Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 907 - Ver ahora
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Solo nos diste las migajas que sobraban de tu trabajo.

Pero ¿de dónde sale todo esto?

Mejor vamos a dejarlo.

Seguro que Antonio no piensa eso. No, sí que lo piensa.

Me ha hecho dudar de mí, ya no sé

lo que he hecho bien o mal.

He tratado de evitarte, pero no porque quisiera,

sino porque tú me pediste distancia y que no te agobiase.

La supuesta víctima es un abogado de mediana edad.

Dejó un mensaje en el móvil de su mujer

para que no se preocupara y se borró del mapa.

A ver, Iván, ¿tienes los datos del GPS antes de que se desconectase?

-Estuvo aparcado en la calle Divino Pastor.

-Está al lado del Moonlight.

-Me acabo de acordar.

Se pasó y...

se sentó en aquella mesa.

-Transferencia hecha. -Estupendo.

Estupendo. Ahora solo tenemos que esperar

a que tu amigo Vlado Khan dé señales de vida.

-Ya sabes que tengo un carácter un tanto extraño.

Cuando nos casamos ya lo sabías.

-Hola, corazón.

No, no te preocupes, está muy bien,

pero como me dijiste que si notaba algo raro te llamara.

-Es verdad que nuestros comienzos no fueron muy buenos.

Pero a medida que han pasado los días, me has demostrado

que eres un tío leal.

Se puede confiar en ti.

-Quintero, no sé qué narices quieres, pero no quiero saber nada más de ti.

Yo te daba la información de la mensajería,

tú pagabas mi deuda con Celso y se acabó.

No quiero ni mensajes, ni llamadas, ni saber más de ti.

(Música emocionante)

(Notificación)

Eh, Cristóbal.

Despierta, hombre.

Despierta.

¿Has podido descansar algo?

Porque yo no.

Llevo toda la santa noche pendiente de ese maldito ordenador

por si tu amiguito Vlado Khan da señales de vida.

Está empezando a cabrearme bastante, ¿sabes?

-¿Y qué quieres que haga yo?

-No lo sé. No sé qué es lo que quiero que hagas, la verdad.

Pero ¿no te resulta un poco extraño?

Porque como bien decías, 200.000 euros...

no es moco de pavo que te desaparezcan

así como así de la cuenta. Ya debería haber enviado

algún mensaje o haber intentado ponerse en contacto contigo, ¿no?

-No lo habrá visto todavía.

Mandé la transferencia ayer a última hora,

Vlado no se pasa las noches mirando sus cuentas. Habrá estado de juerga.

-¿O no será que me la estás intentando jugar?

Porque sabes perfectamente que tengo una "hacker" contratada

que está pendiente de cualquier movimiento

que hagas en ese portátil.

Verás, Cristóbal,

te voy a dar dos horas.

Si en dos horas ese malnacido no envía ningún mensaje

o intenta ponerse en contacto contigo,

te voy a traer aquí a tus hijas.

-Deja a mi familia en paz.

Por favor.

(Móvil)

Discúlpame, tengo una llamada.

Dime, Hanna, ¿qué pasa?

-¿Qué tal? -"Bueno, por aquí sigue todo igual,

este tío sigue sin dar su brazo a torcer. ¿Y por ahí?".

-Yo sí tengo novedades.

-¿Qué ha pasado?

-"La policía vino anoche al 'pub' preguntando por Larrea".

Como no estabas, tuvieron que interrogarme a mí.

-¿Y?

-"Saben que estuvo en el 'pub', Fernando".

Alguien habrá dado el soplo. No sé quién, evidentemente.

-¿Y tú qué les dijiste?

-"¿Qué les voy a decir?".

Que sí, que estuvo en el "pub" con una mujer tomando algo.

La describí de forma muy genérica, así no podrán dar con ella.

Pero, Fernando, si saben que estuvo en el "pub",

es que habrán rastreado su coche o su móvil.

-¿Quién dirige la investigación?

-Néstor, uno nuevo.

Lo conocí cuando fui al hospital a visitar a Lidia,

que también está metida en esto.

-Sí, sé quién es.

Hace años empezó en Distrito Sur, luego se fue una temporada bien larga

a Andalucía, me parece,

y ahora ha vuelto al barrio otra vez.

Me la tiene jurada desde el principio.

-Fernando, estamos tardando demasiado.

Dijiste que sería más rápido.

-Estoy haciendo todo lo que puedo, ¿de acuerdo?

No me presiones más. Ahora te tengo que dejar. Te llamo en un rato. Chao.

-¿Todo bien?

-¿Te refieres a mí?

Sí, para mí va todo bien.

Para ti creo que no tanto.

(RÍE)

(Pitido)

¡Es él!

-Muy bien, vamos allá.

Bien, bien, bien, bien, bien.

Por fin tu amiguito el malnacido da señales de vida.

-No he dormido nada esta noche tampoco.

Es que no me lo puedo creer, tío.

Nos estuvo espiando

y encima para darle información a Quintero. A Quintero.

-A Quintero, sí.

(BRUNO) -"Quintero, no sé qué narices quieres,

pero no quiero saber nada más de ti. Yo te daba la información

de la mensajería, tú pagabas mi deuda con Celso y se acabó.

No quiero ni mensajes, ni llamadas, ni saber nada más de ti".

-Quintero le despluma, le ofrece pagar la deuda y a cambio nos espía.

-Es que es idiota.

Es idiota. ¿Por qué no me dijo nada? ¿Por qué no pidió ayuda?

-Porque no tiene huevos.

Porque es un mentiroso además

y ha elegido mentirte a la cara cada día.

Lo siento, Bea,

pero lo va a pagar.

-¿Cómo que lo va a pagar? Eva, ¿qué vas a hacer?

No.

O sea, no quiero que le hagas daño, eso no.

-Mira,

yo creo que la vida

se construye a base de decisiones:

las que se toman y las que no.

Este tío ha decidido mentirte

y yo decido ser respetada en esta profesión

y para eso tengo que tomar medidas.

-Vale, medidas. ¿Qué medidas?

-¿Te lo tengo que explicar? -Sí.

-Sí, o sea, Eva, quiero que me entiendas.

No digo que no haya que hacer nada con Bruno evidentemente.

Pero se pira de Madrid

y no va a volver nunca más, cosa que me parece bastante "heavy".

Así que no quiero que se te pase por la cabeza darle una paliza

para asustarle o hacerle daño o nada por el estilo.

Por favor. -Lo siento.

Lo siento.

Hay que aparcar el corazón. Es que sé de lo que hablo.

Este tío te ha vendido y tú le estás defendiendo.

¿Crees que haría lo mismo por ti? -No lo sé y tampoco me interesa.

-Pero evidentemente... vale, estaba muy desesperado para hacerlo,

para espiarnos y para darle la información a Quintero.

Pero en el fondo sabes que es inofensivo

y es un buenazo. -No.

-Sí. Entonces, no entiendo por qué te tomas tanta molestia.

-No es inofensivo.

Es peligroso y tonto.

Mira, vamos a hacer una cosa. -¿Qué?

-Que hable.

Que nos cuente, a ver qué tiene que decir

y si colabora, pues...

me portaré bien con él.

-No. Portarte bien no, Eva, no.

Yo necesito que me digas que vas a dejar que Bruno se pire de Madrid

sin hacerle daño.

Eva, por favor.

-Si cumple sí.

-Sí va a cumplir porque me voy a encargar yo.

¿Cuándo quieres hablar con él?

Creo que entra a currar en el primer turno, creo que sí.

-Que no salte la liebre aún

que el resto no quiero que se entere. A última hora, cuando se vayan.

Y tú chitón.

-Vale.

Yo estoy completamente de acuerdo, pienso lo mismo que tú.

(AFIRMA)

No te preocupes, Iker.

Tarde o temprano daremos con ese malnacido y le haremos

justicia a Alicia. Sí.

Venga, ánimo, ¿eh?

Oye, dale un beso a Leo de mi parte.

Hasta luego.

¿Cómo está Iker?

Bueno, pues sobreviviendo como todos.

¿Y hay novedades sobre Khan?

La Europol lo situaba en Rumanía. De hecho estaban organizando

un operativo para darle caza, pero sabes cómo es de escurridizo.

Pero tarde o temprano darán con él.

¿Crees que lo vio venir? Espero que no porque significaría

que tiene a alguien dentro informándole.

También puede ser una casualidad y que haya tenido que desplazarse

a causa de sus negocios.

Sí, sí, puede ser. Si necesitas que te eche un cable para lo que sea,

no tienes más que decirlo. Te lo agradezco,

pero por el momento me conformo con poder hablar

de ello contigo así en "petit comité".

Pues tu secreto está a salvo conmigo. Muy bien.

Dime qué querías. Sí.

He hablado con mi contacto en la guardia civil en Jaca

y han hablado con otro vecino que conoce a Lucas.

No pudieron hablar con él antes porque es día de montaña

y estaba de viaje. ¿Ha contado algo interesante?

Bastante interesante, creo yo.

Resulta que se encontraba con Lucas en la montaña a menudo,

pero nunca llegó a hablar con él.

El chaval de la cabaña le llamaba.

Y lo curioso

es que a veces iba con un entrenador.

¿Un entrenador?

Un tío con el que hacía un entrenamiento físico duro

y prácticas de tiro.

¿Tenemos la descripción de ese sujeto?

Demasiado vaga. El guía nunca se acercó demasiado.

La Guardia Civil está investigando,

pero yo tengo una hipótesis.

¿Cuál? No era un entrenador.

Era un instructor militar.

Estaba pensando lo mismo.

Alguien relacionado con su paso por la academia militar de Zaragoza.

Exacto. Puede que Lucas llevara mucho tiempo pensando

en atacar al cuerpo de policía.

Y tal vez se apuntara a la academia precisamente para recibir

instrucción militar. Y no aguantó la jerarquía

y la disciplina castrense y lo dejó. Tiempo después entró

en contacto con uno de los instructores

para que lo entrenara personalmente.

Justo. Eso es.

Oye...

quería pedirte disculpas por no haberte trasladado

mis pesquisas cuando fui a Tordal.

No debí dejar que un asunto personal interfiriera en el trabajo.

Lo siento. No te preocupes, está olvidado.

Además, yo también tengo que disculparme,

ni siquiera te he preguntado qué tal el viaje.

Bueno, pensé que el viaje me serviría para tomar distancia

y aclararme las ideas,

pero la verdad, no he dejado de pensar en ti ni un minuto.

-Me alegro un montón de que al final se haya animado.

-Sí, bueno...

¡Venga! -¿A qué hora empieza?

-Nada, en diez minutos, cuando vengan todos los alumnos.

Simón, ya verá que se lo va a pasar genial.

La gente sale muy contenta.

Además, la mayoría de gente que viene son vecinos.

Seguro que conoce a alguien.

-Vámonos de aquí, no quiero estar aquí.

Yo no necesito taller de memoria.

Eso es para los viejos.

-A ver, Simón. Mire, ¿por qué no hacemos una cosa?

Ya que está aquí podría quedarse al taller y decidir si le gusta o no

y si no se lo pasa bien o no le gusta o lo que sea yo le prometo

que le llevo a casa personalmente.

¿Qué le parece?

-Me parece...

lo que me parece.

(SUSPIRAN)

-Simón, si es que yo se lo digo por usted porque no quiero

que se pierda esto. De verdad, que la gente sale muy contenta,

que es muy divertido. Y si no le gusta dejo de insistir ya

para siempre. Se lo prometo.

-Bueno. Vale.

Me quedo, pero solo hoy.

Que conste que solo hoy y luego me voy.

-Vale, perfecto, entendido. Del taller a casa.

Se lo prometo. -Vale.

-Gracias, Paty. -De nada.

Bueno, voy a terminar de imprimir unas cositas y vengo, ¿vale?

-Vale.

-¿Te quedas contento, papá?

Si te lo vas a pasar muy bien, ¿eh? Paty es estupenda. Además, seguro

que conoces a todo el mundo porque ha dicho que son del barrio.

Ay.

Ay, papá, yo tendría que irme porque ¿te acuerdas que ayer te dije

que tenía hoy una entrevista de trabajo para limpiar una casa

en el centro? Es dentro de un ratito y si no salgo ya llego tarde.

-Pues anda, hija, vete, vete, vete, ya. Vamos.

-Vale. -No vayas a llegar tarde. Corre.

-Mira, siéntate aquí, ¿eh?

Espera que ahora mismo llega Paty.

Yo luego vengo y te recojo

y nos vamos juntos a casa, ¿vale? Tú no te preocupes por nada.

¿De acuerdo? -Vale.

-Adiós, papá. -Adiós, hija.

¡Luisa!

¡Hija mía!

¿Dónde estás, Luisa?

Hija.

Hija.

-Qué bueno este.

Hace unas imitaciones buenísimas.

Qué risa.

-La verdad es que lo que vi de él en Internet me ha gustado,

me he reído.

-Y eso que en Internet no es igual que en vivo.

Si quieres un día vamos a verlo. -Tampoco me mata para irme

a un espectáculo de él. Mejor ve con tu hermano que disfrutaréis más.

-Oye, y cambiando de tema.

No ha venido Carlos por aquí, ¿no?

-No. Hace días que no viene. Yo creo que desde que...

vamos desde que... -Desde que lo corté.

-Sí. Más o menos.

(SUSPIRA) -No sé, es que...

antes venía a tomarse el café en la mañana, después de la comida

a hablar conmigo,

pero pues ahora está desaparecido, lógico.

-Pues sí, mujer, lógico.

Que te dejen duele.

Pero vamos, no te preocupes, tiempo al tiempo.

-Pues nada.

Un cliente menos por mi culpa.

-Bueno.

Eso es lo menos importante. Lo que más importa es que estés bien.

No te preocupes que ya verás como vuelve.

No hay policía duro que aguante el café de la comisaría.

Luego vuelven, lo sé por experiencia.

-Ojalá tengas razón, Mari.

Pero lo extraño mucho.

-¿Tú estás segura de la decisión que tomaste?

Porque vamos, yo no te veo muy firme, ¿no?

-No, no, sí estoy segura.

Estoy segura de lo que tenía que hacer y ya está. Y no voy a echar

marcha atrás porque lo nuestro no tiene solución. Es así.

-Pues nada, si tú crees que no tiene solución,

a lo hecho pecho, no le des más vueltas.

Ahora, lo que sí deberíais intentar es llevaros bien como amigos

o como conocidos o como lo que sea.

El caso es que cada vez que venga aquí el chico y te tenga que ver

no lo pase fatal.

-No, si yo qué más quisiera,

pero si ni se pasa por aquí, ¿qué hago?

-Hombre, ¿qué haces? A lo mejor tienes que dar tú el primer paso

y llamarlo, hablar con él. No sé.

-No sé, no creo que sea tan fácil.

-No digo que sea fácil, cariño. Si fácil no es.

Pero vamos, si ninguno de los dos hace nada

al final eso se va a enquistar

y entonces sí que no va a tener remedio.

-Voy a hablar con él.

Si por lo menos puedo hacer algo

para que aunque sea seamos amigos,

pues que no quede por mí. -Pues haces bien.

-Hola, chicas, ¿habéis visto a Simón?

-No, ¿qué ha pasado?

-Pues que Luisa lo había traído al centro para hacer un taller

y me he ido un segundo, de verdad, y ha desaparecido y no lo encuentro

por ninguna parte.

(SUSPIRA) Oye, por favor, si le veis avisadme, ¿vale?

Llamadme enseguida. -Sí, no te preocupes. Hablaré

con los clientes por si lo han visto. -Genial, gracias.

Chao. -Chao.

(Puerta)

Sí. Hola.

Al verte en la lista me he preocupado. ¿Estás bien?

Dímelo tú, que tendrás ahí los resultados de la analítica

que me hago todos los años.

Anda, es verdad, está aquí, sí.

Siéntate.

Se me había olvidado.

¿Qué? ¿Está todo bien?

El colesterol alto, pero ya lo sabes. Hasta que no te quites lo que debes.

¿Y el corazón? ¿Cómo va?

No sé, bien. Yo no me noto nada raro.

Pues ya sabes. A quitarte los fritos, los embutidos, los procesados

y a darle a todo lo bueno:

frutos secos, verduritas,

frutas, cereales. Oh, calla, calla.

Cerveza sin alcohol. Oh, qué rico y pan integral, vamos.

Se me hace la boca agua. ¿Qué dices?

Si hay panes integrales riquísimos. Es verdad, pero se untan mal

en el huevo frito, ¿sabes? En eso llevas razón. (RÍE)

Bueno, ¿y tú qué tal?

El otro día nos quedamos a medias.

¿La verdad? Pues más fastidiado de lo que pensaba, ¿sabes?

Esto de irte de tu propia casa no se lo recomiendo a nadie.

No sabes cómo te entiendo.

Yo también pasé una temporada muy larga viviendo en un hotel.

Aunque en mi caso me lo había ganado a pulso. Lo pasé fatal.

Así que entiendo perfectamente

el calvario por el que estás pasando.

Ya.

Antonio, Claudia te quiere mucho, eso lo sabes,

y estoy seguro que lo último que quiere es hacerte daño.

¿Y así me lo demuestra?

Que yo sepa no ha pedido el traslado.

Tienes que entenderla.

Claudia fue una de las primeras mujeres policías

de este país. Le ha costado mucho llegar

a donde está y toda su carrera

la ha hecho aquí en este barrio. Distrito Sur es su vida.

Estaría bien que su vida fuera la familia.

El trabajo es lo primero, ya lo sé

y después todo lo demás, incluido su marido.

¿Cómo quieres que no esté decepcionado, Emilio?

En mi opinión, deberías estar orgulloso de ella, bueno, y de ti.

Si ha llegado donde está es gracias a tu apoyo.

Bonita forma que tiene de agradecérmelo.

Ella también lo está pasando mal.

En comisaría intenta disimular, pero la conozco perfectamente.

Noto su tristeza.

Y ¿tú qué crees? ¿Que lo estoy pasando estupendamente?

Antonio, yo te entiendo, bueno, os entiendo a los dos.

Lo que creo es que aún estáis a tiempo

de solucionar vuestros problemas.

Me gustaría verlo como tú.

Pero hasta que Claudia no pida el traslado no se va a solucionar,

créeme, te lo aseguro. (SUSPIRA)

A no ser que uno que conoces tú

y que conozco yo pida el traslado y desaparezca para siempre.

Antonio, eso no va a pasar.

Fue una imposición de Jefatura y no lo trasladarán

ni aunque él lo pida. Y menos ahora con el caso del asesino

de policías abierto y sin resolver.

Menuda forma tienes de animarme, amigo.

Solo digo que no esperes que las cosas se solucionen solas.

Si quieres arreglar todo tendrás que mover ficha.

Bueno, y para cualquier cosa que necesites ya sabes dónde estoy.

Gracias.

-Bueno, no tiene por qué, ¿no?

Ser un mujeriego no es incompatible con tener un matrimonio feliz.

Igual su mujer lo sabía todo y se está haciendo la moto.

-Vete tú a saber.

Pero vamos, no vamos a discutir tú y yo lo que es una pareja feliz.

De todas formas su secretaria nos afirma que Larrea es mujeriego,

¿no? Eso es un hecho.

-Tú te has creído lo del estrés? -Tener una relación con otra mujer

me parece algo peculiar para aliviar el estrés. Yo prefiero una tila,

pero yo estoy un poco caduco, así que mi opinión no cuenta.

-Vale, y suponiendo que la mujer

con la que le vieron en el Moonlight fuera la amante...

(AFIRMA)

-Es raro que su nombre no aparezca en ningún registro

de ningún hotel de Guadarrama ni de alrededores.

-Bueno, pudo haberse registrado ella sola.

-Te lo compro. De todas formas la Guardia Civil

se ha pateado la zona con la foto de Larrea

y nadie lo ha reconocido como un cliente habitual.

-Sabes que la colaboración ciudadana a veces deja mucho que desear.

Por cierto,

esta llamada de Hanna me tiene intrigado.

¿No te ha dado ningún detalle?

-No, no, no. Solo me ha dicho que quería vernos.

No sé, igual ha recordado algo o... no sé. Hanna es observadora,

que en cualquier momento le hace una ficha a cualquier cliente.

-Pues la ficha que nos ha dado de la amante de Larrea es flojita.

No ha dado ni un detalle concreto. Como si no quisiera que indagásemos.

-Quizás ese día tenía mucho lío en el bar

y no se pudo fijar bien.

O... yo qué sé.

O igual nos ha mentido.

-Tampoco podemos olvidar para quién trabaja.

-Últimamente el Quintero este está metido en varios chanchullos.

-Me pregunto qué relación podría tener Quintero con Larrea.

-Ya, no sé. A mí no se me ocurre nada,

pertenecen a dos mundos muy distintos.

-A lo mejor nos lo cuenta tu amiga Hanna.

-Hola. -Hola.

Bueno, pues tú dirás.

-Tengo algo para vosotros.

Le he echado un ojo y es la agenda del hombre

por el que me preguntasteis, Cristóbal Larrea.

-Y la tienes tú porque... -La señora de la limpieza la encontró

y la metió en la caja de objetos perdidos,

pero no me dijo nada.

Por eso cuando me preguntasteis por él no os la di.

Y en cuanto la encontré os he llamado.

-Anda, pues habrá que examinarla con detenimiento.

Muchas gracias, Hanna. -De nada.

Espero que os sirva de algo.

Me tengo que ir, tengo mucho trabajo.

-Hasta luego.

¿Has mirado el día que desapareció?

-Ya lo he hecho.

-¿Y qué? ¿Pone quién lo ha secuestrado o qué?

-Pues no, mira, pero aparece el nombre de una mujer.

Casualmente.

-¿Qué nombre? -Ana.

Debe ser el nombre de su cita de esa noche y el resto, mira,

vacío.

-Cualquiera diría que tenía pensado desaparecer.

-Bueno, es que a lo mejor escribe el nombre de su amante

no vaya a ser que se le olvide.

-Bueno, pues nada, averigüemos quién esa tal Ana.

-Si es que existe.

-Paula.

Hola. Oye, queríamos poner una denuncia por desaparición.

¿Con quién tenemos que hablar? -Conmigo, estoy libre.

Acompáñenme.

¿Quién ha desaparecido? -Mi padre.

Se ha perdido, seguro que no sabe ni dónde está.

¿Y si le ha pillado un coche? -Vale, tranquila.

Siéntese y respire hondo.

Vamos a ver, ¿cómo se llama su padre? -Simón.

Simón Ortiz. -Vale, ¿edad?

-73 recién cumplidos.

-¿Dónde y cuándo fue la última vez que le vio?

(LLORA)

-Fue en el centro cívico, vino a dar un taller de memoria

y nada, le perdimos de vista un momento

y desapareció.

-Vale, ¿hace cuánto que fue eso?

-Hará como unos 40 minutos o algo así.

-Ha pasado poco tiempo desde que desapareció

como para poner una orden. -Tiene alzhéimer.

No sabrá ni dónde está, a veces no reconoce a la familia,

podría pasarle cualquier cosa.

-Si tiene alzhéimer, ya es otra historia.

Vale, pues voy a poner la orden de búsqueda.

¿Su padre llevaba el teléfono encima? -No.

La culpa es mía por dejarlo solo,

pero es que tenía una entrevista de trabajo.

-Tranquila, no te sientas mal por eso.

Hiciste bien, esa entrevista era importante

y tenías que ir, lo hiciste bien.

Aquí la culpable soy yo, que soy la responsable

del centro cívico y le dejé solo. -No, yo me marché sin avisar.

Yo soy la que lo ha hecho todo mal.

Podía haberle dicho a un voluntario que le echara un ojo,

pero no sé, por no molestar. -Bueno.

Ahora tranquilidad y paciencia.

Acabo de emitir la orden de búsqueda.

¿Tiene alguna foto de su padre para enseñársela

a los compañeros de patrulla?

-Sí, tengo una que le hice hace poco.

-Vale, esa es perfecta.

¿Me la puede mandar a este número de teléfono?

Y yo se la envío a mis compañeros. No se preocupe,

que le buscaremos en todos los rincones del barrio.

Daremos con él, se lo prometo.

-Muchas gracias.

-Ya estoy, ¿qué ha pasado?

-Camina.

-Vale.

Morena.

¿A qué vienen estas caras?

Prometo que no he perdido ningún paquete.

-Déjate de mierdas, Bruno. Sabemos que eres tú

el que ha pasado información a Quintero.

-¿Qué?

Estáis de coña, ¿no?

Yo con Quintero no tengo nada que ver.

Esto es una broma, ¿no?

(BRUNO) "Quintero, no sé qué quieres, pero no quiero saber nada más de ti.

El trato era que te daba información de la mensajería,

pagabas mi deuda con Celso y se acabó.

No quiero ni mensajes, ni llamadas, ni saber nada más de ti".

¿De dónde has sacado esto?

-Aquí las preguntas las hacemos nosotras.

¿Estamos de acuerdo en que nos has vendido?

-No estamos de acuerdo. Eso es un mensaje de Quintero,

no sabía de qué hablaba. Le contesté lo primero que me vino.

-Bruno... a estas alturas es mejor que digas la verdad.

-Pero ¿qué es la verdad? Coño, que sois familia,

que no os traicionaría nunca. -Qué agotamiento, de verdad.

-Eva. -Eva, no.

Eva. -Tres segundos tienes para hablar.

-Eva, escúchame un segundo. Ese no era el trato, ¿vale?

-Sí, sí lo era, no está colaborando.

-Vale, vale.

¿Puedes guardar esa pistola porque no la vas a utilizar?

Por favor.

-Hermana, qué poquito me conoces.

Papá me enseñó muchas cosas.

Entre ellas, que hay veces que hay que tomar

decisiones difíciles, yo estoy a punto.

-Vale y papá nos enseñó que hay que tener palabra.

Y tú prometiste que si Bruno decía la verdad,

no le harías daño. -Pero eso no está ocurriendo.

-Vale.

Bruno, ¿puedes hacer el favor de contarle a mi hermana

todo lo que sabes de Quintero? Por favor.

-Sí y con detalles, por favor.

-¡Vale, vale, vale!

¿Vale?

(SUSPIRA)

-Fui yo quien le pasó información a Quintero.

-Bien, ¿lo ves? Es ver la pistola y recuperan la memoria enseguida.

-Lo siento, ¿vale? Pero sabías perfectamente

que mi deuda con Celso era impagable.

Quintero se hizo cargo de ella, no me quedó otra opción.

-¿Cómo te enteraste de la ruta?

-Me obligó a poneros un paquete con una grabadora

y así escuchamos las conversaciones.

(RÍE)

(SILBA)

Buenas.

Ey.

Qué bien huele.

¿Te ha dado por cocinar o qué? Sí, he hecho croquetas.

¿Croquetas? Pudiendo cocinar cualquier cosita, ¿eh?

Has hecho 50 croquetas, muy bien.

¿Qué haces? (RÍE) Nada, aquí estoy.

¿Miras fotos de Daniela? Estoy borrando fotos de Daniela.

¿Cómo borrando? ¿De verdad? Sí, pero...

es más difícil de lo que pensaba.

Luego sigo. No levantas cabeza, ¿eh?

No, no te creas, estoy bien, estoy bien, voy...

voy mucho mejor que los primeros días.

Al principio me costaba más, pero ahora...

Avanzando.

Bueno.

Llevo unos días sin ir a La Parra.

La última vez que dijiste eso acabaste, no sé, a las pocas horas

en La Parra.

Sí, sí.

Iván, eres... eres...

el amigo que todo el mundo querría.

Siempre ahí para recordar los buenos momentos.

Los buenos amigos están para decir las verdades a la cara.

¿No? Y si llevas un par de días sin ir a La Parra,

pues oye, te felicito, muy bien, claro.

Oye, ¿tienes plan para hoy?

No.

¿Quieres que hagamos algo?

A ver, bueno... había quedado con Lara para...

para pedir cena y ponernos una peli.

Buenísimo, me parece planazo. Tengo un montón de pelis

de estas nuevas por ver en la lista.

Ya... De hecho, estrenó una el otro día

uno que fue a poner una denuncia a la comisaría.

Le podíamos echar un vistazo.

Bueno.

No estoy invitado.

No es que no estés invitado, sino que como llevamos

un par de noches quedando juntos y tal, me apetecía quedar con Lara.

Claro, claro, normal.

Normal, Iván, perdóname que estoy... No, no, no, si no...

No pasa nada, lo digo por eso, pues...

Sé que lo estás pasando mal y estoy aquí para ti,

soy tu colega, pero hoy...

un poquito de intimidad. Pero no tienes que pedirlo,

cuenta con ello.

Gracias. Claro, todo lo contrario.

Vale, pues gracias, de verdad. Nada, nada.

Lara vendrá en media horita, sí, en media hora está aquí, sí.

Media hora.

(CARRASPEA)

¿Qué?

No querrás que me vaya a dormir debajo de un puente.

No, debajo de un puente, no, a tu cuarto. Quédate en tu cuarto

y cuando venga Lara, va a querer juntarnos a cenar y tal.

Dile que no te apetece, que te quedas leyendo el libro

o escribiendo o haciendo...

lo que sea. Claro que sí.

Lo que sea, amigo.

Lo que sea.

(RÍE) No seas dramas, Carlos.

No, no, cero dramas. Hoy por mí, mañana por ti.

Y mañana por mí, cero dramas claro que sí. Mira...

mira, me voy tan tranquilo a mi habitación.

No me hagas sentir culpable, ¿eh? No es mi intención ni mucho menos.

Esta noche esto que tengo aquí son mis mejores aliados.

Que sí, que da igual, que te quedes. Ya haremos algo el fin de semana.

Oye, Iván, Iván, que no, escúchame, déjate de tonterías,

que no necesito nada de compasión, ¿de acuerdo?

Quédate aquí con Lara, disfruta y no rompáis nada.

¿Seguro? Seguro.

¿Seguro?

Sí.

Gracias.

-Toma.

Te he traído algo de comer, supongo que tendrás hambre.

-¿Por qué no me dejas ir ya?

He hecho lo que me has pedido, yo he cumplido.

-Tranquilo, hombre, tranquilo, no seas tan impaciente.

Te dije que no vas a salir de aquí hasta que tu amigo Vlado

dé señales de vida, así que tómatelo con calma.

¿Qué tal? ¿Cómo ha ido?

-Sin problema.

Ya tienen su agenda y van a estar muy entretenidos

buscando a una tal Ana

y su nidito de amor en Guadarrama.

-Desátalo, anda, para que pueda comer algo.

-¿Seguimos sin noticias de Khan?

-Seguimos sin noticias de ese cerdo,

pero yo ya me estoy empezando a cabrear con todo esto,

así que me parece a mí que le vamos a dar

un pequeño giro de tuerca al asunto, ¿no crees?

Toma, Cristóbal.

Ahí te acerco tu nueva mesa de despacho.

Vas a transferir todo el dinero que tiene Vlado Khan

ahí a un número de cuenta que te voy a dar ahora.

-¿Y qué cuenta es? -Una de las mías.

Quiero que me ingreses todo el dinero que ese cerdo tiene ahí

y en el concepto de esa transferencia vas a poner en letras mayúsculas:

"Llama a Quintero".

-Estás completamente loco.

No puedo hacer eso.

No tengo la culpa de que Khan no te llame.

He hecho todo lo que me has pedido, pero esto es un disparate,

no lo voy a hacer. -Sí lo vas a hacer, lo vas a hacer.

-Si hago eso, estoy muerto en cuanto ponga un pie en la calle.

-Y si no lo haces, ni siquiera vas a volver la calle,

te pego un tiro y mueres aquí.

-No, es una locura.

No lo voy a hacer, es una locura.

-Vas a hacer esa transferencia porque, si no, te pego un tiro ahora

y después voy a hacerle una visita a tu familia con esta pistola

para despedirme de ellos. ¿Te queda claro?

¿La vas a hacer sí o no? -Fernando, por favor, cálmate.

Guarda la pistola, por favor.

-Apártate porque estoy hablando muy en serio.

-Vale, por favor, lo voy a hacer.

Pero deja de apuntarme ahora mismo. -No voy a apartar esta pistola

hasta que no hagas esa transferencia. Cuanto antes la hagas,

antes terminamos, aquí tienes el número de cuenta.

-Lo siento, es una cagada enorme, pero no me quedaba otra.

Era o trabajar para Quintero o enfrentarme a Celso

y perdóname, pero... a lo mejor mi vida es una mierda,

pero a mí me sirve.

-Sí, sí que es una mierda.

¿Eso es todo?

-¿Para qué te voy a mentir? Si sé que no me vas a perdonar.

-Claro que no, es que a los traidores no se les perdona.

-Lo que no me entra en la cabeza, es cómo has sido capaz

de hacer algo así.

No me entra en la cabeza.

-Si soy sincero, lo único que pensaba era en nosotros dos.

-A ver, Romeo, creo que voy a vomitar.

Para que quede claro.

Esta es la última vez que tú y yo nos vemos.

¿De acuerdo?

En 24 horas tú estás fuera de Madrid.

A no ser que no quieras que sea la última.

No sé si me estoy explicando.

No entiendo la pena, chica, de verdad, no te entiendo.

-No me entiendes.

Qué raro, Eva, es que tú nunca me entiendes.

Porque pienso que una cosa es vender armas

y otra cosa es matar a la peña.

Yo no soy ninguna asesina y juraría que tú tampoco.

-Venga, muchas gracias.

Ramiro, el del taller, ya está avisado también.

-Pilar no me coge, han tenido que cerrar ya.

Se me ocurre llamar a la pizzería del centro,

que por allí pasa mucha gente.

-Vale, no te preocupes, llamo yo.

-¿Qué? ¿Cómo ha ido?

Os voy a poner un caldico caliente, que os sentará bien.

Merinero y yo estamos llamando a todos los negocios del barrio,

a los que no han cerrado todavía, para que estén al loro

a ver si aparece por ahí.

-Muchísimas gracias, de verdad. Gracias a todos.

-La policía también está repartiendo la foto y ha dado el aviso

de desaparición.

Ha pedido a los vecinos que colaboren y tú no sabes,

el barrio se está volcando.

-No me extraña, en este barrio hay buena gente.

-Ya ves.

-Mujer, tómatelo antes de que se enfríe.

-Es que no puedo comer nada, tengo el estómago cerrado.

-¿Quieres que te prepare alguna otra cosica?

-No, muchas gracias.

Perdonadme.

-Madre mía, está fatal.

-Estoy empezando a preocuparme por ella de verdad.

Lleva sin comer desde que desapareció su padre.

-¿Y tú qué? ¿Cómo estás? Porque tienes una carilla...

-¿Cómo quieres que esté, María?

Simón se escapó del centro cívico. Estaba a mi cargo.

A mi cargo

y no se me ocurre otra cosa que dejarle solo.

-Paty, tú tampoco sabías que esto podía pasar.

-Ya, pero sabía que Luisa se iba a ir.

Me tenía que haber quedado ahí, no tenía que haberle dejado solo.

-No, no Paty. No, tú no tienes la culpa.

Yo soy la que tenía que haberse quedado con él.

Podía haber llamado a la entrevista para retrasarla lo que hiciera falta.

No sé en qué estaba pensando para dejarle solo.

-Esa entrevista era muy importante. Es normal.

-No. Total, para lo que me ha servido. (SUSPIRA)

-Seguro que lo mejor ahora es que vayas a casa

e intentes descansar un poco.

-¿Con mi padre por ahí?

¿Tú crees que yo iba a descansar algo? Ni hablar.

Solo pensar que le pase algo, me pongo mala.

-María, ¿me puedes hacer un bocadillo?

Algo rápido, lo que sea, que tengo turno de noche.

-¿Se sabe algo de mi padre?

-Pues no. Todavía no se sabe nada. Pero no se preocupe.

Hemos mandado todas las patrullas a buscarle.

Cuando sepamos algo, le avisaremos.

De todas formas, lo mejor será que se vaya a casa.

-No, no. -Si a su padre le da por ir,

lo mejor es que la encuentre en casa.

-Claro, Paula tiene razón.

Sería una faena que Simón fuera a casa y no hubiera nadie.

-Ya, la verdad es que no lo había pensado.

Solo falta que vuelva a escaparse porque no encuentra a nadie en casa.

Pero llamadme sin falta si lo encontráis, por favor.

-Por supuesto, tranquila.

-Gracias. -Descansa.

(Puerta)

Bruno, abre. Soy yo.

-Ya me voy. No me pienso quedar un segundo más para ver a tu hermana.

-Te ha dicho 24 horas. Así que todavía tienes tiempo.

Y mi hermana es una mujer de palabra.

-Pues fíjate, yo no pienso lo mismo, ¿sabes?

-Yo sí. Por eso te lo digo, la conozco y sé que es así.

-Bea, la he cagado, ¿vale? -Sí.

-La he cagado y lo sé. He metido la pata hasta el fondo.

Pero yo no quería que esto pasase.

Solo quería venir aquí, robar contigo, vivir al día

como siempre lo habíamos hecho. -Bruno, ¡qué romántico!

-Oye, ríete todo lo que quieras,

pero no sabes lo jodido que he estado de mentirte

todos los días a la cara.

He estado a punto de decírtelo muchas veces,

pero no quería cagarla más, ya está. -Ah, ¿más todavía?

-Sí, más, más, Bea. Más porque Quintero

me tenía cogido por los huevos y lo sabes.

Y si no hubiese colaborado con él, ahora estaría bajo tierra.

Celso no es un matón de poca monta. Solo quería que las cosas

estuviesen como antes. -Eres un idiota, Bruno.

Y cuando Quintero te estaba chantajeando

me lo tendrías que haber contado. -¡Pues sí, pues sí!

Pero soy un idiota y siempre lo he sido, Bea.

Pero da igual, simplemente quiero pensar en el futuro

e intentar sobrevivir y... y si es contigo, mejor.

Bea, esto nos queda muy grande. Nos queda enorme.

Que si vuelcos, que si armas,

que si ladrones libaneses y alemanes...

Tú y yo somos felices robando a turistas y ya está.

-¿Sí, seguro? Porque ayer decías, no sé, que querías vivir

como en un pisazo de la leche... ¿Qué? ¿Has cambiado de opinión ahora?

¿O cómo? -Pues no sé, la gente se equivoca.

¿Vale? Tú misma dudabas ayer

de que lo del negocio no era para nosotros.

-¿Sabes qué pasa? Que tú no dudas,

que tú no te equivocas, que tú no tienes moral

ni principios, ni nada. -Bea, me estabas comiendo

la cabeza ayer que si no...

-¡Ayer estaba ganando tiempo para ver si me mentías!

Era todo un montaje y me di cuenta de que me estabas mintiendo,

de que llevas mucho tiempo mintiéndome.

Pero veo que no te has dado cuenta.

(LLORA)

Me voy a quedar con mi hermana en Madrid.

Y no solo porque sea mi familia,

sino porque es en la única en la que confío

y la que de verdad

me ha demostrado que se preocupa por mí.

-No estás hablando en serio. -Sí. Estoy hablando muy en serio.

Ya no siento nada por ti, Bruno. Nada.

Me has decepcionado muchísimo. ¿Me oyes? Muchísimo.

Y no te quiero volver a ver nunca más.

Y lo de haberte salvado la vida con mi hermana,

tómatelo como un regalo por lo bien que lo hemos pasado juntos.

Pero esto se acaba ahora.

-Tan poco te va a costar mandar todo a la mierda, ¿no?

-Mucho más de lo que te ha costado a ti traicionarme.

-No, Bea, no.

Bea, sabes que no queremos esto.

Que quieres que esto acabe, que quieres venir conmigo, lo sé.

Por favor.

Por favor.

-No me toques, por favor.

(Puerta)

Pasa, Hanna.

-¿Nada?

(SUSPIRA)

-Nada. Todavía nada.

Pero llamará, no te preocupes. ¿Qué tal está Larrea?

-Durmiendo como un bebé. Con la pastilla que le hemos dado...

-Bien, bien, muy bien.

-Oye, lo vas a soltar mañana, ¿verdad?

-Que sí, mujer, claro que sí. No te preocupes.

Si lo quiero dejar ahí 24 horas más

es precisamente para que se recupere un poco,

para que se recomponga. Tiene que estar decente

cuando hable con la policía

y tiene que resultar muy creíble contándole los cuatro días

que se ha pasado de fiesta con su amante por la sierra.

-¿De verdad que lo ibas a matar?

(SUSPIRA)

-¿Qué importa eso ahora, Hanna?

-A veces... no te reconozco.

Tú no eres así. -¿Así? ¿Así, cómo?

¿Cómo demonios crees tú que era yo antes

hace unos cuantos años? Tú no tienes ni idea.

Yo era mucho peor de lo que estás viendo tú ahora mismo.

Pero mucho peor, te lo puedo asegurar.

Y si cambié de vida fue gracias a mi hija.

Ella me hizo ser otra persona y ahora que la han matado

no voy a parar hasta vengar su muerte.

Y si tengo que pasar por encima de quien sea, lo haré.

-No se nos va a escapar esta vez.

Vlado sin su dinero no es nadie.

Y si está vigilado las 24 horas

es porque está pagando muy caro por ello.

-Lo sé, lo sé. Y más ahora que tenemos todo su dinero.

Es mucho más peligroso que nunca.

Por eso tenemos que tener mucho cuidado.

-Por eso todavía no te ha llamado.

Está tomando el tiempo, organizándose bien, porque...

no solo está en juego su dinero, sino también su vida.

(Móvil)

Vaya, pues mira, precisamente una llamada de un número oculto.

Es probable que sea él. Voy a poner el altavoz.

¿Sí? (VLADO) -"Quintero, maldito bastardo.

Voy a acabar contigo cuando menos te lo esperes, ¿me entiendes?

Exactamente igual que hice con tu hija".

-Vaya, qué sorpresa. Pero si es el mismísimo Vlado Khan

llamándome en persona.

¿Sabes? Si quieres acabar conmigo, si quieres matarme vas a tener

que esmerarte un poquito más y no enviar a esa gente

que no sabe ni dónde tiene la cara. Cómo el inglés ese que me mandaste,

¿cómo se llamaba? Kenneth, ¿no? Kenneth Williams, era eso, ¿no?

(RÍE) Si quieres matarme, vas a tener que venir tú en persona.

-"Tú a mí no me dices lo que tengo que hacer.

A mí nadie me da órdenes".

-Si quieres recuperar tu dinero, tienes que venir tú

personalmente y enfrentarte a mí. Los dos solos. Cara a cara

porque tengo unas cuantas cosas que aclarar contigo.

Aquí te espero.

-Yo te aprecio mucho, Carlos.

Sí, yo también te aprecio muchísimo, Daniela,

pero es que... es que lo de ser amigos me viene regular.

¿Sabes? Porque... hasta hace nada éramos pareja

y yo te quería, es más, yo te sigo queriendo.

Tú tienes fatiga crónica.

Y también necesitas cuidarte y dejarte ayudar.

Si no la cosa va a ir a peor. -Pero de momento puedo manejarme.

-De momento sí, pero ¿y cuándo no puedas?

-Khan va a ir a por ti

y cuando te encuentre te va a despellejar.

-¿Por qué has decidido salvarme?

-Porque no soy ninguna asesina y no quiero que mi hermana lo sea.

-Hemos "hackeado" todos tus dispositivos

y hemos encontrado ahí una información muy importante

y suculenta. -¿De qué estás hablando?

-De todos los chanchullos y los tejemanejes que te traes

con algunas de las fortunas más grandes de este país.

-Acaba de llamar Mencía Urquijo, su mujer.

Su marido se ha presentado en casa hoy sano y salvo.

Al parecer ha llegado como si tal cosa.

-No habrás cambiado de opinión.

-No, he ido para asegurarme de que se piraba.

-¿Solamente? -Sí. Debe estar llegando

a la estación de autobuses. Me dijo que se iba a Marbella.

-No hay nada en lo que agarrarse para creer que miente.

Las localizaciones del móvil, el GPS del coche.

No hay movimientos bancarios que sugieran que ha habido

un secuestro exprés. -Ya, pero hay algo que no cuadra.

No sé qué es, pero hay algo. -Ya, a mí también me lo parece.

-Debes tener mucho cuidado para no irte de la lengua.

-Si la policía me busca, no me va a encontrar.

Estoy preparándome para salir del país con mi familia.

No quiero estar cuando aparezca Khan. -Ya no hay marcha atrás, ¿no?

-No, no hay marcha atrás

y no podemos tener ninguna duda a partir de aquí.

Ese tío y yo nos vamos a enfrentar y va a ser a vida o muerte.

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Servir y proteger - Capítulo 907

01 mar 2021

Miralles y Salgado acercan posturas y rebajan la tensión que han vivido los últimos días. Quintero presiona a Larrea para que transfiera todo el dinero de Khan a una cuenta suya y atraer al mismísimo Khan en persona a Distrito Sur. Beatriz convence a su hermana para que no le haga daño a Bruno y permita que se vaya de Distrito Sur.

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