Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 850 - ver ahora
Transcripción completa

Me estabas diciendo que estabas interesado en un curso. ¿En cuál?

-El de defensa personal.

-Recuerdo que me había llamado por un caso

de unos alumnos en su instituto que se estaban peleando, ¿verdad?

¿Sabemos quién es el agresor? -Son peleas organizadas.

-Dime dónde demonios está Vlado Khan.

-¡No lo sé, si lo supiera ya te lo habría dicho!

-Acabo de leer el informe de la Científica.

No han encontrado nada ni en el cadáver de Éric

ni en el de su matón.

-Bueno ¿y de cuánto dinero hablamos? Dímelo para que me haga una idea.

-Vamos a ver tu participación. Con un 50% más.

-Imposible.

-Imposible no hay nada, pero hay que arriesgar.

-Has cambiado de número.

-¿Te lo sabes de memoria o qué? -Es complicado olvidarse

de un número con tantos unos y ceros. No te lo tengas tan creído.

-¿Por qué demonios no te pides la jubilación?

Da la sensación de que piensas más en tu jubilación

que en lo que le ha pasado a Alicia. ¡Cállate ya! ¡Cállate!

Siempre estoy de mal humor. Salto a la mínima.

Tú nunca vas a convertirte

en una persona mala.

Gracias.

Me ha ayudado mucho hablar contigo.

(Música emocionante)

¿Cuándo quedamos a cenar entonces con Amalia y con Íñigo?

Tengo que decírselo hoy.

¿Qué?

¡Amalia! Tu amiga de Gijón y su marido, Íñigo.

Lo hablamos ayer. ¿Tengo que empezar a preocuparme?

No, hombre. No seas exagerado. Lo que pasa que tenía...

tenía la cabeza puesta en... en comisaría, no.

Eh... No sé. No sé cuándo podemos quedar. Luego te digo.

(Notificación mensaje)

Anda, mira, me ha saltado el calendario. Es su cumpleaños.

Qué casualidad.

¿El de Amalia? Luego la llamo para felicitarla.

Voy a poner un mensaje al grupo para que a nadie más se le olvide.

Qué pesado puedes ser cuando quieres.

(Mensaje)

De verdad que parecéis adolescentes.

(Mensaje)

Ya lo silencio. Es el grupo,

quieren hacer una cena con la excusa del cumpleaños.

Pero ¿cuándo, esta noche? Sí, esta noche, sí.

Aprovechando el cumpleaños de Amalia.

Así matamos dos pájaros de un tiro. La cena que teníamos comprometida

y cenamos los amigos todos juntos.

¿Cuánto hace que no cenamos los amigos?

(RESOPLA) Ni sé.

(RÍE)

Fran dice que desde que tenía 40 años.

Ha mandado una foto, yo todavía tenía pelo.

Han quedado en la terraza de Gabi.

Ay, ¿dónde tienes la cabeza? En el trabajo. Disculpa, lo siento.

No hay nada que disculpar.

¿Por qué no compartes lo que te preocupa conmigo?

Porque no tengo ganas de hablar del asunto, te lo prometo.

Pues nada, si van a ser así las cosas a partir de ahora...

¿Por qué dices eso?

Por tu actitud. Por tus silencios.

Tengo que sacarte las cosas con sacacorchos.

¿Y qué quieres, cariño? Desde lo de Alicia hay...

Perdona, pero ¿qué tiene que ver Alicia con todo esto?

No es solo la pérdida de Alicia,

es que desde entonces ha cambiado todo. La vida ha cambiado.

No sé. Está siendo todo muy duro.

No te lo quería contar, pero...

Ayer tuvimos que interrogar a Quintero

por su posible vinculación con un asesinato doble.

¿Entiendes por qué no te lo quería contar? Porque es tremendo.

Y luego arremetió contra mí otra vez.

Me culpabilizó de todo y me hizo perder los papeles.

¿Qué tipo de vinculación?

No sé, autor material, intelectual...

Con estos dos,

ya serían tres.

Tres víctimas.

¿Me estás diciendo que está matando a la gente por ahí Quintero?

No sé, es que no son víctimas cualquiera.

Están relacionados con Vlado Khan.

¿Está buscando venganza? Pues no sé.

No lo hemos podido incriminar porque tiene coartada.

Pero hay coincidencias.

(Notificación mensaje)

Pero ¿no lo habías silenciado? Sí, sí, el grupo sí.

Esto es Marta y Rodri, que van a ir a la cena.

No podemos faltar, ¿qué me dices?

Vale, sí, vamos, vamos. ¡Menos mal!

No se te olvide felicitar a Amalia.

No, ahora mismo, ahora mismo la felicito.

A ver.

No, no. Al parecer no tenía una gran organización detrás

como nos pensábamos.

Exacto, la distribución era a pequeña escala.

Bueno, todo apunta a que, con las tres detenciones de ayer,

hemos decomisado prácticamente el total del cargamento de droga.

Por supuesto que con el cabecilla muerto

no podemos estar seguros al 100%, pero...

La mantendré informada, por supuesto. Gracias.

Ya veo por qué querías hablar conmigo.

En Jefatura querían entregarle al juez

un gran caso de narcotráfico,

pero me temo que el entramado de Éric no dé la talla

y que su asesino siga libre tampoco ayuda.

Por ese lado tenemos poco que rascar.

A no ser que aparezca un testigo y lo dudo.

Salgado, quiero que alertes a todas las patrullas.

Que estén muy atentos

de todo lo que se mueve en los puntos calientes.

Los de arriba creen que el asesinato de Éric y de su hombre

puede ser un ajuste entre narcotraficantes.

Daré el aviso, pero dudo que los tiros vayan por ahí.

No tenemos indicios de que Éric tuviera competencia

en el campo de la metanfetamina.

Tampoco tenemos nada sólido contra Quintero. Así que, por favor,

dame algo. Y si es antes de que acabe el día, mucho mejor.

Estamos en ello, Bremón, vamos a tratar de pillar

a un par de camellos, pero están por debajo de la escala.

¿Cómo va la búsqueda de proveedores del agente de corte que usaba Éric?

Mira, igual por ahí te puedo dar una alegría.

La lactosa y el ácido acetilsalicílico

son prácticamente imposibles de rastrear.

Pero la ketamina ya es otra cosa.

Pero la adquiría a través de la "deep web".

He visto en el informe de la UIT que usaba Tor como navegador.

Es probable, pero nosotros hemos detectado

un par de clínicas veterinarias

que han comprado cantidades inusuales de ese fármaco.

Guevara y Alonso están haciendo averiguaciones.

Eh, otra cosa, al parecer, las armas que utilizaron

los hermanos Vinuesa han llamado la atención de un inspector

de la Comisaría General de Información,

un tal Francisco Moya. ¿Curro Moya?

Mira qué bien. Es muy buen policía y muy buena gente.

¿Has trabajado con él? Es muy buen amigo.

Hicimos las oposiciones juntos a inspector.

Luego hizo méritos para entrar a la CGI

y se ha especializado en armas. Precisamente por eso lo traen aquí.

Al parecer está buscando una posible conexión

entre las armas de los Vinuesa y una red de tráfico de armas

que hace tiempo que tiene monitorizados.

Eso ya nos lo contará él con más detalle.

Muy bien, avísame cuando llegue. Bien.

Bremón.

Fernando, ¿estás bien?

No puedo quitármelo de la cabeza, Claudia.

No puedo olvidar sus ojos y su mirada

mientras se estaba muriendo entre mis brazos.

No la recuerdes así.

Piensa en ella con esa sonrisa que lo iluminaba todo.

Sí, Alicia tenía mucha luz, ¿verdad?

Por eso nada ni nadie va a poder cubrir ese hueco.

Era una persona muy especial.

Yo tampoco la voy a poder olvidar.

Me sorprende que hables así de ella cuando no haces nada

para encontrar a su asesino.

Verás, Fernando. De verdad, no...

no quiero volver a discutir esto contigo.

Ni yo, ni yo tampoco quiero volver a discutir, Claudia,

es solo que...

Me resulta incoherente escucharte hablar así de ella.

Muy bien, piensa lo que quieras. Ella te quería, Claudia.

Te quería.

Para Alicia tú eras mucho más que su jefa.

Eras su mentora.

Su maestra.

Alicia dio su vida por sus compañeros y murió ahí.

En la misma puerta de tu comisaría, delante de tus propias narices,

mientras tú dejabas escapar a su asesino.

No vuelvas a decir eso. Aunque no te lo creas me duele.

¿Seguro?

Seguro. No te consiento que dudes de mi dolor.

Perderla es lo más duro que me ha pasado.

¿Entonces por qué no haces nada para encontrar al asesino?

Pues claro que lo estoy buscando. ¿Qué? ¿Qué acabas de decir?

¿Cómo que lo estás buscando? Nada.

¿Del caso no se encargaba la Europol? Olvídalo.

No, no, no. No voy a olvidarlo, Claudia. ¿Lo estás buscando o no?

Solo te voy a decir...

que voy a llegar hasta el final.

A pesar de sus cortinas de humo y de las dificultades que me ponen.

¿Quién las pone? No lo sé.

Pero Rulfo y Éric

nos podían haber dado una pista o conducido hasta él.

¿En serio piensas que cualquiera de esos dos

os podrían haber dado una pista? Sí, en serio, lo creo.

Y si tú sabes algo al respecto,

estaría bien que me lo dijeras. Excusas, Claudia.

No son más que excusas. Porque no eres capaz de reconocer

que no vas a poder encontrar a ese asesino nunca.

Basta ya. Alicia era como una hija para mí.

Siento tanto dolor como tú.

No, tú no tienes ni idea de lo que es perder un hijo.

Tú aún tienes a Olga.

No sabes el dolor que se puede llegar a sentir

cuando pierdes a un hijo o una hija.

¿Sí? Pues te recuerdo que todavía tienes un hijo.

Y que en estos momentos, para Julio es como si no tuviera padre.

¿Y sabes qué?

Teme que no vayas a superar la muerte de su hermana.

Y yo.

Yo también lo temo. También temo que nunca pueda llegar a superarlo.

-¿Lo ve? Esta es la marca característica del ácido.

El proceso de recuperación con la bentonita

no funciona en estos casos.

¿Y cómo sabes que las armas proceden del mismo vendedor?

Porque hace falta dominar la técnica del borrado al ácido.

Y no es tan fácil, de hecho es muy sofisticada.

Ya, ¿y trafica exclusivamente con las mismas armas

que usaron los hermanos Vinuesa?

También hemos encontrado armas cortas. Eso indica que estamos

ante un traficante que se come el mercado nacional.

(Puerta)

¡Curro! (RÍE) -¡Hombre, cuánto tiempo sin verte!

(RÍE)

-Oye, perdonad el retraso, ¿eh? Pero es que andaba liado.

-Para variar.

El inspector Moya me estaba contando que es muy posible que las armas

que usaron los hermanos Vinuesa las consiguieran de un traficante

que tiene ramificaciones por todo el país.

Hemos encontrado armas con su sello por toda la península.

Desde Galicia hasta la Costa del Sol. Narcos, atracadores,

bandas latinas... Son ventas al por menor,

pero la clientela es muy variada. ¿Ninguno de los detenidos

ha confesado de dónde consiguió las armas?

Nada útil. Y el rastro se pierde en la "deep web".

-Espera... ¿has visitado a Jorge Vinuesa en la cárcel?

-Vengo de allí y no ha dicho ni mu.

Que su hermano se encargaba de las armas

y que él no tiene ni idea.

Lo mismo que me dijo a mí.

La reducción de condena no le importó mucho.

Ese es de la vieja escuela. Antes reventar que delatar a nadie.

-En todo caso, las armas al asalto a la Red Star apuntan aquí,

así que voy a estar unos días por aquí investigando el terreno.

Cualquier cosa que necesites puedes contar con nosotros.

Espera, pero ¿los Vinuesa no pudieron sacar o entrar las armas de fuera?

-No, ellos sí entraron al país por Barajas,

pero no pudieron volar con los subfusiles.

Voy a reconstruir los movimientos previos

a los días del asalto para averiguar dónde pudieron sacarlos.

Salgado te puede poner al día sobre los hermanos Vinuesa.

Yo lo siento mucho, pero es que...

tengo una reunión urgente con un concejal de distrito.

Utilizad el despacho el tiempo que necesitéis.

Gracias, Bremón. -Gracias, comisario.

-Estás como siempre, mamón. (RÍE)

(RÍE)

-Hay que cuidarse. Tú sigues saliendo a correr, ¿no?

-Siempre que puedo.

¿Cómo está la familia?

¿Y mi ahijada favorita?

-Pues enfadada contigo, porque aún está esperando

el reloj que le ibas a regalar por su comunión.

-Pero si se lo compré, tarde, pero se lo compré.

Se lo envié por correo.

-Que sí, hombre. Que sí. Que fue la primera de su clase

en llevar el reloj inteligente.

-Ya te vale, ya te vale. Bueno y ¿cómo le va?

¿Ha salido tan lista como el padre?

-Pues no me quejo porque ha sacado mi memoria fotográfica

y se saca las asignaturas con la gorra.

-Ya, como tú las oposiciones. Bueno, vamos a mi despacho

y te pongo al día sobre el caso de la Red Star.

-Me tienes que contar cómo has acabado aquí.

-Bien.

-Que sí. Tráetela, pero olvídate de llevarme a ningún lado.

Bueno, pues porque te conozco, Ainhoa.

Que no, que no voy a ir de paquete ni muerto.

Venga, vale. Avísame cuando estés que no se puede aparcar

delante de la comisaría. Venga, hasta ahora. Chao.

Buenas. -¿Qué tal?

Parece que hoy estás de buen humor, no te duele la pierna, ¿no?

-Para nada, no me duele nada. Bueno, ¿qué?

¿Has visto mi despacho nuevo?

-Sí, bastante amplio, la verdad.

-Ahora no... no vais a tropezar con la silla.

Pero bueno, lo realmente... el cambio importante

está aquí detrás.

Los ordenadores, el procesador y eso,

pero que no te voy a aburrir con mis cosas.

-No, está muy bien, pero vamos. ¿Solo me llamas para esto?

Estaba redactando un informe y tengo que hacer cosas.

-No, tranquila que tu viaje no es en balde.

Mira lo que he encontrado.

Es un vídeo en el que hay unas peleas, pero vamos,

yo creo que son todo menores.

-A ver.

¿Son chicos y chicas?

-Sí, el vídeo lleva circulando 24 horas en la red.

Pero vamos, están subiendo las visualizaciones como...

como la espuma. -Ya.

Y ¿sabes si son alumnos de Distrito Sur?

-Bueno, pues es posible, lo único que mira...

Esta torre, ¿te suena de algo?

-Me quiere sonar, pero no sé dónde está ahora mismo.

-He hecho una búsqueda por imagen, ¿vale?

Y esta torre está en los alrededores del descampado de Barlovento.

Muy cerquita del instituto.

-En esa zona hay más centros, ¿no? -Sí, por eso he llamado a Ainhoa,

para ver si puede venir a ver los vídeos y así

nos dice si reconoce a algún alumno.

-Y de paso te enseña su moto, ¿no?

-¿Qué pasa que te parece mal?

-No, mal no. Pero también podías haberle enviado

un "link" o un pantallazo, ¿no?

-Ya, es que quiere ponerme los dientes largos

porque tiene un pedazo de moto y bueno, dice que es mejor

que la que tenía cuando nos conocimos incluso.

-Oye, ¿y qué pasó con tu anterior moto?

¿Qué hiciste con ella?

-Pues la vendí. La vendí porque bueno...

me parecía un crimen el tenerla tanto tiempo parada.

La operación, la convalecencia, la rehabilitación,

al final le iban a salir telarañas.

-Pero ahora ya puedes conducir, ¿no?

-Sí, supongo que sí, pero bueno, en ese momento lo veía

todo muy oscuro, Lara.

Fue todo de un día para otro.

-Oye, ¿te puedo hacer una pregunta?

-Claro, dime.

-¿Por qué lo dejaste con Ainhoa?

-Pues supongo que por lo mismo.

No quería ser una carga para ella y estaba triste, superamargado.

¿Vas a querer ver el final del vídeo?

Tampoco queda mucho más.

-No, no. Ya con todo esto tengo suficiente.

Vaya plan que llevan los chavales.

-Sí. Lo bueno es que no se pegan fuerte.

-¿Perdona? -Bueno, quiero decir que...

Bueno, que parece que tienen normas y que no es una...

No es la típica pelea al uso de toda la vida.

-A ver, para que me quede claro. A ti este caso te parece

una pérdida de tiempo. -No he dicho eso, Lara.

No hay ningún herido grave y son cosas de chavales.

-Déjame adivinar.

Cuando tú te pegabas de tortas en el instituto,

tú eras de los que daban, ¿no?

-¿Estás insinuando que... yo era un abusón?

-Es que, si no, no me lo explico porque vamos,

si hubieses recibido palizas estoy segura de que este tema

te lo tomarías con un poquito más de rigor, ¿sabes?

-Mira, Lara. Yo no sé lo que te pasa hoy,

pero prefiero que dejemos el tema porque esto

me está escamando un poco.

-Pues sí que tienes la piel fina tú, ¿no?

¿Quién lo diría siendo un motorista aficionado

al rugby y a las peleas?

-O sea, que también piensas que soy un machirulo, ¿no?

-Tú lo dices todo.

Bueno, envíame el vídeo, por favor, así puedo redactar el informe

para la fiscalía de menores.

Y cuando te enteres si estos chavales

son alumnos de Ainhoa me avisas también, ¿eh?

-Hasta luego.

-Pues me alegro de que hayas disfrutado del masaje.

-No lo sabes tú bien.

Una maravilla la chiquita esta.

Puedes recomendárselo a los clientes VIP, ¿eh?

-Bueno, la verdad es que la reservo para mis amigos.

-Pues todo un detallazo.

¿Sabes qué? Estaba pensando una cosa.

¿Tú te ves como director de un hotel de lujo?

-¿De un cinco estrellas? -Superior.

Es el próximo proyecto en Almería.

En primera línea. ¿Qué me dices?

-Hombre, a ver. Verme me veo, pero...

no sé, ya voy teniendo una edad.

Lo que verdaderamente me gustaría es retirarme

y vivir de las rentas, de nuestra inversión en la promoción

de chalés. ¿Cuándo empiezan las obras?

-Eso un día de estos. Ya sabes cómo es la burocracia,

pero en serio, piénsatelo porque vivir ocioso sale muy caro.

-Vivir, a secas, sale muy caro.

Siéntate, por favor.

Mira, Lucio, te quería pedir un favor.

-Lo que necesites.

-A ver, mira, me ha surgido un imprevisto, bueno,

previsto estaba lo que pasa es que, a lo mejor,

no medí yo bien las consecuencias.

Eh... Quizá me precipité al entregarte el dinero ayer

y necesitaría recuperarlo.

-¿Pretendes desinvertir?

Ese verbo no existe en mi empresa.

-Pero no todo. A lo mejor una parte, lo más posible.

-A ver, Joaquín, por favor.

Esto no es serio, hombre. -Ya, si se me cae la cara

de vergüenza de planteártelo, pero mi ex se está impacientando

con el tema de que le pase la pensión

a mi hijo y... -Ya, ya. ¿Qué me vas contar?

Mi hermano está igual, todo el día con el agua al cuello

para pagarle los caprichos a mi excuñada.

Menudo víbora.

-Entonces sabrás cómo funcionan estas cosas.

Juana tiene la custodia del niño,

tampoco te quiero aburrir con mis temas domésticos.

-No, no. Por favor.

¿Por qué te crees que sigo yo soltero?

Mira que se lo dije a mi hermano: "Ricardo, no pases por el aro".

Pues nada, de cabeza a la iglesia y ¿ahora qué?

-Lo mío fue peor. Me casé dos veces, tuve un hijo con cada una de mis ex

y claro, ahora tengo que pasar la pensión al pequeño,

la universidad de la mayor...

Y es por eso por lo que te pido, por favor,

que me devuelvas el dinero. -Joaquín, Joaquín.

De verdad, me gustaría ayudarte, pero no... no va a poder ser.

-Tampoco creo que sea complicado, te di el dinero ayer.

-Ya, pero ¿tú por quién me has tomado?

Esto es un negocio serio. Tú cuando me diste el dinero ayer,

yo lo ingresé en la cuenta de la sociedad

y el contable ya lo ha reflejado como una inversión.

-¿Puedes retirarlo y que el contable lo refleje

en otro movimiento? No sé.

-Estás de broma.

Las cosas no funcionan así, Joaquín.

Yo necesitaría la firma de todos los socios

para hacer una gestión de ese calibre.

Como comprenderás, tus problemas matrimoniales

ni les van ni les vienen. -Ya.

Pero yo tengo que solucionar esto de alguna manera.

No sé, se me ocurre...

¿No puedes darme un anticipo y yo te lo devuelvo cuando pueda?

-No, no sigas por ahí.

No sé qué tipo de relación te piensas que tenemos,

pero esto son solo negocios. Nada más.

Si no podías invertir, pues haberlo pensado antes.

Estoy empezando a pensar que a ti todo esto

te viene un poquito grande.

-Mira quién habla.

-Yo no tengo por qué aguantar esto.

-Si sales por esa puerta sin la promesa firme

de devolverme mi dinero... -¿Qué?

-Te denuncio por estafa.

-¿Un tío que organiza citas con prostitutas y timbas en su hotel

amenazando con denunciarme a mí?

Tú eres un cachondo, tío. Tú eres un cachondo.

-¿Qué pasa, Guille? -Hola.

-¿Te importa que me siente, tío? -No.

-Oye, ¿fuiste al final a la clase esta?

-Sí, mi madre me protestó un poco por el precio del material,

pero vamos, ya me lo ha comprado.

-Vale, genial. Oye, si tenéis algún problema

con el tema del dinero y demás, nosotros en el centro cívico

os podemos ayudar. -No, si es que no es por eso.

A mi madre le sorprende que vaya a hacer una actividad así.

No cree que vaya a durar mucho, la verdad.

Yo nunca he sido mucho de deportes.

Por eso le daba palo gastarse dinero.

-Ya, bueno. Siempre hay un primer día, ¿no?

Creo que es una buena actividad. No solo porque te vaya a ayudar

en el plano físico, que te va a ayudar muchísimo,

te va a cambiar el físico, sino porque también

a nivel de coco, a una mayor concentración

y te puede venir bien para los estudios.

-Yo es que en eso no necesito ayuda. -Ah. Bueno pues genial.

-Por cierto, un chico de clase me ha dicho que eres

un experto en artes marciales,

que hiciste una exhibición flipante con el profesor.

-No sé si flipante, pero todos los años hacemos

una exhibición al principio de curso.

-¿Tú podrías darme un consejo para enfrentarme así

a alguien según se acerque?

-Muchas horas de entrenamiento.

-No pero, yo no sabía que tú controlabas de esto.

Imagínate que viene alguien a pegarme así de frente. ¿Yo qué hago?

-Pues si viene a pegarte alguien así de frente lo que haces

es hablar con él e intentar convencerle.

Si no te hace caso, media vuelta y te vas;

si te persigue, llamas a la policía.

-En serio. Imagínate que no puedo hacer nada

de lo que me estás diciendo.

¿Yo qué tendría que hacer?

-Bueno, en ese supuesto caso, Guille, en el que no puedes hacer nada

de lo que te he dicho, pues lo que tienes que hacer

es anticiparte a los movimientos del oponente,

y necesitas entrenar durante muchísimo tiempo

para que tu cuerpo memorice los movimientos

y puedas actuar sin pensar.

-Pues anda que me ayudas mucho.

-Oye, Guille, ¿tú estás teniendo algún problema de verdad?

¿Alguien te está intentando pegar? -Ya estamos.

-Guille, espera, déjame ayudarte.

-¿Vas a decirme cómo tumbar a alguien de un golpe?

-No te lo voy a decir. -Entonces no quieres ayudarme.

Déjame en paz.

-Sí, dile que pase.

-¿Qué tal, Eva? ¿Cómo estás?

-Hola, Quintero.

¿Qué tal? ¿Tienes lo que habíamos acordado?

-Sí.

Sí que lo tengo, sí.

Te traigo...

un nuevo contacto,

muy bueno, por cierto. Está esperando a que lo llames,

tiene una pequeña flota de camiones, pero se mueve por toda Europa.

-¿De fiar? -100% de fiar.

Recurrí a él muchas veces cuando mi negocio iba bien

y no daba abasto. Nunca me falló.

-Qué tiempos aquellos, ¿eh?

Cuando el negocio iba bien, digo.

¿Qué?

¿Qué pasa?

-Verás, Eva, pasa que cada vez que yo te doy un contacto,

los llamo previamente y los pongo en antecedentes para allanarte

el camino, pero tú lo único que me das es un nombre

y un número en un papelito. Ya está.

-No, perdona. Yo te he dado dos nombres.

Te los he puesto en bandeja. Si luego no resisten

tus interrogatorios no es cosa mía. -No, Eva, no.

Tú a mí no me has puesto nada en bandeja.

Tú no tienes ni idea de lo que yo he tenido que hacer

para poder entrevistarme con Éric.

-Cierto, no lo sé.

Pero sí sé cómo ha acabado, porque ha salido en prensa.

¿El otro cadáver quién era? -Eso no es lo que importa.

Lo que importa ahora es que yo te estoy dando mucho

a cambio de nada.

-No. A cambio de nada no.

Lo que pasa es que tus métodos a lo mejor son poco eficaces, ¿no?

Porque la idea es que hablen, no que callen para siempre.

-Mis métodos no tienen problema,

me han sido muy útiles durante muchos años

y he conseguido mucho, créeme.

El problema aquí es que los nombres que tú me estás dando

o no tienen ni idea de dónde está Vlado Khan

o no saben cómo poder llegar hasta él.

-Pues ya lo siento.

Yo te doy a alguien y tú eres el que tiene que sacar

algo de él.

-Pues en ese caso igual me voy a tener

que replantear nuestro trato, ¿no?

Y solo pagarte en función de las respuestas que reciba.

-No, eso no lo vas a hacer.

-¿Tú crees que yo te voy a dar la Ruta del Sur, así como así

a cambio de nada? -¿Así como así?

Quintero, mira. Yo te he dado dos nombres

que la policía estaría deseosa de tener, pero no,

te los he dado a ti. Lo que pasa es que tus métodos

son un poquito ruidosos.

-Eva, ¿sabes cuál es el problema de lo que está sucediendo?

Que yo me estoy empezando a manchar las manos de sangre para encontrar

a ese rumano y matarlo.

Y cada vez creo que estoy más lejos de encontrarlo.

En vez de acercarme, me estoy alejando.

¿Me lo puedes explicar?

-Claro, mira, yo lo que te diría es que probases

algo más discreto, más elegante. ¿Qué tal un seguimiento,

un rastreo de comunicaciones? No sé.

-Bueno, podría ser un buen consejo si no fuese porque viene

de parte de alguien que apenas lleva unos meses

al frente de un negocio como este.

-No te equivoques,

tú no sabes quién soy yo, ¿eh?

-Sé quién eres, Eva.

Lo que no sé es hasta dónde quieres llegar.

¿Ser la mayor traficante de armas de España, de Europa, del mundo?

Puedes llegar hasta donde te dé la gana.

Pero te voy a decir una cosa,

cuando tú todavía eras una mocosa,

yo ya era el mayor narcotraficante del sur de Europa,

así que no me vengas ahora con lecciones.

¿Estamos?

Toma tu contacto porque soy un hombre de palabra,

pero ten en cuenta esto:

si quieres seguir creciendo y ser una gran traficante de armas

gracias a la Ruta del Sur y a los contactos

que yo te pueda estar dando,

será mejor que el próximo nombre que me des me lleve directamente

hasta Vlado Khan porque se me agota la paciencia.

No lo olvides.

-Menos mal que lo tenías todo controlado, ¿eh?

No, aquí no pones las últimas noticias, mamón.

-Jefe, perdón las molestias, ¿le puedo presentar a mi hermana?

-Sí, claro. Pasad.

-¿Qué tal? Mucho gusto, don Joaquín. -Hola. Encantado de conocerte.

Daniela, ¿no? -Sí, eso es.

Veo que mi hermano le habló de mí. -Me ha hablado mucho, muchísimo.

-Bueno, pues yo nada más quería darle las gracias personalmente

por ayudar a mi hermano y darle esto.

-Es un tequilita, del bueno, es caro.

-Espero que le guste. -Sí, gracias. No tenías

que haberte molestado. -No, pero si no es ninguna molestia,

además, es que usted fue muy generoso en ayudar a mi hermano

con ese adelanto.

La verdad estábamos con el agua hasta el cuello.

-No hay de qué, aquí está uno para ayudar en lo que se pueda.

Es un placer para mí.

-Pues muchas gracias, ojalá más gente pensara como usted,

don Joaquín. -No, si con jefes así,

la verdad es que es muy fácil todo.

-Imagínese. Hace unos meses mi hermano no podía ni pensar

en un contrato, y mucho menos, un contrato fijo.

Y ahora mírelo. Así que espero poder devolverle el favor algún día.

-No tienes que devolverme ningún favor.

Tu hermano si acaso alguno tiene, ¿eh?

-Ya te digo que se lo va a cobrar.

Escúchame, Dani. Es que todavía me tengo que cambiar y todo eso.

Ya mejor dejamos así al jefe. -Sí, yo también me tengo que ir

a trabajar. Bueno, pues encantada, don Joaquín.

-Encantado y gracias de nuevo. -No hay de qué.

Pase por La Parra, que va a ser un placer atenderlo.

-Y le hacemos un descuento.

-Hasta luego. -Adiós, adiós.

-Nos vemos en la casa. -Sí.

-Jefe, disculpe, ¿eh? Si es por mi hermana,

yo no sabía que quería venir. -No, no tiene nada que ver con eso.

El cerdo ese de Sabater.

-¿Cuál? ¿El señor con el que estaba haciendo negocios aquí?

-Sí, un hombre de negocios, no. Un estafador.

Ya me puedo ir despidiendo de mi dinero.

-¿Estafador? Si parecía bien fino. -Sí, esos son los peores.

Los mangantes de traje son los que se llevan

la tajada más grande.

-¿Qué pasó? -Que me pasé de listo, Ángel.

Este tío me propuso una promoción inmobiliaria

que parecía un chollo. Unos chalés en Punta Umbría.

Tú invertías sobre plano y luego sacabas el 30, el 40%

de rentabilidad. Ahora resulta que los ecologistas

dicen que es zona protegida y lo han parado.

A saber cuándo se vuelve a retomar, si se retoma.

Y yo invitándole a masajes a este.

-¿Y el dinero? -Eso me gustaría saber a mí.

-Es que ya no se puede fiar de nadie uno, ¿eh?

Lo siento, jefe.

(Notificación mensaje)

(SUSPIRA)

Para cenas estoy yo.

(SUSPIRA)

(SOLLOZA)

(Puerta)

Claudia, yo me retiro por hoy.

Sí, sí. Yo también me voy para casa enseguida.

¿Qué pasa?

¿Estás bien?

(SOLLOZA)

Tranquila, llora todo lo que necesites.

¿Te han dado una mala noticia?

Nada nuevo.

Ese es el problema.

Ya.

La impotencia.

La impotencia,

el dolor.

(LLORA) La incomprensión.

(SOLLOZA)

Esta mañana, Quintero me ha dicho algo que llevo arrastrando

todo el día. No, no, no, ese hombre...

No sé si lo voy a poder olvidar. Podría estar implicado

en tres asesinatos. Precisamente de los tipos

que podrían habernos llevado hasta Khan.

Ha dicho que no quería tanto a Alicia.

Que si de verdad la hubiera querido, habría impedido lo que pasó.

Estás haciendo todo lo que está en tu mano

para encontrar al culpable. Te estás jugando tu carrera.

Me habría cambiado por ella. No digas eso.

Es verdad.

Alicia era como una hija para mí.

Todavía tengo su contacto en el móvil.

Cada vez que lo veo se me parte el alma y no soy capaz de borrarlo.

(LLORA)

¿Puedo?

Yo tardé varios meses en borrar el de mi hermano.

¿Y cómo lo conseguiste?

No sé.

Tuve miedo de que se me fuera yendo la cabeza.

¿Por qué?

Solía llamarle después del accidente.

Sabía que estaba muerto, pero...

no era capaz de procesarlo.

Le llamaba esperando que, por una de esas,

me contestase.

Estabais muy unidos, ¿no?

Yo también me hubiera cambiado por él.

Eres la primera persona a la que le cuento

lo de las llamadas de mi hermano.

Lo hice durante mucho tiempo,

incluso cuando pensaban que ya lo había superado.

No te preocupes, te guardaré el secreto.

Tenemos que seguir adelante. Por los que aún nos quedan.

Es solo un contacto, no vas a borrar su memoria.

(LLORA)

(LLORA)

Ya está.

Bien hecho. (SUSPIRA)

No voy a poder olvidarla jamás, ¿sabes?

Alicia era una persona muy especial.

Y como policía

tenía un compromiso y una dedicación que solo he visto en los veteranos.

Yo la quería y la admiraba a partes iguales, ¿sabes?

Fue muy injusto que muriera así.

Mucho.

Lamento lo que dije en ese informe.

Ahora entiendo el dolor que debí causarte.

Bueno, eso ya da igual.

Ojalá te hubiera conocido antes como te conozco ahora.

¿Y eso habría cambiado algo?

Todo.

¡No! No está bien. Espera, espera, espera

No, no, no puedo. Vamos a hablarlo.

-A ver, chicos.

Aquí tenéis lo vuestro. ¿De verdad que no queréis otra cosa?

-Yo venía por la tortilla, pero si se ha acabado...

-¡Qué zalamero es!

Mira, te voy a cuajar una tortilla solo por traerte a ti un pincho,

mira lo que te digo. -¿Ves? ¿Ves por qué venimos aquí?

-Bueno, tampoco es que tenga mucha elección, porque... la verdad,

o te quedas aquí o en el zulo ese que tienes de despacho...

-Eh, cuidado, cuidado, que estoy estrenando despacho nuevo.

-¿Qué me cuentas? Con razón se te ve tan contento.

-Eso será. Ahora ya no me doy con el bastón por todos lados.

(RÍEN)

-Bueno, voy a cuajarte esa tortilla. -¡Gracias!

Qué maja.

-Me he dado cuenta de algo. -¿De qué?

-Siempre bromeas cuando hablas de tu cojera.

-Mejor bromear que vivir amargado, ¿no?

-Si tú lo dices. -¿Qué?

-Que algo amargado sí te quedaste después.

-Bueno ¿y quién no?

Pero... intento vivir con dignidad.

¿No tienes hambre? Yo sí, no sé si aguanto hasta la cena.

-¿Por qué no contestaste al móvil?

-Tú no has cambiado nada.

Sigues igual de directa. Solo das rodeos cuando coges la moto.

-Si no quieres, no me lo cuentes. Pero a mí me haría bien saberlo.

Pasaste de mí de la noche a la mañana.

-No, no, no pasé de ti.

Bueno, sí, pero no fue por ti, fue por el accidente.

No quería que te amargaras conmigo.

-¿Muy duro?

-Pues imagínate.

Es una historia muy larga de contar. -Puedes hacerme un resumen, ¿no?

-Sí, sí.

Puedo hacer un resumen.

Bueno, pues estuve...

estuve meses en el hospital.

Operación tras operación, luego vino la rehabilitación y...

Y, como puedes ver, tampoco sirvió de mucho. ¿Qué ibas a hacer tú?

¿Estar meses yendo al hospital a verme?

-No lo sé, pero me hubiera gustado decidirlo por mí misma.

-Sí. Tienes razón. Pero no quería que te sintieses obligada,

además llevábamos un par de meses saliendo

y no quería que te comieras ese marrón.

-Todavía tendré que darte las gracias y todo.

-Pero ¿y qué querías? No sé. Tampoco teníamos una relación seria.

No estábamos en ese punto, Ainhoa. -No, pero podría haberlo sido.

-Bueno, eso... eso ya nunca lo vamos a saber.

¿Nos centramos en lo que sí tiene remedio?

-Venga, enséñame esos vídeos.

-Mira.

¿Reconoces a alguien?

-Solo a esta chica de las que anima. -¿No son alumnos del instituto?

-Bueno, ella es exalumna.

Se fue a final de curso. Bárbara se llamaba.

-Lo de las peleas está más extendido de lo que creíamos.

¿Tú puedes contactar con ella?

-Lo intentaré, pero todo resultaba demasiado complicado con ella.

Sus padres montaron un pollo a unos profesores

para que la aprobaran sin hacer nada.

A ver cómo reaccionan cuando lo vean. -Pero con el vídeo

no pueden decir que no sea ella. -Intentaré que la hagan colaborar,

pero no te prometo nada.

-Bueno, me sirve, porque tú nunca te das por vencida.

-¿Y tú qué sabes? Tampoco nos conocíamos de tanto, ¿no?

Solo un par de meses. (RÍE)

-¿Lo ves? -¿Qué?

-Has vuelto a sacar el tema, nadie puede contigo.

-Soy inasequible al desánimo, eso decía mi padre.

-¿Y me tengo que asustar? -Bueno, me he propuesto

que vuelvas a coger la moto. Así que, ya sabes.

-¿La moto?

Qué decepción. (RÍE) -Por algo hay que empezar, ¿no?

-Al final me veo conduciendo una escúter, con el asco que me dan.

-No te pega nada, ¿no? -Menos mal, menos mal.

-Menos mal, estaba a punto de llamar a los hospitales.

Pero qué dices, hombre, si tampoco es tan tarde, ¿no?

¿Se te ha olvidado? ¿El qué?

El cumpleaños de Amalia.

Tendríamos que estar cenando con nuestros amigos, ¿qué ha pasado?

El trabajo, he tenido un día horrible.

¿El trabajo? Sí.

Hace un par de horas que saliste de comisaría. No cogías el móvil.

Llamé a centralita.

¿Me has llamado? Qué raro, ¿no?

Claro, te llamé, estaba preocupado.

¿Dónde estabas?

Pues estaba paseando, es que necesitaba...

Necesitaba despejarme. Perdón, tenía que haberte avisado.

Perdí la noción del tiempo. ¿Has perdido también el móvil?

No, me lo habré dejado en comisaría.

Anda, venga, vámonos. Pero ¿adónde?

A la terraza de Gabi, más vale tarde que nunca, ¿no?

Ay, no, Antonio, por favor. No me hagas esto,

de verdad, no, no, no, no, no tengo ánimo.

No, no, yo lo único que quiero es que se acabe este día de una vez.

¿Qué pasa? Es el cumpleaños de tu amiga.

Me ha llamado hace dos minutos preguntándome si habías llegado ya.

Si te apetece ve tú, de verdad. Yo no puedo.

Que vaya el tonto de Antonio a dar la cara.

¡No! Tienes que dar una explicación.

Ya se la daré por teléfono, pero no me atosigues más.

No te entiendo, de verdad, no te entiendo.

Ya te he dicho que ha sido un día horrible.

He tenido un... He tenido un encontronazo con Quintero.

Si lo de ayer fue horrible en el interrogatorio hoy...

hoy ha sido mucho más desagradable, porque estaba ahí,

en la puerta de comisaría, hecho polvo,

y he ido a consolarle y me ha soltado un zurriagazo.

¿Qué ha pasado? Pues... nada.

Ha dicho que yo no quería a Alicia tanto como me quería ella,

que no estoy haciendo nada por encontrar a su asesino.

Sabes que no es verdad.

Fernando está perdiendo la cabeza,

¿desde cuándo te importa lo que piense?

No lo sé, pero es verdad, que no tengo ninguna pista.

No avanza la investigación

y no sé cuánto tiempo voy a poder resistir.

Ah, ¿sí? Pues mira, ya somos dos.

¿Por qué dices eso?

Estoy hasta las narices. Solo estás pensando en el trabajo,

en investigaciones, en pistas...

Solo te mueve el sentido del deber. No, no es solo el sentido del deber.

Entiéndelo, Antonio, es Alicia, ese es el duelo.

Es lo que significaba para mí. Pero, Claudia.

Alicia falleció hace ya un par de meses, estoy esperando

a que vuelvas a ser tú misma.

Yo creo que estás exagerando. ¿Yo estoy exagerando?

¿Cuánto hace que no hacemos algo especial tú y yo juntos?

¿Ese es el problema, que no voy a la cena?

Pues cojo el abrigo y ya.

Vale, déjalo, venga, ese no es el problema, hombre.

El problema es que estás encerrada en ti misma.

Antes me bastaba con mirarte a los ojos para saber

qué te pasaba y ahora no tengo ni puñetera idea.

¿Qué te pasa? Cuéntamelo. ¡Déjame que te ayude!

Que no tengo fuerzas.

Estoy agotada. Bueno, pues yo también estoy cansado.

Hale. ¿Adónde vas?

A llamar a Amalia para decirle que yo tampoco voy a cenar.

Espera, espera.

Antonio,

lo estoy intentando, de verdad.

Estoy intentando recuperarme. Hoy he conseguido borrar

el teléfono de Alicia en el móvil.

Bueno, vale, espero que te sirva de algo.

-El que estaba reunido con tu tío y Salgado ¿quién era?

-El inspector Francisco Moya, me lo presentó mi tío así rápido.

Al parecer es un experto en el tráfico de armas.

-¿Te podemos ayudar en algo? -Quería hablar con el inspector.

Verá, hay una mujer que podría estar involucrada

en la venta de armas a los atracadores de la Red Star.

Tiene toda la pinta de que Lara está un poquito celosilla.

No debiera. Así de claro,

porque Ainhoa y yo no tenemos nada, somos amigos.

-No, esos dos no han pasado página. Que están a punto de liarse, fijo.

-Te duele, ¿no? -Solo un poco.

-¿De cuándo son las imágenes?

-En las redes pone que son de ayer, pero lo han colgado hoy.

-Tomás te pone por las nubes. Bueno, seguro que ha exagerado.

Para nada, solo he dicho la verdad, que eres una excelente profesional

y mejor compañera.

-¿Ya sabemos cuándo es la siguiente partida?

-No, pero hay otra forma de sacarte un buen pellizco.

Supongo que te vendrá de lujo. -¿Qué tendría que hacer?

-Ayudarme a recuperar el dinero que invertí en la promoción

de chalés en Punta Umbría.

-Oye, Lara, no sé, he notado conexión entre vosotros. ¿Tenéis algo?

-Para una vez que Claudia llega a una hora decente a casa,

tengo guardia.

Ayer, ¿qué? Tuvisteis lío, ¿no?

-¿Perdona?

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Servir y proteger - Capítulo 850

01 dic 2020

Afectada tras un tenso encuentro con Quintero, Miralles encuentra consuelo en Salgado. El inspector Curro Moya, un viejo amigo de Salgado, llega a Distrito Sur para investigar las armas utilizadas en el asalto a la Red Star. Joaquín, apurado por la falta de efectivo, pretende recuperar el dinero de una inversión inmobiliaria.

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