Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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5732006
No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 853 - ver ahora
Transcripción completa

Las armas que utilizaron los hermanos Vinuesa

han llamado la atención de un inspector

de la Comisaría General de Información.

El padre no será el Balas. -¿Por qué?

-Regentaba una armería. Lo tenía en regla,

pero yo creía que traficaba con armas.

Lo intenté, pero no pude demostrar nada.

Inspector Francisco Moya. ¿No le dice nada?

-Por supuesto que sé quién es.

¡No, esto no está bien!

A veces tengo reacciones...

que antes eran impensables.

El otro día me besó Salgado.

Voy a pasar página. Espero que tú también.

¿Eso es lo que quieres?

Por favor.

(Música emocionante)

Estaba todo delicioso.

-Os habéis dado un homenaje. ¿Qué se celebra?

Despidiendo al inspector Moya como merece.

¿Se va?

-Sí, me necesitan en otros sitios.

Se ha abierto una nueva investigación.

-Ah, ¿y viaja mucho por trabajo? -Así es.

-La verdad es que tiene que ser duro, ¿no?,

estar siempre de un lado para otro.

-A mí me gusta. Y mi familia está acostumbrada.

Cuando paso más de dos semanas en casa,

mi mujer y mis tres hijos se empiezan a poner nerviosos.

-¡Qué exagerado eres!

-Es verdad. Nos llevamos bien porque nunca estoy.

(RÍE)

-Bueno, encantada de conocerlo.

Y que tenga mucha suerte.

-Yo opino lo mismo. Ha sido un gusto.

-Igualmente.

-Di la verdad.

¿Almudena no se queja de que pasas poco tiempo en casa?

-Antes un poco,

pero ahora que los chavales ya hacen su vida, no.

¿Cuándo crecerán los míos? Antes de que se dé cuenta.

Y esto de viajar tiene otras muchas ventajas.

¿Por ejemplo?

Pues ahora que me envían a la Costa del Sol

es la excusa para decirle a Almudena

que se venga a pasar el fin de semana.

-Siempre me ha dado envidia la relación que tienen.

¿Cuál es el secreto?

-Supongo que en el fondo somos los mejores amigos.

Pues uno que se tiene que ir a trabajar.

Curro, ha sido un auténtico placer conocerte.

Igualmente, y gracias por su colaboración.

Lo que lamento es que no haya servido de mucho.

Sí que nos ha ayudado:

tenemos las armas del asalto a la Red Star.

Sabemos cómo se manipularon

y cómo se borraron los números de serie.

-En realidad es mucha información.

-Porque todas esas evidencias, en el futuro,

pueden relacionar estas armas

con otras que se hayan podido requisar

y acercarnos al traficante.

Puede tardar meses, pero los resultados llegan.

-Y ese día aparecéis en el periódico:

"Macroperación policial por tráfico de armas".

Ojalá ese día llegue pronto.

Un placer, lo dicho. María, lo pones a mi cuenta todo.

Claro que sí. -Gracias, Bremón.

Hasta ahora. Gracias.

-Ha estado muy bien volver a trabajar juntos de nuevo.

-Sí, además hacía mucho que no nos veíamos.

-Es verdad.

Cuando estábamos en Jefatura íbamos coincidiendo,

pero ahora no hay manera de quedar. -Anda, no te quejes.

Sé que estás encantado en Distrito Sur.

-Sí, estoy muy contento.

-Y espero que lo que sea que tengas con Miralles vaya bien.

-Oye, somos compañeros, igual que tú y que yo.

-Te conozco lo suficiente

como para saber que ahí hay algo más.

Pero ya me lo contarás cuando quieras.

Me voy, que luego quiero ir al parque de la Dehesa a correr.

Te podrías venir y corremos juntos.

-Hoy imposible, tengo mucho trabajo.

-Pues cuando venga a Madrid sin falta.

-Oye, dale muchos besos a Almudena y a Beatriz.

-De tu parte. -Adiós, gracias.

-Hasta luego, adiós.

-Daniela, deja eso, yo lo recojo.

No te vaya a dar otro mareo.

-No, tranquila, estoy bien.

En la farmacia me dijeron que hoy tengo la tensión normal.

-Ya, pero tendrás que cuidarte.

-Lo que no quieres es quedarte sin camarera.

-Pues no, me ha costado encontrar una tan buena.

-Tranquila, que eso no va a pasar.

(SUSPIRA) -¡Ay, Dios!

Hogar dulce hogar.

(GIME DOLORIDO)

(LLAMA) -¿Se puede?

-Sí, claro. Espérate:

escucha. ¿Lo oyes?

(Zumbido leve)

-No, no oigo nada.

-Claro, no se oye nada.

Echaba de menos este remanso de paz.

-Ay, la cosa no ha podido ir tan mal.

Has estado dos horas en el instituto.

-Un infierno. Ha sido un infierno.

Primero, me ponen la charla superpronto,

con los chavales dormidos. Y yo no daba pie con bola.

-Pero ha ido un poco bien, ¿no?

-Menos mal que Ainhoa me ha ayudado a estructurar la idea que tenía,

porque yo pensaba ponerles unas diapositivas

y meterles una chapa.

Pero con lo que me dijo ella me lo he pensado mejor

y he cambiado de tercio.

-¿Y qué has hecho?

-Improvisar.

Les he puesto unos vídeos en internet

y los íbamos comentando, como un coloquio, un debate.

-Has buscado que se implicaran, está muy bien.

-Sí, sí.

Incluso he conseguido que se abrieran un poquito a mí.

Al final hemos hablado de violencia, peleas, internet...

(INSEGURO) A lo mejor no era lo adecuado.

-Sí, está muy bien. A ver, ya no son unos críos,

y agradecen que les hables a las claras.

-Si tienen un revoltijo de hormonas que no se aclaran.

Y se lanzan sin saber las consecuencias.

Y una paliza a estas edades te puede dejar muy tocado,

sobre todo, psicológicamente.

-Los moratones desaparecen,

pero el miedo, la ansiedad, el aislamiento...

Eso se queda.

-Eso es. A ver, espero que haya servido de algo

todo lo que he hecho.

-Seguro. Si has visto que participaban...

-Sí, eso sí. Ha habido un momento de tensión

cuando les he hablado de la huella digital,

la seguridad en internet y todo eso.

Bueno, las consecuencias de los actos en el futuro.

-No me digas que te has puesto en plan padre.

-Había que tocar ese tema,

sé lo importante que es la seguridad.

De hecho, les he dicho que cada vez está más de moda

que las empresas miren las redes sociales antes de contratar.

-Bien, pero son chavales de instituto, les queda lejos.

-Bueno, tampoco les queda tan lejos.

Aunque tampoco les ha interesado mucho.

Creen que es media vida.

Y les he dicho que cuidado con los vídeos que publican,

que luego es complicado borrarlos.

Y que hay gente que se los puede descargar

y después de años volver a colgarlos.

-Esas cosas se quedan siempre, aunque la gente haya cambiado.

-Eso es.

Así que espero que haya servido de algo.

-Te lo has pasado pipa, ¿no?

-Me ha gustado la experiencia, pero vengo agotado.

Me han chupado toda la energía. ¿Cómo lo harán los profesores?

-Con Navidades, el verano y la Semana Santa.

Oye, y se lo merecen. -Yo no lo cambio por nada, ¿eh?

¿Sentarme ahí a ver cómo avanza la barra de búsqueda

o aguantar esa jauría? Me quedo aquí.

-Qué exagerado eres. Han sido dos horas nada más.

-He estado dos horas, pero vengo agotado

y no me avergüenza decirlo.

Los chavales me han quitado toda la energía.

Pero te digo que lo he disfrutado.

Me ha gustado la sensación.

Y te agradezco que me animases a ir.

-Me alegro.

-Buenos días, Quintero.

¿Viene a comisaría?

-No, no tengo interés en meterme ahí dentro

para pasarme horas respondiendo a preguntas absurdas.

-Teníamos motivos para hacerlo.

-Usted ya sabe que ese tal Vlado Khan

no mató solo a Alicia, mi hija, mató a mucha más gente.

No tienen por qué señalarme a mí cada vez que ocurra algo.

-Nosotros simplemente analizamos los indicios

y le señalaban a usted.

-Pues quizá deberían dedicar más esfuerzo

y más energía a detener a ese maldito asesino

y no a molestar a sus víctimas.

-No, estamos empleando mucho esfuerzo en dar con él.

Lo que no entiendo es por qué le molesta que le preguntemos

si, según usted, no tiene nada que ocultar.

-Como sabe, tengo un negocio de ocio nocturno

al que no le conviene que haya un par de policías

siempre dando vueltas.

Ni me conviene ceder mi local para hacer sus operativos...

-Mire, solo acudimos a usted por razones de peso.

-¿Y han encontrado al asesino de ese tal Éric?

-Todavía no.

Pero seguro que pronto daremos con él.

-Pues yo estoy convencido de que nunca darán con él.

-Comprendo que esté enfadado.

Yo en su lugar me habría tomado la justicia por mi mano.

Quiero que sepa que estamos volcados en dar con él.

-Y yo quiero que sepa que estoy convencido

de que ese tal Vlado Khan y el asesino de ese tal Éric

estarán tranquilos sabiendo que no los van a encontrar.

-Está muy equivocado: vamos a encontrar al asesino de Éric.

Y sigo pensando que, cuando lo encontremos,

encontraremos a Khan.

-¿Qué me está queriendo decir? -Mire, Quintero,

hasta ahora,

cualquier persona que tuviera información delicada sobre Khan

y no esté entre rejas ha muerto.

Creo que Khan está borrando su rastro.

-Vaya. ¿Me está diciendo directamente

que Vlado Khan puede estar tras la muerte de esa gente?

-Es una hipótesis.

No creo que él apretara el gatillo,

pero sí algún colaborador suyo.

Alguien muy cercano.

Si Éric y Rulfo tenían información valiosa sobre Khan

lo mejor es matarlos

y así no se sabe nada.

-Sí, está claro que los muertos no hablan.

-No es descabellado pensar que Khan está haciendo limpieza.

(DESPIDIÉNDOSE) Quintero.

-¿Debo contarlo? -Como quieras, pero está todo.

-No, confío en tu palabra. Si dices que está, está.

Tu problema es otro.

-¿Y cuál es, según tú? -Lo poco serio que eres.

Yo sé que quieres a Carlos Manuel,

pero no puedes pasar la pensión cuando te venga bien.

-Siempre te he pasado la pensión. -Pero me toca reclamarla.

Y no sigamos con esto porque vamos a entrar en un bucle

del que no vamos a salir. -Mejor.

Oye, mañana por la tarde tengo libre,

me gustaría llevar a Carlos Manuel al parque de atracciones,

a la montaña rusa.

-Apenas levanta un metro del suelo, no te lo permitirán.

-Bueno, pues le monto en la noria. -¡Ay!

-En la infantil, tranquila.

-Bueno, se lo pasará muy bien. Le encanta estar con su padre.

-Y a mí con él. Si no tuviera estos horarios...

-Joaquín, me gusta que estén juntos, que compartan,

pero de vez en cuando podrías hacer de padre responsable.

No sé, llevarlo al colegio, a inglés,

y, si estás muy lúcido,

al cumple de algún amiguito.

-Para una vez que lo veo,

me gusta hacer cosas divertidas. -Es que eres descarado.

Lo bueno para ti y lo importante y pesado para mí.

-Tienes razón, intentaré compensar un poco.

Te agradezco la paciencia que has tenido.

Siento mucho lo que ha pasado.

-Que no se repita.

No quiero estar echándote la bronca siempre.

-A partir de ahora, te pasaré puntualmente la pensión.

-Pues le diré a Carlos Manuel

que mañana van al campo de atracciones.

-A primera hora de la tarde lo recojo.

-Y no lo hinches a dulces, que se me pone malo a mí.

-Lo prometo.

-Hasta mañana. -Adiós.

-Jefe, los de la 312.

Dicen que si pueden dejar la habitación a mediodía.

-Sin problema, claro que sí.

-Ángel,

ven un momento.

Toma.

-¿Y esto? -Ábrelo.

Tu comisión por recuperar el dinero de Sabater.

-Gracias.

-Las gracias te las tendría que dar yo.

Ahora, hubo un momento en que pensé que no venías.

-Yo pensé que tampoco llegaba.

Mi hermana vino y se me andaba desmayando.

Pero por suerte llegué.

-Sí, todo ha salido bien.

Oye, hacemos buen equipo. Podemos hacer grandes cosas juntos.

No te quejes, te he dado un buen pellizco.

-No, si esto está muy bien.

Pero esto también lo hice por su hijo.

Sé lo que es crecer sin papá y no se lo deseo a nadie.

-Sí. Si no llego a pasarle hoy la pensión a Juana

no habría visto a mi hijo en mucho tiempo. Gracias.

-Pero que quede claro que no soy ningún matón.

-Tranquilo, no vas a hacer nada que no quieras hacer.

-Gracias.

-Iván. -¿Sí?

-Un chaval quiere verte.

-¿Está ahí?

-Sí, es un tal Guille.

-Dile que entre.

Gracias, Javi. ¡Guille!

¿Qué haces por aquí?

-Me dijiste que podía venir a ver los equipos de tu despacho.

Si no es buen momento, me voy. -No, tranquilo. Este es el despacho.

Mira, hemos renovado los equipos.

Tengo un despacho nuevo, más grande...

¿El procesador sabes cómo es?

Un i9 a 3,6 GHz.

-¿Y de RAM? Por los menos 328 gigas.

(RÍE) -2 Tb, chaval.

Lo mejor para pillar a los malos.

-Aquí el Blind Fight correrá que flipas.

-Sí, una pena que no me dejen instalarlo.

Podríamos echar grandes ligas con las comisarías de Madrid.

-El otro día decías que jugabas en los ratos muertos.

-Bueno, eso lo dije para hacerme el enrollado.

Pero en casa me he montado un equipo parecido.

Sí, allí tengo un "overclocking" que va como un tiro, niño.

-Me da mucha envidia. Ojalá pudiera tener uno así.

-Y puedes.

Con componentes de algún ordenador viejo

y un par de cositas te sale barato.

-Yo es que no controlo tanto.

-Pero yo sí y te puedo echar una mano.

-Ha molado lo que has dicho en clase.

-Pues me alegro.

-Muchos han visto que lo de la pelea es una tontería.

-¿Y tú? ¿Te has dado cuenta, Guille?

He visto el anuncio, Thunderman. Eres tú, ¿no?

-Sí, soy yo, pero no voy a pelear.

-Bueno, buena decisión.

-Me has convencido. Y no solo a mí, ¿eh?

Hay otros compañeros que también se han quitado de la pelea.

-Ya.

Pero no todos, ¿no?

-Benjamín y sus colegas siguen calentando a todos

con insultos, empujones...

Es una pesadilla tener a alguien así detrás,

al final estallas.

-Sé que es difícil no entrar en esas provocaciones,

pero es lo que tenéis que hacer, no entrar.

-Según para quién.

Hay gente que prefiere partirse la cara.

No saben hacer otra cosa.

-Oye, además del Benjamín este...

¿sabes si alguien más va a ir a la pelea?

¿O dónde va a ser? -No tengo ni idea.

Pero seguramente lo hayan subido a redes.

-Siéntate.

Cualquier detalle puede ayudarnos.

-Hombre, conozco sus "nicks"

y todos tienen los perfiles abiertos.

-Vamos a empezar por ahí. ¿Me ayudas?

-Vale. -Venga.

-¿Sabes...?

Aunque no te dejen jugar,

me mola tu curro.

-A mí también.

-He estado revisando las imágenes de las cámaras de seguridad

cerca de la tienda de telefonía y de la pastelería.

Solo ha encontrado este coche estacionado

en las inmediaciones de los dos sitios.

-Pues vaya jeta...

En la foto no se ve la matrícula. ¿En los vídeos se ve algo?

-Sí, pero las placas están cambiadas.

-¿Y has dado orden de búsqueda? (ASIENTE)

-Y esperemos que lo encuentren pronto.

-Ya podemos tener suerte

porque si son profesionales se habrán deshecho del coche.

-Dependerá de lo confiados que estén.

¿Y esta qué hace aquí?

-Hola.

-¿Qué quiere?

-Buenos días.

Vengo porque Abel Cifuentes, mi empleado,

tendría que haberse presentado hoy después de sus vacaciones

y no lo ha hecho. Pensé que debían saberlo.

-Tiene una orden de busca y captura.

Los sorprendente sería que se presentara.

-Ya. Bueno, yo estaba preocupada.

Llevo todo el día llamándole y no contesta.

-Habrá preferido esconderse después del asalto.

-Pero ¿qué asalto?

Abel no puede estar involucrado en nada,

de lo único que hablaba es de jubilarse

y de irse a una casa en el campo.

-¿Desde que se fue de vacaciones ha dado noticias?

-No, pero cuando uno se va de vacaciones quiere desconectar,

no estar pendiente del teléfono.

-¿Es la primera vez que hace esto?

-Sí. Abel es un tipo serio, muy profesional.

Por eso estoy preocupada.

Igual ha tenido un accidente.

-O igual se sintió cercado por la policía tras el asalto

y quiso huir de la justicia.

-Ay, no diga eso, por favor.

-Si se pone en contacto con usted,

le aconsejo que le diga que venga a comisaría.

-Eso haré, si soy la primera que quiero que se aclare esto.

-Pues sería lo mejor.

-Pues muchas gracias por atenderme.

-¿Se puede tener la cara más dura?

-Igual cree que ha tenido un accidente y está preocupada.

-Elías, no me digas que te has creído ese teatrito.

Seguro que conoce las actividades delictivas

de Cifuentes. Seguro que le está escondiendo.

-No digo que no, pero necesitamos una prueba que la relacione.

Hay que esperar.

-Pues voy a conseguir esa prueba.

Tarde o temprano la voy a encontrar.

-¡Ahí está! Mira.

"Chavales, 17:00, parte trasera del polideportivo".

Ahí va a ser.

-Vais a pillar a Benjamín, ¿verdad? -Claro.

-Me alegro. Es un mal tío. Se mete con todo el mundo.

Es hora de que nos deje en paz.

-Se mete con todos, pero en especial contigo, ¿no?

¿Cómo era tu día a día antes de que llegara?

-Normal.

Sacaba mejores notas, eso sí.

-¿Y dónde están tus amigos del año pasado?

-Desaparecieron cuando vieron que defendiéndome pringaban ellos.

-Para ayudarte me tienes que contar lo que está pasando.

-Ya te lo he dicho antes.

Benjamín me ha hecho la vida imposible desde que llegó.

Vino rebotado de otro instituto.

El primer día ya me marcó.

Lo estoy pasando muy mal.

-¿Por qué no lo hablaste con tus padres o profesores?

-Pensé que se pasaría enseguida.

Pero me equivocaba.

Otro día le planté cara y fue incluso peor.

Decidí que lo mejor era ser invisible.

-¿Y lo conseguiste?

-Me convertí en el "pringao" de la clase.

No solo Benjamín y sus colegas se meten conmigo,

he conseguido que todo el instituto se ría de mí.

-Lo que no entiendo es cómo te metiste

en esto de las peleas.

-Quería dejar de tener miedo.

Pensé que podría con todos eso bocazas,

con cualquiera que se me pusiera delante.

Pero no.

-Bueno, todo esto lo vamos a tratar con Ainhoa

y se le va a poner un remedio.

Y aquí me tienes, yo estoy aquí para apoyarte.

Bueno, vamos a ver.

-¡Hombre, inspector! ¿Qué tal?

¿Estirando un poco las piernas?

-Sí, intento salir cada día para estar en forma.

¿No deberías estar en la comisaría?

-Es mi rato para comer y, como esta mañana no he salido,

me apetecía darle caña al cuerpo.

-Eres de salir cada día, muy bien. -Eso intento.

Le dejo que estire.

-¿Sabes que le hice una visita a Eva Velasco?

-¿De verdad? -Te sorprende.

-Como Salgado no compró mi teoría,

pensé que usted tampoco.

-Salgado quiere ser prudente

porque ningún magistrado autorizaría escuchas sin pruebas.

Y no es cuestión de enfadar al juez.

-¿Y usted no teme enfadar a nadie?

-Yo hice una visita de cortesía, nada más.

-¿Y qué opina? ¿Averiguó algo?

-Pues tampoco esperaba que me pusiera la cosa fácil,

pero es posible que tengas razón.

-Lo sabía. -Me recordó a su padre: es lista

y tiene un carácter fuerte.

Podría liderar una organización de esas características,

aunque sea una mujer.

-Y qué tendrá que ver eso.

-El mundo del crimen está regido por hombres.

-El mundo general es machista.

-Pues el del crimen todavía más.

-¿Y cree que Eva podría ser la cabecilla

de ese entramado criminal? -Sí, sí lo creo,

aunque no haya pruebas que demuestren

que haya heredado el negocio del Balas.

Y que haya cerrado la armería para abrir una mensajería

no apoya tu hipótesis.

-Pero esa mensajería es una tapadera.

Hay que investigar a Eva.

-No voy a poder ayudarte.

Me voy para la Costa del Sol.

-¿De vacaciones? -Ojalá.

-Me mandan a investigar un cargamento de armas en la aduana.

-¿Y el caso? -Sigue abierto.

Yo ya hice mi trabajo.

Pero no me importaría si me informases si averiguas algo.

Otra cosa, Lidia,

si realmente Eva es traficante de armas,

en esa pequeña trastienda de la mensajería

no puede gestionar los dos negocios.

Tiene que haber otro local con un taller especializado.

Las armas que hemos encontrado tienen un trabajo muy fino

que requiere un material específico que no cabe en ese local.

-La he investigado y lo único que tiene a su nombre

es su casa y la mensajería.

-¿Y Abel Cifuentes?

-Hemos revisado sus propiedades y no hemos encontrado nada.

Ah, hoy Eva ha venido a comisaría

diciendo que Abel no había ido a trabajar.

¡Estaba tan afectada, la pobre!

-Su padre siempre iba un paso por delante

y jamás logramos acusarle de tráfico de armas.

Si quieres coger a Eva

tendrás que adelantarte a sus movimientos,

o nunca la vas a pillar.

Sigue buscando, que tiene que haber algo.

Mantenme informado de cualquier novedad.

-Lo haré. Gracias. Y buen viaje.

-Gracias.

(Música inquietante)

-Hola. ¡Hombre! Quintero, qué sorpresa.

¿Un regalo para mí?

-No. Es algo que quiero enviar.

-Pues nada, dime destino.

-Dímelo tú.

Es un paquete para Vlado Khan

y la gente con la que he hablado no sabe decirme dónde está.

-¿Rulfo y Éric, los contactos que te pasé?

Igual no supiste sacarles la información.

-Ya sabes que me tendieron una trampa

y tuve que salir cagando leches de allí.

-Mira, Quintero...

A mí que te tiendan trampas me da exactamente igual,

no es mi problema.

-Eva...

quiero saber dónde está Vlado Khan exactamente.

-Quintero, la gente de Vlado Khan está ahora metida en un agujero.

Están escondidos, no es fácil.

-Ese no es mi problema.

-De verdad, es complicado.

-No creo que te resulte muy complicado

después de saber que conseguiste dar con ese tal Rulfo

que estaba bien escondido

después de que se fugase Vlado Khan.

-Y no fue fácil.

Además, ya sabes que estos favores se pagan.

Y caros.

-También conseguiste dar con ese tal Éric,

un paranoico obsesionado con su seguridad

que poca gente conocía, y al que pocos habían visto.

¿Cómo conseguiste sus contactos?

-¿A qué viene el interrogatorio?

-A nada, es curiosidad, nada más.

Me llama la atención que tú sola y desde aquí

hayas podido dar con esa gente.

-¿Y tú en tus tiempos qué tenías, un edificio de 12 plantas

con un letrero luminoso?

-No, no. -¿Te interesan mis métodos?

-Te digo que solo es curiosidad.

Me extraña que ni la policía, con todos sus recursos,

ni yo, con mi agenda de contactos,

podamos tener tanto éxito como tú.

-La policía y yo llamamos a puertas distintas, quizás.

-Puertas distintas. Es eso, ¿no?

¿Solo es una cuestión de suerte?

Yo creo que tú sí sabes llamar a la puerta exacta.

-No llames "suerte" a lo que es trabajo y experiencia.

-¿Experiencia?

¿Me hablas tú de experiencia, que llevas solo unos meses

en el negocio desde que le dio el ictus a tu padre?

-Mira, Quintero, la experiencia es un sumatorio.

Los contactos de mi padre son los míos

y les cuido, como él me enseñó.

-Está bien, está bien. No voy a seguir insistiendo.

Está claro que es una cuestión de suerte

y también que tienes una mejor agenda de contactos.

-Que no es mejor agenda, Quintero.

Tú tienes la tuya y yo la mía.

De eso va hacer negocios, es un intercambio.

Un trato.

-Hacer negocios o un trato significa cumplirlo, Eva.

Y yo quiero saber dónde está Vlado Khan.

Ya estás tardando en decírmelo.

-Cultiva la paciencia, que te vendrá bien.

-Tengo paciencia, pero no estoy para tonterías.

Quiero saber dónde está Vlado Khan.

(SUSPIRA)

-Aquí tenéis, chicos.

Otra ronda y me llevo esto.

Muchas gracias, reina. Oye,

me quedan boletos de la rifa. ¿Queréis más?

-Yo ya te he comprado una ristra, María.

-Yo voy bien así, gracias. -¿En serio?

Pues el ganador no lo he dado aún, que lo sepáis.

(RÍEN)

-Ay, Dios.

Oye,

¿y Ainhoa dónde está? Es tarde. Mira si te ha llamado.

-La puntualidad nunca ha sido su fuerte.

-¿Ah, no?

Pues yo soy la típica que llega tarde y me agobio.

-Ella no, te lo puedo asegurar. -Ya.

Venga, por nosotros.

-Por el éxito de la operación. -Eso es.

Gracias por incluirme,

pero si hemos acabado con las peleas es gracias a ti.

-Pero tú has hecho lo más importante,

has hablado con Guille,

has conseguido que te contara sus problemas.

-Porque hemos congeniado con los videojuegos.

Pero no tiene mérito.

-Y la charla, ¿qué?

-No habría ido al instituto ni a hablar con Guille

de no ser por ti.

Es que siempre sacas lo mejor de mí.

-Gracias.

-Perdonad, ¿lleváis mucho esperando?

-Habíamos quedado a las 21:00. -Es que me he entretenido

y me he encontrado esto.

-No pasa nada. -Mira.

¿No te acuerdas? -¿Qué es?

-Los mapas del viaje que queríamos hacer en Cabo Norte.

-¿Todavía tienes esto?

-Tengo un poco de síndrome de Diógenes.

-Una noche se nos fue la pinza

y empezamos a planear un viaje.

-Me sigue pareciendo un planazo.

Hoy mirando fotos lo he encontrado y me ha hecho mucha ilusión.

-Lo teníamos todo planeado al milímetro.

-Tres semanas de viaje,

10.000 km divididos en 20 etapas.

-No sé en qué estábamos pensando.

-En divertirnos y disfrutar de la carretera.

Oye, ¿has mirado ya la moto?

-No, no he tenido tiempo.

--¿Vas a comprarte una moto?

-Bueno, comprar... comprar, no.

Me apetecía mirar motos.

-Pues yo hoy me he pasado por el concesionario

y míralo, la adaptación que le hacen a la moto es mínima.

Es cuestión de utilizar el freno trasero con el manillar

en vez de con el pie.

-A ver, que me gustaría volver a sentir

la sensación de estar sobre una moto y todo eso,

pero hacerme 10.000 km es una pasada.

Además, no sé cómo me va a reaccionar la pierna

a estar en la misma postura.

-Seguro que te va de lujo.

-Bueno, prefiero ir poquito a poco.

-Oye, ¿y con Guille has podido hablar o con sus padres?

¿Qué tal las iniciativas que han propuesto en el instituto?

-Genial. Los padres de Guille están supercontentos

con las propuestas y Guille está muy bien.

¿Y tú no te animas a hacer alguna rutilla en moto?

-No, yo hace tiempo tuve un accidente en moto

y le cogí mucho miedo.

-Pues me habría encantado dar un paseo contigo.

-Eso quiere decir que estás más por el sí que por el no.

-Ya está, es que cuando le dejas un poco mete ahí...

-Es que mira esta. Es una pasada.

-Ahí va, pues sí que es bonita.

-Buenas noches.

-Buenas noches.

Es temprano, ¿no?

-Temprano si me hubiera tocado el turno de noche,

pero me tocó en la mañana.

-Sí, es verdad.

Ay, yo hoy terminé supercansada.

Lo único que quería era venir a tirarme al sofá.

-Es el mejor plan del mundo hasta dónde yo sé.

-No sé, es que hoy no tenía ningunas ganas de salir, la verdad.

-Está bien, hay que descansar, hay que premiarse.

Y hablando de premios, cierra los ojos.

¡Ciérralos, ciérralos!

-¿De verdad? -Ciérralos.

(RÍE)

-No me vayas a... -No, no es ninguna broma.

Ahí está. Ya.

-¿Y esto?

¿Qué celebramos?

-Yo celebro que tengo a la mejor hermana del mundo.

Es la más linda, la más simpática,

la mejor camarera, del barrio por lo menos...

-Ya, ya, ya. -Bueno, es verdad.

¡Venga, ábrelos!

-No puede ser.

Es que justo eran los que quería,

pero te costaron una lana, ¿no?

-No, no están tan caros.

Lo importante es que te gusten.

¡Es justo el modelo que quería! Pero ¿cómo supiste?

-Tengo información privilegiada,

pero si te lo digo te tendría que matar.

Y matar a mi hermana, pues no.

-¡No!

Oye, pero...

Igual nos podríamos haber gastado el dinero

en algo que nos hiciera falta.

-Ya, ya, ya.

Por favor, dile a doña Ahorritos que se calme,

que ya los dos estamos trabajando,

los dos tenemos un sueldo y nos lo podemos permitir.

-¡Me encantan!

-Oye, hay otra cosa que quería hablar contigo.

-Uy, ¿por eso el regalo?

-No, espérate, que es buena noticia. De verdad.

Estuve pensando...

y me quiero hacer cargo de la deuda yo.

-¿Cómo, tú solo? Pero...

-Pero nada. -No, no.

Pero si ya me diste 3000 euros, Ángel.

-Pues sí, pero es que yo te metí en esto.

Voy a ir al banco a pedir que la pongan a mi nombre.

-Pero ¿y eso se puede hacer?

-Sí, estoy investigando y no hay ningún problema.

-No, pero ¿te lo puedes permitir? -Sí.

Con los turnos de noche gano un dinerito extra

y eso me da para el alquiler, para la deuda,

para algo extra...

como esto y otras cosas.

-No sé, Angelito, mejor pagamos la deuda entre los dos.

-Escúchame, mírame.

Esto fue mi responsabilidad y no es tu culpa.

Te prometo que si en algún momento me falta dinero para pagar

te lo pido, ¿"ok"?

-¿Me lo prometes?

-Sí. Venga, ahora pruébatelos.

-¡Ay!

-No tienen batería, pero pruébatelos.

A ver si te quedan, porque depende del oído de cada uno.

-No, pero estos me van bien. -¿Sí?

-Mi última ruta fue por Extremadura y estuvo genial.

Se come bien, las carreteras tienen poco tráfico

y las curvas son brutales.

-Qué más se puede pedir, ¿eh?

-¿De verdad no te dan ganas de volver a montar en moto?

-Está bien, iré al concesionario.

Pero solo si me dejan probar la moto, si no, paso.

-Me han dicho que no habría problema.

-A ver, necesito ver cómo reacciona la pierna,

por si me duele o por si no puedo circular.

-Y si todo va bien, en verano vamos a Cabo Norte.

-De eso no te prometo nada. Prefiero ir poco a poco.

¿Verdad que es mejor?

-Sí, desde luego.

-Perdona, te estaremos aburriendo hablando de motos.

-No, tranquila. Pero yo opino como Iván,

es mejor ir poco a poco.

-Claro, es que, no sé...

Tengo que ver cómo estoy encima de la moto,

evaluar un poco.

Además, prefiero una ruta por la sierra un fin de semana.

-Vale. Conozco un hotel en Gredos que es una pasada.

-No, yo digo: subir a la sierra, comer y bajar.

No voy a estar subiendo y bajando el puerto de la Cruz Verde

cuatro veces, que te conozco.

-Como quieras. Voy al baño.

¿Queréis otra? -No.

-A mí sí me apetece otra.

-Bueno, yo me voy ya. ¿Me despides de Ainhoa?

-¿Por qué? ¿Porque hablamos de motos?

Cambiamos de tema, tranquila.

-No, es que estáis hablando de vuestros planes en común

y estáis ilusionados.

Te veo feliz y me alegro por eso.

-Estamos celebrando que hemos resuelto el caso.

-Iván, yo aquí no pinto nada, ¿no lo ves?

¿Cómo que no? Estamos aquí, nos caemos bien.

-Sí, pero está claro que tienes más cosas en común

con Ainhoa que conmigo.

-Si es por la moto dejamos de hablar del tema.

-Que no es por lo de la moto, de verdad.

Vosotros habéis tenido una historia que todavía no está cerrada

y que os pesa.

-Supongo que tienes razón.

-Sí.

Creo que deberías ir a ese viaje a Cabo Norte.

Seguro que te lo pasas muy bien.

Así que aprovecha, ¿eh?

Nos vemos mañana en el curro, ¿vale?

-Vale.

-¿Te dejo las cervezas o te vas?

-No, no, déjalas, María.

(Música melancólica)

-¿Y Lara? -Ha tenido que irse.

-¿Y eso?

-Tenía cosas que hacer. -Bueno.

-Ayer a primera hora recibimos el aviso de un atraco con butrón

en una tienda de móviles y nos presentamos en el lugar.

-Estuvimos preguntando a los vecinos y hemos tenido suerte.

-Un testigo vio un utilitario blanco

salir zumbando a eso de las cuatro de la mañana.

-Dos minutos antes vio a dos tipos metiendo cajas en ese coche.

-¿Por qué no avisó a la policía?

-No le pareció sospechoso.

-¿Conseguisteis las diligencias del caso que llevó Miralles?

-¿El de la pastelería de calle Rodilla? Lo tenemos.

-El coche que se dio a la fuga es similar al del primer robo.

-Le pasamos los datos a Abarca y se obró la magia.

-En las inmediaciones de los dos establecimientos

estaba aparcado el mismo coche.

-Dimos el aviso a los compañeros y lo han localizado.

-Le pusimos vigilancia y tenemos al tipo que lo conducía.

Tiene historial delictivo.

-Le estamos haciendo un seguimiento para localizar a la banda.

-Y hemos pedido autorización para realizar escuchas.

-Muy bien. En cuanto reunáis todas las pruebas,

activaremos las órdenes de detención.

Quiero que caigan todos,

desde el que se encargaba de la vigilancia

hasta el que usaba la lanceta térmica.

-No se quedará nadie fuera.

-Bien. ¿Algo más? -Sí.

¿No le has dicho nada?

-Pensaba decírselo ahora.

-Ha venido Eva Velasco,

informando de la desaparición de Abel Cifuentes.

-¿No dijo que estaba de vacaciones?

-Parece ser que ha faltado al trabajo.

-Cosa lógica, si tiene una orden de busca y captura.

Lo que quiere es que no la relacionemos ni con el atraco

ni con Cifuentes ni con las armas.

-Puede ser, o quizás es inocente.

-Lo dudo.

Estoy segura de que sabe dónde está Cifuentes.

Y puede que le dé cobertura.

-Pruebas, Alonso, necesitamos pruebas, no conjeturas.

-Ya lo sé.

-Está bien, si es culpable,

en algún momento cometerá un error y ahí estaremos nosotros.

-¿Y mientras tanto?

-Hay que esperar.

-Pero no bajéis la guardia.

La orden de busca y captura de Cifuentes está activa.

A ver si asoma la cabeza y nos enteramos de qué ha pasado.

(Teléfono)

-Sí.

¿Cómo?

Gracias por informar, compañero.

Ha aparecido un cuerpo en el parque de la Dehesa.

No saben si está inconsciente o ha fallecido.

El Samur va para allá. -Id inmediatamente.

Mantenedme informado cuando sepáis algo.

Guevara, Alonso.

(TELEVISIÓN) -"Supongo que estará al corriente

de que mi hija ha estado en este periodicucho.

-¿Se marcha a Marruecos? -Sí".

(APAGA EL TELEVISOR)

-¿Qué haces aquí?

¿No ibas de fiesta con Iván y con Ainhoa?

-Ya ves, la fiesta ha acabado pronto para mí.

-¿Qué ha pasado?

-Que no pintaba nada allí, tía.

Estaba de más y ellos estaban de buen rollo.

-Vaya, lo siento.

-Bueno, no pasa nada. Casi que mejor, de verdad.

Iván cuando está con ella es mejor,

es más sonriente,

está más relajado. Se le ve feliz.

-¿Y vas a tirar la toalla tan rápido?

-¿Qué voy a hacer, meterme en medio?

-Tú no eres quien se ha metido en medio.

Antes de que llegara Ainhoa estabas bien con él, ¿no?

-Sí, pero es que Ainhoa tiene algo especial.

Con ella Iván se convierte en otra persona

más amable, divertido, aventurero...

Más como la persona que debía de ser antes del accidente.

Vamos, que es mejor persona con ella.

-Contigo Iván ha aprendido a perdonar a Ángel

y eso también le hace mejor persona.

-Si vieras cómo se miraban...

-He visto cómo te mira a ti y con eso me basta.

¿Has hablado de esto con él?

-Más o menos.

Pero estaban ahí hablando de motos y yo así, mirando.

(SUSPIRA) -Lo siento. -Ya.

Es que por eso me fui, no pintaba nada ahí.

-Y cuando te has ido, ¿qué te ha dicho?

-Nada.

Tuvo oportunidad de decirme algo y no lo hizo. Hasta le vino bien.

-Yo creo que deberías ser más clara con él.

Si tiene que elegir, que se moje.

-No, no le voy a poner entre la espada y la pared.

-Es que los tíos son así.

Si le dices que estará mejor con Ainhoa

se lo va a tomar al pie de la letra.

-Que no, que no, Paula.

Iván ya ha elegido, ya está.

-Anda, ven aquí.

Salgado.

Tenemos que...

Tenemos que terminar esto, no podemos seguir así.

Yo pensé que con la conversación de ayer

se había zanjado el problema.

¿Problema?

El malentendido que hubo entre nosotros.

Ayer me pediste que pasara página y es lo que estoy haciendo.

Pero es que cada vez que nos encontramos

se corta la tensión con un cuchillo.

La gente lo va a notar. ¿Qué más te da?

Nuestra relación nunca ha sido precisamente cordial.

Pero justo antes sí lo era.

Y ahora... va a parecer que estamos enfadados.

Y no quiero habladurías.

¿Y qué propones?

Volver a la normalidad cuanto antes.

¿Y eso cómo se hace?

Olvidando lo que pasó,

haciendo borrón y cuenta nueva. Es la mejor manera

de concentrarnos en el trabajo y solo en el trabajo.

Si eso es lo que quieres, por mí está olvidado.

Te prometo que a partir de ahora actuaré como si ese...

beso... nunca hubiera ocurrido.

Vale, gracias.

Quiero que volvamos a la situación previa.

De verdad, nada más. Lo intentaré.

Buenas noches. Buenas noches.

¿Por qué tenéis esa cara?

Tenemos muy malas noticias.

-¿El hombre del parque? ¿Ha muerto?

¡Di algo! ¿Qué ha pasado?

¿Le habéis identificado?

Es Curro Moya.

-¿Qué?

¿Qué estás diciendo?

Es...

¿Y se sabe cómo ha muerto?

Las manos esposadas a la espalda, un disparo en el corazón.

La placa de Victoria Castaño estaba al lado del cuerpo

y la suya no estaba.

Es su firma.

Le ha matado el asesino de policías.

(Portazo de Salgado)

Creía que Lara y tú estabais a punto de comenzar algo serio.

Sí, yo también lo pensaba... ¿Pero?

Pues que ninguno ha dado el paso.

-Sé más clara con Iván.

Seguramente piensa que quieres que esté con Ainhoa.

-Yo pasaría de ese tío. No sabe lo que quiere.

-¿Cómo lleva Salgado lo de Moya?

¿Por qué preguntas? No sé.

Supongo que estará destrozado.

Sí, supongo que sí.

-Te he cambiado todas las monedas por billetes.

Va todo, ¿eh?

-Muchísimas gracias.

(GIME ASUSTADA)

Dame el dinero.

-No me hagas daño, no puedo dártelo.

Lo siento, pero no es mío.

No me creo que haya matado a tres policías

y herido de gravedad a otro sin dejar rastro.

Fíjate en las marcas y heridas que hizo la descarga.

Son como las de las otras víctimas.

Pero en el cuerpo de Curro hay cuatro y en los otros una.

Podría ser un ensañamiento debido a una reacción visceral.

-Al principio pensaba que podíamos tener algo, una relación.

Pero luego me di cuenta de que no

y no sé, imagino que es mejor.

-Ah, sí. Quiero decir... que es mejor, ¿no?

-Si hubiéramos ido juntos,

ese asesino no se hubiera atrevido a actuar.

Si le hubiera dicho que sí, ahora Curro estaría...

Ay... ¡No!

¡No necesito tu compasión ni la de nadie!

Disculpa.

Solo pretendía animarte

y demostrarte que estoy aquí para lo que haga falta.

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Servir y proteger - Capítulo 853

04 dic 2020

El asesino de policías vuelve a actuar en Distrito Sur. La policía se prepara para acabar con las peleas callejeras de los alumnos. Lara impulsa a Iván a retomar su relación con Ainhoa, aunque sigue enamorada de él. Ángel se hace responsable de las deudas de su hermana.

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