Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 892 - Ver ahora
Transcripción completa

Si no quieres renunciar, no lo hagas, yo no te puedo obligar.

Pero si vuelves a tener problemas con la justicia, no cuentes conmigo.

-Déjala tranquila. -¿La defiendes o qué?

-Que solo está trabajando. -A ver, les voy a pedir

que bajen la voz y que se retiren, por favor.

Por tercera y última vez, saquen el DNI...

No me sale de los... -¡Vale!

Nos van a acompañar a comisaría para identificarles.

-Distrito 6 ha llamado para decirnos que,

además del incendio en la empresa Mustral,

ha habido el robo de tres coches eléctricos.

Además, parece ser que hay amenazas.

Ha sido gente de la empresa.

Conocían lo que pasó con la banda organizada

y han inventado las amenazas para sacar provecho.

Pero ¿ese tío quién es?

Le has dado tu móvil y hablabais con alguien.

¿De qué hablabais? -Es Celso, de Lugo.

-¿Y tú qué tienes que ver con él? -Le debo pasta, Bea.

Le robé la cartera a un tío y era su hijo.

(SOLLOZA)

-Ya me he encargado de él.

-¿Y por qué has hecho eso? -Quiero que seas mis ojos y mis oídos

en la empresa familiar para la que trabajas.

(Música emocionante)

En el bar es donde les di el toque por primera vez.

En la plaza estaban con una actitud muy violenta, ¿eh?

La había agarrado fuerte del brazo. Si no llego a intervenir,

se pegan. Y, aun así, ella lo niega.

Tajantemente. Solo le ha faltado escupirme en la cara

por meterme en sus asuntos. Si le ha intentado pegar

en plena calle, no será la primera vez.

Vale.

¿Cómo va la identificación?

Pues... Mira, que nos cuente Paula.

¿Qué tal ha ido?

Ella dice que se llama Milagros Orozco,

porque no lleva la documentación encima,

así que iba a comprobarlo ahora. -¿Y de él qué tenemos?

-Él llevaba el carné de conducir.

-Juan Carlos Gil Solá.

A ver qué tenemos.

A ver.

Vale. ¿Está fichado?

Tiene antecedentes por consumo y tenencia ilícita de drogas.

Aquí, lo que me imaginaba. -¿Qué pasa?

-Tiene una denuncia anterior por malos tratos.

Su expareja, una tal Fátima Garrido.

Pero la retiró. En otro caso le daría

el beneficio de la duda, pero a este.

¿Con lo que he visto en la plaza?

Se retiran muchas denuncias, y no porque sean mentira, para nada.

Suele ser porque las víctimas tienen miedo.

-Bueno, pues si Juan Carlos Gil es un maltratador,

Milagros es un poco suicida. -¿Por qué lo dices?

-Porque parece que va buscando bronca y no solamente con su pareja.

-No hay nada que justifique una agresión.

-No, si no lo estoy justificando.

Solo te quiero decir

que no te esperes encontrar una mujer destrozada.

Paula tiene razón, en el bar la bronca la comenzó la mujer.

Le echó en cara a Daniela que le ponía ojitos al novio.

Está bien, me hago una composición de lugar.

Tenemos a una mujer con un carácter de perros, ¿no?

Y una relación tóxica con un maltratador.

Vale. Hablaré con ella.

-Vale. Yo voy a comprobar su identidad.

-¿Espiar en la mensajería para qué? ¿Qué es lo que quieres saber?

(RÍE)

-Pues nada, quiero saber todo lo que se cuece por allí.

Nada más y nada menos.

-Vale, pues quiero que concretes.

¿Qué es lo que quieres saber?

-Verás, Bruno. (CARRASPEA)

Resulta que yo soy una persona muy curiosa, ¿sabes?

Y me gusta aprender,

así que ahora me ha dado por intentar saber

cómo funciona todo esto del negocio de armas.

-O sea, que quieres joder a Eva. Vale, vale.

¿Qué pasa? ¿Te hace la competencia o cómo?

-Bueno, bueno, bueno.

Digamos que se trata de algo así, pero créeme,

cuanto menos sepas sobre este asunto, mejor para ti.

-No. Si quieres que curre contigo, quiero saberlo todo.

Bea es la socia de Eva, no puedo hacerle esta cerdada.

-Pero tú no le vas a hacer ninguna cerdada,

ni le vas a hacer nada malo. En todo caso, la vas a ayudar.

Y también te vas a ayudar a ti,

quitándote de en medio la deuda que tienes con ese tipo

para evitar que se presente por aquí a partirte las piernas

o que mande un sicario para darte un tiro o algo por el estilo.

-¿Cómo sé que no me la vas a liar? -Porque yo soy un hombre de palabra.

Ya te lo he demostrado, ¿no?

-Ya. Pues sí que tengo dudas y no me fío un pelo, Quintero.

Me tengo que ir. -Tú no te vas a ir a ningún sitio.

Tú te vas a quedar aquí.

¿Qué pasa, vas a dejar tirada a tu chica o qué?

-Créeme, creo que está mejor sin mí. -Ah, ¿sí?

Bueno, pues entonces haz lo que quieras.

Pero si te vas de aquí, sabes que ese tal Celso

tarde o temprano te va a volver a encontrar.

-Me cago en mi estampa. Mira que me avisó Beatriz

que no me juntase contigo. ¡Pues la primera en la frente!

-Vamos, no tengas ese concepto de mí, que yo en el fondo soy un buen tipo.

Y si no, ya te irás dando cuenta con el tiempo.

-Vete a la mierda, Quintero.

Sabes perfectamente que me vas a usar como un pelele.

-No te equivoques. No te voy a usar como un pelele, yo solo quiero

que me hagas un favor y, a cambio,

yo te pago esa deuda que tienes con ese tío.

-La pasta que pillé el otro día para usar en la timba

se la robé a Eva. -¿Qué?

-Sí, se la robé del otro negocio que tiene.

(RÍE)

-No me lo puedo creer. Pero vamos, Bruno, ¿cómo se te ocurre hacer eso?

¿Cómo se te ocurre robarle el dinero a tu propia cuñada?

-Pero no se lo robé, se lo tomé prestado.

Pretendía devolvérselo, pero me jodiste el plan. Gracias.

-Ya, pretendías devolvérselo.

Se lo tomaste prestado.

¿Y de cuánto dinero estamos hablando?

-3000 pavos. (SILBA)

-Guau.

3000 pavos. Sí que me vas a salir caro tú a mí.

-No vengas de pobrecito que pillaste ayer

un buen pico en la timba. -Sí, sí que pillé un buen pico.

Tu dinero y parte del de los demás.

¿Y sabes qué?

Pensando así a voz de pronto estoy dispuesto

a devolverte ese dinero para que puedas reponerlo

antes de que Eva se dé cuenta.

A cambio de que me hagas ese pequeño favor, claro.

-Me lo tengo que pensar. -Muy bien.

Pues en ese caso, piénsatelo,

aunque tú ya sabes que el segundo plazo de la deuda

que tienes con Celso está a punto de cumplir.

Y es una cantidad importante.

Eva no creo que tarde mucho tiempo en darse cuenta

de que le faltan esos 3000 pavos de la caja B de su negocio.

Así que bueno, no tardes mucho en pensártelo

y, cuando lo tengas claro, llámame. Ya sabes dónde encontrarme.

-Espera.

Tienes razón con lo de Eva.

Si no se lo devuelvo hoy, se van a dar cuenta.

-¿Eso quiere decir que tenemos un trato tú y yo?

-¿Hasta cuándo quieres que sea tu topo?

-Hasta que yo te lo diga.

-Jefe. -¿Qué tal os ha ido por el instituto?

-Regular. No hemos sacado gran cosa, la verdad.

-Salvo esto. Es un test de inteligencia.

Lucas estaba por encima de la media. -Me temo que eso ya lo sabíamos.

¿Habéis podido hablar con alguno de los profesores de su época?

-Todos coinciden: un bicho raro, introvertido, huraño...

Sacaba las materias con la zurda bajo pata,

pero tenía problemas con la autoridad.

-Se hacía llamar Lucas también,

aunque en las listas aparecía como Eduardo.

Eso le trajo muchos problemas tanto con profesores como con alumnos

y vamos, que no hacía ninguna distinción.

-Se frustraba con facilidad, montaba en cólera...

Sus compañeros le evitaban. -Y él a ellos también.

-Indisciplinado, colérico, con escasa habilidad social.

Coincide con la descripción que hicieron los padres de acogida.

-Y con el perfil psicológico del asesino. Bien tirado.

-Pero no nos sirve corroborar lo que ya sabemos.

Necesitamos algo nuevo.

-Tenemos el listado de sus compañeros de promoción

del Instituto Esperanza Jiménez y hemos hablado con algunos,

pero nos han dicho que no lo conocían demasiado.

-¿Y las chicas?

El compañero de la academia militar dijo que el amor imposible de Lucas

era del instituto.

-Pues no, lo dudo. Hemos hablado con varias de ellas,

de distintos grupos, y nos han dicho que no,

que ni hablar. Ni ellas ni las amigas.

Y a esa edad compartir secretos es un deporte.

-No, no me vale, hay que seguir buscando.

Al menos una chica rompió la coraza de Lucas.

Tiene que haber alguien que le conozca más allá de su perfil.

-No tenía amigos íntimos, en eso todos coinciden.

Solo se relacionaba con Alba,

su hermana en la familia de acogida. Volvían juntos del instituto.

-¿Y qué sabemos de ella?

-Pues poca cosa, no iban a la misma clase.

Era una chavala normal.

Buena estudiante por lo visto.

-Empollona, otra rata de biblioteca.

Mira, es lo que tenía en común con Lucas.

-Los padres de acogida reconocieron que tenían una relación cordial.

Si hay alguien que sabe quién es esa novia secreta, es ella.

-Vale, hagámosle una visita.

-No, no, no, citadla en comisaría.

Que vea que esto es serio.

Necesitamos un hilo del que tirar.

Cepeda. Alonso.

-¿U qué?

-UFAM. Unidad de la Familia y de la Mujer.

Y también nos encargamos de delitos

relacionados con la violencia de género.

-Qué brasas con el tema.

Que ya os he dicho que el Juancar no me estaba haciendo nada.

¿Por qué no nos dejan marcharnos ya?

-Porque mi compañero insiste en que la agresión era clara

y la amenaza también. O sea que no se puede ir.

-Pues yo le digo que no. ¿Me puedo ir ya?

-No, no se puede ir.

Están comprobando su identidad.

-Me voy a grabar el DNI en la frente, a ver si así me dejan vivir en paz.

-Mila, tranquilícese.

Solo quiero hablar con usted, ¿de acuerdo?

-Hable. Hable todo lo que quiera.

Yo no pienso decirle lo que quieres oír.

-¿Conoce a Fátima Garrido?

-¿Qué pasa con esa?

-¿De qué la conoce?

-Era una ex del Juancar.

Pero hace mil que no se ven ni nada de eso.

-No, claro que no.

Se le quitaron las ganas cuando él la agredió, ¿no?

-Pero si se lo inventó todo, hombre.

Solo quería buscarle problemas a Juancar porque pasaba de ella.

-Ya.

Eso es lo que él le contó a usted, ¿no?

-Quitó la denuncia, ¿no?

¿Para qué narices os tiene que salir a vosotros en el ordenador?

-Está bien.

A ver, hablemos de usted.

Cuénteme que pasó en la plaza. ¿Por qué discutían?

-Nada que te importe.

Es que, de verdad, no sé qué leches estoy haciendo aquí.

-Pues está aquí porque mi compañero

ha asistido a un intento de agresión en la plaza. ¿Entiende?

-¡Y dale con el tema!

Que el Juancar no me iba a pegar, pero cuando discutimos pues...

somos unos exagerados.

-Ya.

Y nunca le ha pegado, ¿verdad?

Mira, ¿sabes lo que creo, Mila?

Creo que Fátima

retiró la denuncia porque tiene miedo de Juancar.

Y no me extraña, a mí también me pasaría.

-Pues a mí no.

Yo tengo más mala leche que cualquier tipo

que se me ponga delante.

¿Te enteras? -Sí, claro.

Mucha gente reacciona como tú frente al miedo.

Estando a la defensiva, atacando, gritando... Es normal.

Es lo que te pasa con tu pareja, ¿no?

-Pero qué sabrás tú de mí y del Juancar.

Tú... no tienes ni idea de nada.

-Tienes toda la razón, Mila.

No tengo ni idea de nada.

No tengo ni idea de vosotros, de vuestra pareja...

Y por eso estoy aquí.

Para que hables conmigo y me cuentes. Quiero escucharte.

-Pues a ver, no sé.

Nos hablamos a lo bruto, ¿vale?

Pero nos queremos un huevo.

Él tendrá sus cosas, pero yo tampoco soy perfecta.

Así que estamos bien.

No necesito tu ayuda, tía. Búscate a otra, de verdad.

-Muchas veces, en una relación de pareja

se normalizan ciertas actitudes y conductas

que en el fondo no son normales.

-Pero ¿tú has escuchado una palabra de lo que acabo de decir?

-Sí, pero por desgracia he asistido a muchos casos de violencia

en los que la mujer se niega a reconocerse como víctima.

Es una situación complicadísima. -Pero ¡qué situación, de verdad!

-Mila, podemos ayudarte.

-¿La policía? ¿Ayudándome?

Mira, me parto. -Estoy aquí para eso.

-Que no necesito tu ayuda.

¡Que te busques a otra desgraciada que quiera que la ayudes!

-Vale.

Te voy a contar una historia personal, ¿vale?

Hace poco, una muy buena amiga mía.

Una tía estupenda.

También se negaba a reconocer los malos tratos de su pareja.

La semana pasada la enterré.

-Pero ¿tú a mí para qué me cuentas esta historia?

Mira, tía, estás loca. Me voy.

-No puedes, están confirmando tu identidad.

-Déjame en paz, ¿eh? -Cálmate.

-Me calmaré cuando salga de aquí. -¡Cálmate!

Milagros Orozco, quedas detenida. -Pero ¿qué dices?

-¿Qué pasa?

-Que se ha vuelto loca, se lo está inventando todo.

-Javi, llévatela al calabozo.

-¿Al calabozo? Por favor. ¿Dónde está el Juancar?

¡Quiero ver al Juancar!

-¿Qué ha pasado? ¿Estás bien? -Sí, estoy bien.

Se niega a reconocer los malos tratos de su pareja.

Y vamos, después de este rato aquí no me queda ninguna duda.

-Vale, hemos dicho que vamos a elegir la franja de entrega...

Vale, el tema es que lo único...

si el destinatario no está en casa en la entrega

el repartidor llamaría al móvil que me dio.

Y no habría sorpresa porque usted dijo que esto es para su hermano.

Entonces, vamos a hacer lo siguiente...

¿Lo fijamos de 16:00 a 20:00?

Venga, que lo voy a poner.

Entrega esta tarde de 16:00 a 20:00.

Muy bien, pues entonces ya estaría.

Vale, se va a quedar esto en diez.

Yo le voy a dar el resguardo...

Vale, esto por aquí, esto por aquí...

Pues ya está, ya estaría.

Gracias por la confianza, que pase un buen día.

Chao, hasta luego.

Vale.

Esto con esto.

(Móvil)

Esto va a ser mi hermana.

¡Ey! ¿Qué pasa? ¿Cómo vas?

-"Bien, bien, por aquí bien. ¿Tú?".

-Pues bien también. Pero el proveedor no ha dado señales de vida.

-"Acabo de hablar con él, mañana será el día.

Te llamará". -Vale, guay.

-"Pero no te confíes, ¿eh?".

-Que no, Eva, no seas pesada. Oye, ¿cuándo vas a volver?

-"Pasado mañana, espero.

Oye, hazme un favor, necesito que mires en el almacén

y que compruebes cuántos sobres hay del nueve".

-Vale, en el almacén, ¿no? que se ha cortado.

-"Donde los envíos especiales".

-Pues lo miro y te digo. Venga, un besito.

Chao, adiós. Chao.

Vale, pues a ver.

-¿Bea?

-¡Voy!

Dime, Lucho. -¿Ha entrado algo?

-Sí, ha entrado algo. Además, tienes encargarte

de las entregas de Bruno, que está malito de la tripa.

Entonces, mira, te cuento: este de aquí es el más urgente,

entonces te lo llevas. Y esos dos son para el polígono industrial.

Si llegas fuera del horario intenta que el segurata se quede los paquetes

y así no tienes que volver otro día.

-Vaya día para dejarnos tirados.

-Ya, pero está malito, lleva todo el día pegado al váter.

Vale, tú te llevas esto...

-Oye, me estaban pitando los oídos, ¿me necesitabais?

-Bruno, ¿qué haces aquí?

-Fui a la farmacia y me dieron unas pastillitas que te lo curan todo

y como nuevo. Flipa. -Vale.

Pero ¿te encuentras bien seguro? -Sí, genial.

Dame el paquete, anda.

De nada, ¿eh?

-Chao. -Chao, Lucho.

-¿De nada? Tenía un mosqueo el pobre que no veas.

-Pues que se aguante.

Y gracias, ¿eh? -Nada.

¿Seguro que estás bien? Te veo como...

como muy enérgico de repente.

-No, sí, estoy guay. -¿Sí?

-Que no te rayes, sí.

-Vale, me alegro. Te doy tu hoja de ruta.

-Genial.

-Vale, es esta de aquí.

-Vale.

-Tengo que entrar al hospital dentro de una hora.

Me va a dar tiempo, ¿verdad?

-Sí, tranquila.

¿Qué tal las prácticas de medicina? ¿Son duras?

-Todo lo que hayan podido escuchar se queda corto.

-Siéntese, por favor.

Eh... ¿puedo ofrecerle algo de beber?

-No, no, estoy bien.

Lo que pasa es que no entiendo muy bien lo que hago aquí.

-Su nombre ha salido al hilo de una investigación

que estamos llevando a cabo.

-Ya.

Perdonen, ¿van a grabarme?

-Sí, pero es protocolo, nada más.

¿Sabe de qué manera podríamos localizar a Lucas?

Con el móvil nos bastará.

-No lo sé, yo es que hace mucho tiempo que no sé nada de él.

La verdad es que no...

no sé si voy a poder servirles de mucha ayuda.

-Nos interesa saber todo lo que pueda contarnos sobre él.

También hemos hablado con sus padres.

-Con mis padres.

Pues algo muy grave ha tenido que pasar

para que se estén tomando tantas molestias.

-Limítese a contestar, por favor.

¿Cómo era su relación con él?

Nos han contado que se llevaban bastante bien.

-Sí, sí, era buena.

A ver, al principio no fue muy fácil, pero...

yo siempre había querido tener un hermano,

así que me hizo ilusión la idea de...

de que le acogiesen.

-¿Incluso después de conocerle?

Porque por lo que nos han dicho, Lucas tenía un carácter un poquito...

complicado, ¿no?

-Bueno, no era lo que mis padres esperaban.

A Lucas había que sacarle las palabras con sacacorchos.

Le costaba expresarse, era bastante gruñón, pero...

conmigo siempre se portó muy bien.

Muy majo.

-¿Podría ser un poco más específica?

-Sí.

Lucas iba un curso por encima de mí

y me ayudaba con cosas del colegio.

-Pues por lo que nos habían contado, usted era muy buena estudiante.

-Sí, lo era.

Por eso siempre quería subir nota.

Y para subir nota tenía que hacer trabajos extra.

Ahí es donde Lucas entraba y me recomendaba libros,

me encaminaba.

-Parece ser que usted es la única con la que se entendía bien.

-No es muy normal que te caiga un hermano del cielo,

pero sí, nos llevamos bien, lo normal.

-¿Y sabe de alguien con quien se llevase mejor de lo normal?

-No entiendo la pregunta.

-Si tenía novia.

Nos han contado que Lucas estaba muy enamorado en esa época.

-Pues ha pasado mucho tiempo, la verdad.

No sé por qué les puede interesar.

-Es importante.

¿Sabe de alguien con quien pudiera estar saliendo?

-Sí, bueno yo...

deduje que había alguien.

Pero no creo que fuese del instituto.

-¿Y nunca le contó quién era?

-¿Y usted nunca le preguntó?

-Sí, sí que lo hice.

Pero ya les he dicho que a Lucas le costaba expresarse.

Todo se lo guardaba para él. Yo deduje que había alguien,

pues porque me usaba de excusa para muchas cosas, pero...

pero nunca me especificó quién era.

-¿Por qué sus padres lo devolvieron al centro de acogida?

-Fue una decisión de ellos.

-Pero algún motivo debían tener.

-Bueno, por acumulación de cosas.

Al final a Lucas pues le costaba...

respetar la autoridad que ellos le pedían y...

se hartaron.

-Y desde entonces no ha sabido nada de él

ni se ha puesto en contacto con usted ni nada, ¿no?

-No, hace nueve años que no sé nada de él.

Pero visto lo visto, me gustaría saber qué está pasando.

-Bueno, muchas gracias por su colaboración, Alba.

Hemos terminado.

-¿Me puedo marchar? -Sí, por supuesto.

Ahora le acompaña. -Vale. Gracias.

-Pero ¿cómo es que la han detenido a ella?

Le pegó un empujón a Lara.

¿En serio?

Esta tipa es una broncas.

Pues tal y como está Lara, lo que le faltaba.

Por cierto, ¿tú cómo la ves?

¿A Lara? Sí, a Lara.

Normal, bien, un poquito más seria, pero concentrada.

No sé.

Desde que ha muerto su amiga no la veo muy bien que digamos.

Afectada debe estar, pero no creo que le haya afectado

en el curro. Ah, pues yo sí lo creo.

Sí, sí, yo la veo superalerta.

Vamos, con decirte que ha revisado todos los casos de la UFAM...

¿Por qué?

Porque quería asegurarse de que ninguno haya quebrantado

la orden de alejamiento, pero es que me tocó chequear

los que llevan chivato.

Pero ¿no salta un aviso automático en las pulseras de control?

Claro que salta, si Lara lo sabe, pero le ha dado igual.

Como falló uno, ha querido que revisemos todos.

Si quieres hablar con ella, invítala a una cerveza después.

Seguro que se suelta más fuera de la comisaría.

No, hoy no puedo. He quedado con Ainhoa para cenar.

Pero sacaré un hueco para hablar con ella porque me tiene preocupado.

-Oye, Carlos, perdona, que no es por meterme,

pero ¿sabes si le pasa algo a Daniela?

¿Ha discutido contigo o algo?

No, ¿por?

No sé, porque hoy la veo muy bajuna todo el día.

La mandé a su casa a comer a ver si se animaba, pero no...

-¿Qué pasa?

-Nada, estaba comentando con Carlos que te veo hoy un poco "chof", ¿no?

¿Estás bien? -Sí.

¿Es por lo que te dijo esa?

Sí, se me quedó como mal cuerpo, pero ya se me pasará.

-Ay.

-Oye, ¿no es hoy la inauguración de la exposición de fotos

de tu amigo? Sí, la del Trota.

¿Quieres venir?

Sí, sí, ¿por qué no?

Qué bien. Pues es en una galería de arte en Lavapiés a las 20:30.

¿Te recojo por aquí?

Sí. A las 20:00.

Hecho. Va.

-¡Eh! ¿Qué te pasa?

¿Te doy al botón de reinicio o qué? ¿Qué pasa?

Nada, es...

ese tío, le conozco.

Pues no me suena. Nunca le he visto por aquí.

Le detuvimos en Distrito 4.

Tenía un taller allí y vendía piezas de coches robados

haciéndolas pasar por nuevas emitiendo facturas falsas.

No sé, pero por eso no... que por eso no vas a la cárcel.

No le metimos en la cárcel. Le inhabilitaron un tiempo y ya.

Fer...

¿Cómo se llamaba?

Bueno, da igual cómo se llame.

Ya lo... recordarás de camino.

Además, que por leer el periódico no... que no hace nada ilegal.

Aunque sea "El diario deportivo".

¿Qué te ha parecido? -"Bah".

-Tiene un carácter parecido al de Lucas: introvertida, hosca.

No sé cómo se ha podido ligar con el cuadro que nos pintan de él.

-Hay algo que no encaja, ¿verdad?

-Sí. La empollona no nos ha contado todo lo que sabe.

-Yo también tengo esa sensación. Pero ¿qué?

-Pues no lo sé, Néstor.

No lo sé. No lo sé. Vamos a paso de hormiga.

Necesito un café. ¿Tú quieres uno?

-No, que si me tomo uno ahora no pego ojo en toda la noche.

Cosas de la edad. -Vale, pues voy al bar, abuelo.

-¡A ver si la cafeína te inspira!

(SUSPIRA)

-Hombre, Alba.

¿Qué haces aquí? ¿No tenías prisa? -Ya, sí.

Es que me he parado a tomar algo.

Siempre sé cuándo entro al hospital, pero no cuándo salgo.

(RÍE) -Me suena, me suena.

¿Me puedo sentar contigo? -Sí, claro, siéntate.

-Por cierto, me llamo Lidia. -Encantada, Lidia.

Aunque estoy a punto de marcharme ya.

Que tengo que entrar en breves. -Sí, es solo un momento.

Quería, bueno, disculparme por el interrogatorio

que imagino que no es fácil.

-No, ha sido bastante incómodo.

Es que no entiendo qué interés tiene la policía en eso.

-Bueno, cuando lo pillemos igual te lo puede contar él mismo.

-Sinceramente no sé

de qué hablaríamos Lucas y yo.

Hace mucho que no sé nada de él.

-Ya, pero a veces con los buenos amigos te reencuentras

y es como si no hubiese pasado el tiempo.

-Ya.

¿Sabes qué creo que le gustaría saber?

Que voy a ser cirujana.

Supongo que sabes que Lucas estuvo tiempo hospitalizado.

-Sí.

-Pues él siempre solía decir

que el mundo necesitaba más médicos

con un corazón tan grande como el mío.

-Qué bonito.

Y... ¿y él?

¿Tenía clara su vocación?

-¿Lucas? No.

Estaba muy perdido. No le gustaba hablar de esas cosas.

Se agobiaba. Le entraba el bajón.

-Se nota que le querías mucho.

-Era buen tío.

Y muy sensible, además.

Que no sé por qué lo buscáis.

Pero ya te digo yo que es imposible que haya hecho nada malo.

-Mujer, han pasado nueve años.

En ese tiempo pueden haber pasado muchas cosas.

-Sí. (SUSPIRA)

Y espero que hayan sido buenas.

Porque se las merecía.

Lidia, una pregunta.

Lucas nunca me contó qué le había pasado,

por qué había terminado en el hospital.

Supongo que fue por algo difícil y duro, pero...

¿Tú lo sabes?

-Sí. Pero no te lo puedo contar.

Pero sí que me interesa saber tu opinión sobre él.

¿Cómo era?

-Pues Lucas era muy dulce.

Contra todo pronóstico, era muy dulce.

-Pues no es esa la opinión que tienen tus padres sobre él.

-Ya.

Porque mis padres nunca lo entendieron.

Lucas necesitaba cariño.

Y no solo disciplina y tres platos de comida al día.

-Estás enfadada con ellos porque lo devolvieron.

-Adquirieron un compromiso y le fallaron.

Lo único que necesitaba era una familia.

Y no supieron darle ni eso.

-Alba.

-Dime. -¿Eras tú su novia secreta?

-¿Perdona?

Menuda tontería.

Que estás hablando de mi hermano, ¿eh?

-Bueno, tu hermano de acogida.

Ni siquiera os criasteis juntos. No es tan descabellado.

-Sí que lo es.

Y ahora lo siento, me tengo que marchar. Se me ha hecho tarde.

-Mila.

Ten, te he traído esto si quieres. Aún falta un rato para la cena.

-Lo que quiero es irme a mi casa a cenar.

-Ya, pero eso va a tener que ser mañana

después de pasar por el juzgado.

-Estás de broma, ¿no?

-No, no puedes comportarte así en una comisaría

y pretender que no pase nada.

-Menos mal que me ibas a ayudar.

-Y es lo que pretendo. Pero si me dejas.

-Ya. ¿Dónde está Juancar? ¿Qué habéis hecho con él?

-Le hemos tenido que soltar. No nos ha quedado más remedio.

-Ya. El moreno no estaba tan seguro de lo que había visto en la plaza.

Porque si no estaría aquí.

-No, lo que pasa es que solo con el testimonio del inspector Okoye

pues no íbamos a ir muy lejos.

Pero sin embargo si tú te animas a denunciar,

te doy mi palabra de que Juancar no se acerca a ti

a menos de 1 km de distancia.

-No te enteras, ¿eh? (SUSPIRA)

Yo sin él no soy nada.

-Pues mira no, no me entero.

-Quiero verle.

-Imposible.

Se largó en cuanto lo soltamos. No te pienses que te está esperando.

-Normal. Yo habría hecho lo mismo.

¿Quién quiere estar con policías? -¿Sí? Me da que estarías ahí sentada,

esperándole. O intentando hacer lo que sea para ayudarlo.

-No me líes la cabeza, ¿vale?

Se ha ido porque aquí no pinta nada.

¿Cómo podría ayudarme?

-Pues no sé. Buscando un abogado, por ejemplo.

-¿Por esta chorrada? (RÍE)

Tenemos cosas mejores en las que gastarnos el dinero.

-Pues mira, no sé. Tú verás.

Pero para quererte tanto creo que no se preocupa por ti.

-Tú qué sabes.

-Mila, en serio. Si Juancar te ha hecho algo alguna vez

y me lo dices ahora, te juro que no se va a enterar nunca.

-Pero ¿qué pasa? ¿Te pagan un extra por denuncia?

¡Búscate a otra, anda!

-No le necesitas, de verdad.

Puedes vivir tu vida tú sola. Yo te voy a ayudar.

-No quiero una vida de mierda como la tuya. Que te dedicas

a amargar a la gente.

Mira, tú no le conoces, ¿vale?

Pero él me quiere. -Ya.

Que te maten a golpes no es amar.

-¿Eso es lo que le pasó a tu amiga o qué?

-A mi amiga la asfixiaron.

Habían discutido como vosotros.

Se le fue de las manos.

Solía decir

que era la mujer de su vida. Te suena, ¿no?

-No.

Juancar no es de esos.

A Juancar se le va la fuerza por la boca. Pero no es de esos.

-Pues ojalá que tengas razón.

La última vez que hablé con ella estaba igual que tú.

Defendía a su chico.

Me juró que no era maltratador,

que le quería muchísimo.

Esa misma noche la mató.

Piensa en ello.

(SUSPIRA)

-Buenas noches, Mila.

(RÍE) Es verdad.

¿Sí? Sí.

Pues a mí las fotos que más me gustaron son las de Tanzania.

Y tu amigo es supersimpático.

Lástima que nos tuvimos que ir. Mira,

el Trota nos hubiese tenido allí hasta las 7:00 si es por él.

De verdad, es muy buena gente, pero... ojito.

Tiene un ritmo...

Sigue viviendo como un Erasmus y tiene 35 años.

Claro, mañana hay que trabajar. Como que noto un poco de envidia ahí.

¿Envidia de qué? De la buena.

Ah, vale, pensaba.

No, yo también porque imagínate.

El tipo vive de sus fotos, viaja todo el tiempo, no tiene horarios.

Tampoco tiene la buena compañía que tengo

asistiendo a la exposición con la mujer más bonita

del lugar.

Oye, que...

¿Te ha gustado esa? Sí.

Es de una canción de Joaquín Sabina. Ah, ¿sí? Luego me la pones.

Vale. ¿Quieres cenar algo?

¡Por favor, me muero de hambre!

Yo también. Voy a preparar algo. No, no. Quédate quieta.

Suficiente tienes ya con trabajar y cocinar todo el día. Cocino yo,

si me lo permites, ¿te parece? Qué maravilla.

Siéntate y descansa. Bueno.

Vale.

¿Unos crepes te parecen bien? Sí, unos crepes están muy bien.

A ver si te quedan mejor que las quesadillas.

¡Hala!

Traición esa, ¿eh?

No me lo vas a perdonar nunca.

(CANTURREA)

Oye, ¿tienes aquí la harina?

No, no, no.

Vale. No hacía falta que te levantases,

con que me lo dijeses, ya está. Ya, ya, no, no.

Pero sabes... es que no, no me gusta que me muevan las cosas

del lugar de mi cocina.

Soy medio maniática. Te entiendo. Me pasa igual,

pero ya has trabajado suficiente hoy, ¿no te parece?

Déjame la harina y termino de prepararlo todo.

Que no, mi amor.

-Buenas.

Ey, Ángel, ¿cómo estás? ¿Cómo ha ido el día?

Normalito. Bien.

-Iba a hacer algo para cenar.

Sí, ¿quieres?

Paso, pero...

gracias. Muchas gracias.

Mira, voy a bajar al kebab de la esquina

y así pillo algo para cenar y no tenemos que cocinar,

no meto las manos en tu cocina. Mejor.

¿Te pillo lo de siempre? Sí, gracias.

¿Un mixto, patatas normales, salsa picante?

Sí, del rojo. De acuerdo.

Oye, ¿tú qué? ¿Quieres algo? No, no.

¿Seguro? Mira que estás a tiempo. Un refresco.

Y unos chocolates.

-Casi lo encuentra.

-Tienes que estar con más cuidado. -¿Cómo que con más cuidado?

O sea, eres tú el que decide trabajar en algo ilegal

¿y soy yo la debe ir con más cuidado?

-Eres tú la que decidió estar con un policía.

-Ahora no puedo andar con quien se me dé la gana

porque no te conviene para tus chanchullos.

¿Qué te pasa? -A ver, ya sé, tienes razón.

No es justo, pero igual... -Igual ¿qué?

-Igual podrían ir a su casa, ¿no lo crees?

-Ángel, es mi novio, ¿cómo no va a venir a mi casa?

-Ya lo sé y es peligroso. Dani, en este momento es peligroso.

Váyanse para allá, no les cuesta nada.

-No me queda de otra, ¿no?

-Es algo temporal.

Lo prometo, mírame.

Lo prometo, ¿OK? ¿Eh?

-Eh. -Eh.

-¿Estás aquí? -A punto de salir.

¿Me buscabas o qué?

-Bueno, como no te he visto en todo el día y Carlos

me ha dicho que habéis... que has tenido movida.

-Ah, sí, bueno, le puedes decir a Carlos

que estoy bien, no ha sido nada.

-No, si él está bien, el que se preocupa soy yo.

-Ah, bueno, pues no te preocupes, que estoy bien.

Bueno, un poco triste, como es lógico, pero todo bien.

-¿Qué te parece si te espero, te cambias y nos vamos a La Parra?

Tomamos algo y, no sé, hablamos, te desahogas un poco.

-Estabas a punto de salir, ¿no? Tendrás planes que hacer.

-Nada importante. Vamos, que te espero.

-No, no, déjalo, de verdad,

que tengo que echar un rato antes de irme a casa. No.

-Que tenemos el mismo turno hoy.

-¿Qué pasa? ¿Que controlas mis horarios?

-No, no, o sea, no es eso.

¿Qué es eso tan urgente que tienes que hacer?

Para rendir sabes que hay que descansar, Lara.

-Sí, voy a descansar, de verdad, pero tengo que revisar

un par de casos antiguos.

-¿Casos antiguos?

Entonces no urge.

Venga, cuéntame qué tal tu día. (SUSPIRA)

-Bueno, anda, pensaba comerme esto sola delante del ordenador,

pero si insistes, pues... -Pues sí, insisto.

-Vale.

-¿3000 euros, Fernando? ¿En serio?

Encima de que ya le has ayudado con la deuda del gallego.

-No podía hacer otra cosa, Hanna.

Si Eva Velasco descubre que le robó ese dinero para jugar al póquer

e intentar recuperar la deuda que tenía con ese maldito gallego,

nos quedamos sin informante dentro de esa mensajería.

-¿Por qué te fías de él? -Si es que no me fio,

pero ya te estoy diciendo, no me queda otra, Hanna.

No me queda otra.

Está claro que no es el más listo del patio,

pero es el único que puede conseguir la información que necesitamos.

-¿Y si ya ni siquiera está en Madrid?

¿Y si se ha ido con tu dinero? -No, no. No.

No creo que haya hecho nada de eso,

no es ningún tonto.

Porque si se le ocurre huir te aseguro que antes

de que lo encuentre el gallego

lo encuentro yo para ajustarle las cuentas.

-A ver, Fernando, ya estamos buscando a Vlado.

¿Ahora vamos a ponernos a buscar a Bruno?

¿Por qué no abrimos una agencia de detectives?

-Ya está bien, Hanna. Te lo pido por favor.

Estoy intentando hacer todo lo que puedo

y estoy intentando hacerlo lo mejor posible, así que, por favor,

déjame un poco tranquilo y no me presiones más, ¿vale?

Voy al almacén a intentar hacer lo del yoga.

-A ver, parece un macarra sin más, pero estoy convencida

de que el Juancar este es un maltratador.

-Ya, oye, ¿y Mila tiene antecedentes también?

-Sí, por robar en un supermercado y por una pelea con otra mujer

en una discoteca. Acabaron en urgencias.

-¿En serio? -Sí. Nada grave, ¿eh?

Pero vamos, para que sepas cómo es.

-Menuda chunga la tía.

Bueno, pues has tenido suerte de que solo te empuje, ¿no?

-En el fondo me alegro, ¿eh? Así al menos me aseguro

de que ese tío no le pone la mano encima.

Oye, ¿quieres un poleo? -No... no deberías tomártelo así.

-Así ¿cómo? ¿Después de cenar?

-No, el poleo no, el caso, Lara. Que no puedes tomártelo tan en serio.

-Iván, soy la responsable de la UFAM,

si no me preocupo yo, ¿quién lo va a hacer?

-No, si eso está claro, pero son dos macarras, tú lo has dicho.

Por eso su relación se basa, pues en eso, en tratarse mal,

en estar todo el día de bronca, Lara.

-Vale, a nivel personal a mí también me parece horrible,

pero ¿qué voy a hacer? Tengo que protegerla igual.

-Sí, eso sí,

pero ¿por qué crees que Juancar es un maltratador?

-¿Te cuestiono yo a ti cuando detectas un virus?

-No te lo lleves por ahí porque no va por ahí.

No te ofendas, es por lo que ha dicho Carlos,

lo que me ha contado, que ella lo ha negado todo

y encima... que incluso lo defendía, Lara.

-Ya, pero me fio muchísimo más de la denuncia de Fátima,

la ex Juancar, por malos tratos, mucho más.

-A ver si Juancar tiene todas las papeletas

de ser un maltratador, pero si ella no denuncia,

tú no puedes hacer más.

-Iván, no me voy a quedar de brazos cruzados.

No.

Esta vez la historia no va a acabar en la morgue.

Verás, si pudiera hacerle ver a Mila que corre peligros.

-Mira, no quiero que te ofendas, de verdad,

no quiero que te lo tomes mal porque esto te lo digo como amigo.

-¿Qué pasa?

-Pues...

yo sé cómo te ha afectado lo de África,

¿vale? Y es normal que estés así.

Y que...

y que todo esto va a tener un tiempo para que lo digieras, pero...

pero esto que estás haciendo no... no va a ayudarte.

-¿En qué momento empieza a estar mal que yo haga mi trabajo?

-En el momento en el que empiezas a revisar denuncias

que no han llegado a ninguna parte mil veces, dándole vueltas, incluso

en el momento que te emperras en que una persona denuncie

por malos tratos sin tener pruebas.

Es que tú nunca has trabajado así.

Has empezado a trabajar así... por lo de África.

-Y ahora está muerta.

¿Tan difícil es para ti entender que creo

que igual tengo que darle otro enfoque a mi trabajo?

-Sí, pero no sobrecargarlo porque eso no es bueno.

-No me vengas con sermones, por favor,

que aquí el único que me estás cargando eres tú.

-No, Lara, no te vayas así.

-Vete a casa que es tarde. -Lara.

¿Me dejas así?

(Móvil)

Mierda.

-Buenas.

-Hola, Bruno.

-¿No está tu jefe?

-Sí, sí que está. Le llamo. -Vale. Espera.

¿Tú sabes qué es lo que tiene contra las hermanas Velasco?

-Bruno, tú haz lo que te diga.

No te metas en más líos.

-Que tú también estás metida en el ajo.

Vale, vale, tócate las narices.

¿No se puede confiar en nadie en este barrio o cómo?

-En mi jefe sí que puedes confiar.

Es buen tío. -Sí, sí, un santo.

Un santo. ¿Tú le has buscado? ¿Te has informado de quién es?

-He tenido jefes mucho peores, Bruno, créeme.

Voy a por él.

-¿Se puede saber qué demonios te pasa?

¿No habíamos quedado mañana tú y yo? -Sí, pero...

no podía esperar para decirte que...

sé quién eres, Quintero.

-Vaya, ¿y quién soy según tú?

-Un maldito narco.

-¿Y eso lo has descubierto tú solito?

Vaya.

No tendrías que haberte esforzado tanto.

Solo tendrías que haberle preguntado a cualquier vecino del barrio.

Todo el mundo sabe quién soy y de dónde vengo.

-Pero ¿tú me has visto a mí? ¿Me ves? Porque yo soy un tío

que le gusta estar en la calle robando carteras, nada más.

¿Me explicas qué hago entre un maldito narco

y una maldita traficante de armas? -No lo sé, baja la voz.

Eso es algo que vas a tener que responderte tú a ti mismo.

-Por favor, estoy seguro que hay otra manera de hacerlo.

Te pago la deuda a plazos o trapicheo para ti,

o te limpio los platos, te reparto unos "flyers", lo que quieras.

pero no quiero ningún tipo de problema con Eva.

-Pues si no quieres ningún tipo de problema con Eva,

te estoy diciendo que lo único

que tienes que hacer es todo lo que yo te diga, y punto.

-Por favor, Quintero. -Bruno.

Esto es lo que hay, ¿te queda claro?

(Móvil)

Contesta, hombre, no vaya a ser que sea tu chica

y empiece a sospechar algo.

-Bea. Sí, vale, sí. En cinco minutos.

-Y ponme también un par de refrescos,

que no sé a qué hora vamos a terminar esta noche.

-¿Tienes que trabajar también por las noches?

Con la de horas que echas al día.

-Es que ha venido un voluntario a ayudarme.

Se llama Aitor, tiene 22 años y es un crac de la informática.

Y el problema es que está trabajando en una empresa de estas supertochas

y solamente puede venir a estas horas.

-¿Y te compensa? -Muchísimo.

Además, está creando una aplicación que va a ser la leche.

-Mira, ¿y dónde has encontrado a esa joyica?

-Pues no te lo vas a creer, en la Red Star.

Estábamos haciendo cola en el baño y nos pusimos a hablar y mira.

-Venga ya.

¿Te has encontrado un voluntario

en la cola de los baños de la Red Star?

-Sí, ¿qué pasa? ¿Qué tiene de malo?

-De malo nada, pero, hija, que uno va a esos sitios a ligar,

a desmelenarse y no a encontrar un trabajo,

y menos un trabajo donde no te pagan.

-¿Qué pasa que ahora los jóvenes solo nos movemos por sexo o por dinero?

-No. Nada más que hay que verte a ti,

que eres la más implicada en el centro cívico.

-Y empecé como voluntaria. -Ya.

Pero no sé, me suena un poco extraño que un chico decida así

hacerse voluntario en un sitio de copas.

-Pero eso es porque le vendí el centro cívico superbién.

Le dije que hacíamos una labor muy importante para el barrio.

-Ya, se lo vendiste superbién

y seguro que el chaval no quiso comprar otra cosa.

Paty, que pareces nueva.

A ver, que tú eres monísima

y cuando te pones a hablar de tu trabajo

te pones encantadora y a lo mejor el chico quiere algo más.

-¿Qué dices?

No me rayes ya con tus películas, María, por favor, no.

Él solamente quiere ayudar, arrimar el hombro un poquito.

-A lo mejor quiere arrimar otra cosa. Vamos no sé, digo yo.

Que te lleves tu bocadillo y vaya bien la noche.

Antonio, ¿qué tal? -¿Has cerrado ya?

-No, estaba a punto, pero ¿quieres tomar algo?

¿Una tapica o algo?

-Sí, con una tapita o algo así me apaño, está bien.

-Bueno, yo me voy ya.

Hala. Pasad buena noche. -Venga, guapa.

-Apúntamelo. -Vale, ciérrame al salir.

Antonio, pues te digo una cosa,

que pensaba cerrar pronto y subirme a cenar, pero yo también estoy sola.

Así que vamos a cenar juntos, ¿no?

-No, sigue tu marcha, yo con una tapita me apaño. Gracias.

-No, hombre, si me haces un favor, si la casa se me cae encima.

Venga, hombre, vamos a cenar lo que tenía hoy de menú

y te invito si me ayudas a poner la mesa.

Cógete un par de copicas y sácalas para afuera y el vino.

-Vale.

-Ahí las tienes, a la izquierda.

-Vale, sí, los sobres del nueve son los que mejor se venden.

¿A qué hora te viene bien?

Sí, claro que tengo la pasta.

-¿Por qué tenía tanto dinero en efectivo

Eva Velasco en la mensajería? -No lo sé.

-¿Que no lo sabes?

Muy bien, entonces voy a llamar a Celso.

-No, espera, espera, por favor.

Sí, he escuchado una conversación de Bea.

Estaba hablando con un tipo de unos sobres del nueve.

-De nueve milímetros, claro.

¿Cuándo y dónde han quedado?

-No sé la hora exacta, pero sé que es en la mensajería, esta noche.

Te estoy hablando de que se ve desde Tombuctú

que sigues coladito por Lara.

Venga, hombre, Lara es una compañera de trabajo

que lo está pasando mal, por eso me quedé a hablar con ella.

¿De vedad quieres que yo me crea eso?

Bruno, ¿tú que haces aquí?

-Pues venía a darte una sorpresa,

pero creo que la sorpresa me la he llevado yo.

-Tú no tienes que estar aquí, no entiendo qué haces aquí.

-¿Y si en vez de echarme la bronca me explicas qué pasa?

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Servir y proteger - Capítulo 892

08 feb 2021

María intenta animar a Antonio sin que éste se dé cuenta de que ella conoce sus problemas matrimoniales. Iván intenta que Lara se dé cuenta de que se está dejando llevar en el trabajo por la culpa que siente por la muerte de África. Bruno lamenta estar en manos de Quintero, pero este no se inmuta y le obliga a seguir con su plan.

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