Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 852 - ver ahora
Transcripción completa

Al parecer, las armas que utilizaron los hermanos Vinuesa

han llamado la atención de un inspector

de la Comisaría General de Información.

Su padre no será el Balas.

-Sí. ¿Por qué lo pregunta?

-Regentaba una armería, y sí, lo tenía todo el regla,

pero yo sospechaba que traficaba.

Tuve varios careos con él pero no pude demostrar nada.

-Recuerdo que me llamó por un caso de unos alumnos en su instituto

que se estaban peleando, ¿verdad? -Sí.

Son peleas organizadas.

-Te duele, ¿no? -Solo un poco.

-Hay compañeros en tu instituto que están organizando peleas.

¿Tú sabes algo de ese tema?

-Primera noticia.

(LARA) -Espera. ¡Ese es Guille!

(GUILLE) -Es una moda, como muchas.

-Vale. ¿Y por qué lo has negado cuando te he preguntado?

-Porque sabía que te preocuparías.

(Música emocionante)

(Música instrumental)

(Puerta abierta)

Buenos días. Buenos días.

Mujer desconocida. Compañero de piso de Iván.

Serás Carlos, ¿no?

Carlos. Carlos soy.

Tú eres...

Ainhoa, la amiga de Iván. Ainhoa,

amiga de Iván. Ajá.

Un placer, Ainhoa amiga de Iván. (RÍE)

Igualmente.

Tú también eres policía, ¿no?

Sí. Tú no serás orientadora del instituto de Distrito Sur.

No me estarás investigando, ¿no?

(SERIO) Pues la verdad es que... no.

Iván me ha hablado mucho de ti.

Eso está bien.

Eso está muy bien.

Perdona, hay café hecho. ¿Quieres? Vale, genial. Gracias.

No me lo pongas muy caliente, que tengo prisa.

Vale.

¿Sois compañeros hace mucho?

No. Dime "ya". Ya.

Gracias. De nada.

Me trasladaron a Distrito Sur hace nada.

Iván me ofreció vivir con él cuando supo que buscaba piso.

Es muy buen tío.

En eso estamos de acuerdo.

-Buenos días.

-Buenos días, bello durmiente.

-¿Qué tal has dormido, bien? -Muy bien. ¿Y tú?

(CHASQUEA LA LENGUA) -Pues bien, como nunca.

-Qué bien.

Ah...

Me voy, que no tengo tiempo.

Me encantaría quedarme más, pero tengo que irme.

¿Ya te vas? Sí.

Cojo mi ropita y me ducho, ¿vale? -Venga.

¿Qué? ¿Café?

Café.

-Hola, buenas.

-Inspector Francisco Moya.

-¿Qué es, nuevo en el barrio? No le conozco.

(RÍE) -Me han asignado aquí de manera temporal.

Estaba presentándome a los comerciantes del barrio.

Es bueno conocer a los vecinos.

Que te conozcan. (RÍE) -Ajá.

-¿No le dice nada mi nombre?

¿No oyó a su padre hablar de mí?

Porque es la hija de Enrique Velasco, el Balas, ¿no?

-Por supuesto que sé quién es, Francisco Moya.

El que acosó a mi padre, ¿no?

Obsesionado con que traficaba con armas.

-Yo no estaba obsesionado con su padre, señorita Velasco.

Sabía a qué se dedicaba

y tenía mis motivos para darle la murga de vez en cuando.

-Sus motivos, ¿no?

Lo que son pruebas incriminatorias, ya menos.

-Su padre era bueno. -Es. Presente, en todo caso.

-Le dio un ictus, ¿no? No sabe cuánto lo siento.

-¿Me va a venir con hipocresía a mí ahora?

-Se lo digo en serio. No le deseo el mal a nadie.

-Pues no sé qué hace aquí, poniendo los pies en mi negocio

manchando el nombre de mi padre, que solo trabajó como un animal.

-En eso estoy de acuerdo.

Cualquiera no puede montar lo que montó.

Y por cierto: usted le llevó la contabilidad durante años, ¿no?

Parte del mérito también es suyo.

-Esto es... maravilloso.

Me está acusando a mí, ahora. Se aburrirá mucho en su trabajo, ¿no?

-Yo no la acuso de nada... aún, señorita Velasco.

Además, he visto que ha montado su propio negocio. Sorprendente.

-Claro. Le sorprende mucho porque me conoce mucho.

-No, me sorprende porque no ha aprovechado

los conocimientos en el sector de la armería,

al menos hasta ver cómo evoluciona su padre.

-Entiendo que sus hijos van a ser policías también.

-Sería todo un orgullo.

-Ya... No sé.

No sé, es que es una profesión tan peligrosa la suya.

Se va armado, se puede matar gente inocente...

Sin querer, digo.

Pero ¿qué le voy a contar que no sepa?

-Vaya, pues sí que sabe bastante de mí.

-Sí. ¿Le sorprende esto también?

Es información publicada, no rumores de la calle.

Y ahora, si no necesita nada más...

-Ya le dije que era una visita de cortesía.

Gracias por su tiempo, señorita Velasco.

Estoy seguro de que nos vamos a volver a ver.

(Pasos alejándose)

(Música de suspense)

-Hariri, soy Eva Velasco.

Vas a tener que retrasar tu viaje a Madrid.

No sé, unos días.

Porque hay problemas aquí. Pero se resolverá.

Ajá. Sí, yo te aviso, ¿de acuerdo?

Hablamos.

Así que solo sois amigos.

Somos muy buenos amigos. Ya.

Oye, ¿y Lara?

¿Qué pasa con Lara?

No, que...

también erais muy buenos amigos.

Sí, pero ¿por qué sacas a Lara ahora, recién levantado y con Ainhoa aquí?

Perdón. Perdona.

Además, Ainhoa parece muy mala. Ainhoa mola muchísimo.

Claro. Además, se me pasa el tiempo volado estando con ella.

Eso es una muy buena señal.

Pues sí, la verdad.

Hemos pasado una noche genial.

Y... no sé. Tenemos muchísimas cosas en común.

¿Cuáles?

Bueno, pues por ejemplo,

antes del accidente yo tenía moto.

Me encantaba irme de ruta, escaparme y sentirme libre en el asfalto.

Ya entiendo. Sí, y bueno...

La moto nos unió mucho. Ella también tiene moto.

Vale. Y bueno...

Después del accidente... tuve que dejarlo.

Me dolía la pierna al frenar, y al final vendí la moto.

Pero ya tenéis algo en común.

¿No? Lo de las motos. Compartir aficiones: "check".

Pues sí, mira. El caso es que reencontrarme con ella

me ha avivado las ganas de hacer cosas.

Estoy a punto de comprarme una moto con el freno en la maneta.

¡Oye!

Pues eso está muy bien. Así puedes retomar lo de la moto,

puedes retomar lo de las escapadas, retomar la relación con Ainhoa...

Bueno, tranquilo.

Eso ya veremos lo que pasa, porque...

hemos estado una noche juntos. No sé si pasará algo más.

No está en nuestra mente. ¿Sabes lo que yo creo?

¿Qué? Que a ella le interesas de verdad.

¿Tú crees? Sí.

¿Y por qué lo crees?

Porque tienes como un aura a tu alrededor...

De verdad, Iván.

La vida te está dando una segunda oportunidad.

Y deberías cogerla.

¿Sabes lo que pienso yo?

Que esto... tenía que pasar...

para... zanjar, para cerrar un ciclo, creo.

Déjate de zanjar y cerrar ciclos, Iván.

¿No puedes ser un poquito optimista?

Una vez en tu vida. Te digo que me lo he pasado bien.

Pero que es una noche. No va a ir a más.

¿Sabes qué te pasa a ti?

Que sigues con el pie en el freno porque piensas en Lara.

¿O me equivoco?

No, no. No te equivocas.

Así es, pero...

Ya te he dicho que con Lara... estuvo muy difícil.

Siempre está a la defensiva.

¿No estarás tú a la defensiva

y lo pones un poco difícil? No.

Ayer mismo Ainhoa le dijo de ir a tomar algo los tres.

Sí. Y ella dijo que no.

Que se iba a casa, que había quedado con Paula y Lidia.

Era una excusa. Está muy rayada conmigo.

Mira, Iván.

En estas circunstancias lo mejor es darle tiempo al tiempo.

Así que disfruta de lo que tienes ahora.

Y lo demás... pues ya se verá.

Pues sí.

Gracias, Carlos.

(Música instrumental)

-Jo, qué buena pinta tiene eso. A ver si me pones un trocito.

-Elías, lo tuyo es vicio. Que acabas de desayunar.

Te pongo una chispita, para que la huelas.

Oye, ¿qué tal está Miralles?

-Gracias. Pues no sé. Está bien, como siempre. ¿Por qué?

-Porque ayer la vi rarilla, y me dijo que había dormido poco,

que estaba muy liada con el trabajo. No sé.

Por si a lo mejor Salgado le vuelve a apretar las tuercas.

-Pues no sé. Ahora se llevan muy bien.

Están incluso compartiendo algunos casos.

Quieras que no, eso se nota en comisaría. Hay menos tensión.

-Ajá.

Mira qué bien. Me alegro por ella.

Bueno, y por ti también,

que antes ponías a Salgado a caer de un burro,

y ahora prácticamente ni lo mencionas.

-No sé, tampoco es eso, pero tampoco tengo nada malo que decir de él.

La verdad, al final es un buen tipo.

Sí. Y como policía es impecable. No se puede decir ni mu.

-Ya. O sea, que ahora te cae bien.

-La verdad, ni bien ni mal.

Miralles me pidió que aflojara con él,

y es lo que estoy haciendo.

-Pues mejor. Todo el mundo contento, ¿no?

-Es verdad que Miralles ha estado un poco estresada, pero bueno.

Todos los policías nos estresamos.

Pero unos días disimulamos mejor que otros.

-Ah, ¿sí? ¿Tú también haces eso, disimular?

-No sé, bastante. No llevo uniforme, pero...

¿Por qué lo preguntas?

-Hombre, porque al menos conmigo no me gustaría que disimularas.

-Vamos, que soy tu mujer.

Que no quiero estar engañada. Si te pasa algo o lo que sea,

quiero saberlo. Si no, ¿cómo te ayudo?

-Yo no voy a disimular nada contigo.

Si eres lo mejor que me ha pasado nunca.

-¿Seguro? ¿No disimulas conmigo?

-Nada, seguro. (LIDIA) -Hola.

-Hola, compañera.

¿Quieres desayunar algo? -No, gracias. Luego.

Debemos irnos. Han dado un aviso de butrón en una tienda de telefonía.

-Empezamos bien el día. ¿Ha sido muy gordo?

-Bastante. Han robado móviles, "tablets", portátiles...

Debemos ir a echar un ojo y a hablar con los vecinos.

-Pues vamos pitando. Luego nos vemos.

-Venga, guapo. Hasta luego. -Adiós.

-Buenos días, María. -Hola, cariño.

-Perdona por llegar tarde. Habría querido avisarte antes.

-No te preocupes. ¿Qué te ha dicho el médico? ¿Fuiste?

-No. No me dieron cita para hoy.

Pero fui a la farmacia, me tomaron la tensión y la tengo muy baja.

No es la primera vez que me pasa.

-¿Quieres irte? A ver si te da un jamacuco. No quiero sustos.

-No, no te preocupes. No.

Me dijeron en la farmacia que me tomara un café un mucha agua.

Así que es lo que voy a hacer. -¿Estás mejor?

-Sí, de verdad. No te preocupes.

-Bueno, ahora en el mercado compraré regaliz de palo.

Para que lo tengas a mano. Eso sube. -Vale.

Y para comer, bacalao fresco.

También sube la tensión. Me lo decía mi madre.

-Gracias, María.

-Me voy al mercado, ahora que no hay mucho.

¿Te quedas tú? -Sí. Yo me pongo con eso.

(Música instrumental)

(Pasos acercándose)

-Eh, ¿qué tienes?

-Pues nada. He visto los perfiles de redes

de los compañeros de Guille. -¿Y?

-Parece que están organizando otra quedada para mañana.

-¿Para pegarse? -Sí. Y creo que Guille también irá.

-¿Te lo ha dicho él? -No exactamente, pero atando cabos.

¿Recuerdas que ayer hablamos de un videojuego con él?

-Sí, ¿cómo era? -"Blind fight".

¿Recuerdas el personaje que usa Guille?

-Thunderman. -Justo.

Pues mira de qué hablan en el chat. -A ver.

-Mira: "Quedada, primera ronda, morreo Megaboy con Valeria.

Segunda ronda: Thunderman y Ray Girl.

Eliminatorio. Los ganadores pasan al gran morreo final".

Son personajes del videojuego, ¿vale? -Vale.

-Y Thunderman...

creo que es Guille.

-Vale. ¿Y puede ser la revancha de la pelea que vimos ayer en el vídeo?

-Tiene toda la pinta.

-¿Tienes algo más?

-No. No hay nada más.

Ni lugar ni hora. -Vale.

Yo creo que deberíamos informar a Ainhoa.

-Sí. Si te encargas, me haces un favor.

Así sigo rastreando los chats, a ver si veo algo más.

-Claro. De acuerdo. Chao. -Chao.

(Pasos alejándose)

(SUSPIRA)

-De verdad, Lucio, que quiero brindar...

por una relación próspera, pero sobre todo,

de toda confianza a partir de ahora.

Mira, este güisqui es el mejor que tenemos en el hotel.

He querido abrir esta botella para ti.

No sé, es mi forma de... pedirte perdón

por lo que dije el otro día. No estuvo muy bien.

No pretendo justificarme, ¿eh?

Lo que dije no tiene justificación, pero...

me está volviendo loco mi ex con lo de la pensión.

-No es fácil olvidarlo, Joaquín. Me llamaste estafador.

-Lo sé, pero entiéndeme, estaba desesperado.

Estaba muy cabreado.

Esta mujer me amenazaba con no volver a ver a mi hijo.

-Sí, si yo entiendo tu frustración,

pero eso no justifica que dudes de mi honorabilidad.

-Mira, ni por un segundo he dudado de tu palabra.

Afortunadamente, ya está todo solucionado con mi ex

y vuelvo a ser el de siempre:

alguien de negocios, con quien se puede hablar.

Quisiera brindar por eso.

-Disculpas aceptadas. -Muchas gracias.

Por cierto, te quería comentar...

Esta noche a las 22:00 hay una partida organizada.

Ha surgido de repente, y no sé si sigues interesado.

-Sí, me interesa.

Pero... no, esta noche no puedo. Tengo otro compromiso.

¿Siempre avisas con tan poco tiempo al resto?

-No. Ha surgido de improviso.

Uno de los jugadores más potentes pasa hoy por Madrid,

y me llamó para que organizara una partida.

Por eso tuve tan poco margen.

(CHASQUEA LA LENGUA) -Pues no puedo. Me lo perderé.

-Es una lástima. ¿No puedes aplazar ese compromiso?

Te digo que este tío es muy buen jugador y apuesta muy fuerte.

Será una velada... muy divertida.

Por ser tú, además, se te podría rebajar la tarifa de entrada

a la mitad, si estás interesado. Son 750 euros.

-¿Por qué tienes tanto interés en que participe en esa partida?

-Porque eres muy buen jugador,

y quiero que este hombre tenga rivales a su altura.

Además, a mí me gusta el juego de nivel.

Disfruto con él.

-Está bien. Cuenta conmigo para la partida.

¿A las 22:00? -A las 22:00.

Me alegro. Será una velada fantástica.

-No está mal este güisqui.

No está mal.

Bueno, te veo. -Nos vemos.

Oye, me encanta tu traje.

-Gracias.

(Puerta abierta)

-¿Ya quedó con él? -Sí. Aceptó unirse a la partida.

Estoy deseando ver su cara cuando sepa que es el único jugador.

Además, no te costará mucho recuperar mi dinero.

En cuanto le hagas cuatro caricias, ya verás.

-Si usted lo dice... -¿Qué pasa, te vas a echar atrás?

-No, no. Si le dije que lo haré, lo haré.

-Me alegra escuchar eso. Y ganaremos un buen dinero.

Tú vas a sacar una tajada importante.

-Sí, le agradezco. Ya sabe que lo necesito.

Lo hago para que usted no haga tonterías

y nos deje sin trabajo a todos.

-Creía que lo hacías para que viera a mi hijo.

-También. Pero yo no soy ningún matón.

-Ya lo sé. No te preocupes.

-Ya está avisada Ainhoa.

Va a tantear a Guille, a ver si le cuenta algo.

Aunque me da a mí que no.

¿Tú qué, tienes algo nuevo? -Nada.

Estoy rastreando y siguiendo las conversaciones en tiempo real,

pero no sueltan prenda de la pelea.

(Móvil)

No tengo nada. Cuando lo tenga, te aviso.

-Vale. Es Ainhoa, que ya ha hablado con Guille.

-¿Y qué tal?

-Pues nada, ha ido mal, como yo pensaba.

Y el chaval se ha mosqueado con ella

porque le dijo a sus padres que sufre acoso.

Y nada, ya no confía en ella. Muy bien.

-Qué maravilla.

-¿Qué hacemos ahora?

-Pues te tocará a ti hablar con él.

Sí, a ver...

Trabajar en un despacho es un rollo, pero con estos marrones, no está mal.

(RÍE SARCÁSTICA) -Muy gracioso tú.

Ah, Iván. Mira...

Yo ya he intentado hablar con Guille, y no me hace ni caso.

Creo que la solución es otra.

-Y... ¿cuál es la solución que crees?

-Que hables tú con él.

-¿Yo? Pero ¿qué dices? No.

-Iván, tiene todo el sentido.

Ayer hablasteis de videojuegos superenrollados.

Se nota que compartís aficiones,

que tenéis el mismo lenguaje...

Iván, a ti te va a escuchar.

Debes sacarle si le acosan los compañeros.

Convencerle para que no entre en esas peleas.

Explícale que puede acabar en el hospital, que puede acabar peor...

-¿Sabes que eres como un grano en el culo?

-Llámale cuanto antes, que será mejor.

-Aviso a Ainhoa y que concrete una cita con él.

-Gracias. -Venga, no te preocupes.

-Chao. -Hasta luego.

(Pasos alejándose)

(SUSPIRA)

-¿Tienes un minuto?

Claro, pasa.

Supongo que sabrás lo del atraco con butrón en la tienda de telefonía.

Guevara y Alonso llevan el caso.

Sí, estoy al tanto.

Han ido a preguntar a los vecinos, pero nadie ha visto ni oído nada.

Yo les he dicho que preguntaran más, a ver si teníamos más suerte.

Vale. ¿Y en qué te puedo ayudar yo?

Por el "modus operandi" podría ser la misma banda

que atracó una pastelería en la calle...

Rodilla. Rodilla, eso es. Claro.

Sí.

Sí, se llevaron la recaudación del día y poco más.

¿Qué necesitas saber?

Un testigo vio huir a los atracadores.

Tú llevaste el interrogatorio, creo. Sí.

Pero... la verdad es que no nos ayudó en nada.

No obstante, está la transcripción y la grabación del interrogatorio.

Pero eso tú ya lo sabes.

No vienes por eso, ¿no?

(Puerta cerrada)

No podemos seguir así, Claudia.

Así ¿cómo?

Por favor, no te comportes como si no hubiera pasado nada.

Sabes bien de lo que estoy hablando.

En otras circunstancias no me habrías enviado a ver el vídeo.

Muy bien. Ya lo has dicho.

Si no te importa... Tengo mucho trabajo.

Lo que pasó el otro día afecta a nuestro trabajo.

Deberíamos hablar del asunto.

Yo no creo que sea buena idea.

Está todo claro, y darle más vueltas no ayudará en nada.

Yo no estoy de acuerdo. No creo que las cosas estén nada claras.

No sé de qué hablas.

No me arrepiento de haberte besado.

Mensaje recibido. ¿Podemos cerrar ya el caso?

¿Te molestó que lo hiciera?

Bien, no respondes a mi pregunta.

Estoy seguro de que hay algo entre nosotros.

Y creo que tú también lo piensas. ¿Me equivoco?

Pues sí, te equivocas.

Entre nosotros hay una relación estrictamente profesional.

Lo que pasó el otro día fue...

un malentendido y una torpeza.

Yo pasaré página, y espero que tú también lo hagas.

¿Eso es lo que quieres?

Por favor.

Pero sigues sin decirme... si te molestó que te besara.

Si así fue, te pido disculpas.

Bien. ¿En qué puedo ayudarte?

¿Qué necesitas saber del interrogatorio?

No te preocupes. Veré el vídeo.

Claudia.

Salgado.

(IVÁN) Eh.

Qué guapa, ¿no? -¿A que sí, tío?

Me la pillé por internet. Si eso te paso el enlace.

-Venga, perfecto. -Te aviso:

si has venido a jugar, te voy a fundir.

Le he pillado el punto al juego. -Luego si quieres echamos una.

Antes explícame algo: ¿por qué has quedado hoy con tus compañeros

para daros de leches?

-¿Qué dices? Eso no es verdad.

-Sí, sé que habéis quedado para eso. Solo quiero saber por qué os pegáis.

Si es porque os divierte

o porque pasa algo más en el instituto.

-Déjame en paz.

-Eh, escucha.

Yo también he sido un chaval.

Me he pegado con otros chicos y hemos quedado para pegarnos.

Lo hacíamos para saber quién era el más fuerte.

Como los personajes de tu sudadera.

Pero te digo una cosa:

las peleas de verdad no son un videojuego.

Tienen consecuencias reales, y terribles en algunos casos.

Te pueden joder la vida.

¿Vale?

Porque... la violencia nunca es la solución.

-¿Tú qué sabes, tío?

A veces hay que dar unas galletas para que te respeten.

-Eso es lo que pasa, ¿no?

Te acosan y por eso te vas a pegar, para hacerte respetar.

Mira, solo vas a conseguir acabar muy mal.

Pero que muy mal.

¿Vale?

Te pueden romper un brazo, una pierna.

Te puedes quedar cojo, como yo. ¿Te gustaría quedarte cojo?

Porque no mola nada. No mola absolutamente nada.

¿Sabes cuántas cosas me he perdido yo por la cojera?

Y mira...

Yo tuve suerte. Solo es una rodilla.

Imagínate que te quedas ciego o te quedas paralítico.

¿Tú quieres eso? -¡Déjame en paz!

¡Estoy harto de que me des la chapa!

Si estás cojo y amargado, no es mi problema, ¿sabes?

Déjame en paz. -Guille, escucha.

Tranquilo, ¿eh?

Mira, hasta un cojo amargado puede neutralizarte.

¿Eh?

Nunca subestimes a tu rival.

-¡Eh, Iván! ¿Qué pasa? ¿Le entrenabas para la pelea o qué?

-Se me ha rebelado y he tenido que neutralizarlo.

-Ah, vale.

¿Te ha dicho algo de la quedada? -No.

No es que haya confesado nada, pero creo que tenéis razón.

Le acosan en el colegio y se va a pegar para que le respeten.

(SUSPIRA) No te puedo decir más.

-No, más que suficiente. Muchas gracias.

-De nada. -Iván, ¿estás bien?

-Sí, dentro de lo que cabe, sí. Bueno, venga.

(Móvil)

-Ainhoa, ¿qué tal? Iván ha podido hablar con Guille.

Sí, lo que pensábamos. Le hacen "bullying" en el instituto.

No, ni idea de quién le acosa.

Pero oye, se me ocurre una cosa. Te voy a contar, mira.

(Tintinar)

-Claudia.

Te voy a poner otro té,

porque ese tienes que tenerlo helado y mareado de tantas vueltas.

Sí, gracias, sí.

Sí, me tomaré otro.

¿Te pongo también alguna cosica

y ya te vas cenada?

No, si voy a cenar con Antonio en casa.

Ah. Yo pensaba que volvías a comisaría.

Como cuando acabas de trabajar sueles irte a casa...

Ya, no, pero es que...

estoy dándole vueltas a un tema de trabajo,

y bueno, pues... aquí estoy mejor, estoy más tranquila. Pienso mejor.

Vale.

Yo entiendo que estés liada con el trabajo,

porque es la tónica general de tu vida,

pero a ti te pasa algo más.

Y no me digas que no.

Porque ayer ya te vi rara, pero hoy te veo directamente mal.

Y sobra decirte que aquí tienes a una amiga para lo que quieras.

Y que si necesitas contarme cualquier cosa,

no te preocupes por que se lo diga a Elías, porque no.

Tienes razón, María. No estoy bien.

Pero...

(SUSPIRA) ...no sé si es buena idea contártelo.

¿Desde cuándo no es buena idea desahogarte con una amiga?

¿Qué te pasa?

No lo sé.

Desde que murió Alicia, mi vida está patas arriba.

Bueno, es normal.

Alicia ha sido muy importante en tu vida,

y es normal que te cueste Dios y ayuda hacerte a la idea

de que ella no está aquí y que no la verás más.

Sí, está siendo muy difícil.

Pero... (CHASQUEA LA LENGUA)

...es que vivo muchos altibajos emocionales, y...

Y a veces no me reconozco.

Bueno, yo sí que te reconozco.

Y además te digo que eres

de las personas más sensatas que conozco.

No, María, no. Eso sería antes.

Pero ahora...

(SUSPIRA) ...ahora no es así.

A veces tengo reacciones...

que antes eran impensables.

Y me da miedo, ¿sabes?

Me da mucho miedo.

Es normal.

No.

No.

Ahora no hay nada normal en mi vida.

El otro día me besó Salgado.

Ah...

Pues eso sí que no me lo esperaba.

Yo tampoco. Corté enseguida el beso, pero...

Ya.

Bueno, pero tampoco es extraño que Salgado se sienta atraído por ti.

Es que creo que me siento atraída por él.

Vale. Pues ya entiendo por qué te sientes así.

No me juzgues, María, por favor. Te lo ruego.

Cariño, yo no te juzgo.

Yo te quiero. Es que estoy hecha un lío.

Estoy hecha un lío, y lo único que tengo claro en mi vida

es que quiero a Antonio. Que le quiero con toda mi alma.

Eso lo tenemos claro todos los que os conocemos a los dos.

Pero es que me siento tan mal, tan culpable, tan...

Y creo que debería decírselo.

Creo que le tengo que decir... eso, que me besó,

y que yo también... no sé si siento algo.

Pero me da mucho miedo.

Me da miedo que no se lo tome bien.

Bueno, es que a lo mejor...

No es imprescindible que se lo cuentes ahora.

¿Eh? Vamos, quiero decir que...

Que igual tú tienes que aclararte primero.

Y saber qué es lo que tú sientes. Porque por lo que yo entiendo,

te sientes muy confusa con Salgado pero con Antonio lo tienes clarísimo.

Pues igual tienes que dejar que pase algo más de tiempo,

aclararte tú...

Porque igual le cuentas todo esto a Antonio ahora

y lías las cosas y lo de Salgado es solo un chispazo.

Y se lo cuentas todo a Antonio y solo le haces daño, y para nada.

Si sé que tienes razón, María.

Lo que pasa es que siento...

Siento una presión en el pecho

que a veces pienso que debo decírselo y ya está.

Y que pase lo que sea, lo que tenga que pasar.

Y que sea lo que Dios quiera. Es que ya no puedo más.

El otro día...

cuando llegué a casa y... no sabía ni la hora que era ni...

Después de lo que pasó me fui a la calle a andar,

a vagar por la calle, como si fuera una tonta.

No... Sin rumbo fijo.

Y estaba...

Estaba como... desorientada.

Y cuando llegué a casa...

me di cuenta de que se me olvidó que quedamos para cenar con amigos

en un cumpleaños.

Y él me estaba esperando.

Y se enfadó y discutimos.

(Susurro inaudible)

Pero ¿tú crees que Antonio sospecha algo de todo esto?

No. No sé, no lo creo.

Pero Antonio es muy intuitivo, María.

Me dijo que pensaba que...

que había algo que no le contaba. Y yo lo que no quiero es perderlo.

Yo no quiero perder a Antonio. Eso lo tengo claro.

Bueno, pues entonces parece que sabes bien lo que quieres hacer.

Yo estaré aquí, decidas lo que decidas.

Yo te apoyo.

Pero debes pensarte muy bien las cosas,

centrarte un poquito...

y ver lo que sientes, porque esto es muy serio.

Y luego ya decidir si se lo quieres contar a Antonio

y hacer lo que te dicte tu corazón.

Ya.

Tienes razón, María.

Muchas gracias.

Me ha ayudado mucho hablar contigo.

No sabes lo que me alegro, cariño.

(Pasos)

-Sabater está a punto de llegar.

Voy a la puerta de servicio a esperarle.

Debemos ser discretos. Te hago una llamada cuando llegue.

-Vale. ¿Y quién se quedará en recepción?

-Fernando está descansando,

pero sabe que le llamarás para que baje.

Y si no, está Carlota.

Ángel, hay que ser rápido.

En cuanto Sabater sepa que es el único jugador, se va a liar.

-Sí. No, en cuanto me llame, ahí estoy.

-Venga.

(Pasos alejándose)

(Suspiro)

-Hola. (ÁNGEL) -¿Qué haces aquí?

-Te vine a traer esto.

Es zarangollo, un plato murciano. Está buenísimo. Para que lo pruebes.

-Oye, se ve buenísimo.

Pero Dani, tengo muchísimo trabajo.

Me quedo con esto. ¿Te veo en casa? -Sí.

(SUSPIRA)

¿Dani?

(DANIELA SUSPIRA) -¿Estás bien?

-Me voy a sentar un minutito, porque...

-Siéntate. Dani. ¡Dani!

(Móvil)

(DANIELA SUSPIRA)

-Eh, mírame.

-Llevo todo el día muy mareada. No sé qué me pasa.

(Móvil continúa vibrando)

-¿Y los demás?

-Me acaban de avisar de que venían con retraso. Ya sabes, el tráfico.

Ponte cómodo mientras tanto. ¿Quieres tomar algo?

-Gracias.

-Puedo ofrecerte güisqui, ron, brandi

o un "gin-tonic". -Güisqui está bien.

-Perfecto.

Aquí tienes.

-¿Tú no tomas nada? -Sí, ahora, cuando llegue el resto.

(Música tensa)

(Móvil)

(DANI RESPIRA PROFUNDAMENTE)

-¿Estás mejor?

-Será una velada fantástica. Ya verás.

Nunca coincidieron jugadores de tanto nivel.

Va a ser muy divertido.

-Yo solo me divierto ganando.

¿Te han dicho si tardarán mucho?

-Pues no sé. No. Voy a volver a llamar,

a ver por dónde van.

(Móvil)

-Contesta, que seguro que es tu jefe.

-No, que espere.

Ya. Lo importante es que tú estés mejor.

¿Te sientes mejor? ¿Sí? -Sí.

-Vale. Carlota.

¿Te quedas un poquito con Dani? -Sí.

Claro que sí. -Gracias.

Estás bien, ¿no?

-¿Quieres un refresco? El azúcar te sentará muy bien.

-Sí, sí. -¿Sí? Venga, genial.

(RESPIRA PROFUNDAMENTE)

-Tiene sentido. Cree que si participa en la pelea,

se ganará el respeto del resto y dejarán de acosarle.

Pobre Guille. -Sí.

Está claro que lo primero que debemos hacer es frenar lo de mañana.

Pero yo también tiraría adelante con mi idea.

¿A ti qué te parece? -Sí, desde luego.

-Hacemos eso. -Buenas.

-Eh. -No sé para qué me llamáis,

pero que sepáis que aún no tengo nada de lo de la pelea.

Ni la hora ni el lugar.

Yo creo que será en el descampado de Barlovento.

Pero seguro que cambian de sitio. ¿Qué pasa?

(RÍE) -En realidad te hemos citado para hacerte una propuesta.

-¿Qué propuesta?

-Pues que vayas mañana al instituto a dar una charla a los chavales

explicándoles por qué no es bueno meterse en peleas.

-Ya. Yo dando una charla moñas a chavales.

Ni de coña. (AINHOA) -Venga, Iván.

Si lo harás fenomenal.

Ya lo hiciste genial en el instituto de San Juan.

-Que sí, cuando te robaron el bolso, pero...

Pero esa charla era algo muy genérico y yo casi leía las diapositivas.

No tiene nada que ver con lo que me pedís.

-No te hagas de rogar.

Tienes mucho que aportar a esos chavales.

Y puedo ayudarte a preparar esa charla para que no quede moñas.

Estaré contigo en clase todo el rato.

-A ver, que...

de verdad, que gracias por confiar en mí para esto,

pero no soy la persona adecuada.

Vamos, que ni siquiera he sido capaz de convencer a Guille.

Por favor, vamos a pensarlo.

-Pero si no hubieras hablado con él,

no sabríamos que estaría en esa pelea y que le acosan.

Tan mal no lo hiciste, ¿no?

-Bueno, si cantó fue porque le desquicié,

no porque yo tenga mano con los chavales. No la tengo.

-Iván, puedes ser una influencia muy buena para ellos.

Al menos inténtalo.

-Que no.

-¿Tienes la oportunidad de evitar que se peguen y pasas?

¿Qué clase de policía eres tú?

-Uno que previene delitos informáticos.

Unidad de Investigación Tecnológica.

No Unidad de Hablar en Público, que no me gusta y no valgo.

-Yo, de verdad, Iván, estoy flipando.

¿Cómo puedes confiar tan poco en ti mismo?

Vamos a ver. Si Guille se enfadó contigo

fue porque le hiciste una encerrona para que te informase

de algo que él no quería compartir.

-Encima es culpa mía que... -No, pero es que funcionó, Iván.

Yo no sé qué le dijiste después de hacerle la llave,

pero a mí no me pareció que estuviera enfadado contigo,

sino todo lo contrario. Yo creo que ahora te respeta mucho.

Igual que tus compañeros en comisaría te respetamos.

Porque eres muy buen policía.

Eres valiente, eres decidido,

vas de frente, hablas a las claras...

Eres la persona idónea para dar esa charla.

De verdad, yo lo pienso así. Y es que... ¿qué pierdes?

Si no te gusta, no repites y... -Venga, que sí.

Que vale. Voy y doy la charla. Pero no por vosotras.

¿Está claro? Lo hago por Guille, que me cae bien.

(AINHOA) -Genial. Pues tranquilo,

que no te dejaré solo.

-Más te vale, porque si no, igual la lío.

-Bueno, chicos. Yo os dejo.

Me voy ya, que mañana madrugo. -Bueno.

Bueno... -Descansa.

¿Nos tomamos algo y preparamos tu charla?

-Venga, vale. Sí, porque si no... Ya me habéis hecho el lío. María.

-¿Otra copita?

-Yo he venido a jugar al póquer, no a emborracharme.

Esto es muy raro.

Llevamos aquí mucho tiempo y no viene nadie.

Alguno puede retrasarse, pero todos...

-Vamos a ver, que no... Estarán al llegar. Tranquilo.

-A mí esto me huele a encerrona.

-Ah, ¿sí?

A lo mejor es lo que es.

Escúchame una cosa, Sabater.

Tú no sales hasta que me devuelvas todo el dinero de la promoción.

-Pero ¿qué dices? Si eso está finiquitado.

Me pediste disculpas. -Sí.

Era un paripé. Quiero mi dinero, ¿me oyes?

-Mira, no me gusta que me mientan, y menos que me amenacen.

Yo me largo. -No hasta que pagues lo que me debes.

-Aparta.

Aparta, o acabarás en el hospital.

-¡Eh! ¿Está bien, jefe?

¿Sí? ¿Ya le pagó su dinero?

-¿Traes al camarero para que me asuste o para que ponga copas?

Quita, anda.

(Música de acción)

-Aparte de camarero es un expresidiario

que pasó siete años encerrado por intentar matar a un poli.

(NERVIOSO) -A ver, vamos a calmarnos todos un poco.

¿Eh? -Tú pagas... y nos calmamos. ¿verdad?

-Tú dame mi dinero. Y no solo la segunda entrega.

Lo quiero todo, ¿me oyes?

-Ahora no puedo.

-No querrás que vayamos a un descampado

a platicar un poquito.

-Déjame coger el móvil y te hago la transferencia.

-Venga.

(Claxon)

-Tenía curiosidad por conocer a la hija del Balas.

-¿Y qué te ha parecido?

¿Crees que sigue con el negocio del padre?

-Pues no lo sé, porque los traficantes de armas

son tipos muy duros, muy chapados a la antigua,

y no creo que se sientan muy cómodos negociando con una mujer.

-Puede ser.

Pero Velasco no es una mujer cualquiera. Tiene mucho carácter.

La veo perfectamente capaz de negociar con quien sea.

-Si con "carácter" quieres decir "mala leche",

sí, tiene carácter.

-¿Tuviste algún problema con ella?

-No. Sabía que había andado un tiempo detrás de su padre

y cuando le pregunté por qué no siguió con el negocio familiar,

se cabreó muchísimo y acabó sacando

el tema del hombre que maté por error en un tiroteo.

-¿Conocía esa historia?

(Música sentimental)

-Se la contaría su padre en cualquier cenita de navidad.

-¿Cuánto hace de eso?

¿Diez años?

-Sí, justo. Se han cumplido hace un par de semanas.

-Pero hubo un juicio y te exculparon.

-Ya, pero eso da igual, Tomás.

Pienso en ese hombre cada día. No se me va de la cabeza.

Lo veo caído en un charco de sangre, con un balazo en el estómago.

Se llamaba Eduardo, y era padre de familia, como yo.

No tenía nada que ver con el tiroteo.

Solo pasaba por allí en el peor momento.

No sé, me acuerdo mucho de su familia.

(SUSPIRA) Ponnos otra. -Sí, claro.

(Puerta abierta)

-¡Al fin! Ay, lo siento, cariño.

He tenido mucho lío en comisaría.

No pasa nada.

Prueba esto. A ver.

¡Oh!

¡Qué cosa más buena! ¿Qué es?

La receta secreta de Olga.

Lo hemos estado haciendo por videoconferencia paso a paso.

¿Y eso?

Te quería dar la sorpresa de la mejor receta de pollo del mundo.

Y como no puede ser de otra forma, es de la mejor cocinera: tu hija.

¿Cuánto tiempo llevas cocinando? Pues un montón.

Pero ¿a que merece la pena?

Pues sí, desde luego.

¿Qué celebramos?

No celebramos nada.

Quería pedirte perdón por la bronca del otro día.

No tenía que haberme enfadado tanto. Era solo un cumpleaños.

Bueno, era el cumpleaños de Amalia.

Ya, pero es que... me preocupé cuando no cogías el teléfono

y me molesté cuando vi que habías olvidado la cita.

Pero sé que tu trabajo es imprevisible y muy importante.

Pero... me mosqueé. Me cabreé.

Y tenías toda la razón.

A ver, yo me había comprometido.

Era un cumpleaños, había que ir y...

Y además, yo siempre te aviso cuando voy a llegar tarde,

y no lo hice. Bueno, ya.

Pero olvidemos esa noche. Por favor te lo pido.

Ya, pero es que me dijiste que...

que parecía que había algo que no te estaba contando.

No, por favor. Olvidemos esa noche, de verdad.

Es que no...

No llevo nada bien estar enfadado contigo, de verdad.

Estoy todo el día enfadado. Me lo dicen los pacientes.

Tengo la tensión por las nubes.

¡Qué dices! ¿Qué te pasa?

¿Te has hecho un electro? ¿Estás bien?

No, no es para tanto. No es para un electro.

Simplemente debemos evitar los disgustos,

que no son buenos para la salud.

¿Vale?

Vale, si me lo pones así...

Desde que pereció Alicia, no estamos bien.

Ni tú ni yo. Y es normal.

Pero debes saber que...

eres la persona que más quiero, y que te necesito más que nunca.

Es verdad, Antonio.

Yo no estoy bien.

Y...

Tampoco puedo estar enfadada contigo.

Desde hace un tiempo siento una presión en el pecho tremenda.

¿Te tomo la tensión?

No. No seas bobo. Si eso no... No, no.

No es una tontería. No. Así estamos más tranquilos.

(SUSPIRA)

Cuando estábamos en Jefatura íbamos coincidiendo.

Pero ahora que estoy aquí no hay forma de quedar.

(MOYA) -No te quejes.

Que sé que estás encantado en Distrito Sur.

-Sí. Estoy muy contento.

-Y espero que lo que sea que tengas con Miralles vaya bien.

-Es tu comisión por recuperar el dinero de Sabater.

Oye, tú y yo hacemos buen equipo. Podemos hacer grandes cosas juntos.

-Muchos han visto que lo de la pelea es una tontería.

-¿Y tú? Porque he visto el anuncio.

Thunderman. Eres tú, ¿no?

-Benjamín y sus colegas calientan a todos con insultos, empujones...

Es una pesadilla tener a alguien así detrás.

-¿Un regalo para mí? -No exactamente.

Es algo para enviar.

-Dime destino.

-Dímelo tú.

Es un paquete que quiero enviarle a Vlado Khan,

y la gente con la que he hablado hasta ahora no sabe dónde está.

-Si realmente Eva es traficante de armas,

en esa pequeña trastienda de la mensajería

no puede gestionar los dos negocios.

Debe haber otro local con un taller especializado.

-Abel Cifuentes debía venir hoy después de sus vacaciones,

que las terminó ayer, y no lo ha hecho.

Pensé que debían saberlo.

-Yo me voy ya. Despídeme de Ainhoa. (IVÁN) -¿Por qué?

¿Porque hablamos de motos? Cambiamos de tema.

-Iván, yo aquí no pinto nada. ¿No lo ves o qué?

Si vieras cómo se miraban...

-Yo he visto cómo te mira a ti. Y con eso me basta.

-Ha aparecido un cuerpo en el parque de La Dehesa.

Vamos a ver si está inconsciente o ha fallecido. El SAMUR está yendo.

-Nuestra relación nunca ha sido precisamente cordial.

Pero justo antes sí lo era.

¿Y qué propones?

Volver a la normalidad cuanto antes.

¿Y eso cómo se hace?

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Servir y proteger - Capítulo 852

03 dic 2020

Lara y Ainhoa tratan de convencer a Iván para que imparta una charla en el instituto en contra de la violencia. Claudia confiesa a María que le atrae Salgado. Joaquín y Ángel urden un plan para amedrentar a Sabater y que devuelva el dinero a Joaquín.

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