Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 866 - ver ahora
Transcripción completa

Lo he localizado otra vez entrando en la consigna

el mismo día que asesinaron a Moya.

No hay duda, es Rafael Aguilar.

¿Crees que le llevó al asesino la placa de Moya?

Sí. Espera, a ese tipo le he visto antes en mis archivos.

¿Quién? ¿Este?

Tiene más pinta de mendigo que otra cosa.

Es el emisario perfecto:

no llama la atención y la hora coincide.

(QUINTERO) -Ahora sí acabamos de confirmar

que esos dos seguían en contacto

y han estado jugando con nosotros".

Voy a llamar a nuestra amiga Lily.

(Música emocionante)

(SORPRENDIDO) Buenos días.

Buenos días.

Ángel, ¿verdad? Sí.

Tú debes de ser el hermano de Daniela.

Yo soy Carlos, un amigo suyo.

Sí, un amigo.

Oye, me encantaría quedarme pero voy a irme.

Quiero pasar por casa antes de trabajar.

Es broma, ¿no? No.

Es que en México se ve muy mal si te vas así.

Vas a quedar mal conmigo y con ella.

¿Por qué?

¿Cómo te vas a ir así sin dar explicaciones?

Tu hermana está dormida, no quiero molestarla.

A lo mejor debería decirle algo. ¡Que es broma!

Carlos, ¿no? ¡Es broma!

(RÍE)

Quédate, te hago un cafecito. Sé que Dani tiene buen gusto.

De verdad, no puedo llegar tarde. Escúchame.

Lo hago de volada, ¿eh? Como un rayo.

Cuéntame, ¿hace cuánto que se conocen?

No hace mucho, hace un par de meses que nos conocimos.

Daniela empezó a trabajar en el bar y coincidió que yo...

llegué nuevo a trabajar por el barrio.

Bonito barrio. Sí que lo es.

¿Estás contento? Mucho.

(ASIENTE)

Sí, estoy muy contento con el barrio, el trabajo,

con la gente.

Con Dani.

Estoy muy contento también. Estamos conociéndonos.

Igual que mis compañeros de comisaría, son muy buena gente.

¿Eres poli?

Sí, soy poli.

Con razón me suena tu cara.

Yo trabajo en el hotel Novasur.

-Buenos días.

Buenos días. ¿Qué tal?

Muy bien, ¿tú cómo estás?

Bien. Estás guapísima.

¿Dormiste bien?

Muy bien.

Les dejé un poquito de café,

por si se quieren servir. Estoy reventado.

-Descansa, Angelito.

Chao, un placer.

(Puerta cerrándose)

(RÍEN)

¿Qué tal mi hermano? Bien.

Bien.

Mi hermano es muy desconfiado con los extraños,

sobre todo cuando se los encuentra en plena mañana en su salón.

Ya...

Ha sido muy majo.

Le ha cambiado la cara cuando he dicho que soy policía,

pero estoy acostumbrado a esta reacción.

Me voy a ir. Me ducho y nos vamos juntos.

No, gracias, tengo que ir corriendo a la comisaría

porque ya voy un poco tarde.

Esta noche si quieres nos podemos volver a ver.

Encantada.

Vale. Igualmente seguro que paso después por La Parra.

Vale.

Hay una camarera allí que me trae loquito.

¿Ah, sí? Pues salúdamela.

Vale. ¿Le digo algo en particular?

Lo que tú quieras.

A lo mejor le doy un beso.

¿Es mucho? Eso está bien.

Vale. Hasta luego.

Nos vemos.

Ya podemos empezar.

Sí, vamos a empezar.

En primer lugar... Sí... Buenos días.

Lo siento, llego tarde.

Habíamos quedado a primera hora, no cinco minutos después.

Tiene razón, lo siento.

Bueno.

Quiero deciros que seáis conscientes

de que este caso es con toda seguridad

el más importante al que se ha enfrentado esta comisaría.

Ese asesino nos ha declarado la guerra

y nosotros tenemos que pararle los pies.

Del éxito de esta investigación depende la vida

de nuestros compañeros ahí fuera y la nuestra propia.

Como sabéis, hemos puesto en marcha

el mecanismo de búsqueda de Fernando Toribio, alias Tori.

Creemos que está siendo utilizado como enlace

entre los dos sospechosos:

Rafael Aguilar y el otro individuo sin identificar.

Gracias a las cámaras de seguridad

del intercambiador de Barlovento hemos podido relacionarlos.

No tenemos constancia de que Toribio

esté relacionado con las muertes de nuestros compañeros.

Creemos que le están utilizando como recadero.

No sería la primera vez que los criminales usan a un mendigo

para estos trabajos. Efectivamente.

Ayer iniciamos la búsqueda

en el comedor social del Puente de Vallecas

y en los albergues de Santo Tomás y Santa Teresita.

Hace tiempo que no va por allí.

Lo que encaja con nuestras sospechas.

Si Fernando Toribio se está moviendo por Distrito Sur,

es lógico que Rafael Aguilar y el otro individuo

le estén utilizando.

¿Alguna pregunta?

¿No? Bien.

Aquí tenéis la documentación necesaria.

Elías y Lidia, id a ver a la familia de Toribio.

Sabemos que tiene dos hijos mayores.

Es posible que sepan dónde está.

Carlos y Paula, quiero que sigáis insistiendo

en comedores sociales y albergues.

Si no hubiera suerte en Distrito Sur,

seguís intentándolo en Carabanchel, Usera, Aluche y alrededores.

A los demás os quiero pateando la calle.

Es imprescindible encontrar a Fernando Toribio.

Es la persona que puede reconocer e identificar

a nuestro asesino.

Otras comisarías están alertadas por si encuentran a alguien

que coincida con su descripción.

Así que suerte a todos y mucho cuidado ahí fuera.

Yo empezaría por los albergues.

Si alguien pasó la noche, seguro que sigue allí.

Venga, vamos.

Nos toca ir al centro porque viven por Olavide.

Pero conduces tú. -Qué remedio.

Elías, ¿podemos hablar?

Te espero fuera.

Puedes alegrar esa cara

porque he convencido a Jefatura de que no te abran expediente.

No sabe el peso que me quita de encima.

Bastante presión tenemos, para añadir más.

He decidido dar la cara por ti. Les he explicado que...

La verdad, que eres un policía imprescindible

en este distrito y para el cuerpo.

Y que estás muy arrepentido por tu imprudencia.

Pero que no se repita porque no podré ayudarte otra vez.

Perdóname, compañera. -¿Qué te ha dicho Bremón?

-Que ha ido a hablar con Jefatura y que no me van a expedientar.

-Bien, ¿no? -Sí, porque ya me veía en la calle.

-Ya sabes qué hacer cuando veas a Cándido.

-Chitón.

-No tardes.

-¡Eh, compañero!

-¿Han llamado de Jefatura?

-Bremón ha hablado con ellos y ha conseguido

que me levanten la sanción.

En parte es gracias a ti.

Me contó María que fuiste a hablar con el comisario.

-Cuánto me alegro. Metí la pata hablando con ese periodista.

-Eh, que eso está ya olvidado.

-Pues será verdad que estoy perdiendo fuelle.

-¿Qué dices?

Le acabas de salvar la vida al inspector Okoye.

¿Qué te parece?

Bueno, venga. -Oye, un momento.

Ayer el comisario estaba interesado en un vagabundo

que conozco, un tal Tori.

¿Tiene algo que ver con el caso? Bremón dijo que era por otra causa,

pero creo que mintió.

-No me tires de la lengua. -Eso es que sí.

-¿Qué quieres, meterme en otro lío?

-Perdona, hombre.

Yo puedo dar un toque a un par de confidentes.

Si lo buscáis es por algo importante.

-Oye, eres de tu tierra. Eres de lo que no hay, ¿eh?

Bueno, venga.

Oye, si te enteras de algo, me llamas a mí.

-Claro.

-Venga.

-¿Dónde demonios se ha metido? Ya tendría que estar aquí.

-Calma, solo llega cinco minutos tarde.

-Lo sé, pero es que estoy de los nervios.

Solo de saber que tenemos a este tío tan cerca

me va a dar algo.

-Debemos calmarnos. Ahora que hemos llegado tan lejos,

que no te pueda el ansia.

Un paso en falso y lo mandamos todo al carajo.

(Llaman a la puerta)

-Siento el retraso. -No te preocupes.

-¿Has conseguido algo de lo que te pedimos?

¿Has podido averiguar la ubicación exacta de ese tío?

-Lo siento. He intentado por todos los medios

saltar el cifrado del chat, pero ha sido imposible.

-¡Dijiste que podrías hacerlo!

-No. Dije que era difícil y que lo iba a intentar,

pero no he encontrado ningún agujero en el código.

-Pero ¿lo has intentado una vez o más?

¿Por qué no lo pruebas más?

-Tiene muchas medidas de seguridad.

Khan no quiere que nadie le encuentre.

-Vamos a ver si aclaramos de qué va todo esto.

¿Se trata de pasta? ¿Quieres más dinero?

Si es así, no hay ningún problema.

-No, no va de eso.

-Tranquilízate y escúchala.

-Podría seguir intentándolo, pero necesito más tiempo.

-¡No tenemos tiempo, maldita sea!

-Es lo único que te puedo proponer.

-Lily, me dijiste que eras la mejor en lo tuyo.

-Y no mentí, pero lo que no soy es adivina.

Nadie habría llegado tan lejos.

-Eso no lo sabes. Igual hay alguien mucho más listo que tú

y puede llegar mucho más lejos.

Solo tengo que buscarlo. Y a lo mejor hasta me cobra menos.

-Vale, mucha suerte con eso.

Estoy harta de que me faltes al respeto,

así que dame mi parte y ya hemos acabado.

-No suelo llevar esa cantidad de dinero encima,

así que pásate luego por el hotel.

-Perfecto.

-¿Qué tal, te has quedado a gusto?

¿Por qué le has hablado así?

-Ya no la necesitamos.

-¿Ah, no?

Si hemos llegado tan lejos es gracias a Lily.

Quintero, con Vlado tan cerca,

no tenemos el lujo de prescindir de sus servicios.

-Pero ¿no te has dado cuenta de lo que acaba de decir?

No da más de sí, ya no puede seguir avanzando más.

Solo nos ha dejado donde estábamos, en un callejón sin salida.

-No. Tenemos el chat.

Igual se conectan y vuelven a hablar pronto.

-No van a volver a hablar.

Después de presionar a Eva para que contactara con Vlado Khan

ya hemos quemado esa baza.

-Sí, sí que vamos a pasar de ahí.

-¿Cómo?

-Estoy yo, ¿no?

Puedo hablar con Eva como si nada.

-¿Para qué?

-Ella confía en mí cada vez más y yo la conozco cada vez mejor.

Se irá de la lengua.

-No, no, no. Eva Velasco no es tan tonta,

es demasiado lista.

No creo que se vaya de la lengua contigo ni con nadie.

No sé por dónde salir ahora mismo.

-Fernando, vamos a pensar con claridad.

Yo necesito dar una vuelta.

-Me parece muy bien.

Yo necesito tomarme otro trago.

-Dile a tu madre que se cuide.

-María, cóbrame. -¿Vas ya para casa?

-Sí, acabo de hacer los recados y me voy. Me espera mi mujer.

-Le van a encantar las flores. ¿Celebráis algo?

-No, las he visto cuando compraba el pan.

Son sus favoritas.

-Qué hombre tan detallista.

-Eso es ahora que tengo tiempo.

Cuando estaba de servicio...

No me habré olvidado de veces de los cumpleaños, aniversarios...

Lo que Chari ha pasado... -Me lo vas a contar.

Vuestro trabajo os ocupa mucho tiempo.

-Demasiado. Lo bueno de estar en segunda actividad

es que tengo más tiempo para mi matrimonio.

-Pues aprovéchalo. Y a ver si la traes por aquí,

que me daría gusto conocerla.

-Podríamos ir a cenar los cuatro.

-¿Para que habléis de trabajo? No, gracias.

Bueno, si me prometes que no. -Prometido.

-Venga, ahora te traigo el cambio.

(Móvil)

Sí.

Al turrón, Jota.

¿Sabes algo de Tori?

¿Estás seguro de que está allí?

Vale, sabré agradecértelo, te lo prometo. Venga.

-"Soy Elías Guevara. Deja un mensaje y te llamo luego".

-¡Eva!

(SORPRENDIDA) -Hola.

-¿Qué haces por aquí? -Iba a ir al banco

a hacer unas gestiones del "pub".

-Pensaba que se ocupaba Quintero.

-Sí, pero estaba liado y me ha pedido el favor.

(ASIENTE)

-Liado porque...

¿está en contacto con el tipo que le va a decir dónde está Vlado?

-Prefiero no hablar de ciertos temas contigo.

Una cosa es mi jefe

y otra cosa es esto.

Prefiero no mezclar. -Ya.

¿Y a él le dices lo mismo, que prefieres no mezclar?

-Me gustas mucho.

No me gustaría que nada lo estropeara.

-Perdóname.

¡Es que llevo una mañana horrible!

Vengo del hospital de ver a mi padre.

(SE QUEJA) ¡Yo que sé!

-¿Y cómo está tu padre?

-Pues bien. O sea, no está bien, está igual.

Es que tengo un mosqueo con la llamada del otro día...

Es muy raro.

Me llaman para decir que mi padre ha tenido una recaída

y después, cuando llego allí,

nadie sabe nada de la llamada.

Es raro.

-Bueno, lo importante es que tu padre esté bien.

-Ya.

-Por cierto, la orquídea que me regalaste

está preciosa.

Muchas gracias por traer esas barritas de... ¿abono es?

He llegado por la mañana

y me ha dicho Lucho que las habías traído.

-Sí, es que se me olvidó llevártelas y tuve que volver.

-Pero se me hizo raro que no me dijeses que habías estado.

-Como te vi como agobiada por lo de tu padre ni me acordé.

-Ya, pero sabiendo que no estaba...

Bueno, se me hizo raro, sin más.

-Veo que te importa un montón lo de la barrita, ¿eh?

-No, si no es lo de la barrita,

es que no me gusta que entren en mi despacho cuando no estoy.

-Bueno, fue... nada, un segundo.

Y le pedí permiso a Lucho.

-Ya. Eso lo hablaré con Lucho.

-No sé, lo siento.

Sé que eres muy celosa con tus cosas. Yo también.

-Ya. La próxima vez... -Eva...

no habrá una próxima vez, no te preocupes.

Te lo voy a compensar.

Si quieres.

Lo que pasa es que ahora me cierran el banco,

así que me tengo que ir.

-Claro.

Pues ya hablamos. -Sí.

-¿Te pasas luego por la mensajería?

-Sí. Chao.

-Chao.

-Tori.

Tan elegante como siempre.

¿Qué pasa, ya no te acuerdas de mí?

-Pues no me he pasado noches en calabozo por tu culpa.

-Fueron dos veces,

y te recuerdo que la liaste bien gorda.

-Pero ahora no estoy haciendo nada. ¿O vas a detenerme?

-No pensaba. Además, hace tiempo que pasé a segunda actividad.

Estoy retirado. -¿Y a qué has venido?

¿A dar de comer a las palomas?

-Es normal que me guardes rencor.

Pero cuando te detuve fue para evitar que te hicieras daño.

-Y una de aquellas noches me partí una ceja.

-Aquel día lo pasé fatal. Estabas muy brabucón

y me costó llevarte al ambulatorio.

-Bebía demasiado.

Y no todos tus compañeros se han portado tan bien conmigo.

Si al final resulta que te voy a echar de menos.

-¿Y en qué andas?

¿Duermes por aquí?

-Depende de cómo me dé.

Otras veces me voy al intercambiador de Barlovento.

Hay más gente, pero tengo donde asearme.

-¿Y esta chaqueta?

Estás muy pintón, ¿no? -¿Te gusta?

Es de segunda mano. No está mal.

¿Sabes...?

Yo solía ir de traje y corbata todos los días a trabajar.

Luego vinieron mal dadas y ya sabes.

-No la habrás robado.

-La compré con mi dinero, te lo juro.

-¿Ahora trabajas? -Pues sí.

El otro día conocí a un tipo que me ofreció un currillo.

A ver si me da para los pantalones. -Nada ilegal, espero.

-No, tenía que dejar un paquete en una consigna y recoger otro.

-¿Qué más sabes de ese tipo? -Oye,

ya no me gusta esta conversación. -Era una pregunta.

-Y yo sé cómo acaban estas cosas. ¿No estabas "jubilao"?

-Ma parece raro lo que dices, por eso te lo pregunto.

¿Te parece normal que alguien te pague por algo así?

-Tengo que irme. -Vamos a hacer una cosa.

Te invito a un bocata y me cuentas más de esto.

Yo me quedo más tranquilo y tú llenas el buche.

-Nos han dicho que no saben nada de su padre desde hace tiempo.

Que a raíz de una discusión perdieron el contacto hasta hoy.

-Sí que intentaron sacarlo de la calle,

pero que él se negó y al final se desentendieron.

-Estamos como antes.

-El hijo mayor nos ha dicho que su padre

solía ir a las puertas de la oficina donde trabajaba antes.

-¿Dirección? -Hemos hablado con el conserje.

Nos ha dicho que sabía quién era, pero llevaba tiempo sin verlo.

-Que nos llamaría si volvía por allí.

¿Y los demás?

-Tampoco le han encontrado.

Aunque en uno de los albergues donde han ido Okoye y Figueres

les han dicho que hace unos días estuvo por allí.

Nos llamarán si regresa. Hay que seguir buscando.

-Puede que Cándido haya tenido más suerte.

-¿Otra vez con eso?

-Me ha dicho que esta mañana ha hablado con sus confites.

-No entiendo cómo te la juegas tanto.

-Porque he recibido una llamada suya y ahora un mensaje.

-Os lo leo: "Elías, llámame en cuanto oigas el mensaje.

Me han soplado una pista sobre Tori

y creo que es fiable". -Llámalo.

-No tengo ni idea de lo que quiere que haga esta vez.

Solo me dijo que hoy me daría más detalles.

Y que me daría más pasta.

(Móvil)

-Oye, me voy que no quiero quedar mal con este tío.

-Te prometo que acabo enseguida.

¿Sí?

-"Acabo de ver tu mensaje. ¿Dónde estás?".

-Estoy con Tori en el parque de la Dehesa,

uno de mis confites lo ha localizado.

-No te muevas de ahí, ¿vale?

-Dice que un tío le entró en el intercambiador de Barlovento

para que le hiciese de recadero con unos paquetes.

-"¿Te ha dicho su nombre?".

-No, pero ha quedado aquí con él para un segundo trabajo.

-Cándido, coges al Tori este y os piráis de ahí corriendo

porque puede estar ahí el asesino.

Vamos para allá. No te hagas el valiente.

-No te preocupes.

¡La madre que me parió!

(Música tensa)

-¡Joder, qué susto! Hola.

No haga eso, por favor.

¡Te juro que no he hablado con nadie!

¡Por favor, no me dispares!

(TORIBIO GIME ASUSTADO)

(TORIBIO SUPLICA)

(Golpe seco)

¡Corre! ¡Sal cagando leches!

¡Vete!

¡Ah!

(CÁNDIDO GIME HERIDO)

(Música de suspense)

(GIME DÉBILMENTE)

-Lo del pinchito pensé que era broma, pero nada de broma.

-¿Qué significa que cierren el hotel?

¿Los van a echar a todos?

-Bueno, eso puede pasar.

Cuando cambian de dueño, a veces quitan a todos los empleados.

-Pero ¿no les han dado fechas, no les han dicho algo?

-Ni siquiera es oficial. El único que lo sé soy yo.

Pero Joaquín me dijo que esto suele tardar tiempo.

Así que ya, no vamos a darle vueltas.

-Pues a mí me preocupa bastante.

-Dani, no vamos a estar toda la vida preocupándonos

de cosas que no han pasado.

-Pues yo no voy a poder parar de darle vueltas.

-Escúchame: cuando pase,

nos sentamos los dos y lo resolvemos. ¿Trato?

-Trato.

Así hablamos de lo que es realmente importante, ¿no?

-¿Que, según tú, es...?

-El señor que salió de tu cuarto a las 7:00.

-Ah, ese señor se llama Carlos.

-¡Ah, Carlos! Qué bonito nombre.

Es que no me contaste nada de él.

-¿Qué más quieres saber?

-No sé, ¿están saliendo en serio o nada más es algo más casual?

-No, apenas estamos saliendo. No hemos hablado de nada serio.

Ya veremos qué pasa.

Como tú, en tu trabajo.

-¡Uy! Qué sentidito del humor tienes.

No, la verdad es que sí me gusta.

Y quiero seguir conociéndolo.

-Escúchame, ¿sabes que los que van de buenos son los peores?

O sea, las mosquitas muertas.

-Yo sé, yo sé. Pero no.

Carlos no es doble cara. Con él, lo que ves es lo que hay.

-Si tú lo dices...

(Sirena)

(GIME DÉBILMENTE)

-¡Cándido!

¡Cándido!

(RESUELLA)

-¡Cándido! ¡Cándido!

-Lo tenía. Era él, Elías.

Estoy seguro. -No te preocupes ahora.

Está viniendo la ambulancia. Tranquilo, no pasa nada.

Aguanta un poco, compañero. -Te lo dije.

Estoy perdiendo fuelle. -¡No, no!

Tienes mucha guerra que dar tú.

Aguanta un poco, compañero.

¡No, compañero! Cándido... Cándido.

-Lo siento, Elías,

no pude verle la cara.

No pude verle...

-Cándido.

(EXHALA)

-¡Llama a una ambulancia!

-Una ambulancia, tenemos un herido.

Estamos a 500 metros de la entrada de la calle Mediodía.

¡Por favor, urgente, que venga rápido! Joder.

-¡No!

-¿Han dicho algo más? -No.

Llevo todo el día pendiente de la pantalla del ordenador

y no se han vuelto a conectar.

Por cierto, ha estado Lily por aquí.

Venía a cobrar lo que le debía...

Tenías razón, me pasé con ella, y le he pedido disculpas.

-Me alegro.

-No me preguntes cómo,

pero parece ser que ha encontrado la forma de entrar en ese chat

y de conseguir la clave de acceso.

-¿Quieres decir que puedes entrar en la sala?

-Sí, me ha instalado la aplicación.

Y me ha dado la clave de acceso, así que puedo entrar

y hablar con ellos directamente.

-Espera, ¿me estás diciendo que quieres chatear con Vlado?

¿Estás loco? Eso nos va a acabar delatando.

-Escúchame, Hanna, no estoy loco.

Es la primera vez que tengo tan cerca a ese tío

y voy a decirle que he descubierto su juego,

que sé que me está utilizando a través de Eva

para quitar de en medio a los que le estorban.

No se me ocurre hacer otra cosa.

Es la única forma que tengo de ponerlo nervioso...

-La mayor estupidez que he oído en mi vida.

El trabajo que llevamos haciendo meses se va a ir al garete.

Vlado desaparecido para siempre.

Y ni hablar de la situación en la que me dejas con Eva.

¿Lo has pensado?

-No lo sé, la verdad. Ya no sé qué pensar.

-Vale, hacemos una cosa. Vamos a calmarnos

Porque seguro que hay otro camino

y lo único que debemos hacer es tener paciencia.

-¡Paciencia!

-Vamos a...

Vamos a apagar el ordenador y nos vamos al "pub"

y desconectamos.

-No, Hanna, yo no puedo hacer nada de eso.

Ahora no estoy para trabajar ni para ver a nadie.

Ahora mismo solo quiero estar solo.

Me va a estallar la cabeza

y necesito estar aquí. Tranquila, estaré bien.

-Déjame ayudarte.

-Si quieres ayudarme será mejor

que te vayas olvidando de Eva Velasco.

Y que tengas cuidado con ella a partir de ahora.

-Eva es nuestra única fuente de información.

Sin ella sí que no tenemos nada de nada.

-Da igual, Hanna.

A estas alturas ya me está dando igual todo.

Hoy me da igual todo.

No podría soportar que te pase algo,

no puedo consentir que te pongas así en riesgo.

Yo te prometí un trabajo, un sueldo y una vida digna

y mira dónde demonios te estoy trayendo.

-No me estás trayendo a ningún sitio.

Nadie me obliga a estar aquí.

-Lo sé, lo haces por ti misma, pero me siento responsable.

No podría soportar que te ocurriese algo.

Me sentiría muy culpable.

-Fernando, yo estoy aquí por Vlado. No lo olvides.

-Hanna, lo siento, es que necesito descansar.

Me va a estallar la cabeza. Así que si no te importa...

-Sí, claro. Me voy al "pub".

-Mañana cuando me despierte después de haber dormido,

tendré la cabeza más despejada y podré pensar con más calma.

-Fernando, sé que piensas que has sido injusto conmigo,

pero yo no lo veo así.

Desde que llegué a España has sido el único que me ha tratado bien.

Alicia tuvo mucha suerte de tener un padre como tú.

(Música de suspense)

-Estaba vivo cuando lo encontramos,

pero no hubo tiempo.

Lo siento muchísimo, Elías.

¿Sabemos algo del sospechoso?

No, no tenemos nada. Estamos en ello.

Y sobre el tal Tori, ¿hay alguien intentando localizarlo?

Hay dos patrullas buscándolo,

pero, con el susto que debe de tener,

se habrá metido en el agujero más profundo que haya encontrado.

No tenemos nada, ¿no?

Bueno...

Toribio es un testigo incómodo para el asesino.

Suponemos que le citó

con la clara intención de matarlo.

Y, si esto es así,

probablemente tuviera un plan de fuga.

Y tuvo que usarlo, porque no contaba con que apareciese Cándido.

Es el primer gran error que comete.

Pues eso parece.

Esperemos que empiece a equivocarse.

Ha perdido el control

y puede que la detención de Aguilar le haya desestabilizado.

Eso le hace vulnerable.

Bien visto.

Elías...

Necesito que me aclares una cosa.

¿Por qué Cándido fue solo a ver a Toribio?

Claudia, yo...

Yo le pedí que nos avisara

si había algún percance o alguna cosa.

Y él nos llamó, pero yo no cogí esa llamada a tiempo.

Si hubiera cogido esa llamada... ¡Para!

Elías, para, por favor. Tú no has tenido la culpa de nada.

Cándido no debió ir solo. Él sabía el riesgo que corría.

Yo habría hecho lo mismo.

¿Tienes alguna novedad? No por ahora.

He ampliado el radio de búsqueda y están revisando las cámaras.

El informe de Científica y todo lo que tenemos.

-¿Sabemos algo del informe del forense, de la autopsia?

-Les he metido prisa y estará esta noche o mañana.

Si encuentran ADN debido a la agresión,

igual tardan más, pero sería buena noticia.

Si tuviéramos un perfil genético sería un gran avance.

Si no está en la base de datos tampoco sabríamos quién es.

Elías, escúchame.

No te vengas abajo. Tenemos mucho trabajo por delante.

¿Vale?

(Música melancólica)

Perdóname, compañero.

(SOLLOZA)

(RESOPLA)

(Repiqueteo de la lluvia)

(Música sombría)

(RECUERDA) "¡Alicia!

(Tiroteo)

(DÉBIL) -Dale un beso muy fuerte de mi parte.

Dile que lo he querido mucho.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

Que lo quiero mucho.

-¡Alicia!".

(LLORA)

(Sirenas, música melancólica)

(TOSE)

(Música tensa)

(Música "in crescendo")

-Cuando recibí su mensaje supe que algo iba mal.

Cuando llegamos al parque empezamos a recorrerlo

de aquí para allá y no lo encontrábamos.

Y le llamé un par de veces,

pero ya no contestaba.

Estaba ya malherido e inmóvil.

-Lo siento mucho, cariño.

-Ya...

El único consuelo es que no murió solo como Láinez.

Eran dos grandes tipos...

y ese sádico se los ha llevado por delante.

(Puerta)

-Pero ¿no ven que está cerrado?

Perdonad las horas,

pero acaba de llegar el informe de la autopsia

que confirma que Cándido murió por una hemorragia.

Si hubiera llegado antes, lo podría haber salvado.

Elías, Cándido recibió una puñalada profunda en el riñón.

La hoja seccionó la arteria renal,

lo que provocó una hemorragia masiva.

Aunque le hubieran reanimado,

las posibilidades de salvarle eran ínfimas.

Lo especifica el informe, de verdad.

(SOLLOZA) ¿Han hablado con su mujer?

Está destrozada.

Llevaba todo el día preocupada esperándolo,

pero esto no se lo esperaba.

Elías,

en poco tiempo has perdido a dos buenos amigos.

Lo siento muchísimo.

Gracias, comisario.

Sé que es difícil, pero tienes que mantenerte entero.

Estamos más cerca que nunca de detener a ese asesino.

Te necesitamos.

Me tendrá al cien por cien, como siempre.

Cándido es el policía que más cerca ha estado

de detener a ese asesino, demostrando su gran valía.

He pensado en proponerle para la medalla al valor.

Os dejo solos, que descanséis. Buenas noches.

-¿De qué le va a servir ahora a ese pobre una medalla?

Sé que Bremón y Miralles quieren que no me sienta culpable,

pero la verdad es que me va a resultar difícil.

-Pues tienes que escucharlos, Elías.

¿O acaso llevabas tú esa navaja en la mano?

-No, pero debí pararle a tiempo.

No debí dejarle hacer eso.

Cuando me dijo que iba a contactar con los confites debí pararle.

-Elías,

tuvo una bronca con su mujer y no le hizo caso.

¿Por qué te iba a hacer caso a ti?

-Bueno, mejor me subo para casa, ¿vale?

-Venga. Recojo y subo.

-Venga.

"Avanti".

-Hola. ¿Estás lista?

-Dame un segundito.

Es que me he liado, tenía un montón de cosas sin cerrar.

Perdóname.

-No te preocupes.

Yo he tenido un montón de curro también.

-¿Había mucha gente?

-¡No te puedes imaginar! Desde la primera hora, además.

Y hasta hace 10 minutos que se ha ido el último grupo...

(RÍE) He venido hasta aquí arrastrándome.

-Pobre, haberme llamado.

-Ya, lo pensé, pero dije:

"Va, doy el paseo, me despejo..."

Pero es que me noto agotada.

¿Lo dejamos para otro día mejor?

-Pues ¿sabes qué? Que igual sí.

Yo también necesito descansar.

-Vaya dos.

-¡Vaya dos, sí!

-Pues nada, buenas noches.

-Espera un momentito.

Es que llevo todo el día viendo tu orquídea

y acordándome de la conversación que hemos tenido esta mañana.

-Sí, entrar aquí, sin tu permiso... Pensaba que lo habíamos aclarado.

-No es eso. Es que me he acordado mucho de ese día,

porque la verdad es que pasaron un montón de cosas.

Pero yo estaba despistada con lo de mi padre en el hospital...

-Que te llamaron diciendo que estaba peor.

-Sí, me dijeron que estaba peor.

Y ese día tú estuviste...

tanto conmigo...

Viniste hasta tres veces.

-¿Tres veces? -Tres veces viniste, sí.

-No me acuerdo, ¿sí? -Sí.

Me acuerdo perfectamente porque la última vez,

que íbamos a ir a cenar...

viniste a buscarme y yo salí un momento

para hablar con Lucho.

Y justo entro y te veo

buscando esto en el suelo.

-Claro, me acuerdo.

-Se me hizo rarísimo, porque digo: "¿Qué hace eso en el suelo?

¿Qué hace la llave con la que yo abro el cajón

donde guardo mi ordenador en el suelo?".

Si está siempre en mi bolso.

-A ver, Eva,

yo vi algo en el suelo, lo recogí...

No sé qué tendría que haber hecho.

-Yo creo que tendrías que haberla guardado en mi bolso.

-Eva, creo que te estás montando una peli tú sola,

porque ¿yo para qué necesito tu ordenador?

-¡Eso pensé yo! ¿Para qué necesita ella mi ordenador?

¡Claro! Pero luego hablé con un amigo mío informático,

y me dijo que en mi ordenador habían instalado un "malware".

Pero, claro, tú esto ya lo sabes.

-No tengo ni idea de qué me estás hablando.

-Fíjate, yo creo que sí,

que sabes perfectamente de qué te estoy hablando.

Cuéntame.

¿Cuánto tiempo lleváis tú y Quintero planeando esto?

-Desde el principio.

Y todo lo que hubo entre tú y yo ha sido una farsa.

¿Es eso lo que querías oír?

Hazlo.

Yo ya no tengo nada que perder.

Vlado me lo ha quitado todo.

Pero ¿tú cómo pensabas

que podría haber algo entre tú y yo?

Que le ayudaste a escapar,

que le seguías el rollo mintiéndonos a Quintero y a mí.

-Qué curioso, hablándome tú de mentiras,

que utilizas la enfermedad de mi padre para robar mi ordenador.

-Hacemos lo que podemos, ¿no?

-Sí. -Y no siempre ha sido agradable.

Porque, cuando pensaba en que te tenía que besar

o acostarme contigo, se me revolvía todo el estómago.

-Entonces ahí le vamos a dar la razón a Vlado, ¿no?

Su chica favorita es una verdadera profesional.

-Entonces ¿qué?

¿Vas a matarme?

¿Tú crees que yo...

le tengo miedo a la muerte,

después de todo por lo que yo he pasado?

¡Venga, dispara!

-Igual no tengo que hacerlo ni yo.

Largo.

¡Tú!

Esto acaba de empezar.

(Música de tensión)

(GRITA FURIOSA)

-Me gustaría preguntarle a Rafael Aguilar sobre Tori.

Hablaré con instituciones penitenciarias.

Cariño, yo no sé, con la que está cayendo,

no creo que me pueda ir de vacaciones.

Es solo un fin de semana. Vamos a tener que cancelarlo.

Aquí haces mucha falta. Él tiene que entenderlo.

Si lo entiende perfectamente,

es más una sensación mía.

Estoy en un momento en el que todo me afecta.

¡Fernando, estamos de mierda hasta el cuello! ¿Qué pusiste?

-Que no pararé hasta encontrarlo para matarlo con mis propias manos.

-¡Qué estupidez!

-¿Dónde se habrá metido?

Parece que se lo haya tragado la tierra.

-No somos los únicos que le buscan. Quizá el asesino lo ha encontrado.

-¿Por qué crees que no te disparó?

-Es una criminal, pero no es una asesina.

O quizás tiene algo peor preparado para mí.

-No se te ocurra acercarte a Hanna,

amenazarla o tocarle un solo pelo.

Te juro que te despellejo viva.

-¿Te puedo ayudar en algo?

-Necesito un milagro.

Tengo que alojar a un ponente y no hay hoteles libres en Madrid.

-Muchas gracias.

-Hola, soy Paty, la chica del centro cívico.

-Por fin le pongo cara a tanto "mail".

-Mucho gusto. -Encantada.

-Dime, Vlado. -"Hola, Eva.

Creo que me debes una explicación".

-Sí.

-El que me preocupa es Cabeza de Perro.

Es probable que Eva ya le haya comentado

que tú estás conmigo en esto.

-Yo también lo había pensado.

Aunque esté lejos,

intentará llegar a mí para hacerme daño.

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Servir y proteger - Capítulo 866

28 dic 2020

Cándido consigue localizar al mendigo al que la policía asocia con Rafael Aguilar, cuando aparece el asesino. Eva descubre que Hanna ha estado engañándola todo este tiempo y la enfrenta. Quintero entra en el chat que Vlado tiene con Eva y le deja un mensaje prometiéndole venganza.

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