Servir y proteger La 1

Servir y proteger

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No recomendado para menores de 7 años  Servir y proteger - Capítulo 840 - ver ahora
Transcripción completa

(Disparo)

(ELÍAS) "Ha aparecido un cadáver y nos han asignado el caso".

(SALGADO) -Entre 35 y 45 años.

"Con una cicatriz llamativa en la ceja".

-Un primo suyo de Jaén dice que se presentó hace cinco días

y hacía años que no lo veía.

Quería ir a Madrid y le pidió el coche.

¿Y se lo dejó? (ASIENTE)

¿Dónde estaba aparcado cuando se lo llevó la grúa?

Calle Hayedo, 25.

-Eso está en el centro. Desde ahí pudo ir a cualquier lado.

-Está al lado del Moonlight.

Si alguien quiere vengarse de Vlado Khan,

ese es Fernando Quintero.

(Música emocionante)

(Música tranquila)

(Llaman a la puerta)

Perdón por la espera.

¿Tienes el informe? Aquí está.

Científica no ha encontrado nada en el coche,

pero las huellas de José M. Rulfo sí estaban en el volante.

No hay nada más.

¿Ni restos de sangre ni huellas de algún sospechoso?

¿Nada? Bueno, nada no,

porque ese coche sí nos ha dado una pista importante.

Pero no está en el informe.

¿Cómo es eso?

Fijaos bien dónde estaba aparcado el vehículo

antes de que se lo llevara la grúa: en la calle Hayedo, número 25.

Y eso está muy cerquita del Moonlight.

Lo que nos faltaba.

¿Y por qué se supone que es relevante?

No será el único local que hay en la zona.

Pero ese es propiedad de Fernando Quintero.

¿Te suena? Sí, cómo no,

el narco que colaboró con el CNI. Así es.

Pero se supone que está retirado, ¿no?

¿Creéis que tenía relación con Khan? No creo que tuviera nada que ver,

al menos hasta que se fugó Vlado Khan.

Pero siendo el padre de Alicia,

es muy significativo que el coche estuviera tan cerca.

Espera, hay una cosa que todavía no entiendo.

¿Por qué la inspectora Ocaña no llevaba el apellido de su padre?

Alicia se crió con Marcelino Ocaña.

Ella descubrió al poco de llegar a Distrito Sur

que era hija de Quintero.

Estuvieron un tiempo como el perro y el gato,

pero, gracias a ella, él dejó esa vida atrás

y se convirtió, de alguna manera, en su faro.

Y ahora que ya no está...

Está destrozado por la muerte de su hija.

Estuvo presionándonos durante un tiempo.

Nos culpa de todo.

Bueno, básicamente, me culpa a mí de todo.

Además, no le sentó nada bien

que dejáramos la búsqueda de Khan en manos de la Europol.

Últimamente, parecía más tranquilo.

O eso nos ha hecho creer.

Vale, entonces sabemos que Quintero tenía motivos

para querer vengarse de Khan.

Y por eso quería contactar con Rulfo,

para que le lleve hasta su jefe.

Esa teoría no es nada desdeñable, sobre todo conociendo a Quintero.

¿Crees que es capaz de torturar a un hombre?

No lo sé. Pero podría haber quedado con él en el Moonlight

y que algo saliera mal.

En ese caso, alguien lo habría visto.

No, porque ahí viene lo mejor.

Esa noche, el Moonlight estaba cerrado

porque Fernando Quintero decidió hacer inventario.

Esto es lo que ha averiguado la oficial Alonso

a través de la camarera.

Qué casualidad.

¿Qué dice el forense de la hora de la muerte?

La sitúa entre las 22:30 y las 00:30,

justo cuando Fernando Quintero

estaba haciendo el famoso inventario.

Suficiente.

Que traigan a Quintero. Vamos a interrogarlo.

Bueno, ya tenemos un hilo del que tirar.

Bremón.

(Música dramática)

-Ya estoy aquí. -¿Qué tal?

Siéntate. ¿Quieres beber algo? -No. Bueno, un vaso de agua.

-Hola, chicas. -Hola.

Una botella de agua. (MARÍA) -Muy bien.

-Gracias por ahorrarme el trago de ir a comisaría.

Me pone de los nervios. -De nada.

Tranquila, es normal. ¿A tu jefa qué le has dicho?

-Nada, que tenía una cita en el centro de salud.

En la agencia de viajes no saben nada.

No quiero ni pensar si les llega el vídeo.

-No, no nos vamos a poner en lo peor.

Piensa que ya hemos cortado la cadena de difusión

y quien lo reenvíe tendrá consecuencias penales.

-Ya, pero pueden hacerlo por mensaje privado.

-Ingrid, si te he citado aquí es para decirte

que sabemos quién lo compartió por primera vez.

-¿Quién?

-Aquí tenéis. -Muchas gracias, María.

-¿Quién?

-Ulises.

Ulises Mora, el anfitrión.

-Entonces, ¿él me violó?

-No, eso no lo sabemos. No tenemos pruebas aún.

Es probable, pero no lo sabemos.

Necesito que me cuentes todo lo que recuerdes de él.

(INGRID SUSPIRA)

-No sé, ni siquiera lo conocía.

Me lo presentó Lucía al llegar al chalet,

le felicité el cumpleaños y hablamos de cuatro chorradas.

-Ya... ¿Puedes ser algo más concreta, por favor?

-No, es todo muy borroso.

Dijo algo, nos reímos y poco más.

-Ya, pero ¿se interesó por ti, intentó ligar?

-No creo. Me parece que su novia también estaba.

-Vale. Y cuando te tiraron a la piscina,

¿él se estaba bañando? (SUSPIRA) -No lo sé.

Llevo todos estos días intentando recordar, pero nada.

Solo... -¿Qué?

-Anoche, me estaba quedando dormida

y recordé que ese violador me dijo al oído,

algo como "baby, me gustas tanto" o "me gustas mucho".

No lo sé, algo así.

Lo de "baby" sí lo recuerdo. Me desvelé.

-Es importante que me lo hayas dicho.

Parece un detalle sin importancia, pero nunca se sabe.

-Si ni siquiera puedo identificar la voz.

Podría ser la de Ulises o la de mi vecino de enfrente.

-Es más probable que sea la de Ulises.

No te preocupes, daremos con él. -¿Cómo que daréis con él?

¿No lo habéis ni detenido ni interrogado?

-No. Ulises no ha aparecido ni por su casa ni por su trabajo.

-¿Y si se ha largado y nunca aparece?

-Ya hemos establecido una orden de búsqueda.

-Podría volver a por mí.

-No, no te adelantes. Eso no va a pasar.

Lo único que sabemos es que fue el primero en colgar el vídeo.

-No te imaginas lo que es saber que utilizaron tu cuerpo así.

Como si fuera una muñeca hinchable.

-Ya lo sé, Ingrid.

Descubriremos quién fue ese cerdo que abusó de ti.

(Música triste)

(Llaman a la puerta)

(HANNA) -¿Esperas a alguien?

-No, no espero a nadie.

(GRITA) ¿Quién es?

(ELÍAS) -"Abre, Quintero. Soy Guevara".

(Música de intriga)

(Cerradura de la puerta)

(QUINTERO) -Pasa.

-Tenemos que hacerte unas preguntas. -¿Preguntas?

¿Preguntas a estas horas?

¿No tenéis a nadie más a quien tocar las narices en el barrio?

¿Tenéis que venir siempre?

-Si te levantas con un humor de perros,

podemos invitarte a un café en comisaría.

-No tengo ganas de ningún café ni tampoco de ir a comisaría.

Preguntadme lo que tengáis que preguntar

y dejadme en paz. -Los jefes quieren hablar contigo.

-¿Y si yo no quiero ir a hablar con ellos?

-No queremos detenerlo, pero si no colabora...

(Música de tensión)

-¿Y usted es, si se puede saber?

-Oficial Alonso. Encantada.

Mi compañero dice que usted suele ser colaborador.

-Solía, solía ser colaborador.

Pero cada vez menos.

Porque me estoy dando cuenta de que en vuestra comisaría

el concepto de colaboración

nunca es recíproco. (ELÍAS) -Bueno...

Fernando, es mejor que colabores y acabemos cuanto antes.

No pongas resistencia.

-Está bien.

Hanna, encárgate de todo. Estaré de vuelta lo antes posible.

(HANNA) -Vale.

(SUSURRA) Lidia, ¿qué pasa?

-No te puedo contar nada, pero, si se confirman las sospechas,

tu jefe está en un lío. -¿Qué lío?

-En uno de los gordos.

(Música dramática)

(LARA) -Ingrid, ¿estás segura de que quieres volver a trabajar?

Yo te puedo acompañar al centro de salud

y solicitamos una baja.

Tu jefa no tiene por qué saber el motivo real.

-Me va guay estar ocupada. Si me quedo en casa, será peor.

-Vale, está bien que no te quieras encerrar.

(Móvil)

Contesta si quieres.

-Al menos, no estoy sola en esto.

Hola, Alberto.

(ALBERTO) -"Hola, guapa. ¿Cómo estás hoy?".

-Ahí voy, poco a poco.

-"¿Tienes plan después del trabajo?".

(IRÓNICA) -Sí, uno apasionante: ir al súper.

-"Si quieres, te acompaño".

-¿De verdad que no te importa?

-"¿A qué hora?" -A las cinco estoy libre.

¿Nos vemos en la puerta, la de la galería junto a la plaza?

-"Guay, nos vemos allí". -Hasta luego.

Y gracias.

-¿Era Alberto Pérez, el chico de la fiesta?

-Sí. Desde que supo lo que me pasó,

ha estado pendiente de mí.

Es un cielo.

-Ya ves que no estás sola en esto.

A mí me puedes llamar cuando quieras.

Si te acuerdas de algo o si tienes paranoias.

-Y tú llámame si aparece Ulises.

Necesito saber si fue él.

-Chao.

(Móvil)

¿Castro?

Sí, dime.

¿Dónde?

Vale, pues sí. Llévalo a comisaría

y yo voy ahora mismo para allá. Hasta ahora.

María, cóbrate, por favor. -Un "eurico", cariño.

-Chao. -¡Hey! ¿Dónde vas con tanta prisa?

-Voy a comisaría, que tenemos a Ulises Mora.

Lo han encontrado volviendo a casa. -No ha huído.

-Al parecer, no. Lo voy a interrogar.

-¿Vas a llamar a la chica? -No.

A ver qué me tiene que contar este tipo.

No quiero angustiarla. -Tiene suerte de que lleves el caso.

Está en buenas manos.

-Buenas, María. -Hola, hermoso, ¿qué te pongo?

-Un pincho de tortilla y un café solo.

-Muy bien.

(EVA GRITA) -¡Abel!

¡Abel!

Oye, Abel.

¿Qué pasa, no me oías? -Cosas de la edad.

-¿Vas a la mensajería? (ABEL ASIENTE)

-Vaya cara que tienes. Le iba a llevar esto a Lucho,

un café, pero creo que a ti te hace un poco más de falta.

¿Ayer os liasteis? Ya me dijo Jorge que Chus...

-Ya conoces a Chus. Cuando se pone, se pone.

-Ya. De hecho, me he preocupado

cuando no has llegado a la mensajería.

(BORDE) -No digas chorradas.

-Oye... ¡Abel!

Pero... ¡Abel!

¡Oye!

¡Abel, que te voy a borrar el nombre!

Si de ti me fío.

Pero Chus es un pieza, de toda la vida.

-Sí, no sabe beber.

Le faltó el canto de un duro para pegarse con un menda de 2m.

-Tú ya no estás para peleas en un bar.

-Si tú lo dices...

-Hey, oye.

Perdón. ¿Te ha molestado?

Me refiero a que tienes más cabeza que Chus.

-No quieras arreglarlo ahora.

No tengo problemas con mi edad, pero parece que tú sí.

-¿Qué dices?

-Reconócelo.

Crees que ya estoy viejo para la acción.

-Esto es por lo de los Vinuesa, ¿no?

¿Qué te ha dicho Chus? Cuando bebe, exagera.

¿Exagerar? ¿Le dijiste o no a Jorge que no querías

que participara en el golpe?

Contesta.

-Sí.

Se lo dije.

Porque me preocupo por ti.

-¿Quién eres tú para decidir por mí?

Puede que me veas viejo, pero aún carburo perfectamente.

-¿Crees que no lo sé? Les das mil vueltas,

no a los hermanos Vinuesa,

sino a cualquier niñato que se meta en el negocio.

Oye.

-Entonces...

¿por qué me tratas como a un inútil?

-No te trato como a un inútil.

Es solo que me da miedo... Tengo miedo de que te pase algo.

-Si solo es un golpe, mujer.

¿Tú crees que yo te dejaría a ti por irme con estos dos?

-¿Tú crees que hablo del negocio?

Te hablo del plan, Abel. Puede fallar.

-Qué va. ¿No conoces a Jorge? Le habrá dado mil vueltas.

Chus dice que es pan comido. -Ya.

¿Y los imprevistos no existen?

¿Qué pasa si algo sale mal?

Puede salir mal. Puedes acabar en el trullo,

o yo qué sé, Abel.

Mira, no tengo a mi madre,

no me hablo con mi hermana, está a mil kilómetros,

mi padre está en coma y no sé si saldrá.

Es que te tengo a ti.

¿No entiendes por qué le he dicho a Jorge eso?

(Música emotiva)

-El tío Abel es indestructible.

¿No lo sabías?

Al final, siempre te sales con la tuya.

Pero todavía sé distinguir una mentira piadosa.

(Música emotiva)

(Llaman a la puerta)

-Llegas tarde.

(CHUS) -Ay.

Menuda juerga te perdiste anoche.

Estoy seco.

-Espero que te quede alguna neurona viva

porque, para que salga bien, necesito que te lo sepas al dedillo.

-Ya me lo sé, pesado.

-¿Sí? Demuéstramelo.

A ver, rutas de escape.

-Plan A.

Trincamos la recaudación, la metemos en la furgo,

salimos pitando por aquí.

En un minuto estamos en la M-40. Aquí tenemos el coche de recambio.

La pasma no nos sigue el rastro ni de coña.

-¿Y si algo sale mal? -Plan B.

Si los guardias se ponen farrucos y cortan el paso,

entramos en la discoteca por aquí.

Aquí tenemos la salida de emergencia.

Al lado de la barra. Nos pedimos unos chupitos

y salimos quemando rueda. (RÍE)

-Si no te lo tomas en serio, busco a otro.

(RÍE) -Para el carro, eh.

¿Qué te pasa?

¿Otra vez Eva?

Lo flipo contigo, hermano.

-Seguimos. -Que no, que me lo cuentes.

¿Qué te ha hecho esta vez? ¿O es lo de siempre?

(Musica triste)

-Le he pedido trabajar juntos. -¿Cómo?

¿Sin consultármelo? ¿En serio? ¿No somos socios?

-Con la bronca de ella ya tengo suficiente.

-Encima se mosqueó. Anda que te manejas bien.

-Solo era una propuesta.

Le dije que con nosotros las cosas le irían mejor.

-Qué ganas de complicarse la vida.

-¿Más que ir dando palos a punta de pistola?

Era un buen plan. Podríamos establecernos al fin.

-Yo no necesito más socios.

Y menos, una tipa que no aprecia lo que vale mi hermano.

Jorge, tú quieres establecerte y formar una familia.

Aquí está tu hermano, hasta la muerte, si hace falta.

Pero búscate a una tía menos complicada.

Hazme caso, aunque solo sea en esto.

-Venga, va. Seguimos. (CHUS SUSPIRA CANSADO)

-¿Luego, qué?

(Llaman a la puerta)

(Música de suspense)

-Buenos días. -Buenos días.

-¿Han descansado bien? -El director en persona. Pase.

-¿Pasa algo? -No, al contrario.

Quería saber si necesitan algo más.

-Para eso está el teléfono.

-No seas borde, hombre.

Hay ciertas recomendaciones

que no se pueden hacer por teléfono, ¿verdad, Joaquín?

-¿Quedó satisfecho con la última? -Ya le digo.

-Si lo desean, les puedo ofrecer otros servicios.

-No. -¿Cómo que no?

Me ha comentado Abel que organiza unas buenas timbas de póker.

-Si le gusta apostar fuerte... Siempre entre amigos.

Esta noche tenemos velada.

Son mil de salida. -Suena bien. Cuente con nosotros.

-Conmigo no.

Yo tengo lío. Y tú, también.

-Conmigo sí. Este muermo se lo pierde.

-Como quieran. A las diez en el sótano.

Solo le pido que sea discreto.

-Lo seré, Joaquín.

-Chus. -¿Qué?

A ver si se te mete en la cabecita que la pasata es para fundírsela.

Gracias por venir, Fernando.

Te presento al inspector jefe Salgado.

Sí, me ha parecido verlo un par de veces por el barrio.

-Supongo que será una vieja costumbre,

la de tener fichados a los policías, ¿no?

-Supongo, sí.

Claudia, espero que hayas puesto al corriente

al inspector jefe Salgado.

No quisiera tener que pasarme aquí un par de horas

hablando sobre mi pasado, la verdad.

Nosotros tampoco.

Muy bien. Por un momento, pensé que me habíais traído

para hablar de drogas, narcotráfico o algo por el estilo.

Como bien sabéis, mi local está completamente limpio,

al igual que yo.

Hace mucho tiempo que dejé atrás todo ese mundo.

¿Y tú? ¿Yo?

¿Estás limpio tú?

¿Seguro que no estás metido en nada turbio?

Seguro. -¿Lo reconoce?

-Pues no.

La verdad, no tengo ni idea de quién es.

Y aunque tiene la cara hecha un poema,

desde luego no parece un tipo que trabajase en una ONG, ¿no?

(RÍE) -Definitivamente, es un buen fisonomista.

-Gracias.

Se llamaba José M. Rulfo, y su cadáver

ha aparecido en el Manzanares con un balazo en el pecho.

¿Y qué se supone que tengo yo que ver con eso?

Tenía su coche aparcado muy cerca del Moonlight.

En la calle de atrás.

(RÍE)

No me lo puedo creer. ¿De verdad me habéis traído aquí

a preguntarme por este tío porque aparcó su coche

a unas calles de mi local, que está en uno de los barrios

de mayor densidad demográfica de toda Europa?

¿Vais a traer a todos los vecinos para preguntarles o qué?

-Dudo que el resto de vecinos tenga el mismo interés que usted en él.

-¿Qué interés puedo tener yo? No lo conozco de nada.

-No lo creo.

¿Sabe por qué no?

-¿Por qué? -Porque este tipo,

José María Rulfo, trabajaba para Vlado Khan.

-¿Trabajaba para Khan? Qué sorpresa.

Según tenía entendido,

todos los hombres de la banda de Vlado Khan

habían sido detenidos después del asalto.

¿No es eso, Claudia?

Ninguna muerte es deseable,

pero la de José M. Rulfo, además, es inconveniente

porque este tipo

nos podría haber conducido hasta Vlado Khan.

No creo.

No creo. ¿Sabes por qué? Cada vez tengo más claro

que no sois capaces de encontrar a ese rumano.

El cadáver presentaba heridas y contusiones.

Nos hace pensar que fue torturado para sacarle información.

Espera, espera...

¿Me acusáis de algo?

Tienes un pasado violento

y se te ha oído jurar venganza.

Motivo y oportunidad.

No es descabellado que sospechemos de ti.

Ya, entiendo.

Vuelvo a convertirme en el sospechoso habitual.

Es eso, ¿no?

La cabeza de turco a la que dirigir los focos

cada vez que pasa algo en el barrio.

Así, si suena la flauta, os ahorráis una cantidad importante de trabajo

y aliviais vuestro sentimiento de culpa después de lo ocurrido.

-Esto no va de limpiar conciencias, Quintero.

Tenemos un cadáver y vamos a averiguar quién lo mató.

-Muy bien, eso es lo que tienen que hacer.

De eso trata su trabajo.

¿No, inspector jefe?

Una cosa: ¿Me está acusando formalmente de algo?

-Aún no.

Queremos saber dónde estaba usted hace cuatro noches,

entre las 22:30 y las 00:30.

-Por supuesto. Hace cuatro noches, a esas hoas...

Estaba en mi local, haciendo inventario.

-¿Por qué no hacerlo fuera del horario al público?

-Verá usted. Resulta que ese día,

por la tarde, un par de policías de esta comisaría,

me pidieron colaboración

para que les cediese el local

y montar un operativo para detener a un proxeneta

que finalmente detuvieron.

Cuando pasan esas cosas, que no es la primera vez,

se corre el rumor por el barrio y los clientes no aparecen.

Así que en vez de tener a la camarera de brazos cruzados,

decidimos hacer inventario

y así, de paso, aprendía a hacer el pedido semanal.

¿Algún problema con eso?

-¿Hay alguien que pueda confirmar su coartada?

-Por supuesto que sí.

Mi camarera. Pueden ustedes preguntarle cuando quieran.

Por cierto, a estas horas tienen que estar llegando clientes

y la he dejado sola, así que, si no os importa,

me voy retirando.

¿Y esa herida?

¿Esto? Nada, una tontería, Claudia.

La otra noche, tirando una bolsa de basura al contenedor.

La camarera, como es nueva, se rompieron unas copas

y lo tiró todo a la bolsa.

Yo no lo sabía y... En fin, fue un rasguño.

Cosas que pasan. -¿La misma noche del inventario?

-Pues sí. Casualmente, fue la misma noche.

¿Tengo que llamar a un abogado?

No, no será necesario.

Si no tienes nada que ver con esto, no pasa nada.

Únicamente, nos podrías dejar echar un vistazo en el Moonlight.

Así nos quedamos todos tranquilos. ¿Echar un vistazo en mi local?

¿Queréis registrarlo también?

-No nos costará mucho conseguir una orden.

Pero, por lo que veo, suele colaborar con nosotros a menudo.

-Suelo, suelo colaborar.

Está bien,

pueden venir a mi local a registrar o lo que quieran.

Perderé un día de recaudación, pero, bueno,

así podré demostrar que no tengo nada que ver con este asunto

y soy inocente.

Si no les importa, tengo un negocio que atender.

No hace falta que me acompañes a la puerta, Claudia.

-Quintero. -¿Sí?

-Hasta luego.

(SOBERBIO) -Hasta luego, inspector jefe.

-¡Eh! -¿Qué tal?

¿Cómo ha ido el interrogatorio? -Bien.

Ulises ha reconocido que subió el vídeo en primer lugar al chat.

Pero jura que él no lo grabó,

que lo encontró en un foro de internet.

-Espera, espera.

¿Si no la violó, por qué no aparecía y de qué se escondía?

-De su novia.

Se había ido a pasar unos días con otra chica a la sierra.

Es verdad, lo he comprobado.

-Pues espero que las dos se enteren y le dejen, qué cerdo.

-El tío se encuentra el vídeo de una conocida

manteniendo relaciones prácticamente inconsciente

y en lugar de denunciarlo, lo comparte con los colegas.

-Habrá que comprobar si dice la verdad.

-Adivina dónde se supone que encontró el vídeo.

-Foro Fútbol.

-Bingo. El lugar preferido

de los machirulos de España y Latinoamérica.

-Y eso que los foros ya no son lo que eran.

Pero este tiene un filón que flipas. Hay posts todos los días.

Ninguno habla de fútbol, pero...

Estoy pensando que lo mismo dice la verdad.

-Puede, pero aunque no sea el culpable de la violación,

tendrá que pagar por compartir el vídeo de Ingrid.

-Te aviso cuando tenga algo.

-Chao. -Hasta luego.

(DANIELA) -A ver, esto ya está.

A ver qué tal. Cuidado, no te vayas a quemar.

Eso con las quesadillas frías no pasaba.

No, pasaba algo mucho peor.

Que estaban como ladrillos.

Mi abuela te las hubiera ventado en la cara.

Y tú. Se te notaba aunque intentases ocultarlo.

No quería desanimarte. ¿Qué es lo primero para un alumno?

La motivación. ¡Si yo soy un "motivao"!

Me encanta la cocina. No lo dudo.

Bueno, vamos a ver qué tal quedaron estas quesadillas.

Seguro que riquísimas. ¿Puedo?

Claro.

Espectaculares. Madre mía, qué diferencia.

Ha sido un acierto echarle el... ¿huasacoche?

Epazote.

Ahí entono el "mea culpa", se la podríamos haber echado.

Cuando quieras, te enseño a hacer unas enchiladas auténticas,

si te atreves. Claro que me atrevo.

Con una profesora como tú me atrevo a todo.

Se te da bien esto de enseñar.

Podrías hacer algún curso "online" o algo.

No, no me imagino de profesora. Ni siquiera de cocina.

A veces está bien reinventarse. Mírame a mí,

yo tampoco me imaginaba de policía.

¿Ah, no? ¿Lo tuyo no es vocacional?

Más o menos. Yo iba para la literatura,

o eso pensaba de chaval. ¿En serio?

Sí, estudié Filología Inglesa.

Al final se torció,

pero me hubiese encantado escribir una novela policiaca.

Habría escrito "Sangre fría", pero Truman Capote se me adelantó.

A mí me encantaría leer algo tuyo.

Creo que tendrás que esperar sentada.

Hace siglos que no escribo.

En la facultad sí escribía. Tengo esbozos de novela,

pero ahí están en mi cabeza. Espero darles vida algún día.

¿Y de qué trata ese esbozo?

Es une novela policaca, claro.

¡Ah, no me digas que te metiste de policía

para buscar inspiración! No exactamente.

La verdad es que así surgió.

Me imaginaba más de policía de novela

que de profesor de inglés.

Ahora soy un poco más policía y un poco menos escritor.

¿Y te arrepientes? No, para nada.

Me encanta mi trabajo.

Pero reconozco que tengo esa espinita clavada.

Pues cuando te decidas a sacártela, aquí estoy.

¿Cómo?

O sea, no.

Lo que quiero decir es que soy experta en novela negra.

O sea que, cuando te decidas a escribir algo,

aquí estoy.

¿Quién es tu autor favorito? Mankell.

Un poco truculento, ¿no?

No es truculento, es oscuro, pero eso es lo que mola.

Ya. No te hacía para nada seguidora de Mankell.

A lo mejor Don Winslow, algo más activo.

Para mí la sangre en la novela negra

es como el picante en la comida. No puede faltar.

Chicos, ¿qué os pongo?

-Deberías estar registrando el Moonlight. ¿Qué haces aquí?

-He dejado a Elías con el Lupas, está todo controlado.

-¿Y por qué crees que aquí no?

-¿Le duele? -He preguntado primero.

-En cuanto acabe el interrogatorio voy para allá.

Será rápido, ¿no?

-¿Y a qué viene este interés?

-Porque fui yo...

Bueno, porque hablé con ella esa noche.

Y si cae en una contradicción, pues...

Gracias por venir. No estaremos mucho tiempo.

Es para corroborar lo que nos ha contado su jefe.

"Pregúntame lo que quieras".

(Señal acústica de grabación)

Bien.

"La noche en la que hicieron inventario en el Moonlight

¿estuvieron todo el tiempo juntos?".

No.

Me fui a por comida, a por unos bocadillos.

¿Cuánto tiempo se ausentó del "pub"?

No sé, unos...

quince o veinte minutos.

Lo que tardé en ir a La Parra y coger la comida.

¿Esos bocadillos eran fríos o calientes?

Eran de jamón.

"Tardaron unos cinco minutos en hacerlos".

"¿Y fue entonces cuando habló con la oficial Alonso?".

"¿Con Lidia?"

Sí, nos encontramos y charlamos un poco.

-¿De qué conoce a la oficial Alonso?

-"Pues el del 'pub',"

viene de vez en cuando.

Le hizo gracia encontrarme al otro lado de la barra.

¿Cómo conoció a Fernando Quintero?

Pues del "pub", también.

Fui una noche, no me acuerdo cómo terminamos hablando

y él necesitaba una camarera, yo necesitaba un trabajo...

-Eso sí que es una casualidad.

-Bueno, casualidad no sé.

Es estar en el momento adecuado en el lugar adecuado, supongo.

La herida que tiene Fernando Quintero en el brazo

¿cuándo se la hizo, antes o después de que usted fuera

a buscar los bocadillos?

Pues... después, cuando ya habíamos acabado.

Sí, es que rompí una copas

sin querer, las metí en la basura y no le avisé

y cuando fue a tirarlas..

se hizo la herida.

-"¿Le han dicho que investigamos una muerte violenta?".

-"Sí".

No entiendo, el Moonlight es un sitio muy tranquilo.

No hay peleas ni nada.

-Si descubrimos que la información que nos está dando

no es veraz

se va a meter en un problema.

No tiene que cubrir a su jefe. El sueldo no lo vale.

Y esto es muy, muy grave.

Sí, sí que es grave.

Pero no estoy cubriendo a nadie.

-"¿Mantienes la versión que nos acabas de dar?".

-"Es que no es una versión".

Es la verdad. Y como es la verdad no puedo decir otra cosa.

-Déjame cargar. Si no, ¿para qué he venido?

-Para hacerme compañía.

No necesito un mozo de carga. ¿A medias?

Gracias.

-¿Quieres que dejemos esto en tu casa y vamos a tomar algo

o al cine? -Pero tenías que estudiar.

-Estudiaré esta noche. No quiero dejarte sola.

-Tranquilo, estaré bien.

Estoy un poco cansada. No consigo dormir bien

y prefiero recogerme ya.

-¿Y si Ulises se presenta en tu casa?

-¿Por qué iba a hacerlo? No sabe dónde vivo.

-Tal vez sí.

Será mejor que me quede contigo.

-Gracias, Alberto, pero necesito descansar.

-¿Has vuelto con el tío con el que salías?

-¿Qué dices?

No hemos vuelto, y no sé por qué me preguntas eso.

-Ya veo que no quieres contármelo.

-Oye, yo a ti no tengo que darte ninguna explicación.

-¿Que no?

Soy el único que te está apoyando.

Dime la verdad, ¿has vuelto con él?

Por favor, "baby", no me mientas.

-¿Qué me has llamado?

-Hay confianza, ¿no?

Si te molesta, no te lo digo más.

-Dame las bolsas, por favor. -¿Qué pasa?

¿De qué vas? No puedes pasar de mí de repente.

-Ulises no mentía. Lo encontró en Foro Fútbol.

Me ha costado, pero aquí está. Sigue colgado.

Lo subió Champion95.

El figura usó datos falsos para registrarse,

pero el "mail" era auténtico.

Lo he rastreado. Se llama...

Alberto Pérez Carrera.

-¿Alberto? -Alberto, ¿lo conoces?

-Sí, es amigo de Ingrid, lo interrogué.

Asegura que se fue de la fiesta antes del incidente la piscina

y los testigos lo confirmaron. -Pues miente.

Si tiene el vídeo original es que lo grabó él.

-O sea que planeó su coartada.

Le echó escopolamina en la bebida, se despidió de la gente

y pasado un tiempo volvió.

-¿Y cómo entró en el chalé sin ser visto?

-Hay una puerta trasera escondida.

Y los invitados estaban en la cocina, así que...

-Y encontró a Ingrid inconsciente por el efecto de la droga

en el cuarto donde la dejó. -Sí, no hace falta imaginar.

Tengo que avisarla. ¿Qué hora es?

-Las 17:20.

-¡Porque el cerdo había quedado con ella!

-Lara, llévate refuerzos.

-Tienes que escucharme, Ingrid.

-¡Sé que fuiste tú y voy a denunciarte!

-Todo eso está en tu cabeza. Yo no te hice eso, no podría.

-No me lo imagino, me has llamado "baby".

-Mucha gente lo dice.

-Y tú me llamaste así mientras me violabas. ¡Suéltame!

-¡No puedes denunciarme!

¿Crees que mereces algo mejor? Nunca me hiciste caso.

Te ibas con guaperas que te trataban como una mierda.

Eso te gusta, ¿eh?, que te den caña.

A mí no me la pegas. ¿Te vas a hacer la estrecha?

Si me denuncias soy capaz de cualquier cosa.

-¡Alto, policía! ¡Suéltala!

-¿Ahora es delito besarse? -Aléjate de ella.

-Tranquila.

-Fue él. -Lo sé.

Quedas detenido por agresión sexual.

Castro, encárgate.

-Tienes derecho a guardar silencio, a no declararte culpable.

-Ingrid, ya está.

Ya está, ¿vale?

Ya pasó. Tenemos pruebas contra él.

Se acabó, se acabó todo.

Tranquila. (SUSPIRA)

-Bueno, ¿puedo abrir ya mi local o qué?

-Todo tuyo. Ya hemos terminado.

-Muy bien. -Gracias por su colaboración.

-Nada un placer colaborar tanto con la policía.

Espero que os hayáis dado cuenta de que no tengo nada que ver con eso

y de que ese Rulfo no estuvo aquí.

-Solo que la Científica no ha encontrado nada.

-Que sí, Elías.

Cómo iba yo a pensar otra cosa.

¿Sabéis qué?

Ya me habéis hecho perder un buen rato de recaudación.

Espero que sirva para probar que soy inocente

y que no tengo nada que ver con ese asunto.

-¿Y su camarera? Ya terminó el interrogatorio.

¿No ha vuelto aún?

-Le he dicho que se quede en casa esperando mi llamada,

para que viniese cuando os hayáis ido.

¿Para qué iba a estar aquí de brazos cruzados?

A no ser que sea un problema.

-Ninguno. Solo hago mi trabajo.

-Y yo quiero hacer el mío, porque he perdido recaudación,

así que, si no os vais a quedar aquí haciendo algo de gasto,

mejor será que os vayáis.

-Hablamos, Fernando.

-Sí, claro que sí, hablamos.

-Contra eso no se puede luchar, señor Conde.

(Llaman a la puerta)

-Buenas noches. -Pensé que venías solo.

-Mi socio no se lo quería perder.

-Mientras respondas por él, por mí no hay inconveniente

Una cosa: estamos sin crupier.

Se ha puesto enfermo y me ha dejado tirado.

Si queréis suspendemos, pero puedo hacerlo yo.

Vuestra es la última palabra. -Vaya nivel.

Pues yo he venido a jugar. Ponme un "whisky".

-Que sean dos.

-Buenas noches, caballeros.

Creo que esta noche os voy a dejar tiritando.

(SUELTA UNA RISOTADA)

-Caballeros.

-Trae, trae la botella.

(BESA) -¿De verdad?

¿Crees en esas chorradas? -Un respeto a la virgen.

-¿En serio? -Sí, en serio.

Esta medalla me lleva dando suerte toda la vida.

-Sí, seguro.

-Mira, yo tendría que estar muerto cien veces y aquí estoy,

¡dispuesto a desplumaros!

-Por la gracia divina, sí.

-¡Carta, carta!

-Empezamos, caballeros.

-Hanna. -¿Cómo ha ido?

-Mal, ¿cómo va a ir?

Un rato de recaudación perdida.

Así no voy a levantar cabeza nunca.

-¿Y el registro qué? ¿Han encontrado algo?

-No, afortunadamente. Si no, yo no estaría aquí.

-Estaba agobiadísima esperando que me llamaras.

Pensaba que nos habían tendido una trampa.

A los polis les encanta jugar.

-Sí, les encanta.

¿Y a ti cómo te ha ido? ¿Te han mareado?

-No. Bueno, lo intentaron.

-Espero que hayas contado aquello que acordamos

y que haya sonado bastante convincente.

-Llevo años fingiendo con Vlado.

Nadie miente mejor que yo.

-Está bien. De todas formas, ya te dije

que Miralles es un hueso muy duro de roer.

-Sí. Me intentó pillar con lo de tu herida,

pero le dije lo que acordamos.

-Es importante que actuemos con total tranquilidad,

como no hubiera pasado nada. Los tendremos encima un tiempo.

-Pero ¿por qué, si no tienen nada contra ti?

-Tienen sospechas y ninguna prueba.

No pararán hasta demostrar que hay alguna conexión

entre esa muerte y el Moonlight.

-Entiendo. O sea, vas a dejar de buscarlo.

-¿Quién te ha dicho eso? Hace un rato le dije a Eva

que espero que me envíe otro contacto

para terminar de encontrarlo. -¿Y?

-Me ha pedido tiempo y se lo daré, no quiero presionarla.

Es mejor que mantengamos la calma.

-Oye, tú no estarás intentando colármela, ¿no?

Ya te dije que no me iba a echar atrás.

-¿Por qué demonios piensas eso?

Lo único que trato de comentarte

es que debemos tener mucho cuidado

porque tenemos a la policía encima.

Conozco a Miralles y no parará hasta demostrar algo

que nos relacione con la muerte de ese tío.

Debemos tener cuidado para no acabar en la cárcel.

-Pero si yo ya lo tengo asumido. ¿Tú no?

Pero, eh, que sea por una buena razón,

que sea por matarlo, y no antes.

-Tranquila. Tú hazme caso

y ya verás como ninguno de los dos acabamos en la cárcel.

Encontraremos a ese tío y acabaremos con él,

sin pisar la cárcel.

-Suena demasiado bonito.

-¿Dónde está Lara?

-Mira, ahí la tienes.

-¿Qué ha pasado?

-Está en el calabozo. Mañana pasará a disposición judicial.

-¿Qué tal el interrogatorio?

-Se niega a hablar. Era de esperar.

-¿Y si lo dejan libre? -Eso no va a pasar,

tenemos las comprobaciones de Iván.

-Podemos demostrar que él fue el autor del vídeo

y el primero en colgarlo en internet.

Si lo niega, va a dar igual,

lo van a empapelar por agresión sexual

y por revelación de secretos.

-Y a Ulises no le saldrá gratis lo de haber mandado el vídeo.

-Buen, os dejo que habléis tranquilas.

-No. Quédate.

Es que no tengo a nadie más con quien hablar de esto.

Lucía va a flipar cuando se lo cuente

y no tengo fuerzas ahora.

-¿Y tus padres? ¿No te apoyan o qué?

-Sí, pero lo están pasando fatal con esta historia.

A ver cómo les cuento que el cerdo que me violó

era ese chico tan majo del que les he hablado.

¿Cómo he podido confiar en él? ¡He sido tan tonta!

-¿Qué dices? Tú no has hecho nada.

El tío te anuló la libertad con la escopolamina

y luego cuando estabas baja se acercó a ti,

aprovechó para ser tu apoyo.

-Es que no dejo de darle vueltas.

Dice que me quería. ¿Está loco?

Nunca me dio ni media señal de que estuviera interesado en mí.

-Es que para eso hace falta valor,

y él es un cobarde. Por eso te drogó.

-Antes, si no llegas a aparecer...

Me ha dado miedo.

Con lo inofensivo que parecía...

-Perdón, pero hay una cosa que todavía no entiendo.

Y es por qué tardó tanto en colgar el vídeo.

-También se lo he preguntado,

pero se ha negado a hablar.

-Pero ¿por qué justo ahora? -Yo sí lo sé.

Ahora todo encaja.

En esas fechas yo había empezado a salir con Jaime...

-El chico que te ha dejado por lo del vídeo, ¿no?

-Supongo que era lo que quería Alberto.

Antes me ha dejado ver que estaba celoso.

-Eso se va a volver en su contra en el juicio

porque ha intentado hacerte daño dos veces.

-¿El juicio?

Es que solo de pensarlo...

-Poco a poco, Ingrid.

-Está claro que ese tío no va a volver a hacerte daño.

-Ahora lo ves todo negro,

pero pronto va a pasar. Hay grupos de apoyo.

En la UFAM colaboramos con psicólogos que te van a ayudar.

-No sé si tendré ganas de hablar de esto.

-Eso es decisión tuya, como quieras.

Pero no te encierres en ti misma.

-¿Quieres que llame a tus padres?

-No. Pobres.

No quiero hacerles pasar por esto.

-¿Quieres que te lleve yo?

-¿De verdad? -Sí, claro.

Hablamos con ellos y les contamos lo que ha pasado.

-Gracias.

Adiós. Y muchísimas gracias.

-Para eso estamos.

-¡No puede ser!

-¿Se le ha acabado la batería a la medallita?

-¿Por qué no te vas a la mierda?

-Hay que saber jugar. No todo es suerte.

-¿Y a hacer trampas dónde se aprende?

-¿En serio?

-Yo no he visto nada raro.

-¡Porque no he hecho trampas! Pensé que veníamos a divertirnos.

-Tú has venido a reírte en mi cara. -¡Ya basta!

¡A ver si aprendes a beber, colega!

Dámelo.

-Eso, coge tu pasta y lárgate, so payaso.

No me vuelves a sacar ni un euro en la vida.

Y del trabajito te puedes ir olvidando,

que no quiere volver a verte ni en pintura.

-Es mejor no discutir las cosas en caliente.

-¿Qué te crees, que soy idiota?

-Perdona, no pretendía... -¿No pretendías qué?

¿Estás en el ajo? ¿Cuánto te llevas? ¿15 o 20?

-Pero si yo ni siquiera le conocía.

-He visto la miradita que os habéis echado.

-Yo no sé si tu socio ha hecho trampas o no;

para mí, no. Pero tú respondías por él.

-¡Una mierda! Conmigo no te pases ni un pelo.

Dame lo mío.

El dinero de la entrada. -No, perdona, eso es imposible.

-¡Que me des la pasta o te reviento!

-Suéltalo. -¿Tú qué pintas aquí?

¿Qué quieres, cobrar?

-Lárgate o llamo a la policía. -¿A quién vas a llamar?

-Un momento, aquí nadie va a llamar a la policía.

¡No, no! Vamos a calmarnos todos un poco.

Lo mejor será que subas a la habitación,

que tu amigo te estará esperando.

(Música tensa)

-¿Está bien?

-Sí, gracias, Ángel.

Puedes irte a casa, ¿eh?

Ah.

-Gracias.

Tuve la impresión de que estábamos ante el Quintero duro,

el narcotraficante cargado de chulería y frialdad.

Y, hablando de frialdad, ¿qué me dices de ella?

-¿Y si resulta que Hanna era

una de esas mujeres obligadas por Vlado?

-¿Por qué no preguntas a mis chulos sobre cómo me trataban,

lo que me hacían hacer...?

-De uno de ellos quiero preguntar, Vlado Khan.

-El material pinta muy bien. Gracias.

-A vosotros.

-Vivanco ya no está con nosotros. Hay un hueco si quieres.

-Lo que sucedió anoche no es normal, pero puede pasar.

Hay mucho dinero, la gente bebe más de la cuenta

y se monta la bronca.

Te ofrezco encargarte de la seguridad en las timbas.

-¿No te has enterado? -¿De qué?

-Se lo llevaron a declarar a comisaría.

-¿Cómo?

Pero ¿se lo llevaron detenido?

-Por gusto no creo que se fuera.

-¿Estamos? -Al lío.

-Hay un atraco a mano a mano en curso en la Red Star.

Van por el furgón blindado que recoge la recaudación.

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Servir y proteger - Capítulo 840

17 nov 2020

Miralles y Salgado interrogan a Quintero y a Hanna por la muerte de Rulfo. Tras un registro en el pub, no encuentran pruebas que lo incriminen.
Lara e Iván descubren que Alberto, el amigo de Ingrid, fue el que la violó y difundió el vídeo. Más tarde, Lara acaba deteniéndolo.
Chus está a punto de agredir a Joaquín y Ángel lo evita dejándole k.o.

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