Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 897 - Ver ahora
Transcripción completa

Claudia, queríamos ponerte al tanto de todo.

Hoy vamos a organizar un operativo para detener al Vigilante.

Esperamos que vaya al vivero a comprar la flor para Alba.

"Suerte, compañeros.

Emilio, ¿podría hablar un momento contigo?

Quiero reincorporarme al regresar". En fin, como quieras.

Quieres contarme algo más, ¿verdad?

"Estoy pensando en pedir el traslado a otra comisaría".

Mila, un momento, por favor.

¿Te duele? -¿Y a ti qué te importa?

-Nos está acosando. ¡Esto es acoso policial!

Baje el tono. Y mucho cuidado con lo que dice.

Si le cuento la de veces que me ha parado para molestarme.

Hasta me ha seguido.

Salta a la vista que no estás bien.

Yo no sé si en tu estado debes seguir al frente de la UFAM.

Pues tú mandas.

Yo tengo que seguir aprendiendo de ti, del negocio...

Y ya está.

-Siéntate un momento y te cuento.

Creo que hay cosas que sí debes saber.

Como por ejemplo quién es Hariri.

-Vale.

(CEPEDA) -"Salgado, seguimos sin refuerzos. ¿Qué está pasando?".

-Los han negado, Cepeda.

(PAULA) -Va un motorista al vivero.

(Pistola en carretilla)

-Es el Vigilante. Déjame ir.

-Lidia, es muy peligroso.

-Hola, ¿puedo ayudarle en algo?

-¡Lidia!

(Música emocionante)

(Música instrumental)

-Me ha venido esta factura de 600 euros y no sé qué hacer.

¿Qué hago?

-Bueno, lo primero, quédese tranquila, ¿vale?

De esta factura me encargo yo. Pero tiene pinta de ser un error.

En cuanto solucione todo esto, le avisaré.

-Ay, pues muchísimas gracias, hija. -Nada.

Quédese tranquila, ¿eh? -Gracias.

(SUSPIRA) -Pase.

Buenas, Dani. -¿Qué tal?

-Un café con leche, porfa. -Claro.

-Iván, ¿puedo molestarte un momento? (IVÁN) -Sí, claro.

-¿Puedes echarle un vistazo a esto?

-¿Quinientos sesenta y tres pavos de luz?

-Sí. -¿Cuántas cosas tenéis enchufadas?

Si es... Ah, no.

No es del centro cívico. ¿Quién es Dolores García?

-Es una señora que viene al taller de acompañamiento de mayores.

(RESOPLA) -A ver, una factura así para una señora que vive sola...

-Ya. Imagínate el susto que se llevó cuando abrió la carta.

-Esto será un error.

¿Habéis llamado a la compañía? -Sí, pero le dan largas.

Ella está superasustada, porque su pensión es de risa.

No puede afrontar 600 euros.

-No, ya me imagino, lógicamente.

-Tiene miedo de la siguiente factura. No sabe qué hacer.

Por eso nos ha pedido ayuda. -No me extraña.

Pero esto...

Esto tiene pinta de ser un enganche al contador.

Esto es algo ilegal. No puede ser un error de lectura.

No. O sea... A ver, lo único que puedo hacer

es consultarlo en el ordenador, a ver qué está pasando.

-Pues me harías un favor. -Para eso está la policía.

Lo único: me quedo con la factura. -Claro, quédatela.

Quédatela. Si averiguas algo, me avisas.

-Claro. Sí. Con lo que tenga, te voy contando.

-Genial. Me tengo que ir ya. Muchísimas gracias, Iván.

-De nada.

-Luego me llamas. -Luego te cuento. Chao, Paty.

-Dani, apúntamelo, porfa. -Vale, te lo apunto. Chao.

Aquí tienes tu café. -Gracias.

-De nada.

-Ya lo sabía. Algo tenía que ser, claro.

-¿Qué tal, Lara? -Bien.

-Lara. Buenas. ¿Tienes un segundito?

¿Tomamos un café y hablamos una cosilla?

-Se te ha olvidado pronto lo que te he dicho.

-No. No se me ha olvidado que no hablaríamos si no es trabajo.

Es que esto es trabajo.

-Vale. ¿De qué se trata? ¿Qué pasa?

-Mira, échale un vistazo.

-Vale.

Una factura bestial de la luz a nombre de Dolores García.

Muy bien. ¿Y qué pasa con esto?

-Bueno, que creo que le han pinchado el contador.

Y bueno, que... no sé, ¿tú qué opinas?

-Yo qué sé. Me imagino que sí.

Pero ¿qué tiene que ver esto con la UFAM?

-Mira la dirección.

(MURMURA)

Este es el bloque de edificios donde viven estos dos, ¿no?

Mila y Juancar.

-Exacto.

-Pues toma. Yo paso.

No, ya me he comido mucha bronca por culpa de estos dos.

No quiero más líos con Bremón. -Pero ¿qué líos?

No te vas a meter en un lío.

Puede ser la prueba para detener a Juancar.

Si le ha pinchado el contador a esta señora,

es porque necesita mucha, mucha luz.

Mucha. -Sí, lo pillo.

Claro. Entonces podemos trincarlo por ahí.

-Te lo cuento porque sé que estás preocupada por Mila.

Pero oye, que si no, me encargo yo y ya está.

-No. Prefiero encargarme yo, si no te importa.

-No. No hay ningún problema. -Gracias.

Oye, ¿por qué haces todo esto?

-¿El qué? -Portarte tan bien conmigo.

¿Te sientes culpable por haber ido con el cuento a Bremón?

-¿Otra vez?

¿Cómo tengo que explicártelo? Yo no le he contado nada.

Nada. Mira, si te ayudo es porque me importas.

¿Vale? Pero ya veo que a ti te da igual.

Así que aquí te quedas.

-¿Qué tal? ¿Ya sabes lo que quieres tomar?

-No. No sé.

No sé...

(Música melancólica)

Cepeda, ¿cómo está la oficial Alonso?

Ese disparo en el pecho es grave, ¿no?

Aún no sabemos si le afectó el corazón,

pero ha perdido mucha sangre.

Estaba inconsciente cuando se la llevaron.

¿Qué dicen los sanitarios? ¿Cómo lo ven ellos?

No se les veía muy entusiasmados.

La cosa no pinta bien.

Le juro que aún no sé qué carajo ha podido pasar.

Lo último que necesitamos ahora es que pierdas la calma.

Lo de Alonso es un palo muy grande,

pero debemos estar concentrados para detener a ese Vigilante.

Sí, no se preocupe. El operativo sigue.

Figueres y Okoye fueron tras el Vigilante.

Estamos todos al 100 %. Bien.

Y los de Científica, ¿qué?

Se han quedado acordonando la zona

para que no se pierdan pruebas.

Comisario, ¿qué ha pasado con los efectivos

que debía enviar Jefatura?

Siento no haber podido hacer más. He hecho todo lo posible, pero...

¿Lo tenemos o no? No.

¿Estás bien? Sí, lo estoy.

No le tenemos. No hemos dado con él.

¿Qué ha pasado? -Le seguimos un buen rato.

Iba rápido, pero le teníamos hasta que fue por una pista forestal.

Y una moto bien, pero un coche... Un coche, nada.

La pista ni siquiera se intuía.

El tipo sabía lo que se hacía. Conocía bien la zona.

Nos ha dejado tirados así. Hemos tenido que dar la vuelta.

¿Avisasteis a la Guardia Civil? Les avisamos.

Enviarán motoristas a investigar sobre la zona.

Voy a contactar con ellos para que nos informen.

¿Qué sabes de Lidia? ¿Está bien?

-Pues está viva.

Pero vamos, la herida parece seria.

No me han dicho mucho más.

-Y cuando se la ha llevado la ambulancia,

¿estaba consciente?

-No.

Pero no te preocupes, no está sola.

Marta se fue con ella en la ambulancia.

Seguro que se recupera. Lidia es una máquina.

-Bueno, aun así, cuando acabemos aquí, iré a verla.

No me lo puedo creer. Ha sido todo muy rápido.

Sí. Nos hemos quedado en "shock".

Nadie se esperaba que esto fuera a acabar así.

Pero hay algo que no entiendo.

Llega el Vigilante, se baja de la moto,

pero de repente no se quita el casco.

Se acerca a Lidia, y justo a su altura se para,

se da la vuelta...

y se marcha. Pero ¿por qué?

Quizá vio nuestros coches.

O intuyó que era un operativo policial.

-No. Eso no tiene ningún sentido. Los K no llevan ningún distintivo.

El operativo era muy discreto.

No. Lo que le llamó la atención fue ver a Lidia.

Pero es raro. Iba vestida como una trabajadora más del vivero.

A no ser que...

-¿Que qué?

-A no ser que reconociera a Lidia... y supiera que es policía.

(Puerta)

-¡Hola! -¡Muy buenas!

-¿Te hacen unos churritos? -¿Que si me hacen? Por supuesto.

Si me flipan. -Por eso te los he traído.

-Te veo... -Contenta.

-Sí, más contenta de lo normal.

¿Ha pasado algo que yo no sepa?

-Pues sí, que hablé con mi hermana. Por fin.

Gracias por ser tan insistente para que lo hiciera.

-De nada.

También es cierto que la idea de irme de Madrid

era como bastante cobarde. -Ajá. Sí que lo era, sí.

Pero bueno, ¿ha habido reconciliación o qué?

-Sí, se podría decir que volvemos a ser socias,

buenas amigas y mejores hermanas.

-Vale. Y nos quedamos en Madrid. -Correcto.

-Bien. Yo creo que es lo mejor, Bea.

Me alegro mucho. -Pues sí.

Cuando tienes razón, tienes razón.

Lo mejor es que me quede aquí, al frente del negocio con mi hermana.

Sin duda.

-¿Del negocio o de los negocios? -De los negocios.

Mi hermana confía más en mí con respecto al segundo negocio.

-¿Sí, seguro? -Sí, ¿por?

-No sé. Como ha sido todo tan rápido,

pensaba que tardaría más en confiar en ti.

-Querido, pero yo tengo un poder de convicción asombroso.

-Ya...

-¿Y te ha contado algo interesante o han sido todo promesas?

-Pues me ha contado quién es Hariri. Mejor que eso...

-Vale, bien.

¿Y cómo sabes que te ha dicho toda la verdad?

Igual te ha contado un par de cosas para que creas saberlo todo.

-¿Cómo? -No... No sé, que a veces me parece

que te trata como a una niña.

-Ya. -Y eso no me mola un pelo.

Igual te ha contado un par de milongas y ya está,

para que dejes de dar la tabarra.

-Pues no. Me lo ha contado todo.

A ver. Por lo visto, el Hariri este es libanés.

Es uno de los mayores traficantes de armas de Oriente Medio.

Y nos va a enviar un cargamento de armas increíble

para que lo distribuyamos por toda Europa.

¿Qué, cómo te quedas?

-O sea, que sí que es tocho. -Es muy tocho.

-Flipas.

Y si mi hermana no confiase en mí, no me lo habría contado.

-No, claro.

Soy un bocas. Perdóname. -Un poco sí.

-Supongo que a veces desconfío de Eva,

y me gustaría que formases más parte del negocio.

Pero que me alegro de que hayáis arreglado todo

y de que vaya tan bien el negocio.

-De todo esto, a nadie, Bruno, ¿eh? Como se entere mi hermana, me cruje.

-¿A quién le voy a contar? No conozco a nadie.

-Bueno, por si acaso.

-Tranquila, que soy una tumba.

-Literalmente, como no tengas la boca cerrada.

-Como no tenga la boca cerrada... -Te juro...

Vale, sí.

Muy bien. En cuanto hables con los médicos, llámame.

Gracias, Paula.

La están operando ahora. ¿Lidia está bien? ¿Qué dicen?

¿Lo superará? No han hablado con los médicos.

Están en quirófano. Toca esperar.

Bueno, lo mejor que podemos hacer por ella es seguir trabajando.

Cuéntanos otra vez qué ocurrió, paso a paso.

(Móvil)

Espera.

El vivero acaba de mandar las grabaciones de las cámaras.

(Música de suspense)

Ahí está.

(CEPEDA) -Ahí, páralo.

En ese momento todo se tuerce.

Míralo.

¿Qué os parece?

Estoy totalmente de acuerdo contigo.

Parece que reconoce a Lidia.

Si sabía que era policía,

tiene sentido que no se quitara el casco y se fuera pitando.

Debió intuir que era un operativo para detenerle.

Pero ¿cómo pudo conocer a Lidia?

Es como si tuviera fichada a toda la policía de Madrid.

Sería una cosa de locos.

Y que la conociera de otra cosa sería mucha casualidad, ¿no?

¿Y si la vio en otro operativo relacionado con sus crímenes?

¿Por ejemplo?

No sé. Pudo ser cuando Lidia y Elías

fueron a socorrer a Cándido y llegaron tarde.

-¿Dices que se quedó allí escondido mirando en vez de largarse?

-¿Por qué no? Asesinó a Cándido porque estaba por allí.

No era su objetivo.

Eso quizá lo descolocó.

No sé. No es un disparate pensar que se quedó allí

viendo las consecuencias de un crimen inesperado.

Desde luego, tiene mucho sentido.

Y encaja con el perfil del Vigilante.

Es un perfeccionista, y le gusta que todo salga como planea.

Aquello tuvo que irritarle mucho.

(Móvil)

Perdón.

¿Sí?

¿A ti qué te parece?

-Que es posible.

Le gusta tener las cosas controladas, y no quiere improvisar.

Es posible que la aparición de Cándido

lo descolocara y se quedara allí

para comprobar si era casualidad o cualquier otra cosa.

Era la policía de Buitrago de Lozoya.

Han mirado la pista por donde se metió el Vigilante,

de arriba a abajo, además, pero no han dado con él.

Creen que escapó campo a través.

Genial.

En algún momento debió dejar la carretera y desapareció.

Van a revisar las cámaras de Tráfico, pero...

mejor no hacerse ilusiones.

¿Y qué sabemos de la moto?

Tráfico confirma que la matrícula es falsa.

Lo que pensábamos.

Bueno... (SUSPIRA)

Ahora Lucas sabe que le hemos identificado.

Y que si esperábamos en el vivero es porque Alba, su gran amor,

le ha traicionado contándonos lo de la flor que le envía.

-Supongo que todos pensamos lo mismo.

Que podría ir a por ella.

Hay que poner a Alba bajo protección policial

hasta que encontremos al Vigilante.

Hablaré con la comisaría de su zona. Que se encarguen ellos.

Pertenece a Distrito Cinco, ¿no?

Y también creo que habrá que poner protección a Lidia

en el hospital.

No sea que remate la jugada.

No le gusta dejar las cosas a medias.

-¿Alguien ha avisado a la familia de Lidia?

-Sus padres fallecieron. No tiene más familia.

-Vaya... No lo sabía.

-¿Te podrías encargar de interrogar a sus compañeros del centro tutelado?

Habíamos descartado esa posibilidad por si lo deteníamos en el vivero,

pero ahora debemos retomarlo. -Por supuesto, yo me encargo.

-Gracias.

Cepeda...

(Susurro ininteligible)

(Puerta cerrada)

-Gracias.

¿Va todo bien?

-No. Carlos, que no me contesta.

Me dijo que hoy tenían un operativo muy importante,

y creo que es algo peligroso.

Estoy preocupada. -No te pongas en lo peor.

-Ya. Pero es que no sé, Paty.

Tengo un mal presentimiento. ¿Y si le pasó algo?

-Bueno, no pienses en eso, tía.

Yo te entiendo. Cuando estaba con Toni, estaba igual.

¿Te acuerdas de Toni? -Sí, me acuerdo.

Se fue cuando recién llegamos al barrio, ¿no?

-Justo.

Pues eso, hay días que no puedes evitar

el estar preocupada, pero... (RESOPLA)

Piensa que si no te coge el teléfono es porque no puede.

-Ya. Pero es que le he llamado seis veces.

¿No ha podido coger el teléfono una vez?

-No sé. Estará liado, tía.

-Ya. Ay, mira.

(RESOPLA)

¿Qué pasa, Carlos? Me tenías muy preocupada.

El operativo de hoy no fue bien.

Han disparado a Lidia.

La están operando ahora.

La bala le alcanzó el pecho, y ha perdido mucha sangre.

¿Quién le disparó? No puedo deciros más. Lo siento.

¿Me pones dos cafés para llevar?

Sí, claro.

-Pero ¿tú estás bien?

¿Los demás están bien? Estamos bien.

Gracias. Un poco afectados por lo que ha pasado,

pero la única baja ha sido Lidia.

Ahí tienes. Gracias.

Te lo pago luego, ¿vale? Sí, claro.

¿Has hablado con tu hermano de Rocha?

Todavía no. Que no se te pase, por favor.

Sí. Cuando hable con él, yo te lo digo.

Vale.

Chao, Paty. (PATY) Adiós.

-Ánimo.

(PATY RESOPLA)

Dios mío, pobre Lidia. -Sí, qué horrible.

Ojalá no sea nada tan grave y se recupere pronto.

-Seguro que sí. Es una tía muy fuerte.

-¿De qué estáis hablando?

¿Le ha pasado algo a Lidia? -Sí.

Le dispararon en el pecho y está muy grave.

-¿Estáis seguras de que es ella?

(PATY) -Sí, nos lo ha dicho Carlos, que estaba con ella.

Oye, lo siento. No sabía que erais tan amigas.

(Sirena)

(HANNA) -¡Paula!

Llevo un rato preguntando a todos y nadie me dice nada. ¿Cómo está?

-No lo sé. Yo tampoco puedo decirte nada.

La están operando ahora.

-¿Has estado llorando?

¿Tan mal está?

-De verdad que... no lo sé.

Le dispararon en el pecho.

No sabemos si la bala le tocó al corazón.

Se la están sacando ahora,

e intentan reparar el destrozo que haya ocasionado.

-Dime la verdad.

¿Va a morir?

-Pues no lo sé, pero espero que no.

Solo sé que... perdió mucha sangre hasta que llegó la ambulancia.

Ha salido una enfermera diciendo que la operación era difícil,

y que Lidia estaba bastante grave.

(CHASQUEA LA LENGUA) -Que no salgan los médicos no es buena señal.

-Yo no quiero ponerme en lo peor.

-¿Cómo fue?

-No te lo puedo contar. Es una investigación en curso.

-Ha sido el asesino de policías, ¿no?

Ha sido él, ¿verdad?

-Mira, da igual quién haya sido.

No te lo puedo contar, pero no digas nada de esto,

porque se me puede caer el pelo.

-Si no importa, en realidad.

Solo quiero que Lidia esté bien.

-¿Por qué no te vas a casa?

Déjame tu teléfono, y cuando tenga noticias te mando un mensaje.

-No, no. Gracias, pero voy a quedarme aquí

y esperar a que salgan y nos digan que Lidia está bien.

-¿Y el pub? ¿No trabajas hoy? -Da igual, Paula. Es una llamada.

No va a parar el mundo porque no trabaje un día.

(SUSPIRA) Hay cosas más importantes.

-Desde luego que sí.

Mira, a mí... nunca me han disparado.

Pero me dieron un navajazo.

En ese momento...

te planteas todo.

Valoras lo que es realmente importante para ti.

-A mí lidia me importa.

Y mucho.

-Tú a ella también le importas mucho.

(RECUERDA) -"Iván Díaz. (LARA) No me acordaba. Perdona.

-Tú llevas ahora la UFAM, ¿verdad? -Sí.

Sustituyo a Esperanza Beltrán mientras está en Colombia.

-Bueno, yo soy el nuevo de la UIT. (RIENDO) -Sí, eso lo recordaba.

-Carlos y tú tenéis razón. Todo ese rencor me envenenaba.

Me estaba ensuciando el alma.

Creo que he dado el primer paso para ser mejor persona.

-¿Y qué? ¿Qué se siente haciendo las cosas bien?

-Pues...

una especie de felicidad.

Bueno, no tanta como cuando hablo contigo.

La chica que me gusta es especialmente guapa,

divertida...

Lo único, que tiene una pequeña manía:

la de darme consejos como si fuese mi Pepito Grillo particular.

-Menuda pesada, ¿no?

-No. Lo hace por mi bien.

Ya, pues... igual deberías lanzarle una señal.

Lo mismo ella no sabe que te interesa".

-Perdón por el retraso.

(SUSPIRA) Hola. -Eh.

Perdona, que estaba pensando en mis cosas.

¿Qué quieres tomar? -Una birra.

Y siento llegar tarde.

Me han liado a última hora. -Nada.

-¿Qué va a ser? -Pues dos birras.

-Vale. -Gracias.

-Vale.

-¿Qué tal va Lidia?

-Pues la están operando ahora, y tampoco tiene buena pinta.

Pero no sé nada más. -Lo siento.

-¿Cómo estás?

-Bueno, ahí lo llevo.

Siento lo de ayer.

Estaba tan a gusto que me vine arriba.

Me imaginaba ya contigo como una pareja normal.

Hasta el perrito que íbamos a tener.

Pero me ha quedado claro que tú no... de momento.

Soy una chica paciente,

y esperaremos lo que tengamos que esperar.

¿Sabes? No hay prisa.

-Ahí tenéis, chicos. -Gracias.

-De nada.

(IVÁN SUSPIRA)

Bueno, Ainhoa, oye, que...

Que yo he estado muy a gusto contigo, y...

-¿"Has estado"?

Empiezas bien.

-Bueno, déjame terminar, por favor, que...

Reencontrarme contigo ha sido maravilloso.

Pero cuando me hablaste ayer de irnos a vivir juntos,

es como que...

noté que algo no iba bien.

Sí. Y no sabía por qué era.

-¿Y ahora sí lo sabes?

¿Hay alguien más?

(Música sentimental)

-Algo así.

-Lara.

-¿Cómo sabes que es ella?

-En cuanto os vi... me imaginé que teníais algo.

De hecho, se lo pregunté a Lara.

Y... no quería meterme por medio, y me dio vía libre.

A lo mejor tú me lo puedes explicar, porque no lo entiendo.

-Pues... realmente entre nosotros nunca ha pasado nada.

Pero te mentiría si te dijese...

que Lara no me interesa.

-¿Qué ha pasado para que no te encaje?

-Nada. Nada, de verdad.

Sigues siendo esta chica estupenda y maravillosa que has sido siempre.

Ainhoa, soy yo el que no está igual.

A ver, cuando nos reencontramos, tú seguías viendo al antiguo Iván.

Y eso me gustó, pero...

No puedo fingir ser otra persona para no decepcionarte.

Y en cambio, con...

con Lara... Bueno, nunca ha conocido al antiguo Iván, al viejo Iván,

y ella me acepta tal y como soy, incluso en mis peores días.

Es como que...

no sé, como que hemos encajado.

-Quieres decir que con ella puedes ser tú mismo.

-Te sonará a topicazo, pero sí.

-Todos los topicazos tienen algo de verdad.

No te diré que no me duela.

Pero te entiendo.

Así de guay soy. Y de tonta, claro.

-No. No digas eso.

(SUSPIRA) -O sea, que tienes lío con Lara.

-Sí, bueno...

Lío de los gordos.

Vamos, que no me habla por una movida del curro.

-¿Y aun así cortas conmigo?

Mi autoestima está por los suelos.

-No. No lo veas así, porque no estoy cambiándote por ella,

ni voy a cambiar a una por la otra.

Pero...

es que si siguiera contigo,

es como que... te estaría engañando, y tú no te mereces eso.

(SUSPIRA) -Todo sería más fácil si fueras un capullo.

Así podría odiarte.

-Siento que esto tenga que acabar así.

-Bueno...

Esta historia la tenemos pendiente, ¿no?

Está bien cerrarla.

-Y que seguimos siendo amigos, ¿no?

-La pedrea del perdedor:

ser la mejor amiga de su ex. No, gracias.

-No hablas en serio, ¿no?

-Claro que no.

Cuenta conmigo para lo que necesites.

Tengo que cuidar esa fama de tía enrollada, ya sabes.

Aquí estoy.

(SUSPIRA)

Hola, buenas tardes. Hola. ¿En qué puedo ayudarle, agente?

Verá, quería hablar con Ángel Moreno.

No sé si está ahora mismo. Sí.

Sí, le voy a avisar. Muchas gracias.

Ángel, preguntan por ti en Recepción.

Sí.

De acuerdo.

Viene enseguida. Vale.

Adelante. Gracias.

No me digas que le pasó algo a Dani.

Ángel no. Daniela está bien.

Quería hablar contigo. ¿Nos sentamos? Estaremos mejor.

Bueno, pero rapidito, que tengo mucho trabajo.

No te preocupes. No nos llevará más de un minuto.

Verás, quería hablar de...

Vicente Rocha.

¿Le conoces? ¿Debería?

¿Le conoces o no?

Rocha...

No me suena de nada. ¿Por?

Porque ayer te vi... hablando con él.

¿A mí? Pero ¿dónde? En la calle.

¡Ah!

Ya sé quién es. El de pelo rizado, blanco.

Delgadito. Justo, ese.

¡Ah! Es que tengo muy mala memoria.

Por eso siempre Joaquín me hace "bullying".

Porque se me olvida y me confundo. (ASIENTE)

Sí.

¿De qué le conoces?

Fui a dejarle unos currículums a su taller para pedirle trabajo,

pero luego... el hotel tenía mejores condiciones

y me decidí aquí.

Pero me lo encontré en la calle y me preguntó dónde trabajaba.

Ya. ¿Qué pasa con este señor?

No, pasa que no es buen tipo. Eso es lo que pasa.

¿Seguro que no le conoces mejor?

Es que hubo un momento en que me dio la sensación

de que teníais casi un trato familiar.

Pero ¿me estás vigilando o...? No, para nada. No.

Ah, es que... no sé cómo explicarte

que si este señor es un psicópata o un cura, no lo sé.

Igualmente, ten cuidado, ¿vale?

Si se pone en contacto contigo, si quiere proponerte lo que sea,

pasa de él, Ángel. ¿Estamos?

(RÍE) De verdad, no necesito un hermano mayor.

¿Te lo digo en inglés?

Ya, tranquilo.

No necesitas un hermano mayor. Solo quería avisarte.

Estoy avisado, ¿vale?

Y para que sea tan grave, ¿qué hizo este señor?

Mira, tiene un par de talleres mecánicos

y un concesionario donde vende piezas de coches robados.

A veces encarga esas piezas. Por eso le conozco.

Le detuve en Distrito Cuatro.

No es buena gente, Ángel.

Y tu hermana Daniela se vería muy afectada

si de repente te vieses en algún lío

con un pájaro como este. Espera.

¿Por qué la metes en esto? No tiene que saber nada.

A menos... que le hayas dicho algo.

Sí, claro que le dije algo.

Le pregunté si conocía a Rocha, para ver si teníais vinculación.

Pero ¿tú quién carajo te crees?

Primero lo de Marifé y ahora esto. No, mira, Ángel.

Yo me preocupo por tu hermana, que sufre mucho por ti.

Si tú te preocuparas por ella, me dejarías en paz.

Mira, Ángel. Lo siento.

Y la próxima vez que vengas, respeta mi horario.

(Pasos alejándose)

-Hasta luego.

-Lara.

¿Qué tal, cómo estás?

-Bueno, bien. (RÍE) ¿Y tú?

-Más o menos.

Oye, siento lo de tu compañera.

-Sí, estamos todos hechos polvo.

Te puedes imaginar, claro. -Ya, madre mía.

-Tengo que dejarte. Tengo mucho lío.

-Espera. Quiero decirte una cosa.

Quería... pedirte disculpas.

Por meterme donde no me llaman.

No soy nadie para decirte que vayas a terapia.

-Ah. Bueno, nada. No te preocupes.

Sí, tu comentario me sentó un poco mal.

Debo reconocerlo.

Pero es que últimamente todo me sienta mal.

Estoy rara. Todo me ofende, ¿sabes?

Pero en otras circunstancias te habría hecho caso.

Pero tranquila, que sé que lo hiciste con buena intención.

-Me alegro. Me quitas un peso de encima.

No quería que me odiaras.

-Hombre, ¿cómo te voy a odiar?

¿Tú estás bien?

-Bueno, no es mi mejor día.

Acabo de romper con... Bueno, Iván ha roto conmigo.

-Ostras. No sabía nada.

De verdad...

Pensaba que estabais bien. -Sí, yo también.

Yo también.

Pero parece que nuestra relación tenía un techo de cristal,

y me acabo de estampar contra él.

Él tenía muy claro adónde quería llegar.

Pero bueno, por lo menos ha sido honesto.

-Oye, pues lo siento mucho.

De verdad, se os veía bien.

Y como os conocéis desde hace tanto tiempo...

No sé.

-La gente cambia.

No es suficiente para una relación

el llevarse bien y conocerse de hace tiempo, ¿no?

-¿Tú crees? No sé.

-El Iván que yo conocí no es el mismo que tú conociste.

Me ha costado aceptarlo, pero es así.

Sí.

Perdóname, pero es que no te sigo. No entiendo bien a qué te refieres.

-No importa, da igual.

-Ya...

Bueno, ahora lo importante es que los dos intentéis estar bien.

-Sí. -Sí.

-Ahora soy su mejor amiga.

¿Se puede ser más patética? -No.

No, yo no lo creo, la verdad. Se ve que os queréis un montón.

De verdad.

Así que nada. Coincidiremos por aquí, ¿no?

-Sí. -Me gustaría volver a currar contigo.

-A mí también. -Bueno...

Cuídate. -Sí.

-Adiós. -Chao.

(Música melancólica)

-Esa es toda la información que he conseguido de Hariri.

-Bien, Bruno. Bien, bien.

Así que ese tal Hariri

es un traficante de armas de los gordos.

Estupendo. Buen trabajo, chaval.

Buen trabajo. Sí, señor.

(Música de pub)

¿Qué pasa, no te alegras?

-No. Me la sopla bastante quién sea Hariri y lo que haga.

-Ya.

¿Qué pasa, te sientes mal

por haber traicionado a tu chica todo este tiempo?

¿Es eso?

¿Es eso, sí o no? -¡Pues sí, Quintero! ¡Es eso!

Porque la estoy manipulando de la peor manera,

y todo para informarte a ti.

Y me siento como el culo.

Y Bea confía en mí,

y se la juega muchísimo dándome esa información.

Soy un asco de persona y de novio.

-Vamos, hombre. No te machaques tanto.

¿Sabes qué? ¿Te acuerdas de aquello que decía

aquel viejo entrenador de fútbol?

Siempre positivo, nunca negativo.

Eso es lo que tú tienes que hacer.

Cuando menos, si no llega a ser por mí

y por lo que te ayudo para que te quites la deuda con ese gallego,

podría haber enviado a cualquier sicario

para partirte las piernas,

o sencillamente pegarte un tiro.

En ese caso, tampoco podrías estar disfrutando de tu novia.

Vamos, Bruno. Vamos.

No te preocupes. Cada vez estás más cerca de quitarte de en medio

la deuda que tienes con ese gallego.

Ya te avisaré. Ya te diré yo cuando pase eso.

Mientras tanto, sigues así y ya está.

-¿Cómo que siga así?

¿Me estás vacilando, Quintero?

Te he sacado más información y mejor de lo que esperabas.

¿Qué quieres? ¿Hasta cuándo vas a seguir con lo de Celso?

-Hasta que yo te lo diga, Bruno.

¿Te queda claro? -No te equivoques, Quintero.

Yo no soy tu marioneta.

No puedes hacer conmigo lo que quieras.

-Puedo, lo estoy haciendo

y seguiré haciéndolo hasta que a mí me dé la gana. ¿Estamos?

¿Estamos?

La deuda que te estoy quitando con ese gallego

no es moco de pavo, es una gran cantidad de dinero.

Así que cuando crea que has hecho lo suficiente,

te llamaré y te lo diré.

-Esto no va a durar siempre, Quintero.

-Espera, hombre. ¿Dónde vas?

Dame la grabadora.

-¿Cómo que la grabadora? -La grabadora.

¿No la pusiste anoche en la mensajería?

-No, no la puse.

Pero con la información que tenemos vale.

-Mira, chaval...

Tú no eres quién para decidir

cuándo una información es suficiente para mí o no.

En este caso tienes razón. Es una información importante.

Pero para la próxima vez

haces lo que yo te diga que debes hacer sin rechistar.

¿Estamos?

-¿Algo más, Quintero? -Sí.

Procura mantener la boca cerrada. No se te vaya a ir la lengua.

A ninguno de los dos nos conviene que nadie sepa nada de esto.

-No te preocupes. Soy al que menos le interesa.

Si Eva se entera de que la traiciono, precisamente besos no me va a dar.

(SUSPIRA)

-Aquí tienes el güisqui, jefe. -Gracias, Miki.

-Gracias, doctora.

¿Era la doctora de Lidia? (ASIENTE)

¿Cómo está? ¿Qué te ha dicho?

¿Sigue en el quirófano?

-Han terminado con la cirugía. ¿Y?

Pues ha sido una operación difícil, a vida o muerte.

Pero Lidia está bien. Ha sobrevivido como una campeona.

-¿Cómo está? ¿Has podido verla?

-No. La han llevado directamente a la UCI.

Dicen que las primeras horas tras operar son las más críticas.

¿Te han dicho si el disparo afectó algún órgano vital?

Dicen que la bala fue directa al tórax, una zona delicada.

Y que no ha tocado el corazón, pero afectó la aorta.

Por eso la cirugía fue tan larga.

Han tenido que hacer una transfusión.

-Paula, ¿por qué no te vas a casa?

Yo me quedo aquí de guardia, ¿vale?

-Pensaba quedarme yo, pero dicen que estando en la UCI,

no puede ni recibir visitas.

Bueno, me llamarán si hay noticias. Es absurdo quedarse.

-Pues... sí, supongo que sí.

-Yo me voy a avisar a una amiga de Lidia,

que está en la cafetería,

y voy para casa.

Vete y descansa, anda. (SUSPIRA) Gracias, tío.

Hasta mañana. -Hasta mañana, Paula.

(SUSPIRA)

¿Tú cómo estás?

Pues mal.

Lidia estaba bajo mi mando, y casi la matan.

Debí dar la orden de detener a Lucas y no dejar que se expusiera.

Tú hiciste lo correcto, Néstor.

No habías confirmado que fuera el Vigilante.

Hubiera sido precipitado dar la orden.

Fue Lidia la que actuó por su cuenta y se saltó la cadena de mando.

Además, erais muy pocos agentes para un operativo como este.

Si Jefatura hubiera confiado más en nosotros...

No sé, aun así...

Tú no podías saber que el Vigilante la identificó como policía.

Sé que intenta tranquilizarme, y yo se lo agradezco,

pero lo superábamos en número, y yo tenía que haberlo previsto.

Debemos anticiparnos a los delincuentes,

y el Vigilante podía reconocer a Lidia por lo de Cándido.

Bueno... No sirve de nada que te tortures con eso ahora.

Pero si le pasa algo a Lidia, no me lo perdonaré en la vida.

Saldrá de esta. Alonso es fuerte, ya verás.

(SUSPIRA) Miralles ya tiene que haber aterrizado.

Voy a ponerla al corriente de todo.

¿No sabe nada? No.

He querido que hiciera el viaje de vuelta tranquila.

La llamo y nos vamos. Aquí ya no pintamos nada.

Hola, Claudia.

Tengo noticias... y no son buenas.

¿Qué onda, hermano?

-Bueno... -Bueno ¿qué?

¿Qué pasa ahora?

-¿Qué le pasa a tu novio?

¿Tiene que ser el protagonista de todas las películas o qué?

La nueva es que vino al hotel a cuestionarme mis amistades.

-Ay, no. Te fue a preguntar por el tal Rocha.

Pero si ya le dije que no lo conoces.

-A ver, Dani, de eso quería hablarte.

Lo conozco, ¿vale?

-Ah, vale.

¿Se puede saber de qué?

-Es uno de los habituales de las timbas de póquer.

-Ah, así que Carlos tiene razón y tienes relación con él.

-¡Chis! Baja la voz, cálmate.

No tengo nada que ver con él.

-Entonces, ¿por qué hablabas con él el otro día?

-Le debía dinero a mi jefe,

y fuimos amablemente a pedírselo y nos pagó.

Ya no hay problema.

Sí, de verdad. -Ya...

-Ni te preocupes. Ya no volverá a las timbas.

A mi gente no le gustan los morosos. O sea que ya, se acabó.

-Es que si ese es el tipo de gente que va a las timbas,

algo saldrá mal tarde o temprano.

Imagínate que a Carlos le da por interrogar al Rocha este.

-Eso no va a pasar, Dani.

Aparte, le dije a Carlos que no tengo relación con él.

Y si por si acaso se le ocurre chismosear y preguntarle a Rocha,

Rocha sabe que él es policía.

No le dirá: "Sí, estuve en una timba de póquer ilegal".

-Ángel, me preocupa que te vuelvas a meter en problemas.

De verdad.

(Pasos)

¿Qué hay, Ángel? Nos vemos en casa.

Hasta luego.

Hasta luego.

No está muy contento conmigo. Quería explicarme.

No, no me expliques. Ya me lo explicó él.

Sí. Es que preferí hablar directamente con él,

porque no me dejó tranquilo nuestra conversación.

Pensé que podía estar ocultándote información,

y me quedaba más tranquilo yendo yo a hablar con él.

Mira, yo entiendo, de verdad, que te preocupes por mi hermano. ¿Vale?

Pero igual es demasiado, y no le gusta.

Y a mí tampoco, la verdad.

Yo sé que para ti tu hermano es muy importante.

Por eso me preocupo por él.

No quiero que sufras más por su culpa.

(Cerradura)

(SUSPIRA)

(RESOPLA)

¡Claudia! Hola, Antonio.

¿Cómo no avisaste? Habría ido a por ti al aeropuerto.

No te preocupes. No me ha costado nada coger un taxi.

Ya.

¿Qué tal el viaje?

Bien, bien...

Bueno, supongo que estarás cansada, pero... en fin...

No me puedo contener.

¿Qué has decidido? ¿Vas a pedir el traslado o no?

Todavía no sé lo que haré.

No me mires así, Antonio.

No es el mejor momento para que desaparezca de comisaría.

Ahora mismo tengo una compañera

debatiéndose entre la vida y la muerte.

¿Qué ha pasado?

A Lidia Alonso...

le han disparado en el operativo para detener al asesino de policías.

¿La chica que os incorporaron desde Zaragoza?

Sí, esa misma.

Qué fastidio. ¿Cómo está?

Pues está muy grave.

Por suerte, la bala no impactó en el corazón, pero vamos...

Le ha afectado de lleno a la aorta.

La han estado operando hasta hace un rato.

Parece ser que ha sido complicado, porque perdió mucha sangre.

La aorta. Sí que es grave. Estará en la UCI, supongo.

Sí, está en la UCI.

El pronóstico es grave, como te he dicho,

y las próximas 72 horas son cruciales.

Habréis cogido al canalla ese, supongo.

Pues no.

Desafortunadamente, ha conseguido huir.

Bueno, ya lo siento. Sí...

Es una compañera tuya a la que aprecias.

Espero que se recupere pronto.

Y perdona por la pregunta de antes.

No será momento de hablar de decisiones, ¿no?

Bueno, no sé si te sirve de algo,

pero ya se lo adelanté a Bremón por teléfono.

¿Y?

Me dijo que me apoyaría, tomara la decisión que tomara.

¿No te pidió ninguna explicación? ¿Qué explicación iba a pedirme?

Él sabe perfectamente que si pido un traslado de Distrito Sur,

es por una razón de peso.

No era cuestión de dar explicaciones por teléfono,

y menos justo antes de un operativo tan importante.

¿Y no insistió en retenerte?

Qué raro. Eras su mano derecha. O al menos eso dice.

Bueno, y supongo que sigue siendo así.

Pero...

Emilio es muy generoso.

Y me da la sensación de que estaba pensando más en mí

que en lo que le conviene a él.

Supongo que estarás muy cansada y querrás darte una ducha y comer,

pero yo me acuesto ya.

Voy a dormir en la cama de Olga. Duerme en la nuestra si quieres.

¿No vas a dormir conmigo?

¿Pensabas que ibas a venir aquí y todo iba a seguir como siempre?

Tú has necesitado tu tiempo, te has ido a Verona,

pero yo también necesito un poco de distancia ahora.

Ya, lo entiendo. Lo siento, discúlpame. Pensaba que...

(SUSPIRA)

Bueno, pensaba que... podría recibir un poco de calor humano.

Eso ha sido muy egoísta. Supongo que no fue buena idea.

No.

No es buena idea, no.

(Puerta cerrada)

Qué alegría verte. Ya sabes que nos haces mucha falta.

¿Todo bien?

Bueno, bien, pero... relativamente.

Estoy preocupada por Lidia, imagino que como todos.

¿Qué se sabe?

Pues precisamente acabo de colgar con el hospital.

¿Podrías decirle a Lidia que Hanna vino a verla?

-Creo que Lucas le ofrecía sexo a cambio de dinero y regalos.

La historia de siempre.

¿Qué le tuvo que pasar para llegar a eso?

Has encontrado una vía de investigación muy interesante.

Mañana llegará al puerto de Algeciras una mercancía que Eva espera.

Y pasado mañana estará en Madrid. Quiero seguirle la pista.

Solo quiero que vuelvas a hacer lo mismo.

Quiero que dejes otra vez esta grabadora

dentro de la mensajería. -No, la grabadora, no.

-¿Por dónde va a ir? -Autovía hasta Talavera,

y allí la carretera de los pantanos. ¿Sabes cuál?

-Sí. -Pues esa va directa al almacén.

Oye, ¿qué hace eso ahí?

Debemos intentar detener a Lucas Infante cuanto antes.

Estos días en Verona te han servido para poco, ¿no? Sigues igual.

Escucha, Antonio. No, escúchame tú a mí...

que para eso he venido.

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Servir y proteger - Capítulo 897

15 feb 2021

Tras el disparo de Lucas y su huida, Lidia es operada a vida o muerte. Hanna se entera y acude al hospital muy preocupada. Por su parte, Miralles confiesa a Antonio que, tras lo ocurrido a Lidia, no ha decidido aún si pedir el traslado de Distrito Sur. Bruno logra que Beatriz le cuente quién es Hariri y le pasa la información a Quintero.

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