Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 883 - ver ahora
Transcripción completa

¿En serio? No me digas.

Ya no te hará falta el coche para volver, puedes bajar rodando.

Vale, vale. Vale.

Sí, claro que sí. Ya encontraremos la forma de hacer más cardio.

No te preocupes. Un beso.

Sí, yo también te echo de menos. Chao.

Pero ¿qué te pasa que estás rojo?

¿Hablabas con Ainhoa? Sí, era Ainhoa.

¿Sigue por Bilbao?

¿Qué tal está por el norte? Bien, fenomenal.

Joder, dice que está encantada.

Y ya no solo por el curso, ¿eh?

Dice que está haciendo la dieta del pincho.

(RÍE) Cada vez que me lo cuenta, vamos, me pone los dientes largos.

Oye, ¿tú estuviste hace un par de días en el Moonlight

con Lara tomando unas copas? Sí.

Pero vamos, que casi mejor no haber ido.

¿Por qué? Pues porque la lie, tío.

La lie mogollón. Metí la pata con el novio de África.

¿Qué pasó?

Pues nada, estaba hablando con el novio

y dejé caer que habíamos quedado todos un día juntos

y... bueno, por lo visto ella no se lo había contado.

Y el tipo es superceloso, controlador... bueno.

¿Y por qué no le manda al carajo? Yo qué sé.

Pero vamos, que luego me dijo Lara

que recibió una llamada de África diciendo

que cancelaba la quedada que tenía con ella.

Y era porque discutían por mí seguro.

Pero ¿qué culpa vas a tener? La culpa es del...

estúpido este del novio.

O sea, ¿qué sentido tiene enfadarte porque tu novia sale

a tomar algo con unas amigas?

Si pienso igual. Pero si no abro la bocaza

no habría tenido ningún problema. Que no te rayes. De verdad.

Te dejo que debo ir a comisaría. Vale. ¿Y eso?

¿Tanta prisa por qué?

Hay que interrogar a la hermana de Kenneth Williams otra vez.

Para mí que no nos cuenta todo lo que sabe.

No te entretengo. Luego hablamos.

Venga, hasta luego.

-Buenos días, jefa. ¿Qué tal?

-Pues aquí, esperándote para darte tu reparto de hoy.

-Vale. Dame un segundito.

(Notificación de mensaje)

¿Todo bien? -Sí, sí. Todo correcto.

-Es Bea que necesitaba una cosa.

-Te he visto un poquito preocupado. -¿Preocupado? No, qué va.

Si Bea es la persona más maravillosa que existe.

Y tiene una familia espectacular. ¿Qué más voy a pedir?

-No sé. ¿Qué más quieres pedir? Porque este peloteo...

A mí las cosas de frente.

-Pues sí que te quería pedir algo.

No sé si te importaría darme el adelanto del mes.

-Llevas aquí currando cuatro días.

-Ya, bueno, no te lo pediría si no lo necesitase.

-Mira, Romeo.

Te voy a explicar cómo funciona esto que parece que no te enteras.

El hecho de que tú seas el novio de mi hermana

no solo no te beneficia,

sino que probablemente vaya en detrimento tuyo porque ayer

Bea llegó muy triste a casa,

enfadada contigo.

Y yo lo que quiero es que la cuides.

Porque si no la que se va a enfadar voy a ser yo.

Y créeme, no te conviene.

Tu tarea.

-Gracias, jefa.

-Bienvenida.

-¡Tomás! Qué alegría verte.

-Pasa.

-Gracias.

-Se me hace raro verte.

Me has pillado en Madrid de casualidad.

Estoy aquí dando un curso de formación en el anatómico forense.

-Y ¿cuánto tiempo te quedas?

-Hasta terminar el curso. Luego vuelvo a Tarragona.

-¿Qué tal tu nuevo destino?

-Bien, bien. La verdad que mucho más tranquilo que por aquí.

¿Y tú qué tal?

¿Qué tal siendo el nuevo jefe de Distrito Sur?

-Menos jefe...

a ver, menos jefe.

Aquí hay un comisario y somos dos inspectores jefe.

La responsabilidad está muy repartida.

Y gracias porque tenemos trabajo para aburrir.

Está la inspectora Miralles esperando.

-Ah.

-¿Claudia? Oh.

No te levantes, por favor. No pasa nada.

Inspectora jefe Claudia Miralles,

mi exmujer Mabel Cervera. Encantada.

Sentaos, por favor, sentaos.

Hemos tenido suerte que estuviera en Madrid.

Así podremos preguntarle lo que queríamos.

Eh, sí. Bueno, me ha puesto al tanto Néstor, ya estaba con ello.

Me dijo Salgado que eres una extraordinaria forense.

¿Qué tal? ¿Cómo estás? Muy bien. Muy bien.

Así que te ha hablado bien de mí.

Sí. Ah, qué alegría.

No es muy frecuente que un exmarido hable bien de su contraria. Gracias.

Bueno, yo también he escuchado cosas muy buenas sobre ti.

-Precisamente la inspectora Claudia Miralles y yo

estamos trabajando juntos en el caso del asesino de policías.

-Vaya, no me dais nada de envidia. Desde luego. Menudo espanto.

Todos los compañeros están de los nervios por su culpa.

No me extraña, qué horror.

¿Era sobre este tema sobre el que quieres que hablemos?

-Eh, sí. Tenemos un asunto

que estamos atascados y que nos gustaría aclarar.

Tenemos un posible sospechoso,

un chico que podría ser el asesino.

Pero toda la información que le envuelve

es un poco desconcertante

y queríamos saber si tú nos podrías ayudar.

-Claro, por supuesto. Si está en mi mano, encantada. Contadme.

-Eh...

¿Tú firmaste estas actas de defunción?

-A ver.

¿Qué es esto? ¿Una encerrona?

En absoluto es una encerrona.

Nos intriga el caso de este chico porque sabemos

que no murió en el accidente de tráfico

junto a su madre y hermana.

Sabemos que le atendieron posteriormente

por herida de bala en el hospital Camino de Jaca.

¿Cómo se explicaría esto?

Necesitamos que arrojes luz sobre el caso.

Tú firmaste

su acta de defunción igual que la de su madre y su hermana.

-No tengo nada más que añadir. Estas actas justifican los hechos.

Esa mujer y sus dos hijos murieron por accidente de tráfico.

¿Algo más?

¿No?

Pues me voy que tengo cosas que hacer.

Encantada de conocerte, Claudia. Igualmente.

Mabel. -Sí.

-¿Estás libre para comer?

Hace mucho que no nos vemos y deberíamos ponernos al día.

-Comer no puedo, si quieres cenamos. -Perfecto.

Te llamo luego. Gracias por venir.

¿Qué te ha parecido?

Pues... muy decepcionante la verdad.

Está claro que aquí hay gato encerrado.

No sé lo que oculta, pero...

pero me parece que hay algo gordo aquí.

No te preocupes, la conozco bien.

Hemos estado muchos años casados

y esta noche con la cena se relajará y todo será más fácil.

Con la cena.

Bueno, pues... a ver si hay suerte

y se relaja y luego todo es más fácil.

Me alegro que estés de vuelta.

Y tengo que decirte que casi te cambio por Cepeda.

Tampoco me sorprendería.

Cepeda es un extraordinario policía.

Sí, hemos trabajado muy bien. Eh, Claudia, un momento.

Hace tres días te llamé para preguntarte

por qué te habías ido a la CGI sin consultarme

y me dijiste que me comportara profesionalmente, cosa que he hecho

desde el primer momento. Pero dijiste...

Me acuerdo perfectamente de la conversación.

¿Qué quieres saber?

¿Por qué tratas de evitarme?

Antonio lo está pasando mal porque cree que entre tú y yo

hay algo.

Vamos a ver, vamos a ver. No, no, no, no.

No me interesa discutir si tiene razón o no.

Mi prioridad absoluta

es ahorrarle el mal trago a mi marido.

Espero que lo entiendas. Y espero que entiendas que a partir de ahora

solo vamos a tratarnos

profesionalmente.

Cuenta con ello. Una pregunta,

¿esto lo haces por Antonio o lo haces por ti?

¿Lo haces por evitarle un mal trago

o porque no admites que hay algo...? Basta ya, basta ya.

Salgado, basta ya.

¿Por qué no quieres admitir que entre nosotros hay algo?

-Ey.

-Hola.

¿Qué tal?

-Agobiada la verdad.

-¿Sigues buscando a Alberto Santana y al bebé?

-Pues sí. Y no aparece por ningún lado

y la cosa pinta bastante mal.

Ay, de verdad que como le pase algo a ese crío a mí me da algo.

(SUSPIRA) Oye, ¿África no está por aquí?

-No. No ha venido nadie por aquí. ¿Por qué? ¿Has quedado con ella?

-Por fin ha respondido a mis mensajes.

Me ha dicho que me quiere regalar una cosa. Yo qué sé.

Yo lo que necesito es hablar con ella.

He estado investigando a su novio

y lo que he descubierto...

no mola nada.

-Es chungo, ¿verdad? Sí.

(Timbre)

Ey. -Hola, Lidia.

-Hola, pasa. -Ay, perdón por el retraso, perdón.

-No te preocupes, yo acabo de llegar.

-Es que el tráfico está fatal, ¿eh?

-Eh... bueno, yo os dejo, que voy a acabar unas cosas.

-Para ti. -Qué tonta.

¿Qué es? -Pues nada, una bobada, un detalle.

-A ver.

¡Anda!

(RÍEN)

-¡Qué alegría!

El colgante que nos turnábamos.

-¿Te acuerdas? -¿Cómo no me voy a acordar?

Que cogimos esta piedra juntas en la playa

y cada semana lo llevaba una.

-Lo he tenido todos estos años y me recordaba a ti siempre,

así que, mira, es tu turno.

-Muchas gracias, África.

Me hace mucha ilusión.

Como detalle para pedirme perdón está muy bien.

-Bueno, también es para darte las gracias por acogerme aquí.

Y por cubrirme delante de Xisco.

-Ya. Para eso no...

no hacía falta que me regalaras nada.

Bastaba con que me hubieses respondido

a alguno de los 20 mensajes que te escribí.

También te llamé.

No me respondiste ni a uno.

-Lo siento. -Ya, ya, no pasa nada.

No sé, desde que está aquí Xisco

no se te ve el pelo.

-Es que es muy difícil encontrar piso en Madrid. Me lleva todo el día.

Tengo un rato ahora para una caña.

-No, ya me gustaría, pero es que no puedo.

Estoy con una investigación muy urgente y me tengo que ir ya.

Mira, yo ya sé que lo de buscar piso en Madrid está muy chungo, pero...

pero me suena a excusa, África.

-Hasta mañana, Raúl.

-Buenos días.

Hola, buenos días, Jessica.

¿Tiene un minuto? Queríamos hablar. ¿De qué?

Ayer ya les dije todo lo que sabía.

-Ya, sentimos tener que molestarle, pero ayer intentamos

ponernos en contacto con usted y no nos cogió el teléfono.

Empezábamos a preocuparnos.

-Lo siento. Fui a visitar El Escorial con un grupo de chavales

y no tuve un minuto para responder llamadas. Cuando las vi eran

las tantas de la madrugada

y pues hoy tenía clase a primera hora.

-Tranquila. Recuerde que la policía está a su servicio las 24 horas.

-Lo haré.

Verá, hemos podido confirmar que su hermano está en Madrid.

Tenemos imágenes suyas captadas por una cámara.

¿En serio? Ajá.

¿Dónde? En la calle.

Al lado de un supermercado que acaba de robar.

Ah, no me lo puedo creer.

Ya. Es ese su hermano, ¿verdad?

-No estoy segura.

La foto está borrosa.

Podría ser él o alguien que se le parece.

No lo sé.

-Pues nosotros sí que estamos seguros de que se trata de su hermano.

¿Ha intentado ponerse en contacto con usted?

Jessica, será mejor que nos diga la verdad.

Podemos acusarle de encubrimiento y obstrucción a la justicia.

Eso conlleva pena de cárcel.

No es ninguna broma. Él debe responder a lo que ha hecho.

Protegiéndole lo único que consigue es implicarla también en el delito

y no es la opción más inteligente, ¿no le parece?

Yo... no sé.

-Le estamos dando la oportunidad de que haga las cosas bien.

-De acuerdo.

Es verdad, mi hermano está en Madrid.

Le he visto.

Hablé con él, pero me juró con lágrimas en los ojos

que es inocente.

¿Cómo quieren que no le crea?

Mi hermano es incapaz de matar a nadie.

Es una de las personas más buenas que yo conozco, de verdad.

-No es que no tengamos en cuenta su opinión,

pero la investigación determinará si su hermano es inocente.

Y ahora díganos cuándo y dónde se vieron.

-En la calle Cachero.

A las siete.

Llegó un poco tarde,

pero quería verme para despedirse.

Me dijo que se iba de Madrid y supongo que debe estar muy lejos.

Pero ¿le dijo dónde estaba alojado? No.

Solo que estaba en casa de un amigo, pero no sé el nombre.

-¿Por qué tengo la sensación de que nos está engañando?

-No.

Les estoy diciendo la verdad, se lo juro.

No me dijo nada más para no comprometerme.

Sabe que le están buscando y que han hablado conmigo.

Y ¿cómo contactó con usted? Por teléfono.

Pues qué bien.

Porque se habrá quedado su número registrado en el teléfono, ¿no?

Sí.

Lo tengo guardado.

-Pues gracias por su colaboración.

Hay que pedir una orden judicial para pinchar el teléfono

y hablar con Iván para que empiece enseguida. ¿Te encargas tú?

Claro.

Necesitamos toda la información que pueda darnos de su hermano

y de su encuentro: cómo iba vestido,

si le dijo dónde viajaba, si pensaba hacerlo solo o acompañado.

Cualquier cosa que recuerde es muy importante para nosotros.

Dele una vuelta y llámenos.

¿De verdad van las cosas bien con Xisco?

-Sí.

Eh... Xisco es...

es especial.

-A ver, eh...

Necesito que me seas clara.

De verdad, no tengo tiempo para adivinanzas.

-Está yendo a terapia, ¿vale?

Para aprender a controlar los celos y...

bueno, y los impulsos violentos.

-Ya. Eso significa que... te ha pegado alguna vez.

-Una vez solamente.

-Solamente una.

(ASIENTE)

-Bueno, pero enseguida se sintió fatal y me pidió perdón,

empezó con la terapia y ahora le está yendo muchísimo mejor,

le ayuda un montón y está más tranquilo.

-Si le ayuda eso es porque el problema no está resuelto.

¿Te ha vuelto a pegar?

-Antes de ayer, sí.

Se enfadó cuando supo que habíamos ido al "pub".

Pero bueno...

Es que encima fue culpa mía.

-Pero ¿cómo puedes decir eso, que es culpa tuya?

-Porque él estaba muy nervioso, se había enfadado

y yo no dejaba de meter cizaña y decirle cosas horribles.

Y no paré, y no paré pues hasta que explotó.

Pero él es... él es buena persona, de verdad,

es bueno. -África.

África, no es culpa tuya. ¿Vale?

O sea, él tiene que aprender a controlarse.

Porque nada de lo que tú digas o hagas justifica que te pegue.

Tienes que denunciarlo.

-¡No! No.

Lara, es que yo no quiero ponérselo más difícil, yo quiero ayudarle.

-Afri, mira...

Yo ya me olía algo y le investigué.

Y Xisco tiene una denuncia antes de tu relación con él

de otra mujer por maltrato.

-Lara, eso no es verdad.

-No te lo ha contado, ¿no?

Muy... muy propio de esta gente.

-Sí, no, me lo ha contado, pero no es verdad, porque no es así.

Es que no es así, eso fue

pues porque él quería dejar aquella relación y ella no

y se lo inventó todo, si es que no...

-Ya.

-Además, ¿por qué tienes tú que investigar a mi novio?

-Pues porque no lo puedo evitar.

Soy policía y si veo indicios, investigo.

-Pues pregúntamelo a mí, que somos amigas.

-¡Porque te lo pregunté ayer!

Y estabas cerrada en banda, ¿no te acuerdas?

-A ver, yo necesito una amiga que me escuche y me ayude,

no una policía que quiera joderle la vida a mi novio.

-¡Yo no le quiero joder la vida a nadie!

¡Entiéndeme!

Solo te quiero ayudar, ¿no lo ves?

África.

África, soy tu amiga.

Te quiero muchísimo, estoy aquí para lo que necesites.

Pero es que también soy policía,

y si veo un posible delito mi obligación es denunciarlo,

aunque sea... aunque sea de oficio, sí.

-No. Lara, no.

Porque si le denuncias me hundes con él, de verdad, por favor, no.

Es que no es un maltratador.

Yo le quiero muchísimo, él no es así.

No es eso.

-Vale, vale, tranquila,

tranquila.

Estoy aquí, ¿vale? No estás sola. -Vale.

-No voy a hacer nada.

Puedes llamarme cuando quieras. -Vale.

-Da igual de día, de noche...

Lunes, martes, miércoles, cuando quieras, ¿vale?

Yo sé que... tienes un problema, pero ahora no eres capaz de verlo.

-Que no.

Que no tengo un problema, de verdad. ¡No tengo ningún problema!

-¡Bruno!

¿Qué tal? -Bien, ¿qué tal tú?

-¿Cómo te fue ayer en la red?

-¡Ah, tío! Al final no fuimos.

No, se fastidió el plan. -¿Por?

-Lo de siempre, mi chica.

-Pero si ayer estabas contento y celebrando...

No me digas que te echaron de la mensajería.

-No, qué va. Para nada. No, no. Es que...

bueno, que...

estábamos esperando una herencia y había mucha pasta,

nos venía muy bien, tío.

Pero resulta que había muchas deudas y no ha quedado un duro.

Y va mi chica y lo invierte, ¿sabes? -Ya.

Lo siento.

-Y encima sin consultarme, tío, que es lo que me fastidia.

-A ver, lo bueno es que aquí por el barrio hay lugares baratitos,

está La Parra, el Burger...

-Ya... pues díselo tú porque a mí no me da ni los buenos días

¿Por qué no hacemos un plan de colegas, tío?

Que me apetece. Cenamos en el Burger,

y nos tomamos un par de tragos en la Red Star.

-¿Hoy? -Claro.

-Es que... hoy me toca...

de... recepcionista. -Ah, vale, vale.

-Pero otro día. Pero no creo que debas salir si no tienes dinero.

-Ya. No te preocupes.

-Para la próxima, ¿vale? Te debo una.

-Me la apunto. -Pórtate, "man".

-Chao.

-No entiendo que no vengas con Lara. Qué amiga, ¿no?

En cuanto puede te deja tirada.

-Tenía mucho curro, no podía venir.

-¿Y tú por qué estás mustia? ¿No le gustó el regalo?

-No, le gustó mucho, era un colgante muy especial para ambas.

-África.

A mí no me engañas, ¿qué te pasa?

-Pues que...

con quien tengo un problema es contigo.

¿Por qué no me dijiste que tenías una denuncia por malos tratos?

Habíamos quedado en no tener secretos.

-Ya. Y eso te lo contó la cotilla de tu amiga, ¿no?

-¿Es verdad o no?

-Sí, me pusieron una denuncia.

Pero esa tía era una mentirosa.

Solo quería dar por saco, tuvo que retirarla

porque nadie la creía, era mentira.

-¿Seguro? -¡Sí! Pregúntale a tu amiga la poli.

Seguro que lo sabe, pero eso no te lo dice, ¿sabes por qué?

Porque solo quiere meter cizaña para que no separemos, ¿entiendes?

Hola, Iván.

-¿Qué tal? ¿Cómo estáis, pareja?

¿Qué? ¿Cómo va la búsqueda de piso?

-Uf, de agujero en agujero.

Yo a veces pienso que me están vacilando

y miro a todos lados buscando la cámara. ¿Sabes?

-Sí, sí.

Conozco la sensación. A mí también me costó encontrar piso aquí.

Pero bueno, si buscas, encuentras.

-Sí.

-Os dejo, que tenemos mucho jaleo en la comisaría.

-Venga. Hasta luego.

África.

¿Por qué me investiga tu amiga? ¿Qué les contaste?

-¿Yo?

Yo nada, nos vio discutir el otro día su compañera de piso. Yo qué sé.

-No me vaciles, África.

Que esa tía no vio nada que la mosqueara, nos saludó normal.

-Pues pregúntaselo, no sé.

-Me sorprende

que siempre que estemos juntos aparezca un poli.

Les has dicho que no te fías de mí y que me vigilen, ¿no?

-Lara es policía y sus colegas también.

¿Tengo yo la culpa de eso?

-No me creo nada.

Me están vigilando.

Me están vigilando.

¡Cada vez que estoy contigo aparece un poli!

-Xisco, por favor, es normal,

la comisaría está ahí. -La comisaría...

-No me toques, no me toques.

-Me voy a dar una vuelta que me pones de los nervios

con tanta chorrada y tanta mentira.

Ahora mismo no sé ni lo que te haría.

-Buenos días, señor Sullivan.

-Hola, ¿qué tal? ¿Me puedes mirar esta tarjeta?

Es que no creo que funcione bien.

-Claro, deme un segundo.

-Solucionado. -Gracias.

-Tim, ¿qué tal?

-Bien.

-La siguiente semana vamos a hacer una partidita,

no sé si quieres jugar.

-No, es que no creo que me dé tiempo.

Me voy de Madrid,

en cuanto acabe un asunto que tengo pendiente.

-Pero sabes que Novasur

siempre tendrá las puertas abiertas para ti.

-Vale, gracias.

-Ángel, por favor. -Adiós.

-Bueno, chicos, sin duda esta es la cena más tempranera

que he servido. Se os va a juntar con la comida,

os va a dar algo.

-No te preocupes, yo siempre ceno a estas horas.

Horario europeo.

Tiene sus ventajas.

La mejor es que siempre encuentras mesa.

-Y muchos restaurantes cerrados encontrarás también.

-Sí, también, pero aun así compensa.

-Bueno, chicos, de primero os puedo ofrecer:

pisto o zarangollo, los dos con verduricas de mi tierra,

riquísimo y de segundo tengo rin ran de bacalao

o magra con tomate, ¿qué os apetece?

-A mí ponme el pisto y para ella el zarangollo

que le va a gustar.

-Sabrás tú los gustos de la muchacha, déjala que elija.

-Perdona que no os he presentado.

Mabel, mi exmujer, María. -Ah.

-Si no le gusta lo que le he pedido, le devuelvo el dinero.

-Esta noche invitabas tú, guapo.

-Ay, es verdad, pues pago las copas. -Ay, ay.

-Pago las copas.

-Pues encantada, Mabel. -Igualmente.

-Pero tiene razón él que conoce muy bien la carta.

El zarangollo te encantará. -Seguro.

-¿Os pongo de beber un vinico buenísimo

de Murcia, de Bullas?

-¿De Bullas? Qué bien, sí, sí.

-Venga, hasta ahora. -Hasta ahora.

Qué simpática es, ¿no? -Sí, sí.

Oye,

siento lo que ha pasado en la comisaría,

debería haberte avisado antes de lo que íbamos a preguntarte.

-Sí, porque las cosas no se hacen así, Tomás,

ni siquiera con una ex.

Ha sido una encerrona muy fea.

Yo pensaba que simplemente querías saber mi opinión

sobre el asunto, nada más.

-El caso del asesino de policías es muy importante para nosotros

y estamos desesperados.

Las cosas se complican a cada paso que damos

y ese desgraciado no hace más que reírse en nuestra cara.

Lo peor de todo es que puede volver a actuar

y eso significa otro compañero muerto.

Estamos muy presionados y nos sentimos culpables

por cada muerte, y no trato de justificarme,

solo quiero que entiendas por qué a veces me equivoco

como con tu encerrona. -Nada.

No te preocupes, de verdad, lo entiendo.

Además, no pude decírtelo

en esa ocasión, pero siento muchísimo

lo que pasó con Curro, de verdad.

Sinceramente pensaba que habíais detenido a su asesino.

-Sí, al asesino lo hemos detenido,

pero él no es más que un pobre diablo que se dejó manipular

por el verdadero asesino.

Él es el que nos interesa.

No sabes lo frustrante que es no poder echarle el guante.

-A ver, chicos, perdonad, aquí os dejo el vinito

y el pan y os traigo el primero. -Gracias.

Verás, Tomás,

el caso de Lucas Infante

es un...

es un caso muy particular,

pero es información reservada. -¿Cómo?

¿Información reservada? ¿Qué quieres decir?

-Que aunque me gustaría,

no puedo hablar más sobre el tema, lo siento.

Pero puedo darte un consejo, ¿lo quieres?

-Sí, sí, por supuesto.

-Pide permiso a Jefatura

y que te den acceso al expediente,

entonces sí podré darte más información

sobre la muerte de Lucas Infante.

-Gracias.

-De nada.

-Vamos, Lara.

-¿África?

-Voy, voy, ahora salgo.

-África, sal ya.

África, ¿por qué te encierras?

¡Abre la puerta!

África, abre la puerta

o te juro que te vas a acordar de mí.

¿Me oyes?

-Xisco, amor, es que estás un poquito nervioso, ¿vale?

Entonces, haz uno de esos ejercicios de relajación

que te enseñó la terapeuta. -¡No me toques las narices, África!

¡Abre la puerta de una vez!

-Nada, en las redes no hay movimientos.

Nadie sabe nada o por lo menos no lo dicen.

¿Tú tienes algo?

-Sí, un testigo ha visto a Alberto cerca del río

con una maleta.

Ya he avisado para que monten el operativo de rescate

y hay varias patrullas peinando la zona.

Ah, y también he puesto en alerta

a los buzos, por si hiciera falta rastrear el río.

Y los Cóndor van a buscar desde el aire.

Tenemos que encontrarle ya.

-¿Tú crees que lleva al bebé en la maleta?

-No lo sé, pero...

Tengo miedo de que ya lo haya tirado al río.

¿Podemos tener acceso a las cámaras

de vigilancia de la zona? -Sí.

Dame un segundito. -Vale.

-Ahí lo tienes.

-Lara, por favor, llámame. Llámame, tengo mucho miedo,

Xisco está muy nervioso. -¿Qué haces?

¿Con quién estás hablando? Está ahí contigo el poli, ¿no?

¡Por eso no me quieres abrir!

-Xisco, vete, ¿vale? Por favor.

-África,

ábreme la puerta

o te juro que te vas a arrepentir.

¿Me oyes? ¡Te lo juro!

-Han localizado a un hombre con una maleta, puede ser Alberto.

-¿Te han dado las coordenadas?

Vale, tú concéntrate aquí, yo me voy.

Si hay cualquier novedad, me avisas.

-Vale, si está por aquí yo lo encuentro.

-Vale.

África, tengo que ir a un operativo, es muy urgente,

luego te llamo en cuanto pueda, ¿vale?

Marta, tenemos que dar el aviso

de las coordenadas a los helicópteros.

Adiós. -Hasta luego.

-Dice que es información reservada.

¿Qué necesitas exactamente?

Que pidas autorización en Jefatura

para que podamos hablar con ella sin restricción de ningún tipo.

Entiendo, esto debe ser un asunto

muy delicado para tenerlo bajo secreto.

No es nada habitual.

Lo sé, y eso es lo que me preocupa.

Bueno, no perdemos nada por intentarlo.

Todo esto es muy misterioso

y tenemos que saber qué pasó con ese chico en Jaca,

aunque sea simplemente para descartarlo

como sospechoso.

Justo es lo que necesitábamos en el caso del vigilante.

Información reservada.

También podría ser una pista falsa

y que no tuviera ninguna relación con el vigilante.

¿Crees que es casual que el accidente fuera

el 15 de junio y el nombre de nuestro principal sospechoso

sea Vigilante 156?

Nunca se sabe, Salgado,

pero le aseguro que por mí no va a quedar.

Si hay algún tipo de relación con el vigilante,

la encontraremos, es más,

voy a llamar personalmente a José Ángel González,

el DAO. Estupendo.

Y si él no me consigue autorización,

contactaré como sea con el ministro del Interior,

pero es importantísimo que hablemos con Mabel.

Gracias, Bremón.

Si me disculpas, las conversaciones con el DAO ya lo sabes,

son confidenciales.

Salgado,

dile a Mabel, por favor, que no se vaya muy lejos.

En cuanto tenga la autorización,

la citaremos oficialmente en comisaría.

Bremón.

Miralles.

"Salgado."

Acabo de hablar con Bremón,

va a llamar al DAO para que Mabel pueda hablar con nosotros.

"¿Cómo? Y ¿por qué no me has dicho que ibas a hablar con Bremón?"

Eh... lo siento, Bremón ha estado fuera todo el día

y estaba pendiente de su vuelta

y cuando ha llegado he ido a hablar con él,

pero si quieres

te busco y en un minuto te lo cuento todo.

"No, no, es tarde.

Hablamos mañana, lo importante es descubrir

qué secreto puede haber

que valga la vida de cinco policías."

Sí, lo sé, debe ser bastante gordo.

En caso contrario, Mabel no se hubiera callado.

Hasta mañana, Miralles.

"De acuerdo, hablamos mañana."

¿Qué pasa, Iván? ¿Qué pasa, chicos?

¿Tienes mucho lío? Bastante.

Estamos buscando un chaval que al parecer

se ha llevado a su bebé y quiere deshacerse de él

tirándolo al río. -¿Qué? Qué horror.

-Sí, ¿qué necesitáis?

Tenemos una orden judicial para acceder al teléfono

de Kenneth Williams

y no sé si es tan urgente como esto,

pero la verdad es que nos corre prisa.

No te preocupes que Lara está buscándole sobre el terreno.

Además, con la orden es fácil acceder al móvil.

Solo os pido que vigiléis las cámaras,

si veis a un chaval de 17 años con una maleta me lo decís.

-OK.

-Vamos a ver.

Seguridad.

Vamos allá.

El teléfono está a nombre de otra persona,

en estos casos es algo habitual.

Dadme un segundito y estoy dentro

y tendremos llamadas, mensajes y lo que necesitéis.

-Gracias, Iván.

-¿Cómo van las cámaras? ¿Veis algo?

Bien, de momento no vemos nada, pero avanzando.

Vale.

Un segundito,

a ver si os puedo ubicar con el GPS.

Nada, el móvil está apagado.

Os puedo decir que la última ubicación

está en Distrito Sur.

Vale, ¿puedes darnos una dirección más exacta?

Nada, lo único que os puedo decir es

por dónde se ha movido.

Más que nada, es que el radio es muy amplio.

-Vale, descárgate las llamadas y los mensajes,

a lo mejor así logramos localizarlo.

-Venga. Mensajes.

Aquí está descargando.

Mensaje de su hermana Jessica que si pueden verse.

Aquí hay uno de un tal Lian,

un amigo que vive en Mánchester, Inglaterra.

Jorge, un chico de Almería

al que le dice que si puede ir allí a pasar unos días.

-Vale, ve a los últimos mensajes, por favor.

-Venga.

¿Esa dirección no es la del Moonlight?

-Sí, ¿puedes descargarte el archivo?

-Claro.

-¿Para qué le habrán mandado una foto de Quintero?

-Pues no lo sé.

Espera, a ver.

Lo único que te puedo decir

es que antes de recibir ese mensaje

obtuvo una llamada desde el extranjero

con número oculto.

-Vale, ¿estáis pensando lo mismo que yo?

Quintero está en peligro. Sí.

-Hola. ¿Me pones una cerveza, porfa?

-Sí, claro.

Sin problemas.

Pero tendrás que tomártela pronto porque estoy a punto de cerrar.

-No hay problema.

-OK. Un segundo.

Tú no eres de por aquí del barrio, ¿no?

No te he visto antes.

-No.

-¿Y estás de paso o te acabas de mudar o algo así?

-De paso, unos días.

Un amigo mío me había recomendado este "pub"

y tenía razón,

está guapo.

-Vaya. Gracias por el cumplido.

Disculpa si te estoy haciendo tantas preguntas,

pero quería que me sonase de qué parte de Inglaterra

era tu acento y no consigo reconocerlo,

porque eres inglés, ¿no?

-Lo he sido.

Ahora me llamo un ciudadano del mundo.

Pero el acento todavía lo tengo un poco, ¿no?

-Buenas noches. Muchas gracias por todo. Hasta otra.

Disculpa, voy a recoger.

-Oye. ¿Me puedes poner otra?

Solo si se puede, no quiero molestar.

Igual tienes ganas de irte a casa. -No, tranquilo.

No me está esperando nadie en casa precisamente.

Ya veo que bebes rápido y a mí todavía me quedan 15 o 20 minutos

para terminar de recoger, así que no hay ningún problema.

-Deja la cerveza.

-Vaya hombre, ya estamos.

¿Qué quieres?

¿Qué quieres?

Deja esa pistola, hombre, no hagas ninguna tontería.

¿Quieres dinero?

Está todo en la caja registradora, cógelo y vete tranquilamente.

No llamaré a la policía. (SISEA) -Calla.

-Espera.

¿Qué quieres?

-Gracias por la cerveza.

-Antes de apretar ese gatillo dime por qué quieres matarme,

creo que es lo justo. -Por dinero.

Nada personal. -Está bien, está bien.

Supongo que sabrás que soy un hombre de negocios,

así que si quieres que hablemos de dinero, hablemos de dinero.

¿Cuánto te ofrecen por apretar ese gatillo? Te doy el doble.

-Es que no creo que este "pub" vaya tan bien.

-Te sorprendería.

Tú solo tienes que decirme una cantidad y lo arreglamos tú y yo.

En un segundo. -Lo siento.

Hay gente a la que no se puede decir que no.

-¡Policía, suelta el arma! ¡Suelta el arma ahora

y pon las manos donde pueda verlas! Encima de la mesa. ¡Vamos!

Eso es, eso es.

¿Estás bien? -Sí, sí, estoy... estoy bien.

Afortunadamente habéis llegado a tiempo y no ha pasado nada

que tengamos que lamentar después.

Kenneth Williams, queda detenido por tentativa de asesinato.

Tiene derecho a guardar silencio, a no declararse culpable

a no declarar contra usted mismo y a solicitar asistencia letrada.

¿Seguro que estás bien? -Sí, sí, estoy bien. Gracias.

Si no llega a ser por vosotros no sé qué hubiera pasado.

-¿Café?

Bien, pues vamos a empezar.

Kenneth Williams, se le acusa de tentativa de asesinato,

de robo a mano armada a un supermercado

y de posesión ilícita de armas.

-¿Dónde está mi abogado?

-Se le asignará uno de oficio, pero hasta que venga

quizá puede allanarle el terreno

y confesar los delitos. -Yo no tengo nada que confesar.

Alguien que huye de su país acusado por homicidio

debería intentar pasar desapercibido.

Sin embargo, usted se empeña en causar problemas.

No sé de qué me habla.

Le hablo de que tenemos que responder

a la orden de detención y entrega emitida por la policía de su país.

¿Ha bajado ya su hermana?

No, luego iremos a por ella.

Está terminando de arreglar sus asuntos.

Sabe que su hermana terminará también en prisión.

Mientes. No, no miento.

La pena por encubrimiento va

desde los seis meses a los tres años de prisión.

Si quiere que el juez sea benevolente tendrá que colaborar con nosotros.

Es muy posible que el juez no se crea que es encubrimiento

y piense que es una cómplice, entonces la pena puede aumentar

hasta los diez años. (SUSPIRA)

-Les irá mejor si colabora. Hágame caso.

-Pero que quede claro. Mi hermana no sabía nada.

Mire.

Esta imagen fue tomada al lado de un supermercado

que acababa de ser atracado por un hombre con acento inglés.

Este hombre eres tú, ¿no?

¿Está prohibido pasear por la calle en este país?

-No, desde luego que no.

Pero con esa mochila exactamente,

da la casualidad de que un testigo la ha descrito detalladamente.

-¿A quién le importa un jodido supermercado?

Vamos a lo importante. Hablamos del tío.

Fernando Quintero.

Se llama Fernando Quintero y sabemos que le encargaron su asesinato.

Tenemos el mensaje que le enviaron con su foto.

¿Quién le encargó el asesinato?

El Polaco.

¿Quién es ese?

Se llama Pavel, pero todo el mundo lo conoce como el Polaco.

Vale, Pavel. ¿Dónde podemos encontrarle?

Ni idea. No lo he visto hace años.

-Pues va a tener que darnos algo más si quiere que ayudemos a su hermana.

-No sé por dónde está.

Lo conocí en Glasgow hace muchísimo tiempo.

Solo pensé que me podrían dar un trabajo.

¿Un trabajo aquí en Madrid? Sí, es que el Polaco

conoce a mucha gente, ¿vale?

Es intermediario entre aquellos que mueven la pasta

a lo grande y la gente como yo.

Tenía su móvil y probé suerte.

-Ya. Así que aceptó matar a un hombre a cambio de dinero?

¿Esa es la clase de negocios que hacían en Glasgow?

-No, era la primera vez.

Lo de aquella chica en Mánchester fue un accidente.

Lo juro.

El Polaco solía manejar coca, anfetas, cosas así.

Una vez me pidió que me deshiciera de una pistola.

Ese tipo de cosas.

¿Sabes si pertenecía a una organización?

No lo sé. ¿No lo sabe o no quiere decirlo?

¡Kenneth! ¡No lo sé!

¿Por qué quería que matase a Fernando Quintero?

Ni idea.

No sé quién demonios es este tipo.

Es más fácil así o eso pensé.

-Muy bien, pues eso es todo de momento.

-Espera.

-Quiero ver a mi hermana.

-Ya, pero a lo mejor su hermana no quiere verle a usted.

-¿Y esa cara?

No me asustes. ¿Qué tal ha ido? -Bueno. Solo ha aparecido la maleta

y dentro había fotos de la pareja, cartas, poemas.

Parece que querían eliminar todas las pruebas de su relación.

-¿Y el bebé?

-No tenemos ni idea.

El testigo ha confirmado que efectivamente era Alberto

el chaval que vio, pero del bebé nada.

Los buzos siguen rastreando la zona.

-Uf. Vaya tela. -Ya.

De verdad, Iván, espero que siga vivo.

-Lo que me da coraje es no haber sido un poco más útil, Lara.

-Tú has hecho lo que has podido, como todos. No te preocupes.

Me voy a ir. Voy a avisar a Miralles.

Ya hace muchas horas del parto y está claro que la vida de ese bebé

está en peligro. Tenemos que encontrarle.

(Notificación de mensaje)

¿Qué?

-Una buena noticia. Carlos y Paula acaban de detener a un sicario

que quería matar a Quintero.

-Qué bien. Me alegro. Luego me cuentas.

Voy a hacer el reporte. -Vale.

-Como le pase algo a ese crío me voy a odiar toda la vida.

-Que no, que vamos a encontrarlo. Ya verás. No te preocupes.

-África.

Me ha llamado mil veces. Le dije que la llamaría,

pero ya ves cómo voy. No tengo tiempo a nada.

-Llámala, que seguro que no es nada.

-No lo sé. Esta mañana se enfadó conmigo mogollón.

-Seguro que es para pedirte perdón o para hablar.

-¿Tú crees? -Seguro.

-Ve tranquila. -Ojalá sea eso.

Venga, gracias. -Luego hablamos.

-Sí.

-Vamos a ver.

(Móvil)

¿Esto qué es?

Es el informe de la CGI sobre los fallecidos de Jaca.

No te hagas muchas ilusiones.

¿Y ahora qué?

El juez ha autorizado que hablemos con la forense

para que nos diga todo lo que sabe.

Yo no hice la autopsia a tres cadáveres, solo hice a dos:

al de la madre, Maite Ruiz, y al de la hija, Carla Infante.

-En la defunción decía que habían muerto

por accidente de tráfico.

-Esa no es la realidad.

Murieron por un disparo en el pecho.

Necesitamos saber quién y por qué dio la orden

de asesinar a Fernando Quintero.

¿Sabemos dónde está ahora?

-El número era oculto, pero le llamó desde Rumanía.

-Díaz, por favor, búscame si el Polaco ha tenido

alguna relación con Vlado Khan.

-Fernando, Eva está quemada, no nos va a decir nada

y mucho menos quién le gestiona la economía a Vlado.

Si es que lo sabe. -Lo sabe, lo sabe.

Sé que lo sabe porque lo vi en sus ojos.

-¿Quieres que localicemos su móvil? -No te preocupes.

Me voy al hotel directamente. Acabo de llamar, siguen allí

así que iré y que pase lo que tenga que pasar.

-Pero ¿cómo vas a ir sola? No, te acompaño yo.

-¿Quedamos luego para tomar algo? -Por supuesto.

-Bonita flor.

-Vamos, dispara.

-Cállate. -¡Dispara!

-¡Cállate! -Tú tendrías que estar aquí, no ella.

-¿Tú quieres estar conmigo?

-¿Vienes?

-¿Estás sola? -¿Esa pregunta lleva munición?

-Solo me preocupo por ti. ¿Está mal?

-No, claro que no.

Pues la respuesta es que no estoy con nadie.

¿Y tú? -Estoy más solo que la una.

-No tiene por qué ser así esta noche.

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Servir y proteger - Capítulo 883

26 ene 2021

Miralles y Salgado preguntan a Mabel sobre el misterioso caso de Jaca y ella rechaza darles información, es alto secreto. Tienen que recurrir a las más altas esferas para conseguir saber qué pasó. Lara está centrada en la búsqueda del bebé de Yaiza, lo que le impide ocuparse de África cuando más la necesita. Quintero sufre un intento de asesinato.

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