enseguida,

no echó nada en falta y no puso denuncia.

Les dejo. Hasta luego, inspectora, comisario.

"Como se entere Arteaga de esto, se pillará un cabreo que no veas".

No te preocupes, que de eso me encargo yo.

"¿Por qué lo has hecho?". Bueno, no podía permitir

que le pasarais por encima.

Es un mando que viene de fuera y solicita nuestra ayuda,

y a vosotros se os ocurre enfrentaros a él.

Y tampoco podía dejar que Antonio estuviera más tiempo en el calabozo.

Así que bueno, he decidido gestionar las cosas yo solo

y de forma más discreta. "Mucho mejor así. Perdóname".

Creo que tenemos pruebas suficientes para que Arteaga

deje en libertad a Antonio, así que es muy probable

que hoy mismo vuelva a casa. "Bueno, eso es otra historia.

Me conformo con que no duerma en el calabozo".

Perdona, era una forma de hablar. "No, no pasa nada.

Muchas gracias, Emilio". No hay de qué.

Muchas gracias por venir a estas horas. Lo siento.

-No te preocupes, no pasa nada. Vengo un poco despistado

porque es la primera vez que vengo aquí.

-¿Sí? ¿Nunca habías venido? -No, no, he pasado mil veces

por la puerta, pero nunca me ha dado por entrar.

-Aquí tenemos un montón de actividades.

Si quieres, te doy información.

-No, no, mira, si vas a ofrecerme algún curso

o algo, te lo agradezco, pero no. -No, no, no te he llamado por eso.

-Entonces, ¿para qué?

-Ven, siéntate.

Verás, es que antes me has dejado un poco preocupada

con la conversación que hemos tenido con María.

-Hija, no pasa nada, no te preocupes.

-Bueno, pero creo que puedo ayudarte.

Estuve dándole vueltas todo el día y encontré una solución.

-¿Cómo?

-Mira, aquí en el centro cívico intentamos ayudar a todos los vecinos

que podamos.

Y montamos iniciativas de ayudas

y de soporte tanto económico, como académico, como...

de acompañamiento... Esas cosas, ¿sabes?

-¿Y has pensado montar una iniciativa para ayudarme?

-He pensado en montar una colecta.

-No, no, no, no voy a aceptar caridad.

-No, pero si no... Bueno, igual colecta

no es la palabra adecuada, tómatelo como si fuera...

no sé, una cadena de ayuda mutua.

-No deja de ser limosna.

Ya me arreglaré yo con lo que tengo. -Que no es limosna.

Ni caridad ni nada de eso, es, simplemente, solidaridad.

-Mira, yo no he pedido nunca y no lo voy a hacer ahora.

-Y no tienes que hacerlo. Estas cosas ahora se hacen

a través de Internet, por medio de un "crowdfunding".

-En el fondo es lo mismo.

-No, ¿sabes lo que es un "crowdfunding"?

Déjame explicártelo primero. -Vale.

Mira.

El "crowdfunding" es que se monta una convocatoria, ¿vale?

Y la gente puede donar lo que quiera.

Suelen ser cantidades pequeñas y no hace falta que pongas tu nombre.

Podemos poner que es una ayuda para un vecino que está pasando

por apuros económicos.

-Pero la gente no da el dinero porque sí,

se lo tendrá que dar a alguien.

-Claro, es ahí donde entramos nosotros.

Vamos a poner la cuenta del centro cívico.

Allí nos ingresan el dinero y yo te lo devuelvo a ti.

-Ya.

Ya.

-Se puede hacer de dos maneras: podemos hacerlo por plazo de tiempo,

o sea, marcar un plazo de 24 o 48 horas;

o también podemos hacerlo marcando una cifra.

Y el plazo terminará cuando completemos esa cifra.

No te veo muy convencido, ¿qué pasa, que no necesitas dinero...?

-Claro que sí,

muchísimo,

pero me da vergüenza que me lo den otros.

-Vale,

¿por qué no te tomas esto como...

que hoy los vecinos te ayudan a ti y mañana tú puedes ayudarles a ellos?

-Supongo que sí, pero tal y como está mi economía poco puedo ayudar.

-Pero no hace falta que sea una ayuda económica.

Basta con tu trabajo, aquí siempre necesitamos voluntarios.

Mira, sin ir más lejos,

vamos a hacer una recogida de alimentos dentro de 15 días.

-Suena interesante.

-Y esta es una de las muchas campañas que tenemos en marcha.

Hay mucho trabajo y siempre necesitamos voluntarios.

-Hoy por ti, mañana por mí.

-Eso es.

Entonces, ¿eso significa que me dejas ayudarte?

-Sí, me parece bien.

-Perfecto.

Esta noche mismo lanzo el "crowdfunding".

-Me lo quedo. -Claro.

-Adiós. Gracias. -Buenas noches. Adiós.

El rastro del dinero nos lleva hasta Valladolid,

concretamente hasta el señor Peralta.

Los hechos coinciden con lo que contó el doctor Torres.

Pero no hay una denuncia que avale su historia.

No, lo cierto es que no la hay. Ya.

¿En el hotel qué dicen?

No han podido encontrar a la persona que estaba

en recepción ese día. Al parecer está de vacaciones en el extranjero.

Ya.

O sea, que puede ser todo una cortina de humo.

No, no lo es.

Alguien le sustrajo la cartera

al doctor Torres en aquella convención.

Con la documentación que consiguieron

han usurpado su identidad, es tan sencillo como eso.

¿Y por qué sus hombres han seguido la investigación?

Tengo entendido que se lo había prohibido.

Ellos no han investigado nada,

pero dada la importancia del doctor en la comunidad,

he decidido interesarme por el caso.

Han llamado muchos vecinos para preguntarme por él,

es lo menos que podía hacer.

¿Algún problema? No.

Me sorprende, nada más.

Escuche,

debería dejar de ver al doctor Torres como un sospechoso

y empezar a verlo como lo que realmente es:

otra víctima de esta estafa.

Necesitaría comprobar esos documentos.

Muy bien, pero creo que ahora lo prioritario es dejar en libertad

al doctor Torres.

Con el debido respeto, comisario, eso lo tendré que decidir yo.

¿Disculpe?

En el hotel donde se celebró el congreso no hay una confirmación

de su versión.

Además, aún no se ha registrado el almacén donde se supone

que guarda los medicamentos.

Eso se lo dejo a usted. Bueno,

cuando haga el registro ya veremos si el doctor es inocente o culpable.

Usted ya tiene su versión de los hechos

y no quiere ver más allá, ¿verdad?

Y mientras tanto tiene a un inocente en el calabozo.

¿Sabe lo que pienso, comisario? No.

Que el doctor Torres está teniendo un trato privilegiado

por ser el marido de la inspectora jefe y un conocido.

Mire, le aseguro que mi intención no es hacer su trabajo,

solo pretendo plantearle esta investigación

desde otro punto de vista.

Bueno, pues analizando fríamente los hechos, comisario,

Torres pudo fingir que perdía la documentación

para salvarse las espaldas.

¿Y no cree que en ese caso habría puesto una denuncia?

Tengo que creer en su buena voluntad,

pero rechaza que lo hiciese para salvarse el culo.

La única realidad es que solo tenemos el testimonio del acusado, nada más.

Localice al recepcionista que estaba en la convención aquel día.

Investigue esa nave de Valladolid

y también al tal Domingo Peralta.

Verá que la implicación del doctor Torres en este caso

es meramente circunstancial.

De acuerdo.

Hasta mañana no podré comprobarlo.

No deberíamos mantener por más tiempo

a un inocente en el calabozo. Esta noche la va a pasar aquí.

De verdad, es que no entiendo la fe ciega que tiene con Torres.

Muchos van de honrados y son unos golfos.

Le aseguro que Antonio no es así.

En cualquier caso, pronto saldremos de dudas.

Mañana, como pronto.

Buenas noches.

Comisario.

Claudia, he estado hablando con Arteaga.

Hanna, por Dios santo, llámame cuando escuches el mensaje,

te lo pido por favor.

Necesito saber si has llegado bien a Altea o no,

si te ha pasado algo por el camino.

Por favor, llámame cuando escuches este mensaje.

Venga, un beso. Chao.

(SUSPIRA)

-Hola.

-Lidia, qué sorpresa. ¿Qué tal, cómo estás?

¿Quieres tomar algo? -No, gracias.

Quería preguntarte por Hanna, ¿sabes algo de ella?

-Sí, claro. Me pidió unos cuantos días para tomarse

unas pequeñas vacaciones y no está en Madrid, está fuera. ¿Por?

-Si ya lo sé, me lo dijo ayer. -¿Entonces?

-Le llamo y me salta el buzón.

-Está en un pueblo perdida por ahí en mitad de la sierra, sin cobertura.

Por eso supongo que no te devuelve las llamadas

o que no querrá hablar con nadie, ya está.

-Lleva horas con el móvil apagado y eso no es muy común en ella.

Estoy preocupada.

¿Has hablado hoy con ella?

-Sí, sí.

He hablado con ella este mediodía

porque me ha llamado, pero solo para eso,

para decirme que estaba en un pueblo perdido en la sierra,

por Guadalajara creo que era, o algo así, y que estaba bien.

Solo está sin cobertura y no tiene ganas de hablar, nada más.

-Pues lo volveré a intentar.

-Yo de ti no seguiría intentando llamarla,

porque para hablar conmigo ha tenido que desplazarse

unos cuantos kilómetros a un pueblo de al lado.

-¿Y te ha dicho en qué hotel está?

-El que decidió al final si me lo dijo la verdad es que no...

No lo recuerdo, pero no te preocupes. Está bien, puedes estar tranquila.

-Vale, bueno. Pues si vuelves a hablar con ella, dile que me llame,

por favor. -Sí, claro, se lo diré. Tranquila.

Se lo diré. -Gracias.

-No hay de qué.

(Móvil)

¿Sí? (ALEXEY) -"¿Hablo con Quintero?".

-Sí, soy yo. ¿Quién es? -"Solo tienes que saber

que sigo órdenes de Vlado Khan.

Voy a poner al teléfono a una amiga en común".

(HANNA) -"¡Fernando!".

-Hanna. ¿Cómo estás, te han hecho algo? ¿Estás bien?

-"Ya la has oído, está perfectamente".

-Déjame hablar con ella, maldita sea. -"No, por hoy ya es suficiente".

-Escúchame bien. Si le hacéis algo, si le tocas un solo pelo,

si le haces el más mínimo daño, te juro que lo vas a pagar muy caro.

-"Hanna está bien y depende de ti que siga estándolo, ¿entendido?".

-Está bien, ¿qué queréis que haga? -"Por ahora mantén la boca cerrada.

Paciencia, te haré llegar instrucciones precisas".

Arteaga y sus hombres se coordinan muy bien con los de Valladolid.

Ya sabía yo que...

lo de mi cartera no era una pérdida por casualidad, qué va.

-Intenta encontrar algo y ya luego irás subiendo, ya sabes cómo es esto.

-Eso era justo lo que yo tenía en el hotel.

Pasa que encontrar a alguien como Joaquín será complicado.

-Tenemos una hipótesis. Te escucho.

Creemos que el hombre que instruía a Lucas Infante

en el bosque cerca de Tordal no era un instructor militar,

sino alguien a quien él conocía de antes.

-¿Cómo va esa investigación?

Ahí estamos, analizando las imágenes de las cámaras de seguridad.

En breve tendremos a este tipo.

¿Ha confesado los robos? Todos menos uno.

¿Cuál? El de Socuéllamos con Tomelloso.

Cristóbal Larrea. ¿Tienes alguna novedad?

Sí, pero no es sobre las cuentas opacas,

sino sobre el rastro de su supuesto asesino.

-Que no, no lo voy a dejar.

¿Han sido semanas muy duras? Sí.

Pero es verdad que en este tema sigo siendo muy novata.

-Igual no es lo tuyo.

-Lily, solo tú puedes conseguirlo, Hanna está en peligro.

Necesito que me ayudes.

Intenta localizarlo como sea, como sea.

Te llamo luego. Chao.

-Por esto tú no vas a cobrar. Ah, ¿que no lo sabías?

Que Quintero y yo le quitamos toda la pasta a Vlado.

Que está sin un duro.

-Mientes.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 912

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 912

08 mar 2021

Hanna despierta secuestrada por Alexey. Arteaga, el inspector de Gijón, descubre que los policías de Distrito Sur están investigando a sus espaldas el caso del doctor Torres. Ángel deja por fin el hotel.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 912" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 912"
Programas completos (995)
Clips

Los últimos 2.553 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos