Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 841 - ver ahora
Transcripción completa

¿Qué pasa si algo sale mal?

Porque puede salir mal.

Puedes acabar en el trullo, o yo qué sé, Abel.

Mira, no tengo a mi madre, no me hablo con mi hermana,

está a 1000 kilómetros, mi padre está en coma, no sé si saldrá...

Es que te tengo a ti.

-Conmigo no te pases ni un pelo. Dame lo mío.

El dinero de la entrada. -No. Perdona, eso es imposible.

-¡Dame la pasta o te reviento! -¡Eh!

-¡Suéltalo! -¿Tú qué pintas aquí?

¿Qué quieres, cobrar?

(ELÍAS) -"Ha aparecido un cadáver y nos han asignado el caso".

Sería muy extraño que Rulfo viniera a este barrio así como así.

Yo creo que le tendieron una trampa para ajustarle las cuentas.

¿A qué hora pudo ser la muerte?

Se sitúa entre las 22:30 y las 00:30.

Justo cuando Fernando Quintero hacía el famoso inventario.

¿Alguien puede confirmar su coartada? -Por supuesto que sí.

Mi camarera. Pueden preguntarle cuando quieran.

No tiene por qué cubrir a su jefe. El sueldo no lo vale.

Y esto... es muy, muy grave.

Sí. Sí que es grave, sí.

Pero no cubro a nadie.

(Música emocionante)

(Pasos)

(SUSPIRA) -Qué maravilla despertarse con el olor del café recién hecho.

Buenos días. -Buenos días.

-¿Qué tal, cómo has dormido?

-Pues ni bien ni mal. No he dormido.

-¿Y eso? ¿Qué ha pasado?

-Que estoy revisando el interrogatorio de Hanna.

-¿Qué tal está Hanna?

-Pues si yo tengo esta cara, imagínate ella,

que tuvo que responder a todo.

-Ya.

Es duro ver a alguien que te importa sentada allí.

Yo he pasado por ahí. Sé lo que es.

-¿En serio? -Sí.

Tenía un novio que se dedicaba a amañar partidos de fútbol

para sacar dinero de las apuestas.

Yo misma tuve que engrilletarlo.

-Qué duro, ¿no? -Sí. Muy duro, la verdad.

Pero lo de Hanna no tiene nada que ver, ¿no?

Que el muerto aparcara el coche cerca del Moonlight

puede ser pura coincidencia.

-Pues no lo sé. Yo ya no sé qué pensar.

-Vamos a ver. Que alguien aparque cerca de un bar

no significa que esté yendo allí.

O sea, el Rulfo este podría haber ido a cualquier otro sitio del barrio.

Vlado se movía por todo Distrito Sur.

-Sí, puede ser, pero... no sería la primera mentira de Hanna.

El otro día me contó que fue prostituta.

¿Sabes el caso de extorsión sexual?

Me lo contó el detenido. Ella no iba a hacerlo.

-A ver, acabáis de conoceros. Es normal que no os contéis todo.

Además, que admitir algo así

no debe ser fácil. -No, ya lo sé.

Lo sé, y yo intento quitarle hierro y no juzgarla,

pero de repente pasa esto...

y muchas de las chicas que trabajaban para Vlado

eran de Distrito Sur.

-¿Estás pensando que Hanna era una de las chicas de Vlado?

-Mira, Quintero tiene un motivo claro para ir a por Vlado.

Su hija murió en el asalto. -Ajá.

-Hanna trabaja para Quintero.

¿Y si resulta que Hanna

era una de esas mujeres obligadas por Vlado?

-Ya, pero nosotros desmantelamos el burdel de Vlado.

Liberamos a esas mujeres.

Es más: Miguel Herrera las ayudó a buscar piso.

Yo me coordiné con él, estuve allí,

y Hanna no estaba.

-Entonces ¿de dónde sale Hanna?

¿Por qué Quintero la contrata de camarera?

-No lo sé. ¿Por qué no le preguntas a ella?

-Pues porque me da miedo.

Porque ayer, en el interrogatorio, era otra persona.

No sé, Hanna es una tía dulce, es extrovertida,

y ayer era un palo.

Y estaba fría.

-No es fácil ser natural encerrada en esas cuatro paredes

sometida a esas preguntas.

Es más: desconfía de quien no esté nervioso.

-Claro, pero a eso voy. Hanna no estaba nerviosa.

Era como si se hubiese quitado una máscara.

Como si la Hanna que yo conozco fuera un personaje

o un disfraz.

Necesito la lista de las chicas de Vlado.

Necesito hablar con ellas y salir de dudas.

(ASIENTE) -Una chica me dijo que la llamara para lo que fuera.

Se llamaba... Ivonne, sí, y tengo su teléfono por ahí.

-¿Podrías dármelo? -Sí, voy a buscarlo.

Y tú mientras dúchate y come algo, que vamos a comisaría.

(LIDIA ASIENTE) -Vale.

(Puerta)

-Hombre. La bella durmiente.

-¿Un café? -¿Qué?

-Y una aspirina.

-Ya te vale, ¿eh? Estás igual que con 18 años.

Tenemos mucho trabajo, ¿sabes?

Y yo no voy a ser tu enfermera.

-Bueno, pues tampoco hagas de mamá.

Me va a reventar la cabeza.

Lo último que necesito es que me den la chapa.

-Y yo que montes una timba la noche antes de dar un golpe.

-Pues me llevé una buena, no te creas.

-Gracias a Dios que era una timba ilegal y el tío no quiere líos.

Pero por una cagada así soy capaz de anular el plan.

No te paso ni media más. -Baja la voz.

-¡No me digas que baje la voz, Chus!

-Tienes razón. Soy un imbécil, soy lo peor.

Ojalá mamá me hubiera dado en adopción.

Pero Jorge, por favor: en voz baja.

-Increíble. Es que lo tuyo es increíble.

¿Ves que por tu culpa perdimos a Vivancos?

-Estamos mejor sin él. -Sí, estamos que te cagas.

Ahora tengo que replantear todo.

-Vivancos es un fullero y un traidor. No lo necesitamos.

-No, claro. Si para fullero ya te tenemos a ti.

Medalla de oro.

-De plata, hermano. De plata.

-Es imposible. No puede hacerse.

-No hay nada imposible, y menos para nosotros. Tráeme eso.

Está tirado.

-Son tres vigilantes armados. Piensa un poco.

-Eso es lo que intento.

Pero me facilitaría las cosas un café bien cargado.

-Necesitamos a dos personas para neutralizar a los agentes

y otra para que cubra la salida.

-O dejamos la furgo en marcha y ya está.

Trincamos la pasta, la cargamos a la furgo

y a quemar rueda.

-¿Y si algo sale mal?

-Y si un rayo viene y nos parte en dos, ¿qué?

No existe ningún plan que pueda preverlo todo.

Tenemos controlados los accesos y los horarios.

Tenemos las armas y tenemos la sangre fría.

(Puerta)

-Ya veo yo la sangre fría que tienes. -Es la resaca, que me da escalofríos.

-Guarda eso, anda.

¿Sí? -Hola.

Buenos días.

Solo quería saber cómo se encontraba. Lamento lo que pasó anoche.

-El que lo lamentará es el niñato que me arreó.

Como me lo cruce sobrio... -Calla.

-Mi empleado fue demasiado expeditivo.

No volverá a pasar.

-No volverá a pasar, porque como este se vuelva a acercar a una botella,

seré yo el que le dé dos galletas. -Lo que faltaba.

-Estamos muy contentos con el hotel. Es muy discreto. Eso nos gusta.

-Sí, gracias. Precisamente ese es nuestro lema:

compromiso con la calidad, pasión por la privacidad.

Gracias de nuevo, y si necesitan algo, ya...

-Espabila. Hay que ir a por las armas.

-Eso si han llegado de una puñetera vez.

(Sirena lejana)

-Hola.

-¡Anda! ¡Pero mira quién es!

¿Qué vas a hacer, detenerme?

-No, claro que no.

-Es que después de lo de ayer, ya no sé qué esperarme.

-Bueno, lo de ayer es lo que hacemos siempre

en toda investigación.

Siento que pasaras por eso. Supongo que no fue agradable.

-Pues no. La verdad es que no fue muy agradable.

-Pero tampoco vamos a llevarte detenida ni nada así.

-Qué alivio.

Oye, esto está cerrado.

Así que, si no tienes nada más que decir...

-Bueno, quería venir a verte y hablar contigo.

-¿Y por qué no viniste a verme y a hablar conmigo ayer,

después de que tus jefes me acribillaran a preguntas?

Me hubiera venido bien.

(Música melancólica)

-Pues... tienes razón.

-Oye, ¿sabes lo que es que todo el mundo te juzgue siempre

por haber sido prostituta?

-Yo no le he dicho a nadie que fuiste prostituta.

-Ya. Mentiste a tus jefes. -Pues no.

Simplemente no les conté.

No es relevante para la investigación.

-Vale.

(SUSPIRA) Pues ¿qué quieres, Lidia?

-Pues precisamente quería preguntarte por tu pasado.

-Ya. Es que todos los polis sois iguales, ¿no?

Los tíos, las tías...

¿Por qué no preguntas a mis chulos?

¿Eh? ¿Por qué no les interrogas a ellos?

Sobre cómo me trataban, lo que me hacían hacer...

-De uno de tus chulos quiero preguntarte: Vlado Khan.

¿Fuiste su favorita, sí o no?

Pero ¿por qué no me has contado nada?

(CHASQUEA LA LENGUA) -¿Por qué te cuesta entender tanto

que no quiero hablar del tema?

¿Tú querrías hablar de algo así con una chica que te gusta?

-Pues si tengo confianza con ella, sí, claro.

-Lidia, tú no sabes por lo que pasé.

No sabes el infierno que viví.

Me pone enferma recordarlo.

-Vale, pero a mí puedes contármelo. Yo no voy a juzgarte.

-No estés tan segura.

-Oye, yo te conté lo de mi hermana.

Eso no se lo cuento a cualquiera.

Quiero que confíes en mí.

-Oh, Lidia. Que no es cuestión de confiar o no confiar.

Es que siempre que me dejo llevar... y tengo algo valioso,

lo acabo perdiendo.

Y no quiero que me pase contigo.

-Pero conmigo no va a pasar.

Pero necesito que seas sincera.

Necesito saber que has pasado página con Vlado Khan.

-¿Cómo?

-Que necesito que me digas que no encubres un crimen.

(CHASQUEA LA LENGUA) -Qué tonta he sido.

Pensaba que venías a consolarme.

Pero has venido a interrogarme.

-No, Hanna. No.

-¿Tú te escuchas cuando hablas, Lidia?

Te importa más lo que podría llegar a hacerle a Vlado Khan

que lo que él me hizo.

-No. Lo que me importa, Hanna, es que te metas en un lío.

-Pues vamos a evitar el lío: vete.

En serio, vete. Cada vez que se me acerca un poli,

acabo metida en un lío.

-Hanna, he venido porque confiaba en ti,

y necesito seguir confiando en ti.

Pero quiero escucharlo... Quiero que me lo digas tú.

-No, Lidia. No puedes estar hablándome de confianza

mientras me interrogas.

Es una cosa u otra.

¡Así que vete y no vuelvas más!

-Te dejaste esto en casa el otro día. Te hará falta.

Mírate, porque yo ya no sé quién eres.

(Espejo contra el suelo)

(LLORA)

(DANI) -Toma, Miguel.

-Gracias. -De nada.

(Teclado)

-Hola. ¿Ari Páez?

Sí, soy Miguel Herrera.

Soy trabajador social.

Dirijo la ONG Distrito Sur Acoge, en el centro cívico de La Parra,

en Distrito Sur, aquí en Madrid.

Antes de nada, felicitarte por el enorme éxito

que tuvisteis ayer en la Red Star, en la sala de conciertos.

Bueno, esta llamada que te hago es para contarte

que organizamos unas charlas inspiracionales

para los jóvenes del barrio, y habíamos pensado en ti.

Como te imaginarás, tu música tiene un enorme impacto en ellos,

y no sé si te apetecería hacer una charla de este tipo.

Ari, lo cierto es que muchos de estos jóvenes

tienen muchos problemas de todo tipo: familiares y demás.

Y yo personalmente creo que una charla puede ser inspiradora,

esperanzadora para ellos.

El que les cuentes tu experiencia, tu lucha,

el cómo has llegado hasta donde estás

y cómo has salido adelante.

Y bueno, no sé si te interesaría hacer este tipo de charlas.

¿Mañana mismo?

Sí. Por nosotros perfecto, Ari. Perfecto. Mañana lo organizamos.

Si quieres, hablamos luego y concretamos.

Muy bien. Pues muchas gracias, Ari.

Muchas gracias. Chao. "Bye, bye".

-¿Estabas hablando con Ari Páez?

-Sí, y tú me escuchabas por la espalda.

(RÍE) -Un poquito.

¿Hablabas para que viniera a dar una charla al centro?

-De hecho, me ha confirmado que viene mañana.

-¿En serio? ¡Qué fuerte! ¿Cómo has hecho esto?

-Yo nada, Paty. Lo has hecho tú.

Tú conseguiste su teléfono, tuya es la idea...

-Esto hay que organizarlo superbién, ¿eh?

Buah, va a ser increíble.

-Espera, no me estarás vacilando, ¿no?

-No. No soy yo mucho de vacilar, no.

-No sé. Es que me sorprende tu cambio de actitud.

Decías que tenía letras machistas

y que hacía apología de no sé qué y de no sé cuántos.

¿Eh? -Mira, guerrera.

Mira, te digo una cosa:

no me gusta Ari, su música, no ella.

De hecho, no sé cómo te gusta. Te pasa algo en el oído.

No hay otra explicación. -Vale.

-Pero sí que valoro mucho tu criterio,

te respeto, me gusta el trabajo en equipo y eres muy insistente.

Así que he cambiado de idea. -¿En serio?

-Sí, en serio.

-No te vas a arrepentir.

Es que va a ser genial. ¡Qué guay!

-¿Quieres desayunar? -Venga, vale.

-Sí, señoría.

Lo comprendo, señoría, pero...

Entendido. Muchas gracias, señoría. Y perdone las molestias.

Hasta luego.

Gracias por nada. Desestimado, ¿no?

Dice que no hay motivos para pinchar el teléfono de estos dos.

No le bastará con el cadáver de Rulfo.

Dice que lo que tenemos es circunstancial.

Pues tiene razón, pero debíamos intentarlo.

¿Sabes una cosa?

Que ayer...

me quedó mal sabor de boca en el interrogatorio de Quintero.

Tuve la impresión de que estábamos otra vez ante el Quintero duro,

el narcotraficante cargado de chulería y frialdad.

Y hablando de frialdad,

¿qué me dices de ella?

Que es todo un misterio.

Era modelo antes de llegar a España.

Empezaba en ese momento.

Y nada más pisar suelo español, desapareció del radar.

Ni una sola alta en la Seguridad Social

en siete años, hasta llegar al Moonlight.

Y eso que no se casó con un magnate.

Sí, pasa.

-Tengo información relevante sobre el caso Rulfo.

A ver, cuenta.

Hanna Yushenko fue una de las prostitutas de Vlado Khan.

Es imposible.

Nosotros liberamos a todas las prostitutas de Vlado Khan.

No... Ella no estaba allí.

No. No estaba porque Vlado la tenía apartada.

Era su chica favorita,

y la tenía para él y para clientes especiales.

Una de las chicas me lo confirmó.

Era su chica favorita,

y ese puede ser el motivo por el que la contrató Quintero.

Tú conocías de antes a Yushenko, ¿no?

-Así es.

-¿Desde hace cuánto?

-Desde hace unas semanas.

Hemos estado hablando en el Moonlight de la vida,

y hemos hecho amistad.

¿Y cómo la has relacionado con Vlado Khan?

Porque hace unos días me enteré que había sido prostituta,

y no até cabos hasta ayer en el interrogatorio.

¿Y cómo has llegado a esa otra chica de Vlado Khan?

La oficial Muñoz me pasó el teléfono de Ivonne.

Era una de las chicas que estaba dispuesta a hablar.

Todo según el reglamento, por supuesto.

-Buen trabajo, Alonso. Muchas gracias por el dato.

Hanna ha sufrido mucho.

O sea, que oculta algo está claro, pero...

Al final, es una víctima de trata. Tranquila, lo tendremos en cuenta.

Permiso. -Alonso.

¿Estás pensando lo mismo que yo?

Quintero quiere que Hanna Yushenko le ayude a llegar a Vlado Khan.

Pero si Hanna Yushenko fuera consciente

del peligro que corre asociándose con Quintero,

tal vez nos podría conducir a nosotros primero.

Sí. Es muy probable.

Pero antes hay que esclarecer la muerte de Rulfo.

Jefatura quiere darle prioridad.

Y si el juez no nos da permiso

para ponerle las escuchas a estos dos, pues...

No podemos ponerles las escuchas,

pero sí podemos conseguir que ellos nos escuchen a nosotros.

Especialmente ella.

¿En qué piensas?

En tender un puente.

(Música de pub)

¿Podría tomar una tónica, por favor?

Supongo que lo de...

"reservado el derecho de admisión" no se aplica aquí, ¿no?

No. Además, creo que no es del todo legal.

Pero para estar seguras deberíamos llamar a los municipales.

Bueno, no les vamos a molestar para eso, ¿no?

No, mejor que no.

No hay mucho trabajo, ¿no? Pues ya ves.

Más de lo que pensaba.

Gracias. Quiero hablar contigo.

Tengo trabajo en el almacén. Lo siento.

Es que quisiera pedirte disculpas.

¿Y eso?

La policía estamos para sacar a las personas

de situaciones tan difíciles como la que tú has vivido con Vlado Khan.

Y no solo no lo hemos hecho, sino que hasta hoy

no me he enterado de que además te tenía secuestrada.

¿Sabes lo que yo creo?

Corrígeme si estoy equivocada.

Yo creo que no has venido a disculparte.

Has venido a tirarme de la lengua.

Y yo no tengo nada que contarte.

Y si quisiera hablar de mi vida con alguien,

me buscaría un psicólogo.

¿Y sabes lo que creo yo?

Que quien de verdad te tira de la lengua es Quintero.

Es más: creo que te fue a buscar

para que le dieras información sobre Vlado Khan.

Acababas de salir de una red de trata.

Estabas sola, sin dinero.

Sin un lugar donde ir.

Y él lo vio claro.

Te dio trabajo y a cambio

tú le contabas todo lo que sabías sobre Vlado Khan.

Pues no. Te equivocas.

Yo estoy aquí sirviendo copas.

No estoy aquí para hablar de Vlado Khan ni de nadie.

Dime una cosa:

¿le diste tú el contacto de José María Rulfo?

Aquí se viene a tomar copas, ¿vale?

Las preguntas se hacen en comisaría. Hanna.

(SUSPIRA)

Entiendo que quieras cubrir a Quintero

para conservar tu trabajo. Pero no es necesario.

Hay programas de ayuda para víctimas de trata.

¿Víctimas?

Tú me ves como una víctima ahora mismo, ¿no?

Porque yo creo que soy una mujer libre

que trabaja en un bar.

Como podría estar trabajando en cualquier otro sitio.

¿Vale? Una mujer libre

que se está convirtiendo en la cómplice de Quintero.

Cómplice ¿en qué?

Esto es un bar.

Es un negocio legal,

y yo estoy dada de alta y pago mis impuestos a finales de mes.

Hanna, te estoy tendiendo una mano. Déjate ayudar.

Hazte ese favor a ti.

¿Algún problema, Hanna? ¿Va todo bien?

-Pues nada, que de repente

estoy en un interrogatorio.

-Será mejor que vayas al almacén

y archives los albaranes de pedidos que dejé en la mesa.

Ya me encargo yo de esto.

(Pasos alejándose)

¿Qué pasa, Claudia?

¿Hay algún problema?

Porque te he dicho mil veces

que si necesitas preguntar algo o averiguar algo en mi local,

prefiero que me preguntes a mí y que dejéis a mis empleados.

(CHUS) -Qué recuerdos, ¿eh?

¿Recuerdas cuando el Balas traía material nuevo?

Parecía la mañana de Reyes.

-Pues debéis haber sido buenos,

porque sus majestades de Oriente,

mejor dicho, de Rusia, os han traído...

tres semiautomáticas nueve milímetros Parabellum.

Superligeras, ¿eh?

No llega a un kilo.

Cuarenta y ocho piezas móviles. No se encasquilla nunca.

Y cuatro cajas de munición. Suficiente, ¿no?

-Bueno. Con suerte, no pegaremos ni un tiro.

-A mí me harán falta otras cuatro.

Es broma.

Esto está muy bien, pero yo en la carta de los Reyes Magos

había pedido un juguetito más grande, mamá.

(CHUS RÍE)

(EVA RÍE)

-La joya de la corona.

Seiscientas balas por minuto.

Ligera,

fiable...

Se puede disparar con una sola mano.

Vuelve a llamarme "mami" y la pruebas.

-"Do you want to play us? Say hello to my little friend".

(IMITA DISPAROS)

(CHUS RÍE)

Al Pacino. Tony Montana en "Scarface".

¿No la habéis visto?

-El material pinta muy bien. Gracias. (EVA) -A vosotros.

-Antes de pagarte tengo una pregunta.

-No tienen número de serie. No dejan rastro.

-La pregunta era para Abel.

-Vivancos ya no está con nosotros. Hay un hueco si quieres.

(ABEL) -¿Qué ha pasado?

-Que Vivancos es una mierda y le dimos la patada.

-¿Te unes al equipo o qué?

-No la mires a ella. Te preguntamos a ti.

-Pues es que Abel tiene trabajo.

-Gracias por la oferta, pero no.

-¿Seguro, Abel?

No sé, tío. Piénsatelo, hombre.

Con eso te puedes jubilar.

La Red Star ha estado hasta la bandera.

El año pasado el festival recaudó más de 100 000.

-Eso declaran.

Más lo que trincan en "b" de pastillas, coca...

Ya sabes. La caja fuerte debe estar a reventar.

-¿Te lo vas a perder o qué?

-Ya has oído a la jefa: tengo trabajo.

-Pues nada.

Si lo dice la jefa...

nada más que hablar. -Mejor. A más tocamos.

-Que vaya muy bien.

-Lo verás mañana en los periódicos.

-Hasta luego.

Nos conocemos desde hace mucho tiempo.

No vamos a andarnos con rodeos.

¿Te parece? Me parece perfecto, Claudia.

¿Tuviste algo que ver con lo de Rulfo?

Yo no tengo nada que ver con su muerte o con lo que le hicieran.

Ni Hanna tampoco. A esa chica deberíais dejarla en paz.

Ya ha sufrido bastante. Sufrirá más si sigues utilizándola.

Yo no utilizo a nadie, Claudia. No la metas en esto.

Eres tú quien la ha metido en esto.

¿No encontraste otra camarera mejor

que una persona sin experiencia

y que casualmente trabajaba como prostituta

para el asesino de tu hija?

Vamos a ver, Claudia.

(CARRASPEA) ¿Cómo te lo explico?

Esa chica se presentó aquí un día.

Por la tarde. Sola.

Estuvo todo el tiempo hasta la noche bebiendo, sin parar.

A la hora del cierre,

le llevé la cuenta pero no tenía con qué pagarla.

Y en lugar de ponerla de patitas en la calle

o ir a comisaría a poner una denuncia contra ella,

me dio mucha pena. Me senté y la escuché.

Me dijo que era prostituta, y salió el nombre de Vlado Khan.

Entonces lo sabías. Sí.

Sí, claro. Claro que lo sabía.

Sabía y sé que está sola. No tiene a nadie en este país.

Por eso la ofrecí trabajar aquí después de unos cuantos días.

Si no lo hubiera hecho, esa chica seguiría de prostituta

en la calle, o a saber dónde.

Pero supongo que eso no me convierte en un criminal y ni en un asesino.

Verás, Fernando:

si no conociera tu pasado, podría tragarme esta historia.

Pero cosas más raras se han visto.

Te voy a conceder el beneficio de la duda.

Eso sí: que sepas

que no te quitaré el ojo de encima.

Porque sé quién es Fernando Quintero.

Yo también sé quién es Claudia Miralles.

Y si ya has terminado de hacer tus preguntas o averiguaciones,

tienes muchos locales en este barrio donde puedes ir

a hacer esas preguntas, y no venir siempre aquí a molestar.

Por cierto, a la tónica estás invitada.

Gracias.

¿Se ha ido ya? -Sí, se ha ido ya.

(HANNA SUSPIRA)

-Lo que me gustaría saber

es por qué saben ellos que tú trabajabas para Vlado Khan.

¿Qué pasa, se te ha escapado algo

o le has comentado algo a esta novia policía que tienes ahora?

-No. No se me ha escapado nada.

Lo ha averiguado ella sola. Que no era un secreto.

Me conocían todas las chicas. -Maldita sea.

Te he dicho mil veces que no...

que no te conviene tener una relación sentimental con una policía.

Puede traernos muchos problemas. -Ajá.

No hace falta que me lo digas más, porque he cortado con ella.

-¿Qué? ¿Y cómo ha sido eso? ¿Estás bien?

-¿Tú qué crees?

Que no me mires así. Ya está, no pasa nada.

Otra tía más.

(SUSPIRA) Yo lo único que quiero es acabar con ese cerdo.

(CHASQUEA LA LENGUA Y SUSPIRA)

(Puerta)

(Música tensa)

(Carraspeo)

-¿Qué quieres?

-Vengo a por el chaleco y la pipa.

-¿Tú estás fumado?

¿Crees que vas a entrar en este plan después de lo que me hiciste anoche?

-¿Anoche qué fue? Ah, lo de anoche fue un capullo

poniéndose fino la noche antes del trabajo.

Eso pasó anoche. -No.

Anoche tú me hiciste trampas al póquer a mí.

A mí, al único que te da trabajo cuando nadie más te llama. Fracasado.

-Lárgate de aquí. Y no vuelvas a cruzarte en mi camino.

-¿En serio me dejáis fuera?

-¿Qué parte de "lárgate de aquí" no entiendes?

-Qué pena, Jorge.

Nunca pensé que tu hermano daría las órdenes. Tú verás.

-¿Qué me llamas, payaso? -¡Eh, vale ya!

La decisión está tomada.

Chus y tú no podéis trabajar en equipo.

Y como comprenderás,

él se queda.

Por las molestias.

Ojalá en el futuro trabajemos juntos.

-Mucha suerte, Jorge. La vas a necesitar con este.

-Ah, sí. Estás aquí.

Ángel, quería hablar contigo sobre lo de anoche.

-Sí, lo sé, jefe. Lo siento mucho.

-¿Que lo sientes?

Si no es por ti, aún sigo recogiendo dientes del suelo.

Ese mamón se merecía lo que le diste y más.

-Sí, pero al fin y al cabo es un cliente,

¿no?

Creo que había maneras más diplomáticas de resolverlo.

-La diplomacia está bien, pero hay quien no atiende a razones,

y no queda más remedio que sacar los puños.

Por cierto, he visto que tienes iniciativa en estas situaciones.

-Si no le molesta. Debo llevar... -Espera.

No hay prisa. Quiero comentarte una cosa. Mira.

Ángel, lo que pasó anoche no es normal que suceda, pero puede pasar.

Hay mucho dinero sobre la mesa, la gente bebe de más

y se monta la bronca.

Entonces, ¿no crees que podrías sacarle dinero a esa iniciativa?

-No entiendo.

-Te ofrezco encargarte de la seguridad de las timbas.

Pero nada de cutreces. Tú irías a comisión.

En dos o tres noches te sacas un sueldo. Aquí se apuesta fuerte.

-O sea, cuando se refiere a seguridad,

es bajarle los humos a golpes a la gente.

-Repito que lo que pasó anoche no es habitual, ni mucho menos.

-Gracias por la oferta, pero no me interesa el negocio.

-Si le estoy ofreciendo trabajo.

-¿Y esto de un café doble tú?

¿No has dormido bien o qué?

-No, sí. Pero me espera un largo día hoy.

Mañana tenemos un superevento y va a venir mucha gente al centro.

-Qué me dices. Cuéntame, a ver si me apunto.

-No sé si te interesará una charla de una "trap-queen".

-¿Viene una "drag-queen"?

-Una "trap-queen". Una trapera.

-Ah, sí. Trap.

-Cantante de trap.

-Que lo oyen ahora los críos.

Que es como una combinación de reguetón y de rap.

-Sí. Justo eso, sí.

-No será esa famosa que tocó el otro día en la Red Star.

-Sí. -Anda.

Pero chica, qué triunfo. ¿Cómo lo habéis conseguido?

-Pues en realidad lo ha gestionado todo Miguel.

Es verdad que yo me puse pesadita con el tema. (RÍE)

Pero lo hizo todo él.

-Qué compenetración Miguel y tú, ¿no?

De temas musicales, de temas de trabajo...

Qué barbaridad.

(PATY ASIENTE)

-Pues no te veo muy contenta.

-No, sí, estoy contenta.

Pero es que no estamos tan bien.

-¿Y eso?

(RESOPLA)

(CHASQUEA LA LENGUA) Pues porque Miguel tiene...

No sé ni cómo decirlo.

Tiene un pasado muy oscuro.

-¿Tiene que ver con Sara?

-No. No tiene nada que ver con chicas.

No. ¿Tú te acuerdas que él ha estado en los Boinas Verdes,

que era militar?

-Sí, que estaba por ahí, en el extranjero. Sí.

-Bueno, pues en esa época...

pues vivió... situaciones y momentos muy extremos,

muy duros.

Y eso es lo que le ha marcado su carácter.

-Ya, pero ¿tanto como para no poder estar juntos?

-Yo qué sé, María. Yo qué sé. No lo sé.

A ver, a mí Miguel me gusta.

Me gusta mucho.

-¿Entonces?

-Entonces me pregunto: ¿no puedo acercarme a alguien normal?

¿No puedo? Parece que estoy destinada a acabar con delin...

-Con delincuentes no. No lo compares con Jairo o con Paolo.

(SUSPIRA) -Ya.

Yo qué sé, pero es verdad.

Es verdad. Parece que me gusta la gente que tiene cosas turbias.

-A ver, Paty. No es lo mismo ser militar que ser delincuente.

(SUSPIRA) -No lo sé, María. Es que tengo que pensar mucho.

-Pero piénsate también si no estás haciéndole pagar a Miguel

las secuelas de tu relación con Paolo o con Jairo.

Paty, no se puede vivir la vida agachada

por si te llega un golpe.

-Hola. -Hola, ¿qué tal?

-Buenos días. -Buenas.

-¿Qué tal, Paty? Un café, porfa. -Sí, claro, cariño.

-Gracias.

-Nena, que agua pasada no mueve molino, corazón.

Que tienes que pensar en el futuro.

No estar toda la vida en el pasado.

-Ya, María, pero a veces el pasado se repite.

-Eso también es verdad. Mira Quintero.

-¿Y qué pasa con Quintero?

-¿No te has enterado? (PATY) -¿De qué?

-Se lo llevaron a declarar a comisaría.

-¿Cómo?

Pero ¿se lo llevaron detenido?

-Mujer, por gusto no creo que fuera.

Por lo visto, está relacionado

con un mafioso que apareció flotando en el río.

-Ostras. ¿Estás acusado de asesinato?

-A ver, lo que pasa es que el mafioso ese

por lo visto era uno de los del Vlado Khan.

Los que asaltaron la comisaría.

Y como Quintero se quedó tan mal con la muerte de Alicia...

-Ostras. O sea, que puede ser una venganza.

(Música dance)

-Vaya, qué sorpresa.

No sabía que era de las que empiezan a beber tan temprano.

(AFIRMA) -Y me temo que hoy acabaré un poquito tarde.

¿Puedes leer esto, por favor? -Sí, un momento.

A ver.

"Aparece en el Manzanares el cadáver de un hombre

relacionado con el proxeneta Vlado Khan". Vaya.

(ASIENTE) -Mira, voy a seguir yo.

"Con signos de haber sido torturado

y seguramente asesinado de un disparo".

Se te fue la mano con Rulfo, ¿no?

-Sin preguntas, Eva. ¿Recuerdas?

Nuestro trato se limita a intercambiar contactos

sin hacer preguntas. No debo darte explicaciones.

(CARRASPEA) -Igual sí.

Porque resulta que yo soy muy discreta.

Pero a ti solo te falta enviar la ubicación.

-¿Dicen algo de mí en ese artículo?

¿Me nombran o algo por el estilo? No, ¿verdad?

Pues eso. -Quintero.

Sé que la policía te detuvo.

-Estás un poco mal informada.

La policía no me ha detenido.

Me pidieron que fuese a comisaría para hacerme unas preguntas,

y acudí voluntariamente.

Les expliqué mi coartada, la comprobaron y me dejaron salir.

-Pues se me hace poco.

Y creo que me ocultas algo.

-Yo no te oculto nada, Eva.

Tanto tú como la gran mayoría de gente en este barrio,

y sobre todo en esa comisaría, saben perfectamente quién soy

y de dónde vengo. Por eso, cualquier cosa que pase en el barrio,

vienen directamente a preguntarme

porque soy el primero al que le tocan las narices.

(RÍE LEVEMENTE)

Yo creo que saben más.

Creo que saben que tienes algo personal contra Vlado Khan.

-No digas tonterías.

-Alicia Ocaña.

Yo también he estado investigando, Quintero.

¿Qué?

¿No me vas a contar nada? -No tengo nada que decirte.

-Yo creo que un poco sí.

-Si no tienes nada más importante que decirme, lárgate.

Tengo mucho que hacer, y ya tendría que haber abierto.

-Fue ella la que hizo que dieras el gran giro a tu vida.

Que fueses por el camino del bien.

-Ten cuidado. No sigas por ahí.

-Jo, cómo es esto.

Pierdes a la mujer a la que amas,

pierdes a un chaval que es como tu hijo...

y ahora a Alicia.

Quintero, ¿qué pasa, que todo lo que tocas se muere?

-¡Cuidado con lo que dices, maldita sea!

Como vuelvas a hablar así de mi hija,

te juro por Dios que te arranco la lengua. ¿Te queda claro?

-¿Así que es tu hija? -¡Sí, maldita sea!

-Alicia Ocaña era mi hija.

Ahora que sabes cuáles son los motivos,

será mejor que me des un contacto nuevo cuanto antes

para llegar hasta él. Te juro por Dios

que en cuanto lo encuentre lo mataré con mis propias manos.

¿Contenta?

-Claro.

Así será.

Ahora sí, Quintero.

Esto se parece mucho más a un equipo.

(SUSPIRA)

-"Talking to me?

"Ey, man. There's nobody here".

Are you talking to me?".

-No cuadra. Es ridículo. -Es Robert de Niro. "Taxi Driver".

"Are you talking to me?".

Tienes que haberla visto.

-No sé de qué me hablas. Quítate el chaleco y ven.

-Pues yo me pido este. Los otros me quedan grandes.

-El que quieras. Mira el plano.

Son tres seguratas. Dos entran en la Red Star.

-¿Otra vez me vas a hacer repasar el plan?

-No cuadra. Debemos ser tres. -No.

Deberíamos ser tú ingeniero y yo abogado, como decía mamá.

Pero somos atracadores.

Somos muy buenos, y llevamos mucho preparándonos.

Nos ha costado mucho conseguir esta información y este material.

Lo podemos hacer. -El plan era para tres personas.

-El plan era genial, pero los planes se adaptan a la realidad.

¿Estaríamos mejor con Abel? Pues claro que sí.

Y con otro tío en otro coche. Y con un helicóptero.

Pero esto es lo que hay, hermano.

-¿Seguro que podemos hacerlo?

-¿No lo hemos hecho más veces? -Alguna vez, pero...

-Pero nada.

Esta tarde los hermanos Vinuesa atracan la Red Star y se acabó.

-Siempre acabas comiéndome la cabeza.

-Qué sería de ti sin tu hermano mayor.

(Puerta)

(ABEL) -No os quitéis las braguitas, que soy de confianza.

¡Déjame pasar, anda!

¡Coño! -¿Qué pasa, Abel?

-Este parece de mi talla, ¿no?

Llego a tiempo para el golpe.

¿O no? -No sé. ¿Qué dice Eva?

-Eva puede decir misa. Claro que estás a tiempo.

(ABEL) -Pues explicadme de qué va el baile.

-¿Qué? ¿No decías que teníamos que ser tres?

Pues ya somos tres.

-De acuerdo. Mira, Abel.

Este es nuestro objetivo: la Red Star.

"El furgón blindado llegará por aquí y se pondrá en este punto.

Dos vigilantes entrarán en el local y el tercero se quedará aquí.

Nosotros tendremos la furgo en este punto del 'parking', ¿vale?

Activaremos el inhibidor de frecuencia para dejarlos sin señal

y que no avisen a la policía".

¿Estamos? Al lío.

"Reparación de móvil, televisión, lavadora,

liberación del mal de amores,

corrección de deformidades sin ortopedia

y curación del cáncer sin quimioterapia".

¿De dónde ha salido este fulano?

Este fulano estaba doctorado en sanación vudú y telepática

por la Universidad del Gran Sol.

¿Se lo puede creer? Pues yo no. Yo no me lo creo.

Pero desde luego, viendo el atestado,

hay más de dos que se lo han creído.

Pues ya ve. Tanto sanar y liberar y no se ha librado de los grilletes.

¿Y me decís que este pavo cobraba 100 euros por adelantado?

Esos 100 por adelantado y luego 100 por cada sesión de terapia.

Utilizaba aplicaciones móviles para cobrar.

No ha sido fácil encontrarle.

Usaba las cuentas de sus clientes para descuentos.

Sí. Iván ha rastreado el pago de los denunciantes

y ha encontrado un patrón común.

Pues esta historia me recuerda

a un tipo que detuvimos hace unos años, no muchos.

No me acuerdo cuánto.

Un tipo parecido que yo creo que estafaba

con una historia parecida, ¿no?

Sí, es que este timo fue muy famoso hace siete u ocho años.

Sí, es como un "remake".

(JORGE SILBA) Las sacas en el suelo y las manos a la cabeza.

(Sacas al suelo)

(ABEL) -Esto dispara 600 balas por minuto.

Baja ese juguete, anda. ¡Bájalo!

(JORGE) -¿Te vas a dejar matar por lo te pagan?

(Disparo)

¿Estás loco? (CHUS) -Tú, las manos en la cabeza

o acabas como tu compañero. Vamos.

Estos dos, al furgón.

Buen trabajo, chicos.

Oye, pasádselo cuanto antes a la OPRI y que lo suba a las redes.

¿No? Porque habrá mucha gente que todavía pica.

Si no es con este tipo, con otro de su calaña.

Ahora mismo lo envío.

-Miralles, hay un atraco a mano armada en curso.

En la Red Star.

Van por el furgón blindado que recoge la recaudación.

¿Y cómo ha llegado el aviso?

Una llamada anónima. No hay tiempo para comprobarlo.

Manda un par de patrullas

y pon a todos los demás en preaviso.

Si lo que dicen es cierto, van muy bien armados.

-Nosotros estamos disponibles. -De cabeza para allá. Y cuidado.

Vamos, ¿no? Vamos.

(JORGE) -¡Venga, tira! ¡Sube!

¡Vamos! ¡Venga!

¡No quiero tonterías! (CHUS) -Vamos.

-¡Venga, deprisa!

-¡Hermano!

¡Vamos, deprisa!

(Sirenas)

No me jodas. Nos han trincado.

¡Tirad las armas al suelo y poned las manos en alto!

Esto tiene mala pinta.

Preparaos para disparar.

¡Última oportunidad!

¡Tirad las armas al suelo o abriremos fuego!

(Música tensa en aumento)

¿Cuántas balas tira esto por minuto?

El otro día me decías que tenía... un imán con la violencia.

(PATY RÍE) -Y lo tienes.

Pero creo que prefiero correr el riesgo

a arrepentirme por no dar este paso por miedo.

-Me voy a ir a ver "Silencio blanco" con una amiga.

Porque no todo es... curro, ¿sabes? -¿Con una amiga?

-Sí. -Ya.

-Es cierto que Claudia y yo tuvimos nuestras diferencias,

pero hemos limado asperezas, y ahora trabajamos muy bien juntos.

-Ya lo sé. Me lo cuenta todo.

-Me alegro.

¿Puedes darme ya la tarjeta?

-¿Te parece bien salir con Carlos? -Bueno, pues vamos en plan de amigos.

Algo informal.

-Pero yo te veo que... no lo miras solo como amigo, ¿no?

Hoy he termi... Ay, perdón.

Hasta mañana. Hasta mañana.

¿Ha pasado algo? Había un poco de tensión, ¿no?

¡Tirad las armas al suelo o abriremos fuego!

(ABEL GRITA)

-Abel, no paro de llamarte, no te localizo.

No sé dónde estás. He ido a la nave y no has pasado por allí.

No sé nada de ti.

Llámame cuando escuches esto. Es urgente.

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Servir y proteger - Capítulo 841

18 nov 2020

Lidia averigua que Hanna trabajaba para Khan. Cuando la policía pide explicaciones a la camarera, ambas acaban rompiendo.
Abel se suma al plan del atraco. La policía recibe un chivatazo anónimo avisándolos del golpe.
Ángel rechaza la oferta de Joaquín de llevar la seguridad de sus timbas.

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