Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 877 - ver ahora
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(ANTONIO) -"¿Tomas manzanilla?".

¿Y el té con el que desayunas todos los días?

Llevo unos días durmiendo regular y creo que puede ser por la teína.

La teína...

La teína de por la mañana la tienes metabolizada por la noche.

Será por otra cosa.

Motivos no me faltan.

Ayer descartamos al único sospechoso que teníamos.

¿El sospechoso de ser El Vigilante?

Pues sí. Hemos vuelto al punto de partida, y es desesperante.

Algún avance habréis hecho, ¿no? Después de tanto tiempo tras él...

Pues tenemos pocos avances. Tenemos lo que nos dijiste tú,

que podría ser una persona operada de traqueotomía,

la descripción física que nos dio Toni

y el perfil psicológico que establecimos.

¿Y qué vais a hacer con todo eso?

(RÍE) Pues... buscar traqueotomizados

entre 25 y 40 años que hayan sufrido algún episodio traumático

relacionado con alguna negligencia policial.

Eso pueden ser cientos. No sé...

O miles. Bremón no quería ni meterse en ese jardín.

(RESOPLA) En fin, qué le vamos a hacer. No podemos parar.

O sí, Claudia.

¿Por qué? ¿Qué dices? A ver.

Si esto te va a afectar a la salud, si no puedes dormir,

igual es momento de apartarte dos o tres días.

Pero no seamos exagerados. Llevo unos días durmiendo regular.

No es que no pueda dormir, así en términos generales.

A ver, no... Estoy bien, pero... En fin...

No es ninguna deshonra cogerte la baja dos o tres días.

Pero ¿quién habla de honra?

Además, no estoy sola en esto. Somos muchos en el caso.

Además, quien se lleva la peor parte es Salgado.

(CON DESDÉN) Salgado...

Seguro que tú no trabajas menos que él.

Eso es verdad. Estamos los dos al 100 % en este caso.

Y te digo una cosa: es un alivio

trabajar con un profesional de su valía codo con codo.

Muy bien. Muy profesional y experto puede ser,

pero le vendría bien ser mejor compañero.

Si no es mal compañero. Yo no tengo problemas con él.

En fin... No estás sola en esta casa, Claudia, ni en el trabajo.

Si no puedes dormir por la noche, despiértame.

Vemos una serie, tomamos una infusión...

Yo qué sé. ¿Encima voy a dejarte sin dormir?

Si ya te ocupas de la casa, de hacer la compra,

te ocupas de las cenas... Te ocupas de todo.

A ver, tampoco quiero pasarme. Y si te descuidas, te doy la baja.

Igual te la doy yo a ti.

Porque te tengo explotado. Uy, sí...

Yo estoy encantado de cuidarte

y de cuidar de esta casa.

¿Por qué tengo tanta suerte?

Eso digo yo. ¿Por qué la tengo?

Yo tampoco me quejo.

-Hola. ¿Qué tal?

-¿Qué tal? ¿Cómo le va?

-Muy bien, gracias. Pero trátame de tú, por favor.

-Ah, vale. Después del incidente de ayer,

no nos dio tiempo a presentarnos. Soy Daniela.

¿Y tú? -Chacho.

¿Cómo estás, tras el rifirrafe con el imbécil de ayer?

-Bien. Gajes del oficio.

Supongo que trabajando de cara al público

te encuentras de todo. Pero bien, gracias por preguntar.

¿Y tú? ¿Qué vas a tomar?

-Pues un café con churros. -Vale.

Muy bien.

(Cafetera)

¿Y tú qué, eres el nuevo justiciero del barrio o qué?

-Pues no te creas.

Más bien, si alguien ha cometido aquí alguna injusticia,

ese soy yo.

-No, vale.

-Pues mira, toda una vida robando y atracando...

Tú me dirás.

-¿Atracando tú? ¿Con esa carita de buena gente?

-Sí. -No te creo.

-Si visto desde fuera, parezco un pedazo de pan, lo sé.

Bueno, eso me ha puesto las cosas más fáciles.

Porque entraba en un banco

y nadie esperaba que sacara una pistola.

A veces, pitaba el detector de metales

y como me veían cara de buen tío me decían:

"No, pase. No se preocupe".

-Estás bromeando, ¿no? -Qué va, para nada.

Pregunta a los policías de aquí enfrente.

He pasado años en la cárcel.

Bueno, de hecho, salí hace tres meses.

-Ah, vale.

Bueno, pues... seguro que todas las injusticias que hayas cometido

y lo malo que has hecho

lo pagaste allí dentro. -Pues no sé yo.

-No, sí.

Y si lo dijo el juez de vigilancia penitenciaria,

es que es así.

Es raro que yo tenga esta información,

pero es que tengo un hermano que también estuvo preso. Siete años.

-No me fastidies. -Sí.

De hecho, ha salido hace poco.

-Vaya por Dios. ¿Y qué tal le va aquí fuera?

-Pues está muy bien, la verdad.

Está contento, consiguió un trabajo, vivimos juntos

y está muy tranquilo ahora.

-Oh, qué suerte. -Sí.

-Claro, que siendo uno joven, se adapta a todo, ¿verdad?

En cambio...

a mí me está costando encontrar mi sitio aquí.

-¿Dices aquí, en la calle?

Ah. O sea, preferías estar en la cárcel.

Prueba los churros. Están muy buenos.

(Puerta)

(QUINTERO) -¿Quién es? -Hanna.

-¿Qué tal, Hanna? Gracias por venir. Pasa, por favor.

-¿Qué quieres?

-Bueno, quería para comentarte algo importante, te puede interesar.

¿Quieres pasar?

-Fernando, te he dicho que no cuentes conmigo para nada más.

-Te lo pido por favor: no te pongas a la defensiva.

Solo quiero comentarte algo. Te digo que te puede interesar.

Por favor, escúchame. Solo será un minuto.

(SUSPIRA) -Pues nada, tú dirás.

-Verás...

Soy consciente de que he metido la pata unas cuantas veces.

No sé, supongo que el hecho de saber

que Vlado Khan sigue por ahí escondido,

jugando con nosotros y divirtiéndose a nuestra costa

hace que salga lo peor de mí:

la furia, la rabia y la ira que tengo.

-Ajá. No hace falta que me lo cuentes.

Ya lo he visto.

Cuando mataste a Rulfo,

también cuando mataste al pobre de Eric...

-Lo sé. Te digo que sé que he metido la pata varias veces,

pero escúchame.

Anoche intenté coger un poco de distancia

y le di muchas vueltas a la cabeza, y he descubierto algo importante:

sé dónde está la clave para poder desarmar a ese tipo

y hacerlo salir de su escondite.

Y esa clave está precisamente ahí.

-Ahí ¿dónde?

¿En el portátil de Eva? -Ajá.

-Fernando, ya lo miramos. -Sí.

Pero nos saltamos lo más importante. ¿Sabes qué es?

Su dinero. Ahí tiene su punto débil ese cerdo.

-Explícate.

-A ver, Vlado Khan está haciendo muchos pagos últimamente.

No solo le hace las transferencias a Eva

para jugar con nosotros. También paga los viajes,

la falsificación de pasaportes, de los documentos que necesita,

la cobertura, la logística necesaria para seguir escondido...

Está pagando muchos favores. ¿Te das cuenta?

-Alguien debe gestionarle esos pagos.

-Eso es. Porque él ahora mismo

no se atrevería a hacer esos movimientos personalmente.

Sabe que tiene a la Europol detrás. No puede dejar rastro.

(DANIELA) -Ah, mira.

(ÁNGEL) -Buenas. -¿Qué tal?

Mira, él es Ángel, mi hermano.

Mira, Angelito. Él es Chacho.

Él fue el que me defendió anoche del racista que armó el numerito.

-Pero si es usted.

-El de la próstata.

-Ah, ¿se conocen? -Lo siento muchísimo.

Yo no tenía problema. Por mí, habría pasado.

Pero mi jefe es un poco especial. -No.

No te disculpes, hombre.

Y no me trates de usted. Ya sé que soy viejo y que se nota.

Por lo de la próstata.

Pero no soy tan estirado como tu jefe.

-No, si le digo de usted porque somos mexicanos. Así hablamos.

Usted se ve muy joven.

Sí. Dígame:

¿puedo hacer algo por usted? Yo encantadísimo.

-Muchas gracias, hombre, pero... no hace falta.

-¿Qué vas a querer tomar, Angelito?

-A ver, voy a querer uno de estos, otro de estos y dos churritos.

-Ah, traes hambre, ¿no?

-Y un café.

-Quizá sí podrías hacer algo por mí.

-Dígame.

-Mira, le estaba diciendo a tu hermana

que salí de la cárcel hace tres meses.

Atracos.

Sin violencia, ¿eh?

Nunca le toqué un pelo a nadie.

Pero me está costando mucho encontrar trabajo.

-Sí, o sea, es muy complicado.

Lo sé porque yo estuve en la cárcel. -Sí. Ya me lo ha dicho tu hermana.

Con la pensión que tengo, no me da ni para hacer la compra.

Y yo qué sé, estaba pensando que a lo mejor...

en el hotel habría algo para mí.

-A ver, es que... ya vio usted a mi jefe.

Es un poco especial. O sea...

-Bueno, el "no" ya lo tengo.

Pero a lo mejor, si hablas con él,

al menos me hace una entrevista.

-Pregúntale, Angelito. Ándale. No perdemos nada.

Recuerda cómo estabas tú cuando nadie te daba trabajo.

-Pues sí, tienes toda la razón.

Igual tenemos suerte y acaba siendo mi compañero de trabajo.

-Pues muchas gracias. -Pero...

Si llegara a pasar que hay una entrevista o algo así,

a mi jefe le gusta que se llegue bien arregladito.

-¿Y a ti te contrataron vistiendo así?

(RIENDO) -No. Justamente ese era el problema.

Por eso se lo digo.

-Tú quieres encontrar a su contable. -¡Bingo!

A su contable, a su testaferro, a su financiero.

Me da igual cómo lo llames.

Quiero encontrar a la persona que controla su dinero.

Porque si llegamos hasta él podemos robárselo,

dejarle sin ese dinero,

y así provocaríamos que tuviera que salir de su escondite.

Estaría vendido. Ese tío sin dinero no es nada.

-Ya, pero espera. No sabemos quién es esta persona,

no sabemos dónde está...

y no sé maneras de encontrarlo.

-Bueno, nosotros igual no podemos encontrarlo,

pero alguien que sepa rastrear

la huella digital de las transferencias sí.

-Pero Fernando, eso está protegido de mil maneras.

-A ver, Hanna. Ya sabes lo que dice ese dicho tan antiguo, ¿no?

Todos los caminos conducen a Roma.

Y conocemos a alguien que sabe moverse muy bien

por esos caminos de internet, las redes,

la "dark web" esa, como ella la llama. Nuestra amiga Lily.

-Es muy arriesgado. -No. No tiene ningún riesgo.

Es casi un trabajo de oficina, como el que dice.

En la distancia, muy alejado de ese maldito cerdo.

A ver, si conseguimos llegar al que controla su dinero,

podemos robárselo.

Y dejaremos a ese tío con una mano delante y otra detrás.

Tendrá que salir de su escondite y quedará a nuestra merced.

Podría ser un gran trabajo en equipo. ¿Te das cuenta?

¿Qué me dices? No quise llamar a Lily

antes de consultarlo contigo. ¿Te parece bien?

-Me parece bien.

-Estupendo. Voy a llamarla ahora mismo.

¡Lily! ¿Qué tal estás?

Soy Fernando Quintero.

Perdona, ¿te he despertado o pillado en algo,

en mal momento o algo así?

Bueno, no te preocupes.

Estoy con Hanna, y estábamos hablando.

Querríamos proponerte algo que te puede interesar mucho.

-Esta es la carpeta compartida con la gestoría.

Ahí metes una copia de cada factura. -Ajá.

-Importante. Si hay inspección de Hacienda,

nos meten un puro. Ojo, ¿vale? Abre la hoja de cálculo.

-Vale.

¿Esta era? No.

-Era esta.

-Ah... -Bea.

Céntrate. ¿Qué te pasa? Estás como ida.

Pensaba que esto te interesaba a ti. -Sí.

Me interesa. A ver, aquí: carpeta compartida. Ahí las facturas.

Ya está, tranquila. Me he enterado.

-Pues no me quedo muy tranquila. Es que es importante esto.

-Bueno, Eva. Perdóname si tengo un día de bajón

y no estoy siempre a tope, como tú. Perdóname.

-Vale. Sigues enfadada.

-No. Enfadada no. Estoy triste por lo de Bruno.

Le voy a echar de menos. Me da rabia.

-Bueno, es normal que le eches de menos, pero también...

No es por nada, pero irse a Marbella...

Ha luchado poco por la relación. Se ha rendido en nada.

-Ah. ¿Y qué hace aquí en Madrid, sin pasta, sin curro...?

En Marbella tiene más posibilidades.

No tiene que aguantar tu cara de perro cuando os cruzáis.

Solo te pedí que le ayudaras un poco.

Pero me viene bien saber que contigo no puedo contar.

-Lo pones todo en mí, pero bueno. Pero igual he sido un poco dura.

-Te has pasado... 20 pueblos.

Sí. -Bueno...

Pues si llego a saber que a la primera,

porque yo no le doy trabajo, el tío se va...

(SUSPIRA) -No sé.

-¿Qué hubieras hecho? Nada. Lo mismo: nada.

-No. A lo mejor habría sido más suave.

Os hubiera tenido más en cuenta como equipo, como pareja.

-Ya.

Pero ayudarle y darle curro no, ¿no?

-Estás pillada, ¿no?

(RESOPLA) -Sí.

Sí, nos divertimos mucho.

Nos reímos una barbaridad, nos entendemos así, con mirarnos.

No es nada fácil encontrar a alguien así.

-Ya. Qué me vas a contar.

-¿Qué piensas, en la rubia? ¿Hanna?

-No, tampoco.

Lo de Hanna es otra cosa, yo creo.

-¿Qué quiere decir eso?

-Pues que estábamos un poco en puntos distintos.

-Vale. Y el problema era...

-Pues que... me engañó.

Me mintió. Se comportó como una falsa conmigo.

Y yo se lo agradezco mucho, fíjate.

-¿Por qué se lo agradeces?

-Pues porque... yo me había creado este personaje mío

de: "Me da todo igual, no quiero amor, no repito con nadie".

Pero resulta que no, que sí, que con ella me abrí.

Y... que puedo ser yo, y que tengo un corazón.

-Guau. Nunca te he escuchado hablar así de nadie.

-¿Tú también pensabas que no tenía corazón?

-No. No lo digo por eso.

Me refiero a que nunca te vi pasarlo tan mal por una pareja.

Siempre, de las dos tú has sido más fuerte

y yo he sido más sensible, más ñoña...

-Sí, un poco ñoña has sido.

-Venga, acabamos esto.

Te explico esto, lo entiendes rápido y nos vamos a tomar unos mojitos.

¿Vale? Y a contarnos las penas. -Sí pero no.

Porque el plan me flipa, pero he quedado con Bruno.

Pero lo movemos para otro día.

Tú y yo, solas, con el mojito, contándonos cosas.

-Venga. Vale. -Venga.

Explícame esta hoja de cálculo maldita, que no...

-A ver, abre ahí.

-Vale, aquí. -Eso.

-¡Ah, vale!

Aquí está el listado con la referencia de las facturas.

Vaya. Sí, lo entiendo, señor director.

Sepa que aquí estamos haciendo todo lo humanamente posible.

Cuente con ello. Sí, por supuesto.

Y el compañero ¿cómo está?

Ya. ¿Y qué dice Régimen Disciplinario de eso?

Entiendo.

Sí. Episodios así perjudican mucho la imagen del cuerpo. Está claro.

¿Como por ejemplo?

Ya, como lanzar un comunicado con un avance de la investigación

para contrarrestar un poco, ¿no?

Entendido. No, gracias. A usted.

¿Ocurre algo? Sí.

Un agente de Distrito Seis ha pegado dos tiros al aire

en un parquin de un centro comercial.

Al parecer, creía que el vigilante se le echaba encima.

¿Y hay algún herido?

No. Afortunadamente, no.

Pero ha cundido el pánico,

y las redes sociales, puedes imaginarte: echan humo.

El compañero está suspendido de empleo y sueldo,

y le caerá un expediente de régimen disciplinario

que no le deseo ni a mi peor enemigo.

¿Y este agente tenía que ver con el caso?

Qué va, no tenía nada que ver.

Vio en el parquin a un tipo

que se cruzó con él esta mañana en el Retiro corriendo.

Se le cruzaron los cables, entró en pánico y bah...

Muchos compañeros están de los nervios con este asunto.

Normal. Llevamos meses con una amenaza constante.

Y ya tardábamos

en que uno de los nuestros perdiera los papeles.

Y por muy comprensible que sea...

Jefatura se estará acordando de nuestros queridos muertos.

Eso por decirlo de una forma suave, Salgado.

Escucha, ¿no tendréis algo?

Lo que sea.

A ver, necesitamos sacar un comunicado

diciendo que tenemos avances, para contrarrestar un poco.

Mañana la prensa nos pondrá a caldo.

Pues no tenemos demasiado.

Descartado Sergio Muñoz, el último sospechoso que encontramos,

solo se nos ocurre ampliar el radio de búsqueda.

Ya. Estupendo. Estupendo, de verdad.

No solo no avanzamos, sino que encima vamos marcha atrás.

Tenemos que agarrarnos a lo que tenemos:

al perfil psicológico y que llevaba una traqueotomía.

¿Y si...? No sé. ¿Si mirásemos los expedientes de los hospitales?

A ver, ¿qué rango de tiempo deberíamos investigar?

Porque según vuestras sospechas,

el trauma es entre los años 2005 y 2015.

Salgado, son 10 años. Pues deberíamos ampliarlo a 15.

Pero ¿tú sabes la cantidad de pacientes de la que hablamos?

Bueno, pues supongo que de miles.

Pero si hacemos una criba por aspectos socioculturales,

y también contrarrestamos los archivos...

A ver, ¿nos hemos vuelto locos?

Primero: el juez se va a morir de risa.

Pero imaginando que nos permitiera revisar todos esos informes,

¿tú sabes el batallón de policías que harían falta

para cribar todo eso? Sí, son muchas horas de trabajo.

Pero Jefatura no nos puede pedir resultados

si no nos da los medios necesarios.

Además, no estamos pidiendo ninguna locura.

Y tenemos una pista fiable de la única persona

que ha visto al Vigilante frente a frente.

En Jefatura me van a cortar la cabeza.

Ellos me piden que me dé prisa en tener resultados

y yo les contesto a ellos pidiéndoles permisos judiciales,

horas extras y agentes de refuerzo, además, por tiempo indefinido.

Sí, pero podemos tener resultados rápidos, Emilio.

Y hoy por hoy solo tenemos eso. No podemos ignorarlo.

Supongo que podríamos regalarle ese titular.

Un testigo facilita

los rasgos físicos del asesino a la policía

y por fin le pone cara al Vigilante.

Emilio, no me pa... A ver, Salgado, de verdad.

Es que yo tengo que entregar algo. Esto es política.

Es un toma y daca.

No puedo pedir un sobreesfuerzo sin ofrecer nada a cambio.

Ellos deben justificarse de cara a la prensa,

al ministro o Dios sabe a quién.

Pues... muy bien.

Cuando tengas algo...

Gracias. Salgado.

(Puerta abierta)

(Móvil)

(QUINTERO CHASQUEA LA LENGUA)

-Fernando.

-¿Qué?

-¿Qué te pasa?

-Nada, Hanna.

Ese es el problema: que no pasa nada.

-¿Que has llamado a Lily y ha dicho que no puede ayudarte?

-Sí. Bueno...

Lo que me ha dicho en realidad

es que las capturas de los pantallazos que hicimos

a las transferencias que recibe Eva no le sirven para nada.

Al parecer están hechas con una tarjeta de esas opacas

que está fuera de los circuitos comerciales del banco, o algo así.

Más o menos eso me ha dicho.

En definitiva, le resulta imposible

saber o encontrar quién es el tipo que hace esas transferencias.

-¿Sabes? Tú mismo me dijiste

que a veces tenemos la solución delante y no queremos verla, ¿no?

-¿Qué quieres decir?

-Pues si... ¿Y si todo es mucho más sencillo?

¿Y si en lugar de hablar con Lily hablas directamente con Eva?

-No entiendo bien por dónde vas. Explícate.

-Vale, pero es que Vlado

le hacía las transferencias a Eva directamente, ¿no?

-Hanna, no seas ingenua. Sabes que Eva jamás me dirá

quién está detrás de esas transferencias.

-¿Se lo has preguntado?

-No hace falta que se lo pregunte. Te lo repito: no seas ingenua.

Eva no me dirá nada. Si me lo dijese, sería como cavar su propia tumba

si Vlado Khan se entera.

-¿Y por qué tiene que enterarse? -No tiene por qué enterarse.

Es que es de lógica. Es que es de cajón.

Vlado sabría perfectamente

que si yo me entero de quién hace esas transferencias

es Eva quien me lo ha dicho.

-Desde que le "hackeamos" el portátil a Eva,

sabe que no recibirá más entregas de Vlado, ¿vale?

Pero tú sigues teniendo algo que le interesa,

que son tus contactos de la ruta del sur.

-Que sí. Hanna, lo sé.

Pero ahora mismo no sé qué pensar. Me va a estallar la cabeza.

Tengo mucha presión encima.

No paro de darle vueltas, y necesito irme a mi hotel a descansar.

-Vale, pero Fernando... -Hanna.

Lo pensaré, ¿vale? Pensaré lo que me estás diciendo.

Pero ahora mismo no doy para más.

Ya te digo que mi cabeza está a punto de estallar.

Necesito descansar y mañana tendré la cabeza más despejada

y la mente más fría.

Por favor, encargaos tú y Miki del cierre y de lo demás.

-Sí, no te preocupes. Nos apañamos. -Gracias.

-Fernando. -¿Qué? ¿Qué pasa?

-Por favor, no hagas ninguna locura.

-Soy un poco mayor ya para estar haciendo locuras.

-Siguiente, por favor.

-Buenos días. -Buenos días.

Gabriel Flamarique. -Sí, eso es.

-Adelante.

Veo que es un desplazado, ¿no?

-Sí, estoy en Madrid por trabajo y me ha surgido un problema.

-Muy bien. Usted dirá. -Pues me ha salido esta erupción.

-Le dará mucho picor, ¿no?

-Uf. Hago esfuerzos sobrehumanos para no rascarme.

-Procure no rascarse, porque se va a extender, sí.

Parece que es una alergia por contacto.

¿Ha estrenado alguna camisa?

-No. -¿Una pulsera, un reloj...?

-No. Lo que pasa es que soy joyero

y llevo el maletín esposado. -Anda.

Ah. Estarán hechas de níquel y titanio.

Son metales muy alergénicos. Compre unas de acero inoxidable

si es posible. -¿Y mientras tanto?

-Bueno, le voy a cargar en la tarjeta una pomada con corticoides.

En un par de días se sentirá mucho mejor.

Pero no deje de dárselo durante una semana.

-Vale.

(Teclado)

-O sea, que joyero, ¿eh?

En este barrio no sé si hará mucho negocio.

Es humilde, de poco poder adquisitivo.

-Una joya es un lujo, sí.

Pero el lujo no significa exclusividad.

Todo el mundo tiene derecho a adornarse, ¿no cree?

-Me parece que es muy buen vendedor. -No, no.

No me hace falta serlo.

Este material se vende solo. -Bueno...

Muchas gracias. No hace falta.

-Usted está pensando en una persona especial.

Hábleme de ella y le diré qué joya le gustaría.

-Señor Gabriel Flamarique. -Sí.

-Esto es una consulta. No es serio.

-¿Está usted casado?

Quizá quiere reavivar el amor en su matrimonio.

-No. Nuestro amor está muy vivo. No se preocupe por eso.

-Pues demuéstrelo haciendo un regalo especial a una persona especial.

-No, muchas gracias.

Lo hace usted muy bien, pero mi mujer es muy discreta.

No le gusta la ostentación.

-Bueno, usted dice discreta y sin ostentación

y yo digo aros de plata esterlina de Paloma Coria.

Diseñados y fabricados en España.

-Muy bonito, pero no es el estilo de mi mujer.

-Plata de ley con platino. 390 euros.

Y con un 10 % de descuento si compra ya.

-Bueno, muy bien. Aquí tiene su tarjeta.

Ya está cargada la receta.

-Quizá... -Que se mejore.

-¿Algo de jade blanco?

¿Eh? Jade blanco. Algo más natural y desenfadado.

Ideal para personas discretas como su esposa.

-Sí. -Es moderno, sobrio y elegante.

-A Claudia quizá sí le gustaba eso.

-Claudia. Qué nombre más bonito.

Podríamos grabárselo sin coste.

-Si me permite, debo atender al próximo paciente.

-Sí, claro. No quiero entretenerle.

Yo le dejo que se lo piense. Solo recordarle una cosa:

si me los compra ahora, y por ser usted,

le hago un 15 % de descuento.

-¿Y cuánto costaban los de jade?

-Aquí tenéis dos cervezas. -Gracias.

-Fresquitas encima. Gracias.

-Igual de fría que el servicio. -Nada.

-Vaya corte, ¿no?

-Ya. Es que se portó muy mal con mi hermana. Me da rabia.

-No quiero meterme con Eva, pero a borde y fría no la gana nadie.

-Pues no. Pero no es su culpa que no hubiera vacantes en la mensajería.

¿Qué iba a hacer? -Ya.

Bueno, 583 kilómetros.

-Ajá.

Que son cinco horas en coche.

-¿Cinco? -Sí, creo que sí.

-Te lo dejo en cuatro.

Y si me dices que me echas de menos, llego en tres y media.

-Vale, lo haré.

¿Qué planes tienes allí? -He hablado con Jota.

Tiene una habitación libre. Puedo quedarme.

-Jota será colega tuyo y pasará... no sé, marihuana.

-Pues no.

-Ah...

-No solo...

-Tú ten cuidado allí.

-Que sí, Bea. Sabes que voy en plan legal.

-Ya. -Puedo pillar pasta con los yates.

-Ah, ¿qué vas a hacer con eso?

-Bueno, ¿tú has visto la gente que organiza fiestas ahí?

-Sí. -Pues necesitan mazo de peña.

Además, gente como con presencia y tal.

-Qué guay. -Así que nada.

Curraré ahí... a lo mejor un año, y le compraré la mensajería a Eva.

-¿Te imaginas?

Vale, 583 kilómetros. Bueno...

-Cuatro horas en coche. -Sí.

Te echaré de menos. ¿Pagamos y nos vamos?

-Sí, porfa. -Venga.

-Voy al baño. -Vale. No tardes.

-Chis. ¡Eh!

Ya sabía yo que el destino me volvería a llevar a ti.

-No. Ahí está sentado mi novio.

-Lo sé. Vengo a librarte de él.

-¿Perdona? -Ese tío no está a tu altura.

Te tiene bebiendo cerveza a morro.

Yo te tendría bebiendo champán

y comiendo caviar. Pero del bueno, ¿eh?

-Pues qué pena, porque soy vegana.

Y preferiría... no sé, morirme antes que comer huevas de pescado.

-Te va la marcha, ¿eh?

Oye, ¿has oído hablar de las carreras del agujero?

-¿Carreras del...? No. Tampoco me interesa.

-Son carreras de coche. Se juegan mucho.

Si te portas bien esta noche, puedo llevarte a una.

Vas a flipar.

-¿Si me porto bien? -Verás cómo lo pasamos.

-Tío... ¡Eh! A mí no me toques.

-Cuando oigas esos motores, me hablarás con más cariño.

-No, y te digo que te pires.

¡Que no me toques! -¡Eh!

¿Qué haces?

-¡Te mato! -¡Bruno!

-¡Que te pires! -¿Tú qué?

-¿Te parto la boca?

-No, vale. -Te doy tres segundos para irte...

-Bruno, vámonos ya.

-Va, mierda. ¡Venga! -Venga.

-Una, dos y tres. -¡Bruno!

(Golpes)

-¿Nos has llamado?

-Sí. Sentaos. No.

Dínoslo rápido, que ya deberíamos estar en el zeta.

Bueno, pues tengo una buena noticia y una mala. ¿Cuál queréis antes?

-La buena. La mala.

Va, la mala. La buena.

¿No tenéis prisa?

Sí. Dinos la que quieras, pero ya. Tenemos que patrullar.

He encontrado el foro donde hablan de las carreras ilegales.

Vale, bien. Dicen fecha, hora y día.

¿Cuándo será la próxima? Hoy.

-¿Dónde? -Ese es el problema, la mala noticia:

no sé dónde.

Bueno, sí sé dónde pero no exactamente.

Hablan del sitio con un nombre en clave.

Lo llaman... el agujero.

¿Os suena?

-¿El agujero? No. No, a mí no me dice nada.

¿Has mirado en internet? ¡Claro!

¡Internet! Ese sitio donde se buscan cosas, ¿no?

Claro que busqué, Carlos. Y nada.

¿No teníais un testigo? Preguntadle a él.

-¿Quién, Lewis? Ese es un listo.

Sí. Le apretamos las tuercas, pero nada.

(Móvil)

Perdonad.

No tenemos nada en contra de él, y lo sabe.

-¿Habéis mirado en Tráfico, a ver si ha habido accidentes?

-Sí, lo he hecho esta mañana.

Todos los siniestros son en la vía pública

y ningún coche eléctrico.

Y en los hospitales no hay ningún conductor que encaje.

-Pues nada, yo voy a seguir, a ver si encuentro algo.

Hay una reyerta en el Moonlight. Vamos al zeta ya.

Vale. Gracias. -Venga, chicos. Suerte.

(SUSPIRA)

-Todavía estás aquí. Menos mal. -Sí, pero me estoy yendo.

¿Tú qué haces aquí? Tu turno ya terminó, ¿no?

-Vi a mis antiguos confites. A los que quedan, vaya.

A ver si alguno me servía.

-Pues muy bien. Mañana me cuentas.

-¿Seguro? Me han contado una cosa preocupante del Chacho.

-Pues no sé cuánto de preocupante será,

pero yo quedé para cenar e ir al teatro.

-Ah. El Chacho ha estado en La Pajarera

preguntando para comprar un hierro.

-¿Un hierro?

-Sí, dice que le vale lo que sea con lo que pueda disparar.

-Pero si no tiene dinero para comprar un arma.

-Igual lo consigue a cuenta.

-A ver, si yo fuera traficante de armas,

no le fiaría una pistola ni de coña.

-Yo no tengo entradas para el teatro, y no he quedado a cenar,

así que me voy a ver si encuentro algo en La Pajarera.

Pásalo bien. -Espera, te acompaño.

-¿Seguro? -Sí.

-¿Y el teatro? -Pues yo qué sé.

-¿Seguro que la herida no es el corte de una navaja?

-Que no. Había cristales en el suelo, tropecé y me caí.

-No puede infectarse, ¿verdad?

-No. Ya está desinfectada.

Ahora te dejas esto así, como está,

y en 48 horas vuelves para que te cambie el vendaje.

¿De acuerdo? -Ya.

Va a ser que no. Mañana salgo a primera hora.

-Ah, ¿sí? Bueno, entonces coges el informe que te voy a dar,

te vas al centro de salud y hablas con la enfermera.

Si tienes algún tipo de mareo, molestia o fiebre,

vas a Urgencias inmediatamente.

-Pero fiebre o mareos ¿por qué?

-Los golpes en la cabeza pueden dar complicaciones.

Un edema, en general.

Eso puede no dar la cara hasta un día o dos después.

Pero no creo que sea el problema.

Estás bien, has tenido suerte.

No hay fractura ni hemorragia cerebral.

-El que ha tenido suerte ha sido el imbécil ese.

-Hablando del rey de Roma...

-¿Te duele mucho?

-Adelante. Todo vuestro.

Nada grave.

En un par de horas tenéis el informe.

Gracias. Gracias, Antonio.

¿Te encuentras mejor? -¿Yo? Perfectamente.

-¿Puede irse a casa ya?

No, aún no.

Es que hay algo que no nos concuerda con lo que nos has dicho antes.

¿El qué?

Luis dice que empezaste tú la pelea.

¿Cómo? -¿Qué?

-¡Venga ya!

-A ver, había gente allí. Imagino que alguien lo vio.

Se estaba pasando 20 pueblos conmigo.

Bruno solo me defendió. Nada más.

-¿Nada más? -Nada.

-Yo creo que se te ha ido de las manos.

-Yo qué sé. Una pelea cualquiera. Las tendréis peores.

Le están atendiendo aquí al lado, y esperaremos al parte.

Es posible que te denuncie.

A ver, le di mil oportunidades para que se fuera.

Ese tío solo buscaba pelea, y ya está.

-Pues igual yo también le denuncio.

Sí. Por acoso y porque dijo algo de unas carreras ilegales.

¿Carreras ilegales? Sí, o carreras secretas, no sé.

Me dijo que me portara bien y me llevaba.

No sé.

-¿Te habló de un lugar llamado el agujero?

-Sí, justo. Lo dijo.

(Sirena)

-Tranquilo, que mañana lo encontramos.

Inspector.

-Gracias por quedaros fuera de hora. -Para lo que ha servido...

-En La Pajarera no estaba, ni en la pensión.

-Recogió sus cosas y se fue sin pagar la cuenta.

-¿No sabéis dónde ha podido ir?

-A dar un palo en algún sitio. Está empeñado en volver a la cárcel.

-¿Pensáis que iba en serio lo de comprar un arma?

-Lo intentó con una de juguete y no funcionó.

Supongo que ahora querrá doblar la apuesta.

-Él no es violento, pero no podemos arriesgarnos.

-Bueno, habéis terminado hace hora y media.

Id a casa a descansar.

-¿Cómo voy a descansar sabiendo que el Chacho va por ahí con una pistola?

-No sabemos seguro que haya conseguido una.

-Como si es una navaja, me da igual.

Todo esto de la reinserción era un paripé.

El Chacho está planeando un atraco.

Yo no lo vi venir.

-Bueno, ya está bien. Chacho tuvo su oportunidad.

Si no la ha querido aprovechar, es su responsabilidad.

Vosotros estáis fuera de hora. Idos a descansar.

Los compañeros de la noche se encargarán.

-Si se lía a tiros para robar una farmacia,

¿qué decimos a las familias de los heridos,

que teníamos que descansar?

-Somos policías, Cepeda, no adivinos.

Seguimos un protocolo. Habéis seguido el rastro,

habéis avisado a las patrullas... El trabajo está hecho.

A casa. Es una orden.

Cepeda, Alonso, gracias.

(Inaudible)

Perdona por la espera.

¿Cómo estás? -¿A ti qué te parece?

Ese tío es una mala bestia. Le habréis detenido, espero.

¿Por qué, por impedir que abusaras de su novia?

¿Qué dices, tío? Abusar...

Tú lo flipas. Solo estábamos ligando. -¿Así ligas tú?

Le entras a las tías que están con sus novios.

Y te dice que pares pero tú sigues insistiendo.

Porque además la tocaste y ella se sintió coaccionada.

Que tampoco la toqué, toqué...

-¿Seguro? -No sé.

Yo qué sé. ¿Igual le hice una caricia?

¿Tú ligas por telegrama?

Para ligar hay que tocar un poco. No hay que tocar un poco.

No, y menos si la otra persona te dice que pares.

¿Y en qué momento piensas pasar a las manos?

¿Le viste la cara al novio?

Pero ¿tú me has visto?

-Corta el rollo. Los testigos que había en ese bar

pueden corroborar la versión de la chica y su novio.

¿Sabes la pena por acoso sexual?

Te lo voy a decir yo: de cinco a siete meses.

Y si dictaminan que fue abuso,

te puede caer de uno a seis años de prisión.

-¡Pero que no he hecho nada!

Eso se lo explicas al juez.

Ella te está poniendo una denuncia.

Pero a ver, ¿creéis que yo acosaría sexualmente a una tía

en medio de un bar, en público?

Es una denuncia falsa. No, es una denuncia de verdad.

Además, nosotros no determinamos si eso es delito o no.

Eso le corresponde al juez.

O sea, que me vais a detener. Nosotros debemos cursar la denuncia.

Si no estoy en Urgencias de milagro.

Ya, bueno. Así son las cosas. Eso es algo bueno que te llevas.

No has acabado en Urgencias.

Pero la denuncia te la llevas, y después vas al calabozo,

y después al juzgado.

A ver, dejadme hablar con ella por lo menos.

Yo me disculpo lo que haga falta.

-Ella no quiere hablar contigo.

Y es normal. Con las lindezas que sueltas por esa boquita...

Además, tenemos un tema pendiente contigo:

las carreras ilegales.

-¿Qué pasa con eso?

-Que no nos has mentido una, sino dos veces.

Nos has estado tomando el pelo, Lewis.

Nos mandaste al paraje de la meseta sabiendo que no iría nadie allí.

Solo para reírte de nosotros.

Pero las bromas se acaban ahora. ¿Dónde está el agujero?

-¿Quería verme, jefe? -Ah, sí, pasa.

(SUSURRA) Cierra la puerta.

Mira.

¿Qué te parece?

Llevo todo el día mirando ruletas.

-Espere. ¿La va a comprar?

-A ver, si es un chollo. Mira el precio.

Y está homologada, certificada. Todo lo que debe tener.

Porque no te pienses: esto de las ruletas es todo un mundo.

Yo llevo todo el día informándome.

-Entonces vamos en serio, ¿no?

-Claro, ¿por qué no va a ser así?

-No, pues yo pensé que estábamos un poco piripipí

y que soñamos despiertos.

-Ángel, no te equivoques: esto es un negocio seguro.

Mira, con lo que sacamos con el póquer, con la ruleta lo triplicas.

Mínimo.

Aparte, del póquer sacas una comisión.

Con la ruleta todo va aquí.

-Eso si gana la casa, claro.

-Gana 30 veces por cada una que pierde.

Eso sin trucar la ruleta.

-Jefe...

No está pensando en...

-No, no. Quita... No, por favor.

Bastante tenemos con montar un casino ilegal

en el que todo nos lo llevamos en B,

como para que llegue uno a quemarnos por trucar la ruleta. No, no. Quita.

¿Qué? Está bien, ¿eh?

-No está mal para ser de segunda mano. Parece nueva.

No sé cómo puede costar ese dinero, la verdad.

Y luego hay que buscar a jugadores que sepan...

-Ah, tú eso déjamelo a mí.

Con el póquer ya contactamos con gente de dinero.

Al principio jugarán un par de veces por la tontería y tal.

Pero luego se acostumbran.

Ya verás. -¿Y de dónde sacamos ese dinero?

-Del hotel.

Ahora hay muchos periodos de renovaciones, de cambios...

Aparte, yo tengo confianza con los proveedores

y pueden hinchar un poco las facturas.

-Mire, yo no soy el mejor decidiendo, pero no sé qué le pasa últimamente.

¿Y si lo cogen los de arriba?

-Cuando empiecen a echar números, la ruleta ya estará funcionando.

Los primeros ingresos los guardamos por si nos piden cuentas.

¿Que hay un descuadre? Culpamos al contable.

Ángel, mientras vayamos reponiendo la pasta, nadie se quejará.

-Parece que lo tiene todo calculado ya.

-Claro. Y después podemos pensar lo de tu mesa de "blackjack".

¿Dónde está el agujero?

¡Le dijiste a Beatriz que la llevarías hoy a las carreras!

Fíjate: una de esas carreras de las que tú no sabías nada.

No sabes nada pero llevas invitados allí.

No, a ver. Se lo dije solo para impresionarla.

Pero yo con las carreras no tengo nada que ver.

-¿Sabes dónde está el agujero?

¿Dónde será la carrera hoy? Habla.

Muy bien, tú verás.

¿Sabes qué? Lo de las carreras lo averiguaremos.

Nos da igual el tiempo.

Pero tú vas a estar en prisión provisional una temporada.

Eso es. Y luego será todo suma y sigue.

Suerte, chaval. -Esperad.

Está bien, os cuento lo de las carreras.

Pero hablad con la tía esa para que no me denuncie.

Eso no te lo podemos prometer.

O empiezas o nos largamos.

-Vale.

¿Sabéis las urbanizaciones que se quedaron a medio hacer

en Valdepinares?

Ajá. Están las calles asfaltadas,

pero está todo cortado al tráfico.

Se llega por un túnel que pasa por debajo de la Nacional III.

El agujero.

¿A qué hora empieza la carrera?

-Media hora, más o menos.

Vamos.

Espero que lo del agujero sea cierto. -Por favor.

Os he dado la información. ¿Haréis que esa tía no me denuncie?

Hablaremos con ella, pero no podemos prometerte nada.

Javi, este va directo a los calabozos.

Y habla con Merinero para que tome las huellas dactilares.

Jefe, ¿no cree que va a ser mucho trabajo?

-Hombre, a ver, permíteme que te lo diga, pero para eso estás tú.

-Claro, pero digo de mantenimiento. Igual necesitamos a un manitas.

-¿Dónde encuentras a alguien de confianza?

-Yo lo tengo.

-¿Quién?

-¿Se acuerda del señor que vino ayer, el que se andaba haciendo pis?

-¿El de la próstata? -Ese.

-¿Me lo dices en serio?

-Jefe, acaba de salir de la cárcel. Necesita el trabajo.

-Encima. ¿Un expresidiario? Pero ¿tú qué dices?

-Conmigo no le fue tan mal.

-Claro. Así tenemos a la policía aquí siempre.

No quiero tentar más a la suerte. -Escúcheme.

Solo dele una oportunidad.

Es un minuto, una entrevista. Hágalo por mí, por favor.

-Pero a ver, ¿tú le debes un favor? ¿Te ayudó estando en el trullo?

-No, pero parece que ayer mi hermana tuvo un percance en el bar

y él la defendió.

Es de fiar. -¿Y por qué estaba en la cárcel?

Porque atracó un par de bancos.

-O sea, ¿quieres meter aquí,

en un negocio en el que entrará dinero a espuertas,

a un atracador de bancos?

¿Tú vas en serio? -Sé que no suena bien.

Solo le pido que le dé una oportunidad. Una entrevista.

Por mí, por favor.

-Porque eres tú, ¿eh? Le entrevisto y nada más.

Ese no trabaja aquí aunque tenga tres carreras.

-Muchas gracias, jefe.

-Va a ser esto la sucursal de Carabanchel. Venga, anda.

(Claxon)

Seis detenidos, 19 identificaciones

y cuatro coches recuperados. ¡Vamos!

¿Qué dices tú?

Tres mil euros requisados, Daniela.

Nos hemos hecho con cuatro armas blancas,

seis gramos de coca... Eso ha sido una auténtica locura.

Y menuda persecución.

No había pisado así al zeta en mi vida.

Ha sido para escribirlo.

De hecho, voy a terminar así

un capítulo que tenía atravesado de la novela.

¿Qué te parece? Si es que me inspiras.

Daniela, me inspiras. Esto hay que celebrarlo.

¿Qué te parece si nos vamos a tomar unas caipiriñas

en un brasileño que han abierto aquí al lado,

y después tú y yo nos vamos a bailar

hasta que el cuerpo aguante?

¿Sí? No.

Me encantaría decirte que sí, pero mira.

Mira cómo tengo aquí. Mira. ¿Qué?

Mira.

¿Qué ha pasado aquí? (SUSPIRA)

Que hoy se ha pasado todo el mundo por el bar

y tuve que estar atendiendo.

No tuve ni un minuto para limpiar.

Perdona. Ni me había fijado.

No, si me parece un superplán.

Me encantaría, pero aún debo preparar el guiso de mañana.

Así que me quedan aquí como dos horitas más, Carlos.

Mira, Daniela.

Hacemos una cosa: tú te pones con ese guiso, ¿vale?

Yo cojo la escoba, me pongo a recoger todo esto,

saco el vidrio, reciclo toda la basura, ¿eh?

Y lo que haga falta.

¿De verdad? ¡Sí, Daniela!

Lo único que quiero es que nos vayamos a bailar tú y yo.

Que aprovechemos el tiempo. ¿Qué me dices?

Pues está genial, pero no. Tú también debes estar cansado.

Llevas todo el día trabajando. Tranquila.

Solo quiero pasar tiempo contigo, mujer.

Bueno.

Y ver cómo meneas así esto en el bar brasileño.

(RÍE) Bueno, está bien. ¡Bien!

-Buenas noches.

¡Eh! ¿Cómo estás, María?

Muy bien. ¿Y vosotros?

-Muy bien, María.

No... te esperaba.

Pensé que estarías en París hasta mañana. Bienvenida.

-Pues gracias.

Los vuelos nocturnos son más baratos y digo:

"Así estoy mañana a la hora del desayuno y te ayudo".

-Ah, bueno. -¿Y tú por qué no estás ya en casa?

-Bueno, lo que pasa es que

se me ha amontonado un poquito el trabajo.

Pero ya me voy a poner con ello.

-Ajá. ¿Tú qué tal por París?

¿Cómo ha ido? ¿Qué tal tu yerno?

Bueno, pues bien. La operación ha sido un éxito,

le han extirpado el tumor

y ahora empezará con la quimio para que la cosa no vuelva.

¿Cuándo empieza el tratamiento?

Esperarán a que se recupere un poco de la intervención.

-¿Y la niña?

-Bueno, esa está hecha un bicho. Para comérsela.

Es muy pequeña. No se entera de nada.

Cuando llegamos a la casa, todo risas con ella,

buenas caras, ji, ji, jo, jo.

Eso es lo mejor para ellos ahora.

Pues sí, la verdad.

-Bien. -¿Qué hace este con la escoba?

¿Eh? ¡Ah!

Quería ayudar un poco a Daniela. Así lo mismo puede salir antes.

Sí, porque aún tengo que preparar el guiso de mañana.

-No te preocupes, yo hago el guiso.

Tú encárgate de ordenar todo esto,

y este, si quiere ayudarte, que lo haga, pero que no rompa nada.

-No, María. ¿Cómo vas a ponerte con el guiso?

Debes venir supercansada.

-A mí lo que me cansa es repetir las cosas. Venga.

Vosotros, con esto.

-Pues nada.

-Solo quería preguntar qué tal está tu hermana.

-¿Mi hermana? Bien, ¿por?

-Hubo una pelea, Eva. Llovieron tortas por todos lados.

-¿Por qué buscan a Chacho con tanta urgencia, si puede saberse?

-Sospechamos que tiene un arma. Está preparando un atraco.

(Respira ahogadamente)

-¿Qué le pasa? -¡Que me falta el aire!

-Pero... -Necesito un vaso de agua.

-Enseguida le traigo uno. Espere.

-¿Sabes qué? Que desde que llegó ese tío solo sales de fiesta.

-No.

-¡Míralo! ¡Qué desgraciado! Se ha llevado la llave maestra.

-Nunca he tenido que matar a nadie por un botín,

pero contigo estoy dispuesto a hacer una excepción.

¡Eres un racista!

-Sé quién eres.

Y sé el daño que le has hecho al barrio

con esa porquería con la que te has hecho tan rico.

Puede que todos lo hayan olvidado,

pero yo no.

-Quiero el nombre de la persona que está tras las cuentas de Khan.

Supongo que sabrás desde qué bancos

o desde qué paraísos fiscales

o desde qué cuentas has recibido el dinero que te han ingresado, ¿no?

-Ya sé que mi deuda va aumentando.

Te he dicho que pagaré.

-Sé qué piensas de Bruno, y en parte es verdad.

Pero es muy buen tío, tiene buen corazón y me quiere.

Y me doy cuenta de que yo a él también.

-Mañana empieza a trabajar aquí.

Bea, como le digas algo del negocio familiar,

tenemos un problema. -No.

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Servir y proteger - Capítulo 877

14 ene 2021

Descartado su último sospechoso, en comisaría se proponen ampliar el radio de búsqueda de "el vigilante". Antonio cela al ver la creciente sintonía entre Miralles y Salgado. Quintero le cuenta una nueva idea a Hanna para dar con Khan... María vuelve de su viaje antes de lo previsto con buenas noticias sobre Israel.

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