Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 910
Transcripción completa

Cuéntalo y me dices.

-Con esto pagaremos el crédito.

-Afirmativo, señorita.

-Lo dejarás, ¿no? Dijiste que cuando lo pagaras...ya.

-Sí, sí.

(VLADO) "Quintero, maldito bastardo.

Acabaré contigo cuando menos te lo esperes.

Exactamente igual que hice con tu hija".

-Ahí tienes dinero, teléfono móvil, varia documentación...

Lo más importante: un billete de autobús a Altea, Alicante.

-No pienso cogerlo.

-Me dejó preocupado lo del cargamento de armas

que os robó Quintero.

No podía quedarme en Galicia sabiendo que tenéis problemas.

-No tenemos problemas, Abel.

¿Qué tal el día, Antonio? Bien, hasta que os he visto juntos.

Antonio, por favor. ¿Qué pasa?

Mira, no sé de lo que habláis, pero te aseguro...

-Oye, nadie te ha dado vela en este entierro.

Estaba hablando con Claudia. No me provoques, que no respondo.

Lo he pensado mucho.

Si tú no quieres pedir el traslado, lo hago yo.

Ya está, bueno.

Tenía pensado jubilarme en Asturias.

Adelanto mi vida allí unos años y termino mi carrera profesional.

No lo dices en serio. ¿Por qué no?

¿Por qué no?

(Música emocionante)

(Música alegre)

Sí, más o menos en media hora estoy allí.

Está Abarca, que te enseñe las imágenes de los carteristas.

Sí, son hábiles, pero al final les hemos pillado.

Hay unas imágenes de ellos desvalijando a unos turistas.

Sí, vale. Hasta ahora.

(SUSURRA) Qué pesada. ¿Lidia?

Sí, por el temita de los carteristas.

Qué prisas. No podrás ni desayunar. No.

Pronto irás a Formentera en la boda de la madre de Lara,

así que podrás desconectar. Yo no voy, Carlos.

Y me ha costado convencer a Lara para que vaya.

Es su madre. No sabía que se llevasen mal.

No se llevan mal.

Pero no se toma en serio a su madre. Dice que no tiene compromiso.

Más compromiso que casarse... Y de qué manera, en Formentera.

Qué bonito. Me encantan las bodas. Eres un moñas.

Lo importante es que Lara va.

Eso es lo importante. Madre solo hay una.

Hay que cuidarla.

Pero ahora en serio. ¿La vas a acompañar?

No, ni siquiera hemos hablado del tema.

No te lo ha pedido.

No, pero no sé qué hay de raro.

Bueno...

Eres su novio. Estas cosas se hacen con la pareja.

A ver, Lara y yo estamos empezando.

No me voy a autoinvitar ni a forzar las cosas.

¿Has dejado clara tu disponibilidad?

Sí... sí. ¿Sí?

Sí, pero yo en las relaciones soy de dejar espacio.

Para que ella tome sus decisiones y no pase lo que a ti con Daniela.

Bueno, espérate. A ver, Iván.

¿Qué tiene que ver esto con lo mío con Daniela?

Hombre, pues tiene que ver bastante.

Ella te pidió tiempo, no se lo diste, y mira cómo estáis.

Separados por tu error.

Ya... eres un visionario.

¿Sabes qué pienso?

Lara no te ha dicho que la acompañes

porque no va tan en serio contigo como te piensas.

¿Pero qué dices? Lo que escuchas.

Iván, te estoy intentando... hacer ver una posibilidad.

Me estás tocando la moral. No lo pretendo.

No me negarás que, de toda la vida,

los eventos familiares son una muy buena excusa

para medir el compromiso.

Tengo mucho curro y me estás empezando a hartar.

Yo también. Espera, voy contigo.

Si vienes conmigo deja el tema de la boda.

Sí, sí, dejo el temita.

Cuánta susceptibilidad, amigo mío.

Venga, cámbiate. Quien se pica...

No tardo.

(SUSPIRA)

(Gritos de niños y niñas)

(SUSPIRA)

¡Eh!

(SUSPIRA) A ver si miramos por dónde vamos.

-¿A ti qué te pasa? ¿Estás tensita? (SUSPIRA)

No duermes bien sabiendo que Vlado está cerca.

-¿Soy yo quien se tiene que preocupar?

¿Eh? (RÍE)

Aunque ya le habrás contado que soy la socia de Quintero.

Cualquier cosa para salvarte el culo.

-Qué poquito me conoces, rubia.

-Cuéntale lo que quieras, ya no le tengo miedo.

Le espero para ajustar cuentas.

-Guau, qué dura. -Ríete lo que quieras.

A estas alturas, Khan ya sabe lo indiscreta que fuiste

contando lo de su socio. No le va a gustar ni un pelo.

-Ah... ¿Esto lo dices porque tienes datos

o es así como un deseo íntimo tuyo?

-Bueno, el tiempo lo dirá.

Yo, si fuera tú, tendría un poco de más cuidado.

Vigilaría la espalda.

Perdona, tengo cosas que hacer.

(Música de suspense)

(Música alegre)

(Golpes)

(SUSPIRA)

-Qué bonito.

Echándose la siesta en el trabajo. Muy bien.

-No, no. Es que estaba arreglando...

-Era broma. Parece mentira que no me conozcas.

-No es fácil entender su sentido del humor.

Sin ofender. ¿Quiere que le ayude en algo?

-No, bueno sí. Le estoy dando vueltas

a lo que me comentabas antes.

Lo de que quieres dejar las timbas.

-No es que lo quiera dejar. Ya lo dejé.

-Si es porque tienes una oferta mejor,

te la igualo o la mejoro.

Sabes que no hay problema.

-Ojalá fuera el dinero.

Es por mi hermana. -Qué pesado, no sabe qué haces aquí.

¿O sí? ¿Le has contado lo de las timbas?

-No, no. -¿Tú estás tonto?

-No le conté nada. Lo descubrió.

Le dije ayer que no sabía nada, pero sí sabe.

-Tu hermana sale con un policía. Acabaremos en el trullo.

-Ella no va a decir nada. Ya no sale con el policía.

Habíamos hecho un trato.

Cuando juntara el dinero, tenía que retirarme.

-¿Y el trato que tenías conmigo?

-Jefe, lo siento.

Ella ya sufrió mucho cuando estaba en la cárcel.

-¿Y qué hago yo ahora? Me dejas con el culo al aire.

-Lo sé, perdón.

Perdón.

-Ángel, escúchame.

Sé que estás muy agobiado y no quieres decepcionarla,

pero no puedes dejarme tirado de la noche a la mañana

con la ruleta organizada, todos avisados.

Son 10 jugadores, Ángel.

-Lo siento, no insista más. -Había comprado un whisky escocés,

carísimo, me he dejado una pasta. Cuanto más beben, más apuestan.

Precisamente esta noche, íbamos a ganar un dineral.

-Encuentre a alguien que me sustituya.

-Yo lo monté porque me dijiste que no había problema.

-Cambié de opinión.

Ya aprovechando,

le tengo que decir que dejo el trabajo de mantenimiento.

-¿Estás de broma?

A ver, ya hablaremos de ese tema.

Sé que eres hombre de palabra y cumples tus compromisos.

Lo único que te pido es que salves la ruleta de esta noche.

-De verdad, puede encontrar a alguien que me sustituya.

-Ya lo he intentado.

No es fácil encontrar a alguien de la noche a la mañana.

Si no cuento contigo, hay que suspenderlo, no hay margen.

¿Sabes lo que supone?

Aparte de perder pasta, los clientes se van a cabrear.

Los conoces. No aceptan que les cambies el plan de repente.

Nos hundirá el negocio.

-Está bien, pero es la última. -Sí.

Mira, me da mucha pena que quieras dejar el trabajo.

Pero respeto tu decisión, qué remedio.

-Y por lo del mantenimiento, le debo a usted 15 días legales,

pero entiendo que no me quiera ver más.

-No, no. Primero centrémonos en esta noche

y después ya cerraremos eso. ¿Te parece?

Venga, hasta luego.

(RECUERDA) "Dani, por favor. (DANIELA) -¿Qué?

Estoy hasta la madre de estar sufriendo por ti,

de estarme sacrificando.

-Está bien, pero me quedaré en el trabajo de mantenimiento.

Estoy a gusto.

-Joaquín no estará tranquilo con que solo trabajes en el hotel.

Por favor, no me quieras ver la cara".

-Aquí tienes tu cambio. -Gracias.

(CARRASPEA)

Vaya día. Dos por uno en hermanas Velasco.

-Quiero hablar contigo.

Me he enterado de que eres socia o amiga de Quintero

y le ayudaste a robarnos el cargamento.

-Fuertes declaraciones. ¿Tienes pruebas?

-Claro, me lo ha dicho mi hermana.

-¿Y tú siempre crees lo que dice tu hermana?

-Sí.

Y también creo que ayudaste a liar a Bruno

para espiarnos y darle información a Quintero.

-Fíjate. Lo de Bruno sí que me da pena.

-No era mal chico. Me caía bien. -Ya.

-Pero ha sido por una buena causa.

-¿Una buena causa?

Tampoco entiendo por qué te metes

en la guerra entre Quintero y nosotras.

-Son muchas preguntas y muy complicadas.

-Pues tengo dos más.

¿Quién es el socio de mi hermana y por qué le interesa a Quintero?

-A ver, no entiendo.

-Eva y tú sois hermanas. -Sí, claro.

-Sois socias, trabajáis juntas.

¿No te cuenta nada?

¿No te ha explicado dónde te está metiendo?

-Es un asunto familiar que no te interesa.

-Bueno.

Voy a decirte un nombre que va a responder a tus preguntas:

Vlado Khan.

¿No te suena? -No.

-Díselo a tu hermana.

A ver qué te cuenta.

-O no, ya que estamos las dos, cuéntamelo tú. (CARRASPEA)

¿Quién es Vlado Khan?

-Pues... es un proxeneta

que secuestra, viola y mata a mujeres.

¿Qué te parece?

-Que estás mintiendo. Eso pienso.

Mi hermana nunca se juntaría con un tío tan asqueroso.

Te lo acabas de inventar ahora.

-Pues ojalá, Bea.

Pero no.

Lo sé porque yo fui una de esas mujeres.

Vlado me secuestró,

me esclavizó

y abusó de mí.

Y ahora ve y díselo a tu hermana.

A ver si tiene el valor de negarlo.

Aunque conociéndola...

no me sorprendería.

(Música dramática)

(Claxon)

-Qué bien que llegues. Voy a la gestoría, me esperan.

-¿Tú de qué conoces a Vlado Khan?

¿Cómo has podido hacer negocios con un proxeneta?

Con un tío que trafica con mujeres.

-¿Quién te lo ha contado?

-¿Eso es lo que te importa?

-¿Quién? -Hanna.

Me lo ha contado Hanna. -Me cago en su estirpe.

-Pues yo no, porque gracias a ella me he enterado.

Hubiera sido genial enterarme por ti, pero todavía no soy digna

de tu plena confianza. -¿Qué dices? ¿Qué te ha contado?

-El nombre y poco más.

Si no recuerdo mal, es un proxeneta asqueroso

conocido por el asalto a la comisaría de Distrito Sur

y lo buscan por el asesinato de una inspectora.

¿Me dejo algo?

-No, nada.

-¿Y qué tienes que ver con él?

-Absolutamente nada. -Eva.

¿Qué tiene que ver con nosotras?

¿Trafica con armas, somos socios? -No.

No, le ayudé a escapar, a salir del país.

Eso es todo. -Eva, ¿nada más?

Sé sincera, dime: "Estoy metida en la trata,

en la prostitución", yo qué sé. -¿Qué dices?

-Sé sincera. -Beatriz, no. Necesitaba pasta.

Estaba arrancando con la mensajería y lo hice por dinero.

Nada más. Papá estaba enfermo y tú no estabas.

-Yo no estaba.

¿Y Quintero por qué odia tanto a este Vlado?

¿Por lo que le hizo a Hanna?

-Pues estoy segura de que eso no ha ayudado,

pero no.

La inspectora que murió en la comisaría, Alicia Ocaña,

era su hija.

-¿En serio?

No me extraña que le tenga tanto odio.

(SUSURRA) Vaya tela.

(SUSPIRA)

¿Crees que Quintero habrá dado con Vlado?

-No lo sé, me da igual. -¿Te da igual?

No debería, ¿no?

Tú le diste el contacto a Quintero para que encontrase a Vlado

y no creo que Vlado lo pase por alto.

-No lo pasaría por alto. ¿Se lo vas a contar tu?

-Yo no, pero Quintero tampoco tiene nada que perder.

-Ni que ganar. Solo quiere vengar a su hija.

Por eso no te cuento nada. -Ah.

-No quiero que te preocupes, está todo bien.

(SUSPIRA)

¿Qué?

-No sé, que...

Igual esto me viene grande.

Necesito más tiempo. No lo tengo claro.

-Sí, igual es eso lo que necesitas. Tiempo.

-Sí. -Tómatelo.

-Ya. -Y si mientras confías en mí,

mejor para las dos.

Luego te veo. -Vale.

(SUSPIRA)

(SUSURRA) Venga, cógelo.

(TELÉFONO) -"Deje su mensaje y lo enviaremos por SMS".

(CARRASPEA) -Bruno, soy yo, que...

tenías razón, el negocio me viene enorme

y no quería llamarte, pero eres el único que me entiende.

Te echo de menos.

Espero que estés bien.

(Música de tensión)

(Música alegre)

-¡Ey!

¿Qué tal?

He ido a buscarte a la UIT y me han dicho que estabas aquí.

¿Por qué no me has llamado para comer?

-Ni lo he pensado. Me ha entrado hambre y he venido.

-Ya...

¿Te pasa algo? Estás un poco...

Un poco raro, ¿no? -¿A mí?

A mí no, ¿qué me va a pasar?

No. María, ¿me cobras, por favor?

-¿Qué tal? ¿Estaba rico? -Riquísimo, todo perfecto.

Cóbrame, que tengo prisa. -Ah, sí.

Toma. -Gracias.

-Iván, no...

no digas que no te pasa nada.

Llevas toda la mañana evitándome. Me he dado cuenta.

Por favor, dime qué te pasa.

-A ver, es que es una tontería, Lara.

Es por lo de la boda.

-Pero si voy a ir.

Es lo que tu querías, ¿no? -Sí, claro, claro.

Creo que es lo que debes hacer. Lo único que...

pero ni siquiera me has sugerido que vaya contigo.

-Es que yo...

No se me pasó por la cabeza.

¿Cómo iba a saber yo que querías venir?

Pensaba que te daba igual. -Ya.

Si no te he dicho nada, te lo podría haber dicho, pero es por no...

autoinvitarme cuando no me han invitado,

porque creo que es lo que hacen las parejas,

ir juntos a los sitios, bodas, eventos...

No sé. -Yo tampoco sé, la verdad.

-Si es una tontería, lo dejamos y ya está.

No pasa nada. -Esto hay que resolverlo.

Mira cómo estás, yo no me puedo ir así.

De verdad, no pensaba que te importara.

-Ya, es probable que sea eso.

Lo que me fastidia es

que ni hayas pensado en mí para que te acompañe.

-No seas tan sensible, no lo lleves por ahí.

Llevamos cuatro días juntos, como quien dice.

Igual es un poco pronto para conocer a las familias.

-Sí, es pronto, tienes razón. Es una tontería, da igual.

María, gracias. (MARÍA) -A ti.

-Me voy, tengo lío.

(MARÍA) -¿Qué tal, Lara? ¿Todo bien? -No, todo mal.

Se ha mosqueado porque no lo invité a la boda de mi madre.

Ni se me pasó por la cabeza.

-Mujer, son las típicas cosas

que pasan cuando eres nuevo con la pareja.

Háblalo antes de irte. Estas cosas se hacen bola y es peor.

-Ya, pero no tengo tiempo.

Tengo que hacer la maleta, coger el avión...

No estoy yo como para discutir del campo y las flores.

-Bueno, es cosa tuya. Tú verás lo que haces.

¿Te pongo algo? -No, solo he venido a buscarle.

Voy a hacer la maleta, como algo rápido y ya está.

-Buen viaje. -Gracias.

(RÍE)

(Música de suspense)

-Espere aquí, ¿vale?

(Puerta)

Gracias.

Inspector jefe Arteaga. Comisario Bremón.

Por fin, encantado de conocerle.

Lo mismo digo. Siéntese. Muchas gracias.

¿Qué puedo hacer por usted?

Estoy aquí por una investigación que llevamos a cabo en Gijón.

Un hombre se debate entre la vida y la muerte.

La causa: unas pastillas para adelgazar de internet.

Entiendo. ¿Y cuál es la conexión del caso con Distrito Sur?

El registro de la página web nos ha traído aquí.

Uno de los miembros reside aquí.

¿Lo han identificado y localizado? Perfectamente.

En cuanto nos instalemos, lo detendremos.

¿Y qué podemos hacer por ustedes? Soporte logístico, básicamente.

Tener acceso a los calabozos, sala de interrogatorios...

Lo normal en estos casos.

Todavía no sabemos si se trata de un pez gordo.

Puede utilizar las instalaciones para lo que necesite.

Se lo agradezco.

Yo ahora salgo para Ávila. Voy con la inspectora jefe Miralles

a dar unos cursos en la academia.

El inspector jefe Salgado está aquí, si lo necesita.

Incluso si necesita agentes de refuerzo para la detención.

No hará falta.

Tengo un oficial de refuerzo. Será suficiente.

No quiero abusar de sus recursos. Le harán falta.

He oído que en este distrito hay movimiento.

Kabul, lo llaman, o algo así.

Eso, en realidad, era hace tiempo.

El barrio y la comisaría han cambiado bastante.

En cualquier caso, para lo que necesite...

pídaselo al inspector jefe Salgado. Muy bien.

Muchas gracias, comisario.

¡Ay!

Recojo y nos vamos, ¿vale?

¿Ha ocurrido algo? No, nada importante.

Es un inspector de Gijón.

Ha venido a detener a un sospechoso

y necesita las instalaciones para la custodia e interrogatorio.

¿Lista para irnos a Ávila? Más resignada que entusiasmada.

A ver, y eso, ¿por qué?

Sabes que me gusta dar charlas a los nuevos agentes, pero...

tengo muchas cosas en la cabeza.

Demasiados frentes abiertos y no estoy para conferencias.

Lo sé, pero es un curso muy importante.

Han sido muy exigentes a la hora de seleccionar

a los ponentes. No podías decir que no.

Así que a dejar el pabellón de Distrito Sur muy alto.

Como siempre.

No te preocupes, estaré a la altura.

Y además me va a ir bien cambiar un poquito el chip.

Claro, y para que vayas relajada, conduzco yo.

Anda, qué bien.

(Puerta)

(EVA) Soy yo.

(ABEL SUSPIRA)

-No te esperaba.

-Lo sé, y tampoco esperabas lo que te traigo aquí.

-¿Qué es?

(ABEL RÍE) -Gazpacho manchego.

Torrijas. -¡Olé!

No sabes cómo echaba de menos esto. -Sí, ¿no?

-Tu restaurante favorito. -Desde luego.

He descubierto en Galicia unos sitios que le hacen sombra.

-Me lo imagino. Un poco de comida decente.

-Gracias, cariño. -De nada.

Cuéntame. ¿Cómo estás? -Bien.

Dándole vueltas a todo.

-Ya.

¿Sigues pensando en quedarte?

-Desde luego.

(CHASQUEA)

-Abel, no hace falta.

Es un riesgo innecesario. -Yo lo veo muy necesario.

Llevo días hablando con viejos contactos.

Les he dicho que me digan si ha vuelto Vlado Khan.

He hablado con Montes, Lucho y Carrizo para que os vigilen.

-De verdad... -¿Qué?

-¿Por qué no te pasas el día en la cama viendo series?

-Porque no.

¿Qué esperabas?

Es frustrante estar encerrado pensando que estáis en peligro.

Solo quiero saber dónde estáis.

Por si hay que rescataros.

Ahí está todo anotado.

-No somos unas niñas.

Sabemos cuidar de nosotras.

-Ya sé que podéis cuidar de vosotras,

pero quiero curarme en salud.

No me perdonaría que os pasara nada.

Se lo prometí a tu padre.

Y las promesas se cumplen.

¿Cómo está la pequeña?

-Mmm. (CHASQUEA)

Si te dijera que bien, te mentiría, la verdad.

-¿Le pasa algo?

-Sí, acaba de enterarse de quién es Vlado.

Le he explicado que lo único que hice

fue ayudarle a huir, pero claro, no está tranquila.

-No me extraña.

Khan es muy peligroso. Cuanto más lejos de él, mejor.

-Es como si estuviera desbordada.

Como si el negocio no fuese para ella.

-Dale tiempo, acabará encajando.

-No sé. -Son muchas cosas en poco tiempo.

-Es que.. -A ti también te costó.

Y te digo una cosa,

Bea es tan dura como tú. Lo lleváis en los genes.

-Ya... no sé yo.

Pienso que le falta sangre.

Sangre fría.

-¿Por qué estás tan segura? ¿Hay algo que no me has contado?

(EVA SUSPIRA)

(BEA) "Bruno, soy yo.

Tenías razón. Este negocio me viene enorme.

No quería llamarte, pero eres el único que me entiende.

Te echo de menos.

Espero que estés bien".

-¿Entiendes? -Ya.

Te preocupa que busque a Bruno. -No me lo perdonaría.

-Eso sería un problema. (CHASQUEA)

-Esto hay que cortarlo de raíz.

De raíz.

(CHASQUEA)

(Música dramática)

(Grifo)

(Mensaje de móvil)

(LEE) -"Por favor, no me busques ni intentes ponerte en contacto.

Necesito empezar de nuevo sin ti.

Suerte con tu vida".

(Música triste)

-¡Mira a quién me encontré en el mercado!

-Hola. -Hola, Dani.

-Que sepas que se ha empeñado en llevarme las bolsas.

Yo no quería. -Me imagino, es muy caballeroso.

-¿Dónde se las pongo? -Pásamelas.

-Me ha venido muy bien su ayuda porque tengo la muñeca todavía...

Qué dolor. -Dijiste que te la ibas a revisar.

Tienes que ir al médico.

-Sí, pero no creo que sea tan grave.

Sí, hoy iré a ver si Antonio tiene hueco para verme

y que me lo mire. -Sí, por favor.

¿Trajiste la carne de cerdo? -Sí, ahí la tienes.

-Me ha contado la carnicera que, por lo visto, a una clienta

la han atracado en un cajero

con el método del "mataleón".

Lo menos que le ha pasado es que le han robado el bolso.

Se ha caído desmayada. -Qué horror.

¿"Mataleón"? No lo he oído en mi vida.

-Yo sí sé cuál es.

En México se llama "la china".

-Ah. -Te ahorcan y...

cuando no te llega la sangre al cerebro, te desmayas y te roban.

-Sí, sí, sí. -Qué horrible.

-Imagínate lo bonito que debe ser para acabar desmayada.

Pero no es nuevo, yo ya lo había oído.

En fin, a ver si Antonio me hace un hueco.

-Sí, María por favor.

-Muchas gracias, corazón. -A ti. Lo que quieras, María.

-Gracias por la info.

-¿Y ese tonito? -¿Qué tonito?

-Pero tú me preguntaste.

-Bueno, ya, da igual.

¿Por qué andabas en el mercado? ¿No fuiste a trabajar?

¿Hablaste con Joaquín?

-Sí, ya hablé con Joaquín.

Acuérdate de que le tengo que dar 15 días legales.

Me mandó al mercado y ahí me encontré a María.

-Ya... Te va a exprimir hasta la última gota, ya sabía yo.

-Oye, no sabes...

Parece ser que van a vender el Novasur

a una de las cadenas gigantes y despedirán a todos los empleados.

-Ya. Pobre gente.

-Había pensado que igual...

¿Y si mejor me espero a que la compren?

Así, al menos, recibiremos la indemnización.

Es un buen dinero. -No empieces con historias.

Ya lo hablamos ayer.

-Es solo el mantenimiento. No puedo dejar tirado a Joaquín.

-Bueno, como tú veas, Ángel.

Si te da igual volver a la cárcel, ¿por qué me va a importar tanto?

Si necesitas más días, quédate más.

A ver si mientras buscas otro trabajo.

-OK, sí. Tú quédate tranquila, que lo haré.

-OK. -Oye, no me esperes para cenar.

Esta noche me van a hacer una despedida los compañeros.

-OK.

Diviértete.

(Música tranquila)

-¡Hey!

Llevo todo el día buscándote de un sitio para otro.

-Perdona, estaba en una reunión. Te hacía en el aeropuerto.

-Ya, pero no me puedo ir así.

No me voy tranquila sin hablar antes contigo

después de lo que ha pasado en el bar.

-Bueno, pues tú dirás.

-Iván....

Necesito que no te tomes las cosas tan a pecho.

De verdad, para mí eres muy importante. Importantísimo.

Así que te propongo una cosa.

-Dime. -Vente conmigo a Formentera.

Ahora sé que no puedes.

En un par de días, para la ceremonia.

-¿Me estás pidiendo que vaya contigo?

-Sí. Eres mi chico, te quiero.

Quiero que estés a mi lado en un día tan importante.

Para mi madre, para mí no, pero bueno.

-¿Y ella qué ha dicho?

-Ella está encantada de saber que estoy saliendo

con un chico guapísimo

y majísimo.

Y que estoy encantada, y que me encanta.

Y que me importa mucho, muchísimo.

-¿De verdad? (ELLA ASIENTE) -De verdad.

Si quieres, te enseño los mensajes. -No es necesario. Te creo.

-Sí es necesario. Mira.

Mira, cuando le he dicho que voy a ir acompañada.

Me dice: "Encantada de que venga tu chico.

Seguro que es un cañón. Ganazas de conocerlo".

-¿Y qué más te ha dicho?

-Eso ya es privado.

-Seguro que me has puesto a escurrir.

-¡Que no! -¿No?

-Qué puñetero eres. (IVÁN RÍE)

-¿Quieres saberlo? Mira. -A ver.

-Mira, está encantada

y te quiere hacer un ritual de sanación espiritual.

-Pero... Escucha, que yo...

No me hace falta sanar nada. El espíritu lo tengo fenomenal.

Es lo que mejor tengo.

-Ya lo sé, no tienes que curarte nada.

Es una especie de... Cómo lo diría, de bautismo hippie.

-¿Bautismo hippie? -Sí.

-¿En qué consiste? ¿En estar todos de la mano en pelotas?

-Quizá sí.

A mi madre le encantan esas cosas, de ese rollo.

Así que, si vienes, tienes que saber

que tienes que entrar por ahí.

Entonces, ¿qué? ¿Vienes?

-La verdad es que me encantaría acompañarte, pero no puedo.

-¿Y si me lo curro con mi madre

para que no te haga el bautismo hippie espiritual?

-No es por eso. No puedo pedirme días libres

porque tengo un montón de frentes en la UIT.

Pero vete tú. Pásalo bien y me mandas fotos.

-O sea, me montas el pollo porque no te invito a venir

a la boda de mi madre y ahora no puedes venir.

-No es un pollo, sino que me dio coraje

que no me dijeras que te acompañara desde el principio.

Pero ya sabía que no podía ir.

-Pues ya te vale.

Mira que ponerme a prueba con una cosa así.

-Pues sí, tienes razón. Lo siento. Me siento mal.

-Me he comportado como un niñato.

-Como un inmaduro, diría yo. -Vale, compro lo de inmaduro.

Pero también has dicho que soy majísimo.

-Y guapísimo.

-Y que me quieres mucho muchísimo. -Mucho muchísimo, sí.

-Entonces...

-Pero ¿tú eres consciente de que si voy a la boda sola

me tendré que buscar una pareja de baile?

-No, oye, esto no... Ya lo hemos hablado.

Las relaciones abiertas no me gustan. ¿A ti sí?

-No lo sé. A mi madre no le ha ido nada mal.

-Ya, pues mira quién ha terminado casándose.

-Ni que una cosa fuera incompatible con la otra.

-Eso es cierto, ahí me has pillado.

-Anda, ven aquí.

Que contigo tengo de sobra.

-Y yo contigo.

-Te voy a echar mucho de menos. -Y yo a ti.

(Música romántica)

¿Qué te parece si te acompaño al aeropuerto

y nos damos el último achuchón?

-Me parece muy bien.

Bien, ¿vamos? -Venga, coge tus cosas.

Ay, espera, que dejo esto en pausa.

Vale.

-Aquí no te duele, ¿no? -No.

-¿Y ahí? -Ahí sí.

-Ya... No parece que haya ninguna rotura.

Será una pequeña distensión muscular.

O una tendinitis, no sé.

No cojas peso con esa mano. -Vale.

-Te voy a dar unos ejercicios para que los hagas.

-Y alguna cremita o algo, ¿no? -Sí, una crema y un antiinflamatorio

que te vas a tomar cada ocho horas.

-Vale. -Si en una semana no mejoras,

vienes y te hacemos una radiografía, pero no creo que haga falta.

-Yo tampoco. Creo que debe ser de la sartén de las tortillas.

En algún momento tenía que salir.

-Este tratamiento debemos costeártelo

y darte una indemnización tus clientes, empezando por mí.

-Mira, aunque la risa sea a mi costa,

me alegra ver que no se te ha agriado el carácter.

-Bueno, la cosa va por dentro. Cuesta.

-Me tienes muy preocupada.

No has venido a desayunar, y no quiero perderte como cliente.

No sé si es por lo que pasó ayer...

(RECUERDA) -"Te aseguro...

-Perdona, nadie te ha dado vela en este entierro.

Estaba hablando con Claudia. No me provoques, que no respondo.

-No hay que ponerse así.

Somos personas civilizadas. Además, soy policía.

-¡Vaya! ¿Me vas a dar lecciones?

Ya está bien, por favor".

No, claro que no.

Te tengo que pedir disculpas por el numerito que monté en el bar.

Llevo toda la noche dándome bofetadas por idiota.

-No fue pa tanto.

No te preocupes por eso.

Lo que tienes que hacer es arreglar tus cosas con Claudia.

(Música triste)

-No es fácil.

Anoche pasó por el hotel con la mejor intención

y me sentó fatal.

Estoy tan dolido que no puedo controlar mis emociones.

-Antonio, tú siempre has sido un tipo duro.

Has pasado por cosas peores. Recuerda cuando te falló el corazón.

-Se me ha vuelto a romper otra vez.

Me duele.

-Bueno, Antonio, tú eres un luchador.

Tú ya verás como de esto sales más fuerte.

-Lo único en lo que pienso es en salir corriendo.

No puedo soportar esta situación.

Necesito estar lejos de aquí

y pensar las cosas con tranquilidad.

-¿Estás pensando en irte del barrio?

-Bueno, Claudia y yo pensamos en irnos a Asturias

y jubilarnos allí.

Puedo adelantar esta decisión.

Puedo acabar allí mi carrera profesional.

Pero voy solo, claro.

-Vamos a ver, Antonio... No te precipites.

No hagas una tontería de la que luego te arrepientas.

-Estoy dándole vueltas. Demasiadas.

(DUDA) ¿Me has dado la tarjeta? -No.

(Música emotiva)

-La noticia aún no ha sido publicada en prensa,

pero cuanto antes lo sepáis, mejor.

Han encontrado asesinado al abogado Cristóbal Larrea.

-Pero si no hace ni dos días que salió de aquí tan campante

diciendo que era un lío de faldas. -O eso nos hizo creer.

¿Cómo ha sido?

-Le estaban esperando en el aparcamiento de su vivienda.

Le han disparado a bocajarro.

Me han llamado los compañeros del barrio de Salamanca,

donde vivía Larrea, para decírmelo. -¿Un robo?

-No, no se han llevado nada.

Los compañeros de la comisaría del barrio de Salamanca

van a seguir con la investigación, pero quieren que colaboremos.

Saben que llevamos el caso de su desaparición

y sospechan que pueda estar relacionado con el asesinato.

-Había algo en su historia que no cuadraba.

Ocultaba algo.

Pero ahora es tarde para preguntárselo.

-Puede que no mintiera. Podría ser un crimen pasional.

Tenía una relación con una mujer casada.

Los ingredientes están ahí: amante, esposa despechada...

Estas cosas no suelen acabar en boda.

-De momento, no hay que descartar nada.

En todo caso, es el trabajo de un profesional.

Sin huellas, sin testigos... Solo le faltó pasar la fregona.

-Igual es un encargo, ¿no? Es lo más probable.

Esta gente no se suele manchar las manos

pudiendo contratar a un sicario.

-Todo es posible. El caso está abierto.

Y hay más.

Larrea iba a abandonar la ciudad cuando lo mataron.

Tenía la maleta en el coche y un billete para Costa Rica.

-Vaya...

-Y su familia voló ayer a ese país.

No parece que fuera un viaje de placer ni de negocios.

Fue todo muy precipitado, como si huyese de algo o de alguien.

-Sigo pensando que algo ocultaba.

Igual estaba encubriendo a alguien.

-No sé, eso es todo lo que hay. Volvéis al caso Larrea.

En la comisaría del barrio de Salamanca

os esperan con los brazos abiertos.

Van a mandar un informe

y la documentación que había en el coche

y en el domicilio de Larrea,

así como unos dispositivos electrónicos

que creen que puede contener información relevante.

Que lo revise Díaz y ponedle al tanto de todo.

Cepeda, Alonso. -Tomás.

(SALGADO SUSPIRA)

-Cuídate, María. -Claro que sí.

Oye, cuando tengas un "ratico", te preparo algo rico en La Parra.

-¿Lo que yo quiera? -¡Sí, hombre!

Será lo que te ponga yo, pero nunca ha habido quejas.

-Por mi parte, tampoco. Iré cuando pueda.

-Prométemelo. -Te lo prometo.

-Hasta luego. -Adiós.

¡Siguiente!

Nombre, por favor.

-Inspector Arteaga.

Ella es la oficial Rosales.

-No son pacientes, ¿no? Bueno, ¿qué pasa?

-No hemos venido a consulta, doctor Torres.

Hemos venido a detenerle.

Quítese la bata, por favor.

(Música de intriga)

-¿Perdón?

¿A detenerme?

¿De qué se me acusa?

-Le ruego que colabore. ¿Estamos?

-¿No estoy colaborando? Quiero saber de qué se me acusa.

Conozco mis derechos.

-Por cometer un delito contra la salud pública.

Venta fraudulenta por internet de medicamentos adulterados.

-¿Qué dice? -Queda usted detenido

por un delito contra la salud pública.

Tiene derecho a guardar silencio, a no declararse culpable

y a solicitar un abogado. -Esto es una confusión.

Se está equivocando de persona.

-Le aseguro que es usted a quien buscábamos.

No se preocupe, hablaremos en comisaría.

-Sí, lo aclararemos y verá que está totalmente confundido.

(Música de intriga)

(Música dramática)

-¿Qué pasa? ¿Por qué han detenido a Antonio?

-No tengo por qué darle una explicación, agente.

Es un caso que pertenece a la comisaría de Gijón.

El comisario Bremón ha sido informado.

Nos ha autorizado para usar las instalaciones.

También los calabozos.

-No diga nada si no quiere,

pero ha detenido al marido de la inspectora Miralles.

Espero que sepa lo que hace.

El doctor Antonio Torres es un hombre intachable.

-Bueno, me temo que eso es irrelevante.

El doctor Torres está detenido porque es sospechoso de un delito.

Con quien esté casado no es un atenuante.

Lo entiende, ¿no?

-¿Qué está pasando aquí? ¿Por qué detienen al doctor Torres?

-¿Quién lo pregunta?

-Soy el inspector jefe Salgado, al mando de esta comisaría.

Usted debe ser el inspector Arteaga, de Gijón.

El comisario me ha informado de su llegada.

¿Me quiere decir por qué lo ha detenido?

-Por supuesto. En cuanto lo llevemos al calabozo.

(MOLESTO) -¿Quién te ha pedido ayuda?

Esto se arreglará enseguida, no he hecho nada.

No te metas en esto, no es tu problema.

-Le ruego que mantenga silencio, ¿estamos?

-Ándese con cuidado, inspector. Yo no soy un chorizo de medio pelo.

(DESAFIANTE) -Ya veremos. (SUSPIRA)

Rosales, a tocar el piano y al calabozo.

Luego lo interrogamos. -Figueres, acompáñalos.

¿De qué se le acusa? -Delitos contra la salud pública.

Venta por internet de medicamentos adulterados.

-Tiene que ser un error. (ROTUNDO) -No.

Tenemos pruebas muy sólidas contra el detenido.

Si quiere más información, llame a mi comisario en Gijón.

Es quien dirige la operación y quien me ha enviado.

-Muy bien, lo haré. Gracias, inspector.

-De nada. Si me permite, debo interrogar a mi detenido.

-Arteaga.

(Música dramática)

(MÓVIL) -"Deje su mensaje y lo enviaremos por SMS".

-Miralles, por favor, llámame cuando escuches esto.

Es urgente.

-Chicas...

¿Habéis visto? -¿Qué?

-¡Se llevan detenido a Antonio!

-¿El doctor Torres? -¡Antonio, claro!

-Soy Carlos Ruiz, el abogado del doctor.

-Soy el inspector jefe Salgado.

Le dejo con el inspector Arteaga. -Buenos días. Siéntese.

-Lo de los asaltos esos son los del "mataleón", ¿no?

Todo el mundo habla de ello, ¿no? Claro, vosotros y todo el mundo.

En el mercado, el hermano de Daniela lo dijo...

Pero yo esos casos ya los había oído antes.

-¿Quería poner una denuncia.

Claro. Siéntese, por favor. Muchas gracias.

-¿Qué ha pasado? -¿Reconoce la página?

Está en la "deep web". -Nunca la había visto.

-¿Ha extendido últimamente recetas de benzodiazepina?

-Claro que sí, hombre, pero a mí no me gusta recetarlo

salvo en casos muy concretos.

-Pues menos mal que no le gusta recetarlos.

Porque solo en la última semana los ha recetado más de 30 veces.

-Esto es totalmente falso.

-"Asesinan al abogado Cristóbal Larrea.

Recibió dos tiros a quemarropa cuando subía a su coche".

-Hanna, escúchame bien.

Necesito estar enormemente concentrado

para enfrentarme a ese tío.

Lo mejor que puedes hacer es hacerme caso

e irte a esa casa en Altea.

-Según él, el doctor Torres está implicado

en una red de venta ilegal de medicamentos.

-¿Colaboraremos con los compañeros

para incriminar al marido de la inspectora?

-Lo siento.

Solo quería quedar contigo...

para disculparme por todo, Lidia.

-Soy yo, tía. No te pillo.

-Cuanto más beben, más apuestan. -Sí, y el que se pega soy yo.

-Tampoco es lo normal. -Pero ya van dos veces.

-Devuélvelo.

El alquiler lo pago yo con mi trabajo,

que sí es honrado.

(EVA) -Este solo quiere enmerdarlo todo.

Le da todo igual.

Sé que los hombres de Vlado vendrán a por mí después.

-Tú tranquila.

Si vienen, me encontrarán a mí de frente.

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Servir y proteger - Capítulo 910

04 mar 2021

Hanna desvela a Beatriz que Eva se asoció con Vlado Khan. Impactada, Bea llama a Bruno, buscando consuelo. Antonio es detenido por un inspector de Gijón, que lo acusa de vender medicamentos adulterados por internet. Joaquín convence a Ángel para trabajar en una última timba.

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