Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 895 - Ver ahora
Transcripción completa

Fui a la mensajería y me encontré a mi chica comprando armas.

-Lo más importante es que mi hermana no sepa lo que viste.

-Si esto sale mal,

te juro que le cuento a Eva a qué me estás obligando.

-Coge la maldita grabadora, métela en un paquete,

ponle una pegatina y déjalo en esa mensajería.

-Admiro tu valor de volver a trabajar tan rápido.

-Cuanto antes me centre, mejor.

-No es bueno volcarse mucho.

-¿Por qué dices eso?

-Iván me comentó algo de pasada.

-¿Qué tal estás?

-Perfectamente. Tú y tu novia, tranquilos.

-Este libro lo solíamos leer Lucas y yo juntos.

Mire esto. Son flores edelweiss.

Desde hace nueve años, recibo una al año.

Antes de irme, hablé con Antonio.

Le dije que nos habíamos besado,

que estaba confusa y necesitaba aclararme.

¡Decir que no hay un culpable y que lo tenga que oír!

Si se ha ido para pensárselo, déjala en paz

y deja de llamarla cada día.

Sé un poquito hombre y ten dignidad.

(Música emocionante)

(Timbre)

¡Hombre, Bremón!

¿Cómo tú, aquí, a estas horas?

Pensaba que ahora estarías más libre.

Llevo días queriendo hablar contigo.

¿Quieres un café?

Sí, así charlamos.

Quería comentarte...

¿Va todo bien?

¿Y eso?

Te voy a ser sincero.

Me ha extrañado que Miralles se tomara unos días de vacaciones,

sin avisar, conociendo cómo es.

Y menos ahora, con el caso del Vigilante.

Quería saber si todo iba bien.

Ya veo.

No quiero meter las narices donde no me llaman,

pero si Claudia o tú necesitáis algo y quieres hablar,

aquí tienes a un amigo.

Me gustaría que ella te lo contara,

pero, en resumen, estamos pasando un bache.

Entiendo.

Los dos sois fuertes y os queréis mucho.

Muy grande ha de ser el bache para poder con vuestra relación.

Muy grande ha de ser, sí.

¿Ella está bien?

Bueno, ha decidido tomar un poco de distancia.

Nunca la había visto así.

Seguro que estas vacaciones la ayudan

a poner las cosas en su sitio.

Se le ve mejor, pero no sé.

A parte de esto del bache,

está mejor porque está pasando unos días con Olga.

Además, no la ve desde el funeral de Alicia, ¿no?

Y no tuvo mucho tiempo para dedicarle.

Al mes y medio intenté que nos fuéramos a verla,

pero el trabajo...

Lo recuerdo.

Cuando el Vigilante mató a Victoria Castaño.

Algo así pasó, sí.

La noticia llegó a Italia. Cosas que pasan.

¿Estás bien?

Al principio lo pasé mal.

Esto me pilló un poco por sorpresa,

pero para eso estamos haciendo esto, para superarlo.

Aguantando el palo de la vela.

Seguro que todo se soluciona.

Estoy seguro.

No te entretengo más.

Muchas gracias.

¿Qué te parece si el fin de semana quedamos y cenamos?

Te llamo. Creo que tengo planes.

Nos llamamos. Vale.

Hasta luego.

Gracias por venir.

(SUSPIRA)

(Móvil)

Hola, Claudia.

(MÓVIL) Buenos días. ¿Cómo estás?

Llegando al trabajo. ¿No es pronto?

Si quieres saber si estoy bien, te lo adelanto: no.

Antonio...

Me soltaste una bomba y te fuiste.

Llevo dos semanas como alma en pena. Todo el mundo se preocupa por mí.

Les digo que estoy bien y que estás de vacaciones,

pero nadie se lo cree.

Y todo ¿para qué?

Son solo unos días. Lo necesito. Ya.

Unos días para seguir hablando con Salgado, ¿no?

¿Cómo?

Que sé que hablas con Salgado.

Hablamos de trabajo, Antonio.

¿De trabajo? ¡Y de mí!

Ayer me encontré con él y me lo contó.

Sabía bien por qué te habías ido, de tus dudas,

que me dijiste lo del beso.

¿Cómo le cuentas cosas que hablamos tú y yo?

¿Por qué te habla Salgado? ¡No lo entiendo! ¡Maldita sea!

Antonio, solo le dije que había sido sincera contigo.

No sé cuándo vas a volver.

No sé si tengo que planificar el fin de semana.

Y no paro de darle vueltas a todas las veces

que no quisiste venir a cenar o de viaje.

No sé cuántas se deben a Salgado y cuántas al trabajo.

Nunca fue por Salgado.

Si he estado distante, ha sido por trabajo,

por Vlado Kahn, el asesino; no ha sido una época fácil.

Lo sabes.

Ya no te creo, Claudia. Eso no es justo.

No es justo en absoluto. ¿Y qué es justo?

Te tengo que dejar.

Hasta luego.

-¡Ay, qué ímpetu! ¡Cómo entras! ¿No entrabas más tarde?

-Sí, pero quería llegar antes.

-¡Anda! ¿Te ha dado por madrugar?

(RÍE) -¿Para trabajar? ¡Qué sorpresa!

-No, quería adelantar cosillas que tengo que hacer.

-Ya.

¡Qué raro! Esto no va.

No sé qué pasa.

-Ya. Es que justo es un envío que tenía que hacer ayer.

El tío no estaba y no se lo pude dar a ningún vecino.

-Debería salir en el sistema.

-Ya. Supongo que de llevarlo todo el día con la moto

el código de barras se fastidia.

-¿Qué dices? Me paso el día arriba y abajo con paquetes, no.

Es otra cosa. O me lo cuentas tú o lo averiguo yo.

-Eh... -¿No es otra cosa?

-No. Yo creía que era eso.

-Ya.

¿Sabes qué creo yo?

Igual se te ha olvidado

logar el envío al sistema.

(RÍE)

-Sí, me has pillado. Es eso. Las pillas al vuelo.

-Ya. No tengo que pillarlas.

Cuéntamelo tú.

Da la cara si la lías.

(ÉL ASIENTE)

-Ya.

Que no se repita.

-Por supuesto que no.

-No quiero problemas con clientes.

-No te preocupes. He hablado con él y me ha dicho que hoy lo recoge.

-Pues nada, memoriza el procedimiento,

que no se repita.

-Genial. Yo la lío, yo lo soluciono. -Sí. Estás raro. No sé qué te pasa.

-No, que... (RESOPLA)

Que me fastidia, Eva.

Estoy muy a gusto aquí, con vosotras,

y que la cague y eso sume para echarme,

no me mola.

-¿Quién habla de echarte?

Solo digo que tengas más cuidado y que no se repita.

-No se va a repetir.

-¿Seguro que es eso? ¿No hay nada más?

-No.

-¿Con Bea, todo bien?

-Con Bea va todo genial, sí.

-Ya.

¿Llevas bien que sea tu jefa? Van por ahí los tiros.

-Con eso no tengo ningún problema.

-Bien.

Bueno, que llegue hoy.

-Llegará. -Moto, casco, pilas, ¡venga!

-Genial. -Sí, genial.

Genial, sí.

(Música de suspense)

(Música de suspense)

(Música de suspense)

(Música de suspense)

¡Eh, Juancar! ¿Qué estabas haciendo?

-¿Qué haces?

Cada vez que me doy la vuelta, estás ahí. Me acosas.

-¿Qué le vendías a ese chaval? -Una enciclopedia.

-Conozco el barrio perfectamente. -¿Y qué?

-A ese chaval lo conozco de siempre y viene aquí a pillar.

-¿Qué te pasa conmigo?

¿Me tienes manía y me quieres amargar?

Te inventas que soy maltratador y que trapicheo.

-¿Trapicheas? (RÍE)

Yo no he pronunciado la palabra trapicheo.

-No me hagas el lío.

Has dicho si le he pasado algo al tío ese.

Eso se llama trapichear.

-¿Qué estabas haciendo? -¡Hablando con él!

Regístrame, si quieres.

¡Venga!

Igual, hay algo que te gusta.

-Ten cuidado porque te puede caer un buen paquete.

-¿Ah, sí?

La poli se pone chulita. Igual hay que bajarle los humos.

-Inténtalo.

¿Vas a romperme el brazo o qué, como a Mila?

-Te dije que se cayó. Yo no le toqué un pelo.

-Como me roces a mí, te voy a detener

por desobediencia y por atentado.

Da un paso atrás ahora mismo.

-¿Qué pasa? -Nada. Está todo bien.

-Una mierda pasa.

-¡Que calles! Estoy hablando.

-¿Tú eres policía? -Eso parece.

-Pues tu compañera no para de acosarme.

Si esto sigue así, iré a denunciarla.

-Tranquilo. Eso son acusaciones muy graves.

Yo, que tú, tendría cuidado.

-Sois todos iguales. -¡Eh!

-No me toques. -No he terminado.

Si la oficial Muñoz te tiene aquí, le habrás dado razones.

-¡De eso nada! Hace días que me busca sin motivos.

-¿Qué hacemos?

-Cachéalo. Creo que traficaba. -Contra la pared, ya la has oído.

No tiene nada.

-Claro que no.

¡Que yo no trapicheo!

-Lo habrás colocado.

Llego antes y te pillo.

-Venga, lárgate de aquí.

-Adiós.

-Lara, espero que no sea verdad lo que dice.

¿Le acosas? -Claro que no, Iván.

Estaba haciendo mi trabajo.

-Sé que quieres pillar a este tío, pero estas no son maneras.

-No me vengas con sermones. Gracias, pero no es el momento.

-¡Lara!

-Hola, Ángel. Te estaba buscando.

Baja un momento.

-Tengo 15 minutos para acabar la habitación.

-Baja y escúchame.

-Va a venir el fontanero en 15 minutos.

Luego he de pasar a la ferretería,

pasar a la 316 a hacer unos recambios,

Berta también me dijo que en la 300 gotean unos grifos...

-Que sí, que te olvides de eso.

Lo harás mañana.

-Eso dice ahora y luego... -¿Quieres escucharme?

Tenemos un problema peor que una lámpara.

-¿Qué pasó?

-Había quedado con Rocha esta mañana para que trajera el dinero

y no ha aparecido.

Llevo todo el día esperando.

-Bueno, igual tuvo algún problema.

-El problema es nuestro si no podemos cobrar.

Le he llamado cinco veces y no lo coge.

-¿Le llamó a la concesionaria?

-¿Tú qué crees? Se está escaqueando.

-¿No decía que es de fiar?

-Nunca he tenido problemas con él.

-Hasta que lo tiene.

-No es la persona más honrada del mundo,

pero de ahí a no pagar deudas de juego...

-¿Cómo que no es la más honrada? Me dijo lo contrario.

-Conmigo siempre ha sido cumplidor,

pero tuvo sus problemas con la justicia.

Eso son cosas suyas. A mí me da igual.

-Le pareció buena idea prestarle dinero.

-¿Tú crees que los que vienen a jugar a las timbas

son hermanitas de la caridad?

¿Por qué crees que vienen aquí y no a un casino de verdad?

-¿Qué problema tuvo?

-Le pillaron vendiendo piezas robadas de coche

como si fuesen repuestos originales.

-Buena multa le caería.

-Sí, y le inhabilitaron dos años para dirigir negocios,

pero lo puso todo a nombre del hijo.

-El viejo truco.

-Ahora que puede volver a dirigir negocios,

a mí no me extrañó que viniese a jugarse 5000 euros.

-Se me había salido el corazón al oír que no era honrado.

Pensé que eran mafiosos y eso, no.

-Rocha es un caradura, pero no es peligroso.

No creo que te cueste encontrarle

y darle un escarmiento para que pague lo que debe.

-¿No le parece un poco precipitado?

-¿Precipitado? Ese tío no me coge el teléfono.

Está pasando de mí.

-Igual tuvo un problema

y necesita tiempo.

-¿No entiendes que el tío no tiene intención de pagar?

Si se corre la voz de que no podemos cobrar las deudas del juego,

el negocio se acabó.

¿Entiendes? ¿Es eso lo que quieres?

-No. Solo digo que hay otras alternativas.

-Las hemos agotado todas.

Hasta ahora, las cosas habían ido bien en las timbas,

pero ahora te toca ganarte el sueldo de otra manera.

-¿Y si no quiero?

-Pues tendré que buscar a otro.

Sabías lo que había cuando te lo propuse.

-Está bien. Lo haré.

-Pero a mi manera. -Me da igual cómo lo hagas.

-No le tocaré un pelo.

-Mejor.

(GRABADORA) (BRUNO) -"Sin problema.

(EVA) -Ya, bueno...

Que llegue hoy. (BRUNO) -Llegará.

(EVA) -Moto, casco, pilas. (BRUNO) -Genial.

(EVA) -Sí, genial".

-Y ya está.

Salí de la mensajería y apagué la grabadora.

-¿Eso es todo? (BRUNO ASIENTE)

-Muy bien. Vas a coger el código de tiempo que he apuntado,

el minuto 8:17.

La conversación de teléfono quiero volverla a escuchar.

(CARRASPEA)

-La tengo. -Vale.

(GRABADORA) (EVA) -"Pronto lo necesitaré.

No desconfío de ti.

Quiero saber que está todo en marcha.

Hariri, no insistas.

No tienen salida los rollos de precinto.

Eso es. Diez cajas es lo que quedamos.

¿De acuerdo?

Espero tu llamada".

-¿Sabes quién es ese tal Hariri?

¿Sabes quién es?

-No tengo ni idea. No lo conozco. -Ya.

-Por el tipo de conversación,

diría que hablaban claramente de un envío de armas.

Eh... Pregúntale a tu chica, a ver qué te dice de ese tío.

-¿Cómo? ¿Le pregunto por un tío al que no conozco?

-Sí, eso quiero que hagas.

-¿Cuando me pregunte por qué, qué le digo?

¿Que me interesa la cultura árabe?

-No me vaciles y haz lo que te digo.

Has podido oír ese nombre por casualidad,

mientras andabas de un lado a otro en la mensajería.

No es tan difícil que pase eso.

Quiero que pongas la grabadora esta noche otra vez.

-No, Quintero.

La grabadora es muy peligrosa.

Esta mañana, casi me pilla. -Porque te confiaste.

Esta vez, seguro que eres más cuidadoso.

-No, porque me confíe, no.

Los paquetes van y vienen todo el rato.

Sabrán que está ahí.

-¿Sois la única mensajería del país o del mundo

que completa los repartos?

-No. Es cierto que, algunas veces, se quedan allí,

pero porque no está el destinatario o la dirección está mal,

¿qué más da?

-Da mucho.

Lo que te digo es que guardes esa maldita grabadora

donde tengáis los envíos pendientes.

Eso es lo que debes hacer. -No funcionará.

Los envíos están informatizados y los repasan a mano.

Si no está en la aplicación, sabrán que es un cantazo.

-Me importa un carajo lo que hagas, pero ponla en la mensajería

esta noche otra vez.

-No, la grabadora, no.

¿Para qué? ¿Qué tenemos? ¿Nueve horas de audio?

¿Para saber qué? ¿Un nombre que no nos da nada?

Déjame intentarlo con Bea.

Le pregunto por Hariri y, si eso no funciona,

pensamos en poner la grabadora u otra cosa.

-Está bien.

Me has convencido.

Tienes 24 horas.

Si mañana tu chica no te ha dicho nada sobre Hariri,

vas a poner esa grabadora en la mensajería. ¿Estamos?

-Estamos.

-¡Qué ramo tan bonito!

-¿Te gusta? Pues para ti.

¡Vaya cuadro! Y todo por hacerte caso.

-¿Qué ha pasado? Estabas contenta.

-Creía que era un rollo de una noche.

Y ahora me he quedado sin aplicación.

-¿Y eso?

-El tío se ha flipado conmigo,

me ha regalado este ramo y me ha pedido salir.

Me ha pedido salir.

-Qué bonico, ¿no?

Dale una oportunidad. Esos detalles se están perdiendo.

Pero si no lo ves, no lo ves.

-Era virgen.

-¿Cómo?

-Lo que oyes.

El tío lo ha flipado, obviamente.

Le ha faltado pedirme ser la madre de sus hijos.

-¡Qué lástima! Le has roto el corazón.

-No me digas eso, que bastante mal me siento.

(RÍE) -No te preocupes. Alguna vez tenía que ser la primera.

(IRÓNICA) -Eres muy graciosa.

Ponme un zumo.

(RESOPLA) Pobre chaval.

Lo peor de todo es que me he quedado sin aplicación.

-Para que te fíes de los voluntarios que salen de noche.

-Desde luego. Ese iba a lo que iba.

Si quieres ayudar, te quedas a terminar la aplicación.

-Igual, si le insistes, cuando le pase el disgusto,

-¡Qué va! Paso.

Pasa ya de darme consejos, que luego acabo mal.

-Tampoco ha acabado tan mal. Mira qué ramo.

Al zumico te invito yo, por las molestias.

(IRÓNICA) -Gracias.

-Y una cosa, Paty.

¿No notaste que el chaval...? -¡Ni lo intentes!

Ni lo intentes.

-Digo yo que esas cosas se notan.

-Te vas a quedar con las ganas por graciosa y por tus consejos.

-¡Tendré yo la culpa por ayudarte!

-La culpa la tengo yo, pero por hacerte caso.

Me voy a buscar un informático que me termine la aplicación.

(RÍE) (PATY) -¡De verdad!

-Paty, una cosa:

búscalo con un poco de experiencia.

(VOZ BURLONA) -Con un poco de experiencia.

¡Tonta! Adiós.

(MARÍA RÍE A CARCAJADAS)

(Música dramática)

(RECUERDA) "¡Sal!".

-Te estoy llamando al móvil y no lo coges.

-Lo tengo en silencio. No te había oído.

-¿Estás bien?

-¿Qué querías?

-Hablemos de lo que ha pasado en la plaza.

-No hay nada de qué hablar. Ya está todo hablado.

Deja el tema. -Lo siento, no.

-No me agobies.

-Me vas a escuchar aunque no quieras oírlo.

-Iván, no me sueltes el sermón de autoayuda.

Solo necesito hacer mi trabajo.

-Pero no convertirte en justiciera de las mujeres maltratadas.

-No lo soy ni lo pretendo ser.

Soy una policía más, como tú.

-Entonces, sabrás que hay que seguir unos procedimientos,

cumplir unas reglas,

y no saltarnos las leyes ni acosar a los sospechosos,

aunque queramos salvar a las víctimas.

-Me estás soltando el sermón.

-No es un sermón, no te lo tomes así.

No es una reprimenda.

Estoy preocupado por ti y quiero que estés bien.

-Iván, el Juancar este es un macarra,

tiene antecedentes,

Mila fue al centro de salud con el brazo roto.

Es normal que me preocupe.

-¿Cómo sabes eso? ¿Cómo lo has averiguado?

-Porque lo sé y punto.

-¿No me lo vas a decir?

-Tengo mis fuentes.

-Dime una cosa, Lara,

Mila, cuando se rompió el brazo, ¿denunció?

-No lo hizo.

-Y el médico que la trató, ¿le puso denuncia de oficio?

¿Dio informe de que fueran posibles malos tratos o algo?

-No, tampoco, pero se equivocó.

-No lo sabes. No puedes afirmar que sean malos tratos.

-No necesito un informe ni una denuncia.

Llevo tiempo en la UFAM y sé si una mujer corre peligro.

-Vale.

¿Cómo estás tan segura de que Mila corre peligro?

-¡Porque hay indicios!

-Indicios.

-Sí.

Y porque tengo una intuición.

-¿Una intuición? -Sí.

-¿Una intuición, Lara? -Sí.

Igual que la tuve con África.

En su día no le hice caso, pero ahora no ocurrirá.

-Presencié todo lo de África e hiciste todo lo que pudiste.

-No hice todo lo que pude. Si no, estaría viva.

-Deja de responsabilizarte.

No es culpa tuya.

-Voy a hacer todo lo posible,

y lo que esté en mi mano para evitarlo.

Hablar con Mila no sirve de nada,

igual que no sirvió hablar con África.

-Vamos a ver...

Lara, estoy preocupado. Te estás obsesionando con este caso.

-¿Tan difícil para ti es ver que me preocupo por una persona

y la quiero proteger?

(ENFADADA) -¿Me estoy obsesionando? Vale.

(IRÓNICA) -Estoy obsesionadísima. ¿Contento?

-Este no es el camino. Esto no te ayuda.

-Me lo demostraste cuando yo acosaba a Ángel.

-No era lo mismo. No corría peligro la vida de nadie.

-Estaba en juego mi carrera, mi profesión.

Gracias a tenerte cerca,

que me abrieras los ojos y...

que fueras a decírselo a Bremón, me sirvió, Lara.

-En su día no te pareció tan buena idea.

-Porque me echó la bronca,

pero me di cuenta de que la estaba cagando.

Fue gracias a ti.

-¿Me estás poniendo en preaviso porque vas a hablar con Bremón?

-Pues no. Lo único que quiero es ayudarte.

Me tienes que dejar.

Creo que debes reconducir tu trabajo y ser más profesional.

-Más prof...

¡Lo que me faltaba, Iván!

¿Más profesional? ¡Déjame en paz!

-¡Lara!

(IVÁN SUSPIRA)

-¿Lo tenemos que hacer enfrente del concesionario?

-¡Cállate!

-¿Qué le digo? -Nada.

Cuando te vea, entenderá que quieres los 2.500 euros.

-¿Y si se pone bravo?

-No le dejes. Haz como con Sabater.

-Sí, lo empujo, ¿no? ¿Y si me saca los puños?

-Pues mano dura.

-No.

Quedamos que sin violencia.

-Dándole las buenas tardes no te hará caso.

-Si me agarra la Policía, no sé qué haré.

-¡Madre mía, Ángel!

¡Vaya matón del tres al cuarto! ¡Te pago para que me des soluciones!

-Un poco de autocrítica. El plan está mal trazado.

-¿Qué plan? Solo has de meterle miedo.

Amenázale con destrozar el negocio o quemarle el coche.

Al coche le tiene cariño.

-¿Seguro? -Sí. A la familia ni la menciones.

Cuando he coincidido con él, solo habla de coches de alta gama.

-¿Cuánto tiempo le doy? -24 horas, ni un minuto más.

-Órale.

-O paga mañana o le destrozamos el coche.

Míralo. Ahí viene.

(CHISTA) No pongas esa cara.

Si lo hiciese yo, no tendrías curro.

-Y yo estaría tranquilo.

-Y más pobre.

Te ganarás una buena propina.

Relájate y piensa en los incentivos.

(RESPIRA HONDO)

-¡Vicente!

¿Tienes el dinero de mi jefe?

¡Eh! ¿Por qué tanta prisa?

No quieres problemas. ¿O sí?

¡Ah, bueno!

-¿Tenemos novedades?

-Sabemos dónde compra Infante las edelweiss.

-¿Dónde?

-Vivero Lazada, sierra norte, cerca de Buitrago.

-¿Por qué estáis seguros de eso?

-Hemos hablado con los empleados y ellos no tienen trato con nadie,

solo con clientes grandes y proveedores.

-Por eso nos hemos centrado en los empleados y la encargada.

Recuerdan a un joven con una cicatriz en el cuello

que compró edelweiss el año pasado por ahora.

-¿Cuántos atienden al público?

-Unos ocho. Están repartidos por todo el vivero.

-¿Os han dado información suya?

¿Ficha de cliente, datos de la tarjeta?

-No tienen ningún dato. Ni nombre, ni teléfono ni nada.

Recuerdan que pagó en efectivo.

-No es mucho.

-Es suficiente, ¿no?

-Un empleado nos contó que intentó hablar con él,

pero no le dio bola.

Cogió la flor y se largó con su moto.

-¿Se traslada en moto? ¿Sabéis color, marca?

-Sí, nos la han descrito como "oscura, grande y tipo trail".

-¿Y no tenemos imágenes suyas?

-Hay cámaras, pero guardan el último mes.

-Tenemos empleados que han atendido a un cliente con traqueotomía

y le han vendido una edelweiss hace un año por estas fechas.

-Y otra empleada nos ha contado que le suena de otros años.

-Le suena.

-Manda las flores de algún lugar de Madrid o alrededores.

Hemos revisado todos los viveros y este es el único que encaja.

-Si va a otro vivero, le perderemos.

-Ojalá hubiera llamado para decirnos a qué hora iba a comprarla

o quién será su próxima víctima, pero no.

-Cuidado con ese tono.

-No sé qué más podemos hacer.

Ningún vivero tiene imágenes ni registro desde hace un año.

El aniversario es pasado mañana. La flor o la compra hoy o mañana.

Y hoy ya está cerrado.

-Bien. Preparemos el operativo. No podemos perder tiempo.

Llama a Figueres y Okoye, a ver si están libres y se nos unen.

Necesito un plano del vivero,

localización exacta y acceso por carretera.

-Le busco la imagen por satélite.

-Yo soy más analógico. He dibujado un croquis del vivero.

A ver. -¿Cuántas entradas tiene?

-Dos. La principal, que es la de empleados y clientes.

Por detrás, hay otra para vehículos de carga.

-Hay que bloquear las dos entradas con un par de agentes,

pero vamos a necesitar efectivos.

-24 horas, 2.500 euros. ¿Estamos?

(GRITA) ¿Estamos? -Sí.

-Eso. Si no, te destrozo el coche.

Sí.

Venga, disfruta de tu tiempo.

(Móvil)

Paula. (MÓVIL) (PAULA) -¿Estás cerca?

Salgado quiere vernos.

Voy para allá.

El negocio se nos va a la mierda.

La poli es una mosca cojonera. Casi me pilla trapicheando.

-¿Te ha visto hacer algo? -No.

Llega un rato antes y me pilla.

-No te ha visto. No le des más vueltas.

-No la puedo soportar. No me deja respirar.

-Ten más cuidado y punto.

-¿Cómo? A ver...

La puñetera poli me sigue a todas partes.

Si se corre la voz, perderemos la clientela.

-¿Quién arriesga el culo por mí? -Te toca.

-Me ha pillado manía.

-Creo que te estás emparanoiando.

Solo os habéis cruzado dos veces.

-Es una mosca cojonera y punto. -¡Que no!

Me tiene "enfilao".

La culpa es tuya. -Ja.

Ya sabía que me tocaba. -¡Hombre!

Si no hubieras montado el pollo que montaste en comisaría,

ahora no nos molestaría.

-¿Qué dices?

¿No te acuerdas por qué fuimos a comisaría?

-¿Dices que la culpa es mía?

-Me levantaste la mano en plena calle.

Llamó la atención del madero.

-Me estabas provocando, como ahora. -Cálmate.

-Vas a perder los nervios. Y en un bar.

-Si la poli me persigue y se jode el negocio,

te vas a enterar.

-¡Joder!

-Paula, no sé cómo me has convencido para venir. Estoy muerta.

-No tenemos cerveza en casa y a las dos nos vendrá bien.

-¿Ves lo que te digo? No me la quito de encima.

-Se va a enterar. -¿Qué dices, Mila?

-Calladita, que con la boca cerrada estás más guapa.

Voy a llamar y que no vengan.

-¿Le has visto?

-Bastante trabajo tienes en la UFAM como para preocuparte de estos dos.

-Estos dos, no. La que me preocupa es ella.

(PAULA) -Son tal para cual. Él es chungo y ella también.

-Es chunga,

pero se merece la misma protección que cualquier otra mujer.

El tío es un maltratador. Le he de abrir los ojos.

¿Qué...?

-¿De qué vas, tía? Eres muy pesada.

¿A qué has venido?

-No te montes películas. No sabíamos que estabais aquí.

-Ya, claro.

Deja en paz a mi chico.

-Lara, ¿nos vamos?

-Sí, largaos. (LARA) -No.

-¿Qué pasa? ¿Te pone?

-No tiene nada que ver con eso.

Ese chico es mío.

Si le agobias, te las tendrás que ver conmigo.

-A mí, quien me preocupa eres tú.

¿Por qué no quedamos tú y yo y charlamos tranquilamente?

-¿Qué dices? ¿En plan amigas? ¡Que no!

-¿No te das cuenta de cómo te trata?

Si sigues así, acabarás muy mal.

-¡Que me dejes en paz, eres muy pesada!

-Vamos a tranquilizarnos.

-¿Qué quieres, eh? ¿Qué?

-¿No me voy a poder tomar una copa tranquilo?

Te he dicho... -¡Suelta! Voy a por mis cosas.

(JUANCAR) Me buscarás la ruina.

-¿Has visto cómo la trata?

¿Es o no un maltratador?

-Yo veo es que es una pareja con muchos problemas.

Si fuera por mí, lo metía ya en la cárcel.

-¿Va todo bien? He visto que discutías con esa pareja.

-Sí, no te preocupes. ¿Nos puedes traer dos cervezas?

-Claro.

-Tranquila, ¿vale?

(LARA RESOPLA)

(AINHOA) -Ya paro. Estaba todo buenísimo.

-El mérito es de Carlos. Yo, cocinando, soy nulo.

-¡Pues anda que yo!

Si viviésemos juntos, alguno tendría que aprender.

(RÍE) -Te cedo los honores.

Ya sabes, malísimo.

Ahora sí, en la colada soy un máquina.

En la academia nos hacían planchar el uniforme

y tenía que ir perfecto, sin una raya.

Me has pillado a contrapié.

¿Me estás haciendo una proposición?

Lo pregunto porque no me lo esperaba.

-No sabía cómo proponértelo.

No me imaginaba sentarte y decirte: "tenemos que hablar de algo serio".

(NERVIOSO) -Me sorprende, porque nunca habíamos hablado...

-Bueno, no te agobies, que es solo una idea.

-Sí, solo que me ha sorprendido

porque no sé...

Nunca me lo había planteado.

-Yo, la verdad, es que sí.

Dormimos tantas noches juntos y nos vemos tan a menudo

que estamos entrando en una etapa diferente.

-¿Una etapa? ¿Esto qué es, el tour de Francia?

-No me vaciles. -¡No, hombre!

-Bueno, ¿qué?

¿No dices nada?

-Pues, la verdad es que...

Que estoy muy a gusto contigo y me haces feliz.

-¿Pero?

-Que irnos a vivir juntos es un paso importante.

Y no sé... (DUDA)

No se me había pasado por la cabeza.

-Ya.

Bueno.

-A ver, Ainhoa,

yo estoy muy a gusto contigo,

pero irse a vivir juntos es un paso importante

y tampoco llevamos tanto tiempo.

-No tan poco. Hace años que nos conocemos.

Pero si no lo ves claro, ya está.

-No te enfades.

-No me enfado. Lo que estoy es algo triste.

Pensaba que ibas a dar saltos de alegría y no.

-Para irme a vivir contigo necesito estar convencido

y creo que es demasiado pronto.

Podría ser un error.

-¿Seguro?

-Claro. ¿A qué te refieres?

-Si hay otro motivo por el que no quieras vivir conmigo.

-Porque creo que es pronto.

Ya te he dicho que estoy bien, me haces feliz y estoy bien contigo.

-Yo también.

Me hacía ilusión dar un pasito más.

-Ya.

Lo siento.

-No pasa nada. Es mejor así.

Comprendo que no estés preparado.

No quiero forzarte a hacerlo si no estás seguro.

-Gracias.

Gracias por ser tan comprensiva.

Vamos, que... Tengo una novia que no merezco.

Acabémonos la cerveza.

-No, me voy a casa.

-¿Por qué?

-Me apetece estar sola.

Me apetece pensar y asimilar todo esto.

¿Vale? -Vale.

-Chao. -Hasta luego.

(Puerta)

(BRUNO) -Vaya día he tenido.

-¿Y eso?

-He tenido que hacer los repartos de Lucho.

En el cuadrante ese tío no tenía vacaciones.

Tiene mucho morro.

-No, Lucho tenía otro curro.

-¿Otro curro? (ELLA ASIENTE)

-¿Lucho curra con las armas?

-Sí, se encarga de los encargos pequeños.

-Y los grandes, ¿quién los hace?

-Los grandes los hace Montes y vamos a dejar el tema, ¿vale?

-Todos metidos en el ajo menos el novio de la socia.

Muy guay, Bea. -Bruno, no.

Sé lo que piensas y ¡ni de coña!

-No lo entiendo. Puedo hacer lo que hace Lucho.

-Sí, pero mi hermana no te dejará.

-Mi relación con tu hermana está mejorando.

(IRÓNICA) -Sí, muchísimo.

Hace una semana te quería matar

por las carteras robadas y mi detención.

-No quiero estar toda la vida de "mensaca".

-Si no llevas ni un mes en la mensajería.

¿Te quejas?

-Sabes que sirvo para algo más que llevar una moto.

¿Cuánto tiempo estaré así?

-No lo sé. Igual, algún día, dentro de mucho,

le puedo proponer que entres en el negocio.

-Yo qué sé, Bea.

Podría empezar por cosas pequeñas. Lo haría mucho mejor que Lucho.

-Ya lo veremos.

Esfuérzate en hacerle ver a mi hermana que eres de fiar.

-¿Cómo, con la tirria que me tiene?

-Currando bien, no metiéndote en líos.

Así, a lo mejor, cambia de opinión y se lo puedo decir.

-No lo entiendo. Sabes que sería una tumba.

El otro día escuché hablar de un tal Hariri.

Y no le he contado nada a nadie.

-¿Cómo?

-No he contado nada.

-Pues conmigo lo acabas de hacer.

-Porque estamos hablando tú y yo.

No sé.

Eres la socia y él, traficante, ¿no?

-Y eso tú te lo sacas de ¿dónde?

-¿Me estoy equivocando o no te suena el nombre de Hariri?

-Claro que me suena, pero ¿dónde lo has oído tú?

-En la mensajería. Se lo escuché decir a Eva.

-¿Estuviste espiando a mi hermana?

-No te rayes.

Estaba ahí y la escuché hablar.

-Me extraña, porque Eva es muy cuidadosa.

-Deja de pensar que es perfecta porque no lo es.

Lo único que consigues es que me sienta culpable.

Ya está. Lo escuché de casualidad.

-¿Escuchas un nombre al azar y ya sabes que es un traficante?

-No. Yo sé que trabajáis en eso.

Vamos a dejarlo. No hablo más del Hariri.

-Si quieres ser parte del negocio, esta no es la forma.

Esta no. -Vale.

Lo que quiero es intentar aprender. No quiero llegar de nuevas.

El tío este parecía un pez gordo.

Lo es, ¿no?

-Da igual que lo sea o no. No es asunto tuyo.

Y ya está, ¿vale?

-Espera. ¿No sabes quién es o tu hermana te ha dicho que no...?

(TABLET) Hola, Antonio. ¿Qué tal?

Bien. Acabo de llegar de trabajar.

No me apetece cocinar. Voy a pedir algo.

¿Tú qué tal el día?

No muy bien, la verdad.

La conversación de esta mañana me ha dejado fatal.

Me alegro de que ahora estés más comunicativo

y ya quieras dirigirme la palabra.

Te pido perdón por lo de esta mañana.

Perdí los estribos.

No te preocupes.

Estabas enfadado y con toda la razón del mundo.

Aún sigo enfadado.

Y muy dolido.

Sé que no he hecho las cosas bien,

pero no me gustaría ser

una de esas parejas que se tiran los trastos a la cabeza

y que se faltan al respeto, por favor.

A mí tampoco me gusta gritar ni enfadarme. No soy yo.

Ya lo sé.

Para mí está siendo muy difícil superar todo esto.

Se me viene la casa encima.

Verás, respecto a eso...

Voy a volver ya.

¿En serio?

Sí.

Los días aquí con Olga me han ayudado mucho.

Pensé que a ti también te servirían de algo,

pero me equivoqué.

Todo esto te ha hecho mucho daño y no te mereces pasarlo solo.

No nos merecemos estar así con los años que llevamos juntos.

No nos lo merecemos. Hay que cambiar, Claudia.

¿A qué te refieres?

Todo esto, para mí, ha sido un mazazo.

Ya te imaginas.

Aunque me reconcome la idea de que te guste ese hombre,

sigo enamorado de ti, te sigo queriendo

y, en fin...

Lucharé por este matrimonio.

Pero es superior a mis fuerzas.

No puedo soportar la idea de que veas a diario

a ese hombre en la comisaría, a Salgado.

Quiero pedirte algo.

¿Qué necesitas?

Que pidas el traslado de comisaría.

¿Quieres que me vaya de Distrito Sur?

Quiero que te apartes de él.

-No soy tonta. Vivo y trabajo contigo.

Sé más de esto de lo que crees.

No he nombrado a Hariri delante tuyo,

así que solo queda una opción.

Te lo ha dicho alguien que trabaja aquí.

Quiero saber quién.

Te puedes tomar más días.

(MÓVIL) No, nada de eso. Quiero reincorporarme.

Como quieras.

¿Quieres decirme algo más?

Mila, quiero hablar contigo. Un momento.

¿Te duele? -¿A ti qué te importa?

-¡Nos acosa! ¡Esto es acoso policial!

Baje el tono y cuidado con lo que dice.

Es verdad. No nos deja vivir.

-Si el negocio va creciendo, es lógico que haya algún moroso.

Debes hacer esa parte desagradable.

No estamos para pamplinas. Cualquier día compran el hotel

y nos vemos en la calle.

-Tenemos la confirmación de que un hombre con traqueotomía

compró una flor edelweiss hace un año.

Las fechas coinciden.

Tenemos un operativo grande. Es lo que te puedo decir.

Cepeda, ¿cómo va todo?

-Bien. Seguimos sin refuerzos.

Se nota que no estás bien.

No sé si en tu estado

deberías seguir en la UFAM.

Suelta a ese hombre.

¡Me cago en la sota de oros!

-Hola, ¿le puedo ayudar en algo?

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Servir y proteger - Capítulo 895

11 feb 2021

La policía recibe una información fundamental para atrapar al vigilante. Antonio se muestra duro con Miralles y se plantea qué hacer con su matrimonio. Ainhoa propone a Iván irse a vivir juntos, pero las cosas no salen como ella espera.

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