Servir y proteger La 1

Servir y proteger

Lunes a viernes a las 17.15 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5788225
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 896 - Ver ahora
Transcripción completa

(ALBA) Miren esto. Son flores "edelweiss".

Desde hace nueve años recibo una al año.

-Ya sabemos dónde compra Lucas la flor.

-¿Dónde?

-Vivero La Zara, sierra norte. Cerca de Buitrago.

-Si la oficial Muñoz te pregunta y te tiene retenido

será por alguna razón.

-De eso nada. Hace días que me busca las cosquillas por nada.

-Espero que no diga la verdad, que le acosas.

-Claro que no, Iván.

Estaba haciendo mi trabajo, nada más.

-Ese chico es mío.

Si sigues agobiándole, te las verás conmigo. ¿Te enteras?

-Hasta ahora, las cosas habían ido bien en las timbas.

Todo tranquilo.

Pero amigo, ahora te ha tocado ganarte el sueldo

de otra manera.

-Vas a coger esa grabadora, la vas a meter en un paquete

y le vas a poner una pegatina, y la vas a dejar en la mensajería.

(EVA) -"Diez cajas. En eso quedamos. ¿De acuerdo?".

-Por la conversación que tenían,

yo diría que hablaban claramente de un envío de armas o algo así.

Pregunta a tu chica, a ver qué te dice de ese tío.

(BRUNO) -Este tío parecía un pez gordo.

Porque lo es, ¿no?

-Da igual que lo sea o no porque no es asunto tuyo.

¿Vale? -Espera.

¿No lo sabes porque no sabes quién es o tu hermana te ha dicho...?

-Decir que no hay un culpable y yo lo tenga que escuchar...

Si se ha ido para pensárselo, deja de llamarla todos los días.

¿Por qué no eres un poco hombre y tienes dignidad?

No puedo soportar la idea

de que veas cada día a ese hombre en la comisaría, a Salgado.

Quiero pedirte algo.

"¿Qué necesitas?".

Me gustaría que pidieras el traslado de la comisaría.

(Música emocionante)

(Música instrumental)

¿Estamos seguros de que el vivero es la mejor opción?

Es la que nos ofrece más posibilidades de éxito.

El entorno es fácil de controlar.

También los accesos y el interior.

¿Y estamos seguros de que irá a comprar esa flor de "edelweiss"?

Bueno, tenemos la confirmación

de que un hombre con una herida de traqueotomía

compró una flor "edelweiss"

hace un año. Las fechas coinciden.

Nos gustaría tener más certeza,

pero dadas las circunstancias, creemos que es suficiente.

Y no podemos desaprovechar esta oportunidad.

¿Quién participará en el operativo?

Aquí tienes la lista completa:

Cepeda, Okoye, Figueres...

y Alonso llevarán la parte y el peso principal de la operación.

Castro y López como apoyo.

Pero... necesitamos más efectivos.

Dime exactamente qué necesitas.

Pues todo lo que nos den.

El vivero es grande y nos enfrentamos

a un tipo peligroso y entrenado.

Necesitamos refuerzos para cubrir las salidas

y para enfrentarnos a él sin ponernos en peligro.

Hablaré con Jefatura, a ver qué puedo conseguir.

Encárgate tú de coordinarlo todo.

De acuerdo. Todos saben ya los detalles.

También debemos coordinarnos bien con la UIT.

Tenemos que poner lo mejor de nosotros mismos.

No fallaremos.

Enhorabuena. Miralles y tú habéis hecho un trabajo excelente.

Sí. Es una pena que no esté en este momento.

Supongo que la estarás informando.

Sí. Intenté hablar con ella esta mañana, pero no pude.

Mira, al menos me alegra saber

que está disfrutando de las vacaciones.

Pero lo voy a intentar, mira.

Hola, Claudia. ¿Te pillo bien? "Sí, dime".

Escucha, voy a poner el manos libres, ¿de acuerdo?

Estoy aquí con Salgado.

Hola, Miralles. "Salgado".

Claudia, queríamos ponerte al tanto de todo.

Hoy organizaremos un operativo para detener al Vigilante.

Esperamos que vaya al vivero a comprar la flor para Alba,

pero la verdad es que no estamos seguros al 100 %.

"Pero hay que intentarlo".

Eso mismo pensamos aquí.

"¿Tenemos suficientes efectivos?". Sí, creo que sí.

Salgado está coordinándolo todo.

Y aquí en comisaría están todos volcados.

Además, vamos a pedir más efectivos a Jefatura.

"Es muy importante que no se escape.

Una oportunidad así no se va a repetir".

Tranquila. Todo saldrá bien.

No te molestamos más.

Venga, Miralles, un abrazo. Solo queríamos informarte.

"Y yo os lo agradezco mucho. Mucha suerte, compañeros.

Emilio, por cierto, ¿podría hablar contigo?".

Claro. Os dejo solos.

Hasta pronto, Miralles. "Hasta luego".

Bremón.

(Puerta abierta)

(Puerta cerrada)

Dime, Claudia.

"En breve volveré a Madrid".

Muy bien, pero puedes tomarte unos días más, si lo necesitas.

"No, nada de eso.

Quiero reincorporarme cuando vuelva".

En fin, como quieras.

Quieres contarme algo más, ¿verdad?

"Estoy pensando en pedir el traslado a otra comisaría".

¿Qué dices? "No es por gusto, te lo aseguro.

Esta comisaría es mi vida, y no tengo queja de nadie,

pero ahora mismo tengo una situación personal muy complicada

y no se me ocurre otra forma de solucionarla".

Claudia, creo que es mejor hablarlo cuando regreses, ¿vale?

"Sí, tienes razón. Disculpa".

De todas formas, lo que sí te puedo decir desde ya

es que pese a lo mucho que notaríamos en esta comisaría

tu ausencia, y a nivel personal ni te cuento,

si es lo mejor para ti, adelante.

"Gracias, de verdad". Tampoco le des muchas vueltas.

Pero bueno, que tomes la decisión que tomes,

yo te apoyaré.

Eres muy sensata, y seguro que la decisión que tomes

será la correcta.

Te mando un beso muy grande, Claudia.

"Otro para ti". Adiós.

(Cubiertos)

Sí, soy yo.

No, no estoy interesado,

y ya le dije a su compañera que no me llamaran más.

Vale, gracias.

Los del teléfono, ¿no?

Todo el rato.

Cariño, ¿tú conoces a un chico que se llama Vicente Rocha?

¿Te suena? ¿Vicente Rocha?

No, no me suena el nombre. ¿Es cliente del bar?

Estuvo aquí el otro día, cuando fuimos a la exposición.

No. ¿Cómo es?

A ver si te quiere sonar.

Es... un tipo como... con los rasgos así pronunciados,

morenito de piel, el pelo rizado, largo, blanco...

Ah, ya, ya.

Canoso él, ¿no? Muy flaco. Sí.

Sí, sí.

Sí me suena. Pero ya no lo he visto por aquí.

(ASIENTE) ¿Por qué, lo conoces o...?

Sí, sé quién es. El otro día le vi con tu hermano.

Hablaban, y tenían una actitud familiar.

Pensé que tú también le conocías. Pues no. No lo conozco.

Y mi hermano, si lo conoce, será por el hotel.

Por el hotel... Claro.

No te ha vuelto a hablar de este tipo, ¿no? Vicente Rocha.

Que no.

Te digo que ni me suena el nombre.

Ya, te he escuchado.

No sé, a ver... Espero que solo le conozca del hotel.

Pero ¿por qué? ¿Qué pasa con este hombre?

Este tipo es un chorizo, Daniela.

Lo detuve en Distrito Cuatro

porque vendía piezas de coches robados como nuevas.

Pero la relación que tenía con los ladrones era "premium".

Les decía: "He visto el coche tal

y necesito este catalizador y demás".

Un pájaro, vaya.

No, pues seguramente Ángel no tendrá nada que ver con él.

No creo que lo conozca, para nada.

Vamos, que si los viste platicando

será porque el señor se acercó a preguntarle algo,

y Ángel habla hasta con las piedras.

Ya. Vale. Pero no.

Pero si te dice algo, que le conoce por cualquier cosa,

dímelo, por favor. Solo le puede causar problemas.

Sí. Se lo diré hoy en la noche. ¿Vale?

Y perdona, no quiero taladrarte la cabeza,

pero es de las personas que es mejor tener lejos.

De verdad, es un liante.

Le das un poco de cuerda, te la lía y no sabes cómo.

Es un comeorejas, y como Ángel ahora está bien,

con un trabajo estable, no quiero que tenga problemas.

Sí, es verdad. ¿Vale?

Ángel se está esforzando mucho por ganarse la vida honradamente.

Bueno, ¿no se te hace tarde, mi amor?

Sí. Gracias.

Ponme un café para llevar. Sí.

Que hoy es un día importante.

¿Por qué? Bueno...

Tenemos un operativo, es grande...

Es todo lo que puedo decirte.

Eso y que si todo va bien,

cuando llegue a casa te daré una muy buena noticia.

(SUSPIRA)

No es peligroso, ¿no? No, tranquila. De verdad.

Luego te cuento. Vale.

Chao. Suerte.

Gracias.

(Música instrumental)

A ver. Este, para ti.

Cuidado, que quema. -Gracias.

(SUSURRA) -Y este, para mí.

-¿Qué?

-No, que me acordaba del otro día,

cuando te pregunté por el trato este con los gallegos.

Que no quisiste comentarme nada. -No era el momento.

-Por eso no insistí.

Quiero ser una nueva becaria paciente y comprensiva.

Pero como ha pasado el tiempo, ahora sí podrás contármelo, ¿no?

-Pues justo ahora, la verdad, me pillas un poquito liada.

-Ya.

¿Por qué cada vez que te pregunto sobre el negocio me das largas?

-¿Yo? Yo no te doy largas.

-Tengo la sensación de que quieres hacerme ver

que te importa mi opinión,

pero luego me mandas hacer bobadas y cosas pequeñas

para entretenerme, y juraría que somos socias.

O sea, que me convenciste para que metiera la pasta aquí,

pero luego me tienes como una recadera de arriba a abajo.

(CARRASPEA) -¿Una recadera?

-Sí. -¿Te parece a ti?

-Sí, así me siento. (EVA ASIENTE)

Yo a una recadera no la saco del calabozo.

La habría echado a patadas de mi empresa.

-Y te agradezco que hicieras eso, pero no sé qué más esperas de mí.

-Pues que tengas paciencia. Si vas muy bien.

(SUSPIRA) -Es que ¿no te oyes tú? Todo el rato: "Ten paciencia.

Oye, Bea, esto tiene que ir pasito a pasito.

Ten mucha paciencia, calma".

Estoy harta ya del "ten paciencia", Eva.

Quiero enterarme de las cosas, saber algo.

Como saber quién es Hariri.

¿Quién es?

¿Trabaja para nosotras, nosotras para él,

es un cliente, un proveedor...?

¿Qué pinta en todo el negocio?

Eso me encantaría saberlo, porque no tengo ni idea de nada.

-Siéntate. -No, estoy bien así.

-Que te sientes, Beatriz.

-Vale. Pero no te diré nada

hasta que me cuentes lo de los gallegos

y lo del Hariri ese.

-Fenomenal.

¿Las órdenes las das tú aquí ahora?

¿Tú sabes en la de líos que te has metido con la policía

desde que has llegado?

Si no es por mí, aún sigues en el calabozo.

-Bueno, yo no te pedí ayuda.

-Ni me diste las gracias.

Feo, por otro lado.

Lo siento, no puedo arriesgarme.

Imagínate que vuelven a cogerte. Cuanto menos sepas, mejor.

-Tampoco lo hago todo mal, Eva.

He estado semanas con los pedidos de la "deep web" sin problemas.

He currado aquí sola y no has tenido ni una queja de mí.

Pero da igual lo que yo haga, que tú no te fías de mí.

-La confianza hay que ganársela, ¿no?

Y mira qué bien, que la vida te brinda ahora una oportunidad.

¿Quién te ha hablado de Hariri?

Eva, que no soy tonta. Que vivo y trabajo contigo.

Y sé mucho más de lo que tú te crees.

-O sea, que ya lo sabes todo, ¿no?

Tú estás montando este numerito y preguntando todo esto

¿porque quieres ser actriz?

Bea, me conoces perfectamente, sabes que soy prudente

y no se me ocurre hablar de algo que no quiero que sepas.

Yo no he nombrado a Hariri delante de ti.

Así que solo nos queda una opción.

Que esto te lo dijera alguien que trabaja aquí.

Quiero saber quién es.

Por seguridad.

No sé si eres consciente.

No hablamos de ir a la cárcel.

Hablamos de tíos muy peligrosos, sin escrúpulos,

que les da igual volarte la tapa de los sesos.

¿Te vas enterando?

-Vale.

Pues ya está. Yo no tengo nada más que decir.

(CARRASPEA) Bueno, sí.

Que te busques a alguien para lo de la "deep web".

Porque yo estoy harta, y no lo voy a hacer más.

(Puerta cerrada)

-Hoy puede ser el día que por fin detengamos

a Lucas Infante, el Vigilante,

más conocido como el asesino de policías.

Tenemos indicios para pensar que hoy acudirá al vivero La Zara

para comprar una flor "edelweiss" a Alba Ochoa,

su gran amor de juventud.

Lo que él no sabe es que estaremos esperándole.

Creemos que llegará en moto, como ha hecho otras veces.

Pero no hay que confiarse. Hay que estar alerta.

Cualquier cliente que entre podría ser el Vigilante.

Este es nuestro hombre.

Es un retrato robot

a partir de las descripciones

que nos han hecho sus compañeros en la academia militar.

Tened en cuenta que es una aproximación,

que ha pasado mucho tiempo. Su aspecto podría haber cambiado.

Os recuerdo lo que sabemos del sospechoso hasta ahora:

veinticinco años, moreno,

complexión atlética, 1,80 de estatura,

y su rasgo más característico:

una cicatriz en el cuello por una traqueotomía.

-Qué ganas de pillar a ese desgraciado. Ojalá estuviera Elías.

-Ya te digo.

-Solicitamos refuerzos a Jefatura,

pero serán los miembros de esta comisaría, los efectivos,

quienes lleven el peso específico de la operación.

La comunicación con comisaría estará siempre abierta.

Reportad de cualquier movimiento sospechoso que veáis. ¿De acuerdo?

De acuerdo. En el interior del vivero

habrá cuatro agentes:

Gómez y López como clientes,

Cepeda y Alonso como trabajadores del vivero.

-Pero ¿los del vivero están al tanto del operativo?

-Afirmativo. El resto de agentes,

como parte de los refuerzos solicitados

a Jefatura, estarán en el exterior, en las puertas principales

sin llamar la atención.

También contaremos con unidades

para controlar los accesos por carretera.

Pero el plan entonces es detenerlo en el exterior.

Exacto. Hay que evitar daños colaterales en el operativo.

Y solo se actuará, en caso de extrema necesidad, dentro.

Y nunca antes de que Cepeda dé la orden.

El inspector Cepeda está al mando del operativo.

¿Está claro? (LIDIA) -Sí.

-Y por favor, que nadie actúe por iniciativa propia.

No queremos héroes.

Haced vuestro trabajo y cumplid las órdenes.

Ya tenemos bastantes muertos por culpa de ese canalla.

-Es alguien muy peligroso.

Y también inteligente.

(SALGADO) -Seguro que todo saldrá bien.

Depende de todos. Así que ánimo y en marcha.

-Vamos.

(Música melancólica)

-Mila. Solo quiero hablar contigo, Mila.

Un momento, por favor.

¿Te duele?

-¿A ti qué te importa?

-¿Cómo te has hecho eso?

-Me caí por las escaleras. -Tú sola.

Por favor, deja de mentirme. ¿Crees que soy tonta o qué?

Estaba ayer en el Moonlight.

Vi cómo te trató Juancar, Y se cortaría porque estaba yo.

¿Te pegó? -Ay, no digas tonterías.

Juancar no me ha hecho nada.

¿Sabes quién me ha hecho esto? Tú.

Sí, tú.

Me tienes de los nervios. Por eso me caigo, por tu culpa.

Eres tú la que me arruina la vida. Entérate ya.

-Yo no tengo la culpa de nada. Solo quiero ayudarte.

No puedes dejar que Juancar te trate así.

Ni él ni nadie. No tienen derecho.

¿Por qué no vienes conmigo? Ponemos la denuncia. Estamos al lado.

-Pero ¿qué dices? ¡Estás loca! ¡Déjame en paz!

¡Pasa de mí, tía! -¡Tienes que dejar que te ayude!

Tengo experiencia en esto. Sé cómo acaba. Todo va a peor.

Y si sigues dejando que te trate como a un trapo, lo hará.

Y quizá el día de mañana sea tarde y no pueda hacer nada.

-No te enteras de nada.

De nada. Déjame en paz. Pasa de mí. ¡Pasa de mí!

-Por favor, ¿por qué eres tan terca? Solo quiero ayudarte, Mila.

-No. No quiero tu ayuda.

¿Eh? ¡No!

¿Qué ocurre?

Lo si... ¡Mila!

Lara.

Lo siento, comisario.

Esa mujer: le ha agredido su pareja,

e intentaba convencerla para que fuera a denunciar.

¿Ha reconocido ella la agresión?

Sí, por supuesto.

Pero tiene miedo a decirlo.

Bueno, le pasa a mucha gente.

Pero sé dónde está su novio.

Pensaba ir allí, hablar con él y bueno, detenerlo.

Si lo tienes claro...

Sí, lo tengo muy claro. Adiós. Gracias.

Lara está muy alterada, ¿no?

No sé, me la imaginaba más fría manejando estas situaciones.

No es la primera vez que se enfrenta a una situación de malos tratos.

Yo creo que se implica mucho en su trabajo.

Y bueno, que no es difícil empatizar

con las víctimas de violencia de género.

¿Y cómo está, cómo ha encajado la muerte de su amiga?

Pues yo la veo muy afectada.

Es que África y ella eran muy amigas desde la infancia.

Quizá deberíamos haberla insistido más

para que se tomara unos días libres.

Puede ser, sí.

Vamos. Venga.

(QUINTERO) -"Bien".

¿Y te fijaste en la reacción de tu chica

cuando le hablaste de Hariri? ¿Se puso nerviosa o algo así?

-Sí. Un poco nerviosa sí se puso.

Bueno, me dijo que sabía quién era, pero creo que se tiraba el farol.

De verdad, creo que de Bea no podemos sacar más.

Lo importante es Eva, que tiene la información,

pero no creo que suelte prenda.

Y como sepa que la estoy espiando, no creo que dude en pegarme un tiro.

-Tranquilo, que no va a pasar nada de eso. Ya me encargaré yo.

¿De acuerdo? -Ya.

-¿Cuándo piensas volver a poner la grabadora en la mensajería?

-No. He pensado que la grabadora no. Es muy arriesgado.

El otro día casi se da cuenta con el paquete.

Le conté una trola de que no funcionaba el código de barras,

que no se lo creería.

Es muy arriesgado, por favor. -Tranquilízate, Bruno.

Lo único que debes hacer es todo lo que yo te digo.

¿No ves que me estrujo la cabeza

para intentar proponerte hacer cosas en las que no corras ningún riesgo?

Por eso necesito que pongas esa grabadora en la mensajería.

¿Lo entiendes?

-Lo entiendo. -¿Eh?

Entonces venga, al lío.

(QUINTERO SUSPIRA)

-No sé qué le has dicho, pero... por la cara que tiene,

creo que le aprietas demasiado. -Sí, bueno...

No sé. Yo también creo que se empieza a poner un poco nervioso,

y se está poniendo nervioso por lo que pueda pasarle.

Le está cogiendo miedo a Eva Velasco.

-Pues no te conviene que se ponga nervioso,

porque la gente nerviosa comete errores.

Y si Eva se da cuenta, que lo hará, porque es inteligente,

no solo habrá consecuencias para él, sino también para ti.

-Ya está bien. No empieces otra vez con lo mismo, ¿vale?

Ya lo estuvimos hablando.

Lo que le pase a él no es asunto mío.

Él solito se lo ha buscado.

Si le pasa algo, él sabrá.

Él contrajo la deuda con ese maldito gallego,

que es mucho más peligroso que yo.

-¿Sabes? A veces me cuesta creer lo egoísta que puedes llegar a ser.

-¿Sabes, Hanna?

A mí ahora me cuesta creer

que hayas cambiado tu concepto sobre mí.

Quizá no me conocías lo suficiente.

Quizá sea eso.

Nadie me va a cambiar a estas alturas de la vida, ¿sabes?

Porque para llegar hasta aquí solo hay que sobrevivir.

A mí la vida no me lo ha puesto nada fácil.

Y hay una cosa que ya te dije el otro día.

En esta vida, para sobrevivir,

no puedes tener sentimientos ni sensibilidades

ni hacia nada ni hacia nadie, porque eso te hace una persona débil.

Y estás muerto.

Así que déjame en paz, por favor.

Y no insistas con este tema.

(Vaso en la barra)

(Bebida vertida)

(Música de suspense)

-Carlos, Paula, ¿me recibís?

Alto y claro. (CEPEDA) "López, Gómez".

¿Todo bien en vuestra posición?

(MUJER) -"En orden. Cogiendo posiciones".

-Qué elegante, Alonso.

-La percha que tiene una.

-¿Te gusta el nuevo curro?

-No es la primera vez que trabajo con capullos.

-¿Qué tal fuera?

Bien, pero no hay rastro de las unidades de apoyo.

"Seguimos solos".

(SUSPIRA) Bueno, voy a ver qué ocurre.

(Herramientas en carretilla)

Todos en máxima alerta.

"Puede aparecer en cualquier momento.

(MUJER) -Recibido".

Recibido.

Vale.

Ni pestañear hasta que yo dé la orden.

¿Está claro?

Debemos asegurarnos al 100 % de que se trata del Vigilante.

(Móvil)

"Salgado". -Cepeda. ¿Cómo va todo?

-Bien. Seguimos sin refuerzos.

-"Maldita sea".

No sé qué está pasando. Voy a avisar a Bremón.

-Recibido. Esperamos.

-"Intentad no actuar hasta que lleguen los efectivos".

El Vigilante es muy peligroso.

Si se ve rodeado, puede hacer cualquier disparate.

-"Muy bien, recibido". -Bien. Voy a avisar a Bremón.

Viene un vehículo.

(CEPEDA) "¿Coche o moto?". -Es un motorista.

"Pero lleva el casco puesto".

No podemos confirmar que sea el sospechoso.

-Atentos todos.

No hacemos nada hasta que yo dé la orden.

-Me da que estamos solo nosotros.

(Motor)

(Motor apagado)

-Falsa alarma.

Repito: falsa alarma. No es el sospechoso.

(SUSPIRA)

(SUSPIRA) Pensaba que lo teníamos.

Tranquila. Llegará tarde o temprano.

(CEPEDA) "A vuestros puestos".

Con calma, o el día se nos hará muy largo.

A ver cuándo llegan esos malditos refuerzos.

Buenas.

-Bueno, Rocha.

Sin rencor, ¿no?

Supongo que es un lujo que no te puedes permitir.

-Yo no soy ningún psicoanalista, pero muy alegre no estaba, ¿eh?

-Debería estarlo. Pagar las deudas da paz de espíritu.

-Ah, o sea, que pagó. -Pagó.

Ha lloriqueado un poco al principio, como todos:

que le he presionado mucho...

Si no le presiono, este tío no afloja un duro.

-Pero ¿le dijo por qué se había demorado?

-Nada. Explicaciones... excusas. Llámalo como quieras.

Que andaba mal de liquidez.

Y resulta que ayer vendió un cochazo y hoy tenía dinero. Qué casualidad.

Encima se queja de que le llaman moroso,

cuando él es de palabra. Pues si eres de palabra, paga.

-Qué triste que la gente solo pueda reaccionar si los amenazas.

-Es así.

-¿Va a regresar a las timbas? -No, está vetado para siempre.

Si lo ves por aquí, lo echas a patadas.

A mí no me digas nada. Ya se lo he dicho, de todas formas.

-Sí, avisado quedó pues.

-Desde ahora, solo entra gente solvente.

Que paguen a la primera y sin rechistar.

Nosotros no podemos ir por ahí amenazando con dar palizas.

¿Somos mafiosos o qué?

-Eso es justo lo que yo pensaba.

No lo somos, y por eso he reflexionado yo esta semana.

-Ah, ¿sí?

Mira.

Toma.

Lo que te corresponde de la última vez y una gratificación.

Te lo has ganado.

-Jefe, muchísimas gracias. Me viene muy bien el dinero.

Lo que pasa es que... no sé si me pongo muy emocional,

pero no voy a poder hacer esto.

-Venga, Ángel. ¿Ahora te entran los escrúpulos o cómo?

-No. Es que no va con mi esencia estar amenazando a gente.

-Escucha. Yo creo que te pago muy bien por hacer tu trabajo.

Si el negocio va creciendo, es lógico que se cuele algún moroso a veces.

Y tendrás que hacer esa parte desagradable.

Pero no estamos para andarnos con pamplinas.

Cualquier día compran el hotel y nos vemos en la calle.

Más nos vale aprovechar el tiempo. ¿No crees?

-Ese detalle lo olvidé.

¿Sabe qué?

Olvide lo que acabo de decirle. Me retracto.

Cómo no. Vamos a ordeñar la vaca hasta la última gota.

(SUSPIRA) -Es que estoy harta de mi hermana

y de que se ría de mí.

Mucho "métete en el negocio y participa en la empresa"

¿para qué? Luego no me deja hacer nada.

Te juro que me dan ganas de irme de Madrid pero ya.

-¿Lo dices en serio? -Y tan en serio.

Que yo me quedé aquí para ayudarla.

Y porque somos familia y supuestamente socias.

Supuestamente. Que no sé, ¿socias de qué?

Si luego me trata así, no confía en mí...

Es que es increíble.

Y para estar haciendo el canelo y currando en una mensajería aquí,

me piro a Galicia otra vez.

-Ya. Pero ¿habéis discutido o qué?

-Sí, para variar. -Bueno...

No será la primera ni la última.

Además, Eva es de armas tomar. -Ya.

-¿Qué, por qué os habéis cabreado ahora?

-¿Te acuerdas que me preguntaste por Hariri?

-Sí. -Que te dije que sabía quién era.

-Ajá. -Porque me moría de vergüenza.

No tenía ni idea de quién era ese tío.

Así que se lo pregunté a mi hermana.

-Y no le contarías que te lo dije yo.

-No, hombre. Si se lo digo, nos corta la cabeza.

-Vale. Vale, vale. ¿Y qué te dijo de él?

-Pues... absolutamente nada. Eso fue lo que me dijo.

Entonces imagino que será un pez gordo

con el que hace negocios.

Pero no me dice nada. No confía en mí.

Entonces, si no confía en mí, me vuelvo a Galicia, y ya está.

Bueno, o a Marbella.

O sea, no quiero pasar más tiempo aquí con mi hermana.

Y tú vendrías conmigo, ¿no?

-A ver, sí, me fliparía que nos fuéramos a Marbella, pero...

-¿Qué? -¿Crees que es el momento de hacerlo?

-Bruno, sí. Te lo estoy diciendo.

-Pero piénsalo.

Ahora tenemos un buen sueldo,

y si ahorramos, podemos irnos donde queramos.

-Sueldo ¿de qué?

Si llevas toda la vida renegando de la pasta.

-A ver, ya no es tanto un tema de pasta. Es de familia.

Yo sé que aprecias mucho a tu familia.

Y sobre todo a tu hermana. ¿Que estáis cabreadas? Sí.

Y si lo mandas todo al carajo, te arrepentirás.

Estáis enfadadas, pero se pasará.

Y sé que la quieres igual que yo a ti.

¿Que vas a tener que ganarte su confianza? También.

Pero lo vas a lograr.

-O sea, que ahora me defiendes a la familia

cuando piensas que la familia solo se mete en tu vida y te molesta

y la pasta,

cuando tu frase es: "No hay que ser esclavos de la pasta".

No entiendo.

-Yo antes no tenía ni familia ni pasta.

Ahora tengo un sueldo que me permite vivir bastante bien

y a ti te considero familia.

Y lo que no quiero es que sufras.

(SUSPIRA) -¿Qué?

-Que sí, que tienes razón.

Que quiero a mi hermana, me importa.

Pero me gustaría que confiara más en mí, por una vez.

Solo eso. -Ea...

(Música instrumental)

¿Cómo que no hay indicios suficientes?

Escucha, Germán: hemos hablado con todos los viveros de Madrid,

y estamos seguros de que hoy comprará la maldita flor.

No me digas que no es suficiente para que actuemos.

Germán, necesitamos vuestro apoyo, ese vivero es gigante.

Y sabes lo peligroso que es el Vigilante, ¿verdad?

No. Por favor, no me hables del dispositivo de la manifestación.

Estamos hablando del asesino de policías, Germán.

El asesino de policías. ¿Sabes lo importante que es esto?

No podemos dejar pasar esta oportunidad que tenemos.

¡Germán, gracias!

De verdad, gracias por tu colaboración.

(JUAN CARLOS) Madre mía. Crees saberlo todo, pero no.

Estás obsesionada conmigo y no vas a parar.

¿Qué pasa aquí?

Muñoz, dime cuál es el problema.

Nada, comisario. Resistencia a la autoridad.

Es el agresor de la mujer que le hablé antes.

-Eso es mentira. Yo nunca he pegado a Mila.

Y ella no me ha denunciado nunca.

Pero la señora está rayada con nosotros.

Nos está acosando. ¡Es acoso policial!

Baje el tono, y cuidado con lo que dice.

Está haciendo una acusación

contra una oficial de policía muy grave.

Es que es verdad. No nos deja vivir.

Si le cuento la de veces que me ha parado para nada,

para molestarme.

Hasta me ha seguido, como una espía. Y ahora me encierra por un peta.

¿Cómo te quedas?

¿Por qué le has detenido exactamente?

Tráfico de drogas, comisario. Marihuana.

-Que es solo un cigarrito.

Vuelve a abrir la boca sin que te pregunten

y vas a saber lo que es tener un problema de verdad.

Explícate. Sí, comisario.

Vi al detenido en actitud sospechosa junto a otro hombre,

y pensé que podría tratarse de una venta de drogas,

y me acerqué para identificarles. -Manda huevos.

Continúa.

Al verme, el otro corrió. Eso confirmó mis sospechas.

Así que procedí a registrarle y llevaba droga para su venta.

-¿Qué venta? Un porro. Que el consumo no es delito.

¡Dígaselo usted! Castro, llévatelo.

(Pasos alejándose)

Dime cuánta marihuana llevaba encima, por favor.

No mucha, comisario.

No la suficiente para acusarle de tráfico.

Antes en la calle me ha parecido entender

que esa mujer había reconocido la agresión.

¿Ha sido así?

No, comisario. No ha sido así. Pero sé que ha sido él. Estoy segura.

¿Se puede saber en qué estabas pensando, Lara?

Quiero que sueltes a ese hombre de inmediato.

No. No puedo, comisario. Es un maltratador.

Primero me mientes sobre la agresión a su pareja,

luego lo detienes sin ningún motivo y ahora me entero

de que llevas días acosándole.

¿Sabes en qué lío te puedes meter?

No, las cosas no han sido así exactamente. De verdad.

Sé que estás muy afectada por la muerte de tu amiga.

Lo entiendo.

Pero no permitiré que esto afecte a tu trabajo.

¿Quién le ha contado eso, Iván?

No ha hecho falta.

Salta a la vista que no estás bien.

Yo no sé si en tu estado

deberías seguir al frente de la UFAM.

Y ahora, por favor,

suelta a ese hombre.

(SUSPIRA)

(Música de suspense)

(IVÁN) Voy a por agua.

(Puerta cerrada)

(RECUERDA) -"¿Te ha vuelto a pegar? (ÁFRICA) -Anteayer, sí.

Se enfadó cuando supo lo del pub.

-Debes denunciarlo. -No.

Lara, es que no quiero ponérselo más difícil. Quiero ayudarle.

-Yo ya me olía algo, y le investigué.

Xisco tiene una denuncia de otra mujer por maltrato.

-Lara, necesito una amiga que me escuche y que me ayude,

no una policía que quiera joder a mi novio.

-Tranquila, estoy a tu lado. No estás sola.

Me puedes llamar cuando quieras.

Da igual de día, de noche.

Un lunes, martes... cuando quieras, ¿vale?

Me ha llamado mil veces.

Le dije que la llamaría, pero ya ves cómo voy. No tengo tiempo.

-Bueno, llámala. No será nada.

-Venga, gracias.

-Luego hablamos. -Sí.

¡África, vamos a entrar!

(SUSURRA) No, por favor...

¡Sal de ahí!

(IVÁN) -¡Enséñame las manos! ¡Las manos!

-Vamos, dispara.

(IVÁN) -Lara.

(XISCO) ¡Dispara! (IVÁN) -¡Cállate!

(LARA) -Tú tendrías que estar aquí".

(ENFADADA) Estarás contento, ¿no?

-No especialmente.

Pero si te relajas, igual podemos hablar.

-¿Qué rollos le has contado de mí a Bremón?

-No le he contado nada. -Y una mierda.

-Que no. -¿Sabes qué bronca me ha caído?

Me ha amenazado con sacarme de la UFAM.

¿No le has malmetido contra mí? -Lara, no.

Te prometo que no le he contado nada de nada.

Te lo aseguro. Pero aunque lo hubiera hecho,

no te sacaría de la UFAM solo por eso, ¿no?

Igual ha pasado algo más.

¿Qué ha pasado, Lara?

-Nada. Que solo intento ayudar a Mila. Nada más.

-Pues relájate.

¿Cómo has intentado ayudarla?

-He detenido a Juancar para alejarle de ella. Sí.

Le he encerrado por tráfico de drogas,

pero no llevaba cantidad suficiente como para ficharlo.

-Ya. Y claro, Bremón se ha enterado de todo.

-Sí. Y el muy idiota dice ahora que le acoso.

Se lo ha dicho a Bremón.

-O sea, que lo que nos has dicho es mentira.

Que Mila no reconoció la agresión ni nada, ¿no?

Pues no me extraña que se cabreara el comisario.

-¿De verdad? -Sí.

-¿De verdad te pones de su lado?

-No. -Vamos a ver...

¿Qué importa que lo reconozca o que no?

Ese tío es un maltratador. Está claro.

-A ver cómo te lo explico.

Somos policías, hacemos cumplir la ley.

-Ya, pero a veces la ley no funciona. No es suficiente.

Alguien debe pararle los pies.

Es un maltratador que pegó a su pareja.

-Sí, pero... -¿Tan loco es

que pase una noche en el calabozo para que espabile?

-Debemos hacer cumplir la ley, no saltárnosla.

Y menos usar el calabozo como un chiringuito

para castigar a la gente a nuestro antojo. Tía, no.

-Yo solo quiero hacer mi trabajo.

Mi trabajo es ayudar a mujeres vulnerables,

y Mila lo es.

-Yo creo que esto te está afectando demasiado

por la muerte de África. Y es normal, pero...

Pero tía, tienes que dejar que te ayudemos, Lara.

-Iván, no necesito ni tu ayuda ni tu compasión.

¿Vale?

Así que a partir de ahora,

por favor, vamos a hablar solo para curro. Nada más.

-No, Lara.

Yo no voy a dejarte tirada en esto.

Te pongas como te pongas. Voy a estar a tu lado siempre.

Que sepas que no estás sola en esto.

-No te voy a pedir ayuda, ¿vale?

Así que si lo esperas, siéntate, porque te vas a cansar.

(EVA) -"¿Carlos?".

Hola. Voy a necesitar tus servicios en el puerto.

Sí.

Sí, en Algeciras, en la aduana.

Me llega un pedido.

Pues te confirmo hora y día en cuanto lo sepa.

Ajá.

No lo dudes. Si yo gano, tú ganas.

Venga, adiós.

-¿Te ibas ya?

-Sí, a tomar un poco el aire y a tomar algo. ¿Por?

-Nada, porque quería hablar contigo.

-Pues dime.

-Estoy harta de discutir contigo.

Estaba pensando en pirarme de Madrid.

-¿En pirarte de Madrid? -Sí.

-A ver, igual es un poco precipitado, ¿no?

Yo siento la conversación de antes, pero lo que tenemos entre manos...

-No, si yo lo entiendo.

Yo debo ganarme tu confianza como una persona cualquiera.

No vale con ser tu hermana.

-No, claro. -Vale, pues ya está.

Te seguiré haciendo ver que soy una tía madura, responsable,

seria y que puedes confiar en mí.

Por ese motivo me quedo.

Y... porque te quiero.

Aunque no te lo diga mucho.

Y no me gusta que estemos así.

Nada. No me gusta nada.

Pero también es verdad que lo he pensado

y desde que llegué no he parado de cagarla, porque no,

y siempre te estoy prometiendo que no se va a repetir,

que lo siento, que no la voy a volver a cagar...

No sé, he pensado que igual es mejor demostrártelo

en lugar de prometerte tanto.

Demostrarte que lo puedo hacer, como mi primera venta de armas,

que fue bastante bien. -Ajá.

-Pues tú mandas.

Yo debo seguir aprendiendo de ti, del negocio, y...

Y ya está.

Eso es un poco lo que te quería contar.

-Espera, no te vayas, Bea.

Siéntate un momento y te cuento.

Creo que hay cosas que sí que debes saber,

como por ejemplo quién es Hariri.

-Vale.

(EVA SUSPIRA)

(BEA CARRASPEA)

-A ver...

Este tío es libanés. -Ajá.

-Y uno de los mayores traficantes de armas de Oriente Próximo.

-Vale.

O sea, que es nuestro socio.

-No, Hariri no es nuestro socio.

Es nuestro proveedor, digamos.

Vive en zona de conflicto armado.

Allí hay piezas a las que aquí no tenemos acceso.

Y nos las pasa por el Estrecho, que es la única vía segura.

-¿Y nosotras a quién le vendemos?

-Pues a ver, nosotras tenemos clientes aquí, en España,

y también clientes en Europa.

He conseguido una red de distribución

que nos permite, digamos, hacer ventas muy importantes.

-Guau. -Sí.

Porque no hablamos de cuatro pistolas.

Estamos hablando de cajas, y cajas y cajas.

-Ya. -Mucha pasta, Bea.

Mucha más de lo que papá soñó.

-No, hombre, ya. Me imagino.

-¿Entiendes ahora lo que te digo? -Sí.

-Hay que estar centrada, no cometer errores...

Es que es gente peligrosa.

-Vale, pues lo que te he dicho:

cuenta conmigo al 100 % para lo que sea.

-¿Cuento contigo? -Sí.

-Bien.

Ahora cuéntame tú.

-¿El qué?

-¿Quién te habló de Hariri?

-Ah, Hariri... (CARRASPEA)

-Vale. A ver, lo que te comenté es verdad.

Te escuché hablar de él. -Ajá.

-El tema, espera que te cuente,

es que un día salía de casa y vi que me dejé el móvil.

Entonces cerré la puerta y fui a por él,

pero tú debiste pensar que me fui.

Entonces tuviste la conversación y yo te escuché.

Me fui de casa sin hacer ningún ruido

y no te dije que te había oído para no enfadarte.

Pero se me quedó el nombre, y quería saber quién era este tío.

O sea, no sabía que era tan importante.

Pero bueno, lo quería saber.

Tranquila. Ninguno de tus hombres te ha traicionado ni te ha fallado.

-Bien.

Bueno, mejor para ellos, ¿no?

-Sí. -Y para nosotras.

-Paula, ¿alguna novedad?

-Nada. Seguimos más solos que la una. -"Maldita sea".

Dame un segundo.

(Música de suspense)

(Móvil)

"Salgado, seguimos sin tener refuerzos. ¿Qué pasa?".

-Los han negado, Cepeda. -¿Cómo?

-Dicen que las pruebas no son sólidas,

y hay una manifestación en Madrid que se prevé movidita.

"Estamos solos, Cepeda". -Entendido.

-Inspector, una moto se acerca al vivero.

-Néstor, va un motorista hacia el vivero.

-"No esperamos refuerzos. Repito: no hay refuerzos.

Actuamos según el plan. Todos atentos".

Nadie pestañea hasta que yo lo diga. Debemos estar seguros.

(Motor parado)

"Estad preparados. Que nadie la cague ahora".

Por complexión física y altura podría ser él. Cuidado.

Vamos, quítate el casco. Que te veamos la carita.

(NÉSTOR SUSURRA) No.

No, no.

-Néstor, ¿voy tras él? -"Permiso denegado".

No sabemos por qué se volvió.

-Es el Vigilante, estoy segura. Déjame ir.

-Podría ser un señuelo. Lidia, es muy peligroso.

"Carlos, Paula:

en cuanto se marche, seguidle".

-Recibido.

-Me cago en la sota de oros.

-Hola. ¿Le puedo ayudar en algo?

-¡Lidia!

(Motor)

¡Carlos, seguidle!

"¡Seguidle!".

¡Llama a una ambulancia, rápido!

¡Vamos, Lidia!

-¿Tienes un segundo para un café, y hablamos una cosa?

-¿De qué se trata? ¿Qué pasa?

-Mira. Échale un vistazo.

-Una factura bestial de la luz a nombre de Dolores García.

-Mira la dirección.

-Este es el bloque de edificios

donde viven estos dos, ¿no? Mila y Juancar.

¿Cómo está Alonso? ¿El disparo en el pecho es grave?

Aún no sabemos si le afectó al corazón,

pero ha perdido mucha sangre.

-Eva confía más en mí por el segundo negocio.

-¿Y te ha contado algo interesante, o han sido todo promesas?

-Me ha dicho quién es Hariri. Mejor que eso...

-Reencontrarnos ha sido genial.

Pero cuando me hablaste ayer de irnos a vivir juntos,

es como que noté que algo no iba bien.

-¿Hay alguien más?

Lara. ¿Qué tal, cómo estás?

-¿Cómo que siga así?

¿Me estás vacilando, Quintero?

Te he sacado más información y mejor de la que esperabas.

¿Qué quieres? ¿Hasta cuándo vamos a seguir con lo de Celso?

(Silla arrastrada)

-Supongo que estarás cansada, pero en fin...

No me puedo contener.

¿Qué has decidido? ¿Vas a pedir el traslado o no?

-Llega el Vigilante, se baja de la moto,

pero de repente no se quita el casco.

Igual vio nuestros coches.

O intuyó que era un operativo policial.

-No. Lo que le llamó la atención fue ver a Lidia.

(DANIELA) -Ojalá no sea nada tan grave y se recupere pronto.

-Seguro que sí. Lidia es muy fuerte. -Ya.

-¿De qué estáis hablando? ¿Le ha pasado algo a Lidia?

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • Capítulo 896

  • Compartir en Facebook Facebook
  • Compartir en Twitter Twitter

Servir y proteger - Capítulo 896

12 feb 2021

Manipulada por Bruno, Beatriz logra que su hermana la involucre en la operación que se trae entre manos con Abdel Hariri. Se despliega un gran dispositivo para detener a Lucas Infante pero los planes no salen como los policías esperan. Miralles anuncia su regreso a Distrito Sur y cuenta a Bremón que se está planteando pedir el traslado a otra comisaría.

ver más sobre "Servir y proteger - Capítulo 896" ver menos sobre "Servir y proteger - Capítulo 896"
Programas completos (998)
Clips

Los últimos 2.557 programas de Servir y proteger

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios